Last updated on July 26, 2000, 3:00 p.m.


               OBRAS COMPLETAS

                      DE

         MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA

                   ________


            COMEDIAS Y ENTREMESES

                   TOMO IV


            Texto electrónico por
                Fred F. Jehle



      Copyright © 1918 Rodolfo Schevill
      Copyright © 1998 Fred F. Jehle &
          Purdue Research Foundation


OBRAS COMPLETAS DE MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA ________ COMEDIAS Y ENTREMESES TOMO IV EDICIÓN PUBLICADA POR RODOLFO SCHEVILL Y ADOLFO BONILLA Profesor en la Profesor en la Universidad de Universidad de California (Berkeley). Madrid. MADRID IMPRENTA DE BERNARDO RODRÍGUEZ Calle del Barquillo, núm. 8. M. CM. XVIII.
p. 3
p. 4
p. 5 ENTREMES DEL juez de los diuorcios. Sale el juez, y otros dos con el, que son escriuano y procurador, y sientase en vna silla; salen el vejete y Mariana, su muger. 5 Mar. Aun bien que está ya el señor juez de los diuorcios sentado en la silla de su audiencia. Desta vez tengo de quedar dentro o fuera; desta vegada tengo de quedar libre de pedido y alcauala, 10 como el gauilan. Vej. Por amor de Dios, Mariana, que no almodonees (*) tanto tu negocio. Habla passo, por la passion que Dios passó. Mira que tienes atronada a toda la 15 vezindad con tus gritos; y, pues tienes delante al señor juez, con menos vozes le puedes informar de tu justicia. Iuez. ¿Qué pendencia traeys, buena gente? Mar. Señor, ¡diuorcio, diuorcio y mas 20 diuorcio, y otras mil vezes diuorcio! Iuez. ¿De quién, o por qué, señora? Mar. ¿De quién? Deste viejo que está presente. Iuez. ¿Por qué? 25
ENTREMES p. 6 Mar. Porque no puedo sufrir sus impertinencias, ni estar contino atenta a curar todas sus enfermedades, que son sin número; y no me criaron a mi mis padres para ser hospitalera ni 5 enfermera. Muy buen dote lleué al poder desta espuerta de huessos, que me tiene consumidos los dias de la vida; quando entré en su poder, me relumbraua la cara como vn espejo, y agora 10 la tengo con vna vara de frisa (*) encima. Vuessa merced, señor juez, me descase, si no quiere que me ahorque. Mire, mire los surcos que tengo por este rostro, de las lagrimas que 15 derramo cada dia por verme casada con esta anotomia (*). Iuez. No lloreys, señora; baxad la voz y enjugad las lagrimas, que yo os hare justicia. 20 Mar. Dexeme vuessa merced llorar, que con esto descanso. En los reynos y en las republicas bien ordenadas, auia de ser limitado el tiempo de los matrimonios, y de tres en tres años se auian 25 de deshazer o confirmarse de nueuo, como cosas de arrendamiento (*); y no que ayan de durar toda la vida, con perpetuo dolor de entrambas partes. Iuez. Si esse arbitrio se pudiera o deuiera 30 poner en pratica, y por dineros, ya se huuiera hecho. Pero especificad mas,
DEL IVEZ DE LOS DIVORCIOS p. 7 señora, las ocasiones que os mueuen a pedir diuorcio. Mar. El iuierno de mi marido y la primauera de mi edad; el quitarme el sueño por leuantarme a media noche a 5 calentar paños y saquillos de saluado para ponerle en la hijada; el ponerle hora aquesto, hora aquella ligadura, ¡que ligado le vea yo a vn palo por justicia!; el cuydado que tengo de 10 ponerle de noche alta [la] cabecera de la cama, xaraues lenitiuos, porque no se ahogue del pecho; y el estar obligada a sufrirle el mal olor de la boca (*), que le guele mal a tres tiros de arcabuz. 15 Esc. Deue de ser de alguna muela podrida. Vej. No puede ser, porque ¡lleue el diablo la muela ni diente que tengo en toda ella! 20 Pro. Pues ley ay que dize, segun he oydo dezir, que por sólo el mal olor de la boca se puede desc[as]ar la muger del marido, y el marido de la muger. Vej. En verdad, señores, que el mal aliento 25 que ella dize que tengo, no se engendra de mis podridas muelas, pues no las tengo, ni menos procede de mi estomago, que está sanissimo, sino dessa mala intencion de su pecho. Mal 30 conocen vuessas mercedes a esta señora; pues a fe que, si la conociessen,
ENTREMES p. 8 que la ayunarian o la santiguarian (*). Veynte y dos años ha que viuo con ella martyr, sin auer sido jamas confessor de sus insolencias, de sus vozes y de sus fantasias, y ya va para 5 dos años que cada dia me va dando bayuenes y empujones hazia la sepultura, a cuyas vozes me tiene medio sordo, y, a puro reñir, sin juyzio. Si me cura, como ella dize, curame a 10 regañadientes, auiendo de ser suaue la mano y la condicion del medico. En resolucion, señores: yo soy el que muero en su poder, y ella es la que viue en el mio, porque es señora con 15 mero mixto imperio (*) de la hazienda que tengo. Mar. ¿Hazienda vuestra? ¿Y qué hazienda teneys vos que no la ayais ganado con la que lleuastes en mi dote? Y son 20 mios la mitad de los bienes gananciales, mal que os pese, y dellos y de la dote, si me muriesse agora, no os dexaria valor de vn marauedi, porque veays el amor que os tengo (*). 25 Iuez. Dezid, señor: quando entrastes en poder de vuestra muger, ¿no entrastes gallardo, sano y bien acondicionado? Vej. Ya he dicho que ha veinte y dos años que entré en su poder como quien entra 30 en el de vn comitre calabres (*) a remar en galeras de por fuerça; y entré
DEL IVEZ DE LOS DIVORCIOS p. 9 tan sano, que podia dezir y hazer, como quien juega a las pintas (*). Mar. ¡Cedacico nueuo, tres dias en estaca! (*) Iuez. Callad, callad nora en tal (*) muger 5 de bien, y andad con Dios, que yo no hallo causa para descasaros; y pues comistes las maduras, gustad de las duras: que no está obligado ningun marido a tener (*) la velocidad y 10 corrida del tiempo, que no passe por su puerta y por sus dias; y descontad los malos que aora os da con los buenos que os dio quando pudo. Y no repliqueis mas palabra. 15 Vej. Si fuesse possible, recebiria gran merced que vuessa merced me la hiziesse de despenarme, alçandome esta carceleria; porque, dexandome assi, auiendo ya llegado a este rompimiento, será 20 de nueuo entregarme al verdugo que me martyrize. Y si no, hagamos vna cosa: encierrese ella en vn monesterio, y yo en otro; partamos la hazienda, y desta suerte podremos viuir en 25 paz y en seruicio de Dios lo que nos queda de la vida. Mar. ¡Malos años! ¡Bonica soi yo para estar encerrada! No sino llegaos a la niña, que es amiga de redes, de tornos, 30 rexas y escuchas. Encerraos vos, que lo podreys lleuar y sufrir, que, ni teneis
ENTREMES p. 10 ojos con que ver, ni oydos con que oyr, ni pies con que andar, ni mano con que tocar; que yo, que estoy sana y con todos mis cinco sentidos cabales y viuos, quiero vsar dellos a la 5 descubierta, y no por bruxula (*), como quinola dudosa (*). Esc. ¡Libre es la muger! Pro. Y prudente el marido; pero no puede mas. 10 Iuez. Pues yo no puedo hazer este diuorcio, quia nullam inuenio causam. Entra vn soldado bien adereçado, y su muger, doña Guiomar. D.ª Gui. ¡Bendito sea Dios, que se me ha 15 cumplido el desseo que tenia de verme ante la presencia de vuessa merced, a quien suplico quan encarecidamente puedo sea seruido de descasarme deste. 20 Iuez. ¿Qué cosa es deste? ¿No tiene otro nombre? Bien fuera que dixerades siquiera deste hombre. D.ª Gui. Si el fuera hombre, no procurara yo descasarme. 25 Iuez. ¿Pues qué es? D.ª Gui. Vn leño. Sol. ¡Por Dios, que he de ser leño en callar y en sufrir! Quiza, con no defenderme ni contradezir a esta muger, el juez se 30 inclinará a condenarme, y, pensando
DEL IVEZ DE LOS DIVORCIOS p. 11 que me castiga, me sacará de cautiuerio, como si por milagro se librasse vn cautiuo de las mazmorras de Tetuan. Pro. Hablad mas comedido, señora, y relatad 5 vuestro negocio sin improperios de vuestro marido; que el señor juez de los diuorcios, que está delante, mirará rectamente por vuestra justicia. D.ª Gui. ¿Pues no quieren vuessas mercedes 10 que llame leño a vna estatua que no tiene mas acciones que vn madero? Mar. Esta y yo nos quexamos, sin duda, de vn mismo agrauio. D.ª Gui. Digo, en fin, señor mio, que a mi me 15 casaron con este hombre, ya que quiere vuessa merced que assi lo llame; pero no es este hombre con quien yo me casé. Iuez. ¿Cómo es esso, que no os entiendo? 20 D.ª Gui. Quiero dezir que pense que me casaua con vn hombre moliente y corriente (*), y a pocos dias hallé que me auia casado con vn leño, como tengo dicho; porque el no sabe quál es su mano 25 derecha, ni busca medios ni traças para grangear vn real con que ayude a sustentar su casa y familia. Las mañanas se le passan en oyr missa y en estarse en la puerta de Guadalajara (*) 30 murmurando, sabiendo nueuas, diziendo y escuchando mentiras; y las tardes,
ENTREMES p. 12 y aun las mañanas tambien, se va de en casa en casa de juego, y alli sirue de número a los mirones, que, segun he oydo dezir, es vn genero de gente a quien aborrecen en todo estremo 5 los gariteros. A las dos de la tarde viene a comer, sin que le ayan dado vn real de barato (*), porque ya no se vsa el darlo. Bueluese a yr, buelue a media noche, cena si lo halla, y si 10 no, santiguase, bosteza y acuestase, y en toda la noche no sossiega, dando bueltas. Preguntole qué tiene; respondeme que está haziendo vn soneto en la memoria para vn amigo que se le 15 ha pedido; y da en ser poeta, como si fuesse oficio con quien no estuuiesse vinculada la necessidad del mundo (*). Sol. Mi señora doña Guiomar, en todo quanto ha dicho, no ha salido de los 20 límites de la razon; y, si yo no la tuuiera en lo que hago, como ella la tiene en lo que dize, ya auia yo de auer procurado algun fauor de palillos (*) de aqui o de alli, y procurar verme, 25 como se ven otros hombrezitos aguditos y bulliciosos, con vna vara en las manos, y sobre vna mula de alquiler pequeña, seca y maliciosa, sin moço de mulas que le acompañe, porque las 30 tales mulas nunca se alquilan sino a faltas, y quando estan de nones (*),
DEL IVEZ DE LOS DIVORCIOS p. 13 sus alforgitas a las ancas, en la vna vn cuello y vna camisa, y en la otra su medio queso y su pan y su bota, sin añadir a los vestidos que trae de rua (*), para hazellos de camino, sino 5 vnas polaynas y vna sola espuela; y con vna comission, y aun comezon, en el seno, sale por essa Puente Toledana raspahilando (*), a pesar de las malas mañas de la harona, y, a cabo de 10 pocos dias, embia a su casa algun pernil de tozino y algunas varas de lienço crudo, en fin, de aquellas cosas que valen baratas en los lugares del distrito de su comission, y con esto sustenta 15 su casa como el pecador mejor puede. Pero yo, que, ni tengo oficio, [ni beneficio], no se qué hazerme, porque no ay señor que quiera seruirse de mi, porque soy casado; assi que me será 20 forçoso suplicar a vuessa merced, señor juez, pues ya por pobres son tan enfadosos los hidalgos, y mi muger lo pide, que nos diuida y aparte. D.ª Gui. Y ay mas en esto, señor juez: que, 25 como yo veo que mi marido es tan para poco, y que padece necessidad, muerome por remedialle; pero no puedo, porque, en resolucion, soy muger de bien, y no tengo de hazer vileza. 30 Sol. Por esto sólo merecia ser querida esta muger; pero, debaxo deste pundonor
ENTREMES p. 14 tiene encubierta la mas mala condicion de la tierra. Pide zelos sin causa, grita sin porqué, presume sin hazienda, y, como me ve pobre, no me estima en el bayle del rey Perico (*). Y es 5 lo peor, señor juez, que quiere que, a trueco de la fidelidad que me guarda, le sufra y dissimule millares de millares de impertinencias y desabrimientos que tiene. 10 D.ª Gui. ¡Pues no! ¿Y por qué no me aueys vos de guardar a mi decoro y respeto, siendo tan buena como soy? Sol. Oyd, señora doña Guiomar. Aqui, delante destos señores, os quiero dezir 15 esto: ¿por qué me hazeis cargo de que sois buena, estando vos obligada a serlo, por ser de tan buenos padres nacida, por ser christiana, y por lo que deueys a vos misma? (*) Bueno es que 20 quieran las mugeres que las respeten sus maridos porque son castas y honestas, como si en sólo esto consistiesse de todo en todo su perfeccion, y no echan de ver los desaguaderos 25 por donde desaguan la fineza de otras mil virtudes que les faltan. ¿Qué se me da a mi que seays casta con vos misma, puesto que se me da mucho, si os descuydais de que lo sea vuestra 30 criada, y si andays siempre rostrituerta, enojada, zelosa, pensatiua, manirrota,
DEL IVEZ DE LOS DIVORCIOS p. 15 dormilona, perezosa, pendenciera, gruñidora, con otras insolencias deste jaez, que bastan a consumir las vidas de dozientos maridos? Pero, con todo esto, digo, señor juez, que 5 ninguna cosa destas tiene mi señora doña Guiomar, y confiesso que yo soy el leño, el inhabil, el dexado y el perezoso, y que, por ley de buen gouierno, aunque no sea por otra cosa, está 10 vuessa merced obligado a descasarnos: que desde aqui digo que no tengo ninguna cosa que alegar contra lo que mi muger ha dicho, y que doy el pleito por concluso, y holgaré de ser 15 condenado. D.ª Gui. ¿Qué ay que alegar contra lo que tengo dicho? Que no me days de comer a mi ni a vuestra criada; y monta que [no] son muchas, sino vna, y aun essa 20 sietemesina, que no come por vn grillo (*). Esc. Sossieguense, que vienen nueuos demandantes. Entra vno vestido a lo medico, y es cirujano, y Aldonça 25 de Minjaca, su mujer. Cir. Por quatro causas bien bastantes vengo a pedir a vuessa merced, señor juez, haga diuorcio entre mi y la señora doña Aldonça de Minjaca, mi 30 muger, que está presente.
ENTREMES p. 16 Iuez. ¡Resoluto venis! Dezid las quatro causas. Cir. La primera, porque no la puedo ver mas que a todos los diablos; la segunda, por lo que ella se sabe; la tercera, 5 por lo que yo me callo; la quarta, porque no me lleuen los demonios, quando desta vida vaya, si he de durar en su compañia hasta mi muerte. Pro. ¡Bastantissimamente ha prouado su 10 intencion! Min. Señor juez, vuessa merced me oyga, y advierta que, si mi marido pide por quatro causas diuorcio, yo le pido por quatrocientas (*). La primera, porque, 15 cada vez que le veo, hago cuenta que veo al mismo Luzifer; la segunda, porque fuy engañada quando con el me casé, porque el dixo que era medico de pulso, y remanecio cirujano (*) y 20 hombre que haze ligaduras y cura otras enfermedades, que va dezir desto a medico, la mitad del justo precio; la tercera, porque tiene zelos del sol que me toca; la quarta, que, como no le 25 puedo ver, querria estar apartada del dos millones de leguas... Esc. ¿Quién diablos acertará a concertar estos reloxes, estando las ruedas tan desconcertadas? 30 Min. La quinta... Iuez. Señora, señora, si pensays dezir aqui
DEL IVEZ DE LOS DIVORCIOS p. 17 todas las quatrozientas causas, yo no estoy para escuchallas, ni ay lugar para ello. Vuestro negocio se recibe a prueua, y andad con Dios, que ay otros negocios que despachar. 5 Cir. ¿Qué mas prueuas, sino que yo no quiero morir con ella, ni ella gusta de viuir conmigo? Iuez. Si esso bastasse para descasarse los casados, infinitissimos sacudirian de 10 sus ombros el yugo del matrimonio. Entra vno vestido de ganapan, con su caperuza quarteada. Gan. Señor juez, ganapan soy, no lo niego, pero christiano viejo (*), y hombre de 15 bien a las derechas; y, si no fuesse que alguna vez me tomo del vino, o el me toma a mi, que es lo mas cierto, ya huuiera sido prioste en la cofradia de los hermanos de la carga. Pero, dexando 20 esto aparte, porque ay mucho que dezir en ello, quiero que sepa el señor joez que, estando vna vez muy enfermo de los vaguidos de Baco, prometi de casarme con vna muger errada. 25 Bolui en mi, sané, y cumpli la promessa, y caséme con vna muger que saqué de pecado; pusela a ser plazera (*); ha salido tan soberuia y de tan mala condicion, que nadie llega a su tabla 30 con quien no riña, hora sobre el peso
ENTREMES p. 18 falto, hora sobre que le llegan a la fruta, y a dos por tres les da con vna pesa en la cabeça o adonde topa, y los deshonra hasta la quarta generacion, sin tener hora de paz con todas sus vezinas 5 ya parleras (*); y yo tengo de tener todo el dia la espada mas lista que vn sacabuche para defendella, y no ganamos para pagar penas de pesos no maduros ni de condenaciones de 10 pendencias. Querria, si vuessa merced fuesse seruido, o que me apartasse della, o, por lo menos, le mudasse la condicion acelerada que tiene en otra mas reportada y mas blanda; y 15 prometole a vuessa merced de descargalle de valde todo el carbon que comprare este verano: que puedo mucho con los hermanos mercaderes de la costilla. 20 Cir. (*) Ya conozco yo a la muger deste buen hombre, y es tan mala como mi Aldonça: que no lo puedo mas encarecer. Iuez. Mirad, señores: aunque algunos de los que aqui estays aueis dado algunas 25 causas que traen aparejada sentencia de diuorcio, con todo esso, es menester que conste por escrito y que lo digan testigos, y assi, a todos os recibo a prueua... Pero ¿qué es esto? ¿Musica 30 y guitarras en mi audiencia? ¡Nouedad grande es esta!
DEL IVEZ DE LOS DIVORCIOS p. 19 Entran dos musicos. Mus. Señor juez, aquellos dos casados tan desauenidos que vuessa merced concerto, reduxo y apaziguó el otro dia, estan esperando a vuessa merced con 5 vna gran fiesta en su casa, y por nosotros le embia[n] a suplicar sea seruido de hallarse en ella y honrallos. Iuez. Esso hare yo de muy buena gana; y pluguiesse a Dios que todos los 10 presentes se apaziguassen como ellos. Pro. Dessa manera moririamos de hambre los escriuanos y procuradores desta Audiencia. Que no, no, sino todo el mundo ponga demandas de diuorcios: 15 que, al cabo, al cabo, los mas se quedan como se estauan, y nosotros auemos gozado del fruto de sus pendencias y necedades. Mus. Pues en verdad que desde aqui hemos 20 de ir regozijando la fiesta. Cantan los musicos. “Entre casados de honor, quando ay pleyto descubierto, mas vale el peor concierto 25 que no el diuorcio mejor (*). Donde no ciega el engaño simple en que algunos estan, las riñas de por San Iuan son paz para todo el año (*). 30
ENTREMES DEL IVEZ DE LOS DIVORCIOS p. 20 Resucita alli el honor, y el gusto, que estaua muerto, donde vale el peor concierto mas que el diuorcio mejor. Aunque la rabia de zelos 5 es tan fuerte y rigurosa, si los pide vna hermosa, no son zelos, sino cielos. Tiene esta opinion amor, que es el sabio mas experto: 10 que vale el peor concierto mas que el diuorcio mejor.” Fin deste entremes.
p. 21 ENTREMES DEL rufian viudo, llamado Trampagos. Sale Trampagos con vn capuz de luto (*), y con el Vademecum, su criado, con dos espadas de esgrima. 5 Tram. ¡Vademecum! Vad. ¿Señor? Tram. ¿Traes las morenas? (*) Vad. Traygolas. Tram. Está bien. Muestra y camina, 10 y saca aqui la silla de respaldo, con los otros assientos de por casa. Vad. ¿Qué assientos? ¿Ay alguno, por [ventura? Tram. Saca el mortero puerco, el broquel 15 [saca, y el banco de la cama. Vad. Está impedido: faltale vn pie. Tram. ¿Y es tacha? 20 Vad. ¡Y no pequeña! Entrase Vademecum. Tram. ¡A Pericona, Pericona mia, y aun de todo el concejo! En fin llegóse
ENTREMES p. 22 el tuyo. Yo quedé; tu te has partido, y es lo peor que no imagino adónde; aunque, segun fue el curso de tu vida, bien se puede creer piadosamente que estás en parte... Aun no me 5 [determino de señalarte assiento en la otra vida. Tendrela yo sin ti como de muerte. ¡Que no me hallara yo a tu cabecera quando diste el espiritu a los ayres, 10 para que le acogiera entre mis labios, y en mi estomago limpio le [embasara!... ¡Miseria humana, quién de ti confia! Ayer fuy Pericona, oy tierra fria, 15 como dixo vn poeta celeberrimo (*). Entra Chiquiznaque (*), rufian. Ruf. Mi so Trampagos, ¿es possible sea boace (*) tan enemigo suyo, que se entumbe, se encubra y se 20 [trasponga debaxo dessa sombra bayetuna el sol hampesco? So Trampagos, basta tanto gemir, tantos suspiros bastan; trueque boace las lagrimas corrientes 25 en limosnas y en missas y oraciones por la gran Pericona, que Dios aya, que importan mas que llantos y [sollozos. Tram. Boace ha garlado (*) como vn tologo, 30 mi señor Chiquiznaque; pero, en tanto
DEL RVFIAN VIVDO p. 23 que encarrilo mis cosas de otro modo, tome vuessa merced, y platiquemos vna leuada (*) nueua. Ruf. So Trampagos, no es este tiempo de leuadas; llueuen, 5 o han de llouer oy pesames advnia (*), ¿y hemonos de ocupar en leuadicas? Entra Vademecum con la silla, muy vieja y rota. Vad. ¡Bueno! ¡Por vida mia! Quien le quita a mi señor de lineas y posturas, 10 le quita de los dias de la vida. Tram. Buelue por el mortero y por el vanco, y el broquel no se oluide, Vademecum. Vad. Y aun trayre el assador, sarten y platos. Bueluese a entrar. 15 Tram. Despues platicaremos vna treta, vnica, a lo que creo, y peregrina: que el dolor de la muerte de mi angel las manos ata y el sentido todo. Ruf. ¿De qué edad acabó la mal lograda? 20 Tram. Para con sus amigas y vezinas, treynta y dos años tuuo. Ruf. ¡Edad lozana! Tram. Si va a dezir verdad, ella tenia cincuenta y seys; pero de tal manera 25 supo encubrir los años, que me [admiro. ¡O, qué teñir de canas! ¡O, qué rizos, bueltos de plata en oro los cabellos!
