From: Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America
5.1 (1985): 65-68.
Copyright © 1985, The Cervantes Society of America
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Edwin Williamson. The Half-Way House of Fiction. Don Quixote and Arthurian Romance. (Oxford: Clarendon Press, 1984). 264 pages.
Nos hallamos ante una bien trabajada tesis
doctoral británica, presentada, en su forma original, más amplia
y difusa, ante la Universidad de Edinburgo. Exhibe las características
de las mejores de su género y de su país: bien escrita, pensada,
orientada, y de buen caudal de lecturas. La propensión al enfoque
preponderante de la teoría literaria (poética renacentista
en este caso), también es de escuela, con una cierta preterición
de las circunstancias históricas en que se da el fenómeno
literario, uno de los factores diferenciadores entre crítica literaria
y crítica filológica. Hago esta advertencia sin el menor asomo
de reconvención; sólo se trata de que el lector sepa, desde
un principio, a qué atenerse.
La idea que constituye el semillero de todo
este interesantísimo trabajo es original e inteligente. En su
expresión más sencilla se trata de estudiar el Quijote
desde la perspectiva de los romans arturianos, como el roman
arturiano en vías de convertirse en la novela moderna. Entiéndaseme
bien: no se trata, en absoluto, de acumular ejemplos de influencias literarias
caballerescas del ciclo artúrico sobre personajes o episodios del
Quijote, por el estilo de lo que se ha venido haciendo, bien o mal,
desde la época del benemérito Clemencín. Se trata, al
contrario, de estudiar el Quijote como último eslabón
en la cadena evolutiva de la técnica del relato en el roman
arturiano al utilizar este obvio galicismo para subsanar un defectillo
de nuestro hermoso romance me hallo en la excelente compañía
de mi admirado amigo Martín de Riquer. En ningún momento trata
Williamson de hacer un cajón de sastre donde entren todos los
romans y su tardía proliferación peninsular. El autor
hace uso de un fino y bien definido criterio selectivo que le permite hacer
excelente hincapié en la obra de Chrétien de Troyes (hacia
1170) y en la de Garci Rodríguez de Montalvo (hacia 1500). Como razona
el autor para explicar su selección en el caso del poeta francés:
It was, after all, Chrétien de Troyes who gave the Celtic legends
of King Arthur and his knights, the story of Lancelot and Guinevere, and
the quest of the Holy Grail, the distinctive narrative features that made
them so lastingly popular in the Middle Ages and beyond
(Preface). Y sobre Montalvo puntualiza, un poco más abajo:
The extant Amadís published in 1508 is a re-working by
Garci Rodríguez de Montalvo of a medieval text and therefore represents
better than any of its successors a development from medieval to Renaissance
narrative practices. . . . I have brought the
Esplandián into my study primarily to illustrate the characteristic
weaknesses and defects of late Spanish romance, but I thought it best not
to tax the reader with further examples of literary ineptitude from other
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books of chivalry. Queda así montada la trama de este sesudo
análisis con sus tres principales hilos componentes.
El primer capítulo, por consiguiente,
está dedicado al estudio de las principales características
de la producción de Chrétien de Troyes, con particular asidero,
aunque no único, en Le Chevalier au Lion (Yvain). Una lista
de los apartados en que Williamson divide su análisis es la mejor
forma de aproximarnos a su método de trabajo: i. The Ideological
Background; ii. Courtly Chivalry in Chrétien's Romances; iii. Appearance
and Reality in Romances; iv. Marvels: Magical and Miraculous; v. Symbolism
and Irony: Matiere, Conjointure, Sen; vi. The Logic of the Narrative;
vii. The Platonist Element in Romance as a Genre. La transfiguración,
abandono, sustitución o escamoteo de cada uno de estos elementos,
en el decurso del tiempo, justificarán, más adelante, el
análisis e interpretación que Williamson nos brinda del
Quijote.
Quedan asentados, y analizados, los principios
narrativos que alentarán en el roman europeo por varios siglos.
La labor de Williamson le lleva, sin embargo, directamente a España
y al Amadís de Gaula de Montalvo y el Esplandián.
