From: Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America
19.2 (1999): 180-84.
Copyright © 1999, The Cervantes Society of America
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HELENA PERCAS DE PONSETI |
n 1996 publiqué
¿Quién era
Belerma?,1 trabajo que recogía
y puntualizaba lo que he venido analizando en varios trabajos desde 1968.
Creí ser mi última palabra sobre el episodio de la cueva de
Montesinos. Vuelvo sobre este episodio una vez más a raíz de
comentarios de colegas. Unos me dicen que he desentrañado convincentemente
el secreto de lo que encerró Cervantes en la cueva de Montesinos:
su vida de esclavo en Argel. Otros me dicen que no encuentran fallos en mis
razonamientos ni en mis deducciones pero que no pueden creer ser ciertas
algunas de las conclusiones autobiográficas que saco de mis
análisis, por ser tan extraordinarias, principalmente que Belerma,
figura femenina del romancero carolingio que lleva un turbante al modo turquesco
en el sueño/pesadilla de Don Quijote en la cueva de Montesinos oculta
a la protectora de Cervantes desdoblada en la figura del rey de Argel, el
sodomita Hasán Bajá Veneciano.
Los comentarios arriba mencionados me han inducido
a releer trabajos recientes y otros citados antaño en mi libro
Cervantes y su concepto del arte2 ,
tres en particular: el de T. Earl Hamilton titulado,
1 Revista
Hispánica Moderna. Número Homenaje a Susana Redondo, 49
(Diciembre, 1996), 37592.
2 Madrid: Gredos,
1975.
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What Happened in the Cave of
Montesinos?,3 la Topografía
e historia general de Argel de Fray Diego de
Haedo,4 y La hija de Agi Morato en la
obra de Cervantes5 de Jaime Oliver
Asín.
Recordemos que en su artículo de 1996,
Hacia la verdadera historia del cautivo Miguel de
Cervantes,6 Michael McGaha dedujo que
la hija de Agi Morato, Zahara en dos obras de teatro del escritor y Zoraida
en la historia del cautivo, debió ser la amante de Cervantes y quien
intervino a favor de él frente al rey Hasán Veneciano. Zahara,
quien casó en segundas nupcias con este rey en 1580, era una mujer
hermosa de gran ascendiente sobre él (p. 545).
Hace más de medio siglo, el intuitivo
Azorín da por hecho que el cautivo del baño que Zoraida ve
por la celosía de su ventana es Saavedra
mismo.7 Por su parte, Jean Canavaggio nos
sugiere en su minuciosa reconstrucción de la vida del escritor que
Agi Morato, padre de Zahara, renegado esloveno y diplomático de gran
prestigio fue quien intervino a favor de Cervantes frente al rey. Cervantes
presenta a Agí Morato con nobleza y bondad. Deja en sus escritos una
semblanza conmovedora del padre de
Zahara.8
3 Texas
Technological Comparative Literature Symposium Proceedings, vol. I (Texas
Technological College, Lubbock, Texas, 1968), 317.
4 Madrid, La
sociedad de bibliógrafos españoles, 3 vols, 192729. Aprovecho
de esta nota para hacer el siguiente comentario sobre el autor de la
Topografía firmada por Haedo. Se la ha atribuido a menudo a
Antonio de Sosa hasta 1995 (Emilio Sola y José F. de la Peña,
en Cervantes y la berbería (Madrid, Fondo de cultura
económica, 1995). En efecto, los diálogos entre Antonio y Sosa,
nombre y apellido del presunto autor lo sugieren. Más recientemente,
Daniel Eisenberg la atribuye a Cervantes, en
Cervantes, autor de la
Topografía e historia general de Argel publicada por Diego
de Haedo (Cervantes, 16, 1 [1996],
3253), para mí con precisa y convincente documentación
y cronología. ¿Pudiera tratarse de cosecha de ambos?
Lógicamente, los cautivos de Argel intercambiarían muchas
expresiones relativas a sus circunstancias, como el mismo Eisenberg advierte.
De ahí que encontremos a menudo un lenguaje muy cervantino y otras
una prolijidad muy poco cervantina, a no ser por efectos de la obsesión.
Quien mayor empeño debió tener en la publicación de
la Topografía debió ser Cervantes por los datos que
de las dos aprobaciones, la de 1604 y la de 1608 recoge Daniel Eisenberg
(pp. 4243).