ENTREMES p. 24 A seys del mes que viene hara quinze [años que fue mi tributaria, sin que en ellos me pusiesse en pendencia, ni en [peligro 5 de verme palmeadas las espaldas. Quinze quaresmas, si en la cuenta [acierto, passaron por la pobre desde el dia que fue mi cara agradecida prenda, 10 en las quales, sin duda, susurraron a sus oydos treynta y mas sermones (*), y en todos ellos, por respeto mio, estuuo firme, qual está a las holas del mar mouible la inmouible roca. 15 Quántas vezes me dixo la pobreta, saliendo de los tranzes rigurosos de gritos y plegarias y de ruegos, sudando y trasudando: “¡Plega al [cielo, 20 Trampagos mio, que en descuento [vaya de mis pecados lo que aqui yo passo por ti, dulce bien mio!” Ruf. ¡Brauo triunfo! 25 ¡Exemplo raro de inmortal firmeza! Alla lo aurá hallado. Tram. ¿Quién lo duda? Ni aun vna sola lagrima vertieron jamas sus ojos en las sacras pláticas, 30 qual si de esparto (*) o pedernal su [alma
DEL RVFIAN VIVDO p. 25 formada fuera. Ruf. ¡O hembra benemerita de griegas y romanas alabanças! ¿De qué murio? Tram. ¿De qué? ¡Casi de nada! 5 Los medicos dixeron que tenia malos los ypocondrios y los higados, y que con agua de taray (*) pudiera viuir, si la beuiera setenta años. Ruf. ¿No la beuio? 10 Tram. Muriose. Ruf. Fue vna necia; beuierala hasta el dia del juyzio, que hasta entonces viuiera. El yerro [estuuo 15 en no hazerla sudar. Tram. Sudó (*) onze vezes. Entra Vademecun con los assientos referidos. Ruf. ¿Y aprouechóle alguna? Tram. Casi todas: 20 siempre quedaua como vn ginjo [verde, sana como vn peruetano (*) o mançana. Ruf. Dizenme que tenia ciertas fuentes en las piernas y braços. 25 Tram. La sin dicha era vn Aranjuez; pero, con todo, oy come en ella la que llaman tierra de las mas blancas y hermosas carnes que jamas encerraron sus entrañas; 30 y, si no fuera porque aurá dos años
ENTREMES p. 26 que començo a dañarsele el aliento, era abraçarla como quien abraça vn tiesto de aluahaca o clauellinas. Ruf. Neguijon deuio ser o corrimiento el que dañó las perlas de su boca; 5 quiero dezir, sus dientes y sus muelas. Tram. Vna mañana amanecio sin ellos. Vad. Assi es verdad; mas fue desso la causa que anochecio sin ellos. De los finos, cinco acerte a contarle; de los falsos, 10 doze dissimulaua en la couacha. Tram. ¿Quién te mete a ti en esto, mentecato? Vad. Acredito verdades. Tram. Chiquiznaque, ya se me ha reduzido a la memoria 15 la treta de denantes; toma y buelue al ademan primero. Vad. Pongan pausa, y quedese la treta en esse punto, que acuden moscouitas al reclamo (*): 20 la Repulida viene, y la Pizpita, y la Mostrenca, y el jayan (*) Iuan [Claros. Tram. Vengan enhorabuena; vengan ellos en cien mil norabuenas. 25 Entran la Repulida, la Pizpita, la Mostrenca y el rufian Iuan Claros. Iuan. En las mismas esté mi sor Trampagos. Rep. ¡Quiera el cielo 30 mudar su escuridad en luz clarissima!
DEL RVFIAN VIVDO p. 27 Piz. Dessollado le viessen ya mis lumbres de aquel pellejo lobrego y escuro. Mos. ¡Iesus, y qué fantasma noturnina! ¡Quitenmele delante! Vad. ¡Melindricos! 5 Tram. Fuera yo vn Polifemo, vn antropofago, vn troglodita, vn barbaro Zoylo, vn cayman, vn caribe, vn comeuiuos, si de otra suerte me adornara, en [tiempo 10 de tamaña desgracia. Iuan. Razon tiene. Tram. ¡He perdido vna mina potosisca, vn muro de la yedra de mis faltas, vn arbol de la sombra de mis ansias! 15 Iuan. Era la Pericona vn poço de oro. Tram. Sentarse a prima noche, y, a las horas que se echa el golpe (*), hallarse con [sesenta numos (*) en quartos, ¿por ventura es 20 [barro? Pues todo esto perdi en la que ya [pudre. Rep. Confiesso mi pecado: siempre tuue embidia a su no vista diligencia. 25 No puedo mas; yo hago lo que puedo, pero no lo que quiero. Piz. No te penes, pues vale mas aquel que Dios ayuda que el que mucho madruga; ya me 30 [entiendes. Vad. El refran vino aqui como de molde;
ENTREMES p. 28 tal os de Dios el sueño, mentecatas. Mos. Nacidas somos (*); no hizo Dios a nadie a quien desamparasse. Poco valgo; pero, en fin, como y ceno, y a mi [cuyo (*) 5 le traygo mas vestido que vn [palmito (*). Ninguna es fea como tenga brios; feo es el diablo. Vad. Alega la Mostrenca 10 muy bien de su derecho, y alegara mejor si se añadiera el ser muchacha y limpia, pues lo es por todo estremo. Ruf. En el que está Trampagos me da [lástima. 15 Tram. Vestime este capuz; mis dos lanternas conuerti en alquitaras. Vad. ¿De aguardiente? Tram. ¿Pues tanto cuelo yo, hi de malicias? Vad. A quatro lauanderas de la puente 20 puede dar quinze y falta en la [colambre; miren qué ha de llorar, sino agua [ardiente. Iuan. Yo soy de parecer que el gran 25 [Trampagos ponga silencio a su contino llanto y buelua al sicut erat in principio, digo, a sus oluidadas alegrias, y tome prenda que las suyas quite: 30 que es bien que el viuo vaya a la [hogaza,
DEL RVFIAN VIVDO p. 29 como el muerto se va a la sepultura. Rep. Zonçorino Caton (*) es Chiquiznaque. Piz. Pequeña soy, Trampagos, pero grande tengo la voluntad para seruirte; no tengo cuyo, y tengo ochenta 5 [cobas (*). Rep. Yo ciento, y soy dispuesta y nada [lerda. Mos. Veynte y dos tengo yo, y aun [ventiquatro, 10 y no soy mema. Rep. ¡O mi Iezuz! ¿Qué es esto? ¡Contra mi la Pizpita y la Mostrenca! ¿En tela (*) quieres competir conmigo, culebrilla de alambre, y tu, pazguata? 15 Piz. ¡Por vida de los huessos de mi abuela, doña Maribobales, mondanispolas, que no la estimo en vn feluz (*) [morisco! ¿Han visto el angel tonto almidonado, 20 cómo quiere empinarse sobre todas? Mos. Sobre mi no, a lo menos: que no sufro carga que no me ajuste y me [conuenga. Iuan. Aduiertan que defiendo a la Pizpita. 25 Ruf. Consideren que está la Repulida debaxo de las alas de mi amparo. Vad. ¡Aqui fue Troya; aqui se hazen rajas; los de las cachas amarillas (*) salen; aqui otra vez fue Troya! 30 Rep. Chiquiznaque, no he menester que nadie me defienda;
ENTREMES p. 30 aparta, tomaré yo la vengança, rasgando con mis manos pecadoras la cara de membrillo quartanario. Iuan. ¡Repulida, respeto al gran Iuan Claros! Piz. ¡Dexala venga; dexala que llegue 5 essa cara de masa mal sobada! Entra vno muy alborotado. Vno. ¡Iuan Claros, la justicia, la justicia; el alguazil de la justicia viene la calle abaxo! 10 Entrase luego. Iuan. ¡Cuerpo de mi padre! No paro mas aqui. Tram. Tenganse todos; ninguno se alborote, que es mi amigo 15 el alguazil; no ay que tenerle miedo. Torna a entrar. Vno. No viene aca; la calle abaxo cuela. Vase. Ruf. El alma me temblaua ya en las carnes, 20 porque estoy desterrado. Tram. Aunque viniera, no nos hiziera mal; yo lo se cierto: que no puede chillar, porque está [vntado (*). 25 Vad. Cesse, pues, la pendencia, y mi sor sea el que escoja la prenda que le quadre
DEL RVFIAN VIVDO p. 31 o le esquine (*) mejor. Rep. Yo soy contenta. Piz. Y yo tambien. Mos. Y yo. Vad. Gracias al cielo, 5 que e hallado a tan gran mal tan gran [remedio. Tram. Aburrome y escojo. Mos. Dios te guie. Rep. Si te aburres, Trampagos, la escogida 10 tambien será aburrida. Tram. Errado anduue; sin aburrirme escojo. Mos. Dios te guie. [Tram.] Digo que escojo aqui a la Repulida. 15 Iuan. Con su pan se la coma, Chiquiznaque. Ruf. Y aun sin pan: que es sabrosa en [qualquier modo. Rep. Tuya soy; ponme vn clauo y vna S (*) en estas dos mexillas. 20 Piz. ¡O hechizera! Mos. No es sino venturosa; no la embidies, porque no es muy catolico [Trampagos, pues ayer enterró a la Pericona, 25 y oy la tiene oluidada. Rep. Muy bien dizes. Tram. Este capuz arruga, Vademecum, y dile al padre (*) que sobre el te [preste 30 vna dozena de reales. Vad. Creo
ENTREMES p. 32 que tengo yo catorze. Tram. Luego luego parte, y trae seys açumbres de lo caro. Alas pon en los pies. Vad. Y en las espaldas. 5 Entrase Vademecun con el capuz, y queda en cuerpo Trampagos. Tram. Por Dios, que si durara la vayeta, que me pudieran enterrar mañana. Rep. ¡Ay, lumbre destas lumbres, que son 10 [tuyas, y quán mejor estás en este trage que en el otro, sombrio y malenconico! Entran dos musicos sin guitarras. Mus. Tras el olor del jarro nos venimos 15 yo y mi compadre. Tram. En hora buena sea. ¿Y las guitarras? Mus. 1. En la tienda quedan; vaya por ellas Vademecum. 20 Mus. 2. Vaya... Mas yo quiero yr por ellas. Mus. 1. De camino, Entrase el vn musico. diga a mi oyslo (*) que, si viene alguno 25 al rapio rapis (*), que me aguarde vn [poco, que no hare sino colar seys tragos y cantar dos tonadas y partirme:
DEL RVFIAN VIVDO p. 33 que ya el señor Trampagos, segun [muestra, está para tomar armas de gusto. Buelue Vademecum. Vad. Ya está en el antesala el jarro. 5 Tram. Trayle. Vad. No tengo taça. Tram. Ni Dios te la depare (*). ¿El cuerno de orinar (*) no está [estrenado? 10 Traele. ¡Que te maldiga el cielo santo! Que eres bastante a deshonrar vn [duque. Vad. Sossieguese, que no ha de faltar copa, y aun copas, aunque sean de 15 [sombreros. [Aparte.] A buen seguro que este es [churrullero (*). Entra vno como cautiuo, con vna cadena al ombro, y ponese a mirar a todos muy atento, y todos a el. 20 Rep. ¡Iesus! ¿Es vision esta? ¿Qué es [aquesto? ¿No es este Escarraman? (*) El es, sin [duda. ¡Escarraman del alma, dame, amores, 25 essos braços, coluna de la hampa! Tram. ¡O Escarraman, Escarraman amigo! ¿Cómo es esto? ¿A dicha eres estatua? Rompe el silencio, y habla a tus [amigos. 30
ENTREMES p. 34 Piz. ¿Qué traxe es este, y qué cadena es [esta? ¿Eres fantasma, a dicha? Yo te toco, y eres de carne y huesso. Mos. El es, amiga; 5 no lo puede negar, aunque mas calle. Esc. Yo soy Escarraman; y esten atentos al cuento breue de mi larga historia. Buelue el barbero con dos guitarras, y da la vna al compañero. 10 Dio la galera al traste en Berueria, donde la furia de vn juez me puso por espalder (*) de la siniestra vanda; mudé de cautiuerio y de ventura; quedé en poder de turcos por esclauo; 15 de alli a dos meses, como el cielo [plugo, me leuanté con vna galeota; cobré mi libertad, y ya soy mio; hize voto y promessa inuiolable 20 de no mudar de ropa ni de carga hasta colgarla de los muros santos de vna deuota ermita que en mi tierra llaman de San Millan de la Cogolla; y este es el cuento de mi estraña 25 [historia, digna de atesorarla en mi memoria. ¿La Mendez (*) no estara ya de [prouecho? ¿Viue? 30 Iuan. Y está en Granada a sus anchuras.
DEL RVFIAN VIVDO p. 35 Ruf. ¡Alli le duele al pobre todauia! Esc. ¿Qué se ha dicho de mi en aqueste [mundo, en tanto que en el otro me han tenido mis desgracias y gracia? 5 Mos. Cien mil cosas (*); ya te han puesto en la horca los [farsantes (*). Piz. Los muchachos han hecho pepitoria de todas tus medulas (*) y tus huessos. 10 Rep. Hante buelto diuino; ¿qué mas quieres? Ruf. Cantante por las plaças, por las calles; baylante en los teatros y en las casas; has dado que hazer a los poetas mas que dio Troya al mantuano Titiro. 15 Iuan. Oyente resonar en los establos. Rep. Las fregonas te alaban en el rio; los moços de cauallos te almohaçan. Ruf. Tundete el tundidor con sus tixeras; muy mas que el potro ruzio (*) eres 20 [famoso. Mos. Han passado a las Indias tus [palmeos (*), en Roma se han sentido tus [desgracias, 25 y hante dado botines sine numero. Vad. Por Dios, que te han molido como [alheña (*), y te han desmenuzado como flores, y que eres mas sonado y mas mocoso 30 que vn relox y que vn niño de dotrina. De ti han dado querella todos quantos
ENTREMES p. 36 bayles passaron en la edad del gusto, con apretada y dura residencia; pero lleuóse el tuyo la excelencia. Esc. Tenga yo fama, y haganme pedaços. De Epheso el templo abrasaré por 5 [ella. Tocan de improuiso los musicos, y comiençan a cantar este romance: [Mus.] “Ya salio de las gurapas (*) el valiente Escarraman, 10 para assombro de la gura (*) y para bien de su mal.” Esc. ¿Es aquesto brindarme, por ventura? ¿Piensan se me ha oluidado el [regodeo? 15 Pues mas ligero vengo que solia. Si no, toquen, y vaya, y fuera ropa (*). Piz. ¡O flor y fruto de los baylarines, y qué bueno has quedado! Vad. Suelto y limpio. 20 Iuan. El honrará las bodas de Trampagos. Esc. Toquen; veran que soy hecho de [azogue. Mus. Vayanse todos por lo que cantare, y no será possible que se yerren. 25 Esc. Toquen, que me deshago y que me [bullo. Rep. Ya me muero por verle en la [estacada. Mus. Esten alerta todos. 30 Ruf. Ya lo estamos.
DEL RVFIAN VIVDO p. 37 Cantan. [Mus.] “Ya salio de las gurapas el valiente Escarraman, para assombro de la gura y para bien de su mal. 5 Ya buelue a mostrar al mundo su felice habilidad, su ligereza y su brio y su presencia real. Pues falta la Coscolina, 10 supla agora en su lugar la Repulida olorosa, mas que la flor de azahar; y, en tanto que se remonda la Pizpita sin ygual, 15 de la gallarda (*) el passeo nos muestre aqui Escarraman.” Tocan la gallarda; danzala Escarraman, que le ha de hazer el baylarin, y, en auiendo hecho vna mudança, prosiguese el romance. 20 “La Repulida comiençe, con su brio, a rastrear (*), pues ella fue la primera que nos le vino a mostrar. Escarraman la acompañe, 25 la Pizpita otro que tal, Chiquiznaque y la Mostrenca, con Iuan Claros el galan. ¡Viue Dios, que va de perlas! No se puede dessear 30
ENTREMES p. 38 mas ligereza o mas garuo, mas certeza o mas compas. ¡A ello, hijos, a ello! No se pueden alabar otras ninfas ni otros rufos 5 que nos pueden ygualar. ¡O, qué desmayar de manos! ¡O, qué huyr y qué juntar! ¡O, qué nueuos laberintos, donde ay salir y ay entrar! 10 Muden el bayle a su gusto, que yo le sabre tocar: el canario o las gambetas, o al villano se lo dan, zarabanda o zambapalo, 15 el pesame dello y mas, el rey don Alonso el Bueno, gloria de la antiguedad.” (*) Esc. El canario, si le tocan, a solas quiero baylar. 20 Mus. Tocaréle yo de plata; tu de oro le baylarás. Toca el canario, y bayla solo Escarraman; y, en auiendole baylado, diga: Esc. Vaya el villano a lo burdo, 25 con la cebolla y el pan, y acompañenme los tres. Mus. Que te bendiga San Iuan. Baylan el villano, como bien saben, y, acabado el
DEL RVFIAN VIVDO p. 39 villano, pida Escarraman el bayle que quisiere, y, acabado, diga Trampagos: Tram. Mis bodas se han celebrado mejor que las de Roldan. Todos digan como digo: 5 ¡Viua, viua Escarraman! Todos. ¡Viua, viua!
p. 40
p. 41 ENTREMES DE LA eleccion de los alcaldes de Daganço (*). Salen el bachiller (*) Pesuña; Pedro Estornudo, escriuano; Panduro, regidor; y Alonso Algarroua, 5 regidor. Pan. Rellanense, que todo saldra a quaxo, si es que lo quiere el cielo benditissimo. Alg. Mas echemoslo a doze, y no se [venda (*). 10 [Pan.] Paz, que no será mucho que salgamos bien del negocio, si lo quiere el cielo. [Alg.] Que quiera o que no quiera, es lo que [importa. Pan. ¡Algarroua, la luenga se os deslizia! 15 Habrad acomedido y de buen rexo (*), que no me suenan bien essas palabras: “Quiera o no quiera el cielo.” Por San [Iunco (*), que, como presomis de resabido, 20 os arrojays a trochemoche en todo. Alg. Christiano viejo soy a todo ruedo (*), y creo en Dios a pies jontillas. Bach. Bueno;
ENTREMES p. 42 no ay mas que dessear. Alg. Y si por suerte hablé mal, yo confiesso que soy ganso, y doy lo dicho por no dicho. Est. Basta; 5 no quiere Dios del pecador mas malo, sino que viua y se arrepienta. Alg. Digo que viuo y me arrepiento, y que [conozco 10 que el cielo puede hazer lo que el [quisiere, sin que nadie le pueda yr a la mano, especial quando llueue. Pan. De las nuues, 15 Algarroua, cae el agua, no del cielo. Alg. ¡Cuerpo del mundo! Si es que aqui [venimos a reprochar los vnos a los otros, diganmoslo, que a fe que no le falten 20 reproches a Algarroua a cada passo. Bach. Redeamus ad rem, señor Panduro y señor Algarroua; no se passe el tiempo en niñerias escusadas. ¿Iuntamonos aqui para disputas 25 impertinentes? Brauo caso es este, que siempre que Panduro y Algarroua estan juntos, al punto se leuantan entre ellos mil borrascas y tormentas de mil contraditorias intenciones. 30 Est. El señor bachiller Pesuña tiene demasiada razon. Vengase al punto,
DE LOS ALCALDES DE DAGANÇO p. 43 y mirese qué alcaldes nombraremos para el año que viene, que sean tales, que no los pueda calumniar Toledo, sino que los confirme y de por [buenos, 5 pues para esto ha sido nuestra junta. Pan. De las varas ay quatro pretensores: Iuan Berrocal, Francisco de Humillos, Miguel Iarrete y Pedro de la Rana, hombres todos de chapa (*) y de 10 [caletre, que pueden gouernar, no que a [Daganço (*), sino a la misma Roma. Alg. A Romanillos. 15 Est. ¿Ay otro apuntamiento? ¡Por San [Pito (*), que me salga del corro! Alg. Bien parece que se llama Estornudo el escriuano, 20 que assi se le encarama y sube el [humo. Sossieguese, que yo no dire nada. Pan. ¿Hallarse han, por ventura, en todo el [sorbe...? 25 Alg. ¿Qué es sorbe? ¿Sorbehueuos? Orbe [diga el discreto Panduro, y serle ha sano. Pan. Digo que en todo el mundo no es [possible 30 que se hallen quatro ingenios como [aquestos
ENTREMES p. 44 de nuestros pretensores. Alg. Por lo menos, yo se que Berrocal tiene el mas lindo distinto (*)... Est. ¿Para qué? 5 Alg. Para ser sacre (*) en esto de mojon (*) y catauinos. En mi casa prouo los dias passados vna tinaja, y dixo que sabía el claro vino a palo, a cuero y hierro. 10 Acabó la tinaja su camino, y hallóse en el assiento della vn palo pequeño, y del prendia vna correa de cordouan y vna pequeña llaue (*). Est. ¡O rara habilidad! ¡O raro ingenio! 15 Bien puede gouernar el que tal sabe a Alanis y a Cazalla, y aun a [Esquiuias (*). Alg. Miguel Iarrete es aguila. Bach. ¿En qué modo? 20 Alg. En tirar con vn arco de bodoques (*). Bach. ¿Qué? ¿Tan certero es? Alg. Es de manera, que, si no fuesse porque los mas tiros se da en la mano izquierda, no auria 25 [pajaro en todo este contorno. Bach. Para alcalde, es rara habilidad y necessaria. Alg. ¿Qué dire de Francisco de Humillos? 30 Vn çapato remienda como vn sastre. Pues Pedro de la Rana, no ay memoria
DE LOS ALCALDES DE DAGANÇO p. 45 que a la suya se yguale: en ella tiene del antiguo y famoso perro de Alua todas las coplas, sin que letra falte (*). Pan. Este lleua mi voto. Est. Y aun el mio. 5 Alg. A Berrocal me atengo. Bach. Yo a ninguno, si es que no dan mas prueuas de su [ingenio, a la jurisprudencia encaminadas. 10 Alg. Yo dare vn buen remedio, y es [aqueste: hagan entrar los quatro pretendientes, y el señor bachiller Pesuña puede examinarlos, pues del arte sabe, 15 y, conforme a su ciencia, assi veremos quién podra ser nombrado para el [cargo. Est. ¡Viue Dios, que es rarissima [aduertencia! 20 Pan. Auiso es que podra seruir de arbitrio para su Iamestad: que, como en corte ay potramedicos, aya potraalcaldes. Alg. Prota (*), señor Panduro, que no potra. Pan. Como vos no ay friscal en todo el 25 [mundo. Alg. Fiscal, ¡pese a mis males! Est. ¡Por Dios santo, que es Algarroua impertinente! Alg. Digo 30 que, pues se haze examen de [barberos,
ENTREMES p. 46 de herradores, de sastres, y se haze de zirujanos y otras zarandajas, tambien se examinassen para alcaldes, y, al que se hallasse suficiente y habil para tal menester, que se le diesse 5 carta de examen, con la qual podria el tal examinado remediarse. Porque, de lata en vna blanca caxa la carta acomodando merecida, a tal pueblo podra llegar el pobre 10 que le pesen a oro: que ay ogaño carestia de alcaldes de caletre en lugares pequeños casi siempre. Bach. Ello está muy bien dicho y bien [pensado. 15 Llamen a Berrocal; entre, y veamos dónde llega la raya de su ingenio. Alg. Humillos, Rana, Berrocal, Iarrete, los quatro pretensores se han entrado; Entran estos quatro labradores. 20 ya los tienes presentes. Bach. Bien venidos sean vuessas mercedes. Ber. Bien hallados vuessas mercedes sean. 25 Pan. Acomodense, que assientos sobran. Hum. Sientome y me siento. Iar. Todos nos sentaremos, Dios loado. Ran. ¿De qué os sentis, Humillos? 30 Hum. De que vaya
DE LOS ALCALDES DE DAGANÇO p. 47 tan a la larga nuestro nombramiento. ¿Hemoslo de comprar a gallipauos, a cantaros de arrope y a [abieruadas (*), y botas de lo añexo (*) tan crecidas, 5 que se arremetan a ser cueros? [Diganlo, y pondrase remedio y diligencia. Bach. No ay sobornos aqui; todos estamos de vn comun parecer, y es que, el que 10 [fuere mas habil para alcalde, esse se tenga por escogido y por llamado. Ran. Bueno; yo me contento. 15 Ber. Y yo. Bach. Mucho en buen hora. Hum. Tambien yo me contento. Iar. Dello gusto. Bach. ¿Vaya de examen, pues? 20 Hum. De examen venga. Bach. ¿Sabeys leer, Humillos? Hum. No, por cierto, ni tal se prouará que en mi linage aya persona tan de poco assiento, 25 que se ponga a aprender essas [quimeras, que lleuan a los hombres al [brasero, y a las mugeres a la casa llana (*). 30 Leer no se; mas se otras cosas tales, que lleuan al leer ventajas muchas.
