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OBRAS COMPLETAS
DE
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA
________
COMEDIAS Y ENTREMESES
TOMO IV
Texto electrónico por
Fred F. Jehle
Copyright © 1918 Rodolfo Schevill
Copyright © 1998 Fred F. Jehle &
Purdue Research Foundation
OBRAS COMPLETAS
DE
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA
________
COMEDIAS
Y
ENTREMESES
TOMO IV
EDICIÓN PUBLICADA POR
RODOLFO SCHEVILL Y ADOLFO BONILLA
Profesor en la Profesor en la
Universidad de Universidad de
California (Berkeley). Madrid.
MADRID
IMPRENTA DE BERNARDO RODRÍGUEZ
Calle del Barquillo, núm. 8.
M. CM. XVIII.
p. 145
ENTREMES DEL
viejo zeloso (*).
Salen doña Lorença, y Cristina, su criada,
y Hortigosa (*), su vezina.
D.ª Lor. Milagro ha sido este, señora Hortigosa, 5
el no auer dado la buelta a la llaue
mi duelo, mi yugo y mi desesperacion.
Este es el primero dia, despues que
me casé con el, que hablo con persona
de fuera de casa. ¡Que fuera le vea yo 10
desta vida a el y a quien con el me
casó!
Hor. Ande, mi señora doña Lorença, no se
quexe tanto, que con vna caldera vieja
se compra otra nueua. 15
D.ª Lor. Y aun con essos y otros semejantes
villancicos o refranes me engañaron a
mi. ¡Que malditos sean sus dineros,
fuera de las cruzes, malditas sus joyas,
malditas sus galas, y maldito todo 20
quanto me da y promete! ¿De qué me
sirue a mi todo aquesto, si en mitad
de la riqueza estoy pobre, y, en medio
de la abundancia, con hambre?
Cris. En verdad, señora tia, que tienes 25
ENTREMES p. 146
razon: que mas quisiera yo andar con
vn trapo atras y otro adelante, y tener
vn marido moço, que verme casada y
enlodada con esse viejo podrido que
tomaste por esposo. 5
D.ª Lor. ¿Yo le tomé, sobrina? A la fe, diomele
quien pudo, y yo, como muchacha,
fuy mas presta al obedecer que al
contradezir. Pero si yo tuuiera tanta
experiencia destas cosas, antes me tarazara 10
la lengua (*) con los dientes, que
pronunciar aquel si, que se pronuncia con
dos letras y da que llorar dos mil años.
Pero yo imagino que no fue otra cosa
sino que auia de ser esta, y que las 15
que han de suceder forçosamente, no
ay preuencion ni diligencia humana
que las preuenga.
Cris. ¡Iesus y del mal viejo! Toda la noche:
daca el orinal, toma el orinal; 20
leuantate, Cristinica, y calientame vnos
paños, que me muero de la hijada; dame
aquellos juncos, que me fatiga la
piedra. Con mas vnguentos y medicinas
en el aposento que si fuera vna botica. 25
Y yo, que apenas se vestirme, tengo
de seruirle de enfermera. ¡Pux, pux,
pux! ¡Viejo clueco, tan potroso como
zeloso, y el mas zeloso del mundo!
D.ª Lor. Dize la verdad mi sobrina. 30
Cris. ¡Pluguiera a Dios que nunca yo la
dixera en esto!
DEL VIEIO ZELOSO p. 147
Hor. Aora bien, señora doña Lorença, vuessa
merced haga lo que le tengo aconsejado,
y verá cómo se halla muy bien
con mi consejo. El moço es como vn
ginjo verde (*): quiere bien, sabe callar 5
y agradecer lo que por el se haze; y
pues los zelos y el recato del viejo no
nos dan lugar a demandas ni a
respuestas, resolucion y buen ánimo, que,
por la orden que hemos dado, yo le 10
pondre al galan en su aposento de
vuessa merced y le sacaré, si bien
tuuiesse el viejo mas ojos que Argos y
viesse mas que vn zahori, que dizen
que vee siete estados debaxo de la 15
tierra.
D.ª Lor. Como soy primeriza, estoy temerosa,
y no querria, a trueco del gusto, poner
a riesgo la honra.
