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OBRAS COMPLETAS
DE
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA
________
COMEDIAS Y ENTREMESES
TOMO I
Texto electrónico por
Fred F. Jehle
Copyright © 1915 Rodolfo Schevill
Copyright © 1998 Fred F. Jehle &
Purdue Research Foundation
OBRAS COMPLETAS
DE
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA
________
COMEDIAS
Y
ENTREMESES
TOMO I
EDICIÓN PUBLICADA POR
RODOLFO SCHEVILL Y ADOLFO BONILLA
Profesor en la Profesor en la
Universidad de Universidad de
California (Berkeley). Madrid.
MADRID
IMPRENTA DE BERNARDO RODRÍGUEZ
Calle del Barquillo, núm. 8.
M. CM. XV.
p. 1
ADVERTENCIA
El estudio crítico del teatro cervantino
figurará en el último tomo de esta colección de
Comedias y entremeses. La necesidad de fijar
su texto, harto deficiente en las ediciones hasta
ahora publicadas, antes de proceder a su examen
histórico-literario, impone, según comprenderá
el lector, tal variación del plan seguido por
nosotros en la presente serie de Obras completas
de Miguel de Cervantes Saavedra.
Berkeley, junio de 1915.
OCHO
COMEDIAS Y OCHO
ENTREMESES NVEVOS
Nunca representados.
COMPVESTAS POR MIGVEL
de Ceruantes Saauedra.
DIRIGIDAS A DON PEDRO FERNANDEZ
de Castro, Conde de Lemos, de Andrade
y de Villalua; Marques de Sarria, Gentilhombre
de la Camara de su Magestad, Comendador de
la Encomienda de Peñafiel y la Zarça, de la
Orden de Alcantara, Virrey, Gouernador y
Capitan general del Reyno de Napoles, y
Presidente del supremo Consejo
de Italia.
LOS TITVLOS DESTAS OCHO COMEDIAS
y sus entremeses van en la quarta hoja.
Año 1615.
CON PRIVILEGIO
______________________________________________
EN MADRID, Por la viuda de Alonso Martin.
A costa de Iuan de Villarroel, mercader de libros; vendense en
su casa (*), a la plaçuela del Angel.
p. 3
SVMA DEL PRIVILEGIO
Tiene priuilegio Miguel de Ceruantes Saauedra por
diez años para imprimir estas ocho comedias y entremeses.
Su fecha del dicho priuilegio en Valladolid, a
venticinco dias del mes de Iulio de mil y seyscientos y 5
quinze años. Passó ante Hernando de Vallejo, escriuano
de Camara.
SVMA DE LA TASSA
Este libro de las Ocho comedias y entremeses de
Miguel de Ceruantes Saauedra, está tassado por los 10
señores del Consejo a quatro marauedis cada pliego, que
el dicho libro tiene sesenta y seys pliegos, que, a razon
de quatro marauedis, monta docientos y sesenta y quatro
marauedis. Su data en Madrid, a ventidos dias del
mes de Setiembre de mil y seyscientos y quinze años, 15
ante Hernando de Vallejo, escriuano de Camara.
FE DE LAS ERRATAS
Estas Comedias, compuestas por Miguel de Ceruantes
Saauedra, corresponden con su original. Dada en
Madrid, a 13 de Setiembre de 1615 años. 20
El Lic. Murcia de la Llana.
p. 4
APROVACION
Por mandado y comission del señor doctor (*) Cetina,
vicario general en esta corte, he visto el libro de Comedias
y entremeses de Miguel de Ceruantes no representadas
y no hallo en el cosa contra nuestra santa fe 5
catolica y buenas costumbres; antes, muchas entretenidas
y de gusto. Este es mi parecer, saluo, &c. En Madrid,
3 de Iulio 1615.
El Maestro Ioseph de Valdiuielso (*).
p. 5
PROLOGO AL LECTOR
No puedo dexar, lector carissimo, de suplicarte
me perdones, si vieres que en este prologo
salgo algun tanto de mi acostumbrada modestia.
Los dias passados me hallé en vna conuersacion 5
de amigos, donde se trató de comedias y
de las cosas a ellas concernientes, y de tal manera
las subtilizaron y atildaron, que, a mi parecer,
vinieron a quedar en punto de toda perfeccion.
Tratóse tambien de quién fue el primero 10
que en España las sacó de mantillas, y las puso
en toldo (*), y vistio de gala y apariencia; yo,
como el mas viejo que alli estaua, dixe que me
acordaua de auer visto representar al gran Lope
de Rueda (*), varon insigne en la representacion 15
y en el entendimiento. Fue natural de Seuilla, y
de oficio batihoja, que quiere dezir de los que
hazen panes de oro; fue admirable en la poesia
pastoril, y en este modo, ni entonces ni despues
aca ninguno le ha lleuado ventaja; y aunque, 20
por ser muchacho yo entonces, no podia hazer
juyzio firme de la bondad de sus versos, por
algunos que me quedaron en la memoria, vistos
agora en la edad madura que tengo, hallo ser
verdad lo que he dicho; y si no fuera por no 25
salir del proposito de prologo, pusiera aqui
PROLOGO AL LECTOR p. 6
algunos que acreditaran esta verdad. En el tiempo
deste célebre español, todos los aparatos de vn
autor de comedias se encerrauan en vn costal,
y se cifrauan en quatro pellicos blancos
guarnecidos de guadameci dorado, y en quatro 5
barbas y cabelleras, y quatro cayados, poco mas o
menos. Las comedias eran vnos coloquios como
eglogas entre dos o tres pastores y alguna
pastora; adereçauanlas y dilatauanlas con dos o
tres entremeses, ya de negra, ya de rufian, ya 10
de bobo y ya de vizcaino: que todas estas quatro
figuras y otras muchas hazia el tal Lope con
la mayor excelencia y propiedad que pudiera
imaginarse. No auia en aquel tiempo tramoyas,
ni desafios de moros y christianos, a pie ni a 15
cauallo; no auia figura que saliesse o pareciesse
salir del centro de la tierra por lo hueco del
teatro, al qual componian quatro bancos en
quadro y quatro o seys tablas encima, con que
se leuantaua del suelo quatro palmos; ni menos 20
baxauan del cielo nubes con angeles o con
almas. El adorno del teatro era vna manta vieja
tirada con dos cordeles de vna parte a otra, que
hazía lo que llaman vestuario, detras de la qual
estauan los musicos, cantando sin guitarra algun 25
romance antiguo. Murio Lope de Rueda, y por
hombre excelente y famoso le enterraron en la
iglesia mayor de Cordoua (donde murio), entre
los dos coros, donde tambien está enterrado
aquel famoso loco Luys Lopez. 30
Sucedio a Lope de Rueda Nabarro (*), natural
de Toledo, el qual fue famoso en hazer la
PROLOGO AL LECTOR p. 7
figura de vn rufian cobarde; este leuantó algun
tanto mas el adorno de las comedias, y mudó
el costal de vestidos en cofres y en baules; sacó
la musica, que antes cantaua detras de la manta,
al teatro público; quitó las barbas de los 5
farsantes, que hasta entonces ninguno representaua
sin barba postiza, y hizo que todos representassen
a cureña rasa, si no era los que auian
de representar los viejos o otras figuras que
pidiessen mudança de rostro; inuentó tramoyas, 10
nubes, truenos y relampagos, desafios y batallas;
pero esto no llegó al sublime punto en que está
agora.
Y esto es verdad que no se me puede contradezir,
y aqui entra el salir yo de los límites 15
de mi llaneza: que se vieron en los teatros
de Madrid representar Los tratos de Argel, que
yo compuse, La destruycion de Numancia y La
batalla naual, donde me atreui a reduzir las
comedias a tres jornadas, de cinco que tenian (*); 20
mostre, o, por mejor dezir, fui el primero que
representasse las imaginaciones y los
pensamientos escondidos del alma, sacando figuras
morales al teatro, con general y gustoso aplauso
de los oyentes; compuse en este tiempo hasta 25
veynte comedias o treynta, que todas ellas se
recitaron sin que se les ofreciesse ofrenda de
pepinos ni de otra cosa arrojadiza: corrieron
su carrera sin siluos, gritas ni baraundas. Tuue
otras cosas en que ocuparme, dexé la pluma y 30
las comedias, y entró luego el monstruo de
naturaleza, el gran Lope de Vega (*), y alçóse con
PROLOGO AL LECTOR p. 8
la monarquia comica. Auassalló y puso debaxo
de su juridicion a todos los farsantes; llenó el
mundo de comedias proprias, felices y bien
razonadas, y tantas, que passan de diez mil
pliegos los que tiene escritos, y todas, que es vna 5
de las mayores cosas que puede dezirse, las ha
visto representar, o oydo dezir, por lo menos,
que se han representado; y si algunos, que ay
muchos, han querido entrar a la parte y gloria
de sus trabajos, todos juntos no llegan en lo 10
que han escrito a la mitad de lo que el solo.
Pero no por esto, pues no lo concede Dios
todo a todos, dexen de tenerse (*) en precio los
trabajos del doctor Ramon (*), que fueron los
mas despues de los del gran Lope; estimense 15
las traças artificiosas en todo estremo del
licenciado Miguel Sanchez (*); la grauedad del
doctor Mira de Mescua (*), honra singular de
nuestra nacion; la discrecion e inumerables
conceptos del canonigo Tarraga (*); la suauidad y 20
dulçura de don Guillen de Castro (*); la agudeza
de Aguilar (*); el rumbo, el tropel, el boato, la
grandeza de las comedias de Luys Velez de
Gueuara (*), y las que agora estan en xerga (*)
del agudo ingenio de don Antonio de Galarça 25
(*), y las que prometen Las fullerias de
amor, de Gaspar de Auila (*): que todos estos
y otros algunos han ayudado a lleuar esta gran
máquina al gran Lope.
