Last updated on June 15, 2001, 4:40 p.m.
OBRAS COMPLETAS
DE
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA
________
COMEDIAS Y ENTREMESES
TOMO V
Versión modernizada
Texto electrónico por
Fred F. Jehle
C Copyright 1920 Rodolfo Schevill
C Copyright 1999 Fred F. Jehle &
Purdue Research Foundation
p. 2
p. 3
OBRAS COMPLETAS
DE
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA
________
COMEDIAS
Y
ENTREMESES
TOMO V
EDICIÓN PUBLICADA POR
RODOLFO SCHEVILL Y ADOLFO BONILLA
Profesor en la Profesor en la
Universidad de Universidad de
California (Berkeley). Madrid.
MADRID
GRÁFICAS REUNIDAS, S.A.
M. CM. XX.
p. 4
p. 5
A LA BUENA MEMORIA
DE LA SEÑORA
Phoebe Apperson Hearst
(murió en Pleasanton, California,
el 13 de abril de 1919)
merced a la cual comenzó a publicarse esta
primera edición crítica de las Obras
completas de Miguel de Cervantes Saavedra,
continuada generosamente por sus herederos.
p. 6
p. 7
COMEDIA LLAMADA
TRATO DE ARGEL,
hecha por Miguel de Cervantes,
que estuvo cautivo en él siete años.
[PERSONAJES 5
Aurelio, cautivo. Padre, madre y dos
Zahara, ama de muchachos cautivos>
Aurelio. (Juanico y
Silvia, cautiva, Francisco).
esclava de Yzuf. Un niño cautivo. 10
Yzuf, renegado, amo Un demonio.
de Aurelio. La Ocasión
Mamí (Aydar), La Necesidad.
soldado corsario. Pedro Alvarez,
Fátima, criada de cautivo. 15
Zahara. Azán, rey de Argel.
Sayavedra, soldado Dos mercaderes
cautivo. moros (l.° y 2.°).
Leonardo, cautivo. Un moro.
Sebastián, muchacho Dos muchachillos 20
cautivo. moros.
Un pregonero. Otro morillo.
JORNADA PRIMERA p. 8
Dos esclavos Dos alárabes.
cristianos. Un león.
Otro cristiano. Varios moros.
Tres esclavos Cuatro turcos.
cristianos más.] 5
JORNADA PRIMERA
INTERLOCUTORES
AURELIO; ZAHARA, ama de Aurelio; FATIMA, criada
de Zahara; YZUF, amo de Aurelio.
Aur. ¡Triste y miserable estado! 10
¡Triste esclavitud amarga,
donde es la pena tan larga
cuan corto el bien y abreviado!
¡Oh purgatorio en la vida,
infierno puesto en el mundo, 15
mal que no tiene segundo,
estrecho do no hay salida!
¡Cifra de cuanto dolor
se reparte en los dolores,
daño que entre los mayores 20
se ha de tener por mayor!
¡Necesidad increíble,
muerte creíble y palpable,
trato mísero intratable,
mal visible e invisible! 25
¡Toque que nuestra paciencia
descubre si es valerosa;
DEL TRATO DE ARGEL p. 9
pobre vida trabajosa,
retrato de penitencia!
Cállese aquí este tormento,
que, según me es enemigo,
no llegará cuanto digo 5
a un punto de lo que siento.
Pondérase mi dolor,
con decir, bañado en lloros,
que mi cuerpo está entre moros,
y el alma en poder de Amor. 10
Del cuerpo y alma es mi pena:
el cuerpo ya veis cual va;
mi alma rendida está
a la amorosa cadena.
Pensé yo que no tenía 15
Amor poder entre esclavos;
pero en mí sus recios clavos
muestran más su gallardía.
¿Qué buscas en la miseria,
Amor, de gente cautiva? 20
Déjala que muera o viva
con su pobreza y laceria.
¿No ves que el hilo se corta
de esa tu amorosa estambre,
aquí con sed o con hambre, 25
a la larga o a la corta?
Mas creo que no has querido
olvidarme en este estrecho:
que has visto sano mi pecho,
aunque tan roto el vestido. 30
Desde ahora claro entiendo
que el poder que en ti se encierra
JORNADA PRIMERA p. 10
abraza el cielo y la tierra,
y más que no comprehendo.
Una cosa te pidiera,
si en esa tu condición
una sombra de razón 5
por entre mil sombras viera,
y es que, pues fuiste la causa
de acabarme y destruirme,
que en el continuo herirme
hagas un momento pausa. 10
Yo no te pido que salgas
de mi pecho, pues no puedes;
antes te pido que quedes,
y en este trance me valgas.
Mira que se me apareja 15
una muy fiera batalla,
y que no he de atropellalla
si tu consejo me deja.
Del lugar do me pusiste
me procuran derribar; 20
pero ¿quién podrá bajar
lo que tú una vez subiste?
Ya viene Zahara y su arenga;
¡ay, enfadosa porfía,
como que me falta el día 25
antes que la noche venga!
¡Valedme, Silvia, bien mío,
que, si vos me dais ayuda,
de guerra más ardua y cruda
llevar la palma confío! 30
DEL TRATO DE ARGEL p. 11
Entra ahora Zahara, ama de Aurelio, y Fátima, criada
de Zahara.
Zah. ¿Aurelio?
Aur. Señora mía...
Zah. Si tú por tal me tuvieras, 5
a fe que luego hicieras
lo que ruega mi porfía.
Aur. Lo que tú quieres yo quiero,
porque al fin te soy esclavo.
Zah. Esas palabras alabo; 10
mas tus obras vitupero.
Aur. ¿Cuál ha sido por mí hecha
que en ella no te complaces?
Zah. Aquellas que no me haces,
me tienen mal satisfecha. 15
Aur. Señora, no puedo más;
por agua me parto luego.
Zah. Otra agua pide mi fuego,
que no la que tú traerás.
No te vayas; está quedo. 20
Aur. De leña hay falta en la casa.
Zah. Basta la que a mí me abrasa.
Aur. ¡Mi amo...!
Zah. No tengas miedo.
Aur. Déjame, señora, ir, 25
no venga Yzuf, mi señor.
Zah. Quien queda con tanto amor,
mal te dejará partir.
Aur. No hay para qué más porfíes,
señora; déjame ya. 30
Zah. Aurelio, llégate acá.
JORNADA PRIMERA p. 12
Aur. Mejor es que te desvíes.
Zah. ¿Así, Aurelio, me despides?
Aur. Antes te hago favor,
si con el compás de honor
lo compasas y lo mides. 5
¿No miras que soy cristiano,
con suerte y desdicha mala?
Zah. El amor todo lo iguala;
dame por señor la mano.
Fát. Zahara, señora mía, 10
dígote que me ha admirado
mirar en lo que ha parado
tu altivez y fantasía.
Ver, por cierto, es gentil cosa,
y digna de ser notada, 15
de un cristiano enamorada
una mora tan hermosa.
Y lo que más llega al cabo
tu afición tan sin medida,
es mirarte estar rendida 20
a un cristiano que es tu esclavo.
¡Y monta que corresponde
el perro a lo que le quieres!
Perdóname; frágil eres.
Zah. ¿Dónde vas? 25
Fát. Bien sé yo [adónde].
Zah. Dulce amiga verdadera,
lo que dices no lo niego;
mas ¿qué haré?, que amor es fuego
y mi voluntad es cera. 30
Y puesto que el daño veo
y el fin do habré de parar,
DEL TRATO DE ARGEL p. 13
imposible es contrastar
las fuerzas de mi deseo.
Vuelve tu lengua e intento
a combatir esta roca,
que no será gloria poca 5
gozar de su vencimiento.
Fát. Quiero en esto complacerte,
pues al fin puedes mandarme.
Cristiano, vuelve a mirarme,
que no es mi rostro de muerte. 10
Aur. Más que muerte me causáis
con vuestros inducimientos.
Dejadme con mis tormentos,
porque en vano trabajáis.
Fát. ¿No ves cómo se retira 15
el perro en su pundonor?
Así entiende él del amor
como el asno de la lira.
Aur. ¿Cómo queréis que yo entienda
de amor en esta cadena? 20
Zah. Eso no te cause pena;
que luego se hará la enmienda.
Las dos te la quitaremos.
Aur. Muy mejor será dejarla;
que no quiero, con quitarla, 25
pasar de un extremo a extremos.
Zah. ¿A qué extremos pasarás?
Aur. Quitando al cuerpo este hierro,
caeré en otro mayor yerro,
que al alma fatigue más. 30
Fát. ¿Almas tenéis los cristianos?
Aur. Sí; y tan ricas y extremadas,
JORNADA PRIMERA p. 14
cuanto por Dios rescatadas.
Fát. ¡Que son pensamientos vanos!
Pero si almas tenéis,
de diamante es su valor,
pues en la fragua de amor 5
muy más os endurecéis.
Aurelio, ¡resolución!
Ten cuenta en lo que te digo;
no quieras ser tan amigo
de tu obstinada opinión. 10
Ya te ves sin libertad,
entre hierros apretado,
pobre, desnudo, cansado,
lleno de necesidad,
sujeto a mil desventuras, 15
a palos, a bofetones,
a mazmorras, a prisiones,
donde estás contino a oscuras.
Libertad se te promete;
los hierros se quitarán, 20
y después te vestirán.
No hay temor de oscuro brete.
Cuzcuz, pan blanco a comer,
gallinas en abundancia,
Y aun habrá vino de Francia, 25
si vino quieres beber.
No te pido lo imposible,
ni trabajos demasiados,
sino blandos, regalados,
dulces lo más que es posible. 30
Goza de la coyuntura
que se te ríe delante;
DEL TRATO DE ARGEL p. 15
no hagas del ignorante,
pues muestras tener cordura.
Mira tu señora Zahara
y lo mucho que merece.
Mira que al sol oscurece 5
la luz de su rostro clara.
Contempla su juventud,
su riqueza, nombre y fama.
Mira bien que ahora llama
a tu puerta la salud. 10
Considera el interés
que en hacer esto te toca,
que hay mil que pondrían la boca
donde tu pondrás los pies.
Aur. ¿Has dicho, Fátima? 15
Fát. Sí.
Aur. ¿Quieres que responda yo?
Fát. Responde.
Aur. Digo que no.
Zah. ¡Ay, Alá! ¿Qué es lo que oí? 20
Aur. Yo digo que no conviene
pedirme lo que pedís,
porque muy poco advertís
el peligro que contiene.
Fát. ¿Qué peligro puede haber, 25
queriéndolo tu señora?
Aur. La ofensa que, siendo mora,
a Mahoma viene a hacer.
Zah. ¡Déjame a mí con Mahoma,
que ahora no es mi señor, 30
porque soy sierva de Amor,
que el alma sujeta y doma!
JORNADA PRIMERA p. 16
¡Echa ya el pecho por tierra,
y levantarte he a mi cielo!
Aur. Señora, tengo un recelo
que me consume y atierra.
Fát. ¿De qué te recelas, di? 5
Aur. Señora, de que no veo
ningún camino o rodeo
cómo complacerte a ti.
En mi ley no se recibe
hacer yo lo que me ordenas; 10
antes con muy graves penas
y amenazas lo prohíbe;
y aun si bautismo tuvieras,
siendo, como eres, casada,
fuera cosa harto excusada 15
si tal cosa me pidieras.
Por eso yo determino
antes morir que hacer
lo que pide tu querer,
y en esto estaré contino. 20
Zah. Aurelio, ¿estás en tu seso?
Aur. Y aun por estar tan en él,
soy para vos tan cruel.
Zah. ¡Ay, desdichado suceso!
¿Que es posible que tan poco 25
valgan mis ruegos contigo?
Fát. Sin duda que este enemigo
es muy cuerdo, o es muy loco.
¡Perro! ¿Tanta fantasía?
¿Pensáis que hablamos de veras? 30
¡Antes de mal rayo mueras
primero que pase el día!
DEL TRATO DE ARGEL p. 17
¡Ruin sin razón ni compás,
nacido de vil canalla!
¿Pensábades ya triunfalla,
perrazo, sin más ni más?
Conmigo las has de haber, 5
y de modo, que te aviso
que dirá el que nunca quiso:
¡Más le valiera querer!
No estés, Zahara, descontenta;
deja el remedio en mi mano, 10
que a este perro cristiano
yo le haré que se arrepienta.
Zah. No es bien que por mal se lleve.
Fát. Ni aun bien llevarlo por bien.
Zah. Cese, Aurelio, tu desdén. 15
Fát. Con eso el perro se atreve.
Ven, señora, al aposento;
que, en esta pena crecida,
o yo perderé la vida,
o tú tendrás tu contento. 20
Sálense las dos, y queda Aurelio solo.
Aur. ¡Padre del cielo, en cuya fuerte diestra
está el gobierno de la tierra y cielo;
cuyo poder acá y allá se muestra
con amoroso, justo y santo celo! 25
Si tu luz, si tu mano no me adiestra
a salir de este caos, temo y recelo
que, como el cuerpo está en prisión
[esquiva,
también el alma ha de quedar cautiva. 30
En vos, Virgen Santísima María,
JORNADA PRIMERA p. 18
[entr]e Dios y los hombres medianera,
de mi mar incïerto cierta guía,
Virgen entre las vírgenes primera;
en vos, Virgen y Madre, en vos confía
mi alma, que sin vos en nadie espera, 5
que la habéis de guiar con vuestra
[lumbre
de este hondo valle a la más alta
[cumbre.
Bien sé que no merezco que se acuerde 10
vuestra eterna memoria de mi daño,
porque tengo en el alma fresco y verde
el dulce fruto del amor extraño;
mas vuestra alta clemencia, que no
[pierde 15
ocasión de hacer bien, mi mal tamaño
remedie, que ya estoy casi perdido,
de Escila y de Caribdis combatido.
Si el cuerpo esclavo está, está libre el
[alma, 20
puesto que Silvia tiene parte en ella,
y la amorosa triunfadora palma
sola ha de llevar mi Silvia de ella.
Ponga Zahara su amor, póngale en
[calma, 25
que mi firmeza no hay pensar rompella,
y aquello que a mi Dios y a Silvia
[debo,
me hace que aun mirarla no me atrevo.
¿Dó estás, Silvia hermosa? ¿Qué 30
[destino,
qué fuerza insana de implacable hado,
DEL TRATO DE ARGEL p. 19
el curso de aquel próspero camino
tan sin causa y razón nos ha cortado?
¡Oh estrella, oh suerte, oh fortuna, oh signo!
Si alguno de vosotros ha causado
tamaña perdición, desde aquí digo 5
que mil cuentos de veces le
[maldigo.
Yo moriré, por lo que al alma toca,
antes que hacer lo que mi ama
[quiere; 10
firme he de estar cual bien fundada
[roca
que en torno el viento, el mar
[combate y hiere.
Que sea mi vida mucha, o que sea 15
[poca,
importa poco; sólo el que bien muere,
puede decir que tiene larga vida,
y el que mal, una muerte sin medida.
(SEGUNDA JORNADA. INTERLOCUTORES: SAYAVEDRA, 20
soldado cautivo; LEONARDO, cautivo; YZUF,
amo de Aurelio; AURELIO; SEBASTIAN, muchacho
cautivo.)
Say. En la veloz carrera apresuradas
las oras del ligero tiempo veo, 25
contra mí con el cielo conjuradas.
Queda atrás la esperanza, y no el
[deseo,
y así la vida de él, la muerte de ella,
el daño, el mal aumentan que 30
[poseo.
JORNADA PRIMERA p. 20
¡Ay dura, inicua, inexorable estrella!
¡Cómo de los cabellos me has traído
al terrible dolor que me atropella!
Leo. El llanto en tales tiempos es perdido,
pues si llorando el cielo se ablandara, 5
ya le hubieran mis lágrimas movido.
A la triste fortuna, alegre cara
debe mostrar el pecho generoso:
que a cualquier mal, buen ánimo
[repara. 10
Say. El cuello enflaquecido, al trabajoso
yugo de esclavitud amarga puesto,
bien ves que a cuerpo y alma es
[peligroso;
y más aquel que tiene presupuesto 15
de dejarse morir antes que pase
un punto el modo del vivir honesto.
Leo. Si acaso yo tus obras imitase,
forzoso me sería que al momento
en brazos de la hambre me entregase. 20
Bien sé que en el cautivo no hay
[contento;
mas no quiero creer yo mi fatiga,
teniendo en ella siempre el
[pensamiento. 25
A mi patrona tengo por amiga;
trátame cual me ves; huelgo y paseo;
cautivo soy el que quisiere diga.
Say. Triunfa, Leonardo, y goza ese
[trofeo; 30
que, si por ser cautivo le hermoseas,
yo sé que es torpe, desgraciado y feo.
DEL TRATO DE ARGEL p. 21
Leo. Amigo Sayavedra, si te arreas
de ser predicador, ésta no es tierra
do alcanzarás el fruto que deseas.
Déjate (d)eso y escucha de la
[guerra 5
que el gran Filipo hace nueva cierta,
y un poco la pasión de ti
[destierra.
Dicen que una fragata de Biserta
llegó esta noche allí con un cautivo 10
que ha dado vida a mi esperanza
[muerta.
Quitóle libertad el hado esquivo,
de Málaga pasando a Barcelona;
cautivóle Mamí, corsario 15
[esquivo.
En su manera muestra ser persona
de calidad, y que es ejercitado
en el duro ejercicio de Belona.
Dice el número cierto que ha pasado 20
de soldados a España forasteros,
sin los tres tercios nuestros que han
[bajado;
los príncipes, señores, caballeros,
que a servir a Filipo van de gana; 25
los naturales y los extranjeros,
y la muestra hermosísima lozana
que en Badajoz hacer el rey
[pretende
de la pujanza de la unión cristiana. 30
Dice con esto que ninguno
[entiende
JORNADA PRIMERA p. 22
el designio del rey, y el hablar de esto,
al grande y al pequeño se
[defiende.
Say. Rompeos ya, cielos, y llovednos
[presto 5
el librador de nuestra amarga guerra,
si ya en el suelo no le tenéis puesto.
Cuando llegué cautivo y vi esta
[tierra
tan nombrada en el mundo, que en su 10
[seno
tantos piratas cubre, acoge y cierra,
no pude al llanto detener el freno,
que, a pesar mío, sin saber lo que era,
me vi el marchito rostro de agua lleno. 15
Ofrecióse a mis ojos la ribera
y el monte donde el grande Carlos
[tuvo
levantada en el aire su bandera,
y el mar que tanto esfuerzo no 20
[sostuvo,
pues, movido de envidia de su
[gloria,
airado entonces más que nunca
[estuvo. 25
Estas cosas volviendo en mi
[memoria,
las lágrimas trajeran a los ojos,
forzados de desgracia tan notoria.
Pero si el alto cielo en darme enojos 30
no está con mi ventura conjurado,
y aquí no lleva muerte mis despojos,
DEL TRATO DE ARGEL p. 23
cuando me vea en más seguro
[estado,
o si la suerte o si el favor me ayuda
a verme ante Filipo arrodillado,
mi lengua balbuciente y casi muda 5
pienso mover en la real presencia,
de adulación y de mentir desnuda,
diciendo: Alto señor, cuya potencia
sujetas trae las bárbaras naciones
al desabrido yugo de obediencia; 10
a quien los negros indios con sus
[dones
reconocen honesto vasallaje,
trayendo el oro acá de sus rincones;
despierte en tu real pecho coraje 15
la desvergüenza con que una vil oca
aspira de continuo a hacerte ultraje.
Su gente es mucha, mas su fuerza es
[poca,
desnuda, mal armada, que no tiene 20
en su defensa fuerte muro o roca.
Cada uno mira si tu armada viene,
para dar a los pies el cargo y cura
de conservar la vida que sostiene.
De la esquiva prisión amarga y dura, 25
adonde mueren quince mil cristianos,
tienes la llave de su cerradura.
Todos, cual yo, de allá puestas las
[manos,
las rodillas por tierra, sollozando, 30
cerrados de tormentos inhumanos,
poderoso señor, te están rogando
JORNADA PRIMERA p. 24
vuelvas los ojos de misericordia
a los suyos, que están siempre llorando;
y pues te deja ahora la discordia,
que tanto te ha oprimido y fatigado,
y amor en darte sigue la concordia, 5
haz, ¡oh buen rey!, que sea por ti
[acabado
lo que con tanta audacia y valor tanto
fue por tu amado padre comenzado.
El sólo ver que vas, pondrá un 10
[espanto
en la bárbara gente, que adivino
ya desde aquí su pérdida y
[quebranto.
¿Quién duda que el real pecho 15
[benigno
no se muestre, oyendo la tristeza
donde están estos míseros contino?
Mas ¡ay! ¡Cómo se muestra la bajeza
de mi tan rudo ingenio, pues pretende 20
hablar tan bajo ante tan alta alteza!
Mas la ocasión es tal, que me
[defiende.
Pero a todo silencio poner quiero,
que creo que mi plática te ofende, 25
y al trabajo he de ir adonde muero.
Aquí entra Sebastián, muchacho, en hábito de esclavo.
Seb. ¿Hase visto tal maldad?
¿Hay tierra tan sin concordia,
do falta misericordia 30
y sobra la crueldad?
DEL TRATO DE ARGEL p. 25
¿Dónde se halla disculpa
de maldad tan insolente:
que pague el que es inocente
por el que tiene la culpa?
¡Oh cielos! ¿Qué es lo que he visto? 5
¡Este sí que es pueblo injusto,
donde se tiene por gusto
matar los siervos de Cristo!
¡Oh España, patria querida!
Mira cuál es nuestra suerte, 10
que, si allá das justa muerte,
quita[n] acá justa vida.
Leo. Sebastián, dinos qué tienes,
que hablas razones tales.
Seb. Una infinidad de males 15
y una penuria de bienes.
Leo. En ser, como eres, esclavo,
se encierra todo dolor.
Seb. Otra pena muy mayor
me tiene a mí tan al cabo. 20
Say. ¿De dónde puede causarse
la pena que dices brava?
Seb. De una vida que hoy se acaba
para jamás acabarse.
Ya sabes que aquí en Argel 25
se supo cómo en Valencia
murió por justa sentencia
un morisco de Sargel;
digo que en Sargel vivía,
puesto que era de Aragón, 30
y, al olor de su nación,
pasó el perro en Berbería,
JORNADA PRIMERA p. 26
y aquí corsario se hizo,
con tan prestas crueles manos,
que con sangre de cristianos
la suya bien satisfizo.
Andando en corso, fue preso, 5
y, como fue conocido,
fue en la Inquisición metido,
do le formaron proceso;
y allí se le averiguó
cómo, siendo bautizado, 10
de Cristo había renegado
y en Africa se pasó,
y que, por su industria y manos,
traidores tratos esquivos,
habían sido cautivos 15
más de seiscientos cristianos;
y como se le probaron
tantas maldades y errores,
los justos inquisidores
al fuego le condenaron. 20
Súpose del moro acá,
y la muerte que le dieron,
porque luego la escribieron
los moriscos que hay allá.
La triste nueva sabida 25
de los parientes del muerto,
juran y hacen concierto
de dar al fuego otra vida.
Buscaron luego un cristiano
para pagar este escote, 30
y halláronle sacerdote,
y de nación valenciano.
DEL TRATO DE ARGEL p. 27
Prendieron éste a gran priesa
para ejecutar su hecho,
porque vieron que en el pecho
traía la cruz de Montesa,
y esta señal de victoria 5
que le cupo en buena suerte,
si le dio en el suelo muerte,
en el cielo le dio gloria;
porque estos ciegos sin luz,
que en él tal señal han visto, 10
pensando matar a Cristo,
matan al que trae su cruz.
De su amo lo compraron,
y, aunque eran pobres, a un punto
el dinero todo junto 15
de limosna lo allegaron.
En nuestro pueblo cristiano,
por Dios se pide a la gente
para sanar al doliente,
no para matar al sano. 20
Mas entre esta descreída
gente y maldito lugar,
no piden para sanar,
mas para quitar la vida.
Hoy en poder de sayones 25
he visto al siervo de Dios,
no sólo puesto entre dos,
sino entre dos mil sayones.
Iba el sacerdote justo
entre injusta gente puesto, 30
marchito y humilde el gesto,
a morir por Dios con gusto.
JORNADA PRIMERA p. 28
En darle penas dobladas
todo el pueblo se desvela:
cuál sus blancas canas pela,
cuál le da mil bofetadas.
Las manos que a Dios tuvieron 5
mil veces, hoy son tenidas
de dos sogas retorcidas
con que atrás se las asieron.
Al yugo de otro cordel
puesto el cuello humilde lleva, 10
haciendo seis moros prueba
cuánto pueden tirar de él.
A ningún lado miraba
que descubra un solo amigo:
que todo el pueblo enemigo 15
en torno le rodeaba.
Con voluntad tan dañada
procuran su pena y lloro,
que se tuvo por mal moro
quien no le dio bofetada. 20
A la marina llegaron
con la víctima inocente,
do, con barbarie insolente,
a un áncora le ligaron.
Dos áncoras a una mano 25
vi yo allí en contrario celo:
una, de hierro, en el suelo;
otra, de fe, en el cristiano.
Y, la una a la otra asida,
la de hierro se convierte 30
a dar cruda y presta muerte;
la de fe, a dar larga vida.
DEL TRATO DE ARGEL p. 29
Ved si es bien contrario el celo
de las dos en esta guerra:
la una en el suelo afierra;
la otra se ase del cielo;
y aunque corra tal fortuna 5
que espante al cuerpo y al alma,
como si estuviera en calma,
no hay desasirse la una.
Sin hierro al hierro ligado,
el siervo de Dios se hallaba, 10
y, en su cuerpo atado, estaba
espíritu desatado.
El cuerpo no se rodea,
que le ata más de un cordel;
mas el espíritu de él 15
todos los cielos pasea.
La canalla, que se enseña
a hacer nueva crueldad,
trajo luego cantidad
de seca y humosa leña, 20
y una espaciosa corona
hicieron luego con ella,
dejando encerrada en ella
la santa humilde persona;
y aunque no tienen sosiego 25
hasta verle ya espirar,
para más le atormentar,
encienden lejos el fuego.
Quieren, como el cocinero
que a su oficio más mirase, 30
que se ase y no se abrase
la carne de aquel cordero.
JORNADA PRIMERA p. 30
Sube el humo al aire vano,
y a veces le da en los ojos;
quema el fuego los despojos
que le vienen más a mano;
vase arrugando el vestido 5
con el calor violento,
y el fuego, poco contento,
busca lo más escondido.
Esperad, simple cordero,
que esta ardiente llama insana, 10
si os ha quemado la lana,
os quiere abrasar el cuero.
Combátenle fuegos dos:
el uno humano y visible,
el otro santo invisible, 15
que es fuego de amor de Dios.
Yo no sé a cuál más debía,
puesto que a los dos pagaba:
al que el cuerpo le abrasaba,
o al que el alma le encendía. 20
Los que estaban a mirarle,
la ira así les pervierte,
que mueren por darle muerte,
y entretiénense en matarle.
Y, en medio de este tormento, 25
no movió el santo varón
la lengua a formar razón
que fuese de sentimiento;
antes dicen, y yo he visto,
que si alguna vez hablaba, 30
en el aire resonaba
el eco o nombre de Cristo;
DEL TRATO DE ARGEL p. 31
y cuando en el agonía
última el triste se vio,
cinco o seis veces llamó
la Virgen Santa María.
Al fuego el aire le atiza 5
y con tal ardor revuelve,
que poco a poco resuelve
el santo cuerpo en ceniza.
Mas ya que morir le vieron,
tantas piedras le tiraron, 10
que las piedras acabaron
lo que las llamas no hicieron.
¡Oh Santisteban segundo,
que me asegura tu celo
que miraste abierto el cielo 15
en tu muerte desde el mundo!
