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DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 411


NOTAS

  Empleo con frecuencia en este Comentario las abreviaturas que siguen:

    B. A. E. = Biblioteca de Autores Españoles, de Rivadeneyra.

    R. F. E. = Revista de Filología Española.

    R. M. = D. Francisco Rodríguez Marín: Edición crítica del Quijote; seis tomos. Madrid, 1916-1917.

    Clem. = D. Diego Clemencín: Edición del Quijote; seis tomos. Madrid, 1833-39.

    Cort. = D. Clemente Cortejón: Edición crítica del Quijote; seis tomos. Madrid, 1905-13.

    Cej. = D. Julio Cejador: La Lengua de Cervantes, Gramática y Diccionario; dos tomos. Madrid, 1905-6.

    Cov. = Covarrubias: Tesoro de la Lengua castellana.

    Para las Obras completas de Cervantes (menos el Quijote), cito los tomos publicados de esta edicion, catorce tomos. Madrid, 1914-25.

    Como queda dicho en mi Prólogo, señalo con A la primera edición de Cuesta, 1605; con B, la segunda de Cuesta, 1605; con C, la tercera de Cuesta, 1608; con Br, la de Bruselas, de 1607.

    El primer número de los que figuran a la izquierda de cada nota concierne a la página, el siguiente a la línea del texto.


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    Portada. [18-7] Así A, C, Br; B: Barcelona, errata que no se repite al principio de la dedicatoria, dirigida a don Alonso Diego López de Zúñiga y Sotomayor, séptimo duque de Béjar, descendiente de la casa real de Navarra, caballero de la Insigne Orden del Toisón de Oro. Heredó a su padre, D. Francisco López de Zúñiga y Sotomayor, en 1601, y murió en 1619. (Consúltese Madoz: Diccionario geográfico, etc.; La Barrera: Nuevas investigaciones acerca de la vida y obras de Cervantes, página lxii del tomo I de Obras completas de Cervantes (Rivadeneyra), 1863; Alonso López de Haro: Nobiliario genealógico de los Reyes y Títulos de España. Madrid, 1622; I, libro IV, capítulo 6 (casa de Zúñiga), libro V, capítulo 10 (casa de Sotomayor).
    Pedro de Espinosa dedicó “al gran duque de Béjar” su Primera Parte de las Flores de Poetas ilustres de España. (Valladolid, 1605.) Se halla en el mismo tomo un soneto “a la Grandeza del Duque de Béjar”, por el Contador Juan López del Valle. Christóbal de Mesa le dedicó sus Rimas (1611), y en su versión de Las Églogas y Geórgicas de Virgilio (1618) se halla una composición dedicada “a los duques de Béjar”. También en la Segunda Parte de las Rimas, de Lope de Vega (s. a. ejem. Bibl. Nac.), hay versos dedicados al duque de Béjar (soneto 131). Góngora dedicó Las Soledades al duque de Béjar.
    Algunos escritores han tratado con severidad a este prócer sin tener nada concreto en que fundar su crítica. El que Cervantes no volviese a mencionar a su Mecenas ni a dedicarle ninguna otra obra suya, nada prueba. Tampoco volvió a hablar de Ascanio Colonna (a quien dedicó La Galatea), aunque este prelado vivía aún cuando se publicó el Quijote. No existe ningún documento, que yo sepa, comprobatorio de desavenencias entre Cervantes y el duque. Mi amigo D. Francisco Rodríguez Marín cree que Cervantes escribió su dedicatoria “de tan mala gana que, por no tomarse el trabajo de redactarla de propia minerva, la hilvanó entresacando unas frases de la dedicatoria de Fernando de Herrera”. Pero siendo sólo la segunda vez que Cervantes se atreviese a escribir una dedicatoria, parece muy natural que buscase en otros libros un modelo que le sugiriera giros y frases convenientes. Más fácil le vendría el escribir un prólogo al lector, a pesar de cuanto dice de las dificultades que le acarreó también


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dicha faena y que allanaron al fin los consejos de “un amigo oficial”.

    B, C: Burgillos.

    [18-19] Del escudo de Juan de la Cuesta tratan: J. Givanel y Más, Catàleg de la Collecció Cervàntica formada per D. Isidro Bonsoms I Sicart, Barcelona, 1916, I, 7; Pérez Pastor: Bibliografía madrileña, I, xxvii, y Documentos Cervantinos, I, 384, n. 1; L. Ríus: Bibliografía crítica de Cervantes, II, 176.

    [18-20] B, C: Con privilegio de Castilla, Aragón y Portugal. El privilegio de Portugal lleva la fecha: en Valladolid, noue de Febreyro, de mil seyscientos e sinco anos.

    [18-21] Juan de la Cuesta se estableció en Madrid por noviembre de 1599, siendo al principio oficial de la casa de María Rodríguez, viuda de Pedro Madrigal. Las portadas de los libros que imprimió llevan su nombre desde 1603 en adelante. La imprenta donde vió la luz la Primera Parle del Quijote estaba “por delante la calle de Atocha por las espaldas casas de Pedro López, cordonero, por un lado calle nueva que llaman de los Reyes, y por el otro solares de Pedro de Prado”; en este sitio está hoy “la iglesia del Hospital de Nuestra Señora del Carmen”; la Segunda Parte del Quijote “se imprimió en la calle de San Eugenio, segunda casa, antigua, de la derecha, entrando por la de Santa Isabel”. (Consúltese Pérez Pastor: Documentos Cervantinos, I, 385 y siguientes.)

    [18-23] Francisco de Robles fué mercader de libros, hijo de Blas de Robles, que costeó la edición de La Galatea, en 1585; compró a Cervantes el derecho de publicar ambas partes del Quijote y las Novelas Ejemplares. Parece haber muerto en 1623. (Consúltese Pérez Pastor: Documentos Cervantinos, I, 295 y siguientes. Véanse descripciones detalladas de la primera edición del Quijote en L. Ríus, I, 1; Givanel: Catàleg, I, 6; Cort.: I, xxviii y siguientes; H. Serís: La Colección Cervantina de la Sociedad Hispánica de América, Urbana, (1918)-1920, páginas 17 y siguientes; Cotarelo: Últimos Estudios Cervantinos, 1920, páginas 11 y siguientes, y contestación del Sr. Serís en Bulletin Hispanique, XXVI,


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4.°, 1924; Palau: Manual del librero, II, página 142. Véase también una descripción corta del ejemplar custodiado en la Biblioteca Universitaria de Innsbruck, por E. Winkler, en Neuere Sprachen, Marburg, 1925, Beiheft, 6, página 239.)

    21-4.     Algunos ejemplares de A: en el su.

    21-5.     Algunos ejemplares de A: auiendose.

    21-9.     C: setenta.

    21-11.   C: cincuenta y cinco.

    21-15.   B, C: del libro.

    21-17.   Algunos ejemplares de A: el.

    21-18.   Algunos ejemplares de A: Diziembre.

    22-2.     A: digna que; C: en el no ay cosa digna de notar que, y en la Segunda Parte del Quijote (1615): cosa digna de notar que.

    22-8.     El licenciado Murcia de la Llana (Francisco) fué médico y murió en 1639. De él escribe Nicolás Antonio (Bibliotheca Nova, I): “professor Complutensis philosophiæ atque in Collegio Theologorum sodalis edidit partim vernacule partim latine cursum ut vocant Artium integrum scilicet”: Selecta circa universam Aristotelis Logicam (1606); Circa libros Aristotelis de Anima (1609), etc. Tradujo Las Sumulas del Dotor Villalpando (1615), número 1.321 de la Bibliografía Madrileña, II, de Pérez Pastor. Compuso: Canciones lúgubres y tristes, etc. (1622); Discurso político del desempeño del reyno, etc. (1625?). Se titulaba también: “regia auctoritate librorum Censor.” Siendo “corrector general de libros” cobraba unos 50.000 maravedís “de salario en cada un año”, pero no se dedicaba con exceso de celo a su oficio, porque raras veces señalaba más de seis u ocho erratas en los libros cuya corrección le tocaba “durante más de 30 años en que servía a S. M.” Le sucedió en el oficio de corrector uno de sus hijos.


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    25-18.   A Juan de Amezqueta dedicó Murcia de la Llana su obra Selecta circa libros Aristotelis de Anima (1609): “ad D. Ioannem de Amezqueta Cameræ Regiæ meritissimum à secretis”. Otra mención del “Secretario Amezqueta” se lee en Pérez Pastor: Documentos Cervantinos, II, 416. En B y C sigue la licencia para Portugal.

    28-1.     A omite: no; B, C, Br: que no conteniendose. Compárese: “que la cólera de mi hermano se contenga en los límites de su discrecion” (La Señora Cornelia, Novelas, III, 100, línea 4); “que me contengo mucho en los términos de mi modestia” (Prólogo de Don Quijote, II); “pues no conteniendome en los limites de mi ignorancia” se lee en la dedicatoria de Fernando de Herrera, edición de las Poesías de Garcilaso (Sevilla, 1580). Hartzenbusch (en Las 1.633 Notas puestas a la primera edición foto-tipografiada del Quijote, Barcelona, 1874, página 4) señaló por primera vez la identidad de ciertas cláusulas de la dedicatoria de Herrera y del Prólogo del licenciado Francisco de Medina con algunas frases de la dedicatoria cervantina al duque de Béjar.

    29-7.     B, C, Br: la.

    29-8.     B, C, Br: podía.

    29-12.   Parece justo inferir de este prólogo que Cervantes, al afirmar que los pensamientos varios de su hijo Don Quijote no habían sido “nunca imaginados de otro alguno”, quería declarar que la concepción de su protagonista, como parodia literaria, fué enteramente invención propia que no se inspiró en ficciones parecidas. Le debieron ser desconocidos el Ogier le Danois (héroe de novela según una versión del siglo XV, que quiso resucitar el espíritu y las leyes de la caballería, tal como había florecido en tiempos de Carlomagno) e Isaie le Triste (siglo XV) y su escudero Tronc, que van a sus aventuras juntos, en las cuales el escudero se distingue tanto por su fidelidad al amo, por sus gracias y sus “muchos y buenos servicios” como Sancho Panza. (Sobre estas dos novelas consúltese Graesse: Lehrbuch einer Literärgeschichte (1842), II, 3, 1,


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páginas 213 y 340.) Tampoco le hubieron de ser conocidas a Cervantes Le Maccheronee, de Teófilo Folengo (siglo XVI), cuyo héroe Baldus se inspiró también en la lectura de los libros de caballerías para cometer muchas extravagancias, imitando asimismo las aventuras caballerescas, pero sin volverse loco como Don Quijote. (Véase B. Zumbini: Studj di Letteratura italiana, segunda edición, Firenze, 1906, página 163.) En cuanto a El Caballero Cifar (primera edición de 1512, de una rareza extraordinaria), se hace difícil creer que Cervantes conociera dicha novela, a la cual no parece aludir nunca. Tampoco basta el hecho de que el escudero Ribaldo prodigue los refranes para poder aseverar que tenemos en él el prototipo de Sancho Panza. Las analogías que se pueden señalar entre los dos escuderos se pueden notar en el carácter de otros escuderos de obras caballerescas. (Consúltese: C. P. Wagner, The Sources of El Caballero Cifar, Revue Hispanique, 1903, X; Menéndez y Pelayo: Orígenes de la Novela, I, 186.) Se ha señalado también la semejanza entre Don Quijote y la figura quijotesca de Agnolo di Ser Gherardo, héroe extravagante de una novela de Sacchetti (número 64). Pero las Novelle de este autor vieron la luz por primera vez en 1724; luego hay que refugiarse en el argumento de que Cervantes pudo oír contar la novela porque circulaba sin duda por Italia precisamente cuando él se hallaba allí. (Consúltese Novelle di Franco Sacchetii, Cittadino Fiorentino, Firenze, 1724, volumen II; de ellas se conserva un Códice del siglo XVI según el Catalogo dei Novellieri italiani, da Giovanni Papanti, II, 67; y A-M. Borromeo: Notizie de' Novellieri italiani, Bassano, 1724, página 47.) En la farsa Quem tem farelos, de Gil Vicente, hay un pobre hidalgo loco, enamorado, seco y enjuto, que con su criado y su caballo flaco padece hambre constante y gasta el tiempo cantando debajo del balcón de su dama. Es probable que Cervantes conociera las obras del gran portugués, pero no se puede afirmar que se acordase de este “escudero” de Gil Vicente al idear a Don Quijote. Menéndez y Pelayo escribió: “No hay inconveniente en admitir que el germen de la creación de Don Quijote haya sido la locura de un sujeto real.” Orígenes, I, 294, y Estudios de Crítica literaria, IV, páginas 53 y siguientes. Don Ramón Menéndez Pidal, en Un aspecto en la elaboración


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del Quijote, escribe que Cervantes “no concibió los primeros episodios de su libro sino por estímulo de un despreciado Entremés de los Romances, cuya importancia, a mi ver, no ha sido aún comprendida por la crítica”. Siento no poder estar conforme con esta conclusión de mi amigo y maestro. Es verdad que muchos entremeses fueron publicados años después de ser representados; sin embargo, creo que dicho Entremés, que fué publicado por primera vez en 1611, o sea unos diez años después de “engendrarse” el Quijote, parece ser más bien un remedo de los primeros capítulos de la obra cervantina. Precisamente el gran número de detalles en que se asemejan el Entremés y el Quijote aboga contra el argumento de la anterioridad de aquél. Cervantes no imita sus fuentes con tanta minuciosidad, y hemos de creerle en este caso que sus invenciones no eran “imitadas ni hurtadas”. El Sr. Menéndez Pidal cree que el Entremés debió de ser escrito hacia 1597, y los fundamentos de tal creencia son: a) el que los romances citados en dicha pieza se encuentran todos en la Flor de varios y nuevos romances, publicado en Valencia en 1591 y 1593, y b) que “la locura de Bartolo consiste en quererse hacer soldado y embarcarse para ir a guerrear con los ingleses; responde, pues, a las mismas ideas que eran dominantes cuando se escribió el romance Hermano Perico, incluído íntegro en el Entremés (época de Draque y de la reina Isabel)”. En resumen, el único libro en que se inspiró el autor del Entremés es La Flor (de 1593, aproximadamente), y el deseo del protagonista de “guerrear con los ingleses” no pasaría más allá de la fecha de 1597. En cuanto al primer argumento, parece lícito opinar que, aun si el autor del Entremés hubo de servirse únicamente de la Flor de varios (1593), no por eso es imposible que se inspirase doce años más tarde (1605 la fecha de la impresión del Quijote) en dicha colección de romances. Una imitación literaria no tiene que escribirse ni salir a luz a raíz de la publicación de sus fuentes. El Entremés dice:

Lleve el diablo al “romancero”,
que es el que te ha puesto tal.

Si no me equivoco, antes de publicarse el Romancero


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general de 1600, apenas se titulan romanceros estas colecciones cuyas portadas llevan los títulos Flor de varios, Cancionero de romances, Silva de romances, etc., y si la boga que tenían los romances antes de 1600 (la segunda época de su divulgación) era bastante grande para justificar una parodia, lo era todavía en mayor grado después de la publicación de los abultados romanceros entre 1600 y 1614.
    En cuanto al segundo argumento que la mención del deseo de pelear con los ingleses no podía ser alusión a un pasado histórico, hay que tomar en cuenta que este espíritu hostil a los ingleses se manifestaba todavía durante los primeros años del siglo XVII tanto como hacia fines del XVI. Por tanto, el que Bartolo quiera hacerse soldado para guerrear con los ingleses no ha de relacionarse forzosamente con ninguna expedición particular contra éstos. La muerte de la reina Isabel ocurrió en 1603, y el odio inspirado por ella y por el “pirata” y “hereje” Draque se vislumbra en la literatura (novela y teatro) años después de la muerte de ambos. Por lo tanto, Bartolo pudo jactarse de que iba a Inglaterra “a matar el Draque y a prender la reina”, sin que tal sentimiento reflejase una realidad histórica del momento. Aun después de la muerte del enemigo de la patria, los niños acostumbran a fingir una pelea con él, y este espíritu juvenil del Entremés se manifiesta en que Bartolo sale “armado de papel, de risa, y en un caballo de caña”. Las relaciones tirantes entre España e Inglaterra se prestaban a palabras y alusiones agresivas durante muchos años después de 1597, como se puede hallar en la literatura de ambos países. En Inglaterra se aludía con desprecio al español (the Spaniel), sobre todo durante el primer tercio del siglo XVII. (Véanse Drake dans la Poésie espagnole (1570-1732), por J. A. Ray, París, 1906, y mi estudio On the influence of Spanish Literature upon English in the early 17th Century en Romanische Forschungen, XX, 2, páginas 604 y siguientes.)

    29-25.   Br añade: y simplezas.

    30-5.     C: y pues ni; Br: que ni.

    30-11.   Br: exime.


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    30-13.   C: respeto y obligacion; assi.

    30-25.   Así B; C, Br: escriuilla.

    30-26.   Br: saber que escriuir.

    30-29.   Br: lo que escriuiria.

    31-5.     Br: le dixe.

    31-13.   B, C, Br: dotrina.

    31-25.   B, C, Br: distraydo.

    31-27.   B, C, Br: oyrle.

    31-32.   B, C. Br: acabando.

    32-1.     Algunos ejemplares de A: Xe noforte; la r puede ser una n rota.

    32-21.   B, C, Br, omiten: amigo.

    32-25.   B, C, Br: una larga risa.

    32-30.   B, C, Br: acciones.

    32-31.   C: lejos.

    33-6.     Algunos ejemplares de A: abllidad.

    33-25.   C, Br: mismo.

    33-31.   A: podantes.

    34-7.     A, B, Br: venga; C: vengan.

    34-10.   B, C: buscallo; Br: buscallos.

    34-12.   Es el primer verso de un dístico:

Non bene pro toto libertas venditur auro;
Hoc celeste bonum preterit orbis opus.

con el que termina la fábula De cane et Lupo, de Walther


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o Gualterus Anglicus (siglo XII), que dejó una colección de fábulas en latín. (Consúltese Hervieux: Les Fabulistes latins depuis le siècle d'Auguste jusqu'à la fin du Moyen Age, segunda edición, 5 volúmenes, 1893-98, I, páginas 472 y siguientes, sobre Gualterus, y II, página 344, donde se puede leer la fábula; La Fontaine: Fables en Les Grands Ecrivains, etc., París, 1883, I, página 70; Joseph Jacobs: The Fables of Aesop, 2 tomos, London, 1889.) Cervantes pudo disfrutar de varias ediciones de las fábulas de Esopo, verbigracia, Pedro Simón Abril: Aesopi Fabulæ latine atque hispane scriptæ, 1575. Véanse Novelas ejemplares, III, 151,172; Don Quijote, II, capítulo 42 (la rana y el buey), y Sancho alude a Guisopete en I, 25, página 347-25; consúltese Pietsch en Modern Language Notes, febrero, 1909, página 55, columna 2; se puede añadir la canción de Lope de Vega: “Oh Libertad preciosa, no comparada al oro”, y

¡Oh Libertad, gran tesoro!
porque no hay buena prisión
aunque fuera en grillos de oro.
 

(La Niña de Plata, II, 2.)

“la dulce libertad por ningún precio bien vendida” se lee en La casa del placer honesto, de Salas Barbadillo, edición Place, página 329.

    34-16.   Algunos ejemplares de A: equo; B, C, Br: aequo; también se corrige pallida, en C, Br.

    34-17.   De Horacio, Carminum, I, 4: “Solvitur acris hiems grata vice veris et favoni”, etc.

    34-23.   San Mateo, V, 44.

    34-25.   San Mateo, XV, 19; A, B: malas; C, Br: malae.

    34-28.   Algunos ejemplares de A: nnmerabis.

    34-29.   De Ovidio: Tristia, I, 9, versos 5-6. “No has leído en Ovidio que en el tiempo de la felicidad acuden muchos, y que en la adversidad le dejan solo.” Lope de Vega.

(Las Flores de Don Juan, III, escena xi.)


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    35-3.     A, B, C, Br: el; pero en casos análogos Cervantes escribe al: “A la orden de caualleria non toca”, I, 2; “con lo que tocaua al velar de las armas”, I, 3.

    35-13.   En el capítulo 17, versículo 2.° del libro I, de Samuel (o de los Reyes), Elah se tradujo en la Vulgata por Terebinthi, en castellano del Terebinto, y así se lee en las ediciones modernas del Quijote. La versión de Cipriano de Valera (revisada) trae del Alcornoque confundido con el terebinto (pistacia terebinthus) por alguna semejanza en los ramajes.

    35-23.   C: daré.

    35-26. Alusión a una de las Epístolas familiares (1539-45), de fray Antonio de Guevara. De las 85 Epístolas hay una que trata de “mujeres rameras”, dirigida a D. Enrique Enríquez, “en la cual el autor cuenta la historia de tres enamoradas antiquísimas, y es letra muy sabrosa de leer, en especial para los enamorados”. Las tres son Lamia, Flora y Laida. (Consúltese Fitzmaurice-Kelly: Historia de la literatura española, Madrid, 1926, página 451.

    35-28.   Algunas ediciones modernas: encantadoras.

    35-30.   B: mesmo; C, Br: mismo.

    36-3.     Cervantes se refiere a los Dialoghi d'Amore (1535), de León Hebreo, muerto en 1520. (Consúltese Menéndez y Pelayo: Historia de las ideas estéticas, 1884, II, parte 1, páginas 11 y siguientes; Orígenes de la Novela, IV, 278 y siguientes: Los Tres Diálogos de Amor, de L. H. (1590); Américo Castro: El Pensamiento de Cervantes (1925), páginas 148 y siguientes.

    36-5.     “A los 9 de nov. de 1621 murió el P. mtro. [Fr. Cristóbal de] Fonseca de la Orden de S. Agustín, insigne en letras y púlpito. Predicó a sus honras el P. mro. Fr. Diego López, de su Orden.” Gazeta y nuevas de la Corte de España, Academia de la Historia, 10-10-6, Méndez (Papeles varios). Su Tratado del Amor de Dios alcanzó doce ediciones en vida de Cervantes;


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la primera es de Salamanca, de 1592. (Museo Británico.)

    36-6.     Algunos ejemplares de A: acertaie; Br: acertará.