ENTREMES p. 48 Bach. ¿Y quáles cosas son? Hum. Se de memoria todas quatro oraciones, y las rezo cada semana quatro y cinco vezes. Ran. ¿Y con esso pensays de ser alcalde? 5 Hum. Con esto, y con ser yo christiano viejo, me atreuo a ser vn senador romano. Bach. Está muy bien. Iarrete diga agora qué es lo que sabe. Iar. Yo, señor Pesuña, 10 se leer, aunque poco; deletreo y ando en el beaba bien ha tres [meses, y en cinco mas dare con ello a vn cabo; y, ademas desta ciencia que ya aprendo, 15 se calçar vn arado brauamente, y herrar casi en tres horas quatro [pares de nouillos briosos y cerreros (*); soy sano de mis miembros, y no tengo 20 sordez ni cataratas, tos ni reumas, y soy christiano viejo como todos, y tiro con vn arco como vn Tulio. Alg. ¡Raras habilidades para alcalde, necessarias y mucha[s]! 25 Bach. Adelante. ¿Qué sabe Berrocal? Ber. Tengo en la lengua toda mi habilidad, y en la garganta; no ay mojon en el mundo que me 30 [llegue: sesenta y seys sabores estampados
DE LOS ALCALDES DE DAGANÇO p. 49 tengo en el paladar, todos vinaticos. Alg. ¿Y quiere ser alcalde? Ber. Y lo requiero; pues quando estoy armado a lo de [Baco, 5 assi se me aderezan los sentidos, que me parece a mi que en aquel punto podria prestar leyes a Licurgo y limpiarme con Bartulo. Pan. ¡Passito, 10 que estamos en concejo! Ber. No soy nada melindroso ni puerco; sólo digo que no se me malogre mi justicia, que echaré el bodegon por la ventana. 15 Bach. ¿Amenazas aqui? ¡Por vida mia, mi señor Berrocal, que valen poco! ¿Qué sabe Pedro Rana? Ran. Como Rana, aure de cantar mal; pero, con todo, 20 dire mi condicion, y no mi ingenio. Yo, señores, si acaso fuesse alcalde, mi vara no sería tan delgada como las que se vsan de ordinario: de fina encina o de vn roble la haria, 25 y gruessa de dos dedos, temeroso que no me la encoruasse el dulce peso de vn bolson de ducados, ni otras [dadiuas, o ruegos, o promessas, o fauores 30 que pessan como plomo, y no se [sienten
ENTREMES p. 50 hasta que os han brumado las [costillas del cuerpo y alma; y, junto con aquesto, sería bien criado y comedido, parte seuero y nada riguroso. 5 Nunca deshonraria al miserable que ante mi le truxessen sus delitos: que suele lastimar vna palabra de vn juez arrojado, de afrentosa, mucho mas que lastima su sentencia, 10 aunque en ella se intime cruel [castigo. No es bien que el poder quite la [criança, ni que la sumission de vn delinquente 15 haga al juez soberuio y arrogante (*). Alg. ¡Viue Dios, que ha cantado nuestra [Rana mucho mejor que vn cisne quando [muere! 20 Pan. Mil sentencias ha dicho censorinas. Alg. De Caton Censorino: bien ha dicho el regidor Panduro. Pan. Reprochadme. Alg. Su tiempo se vendra. 25 Est. Nunca aca venga. ¡Terrible inclinacion es, Algarroua, la vuestra en reprochar! Alg. ¡No mas, so escriba! Est. ¡Qué escriba, fariseo! (*) 30 Bach. ¡Por San Pedro, que son muy demasiadas demasias
DE LOS ALCALDES DE DAGANÇO p. 51 estas! Alg. Yo me burlaua. Est. Y yo me burlo. Bach. Pues no se burlen mas, por vida mia. Alg. Quien miente, miente. 5 Est. Y quien verdad pronuncia, dize verdad. Alg. Verdad. Est. Pues punto en boca. Hum. Essos ofrecimientos que ha hecho Rana, 10 son desde lexos. A fe que si el [empuña (*) vara, que el se trueque, y sea otro [hombre del que aora parece. 15 Bach. Está de molde lo que Humillos ha dicho. Hum. Y mas añado: que, si me dan la vara, veran cómo no me mudo, ni trueco, ni me cambio. 20 Bach. Pues veys aqui la vara, y hazed quenta que soys alcalde ya. Alg. ¡Cuerpo del mundo! ¿La vara le dan çurda? Hum. ¿Cómo çurda? 25 Alg. ¿Pues no es çurda esta vara? Vn sordo [o mudo lo podra echar de ver desde vna legua. Hum. ¿Cómo, pues, si me dan çurda la [vara, 30 quieren que juzgue yo derecho? Est. El diablo
ENTREMES p. 52 tiene en el cuerpo este Algarroua; [miren dónde jamas se han visto varas çurdas. Entra vno. Vno. Señores, aqui estan vnos gitanos, 5 con vnas gitanillas milagrosas, y, aunque la ocupacion se les ha dicho en que estan sus mercedes, todauia porfian que han de entrar a dar [solacio (*) 10 a sus mercedes. Bach. Entren, y veremos si nos podran seruir para la fiesta del Corpus, de quien yo soy [mayordomo. 15 Pan. Entren mucho en buen hora. Ber. Entren luego. Hum. Por mi, ya los desseo. Iar. Pues yo, ¡pajas! (*) Ran. ¿Ellos no son gitanos? Pues aduiertan 20 que no nos hurten las narizes. Vno. Ellos, sin que los llamen, vienen; ya estan [dentro. Entran los musicos de gitanos, y dos gitanas bien 25 adereçadas, y al son deste romance, que han de cantar los musicos, ellas dancen. [Mus.] “Reuerencia os haze el cuerpo, regidores de Daganço, hombres buenos de repente, 30
DE LOS ALCALDES DE DAGANÇO p. 53 hombres buenos de pensado, de caletre preuenidos para proueer los cargos que la ambicion solicita entre moros y christianos. 5 Parece que os hizo el cielo, el cielo, digo, estrellado, Sansones para las letras, y para las fuerças, Bartulos.” Iar. Todo lo que se canta toca historia. 10 Hum. Ellas y ellos son vnicos y ralos (*). Alg. Algo tienen de espessos. Bach. Ea, sufficit. Mus. “Como se mudan los vientos, como se mudan los ramos, 15 que, desnudos en inuierno, se visten en el verano, mudaremos nuestros bayles por puntos y a cada passo, pues mudarse las mugeres 20 no es nueuo ni estraño caso. ¡Viuan de Daganço los regidores, que parecen palmas, puesto que son [robles!” Baylan. 25 Iar. ¡Braua troua, por Dios! Hum. Y muy sentida. Ber. Estas se han de imprimir, para que [quede memoria de nosotros en los siglos 30 de los siglos. Amén. Bach. Callen, si pueden.
ENTREMES p. 54 Mus. “Viuan y reuiuan, y en siglos velozes del tiempo los dias passen con las noches, sin trocar la edad, 5 que treynta años forme, ni tocar las hojas de sus alcornoques. Los vientos que anegan, si contrarios corren, 10 qual zefiros blandos en sus mares soplen. “¡Viuan de Daganço los regidores, que palmas parecen, puesto que son [robles!” 15 Bach. El estriuillo, en parte, me desplaze; pero, con todo, es bueno. Ber. Ea, callemos. Mus. “Pisaré yo el poluico, atan (*) menudico; 20 pisaré yo el poluó, atan menudó” (*). Pan. Estos musicos hazen pepitoria de su cantar. Hum. Son diablos los gitanos. 25 Mus. “Pisaré yo la tierra, por mas que esté dura, puesto que me abra en ella amor sepultura, pues ya mi buena ventura 30 amor la pisó, atan menudó.
DE LOS ALCALDES DE DAGANÇO p. 55 Pisaré yo lozana el mas duro suelo, si en el acaso pisas el mal que rezelo. Mi bien se ha passado en buelo, 5 y el poluo dexó, atan menudó.” Entra vn sotasacristan muy mal endeliñado (*). Sac. Señores regidores, ¡boto a ...! Digo que es de vellacos tanto passatiempo. 10 ¿Assi se rige el pueblo, noramala, entre guitarras, bayles y bureos? Bach. Agarradle, Iarrete. Iar. Ya le agarro. Bach. Traygan aqui vna manta, que, por 15 [Christo, que se ha de mantear este vellaco, necio, desuergonçado e insolente, y atreuido ademas. Sac. Oygan, señores. 20 Alg. Boluere con la manta a las volanças (*). Entrase Algarroua. Sac. Miren que les intimo que soy presbiter. Bach. ¿Tu presbitero, infame? Sac. Yo presbitero, 25 o de prima tonsura, que es lo mismo. Pan. Agora lo veredes, dixo Agraxes. Sac. No ay Agraxes aqui. Pan. Pues aurá graxos
ENTREMES p. 56 que te piquen la lengua y aun los [ojos. Ran. Dime, desuenturado: ¿qué demonio se reuistio en tu lengua? ¿Quién te [mete 5 a ti en reprehender (*) a la justicia? ¿Has tu de gouernar (*) a la republica? Metete en tus campanas y en tu oficio; dexa a los que gouiernan, que ellos [saben 10 lo que han de hazer mejor que no [nosotros: si fueren malos, ruega por su [enmienda; si buenos, porque Dios no nos los 15 [quite. Bach. Nuestro Rana es vn santo y vn [bendito. Buelue Algarroua; trae la manta. Alg. No ha de quedar por manta. 20 Bach. Asgan, pues, todos, sin que queden gitanos ni gitanas. ¡Arriba, amigos! Sac. ¡Por Dios, que va de veras! (*) ¡Biue Dios, si me enojo, que bonito 25 soy yo para estas burlas! ¡Por San [Pedro, que estan descomulgados (*) todos [quantos han tocado los pelos de la manta! 30 Ran. Basta, no mas; aqui cesse el castigo,
DE LOS ALCALDES DE DAGANÇO p. 57 que el pobre deue estar arrepentido. Sac. Y molido, que es mas. De aqui [adelante, me coseré la boca con dos cabos de çapatero. 5 Ran. Aquesso es lo que importa. Bach. Venganse los gitanos a mi casa, que tengo qué dezilles. Git. Tras ti vamos. Bach. Quedarse ha la eleccion para mañana, 10 y desde luego doy mi boto a Rana. Git. ¿Cantaremos, señor? Bach. Lo que quisieredes. Pan. No ay quien cante qual nuestro Rana [canta. 15 Iar. No solamente canta, sino encanta. Entranse cantando: “Pisaré yo el poluico...”
p. 58
p. 59 ENTREMES DE LA guarda cuydadosa (*). Sale vn soldado a lo picaro (*), con vna muy mala vanda y vn antojo, y detras del vn mal sacristan. Sol. ¿Qué me quieres, sombra vana? 5 Sac. No soy sombra vana, sino cuerpo [mazizo. Sol. Pues, con todo esso, por la fuerça de mi desgracia te conjuro que me digas quién eres, y qué es lo que buscas por 10 esta calle. Sac. A esso te respondo, por la fuerça de mi dicha, que soy Lorenço Pasillas, sotasacristan desta parroquia, y busco en esta calle lo que hallo, y tu buscas 15 y no hallas. Sol. ¿Buscas, por ventura, a Cristinica, la fregona desta casa? Sac. Tu dixisti. Sol. Pues ven aca, sotasacristan de Satanas. 20 Sac. Pues voy alla, cauallo de Ginebra (*). Sol. Bueno: sota y cauallo; no falta sino el rey para tomar las manos (*). Ven aca, digo otra vez. ¿Y tu no sabes, Pasillas, que passado te vea yo con vn chuzo, 25 que Christinica es prenda mia?
ENTREMES p. 60 Sac. ¿Y tu no sabes, pulpo vestido, que essa prenda la tengo yo rematada, que está por sus cauales y por mia? Sol. ¡Viue Dios, que te de mil cuchilladas y que te haga la cabeça pedazos! 5 Sac. Con las que le cuelgan dessas calças, y con los desse vestido, se podra entretener, sin que se meta con los de mi cabeça. Sol. ¿Has hablado alguna vez a Cristina? 10 Sac. Quando quiero. Sol. ¿Qué dadiuas le has hecho? Sac. Muchas. Sol. ¿Quántas, y quáles? Sac. Dile vna destas caxas de carne de 15 membrillo muy grande, llena de cercenaduras de ostias blancas como la misma nieue, y de añadidura, quatro cabos de velas de cera, assimismo blancas como vn armiño. 20 Sol. ¿Qué mas le has dado? Sac. En vn villete embueltos, cien mil desseos de seruirla. Sol. Y ella, ¿cómo te a correspondido? Sac. Con darme esperanças propinquas de 25 que ha de ser mi esposa. Sol. ¿Luego no eres de Epistola? (*) Sac. Ni aun de completas. Motilon (*) soy, y puedo casarme cada y quando me viniere en voluntad, y presto lo veredes. 30 Sol. Ven aca, motilon arrastrado; respondeme a esto que preguntarte quiero.
DE LA GVARDA CVYDADOSA p. 61 Si esta mochacha ha correspondido tan altamente, lo qual yo no creo, a la miseria de tus dadiuas, ¿cómo correspondera a la grandeza de las mias? Que el otro dia le embié vn villete 5 amoroso, escrito, por lo menos, en vn reues de vn memorial que di a Su Magestad significandole mis seruicios y mis necessidades presentes --que no cae en mengua el soldado que dize 10 que es pobre--, el qual memorial salio decretado y remitido al limosnero mayor. Y sin atender a que, sin duda alguna, me podia valer quatro o seis reales, con liberalidad increyble y con 15 desenfado notable, escriui en el reues del, como he dicho, mi villete, y se que de mis manos pecadoras llegó a las suyas casi santas. Sac. ¿Hasle embiado otra cosa? 20 Sol. Suspiros, lagrimas, sollozos, parasismos, desmayos, con toda la caterua de las demonstraciones necessarias que para descubrir su passion los buenos enamorados vsan y deuen de vsar 25 en todo tiempo y sazon. Sac. ¿Hasle dado alguna musica concertada? Sol. La de mis lamentos y congoxas, la(s) de mis ansias y pesadumbres. 30 Sac. Pues a mi me ha acontecido darsela con mis campanas a cada passo, y
ENTREMES p. 62 tanto, que tengo enfadada a toda la vezindad con el continuo ruydo que con ellas hago, sólo por darle contento y porque sepa que estoy en la torre ofreciendome a su seruicio; y, aunque 5 aya de tocar a muerto, repico a visperas solenes. Sol. En esso me lleuas ventaja, porque no tengo qué tocar, ni cosa que lo valga. Sac. ¿Y de qué manera ha correspondido 10 Cristina a la infinidad de tantos seruicios como le has hecho? Sol. Con no verme, con no hablarme, con maldezirme quando me encuentra por la calle, con derramar sobre mi las 15 labaças (*) quando jabona y el agua de fregar quando friega; y esto es cada dia, porque todos los dias estoy en esta calle y a su puerta; porque soy su guarda cuydadosa; soy, en fin, el 20 perro del hortelano, &c. (*) Yo no la gozo, ni ha de gozarla ninguno mientras yo viuiere; por esso, vayase de aqui el señor sotasacristan, que, por auer tenido y tener respeto a las órdenes 25 que tiene, no le tengo ya rompidos los cascos. Sac. A rompermelos como estan rotos essos vestidos, bien rotos estuuieran. Sol. El abito no haze al monge; y tanta 30 honra tiene vn soldado roto por causa de la guerra, como la tiene vn colegial
DE LA GVARDA CVYDADOSA p. 63 con el manto hecho hañicos, porque en el se muestra la antiguedad de sus estudios. Y vayase, que hare lo que dicho tengo. Sac. ¿Es porque me ve sin armas? Pues 5 esperese aqui, señor guarda cuydadosa, y verá quién es Callejas. Sol. ¿Qué puede ser vn Pasillas? Sac. Aora lo veredes, dixo Agraxes. Entrase el sacristan. 10 Sol. ¡O mugeres, mugeres, todas, o las mas, mudables y antojadizas! Dexas, Cristina, a esta flor, a este jardin de la soldadesca, y acomodaste con el muladar de vn sotasacristan, pudiendo 15 acomodarte con vn sacristan entero, y aun con vn canonigo. Pero yo procuraré que te entre en mal prouecho, si puedo, aguando tu gusto, con ojear desta calle y de tu puerta los que 20 imaginare que por alguna via pueden ser tus amantes, y assi vendre a alcançar nombre de la guarda cuydadosa. Entra vn moço con su caxa y ropa verde, como estos 25 que piden limosna para alguna imagen. Moço. Den, por Dios, para la lampara del azeyte de Señora Santa Luzia, que les guarde la vista de los ojos. ¡A de casa! ¿Dan la limosna? 30
ENTREMES p. 64 Sol. ¡Ola, amigo Santa Luzia! Venid aca. ¿Qué es lo que quereis en essa casa? Moço. ¿Ya vuessa merced no lo ve? Limosna para la lampara del azeyte de Señora Santa Luzia. 5 Sol. ¿Pedis para la lampara, o para el azeyte de la lampara? Que, como dezis limosna para la lampara del azeyte, parece que la lampara es del azeyte, y no el azeyte de la lampara. 10 Moço. Ya todos entienden que pido para azeyte de la lampara, y no para la lampara del azeyte. Sol. ¿Y suelenos dar limosna en esta casa? Moço. Cada dia, dos marauedis. 15 Sol. ¿Y quién sale a daroslos? Moço. Quien se halla mas a mano; aunque las mas vezes sale vna fregonzita que se llama Cristina, bonita como vn oro. Sol. ¿Assi que es la fregonzita bonita como 20 vn oro? Moço. Y como vnas pelrras. Sol. ¿De modo que no os parece mal a vos la muchacha? Moço. Pues aunque yo fuera hecho de leño, 25 no pudiera parecerme mal. Sol. ¿Cómo os llamays? Que no querria bolueros a llamar Santa Luzia. Moço. Yo, señor, Andres me llamo. Sol. Pues, señor Andres, esté en lo que 30 quiero dezirle: tome este quarto de a ocho, y haga cuenta que va pagado
DE LA GVARDA CVYDADOSA p. 65 por quatro dias de la limosna que le dan en esta casa y suele recebir por mano de Cristina, y vayase con Dios, y seale auiso que por quatro dias no buelua a llegar a esta puerta ni por 5 lumbre, que le rompere las costillas a cozes. Moço. Ni aun boluere en este mes, si es que me acuerdo. No tome vuessa merced pesadumbre, que ya me voy. 10 Vase. Sol. No sino dormios, guarda cuydadosa. Extra otro moço vendiendo y pregonando tranzaderas, olanda de Cambray, randas de Flandes y hilo portugues (*). 15 Vno. ¿Compran tranzaderas, randas de Flandes, olanda, cambray, hilo portugues? Cristina, a la ventana. Cris. ¡Hola, Manuel! ¿Traeys viuos para vnas camisas? 20 Vno. Si traygo, y muy buenos. Cris. Pues entra, que mi señora los ha menester. Sol. ¡O estrella de mi perdicion, antes que norte de mi esperança! Tranzaderas, o 25 como os llamays, ¿conoceys aquella donzella que os llamó desde la ventana?