Cris. Esso me parece, señora tia, a lo del 20
cantar de Gomez Arias (*):
Señor Gomez Arias,
doleos de mi:
soy niña y muchacha;
nunca en tal me vi. 25
D.ª Lor. Algun espiritu malo deue de hablar en
ti, sobrina, segun las cosas que dizes.
Cris. Yo no se quién habla; pero yo se que
haria todo aquello que (*) la señora
Hortigosa ha dicho, sin faltar punto. 30
D.ª Lor. ¿Y la honra, sobrina?
ENTREMES p. 148
Cris. ¿Y el holgarnos, tia?
D.ª Lor. ¿Y si se sabe?
Cris. ¿Y si no se sabe?
D.ª Lor. ¿Y quién me assegurará a mi que no
se sepa? 5
Hor. ¿Quién? La buena diligencia, la sagacidad,
la industria, y, sobre todo, el
buen ánimo y mis traças.
Cris. Mire, señora Hortigosa, trayanosle galan,
limpio, desembuelto, vn poco atreuido, 10
y, sobre todo, moço.
Hor. Todas essas partes tiene el que he
propuesto, y otras dos mas: que es rico
y liberal.
D.ª Lor. Que no quiero riquezas, señora 15
Hortigosa; que me sobran las joyas, y me
ponen en confusion las diferencias de
colores de mis muchos vestidos. Hasta
esso no tengo que dessear, que Dios le
de salud a Cañiçares (*): mas vestida 20
me tiene que vn palmito, y con mas
joyas que la vedriera de vn platero
rico. No me clauara el las ventanas,
cerrara las puertas, visitara a todas
horas la casa, desterrara della los 25
gatos y los perros, solamente porque
tienen nombre de varon; que, a trueco
de que no hiziera esto y otras cosas
no vistas en materia de recato, yo
le perdonara sus dadiuas y mercedes. 30
Hor. ¿Qué, tan zeloso es?
D.ª Lor. Digo que le vendian el otro dia vna
DEL VIEIO ZELOSO p. 149
tapizeria a bonissimo precio, y por ser
de figuras no la quiso, y compró otra
de verduras por mayor precio, aunque
no era tan buena. Siete puertas ay antes
que se llegue a mi aposento, fuera 5
de la puerta de la calle, y todas se
cierran con llaue, y las llaues no me
ha sido possible aueriguar dónde las
esconde de noche.
Cris. Tia, la llaue de loba (*) creo que se la 10
pone entre las faldas de la camisa.
D.ª Lor. No lo creas, sobrina: que yo duermo
con el, y jamas le he visto ni sentido
que tenga llaue alguna.
Cris. Y mas, que toda la noche anda como 15
trasgo por toda la casa, y si acaso dan
alguna musica en la calle, les tira de
pedradas porque se vayan. Es vn malo,
es vn bruxo, es vn viejo: que no tengo
mas que dezir. 20
D.ª Lor. Señora Hortigosa, vayase, no venga el
gruñidor y la halle conmigo, que sería
echarlo a perder todo. Y lo que ha de
hazer, hagalo luego: que estoy tan
aburrida, que no me falta sino echarme 25
vna soga al cuello, por salir de tan
mala vida.
Hor. Quiza con esta que aora se començará,
se le quitará toda essa mala gana,
y le vendra otra mas saludable y que 30
mas la contente.
Cris. Assi suceda, aunque me costasse a mi
ENTREMES p. 150
vn dedo de la mano: que quiero mucho
a mi señora tia, y me muero de verla
tan pensatiua y angustiada en poder
deste viejo, y reuiejo, y mas que viejo,
y no me puedo hartar de dezille viejo. 5
D.ª Lor. Pues en verdad que te quiere bien,
Cristina.
Cris. ¿Dexa por esso de ser viejo? Quanto
mas, que yo he oydo dezir que siempre
los viejos son amigos de niñas. 10
Hor. Assi es la verdad, Cristina. Y a Dios,
que, en acabando de comer, doy la
buelta. Vuessa merced esté muy en lo
que dexamos concertado, y verá cómo
salimos y entramos bien en ello. 15
Cris. Señora Hortigosa, hagame merced de
traerme a mi vn frailecico pequeñito
con quien yo me huelgue.