    36-9.     R. M. cambia el orden de las palabras de esta frase contra lo cual aboga con razón Pietsch en su Spanish Grail Fragments, II, 1925, página 18, donde cita varios ejemplos de este giro.

    36-12.   B, C: los.

    36-25.   B: simple y sinzilla; algunos ejemplares de A: imple con la s larga rota.

    36-27.   A: Catalago.

    36-31.   Algunos ejemplares de A: hada.

    37-2.     Así A, B, C; en Br: faltan; el singular concuerda con cosa.

    37-32.   C: malencolico.

    38-12.   C: que sin disputa.

    38-25.   B, C, Br: notable.

    39-2.    Bowle señala el pasaje del Amadís donde se explica por qué la famosa maga Urganda, protectora del héroe y de toda su parentela, se llamaba de sobrenombre la desconocida: “porque muchas veces se transformaba e desconocia”. (Libro I, capítulo 11.)

    39-4.     ir con letura. (Véase Viage del Parnaso, capítulo I, página 16, línea 13); de los versos de cabo roto se trata en el tomo VI de Comedias y Entremeses, páginas 132-3.

    39-5.     Consúltese Hanssen: Gramática histórica, página 164; R. F. E., III, 409; IV, 64; VI, 290; Revue Hispanique


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XL, 592; Lope de Vega: La Hermosura aborrecida, II, xii:

TELLO.

   Ella, a lo menos, bien se justifica.

DON SANCHO.

Lágrimas de mujer a moscateles,
ninguna cosa más me ratifica:
eso a los boquirrubios y noveles.

    39-13.   B: esperiencia; C: expiriencia; Br: experiencia.

    39-19.   B, C, Br: florece.

    39-20.   Este elogio del duque de Béjar deja creer que la dedicatoria fué escrita con admiración sincera, y la comparación con Alejandro Magno de cuya munificencia habla largamente Plutarco nos permite inferir que Cervantes estaba entonces disfrutando de la protección del duque. En cuanto a Alejandro (a quien hay alusiones en el Quijote, I, Prólogo, 6, 47, 49; II, 2, 59), Cervantes pudo conocer alguna de las muchas traducciones castellanas de las Vidas de ilustres varones griegos y romanos, de Plutarco. La primera es de Alonso de Palencia, dos tomos, folio, Sevilla, 1491 (Hispanic Society, New-York).
    La división de la palabra Ma-[gno] por Mag-no se debe a la pronunciación mano, entonces corriente. Compárese repu(g)na (43-18); dino, benino, etc. Consúltese Bello-Cuervo: Gramática página 23 de las Notas; Hanssen, página 68, párrafo 160; Quevedo: Obras, B. A. E., III, 288, donde Carlo-Magno y cristiano son consonantes.

    39-21.   Algunos ejemplares de A: esa.

    39-22.   “Ayuda a los osados la fortuna”, La Gran Sultana, acto III, Comedias y Entremeses, II, página 189; es aforismo que se halla a menudo en los escritos de los humanistas que pudieron verlo en muchos autores clásicos latinos desde los tiempos remotos de Ennio, en cuyos Annales se lee ya: “Fortibus est fortuna viris data.” Compárese: “O buena fortuna, como ayudas a los osados”, Celestina, 5.° auto; audaces fortuna juvat en Timoneda, Los Menemnos, edición


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Bibliófilos Valencianos, página 78; “Venga lo que viniere, que a osados favorece la fortuna”, Guzmán de Alfarache, I, iii, capítulo 8.

    39-24.   C: cantaras.

    39-25.   B, C, Br: ociosa.

    39-27.   Bowle señala que este pasaje es alusión al Orlando furioso, que principia con los versos:

“Le donne, i cavallier, l'arme, gli amori.
Le cortesie, l'audaci imprese io canto.”

    40-12.   La Barrera publicó los versos imitados por Cervantes en esta décima en las Obras completas de Cervantes, edición Rivadeneyra, Madrid, 1863, I, cxxxiii.

    40-15.   Diego Jiménez de Enciso compuso una comedia sobre la vida del negro Juan Latino (muerto en 1573?), impresa en la Segunda Parte de Comedias escogidas de las mejores de España (1652). En el tercer acto se le elogia con este soneto:

    Hijo de esclavo soy; nací en Baena,
donde las letras aprendí primero;
crecí, siguiendo el centro verdadero,
premio que a la virtud el cielo ordena.
 
    No me ha estoruado mi amorosa pena
que sea de Granada racionero,
Orfeo, Marte, Cicerón, Homero,
en voz, en arenas, en latín, en vena.
 
    Catredático fuí, griego excelente,
y, en fin, varón insigne, pues que llego
a ser deste lugar colector digno.
 
    Y como le llamó por eminente
la antigua Roma a su Adriano, el griego,
la noble España me llamó el Latino.

    Según Bermúdez de Pedraza, Antigüedad y Excelencias de Granada (1608), fué traído siendo niño cautivo con su madre a España, donde se crió en casa de la duquesa de Terranova”, libro III, capítulo 33, folio 138. De Juan Latino tratan Schevill: The dramatic


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Art of Lope de Vega, página 305 y siguientes, y A. Marín Ocete: El negro Juan Latino, Granada, 1925; R. F. E., 1927, página 297.

    40-16.   Algunos ejemplares de A: rebu.

    40-20.   la le-: R. M. entiende le-va, que significa ardid, astucia según el vocabulario de Juan Hidalgo, y así se lee en Lazarillo de Tormes, segunda parte, II, 1: “yo que le entendí la leva, le convidé”. En Cervantes (Rinconete) y Quevedo (Cuento de Cuentos), se lee: “no hay levas conmigo”, frase sacada de la germanía; no la conozco en otra forma en Cervantes. En cambio, entender la le-tra (que es como leen muchos), me parece más lógico en esta décima que un sentido germanesco. (Compárese El Buscón: Yo vi luego la letra, edición Castro, 1927, página 218.)

    40-21.   C: la.

    41-3.     C: piedra en la ma.

    41-11.   Héroe del libro titulado: Los quatro libros del virtuoso cauallero Amadís de Gaula; la edición más antigua que se conserva lleva la fecha de 1508, folio, en letra gótica, impresa por G. Coci, en Zaragoza (Museo Británico). El autor de esta versión es Garci Rodríguez de Montalvo, regidor de Medina del Campo. Para el estudio del libro, consúltese H. Thomas: Spanish and Portuguese Romances of Chivalry, Cambridge, 1920, páginas 41 y siguientes; bibliografía en Fitzmaurice-Kelly, Historia de la literatura española (1926), página 409; texto publicado por Gayangos en B. A. E., tomo XL; Palau: Manual, I, 62.

    42-1.     De una rareza extraordinaria son las ediciones antiguas de este “afamado D. Belianis”, que pertenecía a la biblioteca de Don Quijote. Consta de cuatro partes, cuyo autor fué el licenciado Jerónimo Fernández. El Libro primero del valeroso e inuencible Principe don Belianis de Grecia (partes I y II, folio, letra gótica), se publicó en Burgos, Martín Muñoz, 1547; (Biblioteca Nacional). Consúltese Catálogo de la Exposición celebrada en la Biblioteca Nacional en 1905,


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página xix. Otra edición: Estella, 1564; La “Tercera y Quarta Parte” se publicaron por primera vez en Burgos, 1579, folio (Museo Británico). El nombre del autor se declara en el colofón de esta edición, y se añade que compuso también las partes I y II. Nicolás Antonio (Bibliotheca Nova, II, 397) cita el libro entre los anónimos. El licenciado Jerónimo Fernández, abogado de Madrid, era hijo de Toribio Fernández, vecino de Burgos, según la advertencia puesta al fin de la cuarta parte en la edición de 1579; por muerte del autor se le concedió el privilegio de imprimir la tercera y la cuarta parte a su hermano Andrés, también vecino de Burgos. Salvá: Catálogo, II, 24, número 1.532; Palau: Manual, III, 197.

    42-6.     C: y fuy.

    42-12.   Br: prostrada.

    42-14.   “Por mi verna la dueña andar al estricote.” Estrofa 815, Arcipreste de Hita, edición Cej., I, 277.
    “Todos andamos hechos una pella y al estricote.” Quevedo: Cuento de Cuentos, B. A. E., II, 411. También Pedro de Urdemalas, Comedias y Entremeses, III, 147, línea 13, y Don Quijote, 376-14; Cejador: Fraseología, II, 535. ¿Se deriva del alemán strick (soga)? Comp. am Strick führen.

    42-18.   La Señora Oriana era hija de Lisuarte y Brisena, reyes de la Gran Bretaña. “El Doncel del Mar, que en esta sazón era de doce años, y en su grandeza e miembros parescía bien de quince, servía ante la reina, e así della como de todas las dueñas e doncellas era mucho amado; mas desque allí fué Oriana, la hija del rey Lisuarte, dióle la reina al Doncel del Mar que la sirviese, diciendo: —Amiga, éste es un doncel que os servirá.— Ella dijo que le placía. El Doncel tuvo esta palabra en su corazón, de tal guisa, que después nunca de la memoria la aparto.” I, iv; el castillo de Miraflores estaba a dos leguas de Londres. Amadís, II, 10, 12.

    43-3.     B, C, Br: heziste.


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    43-6.     B, C, Br: heziste.

    43-23.   B, C, Br: embidio.

    43-27.   buzcorona:

    Sin temer que tijeritas             
le trasquilasen la morra,
habiéndose echado al buz,
se levantó de corona.
 

    (Quevedo: B. A. E., III, 152.)

    Consúltese también La Barrera: El Cachetero del Buscapié, Santander, 1916, página 175.

Que merece

            
mil coronas tu Alteza: como a mona
le obedezco y le hago buzcorona.
 

(Lope de Vega: El Prodigio de Etiopía.)

    44-1.     Algunos consideran Donoso nombre de poeta, puntuando “del Donoso, poeta entreverado”; me parece adjetivo como en otros lugares del Quijote. Compárese “del donoso y grande escrutinio”, I, 6; “donosa majadería”, I, 22; Sancho llama a Avellaneda “donoso”: “donosa cosa de historiador por cierto”, II, 59; acerca de entreverado, compárese: “él es un entreverado loco, lleno de lucidos intervalos”, Don Quijote, II, 18; “Gorda o flaca, es de advertir que si no pudiere ser entreverada, la quiero flaca y no gorda”, Quevedo: B. A. E., II, 557, col. primera; “los entreverados años de Ricla”, Persiles y Sigismunda, II, página 16. Cervantes parece aludir en sus elogios al asunto entremezclado del poeta que trata de Sancho entreverado con Rocinante, juntando lo gordo con lo flaco.

    44-7.     “Apercibete, a la primera boz que oyeres, tomar calzas de Villadiego”, se halla en la Celestina, auto 12, edición Cej., II, 85; con mucha frecuencia se decía sólo “tomar las de Villadiego”, y es posible que la imaginación del pueblo añadiese la palabra calzas. “Como vi el juego tan revuelto y que todos estaban ocupados, tomé las de Villadiego”, Lazarillo de Tormes, segunda parte, de Luna, capítulo X. Compárense


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los idiotismos: “las corrió”, “me la pagarás”, “habérselas con”, “no tenerlas todas consigo”, etc., donde la, las, tienen el valor del neutro lo; consúltese Hanssen: Gramática, página 194; Cej.: Gramática, 305; Rodríguez Marín, II, 151; también Quevedo: B. A. E., I, 348, 431; Lisandro y Roselia, en Libros raros, III, 210.

    44-18.   Para R. M. el verso significa: que ganaba Rocinante porque menos corría en la carrera; pero otros han entendido: que Rocinante, que “fué a poder de un don Quijote”, línea 17, iba igual con él, o se le parecía a él, en lo flojo (“por pecados de flaqueza”, línea 16).

    44-23.   Sobre este lance del Lazarillo véase la edición de Bonilla, Madrid, Ruiz Hermanos, 1915, páginas xii y 17.

    45-1.     El Orlando furioso es una de las obras de mayor importancia para el estudio del Quijote; Ariosto la terminó en 1532. Consúltese D'Ancona a Bacci: Manuale della letteratura italiana, Firenze, 1924-25, II, 298 y siguientes, y VI, 367, para el estudio y la bibliografía de Ariosto; Ferrazzi: Bibliografía ariostesca, Bassano,1881; M. A. Garrone: El Orlando furioso considerado como fuente del Quijote, en España Moderna, marzo, 1911, páginas 111 y siguientes; A. Ludwig: Lope de Vega als Schüler Ariosts, en Festschrift Adolf Tobler gewidmet, Braunschweig, 1905, páginas 211 y siguientes. Cervantes debió de despreciar las traducciones españolas del Orlando según lo que escribe en el capítulo 6, página 98-32; había tres: la del Capitán Hieronymo de Urrea, Anvers, 1549, aludida y condenada por Cervantes en dicho pasaje; la de Hernando de Alcocer, Toledo, 1550, y la de Diego Vázquez de Contreras, Madrid, 1585 (las tres Museo Británico).

    45-7.     Br: inuicto.

    45-13.   Algunos ejemplares de A: u tus.

    45-18.   Uno de los protagonistas de la obra disparatada, titulada: Espejo de Príncipes y Caualleros en el qual se cuentan los inmortales hechos del Cauallero del Febo y de su hermano Rosicler, hijos del grande Emperador Trebacio ..., por Diego Ortúñez de Calahorra,


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natural de la ciudad de Nágera, Zaragoza, 1562; es la primera parte que consta de tres libros; una segunda parte, escrita por Pedro de la Sierra, se publicó en Alcalá, en 1580 (1581). Nicolás Antonio y Pellicer citan una edición de Zaragoza, de 1580. La Tercera y quarta parte, compuesta por Marcos Martínez, es de Alcalá, 1589; otra edición de estas partes, Zaragoza, 1623. Pellicer vió también un manuscrito con el libro primero de la quinta parte (su Don Quijote, I, capítulo 6). Consúltese H. Thomas: op. cit., 119 y siguientes, y Gayangos: Libros de Caballerías, B. A. E., XL, página lxxiv del Catálogo. En el Mus. Brit. se custodian la Primera parte, Medina, 1583, y la Segunda parte, Valladolid, 1586.

    46-1.     B, C, Br: y la.

    46-11.   No parece probable que Cervantes haya escogido a propósito un nombre tan obscuro y desconocido que, a pesar de las pesquisas de varias generaciones de eruditos, nadie haya dado todavía con la historia en la cual se esconde el misterioso Solisdán. Para P. Groussac: Une Enigme littéraire: le D. Quichotte d'Avellaneda, París, 1903, página 149, Solisdán sería anagrama de Lassindo (y sólo con ss), nombre escuderil que se halla en el Amadís. Pero este proceder parece forzado y nada convincente, tratándose de un solo caso de anagramas. El único nombre, que yo sepa, algo parecido a Solisdán, que ocurre en el Amadís, es Solinan, caballero del séquito de Lisuarte. Por tanto, no quedan más que dos soluciones lógicas: la una, de Clemencín, que lo considera invención del propio Cervantes; la otra, que es errata tipográfica. En tal caso, el nombre pudo ser Solimán, si se admite la posibilidad de que el cajista pudo leer sd por la m del manuscrito. Un Solimán (1495-1566) figura en las historias de Carlos V, y no ha de extrañarse el que Cervantes se sirviese de dicho monarca en estos elogios preliminares, porque, dice en el Prólogo, que después de hacer él mismo los versos, se pudieran ahijar al Preste Juan de las Indias o al Emperador de Trapisonda, y lo fué Solimán. (Véase La Carolea, nota 106-15.)

    46-17.   B, C, Br: hombre.


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    46-26.   C: alcahuete.

    47-1.     A: Dialago.

    47-20.   Después de los versos preliminares hay en Br un Privilegio dado por el Consejo de Bruselas a Rutger Velpius por seis años, fechado a 7 de marzo de 1607 y subsignado por el licenciado Francisco Murcia de la Llana.

    49-1.     Cervantes dividió el libro conocido hoy por el título de “Primera Parte del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” en cuatro partes: la primera comprende los capítulos 1-8; la segunda, 9-14; la tercera, 15-27; la cuarta, 28-52. Tal división deja suponer que Cervantes no había pensado todavía en la verdadera “Segunda Parte”.

    49-12.   olla: Cov. Tesoro: “en algunas casas se haze olla solamente al mediodía, y a la noche passan con una ensalada y fruta”.
    De Lope de Vega se pueden sacar varias alusiones a la olla:

JUAN.

   Tras aquesto se apercibe
(el rey, Señor, me perdone)
una olla...

EL REY.

¿Qué tiene?

JUAN.

                    Vaca y carnero
y una gallina.

EL REY.

                    Y ¿no más?

JUAN.

De un pernil (porque jamás
dejan de sacar primero
esto), verdura y chorizo,
lo sazonado os alabo.
 

(El Villano en su rincón, II, escena 11.)

 

FAQUÍN.

Me conformo con la olla.
Píntame el alma que tiene...

BATO.

Buen carnero y vaca gorda,
la gallina que dormía
junto al gallo, más sabrosa
que las demás, según dicen.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .


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Tiene una famosa liebre...         
tiene un pernil de tocino...
dos varas de longaniza...
un chorizo y dos palomas...
ajos, garbanzos, cebollas
tiene y otras zarandajas.
 

(El Hijo de los Leones, II, 7.)

    Véase también La Dorotea, edición Castro, V, ii, página 251; Angel Muro: Diccionario general de Cocina, Madrid, 1892, II, 546.

    49-13.   Salpicón, Cov.: “la carne picada y aderezada con sal”. Al mismo Sancho “dieron de cenar un salpicón de vaca con cebolla”, II, 49. Compárese también Lope de Vega: Porfiar hasta morir, B. A. E., III, página 102, col. primera; Fuente Ovejuna, III, página 634; Quevedo: B. A. E, III (Jácaras), página 114; Tirso de Molina: La Villana de la Sagra, III, 5, B. A. E., página 321; A. Muro, op. cit., II, 841, y Castro en R. F. E., IV, 398.

    49-14.   La explicación de lo que era el manjar duelos y quebrantos tiene por base: a), los libros o artes de cocina; b), los léxicos y las traducciones del Quijote hechas en la época cervantina; c), las citas entresacadas de autores coetáneos, y d), leyes, costumbres y tradiciones de aquellos tiempos.
    a) He manejado varios libros de cocina españoles en las principales bibliotecas europeas (entre ellos Roberto de Nola, 1538; Martínez Montiño, del que hay muchas ediciones; Diego Granado, 1599; hasta Altamira, 1758), y, si no me he equivocado, no se halla en ninguno de ellos una mención de duelos y quebrantos. De este silencio se puede inferir que era manjar de gente humilde, no digno de entrar en tales libros, que se escribían para los cocineros de la alta sociedad, o que no era plato fijo con ingredientes determinados.
    b) Entre los léxicos que he podido examinar, ninguno registra el manjar duelos y quebrantos, que yo sepa, antes de la publicación del Quijote; esto quita mucho al valor general de la definición que parece


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querer adaptarse al texto del Quijote o al lenguaje de los traductores de Cervantes. Covarrubias no conoce los duelos y quebrantos como “yantar”, y quizá sea arriesgado identificarlos (R. M., VI, 20) con la merced de Dios que Covarrubias registra (artículo guevos): “la muger ..... va al gallinero y trae sus guevos y corta una lonja de tozino, y fríelo con los guevos y dale a cenar una buena tortilla, con que se satisface, y de allí quedó llamar a los guevos y torreznos la merced de Dios”. Bowle ya había señalado esta definición en sus notas, sin relacionarla con duelos y quebrantos (Anotaciones a Don Quijote, II, capítulo 50), y no he encontrado nunca en la literatura española que se hayan confundido los duelos y quebrantos con la merced de Dios. Este plato se define netamente cuando se le menciona como lo hace el autor de La Pícara Justina (edición Puyol, II, 162; III, 204): “la merced de Dios se llaman huevos y torreznos con miel”. Comp. también Pagés: Gran Diccionario (artículo Duelos y quebrantos), que cita a Rafael José de Crespo: “tanto me vale desayunarme con la merced de Dios, comer duelos y quebrantos como chochos, pan de Mallorca”, etc. César Oudin no registró duelos y quebrantos en la primera edición de su Tesoro de las dos lenguas francesa y española, París, 1607, ni en las tres subsiguientes, pero después, verbigracia: en la refundida de 1645, lo consigna el editor, lo cual ha de extrañar, porque Oudin, en su traducción del Quijote (1614), puso por duelos y quebrantos “des œufs et du Lard”, y si no admitió dicha definición en su Tesoro es posible inferir que no estuviese seguro de la equivalencia. Tampoco John Minsheu en su Dictionarie in Spanish and English (Londres, 1599), ni Hierosme Víctor en su Tesoro de tres lenguas, Genève, 1606, conocen los duelos y quebrantos. Lorenzo Franciosini: Vocabolario italiano e spagnuolo: español a italiano, primera edición, Roma, 1620, lo registra por primera vez (artículo Duelo) con la mirada puesta en el Quijote: “comer duelos y quebrantos e un modo di dire straordinario e vale mangiar della carne secca con dell'huova, che in Firenza diremmo mangiar delle frittate rognose” y (artículo Quebranto): “duelos y quebrantos e un termino e modo di dire usato particolarmente nella Mancia in Spagna, e significa mangiare huova con carne secca


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que noi diremmo mangiar delle carbonate (tocino frito)”. El propio Franciosini, en su traducción del Quijote, Venecia, 1622, tradujo duelos y quebrantos por “frittate rognose”, y en una acotación añadió: “sono prosciutto fritto con huova”, con lo cual nos deja vacilar entre carne seca, tocino frito y jamón, sin saber a cuál atenernos. De todos modos, prosciutto no es un equivalente de torreznos o el gordo del tocino. El Diccionario de Autoridades trae “una tortilla de huevos y sesos y le siguió Peter Pineda en A new Dictionary Spanish-English, English-Spanish, Londres, 1740 (artículo Duelo), donde añade: “común y familiar entre la gente baja”. Las primeras ediciones de Sobrino: Diccionario de las lenguas española, francesa y latina dan por duelos y quebrantos “une soupe aux pois”, definición cambiada después (verbigracia: en la edición de Amberes, 1776) por la primitiva académica: “dans la Mancha une omelette faite avec des œufs et de la cervelle de mouton ou d'agneau”. Después de registrar en algunas ediciones de su Diccionario la interpretación de Pellicer (aceptada por Clem.), la Academia revisó otra vez la definición (desde 1893; consúltese Cotarelo: Los puntos obscuros en la vida de Cervantes, 1916, página 13). Por fin, Shelton, en la primera traducción inglesa del Quijote, I (primera edición, Londres, 1612), puso por duelos y quebrantos “griefs and complaints”, disparate que se enmendó años después por “collops and eggs”, copiando en este detalle la versión de Oudin (o el léxico de Franciosini, si es que llegó a verlo). Por tanto, Shelton nada contribuye a la definición. En resumidas cuentas, los léxicos y las traducciones señaladas carecen de toda autoridad, o por la fecha tardía en que se publicaron, o por lo vacilantes y mal fundadas que son sus definiciones.
    c) De las citas entresacadas de varios autores contemporáneos se permite llegar a ciertas conclusiones sobre duelos y quebrantos: primero, que el manjar del sábado no era plato fijo, y segundo, que los consabidos duelos y quebrantos, fueran lo que fueran, no se comían solamente los sábados, sino en cualquier día de la semana. Esto quiere decir que al manjar (que los sábados debió de tener el carácter de media abstinencia) se podían añadir en los demás días ingredientes


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prohibidos, tales como jamón (perniles), magro del tocino, etc. Las citas conocidas en las cuales se mencionan los duelos y quebrantos, son tres, de Lope de Vega:

(1)          almorzando unos torreznos
con sus duelos y quebrantos.
 

