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OBRAS COMPLETAS
DE
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA
________
COMEDIAS Y ENTREMESES
TOMO III
Texto electrónico por
Fred F. Jehle
Copyright © 1918 Rodolfo Schevill
Copyright © 1998 Fred F. Jehle &
Purdue Research Foundation
OBRAS COMPLETAS
DE
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA
________
COMEDIAS
Y
ENTREMESES
TOMO III
EDICIÓN PUBLICADA POR
RODOLFO SCHEVILL Y ADOLFO BONILLA
Profesor en la Profesor en la
Universidad de Universidad de
California (Berkeley). Madrid.
MADRID
IMPRENTA DE BERNARDO RODRÍGUEZ
Calle del Barquillo, núm. 8.
M. CM. XVIII.
p. 3
p. 4
p. 5
COMEDIA FAMOSA
DE LA ENTRETENIDA
Los que hablan en ella son los siguientes:
Ocaña, lacayo. Musicos.
Cristina, fregona. Vn barbero. 5
Don Antonio. Vn alguazil.
Marcela, su hermana. Vn corchete (*).
Don Francisco. Don Gil, bastardo (*).
Cardenio. Clauijo.
Torrente, su criado. Vn car(re)tero. 10
Muñoz, escudero de Don Pedro Osorio (*),
Marcela. padre de [otra]
Dorotea. Marcela.
Don Ambrosio. [Don Siluestre de
Quiñones, page. Almendarez.] 15
Anastasio (*).
IORNADA PRIMERA
Salen Ocaña, lacayo, con vn mandil y arnero,
y Cristina, fregona.
Oca. Mi sora Cristina, denmos (*). 20
Cris. ¿Qué hemos de dar, mi so Ocaña?
Oca. Dar en dulze, no en vraña,
ni en tan amargos estremos.
Cris. ¿Querria el sor que anduuiesse
IORNADA PRIMERA p. 6
de pa (*) y vereda contino?
Oca. No ay quien ande esse camino,
que algun gusto no interese.
[Cris.] Siempre la melancolia
fue de la muerte parienta, 5
y en la vida alegre assienta
el hablar de argenteria.
Motes, cuentos, chistes, dichos,
pensamientos regalados,
muy buenos para pensados, 10
y mejores para dichos.
Oca. Se yo, Cristina, con quién
te burlas, y no es conmigo.
Cris. ¿Sabe, Ocaña, qué le digo?
Oca. ¿Que diras que me esté bien? 15
Cris. Digole que no malicie
con tan dañados intentos.
Oca. Pues a fe que en estos cuentos
ando por la superficie:
que, si llegasse hasta el centro, 20
¡o qué diria de cosas!
Cris. Muchas, pero maliciosas.
Oca. Salenme mil al encuentro
del coraçon a la lengua.
Cris. No te pienso escuchar mas. 25
Oca. Buelue, Cristina; ¿a dó vas?
Cris. Es el escucharte mengua,
y enfadanme tus ruindades
y tus modos de dezir.
Oca. El que está para morir, 30
siempre suele hablar verdades.
Yo estoy muriendo, y confiesso
DE LA ENTRETENIDA p. 7
que quieres bien a Quiñones.
Cris. De tus malas intenciones
agora se vee el excesso;
agora se echa de ver
que eres loco y laca...(*) 5
Oca. Bueno;
pronuncia de lleno en lleno,
aunque el yo no es menester:
que el ser lacayo no ignoro,
sin rodeos y sin cifras. 10
Y mal tu vengança cifras
en no guardar el decoro
que deues a ser fregona
de las mas lindas que vi,
entre Quiñones y mi, 15
ya cordera, y ya leona.
Cris. ¿Soy, por ventura, muger
que he de auassallarme a vn page?
¿O vengo yo de linage
de tan baxo proceder? 20
¿No soy yo la que en mi flor,
por no querer ofendella,
presumo mas de donzella,
que no el Cid de campeador?
¿No soy yo de los Capoches 25
de Ouiedo? ¿Ay mas que mostrar?
Oca. Con todo, te has de quedar,
Cristina...
Cris. ¿A qué?
Oca. A buenas noches. 30
Eres muy solicitada
y muy vista, y no está el toque
IORNADA PRIMERA p. 8
en que la flor no se toque,
si al serlo está aparejada.
Las flores, en (el) campo (*), estan
sugetas a qualquier mano:
a las del baxo villano 5
y a las del alto galan,
al arado y al pie duro
del labrador que le guia;
pero la flor que se (*) cria
tras el leuantado muro 10
del recato, no la ofende
el cierço murmurador,
ni la marchita el ardor
del que tocarla pretende.
La muger ha de ser buena, 15
y parecerlo, que es mas.
Cris. Gran predicador estás;
mas tu dotrina condena
a tus lasciuos intentos.
Oca. Leuantasles (*) testimonio: 20
que al blanco del matrimonio
asestan mis pensamientos.
Cris. A mucho te has atreuido.
Muestra; aqui está la ceuada.
Dale el arnero; entrase Cristina. 25
Oca. Toma el arnero, agrauiada
deste que de ti lo ha sido.
¡O pages, que soys alcones
destas duendas fregoniles,
de su salario alguaziles, 30
de sus viuares vrones!
DE LA ENTRETENIDA p. 9
Lleuaisos la media nata (*)
deste comun beneficio;
dais en ella rienda al vicio,
sin hallar ninguna ingrata;
gozays del justo botin 5
y de la limpia chinela,
y os reys del arandela
y del dorado chapin;
hazeis con modos suaues
burla que os cuesta barata 10
de aquellas lunas de plata
que van pisando las graues.
¡Qué presto Cristina buelue
con la ceuada y Quiñones!
¡Coraçon, triste te pones! 15
¡La sangre se me rebuelue
en ver a estos dos tan juntos,
tan domesticos y afables!
Entra Cristina con la ceuada, y Quiñones, el page.
Cris. No le mires ni le hables. 20
Si le hablares, no sea en puntos
que te descubran zeloso:
que hara mil suertes en ti.
Qui. Aunque moço, nunca fuy,
ni soy, ni sere medroso. 25
Cris. Aduierte que está delante.
Tome, galan, la ceuada.
Oca. ¿Bien medida?
Cris. Y bien colmada.
Oca. ¿Midiola mi so galante? 30
Cris. No la midio sino el diablo,
IORNADA PRIMERA p. 10
que tu mala lengua atiza.
Oca. Voyme a mi caualleriza,
por no ver este retablo
destas dos figuras juntas
que no se apartan jamas. 5
Qui. En tales malicias das,
que con vna mil apuntas;
y que te engañas se yo.
Oca. Y tambien se yo muy bien
que a los dos estara bien 10
el callar.
Cris. Yo se que no;
porque quien calla, concede
con el mal que del se dize.
Oca. Ninguno te dixe o hize. 15
Qui. Ni el dezir o hazerle puede.
Oca. Por vida suya, que abaxe
el toldo (*): que, en mi conciencia,
que ay muy poca diferencia
entre vn lacayo y vn page. 20
La longura de vn cauallo
puede medirla a compas,
yo delante, y el detras;
andallo, mi vida, andallo (*).
Entrase Ocaña. 25
Cris. ¡Y que tu no tengas brio
para responderle! Creo
que he de recobrar mi empleo,
y boluerme a lo que es mio.
Qui. ¿Qué tengo de responder? 30
¿Ciño espada? No la ciño.
DE LA ENTRETENIDA p. 11
Y mas, que es mengua si riño
con...
Cris. Quiñones, a plazer:
que es Ocaña hombre de bien,
y espadachin ademas. 5
Entran don Antonio y su hermana Marcela.
D. An. ¡Porfiada, hermana, estás!
Quiero, mas no dire a quién.
Tengo ausente mi alegria,
sin saber adónde yaze, 10
y de aquesta ausencia nace
toda mi malencolia.
Hanla escondido, y no se
adónde, en cielo ni en tierra;
mueuenme los celos guerra, 15
y dan alcance a mi fe,
no porque la menoscaben:
que, zelos no aueriguados,
ministran a los cuydados
materia porque no acaben; 20
son la leña del gran fuego
que en el alma enciende amor,
viento con cuyo rigor
se esparze o turba el sossiego.
Qui. Aun no han echado de ver 25
que estamos aqui nosotros.
D. An. Dexadnos aqui vosotros.
Cris. Entra aqui el obedecer.
Entranse Quiñones y Cristina.
Mar. ¿Siquiera no me diras 30
IORNADA PRIMERA p. 12
el nombre dessa tu dama?
D. An. Como te llamas, se llama.
Mar. ¿Como yo?
D. An. Y aun tiene mas:
que se te parece mucho. 5
Mar. [Aparte.] ¡Valame Dios! ¿Qué es
[aquesto?
¿Si es amor este de incesto?
Con varias sospechas lucho.--
¿Es hermosa? 10
D. An. Como vos,
y está bien encarecido.
Mar. [Aparte.] El seso tiene perdido
mi hermano. ¡Valgale Dios!
Entra don Francisco, amigo de don Antonio. 15
D. Fr. ¿Andan hinchadas las olas
del mar de tu pensamiento?
D. An. Entraos en vuestro aposento;
dexadnos, hermana, a solas;
retiraos, hermana mia. 20
Mar. ¡Dios tus intentos mejore!
Entrase Marcela.
D. An. ¿Traeys desdichas que llore,
o ya venturas que ria?
D. Fr. Promessas que se han cumplido 25
con dadiuas, se han prouado;
industrias se han intentado
del Sinon mas entendido;
las diligencias que he hecho,
frisan con las impossibles; 30
DE LA ENTRETENIDA p. 13
linzes ha auido inuisibles,
y espias de trecho a trecho;
pero no puede mostrar
sagacidad o cautela
dónde han lleuado a Marcela: 5
cosa que es para admirar.
Solamente se imagina
que vna noche la sacó
su padre, y se la lleuó;
pero adónde, no se atina. 10
D. An. ¿Si podra la astrologia
judiciaria (*) declarallo?
D. Fr. Yo no pienso interrogallo:
que tengo por frusleria
la ciencia, no en quanto a ciencia, 15
sino en quanto al vsar della
el simple que se entra en ella
sin estudio ni experiencia.
Si acaso Marcela fuera
alguna joya perdida, 20
yo buscara otra salida,
que buena en esto la diera.
Santos ay auxiliadores
veinte, o mas, o no se quántos;
pero no querran los santos 25
curarnos de mal de amores.
A la justa peticion
siempre fauorece el cielo.
D. An. ¿Pues no es muy justo mi zelo?
¿No está muy puesto en razon? 30
¿Busco yo a Marcela acaso
sino para ser mi esposa?
IORNADA PRIMERA p. 14
¿Della pretendo otra cosa?
D. Fr. O vamonos, o habla passo:
que no sabes quién te escucha.
D. An. Vamos, amigo; y aduierte
que fio mi vida y muerte 5
de tu discrecion, que es mucha.
Entranse don Antonio y don Francisco.
Entran Cardenio con manteo y sotana, y tras el
Torrente, capigorron, comiendo vn membrillo o cosa
que se le parezca. 10
Car. Buela mi estrecha y debil esperança
con flacas alas, y, aunque sube el buelo
a la alta cumbre del hermoso cielo,
jamas el punto que pretende alcança.
Yo vengo a ser perfecta semejança 15
de aquel mancebo que de Creta el
[suelo
dexó, y, contrario de su padre al zelo,
a la region del cielo se abalança.
Caeran mis atreuidos pensamientos 20
del amoroso incendio derretidos,
en el mar del temor turbado y frio;
pero no lleuarán cursos violentos,
del tiempo y de la muerte preuenidos,
al lugar del oluido el nombre mio. 25
¿Comes? Buena pro te haga;
la misma hambre te tome.
Tor. No puede dezir que come
el que masca y no lo traga.
No se me vaya a la mano, 30
que desta, si acaso es culpa,
DE LA ENTRETENIDA p. 15
ser me sirue de disculpa
el membrillo toledano.
Se cierto que dezir puedo,
y mil vezes referillo:
espada, muger, membrillo, 5
a toda ley, de Toledo.
Las acciones naturales
son forçosas, y el comer,
vna dellas viene a ser,
y de las mas principales; 10
y esto aqui de molde viene,
y es vna aduertencia llana:
come el rico quando ha gana,
y el pobre, quando lo tiene.
Car. Con todo, me daras gusto 15
de que en la calle no comas.
Tor. Si estas niñerias tomas
por deshonra o por disgusto,
yo me aturaré la boca
con cal y arena a pison. 20
Car. Se que tienes discrecion.
Tor. ¡Y golosina no poca!
Car. Sabes lo que nunca supo
el diablo.
Tor. Y aun soy peor. 25
Car. ¿Buelues a comer, traydor?
Tor. Ya no como, sino chupo.
Entra Muñoz, escudero de Marcela.
Pero ves dónde parece
tu Santelmo. 30
Car. Assi es verdad,
IORNADA PRIMERA p. 16
puesto que mi tempestad
nunca mengua, y siempre crece.
En estas benditas manos
tengo mi remedio puesto.
Muñ. Vos vereis cómo echo el resto 5
en daros consejos sanos.
Aduertid, hijo, que son
las canas el fundamento
y la basa a do haze assiento
la agudeza y discrecion. 10
En la mucha edad se muestra
que assiste toda aduertencia,
porque tiene a la experiencia
por consejera y maestra;
y estas canas no han nacido 15
en aqueste rostro acaso.
Car. Hablad, señor Muñoz, passo,
que ya os tengo conocido,
y se que sabeys cortar,
colgado del ayre, vn pelo. 20
Muñ. Assi me ayude a mi el cielo,
como os pienso de ayudar;
porque el premio es el que auiua
al mas torpe ingenio y rudo.
Car. Si es premio este pobre escudo, 25
vuestra merced le reciba
con aquella voluntad
sana con que yo le ofrezco.
Muñ. ¡O señor, que no merezco
tanta liberalidad! (*) 30
Tor. Tomóle, besóle, y diole
quiça perpetua clausura;
DE LA ENTRETENIDA p. 17
del oro la color pura
sin duda que enamoróle,
porque tiene vna virtud
de alegrar el coraçon,
y la auara condicion 5
viue con la senetud.
¿Pero a qué pecho no doma
la hambre del oro?
Muñ. Escucha,
y, con aduertencia mucha, 10
hijo, este consejo toma.
De Marcela no ay pensar
que es de tan tiernos azeros,
que la han de ablandar terceros,
ni rogar, ni porfiar, 15
ni lagrimas, ni suspiros,
ni voluntad verdadera:
que son con ella de cera
de amor los mas fuertes tiros.
A las olas que se atreuen 20
a embestirla por amar,
se muestra roca en la mar,
que la tocan y no mueuen.
Esto con Marcela passa.
Car. No me acobardes y espantes. 25
Tor. ¡O quántos destos diamantes
he visto voluer de masa!
¡Quántas he visto rendidas
a vn villete trasnochado!
¡Quántas, sin darlas, han dado 30
de ganadas en perdidas!
¡Quántas siguen sus antojos
IORNADA PRIMERA p. 18
en mitad de su recato!
¡Quántas en el dulce trato
tropieçan, y aun dan de ojos!
Muñ. Pues ni Marcela tropieça,
ni cae. 5
Tor. ¡Gran milagro!
Car. Calla;
que es estremo que se halla
oy en la naturaleza,
y el señor Muñoz bien sabe 10
lo que dize.
Muñ. Yo estoy cierto
que aun mas bien del que os aduierto,
todo en mi señora cabe.
Pero vengamos al punto 15
de lo que quiero dezir.
Car. Hasta acabarle de oyr,
estoy, Torrente, difunto.
Muñ. Es el caso que está en Lima
vn hermano de su padre 20
de Marcela, cauallero
de ilustre y claro linaje.
De los bienes de fortuna
dizen que le cupo parte
tanta, que, entre los mas ricos, 25
suelen por rico nombrarle.
Tiene vn hijo, que se llama
don Siluestre de Almendarez,
el qual con doña Marcela,
aunque prima, ha de casarse. 30
Cada flota le esperamos;
mas, si en esta que se sabe
DE LA ENTRETENIDA p. 19
que ha llegado a saluamento,
no viene, echado ha buen lance.
Fingete tu don Siluestre,
que yo te dare bastantes
relaciones con que muestres 5
ser el mismo; y seran tales,
que, por mas que te pregunten,
podras responder con arte,
que, acreditando el engaño,
tus mentiras sean verdades. 10
Aposentaránte en casa,
harante gasajos (*) grandes,
y tu dentro, vna por vna,
podras ver cómo te vales.
Car. Está bien; pero si acaso 15
en aquesta flota traen
cartas desse don Siluestre,
y de que no viene saben,
yo dentro en casa, ¿qué hare?
¿Cómo podra acreditarse 20
tan conocida mentira
para que passe adelante?
Muñ. Diras que, despues de escritas
y dadas, quiso tu madre
que te viniesses a España, 25
aunque a hurto de tu padre;
que ella, desseando verse
con nietos en quien dilate
su nombre y posteridad,
no quiso que mas tardasses. 30
Y este venirte a escondidas
podra, señor, escusarte
IORNADA PRIMERA p. 20
de no venir con riquezas
que el ser quien eres señalen;
mas no dexes de traer
algunas piedras vezares (*),
y algunas sartas de perlas, 5
y papagayos que hablen.
Car. En esso yo dare trazas
que desse aprieto me saquen,
y tales, que satisfagan.
Tor. Todo aquesto es disparate. 10
Car. La memoria sea cumplida,
y los puntos importantes
que en este nueuo edificio
han de ser fundamentales,
vengan especificados, 15
de modo que me declaren
por el mismo don Siluestre.
Muñ. Ven por ellos esta tarde.
Car. Boluera este mi criado.
Tor. Boluere, si a Dios le plaze: 20
que, sin su ayuda, no puedo,
ni estornudar, ni mudarme.
Muñ. Señor, si acaso, si a dicha,
si por buena suerte traes
otro escudillo, bien puedes 25
con liberal mano darle:
que es inuierno, y no ay bayeta (*),
y no será bien que passe
frio el que al incendio tuyo
procura refrigerarle. 30
Car. No le traygo, en mi conciencia;
pero yo hare que se os saque
DE LA ENTRETENIDA p. 21
vn vestido de vayeta,
y a mi cuenta le hara el sastre.
Muñ. Venderele, ¡viue Roque!
No consentire se ensanche
Marcela con mis trofeos, 5
que cuestan gotas de sangre.
Vistame la que quisiere
que polido la acompañe:
que gastar yo mi vayeta
en seruicio ageno, ¡tate! 10
Y voyme, porque conuiene
que la memoria se estampe
que fortifique este embuste.
Y a Dios quedeis.
Car. El os guarde. 15
Muñ. Mire que no se le oluide
lo de la vayeta y sastre:
que en este punto consisten
sus gustos o sus pesares.
Entrase Muñoz. 20
Car. ¡Gran principio a mi quimera!
Tor. Llamala, señor, dislate,
torre fundada en palillos,
como casica de naipes.
Dime: ¿dónde estan las perlas? 25
¿Dónde las piedras bezares?
¿Adónde las catalnicas (*)
o los papagayos grandes?
¿Dónde la pratica de Indias,
de los puertos y los mares 30
que se toman y nauegan?
IORNADA PRIMERA p. 22
¿Dónde la vayeta y sastre?
Si quieres que tus negocios
en felize punto paren,
lleua, y esto te aconsejo,
siempre la verdad delante. 5
Capigorrista soy tuyo,
y, como padezco hambre,
tengo sotil el ingenio,
y en dar consejos soy sacre.
Car. Yo me remito a la lista 10
de Muñoz; tu no desmayes,
que, en las empresas de amor,
tal vez se ha visto que valen
el ingenio y la ventura
mas que las riquezas grandes. 15
Tor. Deste laberinto, el cielo
con las narizes nos saque.
Entranse.
Entran Marcela, y Dorotea, su donzella.
Dor. Dime, señora: ¿qué muestra 20
te ha dado tu hermano tal,
que sea indicio y señal
de alguna intencion siniestra?
No puedo darme a entender
que te ama viciosamente, 25
aunque es caso contingente.
Mar. ¡Y cómo si puede ser!
¿Ya no se sabe que Amon
amó a su hermana Tamar?
¿Y no nos vienen a dar 30
Mirra y su padre ocasion
DE LA ENTRETENIDA p. 23
de temer estos incestos?
Dor. Con todo, señora, creo
que encamina su desseo
por terminos mas compuestos,
y esto tengo por verdad. 5
Mar. Mi querida Dorotea,
plega al cielo que assi sea;
el rija su voluntad.
De contino trae en la boca
mi nombre, a hurto me mira, 10
gime a solas y suspira,
las manos me besa y toca;
y da por disculpa desto,
que me parezco a su dama,
que de mi nombre se llama. 15
Dor. ¿Hase, a dicha, descompuesto
a hazer mas de lo que dizes?
Mar. No, por cierto; ni querria.
Dor. Pues desto, señora mia,
no es bien que te escandalizes; 20
pues podra ser que su dama
se llame, señora, assi,
y que se parezca a ti,
si de hermosa tiene fama.
Entra don Antonio, hermano de Marcela. 25
Mar. Mira do viene suspenso;
tanto, que no echa de ver
que aqui estamos. De su ser
que está trastrocado pienso.
Escuchemosle, y aduierte 30
cómo de Marcela trata.
IORNADA PRIMERA p. 24
D. An. Es tu ausencia la que mata;
no el desden, aunque es tan fuerte.
¡Ay dura, ay importuna, ay triste
[ausencia!
¡Quán lexos deuio estar de conocerte 5
el que al furor de la inuencible muerte
ygualó tu poder y tu violencia!
Que, quando con mayor rigor sentencia,
¿qué puede mas su limitada suerte,
que deshazer la liga y nudo fuerte 10
que a cuerpo y alma tiene
[inconueniencia?
Tu duro alfange a mayor mal se
[estiende,
pues vn espiritu (*) en dos mitades 15
[parte.
¡O milagros de amor, que nadie
[entiende!
Que, del lugar de do mi alma parte,
dexando su mitad con quien la enciende, 20
consigo trayga la mas fragil parte.
¡O Marcela fugitiua
y sorda al lamento mio!
¿Cómo quiere tu desuio
que ausente muriendo viua? 25
¿Dónde te ascondes? ¿Qué clima
inhabitable te encierra?
¿Cómo a tu paz no da guerra
el dolor que me lastima?
¡Tengote siempre delante, 30
y no te puedo alcançar!
Mar. ¿Para temer y pensar,
DE LA ENTRETENIDA p. 25
esto no es causa bastante?
Dor. Si, por cierto. Nunca estes
sola, si fuere possible;
de que aspire a lo impossible,
jamas ocasion le des; 5
rompase en tu honestidad,
en tu aduertencia y recato,
la fuerça de su maltrato,
que nace de ociosidad.
Y vamonos, no nos vea; 10
de a solas rienda a su intento.
Mar. Yo estoy en tu pensamiento,
que es muy bueno, Dorotea.
Entrase Marcela y Dorotea.
Sale Ocaña de lacayo, con vna varilla de membrillo y 15
vnos antojos de cauallo en la mano, y ponese atento
a escuchar a su amo.
D. An. Amor, que lo impossible facilitas
con poderosa fuerça blandamente,
allanando las cumbres: 20
¿por qué las nuues de mi sol no quitas?
¿Por qué no muestras por algun Oriente
las dos hermosas cumbres
que dan rayos al sol, luz a tus ojos,
por quien te rinde el mundo sus 25
[despojos?
¿Qué quieres, Ocaña?
Oca. Quiero
herrar el vayo, señor,
y no acierta el herrador 30
a herralle si no ay dinero.
IORNADA PRIMERA p. 26
Deuense quatro herraduras
y vn breuajo (*); mira, pues,
si andaran aquellos pies,
siendo tus manos tan duras.
Y vengo por seys raciones 5
que me deuen: que amohina
ver que sobren a Cristina
y resobren a Quiñones,
y que falten para mi,
que siruo mejor que todos, 10
de tres y de quatro modos.
D. An. Confiesso que ello es assi,
Ocaña amigo, y sabed
que todo se os pagará.
Y andad con Dios. 15
Oca. Siempre está
conmigo vuestra merced
riguroso por el cabo.
D. An. ¿En qué modo?
Oca. ¿Yo no veo 20
que, qual si fuera guineo,
bezudo y boçal esclauo,
apenas entro en la sala
por alguna niñeria,
quando qualquiera me embia, 25
si no en buena, en hora mala?
A nadie se le trasluze,
por mas que yo lo procuro,
el ingenio luzio y puro
que en este lacayo luze. 30
Anda conmigo al rebes
fortuna poco discreta:
DE LA ENTRETENIDA p. 27
que, si tu fueras poeta,
quiça fuera yo marques,
o, por lo menos, ya fuera
tu consejero y priuado;
pero de mi corto hado 5
tamaño bien no se espera.
Ay poetas tan diuinos,
de poder tan singular,
que puedan titulos dar
como condes palatinos; 10
y aun, si lo toman despacio,
en tiempo y caso oportuno,
no aurá lacayo ninguno
que no casen en palacio
con donzellas de la reyna, 15
de valor vnico y solo:
que, por la gracia de Apolo,
esta gracia en ellos reyna.
Pero yo naci, sin duda,
para la caualleriza, 20
haziendo en mis dichas riza
mi suerte, que no se muda.
El discreto es concordancia
que engendra la habilidad;
el necio, disparidad 25
que no haze consonancia.
Del cuerpo por los sentidos
obra el alma, y, quales son,
o muestra su perfeccion,
o terminos abatidos. 30
De aquesto quiero inferir
que tan sotil cuerpo tengo,
IORNADA PRIMERA p. 28
que en vn instante preuengo
lo que he de hazer y dezir.
Lacayo soy, Dios mediante;
pero lacayo discreto,
y, a pocos lances, prometo 5
ser para marques bastante,
como aquel de Marinan,
de dinare, e piu dinare (*),
si la suerte no estoruare
este bien que no me dan. 10
D. An. ¡Alto! Vos aueys hablado
de modo, que me obligays
a que de humilde subays
a mas eminente estado,
siendo al primero escalon 15
seruirme de consejero;
y assi, amigo Ocaña, quiero
mostraros mi coraçon,
para que, viendo patentes
las ansias que en el se anidan, 20
ellas a tu ingenio pidan
los remedios suficientes:
que tal vez vna dolencia
casi incurable la sana
de vna vejeçuela cana 25
vna facil experiencia.
Oca. Dime tu mal, mi señor,
y verás cómo en tantico
tantos remedios aplico,
que sanes con el menor. 30
Y si, por ventura, es
el ciego el que te atormenta,
DE LA ENTRETENIDA p. 29
puedes, señor, hazer cuenta
de que ya sano te ves,
porque no se ha de tomar
conmigo el dios cegueçuelo.
D. An. Que no estás en ti rezelo. 5
Oca. ¿Pues en quién auia de estar?
Que, a no tomarme del vino,
por costumbre o por conorte,
no huuiera en toda la corte
otro Caton Censorino (*) 10
como yo.
D. An. Ya desuarias.
Bueluete, Ocaña, a tu establo.
Entrase don Antonio.
Oca. Aunque mas sentencias hablo 15
y eleuadas fantasias,
se me trasluze y figura,
congeturo, pienso y hallo,
ha de ser mi sepultura (*).
Y está muy puesto en razon: 20
que, el que quiere porfiar
contra su estrella, ha de dar
cozes contra el aguijon.
Cristinica estara agora
en la plaça; alla me impele 25
aquella fuerça que suele
que dentro del alma mora.
Buscola como a mi centro,
y, si la encontrasse yo,
nunca jugador echó 30
tan rico y gustoso encuentro.
IORNADA PRIMERA p. 30
Deste gusto no me priue
amor, que en mi ayuda llamo,
y siquiera, con mi amo,
ni mas medre, ni mas priue.
Entrase Ocaña. 5
Salen don Ambrosio, cauallero, y Cristina,
con vn villete en la mano.
Cris. Hasta ponerle yo en parte
donde le vea, harelo;
pero en lo demas, rezelo 10
que no podre contentarte.
D. Am. Haz, amiga, que le lea:
que en solo aquesto consiste
la alegria deste triste.
Cris. Digo que hare que le vea. 15
Quiça, por curiosidad,
querra leerle Marcela:
que se ha de vsar de cautela
con su mucha honestidad.
No desplegaré la boca 20
para dezirla palabra:
que en sus entrañas no labra
fuerça de amor, mucha o poca.
D. Am. ¿Regalala, por ventura,
don Antonio? 25
Cris. Como a hermana.
D. Am. De ser su intencion tan sana,
no se yo quién lo assegura.
¡O padre mal aduertido!
Cris. No le tiene. 30
D. Am. Si le tiene;
DE LA ENTRETENIDA p. 31
pero a mi no me conuiene
el darme por entendido.
De las cosas que sospecho
y de las que son tan graues,
tenga la lengua las llaues, 5
y no las arroje el pecho.
Cris. Vete, señor, que alli assoma
vn page de casa.
D. Am. Amiga,
por tu industria y tu fatiga, 10
este pobre premio toma.
Y prometete de mi
montes de oro, que bien puedes.
Cris. La menor de tus mercedes
suele ser vn Potosi. 15
Dale vna caxita pintada.
Vase Ambrosio, y entra Quiñones.
Qui. ¿Quién era, Cristina, el lindo
que con tanta sumission
deuio encajar su razon? 20
Tuyo soy, y a ti me rindo.
¡Viue el dador de los cielos,
que es la fregona bonita!
Ordena, manda, pon, quita;
ta, ta, tambien pide zelos. 25
Cris. El so page, por su entono,
que primero se taraze
la lengua, que otra vez traze
palabras, y no en mi abono.
¿Hasenos buelto otro Ocaña? 30
IORNADA PRIMERA p. 32
¡Zelos y mas zelos!