Hor. Yo se le traere a la niña pintado.
Cris. Que no le quiero pintado, sino viuo, 20
viuo, chiquito como vnas perlas.
D.ª Lor. ¿Y si lo vee tio?
Cris. Direle yo que (*) es vn duende, y
tendra del miedo, y holgaréme yo.
Hor. Digo que yo le trayre, y a Dios. 25
Vase Hortigosa.
Cris. Mire, tia: si Hortigosa trae al galan y
a mi frailecico, y si señor los viere, no
tenemos mas que hazer sino cogerle
entre todos y ahogarle, y echarle en 30
el pozo o enterrarle en la caualleriza.
DEL VIEIO ZELOSO p. 151
D.ª Lor. Tal eres tu, que creo lo harias mejor
que lo dizes.
Cris. Pues no sea el viejo zeloso, y dexenos
viuir en paz, pues no le hazemos mal
alguno, y viuimos como vnas santas. 5
Entranse.
Entran Cañizares, viejo, y vn compadre (*) suyo.
Cañi. Señor compadre, señor compadre, el
setenton que se casa con quinze, o
carece de entendimiento, o tiene gana 10
de visitar el otro mundo lo mas presto
que le sea possible. Apenas me casé
con doña Lorencica, pensando tener
en ella compañia y regalo, y persona
que se hallasse en mi cabeçera y me 15
cerrasse los ojos al tiempo de mi
muerte, quando me enuistieron vna
turbamulta de trabajos y desassossiegos:
tenia casa, y busqué casar; estaua
posado (*), y desposéme. 20
Com. Compadre, error (*) fue, pero no muy
grande; porque, segun el dicho del
Apostol, mejor es casarse que
abrasarse.
Cañi. Que no auia que abrasar en mi, señor 25
compadre, que con la menor llamarada
quedara hecho ceniza. Compañia
quise, compañia busqué, compañia
hallé; pero Dios lo remedie, por quien
el es. 30
Com. ¿Tiene zelos, señor compadre?
ENTREMES p. 152
Cañi. Del sol que mira a Lorencita, del ayre
que le toca, de las faldas que la
vapulan.
Com. ¿Dale ocasion?
Cañi. ¡Ni por pienso! Ni tiene por qué, ni 5
cómo, ni quándo, ni adónde. Las
ventanas, amén de estar con llaue, las
guarnecen rexas y celosias; las puertas
jamas se abren; vezina no atrauiessa
mis vmbrales, ni le atrauessará 10
mientras Dios me diere vida. Mirad,
compadre: no les vienen los malos ayres
a las mugeres de yr a los jubileos, ni
a las processiones, ni a todos los actos
de regozijos publicos; donde ellas se 15
mancan, donde ellas se estropean, y
adonde ellas se dañan, es en casa de
las vezinas y de las amigas. Mas
maldades encubre vna mala amiga, que
la capa de la noche; mas conciertos se 20
hazen en su casa y mas se concluyen,
que en vna semblea.
Com. Yo assi lo creo. Pero si la señora doña
Lorença no sale de casa, ni nadie entra
en la suya, ¿de qué viue descontento 25
mi compadre?
Cañi. De que no passará mucho tiempo en
que no caya Lorencica en lo que le
falta, que será vn mal caso, y tan
malo, que en solo pensallo le temo, y 30
de temerle me desespero, y de
desesperarme viuo con disgusto.
DEL VIEIO ZELOSO p. 153
Com. Y con razon se puede tener esse temer,
porque las mugeres querrian gozar
enteros los frutos del matrimonio.
Cañi. La mia los goza doblados.
Com. Ai está el daño, señor compadre. 5
Cañi. No, no; ni por pienso; porque es mas
simple Lorenzica que vna paloma, y
hasta agora no entiende nada dessas
filaterias (*). Y a Dios, señor
compadre, que me quiero entrar en casa. 10
Com. Yo quiero entrar alla, y ver a mi
señora doña Lorença.