(Las Bizarrías de Belisa, I, 9.)

 
(2) que me mate una sartén
con sus duelos y quebrantos.
 

(Los Locos de Valencia, II, 4.)

 
(3) Pardiez, señor, doce huevos
para duelos y quebrantos.
 

(La Serrana de Tormes, en R. F. E., 1915, pág. 39.)

y una cita de la Mogiganga del Pésame, atribuída a Calderón:

             huevos y torreznos basta,
que son duelos y quebrantos.
 

(R. F. E., 1915, página 36, y Rouanet: Intermèdes espagnoles, París, 1897, página 229.)

En ninguna de estas citas se trata del sábado, y en ninguna de abstinencia, como no sea en la última farsa, en la cual la viuda no quiere comer por estar de duelo, pero lo hace al fin con ciertos melindres de hipócrita, y se aviene a tomar solamente huevos y torreznos “que son duelos y quebrantos”. El hecho de no ser abstinencia del sábado puede explicar el que hubiera torreznos con los huevos. De todos modos, estas cuatro citas, que parecen todas ser de fecha bastante posterior al Quijote, no aclaran el pasaje discutido. En Las Bizarrías de Belisa los torreznos no forman parte de los duelos y quebrantos; según Los Locos de Valencia, éstos eran guiso frito en el cual no hay mención de huevos, aunque por “la sartén” se pudiera entender que se trataba de algo como una tortilla; así nada prohibe creer que los propios duelos y quebrantos pudieran muy bien mezclarse con huevos y torreznos; pero, según dichas


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citas, no era cuestión de “cosas de sábado”. En fin, el anhelo de decir algo más concreto, nos hace creer que los duelos y quebrantos eran a veces solamente lo que se llamaba “grosura” (“lo interno y extremo de los animales, conviene a saber: cabeza, pies y manos y asadura”, Cov.), a lo cual se pueden añadir sesos y el gordo del tocino; debió de ser fácil el obtener estos “menudos” los sábados, por ser día de matanza en Castilla. De otro modo no se explica la infinidad de alusiones a “cosas de sábado”, que, con bastante variedad, se mencionan a cada paso; verbigracia: Lazarillo: “Los sábados cómense en esta tierra cabezas de carnero, (edición Cej., página 134); Guzmán de Alfarache, I, 1, 5: “Hizo la carne postas, echólas en adobo, aderezó para este sábado el menudo: asadura, lengua y sesos; ..... sacó una poca de asadura guisada; ..... respondió si queríamos los sesos fritos en manteca con unos huevos”, etc.; La Tía fingida: “los asturianos son buenos para el sábado, porque siempre traen a casa grosura y mugre” (Novelas, III, página 287); El Buscón: “en otra parte había cosas de sábado: cabezas y lenguas, aunque faltaban sesos” (edición Castro, pág. 271); Moreto: El Valiente Justiciero, II, 15:

                pues ha sido
todo manos y cabezas,
¿fué en sábado este delito?

Luego si múltiples autores dicen que la gente comía grosura, etc., los sábados, y sabemos que Don Quijote comía duelos y quebrantos los sábados, la lógica, antes que ningún documento, admito la conclusión de que éstos = grosura, etc., antes que huevos con torreznos, que se podían añadir en los demás días.
    d) En cuanto a lo que se puede deducir de descripciones de costumbres y tradiciones, de leyes y relatos de viajes, véase Morel-Fatio: Études sur l'Espagne, III, página 403; Cort.: Don Quijote, III, preliminares xlv y siguientes; Cejador: Fraseología, II, artículo Duelo; R. M.: I, 79 y siguientes; VI, 20 y siguientes.
    Muchos años antes de hacerse manjar los duelos y quebrantos, estas dos palabras se hallan juntas en su sentido literal. En el Arcipreste de Talavera se lee: “¡Yuy, qué duelo fué aquéste, qué quebranto atan


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grande, qué dolor tan desygual!” (edición Pérez Pastor, página 211), y se halla la combinación a menudo al través de la literatura española. Véanse Gómara, Conquista de México: “por un cabo los cercaban duelos y por otros quebrantos” (capítulo CX); en Quevedo, frecuentemente, verbigracia: B. A. E., I, 348, 369, 431, III, 118. Debo a la atención de mi erudito maestro el doctor H. R. Lang las adiciones siguientes: crebanto nin duelo en la Primera Crónica General (edición Menéndez Pidal), página 537 b; pesar et quebranto, 354 a; lloro et crebanto, 645 a; Poema de Alfonso onceno, estrofa 878: duelo y quebranto; Gómez Manrique, Cancionero (edición Paz y Melia), I, 166: dolor y quebranto; y en el Cancionero de Baena se encuentra varias veces la misma frase: dolor a quebranto. Por sí sola la palabra duelo se halla a menudo, ora sea en frases hechas, como: “los duelos con pan son menos”, “donde no está su dueño, ahí está su duelo”, “ser un retablo de duelos”; ora para significar aflicción o demostración de dolor: “duelos tenemos: en casa se hauran de ayunar estas franquezas”, Celestina, segundo auto; y también: “a cada cabo ay tres leguas de mal quebranto”, cuarto auto. A veces se halla una alusión a abstinencia o ayuno en relación con duelo, tratándose en tales casos de las comidas “que se dan en los mortuorios” (según frase de El Crotalón). Véase también Morel-Fatio: Bulletin hispanique, 1915, página 59. Si el duelo y la media abstinencia han llegado a ser asociados por los manjares comidos en los entierros, nada más fácil que el uso llevase tras sí también la palabra quebrantos, tantas veces unida a duelos. Tales combinaciones (véase Les formules rimées de la langue espagnole: R. F. E., 1927, 2.°, página 113) son típicas del genio del lenguaje, y son, por la mayor parte, de dos clases: o de sonido, verbigracia: “de hoz y de coz”, “en paz y en haz”; o de sentido, verbigracia: “tratos y contratos”, “oficio ni beneficio”, y los consabidos “duelos y quebrantos”. En cambio, si había equivalencia de sentido en hueuo y duelo (consúltese María Goyri de Menéndez Pidal: R. F. E., 1915, página 39), la asociación de quebrantos tendría que justificarse de otro modo, quizás por tener que quebrantarse los huesos para sacar los sesos y cortar las extremidades. A pesar de tantas pesquisas, el origen del giro como manjar sigue obscuro y perdido en el pasado lejano de tales costumbres. Lo que deja suspenso al lector, todavía más que la fórmula o receta para confeccionar los duelos y quebrantos de Don Quijote, es el hecho de ser de Cervantes mismo la más antigua cita conocida del manjar que ha dado tanto que discurrir a los eruditos. ¿Lo tomó el gran novelista del lenguaje popular, y si fué así, a qué región de España correspondería este uso?


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    49-14.

El jueves cenarás, por la mortal yra,
e porque perjureste deziendo la mentira,
lantejas con la sal.
 

(Arcipreste de Hita, edición Cej., estrofa 1.167.)

    “En su pasto y comida se figura la virtud de la templanza, por quanto los pobres se contentauan antiguamente con el puchero de las lentejas.” (Cov.)

    50-8.     C: verisimiles.

    50-9.     B, C, Br: Quixana.

    50-20.   C omite: en.

    50-23.   B, Br: tan bien; C: tâ bien.

    51-3.     Sobre Feliciano de Silva, consúltese: Boletín Academia Española, xiii, 1926, página 129; Paz y Melia: Sales españolas, segunda serie, página 80; Gayangos: op. cit., B. A. E., página xxx y siguientes; Menéndez y Pelayo: Orígenes de la Novela, I, cclxi y siguientes; Cejador: Historia de la lengua y literatura castellana, II, página 112; Bradford: Indice de las Notas de Clem., 430, 488; Thomas: op. cit., 69 y siguientes. F. de Silva se halla entre las autoridades citadas por la Academia en su primer léxico.

    51-7.     C: mismo.

    51-20.   De las infinitas heridas que recibió don Belianis, Clemencín llegó a contar ciento y una graves, éstas sólo en los dos primeros libros de los cuatro de que consta la obra. Sobre la promesa del autor de acabar la historia, consúltese Clem.: Don Quijote, I, 8.

    51-23.   Sigüenza, una de las Universidades llamadas “menores”, fundada en 1472, fué reducida en 1770 a las cátedras de Filosofía y Teología, y suprimida en 1837. (Consúltese: Vicente de la Fuente: Historia de las Universidades, cuatro tomos; A. Bonilla: La vida corporativa de los estudiantes españoles, 1914.) “¡Que


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hay hombre en la sopa del bendito santo, que puede ser obispo, y se afrenta un don Peluche de comer; graduado estoy de bachiller en artes por Sigüenza!” El Buscón, edición Castro, página 189.

    51-26.   C: mismo.

    52-12.   B, C, Br omiten: sonadas.

    52-17.   El protagonista del Noveno libro de Amadís de Gaula, “que es la cronica del muy valiente y esforçado principe y cauallero de la Ardiente Espada, Amadis de Grecia”, etc.; la rarísima primera edición es de Cuenca, 1530 (ejemplar en la Landesbibliothek, de Stuttgart). Su autor fué Feliciano de Silva. (Consúltese Thomas, op. cit., página 72; Catálogo de la Exposición, página xi.)

    52-20.   Véase Menéndez y Pelayo: Estudios sobre el teatro de Lope de Vega, III, Madrid, 1922; Las mocedades de Bernardo del Carpio, páginas 109 y siguientes; Tratado de los romances viejos, I, páginas 176 y siguientes. El episodio aludido por Cervantes se halla en el canto 35 de La segunda parte de Orlando con el verdadero suceso de la famosa batalla de Roncesvalles, etc., por Nicolás Espinosa; se citan ediciones de Zaragoza, de 1555, y de Amberes, de 1556; en el Museo Británico hay ejemplar de Anvers, de 1557. (Consúltese Clem.: I, página 11; Catálogo de la Exposición de 1905, página xliii.) Sobre la leyenda de Roncesvalles han escrito: J. Bédier, Les Légendes épiques, III, páginas 297 y siguientes; Menéndez Pidal, Un nuevo cantar de gesta español del siglo XIII, en R. F. E., IV, página 105 y siguientes; J. Saroïhandy, en Homenaje a Menéndez Pidal, II, páginas 259 y siguientes.

    52-22.   B, C, Br: Anteon; Ovidio: Metamorfosis, IX, 184; Lucano, 4, 590 y siguientes, a quien Jáuregui tradujo. (Consúltese la edición de Madrid, 1888, I, páginas 227 y siguientes del 8.° libro.)

    52-24.   En el Museo Británico se conserva un ejemplar del Libro del esforçado gigante Morgante y de Roldan y Reynaldos, letra gótica, Valencia, 1533. Es


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traducción hecha por Jerónimo de Auner del poema de Luigi Pulci (1432-1484), titulado: Morgante maggiore, Firenze, 1483. (Consúltese D'Ancona e Bacci: op. cit., II, páginas 123 y siguientes.)

    52-28.   Uno de los personajes principales del poema de Boiardo, el Orlando innamorato, traducido en prosa con poca fidelidad por Pedro López de Santa Catalina con el título de Espejo de Cauallerías en el qual se veran los grandes fechos ..... que el conde Don Roldan ..... acabó, etc. Sevilla, 1533. (Biblioteca Nacional.) Hay alguna confusión en la bibliografía de esta obra. Parece constar de tres partes: la primera y segunda se deben a López de Santa Catalina, impresas en 1533, y una tercera parte se atribuye a un Pedro de Reynosa. Las tres partes se imprimieron juntas en 1586 (Medina del Campo). (Consúltese: Catálogo de la Exposición, página v; Palau: III, 144; Salvá: II, núm. 1598, página 56; Gayangos: B. A. E., op cit., lxiv; Menéndez y Pelayo: Orígenes, cxli y dxxiii; Cejador: Historia, II, página 115; Boiardo: Orlando innanzorato, I, 28, estrofas 7 y 8.) Bowle señala el pasaje del Espejo (I, capítulo 46), aludido por Cervantes. Ya en el seudo-Turpin (mencionado por Cervantes en el capítulo 6) se habla de un  ídolo famoso de Mahoma. Carlomagno, que, según este relato, mandó destruir todos los ídolos de los paganos, no logró dañar al de Mahoma por ser cosa encantada. Pérez de Hita, en sus Guerras civiles de Granada habla de un Mahoma de oro. (Consúltese Deferrari: The sentimental Moor in Spanish Literature before 1600, Philadelphia, 1927, página 16.)

    52-30.   De allende trata Cuervo: Diccionario de construcción y régimen. Cf. Pedro de Urdemalas (Comedias, III, 145): “te celebran hasta los moros de aliende”.

    53-1.     De Reinaldos y del traidor Galalón tratan los romances números 366 y siguientes del Romancero general, de Durán, I, página 227.

    53-4.     que por en que. (Véase Cejador: Gramática, página 433; Bello-Cuervo, página 256.)


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    53-22.   C: visaguelos.

    53-23.   C omite: y.

    54-12.   B, C, Br: a su.

    54-15.   Del bufón Gonnella trata F. Gabotto en La epopea del buffone, Bra, 1893. (Consúltese Giornale storico della letteratura italiana, XXII, 1893, páginas 60 y siguientes, página 250.) Plauto en su Aulularia, refiriéndose a un cordero, dice: “ossa atque pellis tota est”, 3, 6, 28. (Véase Bowle, página 11.) Ossa et pellis es lugar común en los clásicos y se halla también en los Captivi, de Plauto.

    54-19.   B, C, Br: mismo.

    54-21.   B, C, Br: assi.

    54-26.   B, C, Br: y le cobrasse.

    54-28.   A: exexcicio.

    55-2.     C: sinificatiuo.

    55-9.     A: dixo; B, C, Br: dicho.

    55-9.     Algunos ejemplares de A: tomaion.

    55-15.   A: Hepila; B, C, Br: hacerla.

    55-24.   Algunos editores prefieren confirmádose.

    55-29.   Algunos ejemplares de A: Deziase el a Si yo por malos de mis pecados; B, C, Br: deziase el: si yo.

    56-5.     Así A, B, Br; C: rendida.

    56-5.     C: yo soy.

    56-10.   B, C, Br: la vuestra.

    56-20.   A: le; B, C, Br: se.


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    56-28.   C: sinificatiuo.

    57-9.     B, C, Br: enmendar.

    58-9.     A: armino.

    58-14.   C: mismo.

    58-24.   Harpadas lenguas: lugar común del lenguaje. Véase Timoneda en Gallardo, Ensayo, IV, columna 729: “harpaditas lenguas”; Quevedo, Sueños, edición Cej., II, 110: “con lisonjas arpadas en los picos”; también Celestina, edición Cej., II, 28: “harpadas lenguas”.

    59-1.     Sobre el Campo de Montiel consúltese Hervás y Buendía: Diccionario histórico-geográfico de la provincia de Ciudad Real, páginas 349 y siguientes; León Máinez: Don Quijote, Cádiz, 1877, II, página 205; A. Blázquez: La Mancha en tiempo de Cervantes, en Boletín de la Sociedad Geográfica, 1905, páginas 307 y siguientes; segunda edic., El Escorial, 1928.

    59-16.   A: fuguroso; B y siguientes: riguroso.

    59-22.   B, C, Br: y con.

    59-28.   Compárense Novelas ejemplares, III, página 148, y R. M., I, 110; Don Quijote, 398-22.

    59-32.   Aventura de la segunda salida (capítulo 8), todavía no ideada por el autor. El pueblo del puerto Lápice “era dependiente de los limítrofes de Villarta, Arenas y Herencia; mas, por acuerdo de la Diputación provincial, en 1841 se le añadió el pequeño término que posee, titulándole villa. Su antiguo nombre era Ventas del Puerto-Lapiche, porque efectivamente sólo eran unas quinterías o posadas. En la guerra de la Independencia fué arruinado totalmente, y en la pasada civil incendiado por los carlistas”. Madoz: Diccionario geográfico, XIII, página 286.

    60-9.     B, C, Br omiten: hambre y.

    60-11.   B, C, Br omiten: no.


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    60-16.   del partido: “llegamos a una casa que en el postiguillo, patio y mujercillas que allí bailaban, conocí ser del partido”. Segunda parte del Lazarillo de Tormes (Luna), capítulo IX; R. M., I, página 112. (Compárese: “atraer al amoroso partido”, Trato de Argel, Comedias, V, página 33.)

    60-26.   que por con que. (Véase la nota a la página 53-4.)

    61-3.     C: distraydas.

    61-22.   B: nin; C, Br: non fuyan ... nin teman.

    61-27.   C: mirandole.

    62-5.     al: de alid < .

    62-14.   Es decir: el cual estuvo a poco en acompañar, etc. (Compárese: “estará; [a] poco por acabar la vida”, página 293-1; “no estoy en dos dedos de ponello en duda”, página 169-18; “no estuvo en dos dedos de caerse muerta”, Novelas Ejemplares, I, página 111, línea 25; “no tardó mucho en assomar”, Don Quijote, I, capítulo 40; “quedó en oirle suspenso”, I, capítulo 44; “ni dexó de admirarse en oir las razones”, II, capítulo 33. Consúltese: Hanssen, Gramática, párrafo 695; Cej., Gramática, página 468. R. M. enmienda: “el cual ... no estuvo en nada el acompañar”. Lope de Vega, en La Prueba de los amigos, III: “No estuvo en un instante de dar con los verdaderos [ladrones].”

    62-23.   A: Quixoto.

    62-29.   Consúltese Durán: Romancero general, I, página 3, número 7, y página 161, número 300; Menéndez y Pelayo: Antología, VIII, 239.

    63-1.     Sano: desde Bowle, página 16, los comentaristas han aceptado, por la mayor parte, la definición ladrón disimulado, del Vocabulario de Hidalgo; compárese, sin embargo, Máinez: Don Quijote, II, página 16, y R. M., I, 129; Lope de Rueda: Registro de Representantes, edición Bonilla, 1917, página 39, explica el término: “si [es] de Castilla la viela, [lo tienen] por hombre sano y sin doblez de malicia”. Correas, Vocabulario,


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edición 1906, página 528, trae: “Es de los sanos de Castilla, o es de los llanos de Castilla, para decir que uno es bueno, claro y sin malicia ni doblez.”

    63-4.     B, C, Br: estudiante o paje. Véase la nota en Novelas Ejemplares, II, página 268, y R. M., I, 121, acerca de la playa de Sanlúcar.

    63-11.   B, C, Br: del.

    63-24.   B, C, Br: quitarle.

    63-32.   Compárese: “ellos confesaron la traída y llevada por España”. Segunda parte de Lazarillo de Tormes (Luna), capítulo 7.

    64-5.     B, C, Br: tan bien.

    64-9.     C: de su rozino; sobre el romance, consúltese: Menéndez y Pelayo, Antología, VIII, 264; W. J. Entwistle: Arthurian Legend, London, 1925, trata del Lanzarote español; R. F. E.,1926, página 300; Bohigas: El Lanzarote español, R. F. E., 1924, página 282; 1925, página 60.

    65-2.     B, C, Br: darle.

    65-3.     Truchuela: forma popular por influencia de trucha; en vez de trechuela, de trechar.

    65-5.     C omite: se.

    65-19.   Consúltese Gillet: R. F. E., 1925, XII, página 63.

    65-21.   B, C, Br: assi.

    66-2.     C: candial.

    67-21.   C: manificencia.

    67-29.   las quatro partes del mundo: son Europa, Asia, Africa y América según Don Quijote, I. 48. Compárese: Vélez de Guevara, El Diablo Cojuelo, edición


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Bonilla, 1910, página 185; de “las siete partidas del mundo” en Don Quijote, II, 23, se tratará allí mismo; Hieronimo Girava da una “descripcion de las quatro partes de la tierra” en Dos Libros de Cosmographia, Milán, 1556, páginas 48 y siguientes.

    68-8.     B, C, Br: oyr.

    68-11.   C omite: y pedía.

    68-15.   C: mismo.

    68-19.   Así B, C, Br; A: Reayan.