Algunos años ha que bolui yo a mi antigua 30
ociosidad, y, pensando que aun durauan los siglos
donde corrian mis alabanças, bolui a componer
PROLOGO AL LECTOR p. 9
algunas comedias; pero no hallé paxaros
en los nidos de antaño; quiero dezir que no
hallé autor que me las pidiesse, puesto que
sabian que las tenia, y assi, las arrinconé en vn
cofre, y las consagré y condené al perpetuo 5
silencio. En esta sazon me dixo vn librero que el
me las comprara, si vn autor de título (*) no le
huuiera dicho que de mi prosa se podia esperar
mucho, pero que del verso, nada; y, si va a
dezir la verdad, cierto que me dio pesadumbre 10
el oyrlo, y dixe entre mi: O yo me he mudado
en otro, o los tiempos se han mejorado mucho,
sucediendo siempre al reues, pues siempre se
alaban los passados tiempos. Torné a passar
los ojos por mis comedias, y por algunos 15
entremeses mios que con ellas estauan arrinconados,
y vi no ser tan malas ni tan malos que no
mereciessen salir de las tinieblas del ingenio
de aquel autor a la luz de otros autores menos
escrupulosos y mas entendidos. Aburrime, y 20
vendiselas al tal librero, que las ha puesto en
la estampa como aqui te las ofrece; el me las
pagó razonablemente; yo cogi mi dinero con
suauidad, sin tener cuenta con dimes ni diretes
de recitantes. Querria que fuessen las mejores 25
del mundo, o a lo menos razonables; tu lo verás,
lector mio; y si hallares que tienen alguna
cosa buena, en topando a aquel mi maldiciente
autor, dile que se emiende, pues yo no ofendo
a nadie, y que aduierta que no tienen necedades 30
patentes y descubiertas, y que el verso es
el mismo que piden las comedias, que ha de
PROLOGO AL LECTOR p. 10
ser, de los tres estilos, el infimo, y que el
lenguage de los entremeses es proprio de las
figuras que en ellos se introduzen; y que para
enmienda de todo esto le ofrezco vna comedia
que estoy componiendo, y la intitulo El engaño 5
a los ojos, que, si no me engaño, le ha de
dar contento. Y con esto, Dios te de salud, y a
mi paciencia.
p. 11
Dedicatoria al Conde de Lemos.
Aora se agoste o no el jardin de mi corto
ingenio, que los frutos que el ofreciere, en
qualquiera sazon que sea, han de ser de V. E., a
quien ofrezco el destas comedias y entremeses, 5
no tan dessabridos, a mi parecer, que no
puedan dar algun gusto; y si alguna cosa lleuan
razonable, es que no van manoseados ni han
salido al teatro, merced a los farsantes, que, de
puro discretos, no se ocupan sino en obras 10
grandes y de graues autores, puesto que tal vez
se engañan. Don Quijote de la Mancha queda
calçadas las espuelas en su segunda parte para
yr a besar los pies a V. E. Creo que llegará
quexoso, porque en Tarragona le han assendereado 15
y malparado (*); aunque, por si o por no, lleua
informacion hecha de que no es el el contenido
en aquella historia, sino otro supuesto, que quiso
ser el, y no acerto a serlo. Luego yra el gran
Persiles, y luego Las semanas del jardin, y 20
luego la segunda parte de La Galatea, si tanta
carga pueden lleuar mis ancianos ombros; y
luego y siempre yran las muestras del desseo
que tengo de seruir a V. E. como a mi verdadero
señor, y firme y verdadero amparo, cuya 25
persona, &c.
Criado de V. Exc.,
Miguel de Ceruantes Saauedra.
P. 12
p. 13
LOS NOMBRES DESTAS
comedias son los siguientes:
El gallardo español. La gran sultana.
La casa de los zelos. El laberinto de amor.
Los baños de Argel. La entre[te]nida. 5
El rufian dichoso. Pedro de Vrdemalas.
ENTREMESES
El juez de los El vizcayno fingido.
diuorcios. El retablo de las
El rufian viudo. marauillas. 10
Eleccion de los La cueua de
alcaldes de Daganço. Salamanca.
La guarda cuydadosa. El viejo zeloso.
p. 14
p. 15
COMEDIA
FAMOSA DEL GALLARDO
español.
Hablan en esta primera jornada las personas
siguientes: 5
Arlaxa, mora. Cebrian, moro, criado
Alimuzel, moro. de Alimuzel.
Don Alonso de Cordoua, Nacor, moro.
conde de Alcaudete, Don Martin de
general de Oran. Cordoua. 10
Don Fernando de Vno con vna peticion.
Saauedra. Buytrago, soldado.
Guzman, capitan. Vn pagezillo.
Fratin, ingeniero. Oropesa, cautiuo.
Vn soldado. Robledo, alferez. 15
IORNADA PRIMERA
Salen Arlaxa, mora, y Alimuzel, moro.
Arl. Es el caso, Alimuzel,
que, a no traerme el christiano,
te será el amor tirano, 20
y yo te sere cruel.
IORNADA PRIMERA p. 16
Quierole preso y rendido,
aunque sano y sin cautela.
Ali. ¿Possible es que te desuela
desseo tan mal nacido?
Contentate que le mate, 5
si no pudiere rendille;
que detener al herille
el braço, será dislate.
Partireme a Oran al punto,
y desafiaré al christiano, 10
y hare por traerle sano,
pues no le quieres difunto.
Pero si acaso el rigor
de la colera me incita
y su muerte solicita, 15
¿tengo de perder tu amor?
¿Está tan puesto en razon
Marte, desnuda la espada,
que la tenga niuelada
al peso de tu aficion? 20
Arl. Alimuzel, yo confiesso
que tienes razon en parte,
que, en las hazañas de Marte,
ay muy pocas sin excesso,
el qual se suele templar 25
con la cordura y valor.
Yo e puesto precio en mi amor;
mira si le puedes dar.
Quiero ver la bizarria
deste que con miedo nombro, 30
deste espanto, deste assombro
de toda la Berueria;
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 17
deste Fernando valiente,
ensalçador de su crisma
y coco de la morisma
que nombrar su nombre (*) siente;
deste Atlante de su España, 5
su nueuo Cid, su Bernardo,
su don Manuel el gallardo (*)
por vna y otra hazaña.
Quiero de cerca miralle,
pero rendido a mis pies. 10
Ali. Haz quenta que ya lo ves,
puesto que de en ayudalle
todo el cielo.
Arl. ¿Pues qué esperas?
Ali. Espero a ver si te burlas; 15
aunque para mi tus burlas
siempre han sido puras veras.
Comedido, como amante,
soy, y sólo se dezirte
que el desseo de seruirte 20
me haze ser arrogante.
Puedes de mi prometerte
impossibles sobrehumanos,
mil prisioneros christianos
que vengan a obedecerte. 25
Arl. Traeme solamente al fuerte
don Fernando Saauedra,
que con el vere que medra
y se mejora mi suerte,
y aun la tuya, pues te doy 30
palabra que he de ser tuya
como el hecho se concluya
IORNADA PRIMERA p. 18
a mi gusto.
Ali. Quiza oy
oyran los muros de Oran
mi voz en el desafio,
y aun de los cielos confio, 5
que luz y vida nos dan,
que han de acudir a mi intento
con sucesso venturoso.
Arl. Parte, Alimuzel famoso.
Ali. Fuerças de tu mandamiento 10
me lleuan tan alentado,
que acabaré con valor
el impossible mayor
que se huuiere imaginado.
Arl. Ve en paz, que de aquesta guerra 15
la vitoria te adiuino.
Entrase Arlaxa.
Ali. ¡Queda en paz, rostro diuino,
angel que mora en la tierra,
vizarra sobre los hombres, 20
que a guerra a Marte prouocan,
a quien de excelencias tocan
mil titulos y renombres;
en estremo poderosa
de dar tormento y plazer, 25
yelo que nos haze arder
en viua llama amorosa!
Que[da] en paz, que, sin tu sol,
ya camino en noche escura;
resucite mi ventura 30
la muerte deste español.
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 19
Mas, ¡ay, que no he de matalle,
sino prendelle, y no mas!
¿Quién tal desseo jamas
vio, ni pudo imaginalle?
Entrase Alimuzel. 5
Salen don Alonso de Cordoua, conde de Alcaudete,
general de Oran; don Fernando de Saauedra;
Guzman, capitan; Fratin, ingeniero.
Frat. Hase de alçar, señor, esta cortina
a peso de aquel cubo, que responde 10
a este, que descubre la marina.
De la silla esta parte no se esconde;
mas ¿qué aprouecha, si no está en
[defensa,
ni Almarza a nuestro intento 15
[corresponde?
D. Al. El cerco es cierto, y mas cierta la
[ofensa,
si ya no son cortinas y muralla
de vuestros braços la virtud inmensa. 20
Donde el desseo de la fama se halla,
las defensas se estiman en vn cero,
y a campo abierto salta a la batalla.
Venga, pues, la morisma, que yo
[espero 25
en Dios y en vuestras manos
[vencedoras,
que boluera el leon manso cordero.
Los argos, centinelas veladoras,
miren al mar y miren a la tierra 30
en las del dia y las nocturnas horas.