Cañi. Aueys de saber, compadre, que los
antiguos latinos vsauan de vn refran
que dezia: Amicus vsque ad aras, que 15
quiere dezir: El amigo hasta el altar;
infiriendo que el amigo ha de hazer
por su amigo todo aquello que no fuere
contra Dios. Y yo digo que mi amigo
vsque ad portam, hasta la puerta: 20
que ninguno ha de passar mis quizios.
Y a Dios, señor compadre, y
perdoneme.
Entrase Cañizares.
Com. En mi vida he visto hombre mas recatado, 25
ni mas zeloso, ni mas impertinente.
Pero este es de aquellos que
traen la soga arrastrando, y de los que
siempre vienen a morir del mal que
temen. 30
Entrase el compadre.
ENTREMES p. 154
Salen doña Lorença y Cristinica.
Cris. Tia, mucho tarda tio, y mas tarda
Hortigosa.
D.ª Lor. Mas que nunca el aca viniesse, ni ella
tampoco; porque el me enfada, y ella 5
me tiene confusa.
Cris. Todo es prouar, señora tia; y quando
no saliere bien, darle del codo.
D.ª Lor. ¡Ay, sobrina! Que estas cosas, o yo se
poco, o se que todo el daño está en 10
prouarlas.
Cris. A fe, señora tia, que tiene poco ánimo,
y que, si yo fuera de su edad, que no
me espantaran hombres armados.
D.ª Lor. Otra vez torno a dezir, y dire cien 15
mil vezes, que Satanas habla en tu
boca. Mas, ¡ay! ¿Cómo se ha entrado
señor?
Cris. Deue de auer abierto con la llaue
maestra. 20
D.ª Lor. ¡Encomiendo yo al diablo sus maestrias
y sus llaues!
Entra Cañizares.
Cañi. ¿Con quién hablauades, doña Lorença?
D.ª Lor. Con Cristinica hablaua. 25
Cañi. Miradlo bien, doña Lorença.
D.ª Lor. Digo que hablaua con Cristinica. ¿Con
quién auia de hablar? ¿Tengo yo, por
ventura, con quién?
Cañi. No querria que tuuiessedes algun 30
DEL VIEIO ZELOSO p. 155
soliloquio con vos misma, que redundase
en mi perjuyzio.
D.ª Lor. Ni entiendo essos circunloquios que
dezis, ni aun los quiero entender; y
tengamos la fiesta en paz. 5
Cañi. Ni aun las visperas no querria yo tener
en guerra con vos. Pero ¿quién llama
a aquella puerta con tanta priessa?
Mira, Cristinica, quién es, y, si es
pobre, dale limosna y despidele. 10
Cris. ¿Quién está ai?
Hor. La vezina Hortigosa es, señora Cristina.
Cañi. ¿Hortigosa, y vezina? ¡Dios sea conmigo!
Preguntale, Cristina, lo que quiere,
y daselo, con condicion que no atrauiesse 15
essos vmbrales.
Cris. ¿Y qué quiere, señora vezina?
Cañi. El nombre de vezina me turba y
sobresalta. Llamala por su proprio
nombre, Cristina. 20
Cris. Responda. ¿Y qué quiere, señora
Hortigosa?
Hor. Al señor Cañizares quiero suplicar vn
poco, en que me va la honra, la vida
y el alma. 25
Cañi. Dezidle, sobrina, a essa señora, que a
mi me va todo esso y mas en que no
entre aca dentro.
D.ª Lor. ¡Iesus, y qué condicion tan extrauagante!
¿Aqui no estoy delante de vos? 30
¿Hanme de comer de ojo? ¿Hanme de
lleuar por los ayres?
ENTREMES p. 156
Cañi. ¡Entre con cien mil Bercebuyes, pues
vos lo quereys!
Cris. Entre, señora vezina.
Cañi. ¡Nombre fatal para mi es el de vezina!
Entra Hortigosa, y tray vn guadameci, y en las pieles 5
de las quatro esquinas han de venir pintados
Rodamonte, Mandricardo, Rugero y Gradaso (*), y
Rodamonte venga pintado como arreboçado.