    68-23.   Consúltese Clem. y R. M. acerca de estos lugares del mapa picaresco de España; de los Percheles de Málaga volvió a hablar Cervantes en el Persiles, III, capítulo 10, página 103 del tomo II de esta edición; de dichos Percheles y de las islas de Riaran trata Pellicer: Don Quijote, I, capítulo 3, citando a García de la Leña: Conversaciones malagueñas (véase Cejador: Historia, tomo VI, página 155); al Compás de Sevilla alude Cervantes en El rufián dichoso, Comedias, II, 44, y en el Viaje del Parnaso, página 73. Consúltese también Hazañas: Los rufianes de Cervantes, introducción, página 23. Del Azoguejo de Segovia y del Potro de Córdoba trata Jerónimo de Alcalá en El Donado hablador, primera parte, capítulo 5: “Busquen otro, que yo he nacido en el potro; y es porque en aquel barrio y plazuela, como en el Azoguejo de Segovia, se crían mozuelos que pueden dar quince y falta a los que más se precian y presumen de saber, entender y penetrar las cosas más arduas y dificultosas, así para bien como para todo género de vicio.” Cf. el Museo Universal, 26 de julio 1863, página 239; Lope de Vega: Los Comendadores de Córdoba, edición de la Academia, XI, página 268; Tragedia Policiana, acto XIV. Para la Olivera de Valencia, véase H. Mérimée, L'Art dramatique à Valencia, pagina 434 et passim; del mismo autor: Spectacles et Comédiens à Valencia, página 27; Calvo y Pelarda: Revista de Valencia, III, 1883 (marzo); D. T. Llorente: España, sus monumentos y artes, etc., Valencia, II, páginas 283 y siguientes. De la Rondilla de Granada trata J. Giménez-Serrano:


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Manual del artista y del viajero en Granada, Granada, 1846, página 331. Se mencionan la Playa de Sanlúcar en 63-2 de este tomo; y las Ventillas de Toledo en El rufián dichoso, Comedias, II, página 99, y en las Novelas Ejemplares, II, página 268.

    69-22.   B, C, Br: della.

    69-23.   B, C, Br: escriuir.

    69-25.   dineros: En el Amadís, II, capítulo 9 al final, se lee: “dejando ella a Beltenebros tanto dinero cuanto para armas e caballo e cosas de vestir necesario era”.

    69-31.   B, Br: mesmo.

    70-17.   C: mismos.

    70-27.   B, C, Br: recebidas.

    71-10.   C: admirandose.

    71-11.   C omite: y.

    71-15.   C omite: pero.

    73-22.   C: ofendeme en cuanto pudieres.

    74-18.   B, C, Br añaden: y dixo.

    74-19.   B, Br: prompto.

    75-2.     C: un gran golpe.

    75-23.   De estas Tendillas hablan Bowle, página 22; Pellicer, I, página 31; Cort., I, página 91, y R. M., I, página 152.

    76-4.     B, C, Br: apriessa.

    76-8.     A, B: abrançando.

    76-14.   A: pedir el; B, C, Br: pedirle.


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    76-15.   B, C, Br: buena.

    77-2.     A: couallero.

    78-26.   B, C, Br: arrendada.

    79-12.   B, C, Br: pagalde.

    79-14.   B, Br: desataldo.

    79-20.   A, B, C, Br: setenta.

    79-25.   Compárese la nota de R. M., I, página 165; también Las siete Partidas, III, título xi: “De las juras que las partes deben facer”, etc.

    80-5.     B, C, Br: assí.

    80-13.   B, C, Br: desollará; está bien dessuelle después de por que = para que.

    80-27.   “Los hombres de precio y valor sus obras han de tener por padres.” Núñez de Reinoso: Clareo y Florisea, capítulo xi, página 442, edición B. A. E. Es un dicho popular. (Véase Bowle, página 23.)

    81-9.     C omite: a.

    82-2.     C: para.

    82-12.   B, C, Br: a su.

    82-15.   B, C, Br: contarle.

    82-17.   “Yo os lo pagaré con las setenas”, etc. Novelas Ejemplares, I, página 113, y Cort., I, página 102.

    82-32.   B, C, Br: recibio.

    83-4.     B, C, Br: desapiadado.

    83-8.     B, Br: encruzixadas; C: encrucixadas.

    83-20.   Acerca del giro de otros cuatro, véase La


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Galatea, I, página 251; “viniendo otros dos amigos y yo del famoso lugar de Esquivias”, Persiles y Sigismunda, Prólogo; “el otro rey”, El Buscón, edición Castro, 179. Hanssen: Gramática, página 216, párrafo 555.

    84-6.     B, C, Br: sin par.

    84-9.     B, C, Br: y por ellas.

    84-18.   C: sinificays.

    84-25.   Cejador trae otros ejemplos de donde no: Diccionario, página 417; Cort., I, página 105; Bello-Cuervo: Gramática, párrafo 1.244.

    85-23.   En el Romancero general, de Pedro Flores (1614), (Bibl. Nac.), hay un romance jocoso (f. 129), en el cual el autor se burla de su dama:

    “Fué más derecha que vn huso,
y es más torcida que vn cuerno;
fué más franca que Alexandro,
y es más avara que el tiempo.”

Véase Bowle, página 25. Cervantes vuelve a usar la frase en Don Quijote, II, capítulo 53; los libros de silvicultura española dicen que los husos se hacen de madera de haya, y que se crían bosques, aunque no muy extensos, de este árbol en las sierras de Guadarrama. Cf. Clem. I, 84; R. M., I, 181.

    88-9.     Cervantes confunde dos romances. Véase: Durán, Romancero general, I, número 355, y II, número 1.545; Menéndez y Pelayo: Antología, IX, páginas 29 y siguientes, XII, páginas 391 y siguientes; de Lope de Vega hay una comedia titulada El Marqués de Mantua. Consúltese M. V. Depta: Lope de Vega, Breslau, 1927, páginas 27 y 110.

    88-13.   Como advierte Clem., Cervantes no debía de pensar todavía en hacer mahometano al autor del Quijote al componer este pasaje en el cual le deja hablar con desprecio de los milagros de Mahoma. El “historiador arabigo” se menciona por primera vez en el capítulo 9. De los milagros de Mahoma trata


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A. Sprenger: Das Leben and die Lehre des Mohammad, Berlín, 1869, II, páginas 413 y siguientes (Wunder); A. Guillaume: The Traditions of Islam, Oxford, 1924, páginas 135 y siguientes; Sir W. Muir: The Life of Mahomet, London, 1894, páginas liii, lvii, etc.; Miguel Sánchez los menciona en La Guarda Cuidadosa, edición Rennert, página 175; Quevedo: Zahurdas de Plutón (es Mahoma quien habla): “el seguirme tanta gente no es en virtud de milagros”, B. A. E., I, 323.

    88-17.   C: mismo.

    89-2.     C: mismo.

    89-12.   C: misma.

    89-17.   B, C, Br: lo tenia lleno.

    89-19.   B, C, Br: Quixada.

    89-31.   B, C, Br: parecerle.

    90-7.     C: sospiros.

    90-15.   C: preso.

    90-16.   Alusión a la historia de los amores del Abencerraje Abindarráez y la hermosa Jarifa. (Consúltese la edición de Adams and Starck: El Abencerraje, según Antonio de Villegas, con un estudio preliminar; New-York, 1927; Lope de Vega: El remedio en la desdicha, edición Gómez Ocerín y R. M. Tenreiro, Clásicos castellanos, tomo 39, 1920.)

    90-23.   B, C, Br: tan de.

    90-26.   Las ediciones antiguas: dabale; algunas modernas: dabase.

    91-7.     A: Marquez.

    91-10.   B, C, Br: Quixada.

    91-14.   De los Nueve de la Fama trata la Chronica


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llamada el triunpho de los nueve mas preciados varones de la Fama, etc. Véase el Catálogo de la Exposición, página xxxvii; la primera edición parece ser de Lisboa, 1530 (Nicolás Antonio). Consúltese J. C. Dunlop: History of Prose Fiction, edición 1906, I, página 269; Shakespeare: Love's Labour's Lost, V, escenas i y ii; Lope de Vega: El remedio en la desdicha, acto I, edición citada, página 45.

    91-29.   B, C, Br: seys.

    92-4.     De acordar con dativo reflexivo y con un infinitivo sin de trata Cuervo: Diccionario, I, página 141, columna 2.

    93-26.   No ha de extrañar aquí la preposición de, si se tiene en cuenta el uso antiguo, según el cual se decía también curar de en la acepción médica. Comp.: “curando de un enfermo” (Luis de Granada); “curar de los feridos” (crónica de Pero Niño). Véase Cuervo: Diccionario, artículo curar; en tal uso habrá influido otro sentido de curar de = cuidar (Don Quijote, II, 31). Sobre el uso pleonástico de la preposición de hace falta un estudio. Compárese la vacilación entre saber y saber de, usar y usar de: “sepa el mundo de que” (Don Quijote, I, 34); “ella no sabe de mis deseos”, I, 44; “usar de unos pegotes”, II, 40.

    93-27.   Exclamación frecuente, en contraste con nora buena; encuentro en hora maza en Timoneda, edición Bibliófilos valencianos, I, página 233; Feliciano de Silva: Segunda Celestina, en Libros raros, IX, páginas 114, 203, 260; Rey de Artieda: Los Amantes, edición 1908, página 72; Lope de Rueda, edición Cotarelo, II, páginas 87, 218; Tragedia Policiana, en Nueva B. A. E., acto 25, página 51, donde se usa con nora buena; Quevedo: El Buscón, edición Castro, 1927, página 26.

    93-31.   C: urganda.

    94-3.     A: Lleuanrole.

    95-18.   C: pena de la que.


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    95-27.   A: arrojarllos; B, C, Br: arrojarlos.

    96-8.     Acerca de Los quatro libros de Amadís de Gaula, véase la nota a la página 41, línea 11. No han perdido nada de su gran mérito las notas que sobre todos estos libros de caballerías puso Clem. a su texto del Quijote.

    96-14.   C: seta.

    96-25.   Se trata de un quinto libro titulado El Ramo de los quatro libros de Amadís, con la historia del muy esforzado caballero Esplandián, hijo de Amadís de Gaula; consta de ciento ochenta y cuatro capítulos. De la primera edición no se conoce ningún ejemplar, y la más antigua registrada es una de Sevilla, 1510, según el Catálogo manuscrito de la biblioteca de Fernando Colón. (Consúltese el facsímile Huntington, N. Y., 1905, asiento 3.331.) Brunet describe una edición de Toledo, 1521. (Consúltese H. Thomas: Spanish and Portuguese Romances, páginas 67 y siguientes.) Para la palabra Sergas el diccionario académico (1925) sigue dando la etimología griega con la s del artículo. (Véase, sin embargo, Foulché-Delbosc en Rev. Hisp., tomo 23, página 591, y Mérimée: Précis d'histoire, etc., edición 1922, página 166, nota.) Quevedo, B. A. E., III, página 195, escribe: “Esplandián el de las jergas”. El propio autor debió de inventar la etimología, porque dice (capítulo 18) que sergas quería decir proezas, y en tal caso ¿quiso forjar un disparate híbrido + s del plural español?

    96-29.   B, C, Br: echalde.

    97-5.     Véase la nota a la página 52-17 sobre Amadís de Grecia.

    97-11.   B, C, Br: quemara.

    97-23.   La historia del inuencible Cauallero Don Oliuante de Laura, Barcelona, 1564, es obra de Antonio de Torquemada. (Cf. Catálogo de la Exposición, página xxix, y H. Thomas: op. cit., página 143.)


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    97-25.   De este Jardín de Flores de Antonio de Torquemada se trata en la Introducción al Persiles y Sigismunda, I, página xxiii; los Colloquios satíricos del mismo autor (1553) fueron publicados por Menéndez y Pelayo: Orígenes de la Novela, II, páginas 485 y siguientes.

    97-30.   A: Florimorte; B, C, Br: Florismarte.

    97-31.   Se titula: Primera parte de la grande historia del muy animoso y esforçado principe Felixmarte de Yrcania y de su estraño nascimiento, etc., Valladolid, 1556 (Biblioteca Nacional). Cons. Catálogo de la Exposición, página xxiv, y las notas de Bowle (página 29), y Clem., I. 114; hay una edición de 1557 con 1556 en el colofón, en el Museo Británico. El héroe lleva ambos nombres: Florismarte y Felixmarte; H. Thomas, op. cit., página 142. El actor fué “el magnifico caballero Melchior de Ortega, vecino de Úbeda”.

    97-32.   A: Florimorte; B, C, Br: Florismarte.

    98-3.     B, C, Br: soñadas. (Comp. página 52-12.)

    98-9.     Se titula: Cronica del muy valiente y esforçado cauallero Platir, hijo del Emperador Primaleón, Valladolid, 1533 (Museo Británico); H. Thomas, op. cit., páginas 100, 185 y siguientes.

    98-16.   El Registrum de Fernando Colón trae (número 4.069) la cronica de lepolemo llamado el cauallero de la cruz hijo del emperador de alemaña compuesta en arauigo por xarton y trasladada en castellano por alonso de salaxar. “La obra se divide en 152 capítulos. Valencia, 1521. Costó en Medina del Campo 95 maravedís a 19 de nouiembre de 1524.” Este ejemplar ha desaparecido, y no se ha visto nunca otro de esta edición. El Museo Británico custodia un ejemplar de la edición de Sevilla, 1534. Hay un Libro segundo del esforçado cauallero de la Cruz atribuído a Pedro Luján, y se publicó en Toledo, 1563. (Consúltese Catálogo de la Exposición, página xxviii; Pérez Pastor: Imprenta en Toledo, número 294; H. Thomas: op. cit., páginas 133 y siguientes; R. M.: Nuevos datos


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 452

para las biografías de cien escritores, etc., 517 y siguientes.)

    98-22.   Acerca del Espejo de cauallerias, véase la nota, página 52-28.

    98-27.   Del “historiador Turpin” trata J. Bédier: Les Légendes épiques, III, páginas 41 y siguientes.

    98-31.   En el Prefacio puesto a una edición del Orlando furioso, impreso en Venecia en 1556, M. Clemente Valvassore elogia a Ariosto porque, en vez de tratar de una muchedumbre de dioses, de sus discordias, adulterios y crímenes, como Virgilio y Homero lo habían hecho, habla de un solo Dios, eterno y justo, que dispone y gobierna las cosas humanas con su perpetua providencia. “In brieue, qui appariscono innanzi a gli occhi le virtu tanto illustri, et in tal maniera fulminati i vitii, che niuno filosofo, non que altro poeta meglio insegna o esprime quel que per noi seguitar et fuggir si debba in questa vita mortale. Ricorrete adunque alla mirabile dottrina di questo gran Poeta christiano”, etc.

    99-1.     Véase la nota, página 45, línea 1, acerca de las traducciones españolas del Orlando.

    99-19.   C: escetuando.

    99-20.   Alude el cura a la Historia de las hazañas y hechos del inuencible Caballero Bernardo del Carpio, compuesta en octavas por Augustín Alonso, vecino de Salamanca, Toledo, 1585; Catálogo de la Exposición, página xxxix; Pérez Pastor: Imprenta en Toledo, número 370; véase también la nota, página 52-20.

    99-21.   El libro condenado se titula: El verdadero suceso de la famosa batalla de Roncesvalles con la muerte de los doze Pares de Francia, etc., por Francisco Garrido Villena, caballero valenciano, Valencia, 1555, edición rarísima de la cual Salvá tenía un ejemplar. (Catálogo, II, número 1.612, página 70.) Otra edición de Toledo, de 1583 (Biblioteca Nacional), tenida


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 453

erróneamente por algunos bibliógrafos por la primera; véase también la nota, página 52-20.

    99-30.   De esta obra, el ejemplar más antiguo conocido existe en la biblioteca del Estado (antes Biblioteca Imperial), de Viena. (Consúltese F. Wolf: Studien zur Geschichte der span. und port. National-literatur, Berlín 1859, páginas 185 y siguientes.) Se titula: El libro del famoso y muy esforçado cauallero Palmerin de oliu(i)a; y en el colofón: en la muy noble ciudad de Salmantia, 1511; Thomas: op. cit., páginas 85 y siguientes; Salvá: Catálogo, II, página 87, números 1.649 y siguientes. Según el Registrum, de Fernando Colón, número 4.124, existía en la Colombina un ejemplar de una edición de Salamanca, de 1516, “costó en Sal. 4 reales a 27 de março de 1525”. De la cuestión del autor trata Menéndez y Pelayo: Orígenes, I, cclxix; Gayangos: Catálogo, página lxx. (Consúltese también el Catálogo de la Exposición en la Biblioteca Nacional, página xv.) Se custodian en la Hispanic Society y en el Museo Británico ejemplares de una edición de Sevilla, de 1525.

    99-31.   Sobre el Palmeirim de Inglaterra hay un excelente libro por W. E. Purser: Palmerin of England, London, 1904; Cf. Fitzmaurice-Kelly en Rev. Hisp., X, 1903, páginas 614 y siguientes; Thomas: op. cit., páginas 103 y siguientes; compuesto en portugués por Francisco de Moraes Cabral (1500?-1572). La primera edición española lleva la fecha de 1547, traducida por Luis Hurtado de la primera portuguesa (1544?), hoy desconocida. En la Biblioteca Nacional, de Madrid, se conserva un ejemplar de una edición portuguesa, de Evora, 1567. (Véase la edición del texto español en Nueva B. A. E.: Libros de Caballerías, II, páginas 1 y siguientes.)

    100-5.   C: ella; A, B, Br: ello.

    100-7.   Cervantes pudo inspirarse para este pasaje en Plutarco: Vida de Alejandro, o en Plinio: Historia Natural, libro 7.°; éste, traducido por Huerta, se publicó con el 8.° en 1599. (Comp. también Bowle, página 29, y Clem., I, 127.)


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 454

    100-15. B, C, Br: propiedad.

    100-22. Véase la nota a la página 42-1.

    100-29. “En lo forense se llama el [término] que se concede para la prueba, proporcionado a la distancia donde se ha de hacer, a diferencia del legal de ochenta días.” Diccionario de Autoridades.

    101-12. Tirante el Blanco: es traducción castellana de la obra catalana titulada: Libre del valeros e strenu cavaller Tirant lo Blanch, compuesto por Johannot Martorell (las tres primeras partes) y Johan de Galba (la cuarta parte); el original se imprimió en Valencia, 1490, y la primera edición castellana es de Valladolid, de 1511. Un ejemplar de la rarísima edición valenciana se conserva en la biblioteca de la Hispanic Society de Nueva York, que publicó de ella un facsímile (1904); hay ejemplar de la primera edición castellana en la Biblioteca de Catalunya, Barcelona, antes de D. I. Bonsoms; J. Givanel Más: La novela caballeresca española, Estudio crítico de Tirant lo Blanch, Madrid, 1912, y El Tirant lo Blanch y Don Quijote de la Mancha, Barcelona, 1922; Menéndez y Pelayo: Orígenes, I, ccli y siguientes; H. Thomas: op. cit., páginas 32 y siguientes; Gayangos: Catálogo, lxxvii; Cort.: I, 145 y siguientes; Fitzmaurice-Kelly: Historia, 1926, página 503; H. Serís: La reaparición del “Tirant lo Blanch” de Barcelona de 1497 en Homenaje a Menéndez Pidal, III, página 57.

    101-21. A, B, C, Br: Detriante. (Véase Bowle, página 30.)

    101-29. A: estas; B, C, Br: otras.

    101-32. B, C, Br: lo.

    102-1.   de industria: mucho se ha discutido este giro. (Consúltese: B. Sanvisenti, “Il passo più oscuro del Chisciotte”, R. F. E., IX, 1922, 58 y siguientes; R. Mendizábal: R. F. E., XII, 1925, 180; Cej.: Diccionario, artículo “estilo”, página 491.) Gallardo trae algunos ejemplos de la frase: Ensayo, II, col. 287; III, col. 279; R. M., I, 225.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 455

Pero el propio Cervantes explica bien el sentido del pasaje por medio de otro que encuentro en el Viaje del Parnaso, página 85, línea 3:

“¿Como pueda agradar vn desatino,
si no es que de propósito (de industria) se haze,
mostrandole el donayre su camino?”

Con lo cual, el pasaje del Quijote se entiende bien: el que compuso el Tirante merecía que le echaran a galeras, pues no hizo tantos desatinos de propósito, para mostrar su donaire, sino en serio, sin reírse.

    102-2.   B, C, Br: lleualde.

    102-3.   B, C, Br: leelde.

    102-11. Véase la nota del tomo IV de las Comedias, página 103; la edición más antigua parece ser la de Valencia s. a. (1559?), y Salvá la describe: Catálogo, número 1.909. (British Museum); hay buena bibliografía en Fitzmaurice-Kelly: Historia (1926), páginas 476-77.

    102-16. Si son “libros de entendimiento” no está claro el resto de la frase “sin perjuicio de tercero”. Es preferible la enmienda entretenimiento propuesta por Pellicer. Cervantes emplea la palabra en giros parecidos. (Comp. Dedicatoria del Quijote, II: “[Persiles y Sigismunda] ha de ser o el más malo o el mejor ..... de los de entretenimiento”; Don Quijote, II, 3: “es del más gustoso y menos perjudicial entretenimiento”; Don Quijote, II, 16: “hogeo mas los que son profanos que los devotos como sean de honesto entretenimiento”, y Prólogo de las Novelas: “donde cada uno pueda llegar a entretenerse sin daño de barras”.)

    103-6.   Sobre estas dos continuaciones de la Diana, de Montemayor, consúltese H. A. Rennert, The Spanish pastoral Romances, Philadelphia, 1912, páginas 59 y siguientes; Menéndez y Pelayo: Orígenes, I, cDlxvi y siguientes. En la bibliografía de la obra del salmantino Alonso Pérez hay confusión en cuanto a la primera edición de su Diana. Que haya una edición de Valencia, 1564, que no se ha encontrado en ninguna parte, parece aseveración echada a volar por los traductores


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de Ticknor (III, 537); según Nicolás Antonio, la primera es de Alcalá, 1564, que se conserva en Gotinga. (Véase Schönherr: Montemayor, 1886.) Un ejemplar de la primera edición de la Diana enamorada, de Gil Polo, Valencia, 1564, se conserva en el Museo Británico.

    103-11. B, C, Br: priessa.

    103-14. A: fortuna de Ama.

    103-16. Acerca de Lofraso, véase la nota del Viaje del Parnaso, página 45; Menéndez y Pelayo: Orígenes, cDxciv y siguientes; Rennert: op. cit., 98 y siguientes; (Biblioteca Nacional).

    103-32. El Pastor de Iberia, compuesto por Bernardo de la Vega, Sevilla, 1591; Viaje del Parnaso, página 70; Clem.: I, página 144; R. M.: I, 232; debo a la atención de D. Francisco Rodríguez Marín el haberme participado que entre los manuscritos de Toledo existe una copia de esta rarísima obra. El título del segundo libro es Primera parte de las Nimphas y Pastores de Henares, compuesto por Bernardo González de Bouadilla, Alcalá, 1587 (Biblioteca Nacional); Viaje del Parnaso, página 70; Gallardo lo describe en su Ensayo IV, col. 1.185, número 4426; Rennert: op. cit., páginas 133 y siguientes. El tercer libro aludido es Desengaño de celos, compuesto por Bartholomé López de Enciso, natural de Tendilla, Madrid, 1586. (Bibl. Nac. Comp. Pérez Pastor: Bibliografía madrileña, I, 124, número 240; Rennert: op. cit., páginas 126 y siguientes.) No se sabe a qué Enciso Cervantes alude en Viaje del Parnaso, página 29.