Queda indicado que Williamson tiene muy presente el hecho de que Montalvo
es refundidor de un Amadís primitivo, muy anterior a sus fechas
de vida. Dado el enfoque del libro, debería ofrecer un considerable
interés fechar y reconstruir, en la medida de lo posible, ese
roman primitivo sobre el cual trabajó Montalvo, para apreciar,
de poderse, los pasos decisivos en la metamorfosis del roman con
anterioridad a Cervantes. Pero para este menester Williamson escoge un guía
falible. Sigue las conclusiones de Edwin B. Place, que no están bien
cimentadas. Es inaceptable, por ejemplo, afirmar, como lo hace Williamson,
autorizado por Place: The original version X, dating probably from
the latter half of the fourteenth century but possibly earlier (pág.
38). Baste recordar lo trillado: el Amadís era bien conocido
para Juan García de Castrogeriz en 1350, y Pero López de Ayala
(nacido en 1332) se acusa, entre sus pecados de juventud, de la lectura del
Amadís. Consecuencia insoslayable es que el Amadís
era bien conocido en la primera mitad del siglo XIV, y esto se puede seguir
afinando, pero no vale la pena, en la ocasión. Ese Amadís
primitivo, además, se puede reconstruir mucho más allá
de lo que da a entender Williamson (pág. 65), y la comparación
con la labor de Montalvo da lugar a muy serias consideraciones, tarea que
comencé en las Actas del Congreso Internacional de Hispanistas
reunido en Toronto en 1977, y publicadas en 1980. Otra seria omisión
bibliográfica de Williamson en este apartado sobre el
Amadís lo constituye el muy puntual libro de Juan Manuel Cacho
Blecua, Amadís: heroísmo mítico cortesano (Madrid:
1979). Evidentemente, en este capítulo II (Late Romance:
Amadís of Gaul and Esplandián) el por lo
demás sólido libro de Williamson nos presenta su flanco
débil, y no quiero insistir en ello, porque lo que queda por leer,
y cavilar, no queda afectado mayormente por los desenfoques de este
capítulo II.
Son los tres últimos capítulos
de este libro los que están dedicados al Quijote, y son dignos
de muy seria consideración por el mundo del
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cervantismo actual. Se trata de: III. The Break with Romance: Don Quixote's
Madness; IV. Irony and the Relics of Romance; V. From Romance to the Novel.
El caballero loco por amores, o poco menos, llega a convertirse en lugar
común del roman desde Chrétien de Troyes hasta Montalvo,
pero la locura es sentimental y temporaria. Cervantes nos presenta un caballero
loco, no por amores, de principio a fin, y esa locura condiciona en forma
radical la vida del protagonista, la realidad observada desde esa atalaya
defectuosa, y las consecuencias éticas, estéticas, y de cualquier
otro tipo, a que se puede llegar desde tal punto de partida. El hecho de
que esa locura se origina en una manía obsesiva con el roman,
marca para siempre la vida de don Quijote con las cualidades centáuricas
de Literatura y Realidad. A la hilada de estas consideraciones Williamson
lleva a cabo un luminoso análisis de las dos partes del
Quijote, en el que hace gala el autor de un muy efectivo juego de
rebote entre locura y roman para ofrecernos una nueva lectura de los
principales episodios de ambas partes. Me extraña, sin embargo, el
desinterés relativo que se presta al estudio de la muerte de don Quijote,
(por ejemplo, págs. 95 y 123) porque no cabe duda de que la muerte
del caballero andante como protagonista no cayó nunca dentro de los
módulos del roman; de allí, por un lado, las consecuencias
cataclísmicas de la muerte del rey Arturo, y, por el otro lado, los
sobados pero maravillados comentarios del propio Cervantes ante la muerte
de Tirante el Blanco. Porque don Quijote muere cristianamente y en la cama,
y para destacar la novedad absoluta que esto representa en la historia del
roman no hay que ser crítico romántico ni de los
otros.
El capítulo dedicado al estudio de
Irony and the Relics of Romance parte de unas ponderadas
consideraciones acerca del lenguaje de don Quijote, y de la mutua
adecuación buscada en la expresión oral entre realidad
(física o mental) y lenguaje. De aquí se pasa en forma casi
natural al estudio de la ironía situacional, de los personajes y del
autor, todo delineado con la deseada claridad expresiva por parte de Williamson.