IORNADA PRIMERA p. 20
No ay disculpa al descuydo que en la
[guerra
se haze, por pequeño que parezca,
que pierde mucho quien en poco yerra;
y si auiniere que el cabello ofrezca 5
la ligera ocasion, ha de tomarse,
antes que a espaldas bueltas
[desparezca:
que, en la guerra, el perderse o el
[ganarse 10
suele estar en vn punto, que, si passa,
vendra el de estar quexoso y no
[vengarse.
En su paxiza, pobre y debil casa
se defiende el pastor del sol ardiente 15
que el campo agosta y la montaña
[abrasa.
Quiero inferir que puede ser valiente
detras de vn muro vn coraçon medroso,
quando a sus lados que le animan 20
[siente.
Entra vn soldado.
Sold. Señor, con ademan brauo y ayroso,
picando vn alazan, vn moro viene
y a la ciudad se acerca presuroso. 25
Bien es verdad que a vezes se detiene
y mira a todas partes recatado,
como quien miedo y osadia tiene.
Adarga blanca trae, y alfange al lado,
lança con vandereta de seguro, 30
y el bonete con plumas adornado.
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 21
Puedes, si gustas, verle desde el muro.
D. Al. Bien de aqui se descubre; ya le veo.
Si es embaxada, yo le doy seguro.
D. Fer. Antes es desafio, a lo que creo.
Entra Alimuzel a cauallo, con lança y adarga. 5
Ali. Escuchadme, los de Oran,
caualleros y soldados,
que firmays con nuestra sangre
vuestros hechos señalados.
Alimuzel soy, vn moro 10
de aquellos que son llamados
galanes de Melïona (*),
tan valientes como hidalgos.
No me trae aqui Mahoma
a aueriguar en el campo 15
si su secta es buena o mala,
que el tiene desso cuydado.
Traeme otro dios mas brioso,
que es tan soberuio y tan manso,
que ya parece cordero, 20
y ya leon irritado.
Y este dios, que assi me impele,
es de vna mora vassallo,
que es reyna de la hermosura,
de quien soy humilde esclauo. 25
No quiero dezir que hiendo,
que destrozo, parto o raxo:
que animoso, y no arrogante,
es el buen enamorado.
Amo, en fin, y he dicho mucho 30
en sólo dezir que amo,
IORNADA PRIMERA p. 22
para daros a entender
que puedo estimarme en algo.
Pero, sea yo quien fuere,
basta que me muestro armado
ante estos soberuios muros, 5
de tantos buenos guardados;
que si no es señal de loco,
será indicio de que he dado
palabra que he de cumplilla,
o quedar muerto en el campo. 10
Y assi, a ti te desafio,
don Fernando el fuerte, el brauo,
tan infamia de los moros,
quanto prez de los christianos.
Bien se verá en lo que he dicho 15
que, aunque aya otros Fernandos,
es aquel de Saauedra
a quien a batalla llamo.
Tu fama, que no se encierra
en límites, ha llegado 20
a los oydos de Arlaxa,
de la belleza milagro.
Quiere verte; mas no muerto,
sino preso, y hame dado
el assumpto de prenderte: 25
mira si es pequeño el cargo.
Yo prometi de hazello,
porque el que está enamorado,
los mas arduos impossibles
facilita y haze llano. 30
Y para darte ocasion
de que salgas mano a mano
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 23
a verte conmigo agora,
destas cosas te hago cargo:
que peleas desde lexos,
que el arcabuz es tu amparo,
que en comunidad aguijas, 5
y a solas te vas de espacio;
que eres Vlixes nocturno,
no Telamon al sol claro;
que nunca mides tu espada
con otra, a fuer de hidalgo. 10
Si no sales, verdad digo;
si sales, quedará llano,
ya vencido o vencedor,
que tu fama no habla en vano.
Aqui, junto a Canastel, 15
solo te estare esperando
hasta que mañana el sol
llegue al Poniente su carro.
Del que fuere vencedor
ha de ser el otro esclauo, 20
premio rico y premio honesto.
Ven, que espero, don Fernando.
Vase.
D. Al. Don Fernando, ¿qué os parece?
D. Fer. Que es el moro comedido 25
y valiente, y que merece
ser de amor fauorecido
en el trance que se ofrece.
D. Al. ¿Luego pensais de salir?
D. Fer. Bien se puede esto inferir 30
de su demanda y mi zelo,
IORNADA PRIMERA p. 24
pues ya se sabe que suelo
a lo que es honra acudir.
Deme vuestra señoria
licencia, que es bien que salga
antes que se passe el dia. 5
D. Al. No es possible que aora os valga
vuestra noble valentia.
No quiero que alla salgays,
porque hallareys, si mirays
a la soldadesca ley, 10
que obligado a vuestro rey
mucho mas que a vos estays.
En la guerra vsança es vieja,
y aun ley casi principal,
a toda razon aneja, 15
que por causa general
la particular se dexa.
Porque no es suyo el soldado
que está en presidio encerrado,
sino de aquel que le encierra, 20
y no ha de hazer otra guerra
sino a la que se ha obligado.
En ningun modo soys vuestro,
sino del rey, y en su nombre
soys mio, segun lo muestro; 25
y yo no auenturo vn hombre
que es de la guerra maestro,
por la simple niñeria
de vna amorosa porfia:
don Fernando, esto es verdad. 30
D. Fer. ¡De estraña reguridad
vsa vuestra señoria
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 25
conmigo! ¿Qué dira el moro?
D. Al. Diga lo que el mas quisiere,
que yo guardo aqui el decoro
que la guerra pide y quiere,
y della ninguno ignoro. 5
D. Fer. Respondasele, a lo menos,
y sepa que por tus buenos
respetos alla no salgo.
Guz. No os tendra por esto el galgo,
señor don Fernando, en menos. 10
D. Al. Lleue el capitan Guzman
la respuesta.
Guz. Si hare,
y, ¡boto a tal!, si me dan
licencia, que yo le de 15
al morico ganapan
tal rato, que quede frio
de amor con el desafio.
D. Al. Respondedle cortesmente,
con el término prudente 20
que de vuestro ingenio fio.
Vanse don Alonso y Fratin.
Guz. ¿Quereis que, en vez de respuesta,
os le de vna mano tal,
que se concluya la fiesta? 25
D. Fer. Que me estara a mi muy mal
esso, es cosa manifiesta.
Sólo a mi me desafia,
y gran mengua me sería
que otro por mi peleasse. 30
Mas si el moro me esperasse
IORNADA PRIMERA p. 26
alli siquiera otro dia,
yo le saldre (*) a responder,
a pesar de todo el mundo
que lo quiera defender.
Guz. ¿En qué os fundais? 5
D. Fer. Yo me fundo
en esto que pienso hazer:
el lunes soy yo de ronda,
y quando la noche esconda
la luz con su manto escuro, 10
arrojaréme del muro
a la caua.
Guz. Está muy honda,
y podriays peligrar.
D. Fer. Poneme en los pies el brio 15
mil alas para bolar.
Todo aquesto de vos fio.
Guz. Ya sabeys que se callar.
Dexadme salir primero,
porque de mi industria espero 20
que saldreys bien deste hecho.
D. Fer. Soys amigo de prouecho.
Guz. Si, porque soy verdadero.
Vanse, y salen Alimuzel y Cebrian, su criado, que en
arabigo quiere dezir lacayo o moço de cauallos (*). 25
Ali. Atale alli, Cebrian,
al tronco de aquella palma;
repose el fuerte alazan
mientras reposa mi alma
los cuydados que le dan. 30
Aqui a solas dare al llanto
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 27
las riendas, o al pensar santo
en las memorias de Arlaxa,
en tanto que al campo baxa
aquel que se estima en tanto.
Baxa la cabeça Cebrian, y vase. 5
¡Venturoso tu, christiano,
que puedes a tus despojos
añadir el mas que humano
que es querer verte los ojos
del cielo que adoro en vano! 10
Y mas que pena recibo
desto que en el alma escriuo
con zeloso desconcierto:
que a mi me quieren ver muerto,
y a ti te quieren ver viuo. 15
Pero yo no hare locura
semejante; que, si venço,
o por fuerça o por ventura,
dare a mis glorias comienço
dandote aqui sepultura. 20
Mas, si te hago morir,
¿cómo podre yo cumplir
lo que Arlaxa me ha mandado?
¡O triste y dudoso estado,
insufrible de sufrir! 25
Parleras aues, que al viento
esparzis quexas de amor,
¿qué hare en el mal que siento?
¿Dare la rienda al rigor,
o al cortés comedimiento? 30
Mas demosla al sueño agora;
IORNADA PRIMERA p. 28
perdonadme, hermosa mora,
si aplico sin tu licencia
este aliuio a la dolencia
que en mi alma triste mora.
Echase a dormir, y sale al instante Nacor, moro, 5
con vn turbante verde.
[Nac.] Mahoma, ya que el amor
en mis dichas no consiente,
muestrame tu tu fauor,
mira que soy tu pariente, 10
el infelice Nacor.
Xarife soy de tu casta,
y no me respeta el hasta
de amor que blande en mi pecho,
vn blanco a sus tiros hecho, 15
do todas sus flechas gasta.
Y mas, y no se qué es esto,
que, con ser enamorado,
soy de tan baxo supuesto,
que no ay conejo acosado 20
mas cobarde ni mas presto.
Desto será buen testigo
el ver aqui mi enemigo
dormido, y no osar tocalle,
desseando de matalle 25
por vengança y por castigo.