    104-5.   Es obra de Luis Gálvez de Montalvo, de quien tratamos en La Galatea, I, página li; II, página 317.

    104-10. Acerca de Pedro de Padilla, autor de Tesoro de varias poesías, Madrid, 1580, hay nota en La Galatea, II, página 321.

    104-19. De Gabriel López Maldonado tratamos en La Galatea, II, página 316.


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    105-3.   B, C, Br: enmienda.

    105-5.   A: este; B, C, Br: esto.

    105-6.   B, C, Br: tenelde.

    105-9.   A: Auracana.

    105-12. A, B, C, Br: Monserrato.

    105-13. De Alonso de Ercilla y su poema épico tratamos en La Galatea, II, página 300, y de Juan Rufo Gutiérrez en la página 333; de las Seiscientas Apotegmas de Juan Rufo (1596) hay una nueva edición con estudio preliminar por D. Agustín G. de Amezúa, Bibliófilos españoles, Madrid, 1923. Sobre Cristóbal de Virués hay notas en La Galatea, II, página 351, y Viaje del Parnaso, página 163.

    105-14. C: estos.

    105-24. Sobre Luis Barahona de Soto, autor de La Primera Parte de Angélica, véase la nota en La Galatea, II, página 336; R. M.: I, 239; Viaje del Parnaso, página 49, línea 16; de las fábulas de Ovidio traducidas por Barahona “muy parafrásticamente” trata R. M. en su Estudio de dicho poeta, Madrid, 1903.

    106-3.   A: cauallere.

    106-15. Los eruditos no han estado conformes sobre el título del último libro aludido por Cervantes en este pasaje. Fíjese el lector en estos detalles: 1), que Cervantes acaba de tratar sólo de obras en verso; 2), que los libros aludidos se condenan al fuego por malos; 3), que Cervantes parece tratar de libros que forman un grupo lógico como antes en el caso de la Araucana, la Austriada y el Monserrate; 4), que extrañaría que mezclase con dos poemas despreciables trabajos serios de historia y en prosa, siendo además el último libro mencionado digno de todo elogio precisamente por el estilo contra el cual pecan los dos primeros. Por consiguiente, las tres obras que forman este grupo (todas en


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“cantos”), serán: a) La Primera Parte de la Carolea, que trata las victorias del Emperador Carlos V, Rey de España, etc., compuesta por Hieronymo Sempere, Valencia, 1560; a ésta sigue una Segunda Parte de la misma fecha, haciendo en conjunto un poema de treinta cantos (Biblioteca Nacional). (Consúltese: Ticknor-Gayangos: Historia, III, página 135; Gallardo: Ensayo, IV, col. 581.) b) Primera y Segunda Parte de El Leon de España, por Pedro de la Vezilla Castellanos, etc., Salamanca, 1586, en veintinueve cantos (Biblioteca Nacional); trata de la fundación de León y se elogia a los leoneses y los gloriosos mártires de aquella ciudad. (Consúltese: Cej., Historia, III, 277; Cort.: I, 166; Salvá: Catálogo, número 1.052; y Gallardo: Ensayo, IV, col. 952.) c) En cuanto a los Hechos del Emperador, se supone otro libro de índole poética como los anteriores, y no el Comentario del illustre Señor Don Luis de Auila y Çuñiga, etc., de la Guerra de Alemaña, hecha de Carlo V, etc., Venetia, 1548 (ejemplar en el Museo Británico). Hay reimpresión en el tomo XXI, B. A. E., páginas 409 y siguientes. (Consúltese: Cej., Historia, II, 199; Gallardo: Ensayo, I, col. 346; Salvá, número 2.825.) Se justifica la sospecha, por tanto, que Cervantes, al escribir D. Luis de Avila, pensase en D. Luis Zapata, que escribió “de los hechos, las empresas, las hazañas” del Emperador en un poema largo de cincuenta cantos, titulado: Carlo famoso, Valencia, 1566. Por no haberse leído nunca, se encuentran ejemplares de esta obra, en buen estado, en muchas bibliotecas. Salvá lo tenía por “libro raro” (número 1.087). (Consúltese: Gallardo, IV, col. 1.099); Gayangos, en Memorial Histórico español, XI, 1859; Menéndez y Pelayo: Orígenes, II, páginas 37 y siguientes; J. Menéndez Pidal: Discurso de ingreso en la Academia Española, 24 enero 1915; Pellicer: Don Quijote, I, 71 y siguientes; Clem., I, 155-56.)

    107-8.   B, C, Br: aora.

    107-19. B, C, Br: aora.

    107-19. C: traygame.

    107-23. B, C, Br: assi.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 459

    107-30. C: escrudiñador; R. M., I, 244.

    108-3.   B: mudassen, según la fe de erratas, y así Br.

    108-10. B, C, Br: fue yr a ver.

    109-26.  pan de trastrigo. Cf. E. de Carcer y de Sobíes: Las frases del Quijote, etc., Barcelona, 1916, página 74.

    110-17. tener sal en la mollera: esta frase se lee ya en las poesías de López de Ayala. (Consúltese edición A. Kuersteiner, Nueva York, 1920, I, página 46:

Conuiene que lo coman con bien o con mal,
y luego en la mollera tienen presta (puesta ?) la sal.
 

Estrofa 266.)

En la Tragedia Policiana, Orígenes, etc. Menéndez y Pelayo, III, página 7, se lee: “puesta lleuo ya la sal en la mollera”.

    110-27. El nombre de Sancho Panza, que llega a ser “gobernador de una ínsola”, recuerda cierto pasaje del Amadís, donde hay un Isanjo “gobernador de la Insola Firme” (II, capítulo 1 y 2). También pudieron influir en la selección del nombre dos conocidos proverbios:

1) “Allá va Sancho con su rocino” (Cov., artículo Sancho).

SANCHO.      ¿Quién es aquel escudero
que topó con su rocín?
Yo soy él mismo.
 

(Lope de Vega: El desprecio agradecido, B. A. E., II, 258.)

2) “Al buen callar llaman Sancho”, Arcipreste de Talavera, III, viii; Cej.: Diccionario del Quijote, 992, 810.

    111-7.   La Academia lee en su primera edición: el dijo.

    111-10. duecho. (Consúltese: Pietsch, Modern Philology, Chicago, VII, página 53; Lang: Romanic


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Review, II, página 331, y la contestación de Pietsch en Modern Philology, IX, página 417.

    112-25. B, C, Br: por lo menos.

    112-26. Br: mas o menos.

    112-27. Br: podia.

    113-6.   Cons. la nota de R. M., I, 259, acerca de oíslo.

    113-15. Sobre la y en Dios y ayuda, consúltese R. M., VI, 165.

    113-17. B, Br: El le dara; C: el te dara.

    115-10. C: no.

    116-23. Consúltese la nota página 59-32.

    116-31. A: rota; B, Br: rota la espalda; C: roto.

    117-5.   Consúltese Durán, Romancero, II, número 933: Cerco de Jerez, donde Diego Pérez de Vargas gana el apellido de Machuca. El romance es de Sepúlveda: Romances nuevamente sacados de historias antiguas de la cronica de España, Anvers, 1551, folio 80 (facsímile Huntington); Cej.: Diccionario, 1.128; Clem.: I, capítulo 49, tomo 3, página 444.

    117-10. B, C, Br: verlas.

    117-21. Parece le por les; véase Julio Casares: Crítica efímera, Madrid, 1918, páginas 107 y siguientes: Uso de le por les; Hispania (California), septiembre, 1927; R. M., I, 270. Sin embargo, me inclino a creer que es un caso de concordancia con un sujeto mental singular, y no con lo escrito: no es dado a los caballeros andantes (es decir, a ningún caballero) quejarse de herida alguna, aunque se le salgan las tripas por ella.

    118-12. B, C, Br: de espacio.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 461

    118-32. B, C, Br: assi.

    119-4.   B, C, Br: le.

    119-9.   B, C, Br: afligiose.

    120-10. B, C, Br: tan bien.

    120-17. Véase un episodio del Amadís, I, capítulo 21: “[Amadís] vió ir por el llano una carreta, la mayor é la más fermosa que nunca vió, y lleuábanla doce palafrenes, e iba cubierta por cima de un jamete bermejo; así que, se no podia ver nada de lo que dentro era”, etc.

    122-9.   B, C, Br: mismo.

    122-17. B, C, Br: legitimamente.

    123-2.   C: el.

    123-13. C omite: y auenturero.

    123-17. A: Totoboso.

    124-8.

D. DIEGO.                   A fe que hemos de ver
quién se lleva el gato al agua.
MOSQUITO. Pues dudarse eso ¿no es yerro?
Sólo de oír tu retrato
las vi, que no sólo el gato
llevarás tú, sino el perro.
 

    (Moreto: El lindo Don Diego, I, ix.)

Comp. Comedias y Entremeses, III, página 68 (La Entretenida), y R. M., I, 286.

    124-11. Agrajes, personaje del Amadís, hijo de Languines, rey de Escocia (I, i): “Este Agrajes fué el más acometedor caballero e de más vivo corazón que en su tiempo hobo”, etc. [IV, capítulo 30.] (Comp. La Guarda cuidadosa, en Comedias y Entremeses, IV, página 63; Quevedo: Visita de los chistes, edición


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Fernández Guerra, B. A. E., I, 341; L. Montoto: Personajes, Personas y Personillas, etc., Sevilla, 1911-13, I, 16.)

    125-15. B, C, Br: un solo golpe.

    125-17. C: mismo.

    125-26. C: mismo.

    126-5.   La sintaxis parece variar en estos giros: “el daño está que en este punto y término dexa pendiente el autor”, etc. (Compárese: “El daño está en que no tengo aquí dineros” (80-7); “El daño estuuo ... en venir. (255-8).

    126-10. Consúltese Gillet en R. F. E., XII, página 181.

    127-10. Cervantes dividió la historia de Don Quijote (edición 1605) en cuatro partes, pero al publicar la continuación (1615), no hizo caso de dicha división, dando a la tercera salida el título de Segunda Parte del ingenioso Cauallero Don Quixote de la Mancha, con lo cual se dió a aquélla el título de Primera Parte, y así la conoce todo el mundo.

    127-15. Conservo este que de las ediciones antiguas; se puede sobrentender: y [diximos] que.

    128-2.   B, C, Br: escriuir.

    128-6.   Estos versos se repiten en el capítulo 49 de esta parte y en el 16 de la segunda parte. (Consúltese: Clem., I, capítulo 49, página 459, tomo 3; Cej.: Historia, II, página 54, sobre Alvar Gómez de Ciudad-Real, en cuya traducción de los Triunfos del Petrarca se encuentran los mismos versos. Es difícil determinar si son de Ciudad-Real o si este poeta los sacó de algún romance.)

    128-13. Sobre Platir hay nota, 98-9.

    128-18. “El tiempo y la fortuna, consumidores de las cosas”, se lee en Guzmán de Alfarache, I, libro 3, capítulo 5.


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    128-23. Sobre estas dos obras, véase 103-32.

    129-3.   B, C, Br: al de desfazer.

    129-8.   Es alusión a los villanos de las caballerías, como se puede ver por las citas en Bowle: Don Quijote, página 39, y Clem., I, página 195.

    129-12. A: y se fue; B, C, Br omiten: y.

    129-20. B, C, Br: ayudaran. (R. M., I, 298.)

    129-25. Cons. R. Amador de los Ríos: La Alcaná de Toledo, en Revista de Archivos (tomo 24, tercera época, 1911), páginas 48 y siguientes; Cej.: Diccionario, página 47.

    129-27. B, C, Br: escudero y como soy; un poco más adelante le llama sedero; descuidos de esta índole son indicio de que Cervantes no intervino en el texto de B.

    130-10. B, C, Br omiten: yo.

    130-13. Br: y apartéme el sin etc.

    130-25. B, C, Br. assí.

    130-28. Del nombre Cid trata Menéndez Pidal: Cantar de Mío Cid, II, página 574; Hamete corresponde a otro nombre árabe: Hâmid; en el capítulo 16, 210-1, se lee: Mahamate (quizás por descuido de Cervantes), que correspondería a Mohammad. Acerca de Benengeli, consúltese Eguílaz y Yanguas en el Homenaje a Menéndez y Pelayo, II, página 21.

    131-16. C: mismo.

    131-20. C: misma.

    131-24. A, en algunos ejemplares: alquileria tiro.

    131-26. A, B, C, Br: Azpetia, enmendado por la Academia, 1780.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 464

    132-1.   B, Br: propiedad.

    132-21. B, C, Br: assi.

    132-22. C omite: pues.

    132-29. B, C, Br: haga.

    133-4.   Cristianos y moros se trataban recíprocamente de galgo o perro. (En esta edición: Persiles y Sigismunda, II, 102, línea 20; Comedias y Entremeses, I, 29, línea 9; 239, línea 20; 283, línea 24, et al.; Viaje del Parnaso, página 17, línea 9.)

    134-24. A, en algunos ejemplares: hiziosse.

    135-2.   B, C, Br: sin par.

    135-5.   En A, B, C, Br, el singular, quizá por la mención repetida de “la señora del coche”, del capítulo anterior.

    136-4.   Este epígrafe (así en A, B, C, Br) corresponde al capítulo XV. Si Cervantes mismo compuso y añadió todos los encabezamientos, parece que éstos se hubieron de escribir una vez terminada la obra. En el Persiles, publicado después de la muerte del autor, verá el lector que hay muchos capítulos sin epígrafes. La Academia (1780) puso a este capítulo el siguiente: “De los graciosos razonamientos que pasaron entre Don Quixote y Sancho Panza, su escudero.” La edición de Tonson (1738) había añadido ya otro parecido: “Del discurso que tuvo Don Quixote con su buen Escudero, Sancho Pança.” [Pineda.]

    136-26. B, C, Br: las a estas.

    137-20. Acerca de la Santa Hermandad, consúltese: K. Haebler: “Ueber die älteren Hermandades in Kastilien”, en Historische Zeitschrift (1885, volumen 53), páginas 385 y siguientes; J. Puyol: Las Hermandades de Castilla y León, etc., Madrid, 1913; Paz y Melia: “La Santa Real Hermandad Vieja”, en Revista de Archivos,


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 465

Bibliotecas y Museos (marzo, 1897), páginas 97 y siguientes; R. M.: I, 319, 476.

    137-21. Sobre que redundante, vid. Bello-Cuervo: op. cit., páginas 391 y 985; R. M.: I, 315.

    137-27. no catar omecillo a ninguno quiere decir: “no guardar mala voluntad (o rencor) a nadie”. (Comp.: Don Quijote, capítulo 20, página 268-11; Gallardo: Ensayo, etc., I, col. 223, El Pecador, de B. Aparicio, donde se lee:

AUTOR.      ¿Qué cuestión es ésta? ¡Digo!
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
MARTÍN. Práceme: oiga mi habrada;
sabrá que fué l'omecillo
por quién mejor declarada
sería nuestra embajada,
y quisimos debatillo.

Hubo también un verbo omecillar: “defendemos que ningunt home que sea homiciado con otro de grant enemistad, que non pueda seer testigo contra el”, etc., Siete Partidas, III, título xvi, ley xxii.

    138-3.   B, C, Br: has tu visto.

    138-30. B, C, Br: assí;.

    139-4.   B, C, Br: sotileza.

    139-8.   B, Br: de.

    139-9.   A: verasmes.

    139-19. B, C, Br: aora.

    139-28. B, C, Br: aora.

    140-8.   Compárese: “En qué manera deben jurar los cristianos”. Siete Partidas, III, título xi, ley xix. Acerca del romance aludido, consúltese Menéndez y Pelayo: Antología de Poetas líricos, IX, página 40; y un romance del Cid, VIII, página 59.

    140-17. A: yase.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 466

    140-30. C: mismo.

    140-32. Mambrino (véase Boiardo: Orlando, I, 4, estrofa 82), rey moro, cuyo era el yelmo encantado que ganó Reinaldos de Montalbán; según Ariosto: Orlando furioso, XVIII, no era Sacripante (amante desdeñado de Angélica), sino Dardinel, a quien costó tan caro dicho yelmo.

    141-22. Boiardo: op. cit., I, 10 y siguientes: el ejército de Agricane, uno de los caudillos, era bastante formidable:

“Ventidue centinara di migliara
di cavalieri avea quel re nel campo.”

Albracca era castillo del rey Galafrone del Catay; en él estaba encerrada Angélica, hija de dicho rey.

    141-23. B, C, Br: assí;.

    141-30. A: Soliadisa; estos reynos se mencionan en el Amadís. (Véase el libro I, capítulos 3, 21.)

    142-22. Cf. Novelas Exemplares, III, página 135, línea 9.

    142-32. C: quieras.

    145-10. C: mismo.

    146-1.   B, C, Br: misma.

    146-5.   C: mismo.

    146-5.   A: ama se dezir; alusión a Corintios, I, capítulo 13, donde se traduce en algunas versiones por amor, en otras por caridad.

    146-9.   B, C, Br: tan bien.

    146-19. B, C, Br: assi.

    146-30. B, C, Br: junto a el.

    148-27. B, C, Br: hojas de verdes lampazos.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 467

    148-29. B, C, Br: aora.

    149-1.   C: mismo.

    149-5.   B, C, Br: mezclandose.

    149-6.   C: propios.

    149-10. R. M.: asentado, enmienda acertada; cf. 52-10.

    149-14. A, B, C, Br: señora. Conservo el singular sola y señera por influencia de la doncella, o la honestidad, y porque así lo deja entender el texto que tiene: le menoscabassen (A, B, Br), la menoscabassen (C). No conozco texto antiguo que tenga el plural. (Señera, de singulariu.).

    149-16. C: la.

    149-17. B, C, Br: propia.

    149-18. B, C, Br: aora.

    149-31. B, C, Br: agassajo. Me parece posible la forma gasaje. (Compárese brebajo y brebaje: Comedias y Entremeses, III, página 233.)

    150-14. C: mismo.

    150-23. C: pronta.

    150-29. Acerca del rabel véase Eguílaz y Yanguas en Homenaje a Menéndez y Pelayo, II, página 139: Notas etimológicas, etc.

    151-7.   A, B, C, Br: quien. La enmienda que se lee ya en la edición de Tonson.

    152-10. A, B, Br: en; C: el.

    152-21. C: mismo.

    152-24. A, el reclamo: dixo.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 468

    152-34. B, C, Br omiten: a.

    153-21. B, C, Br: assi.

    154-2.   C, Br: esso.

    154-11. Cf. Novelas Exemplares, I, página 91.

    155-28. Compárese: “otro su grande amigo”, página 157-28; “la dulce mi enemiga”, 173-25.

    156-10. C: mismo.

    156-13. A: dixo, aunque no sera. Aquí la Academia (1780) enmendó: dixo [uno de ellos]. Considero aunque errata por uno que, y leo, como un poco antes dixo uno; que, etc.

    157-6.   C: mismo.

    157-23. A: Fimalmente.

    157-25. B, C, Br: ganado.

    158-23. C: della se auia.

    158-24. B, C, Br: aora.

    159-22. A, B, C, Br: hora.

    159-30. C: se aura; le, ejemplo del acusativo femenino. (Cej.: Gramática, página 314.)

    160-20. Se lee en Lope de Vega:

CAPITÁN.                                  No se aflija mucho,
señor alcalde; que le doy palabra
que de Toledo aquí no hemos tenido
peor aloxamiento.
ALCALDE 2.°                             Es corto el pueblo;
mas ya para Alicante o Cartagena
pocos pueden hallar mejores que éste.
 

    (La Doncella Teodor, acto I. Autógrafo Biblioteca Nacional.)


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 469

    161-14. C: cate.

    161-19. C: mismo.

    162-18. A, B, C, Br: semejante.

    162-27. A, B, C, Br: alguna; pero se refiere a nombre; quizás se pusiera alguna por influencia de Marcela o de corteza; pero véase Comedias y Entremeses, III, página 148, 27-31. La costumbre de grabar el nombre de la amada en la corteza de un árbol con una corona encima es un detalle sentimental de las novelas pastoriles.

    162-28. C: mismo.

    162-30. B, C, Br: suspira.

    163-17. C: me lo doy.

    166-7.   B, C, Br: assi.

    166-16. B, C, Br: encontrado.

    167-11. C, Br omiten: que.

    167-25. Acerca de esta leyenda, consúltese: Persiles y Sigismunda, I, página 341 (nota); a lo dicho allí se puede añadir una cita sacada de Julián del Castillo: Historia de los Reyes godos, etc., Burgos, 1582, folio 54: “el rey Artús ..... fué muerto de heridas en una batalla y sepultado, según algunos, en Inglaterra, y, según otros, se perdió y no pareció, y le esperan en figura de cuervo, y por ello no matan cuervos, y fué famoso Rey: todo lo qual concuerda con el pronóstico de Merlín”. Cervantes pudo leer lo de Artús en Castillo. Consúltese también: Andrés Muñoz: Viaje de Felipe segundo a Inglaterra (1554), edición Gayangos, Madrid, 1877, páginas 80 y 113; Paul Sébillot: Le Folk-lore de France, 1907, III página 209; J. Douglas Bruce: The Evolution of Arthurian Romance, Baltimore, 1923 (dos tomos). W. J. Entwistle (op. cit.) no parece conocer a ningún autor anterior a Cervantes que mencionase la metamorfosis del rey Artús en cuervo. Véase también


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 470

Clem., I, 259 y siguientes. De la institución de la orden de la Tabla Redonda también habla Castillo, folios 54 y 156, añadiendo una descripción de dicha Tabla, conservada, según sus palabras: “en la ciudad o villa de Hunchistre”, alusión a Winchester. La licencia del libro de Castillo está firmada por el amigo de Cervantes, Pedro Laynez, el poeta. Por fin, el lector debe consultar E. K. Chambers: Arthur of Britain, Londres, 1927, página 229. Johan Sedeño, en su Summa de Varones illustres, Medina del Campo, 1551, fol. 50, dice: “El rey Artur instituyó en la ciudad de Cornubia la orden de los caualleros de la tabla redonda.”