No tengo espacio para destacar todos sus aciertos expositivos, pero sí
quiero apuntar algo de la debida importancia que concede el crítico
al maloliente y postergado episodio de los batanes (I, xx). Se trata de una
pequeña maravilla de ironía situacional, estilística
y narrativa (v. págs. 140-143) que, como destaca con toda justicia
Williamson, halla su culminación, tan complida como inesperada, en
II, lx, con motivo de los azotes de Sancho, que, se supone, acarrearán
el desencantamiento de Dulcinea. El zipizape de los batanes termina con el
humilde reconocimiento, por parte de Sancho, de don Quijote como a
mi amo y señor natural. En la segunda parte, y ya camino de
Barcelona, don Quijote pretende aprovecharse del sueño de Sancho para
adelantar el desencantamiento de Dulcinea. Despierta Sancho, hay dura refriega
y todo termina con el escudero la rodilla derecha sobre el pecho
de su amo. Atónito, don Quijote sólo puede exclamar:
¿Contra tu amo y señor natural te desmandas? A lo
que, con irónico desparpajo: Ni quito rey, ni pongo rey
respondió Sancho, sino ayúdome a mí, que
soy mi señor. No hay roman que pueda encuadrar esta
situación. Nuestros imaginativos dedos tocan ya la novela moderna
(v. págs. 193-94).
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Ahora sí quiero destacar unas muy acertadas
palabras de Williamson al respecto: Strangely enough, it is in this
deepening of irony beyond coherent symbolization that the seeds of the order
needed to limit the power and freedom of the ironic author are to be found.
By seeking to create admiratio through the individualization of Don
Quijote, Cervantes fosters curiosity about the knight's unique motivation,
and thus opens the way to the development of character and the emergence
of plot (pág. 160).
El último capítulo (From
Novel to Romance) se inicia con el estudio del nacimiento y desarrollo
del personaje literario en cuanto tal. La estética renacentista hallaba
el busilis de la creación literaria en un delicadísimo balance
entre la unidad y variedad de la materia. Esto permite a Williamson plantear
el desarrollo de la primera parte del Quijote con esta adecuada
panorámica: The Quixote-Panza line is extended on a horizontal
axis in a sequence of single adventures much like the episodic action of
the Spanish romances; while the other line of expansion is vertical, so to
speak, involving the intercalation of ready-made love-stories into the narrative
for the sake of variety (pág. 162). Pero la segunda parte va
prologada por las muy significativas palabras del autor que en ella
te doy a don Quijote dilatado, las que, por cierto, no recoge Williamson.
Así, en esta nueva parte se avanza con pie seguro hacia un nuevo concepto
de unidad artística, que lleva infartada, como no, la idea de la novela
moderna. Pero hay algún traspié, que Williamson estudia con
sagacidad, y todo esto ocurre al dejar atrás los protagonistas el
verdadero mundo (en todos los sentidos de la palabra) del palacio de los
duques. Porque reaparecen aquellos sabiamente superados episodios intercalados:
Roque Guinart, Claudia Jerónima, Ana Félix.
Y ahora debo dar un nuevo salto acrobático
intelectual como para cumplir con el espacio de una reseña y, al mismo
tiempo, expresar con un mínimo de coherencia algo de la riqueza
interpretativa de este libro y con esto concluyo. Me valgo, otra vez, de
las palabras del propio Williamson: Don Quixote's madness, then, replaces
the supernatural marvels of romance; but it ultimately inhibits the development
of character, and therefore precludes the creation of an organic plot that
could conceal Cervantes' hand altogether. The book, as a result, hovers between
romance and a kind of realism, self-consciously retaining the narrative
equivocations of Renaissance comic romance, while reflecting much of the
substance of lived experience that characterizes the modern novel
(pág. 202).
Mi enhorabuena a Edwin Williamson por una
inteligente labor bien cumplida.
| Juan Bautista Avalle-Arce |
| University of California |
Santa Barbara |
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Prepared with the help of Myrna Douglas |
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| Fred Jehle jehle@ipfw.edu | Publications of the CSA | HCervantes |
| URL: http://users.ipfw.edu/jehle/cervante/csa/artics85/avalle.htm | ||