Qui. Calle,
y aduierta que está en la calle.
Cris. ¡Ay! Por mi fe, que se ensaña
el mancebito frion. 5
Qui. Cristina, menos gallarda;
que essa gallardia aguarda...
Cris. ¿Qué, mi rufo?
Qui. Vn bofeton.
Cris. ¿En mi cara? 10
Qui. En la del cura
le diera, a venir a mano.
Cris. ¿Y qué, alçaras tu la mano
contra tanta hermosura
como pusieron los cielos 15
en mis mexillas rosadas?
Qui. Siempre son desatinadas
las venganças de los zelos.
Ocaña es este. Camina,
y escondete entre la gente. 20
Entranse Quiñones y Cristina, y sale Ocaña.
Oca. Partio mi sol de su Oriente,
y al Ocaso se encamina,
y tras si lleua la sombra
que le sirue de arrebol. 25
Para mi no es este sol,
sino niebla que me assombra.
Plega a Dios, humilde page,
asombro de mi esperança,
que, ni valgas por priuança, 30
ni te estimen por linage;
DE LA ENTRETENIDA p. 33
siruas a vn cataribera (*),
que te de corta racion;
sea tu estado vn bodegon;
no te de luto, aunque muera;
y, quando el cielo te adiestre 5
a seruir a vn titulado,
tu enemigo declarado
el maestresala se muestre.
De las hachas no te valgas,
ni de relieues veas gozo, 10
y nunca te salga el boço,
porque de page no salgas.
Pongante infames renombres;
juegues; pierdas la racion,
que es la mayor maldicion 15
que pueden darte los hombres.
Entrase Ocaña.
Sale Muñoz.
Muñ. Despierto y durmiendo, estoy
pensando siempre y soñando 20
quándo ha de llegar el quándo
mude el pellejo en que estoy;
quándo querra aquel planeta
que sobre mi predomina,
que remedien mi ruyna 25
el gran sastre y la vayeta.
Diles la memoria, y diles,
preuiniendo mil barruntos,
de los mas sotiles puntos
las respuestas mas sotiles; 30
pero, con todo, me pesa
IORNADA PRIMERA p. 34
de auerme empeñado assi,
porque tengo para mi
ser de peligro la empresa.
Entran don Antonio, y Torrente en abito de peregrino.
D. An. Mucho mas es melindre que aduertencia, 5
y hase tenido confiança poca
de quien yo soy. Por Dios, que estoy
[corrido.
Muñ. ¡Valgate el diablo! ¿Qué disfraz es este?
Esto no puse yo en la lista. 10
Tor. Digo
que el señor don Siluestre de
[Almendarez
no pudo mas. El caso fue forçoso,
y la borrasca tal, que nos conuino 15
alijar el nauio, y echar quanto
en su anchissimo vientre recogia
al mar, que se sorbio como dos hueuos
catorze mil tejuelos de oro puro.
Al cielo las promessas y oraciones 20
volauan mas espessas que las nuues
que la cara del sol cubrian entonces;
entre las quales oraciones, vna
embió don Siluestre al sumo alcaçar
con tan viuos y tiernos sentimientos, 25
que penetró los cascos de los cielos.
Conteniase en ella que de Roma
aquello que se llama Siete Yglesias (*)
andaria descalço peregrino,
si Dios de aquel peligro le sacaua. 30
Añadio a su promessa mi persona;
DE LA ENTRETENIDA p. 35
añadidura inutil, aunque buena
en parte, pues que soy su amparo y
[baculo.
En fin, salimos mondos y desnudos
a tierra, ni se adónde, ni se cómo, 5
auiendose engullido el mar primero
hasta vna catal(i)nica que trayamos,
de abilidad tan rara, y tan discreta,
que, si no era el hablar, no le faltaua
otra cosa ninguna. 10
D. An. Bien, por cierto,
la aueys encarecido; aunque yo pienso
que catal(i)nicas mudas valen poco.
Tor. Por señas nos dezia todo quanto
queria que entendiessemos. 15
Muñ. ¡Milagro!
Tor. De perlas, ¡qué de caxas arrojamos,
tamañas como nuezes, de buen tomo,
blancas como la nieue aun no pisada!;
de esmeraldas, las peñas como cubas, 20
digo, como toneles, y aun mas grandes;
piedras vezares, pues dos grandes
[sacos;
anis y cochinilla, fue sin número.
Muñ. Entre essas zarandajas, ¿por ventura, 25
fue vayeta al mar?
Tor. ¡Y el sastre y todo!
Muñ. A malissimo viento va esta parua;
no me quadra ni esquina (*) esta
[tormenta, 30
puesto que viene bien para el embuste.
D. An. ¿En qué paraje sucedio el naufragio?
IORNADA PRIMERA p. 36
Tor. Estaua yo durmiendo en aquel trance,
y no pude del page ver el rostro.
D. An. Paraje dixe; pero no me espanto,
que aun hasta aqui os (*) conturba la
[borrasca, 5
ni que en ella os (*) durmiessedes: que
[el miedo
tal vez suele causar sueño profundo.
Tor. No quiso mi señor, ni por semejas,
de quatro mil y mas ofrecimientos 10
que de darle dineros se le hizieron,
recebir sino aquellos (*) que bastassen
a no pedir limosna en su viage;
pero no supo bien hazer la cuenta,
porque ya casi todos son gastados. 15
Muñ. ¡Valgate Satanas, qué bien lo enredas!
Tor. La primera estacion fue a
[Guadalupe (*),
y a la imagen de Illescas (*) la
[segunda, 20
y la tercera ha sido a la de Atocha (*);
a hurto quiso verte, y esta tarde
quiere partirse a Roma; agora queda
en San Gines (*) hincado de hinojos,
arrojando del pecho mil suspiros, 25
vertiendo de sus ojos tiernas lagrimas,
pidiendo a Dios que le encamine y guie
en el viage santo prometido.
Yo, señor, soy ternissimo de plantas,
a quien callos durissimos enclauan, 30
de tan largo camino procedidos;
querria que se diesse alguna traça
DE LA ENTRETENIDA p. 37
de que por quinze dias descansassemos,
para tomar aliento y refrigerio
en el nueuo camino que se espera.
Ademas, que tambien [el] es
[ternissimo, 5
y podria el cansancio fatigalle,
de modo que el camino con la vida
se acabasse en vn punto: caso triste
si tal viniesse a ser, por el tremendo
dolor que sintiria mi señora 10
doña Ana de Briones, madre suya.
D. An. Vamos, que yo pondre remedio en todo.
Tor. No ay dezir, señor, que yo te he visto,
porque me ha de matar si es que tal
[sabe. 15
¡O pecador de mi! ¡Este es que viene!
¡En la red me ha cogido! ¡Negatiua,
señor; si no, yo muero!
D. An. No ayas miedo.
Entra Cardenio como peregrino. 20
Mi señor don Siluestre de Almendarez,
¿para qué es encubriros de quien tiene
tantas obligaciones de seruiros?
Car. ¡O traydor, mal nacido! Por Dios viuo,
que os engaña, señor, este embustero: 25
que yo no soy aquesse don Siluestre,
que dizes, de Almendarez, sino vn pobre
peregrino, y tan pobre.
Tor. ¿Qué me miras?
Yo no le he dicho nada; y si lo he dicho, 30
digo que miento vna y cien mil vezes.
IORNADA PRIMERA p. 38
[Aparte, a don Antonio.] ¡Viue Dios!, que
[es el mismo que te digo.
Aprietale, y conjurale, y confiesse.
D. An. ¡Por Dios, primo y señor, que es caso
[fuerte 5
negarme esta verdad! ¿Qué importa
[venga[s]
rico o pobre a tu casa, que es la mia?
Tor. ¡Esso es lo que yo digo, pesia al mundo!
D. An. ¿Mandauas tu a los vientos, o pudiste 10
del proceloso mar las altas olas
sossegar algun tanto? ¿No es locura
hazer caso de honra los sucessos
varios de la fortuna, siempre instable,
o, por mejor dezir, del cielo firme? 15
Tor. ¡Ea, señor, que ya passa de raya
tan grande pertinacia ¡Viue Roque,
señor, que es don Siluestre de
[Almendarez,
vuestro primo y cuñado, el peregrino, 20
y mi amo, que es mas!
Car. Pues tu lo dizes,
no quiero mas negarlo, pues no importa.
Dadme señor, las manos.
D. An. Doy los braços, 25
y el alma en su lugar, querido primo.
Car. Tomad los mios, que, entre aquestos
[braços,
tambien os doy mi alma. [A Torrente.]
[En recompensa, 30
no te la cubrira pelo, si puedo.
Tor. Que no temo amenazas mal nacidas,
DE LA ENTRETENIDA p. 39
porque esto es lo que importa a nuestro hecho.
Muñ. ¿Y cómo?
D. An. No ayais miedo que se os toque
al pelo de la ropa por lo dicho.
Tor. Mi señor es discreto, y vera presto 5
de quán poca importancia era el silencio
en semejante caso.
D. An. Señor primo,
vamos a casa, y sepa vuestra esposa
vuestra buena venida y desseada. 10
Car. Siempre he de obedecer.
Muñ. ¡Qué bien traçada
quimera! Si ella llega a colmo, espero
vn Potosi de barras y dinero.
Tor. ¿Qué os parece, Muñoz? 15
Muñ. Que me parece
que es verdad quanto ha dicho, y que
[lo veo.
Tor. ¡Y cómo que es verdad! Sin que le falte
vn atomo, vna tilde, vna meaja. 20
Entranse don Antonio, Cardenio y Torrente.
Muñ. Terminos tienen estos socarrones
de hazerme a mi entender que la
[borrasca
y el alijo de ropa es verdadero. 25
Aora bien: veremos lo que passa,
que, vna por vna, (los) dos ya estan
[en casa (*).
Fin de la primera jornada.
IORNADA SEGVNDA p. 40
IORNADA SEGVNDA
Salen Marcela y Dorotea con vna almohadilla,
y Christina.
Mar. Andas con verguença poca,
Cristina, muy inquieta, 5
y, con puntos de discreta,
das mil puntadas de loca.
Sabed, señora, vna cosa:
que, entre las prendas de honor,
es tenida por mejor 10
la honesta que la hermosa.
Cris. ¿Señora me llama? ¡Malo!:
que ya se por experiencia
que no ay dos dedos de ausencia
desta cortesia a vn palo. 15
Mar. ¿Qué murmuras, desazada (*),
maliciosa y atreuida?
Cris. Nunca murmuré en mi vida.
Mar. ¿Qué dizes?
Cris. No digo nada. 20
¡Tenga el Señor en el cielo
a mi señora la vieja!
Mar. Dessas plegarias te dexa.
Cris. Pronuncialas mi buen zelo.
Si ella fuera viua, se 25
que otro gallo me cantara,
y que ninguna no osara
reñirme; no en buena fe.
¡Tristes de las moças
DE LA ENTRETENIDA p. 41
a quien truxo el cielo
por casas agenas
a seruir a dueños,
que, entre mil, no salen
quatro apenas buenos, 5
que los mas son torpes
y de antojos feos!
¿Pues que si la triste
acierta a dar zelos
al ama, que piensa 10
que le haze tuerto?
Agenas ofensas
pagan sus cabellos,
oyen sus oydos
siempre vituperios, 15
parece la casa
vn confuso infierno:
que los zelos siempre
fueron vozingleros.
La tierna fregona, 20
con silencio y miedo,
passa sus desdichas,
malogra requiebros,
porque jamas llega
a felice puerto 25
su cargada naue
de malos empleos.
Pero, ya que falte
este detrimento,
sobran los del ama, 30
que no tienen cuento:
Ven aca, suziona.
IORNADA SEGVNDA p. 42
¿Dónde está el pañuelo?
La escoba te hurtaron
y vn plato pequeño.
Buen salario ganas;
del pagarme pienso, 5
porque despauiles
los ojos y el seso.
Vas, y nunca buelues,
y tienes bureo
con Sancho en la calle, 10
con Mingo y con Pedro.
Eres, en fin, pu...
El ta dire quedo,
porque de christiana
sabes que me precio. 15
Otra vez repito,
con cansado aliento,
con lagrimas tristes
y suspiros tiernos:
¡Triste de la moça 20
a quien truxo el cielo
por casas agenas!
Dor. Señoras (*), ¿qué es esto?
Cristinica amiga,
dime: ¿con qué viento 25
esta poluareda
has alçado al cielo?
Mar. La desemboltura
es vn viento cierzo
que del rostro ahuyenta 30
la verguença y miedo.
Pero yo hare,
DE LA ENTRETENIDA p. 43
si es que acaso puedo,
si ella no se emienda,
lo que callar quiero.
Entra Quiñones, el page.
Qui. Don Antonio, mi señor, 5
entra con dos peregrinos.
Entran don Antonio, Cardenio, Torrente y Muñoz.
D. An. ¿Vuestros intentos diuinos
fueran disculpa al rigor
del no vernos? 10
Car. Assi es;
pero yo, señor, holgara
que esta deuda se pagara
de espacio, y fuera despues
de mi peregrinacion, 15
que no se puede escusar.
D. An. Facilmente aueys de hallar
en mi voluntad perdon.
Car. ¿Es mi señora y mi prima?
D. An. La misma. 20
Car. ¡O mi señora,
rico archiuo donde mora
de la belleza la prima!
No me niegues estos pies,
pues no merezco essas manos. 25
Dor. Peregrinos cortesanos
son estos.
D. An. No tan cortés,
IORNADA SEGVNDA p. 44
señor primo, que mi hermana
está del caso suspensa.
Muñ. [Aparte.] La traça de lo que el piensa,
es mas cortés que no sana (*).
Mar. Señor, para que me muestre 5
con el respeto deuido
a quien soys, el nombre os pido.
Car. (*) Vuestro primo don Siluestre
de Almendarez; vuestro esposo,
o el que lo tiene de ser. 10
Mar. Mudaré de proceder
con vn huesped tan famoso:
los braços aure de daros,
que no los pies, primo mio.
Muñ. [Aparte.] Destos principios yo fio 15
que son mas dulzes que caros.
Car. No fue huracan el que pudo
desbaratar nuestra flota,
ni torzio nuestra derrota
el mar insolente y crudo; 20
no fue del tope a la quilla
mi pobre nauio abierto,
pues he llegado a tal puerto,
y pongo el pie en tal orilla;
no mi[s] riquezas sorbieron 25
las aguas que las tragaron,
pues mas rico me dexaron
con el bien que en vos me dieron.
Oy se aumenta mi riqueza,
pues con nueua vida y ser, 30
peregrino llego a ver
la imagen de tu belleza.
DE LA ENTRETENIDA p. 45
Entra Ocaña.
Oca. Desta comun alegria
alguna parte quiza
mi tristeza alcançará,
que está como estar solia. 5
Desde aqui quiero mirarte,
si es que te dexas mirar,
de mi suerte amargo azar,
de mi bien el todo y parte.
Puesto en aqueste rincon, 10
como lacayo sin suerte,
vere quiza de mi muerte
alguna resurreccion.
Mar. La desuentura mayor,
mas espantosa y temida, 15
es la de perder la vida.
D. An. Primero es la del honor.
Mar. Ansi es; y pues vos, primo,
con honra y vida venis,
mal hareys si mal sentis 20
del mal que por bien yo estimo.
Y en llegar adonde os veys,
aueys de tener por cierto
que aueis arribado a vn puerto
adonde restaurareys 25
las riquezas arrojadas
al mar, siempre codicioso.
Car. Tendra el que fuere tu esposo
las venturas confirmadas.
Tor. ¿Donzella acaso es de casa? 30
Cris. No soy sino de la calle.
IORNADA SEGVNDA p. 46
Tor. Esso no: que aquesse talle
a los de palacio passa.
¿Sirue en ella?
Cris. Soy seruida.
Tor. La respuesta ha sido aguda. 5
Oca. Ten, pulchra, la lengua muda;
no la descosas, perdida.
Tor. ¿El nombre?
Cris. Cristina.
Tor. Bueno; 10
que es dulce, con ser de rumbo.
¿Tumbase? (*)
Cris. Yo no me tumbo.
Basta; que tiene barreno
el indianazo gascon. 15
Tor. Yo, señora, como ves,
soy criollo perules,
aunque tiro a borgoñon.
D. An. Reposareys, primo mio,
y despues saber querria 20
del buen estar de mi tia,
de vuestro padre y mi tio.
Oca. ¡O peregrino traydor,
cómo la miras! ¡O falsa,
cómo le vas dando salsa 25
al gusto de su sabor!
Tor. Pluguiera a Dios que nunca aqui
[viniera;
o, ya que vine aqui, que nunca amara;
o, ya que amé, que amor se me 30
[mostrara,
de azero no, sino de blanda cera.
DE LA ENTRETENIDA p. 47
Car. Depositario fue el mar
de tus cartas y presentes.
Oca. [Aparte.] ¡El alma tengo en los dientes!
¡Casi estoy para espirar!
Tor. O que de aquesta fregonil guerrera, 5
de los dos soles de su hermosa cara,
no tan agudas flechas me arrojara,
o menos linda y mas humana fuera.
Mar. Entrad, señor, do podays
mudar vestido decente. 10
Car. Mi promessa no consiente
que essa merced me hagays.
Tor. [Aparte.] Estas si son borrascas no
[fingidas,
de quien no espero verdadera calma, 15
sino naufragios de mas duro aprieto.
Car. No puedo mudar de trage
por vn tiempo limitado:
que esta pobreza ha causado
la tormenta del viage. 20
Tor. ¡O tu, reparador de nuestras vidas,
amor, cura las ansias de mi alma,
que no pueden caber en vn soneto!
D. An. A no ser tan perfecto,
primo, vuestro designio, yo hiziera 25
que por otra persona se cumpliera.
Entranse Marcela, don Antonio, Dorotea, y Cristina
y Cardenio.
Quedan en el teatro Muñoz, Torrente y Ocaña.
Muñ. No me hablei[s], Torrente hermano, 30
que nos escuchan, y siento
IORNADA SEGVNDA p. 48
que en nuestro famoso intento
el callar es lo mas sano.
Entrase Muñoz.
Oca. Si a mi el ojo no me miente,
se con gran certinidad 5
que vuestra paternidad
tiene el alma algo doliente.
Es C[r]istinica vn harpon,
es vn virote, vna jara
que el ciego arquero dispara, 10
y traspassa el coraçon.
Es vn incendio, es vn rayo.
¿Cómo vn rayo? Dos y tres.
Tor. Y vuessa merced, ¿quién es?
Oca. Soy desta casa el lacayo; 15
y aunque en la caualleriza
me arrincono, el amor ciego,
con su yelo y con su fuego,
me consume y martiriza.
Entre el harnero y pesebre, 20
entre la paja y ceuada,
de noche y de madrugada,
me embiste de amor la fiebre.
Tor. ¿Y es Christina la ocasion
de tan grande encendimiento? 25
Oca. No se quién es; se que siento
el alma hecha vn carbon.
Tor. Si es Cristina, pondre pausa
en ciertos rezien nacidos
pensamientos atreuidos 30
que su memoria me causa.
DE LA ENTRETENIDA p. 49
No pienso en manera alguna
seros riual: que sería
genero de villania
que al ser quien yo soy repugna.
Onestissimo decoro 5
se guardará en esta casa,
puesto que me arda la brasa
desta niña a quien adoro.
Quebrantaré en la pared
mis pensamientos primeros, 10
con gusto de conoceros
para hazeros merced.
Porque no han de naufragar
siempre las flotas: que alguna
tendra próspera fortuna 15
para podernosla dar.
Oca. Beso tus pies, peregrino,
vnico, raro y bastante
a ablandar en vn instante
vn coraçon diamantino. 20
Yo, en quien nacieron barruntos
de zelos quando te vi,
a tus pies los pongo aqui,
semiuiuos y aun difuntos.
Tor. Alçaos, señor; no hagays 25
sumission tan indecente,
que humillaré yo mi frente,
si es que la vuestra no alçays.
Dadme los braços de amigo,
que lo hemos de ser los dos 30
gran tiempo, si quiere Dios,
que es de mi intencion testigo.
IORNADA SEGVNDA p. 50
Oca. Como tu, señor, me abones
con tu amistad peregrina,
doy por cordera a Cristina
y por cabrito a Quiñones.
Tor. Por verte con gusto, voy 5
alegre, assi Dios me salue.
Oca. [Aparte.] Para estas que yo os calue (*),
o no sere yo quien soy.
Entranse Torrente y Ocaña.
Entra don Ambrosio. 10
D. Am. Por ti, virgen hermosa, esparze vfano,
contra el rigor con que amenaza el cielo,
entre los surcos del labrado suelo,
el pobre labrador el rico grano.
Por ti surca las aguas del mar cano 15
el mercader en debil leño a buelo;
y, en el rigor del sol como del yelo,
pisa alegre el soldado el risco y llano.
Por ti infinitas vezes, ya perdida
la fuerça del que busca y del que ruega, 20
se cobra y se promete la vitoria.
Por ti, vaculo fuerte de la vida,
tal vez se aspira a lo impossible, y llega
el desseo a las puertas de la gloria.
¡O esperança notoria, 25
amiga de alentar los desmayados,
aunque esten en miserias sepultados!
Entra Cristina.
Cris. Aurá fiesta y regodeo,
y la parentela toda 30
DE LA ENTRETENIDA p. 51
vendra, sin duda, a la boda.
D. Am. Mi norte descubro y veo.
¡O dulcissima Cristina!
Cris. De alcorza deuo de ser.
D. Am. Tribunal do se ha de ver 5
lo que el amor determina
en mi contra o mi prouecho.
Cris. ¡Estraña salutacion!
D. Am. La lengua da la razon
como la saca del pecho. 10
Pero vengamos al punto.
Mi esperança, ¿cómo está?
¿Ha de morir? ¿Viuira?
¿Contaréme por difunto?
¿Dificúltase la empresa? 15
¡Presto, que me bueluo loco!
Cris. Ydos, señor, poco a poco,
que preguntays muy a priesa.
D. Am. Mas a priessa me consume
el viuo incendio de amor. 20
Cris. En solo vn punto el rigor
suyo se abreuia y resume,
y es que puedes ya contar
a Marcela por casada.
Ya no es suya; ya está dada 25
a quien la sabra estimar.
D. Am. No me digas el esposo,
que, sin duda, es don Antonio.
Cris. Leuantas vn testimonio
que passa de mentiroso. 30
¿Con su hermana?
D. Am. ¡A, Christinica!
IORNADA SEGVNDA p. 52
¿Qué es esso? ¿Cubierta y pala
con que vna obra tan mala
se apoya y se fortifica?
Cris. Que es con su primo.
D. Am. ¿Qué es esto, 5
cielo siempre soberano?
¿Oy primo el que ayer fue hermano?
¿Cámbiase vn hombre tan presto?
Cris. Digo que es vn peregrino,
primo suyo y perulero, 10
de tan soberuio dinero,
que de las Indias nos vino.
De oro mas de cien mil texos
se sorbio el mar como vn hueuo,
deste peregrino nueuo, 15
que no está de ti muy lexos,
porque vesle alli do assoma.
D. Am. ¡Y que esso en el mundo passe!
Cris. Puesto que antes que se case,
entiendo que ha de yr a Roma. 20
Entran Cardenio, Torrente y Muñoz.
D. Am. Embustero y perulero,
atreuido e insolente,
¿por qué te hazes pariente
de la vida por quien muero? 25
Tor. Descornado se ha la flor;
perecemos.
Muñ. Malo es esto;
la traça se ha descompuesto
al primer passo. 30
Car. Señor,
DE LA ENTRETENIDA p. 53
no te entiendo, ni imagino
por qué tan acelerado
la maldita has desatado
contra vn noble peregrino.
Muñ. Quien dixere que yo di 5
lista a nadie, mentirá
quantas vezes lo dira.
No sino lleguense a mi,
que fabrico en ningun modo
castillos mal preuenidos. 10
Tor. [Aparte.] Antes de ser conuencidos,
este lo ha de dezir todo.
¡O leuantadas quimeras
en el ayre, qual yo dixe!
D. Am. Por el cielo que nos rige, 15
que si acaso perseueras
en el embuste que intentas,
primero que en algo aciertes,
ha de ser vna y mil muertes
el remate de tus cuentas. 20
Bueluete a tu Potosi,
dexa lograr mi porfia.
Car. Aqueste ya desuaria.
Tor. Assi me parece a mi.
Cris. Don Francisco y mi señor 25
son estos. ¡Pies, a correr!
Entrase Cristina.
Salen don Francisco y don Antonio.
D. Fr. Todo aquesso puede ser:
que a mas obliga el rigor 30
IORNADA SEGVNDA p. 54
de vn zeloso, si es honrado,
como el padre de Marcela.
D. Am. Este es el que vrdio la tela
que tan cara me ha costado.
¿Qué rigor de estrella ha sido, 5
señor don Antonio, aquel
que de piadoso en cruel
contra mi os ha conuertido?
¿Y qué peregrino es este,
tan medido a vuestro intento, 10
que quereys que su contento
a mi la vida me cueste?
Mia es Marcela, si el cielo
quisiere y si vos quereys:
que en vuestra industria teneys 15
de mi mal todo el consuelo.
No es desigual mi linage
del suyo, y su padre creo
que deste ygual himeneo
no ha de recebir vltrage. 20
Si el la escondio en vuestra casa
por quitarmela delante,
ved, si acaso soys amante,
lo que el alma ausente passa.
D. Fr. Este habla de Marcela 25
Ossorio, y no de tu hermana.
D. An. La presumpcion está llana,
gran mal mi alma rezela.
Desta vana presumpcion
y mal formados antojos 30
os han de dar vuestros ojos
la justa satisfacion.
DE LA ENTRETENIDA p. 55
Venios conmigo, y vereys
en el engaño en que estays.
D. Am. Si a Marcela me lleuays,
al cielo me lleuareys.
Entrase don Antonio, don Francisco y don Ambrosio; 5
quedan en el teatro Muñoz, Torrente y Cardenio.
Car. ¡Ha, Muñoz, con quán pequeña
ocasion aueys temblado!
Muñ. Temo de verme brumado
y molido como alheña; 10
temo que mis trazas den,
mis embustes y quimeras,
con mi cuerpo en las galeras,
que no le estara muy bien.
Tor. ¿Sin apretaros la cuerda, 15
os descoseys? ¡Mala cosa!
Muñ. La conciencia temerosa,
de los castigos se acuerda.
Pero desde aqui adelante
pienso ser martyr, y pienso 20
que paga a la culpa censo
con temor el mas constante.
Pesame que fue la lista
de mi letra y de mi mano,
y este temor, que no es vano, 25
todas mis fuerças conquista.
Tor. Vamos a ver en qué para
el començado desastre.
Muñ. Aquella vayeta y sastre
nunca el cielo lo depara. 30
Entranse todos.
IORNADA SEGVNDA p. 56
Salen Marcela y Dorotea.
Mar. Este primo no me agrada,
dulce amiga Dorotea;
¡plegue a Dios que por bien sea
su venida no esperada! 5
Dor. Como le ves mal vestido,
no te parece galan.
Mar. Las galas no siempre dan
ayre y brio, ni el vestido.
Desmayado me parece, 10
aunque atreuido tal vez.
Dor. De su causa eres juez.
Mar. Basta; poco me apetece.
Dor. Parece que se ha templado
tu hermano en su pensamiento. 15
Mar. Todauia, a lo que siento,
anda vn poco apassionado;
no se le cae de la boca
mi nombre, y aun todauia
descubre vna fantasia 20
que en lasciuos puntos toca;
mas yo no le doy lugar
de que esté a solas conmigo.
Dor. Esso es lo que yo te digo,
y lo que has de procurar. 25
Aqui han de entrar don Antonio, don Francisco,
Cardenio, Torrente y Muñoz.
D. An. Mirad, señor, destas dos,
quál es la Marcela hermosa
que con fuerça poderosa 30
DE LA ENTRETENIDA p. 57
os tiene fuera de vos.
D. Am. Esta le parece en algo,
y no es ella; mas ya veo,
sin duda, que es deuaneo,
y que de sentido salgo. 5
Tengame amor de su mano,
y los cielos, si me ofenden.
Mar. ¿O me compran, o me venden?
Dezidme qué es esto, hermano.
D. Am. No es otra cosa alguna, 10
sino que la belleza
incomparable y sola
de otra que tiene el proprio nombre
[vuestro,
su donayre, su gracia, 15
su honesta compostura,
su ingenio, su linage,
se lleuaron tras si mis pensamientos.
Améla honestamente,
adoréla rendido, 20
solicitéla mudo,
aunque los ojos son parleros siempre.
Su padre, recatado,
por algun su desinio,
o por mi desuentura, 25
lleuóla, y no se adónde.
D. An. Esta es mi historia.
D. Am. No con mas diligencia
la diosa de las miesses
buscó a su hija amada 30
hasta los escondrigos del infierno,
como yo la he buscado
IORNADA SEGVNDA p. 58
por quanto las sospechas
han podido lleuarme,
pensatiuo, solícito y ansioso.
En esto, a mis oydos
el nombre de Marcela 5
llegó, y vuestra hermosura;
pero no el sobrenombre de
[Almendarez.
Crey que don Antonio,
vuestro querido hermano, 10
por orden de su padre
de la Marcela Ossorio, que yo busco,
en casa la tenia,
y, mal considerado,
y con los zelos ciego, 15
hize los disparates que aueys visto.
D. Fr. ¿Estas no son lançadas
que te passan el alma?
D. An. Y aun rayos que la embisten,
la hieren, desmenuzan y quebrantan. 20
Dor. Apostaré, señora,
que es esta la Marcela
por quien tu hermano gime,
suspira y con angustia se lamenta.