Hor. Señor mio de mi alma, mouida y incitada
de la buena fama de vuessa merced, 10
de su gran caridad y de sus muchas
limosnas, me he atreuido de venir
a suplicar a vuessa merced me
haga tanta merced, caridad y limosna
y buena obra, de comprarme este 15
guadameci, porque tengo vn hijo preso
por vnas heridas que dio a vn tundidor,
y ha mandado la justicia que declare
el cirujano, y no tengo con qué
pagalle, y corre peligro no le echen 20
otros embargos, que podrian ser
muchos, a causa que es muy trauiesso
mi hijo, y querria echarle oy o mañana,
si fuesse possible, de la carzel. La
obra es buena, el guadameci nueuo, y, 25
con todo esso, le dare por lo que vuessa
merced quisiere darme por el: que
en mas está la monta, y como essas
cosas he perdido yo en esta vida. Tenga
vuessa merced dessa punta, señora 30
mia, y descojamosle, porque no vea el
DEL VIEIO ZELOSO p. 157
señor Cañizares que ay engaño en mis
palabras. Alce mas, señora mia, y mire
cómo es bueno de cayda. Y las pinturas
de los quadros parece que estan
viuas. 5
Al alçar y mostrar el guadameci, entra por detras del
vn galan, y, como Cañizares vee los retratos, dize:
Cañi. ¡O, qué lindo Rodamonte! ¿Y qué quiere
el señor rebozadito en mi casa? Aun
si supiesse que tan amigo soy yo 10
destas cosas y destos rebozitos,
espantarse ia (*).
Cris. Señor tio, yo no se nada de reboçados;
y si el ha entrado en casa, la señora
Hortigosa tiene la culpa: que a 15
mi el diablo me lleue si dixe ni hize
nada para que el entrasse. No, en mi
conciencia; aun el diablo sería si mi
señor tio me echasse a mi la culpa de
su entrada. 20
Cañi. Ya yo lo veo, sobrina, que la señora
Hortigosa tiene la culpa; pero no ay
de qué marauillarme, porque ella no
sabe mi condicion, ni quán enemigo
soy de aquestas pinturas. 25
D.ª Lor. Por las pinturas lo dize, Cristinica, y
no por otra cosa.
Cris. Pues por essas digo yo. ¡Ay, Dios sea
conmigo! Buelto se me ha el ánima al
cuerpo, que ya andaua por los ayres. 30
D.ª Lor. ¡Quemado vea yo esse pico de onze
ENTREMES p. 158
varas! En fin, quien con muchachos se
acuesta, &c. (*)
Cris. ¡Ay, desgraciada, y en qué peligro
pudiera auer puesto toda esta baraja!
Cañi. Señora Hortigosa, yo no soy amigo de 5
figuras rebozadas ni por rebozar. Tome
este doblon, con el qual podra
remediar su necessidad, y vayase de mi
casa lo mas presto que pudiere; y ha
de ser luego, y lleuese su guadameci. 10
Hor. Viua vuessa merced mas años que Matute
el de Ierusalen (*), en vida de mi
señora doña..., no se cómo se llama, a
quien suplico me mande, que la seruire
de noche y de dia, con la vida y 15
con el alma, que la deue de tener ella
como la de vna tortolica simple.
Cañi. Señora Hortigosa, abreuie y vayase,
y no se esté agora juzgando almas
agenas. 20
Hor. Si vuessa merced huuiere menester
algun pegadillo para la madre, tengolos
milagrosos; y si para mal de muelas (*),
se vnas palabras que quitan el dolor
como con la mano. 25
Cañi. Abreuie, señora Hortigosa, que doña
Lorença, ni tiene madre, ni dolor de
muelas: que todas las tiene sanas y
enteras, que en su vida se ha sacado
muela alguna. 30
Hor. Ella se las sacará, plaziendo al cielo,
porque le dara muchos años de vida,
DEL VIEIO ZELOSO p. 159
y la vegez es la total destruycion de la
dentadura.
Cañi. ¡Aqui de Dios, que no será possible
que me dexe esta vezina! ¡Hortigosa,
o diablo, o vezina, o lo que eres, vete 5
con Dios, y dexame en mi casa!
Hor. Iusta es la demanda, y vuessa merced
no se enoje, que ya me voy.
Vase Hortigosa.