Que esté zeloso y con miedo,
por Ala que es cosa nueua.
¿Llegaré, o estarme he quedo?
¿Cortaré en segura prueua 30
este gordiano enredo?
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 29
Que si este quito delante,
podra ser que buelua amante
el pecho de Arlaxa ingrato.
Muerome porque no mato;
osso y tiemblo en vn instante. 5
Entra el capitan Guzman con espada y rodela.
Guz. ¿Eres tu el desafiador
de don Fernando, por dicha?
Nac. No tengo yo esse valor:
que el coraçon con desdicha 10
es morada del temor.
Aquel es que está alli echado,
moro tan afortunado,
que Arlaxa le manda y mira.
Guz. Pareceme que suspira. 15
Nac. Si hara, que está enamorado.
Guz. ¡Alimuzel!
Ali. ¿Quién me llama?
Guz. Mal acudiras, durmiendo,
al seruicio de tu dama. 20
Ali. En el sueño va adquiriendo
fuerças la amorosa llama,
porque en el se representan
visiones que me atormentan,
obligaciones que guarde, 25
miedos que me hazen cobarde,
y zelos que mas me alientan.
Mirandote estoy, y veo
quán propio es de la muger
tener estraño desseo. 30
Cosas ay en ti que ver,
IORNADA PRIMERA p. 30
no que admirar.
Guz. Yo lo creo.
Pero ¿por qué dizes esso?
Ali. Don Fernando, yo confiesso
que tu buen talle y buen brio 5
llega y se auentaja al mio,
pero no en muy grande excesso;
y si no es por el gran nombre
que entre la morisma tienes
de ser en las armas hombre, 10
ninguna cosa contienes
que enamores ni que assombre;
y yo no se por qué Arlaxa
tanto se angustia y trabaja
por verte, y viuo, que es mas. 15
Guz. Engañado, moro, estás;
tu vano discurso ataja,
que yo no soy don Fernando.
Ali. ¿Pues quién eres?
Guz. Vn su amigo 20
y embaxador.
Ali. Dime quándo
espera verse conmigo,
porque le estoy aguardando.
Guz. Has de saber, moro diestro, 25
que el sabio general nuestro
que salga no le consiente.
Ali. ¿Pues por qué?
Guz. Porque es prudente,
y en la guerra gran maestro. 30
Teme el cerco que se espera,
y no quiere auenturar
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 31
en empresa tan ligera
vna espada que en cortar
es entre muchas primera.
Pero dize don Fernando
que le estes aqui aguardando 5
hasta el lunes, que el te jura
salir en la noche escura,
aunque rompa qualquier vando.
Si aquesto no te contenta,
y quieres prouar la suerte 10
con menos daño y afrenta,
tu braço gallardo y fuerte
con este, que es flaco, tienta,
y a tu mora lleuarás,
si me vences, quiza mas 15
que en lleuar a don Fernando.
Ali. No estoy en esso pensando;
muy descaminado vas.
No eres tu por quien me embia
Arlaxa, y aunque te prenda, 20
no saldre con mi porfia.
Haz que don Fernando entienda
que le aguardaré esse dia
que pide, y, si le venciere,
y entonces tu gusto fuere 25
prouarme en el marcial juego,
mi voluntad hara luego
lo que la tuya quisiere:
que ya sabes que no es dado
dexar la empresa primera 30
por la segunda al soldado.
Guz. Es verdad.
IORNADA PRIMERA p. 32
Ali. Dessa manera
bien quedare desculpado.
Guz. Dizes muy bien.
Ali. Si, bien digo.
Bueluete, y dile a tu amigo 5
que le espero y que no tarde.
Guz. Tu Mahoma, Ali, te guarde.
Ali. Tu Christo vaya contigo.
Vase Guzman.
Nacor, ¿qué es esto?, ¿a qué vienes? 10
Nac. A ver cómo en esta empresa
tan peligrosa te auienes;
y por Ala que me pesa
de ver que en punto la tienes,
que el de tu muerte está a punto. 15
Ali. ¿En qué modo?
Nac. En que barrunto
que, si de noche peleas,
sobre ti no es mucho veas
todo vn exercito junto. 20
Esto de no estar en mano
de don Fernando el salir,
tenlo por ligero y vano:
que se suele preuenir
con astucias el christiano. 25
De noche quieren cogerte,
porque al matarte o prenderte
aun el sol no sea testigo.
No creas a tu enemigo;
Ali, procura boluerte, 30
que bien disculpado yras
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 33
con Arlaxa, pues has hecho
lo que es possible, y aun mas.
Ali. Consejos de sabio pecho
son, Nacor, los que me das;
pero no puedo admitillos, 5
ni menos con gusto oyllos:
que tiene el amor echados
a mis oydos candados,
a los pies y alma grillos.
Nac. Para mejor ocasion 10
te guarda, porque es cordura
preuenir a la intencion
del que a su saluo procura
su gloria y tu perdicion.
Ven, que a Arlaxa dare cuenta 15
de modo que diga y sienta
que eres vencedor osado,
pues si no sale el llamado,
en si se queda la afrenta.
Quanto mas que, quando venga 20
el cerco desta ciudad,
que ya no ay quien le detenga,
podras, a tu voluntad,
hazer lo que mas conuenga;
que entonces saldra el christiano, 25
si es arrogante y loçano,
al campo abierto, sin duda.
Ali. Bien es, Nacor, que yo acuda
a tu consejo, que es sano.
Ven y vamos, pues podre, 30
en este cerco que dizes,
cumplir lo que aqui falté.
IORNADA PRIMERA p. 34
Mas mira que me autorizes
con Arlaxa.
Nac. Si hare. [Aparte.]
Sentira Arlaxa la mengua
que tanto al christiano amengua, 5
haziendole della alarde;
vos quedareys por cobarde,
o mal me andara la lengua.
Vanse.
Salen don Alonso de Cordoua, general de Oran, conde 10
de Alcaudete, y su hermano, don Martin de Cordoda,
y don Fernando de Saauedra.
Conde. Señor don Martin, conuiene
que vuessa merced acuda
a Mazalquiuir, que tiene 15
necessidad de la ayuda
que vuestro esfuerço contiene;
que alli acudira primero
el enemigo ligero.
Mas que venzays no lo dudo: 20
que el cobarde está desnudo,
aunque se vista de azero.
En su muchedumbre estriua
aquesta mora canalla,
que assi se nos muestra esquiua; 25
mas quando defensa halla,
se humilla, prostra y derriua.
Sus gustos, sus algazaras,
si bien en ello reparas,
son el canto del medroso; 30
calla el leon animoso
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 35
entre las balas y jaras.
D. Mar. Por mi caudillo y mi hermano
te obedezco, y hare quanto
fuere, señor, en mi mano;
que ni de gritos me espanto, 5
ni de tumulto pagano.
Dame, señor, municiones,
que, en el trance que me pones,
pienso, si no faltan ellas,
poner sobre las estrellas 10
los españoles blasones.
Entra vno con vna peticion.
Vno. Señor, dame licencia que te lea
aquesta peticion.
Conde. Lee en buen hora. 15
Vno. Doña Isabel de Auellaneda (*), en
[nombre
de todas las mugeres desta tierra,
dize que llegó ayer a su noticia
que, por temor del cerco que se espera, 20
quieres que quede la ciudad vazia
de gente inutil, embiando a España
las mugeres, los viejos y los niños;
resolucion prudente, aunque medrosa.
Y apelan desto a ti de ti, diziendo 25
que ellas se ofrecen de acudir al muro,
ya con tierra o fagina, o ya con lienzos
bañados en vinagre, con que limpien
el sudor de los fieros combatientes
que assistan al rigor de los assaltos; 30
que tomarán la sangre a los heridos;
IORNADA PRIMERA p. 36
que las mas pequeñuelas haran hilas,
dando la mano al lienço y voz al cielo
con tiernas virginales rogatiuas,
pidiendo a Dios misericordia, en tanto
que los robustos braços de sus padres 5
defiendan sus murallas y sus vidas;
que los niños daran de buena gana
para embiar a España con los viejos,
pues no pueden seruir de cosa alguna;
mas ellas, que por vtiles se tienen, 10
no yran de ningun modo, porque
[piensan,
por Dios, y por su ley, y por su patria,
morir siruiendo a Dios, y en la muerte,
quando el hado les fuere inexorable, 15
dar el vltimo vale a sus maridos,
o ya cerrar los ojos a sus padres
con tristes y christianos sentimientos.
En fin, seran, señor, de mas prouecho
que daño, por lo qual te ruegan todas 20
que reuoques, señor, lo que ordenaste,
en quanto toca a las mugeres sólo,
que en ello haras a Dios seruicio grande,
merced a ellas, y fauor inmenso.
Esto la peticion, señor, contiene. 25
Conde. Nunca tal me passó por pensamiento,
nunca tanto el temor se ha apoderado
de mi, que hiziesse preuencion tan triste.
Por respuesta lleuad que yo agradezco
y admito su gallardo ofrecimiento, 30
y que de su valor tendra la fama
cuydado de escriuirle y de grauarle
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 37
en laminas de bronze, porque viua
siglos eternos. Y esto les respondo,
y andad con Dios.
Vno. Por cierto que han (*) mostrado
de espartanas valor, de argiuas brio. 5
Entra el capitan Guzman.
Conde. Pues, capitan Guzman, ¿qué dize el
Guz. Ya se fue mal contento. [moro?
