From: Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America
10.1 (1990): 103-107.
Copyright © 1990, The Cervantes Society of America
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ALFRED RODRIGUEZ |
NO de los
mayores paralelos literarios entre el Persiles y el Quijote
lo ofrecen las bodas de los pescadores de aquél (II, x) y las de
Camacho de éste.1 El común
fondo argumental de unos novios mal avenidos como consecuencia del arreglo
paterno lo refuerzan, como ha señalado el profesor Forcione
(Cervantes, Aristotle, 197-98), la intervención de los respectivos
protagonistas en la boda y el ejercicio cervantino, en ambos casos, de un
proceder alegórico que conlleva, además, el empleo del mismo
repertorio de abstracciones
personificadas.2
Este paralelo, especialmente en lo que toca
a su componente alegórico, ha llamado la atención de la
crítica, que lo ha señalado como destacado ejemplo del use
cervantino de la personificación (Forcione, Cervantes' Christian,
53) o lo ha utilizado, en su conjunto, para confirmar importantes diferencias
previamente estipuladas entre las dos novelas:
* Esto
es una ponencia de un simposio sobre Los Trabajos de Persiles y
Sigismunda, como se explica en el Foreward de
este número de la revista.
1 Para la presencia
del tema general de bodas rústicas en toda la
novelística de Cervantes, véase Avalle-Arce, La novela pastoril
española, 257-59; y su edición del Persiles,
209-10.
2 Comparten las
figuras del Amor y el Interés, aunque el Persiles ofrezca,
por una parte, otras dos personificaciones, la Diligencia y la Buena Fortuna,
y el Quijote ofrezca, por otra, ocho figuras secundarias (cuatro
acompañando al Amor y otras tantas al Interés) que no tienen
representación en la obra póstuma de Cervantes.
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Las bodas terminan con una carrera de barcas, que se transforma en seguida en la competencia alegórica entre el Amor, el Interés, la Diligencia y la Buena Fortuna, siendo la última barca la que gana. Esta alegoría no deja de recordar la representación que tuvo lugar en las bodas de Camacho, pero así como en éstas, según el sentido social del Quijote de 1615, triunfa la industria, en el Persiles todo llega a buen fin no por la industria, sino por ordenación del cielo (Casalduero, 139).
Nada fácil resulta espigar tras tan
apañadores estudiosos, pero nos mueve, como a todo espigador, la esperanza
de hallar algún desperdigado grano en el rastrojo de tan erudita siega.
Es de notar, primero, que la proyección alegórica que comparten
las dos bodas es el punto de contacto más directo e
indiferenciado del paralelo que
estudiamos,3 y, segundo, que si, como hemos
visto, el cuadro del Persiles, con las cuatro figuras que intervienen
en la competición acuática, es de las máximas
manifestaciones de personificación alegórica que ofrece ese
texto, el teatro inserto en las bodas de Camacho supone, a su
vez, la máxima expresión alegórica del
Quijote.4 Ambos datos, estrechando
sobremanera el que es ya un paralelo significativo, destacan un grado de
extraordinaria proximidad entre los dos momentos novelísticos de
Cervantes, aproximación creativa que, como veremos, se extrema aún
más.
Frente al cuadro alegórico del
Persiles, con sus cuatro figuras, el del Quijote, con sólo
dos de ellas (el Amor y el Interés), puede parecer, a primera vista,
truncado e incompleto. Pero el más somero análisis del texto
del Persiles revela que sus cuatro figuras no son entidades
indistintamente opuestas entre sí,5
sino que captan, en realidad, dos categorías nítidamente
diferenciadas, dos grupos de elementos contrastados: Amor frente a
Interés, por
3 Los
demás elementos comunes, temáticos o de caracterización
(la problemática concreta que produce el ejercicio de la autoridad
paterna, la intervención del protagonista), resultan, naturalmente,
bien diferenciados.
4 Hay algún
otro ejemplo de personificación (la Muerte del carro de la Muerte,
pero que más actúa como el histrión que es; la Poesía,
en la descripción que de ella ofrece don Quijote, sin que haya propiamente
aparición (II, 16); la Muerte, en el carro en que aparece la encantada
Dulcinea (II, 35), pero ningún desarrollo alegórico compara
en extensión y proyección con lo que se ofrece en las Bodas
de Camacho.
5 Aunque el recurso
de la carrera de barcas parezca presentarlas compitiendo todas entre sí,
la verdad es que, a nivel lógico, la Diligencia no tiene por qué
competir con el Amor o el Interés, ni la Buena Fortuna, tampoco, con
éstos, sino sólo y exclusivamente con la Diligencia.
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una parte, y Diligencia frente a Buena Fortuna, por otra. De
hecho, la descripción cervantina de la carrera acuática se
organiza, nos parece, para ofrecer esa distinción categórica.
Contienden, primero, el Amor y el Interés, y sólo después,
cuando lleva una clara ventaja el Interés, entra en contienda la
Diligencia, impidiendo que venza el Interés y permitiendo, al enredarse
con las primeras barcas, que venza la Buena Fortuna.
Esta separación categórica condiciona
de modo esencial la impresión de truncada e incompleta
con que pueda aparecer, cara a las bodas rústicas del
Persiles, la proyección alegórica de las bodas
de Camacho. El Cervantes del Quijote optó, sin pecar
contra la lógica, por presentar de modo alegórico tan sólo
una de las categorías que contiene el texto del Persiles. En
el alegorizado conflicto del Quijote entre el Amor y el Interés
no resulta en modo alguno omisión la ausencia de la Diligencia y la
Buena Fortuna. Es más, estas últimas abstracciones, aunque
no queden alegorizados, no están nunca lejos del Cervantes que idea
las bodas de Camacho. No nos parece casualidad que los elementos
alegóricos ausentes del cuadro quijotesco, la Diligencia (la
astucia de Casalduero) y la Buena Fortuna, sean precisamente
la cualidad y la condición6 que
caracterizan a Basilio, vencedor absoluto en la contienda matrimonial en
que se basa todo el incidente.