Cañi. ¡O vezinas, vezinas! Escaldado quedo 10
aun de las buenas palabras desta
vezina, por auer salido por boca de
vezina.
D.ª Lor. Digo que teneys condicion de barbaro
y de saluage. ¿Y qué ha dicho esta 15
vezina, para que quedeys con la oxeriza
contra ella? Todas vuestras buenas
obras las hazeys en pecado mortal.
Distesle dos dozenas de reales,
acompañados con otras dos dozenas 20
de injurias, ¡boca de lobo, lengua de
escorpion y silo de malicias!
Cañi. No, no; a mal viento va esta parua.
No me parece bien que boluays tanto
por vuestra vezina. 25
Cris. Señora tia, entrese alli dentro y
desenojese, y dexe a tio, que parece que
está enojado.
D.ª Lor. Assi lo hare, sobrina, y aun quiza no
me verá la cara en estas dos horas; y 30
ENTREMES p. 160
a fe que yo se la de a beuer, por mas
que la rehuse.
Entrase doña Lorença.
Cris. Tio, ¿no ve cómo ha cerrado de golpe?
Y creo que va a buscar vna tranca 5
para assegurar la puerta (*).
Doña Lorença, por dentro:
[D.ª Lor.] ¡Cristinica, Cristinica!
Cris. ¿Qué quiere, tia?
D.ª Lor. ¡Si supiesses qué galan me ha deparado 10
la buena suerte! Moço, bien dispuesto,
pelinegro, y que le huele la
boca a mil azahares.
Cris. ¡Iesus, y qué locuras, y qué ninerias!
¿Está loca, tia? 15
D.ª Lor. No estoy sino en todo mi juyzio; y en
verdad que, si le viesses, que se te
alegrasse el alma.
Cris. ¡Iesus, y qué locuras, y qué niñerias!
Riñala, tio, porque no se atreua, ni 20
aun burlando, a dezir deshonestidades.
Cañi. ¡Bobear, Lorença! ¡Pues a fe que no
estoy yo de gracia para sufrir essas
burlas!
Dª. Lor. Que no son sino veras; y tan veras, 25
que en este genero no pueden ser
mayores.
Cris. ¡Iesus, y qué locuras, y qué niñerias!
Y digame, tia: ¿está ay tambien mi
fraylezito? 30
DEL VIEIO ZELOSO p. 161
D.ª Lor. No sobrina; pero otra vez vendra, si
quiere Hortigosa, la vezina.
Cañi. Lorença, di lo que quisieres; pero no
tomes en tu boca el nombre de vezina,
que me tiemblan las carnes en oyrle. 5
D.ª Lor. Tambien me tiemblan a mi por amor
de la vezina.
Cris. ¡Iesus, y qué locuras, y qué niñerias!
D.ª Lor. ¡Aora echo de ver quién eres, viejo
maldito; que hasta aqui he viuido 10
engañada contigo!
Cris. ¡Riñala, tio; riñala, tio; que se
desuerguença mucho!
D.ª Lor. Lauar quiero a vn galan las pocas
barbas que tiene con vna vazia llena 15
de agua de angeles (*), porque su cara
es como la de vn angel pintado.
Cris. ¡Iesus, y qué locuras, y qué niñerias!
¡Despedazela, tio!
Cañi. No la despedaçaré yo a ella, sino a la 20
puerta que la encubre.
D.ª Lor. No ay para qué: vela aqui abierta.
Entre, y verá cómo es verdad quanto
le he dicho.
Cañi. Aunque se que te burlas, si entraré, 25
para desenojarte.
Al entrar Cañizares, danle con vna vazia de agua en
los ojos; el vase a limpiar; acuden sobre el Cristina
y doña Lorença, y en este interim sale el galan y
vase. 30
Cañi. ¡Por Dios, que por poco me cegaras,
ENTREMES p. 162
Lorença! ¡Al diablo se dan las burlas
que se arremeten a los ojos!
D.ª Lor. ¡Mirad con quién me casó mi suerte,
sino con el hombre mas malicioso del
mundo! ¡Mirad cómo dio credito a mis 5
mentiras, por su... fundadas en materia
de zelos, que menoscabada y assendereada
sea mi ventura! ¡Pagad vosotros,
cabellos, las deudas deste viejo.