ENTREMES p. 66 Vno. Si conozco. Pero ¿por qué me lo pregunta vuessa merced? Sol. ¿No tiene muy buen (*) rostro y muy buena gracia? Vno. A mi assi me lo parece. 5 Sol. Pues tambien me parece a mi que no entre dentro dessa casa; si no, ¡por Dios, de molelle los huessos, sin dexarle ninguno sano! Vno. ¿Pues no puedo yo entrar adonde me 10 llaman para comprar mi mercaderia? Sol. Vaya, no me replique, que hare lo que digo, y luego. Vno. ¡Terrible caso! ¡Passito, señor soldado, que ya me voy! 15 Vase Manuel. Cristina, a la ventana. Cris. ¿No entras, Manuel? Sol. Ya se fue Manuel, señora la de los viuos, y aun señora la de los muertos, 20 porque a muertos y a viuos tienes debaxo de tu mando y señorio. Cris. ¡Iesus, y qué enfadoso animal! ¿Qué quieres en esta calle y en esta puerta? Entrase Cristina. 25 Sol. ¡Encubriose y pusose mi sol detras de las nuues! Entra vn çapatero con vnas chinelas (*) pequeñas
DE LA GVARDA CVYDADOSA p. 67 nueuas en la mano, y, yendo a entrar en casa de Cristina, detienele el soldado. Sol. Señor bueno, ¿busca vuessa merced algo en esta casa? Zap. Si busco. 5 Sol. ¿Y a quién, si fuere possible saberlo? Zap. ¿Por qué no? Busco a vna fregona que está en esta casa, para darle estas chinelas que me mandó hazer. Sol. ¿De manera que vuessa merced es su 10 çapatero? Zap. Muchas vezes la he calçado. Sol. ¿Y hale de calçar aora estas chinelas? Zap. No será menester; si fueran çapatillos 15 de hombre, como ella los suele traer, si calçara. Sol. Y estas, ¿estan pagadas, o no? Zap. No estan pagadas: que ella me las ha de pagar agora. 20 Sol. ¿No me haria vuessa merced vna merced, que sería para mi muy grande, y es que me fiasse estas chinelas, dandole yo prendas que lo valiessen, hasta desde aqui a dos dias, que espero 25 tener dineros en abundancia? Zap. Si hare, por cierto. Venga la prenda: que, como soy pobre oficial, no puedo fiar a nadie. Sol. Yo le dare a vuessa merced vn 30 mondadientes que le estimo en mucho, y no le dexaré por vn escudo. ¿Dónde
ENTREMES p. 68 tiene vuessa merced la tienda, para que vaya a quitarle? Zap. En la calle Mayor, en vn poste de aquellos; y llamome Iuan Iuncos. Sol. Pues, señor Iuan Iuncos, el mondadientes 5 es este, y estimele vuessa merced en mucho, porque es mio. Zap. ¿Pues vna viznaga (*), que apenas vale dos marauedis, quiere vuessa merced que estime en mucho? 10 Sol. ¡O pecador de mi! No la doy yo sino para recuerdo de mi mismo, porque quando vaya a echar mano a la faldriquera y no halle la viznaga, me venga a la memoria que la tiene vuessa merced, 15 y vaya luego a quitalla. Si; a fe de soldado, que no la doy por otra cosa; pero si no está contento con ella, añadire esta vanda y este antojo: que al buen pagador no le duelen prendas. 20 Zap. Aunque çapatero, no soy tan descortes, que tengo de despojar a vuessa merced de sus joyas y preseas. Vuessa merced se quede con ellas, que yo me quedaré con mis chinelas, que es lo 25 que me está mas a cuento. Sol. ¿Quántos puntos tienen? Zap. Cinco escasos (*). Sol. Mas escaso soy yo, chinelas de mis entrañas, pues no tengo seis reales 30 para pagaros, chinelas de mis entrañas. Escuche vuessa merced, señor çapatero,
DE LA GVARDA CVYDADOSA p. 69 que quiero glossar aqui de repente este verso, que me ha salido medido: “Chinelas de mis entrañas.” Zap. ¿Es poeta vuessa merced? 5 Sol. Famoso, y agora lo verá; estéme atento. Chinelas de mis entrañas. Glossa. Es amor tan gran tirano, 10 que, oluidado de la fe que le guardo siempre en vano, oy con la funda de vn pie da a mi esperança de mano. Estas son vuestras hazañas, 15 fundas pequeñas y hurañas, que ya mi alma imagina que soys, por ser de Cristina, chinelas de mis entrañas. Zap. A mi poco se me entiende de trouas; 20 pero estas me han sonado tan bien, que me parecen de Lope (*), como lo son todas las cosas que son o parecen buenas. Sol. Pues, señor, ya que no lleua remedio 25 de fiarme estas chinelas, que no fuera mucho, y mas sobre tan dulces prendas, por mi mal halladas (*), lleuelo, a lo menos, de que vuessa merced me las guarde hasta desde aqui a dos dias, 30
ENTREMES p. 70 que yo vaya por ellas; y por aora, digo, por esta vez, el señor çapatero no ha de ver ni hablar a Cristina. Zap. Yo hare lo que me manda el señor soldado, porque se me trasluze de qué 5 pies coxea, que son dos: el de la necessidad y el de los zelos. Sol. Esse no es ingenio de çapatero, sino de colegial trilingue. Zap. ¡O zelos, zelos! ¡Quán mejor os llamaran 10 duelos, duelos! Entrase el çapatero. Sol. No sino no seais guarda, y guarda cuydadosa, y vereis cómo se os entra[n] mosquitos en la cueua donde está el 15 licor de vuestro contento. Pero ¿qué voz es esta? Sin duda, es la de mi Cristina, que se desenfada cantando quando barre o friega. Suenan dentro platos, como que friegan, y cantan: 20 Sacristan de mi vida, tenme por tuya, y, fiado en mi fe, canta alleluya. Sol. ¡Oydos que tal oyen! Sin duda, el 25 sacristan deue de ser el brinco de su alma. ¡O platera, la mas limpia que tiene, tuuo o tendra el kalendario de las fregonas! ¿Por qué, assi como limpias essa loça talaueril (*) que traes 30
DE LA GVARDA CVYDADOSA p. 71 entre las manos, y la buelues en bruñida y tersa plata, no limpias essa alma de pensamientos baxos y sotasacristaniles? Entra el amo de Cristina. 5 Amo. Galan, ¿qué quiere o qué busca a esta puerta? Sol. Quiero mas de lo que sería bueno, y busco lo que no hallo. Pero ¿quién es vuessa merced que me lo pregunta? 10 Amo. Soy el dueño desta casa. Sol. ¿El amo de Cristinica? Amo. El mismo. Sol. Pues lleguese vuessa merced a esta parte, y tome este emboltorio de 15 papeles, y aduierta que ay dentro van las informaciones de mis seruicios, con veynte y dos fees de veynte y dos generales debaxo de cuyos estandartes he seruido, amén de otras treynta y 20 quatro de otros tantos maestres de campo que se han dignado de honrarme con ellas. Amo. Pues no ha auido, a lo que yo alcanço, tantos generales ni maestres de 25 campo de infanteria española de cien años a esta parte. Sol. Vuessa merced es hombre pacífico, y no está obligado a entendersele mucho de las cosas de la guerra. Passe 30 los ojos por essos papeles, y verá en
ENTREMES p. 72 ellos, vnos sobre otros, todos los generales y maestres de campo que he dicho. Amo. Yo los doy por passados y vistos; pero ¿de qué sirue darme cuenta desto? 5 Sol. De que hallará vuessa merced por ellos ser possible ser verdad vna que agora dire, y es (*) que estoy consultado (*) en vno de tres castillos y plaças que estan vacas en el reyno de 10 Napoles, conuiene a saber: Gaeta, Barleta y Rijobes (*). Amo. Hasta agora, ninguna cosa me importa a mi estas relaciones que vuessa merced me da. 15 Sol. Pues yo se que le han de importar, siendo Dios seruido. Amo. ¿En qué manera? Sol. En que por fuerça, si no se cae el cielo, tengo de salir proueydo en vna 20 destas plaças, y quiero casarme agora con Cristinica; y, siendo yo su marido, puede vuessa merced hazer de mi persona y de mi mucha hazienda como de cosa propria: que no tengo de 25 mostrarme desagradecido a la criança que vuessa merced ha hecho a mi querida y amada consorte. Amo. Vuessa merced lo ha de los cascos (*) mas que de otra parte. 30 Sol. ¿Pues sabe quánto le va, señor dulce? ¡Que me la ha de entregar luego luego,
DE LA GVARDA CVYDADOSA p. 73 o no ha de atrauesar los vmbrales de su casa! Amo. ¿Ay tal disparate? ¿Y quién ha de ser bastante para quitarme que no entre en mi casa? 5 Buelue el sotasacristan Pasillas, armado con vn tapador de tinaja y vna espada muy mohosa; viene con el otro sacristan, con vn morrion y vna vara o palo, atado a el vn rabo de zorra. Sac. ¡Ea, amigo Grajales, que este es el 10 turbador de mi sossiego! Gra. No me pesa sino que traygo las armas endebles y algo tiernas: que ya le huuiera despachado al otro mundo a toda diligencia. 15 Amo. ¡Tenganse, gentiles hombres! ¿Qué desman y qué acecinamiento es este? Sol. ¡Ladrones! ¿A traycion y en quadrilla? ¡Sacristanes falsos, voto a tal, que os tengo de horadar, aunque tengays mas 20 órdenes que vn ceremonial! ¡Cobarde! ¿A mi con rabo de zorra? (*) ¿Es notarme de borracho, o piensas que estás quitando el poluo a alguna imagen de bulto? 25 Gra. No pienso sino que estoy ojeando los mosquitos de vna tinaja de vino. A la ventana, Cristina y su ama. Cris. ¡Señora, señora, que matan a mi señor! ¡Mas de dos mil espadas estan 30
ENTREMES p. 74 sobre el, que relumbran que me quitan la vista! Ella. Dizes verdad, hija mia. ¡Dios sea con el! ¡Santa Vrsola, con las onze mil virgines, sea en su guarda! Ven, 5 Cristina, y baxemos a socorrerle como mejor pudieremos. Amo. ¡Por vida de vuessas mercedes, caualleros, que se tengan, y miren que no es bien vsar de supercheria con nadie! 10 Sol. ¡Tente, rabo, y tente, tapadorzillo; no acabeys de despertar mi colera, que, si la acabo de despertar, os mataré, y os comeré, y os arrojaré por la puerta falsa dos leguas mas alla del infierno! 15 Amo. ¡Tenganse, digo; si no, por Dios que me descomponga de modo que pese a alguno! Sol. Por mi, tenido soy: que te tengo respeto, por la imagen que tienes en tu 20 casa. Sac. Pues aunque essa imagen haga milagros, no os ha de valer esta vez. Sol. ¿Han visto la desuerguença deste vellaco, que me viene a hazer cocos con 25 vn rabo de zorra, no auiendome espantado ni atemorizado tiros mayores que el de Dio, que está en Lisboa? (*) Entran Cristina y su señora. Ella. ¡Ay, marido mio! ¿Estais, por desgracia, 30 herido, bien de mi alma?
DE LA GVARDA CVYDADOSA p. 75 Cris. ¡Ay, desdichada de mi! Por el siglo de mi padre, que son los de la pendencia mi sacristan y mi soldado. Sol. Aun bien que voy a la parte con el sacristan: que tambien dixo “mi 5 soldado”. Amo. No estoy herido, señora; pero sabed que toda esta pendencia es por Cristinica. Ella. ¿Cómo por Cristinica? 10 Amo. A lo que yo entiendo, estos galanes andan zelosos por ella. Ella. ¿Y es esto verdad, muchacha? Cris. Si, señora. Ella. ¡Mirad con qué poca verguença lo dize! 15 ¿Y hate deshonrado alguno dellos? Cris. Si, señora. Ella. ¿Quál? Cris. El sacristan me deshonró el otro dia, quando fuy al Rastro. 20 Ella. ¿Quántas vezes os he dicho yo, señor, que no saliesse esta muchacha fuera de casa; que ya era grande, y no conuenia apartarla de nuestra vista? ¿Qué dira aora su padre, que nos la 25 entregó limpia de poluo y de paja? ¿Y dónde te lleuó, traydora, para deshonrarte? Cris. A ninguna parte, sino alli, en mitad de la calle. 30 Ella. ¿Cómo en mitad de la calle? Cris. Alli, en mitad de la calle de Toledo, a
ENTREMES p. 76 vista de Dios y de todo el mundo, me llamó de suzia y de deshonesta, de poca verguença y menos miramiento, y otros muchos valdones deste jaez; y todo por estar zeloso de aquel soldado. 5 Amo. ¿Luego no ha passado otra cosa entre ti ni el sino essa deshonra que en la calle te hizo? Cris. No, por cierto; porque luego se le passa la colera. 10 Ella. ¡El alma se me ha buelto al cuerpo, que le tenia ya casi desamparado! Cris. Y mas, que todo quanto me dixo fue confiado en esta cedula que me ha dado de ser mi esposo, que la tengo 15 guardada como oro en paño. Amo. Muestra; veamos. Ella. Leedla alto, marido. Amo. Assi dize: “Digo yo, Lorenço Pasillas, sotasacristan desta parroquia, que 20 quiero bien, y muy bien, a la señora Cristina de Parrazes; y en fee desta verdad, le di esta, firmada de mi nombre, fecha en Madrid, en el cimenterio de San Andres, a seys de Mayo deste 25 presente año de mil y seyscientos y onze. Testigos, mi coraçon, mi entendimiento, mi voluntad y mi memoria. Lorenço Pasillas.” ¡Gentil manera de cedula de matrimonio! 30 Sac. Debaxo de dezir que la quiero bien, se incluye todo aquello que ella quisiere
DE LA GVARDA CVYDADOSA p. 77 que yo haga por ella; porque, quien da la voluntad, lo da todo. Amo. ¿Luego, si ella quisiesse, bien os casariades con ella? Sac. De bonissima gana; aunque perdiesse 5 la espectatiua de tres mil marauedis de renta que ha de fundar agora sobre mi cabeça vna aguela mia, segun me han escrito de mi tierra. Sol. Si voluntades se toman en cuenta, 10 treynta y nueue dias haze oy que, al entrar de la Puente Segouiana, di yo a Cristina la mia, con todos los anexos a mis tres potencias; y si ella quisiere ser mi esposa, algo irá a dezir de ser 15 castellano de vn famoso castillo, a vn sacristan no entero, sino medio, y aun de la mitad le deue de faltar algo. Amo. ¿Tienes desseo de casarte, Cristinica? Cris. Si tengo. 20 Amo. Pues escoge, destos dos que se te ofrecen, el que mas te agradare. Cris. Tengo verguença. Ella. No la tengas; porque el comer y el casar ha de ser a gusto proprio, y no a 25 voluntad agena. Cris. Vuessas mercedes, que me han criado, me daran marido como me conuenga; aunque todauia quisiera escoger. Sol. Niña, echame el ojo. Mira mi garbo; 30 soldado soy, castellano pienso ser, brio tengo de coraçon, soy el mas
ENTREMES p. 78 galan hombre del mundo, y por el hilo deste vestidillo podras sacar el ouillo de mi gentileza. Sac. Cristina, yo soy musico, aunque de campanas; para adornar vna tumba y 5 colgar vna yglesia para fiestas solenes, ningun sacristan me puede lleuar ventaja; y estos oficios bien los puedo exercitar casado, y ganar de comer como vn principe. 10 Amo. Aora bien, muchacha, escoge de los dos el que te agrada, que yo gusto dello, y con esto pondras paz entre dos tan fuertes competidores. Sol. Yo me allano. 15 Sac. Y yo me rindo. Cris. Pues escogo al sacristan. Han entrado los musicos. Amo. Pues llamen essos oficiales de mi vezino el barbero, para que con sus 20 guitarras (*) y bozes nos entremos a celebrar el desposorio cantando y baylando, y el señor soldado será mi combidado. Sol. Acepto: 25 que, donde ay fuerça de hecho, se pierde qualquier derecho. [Mus.(*)] Pues hemos llegado a tiempo, este será el estriuillo de nuestra letra.
DE LA GVARDA CVYDADOSA p. 79 Cantan el estribillo. [Sol.] “Siempre escogen las mugeres aquello que vale menos, porque excede su mal gusto a qualquier merecimiento. 5 Ya no se estima el valor, porque se estima el dinero, pues vn sacristan prefieren a vn roto soldado lego. Mas no es mucho: que ¿quién vio 10 que fue su boto tan necio, que a sagrado se acogiesse, que es de delinquentes puerto? Que adonde ay fuerça, &c. [Sac.] Como es proprio de vn soldado, 15 que es sólo en los años viejo, y se halla sin vn quarto, porque ha dexado su tercio, imaginar que ser puede pretendiente de Gayferos (*), 20 conquistando por lo brauo lo que yo por manso adquiero, no me afrentan tus razones, pues has perdido en el juego: que siempre vn picado tiene 25 licencia para hazer fieros. Que adonde, &c.Entranse cantando y baylando.
p. 80
p. 81 ENTREMES DEL vizcayno fingido. Entran Solorzano y Quiñones. Sol. Estas son las bolsas, y, a lo que parecen, son bien parecidas; y las cadenas 5 que van dentro, ni mas ni menos. No ay sino que vos acudays con mi intento: que, a pesar de la taymeria desta seuillana, ha de quedar esta vez burlada. 10 Qui. ¿Tanta honra se adquiere, o tanta habilidad se muestra en engañar a vna muger, que lo tomays con tanto ahinco y poneys tanta solicitud en ello? Sol. Quando las mugeres son como estas, 15 es gusto el burlallas; quanto mas, que esta burla no ha de passar de los texados arriba; quiero dezir, que ni ha de ser con ofensa de Dios, ni con daño de la burlada: que no son burlas las 20 que redundan en desprecio ageno. Qui. Alto. Pues vos lo quereys, sea assi. Digo que yo os ayudaré en todo quanto me aueys dicho, y sabre fingir tambien como vos, que no lo puedo mas 25 encarecer. ¿Adónde vays agora?
ENTREMES p. 82 Sol. Derecho en casa de la ninfa; y vos no salgays de casa, que yo os llamaré a su tiempo. Qui. Alli estare clauado esperando. Entranse los dos. 5 Salen dona Cristina y doña Brigida; Christina sin manto, y Brigida con el, toda asustada y turbada. Cris. ¡Iesus! ¿Qué es lo que traes, amiga doña Brigida, que parece que quieres dar el alma a su Hazedor? 10 Bri. ¡Doña Christina amiga, hazme ayre, roziame con vn poco de agua este rostro, que me muero, que me fino, que se me arranca el alma! ¡Dios sea conmigo! ¡Confession a toda priessa! 15 Cris. ¿Qué es esto? ¡Desdichada de mi! ¿No me diras, amiga, lo que te ha sucedido? ¿Has visto alguna mala vision? ¿Hante dado alguna mala nueua de que es muerta tu madre, o de que 20 viene tu marido, o hante robado tus joyas? Bri. Ni he visto vision alguna, ni se ha muerto mi madre, ni viene mi marido, que aun le faltan tres meses para 25 acabar el negocio donde fue, ni me han robado mis joyas; pero hame sucedido otra cosa peor. Cris. Acaba; dimela, doña Brigida mia, que me tienes turbada y suspensa hasta 30 saberla.
DEL VIZCAYNO FINGIDO p. 83 Bri. ¡Ay, querida, que tambien te toca a ti parte deste mal sucesso! Limpiame este rostro, que el y todo el cuerpo tengo bañado en sudor mas frio que la nieue. ¡Desdichadas de aquellas que 5 andan en la vida libre, que, si quieren tener algun poquito de autoridad, grangeada de aqui o de alli, se la dejarretan y se la quitan al mejor tiempo! Cris. Acaba, por tu vida, amiga, y dime lo 10 que te ha sucedido, y qué es la desgracia, de quien yo tambien tengo de tener parte. Bri. ¡Y cómo si tendras parte! Y mucha, si eres discreta, como lo eres. Has de 15 saber, hermana, que, viniendo agora a verte, al passar por la puerta de Guadalajara, oi que, en medio de infinita justicia y gente, estaua vn pregonero pregonando que quitauan los coches, 20 y que las mugeres descubriessen los rostros por las calles (*). Cris. ¿Y essa es la mala nueua? Bri. ¿Pues para nosotras puede ser peor en el mundo? 25 Cris. Yo creo, hermana, que deue de ser alguna reformacion de los coches: que no es possible que los quiten de todo punto. Y será cosa muy acertada; porque, segun he oydo dezir, andaua muy 30 decayda la caualleria en España, porque se empanauan diez o doze
ENTREMES p. 84 caualleros moços en vn coche, y açotauan las calles de noche y de dia, sin acordarseles que auia cauallos y gineta en el mundo; y como les falte la comodidad de las galeras de la tierra, que son 5 los coches, bolueran al exercicio de la caualleria, con quien sus antepassados se honraron. Bri. ¡Ay, Cristina de mi alma! Que tambien oi dezir que, aunque dexan algunos, 10 es con condicion que no se presten, ni que en ellos ande ninguna... Ya me entiendes. Cris. Esse mal nos hagan; porque has de saber, hermana, que está en opinion, 15 entre los que siguen la guerra, quál es mejor, la caualleria o la infanteria, y hase aueriguado que la infanteria española lleua la gala a todas las naciones. Y agora podremos las alegres 20 mostrar a pie nuestra gallardia, nuestro garuo y nuestra bizarria; y mas, yendo descubiertos los rostros, quitando la ocasion de que ninguno se llame a engaño si nos siruiesse, pues nos 25 ha visto. Bri. ¡Ay, Cristina! ¡No me digas esso! ¡Qué linda cosa era yr sentada en la popa de vn coche (*), llenandola de parte a parte, dando rostro a quien, y como, y 30 quando queria! Y en Dios y en mi ánima te digo que, quando alguna vez me
DEL VIZCAYNO FINGIDO p. 85 le prestauan, y me via sentada en el con aquella autoridad, que me desuanecia tanto, que creia bien y verdaderamente que era muger principal, y que mas de quatro señoras de título 5 pudieran ser mis criadas. Cris. ¿Veys, doña Brigida, cómo tengo yo razon en dezir que ha sido bien quitar los coches, siquiera por quitarnos a nosotras el pecado de la vanagloria? 10 Y mas, que no era bien que vn coche ygualasse a las no tales con las tales; pues viendo los ojos estrangeros a vna persona en vn coche, pomposa por galas, reluziente por joyas, echaria a 15 perder la cortesia, haziendosela a ella como si fuera a vna principal señora. Assi que, amiga, no deues congojarte, sino acomoda tu brio, y tu limpieza, y tu manto de soplillo (*) seuillano, y tus 20 nueuos chapines en todo caso con las virillas (*) de plata, y dexate yr por essas calles, que yo te asseguro que no falten moscas a tan buena miel, si quisieres dexar que a ti se lleguen: 25 que engaño (*) en mas va que en besarla durmiendo. Bri. Dios te lo pague, amiga, que me has consolado con tus aduertimientos y consejos. Y en verdad que los pienso 30 poner en prática, y pulirme y repulirme, y dar rostro a pie, y pisar el poluico
ENTREMES p. 86 atan menudico (*), pues no tengo quien me corte la cabeça: que este que piensan que es mi marido, no lo es, aunque me ha dado la palabra de serlo. 5 Cris. ¡Iesus! ¿Tan a la sorda, y sin llamar, se entra en mi casa? Señor, ¿qué es lo que vuessa merced manda? Entra Solorçano. Sol. Vuessa merced perdone el atreuimiento, 10 que la ocasion haze al ladron. Hallé la puerta abierta, y entréme, dandome ánimo al entrarme venir a seruir a vuessa merced, y no con palabras, sino con obras; y si es que puedo 15 hablar delante desta señora, dire a lo que vengo y la intencion que traygo. Cris. De la buena presencia de vuessa merced no se puede esperar sino que han de ser buenas sus palabras y sus 20 obras. Diga vuessa merced lo que quisiere, que la señora doña Brigida es tan mi amiga, que es otra yo misma. Sol. Con esse seguro y con essa licencia, hablaré con verdad, y con verdad, 25 señora, soy vn cortesano a quien vuessa merced no conoce. Cris. Assi es la verdad. Sol. Y ha muchos dias que desseo seruir a vuessa merced, obligado a ello de su 30 hermosura, buenas partes y mejor término;