El Cervantes de las bodas de Camacho,
trabajando el tradicional esquema de abstracciones (Forcione, Cervantes,
Aristotle, 198), de dos pares de figuras encontradas entre sí,
retiene en modo alegórico (hasta expandiéndolo, como se ha
visto) una de sus categorías y concreta y humaniza la otra. La
complicación literaria que ello supone, la fusión de lo
alegórico y lo real, es tan apropiado al tenor realista-paródico
del Quijote como lo es, al tenor idealizante-abstracto del
Persiles, la presentación íntegramente alegórica
del conjunto.
Dos consecuencias nos parecen poder destacarse
del corto análisis de este interesante paralelo entre las novelas
cervantinas.
6 En este
sentido, las palabras de Sancho nos parecen decisivas: Y díganme,
¿por ventura habrá quien se alabe que tiene echado un clavo a
la rodaja de la fortuna? No, por cierto; y entre el sí y el no de
la mujer no me atrevería yo a poner una punta de alfiler, porque no
cabría. Denme a mí que Quiteria quiera de buen corazón
y de buena voluntad a Basilio; que yo le daré a él un saco
de buena ventura: que el amor, según yo he oído decir,
mira con unos anteojos, que hacen parecer oro al cobre, a la pobreza riqueza,
y a las lagañas perlas (II, 19).
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En primer lugar, una extraordinaria semejanza, en su conjunto (del todo
alegórico en el Persiles, cruzándose, en el
Quijote, los planos de lo novelístico y lo alegórico),
entre el significado que se transmite en cada caso. En ambas presentaciones,
el Amor queda derrotado por el
Interés,7 en ambas ha de intervenir
la Diligencia (léase astucia) para impedir que el
Interés salga con la suya y en ambas, puede muy bien interpretarse,
recordando que Basilio queda identificado también con la Buena Fortuna,
tiene ésta la última
palabra.8 En segundo lugar, esta proximidad
entre los dos textos exige una lectura más compleja del conjunto
alegórico/realista de las bodas de Camacho. Con concentrar así
la Diligencia como la Buena Fortuna en la persona de
Basilio,9 nada clara queda la distinción
entre los dos pasajes que deduce Casalduero.
Con todas las diferencias de representación
creativa que los distintos modos novelísticos imponen al paralelo
estudiado, no dejan de sorprender, por encima de ello, las extraordinarias
semejanzas que se han señalado. Dada la complejidad irreducible del
proceso creativo, este hecho no puede más que sugerir la posibilidad,
nunca comprobarla, de una fijación novelística simultánea
o casi tal. El estudio de la problemática cronología creativa
7 Se
recordará que el Interés, en la representación quijotesca,
reduce toda la protección que tiene la doncella encastillada, y que
si el contraataque del Amor y la intervención de los salvajes parece
dejar las cosas como estaban, con la doncella en el protegido castillo, el
comentario de don Quijote sugiere que ha de interpretarse lo representado
como favoreciendo al Interés: Yo apostaré dijo
don Quijote, que debe de ser más amigo de Camacho que de Basilio
el tal bachiller o beneficiado . . . (II, 20).
8 Habría
que recordar, asimismo, las palabras con que don Quijote cierra todo el
incidente: Quiteria era de Basilio, y Basilio de Quiteria, por justa
y favorable disposición de los cielos.
9 El problema
conflictivo, así en el Persiles como en el Quijote,
es determinar dónde yace la Buena Fortuna, si con el Interés
(riqueza) o con el Amor. Ello, aunque resuelto de modo paralelo en ambas
obras, resulta más claro en la combinación
alegórico/novelesca que ofrecen las Bodas de Camacho: si Sancho, como
se ha visto, identifica la Buena Fortuna (ventura) con el Amor, Basilio mismo
(aunque no se sabe si irónicamente) identifica a la primera con el
Interés (. . . pero tú, echando a las espaldas
todas las obligaciones que debes a mi buen deseo, quieres hacer señor
de lo que es mío a otro, cuyas riquezas le sirven no sólo de
buena fortuna, sino de bonísima ventura. Y para que la tenga colmada,
y no como yo pienso que la merece, sino como se la quieren dar los cielos
. . .); mas la resolución, en ambos casos interviniendo
la Diligenicia (astucia) para impedir la victoria del Interés, es
el triunfo de la Buena Ventura y, no accidentalmente, del Amor.
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del Persiles (Avalle-Arce, Suma, 199-206) podría hallar en ello algún apoyo, pensamos, para retrasar algo, si no la fijación, sí el retoque de los primeros libros de esta obra.
| THE UNIVERSITY OF NEW MEXICO |
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| OBRAS CONSULTADAS | ||
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Avalle-Arce, J. B. La novela pastoril española. Madrid: Ediciones Istmo, 1975.
. Los trabajos de Persiles y Sigismunda, historia setentrional, en Suma cervantina. Editado por J. B. Avalle-Arce y E. C. Riley. London: Tamesis Books Limited, 1973.
Casalduero, J. Sentido y forma de Los trabajos de Persiles y Sigismunda. Buenos Aires: Editorial Sudamérica, 1947.
Cervantes, M. Los trabajos de Persiles y Sigismunda, historia setentrional. Editado por J. B. Avalle-Arce. Madrid: Clásicos Castalia, 1969.
Forcione, A. D. Cervantes' Aristotle and the Persiles. Princeton: Princeton Univ. Press, 1972.
. Cervantes' Christian Romance. Princeton: Princeton Univ. Press, 1972.
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