D. Fer. [Aparte.] ¿Es ydo cierto?
Guz. [Aparte.] Aguardandote está, porque 10
[es valiente,
y discreto ademas, en lo que muestra.
D. Fer. [Aparte.] Saldre, sin duda.
Guz. [Aparte.] No se si lo aciertas,
que está muy cerca el cerco. 15
D. Fer. [Aparte.] Si le venço,
presto me boluere; si soy vencido,
poca falta hare, pues poco valgo.
Conde. ¡Brauo parece el moro!
Guz. Brauo, cierto, 20
y muy enamorado y comedido.
Entra a esta sazon Buytrago, vn soldado, con la espada
sin bayna, oleada (*) con vn orillo, tiros de soga,
finalmente, muy malparado. Trae vna tablilla con
demanda de las ánimas de purgatorio, y pide para 25
ellas. Y esto de pedir para las ánimas es quento
verdadero, que yo lo vi, y la razon por que pedia se
dize adelante.
Buyt. Denme para las ánimas, señores,
pues saben que me importa. 30
Conde. ¡O buen Buytrago!
IORNADA PRIMERA p. 38
¿Quánto ha caydo oy?
Buyt. Hasta tres quartos.
D. Mar. ¿Dellos qué aueis comprado?
Buyt. Casi nada:
vna assadura sola, y cien sardinas. 5
D. Mar. Harto aurá para oy.
Buyt. ¡Por Santo Nuflo (*),
que apenas ay para que masque vn
D. Mar. Comereys oy conmigo. [diente
Buyt. Desse modo 10
aurá para almorçar en lo comprado.
D. Mar. ¿Y la racion?
Buyt. ¿Qué? ¿La racion? Ya asiste
a vn lado del estomago, y no ocupa
quanto vna casa de axedrez pequeña. 15
D. Fer. ¡Gran comedor!
Guz. Tan grande, que le ha dado
el conde esta demanda porque pueda
sustentarse con ella.
Buyt. ¿Qué aprouecha?; 20
que, como saben todos que no ay ánima
a quien haga dezir solo vn responso,
si me dan medio quarto, es por
[milagro;
y assi, pienso pedir para mi cuerpo, 25
y no para las ánimas.
D. Mar. Sería
gran discrecion.
Buyt. O, ¡pese a mi linage!,
¿no sabe todo el mundo que, si como 30
por seys, que suelo pelear por siete?
¡Cuerpo de Dios conmigo! Denme ripio
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 39
suficiente a la boca, y denme moros
a las manos a pares y a millares;
veran quién es Buytrago, y si merece
comer por diez, pues que pelea por
[veynte. 5
Conde. Tiene razon Buytrago; mas agora,
si llega el cerco, mostrará sus brios,
y hare yo que le den siete raziones,
con tal que cesse la demanda.
Buyt. Cesse, 10
que entonces no aurá lengua, y aurá
[manos.
No ay pedir, sino dar; no ay sacar
[almas
del purgatorio entonces, sino espiches, 15
para meter en el infierno muchas
de la mora canalla que se espera.
Vn pagezillo diga:
¡Daca el alma, Buytrago, daca el alma!
Buyt. ¡Hijo de puta y puto, y miente, y calle! 20
¿No sabe el cornudillo, sea quien fuere,
que, aunque tenga cien cuerpos y cien
[almas
para dar por mi rey, no dare vna
si me la piden desse modo infame? 25
D. Mar. Otra vez, Cerezeda.
Pag. ¡Daca el alma!
Buyt. ¡Por vida de!
Conde. Buytrago, con paciencia;
no la deys vos, por mas que os la 30
[demanden.
IORNADA PRIMERA p. 40
Buyt. ¡Que tenga atreuimiento vn pagezillo
de pedirme a mi el alma! ¡Voto a
[Christo,
que, a no estar aqui el conde, don
[hediondo, 5
que os sacara la vuestra a puntillazos,
aunque me lo impidiera el mismo
[diablo
por prenda suya!
Conde. No aya mas, Buytrago; 10
guardad vuestra alma, y dadnos vuestras
[manos,
que seran menester, yo os lo prometo.
Buyt. Denme para las ánimas agora,
que todo se andara. 15
D. Mar. Tomad.
Buyt. ¡O inuicto
don Martin, generoso! Por mi diestra,
que he de ser tu soldado, si, por dicha,
vas a Mazalquiuir, como se ha dicho. 20
D. Mar. Sereys mi camarada y compañero.
Buyt. ¡Viue Dios que eres brauo cauallero!
Vanse, y sale Arlaxa y Oropesa, su cautiuo.
Arl. ¡Mucho tarda Alimuzel!
Christiano, no se qué sea. 25
Orop. Fuiste, señora, con el
otra segunda Medea,
famosa por ser cruel.
A vna empresa le embiaste,
que parece que mostraste 30
que te era en odio su vida.
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 41
Arl. Yo fuy parte en su partida,
tu el todo, pues la causaste.
Las alabanças estrañas
que aplicaste a aquel Fernando,
contandome sus hazañas, 5
se me fueron estampando
en medio de las entrañas,
y de alli nacio vn desseo,
no lasciuo, torpe o feo,
aunque vano por curioso, 10
de ver a vn hombre famoso
mas de los que siempre veo.
Mas que discreta, curiosa,
ordené que Alimuzel
fuesse a la empresa dudosa; 15
no por mostrarme con el
ingrata ni rigurosa.
Y muestrame su tardança
que me engañó la esperança,
y que es premio merecido 20
del desseo mal nacido
tenelle quien no le alcança.
Yo tengo vn alma bizarra
y varonil, de tal suerte,
que gusto del que desgarra 25
y mas alla de la muerte
tira atreuido la barra.
Huelgome de ver a vn hombre
de tal valor y tal nombre,
que con los dientes taraze, 30
con las manos despedaze,
y con los ojos assombre.
IORNADA PRIMERA p. 42
Orop. Pues si viene Alimuzel,
y a don Fernando trae preso,
no verás, señora, en el
ninguna cosa en excesso
de las que te he dicho del. 5
Tendrasme por hablador,
y será mas el valor
de Alimuzel conocido,
pues la fama del vencido
se passa en el vencedor. 10
Pero si acaso da el cielo
a don Fernando vitoria,
cierto está tu desconsuelo,
pues su fama en tu memoria
alçará mas alto el buelo, 15
y de no poderle ver,
vendra el desseo a crecer
de velle.
Arl. Tienes razon;
parienta es la confusion 20
del discurso de muger.
Entran Alimuzel y Nacor.
Ali. Dadle la mano, señora,
o los pies a aqueste esclauo,
que con el alma os adora. 25
Arl. ¿Cómo en coraçon tan brauo
tanta humildad, señor, mora?
Alçaos, no esteis desse modo.
Ali. A tu gusto me acomodo.
Arl. ¿Sois vencido, o vencedor? 30
Ali. Todo lo dira Nacor,
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 43
que se halló presente a todo.
Nac. No quiso el desafiado
acudir al desafio,
aunque bien se ha disculpado.
Arl. ¿Esse es soldado de brio, 5
tan temido y alabado?
¿Cómo pudo dar disculpa
buena de tan fea culpa?
Nac. Su general le detuuo,
que el ninguna culpa tuuo, 10
aunque Alimuzel le culpa;
que el saliera al campo abierto
a esperarle vn dia mas,
segun quedó en el concierto.
Ali. Nacor, endiablado estás; 15
no se cómo no te he muerto.
Nac. Mal hazes de amenazarme,
ni, soberuio, ocasion darme
para que contigo rife,
pues sabes que soy xarife, 20
y que pecas en tocarme.
Arl. Passo, mi señor valiente,
que entiendo deste contraste,
sin que ninguno le cuente,
que ni el salio, ni esperaste. 25
Nac. Es assi.
Ali. ¡Vn xarife miente!
¡Por Ala, que es gran maldad!
Nac. ¿No se muestra la verdad
en que te vienes sin el? 30
Ali. ¿Pude yo verme con el,
encerrado en la ciudad?
IORNADA PRIMERA p. 44
¿No sabes lo que passó,
y la embaxada que truxo (*)
quien por el me respondio?
Nac. Se que a esperar se reduxo
el trance, y mas no se yo. 5
Ali. ¿Por consejo no me diste
que me boluiesse?
Nac. Hiziste
mal; yo bien, porque pensaua
que a vn cobarde aconsejaua. 10
Ali. ¡El diablo se me reuiste!
¡Incita a hazerte pedaços!
Nac. Xarife soy; no me toques
con los dientes ni los braços,
ni a que te de me prouoques 15
duros y fuertes abraços;
que ya sabes que Mahoma
por suya la causa toma
del xarife, y le defiende,
y al soberuio que le ofende, 20
a sus pies le humilla y doma.
Entran dos moros y traen cautiuo a don Fernando,
en cuerpo y sin espada.
Ali. ¿Qué es aquesto?
Prim. A este christiano 25
cautiuó tu esquadra ayer
junto a Oran.
D. Fer. ¡Miente el villano!
Yo me entregué, sin poner
pies a huyr ni a espada mano. 30
Si no quisiera entregarme,
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 45
no pudieran cautiuarme
tres esquadras, ni aun trecientas.
Ali. Estás cautiuo, y rebientas
de brauo.
D. Fer. Puedo alabarme. 5
Arl. ¿Quién eres?
D. Fer. Soy vn soldado
que me he venido a entregar
a vuestra prision de grado,
por no poder tolerar 10
ser valiente y mal pagado.
Arl. ¿Luego quieres ser cautiuo?
D. Fer. De serlo gusto recibo;
dadme patron que me mande.