Tor. Vn canto pesadissimo, 25
vna montaña dura,
vna máquina inmensa,
de azero vn monte dilatado y graue,
de sobre el pecho quito.
Muñ. Y yo de sobre el alma 30
vna carcoma aguda.
¡Maldito seas de Dios, amante simple!
DE LA ENTRETENIDA p. 59
¡Qué confusos nos tuuo
aqueste mentecato!
¡Con quán pocos indicios
troco las dos Marcelas el cuytado!
Ya pense que mi lista 5
andaua por la casa
de mano en mano. ¡Ay, duro
trance, no imaginado y repentino!
D. Fr. Pues en esta Marcela veys patente
de vuestro pensamiento el desengaño, 10
mostraos, señor, mas cauto y mas
[prudente
otra vez que os acose vuestro engaño,
y bolued a buscar mas diligente
la causa original de vuestro daño. 15
D. Am. Tiene qualquiera enamorada culpa
facil y compassiua la disculpa.
Erre; mas no es el yerro de tal suerte,
que perdon no merezca.
Car. Yo imagino 20
que ministró ocasion al atreuerte
este pobre sayal de peregrino.
D. An. La rabia de los zelos es tan fuerte,
que fuerça a hazer qualquiera desatino.
Selo yo bien, que ya me vi zeloso, 25
atreuido, arrojado y malicioso.
D. Am. En siglos prolongados tu ventura
gozes, ¡o peregrino!, y tus bisnietos
te lleuen a la honrada sepultura
sobre sus ombros, para el caso electos; 30
no menoscabe el tiempo la hermosura
de tu Marcela; zelos indiscretos
IORNADA SEGVNDA p. 60
no perturben tu paz en tanto quanto
de vida os diere aliento el cielo santo.
Yo bueluo a renouar mi pena
[antigua,
buscando aquella que me encubre 5
[el cielo,
y mientras dónde está no se auerigua,
vn Sisifo sere nueuo en el suelo.
De noche, como sombra o estantigua,
llena la vista de inmortal desuelo, 10
por ver el fin de mis trabajos largos,
vn linze aure de ser con ojos de Argos.
Entrase don Ambrosio.
Mar. Desesperado se parte.
D. An. Yo sin esperança quedo, 15
dulce Marcela, de hallarte.
Tor. De mi se ha arredrado el miedo.
Muñ. En mi ya no tiene parte;
pero, con todo, quisiera
que la lista se rompiera 20
que di escrita de mi mano:
que qualquier susto, aunque vano,
la mala conciencia altera.
D. Fr. Haz cuenta, amigo, que embias
en este amante curioso 25
a buscar tu gloria espias.
D. An. Con todo, estoy temeroso:
que son tiernas sus porfias,
y muchas, que es lo peor.
D. Fr. Yo lo tengo por mejor: 30
que este anzuelo ha de sacar
DE LA ENTRETENIDA p. 61
del profundo de la mar
la perla que escondio amor.
Entrase don Francisco y don Antonio.
Car. ¿No ha sido estremado el cuento,
señora prima? 5
Mar. Si ha sido;
aunque del me ha parecido
yr mi hermano descontento,
pensatiuo y dessabrido.
Y es la causa, que la dama 10
que aquel busca, adora y ama
como quiere amor tirano,
es la misma que mi hermano
quiere, busca, nombra y llama.
Y yo, simple, imaginaua 15
ser yo la hermosa Marcela
a quien mi hermano llamaua,
y con malicia y cautela
a las manos le miraua,
a los ojos y a la boca, 20
y con no aduertencia poca
ponderaua sus razones,
sus mouimientos y acciones.
Dor. Curiosidad simple y loca.
Pidele perdon. 25
Mar. No quiero,
pues nunca arraygó en mi pecho
el pensamiento primero.
Car. Y mas, que te ha satisfecho
tan llano y tan por entero. 30
IORNADA SEGVNDA p. 62
Muñ. ¿Hemos de hazer la visita
de mi señora doña Ana?
Mar. Todauia es de mañana,
y el frio la gana quita
de hazer visitas agora. 5
Ven, amiga Dorotea;
vamos donde el sol nos vea.
Dor. ¡Y cómo que yre, señora!
¡Que tirito, ti, ti, ti!
¡Insufrible frio haze! 10
Entranse Marcela y Dorotea.
Tor. El tuyo a mi me desplaze.
¿Para qué veniste aqui,
Cardenio, si te has de estar
como vna estatua sin lengua? 15
Alla voy, y no hago mengua.
¿Piensas que se te ha de entrar
la ventura por la puerta,
y arrojarsete en la cama?
Car. A mi yelo y a mi llama 20
ningun medio las concierta.
Quando de Marcela ausente
algun breue espacio estoy,
ardo de atreuido, y doy
en pensar que soy valiente; 25
pero apenas me da el cielo
lugar para a solas vella,
quando estoy, estando ante ella,
frio mucho mas que el yelo.
Tor. Con esse yelo, no aurá 30
hostugo (*) que nos alcance.
DE LA ENTRETENIDA p. 63
Muñ. Cierto que yo he echado vn lance
que a los ojos me saldra,
si a las espaldas no sale
primero. ¡O viejo imprudente!
Bien mereceys, inocente, 5
que se euapore y exale
el alma con el mas chico
temor que te sobresalte.
Car. Quando yo, Muñoz, os falte,
quando yo no os haga rico, 10
jamas del Piru me venga
el mi esperado tesoro.
Muñ. ¡Que no me buelua yo moro,
y que yo paciencia tenga
para escuchar lo que escucho! 15
¿Dónde está el oro, señores
socarrones, embaydores?
Tor. Muñoz, que ha de venir mucho.
Muñ. ¿De qué Piru ha de venir,
de qué Mexico o qué Charcas? (*) 20
Tor. Quatro cofres y seys arcas
puedes desde luego abrir
para echar quatro mil barras,
y aun son pocas las que digo.
Muñ. Tente; que Dios sea contigo; 25
Torrente, que te desgarras.
Con el sastre y la bayeta
estaria yo contento.
Tor. Sastres passarán de ciento.
Muñ. La vayeta es la que aprieta 30
al desseo de tenella.
Tor. Dexenme los dos aqui,
IORNADA SEGVNDA p. 64
que viene Cristina alli,
y me importa hablar con ella.
Vanse Muñoz y Cardenio.
Entra Cristina.
¿Que es possible, flor y fruto 5
del arbol lindo de amor,
que ha de andar por tu rigor
siempre mi alma con luto?
¿Que es possible que vn potente
indiano no te remate, 10
ni que a tu dureza mate
la blandura de Torrente?
Entra Ocaña en calças y en camisa, con vn mandil
delante, y con vn harnero y vna almohaça; entra
puesto el dedo en la boca, con passos timidos, y 15
escondese detras de vn tapiz, de modo que se le
parezcan los pies no mas.
¿Que es possible que no precies
los montones de oro fino,
y por vn lacayo indino 20
vn perulero desprecies?
¿Que no quieras ser lleuada
en ombros como cacique?
¿Que huygas de verte a pique
de ser reyna coronada? 25
¿Que, por las faltas de España,
que siempre suelen sobrar,
no quieras yr a gozar
del gran pais de Cucaña? (*)
DE LA ENTRETENIDA p. 65
¿Que te tenga auassallada
vn lacayo de tal modo,
que por el dexes el todo,
y te acojas al no nada?
¿Que a vn borracho te sugetes, 5
que cuela tan sin estoruos,
que vnos sorbos y otros sorbos
son sus briznas y luquetes? (*)
¡O mugeres, que teneys
condicion de escarauajo! 10
Cris. Hablad, Torrente, mas baxo,
si por ventura podeys:
que dizen que las paredes
a vezes tienen oydos.
Tor. Los tuyos tienes tapidos (*) 15
a la voz de mis mercedes.
Dexa aquesse socarron,
que tu deshonra procura,
y fabrica tu ventura
con tu mucha discrecion. 20
Cris. ¿Pues quierole yo, mezquina,
o, por ventura, hago caso
yo de buzaque? (*)
Tor. Hablad passo;
moderad la voz, Cristina, 25
que no sabeys quién os oye,
y hazed con prudencia diestra
que la humilde suerte vuestra
con la que tengo se apoye,
y vereysos encumbrada 30
sobre el cerco de la luna.
Cris. Essa próspera fortuna
IORNADA SEGVNDA p. 66
para mi no está guardada,
que soy vna pecadora
inutil, vna moçuela
de mantellina y chinela,
no buena para señora; 5
y mas, estando abatida
y murmurada de Ocaña.
Tor. Mueueme esse llanto a saña;
perdera Ocaña la vida.
Cris. Con sólo media dozena 10
de palos que tu le des,
rendida vendre a tus pies.
Tor. Blanda y moderada pena
a tanta culpa le das;
mejor fuera que la lengua 15
que se desmandó en tu mengua
se le cortara, y aun mas.
Cris. Palos bastan; vete en paz.
Tor. El cielo quede contigo.
Cris. Procura hazer lo que digo, 20
secreto, astuto y sagaz.
Entrase Torrente.
¡Ay Iesus! ¿Quién está aqui?
¿Qué pies son estos, cuytada?
Sale Ocaña. 25
Oca. Cazica en ombros lleuada
desde Lima a Potosi:
yo soy; vesme aqui presente,
hecho estafermo sufrible
DE LA ENTRETENIDA p. 67
a tu rancor tan terrible
y a los palos de Torrente.
Pocos son media docena;
la piedad en ti florece:
que mi culpa bien merece 5
quatrodoblada la pena.
Mas yo no tengo por culpa
el amarte y auisarte
que de aquello has de guardarte
que te obligue a dar disculpa. 10
Cris. Por vida tuya, lacayo
el mas discreto de España,
que todo ha sido maraña
burlona y de alegre ensayo;
porque pensaua auisarte 15
en viendote.
Oca. Vna por vna,
tu estaras sobre la Luna,
sobre el Sol y aun sobre Marte;
yo, misero apaleado, 20
tendido por esse suelo.
Cris. Nunca tal permita el cielo.
Oca. Tu misma me has condenado.
Cris. Ya te he dicho la verdad:
que burlaua; y esto baste. 25
Oca. ¿Pues por qué, di, le intimaste
secreto y sagacidad?
Cris. Porque, aduirtiendote a ti
del caso, y estando alerta,
fuesse la burla mas cierta 30
y mas buena.
Oca. Fuera ansi,
IORNADA SEGVNDA p. 68
quando tu no confirmaras
con lagrimas tu desseo.
Cris. ¿Luego no me crees?
Oca. Si creo;
mas reparo. 5
Cris. ¿En qué reparas?
Oca. En las lagrimas, y en ver
que no son burlas risueñas
las que descubren por señas
matar, rajar y hender. 10
Pero tu forja en tu fragua
tus embustes, que yo espero
que ha de ver el mundo entero
el que lleua el gato al agua.
Entra y dame la ceuada, 15
o darasmela despues;
¡rendida vendre a tus pies!
Cris. ¿Essa razon no te agrada?
Pero el no verá cumplida
tal promessa en vida suya. 20
Oca. ¿Tomara yo alguna tuya,
puesto que fuera fingida?
Cris. No seas tan ignorante;
muestra, que yo boluere.
Dale el arnero. 25
Con esto me quitaré
dos importunos delante.
Entrase Cristina.
Oca. Que de vn laca la fuerça podero,
hecha a machamarti con el traba, 30
DE LA ENTRETENIDA p. 69
de vna frego le rinda el estropa,
es de los cie no vista maldicio.
Amor el ar en sus pulgares to,
sacó vna fle de su puli carca,
encaró al co, y diome vna flecha 5
que el alma to y el coraçon me do.
Assi rendi, forçado estoy a cre
qualquier menti de aquesta elada pu,
que blandamen me satisfaze y hie.
¡O de Cupi la antigua fuerça y du, 10
quánto en el ros de vna fregona pue,
y mas si la sopil se muestra cru!
Fin de la segunda jornada.
IORNADA TERCERA p. 70
TERCERA IORNADA
Entra don Antonio.
D. An. En la sazon del erizado inuierno,
desnudo el arbol de su flor y fruto,
cambia en vn pardo dessabrido luto 5
las esmeraldas del vestido tierno.
Mas, aunque buela el tiempo casi
[eterno,
buelue a cobrar el general tributo,
y al arbol seco, y de su humor enjuto, 10
halla con muestras de verdor interno.
Torna el passado tiempo al mismo
[instante
y punto que passó: que no lo arrasa
todo, pues tiemplan su rigor los cielos. 15
Pero no le sucede assi al amante,
que aurá de perecer, si vna vez passa
por el la infernal rabia de los zelos.
Entra don Francisco.
D. Fr. Siempre han de herir los vientos, 20
amigo, en qualquier sazon
los ayes de tu passion,
los ecos de tus lamentos.
D. An. Si acaso quiero entonar
alguna voz de alegria, 25
siento que la lengua mia
se me pega al paladar.
A mi angustia, a mi dolencia
DE LA ENTRETENIDA p. 71
no dan aliuio los cielos:
que no le tienen los zelos,
ni le consiente la ausencia.
D. Fr. No ay estremo sin su medio,
ni es eterna humana suerte; 5
sólo no tiene la muerte
en la vida algun remedio.
Naturaleza compuso
la suerte de los mortales
entre bienes y entre males, 10
como nos lo muestra el vso.
Esta verdad se bien yo,
sin que en prouarla porfie:
ayer lloraua el que oy rie,
y oy llora el que ayer rio. 15
D. An. ¡O, qué filósofo vienes,
don Francisco!
D. Fr. Yo confiesso
que lo soy por el progresso
de tus males y tus bienes. 20
Dame los braços y albricias.
D. An. Los braços veslos aqui,
y las albricias de mi
lleuarás, si las codicias;
pero yo no se de qué 25
me las pides.
D. Fr. Yo las pido
de que el amor ha entendido
los quilates de tu fe,
y te la quiero premiar 30
con entregarte a Marcela.
D. An. Se que es burla, y lleuaréla
IORNADA TERCERA p. 72
con tu gusto y mi pesar;
pero no se qué te mueue
a hazer burla de vn amigo
tal como yo.
D. Fr. Verdad digo, 5
y escucha, que sere breue.
Su padre de Marcela...
D. An. ¡O nombres cordialissimos
de Marcela y su padre!
D. Fr. Escucha; no seas tonto. 10
D. An. Escucho y soylo.
D. Fr. Esta mañana, estando
en missa en San Geronymo,
al salir de la yglesia
me tomó por la mano. 15
D. An. ¡O dulce toque!
D. Fr. ¿Qué toque dulce puede
dar la mano de vn viejo?
Trasluzeseme, amigo,
que assi estays vos en vos, como en el 20
[cuento.
D. An. ¿Luego no fue Marcela
la que os tocó la mano?
D. Fr. Que no, sino su padre.
D. An. No entendi bien. Seguid, que estoy 25
[suspenso.
D. Fr. Las pacíficas plantas
de las oliuas verdes
fueron testigos ciertos
destas palabras que deziros quiero. 30
D. An. ¡O santissimos orbes
de todas las esferas,
DE LA ENTRETENIDA p. 73
a quien inteligencias
supernas rigen, mueuen y gouiernan!
Hazed que estas razones
en mi prouecho sean;
lleguen a mis oydos, 5
siquiera esta vez sola, alegres nueuas.
D. Fr. ¡Por vida juro! ¡Muerdome
la lengua! ¡Boto a Chito (*),
que estoy por...! ¡Lleue el diablo
a quantos alfeñiques ay amantes! 10
¡Que vn hombre con sus barbas,
y con su espada al lado,
que puede alçar en peso
vn tercio de onze arrobas de sardinas,
llore, gima y se muestre 15
mas manso y mas humilde
que vn santo capuchino
al desden que le da su carilinda!...
D. An. Parentesis es este
que se lleua colgada 20
de cada razon suya
mi alma aqui y alli.
D. Fr. Pues otro queda.
Pidiole a vna fregona
vn amante alcorçado 25
le diesse de su ama
vn palillo de dientes, y ofreciole
por el quatro doblones;
y la muchacha boua
truxole de su amo, 30
que era viejo, y sin muelas, el palillo.
El dio lo prometido,
IORNADA TERCERA p. 74
y, engastandole en oro,
se lo colgo del cuello,
qual si fuera reliquia de algun santo.
Gemia ante el de hinojos,
y al palo seco y suyo (*) 5
plegarias embiaua
que en su empresa dudosa le ayudasse.
¿Y el otro presumido,
que va a las embusteras
del cedacillo y hauas (*), 10
y da credito firme a disparates?
¡Cuerpo del mundo todo!
Descubra el hombre siempre
tal valor y tal brio,
que le muestren varon a todo trance. 15
No se ande con esferas,
con globos y con máquinas
de inteligencias puras;
atienda, espere, escuche, aduierta y
[mire, 20
o lo que en daño suyo,
o en su pro sus amigos
quisieren descubrirle.
D. An. Atiendo, espero, escucho, aduierto y
[miro. 25
D. Fr. Digo, pues, que don Pedro,
el padre de Marcela,
me dixo estas palabras...
D. An. ¿Es mucho que te diga que apresures
la començada plática, 30
de cuyo fin depende
o mi vida o mi muerte?
DE LA ENTRETENIDA p. 75
D. Fr. Dixome, en fin...
D. An. ¡Primero vendra el mio!
D. Fr. ¡Colerico, enfadoso
está!
D. An. ¡Cuerpo del mundo! 5
Acaba, don Francisco,
que está pendiente el alma de tu boca.
D. Fr. Dixo que yo sea parte,
como que el nada entiende,
que a Marcela, su hija, 10
se la demandes por muger.
D. An. ¿Qué escucho?
¿Burlaste, amigo, o quieres
con falsas esperanças
entretener las mias? 15
D. Fr. No burlo, juro a Dios; verdad te digo.
D. An. Dame essos pies...
D. Fr. Leuanta.
D. An. Y pideme en albricias
el alma, y te la diera, 20
si ya a Marcela dado no la huuiera.
Mas dime, dulze amigo:
¿tocaste, por ventura,
el cuerpo de don Pedro?
¿Viste si era fantasma o no? 25
D. Fr. Perdido
estás dessa cabeça.
D. An. ¿Que era don Pedro Osorio,
el padre de Marcela?
D. Fr. El mismo. 30
D. An. ¡El mismo!
D. Fr. El mismo. ¿Qué es aquesto?
IORNADA TERCERA p. 76
D. An. A tanta desuentura
está el coraçon hecho,
que no puede dar credito
a las dichosas nueuas que le intimas;
pero aurá de creerte, 5
en fe que tu las dizes:
que el buen amigo vemos
que es pedaço del alma de su amigo.
D. Fr. Busca a don Pedro Osorio,
y pidele a su hija 10
por legítima esposa.
D. An. ¿Dónde la tiene?
D. Fr. En Santa Cruz la tiene;
vn monesterio santo (*)
que está puesto muy cerca 15
de Torrejon y Cubas,
orden del rico capitan de pobres.
D. An. ¿Qué le mouio [a] lleuarla
a tanto encerramiento?
D. Fr. No me meti en dibujos, 20
no le pregunté nada; sólo estuue
atento a su demanda,
y, con la ligereza
possible, vine a darte
la dulze que has oydo alegre nueua. 25
Entran Marcela y Cristina.
Mar. Llega, Cristina, y dile
lo que quieres.
Cris. Ocupame
el rostro la verguença, 30
DE LA ENTRETENIDA p. 77
y enmudece la lengua.
Mar. ¡Qué melindres!
Tomarte has con vn toro
y con vn hombre armado,
¿y de mi hermano tiemblas? 5
D. An. Pues, hermana,
¿quereys alguna cosa?
¿Mandays que os sirua en algo?
Pedid a vuestro gusto,
que estoy en ocasion de hazer 10
[mercedes.
Mar. En nombre de Cristina,
os pido deys licencia
para que aquesta noche
os hagan vna fiesta los de casa: 15
Muñoz y Dorotea,
Torrente con Ocaña.
Cris. Y nuestro buen vezino
el barbero tambien, y la barbera,
que canta por el cielo 20
y bayla por la tierra,
con otro oficial suyo,
nos tienen de ayudar; digalo todo.
Mar. Digolo todo, y digo,
hermano, que yo gusto 25
que esta fiesta se haga.
D. An. Digo que soy contento, y doy licencia
para que el cielo rompa
en diferentes lenguas
y en fiestas diferentes 30
las cataratas del plazer, y salga
a playa mi contento.
IORNADA TERCERA p. 78
D. Fr. Y aun, a ser necessario,
hare yo mi figura.
[D. An.] Y aun yo, que soy valiente recitante.
Cris. Mil años, señor, viuas;
mil regozijos buenos 5
el coraçon te ocupen.
Hazerme tengo raxas (*) esta noche.
D. An. El término decente
de honestidad se guarde,
Cristina. 10
Cris. ¡Bueno es esso!
Baylaremos a fuer de palaciegos.
D. An. Vamos, amigo.
D. Fr. Vamos;
aunque don Pedro agora 15
no está en Madrid.
D. An. ¿Pues dónde? (*)
D. Fr. A Santa Cruz es ydo,
y boluera mañana.
D. An. Vamos a dar al cielo 20
gracias porque ha mirado mi buen zelo.
Entranse don Francisco y don Antonio.
Mar. Mira, Cristina, que sea
el bayle y el entremes
discreto, alegre y cortés, 25
sin que aya en el cosa fea.
Cris. Hale compuesto Torrente
y Muñoz, y es la maraña
casi la mitad de Ocaña,
que es vn poeta valiente. 30
El bayle te se dezir
DE LA ENTRETENIDA p. 79
que llegará a lo possible
en ser dulze y apazible,
pues tiene que ver y oyr:
que ha de ser bayle cantado,
al modo y vso moderno; 5
tiene de lo graue y tierno,
de lo melifluo y flautado.
Es lacayuno y pagil
el entremes, y me admira
de verle vna tira mira (*) 10
que tiene de fregonil.
Mar. La fiesta será estremada.
Cris. Basta que agradable sea.
Mar. ¿Sabe el dicho Dorotea?
Cris. Ninguno no ignora nada 15
de lo que a su parte toca.
Dame, señora, lugar,
que nos hemos de ensayar.
Mar. Vamos.
Cris. De gusto voy loca. 20
Entranse.
Salen Torrente y Ocaña, cada vno con vn garrote
debaxo del braço.
Tor. Señor Ocaña, a esta parte,
que está mas llano el camino. 25
Oca. Por esta vez, peregrino
traydor, no pienso de honrarte
con darte el lado derecho,
porque he de tomar el tuyo.
Dessas ceremonias huyo, 30
languidas y sin prouecho;
IORNADA TERCERA p. 80
adondequiera voy bien,
al diestro o siniestro lado,
y no quiero, acomodado,
que otros lugares nos den
del que me cupiere acaso, 5
y se yo, señor Torrente,
que tiene de lo imprudente
hazer destas cosas caso.
Tor. ¿Es daga aquesse garrote,
señor Ocaña? 10
Oca. Es vn palo
que por martas (*) lo señalo
para ablandar vn cogote.
¿Y es puñal aquesse vuestro?
Tor. Es vna penca verduga 15
que las espaldas arruga
del maldiciente mas diestro.
Oca. ¿Luego vays a castigar
algun maldiciente?
Tor. Si. 20
Oca. Pues no passemos de aqui,
que yo tambien he de dar
doze palos a vn vellaco,
socarron, traydor, y miente.
Tor. Si lo dizes por Torrente, 25
dare destierro a este saco,
y hare en calças y en jubon,
ya con el palo o sin el,
que confiesses ser tu aquel
desmentido y socarron. 30
Oca. Tente, Torrente; ¿estás loco?;
ten tus coleras a raya,
DE LA ENTRETENIDA p. 81
si quieres que yo me vaya
en las mias poco a poco.
¿Han de fenecer aqui,
por gustos de moças viles,
dos Hectores, dos Aquiles? 5
Tor. Mueran. ¿Qué se me da a mi?
Oca. Viue Dios, que Cristinilla
me mandó te apaleasse;
a lo menos, te reglasse
la vna y otra mexilla 10
con vna nauaja aguda:
que es, si en ello mirar quieres,
entre las crudas mugeres,
la mas insolente y cruda.
Lo mismo a mi me mandó 15
que a ti.
Tor. Sin duda, ansi es.
Oca. ¿Y saldra con su interes?
Tor. Amigo Ocaña, esso no.
Viuamos para beuer, 20
pues para beuer viuimos,
y estos dixes y estos mimos
con otros se han de entender
de mas tiernas intenciones
y de mas sufribles lomos; 25
no con nosotros, que somos
malos sobre socarrones.
Dissimula; vesla alli
donde viene; dissimula.
Oca. Esta es la mas mala mula 30
que en mi vida rasqué o vi.
Tor. Contemporizemosla;
IORNADA TERCERA p. 82
quiça mudará el rigor:
que su mudança en mejor
se ha de poner en quiça.
Entra Cristina.
Cris. Apostaré que estan hechos 5
pedaços mis dos amantes,
que rebientan de arrogantes
y de colericos pechos.
Pero alli estan sossegados
mas que en missa. ¿Cómo es esto? 10
Aun no se auran descompuesto,
que son rufos recatados.
Tor. Señora Cristina mia.
Cris. ¿Tuya? ¡Bueno!
Tor. ¿Pues qué, no? 15
Cris. ¿Quién a ti a Cristina dio?
Tor. El dinero y la porfia.
Cris. ¿Qué dinero?
Tor. Aquel que pienso
darte en llegando la flota, 20
si no es que, de puro rota,
da al mar el vsado censo.
Cris. ¿Tu no me das algo, Ocaña?
Oca. Cristina, ¿yo no te he dado,
como poeta rodado, 25
del entremes la maraña?
¿Ay dia que no te ceue
con dos quartos y aun con tres?
Cris. Si es que sale el entremes
tal que mi señor le aprueue, 30
yo me dare por pagada
DE LA ENTRETENIDA p. 83
y satisfecha, que es mas.
Tor. Cristina, ¿no nos diras,
si es que el caso no te enfada,
a quál de los dos mas quieres?
Cris. Es injusta peticion, 5
y aquessa declaracion
no la han de hazer las mugeres
como yo; mas, si gustays
que por señas os lo diga,
hare lo que a mas me obliga 10
el amor que me mostrays.
Muestra si traes vn pañuelo,
Ocaña.
Oca. Si traygo, y roto,
y te le ofrezco deuoto 15
con sano y humilde zelo.
Cris. Toma este mio, Torrente,
y con esto he declarado
lo que me aueys preguntado
honesta y discretamente. 20
Y a Dios; y venid, que es hora
de ensayar el entremes.
Entrase Cristina.
Tor. Si no te aclaras despues,
mas confuso estoy agora 25
que antes de hazer la pregunta.
Oca. Pues yo me aplico la palma,
que en mi prouecho mi alma
estas razones apunta:
a ti dio, sin darle nada, 30
y, sin darme a mi, tomó;
IORNADA TERCERA p. 84
con el darte, te pagó;
lleuando, queda obligada
al pago que recibio.
Tor. A quien toman (*) lo que tiene,
dan muestra que se aborrece; 5
y en el dar, claro parece
que mas amor se contiene,
pues con las dadiuas crece.
Oca. La verdad desta question
quede a la mosqueteria (*), 10
que tal ay que en el se cria
el ingenio de vn Platon.
Estos capipardos son
poetas casi los mas,
y tal vez alguno oyras 15
que a socapa dize cosas
que parece, de curiosas,
que las dicta Barrauas.
Entranse Torrente y Ocaña.
Salen don Antonio, don Francisco, Cardenio y Marcela, 20
y Muñoz.
D. An. Quiera Dios que la fiesta corresponda
al buen desseo de los recitantes.
Muñ. Será marauillosa, porque dança
nuestro vezino el barberito, ¡y cómo! 25
Assomase (*) a la puerta del teatro Cristina, y dize:
Cris. Ponganse todos bien, que ya salimos.
Mar. ¿Han venido los musicos?
Cris. Ya tiemplan.
Entrase Cristina. 30
DE LA ENTRETENIDA p. 85
Salen Ocaña y Torrente como lacayos emboçados.
Tor. Pareceme que vas algo dañado,
Ocaña.
Oca. Quando voy desta manera,
va el juyzio en su punto. Tu no sabes 5
cómo el calor vinatico despierta
los espiritus muertos y dormidos.
De suerte voy, que pelearé con ciento,
sin boluer el pie atras vna seminima.
Car. No es muy mala la entrada. 10
Muñ. ¿Cómo mala?
Digo que es la mejor cosa del mundo.
Yo soy su medio autor.
Tor. Ocaña, ¿es este
el zaguan de la fiesta? 15
Oca. No diuiso:
que tengo las lumbreras algo turbias.
Adonde oyeres musica, repara.
Tor. Escucha, que aqui sale Cristina
y Dorotea. 20
Oca. Caygome de sueño.
Salen Dorotea y Cristina como fregonas.
Dor. Aquesta tarde, Cristinica amiga,
pienso baylar hasta molerme el alma.
Cris. Y yo hasta rebentar he de brincarme. 25
¡Cómo tarda Aguedilla, la del sastre!
Dor. ¿Dixote que vendria?
Cris. Y Iulianilla,
la del entallador, con Sabinica,
que sirue a la beata en Cantarranas (*). 30
IORNADA TERCERA p. 86
Dor. Todas son bayladoras de lo fino.
En fregando, vendran.
Cris. Como nosotras,
que lo dexamos todo hecho de perlas.
De la cena no curo: que mi amo 5
dos hueuos frescos sorbe, y a Dios
[gracias.
Dor. El mio nunca cena: que es asmatico,
y con dos bocadillos de conserua
que toma, se santigua y se va al lecho. 10
Cris. Y tu ama, ¿qué haze? ¿No se acuesta?
Dor. No tomeys menos; puesta de rodillas
dentro de vn oratorio, papa santos
dos horas mas alla de los maytines.