DEL VIZCAYNO FINGIDO p. 87 pero estrechezas, que no faltan, han sido freno a las obras hasta agora, que la suerte ha querido que de Vizcaya me embiasse vn grande amigo mio a vn hijo suyo, vizcaino, muy 5 galan, para que yo le lleue a Salamanca, y le ponga de mi mano en compañia que le honre y le enseñe. Porque, para dezir la verdad a vuessa merced, el es vn poco burro y tiene algo de mentecapto, 10 y añadesele (*) a esto vna tacha que es lástima dezirla, quanto mas tenerla, y es que se toma algun tanto vn si es no es del vino; pero no de manera que de todo en todo pierda el 15 juyzio, puesto que se le turba, y quando está assomado (*), y aun casi todo el cuerpo fuera de la ventana, es cosa marauillosa su alegria y su liberalidad: da todo quanto tiene a quien se lo 20 pide y a quien no se lo pide; y yo querria (*) que, ya que el diablo se ha de lleuar quanto tiene, aprouecharme de alguna cosa, y no he hallado mejor medio que traerle a casa de vuessa 25 merced, porque es muy amigo de damas, y aqui le dessollaremos cerrado como a gato. Y, para principio, traygo aqui a vuessa merced esta cadena en este bolsillo, que pesa ciento y veinte 30 escudos de oro, la qual tomará vuessa merced, y me dara diez escudos agora
ENTREMES p. 88 que yo he menester para ciertas cosillas, y gastará otros veynte en vna cena esta noche, que vendra aca nuestro burro o nuestro bufalo, que le lleuo yo por el naso, como dizen, y a dos 5 ydas y venidas se quedará vuessa merced con toda la cadena, que yo no quiero mas de los diez escudos de aora. La cadena es bonissima y de muy buen oro, y vale algo de hechura. Hela 10 aqui. Vuessa merced la tome. Cris. Beso a vuessa merced las manos por la que me ha hecho en acordarse de mi en tan prouechosa ocasion; pero, si he de dezir lo que siento, tanta 15 liberalidad me tiene algo confusa y algun tanto sospechosa. Sol. ¿Pues de qué es la sospecha, señora mia? Cris. De que podra ser esta cadena de 20 alquimia: que se suele dezir que no es oro todo lo que reluze. Sol. Vuessa merced habla discretissimamente, y no en valde tiene vuessa merced fama de la mas discreta dama 25 de la corte; y hame dado mucho gusto el ver quán sin melindres ni rodeos me ha descubierto su coraçon. Pero para todo ay remedio, si no es para la muerte. Vuessa merced se cubra su manto, 30 o embie si tiene de quién fiarse, y vaya a la plateria, y en el contraste se
DEL VIZCAYNO FINGIDO p. 89 pese y toque essa cadena; y quando fuera fina, y de la bondad que yo he dicho, entonces vuessa merced me dara los diez escudos, hara le (*) vna regalaria (*) al borrico, y se quedará 5 con ella. Cris. Aqui, pared y medio, tengo yo vn platero, mi conocido, que con facilidad me sacará de duda. Sol. Esso es lo que yo quiero, y lo que 10 amo, y lo que estimo: que, las cosas claras, Dios las bendixo. Cris. Si es que vuessa merced se atreue a fiarme esta cadena en tanto que me satisfago, de aqui a vn poco podra 15 venir, que yo tendre los diez escudos en oro. Sol. ¡Bueno es esso! ¿Fio mi honra de vuessa merced, y no le auia de fiar la cadena? Vuessa merced la haga tocar y 20 retocar, que yo me voy, y boluere de aqui a media hora. Cris. Y aun antes, si es que mi vezino está en casa. Entrase Solorzano. 25 Bri. Esta, Christina amiga, no sólo es ventura, sino venturon llouido. ¡Desdichada de mi, y qué desgraciada que soy, que nunca topo quien me de vn jarro de agua, sin que me cueste mi trabajo 30 primero! Sólo me encontre el otro dia
ENTREMES p. 90 en la calle a vn poeta, que de bonissima voluntad y con mucha cortesia me dio vn soneto de la historia de Piramo y Tisbe, y me ofrecio trecientos en mi alabança. 5 Cris. Mejor fuera que te huuieras encontrado con vn ginoues que te diera trezientos reales. Bri. Si, por cierto. ¡Ai estan los ginoueses de manifiesto y para venirse a la mano 10 como halcones al señuelo! Andan todos malenconicos y tristes con el decreto (*). Cris. Mira, Brigida (*), desto quiero que estes cierta: que vale mas vn ginoues 15 quebrado, que quatro poetas enteros. Mas, ¡ay!, el viento corre en popa. Mi platero es este. ¿Y qué quiere mi buen vezino? Que a fe que me ha quitado el manto de los ombros, que ya me le 20 queria cubrir para buscarle. Entra el platero. Plat. Señora doña Cristina, vuessa merced me ha de hazer vna merced: de hazer todas sus fuerças por lleuar mañana a 25 mi muger a la comedia, que me conuiene y me importa quedar mañana en la tarde (*) libre de tener quien me siga y me persiga. Cris. Esso hare yo de muy buena gana; y 30 aun si el señor vezino quiere mi casa
DEL VIZCAYNO FINGIDO p. 91 y quanto ay en ella, aqui la hallará sola y desembaraçada: que bien se en qué caen estos negocios. Plat. No, señora; entretener a mi muger me basta. Pero ¿qué queria vuessa merced 5 de mi, que queria yr a buscarme? Cris. No mas sino que me diga el señor vezino qué pesará esta cadena, y si es fina, y de qué quilates. Plat. Esta cadena he tenido yo en mis manos 10 muchas vezes, y se que pesa ciento y cincuenta escudos de oro de a veinte y dos quilates; y que, si vuessa merced la compra y se la dan sin hechura, no perdera nada en ella. 15 Cris. Alguna hechura me ha de costar, pero no mucha. Plat. Mire cómo la concierta la señora vezina, que yo le hare dar, quando se quisiere deshazer della, diez ducados 20 de hechura. Cris. Menos me ha de costar, si yo puedo; pero mire el vezino no se engañe en lo que dize de la fineza del oro y cantidad del peso. 25 Plat. ¡Bueno sería que yo me engañasse en mi oficio! Digo, señora, que dos vezes la he tocado eslauon por eslauon, y la he pesado, y la conozco como a mis manos. 30 Bri. Con esso nos contentamos. Plat. Y, por mas señas, se que la ha llegado
ENTREMES p. 92 a pesar y a tocar vn gentilhombre cortesano que se llama tal de Solorçano. Cris. Basta, señor vezino. Vaya con Dios, que yo hare lo que me dexa mandado. Yo la lleuaré y entretendre dos horas 5 mas, si fuere menester: que bien se que no podra dañar vna hora mas de entretenimiento. Plat. Con vuessa merced me entierren, que sabe de todo. Y a Dios, señora mia. 10 Entrase el platero. Bri. ¿No hariamos con este cortesano Solorçano, que assi se deue llamar sin duda, que truxesse con el vizcayno para mi alguna ayuda de costa, 15 aunque fuesse de algun borgoñon mas borracho que vn zaque? Cris. Por dezirselo no quedará. Pero vesle; aqui buelue; priessa trae; diligente anda; sus diez escudos le aguijan y 20 espolean. Entra Solorçano. Sol. Pues, señora doña Cristina, ¿ha hecho vuessa merced sus diligencias? ¿Está acreditada la cadena? 25 Cris. ¿Cómo es el nombre de vuessa merced, por su vida? Sol. Don Esteuan de Solorçano me suelen llamar en mi casa. Pero ¿por qué me lo pregunta vuessa merced? 30
DEL VIZCAYNO FINGIDO p. 93 Cris. Por acabar de echar el sello a su mucha verdad y cortesia. Entretenga vuessa merced vn poco a la señora doña Brigida, en tanto que entro por los diez escudos. 5 Entrase Cristina. Bri. Señor don Solorçano, ¿no tendra vuessa merced por ay algun mondadientes (*) para mi, que en verdad no soy para deshechar, y que tengo yo tan 10 buenas entradas y salidas en mi casa como la señora doña Cristina? Que, a no temer (*) que nos oyera alguna, le dixera yo al señor Solorçano mas de quatro tachas suyas. Que sepa que 15 tiene las tetas como dos alforjas vazias, y que no le huele muy bien el aliento, porque se afeyta mucho (*); y, con todo esso, la buscan, solicitan y quieren. Que estoy por arañarme esta 20 cara, mas de rabia que de embidia, por quien no ay quien me de la mano, entre tantos que me dan del pie. En fin, la ventura de las feas (*). Sol. No se desespere vuessa merced: que, 25 si yo viuo, otro gallo cantará en su gallinero. Buelue a entrar Cristina. Cris. He aqui, señor don Esteuan, los diez
ENTREMES p. 94 escudos, y la cena se adereçará esta noche como para vn principe. Sol. Pues nuestro burro está a la puerta de la calle, quiero ir por el. Vuessa merced me le acaricie, aunque sea como 5 quien toma vna pildora (*). Vase Solorçano. Bri. Ya le dixe, amiga, que truxesse quien me regalasse a mi, y dixo que si haria, andando el tiempo. 10 Cris. Andando el tiempo en nosotras, no ay quien nos regale, amiga; los pocos años traen la mucha ganancia, y los muchos la mucha pérdida. Bri. Tambien le dixe cómo vas muy limpia, 15 muy linda y muy agraciada, y que toda eras ambar, almizcle, y algalia entre algodones (*). Cris. Ya yo se, amiga, que tienes muy buenas ausencias. 20 Bri. [Aparte.] ¡Mirad quién tiene amartelados, que vale mas la suela de mi botin que las arandelas de su cuello! Otra vez bueluo a dezir: la ventura de las feas. Entran Quiñones y Solorçano. 25 Qui. Vizcayno manos besame vuessa merced, que mandeme. Sol. Dize el señor vizcayno que besa las manos de vuessa merced, y que le mande. 30
DEL VIZCAYNO FINGIDO p. 95 Bri. ¡Ay, qué linda lengua! Yo no la entiendo, a lo menos; pero pareceme muy linda. Cris. Yo beso las del mi señor vizcayno, y mas adelante. 5 Qui. Pareces buena, hermosa; tambien noche esta cenamos; cadena quedas duermas; nunca basta que doyla. Sol. Dize mi compañero que vuessa merced le parece buena y hermosa; que 10 se apareje la cena; que el da la cadena aunque no duerma aca; que basta que vna vez la aya dado. Bri. ¿Ay tal Alexandro en el mundo? ¡Venturon, venturon, y cien mil vezes 15 venturon! Sol. Si ay algun poco de conserua y algun traguito del deuoto (*) para el señor vizcaino, yo se que nos valdra por vno ciento. 20 Cris. ¡Y cómo si lo ay! Y yo entraré por ello y se lo dare mejor que al Preste Iuan de las Indias. Entrase Cristina. Qui. Dama que quedaste, tan buena como 25 entraste. Bri. ¿Qué ha dicho, señor Solorçano? Sol. Que la dama que se queda, que es vuessa merced, es tan buena como la que se ha entrado. 30 Bri. ¡Y cómo que está en lo cierto el señor
ENTREMES p. 96 vizcaino! A fe que en este parecer que no es nada burro. Qui. Burro el diablo. Vizcayno ingenio quereys quando tenerlo. Bri. Ya le entiendo, que dize que el diablo 5 es el burro, y que los vizcaynos, quando quieren tener ingenio, le tienen. Sol. Assi es, sin faltar vn punto. Buelue a salir Cristina con vn criado o criada, que traen vna caxa de conserua, vna garrafa con vino, 10 su cuchillo y seruilleta. Cris. Bien puede comer el señor vizcayno, y sin asco, que todo quanto ay en esta casa es la quinta essencia de la limpieza. 15 Qui. Dulze conmigo vino y agua llamas bueno; santo le muestras; esta le beuo y otra tambien. Bri. ¡Ay, Dios, y con qué donayre lo dize el buen señor, aunque no le entiendo! 20 Sol. Dize que con lo dulze tambien beue vino como agua, y que este vino es de San Martin, y que beuera otra vez. Cris. Y aun otras ciento; su boca puede ser medida. 25 Sol. No le den mas, que le haze mal; y ya se le va echando de ver; que le he yo dicho al señor Azcaray que no beua vino en ningun modo, y no aprouecha. Qui. Vamos, que vino que subes y baxas, 30 lengua es grillos y corma es pies.
DEL VIZCAYNO FINGIDO p. 97 Tarde bueluo, señora; Dios que te guardate. Sol. Miren lo que dize, y veran si tengo yo razon. Cris. ¿Qué es lo que ha dicho, señor (*) 5 Solorçano? Sol. Que el vino es grillo de su lengua y corma de sus pies, que vendra esta tarde, y que vuessas mercedes se queden con Dios. 10 Bri. ¡Ay, pecadora de mi, y cómo que se le turban los ojos y se trastraua la lengua! ¡Iesus, que ya va dando traspies! ¡Pues monta que ha beuido mucho! La mayor lástima es esta que he visto en 15 mi vida. ¡Miren qué mocedad y qué borrachera! Sol. Ya venía el refrendado de casa. Vuessa merced, señora Cristina, haga adereçar la cena, que yo le quiero lleuar 20 a dormir el vino, y seremos temprano esta tarde. Entranse el vizcayno y Solorçano. Cris. Todo estara como de molde. Vayan vuessas mercedes enhorabuena. 25 Bri. Amiga Cristina, muestrame essa cadena, y dexame dar con ella dos filos al desseo. ¡Ay, qué linda, qué nueua, qué reluziente y qué barata! Digo, Cristina, que, sin saber cómo ni cómo 30 no, llueuen los bienes sobre ti, y se te
ENTREMES p. 98 entra la ventura por las puertas sin solicitalla. En efeto, eres venturosa sobre las venturosas; pero todo lo merece tu desenfado, tu limpieza y tu magnifico término, hechizos bastantes 5 a rendir las mas descuydadas y essentas (*) voluntades; y no como yo, que no soy para dar migas a vn gato. Toma tu cadena, hermana, que estoy para rebentar en lagrimas, y no de embidia 10 que a ti te tengo, sino de lástima que me tengo a mi. Buelue a entrar Solorçano. Sol. ¡La mayor desgracia nos ha sucedido del mundo! 15 Bri. ¡Iesus! ¿Desgracia? ¿Y qué es, señor Solorçano? Sol. A la buelta desta calle, yendo a la casa, encontramos con vn criado del padre de nuestro vizcaino, el qual trae 20 cartas y nueuas de que su padre queda a punto de espirar, y le manda que al momento se parta, si quiere hallarle viuo. Trae dinero para la partida, que sin duda ha de ser luego. Yo le he 25 tomado diez escudos para vuessa merced, y velos aqui, con los diez que vuessa merced me dio denantes, y bueluaseme la cadena: que, si el padre viue, el hijo boluera a darla, o yo no 30 sere don Esteuan de Solorçano.
DEL VIZCAYNO FINGIDO p. 99 Cris. En verdad que a mi me pesa, y no por mi interes, sino por la desgracia del mancebo, que ya le auia tomado aficion. Bri. Buenos son diez escudos ganados tan holgando. Tomalos, amiga, y buelue 5 la cadena al señor Solorçano. Gris. Vela aqui, y venga el dinero: que en verdad que pensaua gastar mas de treynta en la cena. Sol. Señora Cristina, al perro viejo nunca 10 tus tus, estas tretas con los de las galleruzas (*), y con este perro a otro huesso (*). Cris. ¿Para qué son tantos refranes, señor Solorçano? 15 Sol. Para que entienda vuessa merced que la codicia rompe el saco. ¿Tan presto se desconfió de mi palabra, que quiso vuessa merced curarse en salud y salir al lobo al camino, como la gansa de 20 Cantipalos? (*) Señora Cristina, señora Cristina, lo bien ganado se pierde, y lo (*) malo, ello y su dueño. Venga mi cadena verdadera, y tomese vuessa merced su falsa: que no ha de auer 25 conmigo transformaciones de Ouidio en tan pequeño espacio. ¡O hideputa, y qué bien que la amoldaron, y qué presto! Cris. ¿Qué dize vuessa merced, señor mio, 30 que no le entiendo? Sol. Digo que no es esta la cadena que yo
ENTREMES p. 100 dexé a vuessa merced, aunque le parece; que esta es de alquimia, y la otra es de oro de a veinte y dos quilates. Bri. En mi ánima, que assi lo dixo el vezino, que es platero. 5 Cris. ¿Aun el diablo sería esso? Sol. El diablo, o la diabla. Mi cadena venga, y dexemonos de vozes, y escusense juramentos y maldiciones. Cris. ¡El diablo me lleue, lo qual querria 10 que no me lleuasse, si no es essa la cadena que vuessa merced me dexó, y que no he tenido otra en mis manos! ¡Iusticia de Dios si tal testimonio se me leuantasse! 15 Sol. Que no ay para qué dar gritos, y mas estando ai el señor corregidor, que guarda su derecho a cada vno. Cris. Si a las manos del corregidor llega este negocio, yo me doy por condenada: 20 que tiene de mi tan mal concepto, que ha de tener mi verdad por mentira y mi virtud por vicio. Señor mio, si yo he tenido otra cadena en mis manos sino aquesta, de cancer las 25 vea yo comidas. Entra vn alguazil. Alg. ¿Qué vozes son estas? ¿Qué gritos, qué lagrimas y qué maldiciones? Sol. Vuessa merced, señor alguazil, ha 30 venido aqui como de molde. A esta
DEL VIZCAYNO FINGIDO p. 101 señora del rumbo seuillano le empeñé vna cadena aurá vna hora en diez ducados para cierto efecto; bueluo agora a desempeñarla, y, en lugar de vna que le di que pesaua ciento y 5 cinquenta ducados de oro de veynte y dos quilates, me buelue esta de alquimia, que no vale dos ducados, y quiere poner mi justicia a la venta de la çarça (*) a vozes y a gritos, 10 sabiendo que será testigo desta verdad esta misma señora, ante quien ha passado todo. Bri. ¡Y cómo si (*) ha passado! ¡Y aun repassado! Y en Dios y en mi ánima 15 que estoy por dezir que este señor tiene razon; aunque no puedo imaginar dónde se pueda auer hecho el trueco, porque la cadena no ha salido de aquesta sala. 20 Sol. La merced que el señor alguazil me ha de hazer, es lleuar a la señora al corregidor, que alla nos aueriguaremos. Cris. Otra vez torno a dezir que, si ante el corregidor me lleua, me doy por 25 condenada. Bri. Si; porque no estoy bien con sus huessos. Cris. ¡Desta vez me ahorco! ¡Desta vez me desespero! ¡Desta vez me chupan 30 bruxas! Sol. Aora bien: yo quiero hazer vna cosa
ENTREMES p. 102 por vuessa merced, señora Cristina, siquiera porque no la chupen bruxas, o, por lo menos, se ahorque. Esta cadena se parece mucho a la fina del vizcaino; el es mentecapto y algo borrachuelo; 5 yo se la quiero lleuar y darle a entender que es la suya, y vuessa merced contente aqui al señor alguazil y gaste la cena desta noche; y sossiegue su espiritu, pues la pérdida no es mucha. 10 Cris. ¡Pagueselo a vuessa merced todo el cielo! Al señor alguazil dare media dozena de escudos, y en la cena gastaré vno, y quedaré por esclaua perpetua del señor (*) Solorçano. 15 Bri. Y yo me hare raxas baylando en la fiesta. Alg. Vuessa merced ha hecho como liberal y buen cauallero, cuyo oficio ha de ser seruir a las mugeres. 20 Sol. Vengan los diez escudos que di demasiados. Cris. Helos aqui, y mas los seys para el señor alguazil. Entran dos musicos, y Quiñones, el vizcaino. 25 Mus. Todo lo hemos oydo, y aca estamos. Qui. Aora si que puede dezir a mi señora Cristina: mamóla (*) vna y cien mil vezes. Bri. ¿Han visto qué claro que habla el 30 vizcayno?
DEL VIZCAYNO FINGIDO p. 103 Qui. Nunca hablo yo turbio, si no es quando quiero. Cris. ¡Que me maten si no me la han dado a tragar estos vellacos! Qui. Señores musicos, el romance que les 5 di y que saben, ¿para qué se hizo? Mus.La muger mas auisada, o sabe poco, o no nada. La muger que mas presume de cortar como nauaja 10 los vocablos repulgados entre las godeñas (*) pláticas; la que sabe de memoria a Lofraso (*) y a Diana (*), y al Cauallero del Febo (*), 15 con Oliuante de Laura (*); la que seys vezes al mes al gran don Quixote passa, aunque mas sepa de aquesto, o sabe poco, o no nada. 20 La que se fia en su ingenio, lleno de fingidas traças, fundadas en interes, y en voluntades tyranas; la que no sabe guardarse, 25 qual dizen, del agua mansa, y se arroja a las corrientes que ligeramente passan; la que piensa que ella sola es el colmo de la nata 30 en esto del trato alegre, o sabe poco, o no nada.”
ENTREMES DEL VIZCAYNO FINGIDO p. 104 Cris. Aora bien: yo quedo burlada, y, con todo esto, combido a vuessas mercedes para esta noche. Qui. Aceptamos el combite, y todo saldra en la colada (*). 5
p. 105 ENTREMES DEL retablo de las marauillas. Salen Chanfalla y la Chirinos (*). Chan. No se te passen de la memoria, Chirinos, mis aduertimientos, principalmente 5 los que te he dado para este nueuo embuste, que ha de salir tan a luz como el passado del llouista (*). Chi. Chanfalla ilustre, lo que en mi fuere, tenlo como de molde: que tanta 10 memoria tengo como entendimiento, a quien se junta vna voluntad de acertar a satisfazerte, que excede a las demas potencias. Pero dime: ¿de qué sirue este Rabelin que hemos tomado? 15 Nosotros dos solos, ¿no pudieramos salir con esta empresa? Chan. Auiamosle menester como el pan de la boca, para tocar en los espacios que tardaren en salir las figuras del retablo 20 de las marauillas. Chi. Marauilla será si no nos apedrean por solo el Rabelin, porque tan desuenturada criaturilla no la he visto en todos los dias de mi vida. 25
ENTREMES DEL RETABLO p. 106 Entra el Rabelin. Rab. ¿Hase de hazer algo en este pueblo, señor autor? (*) Que ya me muero porque vuessa merced vea que no me tomó a carga cerrada (*). 5 Chi. Quatro cuerpos de los vuestros no haran vn tercio (*), quanto mas vna carga. Si no sois mas gran musico que grande, medrados estamos. Rab. Ello dira; que en verdad que me han 10 escrito para entrar en vna compañia de partes (*), por chico que soy. Chan. Si os han de dar la parte a medida del cuerpo, casi será inuisible. Chirinos, poco a poco estamos ya en el pueblo, 15 y estos que aqui vienen deuen de ser, como lo son sin duda, el gouernador y los alcaldes. Salgamosles al encuentro, y date vn filo a la lengua en la piedra de la adulacion; pero no 20 despuntes de aguda (*). Salen el gouernador y Benito Repollo, alcalde; Iuan Castrado, regidor; y Pedro Capacho, escriuano. Beso a vuessas mercedes las manos. ¿Quién de vuessas mercedes es el 25 gouernador deste pueblo? Gob. Yo soy el gouernador. ¿Qué es lo que quereis, buen hombre? Chan. A tener yo dos onças de entendimiento, huuiera echado de ver que essa 30
DE LAS MARAVILLAS p. 107 peripatetica y anchurosa presencia no podia ser de otro que del dignissimo gouernador deste honrado pueblo, que, con venirlo a ser de las Algarrouillas, lo deseche vuessa merced (*). 5 Chi. En vida de la señora y de los señoritos, si es que el señor gouernador los tiene. Cap. No es casado el señor gouernador. Chi. Para quando lo sea, que no se perdera 10 nada. Gob. Y bien: ¿qué es lo que quereis, hombre honrado? Chi. Honrados dias viua vuessa merced, que assi nos honra. En fin, la enzina 15 da bellotas, el pero peras, la parra vuas, y el honrado honra, sin poder hazer otra cosa. Ben. Sentencia ciceronianca, sin quitar ni poner vn punto. 20 Cap. Ciceroniana quiso dezir el señor alcalde Benito Repollo. Ben. Siempre quiero dezir lo que es mejor; sino que las mas vezes no acierto. En fin, buen hombre, ¿qué quereys? 25 Chan. Yo, señores mios, soy Montiel, el que trae el retablo de las marauillas. Hanme embiado a llamar de la corte los señores cofrades de los hospitales, porque no ay autor de comedias en ella, 30 y perecen los hospitales, y con mi yda se remediará todo (*).