    168-23. C: mismo.

    169-1.   A: juyyio.

    169-2.   C: misma.

    169-3.   B, C, Br: recebian.

    169-21. C: mismo.

    170-2.   C: ella.

    170-4.   C: trabajando excesivamente.

    170-18. En A. Liñán y Verdugo: Guía y Aviso de Forasteros, Novela y Escena septima, se lee: “a no haber buenos terceros y buen porqué, se vieran en mayores peligros”.

    171-27. B, C, Br: y a tomar.

    172-1.   Las ediciones modernas: aviene; pero viene puede tener el sentido de sucede, acontece, sobreviene, que registran el Diccionario de Autoridades y el último léxico académico.

    172-15. B, C, Br: propio.

    172-24. Parece alusión al libro de Joel, II, versículo 9: “Irán por la ciudad, correrán por el muro,


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 471

subirán por las casas, entrarán por las ventanas a manera de ladrones.”

    173-26. Es alusión al primer verso de una copla citada en Don Quijote, II, 38; Clem., V, página 277; R. M., V, página 283.

    174-12. C: encarecerlas.

    174-24. B y siguientes: Portugal; entre estos apellidos “de las más ilustres familias” se destacan algunos por ser de caballeros relacionados con la vida de Cervantes; verbigracia: Ascanio Colonna, a quien dedicó su Galatea; Marco Antonio Colonna y D. Luis de Zúñiga y Requeséns, que eran generales en la batalla de Lepanto. Creo que Clem. acertó al leer Alencastre en vez de Alencastro, escribiéndose de tal modo el apellido en portugués; por ejemplo: D. Dionis de Alencastre, que estaba de embajador en París (1572) y después de virrey en las Indias. No debe confundirse el apellido portugués Palha, llevado por varios militares del siglo XVI, con el de los Pallás, célebre linaje de Cataluña.

    174-32. De Ariosto: Orlando furioso, canto 24, estrofa 57; citado también en Don Quijote, II, 66.

    175-2.   Mencionados en la Diana, de Montemayor (Orígenes de la Novela, de Menéndez y Pelayo, II, página 281). Consúltese: Clem., I, 284; R. M.: I, 398.

    175-10. C: mismos.

    176-9.   B, C, Br: muerto y vestido.

    176-13. C: mismas.

    176-21. B, C, Br: ya que.

    177-28. C: mismo.

    177-30. Aceptando la enmienda propuesta por Clemencín, R. M. lee: en lo que ordena; pero tal como está la frase se puede entender: que se cumpla la voluntad


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 472

de la persona cuya orden va fuera de todo razonable discurso.

    177-32. A, B, Br: Agusto; C: Augusto.

    178-2.   B, C, Br: assi.

    178-17. A, B, C, Br: quanto; la Academia enmendó: quanta.

    179-6.   A: abrigar, fácil de leer por abrasar; algunas líneas más atrás se lee: “dexando de abrasar”; B, C, Br: quemar.

    179-20. C: mismo.

    180-7.   Cf. Ercilla: La Araucana, canto 21: “[La fama] corra de lengua en lengua y gente en gente”, y La Numancia: Comedias y Entremeses, V, página 355.

    180-15. Algunas ediciones leen: mezclados; pero el femenino concuerda con entrañas.

    180-22. A: rigor; B, C, Br: rugir.

    180-25. A, B, Br: balando; C: baladro.

    180-33. Este verso se halla en La Galatea y en el Persiles; es de Garcilaso de la Vega, segunda Égloga.

    181-3.   A: contalle; B, Br: contarle; C: contarla. Sobre le acusativo femenino, véase la nota 159-30.

    181-9.   Consúltese R. M.: I, página 411.

    181-14. A, B, Br: libro; C: Nilo.

    181-26. A: cuenta; B, C, Br: cierta.

    181-33. A, B, Br: no; C: ni.

    183-9.   B, C, Br: trayga.

    183-12. Así A, B, C, Br; en el Ms. Colombino se lee inmortal, que parece mejor lección.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 473

    183-18. B, Br: monstruos; C: mostruos.

    183-25. A: augmentas; B, C, Br: aumentas.

    183-26. Con el título de Canción desesperada halló Asensio (1867) esta misma poesía de Cervantes en un códice de la Biblioteca Colombina. Adolfo de Castro la publicó otra vez en 1874 (Varias obras inéditas de Cervantes). Se hallan muchas variantes en la versión colombina que se pueden leer en Cort.: I, páginas 281 y siguientes. Es opinión de algunos eruditos que esta poesía fué escrita antes de que se compusiera el episodio del Quijote, y sin relación con él. (Consúltese: Ríus, op. cit., II, páginas 177 y 199; R. M.: I, páginas 405 y 419.)

    184-1.   A: de su; B, C, Br: dessa.

    184-4.   B, C, Br omiten: el.

    184-12. Así A, B, C, Br; R. M.: I, 420, acepta la enmienda propuesta por Clem. y lee: a la cual; tal como está es típico del estilo cervantino, siendo uno de tantos ejemplos de anacoluto. (Consúltese: Weigert, Untersuchungen zur Spanischen Syntax auf Grund der Werke des Cervantes, Berlín, 1907, páginas 189 y siguientes; Cej.: Gramática, página 525.)

    184-15. C: ponerla.

    185-1.   Es alusión a las ordalias o pruebas llamadas judicia Dei en el derecho medieval. Aquí Ambrosio recuerda la lex feretri, según la cual el acusado de asesinato podía ser llevado a la presencia de su víctima para ver si las heridas volvían a verter sangre, probándose en tal caso su culpa. Se pueden ver dos ejemplos famosos de esta creencia en: a), La Canción de los Nibelungos, edición K. Lachman, Berlín, 1892, IX, estrofas 984 y siguientes (página 105), y b), Shakespeare: Ricardo III, acto I, 2, edición Furness, página 52. (Consúltese H. C. Lea: Superstition and Force, tercera edición, Philadelphia, 1878, páginas 315 y siguientes; R. M.: Las supersticiones en el Quijote, conferencia dada en el Centro de Intercambio Germano-Español, 1926, páginas 6 y siguientes.)


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 474

    185-3.   C: desapiadado.

    185-6.   Alude a Tulia, esposa de Tarquino e hija de Servio Tulio. Cervantes parece haber seguido en esta equivocación al romance anónimo “Tulia, hija de Tarquino, que en Roma rey residía”. (Consúltese Durán: Romancero general, I, números 517 y 518.)

    186-27. B, C, Br: tampoco.

    186-32. Br: adorno.

    187-18. A, B, Br: alguno; C: alguna.

    187-19. A, B, C, Br: el. (Sobre la enmienda de en por el, consúltese Cort., I, 293.)

    188-14. B, C: elecion.

    189-5.   La edición de Tonson (1738) lee: a aquel.

    189-32. C omite: y suficientes.

    190-26. A: ingranta.

    191-10. Así todas las ediciones antiguas. Hartzenbusch propuso la enmienda aceptable despejado, y así se lee en Fitzmaurice-Kelly y R. M.

    193-8.   Dos veces se halla la palabra yangüeses en el original: en el epígrafe incongruente del capítulo X y en el epígrafe del XV, mientras en el texto del capítulo mismo se lee la palabra gallegos cinco veces, y la recua consiste en hacas galicianas; también se lee gallegos en el capítulo XVII. Siendo tan disparatado el encabezamiento del capítulo X, es posible que sea equivocación del impresor y no del autor. Extraña, pues, que B, seguido por C y Br, hubiese variado cinco veces el texto, que indubitablemente es de C, en vez de poner gallegos (por yangüeses) en el epígrafe, que también puede no ser de Cervantes, y en comparación con las cinco lecciones del texto carece de importancia. Máinez (Don Quijote, I, 113) también prefería leer desalmados gallegos en el encabezamiento, y así se


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 475

quitaría toda incongruencia del original. En cuanto a los yangüeses, Bowle entendió que eran del distrito de Yanguas (Rioja), y no de Segovia, como opinó Clem.

    194-2.   B, C, Br: ceremonia.

    194-13. B, C, Br: Yangueses.

    194-16. B, C, Br: Yangueses.

    194-20. A: licentia; B y siguientes: licencia a.

    194-21. B, C, Br: Trotillo.

    195-12. Según Clem., “puede conjeturarse que vosotros es errata por no somos”.

    195-15. B, C, Br: Yangueses.

    195-20. B, C, Br: Yangueses.

    195-27. C: mismo.

    196-1.   B, C, Br: Yangueses.

    196-11. C: mismo.

    196-19. A: ternela.

    197-5.   B, C, Br: hermano Sancho.

    197-20. Así las ediciones antiguas; las modernas: tan bien.

    198-10. A, Br: lleuandonos; B, C: llenandonos.

    198-21. C: Tenga.

    198-27. B, C, Br: qualquier.

    199-16. Sinabafas: del Persa sha-nah-ba-f; sha-nah: “carda de tejedor”; ba-f: “tejido”. Parece que era un género de paño burdo y fuerte, y aunque blanco, como la holanda, no tan fino.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 476

    200-3.   A: el reclamo al pie de la página: anden—.

    200-7.   B, C, Br: aora.

    200-27. B, C, Br: assi.

    201-1.   Algunos ejemplares de A: instumentos.

    201-2.   Acerca de esta doctrina, consúltese: Persiles y Sigismunda, II, 87, línea 12 (nota página 307); Novelas, III, 38, línea 7; Castro: El Pensamiento de Cervantes, página 383; y Lope de Vega: El Anzuelo de Fenisa, III, escena 27:

Aunque es verdad que en los pechos
me pusistes aquel día
la pala, que no es agravio
tengo por cuarenta firmas;
no vengo por esa parte;
más pesa la ofensa mía;
que con la espada en la mano
no hay hombre que agravios pida.
Yo le cobré con reñir;
si me hirieron, fué desdicha,
porque llegó vuestra espada
como pudiera la mía.

    202-11. B, C, Br: tambien.

    202-26. Cf.: R. Schevill, Ovid and the renascence in Spain, 195; Clem.: II, 19.

    203-19. A: Polio.

    204-1.   C: distraydo.

    204-9.   Br: o.

    205-28. Las ediciones modernas: en el cual. Conservo en la cual de A, B, C, Br porque un poco antes el texto dice: “servía en la venta asimesmo vna moza”, y se puede entender: en la venta “también alojaba vn harriero”.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 477

    206-8.   Algunos ejemplares de A: semejanza; B y siguientes: semejauan.

    206-14. C: abaxo.

    206-18. Compárese: “la litera eran andas”, página 251-20, “si el cuerpo ... eran huessos”, página 258-16.

    206-32. C: podria.

    207-26. B, C, Br: tendra.

    208-16. B, C, Br: propia.

    210-1.   Así A, B, C, Br, por Hamete. Cf. nota 130-28.

    210-11. Br: sustancial.

    210-12. Este libro se titula: La Coronica de los nobles caualleros Tablâte de ricamôte y de Jofre hijo del conde donason, etc., Toledo, 1513, y se custodia un ejemplar en el Museo Británico. (Consúltese: Pérez Pastor, La Imprenta en Toledo, número 64; Catálogo de la Exposición, página iii; Salvá: Catálogo, números 1.680, 1.681; Gayangos: op. cit., página lxiii. Es de autor desconocido y las refundiciones modernas se atribuyen a un Nuño Garay; Menéndez y Pelayo: Orígenes de la Novela, I, clxxxiv.)

    210-13. B, C, Br: cuentan. Conservo el singular del verbo. (Cf.: Hanssen, página 199; Weigert: op. cit., páginas 21 y 33; Cej.: Gramática, páginas 373 y siguientes.)

    210-14. El conde Tomillas es personaje de la novela titulada: Historia de enrrique fi de oliva, rey de iherusalem, emperador de côstâtinopla, Sevilla, 1498. Se conserva un ejemplar en la Biblioteca del Estado (Viena). (Consúltese: Gayangos, Catálogo, lxxix; Palau: III, 115; Menéndez y Pelayo: Orígenes, cxxxvii.)

    211-14. C: misma.

    211-26. Br: recibir.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 478

    212-8.   C: mismo.

    212-13. A, B, C, Br: modo lo que. La Academia enmendó el pasaje, con el cambio que lo.

    212-15. B, C: vencido.

    212-17. Consúltese Clem.: II, 34. Creo que puede ser alusión al principio del Amadís, donde Elisena “vencida de sus amores” va “a la camara donde el rey Perion estaba”. Lo del “malferido caballero” recuerda las palabras del mismo Perion: “Viniendo yo a esta tierra ..... con entera libertad, solamente temiendo las aventuras que de las armas ocurrirme podían, no sé en qué forma, entrando en esta casa destos vuestros señores [los padres de Elisena], soy llagado de herida mortal.”

    213-3.   B, C, Br: sin par.

    213-18. A, B, C, Br omiten: a.

    213-20. A, B, Br: quedò.

    213-23. B, C, Br: tenerla.

    214-14. A: tres; B, C, Br: tus.

    215-3.   Es alusión a un cuento infantil que pertenece al folk-lore europeo. (N. Alonso Cortés, Anotaciones literarias, Valladolid, 1922, página 93; R. Koehler: Kleinere Schriften, volumen III, 355; R. M.: I, 474.)

    215-6.   B: daua.

    215-14. Véase la nota 137-20.

    215-15. B, Br: assimesmo; C: assi mismo.

    217-7.   C: mismo.

    217-10. Alusión a un antiguo romance. (Consúltese Menéndez y Pelayo: Antología, tomo 8, páginas 62-3, y tomo 11, página 357.)


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 479

    217-16. B y siguientes: conmigo.

    217-17. B, C, Br: assi.

    218-31. B, C, Br: harrieros; cuando los gallegos es frase elíptica, en la cual cuando se usa como preposición. (Consúltese: Hanssen, página 280; Cej.: Gramática, página 334.)

    219-7.   B, C, Br omiten: a mi.

    219-21. B, C, Br: pese. (Compárese: Quevedo, Zahurdas de Pluton: “¡Pesia tal!, dije yo entre mí”; Guillén de Castro: Tragedia por los celos, edición Alpern, París, 1926, página 135: “¡O pesia a tal!”; R. M.: II, 8.)

    219-24. B, C, Br: aora.

    220-29. B, C, Br: a escuras.

    222-9.   B, C, Br: estaua.

    222-21. C: mismo.

    222-31. B, C, Br: assi.

    224-29. B, C, Br: suspiro.

    224-30. B, C, Br: lo.

    225-20. C: mismo.

    226-3.   B, C, Br: assí.

    226-5.   B, C, Br: aora.

    226-26. B, C, Br: a.

    227-2.   C: misma.

    227-19. Br: agujeteros.

    227-20. Los perailes de Segovia eran los cardadores de los paños de aquella ciudad, famosos en toda


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España. En Jerónimo de Alcalá: El Donado hablador, I, capítulo 5, y II, capítulo 11, se habla de la riqueza de Segovia “por tener, como tiene, el trato mejor y de tanto caudal, tan honroso y necesario como es el de los paños, cuyos hacedores son sin número los que tiene Segovia”, etc. Véase la nota página 68-23 sobre el Azoguejo de Segovia, lugar de gente apicarada, y sobre el Potro de Córdoba; también R. M.: II, 22. A la Feria de Sevilla hay alusión en El rufián dichoso, en Comedias y Entremeses, II, página 350 (nota) y en Rinconete y Cortadillo, Novelas, I, página 228.

    227-22. B, C, Br: mismo.

    228-3.   A: determinandose; B y siguientes: deteniendose.

    228-20. B, C, Br: escreuillos.

    228-30. A, B, C, Br: frío quizás por influencia de pozo o de jarro. La Academia enmendó fría, y así leen todas las ediciones modernas.

    229-18. C: mismo.

    229-23. A: carcanos; B y siguientes: carcaños.

    231-8.   C: el bueno.

    231-9.   A: venta de que es; B, C: venta es. Conservo de que es por la frecuencia con que se halla una conjunción copulativa redundante en el estilo cervantino.

    231-20. A: Tellones; B y siguientes: follones.

    231-23. B, C, Br omiten: la.

    231-26. B, C, Br: propia.

    232-14. Br: buscando al cabo nos.

    232-24. A: que de ay; B y siguientes: que dia.

    233-32.  “Porque estas senoretas siempre se adelantan


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a gastarnos el agua sin resplaute y miramiento, y después los otros que los papen duelos”, Lope de Rueda, edición Cotarelo, II, 387; otros ejemplos en Cejador: Fraseología, II, 486; Cort.: II, 68.

    234-21. C: mismo.

    235-17. B y siguientes: Pentapolin.

    235-23. B y siguientes: Alifanfaron.

    235-23. B y siguientes: furibundo.

    236-8.   A, B, C, Br: en. La enmienda el se halla ya en ediciones del siglo xvii.

    236-10. B, C, Br: aora.

    236-13. B, C, Br: aora.

    236-22. B, C, Br: assi.

    236-23. B, C, Br: verian.

    236-25. En A y las ediciones antiguas: exercito; Pellicer leyó exercitos.

    237-19. C: Miu.

    237-21. B, C, Br: sin par.

    237-26. Algunos ejemplares de A: Papio. (Consúltese: Comedias y Entremeses, II, 27 y nota; La picara Justina, edición Puyol, III, página 299.)

    237-28. A: carcanos; B y siguientes: carcaños.

    238-11. B, C, Br: beuen.

    238-12. A: Mentuosos; B, C, Br: Montuosos. Hartzenbusch enmendó: los que pisan los montuosos campos masílicos. Según parece, en los autores clásicos el país de los másilos era sinónimo de Numidia. Tito Livio dice (libro xxiv, 48): “in parte altera Numidiae


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(Massyli ea gens vocatur)”; Plinio (Historia Natural) trata de Africa en el libro V, y repetidas veces llama al país que describe montuoso: “Tingitanae provinciae longitudo clxx est; gentis in ea: quondam praecipua Maurorum ..... proxima illi Masaesylorum fuerat ..... ipsa provincia ab oriente montuosa fert elephantos.” Y por cierto es infinito el número de gentes africanas que menciona; R. M., II, 48, lee: “los que pisan los montuosos masílicos campos”.

    238-13. B, C, Br: criban. Fitzmaurice-Kelly pregunta (página 147): ¿cubren errata por cobran?

    238-16. A: Termodoante; B y siguientes: Termodonte. Acerca de estos nombres consúltese Clem., II, páginas 75 y siguientes.

    238-18. B y siguientes: en arcos.

    238-19. B y siguientes: los partos; Clem., II, 77.

    238-21. Cervantes menciona a menudo a los citas. Galatea, I, 202, línea 32; Novelas Ejemplares, III, 37, línea 27; Viaje del Parnaso, 89, línea 16; Persiles y Sigismunda, II, 114, línea 21.

    239-22. No hace falta un que después de dice: estas exclamaciones equivalen a una negación. “Encomiendo al diablo hombre ..... parece” = “ningún hombre parece”; “que los diablos lleven la cosa que de la carta se me acuerda” = “nada se me acuerda” (Don Quijote, I, 26); “yo qué diablos sé” = “yo nada sé” (Don Quijote, I, 20); “sin pagar ofrecido sea al diablo el maravedí” = “sin pagar nada” (Don Quijote, I, 52); otras citas trae R. M., II, 53.

    240-2.   C: efetos.

    240-6.   B, C, Br: vitoria.

    240-26. B, C, Br: Alifanfaron.

    241-6.   A, B, Br omiten: dezia; C: partes dezia.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 483

    241-7.   A: Alifanuon. Corregida en B y siguientes.

    242-11. Como esso. (Comp. “como esso no aura llegado”, página 175-6.)

    242-11. Véase: La Gitanilla, I, 119, línea 4 (nota).

    242-15. A, B, C, Br: Maglimo (quizá por Maglino del original), enmendado ya en ediciones del siglo XVII con maligno.

    242-25. B, C: aora; Br: ayora por agora.

    244-25. B, C, Br: caualleros andantes.

    244-32. Acerca del doctor Andrés Laguna (1499-1560), consúltese: Cej., Historia, II, 118 y siguientes; Palau: Manual, III, 65, y IV, 171; Olmedilla y Puig: Vida y escritos del sabio español Andrés Laguna, Madrid, 1887.

    245-20. A: emhoto.

    245-27. Correas: Vocabulario, trae: “Dad al diablo el gato y garabato: del hipócrita beato.” Para Cej.: Diccionario, es alusión al oficio de pastor que deja el hato y el cayado (garabato). (Consúltese J. Morawski: Les formules rimées de la langue espagnole, R. F. E. XIV, 113.)

    246-4.   B, Br: atentando.

    247-6.   B, C, Br: diuertirle.

    248-4.   Acerca de las teorías sobre el origen de esta aventura con un cuerpo muerto, consúltese: Navarrete, Vida de Cervantes, 77 y siguientes; Cort.: II, 94 y siguientes, 100 y siguientes.

    250-12. Así todas las ediciones antiguas; hay que sobrentender: ninguna de ellas.

    250-16. C: esgrimir.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 484

    251-12. En algunos ejemplares de A: estrana.

    251-29. B, C, Br omiten: o.

    252-20. B, C, Br: el.

    253-2.   C: mismo.

    254-23. C: mismo.

    254-24. B, Br: mesmo; C: mismo.

    255-8.   El daño estuvo en venir. Compárese “está el daño de todo esto que” (sin en) (página 126-5); “pero está el daño que”, etc. (página 296-6).

    255-10. C: sobrepelizes.

    255-16. C: mismos.

    255-24. Hablara yo para mañana. (Cf.: el falso Quijote, de Avellaneda, edición B. A. E, 34, columna 1; 42, columna 1; El Buscón, edición Castro, 1927, página 120; Los sueños, edición Cej., I, 83; Cej.: Diccionario, artículo mañana.)

    256-8.   Hartzenbusch lee: haberles hecho. Para R. M. es otro caso de le por les (II, 84). Parece más bien un caso de le por lo que se refiere a agravio: “os pido perdón del agravio, porque no ha sido en mi mano dejar de hacerlo”. Acerca de le por lo, véase Hanssen: Gramática, página 192.