Cris. Tambien es mi señora vna bendita, 15
y, por nuestra desgracia, ellas son
[santas.
Dor. ¿Pues no es mejor, amiga, que lo sean?
Cris. No; ni con cien mil leguas. Si ellas
[fueran 20
resualadoras de carcaño, acaso
tropeçaran aqui, y alli rodaran;
y, sabiendo nosotras sus melindres,
tuuieramos la nuestra sobre el hito (*):
ellas fueran las moças, y nosotras 25
fueramos las patronas a vaqueta,
como dize il Toscano (*).
Dor. Verdad dizes:
que el ama de quien sabe su criada
tiernas fragilidades, no se atreue, 30
ni aun es bien que se atreua a darle
[vozes,
DE LA ENTRETENIDA p. 87
ni a reñir sus descuydos, temerosa
que no salgan a plaça sus holguras.
Cris. ¿Has visto qué calçado trae Lorença,
la que sirue al letrado boquituerto?
¿Quién se le dio, si sabes? 5
Dor. Vn su primo
donado, que es vn santo.
Cris. ¡Ay, Dorotea,
cómo los canonizas!
Dor. Oye, hermana, 10
que los musicos suenan, y el barbero,
gran baylarin, es este que aqui sale.
Muñ. ¡Viue el cielo!, que es cosa de los cielos
el entremes.
Oca. Aquel viejo me enfada; 15
que le he de dar pondre vna bofetada.
Entran los musicos y el barbero, dançando al son
deste romance:
[Mus.] De los dançantes la prima
es este barbero nuestro, 20
en el compas acertado,
y en las mudanças ligero.
Puede dançar ante el rey,
y aquesso será lo menos,
pues alas lleua en los pies, 25
y azogue dentro del cuerpo.
Anda, aguija, salta y corre
aqui y alli como vn trueno,
adoranle las fregonas,
respetanle los mancebos. 30
Oca. Oyganme, pido atencion;
IORNADA TERCERA p. 88
no gusto destos passeos,
deste dar cozes al ayre
y puntapies a los vientos.
Toquen vnas seguidillas,
y entendamonos; y aduierto 5
que se juegue limpiamente,
y sepan que no me duermo.
Muñ. ¿Ay tal Ocaña en el mundo?
¿Ay tal lacayo en el cielo?
Bar. Alto, pues; vayan seguidas. 10
Cris. Si, amigo, porque baylemos.
Mus. Madre, la mi madre,
guardas me poneys:
que, si yo no me guardo,
mal me guardareys (*). 15
Tor. Esto si, ¡cuerpo del mundo!,
que tiene de lo moderno,
de lo dulze, de lo lindo,
de lo agradable y lo tierno.
Mus. Dizen que está escrito, 20
y con gran razon,
que es la priuacion
causa de apetito.
Crece en infinito
encerrado amor; 25
por esso es mejor
que no me encerreys:
que si yo no me guardo...
Oca. Ya les he dicho que baylen
a lo templado y honesto: 30
que no gusto que se beuan
de las niñas el aliento.
DE LA ENTRETENIDA p. 89
Bar. ¡Por vida del so lacayo,
que nos dexe, que aqui haremos
lo que mas nos diere gusto!
Oca. Baylen; despues nos veremos.
Mus. Es de tal manera 5
la fuerça amorosa,
que a la mas hermosa
buelue en quimera.
El pecho de cera,
de fuego la gana, 10
las manos de lana,
de fieltro los pies:
que si yo no me guardo, &c.
Tor. Tampoco a mi me contentan
estas bueltas ni floreos: 15
que se requiebran baylando,
pues son requiebros los quiebros.
Mus. Señores lacayos, vayan
y monden la haza, y dexennos.
Oca. Musiquillo de mohatra (*), 20
canta y calla, que queremos
estar aqui a tu pesar.
Mus. Está bien dicho; cantemos.
Que tiene costumbre
de ser amorosa, 25
como mariposa
se va tras su lumbre,
aunque muchedumbre
de guardas le pongan,
y aunque mas propongan 30
de hazer lo que hazeys:
que si yo no me guardo...
IORNADA TERCERA p. 90
Tor. Varilla de boluer tripas,
no hagas tantos meneos;
lagartija almidonada,
bayla a lo graue y compuesto.
Dor. Bodegon con pies, camine, 5
que aqui no le conocemos;
calle o passe, porque olisca
a lacayo y a gallego.
Muñ. Estas si que son matracas,
que tienen del cauallero, 10
de lo ilustre y de lo lindo,
de lo propio y lo risueño.
Oca. Baylar quiero con Cristina.
Tor. No con mi consentimiento.
¿No se acuerda el sor Ocaña 15
que a mi me dio su pañuelo,
y que, en fe de ser su cuyo,
sobre ella dominio tengo,
y que los rayos del sol
no la han de tocar, si puedo? 20
Oca. ¿Y no sabe el so Torrente
que soy aquel que merezco
baylar con vn arçobispo,
aunque sea el [de] Toledo?
Car. ¿No passa el bayle adelante? 25
Oca. No; que ha de passar primero
de Ocaña la valentia,
su vengança y su denuedo.
Tor. ¡Ay, narizes derribadas
y tendidas por el suelo! 30
Pero toma esta respuesta;
de Tarpeya mira Nero (*).
DE LA ENTRETENIDA p. 91
Muñ. Diole. ¡Mal aya la farsa
y el autor suyo primero!
Pero yo no di esta traça,
ni escriui tal en mis versos.
Bar. ¡Passado de parte a parte 5
está el pobre Ocaña!
Mar. ¡Ay, cielos!
Bar. Yo les tomaré la sangre,
que para esto soy barbero.
Dor. ¡Mi señora se desmaya! 10
D. An. Yo tengo la culpa desto,
pues que sabía que Ocaña
es buzaque en todo tiempo.
Bar. ¡Paños, estopas, aguijen,
trayganme claras de hueuos! 15
Car. ¡Huye, traydor enemigo;
huye, traydor, que le has muerto!
Tor. Mire si halla mis narizes,
porque sin ellas no pienso
salir vn passo de casa. 20
Car. ¡Sal, que le has muerto!
Tor. ¡No quiero!
Dor. ¡Ay, sin ventura señora!
D. An. Las dos lleuadla alla dentro.
Miren quién llama a essa puerta. 25
¡Y la rompen! ¿Qué es aquesto?
D. Fr. Yo pondre que es la justicia,
que a los llantos lastimeros
destas muchachas acude.
Cris. Aquesso tengo yo bueno: 30
que no lloraré vna lagrima
si viesse a mi padre muerto;
IORNADA TERCERA p. 92
y mas viendome vengada
destos dos amantes ciegos,
importunos, maldizientes,
socarrones, sacrilegos,
pobres, sobre todo, y ruines: 5
¡mirad qué estremos estremos!
Entran vn alguazil y vn corchete.
Alg. ¿Qué guitarra es aquesta?
Cor. Aqui ay sangre. ¿Qué es aquesto?
Tor. Yo soy, que estoy sin narizes. 10
Oca. Y yo, que estoy casi muerto.
Alg. No se me vaya ninguno;
cierren essas puertas luego.
Muñ. De aqui auremos de yr...
Dor. ¿Adónde? 15
Muñ. A la carcel, por lo menos.
D. An. ¿No la aueis echado el agua?
Dor. Ya buelue en si.
Cor. ¿Qué haremos?
¿Han de yr a la carcel todos? 20
Alg. El caso sabre primero.
Tor. ¡Que tengo de yr a Turpia! (*)
Oca. ¡Que esté tan cerca mi entierro!
¡Mete la tienta, cuytado,
con mas blandura y mas tiento! 25
Bar. Mas de dos palmos le cuela.
Oca. Si yo quatro açumbres cuelo,
no es bien se mire conmigo
en dos varas mas o menos.
Cor. Veamos estas narizes. 30
Tor. Passo, detente, reniego
DE LA ENTRETENIDA p. 93
de tus pies y de tus patas;
que las pisas, y tendremos
que endereçarlas si acaso
quedan chatas.
Cor. Yo no veo 5
en el suelo tus narizes.
Tor. Verdad, porque aqui las tengo.
Muñ. ¡Milagro, milagro, y grande!
Oca. Tu, compassiuo barbero,
por lo hueco de vna bota 10
entraste la tienta a tiento (*).
D. An. ¿Luego todo esto es fingido?
Oca. Si, señor.
D. An. ¡Por Dios del cielo!,
que estoy por hazer que salga 15
lo que es fingido por cierto.
¡Desnudar, donde ay mugeres,
espadas!
Tor. ¡A, señor bueno,
qué mal sientes de sus brios! 20
D. An. Digo que soys majadero.
Alg. ¿Luego todo aquesto es burla?
Oca. Todo aquesto es burla luego;
pero despues seran veras.
Car. ¡Qué buen relente tenemos! 25
D. Fr. El picon, por Dios bendito,
que ha sido de los mas buenos
que he visto hazer en mi vida.
Dor. ¿Bailaremos mas?
Cris. Bailemos. 30
Mar. No, porque aun no estoy en mi
del sobresalto, y desseo
IORNADA TERCERA p. 94
reparar(e) el accidente,
que me ha puesto en rezio estremo.
D. An. Entraos, hermana.
Mar. Venid (*)
conmigo vosotras (*). 5
Tor. Demos
sobresaltado remate
al principio de sossiego.
Entranse Cristina, Marcela y Dorotea.
Alg. De que todo sea comedia, 10
y no tragedia, me alegro,
y assi, a mi ronda, señores,
con vuestra licencia, bueluo.
Entranse el alguazil y el corchete.
Car. Ocaña y Torrente, digo 15
que el assunto fue discreto
del picon, y que se hizo
con propiedad en estremo.
Muñ. El principio todo es mio;
pero no lo fue el progresso: 20
el perulero y Ocaña
tienen el diablo en el cuerpo.
Oca. Miren la herida por quien
metio la tienta el barbero,
que mientras es mas profunda, 25
mas vida y bien me prometo.
Enseña vna bota de vino.
Tor. Preguntar quiero otra vez,
mis señores mosqueteros,
DE LA ENTRETENIDA p. 95
quién ha de lleuar la gala
de los trocados pañuelos.
Pensadlo para otra vez,
que en este sitio saldremos
con preguntas mas agudas, 5
con entremeses mas buenos.
Y aduertid que soy Torrente,
perulero por lo menos,
y os dare seluas de plata
y mil montes de oro llenos. 10
Oca. Hermanos, yo soy Ocaña,
lacayo, mas no gallego;
se brindar y se gastar
con amigos quanto tengo.
Entranse todos. 15
Entran don Siluestre de Almendarez, el verdadero,
con vna gran cadena de oro, o que le parezca, y
Clauijo, su compañero.
D. Sil. Si no llega al retrato su hermosura,
y della ha declinado alguna parte, 20
podra buscar en otra su ventura.
Cla. Señor, lo que yo puedo aconsejarte,
es que procures que la vista sea
la que desta verdad ha de informarte;
y si tu prima acaso fuere fea, 25
no faltarán escusas con que impidas
el lazo que se teme y se dessea:
que, a darle el matrimonio por dos
[vidas,
las glorias que no diera la primera, 30
fueran en la segunda preuenidas.
IORNADA TERCERA p. 96
Vn nudo solo dado a la ligera,
aprieta, est[r]echa y liga de tal suerte,
que dura hasta la hora postrimera.
No fue de Gordiano el lazo fuerte
tan duro de romper como este ñudo, 5
que sólo se desata con la muerte.
Mancebo eres, pero muy sesudo,
y assi, de que has de hazer como
[discreto
tan confiado estoy, que en nada dudo. 10
D. Sil. De seguir tus consejos te prometo.
Esta es buena coyuntura,
porque imagino que es esta
mi prima.
Cla. Como es oy fiesta, 15
saldra a missa.
D. Sil. ¡Gran ventura!
De mi primo esta es la casa.
Ella es; no ay que dudar.
Cla. Toda la puedes mirar, 20
si es que descubierta passa.
Salen Marcela y Dorotea con mantos, y detras
Quiñones con vna almohada de terciopelo, y Muñoz,
que lleua a Marcela de la mano.
Mar. Delantero cargó Ocaña, 25
Muñoz, en el entremes.
Muñ. ¿No sabes, señora, que es
el mayor cuero de España?
Mar. Desembaynar las espadas,
me dio pena. 30
Muñ. Aquellas monas
DE LA ENTRETENIDA p. 97
nunca las sacan tizonas,
porque todas son coladas.
Embeue como esponja
vino Ocaña, y aun Torrente
beue como hombre valiente, 5
sin melindre y sin lisonja.
Mar. ¿Don Siluestre queda en casa?
Dor. Si, señora; y acostado.
Mar. Mi primo es tan regalado,
que ya de lo honesto passa. 10
¿Traes, Dorotea, las horas?
Dor. Si, señora.
Muñ. El coraçon
me dize que oy el sermon
tiene de durar tres horas. 15
Al passar don Siluestre y Clauijo, hazen a Marcela
vna gran reuerencia, y ella, ni mas ni menos.
Pero yo le oyre de modo
que fastidio no me pille.
Mar. ¿Luego no pensays oylle? 20
Muñ. Alguna parte, no todo.
Entranse Marcela, Muñoz, Dorotea y Quiñones.
D. Sil. Esta es Marcela, mi prima,
y el retrato le parece.
Cla. Por cierto que ella merece 25
ser tenida por la prima
de hermosura y gentileza,
y estaria en perfeccion
grande, si su discrecion
llega donde su belleza. 30
IORNADA TERCERA p. 98
D. Sil. Primo y don Siluestre dixo,
y que quedaua acostado,
y que era muy regalado:
¿qué infieres desto, Clauijo?
Cla. De lo que pueda inferir, 5
ingenio no se resuelue;
mas el escudero buelue,
que nos lo podra dezir.
Buelue Muñoz.
Muñ. Viejo en pie, largo sermon, 10
temblores de puro frio,
y el estomago vazio,
no llaman la deuocion.
Aqui, al sol estare, en tanto
que se quiebra la cabeça 15
este frayle, rica pieça,
que todos tienen por santo.
Cla. Diganos, señor galan:
¿quién es aquesta señora
que entró de la mano aora? 20
Muñ. ¿Adónde?
Cla. En San Sebastian.
Muñ. Es Marcela de Almendarez,
donzella la mas garrida
que viue en toda la corte, 25
mas honesta y recogida.
Es su hermano don Antonio
de Almendarez. Tiene en Indias
vn hermano de su padre,
rico a las mil marauillas, 30
vn hijo del qual en casa
DE LA ENTRETENIDA p. 99
se huelga a pierna tendida,
esperando si de Roma
el Padre Santo le embia
licencia para casarse
con Marcela, que es su prima. 5
D. Sil. ¿Y llamase?
Muñ. Don Siluestre
de Almendarez, y es de Lima,
y a nuestra casa llegó,
puedo dezir, en camisa, 10
porque en vna gran tormenta
echó al mar dos mil valijas
llenas de tejuelos de oro
finissimo y plata fina,
y entre ellas fue mi vayeta, 15
que fue oyda y no fue vista.
Cla. ¡Valame Dios! ¡Graue caso!
Muñ. Este que viene podria
contaros el caso graue
con mas luenga narratiua: 20
que se halló presente a todo,
con gran dolor de su anima.
D. Sil. Ánima, querreys dezir.
Muñ. No me importa a mi vna guinda
pronunciar con dinguinduges (*). 25
Entra Torrente.
Tor. Muñoz, ¿en qué está la missa?
Muñ. En el missal; aora empieça.
Tor. ¿Passó por aqui Cristina?
Muñ. Entre la cruz creo que andays, 30
Torrente, y la agua bendita.
IORNADA TERCERA p. 100
Bastan las (*) de vuestros ojos,
sin buscar agenas niñas:
que es Ocaña apitonado,
y sabe mucho de esgrima.
Tor. En este caso y en otros, 5
¿mondo yo, por dicha, nispolas? (*)
Y, quando no, su cabeça
tiene de guardar la mia.
Entra vn cartero destos que andan por la corte
dando las cartas del correo. 10
Cart. ¿Don Antonio de Almendarez,
saben dónde viue, a dicha,
señores?
Muñ. Hombre de bien,
a la buelta, en vna esquina. 15
¿Son de Roma?
Cart. Si, señor.
Muñ. La dispensacion sería
que aguarda el gran peregrino
y la en beldad peregrina. 20
¿Quánto es el porte?
Cart. Vn escudo.
Muñ. Hoste puto, vaya y diga
al mayordomo de casa
que le pague y la reciba. 25
Entrase el cartero.
Tor. Agora si que tendremos
gusto abierto y rica gira,
regodeos hasta el tope,
lautas (*) y limpias comidas. 30
DE LA ENTRETENIDA p. 101
Mudaremos este pelo
de sayal con cebollinas (*)
martas.
Muñ. Procurad que sean
ajunas, que sean mas finas. 5
Con tantos gustos, sin duda
que oluidareys la tormenta
que passastes, que, a mi cuenta,
deuio ser en la Bermuda:
que siempre en aquel parage 10
ay huracanes malignos (*).
Tor. Tanto, que de peregrinos
hizimos pleyto omenage
yo y mi señor don Siluestre;
mas yo tengo por lunatico 15
quien sube en cauallo aquatico,
quando le tiene terrestre.
A la sorda y a la muda
yuamos muy sin plazer,
quando llegamos a ver 20
la venta de la Barbuda;
pero tenia cerradas
las puertas, si viene a mano,
y no ay fiarse christiano
de viejas que son barbadas. 25
D. Sil. Y la canal de Vahama,
¿passóse sin detrimento?
Tor. Otra canal yo no siento
que aquesta por do derrama
sus dulzes licores Baco. 30
Cla. ¿Dónde se alijó el nauio?
Tor. No le alijó (*) el señor mio,
IORNADA TERCERA p. 102
que le tuuo por vellaco;
y mas, que espera tener
hijos en su prima hermosa.
Muñ. La respuesta, aunque graciosa,
nos ha de echar a perder. 5
D. Sil. ¿En el golfo de las Yeguas (*)
sería el trance cruel?
Tor. Creo que passamos del
desuiados quatro leguas.
Cla. ¿Y dónde se tomó tierra? 10
Tor. En el suelo.
D. Sil. Dize bien.
Muñ. Vuessas mercedes nos den
licencia.
D. Sil. Donaire encierra 15
el peregrino, en verdad:
que, si aspirara a piloto,
que yo le diera mi voto
con poca dificultad,
porque descriue los puertos 20
y los golfos brauamente.
Muñ. Es estimado Torrente
de los pilotos mas ciertos
que encierra Guadalcanal,
Alanis, Xerez, Cazalla. 25
Tor. Baco en sus Indias se halla,
passando por mi canal.
Muñ. Si la plática no atajo
en ocasion oportuna,
vos os veys, sin duda alguna, 30
Torrente amigo, en trabajo.
Entranse Torrente y Muñoz.
DE LA ENTRETENIDA p. 103
Salen don Antonio, don Francisco y don Ambrosio:
trae vn papel en la mano.
D. Am. Si desto albricias no days,
o esta verdad no creeys,
ni de mi mal os doleys, 5
ni de mi bien os holgays.
Tras la noche triste mia,
amarga, lobrega, escura,
hizo salir la ventura
claro sol y alegre dia. 10
Por las leuantadas cumbres
de impossibles que temi,
mi luz clara salir vi
llena de piadosas lumbres
que como nortes me guian 15
al puerto con dulzes modos,
y de los peligros todos
del mar de amor me desuian.
Ya Marcela ha parecido,
y con essa letra y firma 20
todos mis bienes confirma;
ya, qual veys, soy su marido.
D. An. ¿Sabeis vos que esta es su mano
y firma?
D. Am. Sin duda alguna. 25
D. An. Con tan próspera fortuna,
bien es que os mostreis vfano;
pero de su padre se
que la casa en otra parte.
D. Am. El ni nadie será parte 30
a que se rompa la fe
IORNADA TERCERA p. 104
que con sangre viene (*) escrita
en esse papel que veys.
D. An. Haga amor que la gozeys
luengo tiempo en paz bendita.
Tomad, y hagaos buen prouecho 5
vuestra ventura estremada.
D. Fr. La muger determinada
pone a todo trance el pecho.
Pero veys aqui do viene
el padre de vuestra esposa. 10
D. Am. Esperarle aqui, no es cosa
que a mis designios conuiene.
Entra el padre de Marcela, y vase Ambrosio,
y entra tambien Ocaña.
Pad. Como fue demanda honesta 15
la que os hize, vengo a ver
si vino a corresponder
con mi intencion la respuesta,
que ya en público la pido:
que no quiero que rodeos 20
encubran que mis desseos
no son de padre aduertido.
Dare al señor don Antonio...
deste modo lo dire:
mi alma, pues le dare 25
a mi hija en matrimonio.
En ella le dare esposa
bien nacida, qual se sabe,
y aun estremo adonde cabe
el mayor de ser hermosa; 30
vna niña a quien apenas
DE LA ENTRETENIDA p. 105
el sol ni el viento han tocado;
vn armiño aprisionado
con religiosas cadenas;
vna que son sus cuydados
de simple y tierna donzella; 5
y ofrezco en dote con ella
de renta dos mil ducados.
D. An. Con mucho gusto, señor
don Pedro Osorio, hiziera
lo que tambien me estuuiera, 10
mirando a vuestro valor;
mas la señora Marcela
ha ganado por la mano
a vuestro intento tan sano,
que en honrarla se desuela: 15
ella se ha escogido esposo,
que es el que salio de aqui.
Pad. ¿Mi hija Marcela?
D. Fr. Si.
Pad. Padre triste, viejo astroso, 20
¿qué escuchas? ¿Cómo es aquesto?
D. Fr. Vna cédula le ha dado
de su mano, donde ha echado
de lo que es amor el resto.
Pad. ¿Será falsa? 25
D. Fr. Podria ser;
pero imagino que no.
Pad. ¿Pues para qué os la mostró?
D. An. Turba el sentido el placer.
[Pad.] Primero que el la vea, 30
primero que el la toque,
primero que la goze,
IORNADA TERCERA p. 106
ha de perder la vida, o yo la mia.
¡Que venga vn embustero,
con sus manos lauadas,
y no limpias por esto,
y el alma os robe y saque de las 5
[carnes!...
Mitades son del alma
los hijos; mas las hijas
son mitad mas entera,
por cuyo honor el padre ha de ser linze. 10
Oca. Por Christo benditissimo,
que la razon le sobra
por cima los texados
a este pobre señor, de quien me duelo.
¡Que aquestos pisauerdes, 15
aquestos tiquimiquis
de encrespados copetes,
se anden a pescar bobas con
[embustes!...
D. An. Majadero, ¿qué es esto? 20
Oca. Yo callo y me arrepiento
de lo dicho.
D. An. Mostrenco,
¿de quándo aca os meteys vos en
[dozena? (*) 25
Oca. ¡Que no pueda hazer baza (*)
yo con este mi amo,
y, si a las discreciones
jugamos, quinze y falta puedo darle!...
Pad. No os quiero pedir nada, 30
ni es razon que os la pida,
hijo, que, si lo fuerades,
DE LA ENTRETENIDA p. 107
remoçara mis canas y mis dias.
¡Hijas inobedientes,
que al curso de los años
anticipays el gusto,
destruyaos Dios, los cielos os maldigan! 5
Entrase el padre.
D. An. ¡Mi gozo está en el pozo!
D. Fr. ¿Y si es falsa la cedula?
D. An. Aunque lo sea, amigo,
ya el honor titubea de Marcela. 10
Quanto mas, que se sabe
que es bueno don Ambrosio,
y no leuantaria
tan grande testimonio.
D. Fr. Assi lo creo. 15
D. An. Donzella de escritorios,
de públicas audiencias,
de prueuas y testigos,
no es para mi.
Oca. ¡Sentencia aristotelica! 20
Entran Torrente y Cardenio.
Tor. ¿A quándo, cuytado, aguardas?
¿Qué diligencias has hecho
que te sean de prouecho?
¿A qué esperas? ¿A qué tardas? 25
Lugar tienes y ocasion
para rogar y fingir.
Car. Yo tengo para morir,
no para hablar, coraçon.
Tor. Tu silencio ha de ser causa 30
IORNADA TERCERA p. 108
de toda tu desuentura.
Car. Su honestidad y hermosura
ponen en mi intento pausa.
Al cabo aure de morir
callando. 5
Tor. ¡Qué simple amante!
Car. Medroso, mas no ignorante.
Tor. Todo lo puedes dezir.
Entran Marcela, Dorotea, Muñoz y Cristina
y Quiñones. 10
Mar. La torpeza en vos se halla;
caminad, que os valga Dios.
Oca. Vno a vno, dos a dos,
juntado se ha gran batalla.
Entran Siluestre y Clauijo. 15
D. Sil. ¿Vn don Siluestre está aqui
que tiene por sobrenombre
Almendarez?
Car. Gentilhombre,
yo soy. ¿Qué quereys de mi? 20
D. Sil. Dadme, señor, vuestros pies,
que soy grande seruidor
de vuestro padre.
Car. Señor,
cortés, mas no tan cortés. 25
D. Sil. Diez mil pesos ensayados,
con vos, me escriue mi padre,
me embia, y tres mil mi madre.
Tor. Pesos seran bien pesados.
Catorze mil se tragó 30
DE LA ENTRETENIDA p. 109
el mar, como soy testigo.
D. Sil. Treze mil son los que digo.
Tor. Catorze mil digo yo.
Car. Es verdad; yo recebi,
señor, todo esse dinero; 5
pero el mar...
Cla. Aqui no ay pero.
D. Sil. Yo respondere por mi;
callad vos. Tambien me embia
de vuestra prima vn retrato. 10
Tor. Sorbiosele el mar ingrato,
sin guardarle cortesia.
Pensamos que se amansara
tocandole su figura,
y por respeto y mesura 15
en su lecho se acostara;
pero fue tan mal mirado,
que alçó montes sobre montes,
y escondio los orizontes
y aun la faz del sol dorado. 20
Mar. No era reliquia el retrato.
Cla. No; pero si el le arrojara
con deuocion, se mostrara
manso el mar y el cielo grato.
Tor. Todo esto en la memoria 25
no está, Muñoz, que nos diste,
y si nos caen en el chiste,
nuestra desdicha es notoria.
D. Sil. ¿Vuessa merced tiene acaso
otro hermano? 30
Car. Si, señor.
Muñ. No, señor. ¡O grande error!
IORNADA TERCERA p. 110
¡Mil sustos de muerte passo!
Cla. ¿Cómo se llama?
Tor. Don Iuan
de Almendarez.
D. Sil. ¿Qué edad tiene? 5
Tor. Aquella que le conuiene.
Oca. Examinandoles van,
y yo no se para qué.
D. Sil. ¿Tocaron en la Bermuda?
Tor. Ya he dicho dessa Barbuda 10
otra vez lo que yo se.
D. Sil. No ingenio, mas ignorancia,
es fabricar la maldad,
de quien está la verdad
no dos dedos de distancia. 15
Yo soy, señor don Antonio,
vuestro primo verdadero,
y de ser este embustero
daran claro testimonio
mis papeles y el retrato 20
de mi señora Marcela.
Muñ. ¡El alma se me reuela!
¡Si oy no me muero, me mato!
D. Sil. Dadme, señora, essos pies
por vuestro primo y esposo. 25
D. Fr. ¡Este es caso prodigioso!
Mar. Cortés, mas no tan cortés.
Tor. Tres dias ha, desventurado,
que, por no querer hablar,
te has de ver, a bien librar, 30
en galeras y açotado.
Embistierasla, malino,
DE LA ENTRETENIDA p. 111
y no aguardaras a verte
en la desdichada suerte
y en el trage peregrino.
D. Fr. ¿Quién eres?
Car. Vn estudiante. 5
Tor. Y yo su capigorron,
que tengo de socarron
harto mas que de ignorante.
Car. Solicitóme el amor
a entrar en esta conquista 10
a la sombra de vna lista...
Tor. Que la escriuio este traydor
de Muñoz.
Muñ. ¡Dios sea conmigo!
¡Llegó de Muñoz el fin! 15
D. An. ¡A, escudero viejo y ruyn!
Oca. Esso pido y esso digo.
Car. Estos soles sobrehumanos,
por quien ml mal crece y mengua,
pusieron freno a mi lengua, 20
como esposas a mis manos.
En los rayos de sus ojos
se despuntauan los mios,
y nunca mis desuarios
llegaron a darla enojos. 25
Si me quereys castigar,
primero aduertid, señores,
que los yerros por amores
son dignos de perdonar.
D. An. En albricias, el perdon 30
te diera; mas ten auiso,
que el Pontifice no quiso
IORNADA TERCERA p. 112
conceder dispensacion
entre mi primo y mi hermana.
Mar. Casamientos de parientes
tienen mil inconuenientes.
Cla. El fauor todo lo allana. 5
Yo yre a Roma, y la traere.
D. Sil. Yo, aunque primo verdadero,
ni quedarme en casa quiero,
ni poner en ella el pie:
que la honra de mi prima 10
ha de yr contino adelante,
sin que aya otro estudiante
que la assombre o que la oprima.
Cris. ¿No ha de auer vn casamiento
en esta casa jamas? 15
Oca. Tu, Cristina, le haras,
si te ajustas a mi intento.
Cris. Yo me ajusto al de Quiñones.
Qui. Pues yo no me ajusto al tuyo.
Cris. ¿Tu, para no ser mi cuyo, 20
hallas razon?
Qui. Y razones.
Cris. Ocaña, si me desseas,
vesme aqui.
Oca. No es mi linage 25
tal, que lo que arroja vn page
escoja yo, ni tal creas.
Tor. A no estar temiendo aqui
la penca de algun verdugo,
esse arrojado mendrugo 30
le tomara para mi.