Queda el cuerpo en la marina
quemado y apedreado;
el alma el vuelo ha tomado
hacia la región divina. 20
Queda el moro muy gozoso
del injusto y crudo hecho;
el turco está satisfecho;
el cristiano, temeroso.
Yo he venido a referiros 25
lo que no pudisteis ver,
si os lo ha dejado entender
mis lágrimas y suspiros.
Say. Deja el llanto, amigo, ya;
que no es bien que se haga duelo 30
por los que se van al cielo,
sino por quien queda acá:
JORNADA PRIMERA p. 32
que, aunque parece ofendida
a humanos ojos su suerte,
el acabar con tal muerte,
es comenzar mejor vida.
Mide por otro nivel 5
tu llanto, que no hay paciencia
que las muertes de Valencia
se venguen acá en Argel.
Muéstrase allá la justicia
en castigar la maldad; 10
muestra acá la crueldad
cuánto puede la injusticia.
Seb. En tan amarga querella,
¿quién detendrá los gemidos?
Ellos con culpa punidos; 15
nosotros, muertos sin ella.
Leo. Bastábanos ser cautivos,
sin temer más desconciertos,
pues si allá queman los muertos,
abrasan acá los vivos. 20
Usa Valencia otros modos
en castigar renegados
no en público sentenciados;
¡mueran a tósigo todos!
Mas un moro viene acá; 25
no estemos juntos aquí;
Sayavedra, por allí;
tú, Sebastián, por allá.
DEL TRATO DE ARGEL p. 33
SEGUNDA JORNADA
YZUF y AURELIO.
Yzuf. Trescientos escudos di,
Aurelio, por la doncella.
Esto di al turco; que a ella 5
alma y vida le rendí,
y es poco, según es bella.
Vendiómela de aburrido,
que dice que no ha podido,
mientras la tuvo en poder, 10
en ningún modo atraer
al amoroso partido.
Púsela en casa de un moro,
sin osarla traer acá,
y allí está donde ella está 15
todo mi bien y tesoro
y la gloria que amor da.
Allí se ve la bondad
junto con la crueldad
mayor que se vio en la tierra, 20
y juntas, sin hacer guerra,
belleza y honestidad.
No pueden prometimientos
ablandar su duro pecho.
Veme en lágrimas deshecho, 25
y ofrece siempre a los vientos
cuantos servicios la he hecho.
No echa de ver su ventura,
ni cómo el dolor me apura
JORNADA SEGUNDA p. 34
poco a poco suspirando;
antes, cuando yo más blando,
entonces ella más dura.
A casa quiero traerla
y reclinar en tu mano 5
mi gozo más soberano;
quizá tú podrás moverla,
siendo, como ella, cristiano,
y desde aquí te prometo
que, si conduces a efecto 10
mi amorosa voluntad,
de darte la libertad
y serte amigo perfecto.
Aur. En todo lo que quisieres,
he, señor, de complacerte, 15
por ser tu esclavo y por verte
que melindres de mujeres
te tengan de aquesa suerte.
¿De qué nación es la dama
que te enciende en esa llama 20
sin mirar a su interés?
Yzuf. Española dicen que es.
Aur. ¿Y el nombre?
Yzuf. Silvia se llama.
Aur. ¿Silvia? Una Silvia venía 25
adonde yo cautivé,
y, según que la miré,
no en tanto allá se tenía.
Yzuf. Esa es; yo la compré.
Aur. Si ella es, yo sé decir 30
que es hermosa sin mentir,
y que no es tan cruda altiva,
DEL TRATO DE ARGEL p. 35
que su condición esquiva
a ninguno hace morir.
Tráela a casa, señor, luego,
y ten las riendas al miedo;
y tú verás, si yo puedo, 5
cómo a mis manos y ruego
amaina el casto denuedo.
Yzuf. Yo voy, y mientras se ordena
su venida, por estrena
del contento que me has dado, 10
yo diré a mi renegado
que te quite esa cadena.
Vase Yzuf, y queda Aurelio solo.
Aur. ¿Qué es esto, cielos? ¿Qué he oído?
¿Es mi Silvia? Silvia es, cierto. 15
¿Es posible, ¡oh hado incierto!,
que he de ver quien me ha tenido
vivo en muerte, en vida muerto?
Esta es mi Silvia, a quien llamo,
a quien quiero y a quien amo 20
más que a todo lo del suelo.
¡Gracias hago y doy al cielo,
que a los dos ha dado un amo!
Tregua tendrán mis enojos
entre tanta desventura, 25
pues, por extraña ventura,
vendrán a mirar mis ojos
tu sin igual hermosura.
Y si de ella está rendido
mi amo, está conocido 30
que, quien la supo mirar,
JORNADA SEGUNDA p. 36
es imposible escapar
de preso o de malherido.
Y pues que con tales bríos
él descubre sus amores,
si nos vemos, sus dolores 5
se callarán, y los míos
te diré, que son mayores.
Y mientras pudiere ver
tu hermosura y gentil ser,
templaré mi desconsuelo, 10
hasta que disponga el cielo
de entrambos lo que ha de ser.
Vase Aurelio, y entran mercaderes moros primero
y segundo, y padre y madre, y dos hijos
cautivos. 15
UN PREGONERO; MAMI, soldado corsario.
Mer. 1.° En fin, Aydar, ¿que en Cerdeña
habéis hecho la galima?
Mamí. Sí; y aun no de poca estima,
según se vio en la reseña. 20
Mer. 1.° Dícennos que os dieron caza
de Nápoles las galeras.
Mamí. Sí dieron; mas no de veras,
que el peso las embaraza.
El ladrón que va a hurtar, 25
para no dar en el lazo,
ha de ir muy sin embarazo,
para huir, para alcanzar.
Las galeras de cristianos,
sabed, si no lo sabéis, 30
DEL TRATO DE ARGEL p. 37
que tienen falta de pies
y que no les sobran manos;
y esto lo causa que van
tan llenas de mercancías,
que, si bogasen dos días, 5
un pontón no tomarán.
Nosotros a la ligera,
listos, vivos como el fuego,
y, en dándonos caza, luego
pico al viento y ropa fuera, 10
las obras muertas abajo,
árbol y entena en crujía,
y así hacemos nuestra vía
contra el viento sin trabajo;
y el soldado más lucido, 15
el más flaco y más membrudo,
luego se muestra desnudo
y del bogavante asido.
Pero allá tiene la honra
el cristiano en tal extremo, 20
que asir en un trance el remo,
le parece que es deshonra;
y mientras ellos allá
en sus trece están honrados,
nosotros, de ellos cargados, 25
venimos sin honra acá.
Mer. 1.° Esa honra y ese engaño
nunca salga de su pecho,
[pu]es nuestro mayor provecho
nace de su propio daño. 30
Un mozo de poca edad
de estos sendos comprar quiero.
JORNADA SEGUNDA p. 38
Mamí. Ya los trae el pregonero
vendiendo por la ciudad.
Mer. 1.° ¿Hay españoles entre ellos?
Mamí. Sí hay; que también tomamos
una nave, y allí hallamos 5
hasta veinte y cuatro de ellos.
Entra el pregonero, con el padre y la madre y los dos
muchachos y un niño de teta a los pechos.
Pre. ¿Hay quien compre los perritos,
y el viejo, que es el perrazo, 10
y la vieja y su embarazo?
¡Pues a fe que son bonitos!
De éste me dan ciento y dos;
de éste doscientos me dan;
pero no los llevarán. 15
¡Pasá acá, perrazo, vos!
Hijo. ¿Qué es esto, madre? ¿Por dicha,
véndennos aquestos moros?
Mad. Sí, hijo; que sus tesoros
los crece nuestra desdicha. 20
Pre. ¿Hay quien a comprar acierte
el niño y la madre junto?
Mad. ¡Oh amargo y terrible punto,
más terrible que la muerte!
Pad. Sosegad, señora, el pecho; 25
que si mi Dios ha ordenado
ponernos en este estado,
él sabe por qué lo ha hecho.
Mad. De estos hijos tengo pena,
que no sé por dónde han de ir. 30
DEL TRATO DE ARGEL p. 39
Pad. Dejad, señora, cumplir
lo que el alto cielo ordena.
Mer. 1.° ¿Qué han de dar de éste, decí?
Pre. Ciento y dos escudos dan.
Mer. 1.° ¿Por ciento y diez, darlo han? 5
Pre. No, si no pasáis de ahí.
Mer. 1.° ¿Está sano?
Pre. Sano está.
Mer. 1.° Abre; no tengas temor.
Hijo. ¡No me la saque, señor; 10
que ella mis[ma se caerá]!
Mer. 1.° ¿Piensa que sacarle quiero
el rapaz alguna muela?
Hijo. ¡Paso, señor, no me duela;
tenga quedo, que me muero! 15
Mer. 2.° De estotro, ¿cuánto dan de él?
Pre. Doscientos escudos dan.
Mer. 2.° Y ¿por cuánto le darán?
Pre. Trescientos piden por él.
Mer. 2.° Si te compro, ¿serás bueno? 20
Hijo. Aunque vos no me compréis,
seré bueno.
Mer. 2.° ¿Serlo heis?
Hijo. Ya lo soy, sin ser ajeno.
Mer. 1.° Por éste doy ciento y treinta. 25
Pre. Vuestro es; venga el dinero.
Mer. 1.° En casa dároslo quiero.
Mad. El corazón me revienta.
Mer. 1.° Comprad, compañero, esotro.
Ven, niño, vente a holgar. 30
Hijo. No, señor; no he de dejar
mi madre por ir con otro.
JORNADA SEGUNDA p. 40
Mad. Ve, hijo; que ya no eres
sino del que te ha comprado.
Hijo. ¡Ay, madre! ¿Habéisme dejado?
Mad. ¡Ay, cielo, cuán crudo eres!
Moro. Anda, rapaz; ven conmigo. 5
Hijo. Vámonos juntos, hermano.
Her. No puedo, ni está en mi mano;
el cielo vaya contigo.
Mad. ¡Oh mi bien y mi alegría!
¡No se olvide de ti Dios! 10
Hijo. ¿Dónde me llevan sin vos,
padre mío y madre mía?
Pad. ¿Quieres que hable, señor,
a mi hijo aun no un momento?
Dame este breve contento, 15
pues es eterno el dolor.
Moro. Cuanto quisieres le di,
pues será la vez postrera.
Pad. Sí, pues ésta es la primera
que en este trance me vi. 20
Hijo. Tenedme con vos aquí,
madre, que voy no sé dónde.
Mad. La ventura se te esconde,
[hijo], pues yo te pa[rí].
Pad. Hase oscurecido el cielo, 25
turbado los elementos,
conjurado mar y vientos
todos en tu desconsuelo.
No conoces tu desdicha,
aunque estás bien dentro de ella, 30
puesto que el no conocella
lo puedes tener a dicha.
DEL TRATO DE ARGEL p. 41
Lo que te ruego, alma mía,
pues el verte se me impide,
es que nunca se te olvide
rezar el Ave María;
que esta Reina de bondad, 5
de virtud y gracia llena,
ha de limar tu cadena
y volver tu libertad.
Moro. ¡Mirad la perra cristiana
qué consejo da al muchacho! 10
¡Sí que no estaba él borracho
como tú, sin seso, vana!
Hijo. Madre, al fin, ¿que no me quedo?,
¿[qu]e me llevan estos moros?
Mad. Contigo van mis tesoros. 15
Hijo. A fe que me ponen miedo.
Mad. Más miedo me queda a mí
de verte ir donde vas,
que nunca te acordarás
de Dios, de mí ni de ti, 20
porque esos tus tiernos años,
¿qué prometen sino esto,
entre inicua gente puesto,
fabricadora de engaños...?
Pre. ¡Calla, vieja y mala pieza, 25
si no quieres, por más mengua,
que lo que dice tu lengua
que lo pague la cabeza!
¿De estotro hay quien me dé más?
Que es más bello y más lozano 30
que no es el otro su hermano.
Mer. 2.° Sus, ¿en cuánto le darás?
JORNADA SEGUNDA p. 42
Pre. ¿No os he dicho que trescientos
escudos de oro por cuenta?
Mer. 2.° ¿Quieres doscientos y cincuenta?
Pre. [Es] dar voces a los vientos.
Mer. 2.° Enamorado me ha 5
el donaire del garzón.
Yo los doy en conclusión.
Pre. Dinero o señal me da.
Mer. 2.° Cómo te llamas me di.
Hijo. Señor, Francisco me llamo. 10
Mer. 2.° Pues que has mudado de amo,
muda el Francisco en Mamí.
Hijo. ¿Para qué es mudar el nombre,
si no he de mudar la fe?
Mer. 2.° Eso ahora no lo sé. 15
Hijo. No hay castigo que me asombre.
Mer. 2.° Alto; venidos tras mí.
Hijo. ¡Amados padres, adiós!
Pad. ¡El mismo vaya con vos!
Mad. ¡Francisco! 20
Mer. 2.° No, no; Mamí.
Hijo. Eso no, señor patrón;
Francisco me has de llamar.
Mer. 2.° El palo os hará trocar
el nombre y aun la intención. 25
Hijo. Pues me aparta el hado insano
de vos, señor, ¿qué mandáis?
Pad. Sólo, hijo, que viváis
como bueno y fiel cristiano.
Mad. Hijo, no las amenazas, 30
no los gustos y regalos,
no los azotes y palos,
DEL TRATO DE ARGEL p. 43
no los conciertos y trazas,
no todo cuanto tesoro
cubre el suelo, el cielo [ha] visto,
te mueva a dejar a Cristo
por seguir al pueblo moro. 5
Hijo. En mí se verá, si puedo
y mi buen Jesús me ayuda,
cómo en mi alma no muda
la fe la promesa o miedo.
Pre. ¡Oh, qué cristiano se muestra 10
el rapaz! ¡Pues yo os prometo
que alcéis con santo aprieto
la flecha y la mano diestra!
Estos rapaces cristianos,
al principio muchos lloros, 15
y luego se hacen moros
mejor que los más ancianos.
Sálense, y entran Yzuf y Silvia.
Yzuf. Dejad, Silvia, el llanto ahora;
poned tregua al ansia brava, 20
que no os compré para esclava,
sino para ser señora.
Mirad que imagino y creo
que vuestra gran desventura,
para daros más ventura 25
ha traído este rodeo.
Con vos fortuna en su ley
no usa de nuevas leyes:
que esclavos se han visto reyes,
aunque vos sois más que rey. 30
JORNADA SEGUNDA p. 44
Limpiad los húmedos ojos,
que sujetan cuanto miran
y, al tiempo que se retiran,
llevan de almas los despojos;
y no cubra el blanco velo 5
esa divina hermosura,
que es como la nieve oscura,
que impide la luz del cielo.
Sil. Esme ya tan natural,
señor, el llanto y tormento, 10
que, si me deja un momento,
lo tengo por mayor mal;
y aunque así estoy, estaré
alegre al obedeceros,
pues disteis tantos dineros 15
de mí sin saber por qué:
que si acaso lo habéis hecho
pensando sacar de mí
gran rescate, desde aquí
se apoca vuestro provecho; 20
porque os prometo, señor,
que de miseria y pobreza
tengo cuanto de riqueza,
si la riqueza es dolor;
y de dolor soy tan rica, 25
cuanto por darme pasión,
este caudal la ocasión
por puntos le multiplica.
Yzuf. Silvia, vives engañada:
que yo no quiero de ti 30
sino que quieras de mí
ser servida y respetada:
DEL TRATO DE ARGEL p. 45
que el provecho que yo espero,
Silvia, de haberte comprado,
es ver tu rostro extremado,
y no doblar el dinero:
que el amor que se mejora 5
en mostrar su fuerza brava,
me ha hecho esclavo de mi esclava,
esclava que es mi señora;
y quedo tan satisfecho
de perder la libertad, 10
que alabo la crueldad
de este crudo y nuevo hecho.
Y porque lo que aquí digo
lo entiendas, Silvia, mejor,
nunca me llames señor, 15
sino siervo o caro amigo.
Sil. Aunque tamaña mudanza
hace fortuna en mi estado,
no creo se me ha olvidado
el término de crianza. 20
Bien sé cómo he de llamarte,
y sé que es de obligación
que en lo que fuera razón
procure de contentarte.
Yzuf. Tu habla tan comedida, 25
tu donaire, gracia y ser,
claro me dan a entender
que eres, Silvia, bien nacida;
y aunque pudiera esperar
de ti un rescate crecido, 30
a tal término he venido,
que tú me has de rescatar.
JORNADA SEGUNDA p. 46
Mas en tanto que a la clara
veas cuanto hago por ti,
ven, Silvia, vente tras mí;
verás a tu ama Zahara.
Sil. Vamos, señor, en buen ora. 5
Yzuf. Silvia, no tanto señor,
pues mi ventura y amor
os ha hecho a vos mi señora.
Sale Zahara.
Zah. Seáis, Yzuf, bien llegado. 10
¿Cúya es la esclava rumía?
Sil. Vuestra soy, señora mía.
Yzuf. Verdad es; yo la he comprado.
Zah. Por cierto, la compra es bella,
si cual hermosa es honesta. 15
Decid, señor: ¿cuánto os cuesta?
Yzuf. Dado he mil doblas por ella.
Zah. ¿Espera ser rescatada?
Yzuf. De muy rica tiene fama.
Zah. ¿Su nombre? 20
Yzuf. Silvia se llama.
Zah. ¿Es doncella, o es casada?
Sil. Casada soy y doncella.
Zah. ¿Cómo es eso, Silvia? Di.
Sil. Señora, ello es así, 25
que así lo quiso mi estrella.
El cielo me dio marido,
no para que le gozase,
sino para que quedase
yo perdida y él perdido. 30
DEL TRATO DE ARGEL p. 47
Aquí entra un moro, diciendo:
Moro. Yzuf, a llamarte envía
aprisa el rey nuestro Azán.
Yzuf. ¿Dónde está ahora?
Moro. En Duan, 5
metido en grande agonía.
Amet, jenízar agá,
y los bolucos bajíes,
y también los debajíes
y oldajes están allá. 10
Hanse juntado a consejo
sobre que es averiguado
que el rey de España ha juntado
de guerra grande aparejo.
Dicen que va a Portugal; 15
mas témese no sea maña,
y es bien que tema su saña
Argel, que le hace más mal.
En la guerra hay mil ensayos
de fraude y de astucia llenos: 20
acullá suenan los truenos,
y acá disparan los rayos.
Yzuf. Vamos; que el cielo, que toma
por suya nuestra defensa,
a España hará, con su ofensa, 25
sujeta y sierva a Mahoma.
Y vos, señora, ordenad
a Silvia lo que ha de hacer,
y vos, Silvia, a su querer
sujetad la voluntad. 30
Vanse los dos, y quedan Silvia y Zahara solas.
JORNADA SEGUNDA p. 48
Zah. Cristiana, di: ¿de adónde eres?
¿Eres pobre, o eres rica?
¿De suerte ensalzada, o chica?
No me lo niegues, si quieres,
porque soy, cual tú, mujer, 5
y no de entrañas tan duras,
que tus tristes desventuras
no me hayan de enternecer.
Sil. Señora, soy de Granada,
y de suerte así abatida, 10
cual lo muestra el ser vendida
a cada paso y comprada.
Dicen que fui rica un tiempo;
pero toda mi riqueza
se ha vuelto en mayor pobreza, 15
y ha pasado con el tiempo.
Zah. ¿Has algún tiempo tenido
enamorado deseo?
Sil. Al estado en que me veo,
el crudo amor me ha traído. 20
Zah. ¿Fuiste acaso bien querida?
Sil. Fuilo; y quise con ventaja
tal, que apenas la mortaja
borrará fe tan subida.
Zah. ¿Fuiste querida primero, 25
o empezó el amor de ti?
Sil. Primero querida fui
del que quise, querré y quiero.
Zah. ¿Es mozo?
Sil. Y aun gentilhombre. 30
Zah. ¿Es cristiano?
Sil. Pues ¡qué!, ¿moro?
DEL TRATO DE ARGEL p. 49
¡No sale de su decoro
quien ha de cristiano el nombre!
Zah. ¿Y es pecado querer bien
a un moro?
Sil. Yo no sé nada; 5
sé que es cosa reprobada,
y a cristianas no está bien.
Zah. ¿Y querer mora a cristiano?
Sil. Eso tú mejor lo entiendes.
Zah. ¡Ay, Silvia! ¡Cómo me ofendes 10
y me lastimas temprano!
Sil. ¿Yo, mi señora? ¿En qué suerte?
Zah. Escucha, y te lo diré:
que, en oyéndome, bien sé
que vendrás de mí a dolerte. 15
Has de saber, ¡oh Silvia!, que estos días
partieron de este puerto con buen
[tiempo
doce bajeles de corsarios todos,
y con próspero viento caminaron 20
la vuelta de las islas de Cerdeña,
y allí, en las calas, vueltas y revueltas,
y puntas que la mar hace y la tierra,
se fueron a esconder, estando alerta
si algún bajel de Génova o de 25
[España,
o de otra nación, con que no fuese
francesa, por el mar se descubría.
En esto, un bravo viento se levanta,
que maestral se llama, cuya furia 30
dicen los marineros que es tan
[fuerte,
JORNADA SEGUNDA p. 50
que las tupidas velas y las jarcias
del más recio navío y más armado
no pueden resistirla, y es forzoso
acudir al abrigo más cercano,
si su rigor acaso lo concede. 5
Las levantadas ondas, el rüido
del atrevido viento detenía
los corsarios bajeles en las calas,
sin dejarles salir al mar abierto,
y en otra parte, con furor insano, 10
mostrando su braveza, fatigaba
una galera de cristiana gente
y de riquezas llena, que, corriendo
por el hinchado mar sin remo
[alguno, 15
venía a su albedrío, temerosa
de ser sorbida de las bravas ondas;
pero después, a cabo de tres días,
del recio mar y viento contrastad[a],
descubrió tierra, y fue el 20
[descubrimiento
de su mayor dolor y desventura,
porque a la misma isla de San
[Pedro
vino a parar, adonde recogidos 25
estaban los bajeles enemigos,
los cuales, de la presa codiciosos,
salen, y de furor bélico armados,
la galera acometen destrozada
y de solos deseos defendida. 30
Una pelota pasa en el momento
al capitán el pecho, y a su lado
DEL TRATO DE ARGEL p. 51
del lusitano fuerte, muerto cae
un caballero ilustre valenciano.
El robo, las riquezas, los cautivos
que los turcos hallaron en el seno
de la triste galera, me ha(n) contado 5
un cristiano que allí perdió la dulce
y amada libertad, para quitarla
a quien quiere rendirse a su rendido.
Este cristiano, Silvia, este
[cristiano, 10
este cristiano es, Silvia, quien me
[tiene
fuera del ser que a moras es debido,
fuera de mi contento y alegría,
fuera de todo gusto, y estoy fuera, 15
que es lo peor, de todo mi sentido.
Compróle mi marido, y está en casa,
y puesto que con lágrimas y ruegos,
con suspiros, ternezas y con dádivas,
procuro de ablandar su duro pecho, 20
al mío, que contino es blanda cera,
el suyo se me muestra de diamante;
así que, Silvia hermana, como has
[dicho
que al cristiano no es lícito dé gusto 25
en cosas del amor a mora alguna,
tus razones me tienen ofendida,
y con aquesas mismas se defiende
Aurelio, a quien ha hecho tan
[cristiano 30
el cielo para darme a mí la muerte.
Sil. ¿Aurelio dices que por nombre tiene,
JORNADA SEGUNDA p. 52
señora, ese cristiano?
Zah. Así se llama.
Sil. La galera que dices, según creo,
se llamaba San Pablo, y era nueva,
y de la sacra religión de Malta. 5
Yo en ella me perdí, y aun imagino
que conozco a ese Aurelio, y es un
[mozo
de rostro hermoso y de nación
[hispano. 10
Zah. Sin duda has acertado; ¡ay, Silvia
[mía!
¿Quién es este enemigo de mi gloria?
¿Es caballero, o rústico villano?
Que todo lo parece en su apostura 15
y dura condición: el talle ilustre,
de la ciudad; la condición, del monte.
Sil. A mí, pobre escudero me parece,
según en la galera se trataba;
que de su hacienda no sé más, señora. 20
Zah. Ni yo sé qué te diga, ¡oh Silvia,
[Silvia!,
sino que a tal extremo soy venida,
que le tengo de amar, sea quien se
[fuere. 25
Sólo te ruego que procures, Silvia,
de ablandar esta tigre y fiera hircana,
y atraerla con dulces sentimientos
a que sienta la pena que padece
esta mísera esclava de su esclavo; 30
y si esto, Silvia, haces, yo te juro,
por todo el Alcorán, de buscar modo
DEL TRATO DE ARGEL p. 53
cómo con brevedad alegre vuelvas
al patrio dulce suelo deseado.
Sil. Deja, señora, el cargo a Silvia de ello,
que tú verás lo que mi industria hace,
por gusto tuyo y por provecho mío. 5
[Vanse las dos, y sale Aurelio.]
AURELIO, solo.
Aur. ¡Oh santa edad, por nuestro mal
[pasada,
a quien nuestros antiguos le pusieron 10
el dulce nombre de la edad dorada!
¡Cuán seguros y libres discurrieron
la redondez del suelo los que en ella
la caduca mortal vida vivieron!
No sonaba en los aires la querella 15
del mísero cautivo, cuando alzaba
la voz a mal[decir su] dura estrella.
Entonces libertad dulce reinaba,
y el nombre odioso de la servidumbre
en ningunos oídos resonaba. 20
Pero después que sin razón, sin lumbre,
ciegos de la avaricia, los mortales,
cargados de terrena pesadumbre,
descubrieron los rubios minerales
del oro que en la tierra se escondía, 25
ocasión principal de nuestros males,
éste, que menos oro poseía,
envidioso de aquél, que, con más
[maña,
más riquezas en uno recogía, 30
sembró la cruda y la mortal cizaña
JORNADA SEGUNDA p. 54
del robo, de la fraude y del engaño,
del cambio injusto y trato con maraña.
Mas con ninguno hizo mayor daño
que con la hambrienta, despiadada
[guerra, 5
que al natural destruye y al extraño.
Esta consume, abrasa, echa por tierra
los reinos, los imperios populosos,
y la paz hermosísima destierra,
y sus fieros ministros, codiciosos 10
más del rubio metal que de otra cosa,
turban nuestros contentos y reposos,
y, en la sangrienta guerra peligrosa,
pudiendo con el filo de la espada
acabar nuestra vida temerosa, 15
la guardan de prisiones rodeada,
por ver si prometemos por libralla
nuestra pobre riqueza mal lograda.
Y así, puede el que es pobre y que se
[halla 20
puesto entre esta canalla al daño cierto,
su libertad a Dios encomendalla,
o contarse, viviendo, ya por muerto,
como el que en rota nave y mar airado
se halla solo, sin saber dó hay puerto. 25
Y no tengo por menos desdichado
al que tiene con qué y el modo ignora
cómo llegar al punto deseado,
porque esta gente, do bondad no mora,
no dio jamás palabra que cumpliese, 30
como falsa, sin ley, sin fe y traidora.
Guardará por su Dios al interese,
DEL TRATO DE ARGEL p. 55
y, do éste no interviene, no se espere
que por sol[a vir]tud bondad hiciese.
Aquí en diverso traje veo que muere
el ministro de Dios, y por su oficio
más abatido es, peor se quiere, 5
y el mancebo cristiano al torpe vicio
es dedicado de esta gente perra,
do consiste su gloria y ejercicio.
¡Oh cielo santo! ¡Oh dulce, amada tierra!
¡Oh Silvia! ¡Oh gloria de mi pensamiento! 10
¿Quién de tu alegre vista me
[destierra?