ENTREMES DEL RETABLO p. 108 Gob. ¿Y qué quiere dezir retablo de las marauillas? Chan. Por las marauillosas cosas que en el se enseñan y muestran, viene a ser llamado retablo de las marauillas; el 5 qual fabricó y compuso el sabio Tontonelo, debaxo de tales paralelos, rumbos, astros y estrellas, con tales puntos, caracteres y obseruaciones, que ninguno puede ver las cosas que en 10 el se muestran, que tenga alguna raza de confesso, o no sea auido y procreado de sus padres de legítimo matrimonio; y el que fuere contagiado destas dos tan vsadas enfermedades, despidase 15 de ver las cosas jamas vistas ni oydas de mi retablo (*). Ben. Aora echo de ver que cada dia se ven en el mundo cosas nueuas. ¿Y qué? ¿Se llamaua Tontonelo el sabio que el 20 retablo compuso? Chi. Tontonelo se llamaua, nacido en la ciudad de Tontonela; hombre de quien ay fama que le llegaua la barba a la cintura. 25 Ben. Por la mayor parte, los hombres de grandes barbas son sabiondos. Gob. Señor regidor Iuan Castrado, yo determino, debaxo de su buen parecer, que esta noche se despose la señora 30 Teresa Castrada, su hija, de quien yo soy padrino, y, en regozijo de la fiesta,
DE LAS MARAVILLAS p. 109 quiero que el señor Montiel muestre en vuestra casa su retablo. Iuan. Esso tengo yo por seruir al señor gouernador, con cuyo parecer me conuengo, entablo y arrimo, aunque aya 5 otra cosa en contrario. Chi. La cosa que ay en contrario es que, si no se nos paga primero nuestro trabajo, assi veran las figuras como por el cerro de Vbeda. ¿Y vuessas mercedes, 10 señores justicias, tienen conciencia y alma en essos cuerpos? ¡Bueno sería que entrasse esta noche todo el pueblo en casa del señor Iuan Castrado, o como es su gracia, y viesse lo contenido 15 en el tal retablo, y mañana, quando quisiessemos mostralle al pueblo, no huuiesse ánima que le viesse! No, señores; no, señores; ante omnia (*), nos han de pagar lo que fuere justo. 20 Ben. Señora autora, aqui no os ha de pagar ninguna Antona ni ningun Antoño; el señor regidor Iuan Castrado os pagará mas que honradamente, y si no, el Concejo. ¡Bien conoceys el 25 lugar, por cierto! Aqui, hermana, no aguardamos a que ninguna Antona pague por nosotros. Cap. ¡Pecador de mi, señor Benito Repollo, y qué lexos da del blanco! No dize la 30 señora autora que pague ninguna Antona, sino que le paguen adelantado
ENTREMES DEL RETABLO p. 110 y ante todas cosas, que esso quiere dezir ante omnia. Ben. Mirad, escriuano Pedro Capacho, hazed vos que me hablen a derechas, que yo entendere a pie llano. Vos, que 5 soys leydo y escriuido, podeys entender essas algarauias de allende (*), que yo no. Iuan. Aora bien: ¿contentarse ha el señor autor con que yo le de adelantados 10 media dozena de ducados? Y mas, que se tendra cuydado que no entre gente del pueblo esta noche en mi casa. Chan. Soy contento, porque yo me fio de la diligencia de vuessa merced y de su 15 buen término. Iuan. Pues vengase conmigo. Recibira el dinero, y verá mi casa y la comodidad que ay en ella para mostrar esse retablo. Chan. Vamos; y no se les passe de las mientes 20 las calidades que han de tener los que se atreuieren a mirar el marauilloso retablo. Ben. A mi cargo queda esso; y sele dezir que, por mi parte, puedo yr seguro a 25 juyzio, pues tengo el padre alcalde; quatro dedos de enjundia de christiano viejo rancioso tengo sobre los quatro costados de mi linage: ¡miren si vere el tal retablo! 30 Cap. Todos le pensamos ver, señor Benito Repollo.
DE LAS MARAVILLAS p. 111 Iuan. No nacimos aca en las maluas (*), señor Pedro Capacho. Gob. Todo será menester, segun voy viendo, señores alcalde, regidor y escriuano. 5 Iuan. Vamos, autor, y manos a la obra, que Iuan Castrado me llamo, hijo de Anton Castrado y de Iuana Macha; y no digo mas en abono y seguro que podre ponerme cara a cara y a pie quedo delante 10 del referido retablo. Chi. ¡Dios lo haga! Entranse Iuan Castrado y Chanfalla. Gob. Señora autora, ¿qué poetas se vsan aora en la corte de fama y rumbo, 15 especialmente de los llamados comicos? Porque yo tengo mis puntas y collar de poeta, y picome de la farandula y caratula (*): veynte y dos comedias tengo, todas nueuas, que se veen las 20 vnas a las otras, y estoy aguardando coyuntura para yr a la corte y enriquezer con ellas media dozena de autores. Chi. A lo que vuessa merced, señor gouernador, me pregunta de los poetas, no 25 le sabre responder, porque ay tantos, que quitan el sol, y todos piensan que son famosos; los poetas comicos son los ordinarios y que siempre se vsan, y assi, no ay para qué nombrallos. 30 Pero digame vuessa merced, por su
ENTREMES DEL RETABLO p. 112 vida: ¿cómo es su buena gracia?, ¿cómo se llama? Gob. A mi, señora autora, me llaman el licenciado Gomezillos. Chi. ¡Valame Dios!, y ¿que vuessa merced es 5 el señor licenciado Gomezillos, el que compuso aquellas coplas tan famosas de “Luzifer estaua malo” y “Tomale mal de fuera”? Gob. Malas lenguas huuo que me quisieron 10 ahijar estas coplas, y assi fueron mias como del Gran Turco. Las que yo compuse, y no lo quiero negar, fueron aquellas que trataron del diluuio de Seuilla (*): que, puesto que los poetas son 15 ladrones vnos de otros, nunca me precié de hurtar nada a nadie: con mis versos me ayude Dios, y hurte el que quisiere. Buelue Chanfalla. Chan. Señores, vuessas mercedes vengan, 20 que todo está a punto, y no falta mas que començar. Chi. ¿Está ya el dinero in corbona? (*) Chan. Y aun entre las telas del coraçon. Chi. Pues doyte por auiso, Chanfalla, que 25 el gouernador es poeta. Chan. ¿Poeta? ¡Cuerpo del mundo! Pues dale por engañado, porque todos los de humor semejante son hechos a la maçacona (*): gente descuydada, credula, 30 y no nada maliciosa.
DE LAS MARAVILLAS p. 113 Ben. Vamos, autor, que me saltan los pies por ver essas marauillas. Entranse todos. Salen Iuana Castrada y Teresa Repolla, labradoras, la vna como desposada, que es la Castrada. 5 Cas. Aqui te puedes sentar, Teresa Repolla amiga, que tendremos el retablo enfrente; y pues sabes las condiciones que han de tener los miradores del retablo, no te descuydes, que sería vna 10 gran desgracia. Ter. Ya sabes, Iuana Castrada, que soy tu prima, y no digo mas. Tan cierto tuuiera yo el cielo como tengo cierto ver todo aquello que el retablo 15 mostrare. Por el siglo de mi madre, que me sacasse los mismos ojos de mi cara si alguna desgracia me aconteciesse. ¡Bonita soy yo para esso! Cas. Sossiegate, prima, que toda la gente 20 viene. Entran el gouernador, Benito Repollo, Iuan Castrado, Pedro Capacho, el autor, y la autora, y el musico, y otra gente del pueblo, y vn sobrino de Benito, que ha de ser aquel gentilhombre que bayla. 25 Chan. Sientense todos. El retablo ha de estar detras deste repostero, y la autora tambien, y aqui el musico. Ben. ¿Musico es este? Metanle tambien detras del repostero: que, a trueco de no 30
ENTREMES DEL RETABLO p. 114 velle, dare por bien empleado el no oylle. Chan. No tiene vuessa merced razon, señor alcalde Repollo, de descontentarse del musico, que en verdad que es muy 5 buen christiano, y hidalgo de solar conocido. Gob. Calidades son bien necessarias para ser buen musico. Ben. De solar, bien podra ser; mas de 10 sonar, abrenuncio. Rab. Esso se merece el vellaco que se viene a sonar delante de... Ben. Pues, por Dios, que hemos visto aqui sonar a otros musicos tan... 15 Gob. Quedesse esta razon en el de del señor Rabel y en el tan del alcalde, que será proceder en infinito, y el señor Montiel comience su obra. Ben. ¡Poca valumba trae este autor para tan 20 gran retablo! Iuan. Todo deue de ser de marauillas. Chan. ¡Atencion, señores, que comienço! ¡O tu, quienquiera que fuyste, que fabricaste este retablo con tan marauilloso 25 artificio, que alcançó renombre de las marauillas por la virtud que en el se encierra! Te conjuro, apremio y mando, que luego incontinente muestres a estos señores algunas de las tus 30 marauillosas marauillas, para que se regozijen y tomen plazer sin escandalo
DE LAS MARAVILLAS p. 115 alguno. Ea, que ya veo que has otorgado mi peticion, pues por aquella parte assoma la figura del valentissimo Sanson, abraçado con las colunas del templo, para derriballe por el suelo y tomar 5 vengança de sus enemigos. ¡Tente, valeroso cauallero; tente, por la gracia de Dios Padre! ¡No hagas tal desaguisado, porque no cojas debaxo y hagas tortilla tanta y tan noble gente 10 como aqui se ha juntado! Ben. ¡Tengase, cuerpo de tal conmigo! ¡Bueno sería que, en lugar de auernos venido a holgar, quedassemos aqui hechos plasta! ¡Tengase, señor Sanson, 15 pesia a mis males, que se lo ruegan buenos! Cap. ¿Veysle vos, Castrado? Iuan. ¡Pues no le auia de ver! ¿Tengo yo los ojos en el colodrillo? 20 Gob. [Aparte.] ¡Milagroso caso es este! Assi veo yo a Sanson aora, como el Gran Turco; pues en verdad que me tengo por legítimo y christiano viejo. Chi. ¡Guardate, hombre, que sale el mesmo 25 toro que mató al ganapan en Salamanca! ¡Echate, hombre! ¡Echate, hombre! ¡Dios te libre! ¡Dios te libre! Chan. ¡Echense todos! ¡Echense todos! ¡Vcho ho, vcho ho, vcho ho! (*) 30 Echanse todos y alborotanse.
ENTREMES DEL RETABLO p. 116 Ben. ¡El diablo lleua en el cuerpo el torillo! Sus partes tiene de hosco y de bragado. Si no me tiendo, me lleua de buelo. Iuan. Señor autor, haga, si puede, que no salgan figuras que nos alboroten. Y no 5 lo digo por mi, sino por estas mochachas, que no les ha quedado gota de sangre en el cuerpo, de la ferozidad del toro. Cas. ¡Y cómo, padre! No pienso boluer en 10 mi en tres dias. Ya me vi en sus cuernos, que los tiene agudos como vna lesna. Iuan. No fueras tu mi hija, y no lo vieras. Gob. [Aparte.] Basta; que todos ven lo que 15 yo no veo; pero al fin aure de dezir que lo veo, por la negra honrilla. Chi. Essa manada de ratones que alla va, deciende por linea recta de aquellos que se criaron en el Arca de Noe; 20 dellos son blancos, dellos albaraçados (*), dellos jaspeados, y dellos azules, y, finalmente, todos son ratones. Cas. ¡Iesus! ¡Ay de mi! Tenganme, que me arrojaré por aquella ventana. ¡Ratones! 25 ¡Desdichada! Amiga, aprietate las faldas, y mira no te muerdan. ¡Y monta que son pocos! Por el siglo de mi abuela, que passan de milenta. Ter. Yo si soy la desdichada, porque se me 30 entran sin reparo ninguno. Vn raton morenico me tiene asida de vna rodilla.
DE LAS MARAVILLAS p. 117 Socorro venga del cielo, pues en la tierra me falta (*). Ben. Aun bien que tengo greguescos: que no ay raton que se me entre, por pequeño que sea. 5 Chan. Esta agua que con tanta priessa se dexa descolgar de las nuues, es de la fuente que da origen y principio al rio Iordan. Toda muger a quien tocare en el rostro, se le boluera como de plata 10 bruñida, y a los hombres se les bolueran las barbas como de oro. Cas. ¿Oyes, amiga? Descubre el rostro, pues ves lo que te importa. ¡O, qué licor tan sabroso! Cubrase, padre; no se moje. 15 Iuan. Todos nos cubrimos, hija. Ben. Por las espaldas me ha calado el agua hasta la canal maestra. Cap. ¡Yo estoy mas seco que vn esparto! Gob. [Aparte.] ¿Qué diablos puede ser esto, 20 que aun no me ha tocado vna gota donde todos se ahogan? ¿Mas si viniera yo a ser bastardo entre tantos legítimos? Ben. Quitenme de alli aquel musico; si no, 25 voto a Dios que me vaya sin ver mas figura. ¡Valgate el diablo por musico aduendado, y qué haze de menudear sin citola y sin son! Rab. Señor alcalde, no tome conmigo la 30 hincha, que yo toco como Dios ha sido seruido de enseñarme.
ENTREMES DEL RETABLO p. 118 Ben. ¡Dios te auia de enseñar, sauandija! Metete tras la manta; si no, por Dios que te arroje este banco. Rab. El diablo creo que me ha traydo a este pueblo. 5 Cap. ¡Fresca es el agua del santo rio Iordan! Y aunque me cubri lo que pude, todauia me alcançó vn poco en los vigotes, y apostaré que los tengo rubios como vn oro. 10 Ben. Y aun peor cinquenta vezes. Chi. Alla van hasta dos dozenas de leones rampantes y de ossos colmeneros. Todo viuiente se guarde, que, aunque fantasticos, no dexarán de dar alguna 15 pesadumbre, y aun de hazer las fuerças de Hercules con espadas desembaynadas. Iuan. Ea, señor autor, cuerpo de nosla, ¿y agora nos quiere llenar la casa de 20 ossos y de leones? Ben. ¡Mirad qué ruyseñores y calandrias nos embia Tontonelo, sino leones y dragones! Señor autor, [o] (*) salgan figuras mas apazibles, o aqui nos 25 contentamos con las vistas, y Dios le guie, y no pare mas en el pueblo vn momento. Cas. Señor Benito Repollo, dexe salir esse osso y leones, siquiera por nosotras, 30 y recebiremos mucho contento. Iuan. Pues, hija, ¿de antes te espantauas de
DE LAS MARAVILLAS p. 119 los ratones, y agora pides ossos y leones? Cas. Todo lo nueuo aplaze, señor padre. Chi. Essa donzella que agora se muestra tan galana y tan compuesta, es la 5 llamada Herodias, cuyo bayle alcançó en premio la cabeça del Precursor de la vida. Si ay quien la ayude a baylar, veran marauillas. Ben. Esta si, ¡cuerpo del mundo!, que es 10 figura hermosa, apazible y reluziente. ¡Hideputa, y cómo que se buelue la mochac[h]a! Sobrino Repollo, tu, que sabes de achaque de castañetas, ayudala, y será la fiesta de quatro 15 capas (*). Sob. Que me plaze, tio Benito Repollo. Tocan la zarauanda. Cap. ¡Toma mi abuelo, si es antiguo el bayle de la zarauanda y de la chacona! 20 Ben. Ea, sobrino, tenselas tiessas a essa bellaca jodia. Pero, si esta es jodia, ¿cómo vee estas marauillas? Chan. Todas las reglas tienen excepcion, señor alcalde. 25 Suena vna trompeta o corneta dentro del teatro, y entra vn furrier (*) de compañias. Fur. ¿Quién es aqui el señor gouernador? Gob. Yo soy. ¿Qué manda vuessa merced? Fur. Que luego al punto mande hazer 30
ENTREMES DEL RETABLO p. 120 aloxamiento para treynta hombres de armas que llegarán aqui dentro de media hora, y aun antes, que ya suena la trompeta. Y a Dios. Ben. Yo apostaré que los embia el sabio 5 Tontonelo. Chan. No ay tal: que esta es vna compañia de cauallos que estaua aloxada dos leguas de aqui. Ben. Aora yo conozco bien a Tontonelo, y 10 se que vos y el soys vnos grandissimos vellacos, no perdonando al musico; y mirad que os mando que mandeys a Tontonelo no tenga atreuimiento de embiar estos hombres de 15 armas, que le hare dar dozientos açotes en las espaldas, que se vean vnos a otros. Chan. Digo, señor alcalde, que no los embia Tontonelo. 20 Ben. Digo que los embia Tontonelo, como ha embiado las otras sauandijas que yo he visto. Cap. Todos las auemos visto, señor Benito Repollo. 25 Ben. No digo yo que no, señor Pedro Capacho. ¡No toques mas, musico de entresueños, que te rompere la cabeça! Buelue el furrier. Fur. Ea, ¿está ya hecho el aloxamiento?, 30 que ya estan los cauallos en el pueblo.
DE LAS MARAVILLAS p. 121 Ben. ¿Qué, todauia ha salido con la suya Tontonelo? ¡Pues yo os voto a tal, autor de humos y de embelecos, que me lo aueys de pagar! Chan. Seanme testigos que me amenaza el 5 alcalde. Chi. Seanme testigos que dize el alcalde que lo que manda Su Magestad, lo manda el sabio Tontonelo. Ben. ¡Atontoneleada te vean mis ojos, plega 10 a Dios todopoderoso! Gob. Yo para mi tengo que verdaderamente estos hombres de armas no deuen de ser de burlas. Fur. ¿De burlas auian de ser, señor 15 gouernador? ¿Está en su seso? Iuan. Bien pudieran ser atontonelados; como essas cosas auemos visto aqui. Por vida del autor, que haga salir otra vez a la donzella Herodias, porque vea 20 este señor lo que nunca ha visto; quiza con esto le cohecharemos para que se vaya presto del lugar. Chan. Esso en buen hora, y veysla aqui a do buelue, y haze de señas a su baylador 25 a que de nueuo la ayude. Sob. Por mi no quedará, por cierto. Ben. Esso si, sobrino; cansala, cansala: bueltas y mas bueltas. ¡Viue Dios, que es vn azogue la muchacha! ¡Al hoyo, al 30 hoyo; a ello, a ello! Fur. ¿Está loca esta gente? ¿Qué diablos de
ENTREMES DEL RETABLO p. 122 donzella es esta, y qué bayle, y qué Tontonelo? Cap. ¿Luego no vee la donzella Herodiana el señor furrier? Fur. ¡Qué diablos de donzella tengo de ver! 5 Cap. Basta; de ex il[l]is es. Gob. De ex il[l]is es, de ex il[l]is es. Iuan. Dellos es, dellos el señor furrier; dellos es (*). Fur. ¡Soy de la mala puta que los pario! Y 10 por Dios viuo, que, si echo mano a la espada, que los haga salir por las ventanas, que no por la puerta. Cap. Basta; de ex il[l]is es. Ben. Basta; dellos es, pues no vee nada. 15 Fur. ¡Canalla barretina, si otra vez me dizen que soy dellos, no les dexaré huesso sano! Ben. Nunca los confesos (*) ni bastardos fueron valientes, y por esso no 20 podemos dexar de dezir: dellos es, dellos es. Fur. ¡Cuerpo de Dios con los villanos! ¡Esperad! Mete mano a la espada y acuchillase con todos, y el 25 alcalde aporrea al Rabellejo, y (a) la Chir(r)inos (*) descuelga la manta y dize: [Chi.] El diablo ha sido la trompeta y la ven[i]da de los hombres de armas; parece que los llamaron con 30 campanilla (*).
DE LAS MARAVILLAS p. 123 Chan. El sucesso ha sido extraordinario; la virtud del retablo se queda en su punto, y mañana lo podemos mostrar al pueblo, y nosotros mismos podemos cantar el triunfo desta batalla, diziendo: 5 ¡viuan Chirinos y Chanfalla!
p. 124
p. 125 ENTREMES DE LA cueua de Salamanca. Salen Pancracio, Leonarda y Cristina. Pan. Enjugad, señora, essas lagrimas, y poned pausa a vuestros suspiros, considerando 5 que quatro dias de ausencia no son siglos. Yo boluere, a lo mas largo, a los cinco, si Dios no me quita la vida; aunque será mejor, por no turbar la vuestra, romper mi palabra y 10 dexar esta jornada, que sin mi presencia se podra casar mi hermana. Leo. No quiero yo, mi Pancracio y mi señor, que por respeto mio vos parezcays descortes. Yd enhorabuena y 15 cumplid con vuestras obligaciones, pues las que os lleuan son precisas, que yo me apretaré con mi llaga y passaré mi soledad lo menos mal que pudiere. Sólo os encargo la buelta, y 20 que no passeys del término que aueys puesto. ¡Tenme, Cristina, que se me aprieta el coraçon! Desmayase Leonarda.
ENTREMES p. 126 Cris. ¡O, que bien ayan las bodas y las fiestas! En verdad, señor, que, si yo fuera que vuessa merced, que nunca alla fuera. Pan. Entra, hija, por vn vidro de agua para 5 echarsela en el rostro. Mas espera; direle vnas palabras que se al oydo, que tienen virtud para hazer boluer de los desmayos. Dizele las palabras; buelue Leonarda, diziendo: 10 Leo. Basta; ello ha de ser forçoso; no ay sino tener paciencia. Bien mio, quanto mas os detuuieredes, mas dilatays mi contento. Vuestro compadre (*) L[e]oniso os deue de aguardar ya en 15 el coche. Andad con Dios. Que el os buelua tan presto y tan bueno como yo desseo. Pan. Mi angel, si gustas que me quede, no me mouere de aqui mas que vna 20 estatua. Leo. No, no, descanso mio; que mi gusto está en el vuestro, y por agora mas que os vays que no os quedeys, pues es vuestra honra la mia. 25 Cris. ¡O espejo del matrimonio! A fe que si todas las casadas quisiessen tanto a sus maridos como mi señora Leonarda quiere al suyo, que otro gallo les cantasse. 30 Leo. Entra, Cristinica, y saca mi manto, que
DE LA CVEVA DE SALAMANCA p. 127 quiero acompañar a tu señor hasta dexarle en el coche. Pan. No, por mi amor; abraçadme, y quedaos, por vida mia. Cristinica, ten cuenta de regalar a tu señora, que yo 5 te mando vn calçado quando buelua, como tu le quisieres. Cris. Vaya, señor, y no lleue pena de mi señora, porque la pienso persuadir de manera a que nos holguemos, que no 10 imagine en la falta que vuessa merced le ha de hazer. Leo. ¿Holgar yo? ¡Qué bien estás en la cuenta, niña! Porque, ausente de mi gusto, no se hizieron los plazeres ni las 15 glorias para mi; penas y dolores, si (*). Pan. Ya no lo puedo sufrir. Quedad en paz, lumbre destos ojos, los quales no veran cosa que les de plazer, hasta bolueros a ver (*). 20 Entrase Pancracio. Leo. ¡Alla daras, rayo, en casa de Ana Diaz! (*) ¡Vayas y no bueluas! La yda del humo (*). ¡Por Dios, que esta vez no os han de valer vuestras valentias 25 ni vuestros recatos! Cris. Mil vezes temi que con tus estremos auias de estoruar su partida y nuestros contentos. Leo. ¿Si vendran esta noche los que 30 esperamos?