Cris. ¡Malos años y mal mes!
DE LA ENTRETENIDA p. 113
Tor. Acordarsete deuia,
facinorosa harpia,
del pañuelo y entremes.
Mar. Con licencia de mi hermano
y de mi primo, yo quiero 5
sentenciar al escudero
y al gran embustero indiano.
Trocará la mano el juego
a cuyas leyes me arrimo:
quedarse ha en casa mi primo, 10
y el se salga della luego.
Lleue su verguença a cuestas,
que es la vengança mayor
que puede tomar amor
de inuenciones como aquestas. 15
A Muñoz le doy la pena
que da el arrepentimiento
y el destierro.
Muñ. Yo bien siento
ser angel el que condena. 20
Mi alma no se alboroza
con sentencia que es tan pia,
pues ve que yo merecia
açotes, si no coroza.
Oca. Bien aya la lacayuna 25
humilde y valiente raza,
pues que trayciones no traza
para subir su fortuna.
Iunto a la caualleriza,
y al olor de su cauallo, 30
con sus brindez (*), siento y hallo
que sus gustos soleniza.
IORNADA TERCERA p. 114
Cris. De Quiñones desechada,
y de Ocaña no escogida,
aun no he de quedar perdida,
porque espero ser ganada.
Haze quien se desespera 5
vn grandissimo pecado,
y es refran muy bien pensado
que tal vendra que tal quiera.
Dor. Yo sola soy sin ventura.
Es tan corto el hado mio, 10
que no ha alcançado mi brio
lo que impide la hermosura.
Nunca he sido requebrada,
ni se amor a lo que sabe;
mas esto y mucho mas cabe 15
en la ventura quebrada.
Tor. Siento en aqueste desastre
sólo el perder a Cristina.
Muñ. Camina, Muñoz, camina,
pobre, sin vayeta y sastre. 20
Entrase.
Dor. Sin Marcela, don Antonio,
se entra amargo el coraçon.
Entrase.
D. Sil. Y yo sin dispensacion. 25
Entrase.
Cris. Christina sin matrimonio.
Entrase.
DE LA ENTRETENIDA p. 115
Cla. Yo seguire de mi amigo
los passos, medio contento.
Entrase.
D. Fr. Yo alabaré el pensamiento
de don Antonio, a quien sigo. 5
Entrase.
Mar. Yo quedaré en mi entereza,
no procurando impossibles,
sino casos conuenibles
a nuestra naturaleza. 10
Entrase.
Oca. Esto en este cuento passa:
los vnos por no querer,
los otros por no poder,
al fin ninguno se casa. 15
Desta verdad conocida
pido me den testimonio:
que acaba sin matrimonio
la comedia entretenida.
Entrase. 20
Fin de la comedia.
p. 116
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 117
COMEDIA FAMOSA
DE PEDRO DE VRDEMALAS (*)
Los que hablan en ella son los siguientes:
Pedro de Vrdemalas. Vna viuda labradora.
Clemente, zagal. Vn labrador, que la 5
Clemencia y Benita, lleua de la mano.
zagalas. Vn ciego.
Crespo, alcalde, padre El rey.
de Clemencia. Silerio.
Sancho Macho y Diego Vn criado del rey. 10
Tarugo, regidores. Vn alguazil.
Lagartija y Hornachuelos, La reyna.
labradores. Mostrenco.
Redondo, escriuano. Marcelo, cauallero.
Pascual. Dos (*) representantes, 15
Vn sacristan. con su autor.
Maldonado, conde de Vn labrador.
gitanos. Otros tres (*) farsantes.
Musicos. Alguazil de comedias.
Ynes y Belica, gitanas. 20
IORNADA PRIMERA p. 118
IORNADA PRIMERA
Entran Pedro de Vrdemalas en hábito de moço de
labrador, y Clemente como zagal.
Cle. De tu ingenio, Pedro amigo,
y nuestra amistad se puede 5
fiar mas de lo que digo,
porque el al mayor excede,
y della el mundo es testigo;
assi, que es de calidad
tu ingenio y nuestra amistad, 10
que, sin buscar otro medio,
en ambos pongo el remedio
de toda mi enfermedad.
Essa hija de tu amo,
la que se llama Clemencia, 15
a quien yo justicia llamo,
la que huye mi presencia,
qual del caçador el gamo;
essa, a quien naturaleza
dio el estremo de belleza 20
que has visto, me tiene tal,
que llega al punto mi mal
do llega el de su lindeza.
Quando pense que ya estaua
algo credula al cuydado 25
que en mis ansias le mostraua,
yo no se quién la ha trocado
de cordera en tigre braua,
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 119
ni se yo por qué mentiras
sus mansedumbres en yras
ha buelto, ni se, ¡o amor!,
por qué con tanto rigor
contra mi tus flechas tiras. 5
Ped. Bobear; dime, en efeto,
lo que quieres.
Cle. Pedro hermano,
que me libres deste aprieto
con algun consejo sano 10
o ayuda de hombre discreto.
Ped. ¿Han llegado tus desseos
a mas que dulces floreos,
o has tocado en el lugar
donde amor suele fundar 15
el centro de sus empleos?
Cle. Pues sabes que soy pastor,
entona mas baxo el punto,
habla con menos primor.
Ped. Que si eres, te pregunto, 20
Amadis o Galaor (*).
Cle. No soy sino Anton Clemente,
y andas, Pedro, impertinente
en hablar por tal camino.
Ped. Pan por pan, vino por vino, 25
se ha de hablar con esta gente.
¿Haste visto con Clemencia
a solas o en parte escura,
donde ella te dio licencia
de alguna desemboltura 30
que encargasse la conciencia?
Cle. Pedro, el cielo me confunda,
IORNADA PRIMERA p. 120
y la tierra aqui me hunda,
y el ayre jamas me aliente,
si no es vn amor decente
en quien el mio se funda.
Del padre el rico caudal 5
el mio pobre desprecia
por no ser al suyo ygual,
y entiendo que sólo precia
el de Llorente y Pascual,
que son ricos, y es razon 10
que se lleue el coraçon
tras si de qualquier muger,
no el querer, sino el tener
del oro la possession.
Y, demas desto, Clemencia 15
a mi amor no corresponde,
por no se qué impertinencia
que le han dicho, y assi esconde
de mis ojos su presencia;
y si tu, Pedro, no hazes 20
de nuestras riñas las pazes,
ya por perdido me cuento.
Ped. O no tendre entendimiento,
o he de trazar tus solazes.
Si sale, como imagino, 25
oy mi amo por alcalde,
te digo, como adiuino,
que oy no te truxo de valde
a hablar conmigo el destino.
Tu verás cómo te entrego 30
en holgança y en sossiego
el bien que interes te veda,
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 121
y que al dartele preceda
promessa, dadiua y ruego.
Y, en tanto que esto se traza,
buelue los ojos y mira
los lazos con que te enlaza 5
amor, y por quien suspira
Febo, que alli se disfraza;
mira a los rubios cabellos
de Clemencia, y mira entre ellos
al lasciuo amor jugando, 10
y cómo se va admirando
por ver que se mira en ellos.
Benita viene con ella,
su prima, qual si viniesse
con el sol alguna estrella 15
que no menos luz nos diesse
que el mismo sol: tal es ella.
Clemente, ten aduertencia
que, si llega aqui Clemencia,
te le humilles; yo a Benita, 20
como a vna cosa bendita,
le pienso hazer reuerencia.
Dile con lengua curiosa
cosas de que no disguste,
y ten por cierta vna cosa: 25
que no ay muger que no guste
de oyrse llamar hermosa.
Liberal desta moneda
te muestra; no tengas queda
la lengua en sus alabanças; 30
verás boluer las mudanças
de la variable rueda.
IORNADA PRIMERA p. 122
Entran Clemencia y Benita, zagalas,
con sus cantarillas, como que van a la fuente.
Ben. ¿Por qué te buelues, Clemencia?
Clem. ¿Por qué me bueluo, Benita?
Por no verme en la presencia 5
de quien la salud me quita
y me da mortal dolencia;
por no ver a vn insolente
que tiene bien diferente
de la condicion el nombre. 10
Ben. Apostaré que es el hombre
por quien lo dizes Clemente.
Cle. ¿Soy basilisco, pastora,
o soy alguna fantasma
que se aparece a deshora, 15
con que el sentido se pasma
y el ánimo se empeora?
Clem. No eres sino vn parlero,
adulador, lisongero
y, sin por qué, jactancioso, 20
en verdades mentiroso
y en mentiras verdadero.
¿Quándo te he dado yo prenda
que de mi amor te assegure
tanto, que claro se entienda 25
que, aunque el amor me procure,
no ayas temor que te ofenda?
Esto dixiste a Iacinta,
y le mostraste vna cinta
encarnada que te di; 30
y en tu rostro se ve aqui
aquesta verdad distinta.
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 123
Cle. Clemencia, si yo he dicho cosa alguna
que no vaya a seruirte encaminada,
venga de la mas próspera fortuna
a la mas abatida y desastrada;
si siempre sobre el cerco de la luna 5
no has sido por mi lengua leuantada,
quando quiera dezirte mi querella,
mudo silencio el cielo infunda en ella;
si mostre tal, la fe en que yo pensaua,
por la ley amorosa, de saluarme, 10
quando a la vida el término se acaba,
por ella entonces venga a condenarme;
si dixe tal, jamas halle en su aljaua
flechas de plomo amor con que tirarme,
si no es a ti, y a mi con las doradas, 15
a elarte y abrasarme encaminadas.
Ped. Clemencia, tu padre viene,
y con la vara de alcalde.
Clem. No la ha alcançado de valde:
que su salmorejo tiene. 20
Hermano Clemente, a Dios.
Cle. ¿Pues cómo quedamos?
Clem. Bien.
Benita, si quieres, ven.
Ben. Si, pues venimos las dos. 25
Entrase Benita y Clemencia.
Ped. Vete en buen hora, Clemente,
y quedese el cargo a mi
de lo que he de hazer por ti.
Cle. A Dios, pues. 30
Ped. El te contente.
IORNADA PRIMERA p. 124
Salen Martin Crespo, alcalde, padre de Clemencia,
y Sancho Macho y Diego Tarugo, regidores.
Tar. Placenos, Martin Crespo, del sucesso.
Dessecheysla por otra de brocado,
sin que jamas vn voto os salga auiesso. 5
Alc. Diego Tarugo, lo que me ha costado
aquesta vara, sólo Dios lo sabe,
y mi vino, y capones, y ganado.
El que no te conoce, esse te alabe,
desseo de mandar. 10
San. Yo aquesso digo,
que se que en el todo cuydado cabe.
Veala yo en poder de mi enemigo,
vara que es por presentes adquirida.
Alc. Pues aora la tiene vn vuestro amigo. 15
San. De vos, Crespo, será tan bien regida,
que no la doble dadiua ni ruego.
Alc. No, ¡juro a mi!, mientras tuuiere vida.
Quando muger me informe, estare
[ciego; 20
al ruego del hidalgo, sordo y mudo:
que a la seueridad todo me entrego.
Tar. Ya veo en vuestro tiempo, y no lo dudo,
sentencias de Salmon, el rey discreto,
que el niño diuidio con hierro agudo. 25
Alc. Al menos, de mi parte yo prometo
de arrimarme a la ley en quanto pueda,
sin alterar vn minimo decreto.
San. Como yo lo desseo, assi suceda.
Y a Dios. 30
Alc. Fortuna os tenga, Sancho Macho,
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 125
en la empinada cumbre de su rueda.
Tar. Sin que el temor o amor os ponga
[empacho,
juzgad, Crespo, terrible y breuemente:
que la tardança en toda cosa tacho. 5
Y a Dios quedad.
Alc. En fin, soys buen pariente.
Entranse Sancho Macho y Diego Tarugo.
Pedro, que escuchando estás,
¿cómo de mi buen sucesso 10
el parabien no me das?
Ya soy alcalde, y confiesso
que lo sere por demas,
si tu no me das fauor
y muestras algun primor 15
con que juzgue rectamente:
que te tengo por prudente,
mas que a vn cura y a vn doctor.
Ped. Es aquesso tan verdad,
qual lo dira la esperiencia, 20
porque con facilidad
luego os mostrare vna ciencia
que os de nombre y calidad.
Llegaráos Licurgo apenas,
y la celebrada Atenas 25
callará sus doctas leyes;
embidiaros han los reyes
y las escuelas mas buenas.
Yo os metere en la capilla
dos docenas de sentencias 30
que al mundo den marauilla,
IORNADA PRIMERA p. 126
todas con sus diferencias,
ciuiles, o de renzilla;
y la que primero a mano
os viniere, está bien llano
que no ha de auer mas que ver. 5
Alc. Desde oy mas, Pedro, has de ser,
no mi moço, mas mi hermano.
Ven, y mostrarásme el modo
cómo yo ponga en efeto
lo que has dicho, en parte o en todo. 10
Ped. Pues mas cosas te prometo.
Alc. A qualquiera me acomodo.
Entranse el alcalde y Pedro.
Salen otra vez Sancho Macho y Tarugo.
San. Mirad, Tarugo: bien siento 15
que, aunque el parabien le distes
a Crespo de su contento,
otro paramal tuuistes
guardado en el pensamiento;
porque, en efeto, es manzilla 20
que se rija aquesta villa
por la persona mas necia
que ay desde Flandes a Grecia
y desde Egypto a Castilla.
Tar. Oy mostrará la experiencia, 25
buen regidor Sancho Macho,
adónde llega la ciencia
de Crespo, a quien yo no tacho
hasta la primera audiencia;
y pues agora ha de ser, 30
soy, Macho, de parecer
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 127
que le oygamos.
San. Sea assi;
aunque tengo para mi
que vn simple en el se ha de ver.
Entran Lagartija y Hornachuelos, labradores. 5
Hor. ¿De quién, señores, sabremos
si el alcalde en casa está?
Tar. Aqui los dos le atendemos.
Lag. Señal es que aqui saldra.
San. Tan cierta, que ya le vemos. 10
Salen el alcalde y Redondo, escriuano, y Pedro.
Alc. ¡O valientes regidores!
Red. Sientense vuessas mercedes.
Alc. Sin ceremonia, señores.
Tar. En cortés, exceder puedes 15
a los corteses mayores.
Alc. Sientese aqui el escriuano,
y a mi yzquierda y diestra mano
los regidores esten;
y tu, Pedro, estaras bien 20
a mis espaldas.
Ped. Es llano.
Aqui, en tu capilla, estan
las sentencias suficientes
a quantos pleytos vendran, 25
aunque nunca pares mientes
a la relacion que haran;
y si alguna no estuuiere,
a tu assessor te refiere,
que yo lo sere de modo 30
IORNADA PRIMERA p. 128
que te saque bien de todo,
y sea lo que se fuere.
Red. ¿Quieren algo, señores?
Lag. Si querriamos.
Red. Pues digan: que aqui está el señor 5
[alcalde,
que les hara justicia rectamente.
Alc. Perdonemelo Dios lo que aora digo,
y no me sea tomado por soberuia:
tan tiestamenta pienso hazer justicia, 10
como si fuesse vn sonador romano.
Red. Senador, Martin Crespo.
Alc. Alla va todo.
Digan su pleyto apriessa y breuemente:
que apenas me le auran dicho, en mi 15
[anima,
quando les de sentencia rota y justa.
Red. Recta, señor alcalde.
Alc. Alla va todo.
Hor. Prestóme Lagartija tres reales, 20
boluile dos, la deuda queda en vno,
y el dize que le deuo quatro justos.
Este es el pleyto. Breuedad, y dixe.
¿Es aquesto verdad, buen Lagartija?
Lag. Verdad; pero yo hallo por mi cuenta, 25
o que yo soy vn asno, o que
[Hornachuelos
me queda a deuer quatro.
Alc. ¡Brauo caso!
Lag. No ay mas en nuestro pleyto, y me 30
[reçumo
en lo que sentenciare el señor Crespo.
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 129
Red. Reçumo por resumo, alla va todo.
Alc. ¿Qué dezis vos a esto, Hornachuelos?
Hor. No ay que dezir; yo en todo me
[arremeto
al señor Martin Crespo. 5
Red. Me remito,
¡pese a mi abuelo!
Alc. Dexad(le) que arremeta;
¿qué se os da a vos, Redondo?
Red. A mi, no nada. 10
Alc. Pedro, sacame, amigo, vna sentencia
dessa capilla: la que está mas cerca.
Red. ¿Antes de ver el pleyto, ay ya
[sentencia?
Alc. Ai se podra ver quién es Callejas (*). 15
Ped. Lease esta sentencia, y punto en boca.
Red. En el pleyto que tratan .N. y .F....
Ped. Zutano con Fulano significan
la .N. con la .F. entre dos puntos.
Red. Assi es verdad. Y digo que en el pleyto 20
que trata este Fulano con Zutano,
que deuo condenar, fallo y condeno
al dicho puerco de Zutano a muerte,
porque fue matador de la criatura
del ya dicho Fulano... Yo no atino 25
qué disparate es este deste puerco
y de tantos Fulanos y Zutanos,
ni se cómo es possible que esto quadre
ni esquine con el pleyto destos
[hombres. 30
Alc. Redondo está en lo cierto. Pedro amigo,
mete la mano, y saca otra sentencia;
IORNADA PRIMERA p. 130
podria ser que fuesse de prouecho.
Ped. Yo, que soy assessor vuestro, me atreuo
de dar sentencia luego qual conuenga.
Lag. Por mi, mas que la de vn jumento
[nueuo. 5
San. Digo que el assessor es estremado.
Hor. Sentencia norabuena.
Alc. Pedro, vaya,
que en tu magin mi honra deposito.
Ped. Deposite primero Hornachuelos, 10
para mi, el assessor, doze reales.
Hor. Pues sola la mitad importa el pleyto.
Ped. Assi es verdad: que Lagartija, el bueno,
tres reales de a dos os dio prestados,
y destos le boluistes dos senzillos; 15
y por aquesta cuenta deueys quatro,
y no, qual dezis vos, no mas de vno.
Lag. Ello es ansi, sin que le falte cosa.
Hor. No lo puedo negar; vencido quedo,
y pagaré los doze con los quatro. 20
Red. Ensuziome en Caton y en Iustiniano,
¡o Pedro de Vrde, montañes famoso!,
que assi lo muestra el nombre y el
[ingenio.
Hor. Yo voy por el dinero, y voy corrido. 25
Lag. Yo me contento con auer vencido.
Entranse Lagartija y Hornachuelos.
Salen Clemente y Clemencia como pastor y pastora,
emboçados.
Cle. Permitase que hablemos emboçados 30
ante tan justiciero ayuntamiento.
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 131
Alc. Mas que hableys en vn costal atados;
porque a oyr, y no a ver, aqui me siento.
Cle. Los siglos que renombre de dorados
les dio la antiguedad con justo intento,
ya se ven en los nuestros, pues que 5
[vemos
en ellos de justicia los estremos.
Vemos vn Crespo alcalde...
Alc. Dios os guarde.
Dexad aquessas lonjas a vna parte... 10
Red. Lisonjas, dezir quiso.
Alc. Y, porque es tarde,
de vuestro intento en breue nos dad
[parte.
Cle. Con verdadera lengua, cierto alarde 15
haze de lo que quiero parte a parte.
Alc. Dezid: que ni soy sordo, ni lo he sido (*).
Cle. Desde mis tiernos años,
de mi fatal estrella conduzido,
sin las nuues de engaños, 20
el sol que en este velo está escondido
miré para adoralle,
porque esto hizo el que llegó a miralle.
Sus rayos se imprimieron
en lo mejor del alma, de tal modo, 25
que en si la conuirtieron:
todo soy fuego, yo soy fuego todo,
y, con todo, me yelo,
si el sol me falta que me eclipsa vn
[velo. 30
Grata correspondencia
tuuo mi justo y mi cabal desseo:
IORNADA PRIMERA p. 132
que amor me dio licencia
a hazer de mi alma rico empleo;
en fin, esta pastora,
assi como la adoro, ella me adora.
A hurto de su padre, 5
que es de su libertad duro tirano,
que ella no tiene madre,
de esposa me entregó la fe y la mano;
y agora, temerosa
del padre, no confiessa ser mi esposa. 10
Teme que el padre, rico,
se afrente de mi humilde mediania,
porque haze el pellico
al monge en esta edad de tirania.
El me sobra en riqueza; 15
pero no en la que da naturaleza.
Como el, yo soy tan bueno;
tan rico, no, y a su riqueza ygualo
con estar siempre ageno
de todo vicio perezoso y malo; 20
y, entre buenos, es fuero
que valga la virtud mas que el dinero.
Pido que ante ti buelua
a confirmar el si de ser mi esposa,
y en serlo se resuelua, 25
sin estar de su padre temerosa,
pues que no aparta el hombre
a los que Dios juntó en su gracia y
[nombre.
Alc. ¿Qué respondeys a esto, 30
sol que entre nuues se cubrio a
[deshora?
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 133
Cle. Su proceder honesto
la tendra muda, por mi mal, agora;
pero señales puede
hazer con que su intento claro quede.
Alc. ¿Soys su esposa, donzella? 5
Ped. La cabeça baxó: señal bien clara
que no lo niega ella.
San. ¿Pues en qué, Martin Crespo, se
[repara?
Alc. En que de mi capilla 10
se saque la sentencia, y en oylla.
Pedro, sacala al punto.
Ped. Yo se que esta saldra pintiparada,
porque, a lo que barrunto,
siempre fue la verdad acreditada, 15
por atajo o rodeo;
y esta sentencia lo dira que leo.
Saca vn papel de la capilla, y leele Pedro:
Yo, Martin Crespo, alcalde, determino
que sea la pollina del pollino. 20
Red. Vaso de suertes es vuestra capilla,
y esta que ha sido agora pronunciada,
aunque es para entre bestias, marauilla,
y aun da muestras de ser cosa pensada.
Cle. El alma en Dios, y en tierra la rodilla, 25
la vuestra besaré, como a estremada
coluna que sustenta el edificio
donde moran las ciencias y el juyzio.
Alc. Puesto que redundara esta sentencia,
hijo, en aueros dado el alma mia, 30
porque no es otra cosa mi Clemencia,
IORNADA PRIMERA p. 134
me fuera de gran gusto y alegria.
Y alegrenos agora la presencia
vuestra, que está en razon y en
[cortesia,
pues ya lo desleydo y sentenciado 5
será, sin duda alguna, executado.
Clem. Pues, con esse seguro, padre mio,
el velo quito, y a tus pies me postro.
Mal hazes en vsar deste desuio,
pues soy tu hija, y no espantable 10
[monstro.
Tu has dado la sentencia a tu aluedrio,
y, si es injusta, es bien que te de en
[rostro;
pero, si justa es, haz que se aprueue, 15
con que a deuida execucion se lleue.
Alc. Lo que escriui, escriui; bien dizes, hija;
y assi, a Clemente admito por mi hijo,
y el mundo deste proceder colija
que mas por ley que por passion me 20
[rijo.
San. No ay alma aqui que no se regozija
de vuestro no pensado regozijo.
Tar. Ni lengua que a Martin Crespo no alabe
por hombre ingeniosissimo y que sabe. 25
Ped. Nuestro amo, aueys de saber
que es merced particular
la que el cielo quiere hazer
quando se dispone a dar
al hombre buena muger; 30
y corre el mismo partido
ella, si le da marido
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 135
que sea en todo varon,
afable de condicion,
mas que arrojado, sufrido.
De Clemencia y de Clemente
se hara vna junta dichosa 5
que os alegre y os contente,
y quien lleue vuestra honrosa
estirpe de gente en gente,
y esta noche de San Iuan
las bodas celebrarán, 10
con el suyo y vuestro gusto.
Alc. Señales de hombre muy justo
todas tus cosas me dan;
pero la boda otro dia
se hara: que es noche ocupada 15
de general alegria
aquesta.
Cle. No importa nada,
siendo ya Clemencia mia:
que el gusto del coraçon 20
consiste en la possession
mucho mas que en la esperança.
Ped. ¡O, quántas cosas alcança
la industria y sagazidad! (*)
Alc. Vamos, que ay mucho que hazer 25
esta noche.
Tar. Sea en buen hora.
Cle. Ni qué esperar ni temer
me queda, pues por señora
y esposa te vengo a ver. 30
Tar. ¡Bien escogistes, Clemencia!
Clem. Al que ordenó la sentencia
IORNADA PRIMERA p. 136
las gracias se den, y al cielo.
Ped. De que he encargado, rezelo,
algun tanto mi conciencia.
Entrase todos, y, al entrarse, sale Pascual y tira del
sayo a Pedro, y quedanse los dos en el teatro, y tras 5
Pascual entra vn sacristan.
Pas. Pedro amigo.
Ped. ¿Qué ay, Pasqual?
No pienses que me descuydo
del remedio de tu mal; 10
antes, en el tanto cuydo,
que casi no pienso en al.
Esta noche de San Iuan
ya tu sabes cómo estan
del lugar las moças todas 15
esperando de sus bodas
las señales que les dan.
Benita, el cabello al viento,
y el pie en vna bazia
llena de agua, y oydo atento, 20
ha de esperar hasta el dia
señal de su casamiento;
se tu primero en nombrarte
en su calle, de tal arte,
que claro entienda tu nombre (*). 25
Pas. Por excelencia, el renombre
de industrioso pueden darte.
Yo lo hare assi; queda en paz;
mas, despues de aquesto hecho,
tu lo que faltare haz, 30
ansi no abrassa tu pecho
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 137
el fuego (*) de aquel rapaz.
[Ped.] Assi será; ve con Dios.
Vase Pasqual.
Sac. Por ligero que seays vos,
yo os saldre por el atajo, 5
y buscaré sin trabajo
la industria de ambos a dos.
Entrase el sacristan.
Sale Maldonado, conde de gitanos (*); y aduiertase
que todos los que hizieren figura de gitanos, han 10
de hablar ceceoso.
Mal. Pedro cenor, Dioz te guarde.
¿Qué te haz hecho, que he venido
a buzcarte aquezta tarde,
por ver ci eztás ya atreuido, 15
o todauia cobarde?
Quiero dezir, ci te agrada
el cer nueztra camarada,
nueztro amigo y compañero,
como me haz dicho. 20
Ped. Si quiero.
Mal. ¿Reparaz en algo?
Ped. En nada.
Mal. Mira, Pedro: nueztra vida
ez çuelta, libre, curioza, 25
ancha, holgazana, estendida,
a quien nunca falta coza
que el deceo buzque y pida.
Danoz el heruoço çuelo
lechoz; ciruenoz el cielo 30
IORNADA PRIMERA p. 138
de pauellon dondequiera;
ni noz quema el çol, ni altera
el fiero rigor del yelo.
El maz cerrado vergel
laz primiciaz noz ofrece 5
de quanto bueno aya en el;
y apenaz se vee o parece
la aluilla o la mozcatel,
que no eztá luego en la mano
del atreuido gitano, 10
zahori (*) del fruto ageno,
de induztria y ánimo lleno,
agil prezto, çuelto y çano.
Gozamoz nuestoz amorez
librez del dezaçociego 15
que dan loz competidorez,
calentandonoz çu fuego
cin zeloz y cin temorez.
Y agora está vna mochacha
que con nadie no ce empacha 20
en nueztro rancho, tan bella,
que no halla en qué ponella
la embidia ni aun vna tacha.
Vna gitana, hurtada,
la truxo; pero ella es tal, 25
que, por hermoza y honrada,
muestra que es de principal
y rica gente engendrada (*).
Ezta, Pedro, cerá tuya,
aunque maz el yugo huya 30
que rinde la libertad,
quando de nueztra amiztad
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 139
lo acordado ce concluya.
Ped. Porque veas, Maldonado,
lo que me mueue el intento
a querer mudar de estado,
quiero que me estes atento 5
vn rato.
Mal. De muy buen grado.
Ped. Por lo que te he de contar,
vendras en limpio a sacar
si para gitano soy. 10
Mal. Atento eztare y eztoy;
bien puedez ya començar.
Ped. Yo soy hijo de la piedra (*),
que padre no conoci:
desdicha de las mayores 15
que a vn hombre pueden venir.
No se dónde me criaron;
pero se dezir que fuy
destos niños de dotrina
sarnosos que ay por ahi. 20
Alli, con dieta y açotes,
que siempre sobran alli,
aprendi las oraciones,
y a tener hambre aprendi;
aunque tambien con aquesto 25
supe leer y escriuir,
y supe hurtar la limosna,
y desculparme y mentir.
No me contentó esta vida
quando algo grande me vi, 30
y en vn nauio de flota
con todo mi cuerpo di,
IORNADA PRIMERA p. 140
donde serui de grumete,
y a las Indias fuy y bolui,
vestido de pez y angeo,
y sin vn marauedi.
Temi con los huracanes, 5
y con las calmas temi,
y espantóme la Vermuda (*)
quando su costa corri.
Dexé el comer del vizcocho
con dos dedos de hollin, 10
y el beuer vino del diablo
antes que de San Martin.
Pisé otra vez las riberas
del rico Guadalquiuir,
y entreguéme a sus crecientes, 15
y a Seuilla me bolui,
donde al rateruelo oficio
me acomodé baxo y vil
de moço de la esportilla,
que el tiempo lo pidio ansi; 20
en el qual, sin ser yo cura,
muy muchos diezmos cogi,
haziendo salua a mil cosas
que me condenan aqui.
En fin, por cierta desgracia, 25
el oficio tuuo fin,
y començo el peligroso
que suelen llamar mandil (*).
En el supe de la hampa
la vida larga y cerril, 30
formar pendencias del viento,
y con el soplo herir.
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 141
Mi amo, que era tan brauo
como ligero pasquin,
dio assalto a vna faldriquera
a lo callado y sotil;
con las manos en la massa 5
le cogio vn cierto alguazil,
y el quiso ser en vn potro
confessor (*), y no martyr;
martir, digo, Maldonado.