Pero, si no me engaño, pasos siento.
Yzuf, mi amo, es este que aquí viene.
¡Cuán ajeno de sí le trae el tormento! 15
[Se aparta Aurelio, y sale Yzuf.]
Yzuf. Quien con amor amargo se
[entretiene,
y al duro yugo de su servidumbre
el flaco cuello ya inclinado tiene, 20
si del cielo no viene nueva lumbre
que aquella ceguedad de los sentidos
con claros rayos de razón alumbre,
todos estos remedios son perdidos:
que al fin irán por tierra derribados 25
los amigos consejos más sabidos.
Más viejos y más prácticos soldados
tiene el rey a su mando y su servicio;
déjeme a mí, que tengo otros
[cuidados; 30
mejor será que el trabajoso oficio
JORNADA SEGUNDA p. 56
de reparar los fosos y muralla
entregue al que de amor aún es
[novicio;
que yo más cruda y más fiera batalla
espero a cada paso, ¡ay suerte dura!, 5
que teme el alma y ha de atropellalla.
¡Oh Silvia, reina de la hermosura!
Por vos a los oficios doy de mano
que pudieran honrarme y dar
[vent[ura]. 10
Pero ¿qué es lo que he dicho? ¡Oh ciego
[insano!
¿No vale más gozar de aquellos ojos,
que ser señor del áureo suelo
[hispano? 15
Tu beldad, Silvia, adoro aquí de
[hinojos.
Aurelio vuelve, y, hallándole de rodillas, le dice:
[Aur.] ¿Son éstos los despojos, señor mío,
que el gran cuidado mío te procura? 20
Por cierto, que es locura averiguada
mostrar tan derribada la esperanza.
Ten, señor, confianza; espera un poco,
que das muestras de loco en lo que
[haces. 25
Yzuf. Poco me satisfaces y contentas,
si consolarme tientas con razones.
¿Has visto las facciones de mi diosa?
Aur. Señor, no he visto cosa. ¿Es ya venida?
Si lo es, retraída está allá dentro. 30
Yzuf. Sí está, y aun en el centro de mi pecho.
DEL TRATO DE ARGEL p. 57
Aur. Ten cierto tu provecho desde hoy más.
Yzuf. Vamos, y verla has, y ten cuidado
de lo que te he rogado, Aur[elio amigo].
Aur. El cielo será de ello [buen testigo].
Vanse, y sale Fátima sola. 5
[Fát.] El esperado punto es ya llegado
que pide la no vista hechicería
para poder domar el no domado
pecho, que domará la ciencia mía.
Por la región del cielo, el 10
[estrellado
carro lleva la noche oscura y fría,
y la ocasión me llama do haré cosas
horrendas, estupendas, espantosas.
El cabello dorado al aire suelto 15
tiene de estar, y el cuerpo
[desceñido;
descalzo el pie derecho; el rostro
[vuelto
al mar, adonde el sol se ha zabullido; 20
al brazo este sartal será revuelto
de las piedras preñadas que en el nido
del águila se hallan, y esta cuerda
con mi intención la virtud suya
[acuerda. 25
Aquestas cinco cañas, que cortadas
fueron en luna llena por mi mano,
en esta misma forma acomodadas,
lo que quiero harán fácil y llano;
también estas cabezas, arrancadas 30
del jáculo, serpiente, en el verano
JORNADA SEGUNDA p. 58
ardiente, allá en la Libia, me
[aprovechan,
y aun estos granos, si en el suelo se
[echan.
Esta carne, quitada de la frente 5
del ternecillo potro cuando nace,
cuya virtud rarísima, excelente,
en todo a mi deseo satisface,
envuelta en esta hierba, a quien el
[diente 10
tocó del corderillo cuando pace,
hará que Aurelio venga cual
[cordero
mansísimo y humilde a lo que quiero.
Esta figura, que de cera es hecha, 15
en el nombre de Aurelio fabricada,
será con blanda mano y dura
[flecha
por medio el corazón atravesada.
Quedará luego Zahara satisfecha 20
de aquella voluntad desordenada,
y el helado cristiano vendrá luego
ardiendo en amoroso y dulce fuego.
[A vosotros, ¡oh justo] Radamanto
[y Minos!, que con leyes inmutables] 25
en los oscuros reinos del espanto
regís las almas tristes miserables;
si acaso tiene fuerza el ronco canto
o murmurio de versos
[detestables, 30
por ellos os conjuro, ruego y pido
ablandéis este pecho endurecido.
DEL TRATO DE ARGEL p. 59
¡Rápida, Ronca, Run, Raspe,
[Riforme,
Gandulandín, Clifet, Pantasilonte,
ladrante tragador, falso triforme,
herbárico pestífero del monte, 5
Herebo, engendrador del rostro enorme
de todo fiero dios, a punto ponte,
y ven sin detenerte a mi presencia,
si no desprecias la zoroastra
[ciencia! 10
Sale un demonio, y dice:
[Dem.] La fuerza incontrastable de tus versos
y murmurios perversos me han traído
del reino del olvido a obedecerte;
mas, ¡oh mora!, que el verte en esta 15
[empresa,
infinito me pesa, porque entiendo
que es ir tiempo perdiendo.
Fát. ¿Por qué causa?
Dem. Pon al conjuro pausa, y al 20
[momento
satisfaré tu intento en lo que pides,
si acaso tú te mides y acomodas
a mis palabras todas y consejos.
Todos tus aparejos son en vano, 25
porque un pecho cristiano, que se
[arrima
a Cristo, en poco estima
[hechicerías.
Por muy diversas vías te conviene 30
atraerle a que pene por tu amiga.
JORNADA SEGUNDA p. 60
Fát. ¿Así que esta fatiga no aprovecha?
Dem. En balde ha sido hecha. Mas escucha,
que con presteza mucha y sin rodeo
cumplirás tu deseo en este modo:
en el infierno [todo no] hay quien haga 5
más cruda y fiera plaga entre
[cristianos,
aunque muestren más sanos
[corazones
y limpias intenciones, que es la dura 10
necesidad, que apura la paciencia.
No tiene resistencia esta pasión.
La otra es la ocasión. Si estas dos
[vie[en]
y con Aurelio tienen estrecheza, 15
verás a su braveza derribada
y en blandura tornada, y con
[sosiego,
[r]egalarse en el fuego [de Cupido].
[Fát.] [Pues esas dos te pido que me envíes], 20
y que no te desvíes de esta empresa.
Dem. Tu mandado se hará con toda
[priesa.
Vanse.
Salen dos esclavos y dos muchachillos moros, que 25
les salen diciendo estas palabras, que se usan decir
en Argel: Joan, o Juan, non rescatar, non fugir.
Don Juan no venir; acá morir, perro, acá morir;
Don Juan no venir; acá morir.
DEL TRATO DE ARGEL p. 61
TERCERA JORNADA
[Esc. 1.°] ¡Bien decís, perros; bien decís,
[traidores!
Que si don Juan el valeroso de Austria
gozara del vital amado aliento, 5
a sólo él, a sola su ventura
la destrucción de vuestra infame tierra
guardara el justo y piadoso cielo.
Mas no le mereció gozar el mundo;
antes, en pena de tan graves culpas 10
como en él se cometen, quiso el hado
cortar el hilo de su dulce vida,
y arrebatar el alma el alto cielo.
[Moro.] ¡Don Juan no venir; acá morir!
[Esc. 2.°] ¡Si él acaso viniera, yo sé cierto 15
que huyérades vosotros, gente
[infame!
[Moro.] ¡Don Juan no venir; acá morir!
[Esc. 1.°] ¡Tú morirás, y no podrás huirte
del duro cautiverio del infierno! 20
[Moro.] ¡Don Juan no venir; acá morir!
[Esc. 2.°] Vendrá su hermano, el ínclito Filipo,
el cual, sin duda, ya venido hubiera,
si la cerviz indómita y erguida
del luterano Flandes no ofendiese 25
tan sin vergüenza a su real corona.
[Moro.] ¡Acá morir!
[Esc. 1.°] Primero espero ver puestas por
[tierra
JORNADA TERCERA p. 62
estas flacas murallas, y este nido
y cueva de ladrones abrasado,
pena que justamente le es debida
a sus continuos y nefandos vicios.
[Esc. 2.°] Será nunca acabar si respondemos; 5
déjalos ya, Per Alvarez amigo,
que ellos se cansarán, y dime ahora
si todavía piensas de huirte.
Esc. 1.° ¡Y cómo!
Esc. 2.° ¿En qué manera? 10
Esc. 1.° ¿En qué manera?
Por tierra, pues no puedo de otra
[suerte.
Esc. 2.° ¡Dificultosa empresa, cierto,
[emprendes! 15
Esc. 1.° Pues ¿qué quieres que haga, dime,
[hermano?
Que mis ancianos padres que son
[muertos,
y un hermano que tengo se ha 20
[entregado
en la hacienda y bienes que dejaron,
el cual es tan avaro, que, aunque sabe
la esclavitud amarga que padezco,
no quiere dar, para librarme de ella, 25
un real de mi mismo patrimonio.
Como esto considero, y veo que tengo
un amo tan cruel como tú sabes,
y que piensa que yo soy
[caballero, 30
y que no hay modo que limosna alguna
llegue a dar el dinero que él me pide,
DEL TRATO DE ARGEL p. 63
y la insufrible vida que padezco,
de hambre, desnudez, cansancio y frío,
determino morir antes huyendo,
que vivir una vida tan mezquina.
Esc. 2.° ¿Has hecho la mochila? 5
Esc. 1.° Sí; ya tengo
casi diez libras de bizcocho bueno.
Esc. 2.° ¿Pues hay desde aquí a Orán
[sesenta leguas,
y no piensas llevar más de diez libras? 10
Esc. 1.° No; porque tengo hecha ya una
[pasta
de harina y huevos, y con miel
[mezclada,
y cocida muy bien, la cual me dicen 15
que da muy poco de ella gran sustento;
y si esto me faltare, algunas yerbas
pienso comer con sal que también llevo.
Esc. 2.° ¿Zapatos llevas?
Esc. 1.° Sí; tres pares buenos. 20
Esc. 2.° ¿Sabes bien el camino?
Esc. 1.° ¡Ni por pienso!
Esc. 2.° ¿Pues cómo piensas ir?
Esc. 1.° Por la marina;
que ahora, como es tiempo de verano, 25
los alárabes todos a la sierra
se retiran, buscando el fresco viento.
Esc. 2.° ¿Llevas algunas señas por do entiendas
cuál es de Orán la deseada tierra?
Esc. 1.° Sí llevo, y sé que he de pasar primero 30
dos ríos: uno del Bates (sic)
[nombrado,
JORNADA TERCERA p. 64
río del azafrán, que está aquí
[junto;
otro el de Hiqueznaque, que es más
[lejos.
Cerca de Mostagán, y a man[o] 5
[derecha,
está una levantada y grande cuesta,
que dicen que se llama el Cerro Gordo,
y, puesto encima de ella, se descubre
frente por frente un monte, que es la 10
[silla
que sobre Orán levanta la cabeza.
Esc. 2.° ¿Caminarás de noche?
Esc. 1.° ¿Quién lo duda?
Esc. 2.° ¿Por montañas, por riscos, por 15
[honduras
te atreves a pasar, en las tinieblas
de la cerrada noche, sin camino
ni senda que te guíe adonde quieres?
¡Oh libertad, y cuánto eres amada! 20
Amigo dulce, el cielo santo haga
salir con buen suceso tu trabajo.
Dios te acompañe.
Esc. 1.° Y él vaya contigo.
[Vanse.] 25
[Salen] Aurelio y Silvia.
[Aur.] Dádome ha la fortuna, por descuento
de todo mi trabajo, Silvia mía,
la gloria de mirarte y el contento.
Mi pena será vuelta en alegría 30
DEL TRATO DE ARGEL p. 65
de hoy más, pues que te veo, Silvia
[amada,
y mi cerrada noche en claro día.
Sil. Yo soy, mi bien, la bien afortunada,
pues que torno a gozar de tu presencia, 5
de lo que estaba ya desconfiada.
Aur. ¿Cómo os ha ido, esposa, en esta
[ausencia,
en poder de esta gente, que no alcanza
razón, virtud, valor, almas, 10
[conciencia?
Sil. Como he tenido y tengo la esperanza
puesta en el hacedor de tierra y cielo,
con cristiana y segura confianza,
por su bondad, aun tengo el casto velo 15
guardado, y con su ayuda santa
[espero
no tener de mancharle algún recelo.
Aur. Sabrás, esposa dulce, que el artero
y vengativo amor ha salteado 20
con áspero rigor airado y fiero
el pecho de mi ama, y le ha llagado
de una llaga incurable, pues le tiene
de este pecho, que es tuyo, enamorado,
y, a doquiera que voy, conmigo viene; 25
y, según que la mora me declara,
con el solo mirarme se entretiene.
Sil. Todo ese cuento ya me ha dicho
[Zahara,
y me ha pedido que yo a ti te pida 30
no quieras desdeñarla así a la
[clara.
JORNADA TERCERA p. 66
También no pasa menos triste vida
Yzuf, nuestro amo, que también me
[adora,
con fe que, a lo que creo, no es
[fingida. 5
Aur. ¡Oh pobre moro!
Sil. ¡Oh desdichada mora!
Aur. ¡Cómo enviáis en vano al vano
[viento
vuestros vanos suspiros de hora en hora! 10
También me ha dicho Yzuf todo su
[intento,
y me ha rogado que yo a vos os ruegue
algún alivio deis a su tormento.
Mas antes con airada furia llegue 15
una saeta que me pase el pecho,
y esta alma de las carnes se despegue,
que tan a costa mía su provecho
y tan en daño vuestro procurase,
aunque él quede de mí mal 20
[satisfecho.
Sil. Si en este caso, Aurelio, nos bastase
mostrar a éstos voluntad trocada,
sin que el daño adelante más pasase,
tendríalo por cosa yo acertada, 25
porque de este fingir se granjearía
el no estorbarnos nuestra vista amada.
Dirás a Zahara que por causa mía
no te muestras tan áspero, y yo al
[moro 30
diré que mucho puede tu porfía,
y, guardando los dos este decoro
DEL TRATO DE ARGEL p. 67
con discreción, podremos fácilmente
aplacar con el vernos nuestro lloro.
Aur. El parecer que has dado es excelente,
y haráse cual lo ordenas, y
[entretanto, 5
quizá se aplacará el hado inclemente.
Yo escribiré a mi padre en el
[quebranto
en que estamos los dos. Tú, Silvia,
[puedes 10
escribir a los tuyos otro tanto.
Y porque a veces tienen las paredes,
según se dice, oídos, Silvia mía,
agradeciendo al cielo estas mercedes,
pasemos esta plática a otro día. 15
OCASION, NECESIDAD, AURELIO, ZAHARA Y FATIMA.
Sale primero la Ocasión y la Necesidad.
Oca. Necesidad, fïel ejecutora
de cualquiera delito que te ofrece
la pública ocasión o la secreta: 20
ya ves cuán apremiadas y forzadas
del Herebo infernal habemos sido,
para venir a combatir la roca
del pecho encastillado de un cristiano
que está rebelde y muestra que no 25
[teme
del niño y ciego dios la grande
[fuerza.
Es menester que tú le solicites
y te le muestres siempre, a todas horas, 30
JORNADA TERCERA p. 68
en el comer, y en el vestir, y en
[todas
las cosas que pensare o pretendiere.
Yo, por mi parte, de continuo pienso
ponérme[le] delante y la melena 5
de mis pocos cabellos ofrecerle,
y detenerme un rato, porque pueda
asirme de ella, cosa poco usada
de mi ligera condición y presta.
Nec. Bien puedes, Ocasión, estar segura 10
que yo haré por mi parte maravillas,
si tu favor y ayuda no me falta.
Pero ves aquí viene el indomable;
apercíbete, hermana, y derribemos
la vana presunción de este cristiano. 15
Sale Aurelio.
[Aur.] ¿Que no ha de ser posible, pobre
[Aurelio,
el defenderte de esta mora infame,
que por tantos caminos te persigue? 20
Sí será, sí, si no me niega el cielo
el favor que hasta aquí no me ha
[negado.
De mil astucias usa y de mil
[mañas 25
para traerme a su lascivo intento:
ya me regala, ya me vitupera,
ya me da de comer en abundancia,
ya me mata de hambre y de miseria.
Nec. Grande es, por cierto, Aurelio, la que 30
[tienes.
DEL TRATO DE ARGEL p. 69
Aur. Grande necesidad, cierto, padezco.
Nec. Rotos traes los zapatos y vestido.
Aur. Zapatos y vestidos tengo rotos.
Nec. En un pellejo duermes, y en el suelo.
Aur. En el suelo me acuesto en un 5
[pellejo.
Nec. Corta traes la camisa, sucia y rota.
Aur. Sucia, corta camisa y rota traigo.
Oca. Pues yo sé, si quisieses, que hallarías
ocasión de salir de ese trabajo. 10
Aur. Pues yo sé, si quisiese, que podría
salir de esta miseria a poca costa.
Oca. Con no más de querer a tu ama
[Zahara,
o con dar muestras sólo de quererla. 15
Aur. Con no más de querer bien a mi
[ama,
o fingir que la quiero, me bastaba.
Mas ¿quién podrá fingir lo que no
[quiere? 20
Nec. Necesidad te fuerza a que lo hagas.
Aur. Necesidad me fuerza a que lo haga.
Oca. ¡Oh, cuán rica que es Zahara y cuán
[hermosa!
Aur. ¡Cuán hermosa y cuán rica que es 25
[mi ama!
Nec. Y liberal, que hace mucho al caso,
que te dará a montón lo que
[quisieres.
Aur. Y, siendo liberal y enamorada, 30
daráme todo cuanto le pidiere.
Oca. ¡Extraña es la ocasión que se te ofrece!
JORNADA TERCERA p. 70
Aur. ¡Extraña es la ocasión que se me
[ofrece!
Mas no podrá torcer mi hidalga sangre
de lo que es justo y a sí misma debe.
Oca. ¿Quién tiene de saber lo que tú haces? 5
Y un pecado secreto, aunque sea
[grave,
cerca tiene el remedio y la disculpa.
Aur. ¿Quién tiene de saber lo que yo hago?
Y una secreta culpa no merece 10
la pena que a la pública le es dada.
Oca. Y más, que la ocasión mil ocasiones
te ofrecerá secretas y escondidas.
Aur. Y más, que a cada paso se me ofrecen
secretas ocasiones infinitas. 15
¡Cerrar quiero con una! ¡Aurelio, paso,
que no es de caballero lo que piensas,
sino de mal cristiano, descuidado
de lo que a Cristo y a su sangre
[debe! 20
Nec. Misericordia tuvo y tiene Cristo,
con que perdona siempre las ofensas
que por necesidad pura le hacen.
Aur. Pero bien sabe Dios que aquí me
[fuerza 25
pura necesidad, y esto reciba
el cielo por disculpa de mi culpa.
Oca. Ahora es tiempo, Aurelio; ahora
[puedes
asir a la ocasión por los cabellos. 30
¡Mira cuán linda, dulce y amorosa,
la mora hermosa viene a tu mandado!
DEL TRATO DE ARGEL p. 71
Sale Zahara [y Fátima].
[Zah.] Aurelio, ¿solo estás?
Aur. ¡Y acompañado!
Zah. ¿De quién?
Aur. De un amoroso pensamiento. 5
Zah. ¿Quién es la causa, di?
Aur. Si te la digo,
podría ser que ya no me llamases
riguroso, cruel, desamorado.
Nec. ¡Obrando va tu fuerza, compañera! 10
Oca. ¿Pues no ha de obrar? Escucha en lo
[que para.
Zah. Si eso así fuese, Aurelio,
[dichosísima
sería mi ventura, y tú serías 15
no menos venturoso, dulce Aurelio.
Y porque más despacio y más a solas
me puedas descubrir tu pensamiento,
sígueme, Aurelio, ahora que se ofrece
la ocasión de no estar Yzuf en casa. 20
Aur. Sí seguiré, señora; que ya es tiempo
de obedecerte, pues que soy tu esclavo.
Nec. Por tierra va, Ocasión, el fundamento
del bizarro cristiano. ¡Ya se rinde!
Oca. ¡Tales combates juntas le hemos 25
[dado!
Entrémonos con Zahara en su
[aposento,
y allí de nuevo, cuando Aurelio
[entrare, 30
tornaremos a darle tientos nuevos.
Entranse, y queda Aurelio solo.
JORNADA TERCERA p. 72
Aur. Aurelio, ¿dónde vas? ¿Para dó mueves
el vagaroso paso? ¿Quién te guía?
¿Con tan poco temor de Dios te atreves
a contentar tu loca fantasía?
Las ocasiones fáciles y leves 5
que el lascivo regalo al alma envía,
tienen de persuadirte y derribarte,
y al vano y torpe amor blando
[entregarte.
¿Es éste el levantado pensamiento 10
y el propósito firme que tenías
de no ofender a Dios, aunque en
[tormento
acabases tus cortos, tristes días?
¿Tan presto has ofrecido y dado al 15
[viento
las justas, amorosas fantasías,
y ocupas la memoria de otras vanas,
inhonestas, infames y livianas?
¡Vaya lejos de mí el intento vano! 20
¡Afuera, pensamiento mal nacido!
¡Que el lazo enredador de Amor
[insano,
de otro más limpio amor será rompido!
¡Cristiano soy, y he de vivir 25
[cristiano;
y, aunque a términos tristes conducido,
dádivas o promesa, astucia o arte,
no harán que un punto de mi Dios me
[aparte! 30
DEL TRATO DE ARGEL p. 73
Sale Francisco, el muchacho hermano del niño que
vendieron en la segunda jornada, y dice:
[Fra.] ¿Has visto, Aurelio, a mi hermano?
Aur. ¿Dices a Juanico?
Fra. Sí. 5
Aur. Poquito habrá que le vi.
Fra. ¡Oh santo Dios soberano!
Aur. ¿Padeces algún tormento,
Francisco?
Fra. Sí; una fatiga 10
que no sé cómo la diga,
aunque sé cómo la siento;
y no quieras saber más,
para entender mi cuidado,
sino que mi hermano ha dado 15
el ánima a Satanás.
Aur. ¿Ha renegado, por dicha?
Fra. ¿Dicha llamas renegar?
Si él lo viene a efectuar,
ello será por desdicha. 20
Ha dado ya la palabra
de ser moro, y este intento,
en su tierno pensamiento
con regalos siempre labra.
Aur. Vesle, Francisco, a do asoma. 25
¡Bizarro viene, por cierto!
Fra. Estos vestidos le han muerto:
que él ¿que sabe qué es Mahoma?
Aur. Vengáis norabuena, Juan.
Juan. ¿No saben ya que me llamo... 30
Aur. ¿Cómo?
Juan. ... así como mi amo?
JORNADA TERCERA p. 74
Fra. ¿En qué modo?
Juan. Solimán.
Fra. ¡Tósigo fuera mejor
que envenenara aquel hombre
que así te ha mudado el nombre! 5
¿Qué es lo que dices, traidor?
Juan. Perro, poquito de aqueso,
que se lo diré a mi amo.
¿Porque Solimán me llamo,
me amenaza? ¡Bueno es eso! 10
Fra. ¡Abrázame, dulce hermano!
Juan. ¿Hermano? ¿De cuándo acá?
¡Apártese el perro allá;
no me toque con la mano!
Fra. ¿Por qué conviertes en lloro 15
mi contento, hermano mío?
Juan. Ese es grande desvarío.
¿Hay más gusto que ser moro?
Mira este galán vestido,
que mi amo me le ha dado, 20
y otro tengo de brocado,
más bizarro y más pulido.
Alcuzcuz como sabroso,
sorbete de azúcar bebo,
y el corde, que es dulce, pruebo, 25
y pilao, que es provechoso.
Y en vano trabajarás
de aplacarme con tu lloro;
mas, si tú quieres ser moro,
a fe que lo acertarás. 30
Toma mis consejos sanos,
y veráste mejorado.
DEL TRATO DE ARGEL p. 75
A Dios, porque es gran pecado
hablar tanto con cristianos.
Vase.
Fra. ¿Hay desventura igual en todo el
[suelo? 5
¿Qué red tiene el demonio aquí
[tendida,
con que estorba el camino de ir al
[cielo?
¡Oh tierna edad! ¡Cuán presto eres 10
[vencida,
siendo en esta Sodoma recuestada
y con falsos regalos combatida!
Aur. ¡Oh cuán bien la limosna es empleada
en rescatar muchachos, que en sus 15
[pechos
no está la santa fe bien arraigada!
¡Oh, si de hoy más, en caridad
[deshechos
se viesen los cristianos corazones, 20
y fuesen en el dar no tan estrechos,
para sacar de grillos y prisiones
al cristiano cautivo, especialmente
a los niños de flacas intenciones!
Es esta santa obra así excelente, 25
que en ella sola están todas las obras
que a cuerpo y alma tocan
[juntamente.
Al que rescatas, de perdido cobras,
reduces a su patria el peregrino, 30
quítasle de cien mil y más zozobras:
JORNADA TERCERA p. 76
de hambre, que le aflige de contino;
de la sed insufrible, y de consejos
que procuran cerrarle el buen
[camino;
de muchos y continuos aparejos 5
que aquí el demonio tiende, con
[que toma
a muchachos cristianos y aun a
[viejos.
¡Oh secta fementida de Mahoma, 10
ancha casaca, poco escrupulosa!
¡Con qué facilidad los simples doma!
Fra. ¿Mándasme, buen Aurelio, alguna
[cosa?
Aur. Dios te guíe, Francisco, y ten 15
[paciencia;
que la mano bendita poderosa
cura[rá] de tu hermano la dolencia.
Vase Francisco, y yéndose a salir Aurelio, sale Silvia,
y dice: 20
[Sil.] ¿Dó vas, Aurelio, dulce amado esposo?
Aur. A verte, Silvia, pues tu vista sola
es el perfecto alivio a mis trabajos.
Sil. También el verte yo, mi caro
[Aurelio, 25
es el remedio de mis graves daños.
Abrázanse, y estánlo mirando sus amos, y Zahara
va a dar a Silvia, Yzuf a Aurelio.
Zah. ¡Perra! ¿Y esto se sufre ante mis
[ojos? 30
DEL TRATO DE ARGEL p. 77
Yzuf. ¡Perro traidor, esclavo! ¿Con la
[esclava?
Zah. No, no, señor; no tiene culpa Aurelio,
que al fin es hombre, sino [aqu]esta
[(perra) esclava. 5
Yzuf. ¿La esclava? No, señora. ¡Este
[maldito,
forjador e inventor de mil
[embustes,
tiene la culpa de estas desvergüenzas. 10
Zah. Si esta lamida, si esta descarada
no le diera ocasión, no se atreviera
Aurelio así abrazarla
[estrechamente.
Aur. No, por cierto, señores; no ha nacido 15
nuestra desenvoltura de ocasiones
lascivas, según da las muestras
[de ello,
sino que a Silvia le rogaba ahora
me hiciese una merced que a muchos 20
[días
que se la pido, y no por mi interese,
y ella también a mí me ha persuadido
un servicio le hiciese que conviene
para mejor servir la casa vuestra. 25
Y por habernos concedido entrambos
aquello que pedía el uno al otro,
en señal de contento, nos hablasteis
de aquel modo que visteis abrazados,
sin manchar los honestos pensamientos. 30
Yzuf. ¿Es verdad esto, Silvia?
Sil. Verdad dice.
JORNADA TERCERA p. 78
Yzuf. ¿Qué pediste tú a él?
Sil. Poco te importa
saber lo que yo a Aurelio le pedía.
Zah. ¿Concediótelo, en fin?