Arl. ¡Qué disparate tan grande! 15
D. Fer. Yo de disparates viuo.
Orop. Este es don Fernando, cierto,
el que yo tanto alabé,
y ni viene preso o muerto,
ni cómo viene no se, 20
ni atino su desconcierto.
El callar será acertado
hasta hablalle en apartado,
que me admira su venida.
Ali. ¿Sereys, Arlaxa, seruida 25
de que os sirua este soldado?
Que si ayer fue el primer dia
que salio de Oran, dira
si hize lo que deuia;
que yo entiendo que sabra 30
mi valor o cobardia.
Dime: ¿oyste vn desafio
IORNADA PRIMERA p. 46
que hizo vn moro vazio
de ventura, y de fe lleno?
D. Fer. Y fue tenido por bueno,
bien criado y de gran brio.
El retado no salio, 5
que lo estoruó el general
por cierta ley que halló;
pero despues, por su mal,
que vino al campo se yo,
pensando de hallar alli 10
al valeroso Ali,
porque salimos los dos:
el a combatir con vos,
yo para venir aqui,
que ya os conozco en el talle. 15
Ali. Pues esto es verdad, señora,
bien será que Nacor calle.
Orop. ¡O! Si llegasse la hora
en que pudiesse hablalle,
¡qué de cosas le diria! 20
[Nac.] ¿No se vee tu cobardia,
si el christiano salio a verte,
y tu quisiste boluerte
sin esperar mas de vn dia?
Ali. Si tu no hizieras alarde 25
de tu ingenio cauiloso,
yo boluiera nunca o tarde.
Nac. Consejos de religioso
presto los toma el cobarde.
Ali. Arlaxa, yo boluere, 30
y a tu presencia traere,
o muerto o preso, al christiano.
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 47
Nac. Ya tu buelta será en vano.
Arl. No le quiero, dexale;
que, pues a la voz primera
no saltó de la muralla
y empuñó la espada fiera, 5
la fama que en el se halla
no deue ser verdadera,
y assi, ya no quiero velle;
aunque, si puedes traelle
sin tu daño, darme has gusto. 10
D. Fer. Es don Fernando robusto,
y aurá que hazer en prendelle.
Conozcole como a mi,
y se que es de condicion
que sabra boluer por si, 15
y aun buscará la ocasion
para responder a Ali.
Arl. ¿Es valiente?
D. Fer. Como yo.
Arl. ¿De buen rostro? 20
D. Fer. Aquesso no,
porque me parece mucho.
Ali. ¡Todo esto con rabia escucho!
Arl. ¿Tiene amor?
D. Fer. Ya le dexó. 25
Arl. ¿Luego tuuole?
D. Fer. Si creo.
Arl. ¿Será mudable?
D. Fer. No es fuerça
que sea eterno vn desseo. 30
Arl. ¿Tiene brio?
D. Fer. Y tiene fuerça.
IORNADA PRIMERA p. 48
Arl. ¿Es galan?
D. Fer. De buen asseo.
Arl. ¿Raxa y hiende?
D. Fer. Tronca y parte.
Arl. ¿Es diestro? 5
D. Fer. Como otro Marte.
Arl. ¿Atreuido?
D. Fer. Es vn leon.
Arl. Partes todas estas son,
christiano, para adorarte (*), 10
a ser moro.
Ali. Calla, Arlaxa,
pues tienes aqui delante
quien por tu gusto trabaja.
Arl. Gusto yo de vn arrogante 15
que brauea, hiende y raxa.
Buelue, Ali, por el christiano,
que te doy mi fe y mi mano,
si le traes, de ser tu esposa.
D. Fer. Tu le mandas vna cosa 20
donde ha de sudar en vano.
Nac. ¡Soberuios soys los christianos!
D. Fer. Eslo, al menos, quien se alaba.
Ali. Aqui ay quien con vfanos
brios quitará la claua 25
a Hercules de las manos;
aqui ay quien, a pesar
de quien lo quiera estoruar,
Arlaxa, hara lo que mandas.
D. Fer. A vezes se mandan mandas 30
que nunca se piensan dar,
y a las vezes las promete
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 49
quien no las quiere cumplir,
ni puede.
Nac. ¿Quién te mete
a ti en esso?
D. Fer. Se dezir 5
que en parte a mi me compete;
que es don Fernando mi amigo,
y soy cierto y buen testigo
del mucho valor que encierra.
Ali. Traen los casos de la guerra 10
diuersos fines consigo.
El valiente y fanfarron
tal vez se ha visto vencido
del flaco de coraçon:
que Ala da ayuda al partido 15
que defiende la razon.
D. Fer. ¿Pues qué razon lleua en este
Ali?
Orop. Tu haras que te cueste
la vida tu lengua necia. 20
Ali. Si al que ama, el amor precia,
su santo fauor me preste;
que, sin razon y con el,
a don Fernando el valiente
vencera el flaco Muzel. 25
Arl. ¡Qué platica impertinente!
Ali. ¡Qué coraçon tan cruel!
Arl. Quede el christiano conmigo;
Ala vaya, Ali, contigo
y con Nacor. 30
Nac. El te guarde.
Arl. Boluedme a ver esta tarde.
IORNADA PRIMERA p. 50
Entranse todos, sino don Fernando y Oropesa.
Orop. ¡Hola, soldado! ¿A quién digo?
¿Qué noramala, señor,
os ha traydo a este puesto,
tan contrario a vuestro honor? 5
D. Fer. En buena te dire presto
de mi fortuna el rigor.
No quiso el general mio
que saliesse al dessafio
que me hizo aqueste moro. 10
Yo, por guardar el decoro
que corresponde a mi brio,
me descolgue por el muro,
y quando pense hallar
lo que aun agora procuro, 15
vn esquadron vino a dar
conmigo, estando seguro.
Era la noche cerrada,
y como vi defraudada
mi esperança tan del todo, 20
con el tiempo me acomodo.
Menti; rendiles la espada;
dixeles que mi intencion
era venir a ponerme
de grado en su sugecion, 25
y que quisiessen traerme
a reconocer patron.
Dixeronme que este Ali
era su señor, y assi,
vine sin fuerça y forçado. 30
De todo quenta te he dado;
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 51
no ay mas que saber de mi.
Calla mi nombre, que veo
que aquesta mora hermosa
tiene de verme desseo.
Orop. De tu fama valerosa 5
que está enamorada creo.
No te des a conocer,
que desseos de muger
se mudan a cada passo.
D. Fer. Buelue Muzel; habla passo. 10
Orop. No se qué pueda querer.
Entra Alimuzel.
Ali. Oropesa, escucha y calla,
y guardame aquel secreto
que en tu discrecion se halla, 15
que a tu bondad le prometo
con la mia de premialla.
Yo te dare libertad,
y a ti, si tu voluntad
fuere de boluerte a Oran, 20
mis designios te daran
honrosa comodidad.
Sólo os pido, en cambio desto,
que me descubrays vn modo
tan honroso y tan compuesto, 25
que en las partes y en el todo
eche de hidalguia el resto,
el qual me vaya mostrando
en qué parte, cómo o quándo,
ya en el campo o estacada, 30
IORNADA PRIMERA p. 52
pueda yo medir mi espada
con la del brauo Fernando.
Quiza está en su vencimiento,
como Arlaxa significa,
de mi bien el cumplimiento, 5
si ya mi esperança rica
no la empobreze su intento,
que deue de ser doblado,
pues de lo que me ha mandado
todo se puede temer, 10
y no ay bien que venga a ser
seguro en el desdichado.
D. Fer. Yo te dare a tu enemigo
a toda tu voluntad,
como estoy aqui contigo, 15
sin vsar de deslealtad,
que nunca aluergó conmigo.
Ali. No es enemigo el christiano,
contrario si: que el lozano
desseo de Arlaxa bella 20
presta para esta querella
la voz, el intento y mano.
D. Fer. Presto te pondre con el,
y fia aquesto de mi,
comedido Alimuzel; 25
y aun pienso hazer por ti
lo que vn amigo fiel,
porque la ley que diuide
nuestra amistad no me impide
de mostrar hidalgo el pecho; 30
antes, con lo que es bien hecho
se acomoda, ajusta y mide.
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 53
Ve en paz, que yo pensaré
el tiempo que mas conuenga
para hazer lo que hare.
Ali. Mahoma sobre ti venga,
y lo que puede te de. 5
Vase.
D. Fer. ¡Gentil carga!
Orop. Y gentil presa.
D. Fer. ¿Pesa mucho?
Orop. Poco pesa, 10
que está en fuego conuertida.
D. Fer. Mira que importa la vida
tener secreto, Oropesa.
Vanse, y salen riñendo el capitan Guzman
con el alferez Robledo. 15
Guz. Señor alferez Robledo,
pongase luego entredicho
a essa plática.
Robl. No puedo;
que, lo que sin miedo he dicho, 20
no lo desdigo por miedo.
O el se fue a renegar,
o hizo mal en dexar
su presidio en tiempos tales.
Guz. De los hombres principales 25
no se deue assi hablar.
El renegar no es possible,
y si en ello os afirmais,
IORNADA PRIMERA p. 54
mentis.
Meten mano.
Robl. ¡O tranze terrible!
Guz. Agora si que os hallays
en mas dudoso impossible 5
si quereys satisfazeros.
Entra el conde de Alcaudete y don Martin de Cordoua,
acompañados.
Conde. ¡Passo! ¡Teneos, caualleros!