5 Boletín
de la Real Academia Española. Número especial para conmemorar
el cuarto centenario del nacimiento de Cervantes. Vol. 27 (Octubre
1947Abril, 1948), 245333.
6 Revista
Canadiense de Estudios Hispánicos, 20 (1996), 545.
7 Con permiso
de los cervantistas (1948), en Obras completas, Vol. 9, (Madrid:
Aguilar, 1954) p. 39.
8 Trad. al
inglés de la primera edición en francés (1986) por J.
R. Jones (New York/London, W. W. Norton & Co., 1990), p. 88.
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Me dan pie estas hipótesis para concluir
que tanto padre como hija fueron los buenos terceros que declara
Alonso Aragonés salvaron de la muerte a Cervantes entre los muchos
que rogaron por él, como declara Diego
Castellano?9 En ese entonces, 1580, Zahara,
viuda del sultán Abd-el-Maleck, se casaba con Hasán Veneciano,
quien la pretendía después de la muerte de su marido, según
supone Jaime Oliver Asín, estando todavía allá Cervantes,
prisionero del rey.10
Ciertas contradicciones cervantinas sobre la
figura del rey Hasán Veneciano parecen significativas. Nos recuerda
Oliver Asín, que lo pinta, por una parte cruel y sádico con
los esclavos cristianos, por otra inteligente y admirador de la gente
de España por ser porfiada, feroz, fiera, arrogante, pertinaz,
indomable y atrevida (p. 284), precisamente las características
sobresalientes del mismo Cervantes. Jean Canavaggio se pregunta si la
campaña difamatoria de Blanco de Paz acusando a Cervantes de cosas
viciosas y feas no apuntaría a relaciones homosexuales con el
sodomita Hasán Veneciano, hombre no muy atractivo pero sí
carismático hasta para sus detractores (pp. 9495).
Reitero que la contestación a todas
estas preguntas nos las proporciona Cervantes mismo en el sueño de
Don Quijote tal como lo desentrañé en ¿Quién
era Belerma?
Releo la conclusión del artículo
de T. Earle Hamilton. Este crítico vio en 1968, como origen principal
de la inspiración de la cueva de Montesinos, un sueño del propio
Cervantes. Su trabajo documenta muy bien el mecanismo de los sueños.
Se pregunta si Cervantes no se identifica con Don Quijote en este episodio.
Cito sus palabras:
If Cervantes here penned a fictitious dream, he succeeded miraculously in imitating the principles of dream-making which have only recently been discovered. Many of us have long believed that Don Quixote possesses more than a few autobiographical elements; and a study of this episode makes me wonder to what extent Cervantes identified himself with Don Quixote, and whether this adventure was not actually Cervantes' own dream with imaginative interpolations.11
9 Respuesta
a la pregunta XII de la Información de Argel. Citado por Luis
Astrana Marín en Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes
Saavedra, t. II (Madrid, Instituto Editorial Reus, 1951), p. 584.
10 Pág.
282. Según Emilio Sola y José F. de la Peña, Zahara
no debió casarse con Hasán Veneciano en Argel sino en Estambul,
puesto que Antonio de Sosa, a quien atribuyen la paternidad de la
Topografía, no menciona tal boda (p. 155). En cualquier caso,
que estuviera o no casada no es dato determinante de la forma del
sueño/pesadilla de Don Quijote/Cervantes ni de la relación
entre ambos.
11 p. 16. Hamilton
murió en 1997 y no llegué a decirle cuán acertado
andaba.
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Hamilton no asocia el sueño de Cervantes con su cautiverio en Argel.
En mis varios estudios desde 1975 sobre la cueva de Montesinos, yo he asociado
el sueño/pesadilla de Don Quijote con el cautiverio del autor. Creo
haber demostrado que, en efecto, Cervantes ha tomado posesión del
Don Quijote que desciende a la cueva de Montesinos. Al despertar éste
frente al palacio de cristal que guarda Montesinos se palpa todo para cerciorarse
que es él mismo y no vano fantasma. También he percibido que
Don Quijote contempla a Cervantes sin saberlo en la figura de Durandarte,
llamado autor fidedigno; que este autor fidedigno es esclavo
del rey Hasán Veneciano y se encuentra encerrado en la cueva/mazmorra
bajo el palacio del rey; que Belerma, figura del romancero carolingio que
lleva en la cabeza un turbante al modo turquesco y en las manos el corazón
del autor fidedigno oculta a la protectora, tal vez amante del
escritor, en proceso de transformación en la figura del rey de Argel,
como dije en 1996.