Sil. Como yo quise. 5
Yzuf. Entraos adentro, que por fuerza os
[creo;
porque, si no os creyese, convendría
castigar vuestro exceso con mil
[penas. 10
Entranse Aurelio y Silvia.
Yzuf. Sabréis, señora, que en este mismo
[punto,
viniendo por el zoco, me fue dicho
cómo el rey me mandaba que llevase 15
a Silvia con Aurelio a su
[presencia,
y tengo para mí que algún tresleño
y mal cristiano, que a los dos conoce,
al rey debe de haber significado 20
cómo son de rescate estos cautivos;
y como el rey está tan mal conmigo,
porque aceptar no quise el cargo y
[honra
de reparar los fosos y murallas, 25
quiéremelos quitar, sin duda alguna.
Zah. El remedio que en esto se me ofrece
es advertir a Aurelio que no diga
al rey que es caballero, sino un pobre
soldado que iba a Italia, y que esta 30
[Silvia
DEL TRATO DE ARGEL p. 79
es su mujer; y si esto el rey creyese,
no querrá por el tanto que costaron
quitártelos; que el precio es muy
[subido.
Yzuf. Muy bien dices, señora; ven, 5
[entremos,
y demos este aviso a los dos juntos.
Vanse, y entra el cautivo que se huyó, descalzo, roto
el vestido, y las piernas señaladas como que trae
muchos rasgones, de las espinas y zarzas por do ha 10
pasado.
JORNADA CUARTA p. 80
JORNADA CUARTA
Cau. [PER ALVAREZ]. Este largo camino,
tanto pasar de breñas y montañas,
y el bramido contino
de fieras alimañas, 5
me tienen de tal suerte,
que pienso de acabarle con mi
[muerte.
El pan se me ha mojado,
y roto entre jarales el vestido; 10
los zapatos rasgado,
el brío consumido,
de modo que no puedo
un pie del otro pie pasar un dedo.
Ya la hambre me aqueja, 15
y la sed insufrible me atormenta;
ya la fuerza me deja;
ya espero de esta afrenta
salir con entregarme
a quien de nuevo quiera cautivarme. 20
He ya perdido el tino;
no sé cuál es de Orán la cierta vía;
ni senda ni camino
la triste suerte mía
me ofrece; mas, ¡ay laso!, 25
que, aunque la hallase, no hay
[mover el paso.
¡Virgen bendita y bella,
remediadora del linaje humano!
DEL TRATO DE ARGEL p. 81
Sed vos aquí la estrella
que en este mar insano
mi pobre barca guíe
y de tantos peligros me desvíe.
¡Virgen de Monserrate, 5
que esas ásperas sierras hacéis cielo!
Enviadme rescate,
sacadme de este duelo,
pues es hazaña vuestra
al mísero caído dar la diestra. 10
Entre estas matas quiero
esconderme, porque es entrado el día;
aquí morir espero;
santísima María,
en este trance amargo, 15
el cuerpo y alma dejo a vuestro cargo.
Echase a dormir entre unas matas, y sale un león y
échase junto a él muy manso, y luego sale otro
cristiano, que también se ha huido de Argel, y dice:
[Cris.] Estas pisadas no son, 20
por cierto, de moro, no;
cristiano las estampó,
que con la misma intención
debe de ir que llevo yo.
De alárabes las pisadas 25
son anchas y mal formadas,
porque es ancho su calzado;
el nuestro más escotado,
y así son diferenciadas.
Yo seguro que no está 30
muy lejos de aquí escondido,
porque el rastro he ya perdido;
JORNADA CUARTA p. 82
mas el sol alto está ya,
y yo mal apercibido.
Aquí me quiero esconder,
hasta que al anochecer
torne a seguir mi viaje; 5
que en este mismo paraje
Mostagán viene a caer.
Pues el sol sale de allí,
el Norte hacia aquí se inclina,
no está lejos la marina. 10
¡Oh qué mal que estoy aquí!
¡Buen Jesús, tú me encamina,
que mucho alárabe pasa
por esta campaña rasa!
Si hoy me he acertado a esconder, 15
no me despido de ver
mis hijos, mujer y casa.
Escóndese, y luego sale un morillo, como que va buscando
yerbas, y ve escondido a este segundo cristiano,
y comienza a dar voces: ¡Nizara, nizara!, 20
a las cuales acuden otros moros y cogen al cristiano,
y, dándole de mojicones, se entran. En entrando,
despierta el primer cristiano que está junto
al león, y viéndole, se espanta y dice:
[Cau.] ¡Santo Dios! ¿Qué es lo que veo? 25
¡Qué manso y fiero león!
Saltos me da el corazón;
cumplido se ha mi deseo;
libre soy ya de pasión,
pues lo quiere mi ventura. 30
Este, con su fuerza dura,
mis días acabará,
DEL TRATO DE ARGEL p. 83
y su vientre servirá
al cuerpo de sepultura.
Pero tanta mansedumbre
no se ve así fácilmente
en animal tan valiente, 5
aunque su fiera costumbre
muestra a las veces clemente.
Mas ¿quién sabe si, movido
el cielo de mi gemido,
este león me ha enviado 10
para ser por él tornado
al camino que he perdido?
Sin duda es divina cosa,
y asegúrame este intento,
que en mis espíritus siento, 15
con fuerza maravillosa,
un nuevo crecido aliento;
y ya es caso averiguado
que otro león ha llevado
a la Goleta a un cautivo 20
que le halló en un monte esquivo,
huido y descaminado.
¡Obra es ésta, Virgen pía,
de vuestra divina mano,
porque ya está claro y llano 25
que, el hombre que en vos confía,
no espera y confía en vano!
Espérame, compañero,
que yo determino y quiero
seguirte doquier que fueres; 30
que ya me parece que eres,
no león, sino cordero.
JORNADA CUARTA p. 84
Entrase, y vuelve a salir en la cuarta jornada,
con el león que le guía. Dice:
Nunca con menos afán
he caminado camino,
y, a(quel)lo que yo imagino, 5
no está muy lejos Orán.
¡Gracias te doy, rey divino!
¡Virgen pura, a vos alabo!
Yo ruego llevéis al cabo
tan extraña caridad; 10
que, si me dais libertad,
prometo seros esclavo.
Vase, y en la cuarta jornada salen dos cautivos:
Pedro y Sayavedra.
[Ped.] Siete escudos de oro he granjeado 15
[co]n mi solicitud, industria y maña,
[y au]n son pocos, según he trabajado.
Nunca tuve otros tantos en España,
cuando anduve en la guerra de
[Granada, 20
armado nueve meses en campaña.
Say. ¿Cómo cayeron, Pedro, en la celada
los siete escudos hoy, por vida mía?
¿Cualque nueva campaña fabricada?
Ped. Muy mal se negará a tu cortesía 25
cualquier secreto mío. Escucha ahora,
y verás lo que he hecho en este día.
En esta casa grande do Yzuf mora,
renegado español, que está casado
con Zahara, la ilustre hermosa mora, 30
DEL TRATO DE ARGEL p. 85
está un cautivo nuevo, que es llamado
Aurelio, y una Silvia, hermosa dama,
de quien está el Aurelio enamorado.
Los dos de principales tienen fama,
y helo dicho yo al rey, y mandó darme 5
los tres escudos de éstos.
Say. ¡Gentil trama!
Ped. Gentil o no gentil, si remediarme
no puedo de otra suerte, y cada día
he de dar mi jornal y sustentarme, 10
¿quieres que cate y guarde cortesía
a quien puede pagar bien su rescate?
¡No reza esa oración mi letanía!
Say. ¿Los otros cuatro?
Ped. Son de un jaque y mate 15
que he dado en una bolsa de un
[cristiano
con un muy concertado disparate.
Hele hecho tocar casi con mano
que tengo ya una barca medio hecha, 20
debajo de la tierra, allá en un llano.
Queda de esta verdad bien satisfecha
su voluntad, y cierto, el bobo piensa
alcanzar libertad ya de esta hecha,
y para ayuda, el gasto, y la despensa 25
de tablas, vela, pez, clavos y estopa,
los cuatro dio con que compró su
[ofensa.
Say. ¡Desdichado de aquel que acaso topa
contigo, Pedro, y tú más desdichado, 30
que así codicias la cristiana ropa!
¡En peligroso golfo has engolfado
JORNADA CUARTA p. 86
tu barca, de mentiras fabricada,
y en ella tú serás sólo anegado!
Ped. La de Noé, que está bien ancorada
en las sierras de Armeña, sería buena,
si no vale la mía acaso nada. 5
Quizá nos llevará a Sierra Morena.
Pero, por cuatro escudos, buena es
[ésta,
si acuden otros cuatro a caer carena.
Ajenos pies han de subir la cuesta 10
agria de mi trabajo, y yo, holgando,
haré agasajo, regocijo y fiesta.
¿Qué piensas, Sayavedra?
Say. Estoy pensando
cómo se echa a perder aquí un 15
[cristiano,
y más, mientras más va, va empeorando.
Cautivo he visto yo que da de mano
a todo aquello que su ley le obliga,
y vive a veces vida de pagano. 20
A otro le avasalla su fatiga,
y en Dios y en ella ocupa el
[pensamiento;
la abraza y la quiere como amiga.
Y de ti sé que tienes el intento 25
holgazán, embaidor y codicioso,
fundado sobre embustes sin cimiento.
T[arde ha]brá libertad...
Ped. ¡Estás donoso!
[An]tes la tengo ya cierta y segura, 30
sino que estoy un poco vergonzoso.
Pienso mudar de nombre y vestidura,
DEL TRATO DE ARGEL p. 87
y llamarme Mamí.
Say. ¿Renegar quieres?
Ped. Sí quiero. Mas entiende de qué
[hechura.
Say. Reniega tú del modo que quisieres, 5
que ello es muy gran maldad y horrible
[culpa,
y correspondes mal a ser quien eres.
Ped. Bien sé que la conciencia ya me culpa;
pero tanto el salir de aquí deseo, 10
que esta razón daré por mi disculpa.
Ni niego a Cristo, ni en Mahoma
[creo;
con la voz y el vestido seré moro,
por alcanzar el bien que no poseo. 15
Si voy en corso, séme yo de coro
que, en tocando en la tierra de
[cristianos,
me huiré, y aun no vacío de tesoro.
Say. Lazos son ésos codiciosos, vanos, 20
con que el demonio tienta fácilmente
con el alma ligarte pies y manos.
Un falso bien te muestra aquí aparente,
que es tener libertad, y, en renegando,
se te irá el procurarla de la mente, 25
que siempre esperarás el cómo y
[cuándo:
Este año no; el otro será cierto.
Y así lo irás por años dilatando.
Tiéneme en estos casos bien experto 30
muchos que he visto con tu mismo
[intento,
JORNADA CUARTA p. 88
y a ninguno llegar nunca a buen puerto.
Y puesto que llegases, ¿es buen cuento
poner un tan enorme y falso medio
para alcanzar el fin de tu contento?
Daño puedes llamarle tal remedio. 5
Ped. Si no puede esperarse, ni es posible
de mi necesidad otra salida
para alcanzar la libertad gozosa,
¿es mucho aventurarse algunos días
a ser moro no más de en la apariencia, 10
si con esta cautela se granjea
la amada libertad que va huyendo?
Say. Si tú supieses, Pedro, a dó se
[extiende
la perfección de nuestra Ley 15
[cristiana,
verías cómo en ella se nos manda
que un pecado mortal no se cometa,
aunque se interesase en cometerle
la universal salud de todo el mundo. 20
Pues ¿cómo quieres tú, por verte libre
de libertad del cuerpo, echar mil
[hierro[s]
al alma miserable, desdichada,
cometiendo un pecado tan enorme 25
como es negar a Cristo y a su Iglesia?
Ped. ¿Dónde se niega Cristo ni su Iglesia?
¿Hay más de retajarse y decir ciertas
palabras de Mahoma, y no otra cosa,
sin que se miente a Cristo ni a sus 30
[santos,
ni yo le negaré por todo el mundo,
DEL TRATO DE ARGEL p. 89
que acá en mi corazón estará siempre,
y él sólo el corazón quiere del hombre?
Say. ¿Quieres ver si lo niegas? Está atento.
Fíngete ya vestido a la turquesca,
y que vas por la calle, y que yo llego 5
delante de otros turcos, y te digo:
Sea loado Cristo, amigo Pedro.
¿No sabéis cómo el martes es vigilia,
y que manda la Iglesia que
[ayunemos? 10
A esto, dime, ¿qué responderías?
Sin duda, que me dieses mil puñadas,
y dijeses que a Cristo no conoces,
ni tienes con su Iglesia cuenta alguna,
porque eres muy buen moro, y que te 15
[llamas,
no Pedro, sino Aydar o Mahometo.
Ped. Eso haríalo yo; mas no con saña,
sino porque los turcos que lo oyesen,
pensasen que, pues de ello me pesaba, 20
que era perfecto moro, y no cristiano;
pero acá en mi intención, cristiano
[siempre.
Say. ¿No sabes tú que el mismo Cristo
[dice: 25
Aquel que me negare ante los
[hombres,
de mí será negado ante mi Padre;
y el que ante ellos a mí me confesare,
será de mí ayudado ante el Eterno 30
Padre mío? ¿Es prueba ésta bastante
que te convenza y desengañe, amigo,
JORNADA CUARTA p. 90
del engaño en que estás en ser
[cristiano
con sólo el corazón, como tú dices?
Y ¿no sabes también que aquel arrimo
con que el cristiano se levanta al 5
[cielo,
es la cruz y pasión de Jesucristo,
en cuya muerte nuestra vida vive,
y que el remedio para que aproveche
a nuestras almas el tesoro inmenso 10
de su vertida sangre por bien nuestro,
depositado está en la penitencia,
la cual tiene tres partes esenciales,
que la hacen perfecta y acabada:
contrición de corazón la una, 15
confesión de la boca la segunda,
satisfacción de obras la tercera?
Y aquel que contrición dice que tiene,
como algunos cristianos renegados,
y con la boca y con las obras niegan 20
a Cristo y a sus santos, no la llames
aquella contrición, sino un deseo
de salir del pecado; y es tan flojo,
que respectos humanos le detienen
de ejecutar lo que razón le dice; 25
y así, con esta sombra y apariencia
de este vano deseo, se les pasa
un año y otro, y llega al fin la muerte
a ponerle en perpetua servidumbre
por aquel mismo modo que él pensaba 30
alcanzar libertad en esta vida.
¡Oh cuántas cosas puras, excelentes,
DEL TRATO DE ARGEL p. 91
verdaderas, sin réplica, sencillas,
te pudiera decir que hacen al caso,
para poder borrar de tu sentido
esta falsa opinión que en él se imprime!
Mas el tiempo y lugar no lo permite. 5
Ped. Bastan las que me has dicho, amigo;
[bastan
y bastarán de modo, que te juro
por todo lo que es lícito jurarse,
de seguir tu consejo y no apartarme 10
del santísimo gremio de la Iglesia,
aunque en la dura esclavitud amarga
acabe mis amargos tristes días.
Say. Si a ese parecer llegas las obras,
el día llegará sabroso y dulce, 15
do tengas libertad; que el cielo sabe
darnos gusto y placer por cien mil
[vías
ocultas al humano entendimiento;
y así, no es bien ponerse en 20
[contingencia
que, por sola una senda y un camino
tan áspero, tan malo y trabajoso,
nos venga el bien de muchos
[procurado, 25
y hasta aquí conseguido de muy
[pocos.
Ped. ¡Mis obras te darán señales ciertas
de mi arrepentimiento y mi mudanza!
Say. ¡El cielo te dé fuerzas, y te quite 30
las ocasiones malas que te incitan
a tener tan malvado y ruin propósito!
JORNADA CUARTA p. 92
Ped. El mismo a ti te ayude, cual merece
la sana voluntad con que me enseñas.
¡Adiós, que es tarde!
Say. ¡Adiós, amigo!
Sale el rey con cuatro turcos. 5
Rey. De ira y de dolor hablar no puedo;
y es la ocasión de mi pesar insano
el ver que don Antonio de Toledo
así se me ha escapado de la mano.
Los arraces, sus amos, con el miedo 10
que yo no les tomase su cristiano,
a Tetuán con prisa le enviaron,
y en cinco mil ducados le tallaron.
¿Un tan ilustre y rico caballero
por tan vil precio disteis, vil canalla? 15
¿Tanto os acodiciasteis al dinero,
tan grande os pareció que era la talla,
que le añadisteis otro compañero,
el cual sólo pudiera bien pagalla?
¿Francisco de Valencia no podía 20
pagar sólo por sí mayor cuantía?
En fin, favorecióles la ventura,
que pudo más que no mi diligencia:
que ésta es la que concierta y
[asegura 25
lo que no puede hacer humana ciencia.
Conocieron el tiempo y coyuntura,
y huyeron de no verse en mi
[presencia:
que si yo a don Antonio aquí hallara, 30
cincuenta mil ducados me pagara.
DEL TRATO DE ARGEL p. 93
Es hermano de un conde, y es
[sobrino
de una principalísima duquesa,
y, en perderse, perdió en este camino
ser coronel en una ilustre 5
[empresa.
Airado el cielo se mostró y
[benino
en hacerle cautivo y darse priesa
a darle libertad por tal rodeo, 10
que no pudo pedir más el deseo.
Pero, pues ya no puede remediarse,
el tratar más en ello es excusado.
Mirad si viene alguno a querellarse.
Moro. Señor, aquí está Yzuf, el renegado. 15
Rey. Entre con intención de aparejarse
a obedecer en todo mi mandado;
si no, a fe que le trate en mi presencia
cual merece su necia inobediencia.
Entra Yzuf. 20
[Rey.] ¿Dónde están tus cristianos?
Yzuf. Allí fuera.
[Rey.] ¿Cuánto diste por ellos?
Yzuf. Mil ducados.
[Rey.] Yo los daré por ellos. 25
Yzuf. No se espera
de tu bondad agravios tan
[sobrados.
Rey. ¿En esto me replicas?
Yzuf. Da siquiera 30
algún alivio en parte a mis cuidados.
JORNADA CUARTA p. 94
Al esclavo te doy, rey, sin dinero,
y déjame la esclava, por quien muero.
Rey. ¿Tal osaste decir, oh moro infame?
Llevadle abajo, y dadle tanto palo,
hasta que con su sangre se derrame 5
el deseo que tiene torpe y malo.
Yzuf. Dame, señor, mi esclava, y luego dame
la muerte en fuego, a hierro, a gancho,
[en palo.
Rey. ¡Quitádmele delante! ¡Acabad presto! 10
Yzuf. ¿Por pedirte mi hacienda soy
[molesto?
Sacan fuera a Yzuf a empujones, y entran luego dos
alárabes con el cristiano que se huyó, que asieron
en el campo, y estos dos moros dicen al rey: Alicun 15
zalema zultam adareimi guaharan zal zul.
Rey. ¿Adónde ibas, cristiano?
Cau. Procuraba
llegarme a Orán, si el cielo lo quisiera.
Rey. ¿Adónde cautivaste? 20
Cau. En la almadraba.
Rey. ¿Tu amo?
Cau. Ya murió; que no debiera,
pues me dejó en poder de una tan
[brava 25
mujer, que no la iguala alguna
[fiera.
Rey. ¿Español eres?
Cau. En Málaga nacido.
Rey. Bien lo muestras en ser así 30
[atrevido.
DEL TRATO DE ARGEL p. 95
¡Oh yuraja caur! Dadle
[seiscientos
palos en las espaldas muy bien dados,
y luego le daréis otros quinientos
en la barriga y en los pies cansados. 5
Cau. ¿Tan sin razón ni ley tantos
[tormentos
tienes para el que huye aparejados?
Rey. Cito cifuti breguedi, ¡atadle,
abridle, desolladle y aun matadle! 10
Atanle con cuatro cordeles de pies y de manos, y tiran
cada uno de su parte, y dos le están dando, y de
cuando en cuando el cristiano se encomienda a
Nuestra Señora, y el rey se enoja y dice en turquesco
con cólera: Laguedi denicara, bacinaf; ¡a la 15
testa, a la tes[ta]!, y está diciendo, mientras le
están dando :
¡No sé qué raza es ésta de estos perros
cautivos españoles! ¿Quién se huye?
Español. ¿Quién no cura de los 20
[hierro[s]?
Español. ¿Quién hurtando nos
[destr[uye]?
Español. ¿Quién comete otros mil
[yerros? 25
Español. Que en su pecho el
[cielo influye
un ánimo indomable, acelerado,
al bien y al mal contino aparejado.
Una virtud en ellos he notado: 30
que guardan su palabra sin reveses,
y en esta mi opinión me han confirmado
JORNADA CUARTA p. 96
dos caballeros Sosas portugueses.
Don Francisco también la ha asegurado
que tiene el sobrenombre de
[Meneses,
los cuales sobre su palabra han sido 5
enviados a España, y la han
[cumplido.
Don Fernando de Ormaza también
[fuese
sobre su fe y palabra, y así ha hecho, 10
un mes antes que el término
[cumpliese,
la paga, con que bien me ha
[satisfecho.
De darles libertad, un interese 15
se sigue tal, que dobla mi provecho:
que como van sobre su fe prendados,
les pido los rescates tresdoblados.
Y éste dadle a su amo, y llamad
[luego 20
un cristiano de Yzuf que está allí
[fuera,
que quiero que granjee su sosiego,
por ver si mi opinión es verdadera.
De pérdida y ganancia es este juego. 25
Moro. Señor, del bien hacer siempre se
[espera
galardón, y si falta de este suelo,
la paga se dilata para el cielo.
Entra Aurelio, y dícele el rey: 30
[Rey.] Ya sé quién eres, cristiano;
DEL TRATO DE ARGEL p. 97
tu virtud, valor y suerte,
y sé que presto has de verte
en el patrio suelo hispano.
Esta Silvia, ¿es tu mujer?
Aur. Sí, señor. 5
Rey. Y ¿adónde ibas
cuando en las ondas esquivas
perdiste todo el placer?
[Aur.] Yo se lo diré, señor,
en verdaderas razones. 10
De otro rey y otras prisiones
fui yo esclavo, que es Amor.
De esta Silvia enamorado
[an]duve un tiempo en mi tierra,
y la fuerza de esta guerra 15
me ha traído en este estado.
A su padre la pedí
muchas veces por mujer;
pero nunca a mi querer
sólo un punto le rendí; 20
y viendo que no podía
por aquel modo alcanzarla,
determiné de robarla,
que era la más fácil vía.
Cumplí en esto mi deseo, 25
y, pensando ir a Milán,
trájome el hado al afán
y esclavitud do me veo.
Rey. No pierdas la confianza
en esta vida importuna, 30
pues sabes que de fortuna
la condición es mudanza.
JORNADA CUARTA p. 98
Yo te daré libertad
a ti y a Silvia al momento,
si tienes conocimiento
de pagar tal voluntad.
Mil ducados he de dar 5
por los dos, y sólo quiero
que me deis dos mil; empero
habéismelo de jurar,
y así sobre vuestra fe
os partiréis luego a España. 10
Aur. Señor, a merced tamaña,
¿qué gracias te rendiré?
Yo prometo de enviarlos
dentro de un mes sin mentir,
aunque los sepa pedir 15
por Dios, y si no, hurtarlos.
Rey. Pues luego os aparejad,
y en la primer saetía
tomad de España la vía,
que a los dos doy libertad. 20
Aur. El suelo y cielo te trate
cual merece tu bondad,
y toma mi voluntad
por prenda de este rescate;
que yo perderé la vida 25
o cumpliré mi palabra:
que este bien la escarba y labra
en mi sangre bien nacida.
Moro. Señor, un navío viene.
Rey. ¿De qué parte? 30
Moro. De Occidente.
Rey. Mejor es que no de Oriente.
DEL TRATO DE ARGEL p. 99
¿Es de gavia?
Moro. Gavia tiene.
Rey. Debe ser de mercancía.
Moro. Podría ser; aunque se suena
que la mercancía es buena, 5
si es limosna.
Rey. Sí sería.
Vamos. Tú, Aurelio, procura
tu partida, y ten cuidado
de aquello que me has jurado. 10
Aur. Crezca el cielo tu ventura.
Entrase el rey, y queda Aurelio.
¡Gracias te doy, eterno rey del cielo,
que tan sin merecerlo has permitido
que, por la mano de que más 15
[temía,
tanto bien, tanta gloria me viniese!
Entra Francisco, y dice:
Fra. ¡Albricias, caro Aurelio!; que es
[llegado 20
un navío de España, y todos dicen
que es de limosna cierto, y que en él
[viene
un fraile trinitario cristianísimo,
amigo de hacer bien, y conocido, 25
porque ha estado otra vez en esta tierra
rescatando cristianos, y da
[ejemplo
de mucha cristiandad y gran
[prudencia. 30
JORNADA CUARTA p. 100
Su nombre es fray Juan Gil.
Aur. Mira no sea
fray Jorge de Olivar, que es de la
[orden
de la Merced, que aquí también ha 5
[estado,
de no menos bondad y humano
[pecho;
tanto, que ya después que hubo
[expendido 10
bien veinte mil ducados que traía,
en otros siete mil quedó empeñado.
¡[Oh] caridad extraña! ¡Oh santo pecho!
Entran tres esclavos, asidos en sus cadenas.
Esc. 1.° ¡Qué buen día, compañeros! 15
La limosna está en el puerto.
Mi remedio tengo cierto,
porque aquí me traen dineros.
[Esc. 2.°] No tengo bien, ni le espero,
ni siento en mi tierra quien 20
me pueda hacer algún bien.
[Esc. 3.°] Pues yo no me desespero.
[Fra.] Dios nos ha de remediar,
hermanos; mostrad buen pecho,
que el Señor que nos ha hecho, 25
no nos tiene de olvidar.
Roguémosle, como a padre,
nos vuelva a nuestra mejora,
pues es nuestra intercesora
su Madre, que es nuestra Madre; 30
porque, con tan santo medio,
DEL TRATO DE ARGEL p. 101
nuestro bien está seguro:
que ella es nuestra fuerza y muro,
nuestra luz, nuestro remedio.
Echan todos las cadenas al suelo, e híncanse de
rodillas, y dice el uno: 5
[Uno]. ¡Vuelve, Virgen Santísima María,
tus ojos, que dan luz y gloria al cielo,
a los tristes que lloran noche y día
y riegan con sus lágrimas el
[suelo! 10
Socórrenos, bendita Virgen pía,
antes que este mortal corpóreo velo
quede sin alma en esta tierra dura
y carezca de usada sepultura.
Otro. Reina de las alturas celestiales, 15
Madre y Madre de Dios, Virgen y
[Madre,
espanto de las furias infernales,
Madre y Esposa de tu mismo Padre,
remedio universal de nuestros males: 20
si con tu condición es bien que
[cuadre
usar misericordia, úsala ahora,
y sácame de entre esta gente mora!
Otro. En vos, Virgen dulcísima María, 25
entre Dios y los hombres medianera,
de nuestro mar incierto cierta guía,
Virgen entre las vírgenes primera:
en vos, Virgen y Madre, en vos confía
mi alma, que sin vos en nadie 30
[espera,
JORNADA CUARTA DEL TRATO DE ARGEL p. 102
que me habréis de sacar con vuestras
[manos
de dura servidumbre de paganos.
Aur. Si yo, Virgen bendita, he conseguido
de tu misericordia un bien tan alto, 5
¿cuándo podré mostrarme agradecido,
tanto que al fin no quede corto y
[falto?
Recibe mi deseo, que, subido
sobre un cristiano obrar, dará tal 10
[salto,
que toque ya, olvidado de este suelo,
el alto trono del empíreo cielo.