Mal. En esso, ¿qué me va a mi? 10
Pronunciad como os de gusto,
pues que no hablays latin.
Ped. Palme[ó]le las espaldas
contra su gusto el bochin (*),
de lo qual quedó mohino, 15
segun que dixo vn malsin.
A las casas mouedizas (*)
le lleuaron, y yo vi
arañarse la Escalanta
y llorar la Bezerril. 20
Yo, viendome sin el fieltro
de mi andaluz paladin,
de mandil a mochilero (*)
vn salto forçoso di.
Deparóme la fortuna 25
vn soldado espadachin
de los que van hasta el puerto,
y se bueluen desde alli.
Las boletas rescatadas (*),
las gallinas que cogi, 30
si no las perdona el cielo,
¡desuenturado de mi!
IORNADA PRIMERA p. 142
Diome el rostro aquella vida,
porque della conoci
que el soldado churrullero (*)
tiene en las gurapas fin,
y a gentilhombre de playa 5
en vn punto me acogi,
vida de mil sobresaltos
y de contentos cien mil.
Mas, por temor de yrme a Argel,
presto a Cordoua me fuy, 10
adonde vendi aguardiente,
y naranjada vendi.
Alli el salario de vn mes
en vn dia me beui,
porque, si ay agua que sepa, 15
la ardiente es doctor sotil.
Arrojarame mi amo
con vn trabuco de si,
y en casa de vn asturiano
por mi desuentura di. 20
Hazía suplicaciones,
suplicaciones vendi,
y en vn dia diez canastas
todas las jugue y perdi.
Fuyme, y topé con vn ciego, 25
a quien diez meses serui,
que, a ser años, yo supiera
lo que no supo Merlin.
Aprendi la gerigonça,
y a ser vistoso (*) aprendi, 30
y a componer oraciones
en verso ayroso y gentil.
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 143
Murioseme mi buen ciego,
dexóme qual Iuan Paulin (*),
sin blanca, pero discreto,
de ingenio claro y sotil.
Luego fuy moço de mulas, 5
y aun de vn fullero lo fuy,
que con la boca de lobo
se tragara a San Quintin;
gran jugador de las quatro,
y con la sola le vi 10
dar tan mortales heridas,
que no se pueden dezir.
Berrugeta y ballestilla,
el raspadillo y hollin
jugaua por excelencia, 15
y el Mase Iuan hi de ruin.
Gran sage del espejuelo,
y del reten (*) tan sotil,
que no se le viera vn linze
con los antojos del Cid. 20
Cayose la casa vn dia,
vinole su San Martin,
pusiero[n]le vn sobre escrito
encima de la nariz.
Dexéle, y vineme al campo, 25
y siruo, qual ves, aqui,
a Martin Crespo, el alcalde,
que me quiere mas que a si.
Es Pedro de Vrde mi nombre;
mas vn cierto Malgesi (*), 30
mirandome vn dia las rayas
de la mano, dixo assi:
IORNADA PRIMERA p. 144
Añadiole Pedro al Vrde
vn malas; pero aduertid,
hijo, que aueys de ser rey,
frayle, y papa, y matachin.
Y auendraos por vn gitano 5
vn caso que se dezir
que le escucharán los reyes
y gustarán de le oyr.
Passareys por mil oficios
trabajosos; pero al fin 10
tendreys vno do seays
todo quanto he dicho aqui.
Y aunque yo no le doy credito,
todauia veo en mi
vn no se qué que me inclina 15
a ser todo lo que oi;
pues como deste pronóstico
el indicio veo en ti,
digo que he de ser gitano,
y que lo soy desde aqui. 20
Mal. ¡O Pedro de Vrdemalaz generozo,
coluna y cer del gitanezco templo!
Ven, y daraz principio al alto intento
que te incita, te mueue, impele y lleua
a ponerte en la lizta gitanezca; 25
ven a adulzir el agrio y tierno pecho
de la hurtada mochacha que te he
[dicho,
por quien zeraz dichoso zobremodo.
Ped. Vamos; que yo no pongo duda en esso, 30
y espero deste assumpto vn gran
[sucesso.
Entranse.
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 145
Ponese Benita a la ventana en cabello.
Ben. Tus alas, ¡o noche!, estiende
sobre quantos te requiebran,
y a su gusto justo atiende,
pues dizen que te celebran 5
hasta los moros de aliende.
Yo, por conseguir mi intento,
los cabellos doy al viento,
y el pie izquierdo a vna vazia
llena de agua clara y fria, 10
y el oydo al ayre atento.
Eres noche tan sagrada,
que hasta la voz que en ti suena
dizen que viene preñada
de alguna ventura buena 15
a quien la escucha guardada.
Haz que a mis oydos toque
alguna que me prouoque
a esperar suerte dichosa.
Entra el sacristan. 20
Sac. Prendera a la dama hermosa,
sin alguna duda, el Roque;
Roque ha de ser el que prenda
en este juego a la dama,
puesto que ella se defienda: 25
que su ventura le llama
a gozar tan rica prenda.
Ben. Roque dizen, Roque oi.
Pues no ay otro Roque aqui
que el necio del sacristan. 30
IORNADA PRIMERA p. 146
Veamos si nombrarán
Roque otra vez.
Sac. Será assi,
porque es el Roque tal pieça,
que no ay dama que se esquiue 5
de entregalle su belleza;
y, aunque en estrecheza viue,
es muy rico en su estrecheza.
Ben. Ce, gentilombre, tomad
este liston, y mostrad 10
quién soys mañana con el.
Sac. Sereos en todo fiel,
estremo de la veldad:
Estandole dando vn liston Benita al sacristan, entra
Pasqual, y asele del cuello, y quitale la cinta. 15
que qualquiera que seays
de las dos que en esta casa
viuis, se os auentajays
a Venus.
Pas. ¿Que aquesto passa? 20
¿Que esta cuenta de vos days?
Benita, ¿que a vn sacristan
vuestros despojos se dan?
Graue fuera aquesta culpa,
si no tuuiera disculpa 25
en ser noche de San Iuan.
Vos, bachiller graduado
en letras de canto llano,
¿de quién fuistes auisado
para ganar por la mano 30
el juego mal començado?
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 147
¿Assi a maytines se toca
con vuestra verguença poca?
¿Assi os hazen oluidar
del cantar y repicar
los picones de vna loca? 5
Entra Pedro.
Ped. ¿Qué es esto, Pasqual amigo?
Pas. El sacristan y Benita
han querido sea testigo
de que ella es muger bendita, 10
y el de embustes enemigo;
mas, porque no se alborote,
y vea que al estricote
le trae su honra su intento,
por testigos le presento 15
esta cinta y este zote.
Sac. Por las santas vinageras,
a quien dexo cada dia
agostadas y ligeras,
que no fue la intencion mia 20
de burlarme con las veras.
Oy a las dos os oi
lo que auia de hazer alli
Benita, en cabello puesta,
y, por gozar de la fiesta, 25
vine, señores, aqui.
Nombréme, y ella acudio
al reclamo, como quien,
del primer nombre que oyo,
de su gusto y de su bien 30
IORNADA PRIMERA p. 148
indicio claro tomó:
que la vana echizeria
que la noche antes del dia
de San Iuan vsan donzellas,
haze que se muestren ellas 5
de liuiana fantasia.
Pas. ¿Para qué te dio esta cinta?
Sac. Para que me la pusiesse,
y conocer por su pinta
quién yo era, quando fuesse 10
ya la luz clara y distinta.
Ben. ¿Para qué a tantas preguntas
te alargas, Pasqual? ¿Barruntas
mal de mi? Mas no lo dudo,
porque, en mi daño, de agudo 15
siempre he visto que despuntas.
Pas. Assi con essa verdad
se te arranque el alma, ingrata,
sospechosa en la amistad,
que con mas llaneza trata 20
que vio la sinceridad.
Los alamos de aquel rio,
que con el cuchillo mio
tienen grauado tu nombre,
te diran si yo soy hombre 25
de buen proceder vazio.
Ped. Yo soy testigo, Benita,
que no ay haya en aquel prado
donde no te vea escrita,
y tu nombre coronado 30
que tu fama solicita.
Pas. ¿Y en qué junta de pastores
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 149
me has visto que los loores
de Benita no alcé al cielo,
descubriendo mi buen zelo
y encubriendo mis amores?
¿Qué almendro, guindo o mançano 5
has visto tu que se viesse
en dar su fruto temprano,
que por la mia no fuesse
traydo a tu bella mano
antes que las mismas aues 10
le tocassen? Y aun tu sabes
que otras cosas por ti he hecho
de tu honra y tu prouecho,
dignas de que las alabes.
Y en los arboles que aora 15
vendran a enrramar tu puerta,
verás, cruel matadora,
cómo en ellos se vee cierta
la gran fe que en mi alma mora.
Aqui verás la verbena, 20
de raras virtudes llena,
y el rosal, que alegra al alma,
y la vitoriosa palma,
en todos sucessos buena.
Verás del alamo erguido 25
pender la delgada oblea,
y del valle aqui traydo,
para que en tu puerta sea
sombra al sol, gusto al sentido.
Ben. No ayas miedo me prouoque 30
tu arenga a que yo te toque
la mano, encuentro amoroso,
IORNADA PRIMERA p. 150
porque no ha de ser mi esposo
quien no se llamare Roque.
Ped. Tu tienes mucha razon;
pero el remedio está llano
con toda satisfacion, 5
porque nos le da en la mano
la santa confirmacion.
Puede Pasqual confirmarse,
y puede el nombre mudarse
de Pasqual en Roque, y luego, 10
con su gusto y tu sossiego,
puede contigo casarse.
Ben. Desse modo, yo lo aceto.
Sac. ¡Gracias a Dios que me veo
libre de tan grande aprieto! 15
Ped. Que has hecho vn gallardo empleo,
Benita, yo te prometo,
porque aquel refran que passa
por gente de buena massa,
que es discreto determino: 20
Al hijo de tu vezino,
limpiale y metele en casa.
Ben. Ponte esse liston, Pasqual,
y en parte do yo le vea.
Pas. Pienso hazer del el caudal 25
que haze de su librea
Iris, arco celestial.
Esperate, que ya suena
la musica que se ordena
para el traer de los ramos. 30
Ped. Con gusto aqui la esperamos.
Ben. Ella venga en hora buena.
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 151
Suena dentro todo genero de musica, y su gayta
zamorana; salen todos los que pudieren con ramos,
principalmente Clemente, y los musicos entran
cantando esto:
[Mus.] Niña, la que esperas 5
en reja o valcon,
aduierte que viene
tu polido amor.
Noche de San Iuan,
el gran Precursor, 10
que tuuo la mano
mas que de relox,
pues su dedo santo
tambien señaló,
que nos mostro el dia 15
que no anochecio;
muestratenos clara,
sea en ti el albor
tal, que perlas llueua
sobre cada flor; 20
y en tanto que esperas
a que salga el sol,
di[r]as a mi niña
en suaue son:
«Niña la que esperas, &c.» 25
Diras a Benita
que Pasqual, pastor,
guarda los cuydados
de su coraçon;
y que de Clemencia 30
el que es ya señor,
IORNADA PRIMERA p. 152
es su humilde esclauo,
con justa razon;
y a la que desmaya
en su pretension,
tenla de tu mano, 5
no la oluides, non,
y dile callando,
o en erguida voz,
de modo que oyga
la imaginacion: 10
«Niña, la que esperas
en rexa o valcon,
aduierte que viene
tu polido amor.»
Cle. Ello está muy bien cantado. 15
Ea, enramese este vmbral
por el vno y otro lado.
¿Qué hazes aqui, Pasqual,
de los dos acompañado?
Ayudanos, y a Benita 20
con seruicios solicita,
enramandole la puerta:
que a la voluntad ya muerta
el seruirla resucita.
Esse laurel pon aqui, 25
esse sauze a essotra parte,
esse alamo blanco alli,
y entre todos tenga parte
el jazmin y el alheli.
Haga el suelo de esmeraldas 30
la juncia, y la flor de gualdas
le buelua en ricos topacios,
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 153
y llenense estos espacios
de flores para guirnaldas.
Ben. Vaya otra vez la musica, señores,
que la escucha Clemencia; y tu, mi
[Roque, 5
Quitase de la ventana.
haz que suene otra vez.
Pas. A mi me plaze,
confirmadora dulze hermosa mia.
Bueluanse a repicar essas sonajas, 10
haganse raxas las guitarras, vaya
otra vez el floreo, y solenizese
esta mañana en todo el mundo célebre,
pues que lo quiere assi la gloria mia.
Cle. Cantese, y vamos, que se viene el dia: 15
A la puerta puestos
de mis amores,
espinas y çarças
se bueluen flores.
El fresno escabroso 20
y robusta enzina,
puestos a la puerta
do viue mi vida,
veran que se bueluen,
si acaso los mira, 25
en matas sabeas
de sacros olores,
y espinas y çarças
se bueluen flores;
do pone la vista 30
o la tierna planta,
IORNADA PRIMERA p. 154
la yerua marchita
verde se leuanta;
los campos alegra,
regozija al alma,
enamora a sieruos, 5
rinde a señores,
y espinas y çarças
se bueluen flores.
Entranse cantando.
Salen Ynes y Belica, gitanas, que las podran hazer 10
las que han hecho Benita y Clemencia.
Ynes. Mucha fantasia es essa;
Belilla, no se qué diga:
o tu te sueñas condesa,
o que eres del rey amiga. 15
Bel. De que sea sueño me pesa.
Ynes, no me des passion
con tanta reprehension;
dexame seguir mi estrella.
Ynes. Confiada en que eres bella, 20
tienes tanta presuncion.
Pues mira que la hermosura
que no tiene calidad,
raras vezes auentura.
Bel. Confirmase essa verdad 25
muy bien con mi desuentura.
¡O cruda suerte inhumana!
¿Por qué a vna pobre gitana
diste ricos pensamientos?
Ynes. Aquel fabrica en los vientos, 30
que a ver quién es no se allana.
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 155
Huye dessas fantasias;
ven, y el bayle aprenderas
que començaste estos dias.
Bel. Ynes, tu me acabarás
con tus estrañas porfias; 5
pero engañaste en pensar
que tengo yo de guardar
tu gusto qual justa ley,
y sólo ha de ser el rey
el que me ha de hazer baylar. 10
Ynes. Dessa manera, Belilla,
que vengays al hospital
no será gran marauilla:
que hazer de la principal
no es para vuestra costilla. 15
¡Acomodaos, noramala,
a la cozina y la sala,
a baylar aqui y alli! (*)
Bel. Aquesso no es para mi.
Ynes. ¿Pues qué? ¿El donayre y la gala, 20
el rumbo, el cer del tuzon (*),
derribando por el çuelo
el gitanezco blazon,
leuantado hasta el cielo
por nuestra honezta intencion? 25
Antes te vea yo comida
de rabia, y antes rendida
a vn gitano que te dome,
o a vn verdugo que te tome
de las espaldas medida. 30
¿Esto por ti se ha de ver?
¿Que no sea con gitano
IORNADA PRIMERA p. 156
gitana, mala muger?
Chico hoyo hagas temprano,
si es que tan mala has de ser.
Bel. Mucho te alargas, Ynes,
y, como simple, no ves 5
dónde mi intencion camina.
Ynes. Pues esta simple adiuina
lo que tu verás despues.
Salen Pedro y Maldonado.
Mal. Esta que ves, Pedro hermano, 10
es la gitana que digo,
de parecer sobrehumano,
cuya possession me obligo
de entregartela en la mano.
Acaba, muda de trage, 15
y aprende nuestro lenguage;
y, aun sin aprenderle, entiendo
que has de ser gitano, siendo
cabeça de tu linage.
Ynes. ¡Danoz vna limoznica, 20
cauallero atan garrido!
Mal. ¡Desso el labrador se pica!
¡Qué mal que le has conocido,
Ynes!
Ynes. Pide tu, Belica. 25
Ped. Si ella pide, no aurá cosa,
por grande y dificultosa
que sea, que yo no haga,
sin esperar otra paga
que el seruir a vna hermosa. 30
Mal. ¿No le rezpondes, ceñora?
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 157
Ynes. Ceñor conde, vez do viene
la viuda tan guardadora,
que, puesto que mucho tiene,
maz guarda y maz atezora.
Entra vna viuda labradora, que la lleua vn escudero 5
labrador de la mano.
Ynes. Limozna, ceñora mia,
por la bendita Maria
y por çu Hijo bendito.
Viu. De mi nunca lleua el grito 10
limosna, ni la porfia.
Mejor estara el seruir
a vosotras, que os está
tan sin verguença el pedir.
Esc. Va el mundo de suerte ya, 15
que no se puede sufrir.
Es vagamunda esta era;
no ay moça que seruir quiera,
ni moço que por su yerro
no se ande a la flor del berro (*), 20
el sandio, y ella altanera.
Y esta gente infrutuosa,
siempre atenta a mil malicias,
doblada, astuta y mañosa,
ni a la Yglesia da primicias, 25
ni al rey no le sube en cosa.
A la sombra de herreros
vsan muchos desafueros,
y, con perdon se(h)a mentado,
no ay seguro asno en el prado 30
de los gitanos quatreros.
IORNADA PRIMERA p. 158
Viu. Dexadlos, y caminad,
Llorente, que es algo tarde.
Entranse Llorente y la viuda.
Bel. Tomame essa caridad.
No hagays sino hazer alarde 5
de vuestra necessidad
delante de aquesta gente,
que no faltará vn Llorente
como otro Gil que os persiga,
y, sin que os de nada, diga 10
palabras con que os afrente.
Mal. ¿Veisla, Pedro? Pues es fama
que tiene diez mil ducados
junto a los pies de su cama,
en dos cofres varreados 15
a quien sus angeles llama.
Requiebrase assi con ellos,
que pone su gloria en ellos,
y assi, en vellos se desalma:
que han de ser para su alma 20
lo que a Absalon sus cabellos.
Sólo a vn ciego da vn real
cada mes, porque le reza
las mañanas a su vmbral
oraciones que endereza 25
al eterno tribunal,
por si acaso sus parientes,
su marido y ascendientes
estan en el purgatorio,
haga el santo consistorio 30
de su gloria merecientes;
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 159
y con sola esta obra piensa
yrse al cielo de rondon,
sin desman y sin ofensa.
Ped. Que yo la saque de aron (*)
mi agudo ingenio dispensa. 5
Informarte has, Maldonado,
de todos los que han passado
deste mundo sus parientes,
amigos y bien querientes,
hasta el sieruo o paniaguado, 10
y traemelo por escrito,
y verás quán facilmente
de su miseria la quito;
y, a lo que soy suficiente,
a este embuste lo remito. 15
Mal. Desde su tercer abuelo
hasta el postrer neteçuelo
que de su linage ha muerto,
te trayre el número cierto,
sin que te discrepe vn pelo. 20
Ped. Vamos, y verás despues
lo que hare en aqueste caso
por el comun interes.
Mal. ¿Dó encaminarás el passo,
Belica? 25
Bel. Do querra Ynes.
Ped. Doquiera que le encamines,
tendra por honrosos fines
tu estremado pensamiento.
Bel. Aunque fabrique en el viento, 30
Pedro, no te determines
a burlar de mi desseo,
IORNADA PRIMERA p. 160
que de lexos se me muestra
vna esperança en quien veo
cierta luz tal, que me adiestra
y lleua al bien que desseo.
Ped. De tu rara hermosura 5
se puede esperar ventura
que la yguale. Ven, gitana,
por quien nuestra edad se vfana
y en sus glorias se assegura.
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 161
IORNADA SEGVNDA
Salen vn alguazil, y Martin Crespo, el alcalde,
y Sancho Macho, el regidor.
Alc. Digo, señor alguazil,
que vn moço que se me fue, 5
de ingenio agudo y sotil,
de tronchos de coles se
que hiziera inuenciones mil;
y el me aconsejó que hiziesse,
si por dicha el rey pidiesse 10
danças, vna de tal modo,
que se auentajasse en todo
a la que mas linda fuesse.
Dixo que el lleuar donzellas
era vna cosa cansada, 15
y que el rey no gusta dellas,
por ser dança muy vsada,
y estar ya tan hecho a vellas;
mas que por nueuos niueles
lleuasse vna de donzeles 20
como serranas vestidos,
en pies y braços ceñidos
multitud de cascaueles;
y ya tengo, a lo que creo,
veinte y quatro assi aprestados, 25
que pueden, segun yo veo,
ser sin verguença lleuados
IORNADA SEGVNDA p. 162
al romano coliseo.
Ya yo le enseñé los dos
de los mejores.
Alg. Por Dios,
que la inuencion es muy buena. 5
San. Lo que nuestro alcalde ordena,
es cosa rala entre nos,
y todo lo que el mas sabe,
de vn su moço lo aprendio
que fue de su ingenio llaue; 10
mas ya se fue y nos dexó,
que mala landre le acabe:
que assi quedamos vazios,
sin el, de ingenio y de brios.
Alg. ¿Tanto sabe? 15
San. Es tan astuto,
que puede darle tributo
Salmon, rey de los judios.
Alc. Haga cuenta, en viendo aquestos,
que los veinte y quatro mira: 20
que todos son tan dispuestos,
derechos como vna vira,
sanos, gallardos y prestos.
Aquel que no es nada renco,
se llama Diego Mostrenco; 25
el otro, Gil el Perayle;
cada qual diestro en el bayle
como gozquejo flamenco.
Tocandoles Pingarron,
mostrarán bien su destreza 30
a compas de qualquier son,
y alabarán la agudeza
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 163
de nuestra nueua inuencion.
Las danças de las espadas
oy quedarán arrimadas,
a despecho de hortelanos,
embidiosos los gitanos, 5
las donzellas afrentadas.
¿No le parecio, señor,
muy bien el talle y el brio
de vno y otro dançador?
Alg. Si juzgo al parecer mio, 10
nunca vi cosa peor;
y temo que, si alla vays,
de tal manera boluays,
que no acerteys el camino.
Alc. Tocado, a lo que imagino, 15
señor, de la embi[di]a estays.
Pues en verdad que hemos de yr
con veynte y quatro donzeles
como aquellos, sin mentir,
porque inuenciones noueles, 20
o admiran, o hazen reyr.
Alg. Yo os lo auiso; queda en paz.
Vase el alguazil.
San. Alcalde, tu gusto haz,
porque verás por la prueua 25
que esta dança, por ser nueua,
dara al rey mucho solaz.
Alc. No lo dudo. Venid, Sancho,
que ya el coraçon ensancho,
do quepan los parabienes 30
IORNADA SEGVNDA p. 164
de la dança.
San. Razon tienes:
que has de boluer hueco y ancho.
Entranse.
Salen dos ciegos, y el vno Pedro de Vrdemalas; 5
arrimase el primero a vna puerta, y Pedro junto a el,
y ponese la viuda a la ventana.
Cie. Ánimas bien fortunadas
que en el purgatorio estays,
de Dios seays consoladas, 10
y en breue tiempo salgays
dessas penas derramadas,
y como vn trueno
baxe a vos el angel bueno
y os lleue a ser coronadas. 15
Ped. Ánimas que desta casa
partistes al purgatorio,
ya en sillon, ya en silla rasa,
del diuino consistorio
os venga al vuestro sin tassa, 20
y en vn buelo
el angel os lleue al cielo,
para ver lo que alla passa.
Cie. Hermano, vaya a otra puerta,
porque aquesta casa es mia, 25
y en rezar aqui no acierta.
Ped. Yo rezo por cortesia,
no por premio, cosa es cierta,
y assi, puedo
rezar doquiera, sin miedo 30
de pendencia ni reyerta.
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 165
Cie. ¿Es vistoso, ciego honrado?
Ped. Estoy desde que naci
en vna tumba encerrado.
Cie. Pues yo en algun tiempo vi;
pero ya, por mi pecado, 5
nada veo,
sino lo que no desseo,
que es lo que vee vn desdichado.
¿Sabra oraciones abondo?
Ped. Porque se que se infinitas, 10
aquesto, amigo, os respondo:
que a todos las doy escritas,
o a muy pocos las escondo.
Se la del ánima sola,
y se la de San Pancracio, 15
que nadie qual esta viola;
la de San Quirce y Acacio,
y la de Olalla española,
y otras mil,
adonde el verso sotil 20
y el bien dezir se acrisola;
las de los auxiliadores
se tambien, aunque son treinta,
y otras de tales primores,
que causo embidia y afrenta 25
a todos los rezadores,
porque soy,
adondequiera que estoy,
el mejor de los mejores.
Se la de los sabañones, 30
la de curar la tericia
y resoluer lamparones,
IORNADA SEGVNDA p. 166
la de templar la codicia
en auaros coraçones;
se, en efeto,
vna que sana el aprieto
de las internas passiones, 5
y otras de curiosidad.
Tantas se, que yo me admiro
de su virtud y bondad.
Cie. Ya por saberlas suspiro.
Viu. Hermano mio, esperad. 10
Ped. ¿Quién me llama?
Cie. Segun la voz, es el ama
de la casa, en mi verdad.
Ella es estrecha, aunque rica,
y sólo a mandar rezar 15
es a lo que mas se aplica.
Ped. Picome yo de callar
con quien al dar no se pica:
que esté mudo
a sus demandas no dudo, 20
si no lo paga y suplica.
Sale la viuda.
Viu. Puesta en aquella ventana,
he escuchado sus razones
y su profession christiana, 25
y las muchas oraciones
con que tantos males sana,
y querria me hiziesse
plazer que algunas me diesse
de las que le pediria, 30
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 167
dexando a mi cortesia
el valor del interesse.
Ped. [Aparte.] Si despide a essotro ciego,
yo le dire marauillas.
Viu. [Aparte.] Pues yo le despido luego. 5
Ped. Señora, no he de dezillas
ni por dadiuas ni ruego.
Viu. Vayase, y venga despues,
amigo.
Cie. Vendre a las tres, 10
a rezar lo quotidiano.
Viu. En buen hora.
Cie. A Dios, hermano,
ciego, o vistoso, o lo que es;
y si es que se comunica, 15
sepa mi casa, y verá
que, aunque pobre, ruin y chica,
sin duda en ella hallará
vna voluntad muy rica,
y la alegre possession 20
de vn segouiano doblon
gozará liberalmente,
si nos da, de su torrente,
ya milagro, o ya oracion.
Ped. Está bien; yo acudire 25
a saber la casa honrada
tan llena de amor y fe,
y pagaré la posada
con lo que le enseñaré (*).
Quarenta milagros tengo 30
con que voy y con que vengo
por dondequiera a mi passo,
IORNADA SEGVNDA p. 168
y alegre la vida passo,
y como (*) vn rey me mantengo.
Entrase el ciego.
Mas tu, señora Marina,
Sanchez en el sobrenombre, 5
a mi voz la oreja inclina,
y atenta escucha de vn hombre
vna embaxada diuina.
Las almas de purgatorio
entraron en consistorio, 10
y ordenaron las prudentes
que les fuesse a sus parientes
su insufrible mal notorio.
Hizieron que vna tomasse,
de gran prudencia y consejo, 15
para que lo efetuasse,
cuerpo de vn honrado viejo,
y assi al mundo se mostrasse,
y dieranle vna instruccion
y vna larga relacion 20
de lo que tiene de hazer
para que puedan tener,
o ya aliuio, o ya perdon;
y está ya cerca de aqui
esta alma, en vn cuerpo honesto 25
y anciano, qual yo le vi,
y sobre vn asno trae puesto
el cerro de Potosi.
Viene lleno de doblones
que le ofrecen a montones 30
los parientes de las almas
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 169
que en las tormentas sin calma[s]
padecen graues passiones.
En oyendo que en su lista
ay alma que en purgatorio
con duras penas se atrista, 5
no ay talego, ni escritorio,
ni cofre que se resista.
Hasta los gatos (*) guardados,
de rubio metal preñados,
por librarla de tormentos, 10
descubren alli contentos
sus partos acelerados.
Esta alma vendra esta tarde,
señora Marina mia,
a hazer de su lista alarde 15
ante ti; pero querria
que en secreto esto se guarde,
y que a solas la recibas,
y que a darle te apercibas
lo que piden tus parientes 20
que moran en las ardientes
hornazas, de aliuio esquiuas.
Esto hecho, te assegura
que te enseñará oracion
con que aumentes tu ventura: 25
que esto ofrece en galardon
de aquella voluntad pura
que con el se muestra franca,
y de su escondrijo arranca
hasta el menudo quatrin, 30
y queda, qual San Paulin,
como se dize, sin blanca.
IORNADA SEGVNDA p. 170
Viu. ¿Que essa embaxada me embia
essa alma, ciego bendito?
Ped. Y toda de vos se fia,
y se remite a lo escrito
de vuestra genealogia (*). 5
Viu. ¿Cómo la conocere
quando venga?
Ped. Yo hare
que tome casi mi aspeto.
Viu. ¡O, qué albricias te prometo!, 10
¡qué de cosas te dare!
Ped. En las cosas semejantes
es bien gastar los dineros
guardados de tiempos antes;
los ayunos verdaderos, 15
y espaldas diciplinantes,
todo se ha de auenturar
sólo por poder sacar
a vn alma de su passion,
y lleuarla a la region 20
donde no mora el pesar.
Viu. Ve en paz, y dile a esse anciano
que tan alegre le espero,
que en verle pondre en su mano
mi alma, que es el dinero, 25
con pecho humilde y christiano:
que, aunque soy vn poco escassa,
me afligire en ver que passa
alma de pariente mio,
segun dizen, fuego y frio, 30
este o aquel muy sin tassa.
Ped. Tu fama a la de Leandro
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 171
exceda, y jamas se tizne
tu pecho de otro Alexandro;
antes, cante del vn cisne
en las aguas de Meandro;
a los Yperboreos montes 5
passe, al cielo te remontes,
y alla te subas con ella,
y otra no encierren qual ella
nuestros corbos orizontes.
