Romance anónimo

El enamorado y la Muerte

Un sueño soñaba anoche,

soñito del alma mía,

soñaba con mis amores

que en mis brazos los tenía.

Vi entrar señora tan blanca 5

muy más que la nieve fría.

«¿Por dónde has entrado, amor?

¿Cómo has entrado, mi vida?

las puertas están cerradas,

ventanas y celosías.» 10

«No soy el amor, amante:

la Muerte que Dios te envía.»

«¡Ay, Muerte tan rigurosa,

déjame vivir un día!»

«Un día no puede ser, 15

una hora tienes de vida.»

Muy de prisa se calzaba,

más de prisa se vestía;

ya se va para la calle,

en donde su amor vivía. 20

«¡Abreme la puerta, blanca,

ábreme la puerta, niña!»

«¿Cómo te podré yo abrir

si la ocasión no es venida?

Mi podre no fue al palacio, 25

mi madre no está dormida.»

«Si no me abres esta noche,

ya no me abrirás, querida;

la Muerta me está buscando,

junto a ti vida sería.» 30

«Vete bajo la ventana

donde labraba y cosía,

te echaré cordón de seda

para que subas arriba,

y si el cordón no alcanzare 35

mis trenzas añadiría.»

La fina seda se rompe;

la Muerte que allí venía:

«Vamos, el enamorado,

que la hora ya está cumplida.» 40


     soldado, que te odio yo!


Doña Alda

Garcilaso de la Vega, Santa Teresa, San Juan

Francisco de Quevedo, Lope de Vega, Sor Juana Inéz de la Cruz

José de Espronceda, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Gustavo Adolfo Bécquer

José Martí, José Asunción Silva, Rubén Darío

Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez

Gabriela Mistral, César Vallejo, Vicente Huidobro, Juana de Ibarbourou, Federico García Lorca

Luis Palés Matos, Nicolás Guillén