Y en tanto que se llega el tiempo y
[punto 15
de poner en efecto mi deseo,
al ilustre auditorio que está junto,
en quien tanta bondad discierno y
[veo,
si ha estado mal sacado este trasunto 20
de la vida de Argel y trato feo,
pues es bueno el deseo que ha
[tenido,
en nombre del autor, perdón l[e
[pido]. 25
p. 103
COMEDIA DEL CERCO
DE NUMANCIA
Figuras siguientes:
Cipión, romano. Leonicio, numantino.
Jugurta, romano. Dos sacerdotes 5
[Gayo] Mario, romano. numantinos.
Quinto Fabio, romano. Un paje numantino.
(Gayo, soldado [Seis pajes más,
romano.) numantinos.]
Cuatro soldados Un hombre 10
romanos. numantino.
Dos numantinos, Milbio, numantino.
embajadores. [Un demonio.]
España. Un muerto.
Duero. Cuatro mujeres de 15
[Tres muchachos que Numancia.
representan Lira, doncella.
riachuelos.] Dos ciudadanos
Teógenes, numantino. numantinos.
Caravino, numantino. Una mujer de 20
Cuatro gobernadores Numancia.
numantinos. Un hijo suyo.
Marquino, hechicero [Otro hijo de aquélla.]
numantino. Un muchacho,
Marandro, numantino. hermano de Lira. 25
JORNADA PRIMERA p. 104
Una mujer de Servio, muchacho.
Numancia. Bariato, muchacho, que
Un soldado es el que se arroja
numantino. de la torre.
Guerra. Un numantino. 5
Enfermedad. Ermilio, soldado
Hambre. romano.
La mujer de Teógenes. Limpio, soldado
Un hijo suyo. romano.
[Otro hijo y una hija La Fama. 10
de Teógenes.]
JORNADA PRIMERA
Entra Cipión, y Jugurta, y Mario, y Quinto Fabio,
hermano de Cipión, romanos.
Cip. Esta difícil y pesada carga 15
que el Senado romano me ha
[encargado,
tanto me aprieta, me fatiga y carga,
que ya sale de quicio mi cuidado.
De guerra y curso tan extraña y larga 20
y que tantos romanos ha costado,
¿quién no estará suspenso al
[acabarla?
¡Ah! ¿Quién no temerá de
[renovarla? 25
Jug. ¿Quién, Cipión? Quien tiene la ventura,
el valor, nunca visto, que en ti
[encierras,
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 105
pues con ella y con él está segura
la victoria y el triunfo de estas guerras.
Cip. El esfuerzo regido con cordura
allana al suelo las más altas sierras,
y la fuerza feroz de loca mano 5
áspero vuelve lo que está más llano;
mas no hay que reprimir, a lo que veo,
la furia del ejército presente,
que, olvidado de gloria y de trofeo,
yace embebido en la lascivia ardiente; 10
y esto sólo pretendo, esto deseo:
volver a nuevo trato nuestra gente,
que, enmendado primero el que es
[amigo,
sujetaré más presto al enemigo. 15
¡Mario!
Mar. ¿Señor?
Cip. Haz que a noticia venga
de todo nuestro ejército en un punto,
que, sin que estorbo alguno le 20
[detenga,
parezca en este sitio todo junto,
porque una breve plática de arenga
les quiero hacer.
Mar. Harélo en este punto. 25
Cip. Camina, porque es bien que sepan
[todos
mis nuevas trazas y sus viejos modos.
Vase Mario.
Jug. Séte decir, señor, que no hay soldado 30
que no te tema juntamente y ame;
JORNADA PRIMERA p. 106
[y] porque ese valor tuyo
[extremado,
de Antártico a Calisto se derrame,
cada cual, con feroz ánimo osado,
cuando la trompa a la ocasión les 5
[llame,
piensa hacer en tus servicios cosas
que pasen las hazañas fabulosas.
Cip. Primero es menester que se refrene
el vicio que entre todos se derrama; 10
que si éste no se quita, en nada tiene
con ellos que hacer la buena fama.
Si este daño común no se previene,
y se deja arraigar su ardiente llama,
el vicio sólo puede hacernos guerra 15
más que los enemigos de esta tierra.
Tocan a recoger, y échase de adentro este bando:
Manda nuestro general
que se recojan armados
luego todos los soldados 20
en la plaza principal,
y que ninguno no quede
de parecer a esta vista,
so pena que de la lista
al punto borrado quede. 25
Jug. No dudo yo, señor, sino que importa
(re)coger con duro freno la
[malicia,
y que se dé al soldado rienda corta
cuando él se precipita en la 30
[injusticia.
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 107
La fuerza del ejército se acorta
cuando va sin arrimo de justicia,
aunque más le [acompañen] a
[montones
mil pintadas banderas y escuadrones. 5
Entra un alarde de soldados, armados a lo antiguo, sin
arcabuces, y Cipión se sube sobre una peña que
estará allí, y dice:
Cip. En el fiero ademán, en los lozanos
marciales aderezos y vistosos, 10
bien os conozco, amigos, por romanos;
romanos, digo, fuertes y animosos;
mas en las blancas (y) delicadas
[manos,
y en las teces de rostros tan lustrosos, 15
allá en Bretaña parecéis criados,
y de padres flamencos engendrados.
El general descuido vuestro, amigos,
el no mirar por lo que tanto os toca,
levanta los caídos enemigos, 20
que vuestro esfuerzo y opinión apoca.
De esta ciudad los muros son testigos,
que aún hoy está cual bien fundada
[roca,
de vuestras perezosas fuerzas vanas, 25
que sólo el nombre tienen de romanas.
¿Paréceos, hijos, que es gentil hazaña
que tiemble del romano nombre el
[mundo,
y que vosotros solos en España 30
le aniquiléis y echéis en el profundo?
JORNADA PRIMERA p. 108
¿Qué flojedad es esta tan extraña?
¿Qué flojedad? Si yo mal no me fundo,
es flojedad nacida de pereza,
enemiga mortal de fortaleza.
La blanda Venus con el duro Marte 5
jamás hacen durable ayuntamiento;
ella regalos sigue, él sigue arte
que incita a daños y furor
[sangriento.
La [cipria diosa] estése ahora aparte; 10
deje su hijo nuestro alojamiento,
que mal se aloja en las marciales
[tiendas
quien gusta de banquetes y meriendas.
¿Pensáis que sólo [atierra] la muralla 15
el almete y la acerada punta,
y que sólo atropella la batalla
la multitud de gentes y armas junta?
Si esfuerzo de cordura no señala,
que todo lo previene y lo barrunta, 20
poco aprovechan muchos escuadrones,
y menos infinitas municiones.
Si a militar concierto se reduce,
cualquier pequeño ejército que sea,
veréis que como sol claro reluce, 25
y alcanza las victorias que desea;
pero si a flojedad él se conduce,
aunque abreviado el mundo en él se
[vea,
en un momento quedará deshecho 30
por más reglada mano y fuerte pecho.
Avergonzaos, varones esforzados,
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 109
porque, a nuestro pesar, con
[arrogancia,
tan pocos españoles, y encerrados,
defiendan este nido de Numancia.
Dieciséi[s] años son y más pasados 5
que mantienen la guerra y la
[ganancia
de haber vencido con feroces manos
millares de millares de romanos.
Vosotros [os] vencéis, que estáis 10
[vencidos
del bajo antojo y femenil, liviano,
con Venus y con Baco entretenidos,
sin que a las armas extendáis la mano.
Correos ahora, si no estáis corridos, 15
de ver que este pequeño pueblo hispano
contra el poder romano [se]
[defienda,
y, cuando más rendido, más
[ofenda. 20
De nuestro campo quiero, en todo caso,
que salgan las infames meretrices,
que, de ser reducidos a este paso,
ellas solas han sido las raíces.
Para beber no quede más de un vaso, 25
y los lechos, un tiempo ya felices,
llenos de concubinas, se deshagan,
y de fajina y en el suelo se hagan.
No me huela el soldado otros olores
que el olor de la pez y de resina, 30
ni por golosidad de los sabores
traiga siempre aparato de cocina:
JORNADA PRIMERA p. 110
que el que usa en la guerra estos
[primores,
muy mal podrá sufrir la cota fina;
no quiero otro primor ni otra
[fragancia, 5
en tanto que español viva en
[Numancia.
No os parezca, varones, escabroso
ni duro este mi justo mandamiento,
que al fin conoceréis ser provechoso, 10
cuando aquél consigáis de vuestro
[intento.
Bien se os a de hacer dificultoso
dar a vuestras costumbres nuevo
[asiento; 15
mas, si no las mudáis, estará firme
la guerra que esta afrenta más confirme.
En blandas camas, entre juego y vino,
hállase mal el trabajoso Marte;
otro aparejo busca, otro camino; 20
otros brazos levantan su estandarte;
cada cual se fabrica su destino;
no tiene allí fortuna alguna parte;
la pereza fortuna baja cría;
la diligencia, imperio y monarquía. 25
Estoy con todo esto tan seguro
de que al fin mostrareis que sois
[romanos,
que tengo en nada el defendido muro
de estos rebeldes bárbaros hispanos; 30
y así, os prometo por mi diestra y juro
que, si igualáis al ánimo las manos,
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 111
que las mías se alarguen en pagaros,
y mi lengua también en alabaros.
Míranse los soldados unos a otros, y hacen señas a
uno de ellos, que se llama Gayo Mario, que
responda por todos, y dice: 5
Gayo. Si con atentos ojos has mirado,
ínclito general, en los semblantes
que a tus breves razones han mostrado
los que tienes ahora circunstantes,
cuál habrás visto sin color, turbado, 10
y cuál con ella, indicios bien bastantes
de que [el] temor y la vergüenza [a]
[una
nos aflige, molesta e importuna:
vergüenza, de mirar ser reducidos 15
a término tan bajo por su culpa,
que viendo ser por ti reprehendidos,
no saben a esa falta hacer disculpa;
temor, de tantos yerros cometidos;
y la torpe pereza que los culpa 20
los tiene de tal modo, que se holgaran
antes morir que en esto se hallaran.
Pero el lugar y tiempo que los
[queda
para mostrar alguna recompensa, 25
es causa que con menos fuerza
[pueda
fatigarte el rigor de tal ofensa.
De hoy más, con presta voluntad y leda,
el más mínimo de ésto[s] [cuida] y 30
[piensa
JORNADA PRIMERA p. 112
de ofrecer sin revés a tu servicio
la hacienda, vida, honra en
[sacrificio.
Admite, pues, de sus intentos sanos
al justo ofrecimiento, señor mío, 5
y considera al fin que son romanos,
en quien nunca faltó del todo brío.
Vosotros levantad las diestras manos,
en señal que aprobáis el voto mío.
Sol. 1.° Todo lo que habéis dicho 10
[confirmamos.
Sol. 2.° Y lo juramos todos.
Todos. Sí juramos.
Cip. Pues, arrimado a tal ofrecimiento,
crece ya desde hoy mi confianza, 15
creciendo en vuestros pechos
[ardimiento
y del viejo vivir nueva mudanza.
Vuestras promesas no se lleve el
[viento; 20
hacedlas verdaderas con la lanza;
que las mías saldrán tan verdaderas,
cuanto fuere el valor de vuestras
[veras.
Sol. 1.° Dos numantinos con seguro vienen 25
a darte, Cipión, una embajada.
Cip. ¿Por qué no llegan ya? ¿En qué se
[detienen?
Sol. Esperan que licencia les sea dada.
Cip. Si son embajadores, ya la tienen. 30
Sol. Embajadores son.
Cip. Dadles entrada;
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 113
que, aunque descubran cierto falso
[pecho,
al enemigo siempre de provecho,
jamás la falsedad vino cubierta
tanto con la verdad, que no mostrase 5
algún pequeño indicio, alguna puerta
por donde su maldad se atestiguase.
Oír al enemigo es cosa cierta
que siempre aprovechó más que
[dañase, 10
y, en las cosas de guerra, [la]
[experiencia
muestra que lo [que] digo es cierta
[ciencia.
Entran dos numantinos, embajadores. 15
Num. 1.° Si nos das, gran señor, grata licencia,
decirte he la embajada que traemos;
do estamos, [o] ante sola tu
[presencia,
todo a lo que venimos te diremos. 20
Cip. Decid; que adondequiera doy
[audiencia.
Num. 1.° Pues con ese seguro que tenemos,
de tu real grandeza concedido,
daré principio a lo que soy venido. 25
Numancia, de quien yo soy ciudadano,
ínclito general, a ti me envía,
como al más fuerte capitán romano
que ha cubierto la noche y visto el día,
a pedirte, señor, la amiga mano, 30
en señal de que cesa la porfía
JORNADA PRIMERA p. 114
tan trabada y cruel de tantos años,
que ha causado sus propios y tus daños.
Dice que nunca de la ley y fuero[s]
del Senado romano se apartara,
si el insufrible mando y desafueros 5
de un cónsul y otro no le fatigara.
Ellos con duros estatutos fieros,
y con su extraña condición avara,
pusieron tan gran yugo a nuestros
[cuellos, 10
que forzados salimos de él y de ellos,
y, en todo el largo tiempo que ha
[durado
entrambas partes la contienda, es cierto
que ningún general hemos hallado 15
con quien poder tratar algún
[concierto.
Empero ahora, que ha querido el hado
reducir nuestra nave a tan buen puerto,
las velas de la gavia recogemos 20
y a cualquiera partido nos ponemos.
No imagines que temor nos lleva
a pedirte las paces con instancia,
pues la larga experiencia ha dado prueba
del poder valeroso de Numancia. 25
Tu virtud y valor es quien nos ceba,
y nos declara que será ganancia
mayor que cuantas desear
[podemos,
si por señor y amigo te tenemos. 30
A esto ha sido la venida nuestra.
Respóndenos, señor, lo que te place.
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 115
Cip. ¡Tarde de arrepentidos dais la muestra!
Poco vuestra amistad me satisface.
De nuevo ejercitad la fuerte diestra,
que quiero ver lo que la mía hace;
quizá que ha puesto en ella la ventura 5
la gloria nuestra y vuestra
[sepultura.
A desvergüenza de tan largos años,
es poca recompensa pedir paces.
Seguid la guerra y renovad los 10
[daños.
Salgan de nuevo las valientes haces.
Num. 1.º La falsa confianza mil engaños
consigo trae; advierte lo que haces,
señor, que esa arrogancia que nos 15
[muestras,
remunera el valor en nuestras
[diestras;
y pues niegas la paz que con buen celo
te ha sido por nosotros demandada, 20
de hoy más la causa nuestra con el cielo
quedará por mejor calificada,
y antes que pise[s] de Numancia el
[suelo,
probarás dó se extiende la indignada 25
fuerza de aquel que, siéndote
[enemigo,
quiere ser tu vasallo y fiel amigo.
Cip. ¿Tenéis más que decir?
Num. No; más tenemos 30
que hacer, pues tú, señor, así lo
[quieres,
JORNADA PRIMERA p. 116
sin querer la amistad que te ofrecemos,
correspondiendo mal de ser quien
[eres.
Pero entonces verás lo que podremos
cuando nos muestres tú lo que 5
[pudieres:
que es una cosa razonar de paces,
y otra romper por las armadas haces.
Cip. Verdad decís; y así, para mostraros
si sé tratar en paz y hablar en 10
[guerra,
no os quiero por amigos aceptaros,
ni lo seré jamás de vuestra tierra.
Y con esto podéis luego tornaros.
Num. ¿Que en es[to] tu querer, señor, se 15
[encierra?
Cip. Ya te he dicho que sí.
Num. 2.° Pues, ¡sus!, al hecho;
que guerra ama el numantino
[pecho. 20
Vanse los embajadores, y dice Quinto Fabio,
hermano de Cipión:
Quin. El descuido pasado nuestro ha sido
el que les hace hablar de aquesta
[suerte; 25
mas ya es llegado el tiempo y
[es venido
do veréis vuestra gloria y vuestra
[muerte.
Cip. El vano blasonar no es admitido 30
de pecho valeroso, honrado y fuerte.
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 117
Templa las amenazas, Fabio, y
[calla,
y tu valor descubre en la batalla;
aunque yo pienso hacer que el
[numantino 5
nunca a las manos con nosotros venga,
buscando de vencerle tal camino,
que más a mi provecho se convenga,
y haré que abaje el brío y pierda el
[tino 10
y que en sí mismo su furor detenga.
Pienso de un hondo foso rodearlos,
y por hambre insufrible he de
[acabarlos.
No quiero yo que sangre de 15
[romanos
colore más el suelo de esta tierra;
basta la que han vertido estos hispanos
en tan larga, reñida y cruda guerra.
Ejercítense ahora vuestras manos 20
en romper y a cavar la dura tierra,
y cubrirse de polvo los amigos
que no lo están de sangre de enemigos.
No quede de este oficio reservado
ninguno que le tenga preeminente. 25
Trabaje el decurión como el soldado,
y no se muestre en esto diferente.
Yo mismo tomaré el hierro pesado
y romperé la tierra fácilmente.
Haced todos cual yo; veréis que 30
[hago
tal obra, con que a todos satisfago.
JORNADA PRIMERA p. 118
Quin. Valeroso señor y hermano mío,
bien nos muestras en esto tu cordura;
pues fuera conocido desvarío
y temeraria muestra de locura,
pelear contra el loco airado brío 5
de estos desesperados sin ventura.
Mejor será encerrarlos como dices,
y quitarles al brío las raíces.
Bien puede la ciudad toda cercarse,
si no es la parte (por) do el río la 10
[baña.
Cip. Vamos, y venga luego a efectuarse
esta mi nueva traza, usada hazaña;
que si en mi favor quiere mostrarse
el cielo, quedará sujeta España 15
al Senado romano, solamente
con vencer la soberbia de esta gente.
Vanse, y sale España, coronada con unas torres,
y trae un castillo en la mano, que significa
España. 20
Esp. ¡Alto, sereno y espacioso cielo,
que, con tus influencias, enriqueces
la parte que es mayor de este mi suelo
y sobre muchos otros le engrandeces:
muévate a compasión mi amargo 25
[duelo,
y, pues al afligido favoreces,
favoréceme a mí en ansia tamaña,
que soy la sola y desdichada
[España! 30
Basta ya que un tiempo me tuviste
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 119
todos mis flacos miembros
[abrasados,
y al sol por mis entrañas descubriste
al reino oscuro de los
[condenados, 5
y a mil tiranos mil riquezas diste;
a fenicios y a griegos entregados
mis reinos fueron porque tú has
[querido,
o porque mi maldad lo ha merecido. 10
¿Será posible que contino sea
esclava de naciones extranjeras,
y que un pequeño tiempo yo no vea
de libertad tendida[s] mis banderas?
Con justísimo título se emplea 15
en mí el rigor de tantas penas fieras,
pues mis famosos hijos y valientes
andan entre sí mismo[s] diferentes.
Jamás entre su pecho concertaron
los divididos ánimos furiosos; 20
antes entonces [más los] apartaron
cuando se vieron más menesterosos;
y así con sus discordias
[[convidaron]
los bárbaros [de pechos] codiciosos 25
a venir a entregarse en mis
[riquezas,
[usando] en mí y en ellos [mil]
[crudezas.
Numancia es la que ahora sola ha sido 30
quien la luciente espada sacó fuera,
y a costa de su sangre ha mantenido
JORNADA PRIMERA p. 120
la amada libertad suya y primera.
Mas, ¡ay!, que veo el término cumplido,
llegada ya la hora postrimera
do acabará su vida, y no su fama,
cual fénix renovándose en la llama. 5
Estos tan mucho temidos romanos,
que buscan de vencer cien mil
[caminos,
rehuyendo venir más a las manos
con los pocos valientes numantinos, 10
¡oh si saliesen sus intentos vanos,
y fuesen sus quimeras desatinos,
que esta pequeña tierra de
[Numancia
sacase de su pérdida ganancia! 15
Mas, ¡ay!, que el enemigo la ha cercado,
no sólo con las armas contrapuestas
al flaco muro suyo, mas ha obrado
con diligencia extraña y manos prestas
que un foso por la [margen] 20
[concertado
rodee a la ciudad por llano y
[cuestas;
sólo la parte por do el río se
[extiende, 25
de este ardid nunca visto se defiende.
Así están escogidos y encerrados
los tristes numantinos en sus muros;
ni ellos pueden salir, ni ser entrados,
y están de los asaltos bien seguros. 30
Pero en sólo mirar que están privados
de ejercitar sus fuertes brazos duros,
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 121
la guerra pediré o la muerte a
[voces,
con horrendos acentos y feroces;
y pues sola la parte por do corre
y toca a la ciudad el ancho Duero, 5
es aquella que ayuda y que socorre
en algo al numantino prisionero,
antes que alguna máquina o gran torre
en sus aguas se funde, rogar quiero
al caudaloso y conocido río, 10
en lo que puede, ayude al pueblo mío.
Duero gentil, que, con torcidas vueltas,
humedeces gran parte de mi [seno],
así en tus aguas siempre veas
[envueltas 15
arenas de oro cual el Tajo ameno;
así las ninfas fugitivas sueltas,
de que está el verde prado y bosque
[lleno,
vengan humildes a tus aguas claras, 20
y en prestar[te] favor no sean
[avaras,
que prestes a mis ásperos lamentos
atento oído, o que a escucharlos
[vengas, 25
aunque dejes un rato tus contentos.
Suplícote que en nada te detengas.
Si tú, con tus continuos crecimientos,
de estos fieros romanos no te
[vengas, 30
cerrado veo ya cualquier camino
a la salud del pueblo numantino.
JORNADA PRIMERA p. 122
Sale el río Duero con otros tres ríos, que serán tres
muchachos, vestidos como que son tres riachuelos
que entran en Duero junto a Soria, que en aquel
tiempo fue Numancia.
Due. Madre querida, España: rato había 5
que oí en mis oídos tus querellas,
y si en salir acá me detenía,
fue por [no] poder dar remedio a
[ellas.
El [fatal] miserable y triste día, 10
según el disponer de las estrellas,
se llega de Numancia, y cierto temo
que no hay remedio a su dolor
[extremo.
Con Obrón y Minuesa y también 15
[Tera,
cuyas aguas las mías acrecientan,
he llenado mi seno en tal manera,
que las usadas márgenes
[revientan; 20
mas, sin temor de mi veloz carrera,
cual si fuera un arroyo, veo que
[intentan
de hacer lo que tú, España, nunca
[veas: 25
sobre mis aguas, torres y trincheas.
Mas ya que el revolver del duro hado
tenga el último fin estatuido
de ese tu pueblo numantino
[armado, 30
pues a términos tales ha venido,
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 123
un consuelo le queda en este
[[estado]:
que no podrán las sombras del olvido
oscurecer el sol de sus hazañas,
en toda edad tenidas por extrañas; 5
y puesto que el feroz romano
[[tiende]
el paso [ahora] para tan fértil suelo,
que te oprime aquí y allí te ofende
con arrogante y ambicioso celo, 10
tiempo vendrá, según que así lo
[entiende
el saber que a Proteo ha dado el
[cielo,
que estos romanos sean oprimidos 15
por lo[s] que ahora tienen
[abatidos.
De remotas naciones venir veo
gentes que habitarán tu dulce seno
después que, como quiere tu deseo, 20
habrán a los romanos puesto freno:
godos serán, que, con vistoso arreo,
dejarán de su fama el mundo lleno;
vendrán a recoger[se] en tus
[entrañas, 25
dando de nuevo vida a sus hazañas.
Estas injurias vengará la mano
del fiero Atila en tiempos venideros,
poniendo al pueblo tan feroz romano
sujeto a obedecer todos sus fueros, 30
y portillos abriendo en Vaticano
sus bravos hijos y otros extranjeros,
JORNADA PRIMERA p. 124
[harán] que para huir vuelva la
[planta
el gran piloto de la nave santa;
y también vendrá tiempo en que se
[mire 5
estar blandiendo el español cuchillo
sobre el cuello romano, y que respire
sólo por la bondad de su [caudillo].
El grande Albano hará que se retire
el español ejército, sencillo, 10
no de valor, sino de poca gente,
pues que con ella hará que se le
[aumente;
y cuando [fuere ya más] conocido
el propio hacedor de tierra y cielo, 15
aquel que ha de quedar instituido
por visorrey de Dios en todo el suelo,
a tus reyes dará tal apellido,
que él vea que más cuadre y dé
[consuelo. 20
Católicos serán llamados todos,
sujeción e insignia de los godos;
pero el que más levantará la mano
en honra tuya y general contento,
haciendo que el valor del nombre 25
[hispano
tenga entre todos el mejor asiento,
un rey será de cuyo intento sano
grandes cosas me muestra el
[pensamiento; 30
será llamado, siendo suyo el mundo,
el segundo Felipo sin segundo.
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 125
Debajo de este imperio tan dichoso,
serán a una corona reducidos,
por bien universal y a tu reposo,
tus reinos, hasta entonces divididos.
El jirón lusitano, tan famoso, 5
que un tiempo se cortó de los
[vestidos
de la ilustre Castilla, ha de asirse
de nuevo, y a su antiguo ser venirse.
¡Qué envidia, qué temor, España 10
[amada,
te tendrán mil naciones
[extranjeras,
en quien tú teñirás tu aguda espada
y tenderás triunfando tus banderas! 15
Sírvate esto de alivio en la pasada
ocasión, por quien lloras tan de veras,
pues no puede faltar lo que
[ordenado
ya tiene de Numancia el duro hado. 20
Esp. Tus razones alivio han dado en parte,
famoso Duero, a las pasiones mías,
sólo porque imagino que no hay parte
de engaño [al]guno en estas
[profecías. 25
Due. Bien puede de hecho, España,
[asegurarte,
puesto que tarden tan dichosos
[días.
Y adiós, porque me esperan ya mis 30
[ninfas.
Esp. ¡El cielo aumente tus sabrosas linfas!
JORNADA SEGUNDA p. 126
JORNADA SEGUNDA
Salen Teógenes y Caravino, con otros cuatro
numantinos, gobernadores de Numancia, y Marquino,
hechicero, y siéntanse.
Teó. Paréceme, varones esforzados, 5
que en nuestros [daños] con rigor
[influyen
los tristes signos y contrarios hados,
pues nuestra fuerza humana
[disminuyen. 10
Tiénennos los romanos encerrados,
y con cobardes manos nos
[destruyen;
ni con matar muriendo no hay
[vengarnos, 15
ni podemos sin alas escaparnos.
No sólo a vencernos se despiertan
los que habemos vencido veces tantas;
que también españoles se conciertan
con ellos a segar nuestras 20
[gargantas.
Tan gran maldad los cielos no
[consientan;
con rayos hieran las ligeras plantas
que se muestren en daño del amigo, 25
favoreciendo al pérfido enemigo.
Mirad si imagináis algún remedio
para salir de tanta desventura,
porque este largo y trabajoso asedio
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 127
sólo promete presta sepultura.
El ancho foso nos estorba el medio
de probar con las armas la ventura,
aunque a veces valientes, fuertes
[brazos, 5
rompen mil [contrapuestos]
[embarazos.
Car. ¡A Júpiter pluguiera soberano
que nuestra juventud sola se viera
con todo el cruel ejército romano, 10
adonde el brazo rodear pudiera,
que allí, al valor de la española
[mano,
la misma muerte poco estorbo
[hiciera 15
para dejar de abrir franco camino
a la salud del pueblo numantino!
Mas pues en tales términos nos vemos,
que estamos como damas encerrados,
hagamos todo cuanto hacer 20
[podemos
para mostrar los ánimos osados:
a nuestros enemigos convidemos
a singular batalla; que, cansados
de este cerco tan largo, ser podría 25
quisiesen acabarle por tal vía.