    256-14. Sobre el origen de este nombre (el Caballero de la Triste Figura), consúltese R. M.: II, 86, y H. Thomas: op. cit., 137.

    256-27. el sabio por al sabio: otro caso de anacoluto.

    256-28. B, C, Br: escreuir.

    256-32. Todas las ediciones antiguas: aquel de las; las ediciones modernas, verbigracia Pellicer, suplen el


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artículo el para mayor conformidad con todos los demás títulos: aquel el de las.

    257-12. C: para que Señor.

    257-21. C: yo.

    257-28. B y siguientes, después de imaginado: “y dixole: yo entiendo, Sancho, que quedo descomulgado por auer puesto las manos violentamente en cosa sagrada: Iuxta illud, si quis suadente diavolo, &, aunque se bien que”, etc. Con la frase que pongo entre corchetes se puede conservar la lección de A.

    257-32. Es de lamentar que B y las ediciones siguientes suprimiesen una frase tan típica de Cervantes como “olvidabaseme de decir” (cf. Rinconete, Don Quijote, I, 12; II, 25), y que hayan introducido en el original este cambio que a todas luces parece disparatado. Habiendo declarado el Bachiller un poco antes que Don Quijote cometería un gran sacrilegio con matarle, es lógico que se dirigiese a dicho caballero antes de marcharse en definitiva, para avisarle que quedaba descomulgado. Si Don Quijote dice en A que “no entiende ese latín” (juxta illud, etc.), es un manifiesto absurdo poner ese mismo latín en su propia boca (según B); y habiéndose marchado dos veces el Bachiller parece lógico que volviese una vez. Es posible que se le escapase a la atención del cajista una línea del manuscrito o que ésta se cayese de la caja después de compuesta la página. R. M., II, 89, da el canon aludido en la cita latina.

    258-4.   C: sacerdote.

    258-13. Acerca de este episodio del Cid legendario, consúltese Menéndez y Pelayo: Antología, tomo 8, páginas 64 y siguientes; tomo 11, páginas 290 y siguientes; Morley: Spanish Ballads (Holt, New-York, 1911), 118 y siguientes .

    258-25. C: diessen muy bien.

    258-27. C: es cerca.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 486

    258-28. C: hazer mas.

    260-3.    “que a quien ama es el que tiene
más poca seguridad.”
 
 (Rojas: Del rey abajo ninguno, I, versos 588-9, edición Ruiz Morcuende.)

    261-2.   De este que redundante trata la nota 137-21.

    261-27. Ya se ha hecho mención de estos nombres: los de la Tabla Redonda, capítulo 13, página 167-25; los Doce de Francia, capítulo 5, página 91-13; los Nueve de la Fama, capítulo 5, página 91-14; Platir, capítulo 6, página 98-9; Tablante, capítulo 16, página 210-12; Olivante y Tirante, capítulo 6, páginas 97-23 y 101-12; el Caballero del Febo y Belianís, Elogios, páginas 45-18 y 42-11.

    262-9.   C: mismo.

    262-28. B, C, Br: dezirle.

    263-4.   C: he oydo muchas vezes.

    263-5.   C: muy bien.

    263-9.   R. M.: bastan; el singular es típico del estilo cervantino; Weigert: op. cit., página 20.

    263-10. A: V. m.

    263-32. C omite: de.

    264-4.   Esta manera de calcular la hora se explica en R. F. E., XII, 1925, número 2, página 182.

    266-24. Comp. Cort.: II, 116; Cej.: Diccionario, 1.013; R. M.: II, 109.

    266-28. Mencionado también en Comedias y Entremeses, IV, páginas 29 y 50. No he encontrado entre las Sententiae atribuídas a Catón ni en los dísticos publicados en castellano (consúltese Palau, II, 116) nada semejante a este dicho.


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    267-9.   digo de mi cuento. En Quevedo: Obras, B. A. E., III, página 171.

    268-1.   B, C, Br omiten: de. Sobre este de, consúltese: Bello-Cuervo, Gramática, página 224, párrafo 853 y nota; Hanssen: Gramática, página 181, párrafo 473.

    268-6.   Algunos ejemplares de A: ta (por ).

    269-5.   A: diere; B y siguientes: dire.

    269-22. C: con las cabras.

    270-3.   B, C, Br: aora.

    270-8.   Br: dixo Sancho.

    270-19. C: mismo.

    270-28. Acerca de este cuento, consúltese: R. Koehler, Kleinere Schriften, I, 269; Cort.: II, 120; R. M.: II, 120.

    271-19. Este giro fué imitado por el famoso satírico inglés J. Swift en sus Viajes de Gulliver, II, capítulo 1: “I was pressed to do more than one thing which another could not do for me.”

    273-32. B, C, Br omiten: ellos.

    275-14. A: esttuendo.

    275-28. Br: la de aquel.

    276-15. C: riyendo.

    277-14. C: distinguir.

    277-15. C: batanes.

    278-25. “los primeros movimientos”, etc.: lugar común del lenguaje de la época cervantina, y se halla también en el capítulo 30. Cervantes pudo verlo en La Celestina, acto VII: “que assi como el primer mouimiento no es en mano del hombre, assi el primer


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yerro”. También en Lisandro y Roselia, edición Libros raros, página 63; Cej.: Diccionario, 756.

    279-6.   “Doblado el cuerpo more turquesco.” (Compárese: “como arco turquesco, sin poder acabar de endereçarse”, capítulo 15, 203-30.)

    281-9.   C: pasada.

    281-17. Br omite: aun el.

    281-21. C: misma.

    282-9.   B, C, Br: batanar.

    282-22. C omite: yo.

    283-2.   “Quiera Dios (o plegue a Dios) que orégano sea y no se nos vuelva alcaravea.”

    283-14. Así en C; A, B, Br omiten: el.

    283-26. C: el yelmo.

    284-18. A, B; harta; C, Br: corta. Harta de la primera edición parece errata manifiesta por harpa, palabra que se lee en Lazarillo de Tormes: “contaua quántas vezes me auia descalabrado y harpado la cara”, página 28, edición Bonilla, Ruiz Hermanos; Celestina: “cortar una pierna o brazo, harpar el gesto de alguna”, etc., edición Cej.: II, 179.

    284-21. A, B: tomándola; C: tomándole. La se refiere a bazia de la línea siguiente y no al yelmo.

    285-9.   A, B, C, Br: si vna. La edición de Valencia, 1605: sino vna.

    285-16. Así A, B, C; Br: la mitad.

    285-20. B, C, Br: transmutacion.

    285-24. En ningún autor clásico, latino o griego, ni en los libros de erudición clásica, verbigracia: Preller,


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Gruppe, Daremberg et Saglio, he podido averiguar que Vulcano hiciera el yelmo del dios Marte. Welcker: Griechische Götterlehre, afirma que Hefaistos (Vulcano) forjó todos los utensilios y aparatos (Gerätschaften) de los dioses, pero nada dice del yelmo de Ares (Marte). Según Wissowa: Religion and Kultur der Römer, el escudo de Marte cayó del cielo en el reinado de Numa. Como se le han atribuído a Vulcano, entre otros objetos del arte de herrería, la imagen de Pandora, las flechas de Cupido, el carro de Febo, el escudo y el cetro de Zeus, los escudos y las lanzas de los olímpicos, las armas de Aquiles, etc., es de suponer que el yelmo de Marte no fuera una excepción.

    286-16. Algunos ejemplares de A: dexa se.

    286-26. B, C, Br: assi.

    287-1.   B, C, Br: suspiro.

    287-3.   A, B, C omiten: passe; Br: passe por burla.

    288-5.   B, Br: mesma.

    288-8.   C: mutatio. (Véase El coloquio de los perros en Novelas, III, página 235, nota.) Clem., II, 160, cita un Ceremonial romano (libro 2, título 2, capítulo 11), dando el texto latino sin añadir el título ni la fecha del libro. En muchas bibliotecas europeas he buscado en vano un Cœrimoniale romanum que corresponda a la cita de Clem. John A. Nainfa, S. S.: Costume of Prelates of the Catholic Church, Baltimore, 1900, en la página 75 cita un cœrimoniale Episcoporum (I, iii, 3) aplicable también al ceremonial de los cardenales: “Quoad cappas vero, quibus Episcopi in propriis ecclesiis utuntur, id erit observandum, ut regulariter sint laneae et violaceae, et non alterius coloris. In solemnioribus tamen festis, quae in rubricis Breviarii primae classis vocantur, dempto triduo ante Pascha, poterit Episcopus uti etiam cappa ex camelotto coloris violacei, nullatenus alterius coloris, quibus quidem cappis pelliculae circa collum et pectus de more consutae sint, quae deinde Vigilia Pentecostes, seu pro diversitate locorum citius aut tardius, prout Episcopo opportunum


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videbitur, praeintimatis etiam Canonicis, qui cappis utuntur, quo die mutari debeant, removentur, et loco pellicularum sericum rubrum apponitur. Canonici vero regulariter in ecclesiis, ubi illis utuntur, eas deponunt, et loco eorum assumunt cottas supra rochettum.”) Pedro Ruyz Alcoholado: Ceremonial romano para misas cantadas (Alcalá, 1589, folio 56: De los colores y calidad de los ornamentos), dice: “[El violado] se usa en la bendición del cirio, en la cual el diácono solo que ha de dezir la prefación del cirio usa blanco, y acabada la prefación usa de violado como de primero; violado también se usa en el officio de la Vigilia de Pentecostés antes de la misa que se diga hasta la bendición de la pila exclusiva.”
    Por fin encontré en la Biblioteca Central, de Zürich (Suiza) el libro aludido por Clem., Don Quijote, II, 160, que explica el ceremonial de los cardenales; se titula: Sacrarum Cerimoniarum, sive ritvvm ecclesiasticorum sanctae Romanae Ecclesiae libri tres. Post omnes omnium editiones summa denuo vigilantia recogniti. Vniversis Ecclesiasticis, non tam iocundi quam vtiles & necessarii. Romae Typis Valerii Dorici MDLX (el colofón MDLIX). Cum Priuilegio.
    En el liber secundus, titulus secundus, folio 106, se lee: De Uigilia Pentecostes & mutatione capparum: “In vigilia Pentecostes Cardinales & praelati Romanae Curiae depositis cappis, & capuciis pellibus subduplicatis, accipiunt alias cum serico rubro, sine cremusino in quibus veniunt ad vesperas solemnes; quae fiunt more consueto: consueuit etiam Pontifex Hymnum vesperorum, videlicet Veni Creator spiritus, in sede solii sui stans de tecto capite inchoare; deinde descendere ad faldistorium, ubi postquam genuflexit; & non prius, cantores prosequuntur Hymnum. Finito primo versu surgit Pontifex, & assumpta mitra redit ad faldistorium, ubi deposita mitra stat usque ad finem hymni. Alia omnia fiunt more solito sed ad primum versum Hymni Pontifex semper genuflectit hac die sive ipse incipiat, sive non. Haec mutatio capparum fit hodie in die Festo Resurrectionis dominicae ex decreto Leonis Papae X in concilio Lateranensi, quia ita fiebat antiquitus.” — De die Pentecostes: “In die Pentecostes Pontifex indutus paramentis purpureis preciosis venit ad ecclesiam; & consueuit solemniter celebrare in tali die cerimoniis consuetis: quod si non est dispositus ad celebrandum, sacra facit vnus ex reuerendissimis Dominis Episcopis Cardinalibus ornamentis rubris paratus, etc.” — Liber tertius, titulus tertius: De habitu Cardinalium: “Reuerendissimi Domini Cardinales cuiuscunque sint ordinis, utuntur semper in capellae, & in publico cappa ampla supra rochetum coloris violacei plus vel minus clari, aut obscuri blaui, siue aerei: & aliquando rubri, sed rarius. Nam rubeus color proprie ad Papam pertinet & ad legatos, qui mittuntur de latere extra Italiam... Paulus segundus instituit quod Cardinales birreto rubro vterentur, & Super equis siue mulis rubris stratoriis; cappa cardinalis potest esse ex lana siue ex zamelloto: et in officiis defunctorum, & sede vacante, & a quarta feria maioris hebdomadae vsque ad sabbatum Sanctum solebat vti cappis suis obscuris cum pellibus de griseis & non de variis, hoc tamen hodie non seruatur, sed a vesperis omnium sanctorum inclusiue vsque ad vesperas pentecostes exclusiue utuntur albis pellibus de variis. In reliquo tempore vtuntur serico rubri coloris loco pellium.”

    288-15. Algunos ejemplares de A: auia.

    288-16. B, C, Br: puesto que cortada la colera.

    288-17. C: malencolia; Br: melenconia.

    288-26. B, C, Br: designio.

    289-24. B, C, Br: serviremos.

    289-24. Algunos ejemplares de A: remanerar.

    290-12. C: serpiente.

    290-19. A: tus; B, C, Br: sus.

    291-4.   B, C, Br: puede.

    291-7.   A, B, Br: a; C: al.

    291-8.   B, C, Br: como no.

    291-9.   Br: intrincable.

    291-15. B, C, Br: manton.

    291-18. Del italiano farsetto: jubón acolchado o relleno de algodón (Diccionario académico); “vestimento del busto ..... che un tempo chiamavasi il Giubbone;


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ha comune origine con farsata da farsa; ripieno.” (Vocabolario degli Accademici della Crusca.)

    291-20. donde aquí equivale a y en la cena.

    291-22. C: mismo.

    291-22. C: misma.

    292-19. B, C, Br: fia.

    292-20. B, C, Br: suspirará.

    293-1.   que estará [a] poco por acabar la vida (por omisión mecánica). (Véase la nota 62-14.)

    293-6.   C: diziendole.

    293-20. B, C, Br: y procura.

    294-5.   C: merced.

    294-11. Correas, Vocabulario: “Eso pido y barras derechas. Son barras de argolla.” Cf. también Cov., artículo barra.

    294-16. C: mismo. La enmienda del mismo modo se halla ya en ediciones del siglo XVII.

    294-17. C: mismos.

    294-19. B, C, Br: aora.

    295-4.   B, C, Br: propiedad.

    295-5.   A: y he de vengar; B y siguientes: y de devengar; de + vindica-re: adquirir derecho a alguna percepción o retribución por razón de trabajo, servicio u otro título (Diccionario académico). “Iten si sauen, vieron, oyeron dezir quel dicho licenciado Hernando de Rojas que litiga, y los dichos sus padres, abuelo y visabuelo, todos y cada vno dellos an sido y son hijosdalgo, notorios de sangre y de solar conocido, devengar quinientos sueldos según fuero de Hespaña y por


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 492

tales abidos y tenidos y comunmente reputados.” (Documentos referentes a Fernando de Rojas, R. F. E., 1925, 4.°, página 386; también Clem., II, 184.)

    295-10. A: derriban; B, Br: deriban; C: deriuan.

    295-14. B, C, Br: como piramides. Otros.

    295-27. B, C, Br: lleuarla.

    295-30. B, C: tambien; omitido en Br.

    296-4.   B, C, Br: entregarle.

    296-7.   esta el daño que. (Véase la nota 255-8.)

    296-12. C: passe.

    296-15. B, C, Br: legitima.

    296-16. Así A y B; C: lo; esso: expresión elíptica sin conexión con la frase = en cuanto a eso; la se refiere a esposa, y así lo entiende Br, que lee: “no hay quien te la quite. (Compárese “e eso mesmo estava [yo] muy triste”, Corral: Crónica Sarracina, segunda parte, capítulo 251.)

    296-25. C: por.

    297-5.   C: ditado.

    297-7.   B, C, Br: assi.

    297-9.   A, B, Br: munidor; C: muñidor.

    297-11. A, B, Br: munidor; C: muñidor.

    297-12. C: misma.

    297-25. B, C, Br: tenerle.

    298-6.   C: otro hombre.

    298-9.   C: tambien.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 493

    298-15. C: lleua.

    299-16. B, Br: assi mesmo; C: assi mismo.

    300-15. A, B: lleuan; C, Br: lleuauan.

    300-32. C: mismos.

    301-6.   C omite: le.

    301-7.   C omite: yua de aquella manera.

    301-16. B, C, Br: aora.

    301-20. precisos: B. Br (errata): precios; C: años. (Consúltese R. M., II, 184.)

    301-27. C: mismo.

    301-29. B, C, Br: melancolico.

    301-31. B, C, Br: digo que.

    303-1.   A: sonoras; B, C, Br: señoras.

    303-32. B, C, Br: efeto.

    304-1.   C: mismo.

    304-18. C: muy poca.

    304-24. C: elecion.

    304-31. A, B, Br: adsunto de su; C: me ha quitado el assunto de ser, y así lee Cej.: Gramática (el asunto, el hecho); pero la s larga (s larga) de adsunto es una j puesta al revés.

    305-32. B, C, Br: no ay sumista.

    306-2.   B, C, Br: vime.

    306-9.   A: trierra.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 494

    307-7.   B, C, Br: echarle.

    307-9.   Muerte ceuil. (Consúltese J. Escriche: Diccionario razonado de legislación, etc., Madrid, 1874.) A la definición forense, el Diccionario de Autoridades añade: “Se llama por translación la vida miserable y trabajada con pesadumbres o malos tratamientos”, etc.

    307-25. A: sabia; B, C, Br: sabrá.

    307-27. B, C, Br: assi.

    308-4.   Se lee en La Celestina: “[el hilado] es blanco como el copo de la nieve, hilado todo por estos pulgares”, edición Cej.: I, 162.

    308-6.   B, C, Br: mas que dessear.

    308-17. A, B, C, Br: pueden. ¿Es posible que Cervantes considerase el plural forma vulgar puesta a propósito en la boca de Ginés? (Consúltese Hanssen: Gramática, párrafo 495.)

    308-18. Para R. M. es otro caso de le por les. Pero Ginés dice que el libro trata verdades, y el le parece referirse a libro, lo cual se refuerza por la pregunta inmediata de don Quijote: ¿cómo se intitula el libro? Así puede ser otro caso de concordancia con un sujeto mental singular: que no puede haber libro de mentiras iguales a las verdades de este libro. Cf. 117-21.

    311-14. buscar cinco pies al gato: Sancho Muñón, Lisandro y Roselia, página 107.

    311-28. B, C: procuraran; Br: procuraran començando a romper.

    312-22. C omite: a.

    314-8.   acometer en el sentido de intentar; B, C, Br: cometido.

    314-10. C: tratar mal y.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 495

    314-12. C: tantas y tantas.

    314-25. C: la hizo casi; Br: casi la hizo.

    314-29. en pelota: de pellote. (Consúltese R. M., II, página 218.) “vido cómo la falsa Caba estaba en un pellote de escarlata”, Corral: Crónica Sarracina, II, capítulo 252.

    317-3. desde aora para entonces, etc.: R. M., II, página 223.

    317-13. B, C: Mancebos; Br: Machabeos: es alusión a los siete hermanos Macabeos, mártires de la fe de sus padres, según el libro II, capítulo 7, de los Macabeos.

    318-6.   Aquí B introduce la pérdida del rucio:

    Aquella noche llegaron a la mitad de las entrañas de Sierramorena, a donde le parecio a Sancho passar aquella noche, y aun otros algunos dias, a lo menos todos aquellos que durasse el matalotaje que lleuaua. Y, assi, hizieron noche entre dos peñas y entre muchos alcornoques. Pero la suerte fatal, que, segun opinion de los que no tienen lumbre de la verdadera fe, todo lo guia, guisa y compone a su modo, ordenó que Gines de Passamonte, el famoso embustero y ladron que de la cadena, por virtud y locura de Don Quixote se auia escapado (1), lleuado del miedo de la Santa Hermandad, de quien con justa razon temia, acordo de esconderse en aquellas montañas; y lleuole su suerte, y su miedo, a la misma parte donde auia lleuado a don Quixote y a Sancho Pança, a hora y tiempo que los pudo conocer, y a punto que los dexó dormir. Y, como siempre los malos son desagradecidos, y la necessidad sea ocasión de acudir a lo que [no] (2) se deue, y el remedio presente vença a lo por venir, Gines, que no era ni agradecido ni bien intincionado (3), acordo de hurtar el asno a Sancho Pança, no curandose de Rozinante,

    (1) No es probable que Cervantes explicase aquí (dos páginas después de la aventura con los galeotes) quién era Ginés, ni que se verificase el hurto en este sitio. Si este trozo es de la pluma de Cervantes (y creo que puede ser suyo), tanto este detalle como las enmiendas disparatadas y poco lógicas en la vida errante del rucio llevan a creer que Cervantes quiso intercalar el robo mucho más tarde.
    (2) Enmienda propuesta por Pellicer y adoptada por la Academia en 1819.
    (3) C, Br: intencionado.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 496

por ser prenda tan mala para empeñada como para vendida. Dormia Sancho Pança, hurtole su jumento, y antes que amaneciesse se halló bien lexos de poder ser hallado. Salio el aurora alegrando la tierra, y entristeciendo a Sancho Pança, porque halló menos su ruzio, el cual (1), viéndose sin el, començo a hazer el mas triste y doloroso llanto del mundo; y fue de manera que don Quixote desperto a las vozes y oyo que en ellas dezia:
    «O hijo de mis entrañas, nacido en mi mesma (2) casa, brinco de mis hijos, regalo de mi muger, embidia de mis vezinos, aliuio de mis cargas, y, finalmente, sustentador de la mitad de mi persona, porque con veynte y seys maravedis que ganaua cada día (3), mediaua yo mi despensa.»
    Don Quixote, que vio (4) el llanto y supo la causa, consolo a Sancho con las mejores razones que pudo, y le rogo que tuviesse paciencia, prometiendole de darle vna cedula de cambio, para que le diessen tres en su casa de cinco que auia dexado en ella. Consolose Sancho con esto y limpió sus lagrimas, templó sus sollozos y agradecio a don Quixote la merced que le hazia. El qual como entró por aquellas montañas, etc.

    Así se ve que en A no llega nunca la noche del hurto, y el día en que don Quijote da libertad a los galeotes es el mismo en que Sancho se marcha con Rocinante, y don Quijote se queda solo en Sierra Morena. Por tanto, son muchas las aventuras para tan pocas horas; pero si Cervantes pensaba intercalar una noche para el robo del rucio, no lo pudo hacer aquí sin echar a perder todo el texto tal como está en A, y hasta en B y C, que no llegaron a enmendar todas las discrepancias que resultaron. No sabremos nunca (según las palabras del propio autor) “si el historiador se engañó” o si era “descuido del impresor”. Creo que Cervantes, llegándose al final de A, quiso introducir el hurto, para lo cual escribió una hoja, dejándola en el manuscrito y luego olvidándose de la adición y de los cambios obligados que trajo consigo. Está claro que el impresor no sabia qué hacer con la hoja suelta y la introdujo después mientras imprimía el texto de B.