¿Por qué ha sido la pendencia? 10
Guz. ¡Mas agudo es de conciencia
este hidalgo que de azeros!
Ha afirmado que se es ydo
a renegar don Fernando,
y ¡viue Dios! que ha mentido, 15
y mentirá cada y quando
lo diga.
Conde. ¡Descomedido!
Lleuenle luego a vna torre.
Guz. Ni me afrenta ni me corre 20
este agrauio, porque nace
de la justicia que haze
al que su amigo socorre.
Conde. Vaya el alferez tambien,
y mientras que el cerco passa, 25
hagan treguas.
Robl. Hazme vn bien:
que sea la torre mi casa.
D. Mar. Si, porque juntos no esten.
Lleuan al alferez. 30
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 55
Vno. Señor, la guarda ha descubierto agora
vn baxel por la vanda de Poniente.
D. Mar. ¿Qué vela trae?
Vno. Entiendo que latina.
Conde. Vamos a recebirle a la marina. 5
Fin del primer acto.
IORNADA SEGVNDA p. 56
SEGVNDA IORNADA
Los que hablan en ella son:
Arlaxa. Buytrago.
Don Fernando. Don Martin.
Oropesa. El conde. 5
Nacor. Guzman, el capitan.
Vozmediano, anciano. Alimuzel.
Doña Margarita, Vayran, renegado.
donzella, en hábito de Vn moro.
hombre. 10
Salen Arlaxa, don Fernando y Oropesa.
Arl. ¿Cómo te llamas, christiano,
que tu nombre aun no he sabido?
D. Fer. Es mi nombre Iuan Lozano,
nombre que es bien conocido 15
por el distrito africano.
Arl. Nunca le he oydo dezir.
D. Fer. Pues el suele competir
con el del brauo Fernando.
Arl. ¡Mucho te vas alabando! 20
D. Fer. Alabome sin mentir.
Arl. ¿Pues qué hazañas has tu hecho?
D. Fer. He hecho las mismas que el,
con el mismo esfuerço y pecho,
y ya me he visto con el 25
en mas de vn marcial estrecho.
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 57
Arl. ¿Es tu amigo?
D. Fer. Es otro yo.
Arl. ¿Por ventura, di, salio
a combatir con mi moro?
D. Fer. Siempre de brauo el decoro 5
en todo trance guardó.
Arl. Desse modo, Ali es cobarde.
D. Fer. Esso no; que pudo ser
salir don Fernando tarde,
quando no pudiesse hazer 10
Ali de su esfuerço alarde.
Y imagino que este moro
xarife, no con decoro
de amigo, a Muzel da culpa.
Arl. De su esfuerço y de su culpa 15
toda la verdad ignoro.
D. Fer. Haz quenta que te trae preso
a Fernando tu Muzel;
¿qué piensas hazer por esso?
Arl. Estimaré mucho en el 20
de su esfuerço el grande excesso.
Tendre en menos al christiano,
cuyo nombre sobrehumano
me incita y mueue el desseo
de velle. 25
Orop. Pues yo le veo
en sólo ver a Lozano.
Arl. ¿Qué, tanto se le parece?
Orop. Yo no se qué diferencia
entre los dos se me ofrece: 30
esta es su misma presencia,
y el braço que le engrandece.
IORNADA SEGVNDA p. 58
Arl. ¿Qué hazañas ha hecho esse hombre
para alcançar tan gran nombre
como tiene?
Orop. Escucha vna
de su esfuerço y su fortuna, 5
que podra ser que te assombre.
Dio fondo en vna caleta
de Argel vna galeota,
casi de Oran cinco millas,
poblada de turcos toda. 10
Dieron las guardas auiso
al general, y, con tropa
de hasta trecientos soldados,
se fue a requerir la costa.
Estaua el baxel tan junto 15
de tierra, que se le antoja
dar sobre el: ved qué batalla
tan nueua y tan peligrosa.
Dispararon los soldados
con priessa vna vez y otra; 20
tanto, que dexan los turcos
casi la cubierta sola.
No ay ganchos para acercar
a tierra la galeota;
pero el brauo don Fernando 25
ligero a la mar se arroja.
Ase rezio de gumena,
que ya el turco apriessa corta,
porque no le dan lugar
de que el ancora recoja. 30
Tiró hazia si con tal fuerça
que, qual si fuera vna gondola,
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 59
hizo que el baxel besasse
el arena con la popa.
Salio a tierra, y della vn salto
dio al baxel, cosa espantosa,
que piensa el turco que el cielo 5
christianos llueue, y se asombra.
Reconocido su miedo,
don Fernando, con voz ronca
de la colera y trabajo,
grita: ¡Vitoria, vitoria! 10
La voz da al viento, y la mano
a la espada vitoriosa,
con que matando y hiriendo
corrio de la popa a proa.
El solo rindio el baxel; 15
mira, Arlaxa, si esta es obra
para que la fama diga
los bienes que del pregona.
Prouado han bien sus azeros
los lindos de Melïona, 20
los elches de Tremecen
y los leuentes de Bona.
Cien moros ha muerto en tranzes,
siete en estacada sola,
docientos siruen al remo, 25
ciento tiene en las mazmorras.
Es muy humilde en la paz,
y en la guerra no ay persona
que le yguale, ya christiana,
o ya que sirua a Mahoma. 30
Arl. ¡O, qué famoso español!
Orop. Hercules, Hector, Roldan,
IORNADA SEGVNDA p. 60
se hizieron en su crisol.
Arl. Mejor no le ha visto Oran.
Orop. Ni tal no le ha visto el sol.
Entra Nacor.
Arl. Aqueste Nacor me enfada; 5
no me dexeys sola.
Orop. Honrada
te le muestra y comedida.
D. Fer. Da a sus razones salida;
que espere, y no espere en nada. 10
Nac. Hermosa Arlaxa, yo estoy
resuelto en traerte preso
al christiano, y assi, voy
a Oran luego.
Arl. Buen sucesso 15
y aguero espero y te doy,
porque yras en gracia mia,
y en verte tomó alegria
desusada el coraçon.
Nac. Tienes, Arlaxa, razon, 20
que yo la tendre algun dia
de rogarte que me quieras.
Arl. Dexate agora de burlas,
pues partes a tantas veras.
D. Fer. Hara Nacor, si no burlas, 25
sus palabras verdaderas;
que amante fauorecido
es vn leon atreuido,
y rompera, por su dama,
por la muerte y por la llama 30
del fuego mas encendido.
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 61
Orop. Concluyeras tu esta empresa
harto mejor que no el.
D. Fer. Calla y escusa, Oropesa.
Nac. Ya en este caso Muzel
por vencido se confiessa, 5
pues no haze diligencia
por traer a tu presencia
el que yo te traere presto.
Arl. Partete, Nacor, con esto,
que gusto y te doy licencia. 10
Nac. Dame las manos, señora,
por el fauor con que animas
al alma que mas te adora.
Arl. En poco, Nacor, te estimas,
pues te humillas tanto agora. 15
Eres xarife; leuanta,
que verte a mis pies me espanta.
¿Qué dira desto Mahoma?
Nac. Estos rendimientos toma
el por cosa buena y santa. 20
Queda en paz.
Vase Nacor.
Arl. Vayas con ella,
que con el fin deste trance
le tendra el de tu querella. 25
D. Fer. ¡Echado ha el moro buen lance!
Orop. Ella es falsa quanto es bella.
Arl. Venid, que auemos de yr
los tres a ver combatir
a mis amantes valientes. 30
IORNADA SEGVNDA p. 62
Orop. Si nos vieren yr las gentes,
tarde nos veran venir.
Vanse, y sale Vozmediano, anciano, y doña Margarita
en hábito de hombre.
Vozm. ¿Priessa por llegar a Oran, 5
y priessa por salir del?
¡Muy bien nuestras cosas van!
Marg. Preciase amor de cruel,
y tras vno da otro afan.
Vozm. Ya os he dicho, Margarita, 10
que su daño solicita
quien camina tras vn ciego.
Marg. Ayo y señor, yo no niego
que essa razon es bendita;
pero ¿qué puedo hazer, 15
si he echado la capa al toro,
y no la puedo coger?
Vozm. Menos te la podra vn moro,
si bien lo miras, boluer.
Marg. ¿Que sea moro don Fernando? 20
Vozm. Assi lo van pregonando
los niños por la ciudad.
Marg. ¡Que aya hecho tal maldad!
¡De colera estoy rabiando!
No lo creo, Vozmediano. 25
Vozm. Hazes bien; pero yo veo
que ni moro ni christiano
parece.
Marg. Verle desseo.
Vozm. Siempre tu desseo es vano. 30
Marg. Quierelo assi mi ventura;
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 63
pero no será tan dura
que no de fin a mis penas
con darme en estas arenas
berberisca sepultura.
Vozm. No diras, señora, al menos, 5
que no te he dado consejos
de bondad y de honor llenos.
Marg. Los prudentes y los viejos
siempre dan consejos buenos;
pero no vee su bondad 10
la loca y temprana edad,
que en si misma se embaraça,
ni cosa prudente traça
fuera de su voluntad.
Entra Buytrago con la demanda. 15
Buyt. Vuestras mercedes me den
para las ánimas luego,
que les estara muy bien.
Marg. Si ellas arden en mi fuego.
Vozm. Passito, Anastasio, ten; 20
no digas alguna cosa
malsonante, aunque curiosa.
Marg. Vayase, señor soldado,
que no tenemos trocado.
Buyt. ¡La respuesta está donosa! 25
Denme, pese a mis pecados.