Y cuando este remedio no suceda
a la justa medida del deseo,
otro camino de intentar nos queda,
aunque más trabajoso a lo que creo: 30
este foso y muralla que nos [veda]
el paso al enemigo que allí veo,
JORNADA SEGUNDA p. 128
en un tropel de noche le rompamos,
y por ayuda a los amigos vamos.
Num. 1.° O sea por el foso, o por la [muerte],
de abrir tenemos paso a nuestra vida:
que es dolor insufrible el de la muerte, 5
si llega cuando más vive la vida.
Remedio a las miserias es la muerte,
si se acrecientan ellas con la vida,
y suele tanto más ser excelente,
cuanto se muere más 10
[honradamente.
Num. 2.° ¿Con que más honra pueden apartarse
de nuestros cuerpos estas almas
[nuestras,
que en las romanas haces arrojarse 15
y en su daño mover las fuerzas
[diestras?
Y en la ciudad podrá muy bien
[quedarse
quien gusta de cobarde dar las 20
[muestras;
que yo mi gusto pongo en quedar
[muerto
en el [cerrado] foso o campo abierto.
Num. 3.° Esta [in]sufrible hambre macilenta, 25
que tanto nos persigue y nos rodea,
hace que en vuestro parecer consienta,
puesto que temerario y duro sea.
Muriendo, excusar hemos tanta afrenta;
y quien morir de hambre no desea, 30
arrójese conmigo al foso, y haga
camino su remedio con la daga.
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 129
Num. 4.° Primero que vengáis al trance duro
de esta resolución que habéis tomado,
paréceme ser bien que desde el muro
nuestro fiero enemigo sea [avisado],
diciéndole que de campo seguro 5
a un numantino y a otro su soldado,
y que la muerte de uno sea sentencia
que acabe nuestra antigua diferencia.
Son los romanos tan soberbia gente,
que luego aceptarán este partido; 10
y si lo aceptan, [creo] firmemente
que nuestro [amargo] daño ha
[fenecido,
pues está [un] numantino aquí
[presente 15
cuyo valor me tiene persuadido
que él solo contra tres de los
[romanos
quitará la victoria de las manos.
También será acertado que Marquino, 20
pues es un agorero tan famoso,
mire qué estrella, o qué planeta o
[signo
nos amenaza a muerte o fin
[honroso, 25
o si puede hallar algún camino
que nos pueda mostrar si del dudoso
cerco cruel do estamos oprimidos
saldremos vencedores o vencidos.
También primero encargo que se haga 30
a Júpiter solemne sacrificio,
de quien podremos esperar la paga
JORNADA SEGUNDA p. 130
harto mayor que nuestro beneficio.
Cúrese luego la profunda llaga
del arraigado acostumbrado vicio:
quizá con esto mudará de intento
el hado esquivo, y nos dará contento. 5
Para morir, jamás le falta tiempo
al que quiere morir desesperado.
Siempre seremos a sazón y a tiempo
para mostrar muriendo el pecho osado;
mas, porque no se pase en balde el 10
[tiempo,
mirad si os cuadra lo que he
[demandado,
y, si no os parece, dad un modo
que mejor venga y que convenga a 15
[todo.
Marq. Esa razón que muestran tus razones
es aprobada del intento mío.
Háganse sacrificios y oblaciones
y póngase en efecto el desafío, 20
que yo no perderé las ocasiones
de mostrar de mi ciencia el poderío:
yo os sacaré del hondo centro
[oscuro
quien nos declare el bien, el mal 25
[futuro.
Teó. Yo desde aquí me ofrezco, si os parece
que puede de mi esfuerzo algo fiarse,
de salir a esta duda que se ofrece,
si por ventura viene a efectuarse. 30
Car. Más honra tu valor claro merece;
bien pueden de tu esfuerzo confiarse
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 131
más difíciles cosas, y aun mayores,
por ser el que es mejor de los mejores.
[Y pues tú ocupas el lugar primero]
de la honra y valor con causa justa,
yo, que en todo me cuento por 5
[postrero,
quiero ser el heraldo de esta justa.
Num. 1.° Pues yo con todo el pueblo me prefiero
hacer de lo que Júpiter más gusta,
que son los sacrificios y oblaciones, 10
si van con enmendados corazones.
Num. 2.° Vámonos, y con presta diligencia
hagamos cuanto aquí propuesto
[habemos,
antes que la pestífera dolencia 15
de la hambre nos ponga en los
[extremos.
Si tiene el cielo dada la sentencia
de que en este rigor fiero acabemos,
revóquela, si acaso lo merece 20
la presta enmienda que Numancia
[ofrece.
Vanse, y salen Marandro y Leonicio, numantinos.
Leo. Marandro amigo, ¿dó vas,
o hacia dó mueves el pie? 25
Mara. Si yo mismo no lo sé,
tampoco tú lo sabrás.
Leo. ¡Cómo te saca de seso
tu amoroso pensamiento!
Mara. Antes, después que le siento, 30
tengo más razón y peso.
JORNADA SEGUNDA p. 132
Leo. Eso ya está averiguado:
que el que sirviere al amor,
ha de ser por [su] dolor
con razón muy más pesado.
Mara. De malicia o de agudeza 5
no escapa lo que dijiste.
Leo. Tú mi agudeza entendiste;
mas yo entendí tu simpleza.
Mara. ¿Qué simpleza?, ¿querer bien?
Leo. Si al querer no se mide 10
como la razón lo pide,
con cuándo, cómo, y a quién.
Mara. ¿Reglas quies poner [a] amor?
Leo. La razón puede ponellas.
Mara. Razonables serán ellas; 15
mas no de mucho primor.
Leo. En la amorosa porfía,
a razón no hay conocella.
Mara. Amor no va contra ella,
aunque de ella se desvía. 20
Leo. ¿No es ir contra la razón,
siendo tú tan buen soldado,
andar tan enamorado
en tan extraña ocasión?
Al tiempo que del dios Marte 25
has de pedir el favor,
¿te entretienes con amor,
quien mil blanduras reparte?
¿Ves la patria consumida
y de enemigos cercada, 30
y tu memoria, burlada
por amor, de ella se olvida?
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 133
Mara. En ira mi pecho se arde
por ver que hablas sin cordura.
¿Hizo el amor, por ventura,
a ningún pecho cobarde?
¿Dejé yo la centinela 5
por ir donde está mi dama,
o estoy durmiendo en la cama
cuando mi capitán vela?
¿Hasme visto tú faltar
de lo que debo a mi oficio, 10
para algún regalo o vicio,
ni menos por bien amar?
Y si nada no has hallado
de que debo dar disculpa,
¿por qué me das tanta culpa 15
de que sea enamorado?
Y si de conversación
me ves que ando siempre ajeno,
mete la mano en tu seno,
verás si tengo razón. 20
¿No sabes los muchos años
que tras Lira ando perdido?
¿No sabes que era venido
el fin todo a nuestros daños,
porque su padre ordenaba 25
de dármela por mujer,
y que Lira su querer
con el mío concertaba?
También sabes que llegó
en tan dulce coyuntura 30
esta fuerte guerra dura,
por quien mi gloria cesó.
JORNADA SEGUNDA p. 134
Dilatóse el casamiento
hasta acabar esta guerra,
porque no está nuestra tierra
para fiestas y contento.
Mira cuán poca esperanza 5
puedo tener de mi gloria,
pues está nuestra victoria
toda en la enemiga lanza.
De la hambre fatigados,
sin medio de algún remedio, 10
tal muralla y foso en medio,
pocos, y ésos encerrados;
pues como veo llevar
mis esperanzas del viento,
ando triste y descontento, 15
así cual me ves andar.
Leo. Sosiega, Marandro, el pecho;
vuelve al brío que tenías;
quizá que por otras vías
se ordena nuestro provecho, 20
y Júpiter soberano
nos descubra buen camino
por do el pueblo numantino
quede libre del romano,
y en dulce paz y sosiego 25
de tu esposa gozarás,
y la llama templarás
de aquese amoroso fuego;
que par[a] tener propicio
al gran Júpiter tonante, 30
[ho]y Numancia en este instante
le quiere hacer sacrificio.
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 135
[Ya el pueblo viene y se muestra
con las víctimas e incienso.
¡Oh Júpiter, padre inmenso,
mira la miseria nuestra!]
Apártanse a un lado, y salen dos numantinos 5
vestidos como sacerdotes antiguos, y han de traer
asido de los cuernos en medio un carnero grande,
coronado de oliva y otras flores, y un paje con una
fuente de plata y una toalla, y otro con un jarro
de agua y otros dos con dos jarros de vino, y otro 10
con otra fuente de plata con un poco de incienso, y
otro(s) con fuego y leña, y otro que ponga una mesa
con un tapete donde se ponga todo lo que hubiere
en la comedia, en hábitos de numantinos; y luego los
sacerdotes, dejando el uno el carnero de la mano, 15
diga, y han de entrar Teógenes y muchos
numantinos.
Sac. 1.° Señales ciertas de dolores ciertos
se me han representado en el camino,
y los canos cabellos tengo yertos. 20
Sac. 2.° Si acaso yo no soy mal adivino,
nunca con bien saldremos de esta
[empresa.
¡Ay, desdichado pueblo numantino!
Sac. 1.° Hagamos nuestro oficio con la priesa 25
que nos incitan los agüeros tristes.
Poned, amigos, hacia aquí esa mesa.
Sac. 2.° El vino, incienso y agua que
[trajistes
ponedlo encima y apartaos afuera, 30
y arrepentíos de cuanto mal hicistes:
que la oblación mejor y la primera
que se ha de ofrecer al alto cielo,
JORNADA SEGUNDA p. 136
es alma limpia y voluntad sincera.
Sac. 1.° El fuego no le hagáis vos en el suelo,
que aquí viene brasero para ello,
que así lo pide el religioso celo.
Sac. 2.° Lavaos las manos y limpiaos el cuello. 5
Dad acá el agua. ¿El fuego no se
[enciende?
Num. No hay quien pueda, señor[es],
[encendello.
Sac. 2.° ¡Oh Júpiter! ¿Qué es esto que pretende 10
de hacer en nuestro daño el hado
[esquivo?
¿Cómo el fuego en la tea no se
[enciende?
Num. Ya parece, señor, que está algo 15
[vivo.
Sac. 2.° Quítate afuera. ¡Oh flaca llama
[oscura,
que dolor en mirarte tal recibo!
¿No miras cómo el humo se apresura 20
a caminar al lado de poniente,
y la amarilla llama, mal segura,
sus puntas encamina hacia el oriente?
¡Desdichada señal, señal notoria
que nuestro mal y daño está 25
[patente!
Sac. 1.° Aunque lleven romanos la victoria
de nuestra muerte, en humo ha de
[tornarse,
y en llamas vivas nuestra muerte y 30
[gloria.
Sac. 2.° Pues debe con el vino rociarse
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 137
el sacro fuego, dad acá ese vino
y el incienso también que ha de
[quemarse.
Rocía el fuego con el vino a la redonda, y luego
pone el incienso en el fuego, y dice: 5
Al bien del triste pueblo numantino
endereza, ¡oh gran Júpiter!, la fuerza
propicia del contrario amargo sino.
Así como este ardiente fuego
[fuerza 10
a que en humo se vaya el sacro
[incienso,
así se haga al enemigo fuerza
para que en humo, eterno padre
[inmenso, 15
todo su bien, toda su gloria vaya,
así como tú puedes y yo pienso;
tengan los cielos su poder a raya,
así como esta víctima tenemos,
y, lo que ella ha de haber, él también haya. 20
Sac. 1.° Mal responde el agüero; mal
[podremos
ofrecer esperanza al pueblo triste,
[para salir del mal que poseemos].
Hácese ruido debajo del tablado con un barril 25
lleno de piedras, y dispárese un cohete volador.
Sac. 2.° ¿No oyes un ruido, amigo? Di, ¿no
[viste
el rayo ardiente que pasó volando?
[Presagio] verdadero de esto fuiste. 30
JORNADA SEGUNDA p. 138
Sac. 1.° Turbado estoy; de miedo estoy
[temblando.
¡Oh qué señales!, a lo que yo veo,
¡qué amargo fin está[n]
[pronosticando! 5
¿No ves un escuadrón airado y feo?
¿Ves unas águilas feas que pelean
con otras aves en marcial rodeo?
Sac. 2.° Sólo su esfuerzo y su rigor emplean
en encerrar las aves en un cabo, 10
y con astucia y arte las rodean.
Sac. 1.° Tal seña[l] [vit]upero y no la alabo.
¿Aguilas imperiales vencedoras?
¡Tú verás de Numancia presto el cabo!
Sac. 2.° Aguilas, de gran mal anunciadoras, 15
partíos, que ya el agüero vuestro
[entiendo,
ya [en] efecto contadas son las horas.
Sac. 1.° Con todo, el sacrificio hacer pretendo
de esta inocente víctima, guardada 20
para pagar el dios del gesto
[horrendo.
Sac. 2.° ¡Oh gran Plutón, a quien por
[suerte dada
[le fue la habitación] del reino 25
[oscuro
y el mando en la infernal [triste]
[morada!
Así vivas en paz, cierto y seguro
de que la hija de la sacra Ceres 30
corresponda a tu amor con amor
[puro,
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 139
que todo aquello que en provecho
[vieres
venir del pueblo triste que te invoca,
lo allegues cual se espera de quien
[eres. 5
Atapa la profunda, oscura boca
por do salen las tres fieras hermanas
a hacernos el daño que nos toca,
y sean de dañarnos tan livianas
sus intenciones, que las lleve el viento, 10
como se lleva el pelo de estas lanas.
Quita algunos pelos del carnero,
y échalos al aire.
Sac. 1.° Y así como te baño y ensangriento
este cuchillo [en] esta sangre pura 15
con alma limpia y limpio pensamiento,
así la tierra de Numancia dura
se bañe con la sangre de romanos,
y aun los sirva también de
[sepultura. 20
Sale por el hueco del tablado un demonio hasta el
medio cuerpo, y ha de arrebatar el carnero y volverse
a disparar el fuego y todos los sacrificios.
Sac. 2.° Mas ¿quién me ha arrebatado de las
[manos 25
la víctima? ¿Qué es esto, dioses
[santos?
¿Qué prodigios son estos tan insanos?
No os han enternecido ya los
[llantos 30
JORNADA SEGUNDA p. 140
de este pueblo lloroso y afligido,
ni la arpada voz de aquestos
[cantos
antes creo que se han endurecido,
cual pueden inferir en las 5
[señales
tan fieras como aquí han acontecido.
Nuestros vivos remedios son
[mortales;
toda nuestra pereza es diligencia, 10
[y los bienes ajenos, nuestros
[ma[les].
Num. En fin dado han los cielos la sentencia
de nuestro fin amargo y miserable.
No nos quiere valer ya su clemencia; 15
lloremos, pues es fin tan
[lamentable,
nuestra desdicha; que la edad
[postrera
de él y de nuestras fuerzas siempre 20
[hable.
Teó. Marquino haga la experiencia entera
de todo su saber, y sepa cuánto
nos promete de mal la lastimera
suerte, que ha vuelto nuestra risa en 25
[llanto.
Vanse todos, y quedan Marandro y Leonicio.
Mara. Leonicio, ¿qué te parece?
¿Han remedio nuestros males
con estas buenas señales 30
que aquí el cielo nos ofrece?
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 141
¡Tendrá fin mi desventura
cuando se acabe la guerra,
que será cuando la tierra
me sirva de sepultura!
Leo. Marandro, al que es buen soldado, 5
agüeros no le dan pena,
que pone la suerte buena
en el ánimo esforzado,
y esas vanas apariencias
nunca le turban el tino: 10
su brazo es su estrella o sino;
su valor, sus influencias.
Pero si quieres creer
en este notorio engaño,
aún quedan, si no me engaño, 15
experiencias más que hacer,
que Marquino las hará,
las mejores de su ciencia,
y el fin de nuestra dolencia,
si es buena o mala, sabrá. 20
Paréceme que le veo.
Mara. ¡En qué extraño traje viene!
Quien con feos se entretiene,
no es mucho que venga feo.
¿Será acertado seguirle? 25
Leo. Acertado me parece,
por si acaso se le ofrece
algo en que poder servirle.
Aquí sale Marquino con una ropa de bocací
grande y ancha, y una cabellera negra, y los pies 30
descalzos, y la cinta traerá de modo que se le vean
tres redomillas llenas de agua: la una negra, y la
JORNADA SEGUNDA p. 142
otra clara, y la otra teñida con azafrán; y una
lanza en la mano, teñida de negro, y en la otra un
libro; y ha de venir otro con él, que se llama Milbio,
y cuando entran Leonicio y Marandro, se apartan
afuera Marquino y Milbio. 5
Marq. ¿Dó dices, Milbio, que está el joven
[triste?
Mil. En esta sepultura está encerrado.
Marq. No yerres el lugar do le perdiste.
Mil. No; que con esta yedra señalado 10
dejé el lugar adonde el mozo tierno
fue con lágrimas tiernas enterrado.
Marq. ¿De qué murió?
Mil. Murió de mal gobierno;
la flaca hambre le acabó la vida, 15
peste cruel, salida del infierno.
Marq. ¿Al fin dices que ninguna herida
le cortó el hilo del vital aliento,
ni fue cáncer ni llaga su homicida?
Esto te digo, porque hace al cuento 20
de mi saber [que esté] este cuerpo
[entero,
organizado todo y en su asiento.
Mil. Habrá tres horas que le di el postrero
reposo y le entregué a la sepultura, 25
y de hambre murió, como refiero.
Marq. Está muy bien, y es buena coyuntura
lo que me ofrecen los propicios
[signos
para invocar de la región oscura 30
los feroces espíritus malignos.
Presta atentos oídos a mis versos.
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 143
Fiero Plutón, que en la región
[oscura,
entre ministros de ánimos perversos,
te cupo de reinar suerte y ventura:
haz, aunque sean [de] tu gusto 5
[adversos,
cumplidos mis deseos en la dura
ocasión que te invoco; no te tardes,
ni a ser más oprimido de mí aguardes.
Quiero que [al] cuerpo que aquí 10
[está encerrado
vuelva el alma que le daba vida,
aunque el fiero Carón del otro lado
la tenga en la ribera denegrida,
y aunque en las tres gargantas del 15
[airado
(can) Cerbero esté penada y
[escondida.
Salga, y torne a la luz del [mundo]
[nuestro, 20
que luego tornará al oscuro vuestro;
y pues ha de salir, salga informada
del fin que ha de tener guerra tan
[[cruda],
y de esto no me encubra y calle nada, 25
ni me deje confuso y con más duda
la plática de esta alma desdichada;
de toda [ambigüedad] libre y
[desnuda
tiene de ser. Envíala; ¿qué 30
[esperas?
¿Esperas a que hable con más veras?
JORNADA SEGUNDA p. 144
¿No desmovéis la piedra, desleales?
Decid, ministros falsos: ¿qué os
[detiene?
¿Cómo no me habéis dado ya señales
de que hacéis lo que digo y me 5
[conviene?
¿Buscáis con deteneros vuestros males,
o gustáis de que ya al momento
[ordene
de poner en efecto los conjuros 10
que ablanden vuestros fieros
[pechos duros?
Ea, pues, vil canana mentirosa;
aparejaos al duro sentimiento,
pues sabéis que mi voz es poderosa 15
de doblaros la [rabia] y el tormento.
Dime, traidor esposo de la esposa
que seis mes[es] del año a su contento
está, sin duda, haciéndote cornudo:
¿por qué a mis peticiones estás mudo? 20
Este yerro, bañado en agua clara
que al suelo no tocó en el mes de
[mayo,
herirá en esta piedra, y hará clara
y patente la fuerza de este ensayo. 25
Con el agua clara de la redomilla baña el hierro
de la lanza, y luego herirá en la tabla, y debajo
suenan cohetes, y hágase ruido.
Ya parece, canalla, que a la clara
dais muestras de que os toma cruel 30
[desmayo.
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 145
¿Qué rumores son estos? ¡Ea,
[malvados,
que aun sin venir aquí venís
[forzados!
Levantad esta piedra, fementidos, 5
y descubrid el cuerpo que aquí
[yace.
¿Qué es esto? ¿Qué tardáis? ¿A dó
[sois idos?
¿Cómo mi mando al punto no se 10
[hace?
¿No curáis de amenazas,
[descreídos?
Pues no esperéis que más os amenace;
esta agua negra del estigio lago 15
dará a vuestra tardanza presto pago.
Agua de la fatal negra laguna,
cogida en triste noche, oscura y negra:
¡por el poder que en ti sola se aúna,
a quien otro poder ninguno quiebra, 20
a la banda diabólica importuna
y a quien la primer forma de culebra
tomó, conjuro, apremio, pido y mando
que venga a obedecerme aquí
[volando! 25
Rocía con agua negra la sepultura, y ábrese.
¡Oh mal logrado mozo! Salid fuera;
volved a ver el sol claro y sereno;
[dejad] aquella región do no se
[espera 30
en ella un día sosegado y bueno;
JORNADA SEGUNDA p. 146
dame, pues puedes, relación entera
de lo que has visto en el profundo seno,
digo, de aquello a que mandado eres,
y más si al caso toca y tú pudieres.
Sale el cuerpo amortajado, con un rostro de 5
muerte, y va saliendo poco a poco, y, en saliendo,
déjase caer en el tablado.
¿Qué es esto? ¿No respondes?, ¿no
[revives?
¿Otra vez has gustado de la muerte? 10
Pues yo haré que con tu pena avives
y tengas el hablarme a buena suerte.
Pues eres de los míos, no te
[esquives
de hablarme, responderme; mira, 15
[advierte
que, si callas, haré que con tu mengua
sueltes la atada y enojada lengua.
Rocía el cuerpo con el agua amarilla,
y luego le azotará. 20
[Espíritus malignos, ¿no
[aprovecha?]
Pues esperad: saldrá el agua encantada,
que hará mi voluntad tan satisfecha,
cuanto es la vuestra pérfida y dañada; 25
y aunque esta carne fuera polvos
[hecha,
siendo con este azote castigada,
cobrará nueva aunque ligera vida,
del áspero rigor suyo oprimida. 30
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 147
Alma rebelde, vuelve al aposento
que pocas horas ha desocupaste.
Ya vuelves; ya lo muestras; ya te
[siento,
que al fin a tu pesar en él te entraste. 5
En este punto se estremece el cuerpo, y habla.
Muer. Cese la furia del rigor violento
tuyo, Marquino; baste, triste, baste
lo que yo paso en la región
[oscura, 10
sin que tú crezcas más mi desventura.
Engáñaste si piensas que recibo
contento de volver a esta penosa,
mísera y corta vida que ahora vivo,
que ya me va faltando presurosa; 15
antes me causas un dolor esquivo,
pues otra vez la muerte rigurosa
triunfará de mi vida y de mi alma,
mi enemigo tendrá doblada palma,
el cual, con otros del oscuro bando, 20
de los que son sujetos a agradarte,
están con rabia eterna aquí
[esperando
a que acabe, Marquino, de informarte
del lamentable fin, del mal infando 25
que de Numancia puedo asegurarte,
la cual acabará a las mismas manos
de los que son a ella más cercanos.
No llevarán romanos la victoria
de la fuerte Numancia, ni ella menos 30
tendrá del enemigo triunfo o gloria,
JORNADA SEGUNDA p. 148
amigos y enemigos siendo buenos;
no entiendas que de paz habrá
[memoria,
que habrá albergue en sus contrarios
[senos; 5
el amigo cuchillo el homicida
de Numancia será, y será su vida;
y quédate, Marquino, que los hados
no me conceden más hablar contigo,
y aunque mis dichos tengas por 10
[trocados,
al fin saldrá verdad lo que te digo.
En diciendo esto, se arroja el cuerpo en la sepultura.
Marq. ¡Oh tristes signos, signos desdichados!
Si esto ha de suceder del pueblo amigo, 15
primero que mirar tal desventura,
mi vida acabe en esta sepultura.
Arrójase Marquino en la sepultura.
Mara. Mira, Leonicio, si ves
por dó yo pueda decir 20
que no me haya de salir
todo mi gusto al revés.
De toda nuestra ventura
cerrado está ya el camino;
si no, dígalo Marquino, 25
el muerto, y la sepultura.
Leo. Que todas son ilusiones,
quimeras y fantasías,
agüeros y hechicerías,
diabólicas invenciones; 30
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 149
no muestres que tienes poca
ciencia en creer desconciertos:
que poco cuidan los muertos
de lo que a los vivos toca.
Mara. Nunca Marquino hiciera 5
desatino tan extraño,
si nuestro futuro daño
como presente no viera.
Avisemos de este paso
al pueblo, que está mortal. 10
Mas, para dar nueva tal,
¿quién podrá mover el paso?
JORNADA TERCERA p. 150
JORNADA TERCERA
Salen Cipión, y Jugurta, y Mario, romanos.
Cip. En forma estoy contento en mirar
[cómo
corresponde a mi gusto la ventura, 5
y esta libre nación soberbia domo
sin fuerzas, solamente con cordura.
En viendo la ocasión, luego la tomo,
porque sé cuánto corre y se
[apresura, 10
y si se pasa, en cosas de la guerra,
el crédito consume y vida atierra.
Juzgaba de ésa el loco desvarío
tener los enemigos encerrados,
y que era mengua del romano brío 15
no vencerlos con modos más usados.
Bien sé que lo habrán dicho; mas yo fío
que, los que fueren prácticos
[soldados,
dirán que es de tener en mayor cuenta 20
la victoria que menos ensangrienta.
¿Qué gloria puede haber más levantada,
en las cosas de guerra que aquí digo,
que, sin quitar de su lugar la espada,
vencer y sujetar al enemigo? 25
Que, cuando la victoria es granjeada
con la sangre vertida del amigo,
el gusto mengua que causar pudiera
la que sin sangre tal ganada fuera.
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 151
Tocan una trompeta del muro de Numancia.
Jug. Oye, señor, que de Numancia suena
el son de una trompeta, y me
[aseguro
que decirte algo desde allá se ordena, 5
pues el salir acá lo estorba el muro.
Caravino se ha puesto en una almena,
y una señal ha hecho de seguro;
lleguémonos más cerca.
Cip. Ea, lleguemos. 10
No más: que desde aquí lo
[entenderemos.
Pónese Caravino en la muralla, con una bandera
o lanza en la mano, y dice:
Car. ¡Romanos! ¡Ah, romanos! ¿Puede acaso 15
ser de vosotros esta voz oída?
Mar. Puesto que más abajas y hables paso,
de cualquier tu razón será
[entendida.
Car. Decid al general que alargue el paso 20
al foso, porque viene dirigida
a él una embajada.
Cip. Dila presto,
que [yo] soy Cipión.
Car. Escucha el resto. 25
Dice Numancia, general prudente,
que consideres bien que ha muchos
[años
que entre la nuestra y tu romana
[gente 30
JORNADA TERCERA p. 152
duran los males de la guerra extraños,
y que, por evitar que no se aumente
la dura pestilencia de estos daños,
quiere, si tú quisieres, acaballa
con una breve y singular batalla. 5
Un soldado se ofrece de los nuestros
a combatir cerrado en estacada
con cualquiera esforzado de los
[vuestros,
para acabar contienda tan trabada; 10
y al que los hados fueren tan
[siniestros,
que allí le deje[n] sin la vida amada,
si fuere el nuestro, démoste la
[tierra; 15
si el tuyo fuere, acábese la guerra.
Y por seguridad de este concierto,
daremos a tu gusto las rehenes.
Bien sé que en él vendrás, porque
[estás cierto 20
de los soldados que a tu cargo tienes,
y sabes que el menor, a campo
[abierto,
hará sudar el pecho, rostro y sienes
al más aventajado de Numancia; 25
así que está segura tu ganancia.
Porque a la ejecución se venga
[luego,
respóndeme, señor, si estás en ello.