Entranse los dos. 10
Salen Maldonado y Belica.
Mal. Mira, Belica: este es hombre
que te sacará del lodo (*),
de grande ingenio y gran nombre,
tan discreto y presto en todo, 15
que es forçoso que te assombre.
Quierese boluer gitano
por tu amor, y dar de mano
a otra qualquier pretension:
considera si es razon 20
que le muestres pecho llano.
El será el mejor quatrero,
segun que me lo imagino,
que aurá visto el mundo entero,
solo, raro y peregrino 25
en las traças de embustero;
porque en vna que aora intenta,
ha sacado en limpia cuenta
que ha de ser vnico en todas.
IORNADA SEGVNDA p. 172
Bel. Facilmente te acomodas
a tu gusto y a mi afrenta.
¿No se te aya trasluzido
que, el que a grande no me lleue,
no es para mi buen partido? 5
Mal. No ay cosa en que mas se prueue
que careces de sentido,
que en essa tu fantasia,
fundada en la loçania
de tu juuentud gallarda, 10
que en marchitarse no tarda
lo que el sol corre en vn dia.
Quiero dezir que es locura
manifiesta, clara y llana,
pensar que la hermosura 15
dura mas que la mañana,
que con la noche se oscura;
y a vezes es necedad
el pensar que la veldad
ha de ofrecer gran marido, 20
siendo por mejor tenido
el que ofrece la ygualdad.
Assi que, gitana loca,
pon freno al grande desseo
que te ensalça y que te apoca, 25
y no busques por rodeo
lo que en nada no te toca.
Casate, y toma tu ygual,
porque es el marido tal
que te ofrezco, que has de ver 30
que en el te vengo a ofrecer
valor, ser, honra y caudal.
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 173
Entra Pedro, ya como gitano.
Ped. ¿Qué ay, amigo Maldonado?
Mal. Vna presuncion, de suerte
que a mi me tiene admirado:
veo en lo flaco lo fuerte, 5
en vn baxo vn alto estado;
veo que esta gitanilla,
quanto su estado la humilla,
tanto mas leuanta el buelo,
y aspira a tocar el cielo 10
con locura y marauilla.
Ped. Dexala, que muy bien haze,
y no la estimes en menos
por esso: que a mi me aplaze
que con soberuios barrenos 15
sus máquinas suba y trace.
Yo tambien, que soy vn leño,
principe y papa me sueño,
emperador y monarca,
y aun mi fantasia abarca 20
de todo el mundo a ser dueño.
Mal. Con la viuda, ¿cómo fue?
Ped. Está en vn punto la cosa
mejor de lo que pense.
Ella será generosa, 25
o yo Pedro no sere.
Pero ¿qué gente es aquesta
tan de caza y tan de fiesta?
Mal. El rey es, a lo que creo.
Bel. Oy subira mi desseo 30
de amor la fragosa cuesta;
IORNADA SEGVNDA p. 174
Entra el rey con vn criado, Silerio,
y todos de caza.
oy a todo mi contento
he de apacentar mis ojos,
y al alma dar su sustento, 5
gozando de los despojos
que me ofrece el pensamiento
y la vista.
Mal. Yo imagino
que tu grande desatino 10
en gran mal ha de parar.
Bel. Mal se puede contrastar
a las fuerças del destino.
Rey. ¿Vistes passar por aqui
vn cieruo, dezid, gitanos, 15
que va herido?
Bel. Señor, si:
atrauessar estos llanos,
aurá poco que le vi;
lleua en la espalda derecha 20
hincada vna gruessa flecha.
Rey. Era vn pedazo de lança.
Bel. El huyr y hazer mudança
de lugares no aprouecha
al que en las entrañas lleua 25
el hierro de amor agudo,
que hasta en el alma se ceua.
Mal. Esta dara, no lo dudo,
de su locura aqui prueua.
Rey. ¿Qué dezis, gitana hermosa? 30
Bel. Señor, yo digo vna cosa:
que el amor y el caçador
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 175
siguen vn mismo tenor
y condicion rigurosa.
Hiere el caçador la fiera,
y, aunque va despauorida,
huyendo en larga carrera, 5
consigo lleua la herida,
puesto que huya dondequiera;
hiere amor el coraçon
con el dorado harpon,
y, el que siente el parasismo, 10
aunque salga de si mismo,
lleua tras si su passion.
Rey. Gitana tan entendida,
muy pocas vezes se ve.
Bel. Soy gitana bien nacida. 15
Rey. ¿Quién es tu padre?
Bel. No se.
Mal. Señor, es vna perdida:
dize dos mil desuarios,
tiene los cascos vazios, 20
y llena la necedad
de vna cierta grauedad
que la haze tomar brios
sobre su ser.
Bel. Sea en buen hora; 25
loca soy por la locura
que en vuestra ignorancia mora.
Sil. ¿Sabeis la buenauentura?
Bel. La mala nunca se ignora
de la humilde que leuanta 30
su desseo a alteza tanta,
que sobrepuja a las nuues.
IORNADA SEGVNDA p. 176
Sil. ¿Pues por qué tanto la subes?
Bel. No es mucho; a mas se adelanta.
Rey. ¡Donayre tienes!
Bel. Y tanto,
que, fiada en mi donayre, 5
mis esperanças leuanto
sobre la region del ayre.
Sil. ¡Risa causas!
Rey. Y aun espanto.
¡Vamos! ¡Mal aya quien tiene 10
quien sus gustos le detiene!
Sil. Por la reyna dize aquesto.
Bel. No es bien el que viene presto,
si para partirse viene.
Entrase el rey y Silerio. 15
Ped. Mira, Belica: yo atino
que en poner en ti mi amor
hare vn grande desatino,
y assi, me será mejor
lleuar por otro camino 20
mis gustos. Voy, Maldonado,
a efetuar lo trazado,
para que la viuda estrecha
se vea vna copia hecha
del cuerno que está nombrado; 25
voyme a vestir de ermitaño,
con cuyo vestido honesto
dare fuerças a mi engaño.
Mal. Ve donde sabes, que puesto
te dexé el vestido estraño. 30
Entrase Pedro.
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 177
Sale el alguazil, comissario de las danças.
Alg. ¿Quién es aqui Maldonado?
Mal. Yo, mi señor.
Alg. Guardeos Dios.
Bel. Alguazil y bien criado, 5
¡milagro! Nunca soys vos
de la aldea.
Mal. Has acertado,
porque es de corte, sin duda.
Alg. Es menester que se acuda 10
con vna dança al palacio
del bosque.
Mal. Dennos espacio.
Alg. Si haran: que el rey se muda
del monesterio do está, 15
de aqui a dos dias, a el.
Mal. Como lo mandas se hara.
Bel. ¿Viene la reyna con el?
Alg. ¿Quién lo duda? Si vendra.
Bel. ¿Y es todauia zelosa, 20
como suele, y rigurosa?
Alg. Dizen que si; no se nada.
Bel. ¿No la hazen confiada
el ser reyna y ser hermosa?
Alg. Turba el demasiado amor 25
a los sentidos mas altos,
de mas prendas y valor.
Bel. A amor son los sobresaltos
muy anexos, y el temor.
Alg. Tan moça, ¿y esso sabeys? 30
Apostaré que teneys
IORNADA SEGVNDA p. 178
el alma en su red embuelta.
Voyme, que he de dar la buelta
por aqui. No os descuydeys,
Maldonado, en que sea buena
la dança, porque no ay pueblo 5
que hazer la suya no ordena.
Mal. Todo mi aprisco despueblo;
ella yra de galas llena.
Entrase el alguazil.
Salen Silerio, el criado del rey, y Ynes, la gitana. 10
Sil. ¿Qué, tan arisca es la moça?
Ynes. Eslo, señor, de manera,
que de no nada se altera,
y se enoja y alboroza;
cierta fantasia reyna 15
en ella, que nos enseña,
o que lo es, o que se sueña
que ha de ser princesa o reyna;
no puede ver a gitanos,
y vsa con ellos de estremos. 20
Sil. Pues agora le daremos
do pueda llenar las manos,
pues la quiere ver el rey
con amorosa intencion.
Ynes. En las leyes de aficion 25
no guarda ninguna ley.
Aunque quiza, como es alta
y subida en pensamientos,
hallará que a sus intentos
vn rey no podra hazer falta. 30
Yo, a lo menos, de mi parte
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 179
hare lo que me has mandado,
y le dare tu recado,
no mas de por contentarte.
Sil. Pudierase vsar la fuerça
antes aqui que no el ruego. 5
Ynes. Gusto con dessassossiego,
antes mengua que se esfuerça.
Mas lleuaremos la dança,
y hablaremonos despues:
que la escala de interes 10
hasta las nuues alcança.
Sil. Encomiendote otra cosa,
que importa mas a este efeto.
Ynes. ¿Qué encomiendas?
Sil. El secreto; 15
porque es la reyna zelosa,
y con la menor señal
que vea de su disgusto,
turbará del rey el gusto,
y a nosotros vendra mal. 20
Ynes. Vayase, que viene alli
nuestro conde.
Sil. Sea en buen hora,
y humillese essa señora;
yo hare lo que fuere en mi. 25
Vase Silerio.
Entran Maldonado, y Pedro, de ermitaño.
Ped. Aunque yo pintara el caso,
no me saliera mejor.
Mal. Brunelo (*), el grande embaydor, 30
ante ti retire el passo.
IORNADA SEGVNDA p. 180
Con tan grande industria mides
lo que tu ingenio trabaja,
que te ha de dar la ventaja,
fraudador de los ardides.
Libre de deshonra y mengua 5
saldras en toda ocasion,
siendo en el pecho Sinon,
Demostenes en la lengua.
Ynes. Señor conde, el rey aguarda
nuestra dança aquesta tarde. 10
Ped. Haga, pues, Belica alarde
de mi rica y buena andança (*);
pulase y echese el resto
de la gala y hermosura.
Ynes. Quiza forjas su ventura, 15
famoso Pedro, en aquesto.
A ensayar la dança vamos,
y a vestirnos de tal modo,
que se admire el pueblo todo.
Ped. Bien dizes, y ya tardamos. 20
Entranse todos.
Salen el rey y Silerio.
Sil. Digo, señor, que vendra
en la dança aora, aora.
Rey. Mi desseo se empeora, 25
passa de lo honesto ya;
mas me pide que pense,
y ya acuso la tardança,
pues la propinqua esperança
fatiga, y crece la fe. 30
A los ojos la hurtarás
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 181
de la reyna.
Sil. Hare tu gusto.
Rey. Diras cómo desto gusto,
y aun otras cosas diras
con que acuses mi desseo 5
alla en tu imaginacion.
Sil. Si amor guardara razon,
fuera aqueste deuaneo;
pero como no la guarda,
ni te culpo, ni desculpo. 10
Rey. Conozco el mal, y me culpo,
aunque con disculpa tarda
y floxa.
Sil. La reyna viene.
Rey. Mira que estes preuenido, 15
y tan sagaz y aduertido
como a mi gusto conuiene;
porque esta muger zelosa
tiene de linze los ojos.
Sil. Oy gozarás los despojos 20
de la gitana hermosa.
Entra la reyna.
Reyna. Señor, ¿sin mi? ¿Cómo es esto?
No se qué diga, en verdad.
Rey. Alegra la soledad 25
deste fresco hermoso puesto.
Reyna. ¿Y enfada mi compañia?
Rey. Esso no es bien que digays,
pues con ella leuantays
al cielo la suerte mia. 30
Reyna. Qualquiera cosa me assombra
IORNADA SEGVNDA p. 182
y enciende, y crece el desseo
si no os veo, o si no veo
de vuestro cuerpo la sombra;
y aunque esto es impertinencia,
si conoceys que el amor 5
me manda como señor,
con gusto tendreys paciencia.
Sil. Las danças vienen, señores,
que dellas el son se ofrece.
Suena el tamboril. 10
Rey. Veremoslas, si os parece,
entre estas rosas y flores:
que el sitio es acomodado,
espacioso y agradable.
Reyna. Sea ansi. 15
Entran Crespo, el alcalde, y Tarugo, el regidor.
Alc. ¿Que no le hable?
Teneyslo muy mal pensado.
Voto a tal, que he de quexarme
al rey de aquesta solencia. 20
Tar. Aqui está su reuerencia,
Crespo.
Alc. ¿Quereis engañarme?
¿Quál es?
Rey. Yo soy. ¿Qué os han hecho, 25
buen hombre?
Alc. No se qué diga.
Han burlado mi fatiga,
y nuestra dança deshecho,
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 183
vuestros pages, que los vea
erguidos en Peraluillo (*).
Se sentillo, y no dezillo;
¿qué mas mal quereys que sea?
Veynte y quatro donzellotes, 5
todos de tomo y de lomo,
venian. Yo no se cómo
no os da el rey dos mil açotes,
pages, que soys la canalla
mas mala que tiene el suelo. 10
Digo, pues, que, con mi zelo,
que es bueno el que en mi se halla,
aquestos tantos donzeles
junté, como soy alcalde,
para seruiros de valde, 15
con barbas y cascaueles.
No quise traer donzellas,
por ser dança tan vsada,
sino vna cascauelada
de moços parientes dellas; 20
y apenas vieron sus trages,
al galan vso moderno,
quando todo el mismo infierno
se reuistio en vuestros pages,
y con trapajo y con lodo 25
tanta carga les han dado,
que queda desbaratado
el dançante esquadron todo.
Han sobajado al mejor
penuscon (*) de dançadores 30
que en estos alrededores
vio principe ni señor.
IORNADA SEGVNDA p. 184
Reyna. Pues boluedlos a juntar,
que yo hare que el rey espere.
Tar. Aunque buelua el que quisiere,
no se podra rodear,
porque van todos molidos 5
como ciuera y alheña,
de moxicon, ripio y leña
largamente proueydos.
Reyna. ¿No traereys vno siquiera,
porque gustaré de velle? 10
Tar. Vere si puedo traelle.
Alc. Aduertid que el rey espera,
Tarugo, y si no está Renco
tan malo como le vi,
traed, si es possible, aqui 15
a mi sobrino Mostrenco,
que en el echará de verse
quáles los otros serian.
¡O, quántos pages se crian
en corte para perderse! 20
Pense que por ser del rey,
y tan bien nacidos todos,
vsarian de otros modos
de mejor criança y ley;
pero quatro pupilages 25
de quatro Vniuersidades,
no encierran tantas ruyndades
como saben vuestros pages.
Las burlas que nos han hecho
descubren con sus ensayos 30
que traen cruzes en los sayos
y diablos dentro del pecho.
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 185
Buelue Tarugo, y trae consigo a Mostrenco, tocado a
papos (*), con vn tranzado que llegue hasta las
orejas, saya de vayeta verde guarnecida de amarillo,
corta a la rodilla, y sus polaynas con cascaueles,
corpezuelo o camisa de pechos; y, aunque toque el 5
tamboril, no se ha de mouer de vn lugar.
Tar. A Mostrenco traygo; helo,
Crespo.
Alc. Pingarron, tocad;
que la buena magestad 10
en el verá nuestro zelo
Toca.
y nuestro ingenio lozano.
Meneate, majadero,
o hazte de rogar primero, 15
como musico o villano.
¡Hola! ¿A quién digo? Sobrino,
dança vn poco, ¡pese a mi!
Tar. El diablo nos truxo aqui,
segun que ya lo adiuino. 20
¡Yerguete, cuerpo del mundo!
Ginchale (*).
Alc. ¡O pages de Satanas!
Reyna. Ni le rogueys ni deys mas.
Alc. Oy nos echas al profundo 25
con tu terquedad.
Mos. No puedo
menearme, ¡por San Dios!
Sil. ¡Qué tierno donzel soys vos!
IORNADA SEGVNDA p. 186
Tar. ¿Qué tienes?
Mos. Quebrado vn dedo
del pie derecho.
Rey. Dexadle,
y a vuestro pueblo os bolued. 5
Alc. Si es que me ha de hazer merced,
de Iunquillos soy alcalde;
y si castiga a sus pages,
otra dança le traeremos
que passe a todos estremos 10
en la inuencion y los trages.
Entranse Tarugo, alcalde, y Mostrenco.
Reyna. El alcalde es estremado.
Rey. Y la dança bien vestida.
Reyna. Bien platicada y reñida, 15
y el premio bien esperado.
Sil. Esta es la de las gitanas
que viene.
Reyna. Pues suelen ser
muchas de buen parecer, 20
y de su trage galanas.
Rey. Que tiemble de vna gitana
vn rey, ¡qué gran poquedad!
Sil. Verá vuestra magestad,
entre estas, vna galana 25
y hermosa sobremanera,
y sobremanera honesta.
Rey. ¡Caro el mirarla me cuesta!
Reyna. ¿No llegan? ¿A qué se espera?
Entran los musicos, vestidos a lo gitano, Ines y Belica 30
y otros dos muchachos de gitanos, y en vestir a
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 187
todas, principalmente a Belica, se ha de echar el
resto; entra assimismo Pedro, de gitano, y Maldonado;
han de traer ensayadas dos mudanças, y su
tamboril.
Ped. Vuestros humildes gitanos, 5
magestades que Dios guarde,
hazemos vistoso alarde
de nuestros brios lozanos.
Quisieramos que esta dança
fuera toda de brocado; 10
mas el poder limitado
es muy poco lo que alcança.
Mas, con todo, mi Belilla,
con su donayre y sus ojos,
os quitará mil enojos, 15
dandoos gusto y marauilla.
¡Ea, gitanas de Dios,
començad, y sea en buen pie!
Reyna. Bueno es el gitano, a fe.
Mal. Yd delantera las dos. 20
Ped. ¡Ea, Belica, flor de Abril;
Ines, bayladora ilustre,
que podeys dar fama y lustre
a esta dança y a otras mil!
Baylan. 25
¡Vaya el boladillo apriessa!
¡No os erreys; guardad compas!
¡Qué desuayda que vas,
Francisquilla! ¡Ea, Ginesa!
Mal. Largo y tendido el cruzado, 30
y tomen los braços buelo.
IORNADA SEGVNDA p. 188
Si esta no es dança del cielo,
yo soy asno enalbardado.
Ped. ¡Ea, pizpitas ligeras
y andarrios bulliciosos;
lleuad los braços ayrosos 5
y las personas enteras!
Mal. El oydo en las guitarras,
y hazed de azogue los pies.
Ped. ¡Por San! ¡Buenas van las tres!
Mal. Y aun las quatro no van malas. 10
Pero Belica es estremo
de donayre, brio y gala.
Ped. Como no baylan en sala,
que tropiezen cuydo y temo.
Cae Belica junto al rey. 15
¿No lo digo yo? Belilla
ha caydo junto al rey.
Rey. Que os alce yo es justa ley,
nueua octaua marauilla;
y entended que con la mano 20
os doy el alma tambien.
Reyna. Ello se ha hecho muy bien;
andado ha el rey cortesano.
¡Bien su magestad lo allana,
y la postra por el suelo, 25
pues leuanta hasta su cielo
vna cayda gitana!
Bel. (*) Mostro en esto su grandeza,
pues casi fuera impiedad
que junto a su magestad 30
nadie estuuiera en baxeza;
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 189
y no se pudo ofender
su grandeza en esto en nada,
pues magestad confirmada
no puede desfallezer;
y, en cierta manera, creo 5
que cabe en la suerte mia
que me hagan cortesia
los reyes.
Reyna. Ya yo lo veo.
¿Que esse priuilegio (*) tiene 10
la hermosura?
Rey. Ea, señora,
no turbeys la justa aora,
porque alegra y entretiene.
Reyna. Aprietanme el coraçon 15
essas palabras liuianas.
Lleuad aquestas gitanas
y ponedlas en prision:
que es la belleza tirana,
y a qualquier alma conquista, 20
y está su fuerça en ser vista.
Rey. ¿Zelos te da vna gitana?
Cierto que es terrible cosa,
e insufrible de dezir.
Reyna. Pudierase esso dezir, 25
a no ser esta hermosa,
y a (no) ser vuestra condicion
de rey; pero no es assi.
Lleuadmelas ya de ai.
Sil. ¡Estraña resolucion! 30
Ynes. Señora, assi el pensamiento
zeloso no te fatigue,
IORNADA SEGVNDA p. 190
ni hazer hazañas te obligue
que no lleuen fundamento.
Que a solas quieras oyrme
vn poco que te dire,
y en ello no intentaré 5
de tu prision eximirme.
Reyna. A mi estancia las lleuad;
pero traedlas tras mi.
Entranse la reyna y las gitanas.
Rey. Pocas vezes zelos vi 10
sin tocar en crueldad.
Sil. Vna sospecha me afana,
señor, por lo que aqui veo,
y es que di de tu desseo
noticia a aquella gitana 15
que a la reyna quiere hablar
en secreto, y es razon
temer que de tu intencion
larga cuenta querra dar.
Rey. En mi dolor tan aceruo, 20
no me queda qué temer,
pues no puede negro ser
mas que sus alas el cueruo.
Venid, y daremos orden
cómo se tiemple en la reyna 25
la furia que en ella reyna,
la confusion y desorden.
Entranse el rey y Silerio.
Ped. ¡Bien auemos negociado,
gustando vos del oficio! 30
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 191
Mal. Digo que pierdo el juyzio,
y estoy como enuelesado.
Belica presa, e Ines
con la reyna quiere hablar.
¡Mucho me da que pensar! 5
Ped. Y aun que temer.
Mal. Assi es.
Ped. Yo, a lo menos, el sucesso
no pienso esperar del caso:
que a compas retiro el passo 10
del gitanesco progresso.
Vn bonete reuerendo
y el ecclesiastico braço
sacaran deste embaraço
mi persona, a lo que entiendo. 15
¡A Dios, Maldonado!
Mal. Espera.
¿Qué quieres hazer?
Ped. No nada;
la suerte tengo ya echada, 20
y tengo sangre ligera.
No me detendran aqui
con maromas y con sogas.
Mal. En muy poca agua te ahogas.
Nunca pense tal de ti; 25
antes, pense que tenias
ánimo para esperar
vn exército.
Ped. Es hablar;
otras son las fuerças mias. 30
Aun no me has bien conocido;
pues entiende, Maldonado,
IORNADA SEGVNDA p. 192
que ha de ser el hombre honrado
recatado, y no atreuido;
y es prudencia preuenir
el peligro. Queda en paz.
Mal. Sin porqué temes; mas haz 5
tu gusto.
Ped. Yo se dezir
que es razon que aqui se tema:
que las iras de los reyes
passan terminos y leyes, 10
como es su fuerça suprema.
Mal. Si assi es, vamonos luego,
que nos estara mejor.
Mus. Todos tenemos temor,
Maldonado. 15
Mal. No lo niego.
Entranse todos.
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 193
IORNADA TERCERA
Sale Pedro como ermitaño, con tres o quatro taleguillos
de angeo (*) llenos de arena en las mangas.
Ped. Ya está la casa vezina
de aquella viuda dichosa, 5
digo de aquella Marina
Sanchez, que, por generosa,
al cielo el alma encamina;
Marina, a la ventana.
ya su marido, Vicente 10
del Verrocal, facilmente
saldra de la llama horrenda,
en quanto Marina entienda
que yaze en ella doliente;
su hijo Pedro Benito 15
amaynará desde luego
el alto espantoso grito
con que se quexa en el fuego
que abrasa el negro distrito;
dexará de estar mohino 20
Martinico, su sobrino,
el del lunar en la cara,
viendo que se le prepara
de la gloria el real camino.
Viu. Padre, espere, que ya abaxo, 25
y perdone si le doy
en el esperar trabajo.
Quitase de la ventana, y baxa.
IORNADA TERCERA p. 194
Ped. Gracias a los cielos doy,
que me luze si trabajo;
gracias doy a quien me ha hecho
entrar en aqueste estrecho,
donde, sin temor de mengua, 5
me ha de sacar esta lengua
con honra, gusto y prouecho.
Memoria, no desfallezcas,
ni por algun acidente
silencio a la lengua ofrezcas; 10
antes, con modo prudente,
ya me alegres, ya entristezcas,
en los semblantes me muda
que con aquesta viuda
me acrediten, hasta tanto 15
que la dexen con espanto
contenta, pero desnuda.
Entra la viuda.
Viu. Padre, deme aquessos pies.
Ped. Tente, honrada labradora; 20
no me toques. ¿Tu no ves
que, adonde la humildad mora,
pierde el honor su interes?
Las almas que estan en penas,
de todo contento agenas, 25
aunque mas las soliciten,
las ceremonias no admiten
de que estan las cortes llenas.
Mas les importa vna missa,
que quatro mil besamanos; 30
y esto tu padre te auisa,
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 195
y essos tratos cortesanos
tenlos por cosa de risa.
Pero, en tanto que te doy
cuenta, amiga, de quién soy,
guardame aqueste talego, 5
y estotro del nudo ciego,
con quien tan cargado voy.
Viu. Ya, señor, tengo noticia
de quién eres, y se bien
que tu voluntad codicia, 10
y en misericordia esten
las almas, y no en justicia.
Se la honrada comission
que tienes, y, en conclusion,
te suplico que me cuentes 15
cómo las de mis parientes
tendran descanso y perdon.
Ped. Vicente del Verrocal,
tu marido, con setenta
escudos de principal 20
ha de rematar la cuenta
en mil bienes de su mal.
Pedro Benito, tu hijo,
saldra de aquel escondrijo
con quarenta y seys no mas, 25
y con esto le daras
vn sin ygual regozijo.
Tu hija Sancha Redonda
pide que a su voluntad
tu larga mano responda: 30
que es soga la caridad
para aquella cueua honda.
IORNADA TERCERA p. 196
Cincuenta y dos amarillos (*)
pide, redondos, senzillos,
o ya veynte y seys doblados,
con que seran quebrantados
de sus prisiones los grillos. 5
Martin y Quiteria estan,
tus sobrinos, en vn pozo,
padeciendo estrecho afan,
y desde alli con sollozo
amargas bozes te dan. 10
Diez doblones de a dos caras (*)
piden que ofrezca en las aras
de la deuocion diuina,
pues que los tiene Marina
entre sus cosas mas caras. 15
Sancho Manjon, tu buen tio,
padece en vna laguna
mucha sed y mucho frio,
y con llantos te importuna
que des a su mal desuio. 20
Solos catorze ducados
pide, pero bien contados
y en plata de cuño nueuo,
y yo a lleuarlos me atreuo
sobre mis ombros cansados. 25
Viu. ¿Vistes alla, por ventura,
señor, a mi hermana Sancha?
Ped. Vila en vna sepultura
cubierta con vna plancha
de bronze, que es cosa dura, 30
y, al passarle por encima,
dixo: Si es que te lastima
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 197
el dolor que aqui te llora,
tu, que vas al mundo agora,
a mi hermana y a mi prima
diras que en su voluntad
está el salir destas nieblas 5
a la inmensa claridad:
que es luz de aquestas tinieblas
la encendida caridad.
Que apenas sabra mi hermana
mi pena, quando esté llana 10
a darme treynta florines,
por poner ella sus fines
en ser cuerda, y no de lana.
Infinitos otros vi,
tus parientes y criados, 15
que se encomiendan a ti,
quáles ay de a dos ducados,
quáles de a marauedi;
y sete dezir, en suma,
que, reduzidos con pluma 20
y con tinta a buena cuenta,
a dozientos y cincuenta
escudos llega la suma.
No te açores, que esse saco
que te di a guardar primero, 25
si es que bien la cuenta saco,
me lo dio vn bodegonero,
grande imitador de Caco,
no mas de porque a su hija,
que entre rescoldo de hornija (*) 30
yaze en las hondas cauernas,
en sus delicadas piernas
IORNADA TERCERA p. 198
el fuego menos la aflija.
Vn moço de mulas fue
quien me dio el saco segundo
que en tus manos entregué,
gran caminador del mundo, 5
malo, mas de buena fe.
De arenas de oro de Tibar
van llenos, con que el acibar
y amarguissimo trabajo
de las almas de alla abaxo 10
se ha de boluer en almiuar.
Ea, pues, muger gigante,
muger fuerte, muger buena;
nada se os ponga delante
para no aliuiar la pena 15
de toda ánima penante.
Dessechad de la garganta
esse nudo que os quebranta,
y dezid con voz serena:
Hare, señor, quanto ordena 20
tu voz sonorosa y santa.
Que, en entregando los numos
en estas grosseras manos,
con gozos altos y sumos,
sus fuegos mas inhumanos 25
verás conuertir en humos.
¿Qué será ver a deshora
que por la region del ayre
va vn alma çapateadora
vaylando con gran donayre, 30
de esclaua hecha señora?
¡Qué de alabanças oyras
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 199
por delante y por detras,
hora vayas, hora estes,
de toda ánima cortés
a quien hoy libertad das!
Bueluele los sacos. 5
Viu. Tenga, y vn poco me espere,
que yo voy, y bueluo luego
con todo aquello que quiere.
Entrase la viuda.
Ped. En gusto, en paz y en sossiego 10
tu vida el cielo prospere.
Si bien en ello se aduierte,
aquesta es la muger fuerte
que se busca en la Escritura (*).
Tengas, Marina, ventura 15
en la vida y en la muerte.
Belilla, gitana bella,
todo el fruto deste embuste
gozarás sin falta o mella,
aunque tu gusto no guste 20
de mi amorosa querella.
Quanto este dinero alcança,
se ha de gastar en la dança
y en tu adorno, porque quiero
que por galas ni dinero 25
no malogres tu esperança.
Buelue la viuda con vn gato lleno, como que trae
el dinero.
Viu. Toma, venerable anciano,
IORNADA TERCERA p. 200
que ai va lo que pediste,
y aun a darte mas me allano.
Ped. Marina, el tuyo me diste
con el proceder christiano.