ENTREMES p. 128 Cris. ¿Pues no? Ya los tengo auisados, y ellos estan tan en ello, que esta tarde embiaron (*) con la lauandera, nuestra secretaria, como que eran paños, vna canasta de colar llena de mil regalos y 5 de cosas de comer, que no parece sino vno de los serones que da el rey el Iueues Santo a sus pobres (*); sino que la canasta es de Pasqua, porque ay en ella empanadas, fiambreras, manjar 10 blanco y dos capones que aun no estan acabados de pelar, y todo genero de fruta de la que ay aora, y, sobre todo, vna bota de hasta vna arroba de vino de lo de vna oreja (*), 15 que huele que traciende. Leo. Es muy cumplido y lo fue siempre mi Riponce, sacristan de las telas de mis entrañas. Cris. ¿Pues qué le falta a mi maesse Nicolas, 20 barbero de mis higados y nauaja de mis pesadumbres, que assi me las rapa y quita quando le veo, como si nunca las huuiera tenido? Leo. ¿Pusiste la canasta en cobro? 25 Cris. En la cozina la tengo, cubierta con vn cernadero por el dissimulo. Llama a la puerta el estudiante carraolano, y, en llamando, sin esperar que le respondan, entra. Leo. Cristina, mira quién llama. 30
DE LA CVEVA DE SALAMANCA p. 129 Est. Señoras, yo soy vn pobre estudiante. Cris. Bien se os parece que soys pobre y estudiante, pues lo vno muestra vuestro vestido, y el ser pobre, vuestro atreuimiento. Cosa estraña es esta, que 5 no ay pobre que espere a que le saquen la limosna a la puerta, sino que se entran en las casas hasta el vltimo rincon, sin mirar si despiertan a quien duerme, o si no. 10 Est. Otra mas blanda respuesta esperaua yo de la buena gracia de vuessa merced; quanto mas, que yo no queria ni buscaua otra limosna, sino alguna caualleriza o pajar donde defenderme 15 esta noche de las inclemencias del cielo, que, segun se me trasluze, parece que con grandissimo rigor a la tierra amenazan. Leo. ¿Y de dónde bueno soys, amigo? 20 Est. Salmantino soy, señora mia; quiero dezir, que soy de Salamanca. Yua a Roma con vn tio mio, el qual murio en el camino, en el coraçon de Francia; vine solo; determiné boluerme a 25 mi tierra; robaronme los lacayos o compañeros de Roque Guinarde (*) en Cataluña, porque el estaua ausente: que, a estar alli, no consintiera que se me hiziera agrauio, porque es muy 30 cortés y comedido, y ademas limosnero; hame tomado a estas santas puertas
ENTREMES p. 130 la noche, que por tales las juzgo, y busco mi remedio. Leo. En verdad, Cristina, que me ha mouido a lástima el estudiante. Cris. Ya me tiene a mi rasgadas las entrañas. 5 Tengamosle en casa esta noche, pues de las sobras del castillo se podra mantener el real; quiero dezir, que en las reliquias de la canasta aurá en quien adore su hambre; y mas, que 10 me ayudará a pelar la bolateria que viene en la cesta. Leo. ¿Pues cómo, Cristina, quieres que metamos en nuestra casa testigos de nuestras liuiandades? 15 Cris. Asi tiene el talle de hablar por el colodrillo, como por la boca. Venga aca, amigo; ¿sabe pelar? Est. ¿Cómo si se pelar? No entiendo esso de saber pelar, si no es que quiere 20 vuessa merced motejarme de pelon; que no ay para qué, pues yo me confiesso por el mayor pelon del mundo. Cris. No lo digo yo por esso, en mi ánima, sino por saber si sabía pelar dos o tres 25 pares de capones. Est. Lo que sabre responder es que yo, señoras, por la gracia de Dios, soy graduado de bachiller por Salamanca, y no digo... (*) 30 Leo. Dessa manera, ¿quién duda sino que sabra pelar, no sólo capones, sino
DE LA CVEVA DE SALAMANCA p. 131 gansos y abutardas? Y en esto del guardar secreto, ¿cómo le va? Y a dicha, ¿[es] tentado de dezir todo lo que vee, imagina o siente? Est. Assi pueden matar delante de mi mas 5 hombres que carneros en el Rastro (*), que yo desplegue mis labios para dezir palabra alguna. Cris. Pues aturese (*) essa boca, y cosasse essa lengua con vna agujeta de dos 10 cabos, y amuelese essos dientes, y entrese con nosotras, y verá misterios, y cenará marauillas, y podra medir en vn pajar los pies que quisiere para su cama. 15 Est. Con siete tendre demasiado: que no soy nada codicioso ni regalado. Entran el sacristan Reponce y el barbero. Sac. ¡O, qué enhorabuena esten los automedon[t]es y guias de los carros de 20 nuestros gustos, las luzes de nuestras tinieblas, y las dos reciprocas voluntades que siruen de vasas y colunas a la amorosa fábrica de nuestros desseos! Leo. Esso solo me enfada del. Reponce 25 mio, habla, por tu vida, a lo moderno y de modo que te entienda, y no te encarames donde no te alcance. Bar. Esso tengo yo bueno: que hablo mas llano que vna suela de çapato: pan 30
ENTREMES p. 132 por vino y vino por pan, o como suele dezirse. Sac. Si; que diferencia ha de auer de vn sacristan gramatico a vn beylero (*) romancista. 5 Cris. Para lo que yo he menester a mi barbero, tanto latin sabe, y aun mas, que supo Antonio de Nebrija (*). Y no se dispute agora de ciencia ni de modos de hablar, que cada vno habla, si no 10 como deue, a lo menos, como sabe. Y entremonos, y manos a labor, que ay mucho que hazer. Est. Y mucho que pelar. Sac. ¿Quién es este buen hombre? 15 Leo. Vn pobre estudiante salamanqueso que pide albergo para esta noche. Sac. (*) Yo le dare vn par de reales para cena y para lecho, y vayase con Dios. Est. Señor sacristan Reponce, recibo y 20 agradezco (*) la merced y la limosna; pero yo soy mudo, y pelon ademas, como lo ha menester esta señora donzella que me tiene combidado, y voto a... de no irme esta noche desta casa, 25 si todo el mundo me lo manda. Confiesse vuessa merced mucho de en(*)horamala de vn hombre de mis prendas que se contenta de dormir en vn pajar; y si lo han por sus capones, 30 peleselos el Turco, y comanselos ellos, y nunca del cuero les salgan.
DE LA CVEVA DE SALAMANCA p. 133 Bar. Este mas parece rufian que pobre; talle tiene de alçarse con toda la casa. Cris. No medre yo si no me contenta el brio. Entremonos todos, y demos orden en lo que se ha de hazer; que el pobre 5 pelará, y callará como en missa. Est. Y aun como en visperas. Sac. Puesto me ha miedo (*) el pobre estudiante; yo apostaré que sabe mas latin que yo. 10 Leo. De ai le deuen de nacer los brios que tiene. Pero no te pese, amigo, de hazer caridad, que vale para todas las cosas. Entranse todos. 15 Y sale Leoniso, compadre de Pancracio, y Pancracio. Com. Luego lo vi yo que nos auia de faltar la rueda. No ay cochero que no sea tematico; si el rodeara vn poco y saluara aquel barranco, ya estuuieramos 20 dos leguas de aqui. Pan. A mi no se me da nada: que antes gusto de boluerme y passar esta noche con mi esposa Leonarda, que en la venta; porque la dexé esta tarde casi 25 para espirar, del sentimiento de mi partida. Com. ¡Gran muger! ¡De buena os ha dado el cielo, señor compadre! Dadle gracias por ello. 30 Pan. Yo se las doy como puedo, y no como
ENTREMES p. 134 deuo. No ay Lucrecia que se llegue, ni Porcia que se le yguale; la honestidad y el recogimiento han hecho en ella su morada. Com. Si la mia no fuera zelosa, no tenia yo 5 mas que dessear. Por esta calle está mas cerca mi casa; tomad, compadre, por estas, y estareys presto en la vuestra; y veamonos mañana, que [no] me faltará coche para la jornada. ¡A Dios! 10 Pan. ¡A Dios! Entranse los dos. Bueluen a salir el sacristan, el barbero, con sus guitarras; Leonarda, Cristina y el estudiante. Sale el sacristan con la sotana alçada y ceñida al cuerpo, 15 dançando al son de su misma guitarra, y a cada cabriola vaya diziendo estas palabras: Sac. ¡Linda noche, lindo rato, linda cena y lindo amor! Cris. Señor sacristan Reponce, no es este 20 tiempo de dançar. Dese orden en cenar y en las demas cosas, y quedense las danças para mejor coyuntura. Sac. ¡Linda noche, lindo rato, linda cena y lindo amor! 25 Leo. Dexale, Cristina; que en estremo gusto de ver su agilidad. Llama Pancracio a la puerta, y dize: Pan. Gente dormida, ¿no oys? ¿Cómo, y tan temprano teneys atrancada la puerta? 30
DE LA CVEVA DE SALAMANCA p. 135 Los recatos de mi Leonarda deuen de andar por aqui. Leo. ¡Ay, desdichada! A la voz y a los golpes, mi marido Pancracio es este. Algo le deue de auer sucedido, pues el se 5 buelue. Señores, a recogerse a la carbonera; digo, al desuan, donde está el carbon. Corre, Cristina, y lleualos, que yo entretendre a Pancracio de modo que tengas lugar para todo. 10 [Sac.] ¡Fea noche, amargo rato, mala cena y peor amor! Cris. ¡Gentil relente, por cierto! ¡Ea, vengan todos! Pan. ¿Qué diablos es esto? ¿Cómo no me 15 abris, lirones? [Est.] Es el toque, que yo no quiero correr la suerte destos señores. Escondanse ellos donde quisieren, y lleuenme a mi al pajar; que, si alli me hallan, antes 20 parecere pobre que adúltero. Cris. ¡Caminen, que se hunde la casa a golpes! Sac. ¡El alma lleuo en los dientes! Bar. ¡Y yo en los carcañares! 25 Entranse todos, y assomase Leonarda a la ventana. Leo. ¿Quién está ai? ¿Quién llama? Pan. Tu marido soy, Leonarda mia. Abreme, que ha media hora que estoy rompiendo a golpes estas puertas. 30 Leo. En la voz, bien me parece a mi que
ENTREMES p. 136 oygo a mi cepo Pancracio; pero la voz de vn gallo se parece a la de otro gallo, y no me asseguro. Pan. ¡O recato inaudito de muger prudente! Que yo soy, vida mia, tu marido 5 Pancracio. Abreme con toda seguridad. Leo. Venga aca; yo lo vere agora. ¿Qué hize yo quando el se partio esta tarde? Pan. Suspiraste, lloraste, y al cabo te desmayaste. 10 Leo. Verdad. Pero, con todo esto, digame: ¿qué señales tengo yo en vno de mis ombros? Pan. En el izquierdo tienes vn lunar del grandor de medio real, con tres cabellos 15 como tres mil hebras de oro. Leo. Verdad. Pero ¿cómo se llama la donzella de casa? Pan. Ea, boua; no seas enfadosa. Cristinica se llama. ¿Qué mas quieres? 20 [Leo.] ¡Cristinica, Cristinica! Tu señor es; abrele, niña. Cris. Ya voy, señora. Que el sea muy bien venido. ¿Qué es esto, señor de mi alma? ¿Qué azelerada buelta es esta? 25 Leo. ¡Ay, bien mio! Dezidnoslo presto, que el temor de algun mal sucesso me tiene ya sin pulsos. Pan. No ha sido otra cosa sino que en vn barranco se quebro la rueda del coche, 30 y mi compadre y yo determinamos boluernos y no passar la noche en el
DE LA CVEVA DE SALAMANCA p. 137 campo, y mañana buscaremos en qué yr, pues ay tiempo. Pero ¿qué vozes ay? Dentro, y como de muy lexos, diga el estudiante: Est. ¡Abranme aqui, señores, que me 5 ahogo! Pan. ¿Es en casa, o en la calle? Cris. Que me maten si no es el pobre estudiante que encerre en el pajar para que durmiesse esta noche. 10 Pan. ¿Estudiante encerrado en mi casa, y en mi ausencia? ¡Malo! En verdad, señora, que si no me tuuiera assegurado vuestra mucha bondad, que me causara algun rezelo este encerramiento. 15 Pero ve, Cristina, y abrele, que se le deue de auer caydo toda la paja a cuestas. Cris. Ya voy. Leo. Señor, que es vn pobre salamanqueso 20 que pidio que le acogiessemos esta noche por amor de Dios, aunque fuesse en el pajar, y ya sabes mi condicion, que no puedo negar nada de lo que se me pide, y encerramosle. Pero 25 veysle aqui y mirad quál sale. Sale el estudiante y Cristina, el lleno de paja las barbas, cabeça y vestido. Est. Si yo no tuuiera tanto miedo y fuera
ENTREMES p. 138 menos escrupuloso, yo huuiera escusado el peligro de ahogarme en el pajar, y huuiera cenado mejor, y tenido mas blanda y menos peligrosa cama. Pan. ¿Y quién os auia de dar, amigo, mejor 5 cena y mejor cama? Est. ¿Quién? Mi habilidad. Sino que el temor de la justicia me tiene atadas las manos. Pan. ¡Peligrosa habilidad deue de ser la 10 vuestra, pues os temeis de la justicia! Est. La ciencia que aprendi en la cueua de Salamanca, de donde yo soy natural, si se dexara vsar sin miedo de la santa Inquisicion, yo se que cenara y 15 recenara a costa de mis herederos; y aun quiza no estoy muy fuera de vsalla, siquiera por esta vez, donde la necessidad me fuerça y me disculpa; pero no se yo si estas señoras seran 20 tan secretas como yo lo he sido. Pan. No se cure dellas, amigo, sino haga lo que quisiere, que yo les hare que callen; y ya desseo en todo estremo ver alguna destas cosas que dizen 25 que se aprenden en la cueua de Salamanca (*). Est. ¿No se contentará vuessa merced con que le saque aqui dos demonios (*) en figuras humanas, que traygan a cuestas 30 vna canasta llena de cosas fiambres y comederas?
DE LA CVEVA DE SALAMANCA p. 139 Pan. ¿Demonios en mi casa, y en mi presencia? Leo. ¡Iesus! ¡Librada sea yo de lo que librarme no se! Cris. ¡El mismo diablo tiene el estudiante 5 en el cuerpo! ¡Plega a Dios que vaya a buen viento esta parua! ¡Temblandome está el coraçon en el pecho! Pan. Aora bien: si ha de ser sin peligro y sin espantos, yo me holgaré de ver 10 essos señores demonios y a la canasta de las fiambreras; y torno a aduertir que las figuras no sean espantosas. Est. Digo que saldran en figura del sacristan 15 de la parroquia y en la de vn barbero, su amigo. Cris. Mas que lo dize por el sacristan Riponce y por maese Roque, el barbero de casa. ¡Desdichados dellos, que se 20 han de ver conuertidos en diablos! Y digame, hermano: ¿y estos han de ser diablos bautizados? Est. ¡Gentil nouedad! ¿Adónde diablos ay diablos bautizados? ¿O para qué se 25 han de bautizar los diablos? Aunque podra ser que estos lo fuessen, porque no ay regla sin excepcion. Y apartense, y veran marauillas. Leo. [Aparte.] ¡Ay, sinuentura! ¡Aqui se 30 descose! ¡Aqui salen nuestras maldades a plaça! ¡Aqui soy muerta!
ENTREMES p. 140 Cris. [Aparte.] Animo, señora; que buen coraçon quebranta mala ventura. Est. Vosotros, mezquinos, que en la [carbonera hallastes amparo a vuestra desgracia, 5 salid, y en los ombros, con priessa y [con gracia, sacad la canasta de la fiambrera. No me inciteys a que de otra manera mas dura os conjure. ¡Salid! ¿Qué 10 [esperays? Mirad que si, a dicha, el salir reusays, tendra mal sucesso mi nueua quimera. Ora bien, yo se cómo me tengo de auer con estos demonicos humanos. 15 Quiero entrar alla dentro, y a solas hazer vn conjuro tan fuerte, que los haga salir mas que de passo. Aunque la calidad destos demonios mas está en sabellos aconsejar, que en 20 conjurallos. Entrase el estudiante. Pan. Yo digo que si este sale con lo que ha dicho, que será la cosa mas nueua y mas rara que se aya visto en el mundo. 25 Leo. Si saldra: ¿quién lo duda? ¿Pues auianos de engañar? Cris. Ruydo anda alla dentro: yo apostaré que los saca. Pero vee aqui do buelue con los demonios y el apatusco (*) de 30 la canasta.
DE LA CVEVA DE SALAMANCA p. 141 Leo. ¡Iesus! ¿Qué parecidos son los de la carga al sacristan Reponce y al barbero de la plaçuela! Cris. Mira, señora, que, donde ay demonios, no se ha de dezir Iesus. 5 Sac. Digan lo que quisieren, que nosotros somos como los perros del herrero, que dormimos al son de las martilladas: ninguna cosa nos espanta ni turba. Leo. Lleguense a que yo coma de lo que 10 viene de la canasta; no tomen menos. Est. Yo hare la salua (*), y començaré por el vino. Bebe. ¡Bueno es! ¿Es de Esquiuias, señor 15 sacridiablo? Sac. De Esquiuias es, juro a... Est. Tengase, por vida suya, y no passe adelante. ¡Amiguito soy yo de diablos juradores! Demonico, demonico, aqui 20 no venimos a hazer pecados mortales, sino a passar vna hora de passatiempo, y cenar, y yrnos con Christo. Cris. ¿Y estos han de cenar con nosotros? Pan. Si; que los diablos no comen. 25 Bar. Si comen algunos, pero no todos; y nosotros somos de los que comen. Cris. ¡Ay, señores! Quedense aca los pobres diablos, pues han traydo la cena: que sería poca cortesia dexarlos yr 30 muertos de hambre, y parecen
ENTREMES p. 142 diablos muy honrados y muy hombres de bien. Leo. Como no nos espanten, y si mi marido gusta, quedense en buen hora. Pan. Queden, que quiero ver lo que nunca 5 he visto. Bar. Nuestro Señor pague a vuessas mercedes la buena obra, señores mios. Cris. ¡Ay, qué bien criados, qué corteses! Nunca medre yo, si todos los diablos 10 son como estos, si no han de ser mis amigos de aqui adelante. Sac. Oygan, pues, para que se enamoren de veras. Toca el sacristan y canta, y ayudale el barbero 15 con el vltimo verso no mas. Sac. “Oygan los que poco saben lo que con mi lengua franca digo del bien que en si tiene Bar. la cueua de Salamanca. 20 Sac. Oygan lo que dexó escrito della el bachiller Tudanca en el cuero de vna yegua que dizen que fue potranca, en la parte de la piel 25 que confina con el anca, poniendo sobre las nuues Bar. la cueua de Salamanca. Sac. En ella estudian los ricos y los que no tienen blanca, 30 y sale entera y rolliza
DE LA CVEVA DE SALAMANCA p. 143 la memoria que está manca. Sientanse los que alli enseñan de alquitran en vna banca, porque estas bombas encierra Bar. la cueua de Salamanca. 5 Sac. En ella se hazen discretos los moros de la Palanca, y el estudiante mas burdo ciencias de su pecho arranca. A los que estudian en ella, 10 ninguna cosa les manca. ¡Viua, pues, siglos eternos Bar. la cueua de Salamanca! Sac. Y nuestro conjurador, si es, a dicha, de Loranca, 15 tenga en ella cien mil vides de vba tinta y de vba blanca. Y al diablo que le acusare, que le den con vna tranca, y para el tal jamas sirua 20 Bar. la cueua de Salamanca.” Cris. Basta; ¿que tambien los diablos son poetas? Bar. Y aun todos los poetas son diablos. Pan. Digame, señor mio, pues los diablos 25 lo saben todo; ¿dónde se inuentaron todos estos bayles de las zarauandas, zambapalo y dello me pesa, con el famoso del nueuo escarraman? (*) Bar. ¿Adónde? En el infierno: alli tuuieron 30 su origen y principio. Pan. Yo assi lo creo.
ENTREMES DE LA CVEVA DE SALAMANCA p. 144 Leo. Pues en verdad que tengo yo mis puntas y collar escarramanesco; sino que, por mi honestidad, y por guardar el decoro a quien soy, no me atreuo a baylarle. 5 Sac. Con quatro mudanças que yo le enseñasse a vuessa merced cada dia, en vna semana saldria vnica en el bayle: que se que le falta bien poco. Est. Todo se andara; por agora, entremonos 10 a cenar, que es lo que importa. Pan. Entremos, que quiero aueriguar si los diablos comen o no, con otras cien mil cosas que dellos cuentan. Y, por Dios, que no han de salir de mi casa 15 hasta que me dexen enseñado en la ciencia y ciencias que se enseñan en la cueua de Salamanca.
p. 145 ENTREMES DEL viejo zeloso (*). Salen doña Lorença, y Cristina, su criada, y Hortigosa (*), su vezina. D.ª Lor. Milagro ha sido este, señora Hortigosa, 5 el no auer dado la buelta a la llaue mi duelo, mi yugo y mi desesperacion. Este es el primero dia, despues que me casé con el, que hablo con persona de fuera de casa. ¡Que fuera le vea yo 10 desta vida a el y a quien con el me casó! Hor. Ande, mi señora doña Lorença, no se quexe tanto, que con vna caldera vieja se compra otra nueua. 15 D.ª Lor. Y aun con essos y otros semejantes villancicos o refranes me engañaron a mi. ¡Que malditos sean sus dineros, fuera de las cruzes, malditas sus joyas, malditas sus galas, y maldito todo 20 quanto me da y promete! ¿De qué me sirue a mi todo aquesto, si en mitad de la riqueza estoy pobre, y, en medio de la abundancia, con hambre? Cris. En verdad, señora tia, que tienes 25
ENTREMES p. 146 razon: que mas quisiera yo andar con vn trapo atras y otro adelante, y tener vn marido moço, que verme casada y enlodada con esse viejo podrido que tomaste por esposo. 5 D.ª Lor. ¿Yo le tomé, sobrina? A la fe, diomele quien pudo, y yo, como muchacha, fuy mas presta al obedecer que al contradezir. Pero si yo tuuiera tanta experiencia destas cosas, antes me tarazara 10 la lengua (*) con los dientes, que pronunciar aquel si, que se pronuncia con dos letras y da que llorar dos mil años. Pero yo imagino que no fue otra cosa sino que auia de ser esta, y que las 15 que han de suceder forçosamente, no ay preuencion ni diligencia humana que las preuenga. Cris. ¡Iesus y del mal viejo! Toda la noche: “daca el orinal, toma el orinal; 20 leuantate, Cristinica, y calientame vnos paños, que me muero de la hijada; dame aquellos juncos, que me fatiga la piedra.” Con mas vnguentos y medicinas en el aposento que si fuera vna botica. 25 Y yo, que apenas se vestirme, tengo de seruirle de enfermera. ¡Pux, pux, pux! ¡Viejo clueco, tan potroso como zeloso, y el mas zeloso del mundo! D.ª Lor. Dize la verdad mi sobrina. 30 Cris. ¡Pluguiera a Dios que nunca yo la dixera en esto!
DEL VIEIO ZELOSO p. 147 Hor. Aora bien, señora doña Lorença, vuessa merced haga lo que le tengo aconsejado, y verá cómo se halla muy bien con mi consejo. El moço es como vn ginjo verde (*): quiere bien, sabe callar 5 y agradecer lo que por el se haze; y pues los zelos y el recato del viejo no nos dan lugar a demandas ni a respuestas, resolucion y buen ánimo, que, por la orden que hemos dado, yo le 10 pondre al galan en su aposento de vuessa merced y le sacaré, si bien tuuiesse el viejo mas ojos que Argos y viesse mas que vn zahori, que dizen que vee siete estados debaxo de la 15 tierra. D.ª Lor. Como soy primeriza, estoy temerosa, y no querria, a trueco del gusto, poner a riesgo la honra. Cris. Esso me parece, señora tia, a lo del 20 cantar de Gomez Arias (*): “Señor Gomez Arias, doleos de mi: soy niña y muchacha; nunca en tal me vi.” 25 D.ª Lor. Algun espiritu malo deue de hablar en ti, sobrina, segun las cosas que dizes. Cris. Yo no se quién habla; pero yo se que haria todo aquello que (*) la señora Hortigosa ha dicho, sin faltar punto. 30 D.ª Lor. ¿Y la honra, sobrina?