Cip. Donaire es lo que dices, risa y 30
[juego,
y loco el que piensa de hacello.
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 153
Usad el medio del humilde ruego,
si queréis que se escape vuestro cuello
de probar el rigor y filos diestros
del romano cuchillo y brazos
[nuestros. 5
La fiera que en la jaula está
[encerrada
por su selvatiquez y fuerza dura,
si puede allí con mano ser domada,
y con el tiempo y medios de cordura, 10
quien la dejase libre y desatada,
daría grandes muestras de locura.
Bestias sois, y, por tales, encerradas
os tengo donde habéis de ser
[domadas; 15
mía será Numancia a pesar vuestro,
sin que me cueste un mínimo soldado,
y el que tenéis vosotros por más
[diestro,
rompa por ese foso trincheado; 20
y si en esto os parece que yo muestro
un poco mi valor acobardado,
el viento lleve [ahora] esta
[vergüenza,
y vuélvala la fama cuando venza. 25
Vanse Cipión y los suyos, y dice Caravino:
Car. ¿No escuchas más, cobarde? ¿Ya te
[escondes?
¿Enfádate la igual, justa batalla?
Mal con tu nombradía correspondes; 30
mal podrás de este modo sustentalla;
JORNADA TERCERA p. 154
en fin, como cobarde me respondes.
Cobardes sois, romanos, vil canalla,
con vuestra muchedumbre
[confiados,
y no en los diestros brazos levantados. 5
¡Pérfidos, desleales, fementidos,
crueles, revoltosos y tiranos;
cobardes, indiciosos, malnacidos,
pertinaces, feroces y villanos;
adúlteros, infames, conocidos 10
por de industriosos, mas cobardes
[manos!
¿Qué gloria alcanzaréis en darnos
[muerte,
teniéndonos atados de esta suerte? 15
En [formado] escuadrón o manga
[suelta,
en la campaña rasa, do no pueda
estorbar la mortal fiera revuelta
el ancho foso y muro que la veda, 20
será bien que, sin dar el pie la vuelta,
y sin tener jamás la espada queda,
ese ejército mucho bravo vuestro
se viera con el poco flaco nuestro;
mas, como siempre estáis 25
[acostumbrados
a vencer con ventajas y con mañas,
estos conciertos, en valor fundados,
no los admiten bien vuestras marañas;
[liebres en pieles fieras disfrazados, 30
load y engrandeced vuestras
[hazañas],
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 155
que espero en el gran Júpiter de
[[veros]
sujetos a Numancia y a sus fueros.
Vase, y torna a salir fuera con Teógenes, y Caravino,
y Marandro, y otros. 5
Teó. En términos nos tiene nuestra suerte,
dulces amigos, que sería ventura
de acabar nuestros daños con la
[muerte;
por nuestro mal, por nuestra 10
[desventura,
visteis del sacrificio el triste agüero,
y a Marquino tragar la sepultura;
el desafío no ha importado un cero;
¿de intentar qué me queda? No 15
[lo siento.
Uno es [aceptar] el fin postrero.
Esta noche se muestre el ardimiento
del numantino acelerado pecho,
y póngase por obra nuestro intento. 20
El enemigo muro sea deshecho;
salgamos a morir a la campaña,
y no como cobardes en estrecho.
Bien sé que sólo sirve esta hazaña
de que a nuestro morir se mude el 25
[modo,
que con ella la muerte se acompaña.
Car. Con este parecer yo me acomodo.
Morir quiero rompiendo el fuerte muro
y deshacerlo por mi mano todo; 30
mas tienen una cosa mal seguro:
JORNADA TERCERA p. 156
que, si nuestras mujeres saben esto,
de que no haremos nada os aseguro.
Cuando otra vez tuvimos presupuesto
de huirnos y dejarlas, cada uno
fiado en su caballo y vuelo presto, 5
ellas, que el trato a ellas importuno
supieron, al momento nos robaron
los frenos, sin dejarnos solo uno.
Entonces el huir nos estorbaron,
y así lo harán ahora fácilmente, 10
si las lágrimas muestran que
[mostraron.
Mara. Nuestro designio a todas es patente;
todas lo saben ya, y no queda
[alguna 15
que no se queje de ello amargamente,
y dicen que, en la buena o ruin fortuna,
quieren en vida o muerte
[acompañaros,
aunque su compañía os sea 20
[importuna.
Entran cuatro mujeres de Numancia, cada una con
un niño en brazos y otros de las manos, y Lira,
doncella.
Veislas aquí do vienen a rogaros 25
no las dejéis en tantos embarazos;
aunque seáis de acero, han de
[ablandaros;
los tiernos hijos vuestros en los brazos
las tristes traen; ¿no veis con qué 30
[señales
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 157
de amor le[s] dan los últimos
[abrazos?
Muj. 1.ª Dulces señores míos: tras cien
[males,
hasta aquí de Numancia padecidos, 5
que son menores los que son mortales,
y en los bienes también que ya son
[idos,
siempre mostramos ser mujeres
[vuestras, 10
y vosotros también nuestros maridos.
¿Por qué [en] las ocasiones tan
[siniestras
que el cielo airado ahora nos ofrece,
nos dais de aquel amor tan cortas 15
[muestras?
Hemos sabido, y claro se parece,
que en las romanas manos
[arrojaros
queréis, pues su rigor menos empece 20
que no la hambre de que veis cercaros,
de cuyas flacas manos desabridas
por imposible tengo el escaparos.
Peleando queréis dejar las vidas,
y dejarnos también desamparadas, 25
a deshonras y a muertes ofrecidas.
Nuestro cuello ofreced a las espadas
vuestras primero, que es mejor partido
que vernos de enemigos deshonradas.
Yo tengo en mi intención instituido 30
que, si puedo, haré cuanto en mí fuere
por morir do muriere mi marido.
JORNADA TERCERA p. 158
Esto mismo hará la que quisiere
mostrar que no los miedos de la muerte
estorban de querer a quien bien
[quiere,
en buena o en mala, dulce, alegre 5
[suerte.
Muj. 2.ª ¿Qué pensáis, varones claros?
¿Revolvéis aun todavía
en la triste fantasía
de dejarnos y ausentaros? 10
¿Queréis dejar, por ventura,
a la romana arrogancia
las vírgenes de Numancia
para mayor desventura,
y a los libres hijos vuestros 15
queréis esclavos dejarlos?
¿No será mejor [ahogarlos]
con los propios brazos vuestros?
¿Queréis hartar el deseo
de la romana codicia, 20
y que triunfe su injusticia
de nuestro justo trofeo?
[Serán por ajenas manos
nuestras casas derribadas.
Y las bodas esperadas 25
¿hanlas de gozar romanos?
En salir haréis error
que acarrea cien mil yerros,
porque dejáis sin los perros
el ganado, y sin señor. 30
Si al foso queréis salir,
llevadnos en tal salida,
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 159
porque tendremos por vida
a vuestros lados morir.]
No apresuréis el camino
al morir, porque su estambre
cuidado tiene la hambre 5
de cercenarla contino.
Muj. 3.ª Hijos de estas tristes madres,
¿qué es esto? ¿Cómo no habláis,
y con lágrimas rogáis
que no os dejen vuestros padres? 10
Basta que la hambre insana
os acabe con dolor,
sin esperar el rigor
de la aspereza romana.
Decidles que os engendraron 15
libres, y libres nacistes,
y que vuestras madres tristes
también libres os criaron.
Decidles que, pues la suerte
nuestra va tan decaída, 20
que, como os dieron la vida,
asimismo os den la muerte.
¡Oh muros de esta ciudad!
Si podéis hablar, decid
y mil veces repetid: 25
¡Numantinos, libertad
los templos, las casas vuestras,
levantadas en concordia!
Hoy piden misericordia
hijos y mujeres vuestras. 30
Ablandad, caros varones,
esos pechos diamantinos,
JORNADA TERCERA p. 160
y mostrad, cual numantinos,
amorosos corazones:
que no por romper el muro
se remedia un mal tamaño;
antes en ello está el daño 5
más propincuo y más seguro.
Lira. También las tristes doncellas
ponen en vuestra defensa
el remedio de su ofensa
y el alivio a sus querellas. 10
No dejéis tan ricos robos
a las codiciosas manos.
Mirad que son los romanos
hambrientos y fieros lobos.
Desesperación notoria 15
es esta que hacer queréis,
adonde sólo hallaréis
breve muerte y larga gloria.
Mas ya que salga mejor
que yo pienso esta hazaña, 20
¿qué ciudad hay en España
que quiera daros favor?
Mi pobre ingenio os advierte
que, si hacéis esta salida,
al enemigo dais vida 25
y a toda Numancia muerte.
De vuestro acuerdo gentil
los romanos burlarán;
pero decidme: ¿qué harán
tres mil con ochenta mil? 30
Aunque tuviesen abiertos
los muros y su defensa,
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 161
seríades con ofensa
mal vengados y bien muertos.
Mejor es que la ventura
o el daño que el cielo ordena,
o nos salve o nos condena 5
de la vida o sepultura.
Teó. Limpiad los ojos [húmedos] del
[llanto,
mujeres tiernas, y tened entendido
que vuestra angustia la sentimos tanto, 10
que responde al amor nuestro subido.
Ora crezca el dolor, ora el quebranto
sea por nuestro bien diminuido,
jamás en muerte o vida os
[dejaremos; 15
antes en muerte o vida os serviremos.
Pensábamos salir al foso, ciertos
antes de allí morir que de escaparnos,
pues fuera quedar vivos aunque
[muertos, 20
si muriendo pudiéramos vengarnos;
mas, pues nuestros designios
[descubiertos
han sido, y es [locura] aventurarnos,
amados hijos y mujeres nuestras, 25
nuestras vidas serán de hoy más las
[vuestras.
Sólo se ha de mirar que el enemigo
no alcance de nosotros triunfo o
[gloria; 30
antes ha de servir él de testigo
que apruebe y determine la historia;
JORNADA TERCERA p. 162
y si todos venís en lo que digo,
mil siglos durará nuestra memoria,
y es que no quede cosa aquí en
[Numancia
de do el contrario pueda hacer 5
[ganancia.
En medio de la plaza se haga un fuego,
en cuya ardiente llama licenciosa
nuestras riquezas todas se echen
[luego, 10
desde la pobre a la más rica cosa;
y esto podréis tener a dulce juego,
cuando os declare la intención
[honrosa
que se ha de efectuar después que sea 15
abrasada cualquier rica presea.
Y para entretener por algún hora
la hambre que ya roe nuestros
[huesos,
haréis descuartizar luego a la hora 20
esos tristes romanos que están presos,
y sin del chico al grande hacer mejora,
repártanse entre todos, que con
[ésos
será nuestra comida celebrada 25
por España, cruel, necesitada.
Car. Amigos, ¿qué os parece? ¿Estáis en
[esto?
Digo que a mí me tiene satisfecho,
y que a la ejecución se venga presto 30
de un tan extraño y tan honroso
[hecho.
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 163
Teó. Pues yo de mi intención os diré el
[resto:
después que sea lo que digo hecho,
vamos a ser ministros todos luego
de encender el ardiente y rico fuego. 5
Muj. 1.ª Nosotras desde aquí ya comenzamos
a dar con voluntad nuestros arreos,
y a las vuestras las vidas
[entregamos,
como se han entregado los deseos. 10
Lira. Pues caminemos presto; vamos,
[vamos,
y abrásense en un punto los trofeos
que pudieran hacer ricas las
[manos, 15
y aun hartar la codicia de romanos.
Vanse todos, y, al irse, Marandro ase a Lira de
la mano, y ella se detiene, y entra Leonicio y
apártase a un lado y no le ven, y dice Marandro:
Mara. No vayas tan de corrida, 20
Lira; déjame gozar
del bien que me puede dar
en la muerte alegre vida.
Deja que miren mis ojos
un rato tu hermosura, 25
pues tanto mi desventura
se entretiene en mis enojos.
¡Oh dulce Lira, que suenas
contino en mi fantasía
con tan suave agonía, 30
que vuelve en gloria mis penas!
JORNADA TERCERA p. 164
¿Qué tienes? ¿Qué estás pensando,
gloria de mi pensamiento?
Lira. Pienso cómo mi contento
y el tuyo se va acabando;
y no será su homicida 5
el cerco de nuestra tierra:
que primero que la guerra,
se me acabará mi vida.
Mara. ¿Qué dices, bien de mi alma?
Lira. Que me tiene tal la hambre, 10
que de mi vital estambre
llevará presto la palma.
¿Qué tálamo has de esperar
de quien está en tal extremo,
que te aseguro que temo 15
antes de un hora expirar?
Mi hermano ayer expiró,
de la hambre fatigado;
mi madre ya [ha] acabado,
que la hambre la acabó; 20
y si la hambre y su fuerza
no hay remedio ni salud,
es porque la juventud
contra su rigor me esfuerza;
pero como a tantos días 25
que no le hago defensa,
no pueden contra su ofensa
las débiles fuerzas mías.
Mara. Enjuga, Lira, los ojos;
deja que los tristes míos 30
se vuelven corrientes ríos,
nacidos de tus enojos;
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 165
y aunque la hambre ofendida
te tenga tan sin compás,
de hambre no morirás
mientras yo tuviere vida.
Yo me ofrezco de saltar 5
el foso y el muro fuerte,
y entrar por la misma muerte
para la tuya excusar.
El pan que el romano toca,
sin que el temor me destruya, 10
le quitaré de la suya
para ponerlo en tu boca;
con mi brazo haré carrera
a tu vida y a mi muerte,
porque más me mata el verte, 15
señora, de esa manera.
Yo te traeré de comer
a pesar de los romanos,
si ya son estas mis manos
las mismas que solían ser. 20
Lira. Hablas como enamorado,
Marandro; pero no es justo
que tome [gusto] del gusto
por tu peligro comprado.
Poco podrá sustentarme 25
cualquier robo que harás,
aunque más cierto hallarás
el perderme que el ganarme.
Goza de tu mocedad,
en sanidad ya crecida: 30
que más importa tu vida
que la mía en la ciudad.
JORNADA TERCERA p. 166
Tú podrás bien defendella
de la enemiga asechanza,
que no la flaca pujanza
de esta tan triste doncella;
así que, mi dulce amor, 5
despide ese pensamiento,
que yo no quiero sustento
ganado con tu sudor;
que, aunque puedas alargar
mi muerte por algún día, 10
esta hambre que porfía,
al fin nos ha de acabar.
Mara. ¡En vano trabajas, Lira,
de impedirme este camino
do mi voluntad y sino 15
allá me convida y tira!
Tú rogarás entretanto
a los dioses que me vuelvan
con despojos que resuelvan
tu miseria y mi quebranto. 20
Lira. Marandro, mi dulce amigo,
¡ay!, no vais, que se me antoja
que de tu sangre veo roja
la espada del enemigo.
No hagas esta jornada, 25
Marandro, bien de mi vida,
que, si es mala la salida,
muy peor será la entrada.
Sí, quiero aplacar tu brío;
por testigo pongo al cielo 30
que de tu daño recelo,
y no del provecho mío.
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 167
Mas si acaso, amado amigo,
prosigues esta contienda,
lleva este abrazo por prenda
de que me llevas contigo.
Mara. Lira, el cielo te acompañe. 5
Vete, que a Leonicio veo.
Lira. Y a ti cumpla tu deseo
y en ninguna cosa dañe.
Vase Lira, y dice Leonicio:
Leo. Terrible ofrecimiento es el que has 10
[hecho,
y en él, Marandro, se nos muestra
[claro
que no hay cobarde enamorado pecho;
aunque de tu virtud y valor raro 15
debe más esperarse; mas yo temo
que el hado infeliz se (nos)
[muestra avaro.
He estado atento al miserable extremo
que te ha dicho Lira en que se halla, 20
indigno, cierto, [a] su valor
[supremo,
y que tú has prometido de libralla
de este presente daño, y arrojarte
en las armas romanas a batalla. 25
Yo quiero, buen amigo, acompañarte,
y en empresa tan justa y tan
[forzosa
con mis pequeñas fuerzas ayudarte.
Mara. ¡Oh amistad de mi alma 30
[venturosa!
JORNADA TERCERA p. 168
¡Oh amistad no en trabajos dividida,
ni en la ocasión más próspera y
[dichosa!
Goza, Leonicio, de la dulce vida;
quédate en la ciudad, que yo no quiero 5
ser de tus verdes años homicida;
yo solo tengo de ir; yo solo espero
volver con los despojos merecidos
a mi inviolable fe y amor sincero.
Leo. Pues ya tienes, Marandro, conocidos 10
mis deseos, que, en buena o mala
[suerte,
[al sabor] de los tuyos van medidos,
sabrás que ni los medios de la
[muerte 15
de ti me apartarán un solo punto,
ni otra cosa, si la hay, que sea más
[fuerte.
¡Contigo tengo de ir; contigo junto
he de volver, si el cielo no ordena 20
que quede en tu defensa allá difunto!
Mara. Quédate, amigo; queda enhorabuena,
porque si yo acabare aquí la vida,
en esta empresa de peligros llena,
que puedas a mi madre dolorida 25
consolarla en el trance riguroso,
y a la esposa de mí tanto querida.
Leo. Cierto que estás, amigo, muy donoso
en pensar que en tu muerte
[quedaría 30
yo con tal quïetud y tal reposo,
que de consuelo alguno serviría
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 169
a la doliente madre y triste esposa.
Pues en la tuya está la muerte mía,
segura tengo la ocasión dudosa;
mira cómo ha de ser, Marandro amigo,
y en el quedarme no me hables cosa. 5
Mara. Pues no puede estorbarte el ir
[conmigo,
en el silencio de esta noche oscura
tenemos de saltar al enemigo.
Lleva ligeras armas, que ventura 10
es la que ha de ayudar al alto intento,
que no la malla entretejida y dura.
Lleva asimismo puesto el pensamiento
en robar y traer a buen recado
lo que pudieres más de bastimento. 15
[Leo. Vamos, que no saldré de tu
[mandado].
Vanse, y salen dos numantinos.
Num. 1.° ¡Derrama, dulce hermano, por los
[ojos 20
el alma en llanto amargo convertida!
¡Venga la muerte, y lleve los despojos
de nuestra miserable y triste vida!
Num. 2.° Bien poco durarán estos enojos:
que ya la muerte viene apercibida 25
para llevar en presto y breve vuelo
a cuantos pisan de Numancia el suelo.
Principios veo que prometen presto
amargo fin a nuestra dulce tierra,
sin que tengan cuidado de hacer esto 30
los contrarios ministros de la guerra.
JORNADA TERCERA p. 170
Nosotros mismos, a quien ya es
[molesto
y enfadoso [el] vivir que nos atierra,
hemos dado sentencia irrevocable
de nuestra muerte, aunque cruel, 5
[loable.
En la plaza mayor ya levantada
queda una ardiente y codiciosa
[hoguera,
que de nuestras riquezas ministrada, 10
sus llamas suben a la cuarta esfera.
Allí, con triste prisa acelerada
y con mortal y tímida carrera,
acuden todos, como santa ofrenda,
a sustentar las llamas con su 15
[hacienda.
Allí las perlas del rosado [oriente],
y el oro en mil vasijas fabricado,
y el diamante y rubí más excelente,
y la estimada púrpura y brocado, 20
en medio del rigor fogoso ardiente
de la encendida llama se ha arrojado;
despojos que pudieran los romanos
henchir los senos y ocupar las manos.
Aquí salen con cargas de ropa por una parte, 25
y éntranse por otra.
[Vuelve al triste espectáculo la
[vista];
verás con cuánta prisa y cuánta gana
toda Numancia en numerosa vista 30
aguija a sustentar la llama insana;
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 171
y no con verde leño o seca arista,
no con materia al consumir liviana,
sino con sus haciendas mal gozadas,
pues se guardaron para ser
[quemadas. 5
Num. 1.° Si con esto acabara nuestro daño,
pudiéramos llevarlo con paciencia;
mas, ¡ay!, que se ha de dar, si no me
[engaño,
de que muramos todos cruel sentencia. 10
¡Primero que el rigor bárbaro extraño
muestre [en] nuestras gargantas su
[inclemencia,
verdugos de nosotros nuestras manos
serán, y no los pérfidos romanos! 15
Han ordenado que no quede
[alguna
mujer, niño ni viejo con la vida,
pues al fin la cruel hambre importuna
con más fiero rigor es su homicida. 20
Mas ves allí a do asoma, hermano,
[una
que, como sabes, fue de mí querida
un tiempo con extremo tal de amores,
cual es el que ella tiene de dolores. 25
Sale una mujer con una criatura en los brazos y otra
de la mano, y ropa para echar en el fuego.
Mad. ¡Oh duro vivir molesto!
¡Terrible y triste agonía!
Hijo. Madre, ¿por ventura, habría 30
quien nos diese pan por esto?
JORNADA TERCERA p. 172
Mad. ¿Pan, hijo? ¡Ni aun otra cosa
que semeje de comer!
Hijo. ¿Pues tengo de fenecer
de dura hambre rabiosa?
¡Con poco pan que me deis, 5
madre, no os pediré más!
Mad. ¡Hijo, qué pena me das!
Hijo. ¿Por qué, madre, no queréis?
Mad. Sí quiero; mas ¿qué haré,
que no sé dónde buscarlo? 10
Hijo. Bien podréis, madre, comprarlo;
si no, yo lo compraré.
Mas, por quitarme de afán,
si alguno conmigo topa,
le dará toda esta ropa 15
por un pedazo de pan.
Mad. ¿Qué mamas, triste criatura?
¿No sientes que, a mi despecho,
sacas ya del flaco pecho,
por leche, la sangre pura? 20
Lleva la carne a pedazos
y procura de hartarte,
que no pueden ya llevarte
mis flacos, cansados brazos.
Hijos, mi dulce alegría, 25
¿con qué os podré sustentar,
si apenas tengo que os dar
de la propia sangre mía?
¡Oh hambre terrible y fuerte,
cómo me acabas la vida! 30
¡Oh guerra, sólo venida
para causarme la muerte!
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 173
Hijo. ¡Madre mía, que me fino!
Aguijemos. ¿A dó vamos,
que parece que alargamos
la hambre con el camino?
Mad. Hijo, cerca está la plaza 5
adonde echaremos luego
en mitad del vivo fuego
el [peso] que te embaraza.
Vase la mujer y el niño, y quedan los dos.
Num. 2.° Apenas puede ya mover el paso 10
la sin ventura madre desdichada,
que, en tan extraño y lamentable caso,
se ve de dos hijuelos rodeada.
Num. 1.° Todos, al fin, al doloroso paso
vendremos de la muerte arrebata[da]. 15
Mas moved vos, hermano, ahora el
[vuestro,
a ver qué ordena el gran Senado
[nuestro.
JORNADA CUARTA p. 174
JORNADA CUARTA
Tocan al arma con gran prisa, y a este rumor sale
Cipión, y Jugurta, y Mario, alborotados.
Cip. ¿Qué es esto, capitanes? ¿Quién nos
[toca 5
al arma en tal sazón? ¿Es, por
[ventura,
alguna gente desmandada y loca
que viene a demandar su
[sepultura? 10
Mas no sea algún motín el que
[provoca
tocar al arma en recia coyuntura:
que tan seguro estoy del enemigo,
que tengo más temor al que es amigo. 15
Sale Quinto Fabio con el espada desnuda, y dice:
Quin. Sosiega el pecho, general prudente,
que ya de esta arma la ocasión se
[sabe,
puesto que ha sido a costa de tu gente, 20
de aquel en quien más brío y fuerza
[cabe.
Dos numantinos, con soberbia
[frente,
[cuyo valor será razón se alabe], 25
saltando el ancho foso y la muralla,
han movido a tu campo cruel batalla.
A las primeras guardas embistieron,
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 175
y en medio de mil lanzas se arrojaron,
y con tal furia y rabia arremetieron,
que libre paso al campo les dejaron.
Las tiendas de Fabricio acometieron,
y allí su fuerza y [su] valor 5
[mostraron
de modo, que en un punto seis
[soldados
fueron de agudas puntas traspasados.
No con tanta presteza el rayo 10
[ardiente
pasa rompiendo el aire en presto
[vuelo,
ni tanto la cometa reluciente
se muestra y apresura por el cielo, 15
como estos dos por medio de tu gente
pasaron, colorando el duro suelo
con la sangre romana que sacaban
sus espadas doquiera que llegaban.
Queda Fabricio traspasado el pecho; 20
abierta la cabeza tiene Eracio;
Olmida ya perdió el brazo derecho,
y de vivir le queda poco espacio.
Fuele asimismo poco de provecho
la ligereza al valeroso Estacio, 25
pues el correr al numantino fuerte,
fue abreviar el camino de la muerte.
Con presta diligencia discurriendo
iban de en tienda en tienda, hasta que
[hallaron 30
un poco de bizcocho, el cual
[[cogiendo],
JORNADA CUARTA p. 176
el paso, y no el furor, atrás tornaron.
El uno de ellos se escapó huyendo;
al otro mil espadas le acabaron;
por donde infiero que la hambre ha sido
quien les dio atrevimiento tan subido. 5
Cip. Si, estando deshambridos y encerrados,
muestran tan demasiado atrevimiento,
¿qué hicieran siendo libres y enterados
en sus fuerzas primeras y ardimiento?
¡Indómitos! ¡Al fin seréis domados, 10
porque contra el furor vuestro violento
se tiene de poner la industria nuestra,
que de domar soberbios es maestra!
Vanse todos, y sale Marandro, herido y lleno de
sangre, con una cesta de pan. 15
Mara. ¿No vienes, Leonicio? Di:
¿qué es esto, mi dulce amigo?
Si tú no vienes conmigo,
¿cómo vengo yo sin ti?
Amigo que te has quedado, 20
amigo que te quedaste:
no eres tú el que me dejaste,
sino yo el que te he dejado.
¿Que es posible que ya dan
tus carnes despedazadas 25
señales averiguadas
de lo que cuesta este pan,
y es posible que la herida
que a ti te dejó difunto,
en aquel instante y punto 30
no me acabó a mí la vida?
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 177
No quiso el hado cruel
acabarme en paso tal,
por hacerme a mí más mal
y hacerte a ti más fiel.
Tú al fin llevarás la palma 5
de más verdadero amigo;
yo a disculparme contigo
enviaré presto el alma,
y tan presto, que el afán
a morir me lleva y tira 10
en dando a mi dulce Lira
este tan amargo pan.
[Pan ganado de enemigos;
pero no ha sido ganado,
sino con sangre comprado 15
de dos sin ventura amigos.]
Sale Lira con alguna ropa para echarla
en el fuego, y dice:
Lira. ¿Qué es esto que ven mis ojos?
Mara. Lo que presto no verán, 20
según la prisa se dan
de acabarme mis enojos.
Ves aquí, Lira, cumplida
mis palabras y porfías
de que tú no morarías 25
mientras yo tuviese vida.
Y aun podré mejor decir
que presto vendrás a ver
que a ti te sobra el comer
y a mí me falta el vivir. 30
JORNADA CUARTA p. 178
Lira. ¿Qué dices, Marandro amado?
Mara. Lira, que acates la hambre
entretanto que la estambre
de mi vida corta el hado;
pero mi sangre vertida 5
y con este pan mezclada,
te ha de dar, mi dulce amada,
triste y amarga comida.
Ves aquí el pan que guardaban
ochenta mil enemigos, 10
que cuesta de dos amigos
las vidas que más amaban.
Y porque lo entiendas cierto
y cuánto tu amor merezco,
ya yo, señora, perezco, 15
y Leonicio está ya muerto.
Mi voluntad sana y justa
recíbela [con] amor,
que es la comida mejor
y de que el alma más gusta. 20
Y pues en tormento y calma
siempre has sido mi señora,
¡recibe este cuerpo ahora,
como recibiste el alma!