Tal debió ser el sueño/pesadilla
de Cervantes. Los esclavos, los prisioneros, los perseguidos de todos los
tiempos, víctimas de crueldades gratuitas, sobreviven asaltados de
pesadillas hasta en la vigilia, como se sabe por los innumerables testimonios
de nuestro siglo principalmente. El año anterior a su rescate, en
octubre de 1579, le confiesa Cervantes a Antonio Veneziani al enviarle desde
su prisión en Argel las doce octavas reales que le había ofrecido
a su buen amigo de escribir para su querida Celia: Prometo a v. m.
como christiano que son tantas las imaginaciones que me fatigan, que no me
an dexado cumplir como quería estos versos que a v. m.
embío.12 Cervantes vivía
sobresaltado, como él mismo confiesa.
Un comentario de Diana Wilson tras leer mi
artículo sobre Belerma me hizo ver, de pronto, que es Cervantes mismo
quien nos describe al rey de Argel en la descripción del rostro de
la dama con turbante al modo turquesco en la cabeza. Me escribe
Diana Wilson en septiembre de 1997: I find especially intriguing the
notion of Belermas identification with the renegade Venetian sodomite
Hasán Bajá, King of Algiers, a man given to
impalement by way of capital punishment. Its all there
in Belermas teeth. ¡Cuán cierto! Así describe
Cervantes a Belerma:
era cejijunta y la nariz algo chata; la boca grande, pero colorados los labios; los dientes, que tal vez los descubría, mostraban ser ralos y no bien puestos, aunque eran blancos como unas peladas almendras . . . Y no toma ocasión su amarillez y sus ojeras de estar
12 Astrana
Marín, II p. 60.
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con el mal mensil, ordinario en las mujeres, porque ha muchos meses, y aun años, que no le tiene ni asoma por sus puertas . . . 13
Le dice Montesinos a Don Quijote que si [le] había parecido Belerma algo fea, o no tan hermosa como tenía la fama, era la causa las malas noches y peores días que en aquel encantamento pasaba, como lo podía ver en sus grandes ojeras y su color quebradiza.
Releyendo la Topografía e historia general de Argel de Fray Diego de Haedo encuentro la descripción de Hasán Veneciano que se me escapó en 1975 por no pensar en aquel entonces en identificar a un personaje carolingio femenino con el rey de Argel. Esta semblanza es de 1580 cuando sale de Argel y es rescatado Cervantes de sus garras:
era hombre de 35 años, alto de cuerpo, flaco de carnes, los ojos grandes, encendidos y encarnizados, la nariz larga y afilada, la boca delgada, no demasiadamente barbado, de pelo como castaño y de color cetrino, que declina para amarillo, señales todas de su mala condición.14
No coincide del todo este retrato con el de Belerma porque la descripción
que hace Cervantes de la dama es resultado de las distorsiones propias de
una pesadilla hábilmente manejada para acentuar el rostro masculinizado
de Belerma en proceso de transformación.
Volvamos al texto: cejijunta sugiere
lo masculino mientras que ojos grandes sugiere belleza femenina; boca
grande no es un atractivo femenino mientras que colorados los
labios lo es; los dientes ralos es negativo mientras que
blancos es positivo aunque contrarrestado por el como peladas
almendras que no como perlas, símil poético que utiliza
Cervantes en otras partes.
Ambos retratos difieren en la descripción
de la nariz, larga y afilada por sobre unos labios
delgados en el retrato de Hasán; y algo chata por encima
de una boca grande en el de Belerma. Pero donde coinciden es en la amarillez
del rostro como nota final caracterizadora de la mala
condición del rey. Y es sobre este color del rostro que se extiende
Montesinos, el portavoz de Cervantes, trayendo a colación la falta
del mal mensil con que subrayar el final del proceso de transfiguración,
de uno de esos metamorfóseos que nos sugiere el Primo
tienen lugar en la cueva. Ofrezco esta nota como epílogo a mi
artículo de 1996.
13 El
ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, 3a edición,
introducción y notas de Luis Andrés Murillo (Madrid: Castalia,
1984), p. 217.
14 Vol. I, 1927,
p. 388.
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| Fred Jehle jehle@ipfw.edu | Publications of the CSA | HCervantes |
| URL: http://users.ipfw.edu/jehle/cervante/csa/articf99/percas.htm | ||