ENTREMES p. 148 Cris. ¿Y el holgarnos, tia? D.ª Lor. ¿Y si se sabe? Cris. ¿Y si no se sabe? D.ª Lor. ¿Y quién me assegurará a mi que no se sepa? 5 Hor. ¿Quién? La buena diligencia, la sagacidad, la industria, y, sobre todo, el buen ánimo y mis traças. Cris. Mire, señora Hortigosa, trayanosle galan, limpio, desembuelto, vn poco atreuido, 10 y, sobre todo, moço. Hor. Todas essas partes tiene el que he propuesto, y otras dos mas: que es rico y liberal. D.ª Lor. Que no quiero riquezas, señora 15 Hortigosa; que me sobran las joyas, y me ponen en confusion las diferencias de colores de mis muchos vestidos. Hasta esso no tengo que dessear, que Dios le de salud a Cañiçares (*): mas vestida 20 me tiene que vn palmito, y con mas joyas que la vedriera de vn platero rico. No me clauara el las ventanas, cerrara las puertas, visitara a todas horas la casa, desterrara della los 25 gatos y los perros, solamente porque tienen nombre de varon; que, a trueco de que no hiziera esto y otras cosas no vistas en materia de recato, yo le perdonara sus dadiuas y mercedes. 30 Hor. ¿Qué, tan zeloso es? D.ª Lor. Digo que le vendian el otro dia vna
DEL VIEIO ZELOSO p. 149 tapizeria a bonissimo precio, y por ser de figuras no la quiso, y compró otra de verduras por mayor precio, aunque no era tan buena. Siete puertas ay antes que se llegue a mi aposento, fuera 5 de la puerta de la calle, y todas se cierran con llaue, y las llaues no me ha sido possible aueriguar dónde las esconde de noche. Cris. Tia, la llaue de loba (*) creo que se la 10 pone entre las faldas de la camisa. D.ª Lor. No lo creas, sobrina: que yo duermo con el, y jamas le he visto ni sentido que tenga llaue alguna. Cris. Y mas, que toda la noche anda como 15 trasgo por toda la casa, y si acaso dan alguna musica en la calle, les tira de pedradas porque se vayan. Es vn malo, es vn bruxo, es vn viejo: que no tengo mas que dezir. 20 D.ª Lor. Señora Hortigosa, vayase, no venga el gruñidor y la halle conmigo, que sería echarlo a perder todo. Y lo que ha de hazer, hagalo luego: que estoy tan aburrida, que no me falta sino echarme 25 vna soga al cuello, por salir de tan mala vida. Hor. Quiza con esta que aora se començará, se le quitará toda essa mala gana, y le vendra otra mas saludable y que 30 mas la contente. Cris. Assi suceda, aunque me costasse a mi
ENTREMES p. 150 vn dedo de la mano: que quiero mucho a mi señora tia, y me muero de verla tan pensatiua y angustiada en poder deste viejo, y reuiejo, y mas que viejo, y no me puedo hartar de dezille viejo. 5 D.ª Lor. Pues en verdad que te quiere bien, Cristina. Cris. ¿Dexa por esso de ser viejo? Quanto mas, que yo he oydo dezir que siempre los viejos son amigos de niñas. 10 Hor. Assi es la verdad, Cristina. Y a Dios, que, en acabando de comer, doy la buelta. Vuessa merced esté muy en lo que dexamos concertado, y verá cómo salimos y entramos bien en ello. 15 Cris. Señora Hortigosa, hagame merced de traerme a mi vn frailecico pequeñito con quien yo me huelgue. Hor. Yo se le traere a la niña pintado. Cris. Que no le quiero pintado, sino viuo, 20 viuo, chiquito como vnas perlas. D.ª Lor. ¿Y si lo vee tio? Cris. Direle yo que (*) es vn duende, y tendra del miedo, y holgaréme yo. Hor. Digo que yo le trayre, y a Dios. 25 Vase Hortigosa. Cris. Mire, tia: si Hortigosa trae al galan y a mi frailecico, y si señor los viere, no tenemos mas que hazer sino cogerle entre todos y ahogarle, y echarle en 30 el pozo o enterrarle en la caualleriza.
DEL VIEIO ZELOSO p. 151 D.ª Lor. Tal eres tu, que creo lo harias mejor que lo dizes. Cris. Pues no sea el viejo zeloso, y dexenos viuir en paz, pues no le hazemos mal alguno, y viuimos como vnas santas. 5 Entranse. Entran Cañizares, viejo, y vn compadre (*) suyo. Cañi. Señor compadre, señor compadre, el setenton que se casa con quinze, o carece de entendimiento, o tiene gana 10 de visitar el otro mundo lo mas presto que le sea possible. Apenas me casé con doña Lorencica, pensando tener en ella compañia y regalo, y persona que se hallasse en mi cabeçera y me 15 cerrasse los ojos al tiempo de mi muerte, quando me enuistieron vna turbamulta de trabajos y desassossiegos: tenia casa, y busqué casar; estaua posado (*), y desposéme. 20 Com. Compadre, error (*) fue, pero no muy grande; porque, segun el dicho del Apostol, mejor es casarse que abrasarse. Cañi. Que no auia que abrasar en mi, señor 25 compadre, que con la menor llamarada quedara hecho ceniza. Compañia quise, compañia busqué, compañia hallé; pero Dios lo remedie, por quien el es. 30 Com. ¿Tiene zelos, señor compadre?
ENTREMES p. 152 Cañi. Del sol que mira a Lorencita, del ayre que le toca, de las faldas que la vapulan. Com. ¿Dale ocasion? Cañi. ¡Ni por pienso! Ni tiene por qué, ni 5 cómo, ni quándo, ni adónde. Las ventanas, amén de estar con llaue, las guarnecen rexas y celosias; las puertas jamas se abren; vezina no atrauiessa mis vmbrales, ni le atrauessará 10 mientras Dios me diere vida. Mirad, compadre: no les vienen los malos ayres a las mugeres de yr a los jubileos, ni a las processiones, ni a todos los actos de regozijos publicos; donde ellas se 15 mancan, donde ellas se estropean, y adonde ellas se dañan, es en casa de las vezinas y de las amigas. Mas maldades encubre vna mala amiga, que la capa de la noche; mas conciertos se 20 hazen en su casa y mas se concluyen, que en vna semblea. Com. Yo assi lo creo. Pero si la señora doña Lorença no sale de casa, ni nadie entra en la suya, ¿de qué viue descontento 25 mi compadre? Cañi. De que no passará mucho tiempo en que no caya Lorencica en lo que le falta, que será vn mal caso, y tan malo, que en sólo pensallo le temo, y 30 de temerle me desespero, y de desesperarme viuo con disgusto.
DEL VIEIO ZELOSO p. 153 Com. Y con razon se puede tener esse temer, porque las mugeres querrian gozar enteros los frutos del matrimonio. Cañi. La mia los goza doblados. Com. Ai está el daño, señor compadre. 5 Cañi. No, no; ni por pienso; porque es mas simple Lorenzica que vna paloma, y hasta agora no entiende nada dessas filaterias (*). Y a Dios, señor compadre, que me quiero entrar en casa. 10 Com. Yo quiero entrar alla, y ver a mi señora doña Lorença. Cañi. Aueys de saber, compadre, que los antiguos latinos vsauan de vn refran que dezia: Amicus vsque ad aras, que 15 quiere dezir: “El amigo hasta el altar”; infiriendo que el amigo ha de hazer por su amigo todo aquello que no fuere contra Dios. Y yo digo que mi amigo vsque ad portam, hasta la puerta: 20 que ninguno ha de passar mis quizios. Y a Dios, señor compadre, y perdoneme. Entrase Cañizares. Com. En mi vida he visto hombre mas recatado, 25 ni mas zeloso, ni mas impertinente. Pero este es de aquellos que traen la soga arrastrando, y de los que siempre vienen a morir del mal que temen. 30 Entrase el compadre.
ENTREMES p. 154 Salen doña Lorença y Cristinica. Cris. Tia, mucho tarda tio, y mas tarda Hortigosa. D.ª Lor. Mas que nunca el aca viniesse, ni ella tampoco; porque el me enfada, y ella 5 me tiene confusa. Cris. Todo es prouar, señora tia; y quando no saliere bien, darle del codo. D.ª Lor. ¡Ay, sobrina! Que estas cosas, o yo se poco, o se que todo el daño está en 10 prouarlas. Cris. A fe, señora tia, que tiene poco ánimo, y que, si yo fuera de su edad, que no me espantaran hombres armados. D.ª Lor. Otra vez torno a dezir, y dire cien 15 mil vezes, que Satanas habla en tu boca. Mas, ¡ay! ¿Cómo se ha entrado señor? Cris. Deue de auer abierto con la llaue maestra. 20 D.ª Lor. ¡Encomiendo yo al diablo sus maestrias y sus llaues! Entra Cañizares. Cañi. ¿Con quién hablauades, doña Lorença? D.ª Lor. Con Cristinica hablaua. 25 Cañi. Miradlo bien, doña Lorença. D.ª Lor. Digo que hablaua con Cristinica. ¿Con quién auia de hablar? ¿Tengo yo, por ventura, con quién? Cañi. No querria que tuuiessedes algun 30
DEL VIEIO ZELOSO p. 155 soliloquio con vos misma, que redundase en mi perjuyzio. D.ª Lor. Ni entiendo essos circunloquios que dezis, ni aun los quiero entender; y tengamos la fiesta en paz. 5 Cañi. Ni aun las visperas no querria yo tener en guerra con vos. Pero ¿quién llama a aquella puerta con tanta priessa? Mira, Cristinica, quién es, y, si es pobre, dale limosna y despidele. 10 Cris. ¿Quién está ai? Hor. La vezina Hortigosa es, señora Cristina. Cañi. ¿Hortigosa, y vezina? ¡Dios sea conmigo! Preguntale, Cristina, lo que quiere, y daselo, con condicion que no atrauiesse 15 essos vmbrales. Cris. ¿Y qué quiere, señora vezina? Cañi. El nombre de vezina me turba y sobresalta. Llamala por su proprio nombre, Cristina. 20 Cris. Responda. ¿Y qué quiere, señora Hortigosa? Hor. Al señor Cañizares quiero suplicar vn poco, en que me va la honra, la vida y el alma. 25 Cañi. Dezidle, sobrina, a essa señora, que a mi me va todo esso y mas en que no entre aca dentro. D.ª Lor. ¡Iesus, y qué condicion tan extrauagante! ¿Aqui no estoy delante de vos? 30 ¿Hanme de comer de ojo? ¿Hanme de lleuar por los ayres?
ENTREMES p. 156 Cañi. ¡Entre con cien mil Bercebuyes, pues vos lo quereys! Cris. Entre, señora vezina. Cañi. ¡Nombre fatal para mi es el de vezina! Entra Hortigosa, y tray vn guadameci, y en las pieles 5 de las quatro esquinas han de venir pintados Rodamonte, Mandricardo, Rugero y Gradaso (*), y Rodamonte venga pintado como arreboçado. Hor. Señor mio de mi alma, mouida y incitada de la buena fama de vuessa merced, 10 de su gran caridad y de sus muchas limosnas, me he atreuido de venir a suplicar a vuessa merced me haga tanta merced, caridad y limosna y buena obra, de comprarme este 15 guadameci, porque tengo vn hijo preso por vnas heridas que dio a vn tundidor, y ha mandado la justicia que declare el cirujano, y no tengo con qué pagalle, y corre peligro no le echen 20 otros embargos, que podrian ser muchos, a causa que es muy trauiesso mi hijo, y querria echarle oy o mañana, si fuesse possible, de la carzel. La obra es buena, el guadameci nueuo, y, 25 con todo esso, le dare por lo que vuessa merced quisiere darme por el: que en mas está la monta, y como essas cosas he perdido yo en esta vida. Tenga vuessa merced dessa punta, señora 30 mia, y descojamosle, porque no vea el
DEL VIEIO ZELOSO p. 157 señor Cañizares que ay engaño en mis palabras. Alce mas, señora mia, y mire cómo es bueno de cayda. Y las pinturas de los quadros parece que estan viuas. 5 Al alçar y mostrar el guadameci, entra por detras del vn galan, y, como Cañizares vee los retratos, dize: Cañi. ¡O, qué lindo Rodamonte! ¿Y qué quiere el señor rebozadito en mi casa? Aun si supiesse que tan amigo soy yo 10 destas cosas y destos rebozitos, espantarse ia (*). Cris. Señor tio, yo no se nada de reboçados; y si el ha entrado en casa, la señora Hortigosa tiene la culpa: que a 15 mi el diablo me lleue si dixe ni hize nada para que el entrasse. No, en mi conciencia; aun el diablo sería si mi señor tio me echasse a mi la culpa de su entrada. 20 Cañi. Ya yo lo veo, sobrina, que la señora Hortigosa tiene la culpa; pero no ay de qué marauillarme, porque ella no sabe mi condicion, ni quán enemigo soy de aquestas pinturas. 25 D.ª Lor. Por las pinturas lo dize, Cristinica, y no por otra cosa. Cris. Pues por essas digo yo. ¡Ay, Dios sea conmigo! Buelto se me ha el ánima al cuerpo, que ya andaua por los ayres. 30 D.ª Lor. ¡Quemado vea yo esse pico de onze
ENTREMES p. 158 varas! En fin, quien con muchachos se acuesta, &c. (*) Cris. ¡Ay, desgraciada, y en qué peligro pudiera auer puesto toda esta baraja! Cañi. Señora Hortigosa, yo no soy amigo de 5 figuras rebozadas ni por rebozar. Tome este doblon, con el qual podra remediar su necessidad, y vayase de mi casa lo mas presto que pudiere; y ha de ser luego, y lleuese su guadameci. 10 Hor. Viua vuessa merced mas años que Matute el de Ierusalen (*), en vida de mi señora doña..., no se cómo se llama, a quien suplico me mande, que la seruire de noche y de dia, con la vida y 15 con el alma, que la deue de tener ella como la de vna tortolica simple. Cañi. Señora Hortigosa, abreuie y vayase, y no se esté agora juzgando almas agenas. 20 Hor. Si vuessa merced huuiere menester algun pegadillo para la madre, tengolos milagrosos; y si para mal de muelas (*), se vnas palabras que quitan el dolor como con la mano. 25 Cañi. Abreuie, señora Hortigosa, que doña Lorença, ni tiene madre, ni dolor de muelas: que todas las tiene sanas y enteras, que en su vida se ha sacado muela alguna. 30 Hor. Ella se las sacará, plaziendo al cielo, porque le dara muchos años de vida,
DEL VIEIO ZELOSO p. 159 y la vegez es la total destruycion de la dentadura. Cañi. ¡Aqui de Dios, que no será possible que me dexe esta vezina! ¡Hortigosa, o diablo, o vezina, o lo que eres, vete 5 con Dios, y dexame en mi casa! Hor. Iusta es la demanda, y vuessa merced no se enoje, que ya me voy. Vase Hortigosa. Cañi. ¡O vezinas, vezinas! Escaldado quedo 10 aun de las buenas palabras desta vezina, por auer salido por boca de vezina. D.ª Lor. Digo que teneys condicion de barbaro y de saluage. ¿Y qué ha dicho esta 15 vezina, para que quedeys con la oxeriza contra ella? Todas vuestras buenas obras las hazeys en pecado mortal. Distesle dos dozenas de reales, acompañados con otras dos dozenas 20 de injurias, ¡boca de lobo, lengua de escorpion y silo de malicias! Cañi. No, no; a mal viento va esta parua. No me parece bien que boluays tanto por vuestra vezina. 25 Cris. Señora tia, entrese alli dentro y desenojese, y dexe a tio, que parece que está enojado. D.ª Lor. Assi lo hare, sobrina, y aun quiza no me verá la cara en estas dos horas; y 30
ENTREMES p. 160 a fe que yo se la de a beuer, por mas que la rehuse. Entrase doña Lorença. Cris. Tio, ¿no ve cómo ha cerrado de golpe? Y creo que va a buscar vna tranca 5 para assegurar la puerta (*). Doña Lorença, por dentro: [D.ª Lor.] ¡Cristinica, Cristinica! Cris. ¿Qué quiere, tia? D.ª Lor. ¡Si supiesses qué galan me ha deparado 10 la buena suerte! Moço, bien dispuesto, pelinegro, y que le huele la boca a mil azahares. Cris. ¡Iesus, y qué locuras, y qué ninerias! ¿Está loca, tia? 15 D.ª Lor. No estoy sino en todo mi juyzio; y en verdad que, si le viesses, que se te alegrasse el alma. Cris. ¡Iesus, y qué locuras, y qué niñerias! Riñala, tio, porque no se atreua, ni 20 aun burlando, a dezir deshonestidades. Cañi. ¡Bobear, Lorença! ¡Pues a fe que no estoy yo de gracia para sufrir essas burlas! Dª. Lor. Que no son sino veras; y tan veras, 25 que en este genero no pueden ser mayores. Cris. ¡Iesus, y qué locuras, y qué niñerias! Y digame, tia: ¿está ay tambien mi fraylezito? 30
DEL VIEIO ZELOSO p. 161 D.ª Lor. No sobrina; pero otra vez vendra, si quiere Hortigosa, la vezina. Cañi. Lorença, di lo que quisieres; pero no tomes en tu boca el nombre de vezina, que me tiemblan las carnes en oyrle. 5 D.ª Lor. Tambien me tiemblan a mi por amor de la vezina. Cris. ¡Iesus, y qué locuras, y qué niñerias! D.ª Lor. ¡Aora echo de ver quién eres, viejo maldito; que hasta aqui he viuido 10 engañada contigo! Cris. ¡Riñala, tio; riñala, tio; que se desuerguença mucho! D.ª Lor. Lauar quiero a vn galan las pocas barbas que tiene con vna vazia llena 15 de agua de angeles (*), porque su cara es como la de vn angel pintado. Cris. ¡Iesus, y qué locuras, y qué niñerias! ¡Despedazela, tio! Cañi. No la despedaçaré yo a ella, sino a la 20 puerta que la encubre. D.ª Lor. No ay para qué: vela aqui abierta. Entre, y verá cómo es verdad quanto le he dicho. Cañi. Aunque se que te burlas, si entraré, 25 para desenojarte. Al entrar Cañizares, danle con vna vazia de agua en los ojos; el vase a limpiar; acuden sobre el Cristina y doña Lorença, y en este interim sale el galan y vase. 30 Cañi. ¡Por Dios, que por poco me cegaras,
ENTREMES p. 162 Lorença! ¡Al diablo se dan las burlas que se arremeten a los ojos! D.ª Lor. ¡Mirad con quién me casó mi suerte, sino con el hombre mas malicioso del mundo! ¡Mirad cómo dio credito a mis 5 mentiras, por su... fundadas en materia de zelos, que menoscabada y assendereada sea mi ventura! ¡Pagad vosotros, cabellos, las deudas deste viejo. ¡Llorad vosotros, ojos, las culpas deste 10 maldito! ¡Mirad en lo que tiene mi honra y mi credito, pues de las sospechas haze certezas, de las mentiras verdades, de las burlas veras, y de los entretenimientos maldiciones! ¡Ay, que 15 se me arranca el alma! Cris. Tia, no de tantas vozes, que se juntará la vezindad. De dentro: Iust. ¡Abran essas puertas! ¡Auran luego! ¡Si 20 no, echarélas en el suelo! D.ª Lor. Abre, Cristinica, y sepa todo el mundo mi inocencia y la maldad deste viejo. Cañi. ¡Viue Dios, que crey que te burlauas! ¡Lorença, calla! 25 Entran el alguazil, y los musicos, y el baylarin, y Hortigosa. Alg. ¿Qué es esto? ¿Qué pendencia es esta? ¿Quién daua aqui bozes? Cañi. Señor, no es nada; pendencias son 30
DEL VIEIO ZELOSO p. 163 entre marido y muger, que luego se passan. Mus. Por Dios, que estauamos mis compañeros y yo, que somos musicos, aqui, pared y medio, en vn desposorio, y a 5 las vozes hemos acudido con no pequeño sobresalto, pensando que era otra cosa. Hor. Y yo tambien, en mi ánima pecadora. Cañi. Pues en verdad, señora Hortigosa, 10 que, si no fuera por ella, que no huuiera sucedido nada de lo sucedido. Hor. Mis pecados lo auran hecho: que soy tan desdichada, que, sin saber por dónde ni por dónde no, se me echan 15 a mi las culpas que otros cometen. Cañi. Señores, vuessas mercedes todos se bueluan norabuena, que yo les agradezco su buen desseo; que ya yo y mi esposa quedamos en paz. 20 D.ª Lor. Si quedaré, como le pida primero perdon a la vezina, si alguna cosa mala penso contra ella. Cañi. Si a todas las vezinas de quien yo pienso mal huuiesse de pedir perdon, 25 sería nunca acabar; pero, con todo esso, yo se le pido a la señora Hortigosa. Hor. Y yo le otorgo, para aqui y para delante de Pero Garcia. 30 Mus. Pues en verdad que no auemos de auer venido en valde; toquen mis
ENTREMES p. 164 compañeros, y bayle el baylarin, y regozijense las pazes con esta cancion. Cañi. Señores, no quiero musica; yo la doy por recebida. Mus. Pues aunque no la quiera. 5 “El agua de por San Iuan quita vino, y no da pan (*); las riñas de por San Iuan todo el año paz nos dan. Llouer el trigo en las eras, 10 las viñas estando en cierne, no ay labrador que gouierne bien sus cubas y paneras; mas las riñas mas de veras, si suceden por San Iuan, 15 todo el año paz nos dan. Bayla. Por la canicula ardiente está la colera a punto; pero, passando aquel punto, 20 menos actiua se siente. Y assi el que dize no miente, que las riñas por San Iuan todo el año paz nos dan. Bayla. 25 Las riñas de los casados como aquesta siempre sean, para que despues se vean sin pensar regozijados. Sol que sale tras nublados, 30
DEL VIEIO ZELOSO p. 165 es contento tras afan; las riñas de por San Iuan todo el año paz nos dan.” Cañi. Porque vean vuessas mercedes las rebueltas y bueltas en que me ha puesto 5 vna vezina, y si tengo razon de estar mal con las vezinas. D.ª Lor. Aunque mi esposo está mal con las vezinas, yo veso a vuessas mercedes las manos, señoras vezinas. 10 Cris. Y yo tambien. Mas, si mi vezina me huuiera traydo mi fraylezico, yo la tuuiera por mejor vezina. Y a Dios, señoras vezinas. Fin de los entremeses. 15
p. 166 EN MADRID Por la viuda de Alonso Martin. ________________________________ Año MDCXV.
p. 167 ÍNDICE Páginas. __________ Entremes del juez de los diuorcios.......... 5 Entremes del rufian viudo, llamado Trampagos................................. 21 Entremes de la eleccion de los alcaldes de Daganço................................... 41 Entremes de la guarda cuydadosa............. 59 Entremes del vizcayno fingido............... 81 Entremes del retablo de las marauillas...... 105 Entremes de la cueua de Salamanca........... 125 Entremes del viejo zeloso................... 145
Volver a Works of Cervantes home page
http://users.ipfw.edu/jehle/cervante.htm

Si se encuentran errores de cualquier tipo, favor de avisar a:
Fred F.Jehle
Indiana University - Purdue University Fort Wayne
Fort Wayne, IN 46805-1499 USA
jehle@ipfw.edu