    (1) Br: y assi viendose.
    (2) C, Br: misma.
    (3) Br: contigo cada dia.
    (4) Br: oyó.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 497

    De cuentos folklóricos de hurtos de cabalgaduras trata R. Koehler: Kleinere Schriften, I, página 87.

    318-14. B, C, Br: transportado.

    318-20. C: su amo cargado con todo aquello que auia de lleuar el Rucio sacando, etc. Br: sacando de quando en quando de vn costal que Rocinante lleuaua sobre si por falta del asno, y embaulando, etc. B: sin enmienda.

    318-21. ¿Qué costal es éste de A? En el capítulo 19, “Sancho hizo costal de su gaban”, perdido después en la pelea con los galeotes (capítulo 22). Cf. Hartzenbusch, nota 293 de las 1.633 puestas a su edición, Barcelona, 1874.

    318-23. B, C, Br: auentura.

    318-25. Br: en esto por ver que.

    318-28. Br: suelo passo de aquel lado para ayudarle.

    319-2.   Br: Sancho los alçasse y. B, C: sin enmienda.

    320-21. Cf. Comedias y Entremeses, I, La Casa de los Zelos, página 206, línea 8 (nota), donde se halla el mismo soneto.

    322-32. En esta lista de desventuras no figura el hurto del rucio, lo cual significa que Cervantes no lo había ideado todavía.

    323-25. C: rebultados.

    324-9.   Así también en B, C; Br enmienda el pasaje omitiendo: se apeasse del asno y.

    324-31. B, C, Br: buscarle.

    325-9.   B, C: casi; Br omite: quasi delante.

    325-17. B: sin enmienda; C: y siguiole Sancho a pie cargado merced a Ginesillo de Passamonte; Br: Sancho a


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 498

pie consolado de la perdida de su jumento con la esperança de los tres pollinos.

    325-18. C: rodeado la montaña.

    326-18. allombre. (Comp. Comedias y Entremeses, II, El rufián dichoso, página 6, línea 8 (nota); Menéndez Pidal, edición La serrana de la Vera, página 169, y R. M., II, 240.

    326-21. C: mismo.

    326-30. Br: o.

    327-2.   C: misma.

    327-3.   C: mismo.

    327-7.   B, C, Br: assi.

    327-21. B, C, Br: allegó;.

    327-25. B, C, Br: entrar.

    327-31. C: desfigurado.

    328-1.   B, C, Br: conocimos.

    328-20. En cuanto lo que: de cuanto o lo que pleonástico trata Cuervo: Diccionario, II, página 653.

    328-23. A, B: le ofrecia la ocasion le ofrecia.

    328-26. Br: considerando.

    329-2.   C: misma.

    329-21. C, Br: hiziste.

    330-2.   A: llemaua.

    330-28. C: mismo.

    331-2.   Br omite: quedó.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 499

    331-4.   C: mismo.

    331-8.   C: mismo.

    331-16. ser de ambar. (Cf.: Novelas, III, 257-21, y R. M., II, 247.)

    331-19. B, C, Br: los.

    331-20. Br: ronca.

    333-21. el dolor: así A; B y siguientes: al; pero es posible que Cervantes comenzase a escribir: “saber de vos si el dolor ..... se podía remediar”. (Consúltese Weigert: op. cit., páginas 189 y siguientes; y 184 -12 de este tomo.)

    333-24. Br omite: buscarle.

    333-27. B, Br: y a.

    334-12. Otro caso de que redundante; es fusión de dos frases: “yo juro de serviros” y “yo juro que os serviré”.

    335-31. Las ediciones modernas omiten este no; hay muchos casos de no redundante en Cervantes. (Compárese: “falta poco de no dar indicio”, etc., Don Quijote, I, 21; “imposibilitada de no poder sufrir”, I, 34; “fue forzoso valerse de su industria y de su fuerza para estorbar que Camila no le diese”, ibid.; “¿cómo podrá dejar de no dolerse de su calamidad y desventura?”, Novelas, I, página 134; “quitó las esperanzas de que no habia de dejar de proseguir su devariado intento”, Don Quijote, II, 17.) En nuestro texto parece tratarse de una frase elíptica: no dejaré por contar cosa alguna ... para no dejar por satisfacer del todo vuestro deseo.

    336-5.   Clem. opina que Cervantes escribió: desta Andalucía, “porque realmente ésta era la provincia en que se hallaban los interlocutores”; también es posible que Cervantes tuviera escrita esta novela y que la intercalase, sin cambiar estos detalles, introducidos mientras el propio autor estaba en Andalucía.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 500

    336-11. C: misma.

    336-20. Algunos ejemplares de A: intetos.

    336-22. Algunos ejemplares de A: quado.

    336-26. Br: de modo que.

    337-7.   B, C, Br: la.

    337-20. B, C, Br: honrarle.

    337-25. C omite: muger.

    338-10. C: mismo.

    338-26. C: mismo.

    338-28. B, C, Br: darla.

    338-30. B, C, Br: mela.

    339-28. Las ediciones modernas leen: a darle.

    340-6.   A, B, C, Br omiten: a; es enmienda de la Academia; Br: en ley de buen criado no tener.

    340-15. Br: dirian.

    340-29. B, C, Br: y.

    341-27. B, C, Br: tan.

    342-17. C: y con razon a.

    342-25. C, Br: mismo.

    343-18. Acerca de don Rugel de Grecia, hijo de don Florisel de Niquea; y de Darayda y Geraya, véase Clem., II, página 266; es alusión al onceno libro de Amadís (tercera y cuarta parte) de la cronica del muy excelente Principe don Florisel de Niquea, en la qual trata de las grandes hazañas de los excelentísimos principes don Rogel de Grecia y el segundo Agesilao,


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 501

etc. (Cons.: H. Thomas, op. cit., páginas 76 y siguientes; es obra de Feliciano de Silva; Catálogo de la Exposición, páginas xiii y siguientes. Gallardo cita una edición de Medina del Campo, 1535, hoy desconocida (I, col. 378); Salvá: Catálogo, número 1.516.)

    343-19. B, C, Br: Garaya.

    343-20. Cervantes menciona al pastor Darinel en el capítulo 6, 97-9.

    343-25. A, B, C: dura; Br: tardará;. Pellicer enmendó no dure, y Arrieta no durará, como también Hartzenbusch y R. M.

    344-23. A: Madesima. Consúltese Clem., II, páginas 269 y siguientes; B y siguientes: Madasima.

    345-4.   C: acidente.

    345-6.   C, Br: tan poco.

    345-15. Algunos ejemplares de A: die.

    345-23. C: mismo.

    346-13. Algunos ejemplares de A: peleado.

    346-21. B, C, Br: primero auia.

    347-6.   Algunos ejemplares de A: despidiese.

    347-9.   Br omite: con su jumento. B, C: sin enmienda.

    347-25. Guisopete por Isopete, forma corriente en el español antiguo. Véase el Arcipreste de Hita, edición Cej., I, página 45, estrofa 96; se lee guisopo por hisopo, en Quevedo, B. A. E., III, 506:

El diablo todo lo sabe;
vos, que sois esposa mía,
con ese guisopo dadles
de esa agua, cual bendita,
traían para mojarme.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 502

También hallo guisopar por hisopar en Koehler: Sieben spanische dramatische Eklogen, en Gesellschaft f. Romanische Literatur, tomo 27, página 258:

SACRISTÁN.     Hora vedes aquí el guisopadero
para que a todos aquí guisopeis.

    347-26. Br: yo con Rozinante (ya que mi corta ventura no permitió pueda ser con mi jumento). B, C: sin enmienda.

    347-27. A: passare; B, C, Br: passara.

    348-11. B, C, Br: assi.

    349-16. Así Br.

    350-17. Según A, ésta es la última alusión al Rucio antes de su hurto, y, por consiguiente, Cervantes hubo de intercalar dicho episodio después de este pasaje, y antes de la primera alusión a su pérdida (358-21). Br enmienda el pasaje así: entremetete en servir a tu amo; B, C: sin enmienda.

    350-19. C omite: tus.

    350-23. C omite: las.

    350-27. A, B, C: aun lo que; Valencia, 1605, y Br: a vn loco el qual.

    351-8.   B, C, Br: perfeto.

    351-24. B, C, Br: perfetos.

    351-30. B, Br: mesmo.

    352-1.   C: misma.

    352-4.   C: quisiere, enmienda muy aceptable que se encuentra también en algunas ediciones del siglo XVII.

    352-12. Algunas ediciones del siglo XVII: describiendolo; otros leen los por lo; no hace falta el plural: se refiere a cada uno por sí solo.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 503

    352-14. C: misma.

    352-19. B, C, Br: assi.

    352-27. B, C, Br: mudando.

    352-29. B, C, Br: propio.

    352-30. B, C, Br: assi.

    353-4.   C: efetos.

    353-7.   C: efeto.

    353-16. Véase la nota de Clem., II, 288 y siguientes. Es alusión al Orlando furioso, canto 23, estrofa 105.

    354-11. Tonson, y después Clem., leen: “el toque está en desatinar”, siguiendo en esto la lección de I, capítulos 3 y 29, y II, capítulo 32; pero se nota cierto capricho en el uso de la preposición, y Cervantes escribe también: “el daño está que” (126-5 y 296-7), y “el daño está en que” (80-7, 255-8).

    354-17. A, B, C, Br: Marias.

    354-27. B, C, Br: assi.

    355-25. Br: mesmo.

    356-1.   B, C, Br: assi.

    356-4.   A, B, Br: les; C: las. (Cf. 159-30, 409-6).

    356-12. Br: perseguiria.

    356-22. Aquí Hartzenbusch introduce el pasaje de B que relata el robo del Rucio.

    356-27. A, B, C, Br: todo.

    356-29. B: miraua.

    357-5.   C: mismos.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 504

    357-7.   C: continuos.

    357-8.   B, C: suspiros.

    357-8.   C: continua.

    357-22. A: Amadis; B y siguientes: amadas.

    357-32. Algunos ejemplares de A: quo.

    358-5.   C: mis.

    358-8.   Quizá se deba conservar recetes (todas las ediciones modernas leen: recites; A, B, C: recetes; Br: relates) en la posibilidad de que fuera forma vulgar.

    358-18. Algunos ejemplares de A: Dradamante; B y siguientes: Bradamante.

    358-21. Esta es la primera alusión al robo del Rucio.

    360-8.   C: mismo.

    360-9.   B, C, Br: assi.

    360-17. Según este pasaje se perdió el Rucio con las hilas y todo; pero éstas se guardaban en las alforjas con las cuales se había quedado el ventero (229-28); parece más probable que Ginés robase el jumento con la albarda que el proceder ideado ad hoc después (Don Quijote, II, capítulo 4), donde se cuenta que Ginés no robó sino el asno, dejando a Sancho en la albarda, suspendido sobre cuatro estacas.

    360-21. C: quanto y mas. De este no que trata Cejador: Gramática, página 385, y Diccionario, 775. (Comp.: Novelas Exemplares, II, páginas 110-3; Comedias y Entremeses, IV, página 43, nota.)

    361-1.   Br: Ansi le llamo yo, respondio Sancho, quien ha infierno nula es, etc.

    361-2.   Acerca de Quien ha infierno, etc., consúltese R. M., II, página 296.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 505

    362-13. C: firmaron.

    362-19. B, C, Br: mismo.

    363-5.   A, B, C, Br: sus padres.

    363-16. moça de chapa. (Véase Don Quijote, II, 16: hombre de chapa; a menudo en Quevedo, B. A. E., I, 430; III, 113, 261; es epíteto muy usado en el teatro antiguo, verbigracia: Encina, Lucas Fernández, Gil Vicente, Lope de Rueda; Gallardo: Ensayo, I, col. 1.402; Lope de Vega: Peribáñez, II , escena 5. Véase la discusión en A. Bonilla: Cervantes y su obra, páginas 55 y siguientes.) Quizás el origen de la frase pueda hallarse en giros como “ropas chapadas” (de la Elegía, de Manrique, aplicándose la voz chapado después a personas de prestigio.

    363-17. A, B, Br: pelo; C: pecho.

    364-23. B, C, Br omiten: le.

    364-27. C: riyesse.

    364-29. B, C, Br: aora.

    365-2.   B, C, Br: oygas.

    365-7.   A: muger; B y siguientes: mayor.

    365-23. Cf. Comedias y Entremeses, I: La Casa de los Zelos, página 176; y IV: La cueva de Salamanca, página 132 (nota).

    365-26. A, B: auran; C: alaban; Br: celebran.

    365-28. B: tiene.

    365-29. C: Amarilis.

    365-29. B: Files.

    365-31. A, B: Alidas; C omite: Filidas; Br: Alcidas.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 506

    366-5.   C: sujeto.

    366-30. B, C, Br: que soy.

    367-17. C: digamela que.

    368-17. C: mismo.

    368-20. B, C, Br: traygo.

    368-27. B, C, Br: assí;.

    369-3.   Br omite: y pagar.

    369-4.   A y B: que consta; C, Br: que con esta.

    369-6.   C: veynte y siete Agosto.

    369-12. C: mismo.

    369-16. C omite: vuestra merced.

    369-22. B, C, Br: assi.

    369-22. C: y digo que.

    369-32. Esta es la noche omitida del relato en A.

    370-18. que despotrique; compárese: Vélez de Guevara, El Rey en su imaginación (edición Ocerín), página 71:

por vida

del rey, si conmigo intentan
el condestable o los suios
civilidades groseras,
que despotrique con todos.

    370-18. Véase Comedias y Entremeses, IV: La elección de los alcaldes de Daganzo, página 41 (nota).

    370-21. A: assi; pero el reclamo de la página anterior: A fe; B, C, Br: A fe.

    371-3.   B, C, Br: asperezas. A esto dixo Sancho, sabe.

    371-4.   Algunos ejemplares de A: quo.

    371-5.   B, C, Br: aora.

    371-6.   B, C, Br omiten: de.

    371-18. A, B, C: Perseo; Br: Theseo. Prefiero dejar


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 507

lo que pudo bien estar en el manuscrito del autor por una equivocación de poca importancia.

    371-20. Es masculino por referirse a ramos; Br: algunas.

    371-24. B, C, Br: propia.

    373-15. B, C, Br: o a Amadís.

    373-16. C: malencolicas; Br: melancolicas.

    373-17. C: mismo.

    373-23. C: con.

    373-25. Véase la nota sobre Bernardo del Carpio, página 52-20.

    373-29. A, B, C: fortuna; Br: floresta. Fontana es conjetura de Hartzenbusch, nota 465.

    374-6.   C: imitarlle.

    374-9.   B, C, Br: assi.

    374-11. Br: como su madre la pario.

    374-19. Br: mas que.

    374-22. Algunas ediciones modernas omiten: de que.

    374-24. B, C, Br omiten: y de encomendarse a Dios.

    374-28. B, C, Br: aora.

    375-5.   Consúltese R. M., II, 327.

    375-6.   C omite: del Toboso; Br: mi Dulcinea, bastame.

    375-18. B, C, Br: fue rezar y assi lo haré yo. Y siruieronle de rosario vnas agallas grandes de vn alcornoque, que ensartó, de que hizo vn diez. Y lo que le fatigaua, etc.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 508

    375-32. C: altas.

    376-27. C: al.

    376-35. B, C: el.

    377-6.   C: respondiessen.

    377-11. B, C, Br: lo.

    377-14. Br: sospiros.

    378-3.   C: tambien.

    378-4.   En Corral, Crónica sarracina, se lee: “el qual tiene la silla del señorío d'España ..... como aquel que por fuerza de batallas ha vençido los moros”, segunda parte, capítulo 251; cf. este tomo, 63-13.

    378-5.   C: auto.

    378-18. C omite: el.

    379-13. Br: donde llegase.

    379-18. B, C Br. aora.

    [379-28. A y S-B: Pidierondole; cambiado por FJ.]

    380-2.   C, Br: instante.

    380-6.   A, B, C omiten: la; Br: la carta.

    380-7.   A, B, C: su; Br: mi.

    380-18. B, C, Br: assí;.

    380-22. Br: dezidla.

    380-23. A: trasladeremos.

    380-27. Br: y despues.

    380-30. C: de vn.

    381-1.   Véase la nota página 239-22.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 509

    381-4.   B, C: no dira.

    381-8.   Br: luego proseguia, si mal no me acuerdo. C, Br: llagado.

    381-18. C: mismo.

    381-22. C: mismo.

    382-1.   Algunos ejemplares de A: siendole.

    382-26. B, C, Br: aora.

    382-30. C: arrentada.

    384-2.   B, C, Br: assi.

    384-21. C: mismo.

    385-6.   B, C, Br: tan bien.

    385-11. Br: preguntó la ventera.

    385-17. C omite: el.

    385-26. Br omite: vnos.

    385-28. Cervantes vuelve a mentar al labrador Bamba, sacado “de entre los bueyes, arados y coyundas para ser rey de España” en II, capítulo 33; pudo leer la historia de este rey godo en un libro que le debió de ser conocido: Historia de los Reyes Godos, etc., de Julián del Castillo, ya citado. El nombre de Bamba se relaciona con muchas frases que pertenecen al folklore español, verbigracia: caballo o caballito de Wamba (Diccionario de Autoridades, artículo caballito; Correas: “caballito de Bamba, que ni come, ni bebe, ni anda”); Tirso de Molina, Don Gil de las calzas verdes, III, escena 8:

Pero ¡que tenga yo un amo en menudos,
como el macho de Vamba, que ni manda,
ni duerme, come o bebe, y siempre anda!

(Es decir, que debía de estar encantado según la escena


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 510

12, verso 18); en Don Quijote, I, capítulo 47, se lee: “los encantados ni comen, ni duermen”, etc. Consúltese también F. W. V. Schmidt, Die Schauspiele Calderons, Elberfeld, 1857, páginas 55 y 542, sobre el uso de Vamba.

    386-6.   C: el.

    386-16. Br: vuieron.

    388-16. Br: quiça.

    389-29. B, C, Br omiten: en.

    389-33. B, C, Br: aunan.

    390-10. Comp. el soneto 154 de Camoens:

Que esperais, esperança? Desespero.
Quem disso a causa foi? Hûa mudança.
Vós, vida, como estais? Sem esperança.
Que dizeis, coraçâo? Que muito quero, etc.

    390-18. C: misma.

    390-33. C, Br: aparencias.

    392-21. Algunos ejemplares de A: mo.

    392-25. Algunos ejemplares de A: vetura.

    393-1.   C: misma.

    393-9.   C: misma.

    393-14. C: mismas.

    394-4.   B, C: lo que.

    394-32. A, B, C, Br: Quila; enmendado ya en ediciones del siglo XVII: Sila.

    396-1.   C: mismo.

    396-1.   Así A, B, C, Br; Pellicer lee: “ofreció [a]”;


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 511

no hay errata ni omisión, y creo acertada la opinión de Givanel, que tal como está es del estilo de la época: Nueve notas para un nuevo comentario, 1921, página 10.

    396-15. A, B, C: tuyo (como si fuera la propia Luscinda quien habla); Br: suyo.

    396-17. Br: ñudo.

    396-29. C: esageraua.

    396-30. recambio: “corresponder con el doble” (Cej.); “Entre los hombres de comercio, vale recargo de nuevo premio o segundo cambio (Diccionario de Autoridades); es del derecho mercantil.

    396-32. C: pareció.

    397-19. B, C, Br omiten: me.

    398-22. De estas repeticiones trata Cej.: Gramática, 519 y siguientes; Cf. la nota 59-28.

    [398-27 - 399-12. Comillas añadidas por FJ.]

    399-7.   C: mismo.

    399-9.   C: mismo.

    399-10. A: años; B y siguientes: horas.

    399-20. C: mucho mas.

    400-25. C: mutable.

    401-3.   C: mis.

    401-28. C: misma.

    402-7.   C: mismos.

    402-13. Br: tambien.

    402-20. “Encarnado y blanco, señal de alegría y contento”, según Pérez de Hita: Guerras civiles (edición


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 512

1913), I, página 45; en el texto parecen antes simbolizar crueldad e inocencia. (Comp. S. G. Morley: Color Symbolism in Tirso de Molina, Romanic Review, VIII, 1.°, páginas 77 y siguientes.)

    403-13. C: misma.

    403-17. C: parrochia.

    404-10. C: lo.

    404-20. C: mismo.

    404-22. A, B omiten: in; C, Br: en indissoluble.

    405-17. Br omite: que.

    405-29. Br: de mi mismo.

    406-7.   B: miralle.

    407-5.   C: mismos.

    407-10. C: condecendiera.

    407-18. B, C, Br: la noche.

    408-2.   Cf. un romance: el Amador penado, de Juan del Encina, en el Romancero general, de Durán, 1.420:

Por unos puertos arriba
de montaña muy escura
caminaba un caballero
lastimado de tristura:
el caballo deja muerto,
y él a pie por su ventura,
andando de sierra en sierra
de camino no se cura, etc.

    408-19. C: en mi me bueluo.

    409-6.   A, B, C: conduzirle; Br: conduzirla. (Véase la nota 159-30.)


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, TOMO I, NOTAS, p. 513

    409-25. C, Br: gusta porque B tiene por errata gustà.

    410-2.   A, B, C: mas; Br: y a mi es.

    Remito el lector también a Homero Serís: La Colección cervantina, etc., op. cit., página 36, donde consigna 144 variantes que había encontrado al cotejar dos ejemplares de A pertenecientes a la Sociedad hispánica de N. Y.


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, p. 514


DON QVIXOTE DE LA MANCHA, p. 515


APÉNDICE

    Novelas, II, página 320, línea 29, léase le en vez de e.

    Novelas, II, página 378, nota 111-26, añádase (después de III, 33): IV, 171.

    Persiles y Sigismunda, I, página 327, añádase al final de la nota lv-10: véase también Gallardo, Ensayo, II, número 1.848, col. 481.


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Texto electrónico por Fred F. Jehle <jehle@ipfw.edu>
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Last updated on June 19, 2002