Cáese muerto, y recógele en las faldas 25
o regazo Lira.
Lira. ¡Marandro, dulce bie[n] mío!
¿Qué sentís, o qué tenéis?
¿Cómo tan presto perdéis
vuestro acostumbrado brío? 30
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 179
Mas, ¡ay triste, sin ventura,
que ya está muerto mi esposo!
¡Oh caso el más lastimoso
que se vio en la desventura!
¿Qué os hizo, dulce amado, 5
con valor tan excelente,
enamorado y valiente,
y soldado desdichado?
Hicisteis una salida,
esposo mío, de suerte, 10
que, por excusar mi muerte,
me habéis quitado la vida.
¡Oh pan de la sangre lleno
que por mí se derramó!
¡No te tengo en cuenta, no, 15
de pan, sino de veneno!
No te llegaré a mi boca
por poderme sustentar,
si no es para besar
esta sangre que te toca! 20
Entra un muchacho, hermano de Lira,
hablando desmayadamente.
Much. Lira hermana, ya expiró
mi madre, y mi padre está
en términos, que ya ya 25
morirá, que muero yo:
la hambre le ha acabado.
Hermana mía, ¿pan tienes?
¡Oh pan, y cuán tarde vienes,
que no hay ya pasar bocado! 30
JORNADA CUARTA p. 180
Tiene la hambre apretada
mi garganta en tal manera,
que, aunque este pan agua fuera,
no pudiera pasar nada.
Tómalo, hermana querida, 5
que, por más crecer mi afán,
veo que me sobra el pan
cuando me falta la vida.
Cáese muerto.
Lira. ¿Expiraste, hermano amado? 10
¡Ni aliento ni vida tiene!
Bueno es el mal cuando viene
sin venir acompañado.
Fortuna, ¿por qué me aquejas
con un daño y otro junto, 15
y por qué en un solo punto
huérfana y viuda me dejas?
¡Oh duro escuadrón romano!
¡Cómo me tiene tu espada
de dos muertos rodeada: 20
un[o] esposo y otro hermano!
¿A cuál volveré la cara
en este trance importuno,
si en la vida cada uno
fue prenda del alma cara? 25
Dulce esposo, hermano tierno,
yo os igualaré en quereros,
porque pienso presto veros
en el cielo o en el infierno.
En el modo de morir 30
a entrambos he de imitar,
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 181
porque el hierro ha de acabar
y la hambre mi vivir.
Primero daré a mi pecho
una daga que este pan:
que [a] quien vive con afán, 5
es la muerte de provecho.
¿Qué aguardo? ¡Cobarde estoy!
Brazo, ¿ya os habéis turbado?
¡Dulce esposo, hermano amado,
esperadme, que ya voy! 10
Sale una mujer huyendo, y tras ella un soldado
numantino con una daga para matarla.
Muj. ¡Eterno padre, Júpiter piadoso,
favorecedme en tan adversa suerte!
Sol. ¡Aunque más lleves vuelo presuroso, 15
mi dura mano te dará la muerte!
Entrase la mujer.
Lira. El hierro duro, el brazo belicoso
contra mí, buen soldado, le convierte;
deja vivir a quien la vida agrada, 20
y quítame la mía, que me enfada.
Sol. Puesto que es decreto del Senado
que ninguna mujer quede con vida,
¿cuál será el brazo o pecho
[acelerado 25
que en ese hermoso vuestro dé herida?
Ya, señora, no soy tan mal mirado,
que me precie de ser vuestro
[homicida;
JORNADA CUARTA p. 182
otra mano, otro hierro ha de acabaros;
que yo sólo nací para adoraros.
Lira. Esa piedad que quies usar conmigo,
valeroso soldado, yo te juro,
y al alto cielo pongo por testigo, 5
que ya la estimo por rigor muy
[duro.
Tuviérate yo entonces por amigo,
cuando, con pecho y ánimo seguro,
este mi[o] afligido traspasaras, 10
y de la amiga vida me privaras.
Pero, pues quies mostrarte piadoso,
tan en daño, señor, de mi contento,
muéstralo ahora en que a mi triste
[esposo 15
demos el funeral y último asiento.
También a este mi hermano, que en
[reposo
yace, ya libre del vital aliento.
Mi esposo feneció por darme vida; 20
de mi hermano, la hambre fue
[homicida.
Sol. Hacer yo lo que mandas está llano,
con condición que en el camino
[cuentes 25
quien a tu buen esposo y caro
[hermano
trajo a los postrimeros accidentes.
Lira. Amigo, ya el hablar no está en mi
[mano. 30
Sol. ¿Que tan al cabo estás? ¿Qué tal te
[sientes?
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 183
Lleva a tu hermano, que es de menos
[carga;
yo a tu esposo, que es más peso y
[carga.
Llevan los cuerpos, y sale una mujer armada con 5
una lanza en la mano y un escudo, que significa la
Guerra, y trae consigo la Enfermedad y la Hambre:
la Enfermedad arrimada a una muleta y rodeada
de paños la cabeza, con una máscara amarilla; y
la Hambre saldrá con un desnudillo de muerte, y 10
encina una ropa de bocací amarilla, y una
máscara descolorida.
Gue. Hambre, Enfermedad, ejecutores
de mis terribles mandos y severos,
de vidas y salud consumidores, 15
con quien no vale ruego, mando o
[fieros;
pues ya de mi intención sois
[sabidores,
no hay para qué de nuevo encareceros 20
de cuánto gusto me será y contento
que luego luego hagáis mi
[mandamiento.
La fuerza incontrastable de los hados,
cuyos efectos nunca salen vanos, 25
me fuerza a que de mí sean
[ayudados
estos sagaces mílites romanos.
Ellos serán un tiempo levantados,
y abatidos también estos hispanos; 30
pero tiempo vendrá en que yo me
[mude,
JORNADA CUARTA p. 184
y dañe al alto y al pequeño ayude;
que yo, que soy la poderosa Guerra,
de tantas madres desterrada en
[vano,
aunque quien me maldice a veces 5
[yerra,
pues no sabe el valor de esta mi mano,
sé bien que en el orbe de la tierra,
seré llevada del valor hispano
en la dulce ocasión que estén 10
[reinando
un Carlos, y un Felipe, y un
[Fernando.
Enf. Si ya la hambre, nuestra amiga
[[querida], 15
no hubiera tomado con instancia
a su cargo de ser fiera homicida
de todos cuantos viven en Numancia,
fuera de mí [tu] voluntad cumplida
de modo que se viera la ganancia 20
fácil y rica que el romano hubiera,
harto mejor de aquello que se espera.
Mas ella, en cuanto [su poder
[alcanza],
ya tiene tal el pueblo numantino, 25
que de esperar alguna buena andanza,
le ha tomado las sendas y el camino;
más del furor la rigurosa lanza,
la influencia del contrario sino,
le trata con tan áspera violencia, 30
que no es menester hambre ni
[dolencia.
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 185
El furor y la rabia, tus secuaces,
han tomado en su pecho tal asiento,
que, cual si fuese de romanas haces,
cada cual de esa sangre está
[sediento. 5
Muertos, incendios, iras son sus
[paces;
en el morir han puesto su contento,
y, por quitar el triunfo a los romanos,
ellos mismos se matan con sus manos. 10
Hamb. Volved los ojos, y veréis ardiendo
de la ciudad los encumbrados
[techos.
Escuchad los suspiros que saliendo
van de mil tristes, lastimados pechos. 15
Oíd la voz y lamentable estruendo
de bellas damas a quien, ya desechos
los tiernos miembros de ceniza y
[fuego,
no valen padre, amigo, amor ni ruego. 20
Cual suelen las ovejas descuidadas,
siendo del fiero lobo acometidas,
[andar aquí y allí descarriadas],
con temor de perder las simples vidas,
tal niños y mujeres desdichadas, 25
viendo ya las espadas homicidas,
[andan] de calle en calle, ¡oh hado
[insano!,
su cierta muerte dilatando en vano.
Al pecho de la amada y nueva 30
[esposa
traspasa del esposo el hierro agudo.
JORNADA CUARTA p. 186
Contra la madre, ¡nunca vista cosa!,
se muestra el hijo de piedad
[desnudo;
y contra el hijo, el padre, con rabiosa
clemencia, levantado el brazo 5
[crudo,
rompe aquellas entrañas que ha
[engendrado,
quedando satisfecho y lastimado.
No hay plaza, no hay rincón, no hay calle 10
[o casa
que de sangre y de muertos no esté
[llena:
el hierro mata, el duro fuego abrasa,
y el rigor ferocísimo condena. 15
Presto veréis que por el suelo tasa
hasta la más subida y alta almena,
y las casas y templos más preciados,
en polvo y en cenizas son tornados.
Venid; veréis que [en] los amados 20
[cuellos
de tiernos hijos y mujer querida,
Teógenes afila (ahora) y prueba en
[ellos
de su espada cruel corte homicida, 25
y cómo ya, después de muertos ellos,
estima en poco la cansada vida,
buscando de morir un modo extraño,
que causó en el suyo más de un
[daño. 30
Gue. Vamos, pues, y ninguno se descuide
de ejecutar por eso aquí su fuerza,
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 187
y a lo que digo sólo atienda y cuide,
sin que de mi intención un punto
[tuerza.
Vanse, y sale Teógenes con dos hijos pequeños
y una hija, y su mujer. 5
Teó. Cuando el paterno amor no me detiene
de ejecutar la furia de mi intento,
considerad, mis hijos, cuál me tiene
el celo de mi honroso pensamiento.
Terrible es el dolor que se previene 10
[con acabar la vida en fin violento],
y más el mío, pues al hado
[[plugo]
que ya sea de vosotros cruel
[verdugo. 15
No quedaréis, ¡oh hijos de mi alma!,
esclavos, ni el romano poderío
llevará de vosotros triunfo o palma,
por más que a sujetarnos alce el brío;
[el camino] más llano que la palma 20
de nuestra libertad el cielo pío
nos ofrece y nos muestra, y nos
[advierte
que sólo está en las manos de la
[muerte. 25
Ni vos, dulce consorte, amada mía,
os veréis en peligros que romanos
pongan en vuestro pecho y gallardía
los vanos ojos y las fieras manos.
Mi espada os sacará de esta agonía, 30
y hará que sus intentos salgan vanos,
JORNADA CUARTA p. 188
pues por más que codicia les atiza,
triunfarán de Numancia hecha
[ceniza.
Yo soy, consorte amada, el que
[primero 5
del parecer que todos padezcamos,
antes que al insufrible desafuero
[del romano poder sujetos seamos;
y en el morir no pienso ser
[postrero], 10
ni lo serán mis hijos.
Muj. ¿No podamos
escaparnos, señor, por otra vía?
¡El cielo sabe si me holgaría!
Mas pues no puede ser, según yo veo, 15
y está ya mi muerte tan cercana,
lleva de nuestras vidas tú el trofeo,
y no la espada pérfida romana.
Mas, ya que he de morir, morir deseo
en el sagrado templo de Diana. 20
Allá nos lleva, buen señor, y luego
entréganos al hierro, al rayo, al
[fuego.
Teó. Así se haga, y no nos detengamos,
[que ya a morir me incita el triste 25
[hado].
Hijo. Madre, ¿Por qué lloráis? ¿Adónde
[vamos?
Teneos, que andar no puedo de
[cansado. 30
Mejor será, mi madre, que comamos,
que la hambre me tiene fatigado.
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 189
Muj. Ven en mis brazos, hijo de mi vida,
do te daré la muerte por comida.
Vanse, y salen dos muchachos huyendo, y el uno de
ellos es el que se arrojó de la torre.
Much. ¿Dónde quieres que huyamos, 5
Servio?
Ser. Yo, por do quisieres.
Much. Camina; ¡qué flaco eres!
Tú ordenas que aquí muramos.
¿No ves, triste, que nos siguen 10
dos mil yerros por matarnos?
Ser. Imposible es escaparnos
de aquellos que nos persiguen.
Mas di: ¿qué piensas hacer,
o qué [medio] hay que nos cuadre? 15
Much. A una torre de mi padre
me pienso de ir a esconder.
Ser. Amigo, bien puedes irte;
que yo estoy tan flaco y laso
de hambre, que un solo paso 20
no puedo dar, ni seguirte.
Much. ¿No quieres venir?
Ser. No puedo.
Much. Si no puedes caminar,
ahí te habrá de acabar 25
la hambre, la espada o miedo.
Yo voyme, porque ya temo
lo que el vivir desbarata:
o que la espada me mata,
o que en el fuego me quemo. 30
JORNADA CUARTA p. 190
Vase el muchacho a la torre, y queda Servio, y
sale Teógenes con dos espadas desnudas y
ensangrentadas las manos, y como Servio le ve, huye y
éntrase, y dice Teógenes:
Teó. Sangre de mis entrañas derramada, 5
pues sois aquella de los hijos míos;
mano, contra ti misma acelerada,
llena de honrosos y crueles bríos;
fortuna, en daño mío conjurada;
cielos, de justa piedad vacíos: 10
ofrecedme en tan dura, amarga suerte,
alguna honrosa, aunque cercana
[muerte.
Valientes numantinos, haced cuenta
que yo soy algún pérfido romano, 15
y vengad en mi pecho vuestra afrenta,
ensangrentando en él espada y
[mano.
Una de estas espadas os presenta
mi airada furia y mi dolor 20
[insano:
que, muriendo en batalla, no se
[siente
tanto el rigor del último accidente.
El que privare del vital sosiego 25
al otro, por señal de beneficio
entregue el desdichado cuerpo al
[fuego,
que éste será bien piadoso oficio.
Venid; ¿que os detenéis? Acudid 30
[luego;
haced ya de mi vida sacrificio,
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 191
y esta terneza que tenéis de amigos,
volved en rabia y furia de
[enemigos.
Sale un numantino y dice:
Num. ¿A quién, fuerte Teógenes, (ahora) 5
[invocas?
¿Qué nuevo modo de morir procuras?
¿Para qué nos incitas y provocas
a tantas desiguales desventuras?
Teó. Valiente numantino, si no apocas 10
con el miedo tus bravas fuerzas duras,
toma esta espada y mátate conmigo,
así como si fuese tu enemigo:
que esta manera de morir me place
en este trance más que en otra 15
[alguna.
Num. También a mí me agrada y satisface,
pues que lo quiere así nuestra
[[fortuna];
mas vamos a la plaza adonde yace 20
la [hoguera] a nuestras vidas
[importuna,
porque el que allí venciere, pueda
[luego
entregar al vencido al duro fuego. 25
Teó. Bien dices; [y] camina, que se tarda
el tiempo de morir como deseo.
¡Ora me mate el hierro, el fuego me
[arda,
que gloria y honra en cualquier 30
[muerte veo!
JORNADA CUARTA p. 192
Vanse, y sale Cipión, y Jugurta, y Quinto Fabio, y
Mario, y Ermilio, y Limpio, y otros soldados
romanos.
Cip. Si no me engaña el pensamiento mío,
o salen mentirosas las señales 5
que habéis visto [en] Numancia [d]el
[estruendo
y lamentable son y ardiente llama,
sin duda alguna [que] recelo y
[temo 10
que el bárbaro furor del enemigo
contra su propio pecho no se vuelva.
[Ya no parece gente en la muralla],
ni suenan las usadas centinelas.
Todo está en calma y en silencio 15
[puesto,
como si en paz tranquila y sosegada
estuviesen los fieros numantinos.
Mar. Presto podrás salir de aquesa duda,
porque, si tú lo quieres, yo me ofrezco 20
de subir sobre el muro, aunque me
[ponga
al riguroso trance que se ofrece,
sólo por ver aquello que en Numancia
hacen nuestros soberbios enemigos. 25
Cip. Arrima, pues, [oh] Mario, alguna
[escala
a la muralla, y haz lo que prometes.
Mar. Id por la escala luego, y vos, Ermilio,
haced que mi rodela se me traiga, 30
y la celada blanca de las plumas:
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 193
que a fe que tengo de perder la vida,
o sacar de esta duda al campo todo.
Erm. Ves aquí la rodela y la celada;
la escala vesla allí: la trajo
[Limpio. 5
Mar. Encomiéndome a Júpiter inmenso,
que yo voy a cumplir lo prometido.
Jug. Alza más alta la rodela, Mario.
Encoge el cuerpo y cubre la
[cabeza. 10
¡Animo, que ya llegas a lo alto!
¿Qué ves?
Mar. ¡Oh santos dioses! ¿[Y] qué es
[esto?
Jug. ¿De qué te admiras? 15
Mar. De mirar de sangre
un rojo lago, y de ver mil cuerpos
tendidos por las calles de Numancia,
de mil agudas puntas traspasados.
Cip. ¿Que no hay ninguno vivo? 20
Mar. ¡Ni por pienso!
A lo menos, ninguno se me ofrece
en todo cuanto alcanzo con la vista.
Cip. Salta, pues, dentro, y mira, por tu
[vida. 25
Síguele tú también, Jugurta amigo.
Salta Mario en la ciudad.
Mas sigámosle todos.
Jug. No conviene
al oficio que tienes esta empresa. 30
Sosiega el pecho, general, y espera
JORNADA CUARTA p. 194
que Mario vuelva, o yo, con la
[respuesta
de lo que pasa en la ciudad soberbia.
Tened bien esa escala. ¡Oh cielos
[justos! 5
¡Oh cuán triste espectáculo y horrendo
se me ofrece a la vista! ¡Oh caso
[extraño!
Caliente sangre baña todo el suelo;
cuerpos muertos ocupan plaza y calles. 10
Dentro quiero saltar, y verlo todo.
Salta Jugurta en la ciudad.
Quin. Sin duda que los fieros numantinos,
del bárbaro furor suyo incitados,
viéndose sin remedio de salvarse, 15
antes quisieron entregar las vidas
al filo agudo de sus propios hierros,
que no a las vencedoras manos
[nuestras,
aborrecidas de ellos lo posible. 20
Cip. Con uno solo que quedase vivo,
no se me negaría el triunfo en Roma
de haber domado esta nación soberbia,
enemiga mortal de nuestro nombre,
constante en su opinión, presta, 25
[arrojada
al peligro mayor y duro trance;
[de] quien jamás se alabará romano
que vio la espalda vuelta a
[numantino, 30
cuyo valor, cuya destreza en armas
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 195
me [forzó] con razón a usar el
[medio
de encerrarlos cual fieras indomables
y triunfar de ellos con industria y
[maña, 5
pues [era] con las fuerzas
[imposible.
Pero ya me parece vuelve Mario.
Torna a salir Mario por la muralla, y dice:
Mar. En balde, ilustre general prudente, 10
han sido nuestras fuerzas ocupadas.
En balde te has mostrado diligente,
pues en humo y en viento son tornadas
las ciertas esperanzas de victoria,
de tu industria contino aseguradas. 15
En lamentable fin la triste
[historia
de la ciudad invicta de Numancia
merece ser eterna la memoria;
sacado han de su pérdida ganancia; 20
quitado te han el triunfo de las manos,
muriendo con magnánima constancia;
nuestros designios han salido vanos,
pues ha podido más su honroso
[intento 25
que toda la potencia de romanos.
El fatigado pueblo en fin violento
acaba la miseria de su vida,
dando triste remate al largo cuento.
Numancia está en un lago convertida, 30
de roja sangre y de mil cuerpos llena,
JORNADA CUARTA p. 196
de quien fue su rigor propio homicida.
De la pesada y sin igual cadena
dura de esclavitud se han escapado
con presta audacia, de temor ajena.
En medio de la plaza levantado 5
está un ardiente fuego temeroso,
de sus cuerpos y haciendas sustentado;
al tiempo llegué a verlo, que el
[furioso
Teógenes, valiente numantino, 10
de fenecer su vida deseoso,
maldiciendo su corto amargo sino,
en medio se arrojaba de la llama,
lleno de temerario desatino,
y al arrojarse dijo: Clara fama, 15
ocupa aquí tus lenguas y tus ojos
en esta hazaña, que a contar te
[llama.
¡Venid, romanos, ya por los despojos
de esta ciudad, en polvo y humo 20
[vueltos,
y sus flores y frutos en abrojos!
De allí, con pies y pensamientos
[sueltos,
gran parte de la tierra he rodeado, 25
por las calles y pasos más
[revueltos,
y un solo numantino no he hallado
que poderte traer vivo siquiera,
para que fueras de él bien informado 30
por qué ocasión, de qué suerte o
[manera
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 197
cometieron tan grande desvarío,
apresurando la mortal carrera.
Cip. ¿Estaba, por ventura, el pecho mío
de bárbara arrogancia y muertes lleno,
y de piedad justísima vacío? 5
¿Es de mi condición, por dicha,
[ajeno
usar benignidad con el rendido,
como conviene al vencedor que es
[bueno? 10
[¡Mal], por cierto, tenían
[conocido
el valor en Numancia de mi pecho,
para vencer y perdonar nacido!
Quin. Jugurta te hará más satisfecho, 15
señor, de aquello que saber deseas,
que vesle vuelve lleno de despecho.
Asómase Jugurta a la muralla.
Jug. Prudente general, en vano empleas
más aquí tu valor. Vuelve a otra parte 20
la industria singular de que te
[arreas.
No hay en Numancia cosa en que
[ocuparte.
Todos son muertos, y sólo uno [creo] 25
que queda vivo para el triunfo
[darte,
allí en aquella torre, según veo.
Yo vi denantes un muchacho;
[estaba 30
turbado en vista y de gentil arreo.
JORNADA CUARTA p. 198
Cip. Si eso fuese verdad, eso bastaba
para triunfar en Roma de Numancia,
que es lo que más ahora deseaba.
Lleguémonos allá, y haced [in]stancia
como el muchacho venga aquestas 5
[manos
vivo, que es lo que ahora es de
[importancia.
Dice Bariato, muchacho, desde la torre:
Bar. ¿Dónde venís, o qué buscáis, romanos? 10
Si en Numancia queréis entrar por
[fuerte,
haréislo sin contraste, a pasos
[llanos;
pero mi lengua desde aquí os advierte 15
que yo las llaves mal guardadas
[tengo
de esta ciudad, de quien triunfó la
[muerte.
Cip. Por ésas, joven, deseo[so] vengo; 20
y más de que tú hagas
[experiencia
si en este pecho piedad sostengo.
Bar. ¡Tarde, cruel, ofreces tu clemencia,
pues no hay con quien usarla: que 25
[yo quiero
pasar por el rigor de la sentencia
que con suceso amargo y lastimero
de [mis] padres y patria tan
[querida 30
causó el último fin terrible y fiero!
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 199
Quin. Dime: ¿tienes, por suerte,
[aborrecida,
ciego de un temerario desvarío,
tu floreciente edad y tierna vida?
Cip. Templa, pequeño joven, templa el 5
[brío;
sujeta el valor tuyo, que es
[pequeño,
al mayor de mi honroso poderío;
que desde aquí te doy la fe y 10
[empeño
mi palabra, que sólo de ti seas
tú mismo propio el conocido dueño;
[y] que de ricas joyas y preseas
vivas lo que vivieres abastado, 15
como yo podré darte y tú deseas,
si a mí te entregas y te das de grado.
Bar. Todo el furor de cuantos ya son
[muertos
en este pueblo, en polvo reducido, 20
todo el huir los pactos y conciertos,
ni el dar a sujeción jamás oído,
sus iras, sus rencores
[descubiertos,
está en mi pecho solamente 25
[unido.
Yo heredé de Numancia todo el brío;
ved, si pensáis vencerme, es
[desvarío.
Patria querida, pueblo desdichado, 30
no temas, ni imagines que me
[admire
JORNADA CUARTA p. 200
de lo que debo ser de ti
[engendrado,
ni que promesa o miedo me retire,
ora me falte el suelo, el cielo, el
[hado, 5
ora vencerme todo el mundo
[aspire;
que imposible será que yo no haga
a tu valor la merecida paga.
Que si a esconderme aquí me trajo el 10
[miedo
de la cercana y espantosa muerte,
ella me sacará con más denuedo,
con el deseo de seguir tu suerte;
de vil temor pasado, como puedo, 15
será la enmienda ahora osada y
[fuerte,
y el temor de mi edad tierna
[inocente
pagaré con morir osadamente. 20
Yo os aseguro, ¡oh fuertes ciudadanos!,
que no falte por mí la intención
[vuestra
[de que no triunfen pérfidos
[romanos], 25
si ya no fuere de ceniza [nuestra].
Saldrán conmigo sus intentos vanos,
ora levanten contra mí su diestra,
o me aseguren con promesa
[incierta 30
a vida y a regalos ancha puerta.
Tened, romanos, sosegad el brío,
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 201
y no os canséis [en] asaltar el muro;
con que fuera mayor el poderío
vuestro, de no vencerme estad
[seguro.
Pero muéstrese ya el intento mío, 5
y si ha sido el amor perfecto y puro
que yo tuve a mi patria tan querida,
asegúrelo luego esta caída.
Arrójase el muchacho de la torre, y suena una
trompeta, y sale la Fama, y dice Cipión: 10
Cip. ¡Oh! ¡Nunca vi tan memorable
[hazaña!
¡Niño de anciano y valeroso
[pecho,
que, no sólo a Numancia, mas a 15
[España
has adquirido gloria en este hecho;
con tal vida y virtud heroica
[extraña,
queda muerto y perdido mi derecho. 20
Tú con esta caída levantaste
tu fama y mis victorias derribaste.
Que fuera viva y en su ser
[Numancia,
sólo porque vivieras me holgara; 25
tú sólo me has llevado la ganancia
de esta larga contienda, ilustre y rara;
lleva, pues, niño, lleva la ganancia
y la gloria que el cielo te prepara,
por haber, derribándote, vencido 30
al que, subiendo, queda más caído.
JORNADA CUARTA p. 202
Entra la Fama, vestida de blanco, y dice:
Fama. Vaya mi clara voz de en gente en
[gente,
y en dulce y suave son, con tal
[sonido 5
[llene] las almas de un deseo
[ardiente
de eternizar un hecho tan subido.
Alzad, romanos, la inclinada frente;
llevad de aquí este cuerpo, que ha 10
[podido
en tan pequeña edad arrebataros
el triunfo que pudiera tanto
[honraros,
que yo, [que] soy la Fama 15
[pregonera,
tendré cuidado, cuanto el alto
[cielo
moviere el paso en la subida esfera,
dando fuerza y vigor al bajo suelo, 20
a publicar con lengua verdadera,
con justo intento y presuroso vuelo,
el valor de Numancia único, solo,
de Batri[a] a Tile, de uno al
[otro polo. 25
Indicio ha dado esta no vista hazaña
del valor que los siglos venideros
tendrán los hijos de la fuerte España,
hijos de tales padres herederos.
No de la muerte la feroz guadaña, 30
ni los cursos de tiempos tan ligeros
DEL CERCO DE NUMANCIA p. 203
[harán que] de Numancia yo no
[cante
el fuerte brazo y ánimo constante.
Hallo sólo en Numancia todo cuanto
debe con justo título cantarse, 5
y lo que puede dar materia al llanto
para poder mil siglos ocuparse:
la fuerza no vencida, el valor tanto,
digno de prosa y verso celebrarse;
mas, pues de esto se encarga la 10
[memoria,
demos feliz remate a nuestra
[historia.
FINIS
p. 204
ÍNDICE
Páginas.
__________
IN MEMORIAM................................. 5
Comedia llamada Trato de Argel.............. 7
Comedia del cerco de Numancia............... 103
Volver a Works of Cervantes home
page
http://users.ipfw.edu/jehle/cervante.htm
Si se encuentran errores de cualquier tipo, favor de avisar a:
Fred F.Jehle
Indiana University - Purdue University Fort Wayne
Fort Wayne, IN 46805-1499 USA
jehle@ipfw.edu