¡Llorad vosotros, ojos, las culpas deste 10
maldito! ¡Mirad en lo que tiene mi
honra y mi credito, pues de las
sospechas haze certezas, de las mentiras
verdades, de las burlas veras, y de los
entretenimientos maldiciones! ¡Ay, que 15
se me arranca el alma!
Cris. Tia, no de tantas vozes, que se juntará
la vezindad.
De dentro:
Iust. ¡Abran essas puertas! ¡Auran luego! ¡Si 20
no, echarélas en el suelo!
D.ª Lor. Abre, Cristinica, y sepa todo el mundo
mi inocencia y la maldad deste viejo.
Cañi. ¡Viue Dios, que crey que te burlauas!
¡Lorença, calla! 25
Entran el alguazil, y los musicos, y el baylarin,
y Hortigosa.
Alg. ¿Qué es esto? ¿Qué pendencia es esta?
¿Quién daua aqui bozes?
Cañi. Señor, no es nada; pendencias son 30
DEL VIEIO ZELOSO p. 163
entre marido y muger, que luego se
passan.
Mus. Por Dios, que estauamos mis compañeros
y yo, que somos musicos, aqui,
pared y medio, en vn desposorio, y a 5
las vozes hemos acudido con no
pequeño sobresalto, pensando que era
otra cosa.
Hor. Y yo tambien, en mi ánima pecadora.
Cañi. Pues en verdad, señora Hortigosa, 10
que, si no fuera por ella, que no
huuiera sucedido nada de lo sucedido.
Hor. Mis pecados lo auran hecho: que soy
tan desdichada, que, sin saber por
dónde ni por dónde no, se me echan 15
a mi las culpas que otros cometen.
Cañi. Señores, vuessas mercedes todos se
bueluan norabuena, que yo les agradezco
su buen desseo; que ya yo y mi
esposa quedamos en paz. 20
D.ª Lor. Si quedaré, como le pida primero perdon
a la vezina, si alguna cosa mala
penso contra ella.
Cañi. Si a todas las vezinas de quien yo
pienso mal huuiesse de pedir perdon, 25
sería nunca acabar; pero, con todo
esso, yo se le pido a la señora
Hortigosa.
Hor. Y yo le otorgo, para aqui y para
delante de Pero Garcia. 30
Mus. Pues en verdad que no auemos de
auer venido en valde; toquen mis
ENTREMES p. 164
compañeros, y bayle el baylarin, y
regozijense las pazes con esta cancion.
Cañi. Señores, no quiero musica; yo la doy
por recebida.
Mus. Pues aunque no la quiera. 5
El agua de por San Iuan
quita vino, y no da pan (*);
las riñas de por San Iuan
todo el año paz nos dan.
Llouer el trigo en las eras, 10
las viñas estando en cierne,
no ay labrador que gouierne
bien sus cubas y paneras;
mas las riñas mas de veras,
si suceden por San Iuan, 15
todo el año paz nos dan.
Bayla.
Por la canicula ardiente
está la colera a punto;
pero, passando aquel punto, 20
menos actiua se siente.
Y assi el que dize no miente,
que las riñas por San Iuan
todo el año paz nos dan.
Bayla. 25
Las riñas de los casados
como aquesta siempre sean,
para que despues se vean
sin pensar regozijados.
Sol que sale tras nublados, 30
DEL VIEIO ZELOSO p. 165
es contento tras afan;
las riñas de por San Iuan
todo el año paz nos dan.
Cañi. Porque vean vuessas mercedes las
rebueltas y bueltas en que me ha puesto 5
vna vezina, y si tengo razon de estar
mal con las vezinas.
D.ª Lor. Aunque mi esposo está mal con las
vezinas, yo veso a vuessas mercedes
las manos, señoras vezinas. 10
Cris. Y yo tambien. Mas, si mi vezina me
huuiera traydo mi fraylezico, yo la
tuuiera por mejor vezina. Y a Dios,
señoras vezinas.
Fin de los entremeses. 15
p. 166
EN MADRID
Por la viuda de Alonso Martin.
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Año MDCXV.
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