En trasponiendo esta loma (*), 5
en vn salto dare en Roma,
y en otro en el centro hondo;
y porque a quien soy respondo,
mi buena bendicion toma,
que da salud a las muelas, 10
preserua que no se engañe
nadie con fraude y cautelas,
ni que de mirar se estrañe
las noturnas centinelas.
Puede en las escuras salas 15
tender sin temor las alas
el mas flaco coraçon,
Bendicela.
lleuando la bendicion
del gran Pedro de Vrdemalas. 20
Entrase Pedro.
Viu. Comissario fidedino
de las almas que en trabajo
estan penando contino,
pues dizen que es cuesta abaxo 25
del purgatorio el camino,
echate a rodar, y llega
ligero a la escura vega
o valle de llanto amargo,
y aplicalas al descargo 30
que mi largueza te entrega.
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 201
En cada escudo que di,
lleuas mi alma encerrada,
y en cada marauedi,
y como cosa encantada
parece que quedo aqui. 5
Ya yo soy otra alma en pena,
despues que me veo agena
del talego que entregué;
pero en ombros de mi fe
saldre a la region serena. 10
Entrase.
Sale la reyna, y trae en vn pañizuelo vnas joyas,
y sale con ella Marcelo, cauallero anciano.
Reyna. Marcelo, sin que os impida
la guarda de algun secreto, 15
porque no os pondra en aprieto
de perder fama ni vida,
os ruego me respondays
a ciertas preguntas luego.
Mar. Bien escusado es el ruego, 20
señora, donde mandays.
Preguntad a vuestro gusto,
porque mi honra y mi vida
está a vuestros pies rendida,
y es de lo que yo mas gusto. 25
Reyna. Estas joyas de valor,
¿cúyas son, o cúyas fueron?
Mar. Vn tiempo dueño tuuieron,
que siempre fue mi señor.
Reyna. ¿Pues cómo se enagenaron? 30
Porque me importa saber
IORNADA TERCERA p. 202
cómo aquesto vino a ser:
si se dieron, o se hurtaron.
Mar. Pues que ya la tierra cubre
el delito y la deshonra,
si es deshonra y si es delito 5
el que amor honesto forja,
quiero romper vn silencio
que no importa que le rompa
ni a los muertos ni a los viuos;
antes, a todos importa. 10
La duquesa Felix Alua,
que Dios acoja en su gloria,
vna noche en luz escasa
y en tinieblas abundosa,
estando yo en el terrero (*), 15
con esperança dudosa
de ver a la que me diste,
gran señora, por esposa,
con vn turbado ceceo
me llamó, y con voz ansiosa 20
me dixo: Assi la ventura
a tus desseos responda,
señor, quienquiera que seas,
que, en esta ocasion forçosa,
mostrando pecho christiano, 25
a quien te llama socorras.
Pon a recado essa prenda,
mas noble que venturosa;
dale el agua del bautismo
y el nombre que tu le escojas. 30
Y en esto ya descolgaua
de vnas trenzas que de soga
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 203
siruieron, vna cestilla
de blanca mimbre olorosa.
No dixo mas, y encerrose.
Yo quedé en aquella hora
cargado, suspenso y lleno 5
de admiracion y congoxa,
porque oi que vna criatura
dentro de la cesta llora,
assi qual rezien nacida.
¡Ved qué carga, y a qué hora! 10
En fin, porque presto veas
el de aquesta estraña historia,
digo que al punto sali,
con diligencia no poca,
de la ciudad al aldea 15
que está sobre aquella loma,
por ser cerca. Pero el cielo,
que infortunios acomoda,
me deparó en el camino,
al despuntar del aurora, 20
vn rancho de vnos gitanos,
de pocas y humildes chozas.
Por dadiuas y por ruegos,
vna gitana no moça
me tomó la criatura, 25
y al punto desemboluiola,
y entre las fajas, embueltas
en vn lienço, halló essas joyas,
que yo conoci al momento,
pues son de tu hermano todas. 30
Dexéselas con la niña,
que era vna niña hermosa
IORNADA TERCERA p. 204
la que en la cesta venía,
nacida de pocas horas;
encarguéle su criança
y el bautismo, y que, con ropas
humildes, empero limpias, 5
la criasse. ¡Estraña cosa!:
que, quando deste sucesso
mi lengua a tu hermano informa,
dixo: Marcelo, la niña
es mia, como las joyas. 10
La duquesa Felix Alua
es su madre, y ella es sola
el blanco de mis desseos,
y de mis penas la gloria.
Inmaturo ha sido el parto, 15
mal preuenida la toma;
pero no ay falta que llegue
de su ingenio a la gran sobra.
Estando en estas razones,
en son tristissimo doblan 20
las campanas, sin que quede
monesterio ni perroquia.
El son general y triste
daua indicios ser persona
principal la que a la tierra 25
el comun tributo torna.
Hizo manifiesto el caso
vn paje que entró a deshora
diziendo: Muerta es, señor,
Felix Alua, mi señora. 30
De improuiso murió anoche,
y por ella, señor, forman
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 205
este son tantas campanas,
y tantas gentes que lloran.
Con estas nueuas, tu hermano
quedó con el alma absorta,
sin mouimiento los ojos, 5
inmouible la persona.
Boluio en si desde alli a vn rato,
y, sin dezirme otra cosa
sino: Haz criar la niña,
y no le quites las joyas; 10
como gitana se crie,
sin hazerla sabidora,
aunque crezca, de quién es,
porque esto a mi gusto importa,
dos horas tardó en partirse 15
a las fronteras, do apoca
con su lança la morisma,
sus gustos con sus memorias.
Siempre me escriue que vea
a Belica, que llamóla 20
assi la gitana sabia
que con mucho amor criola.
Yo no alcanço su desinio,
ni a qué aspira, ni en qué topa
el no querer que se sepa 25
tan rara y tan triste historia.
Hanle dicho a la muchacha
que vn ladron gitano hurtóla,
y ella se imagina hija
de alguna real persona. 30
Yo la he visto muchas vezes,
y hazer y dezir mil cosas,
IORNADA TERCERA p. 206
que parece que ya tiene
en las sienes la corona.
Murio la que la dio leche,
y, con las joyas, dexóla
en poder de otra su hija, 5
si no tan bella, tan moça.
Esta, que es la que tenia
essas joyas, no otra cosa
sabe mas de lo que supo
su madre, y el hecho ignora 10
de los padres de Ysabel,
tu (*) sobrina, la hermosa,
la señora, la garrida,
la discreta y la briosa.
Respondo esto a la pregunta 15
si se dieron essas joyas,
o se hurtaron: que me admira
verlas donde estan agora.
[Reyna.] La mitad he yo sabido
desta peregrina historia, 20
y vna y otra relacion,
sin que discrepen, conforman.
Mas dime: ¿conocerias,
si acaso viesses, la hermosa
gitana que dizes? 25
Mar. Si;
como a mi mismo, señora.
Reyna. Pues esperate aqui vn poco.
Entrase la reyna.
Mar. ¿Quién truxo aqui aquestas joyas? 30
¡Cómo a los cielos y al tiempo
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 207
por jamas se encubre cosa!
¿Si e hecho mal en descubrirme?
Si: que lengua presurosa
no da lugar al discurso,
y mas condena que abona. 5
Bueluen la reyna, Belica y Ines.
Reyna. ¿Es aquel el que venía
a ver a tu hermana?
Ynes. Si:
que con mi madre le vi 10
comunicar mas de vn dia.
Reyna. Con esso, y con el semblante,
que al de mi hermano parece,
ya veo que se me ofrece
vna sobrina delante. 15
Mar. Assi lo puedes creer:
que essa que traes de la mano
es la prenda que tu hermano
quiere y deue mas querer.
Si ilustre por el padre 20
la ha hecho Dios en el suelo,
no menos la haze el cielo
estremada por la madre,
y ella, por su hermosura,
merece ser estimada. 25
Entran el rey y el cauallero.
Rey. Ello es cosa aueriguada
que no ay zelos sin locura.
Reyna. Y sin amor, señor mio,
dixerades muy mejor. 30
IORNADA TERCERA p. 208
Rey. Zelos son rabia, y amor
siempre della está vazio;
y de la causa que es buena
mal efecto no procede.
Reyna. En mi al contrario sucede: 5
siempre zelos me dan pena,
y siempre los ha engendrado
el grande amor que yo os tengo.
Rey. Si ay vengança, yo me vengo
con que os ayays engañado, 10
pues no podran redundar
de vuestras preguntas hechas
tan vehementes sospechas,
que me puedan condenar,
ni yo, si mirays en ello, 15
soy de sangre tan liuiana,
que a tan humilde gitana
incline el altiuo cuello.
Reyna. Mirad, señor, que es hermosa,
y que la rara belleza 20
se lleua tras si la alteza
y fuerça mas poderosa.
Por mis ojos, que llegueys
a mirar sus bellos ojos.
Rey. Si gustays de darme enojos, 25
no es buen medio el que poneys.
Reyna. ¿Cómo? ¿Y que assi os amohina
el mirar a vna donzella
que, despues de ser tan bella,
aspira a ser mi sobrina? 30
Bel. ¿Qué ha de ser aquesto, Ines?
Que me voy imaginando
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 209
que se estan de mi burlando.
Ynes. Calla, y sabraslo despues.
Reyna. Miradla assi, descuydado,
y dezidme a quién parece.
Rey. A los ojos se me ofrece 5
de Rosamiro vn traslado.
Reyna. No es mucho, porque es su hija,
y como a tal la estimad.
Cau. ¿Burla vuestra magestad?
Reyna. No es bien que esso se colija 10
de verdad tan manifiesta.
Rey. Si no burlays, es razon
que me cause admiracion
tal nouedad como es esta.
Reyna. Llegad al rey, Ysabel, 15
y dezid que os de la mano
como a hija de mi hermano.
Bel. Como sierua llego a el.
Rey. Leuantad, bella criatura,
que de vuestro parecer 20
muy bien se puede creer
y esperar mayor ventura.
Pero dezidme, señora:
¿cómo sabeys esta historia?
Reyna. Aunque es breue y es notoria, 25
no es para dezilla agora.
Vamonos a la ciudad,
que en el camino sabreys
lo que luego creereys
como infalible verdad. 30
Rey. Vamos.
Mar. No ay dudar, señor,
IORNADA TERCERA p. 210
en historia que es tan clara,
pues su rostro la declara,
y yo, que soy el actor.
Vanse entrando todos, y a la postre quedan Ines
y Belica. 5
Ynes. Belica, pues vas sobrina
de la reyna, por lo menos,
essos tus ojos serenos
a nuestra humildad inclina.
Acuerdate de que hartamos 10
mas de vna vegada juntas,
y que sin soberuia y puntas
mas de otras cinco baylamos;
y que, aunque auemos andado
muchas vezes a las greñas, 15
siempre en efeto y por señas
te he temido y respetado.
Haz algun bien, pues podras,
a nuestros gitanos pobres;
assi en venturosa sobres 20
a quantas lo fueron mas.
Responde a lo que se ve
de tu ser tan principal.
Bel. Dame, Ines, vn memorial,
que yo le despacharé. 25
Entranse.
Sale Pedro de Vrdemalas, con manteo y bonete,
como estudiante.
Ped. Dizen que la variacion
haze a la naturaleza 30
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 211
colma de gusto y belleza (*),
y está muy puesto en razon.
Vn manjar a la contina
enfada, y vn solo objeto
a los ojos del discreto 5
da disgusto y amohina.
Vn solo vestido cansa.
En fin, con la variedad
se muda la voluntad,
y el espiritu descansa. 10
Bien logrado yre del mundo
quando Dios me lleue del,
pues podre dezir que en el
vn Proteo fuy segundo.
¡Valgame Dios, qué de trages 15
he mudado, y qué de oficios,
qué de varios exercicios,
qué de exquisitos lenguages!
Y agora, como estudiante,
de la reyna voy huyendo, 20
cien mil azares temiendo
desta mi suerte inconstante.
Pero yo, ¿por qué me cuento,
que lleuo (en) mudable palma?
Si ha de estar siempre nuestra alma 25
en contino mouimiento,
Dios me arroje ya a las partes
donde mas fuere seruido.
Entra vn labrador con dos gallinas.
Lab. Pues yo no las he vendido; 30
bien parece que es oy martes (*).
IORNADA TERCERA p. 212
Ped. Mostrad, hermano; llegad,
llegad, mostrad. ¿Que os turbais?
Ellas son de calidad,
que en cada vna mostrays
vuestra grande caridad. 5
Andad con Dios y dexaldas,
y desde lexos miraldas,
como a reliquias honraldas,
para el culto dedica[l]das
bucolico, y adoraldas. 10
Lab. Como me las pague, haga
altar o reliquias dellas,
o lo que mas satisfaga
a su gusto.
Ped. Só es dellas 15
santa y justissima paga
hazer dellas vn empleo
que satisfaga al desseo
del mas mirado christiano.
Lab. Saldra su disignio vano, 20
señor zote, a lo que creo.
Entran dos representantes, que se señalan
con numeros 1 y 2.
Ped. Soys hipocrita y malino,
pues no teneys miramiento 25
que os habla vn hombre cetrino,
hombre que vale por ciento
para hazer vn desatino;
hombre que se determina,
con vna y otra gallina, 30
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 213
sacar de Argel dos cautiuos
que estan sanos y estan viuos
por la voluntad diuina.
Far. 1. Este cuento es de primor,
y el sachristan, o lo que es, 5
juega de hermano mayor.
Ped. ¡O fuerças del interes,
llenas de embidia y rigor!
¿Que es possible que te esquiues,
por tan pocos arrequiues, 10
de sacar sendos christianos
de mano de los tiranos?
¡Comante malos caribes!
Lab. Diga, señor papasal:
¿son, por ventura, mostrencas 15
mis gallinas, ¡pessiatal!,
para no hazerme de pencas
de dar mi pobre caudal?
Rescaten a essos christianos
los ricos, los cortesanos, 20
los frayles, los limosneros:
que yo no tengo dineros,
si no lo ganan mis manos.
Far. 1. Esforcemos este embuste.
Soys vn hombre mal mirado, 25
de mala yazija y fuste,
hombre que es tan dessalmado,
que no ay cosa de que guste.
Ped. La maldicion de mi zorra,
de mi bonete y mi gorra, 30
cayga en ti y en tu ralea,
y cautiuo yo te vea
IORNADA TERCERA p. 214
en Fez en vna mazmorra,
para ver si te holgarás
de que sea quien entonces,
por dos gallinas no mas...
¡O coraçones de bronzes, 5
archiuos de Satanas!
¡O miseria desta vida,
a terminos reduzida,
que vienen los cortesanos
a rogar a los villanos, 10
gente non santa y perdida!
Lab. ¡Pesia a mi! Denme mis aues,
que yo no estoy para dar
limosna.
Far. 1. ¡Qué poco sabes 15
de achaque de rescatar
dos hombres gordos y graues!
Yo los tengo señalados,
corpulentos y barbados,
de raro talle y presencia, 20
que valen en mi conciencia
mas de trezientos ducados,
y por estas dos gallinas
solamente los rescato.
¡Ved qué entrañas tan molestas (*) 25
tiene este pobre pazguato,
criado entre las enzinas!
¡Ya la ruindad y malicia,
la miseria y la codicia
reyna sólo entre esta gente! 30
Lab. Aun bien que ay aqui teniente,
corregidor y justicia. [Entrese.]
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 215
Ped. Y yo tengo lengua y pies.
Esperen, y lo veran.
Far. 1. Soys vn traydor Magances (*),
hombre de aquellos que dan
mohatras de tres en tres (*). 5
Far. 2. Dexele vuessa merced,
que, pues ya dexó en la red
las cobas (*), vaya en buen hora.
[Far. 1.] Pues bien: ¿qué haremos agora?
[Ped.] Lo que es vuestro gusto hazed. 10
Despojese de su pluma
el rescate, y vease luego,
con resolucion y en suma,
si ay algun rancho o bodego
donde todo se consuma: 15
que yo, a fe de compañero,
desde agora me prefiero
a dar todo el aderente.
Far. 2. Ay vn grande inconueniente:
que hemos de ensayar primero. 20
Ped. Pues diganme: ¿son farsantes?
Far. 1. Por nuestros pecados, si.
Ped. Haz (*) de mis dichas Adlantes,
cerros de mi Potosi,
de mi pequeñez gigantes; 25
en vosotros se me ofrece
todo aquello que apetece
mi desseo en sumo grado.
Far. 2. ¿Qué vendaual os ha dado,
que assi el seso os desuanece? 30
Ped. Sin duda, he de ser farsante,
y hare que estupendamente
IORNADA TERCERA p. 216
la fama mis (*) hechos cante,
y que los lleue y los cuente
en Poniente y en Leuante.
Volarán los hechos mios
hasta los reynos vazios 5
de Policea, y aun mas,
en nombre de Nicolas,
y el sobrenombre de Rios (*):
que este fue el nombre de aquel
mago (*) que a entender me dio 10
quién era el mundo cruel,
ciego que sin vista vio
quantos fraudes ay en el.
En las choças y en las salas,
entre las xergas y galas 15
será mi nombre estendido,
aunque se ponga en oluido
el de Pedro de Vrdemalas.
Far. 2. Enigma y algarauia
es quanto hablays, señor, 20
para nosotros.
Ped. Sería
falta de ingenio y valor
contaros la historia mia,
a lo menos por agora. 25
Vamos; que, si se mejora
mi suerte con ser farsista,
sereys testigos de vista
del ingenio que en mi mora,
principalmente en jugar 30
las tretas de vn entremes
hasta do pueden llegar.
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 217
Entra otro farsante.
Far. 3. ¿No aduertiran que ya es
hora y tiempo de ensayar?
Porque pide el rey comedia,
y el autor ha ya hora y media 5
que espera. ¡Grande descuydo!
Far. 1. Pues con yr presto, yo cuido
que esse daño se remedia.
Venga, galan, que yo hare
que oy quede por recitante. 10
Ped. Si lo quedo, mostraré
que soy para autor bastante
con lo menos que yo se.
Llegado ha ya la ocasion
donde la adiuinacion 15
que vn hablante Malgesi
echó vn tiempo sobre mi,
tenga efecto y conclusion.
Ya podre ser patriarca,
pontifice y estudiante, 20
emperador y monarca:
que el oficio de farsante
todos estados abarca;
y, aunque es vida trabajosa,
es, en efecto, curiosa, 25
pues cosas curiosas trata,
y nunca quien la maltrata
le dara nombre de ociosa.
Entranse todos.
IORNADA TERCERA p. 218
Sale vn autor con vnos papeles como comedia, y dos
farsantes, que todos se señalan por número.
Aut. Son muy anchos de conciencia
vuessas mercedes, y creo,
por las señales que veo, 5
que me ha de faltar paciencia.
¡Cuerpo de mi! ¿En veynte dias
no se pudiera auer puesto
esta comedia? ¿Qué es esto?
Ellas son venturas mias. 10
Poneme esto en confusion,
y en vn rancor importuno,
que nunca falte ninguno
al pedir de la racion,
y al ensayo es menester 15
que con perros y hurones
los busquen, y aun a pregones,
y no querran parecer.
Ped. ¿Quién vn agudo embustero,
ni vn agudo hablador, 20
sabra hazerle mejor
que yo, si es que hazerle quiero?
Aut. Si no pica de arrogante
el dómine, mucho sabe.
Ped. Se todo aquello que cabe 25
en vn general farsante;
se todos los requisitos
que vn farsante ha de tener
para serlo, que han de ser
tan raros como infinitos. 30
De gran memoria, primero;
segundo, de suelta lengua;
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 219
y que no padezca mengua
de galas es lo tercero.
Buen talle no le perdono,
si es que ha de hazer los galanes;
no afectado en ademanes, 5
ni ha de recitar con tono.
Con descuydo cuydadoso,
graue anciano, jouen presto,
enamorado compuesto,
con rabia si está zeloso. 10
Ha de recitar de modo,
con tanta industria y cordura,
que se buelua en la figura
que haze de todo en todo.
A los versos ha de dar 15
valor con su lengua experta,
y a la fabula que es muerta
ha de hazer resucitar.
Ha de sacar con espanto
las lagrimas de la risa, 20
y hazer que bueluan con [p]risa
otra vez al triste llanto.
Ha de hazer que aquel semblante
que el mostrare, todo oyente
le muestre, y será excelente 25
si haze aquesto el recitante.
Entra el alguazil de las comedias.
Alg. ¿Aora estan tan despacio?
¿Esperarlos he a que acaben?
Bien parece que no saben 30
las nueuas que ay en palacio.
IORNADA TERCERA p. 220
Vengan, que ya me amohina
la posma (*) que en ellos reyna,
aguardando el rey o reyna
y la nueua su sobrina.
Aut. ¿Qué sobrina? 5
Alg. Vna gitana,
dizen, que es bella en estremo.
Ped. Que sea Belica temo.
¿Y esso es verdad?
Alg. Y tan llana, 10
que yo no se quál se sea
mayor verdad por agora.
Y la reyna, mi señora,
hazerle fiestas dessea.
Venid, que alla lo sabreys 15
todo como passa al punto.
Ped. Mucho bien me vendra junto,
si por vuestro me quereys.
Aut. Admitido estais ya al gremio
de nuestro alegre exercicio, 20
pues vuestro raro juyzio
mayor lauro pide en premio.
Largo hablaremos despues.
Vamos, y haremos la prueua
de vuestra gracia tan nueua, 25
ensayando vn entremes.
Ped. No me hara ventaja alguno
en esso, qual se verá.
Alg. Señores, que es tarde ya.
Aut. ¿Falta aqui alguno? 30
Far. 1. Ninguno.
Vanse todos.
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 221
Salen el rey y Silerio.
Rey. En qualquier trage se muestra
su belleza al descubierto:
gitana, me tuuo muerto;
dama, a matarme se adiestra. 5
El parentesco no afloja
mi desseo; antes, por el
con ahinco mas cruel
toda el alma se congoja.
Suenan guitarras. 10
Pero ¿qué musica es esta?
Sil. Los comediantes seran,
que adonde se visten van.
Rey. Ya me entristece la fiesta;
ya sólo con mi desseo 15
quisiera auenirme a solas,
y dar costado a las olas
del mar de amor do me veo.
Pero escucha, que mi historia
parece que oygo cantar, 20
y es señal que ha de durar
luengos siglos su memoria.
Entran los musicos cantando este romance:
Mus. Baylan las gitanas;
miralas el rey; 25
la reyna, con zelos,
mandalas prender.
Por Pasqua de Reyes
IORNADA TERCERA p. 222
hizieron al rey
vn bayle gitano
Belica e Ynes;
turbada Belica,
cayo junto al rey, 5
y el rey la leuanta
de puro cortés;
mas como es Belilla
de tan linda tez,
la reyna, zelosa, 10
mandalas prender.
Sil. Vienen tan embeuecidos,
que no nos echan de ver.
Rey. Cantan lo que deue ser
suspension de los sentidos. 15
Mus. 1. El rey está aqui. ¡Chiton!
Quiza no le agradará
nuestra cancion.
Mus. 2. Si hara,
por ser nueua la cancion, 20
y no contiene otra cosa,
fuera de que es dulze y graue,
que dezir lo que se sabe:
que es la reyna rezelosa,
y hechura de la muger 25
tener zelos del marido.
Rey. ¡Qué bien que lo has entendido!
Detelo el diablo a entender.
Silerio, mi muerte y vida
vienen juntas. ¿Qué hare? 30
Sil. Mostrar a vn tiempo la fe,
aqui cierta, alli fingida.
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 223
Entran la reyna y Belica, ya vestida de dama; Ynes,
de gitana; Maldonado, el autor, Martin Crespo, el
alcalde, y Pedro de Vrdemalas.
Ped. Famosa Ysabel, que ya
fuyste Belica primero; 5
Pedro, el famoso embustero,
postrado a tus pies está,
tan hecho a hazer desuarios,
que, para cobrar renombre,
el Pedro de Vrde, su nombre, 10
ya es Nicolas de los Rios.
Digo que tienes delante
a tu Pedro conocido,
de gitano, conuertido
en vn famoso farsante, 15
para seruirte en mas obras
que puedes imaginar,
si no le quieres faltar
con lo mucho en que a otros sobras.
Tu presuncion y la mia 20
han llegado a conclusion:
la mia sólo en ficcion,
la tuya como deuia.
Ay suertes de mil maneras,
que, entre donayres y burlas, 25
hazen señores de burlas,
como señores de veras.
Yo, farsante, sere rey
quando le aya en la comedia,
y tu, oyente, ya eres media 30
reyna por valor y ley.
En burlas podre seruirte,
IORNADA TERCERA p. 224
tu hazerme merced de veras,
si tras las mañas ligeras
del vulgo no quieres yrte;
en el qual, si alguno huuo
o ay humilde en rica alteza, 5
siempre queda (*) la baxeza
de aquel principio que tuuo.
Pero tu ser y virtud
me tienen bien satisfecho,
que no llegará a tu pecho 10
la sombra de ingratitud.
Por aquesta buena fe,
de la reyna o gran sobrina,
y por ver que a ti se inclina
quien gitano por ti fue, 15
que al rey pidas te suplico,
andando el tiempo, vna (*) cosa
mas buena que prouechosa,
porque a mi gusto la aplico.
Rey. Desde luego la concedo; 20
pide lo que es de tu gusto.
Ped. Por ser lo que quiero justo,
lo declararé sin miedo.
Y es que, pues claro se entiende
que el recitar es oficio 25
que a enseñar, en su exercicio,
y a deleytar sólo atiende,
y para esto es menester
grandissima habilidad,
trabajo y curiosidad, 30
saber gastar y tener,
que ninguno no le haga
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 225
que las partes no tuuiere
que este exercicio requiere,
con que enseñe y satisfaga.
Preceda examen primero,
o muestra de compañia, 5
y no por su fantasia
se haga autor vn pandero.
Con esto pondran la mira
a esmerarse en su exercicio:
que tanto es bueno el oficio, 10
quanto es el fin a que aspira.
Bel. Yo hare que el rey, mi señor,
vuestra peticion conceda.
Rey. Y aun otras, si ay en qué pueda
valerle vuestro fauor. 15
Reyna. Con mejores ojos miro
agora que la mireys,
y en quanto por ella hazeys,
mas me alegro que me admiro.
Ya mi voluntad se inclina 20
a acreditar a los dos:
que entre mis zelos y vos
se ha puesto el ser mi sobrina.
Vamos a oyr la comedia
con gusto, pues que los cielos 25
no ordenaron que mis zelos
la boluiessen en tragedia.
Y auisaráse a mi hermano
luego deste hallazgo bueno.
Entrase. 30
Rey. Ya yo le tengo en el seno
IORNADA TERCERA p. 226
y le toco con la mano.
¡O imaginacion, que alcanças
las cosas menos possibles,
si alcançan las impossibles
de reyes las esperanças! 5
[Sil.] No te aflijas, que no es tanto
el parentesco, que impida
hallar a tu mal salida.
Rey. Si; mas morire entretanto.
Entrase el rey y Silerio. 10
Mal. Señora Belica, espere;
mire que soy Maldonado,
su conde.
Bel. Tengo otro estado
que estar aqui no requiere. 15
Maldonado, perdonadme,
que yo os hablaré otro dia.
Ynes. ¡Hermana Belica mia!
Bel. La reyna espera; dexadme.
Entrase Belica. 20
Ynes. ¡Entróse! ¡Quién me dixera
aquesto casi antiyer!
No lo pudiera creer,
si con los ojos lo viera.
¡Valame Dios, y qué ingrata 25
mochacha, y qué sacudida!
Ped. La mudança de la vida
mil firmezas desbarata,
mil agrauios comprehende,
mil viuezas atesora, 30
DE PEDRO DE VRDEMALAS p. 227
y oluida sólo en vn hora
lo que en mil siglos aprende.
Alc. Pedro, ¿cómo estás aqui
tan galán? ¿Qué te has hecho?
Ped. Pudierame auer deshecho, 5
si no mirara por mi.
Mudado he de oficio y nombre.
y no es assi como quiera:
hecho estoy vna quimera.
Alc. Siempre tu fuyste gran hombre. 10
Yo por el premio venía
de la dança que enseñaste,
que en ella claro mostraste
tu ingenio y tu bizarria;
y si en el mundo no huuiera 15
pages, yo se que durara
su fama hasta que llegara
la edad que ha de ser postrera.
Clemente y Clemencia estan
muy buenos, sin ningun mal, 20
y Benita con Pasqual
garrida vida se dan.
Entra vno.
Vno. Sus magestades aguardan;
bien pueden ya començar. 25
Ped. Despues podremos hablar.
Vno. Miren que dizen que tardan.
Ped. Ya ven vuessas mercedes que los
[reyes
aguardan alla dentro, y no es possible 30
entrar todos a ver la gran comedia
IORNADA TERCERA p. 228
que mi autor representa, que alabardas
y lancineques y frinfron (*) impiden
la entrada a toda gente mosquetera.
Mañana, en el teatro, se hara vna,
donde por poco precio veran todos 5
desde principio al fin toda la traça,
y veran que no acaba en
[casamiento (*),
cosa comun y bista (*) cien mil vezes,
ni que pario la dama esta jornada, 10
y en otra tiene el niño ya sus barbas,
y es valiente y feroz, y mata y hiende,
y venga de sus padres cierta injuria,
y al fin viene a ser rey de vn cierto
[reyno 15
que no ay cosmografia que le
[muestre (*).
Destas impertinencias y otras tales
ofrecio la comedia libre y suelta,
pues llena de artificio, industria y 20
[galas,
se cela (*) del gran Pedro de
[Vrdemalas.
Fin destas comedias.
p. 229
ÍNDICE
Páginas.
__________
Comedia famosa de la entretenida............ 5
Comedia famosa de Pedro de Vrdemalas........ 117
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