¡Siempre yo de aquesta guisa
medro con almidonados!
Denme, que vengo de prisa,
y ellos estan muy pausados. 30
¡O, qué nouatos que estan
IORNADA SEGVNDA p. 64
de lo que se vsa en Oran
en esto de las demandas!
Descoja sus manos blandas
y de limosna, galan.
¿Qué me mira? Acabe ya; 5
eche mano, y no a la espada,
que su tiempo se vendra.
Vozm. La limosna que es rogada,
mas facilmente se da
que la que se pide a fuerça. 10
Buyt. Vsasse en aquesta fuerça
de Oran pedirse deste arte:
que son las almas de Marte,
y piden siempre con fuerça.
Nadie muere aqui en el lecho 15
a almidones y almendradas,
a pistos y purgas hecho;
aqui se muere a estocadas
y a balazos roto el pecho.
Baxan las almas ferozes 20
tan furibundas y atrozes,
que piden que aca se pida
para su pena aflixida
a cuchilladas y a vozes.
En fin, las almas de Oran, 25
que tienen comedimiento,
aunque en purgatorio estan,
dizen que buelua en sustento
la limosna que me dan.
A la parte voy con ellas, 30
remediando sus querellas
a fuerça de auemarias,
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 65
y mis hambrientas porfias
con lo que me dan para ellas.
Vozm. Hermano, yo no os entiendo,
y no ay limosna que os dar.
Buyt. ¡De gana me voy riendo! 5
¿Y adónde se vino a hallar
el parentesco tremendo?
¿Haze burla en ver el trage,
entre picaro y saluage?
Pues sepa que este sayal 10
tiene encubierto algun al
que puede honrar vn linage.
El conde es este, ¡qué pieça!
que, quando me da, le dan
mil vaguidos de cabeça. 15
Pobretas almas de Oran,
que estays en vuestra estrecheza,
rogad a Dios que me den,
porque si yo como bien,
rezaré mas de vn rosario, 20
y os hare vn aniuersario
por siempre jamas. Amen.
Entra el conde, don Martin, el capitan Guzman
y Nacor.
Nac. Digo, señor, que entregaré sin duda 25
la presa que he contado facilmente
en el silencio de la noche muda
con muy poquito número de gente;
y porque al hecho la verdad acuda,
las manos a vn cordel dare obediente; 30
dexaréme lleuar, siendo yo guia
IORNADA SEGVNDA p. 66
que os muestre el aduar antes del dia.
Y sólo quiero desta rica presa,
por quien mi industria y mi traycion
[trabaja,
vn cuerpo que a mi alma tiene presa: 5
quiero a la bella sin ygual Arlaxa.
Por ella tengo tan infame empresa
por ilustre, por grande, y no por baxa:
que, por reynar y por amor, no ay culpa
que no tenga perdon y halle disculpa. 10
No siento ni descubro otro camino,
para ser possessor de aquesta mora,
que hazer este amoroso desatino,
puesto que en el crueldad y traycion
[mora. 15
Amola por la fuerça del destino,
y aunque mi alma su beldad adora,
quierola cautiuar para soltalla,
por si puedo mouerla o obligalla.
Conde. No estamos en sazon que nos permita 20
sacar de Oran vn minimo soldado;
que el cerco que se espera, solicita
que ponga en otras cosas mi cuydado.
Nac. La vitoria en la palma traygo escrita;
en breues horas te dare acabado 25
sin peligro el negocio que he
[propuesto;
si presto vamos, bolueremos presto.
Conde. Esta tarde os dare, Nacor, respuesta;
esperad hasta entonces. 30
Nac. Soy contento.
Vase Nacor.
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 67
D. Mar. Empresa rica y sin peligro es esta,
si cierta fuesse.
Guz. Yo por tal la cuento:
haze la lengua al alma manifiesta.
Declarado ha Nacor su pensamiento 5
con tal demonstracion, con tal afecto,
que, si vamos, el saco me prometo.
D. Mar. Cubre el traydor sus malas intenciones
con rostro graue y ademan sincero,
y adorna su traycion con las razones 10
de que se precia vn pecho verdadero.
De vn Sinon aprendieron mil Sinones,
y assi, el que es general, al blando o
[fiero
razonar del contrario no se rinde 15
sin que primero la intencion deslinde.
Conde. Hermano, assi se hara; no tengays miedo
que yo me arroje o precipite en nada.
¿Hizistes ya las treguas con Robledo,
y queda ante escriuano confirmada? 20
D. Mar. Gran colera teneis, Guzman.
Guz. No puedo
tenerla en la ocasion mas enfrenada.
Conde. Podreys darle la rienda entre enemigos,
y es prudencia cogerla con amigos. 25
Pues, Buytrago, ¿qué hazemos?
Buyt. Aqui assisto,
procurando sacar de aqueste esparto
jugo de algun plus vltra, y no le he visto
siquiera de vna tarja ni de vn quarto. 30
Assi guardan la ley de Iesu Christo
aquestos, como yo quando estoy harto,
IORNADA SEGVNDA p. 68
que no me acuerdo si ay cielo ni tierra;
sólo a mi vientre acudo y a la guerra.
Marg. Pide limosna en modo este soldado,
que parece que grita o que reniega,
y yo estoy en España acostumbrado 5
a (*) darla a quien por Dios la pide y
[ruega.
Buyt. Quierosela pedir arrodillado;
vere si la concede o si la niega.
Vozm. Ni tanto, ni tan poco. 10
Buyt. Soy christiano.
Marg. ¿Ya no le han dicho que no ay blanca,
[hermano?
Buyt. ¡Hermano! ¡Lleue el diablo el parentesco
y el ladron que le halló la vez primera! 15
Descosa, pese al mundo, esse griguesco;
desgarre essa olorosa faltriquera.
De aquestas pinturitas a lo fresco
¿qué se puede esperar?
Vozm. Essa es manera 20
de hazer sacar la espada, y no el dinero.
Conde. ¡Passo, Buytrago!
Marg. ¡A fe de cauallero!
D. Mar. No os enfadeys, galan, que deste modo
se pide la limosna en esta tierra; 25
todo es aqui braueza, es aqui todo
rigor y duros terminos de guerra.
Buyt. Y yo, que a lo de Marte me acomodo,
y a lo de Dios es Christo doy por tierra
con todo el bodegon, si con floreos 30
responden a mis gustos y desseos.
D. Mar. En fin, ¿que aqueste galan
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 69
es de Xerez?
Vozm. Y de nombre,
de los buenos que alli estan,
y hijo, señor, de vn hombre
que en Francia fue capitan. 5
Quedó rico y con hazienda;
dexómele a mi por prenda
mi hermana, que fue su madre,
y yo quise que del padre
siguiesse la honrada senda. 10
Supe el cerco que se espera,
y con su gusto le truxe,
que sin el no le traxera,
y a esta dura le reduxe
de su vida placentera; 15
que, en los grados de alabança,
aunque peruierta la vsança
el adulador liuiano,
no alcança vn gran cortesano
lo que vn buen soldado alcança. 20
Conde. Assi es verdad, y agradezco
venida de tales dos,
y a seruirosla me ofrezco.
Buyt. ¡Que no me daran por Dios
lo que por mi no merezco! 25
¡Voto a Christoual del Pino,
que si vna vez me amohino,
que han de ver quién es Callejas!
Busquen aliuio a sus quexas,
almas, por otro camino. 30
Buscaréle yo tambien
para mi hambre insolente,
IORNADA SEGVNDA p. 70
o me den, o no me den;
que nunca muere vn valiente
de hambre.
D. Mar. Dizes muy bien.
Buyt. No digo sino muy mal. 5
¿Es esso por escusarse
de no sacar vn real?
Conde. Vamos, que ya de enojarse
Buytrago nos da señal,
y no quiero que lo esté. 10
Vanse el conde y don Martin.
Buyt. Con aquesso comere.
¡No fuera yo motilon
o moço de bodegon,
y no soldado! 15
Marg. ¿Por qué?
Buyt. Yo me entiendo, so galan;
vaya y guarde su dinero.
¡A Dios, mi señor Guzman!
Guz. No, no; combidaros quiero; 20
¡por vida del capitan!
Venid, Buytrago, conmigo.
Buyt. En seguirte, se que sigo
a vn Alexandro y a vn Marte.
Vanse el capitan y Buytrago. 25
Marg. Señor, llegate a esta parte,
que tengo que hablar contigo.
Resuelta estoy.
Vozm. En tu daño.
Marg. No me atajes; dexame 30
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 71
relatar mi mal estraño.
Vozm. ¿Ya no sabes que lo se,
por mi mal, mas ha de vn año?
Marg. Dime, señor: ¿tu no sientes
que con nueuos acidentes 5
cada dia amor me enuiste?
Vozm. Y se que no los resiste
tu alma, pues los consientes.
Marg. Dexate de aconsejarme,
y dame ayuda, si quieres; 10
que lo demas es matarme.
Vozm. Por quien soy y por quien eres,
siempre te oyre sin cansarme,
y siempre te ayudaré,
porque a ello me obligué 15
quando de venir contigo
como ayo y como amigo
te di la palabra y fe.
Di, en fin: ¿qué piensas hazer?
Marg. Yo, por soldado a esta empresa, 20
con estraño parecer,
pues procuraré ser presa,
puesto que vaya a prender.
Procuraré ser cautiua;
que de la dura y esquiua 25
tormenta que siente el alma,
el sossiego, gusto y palma
en disparates estriua.
Sabre cautiua de quien
me cautiuó sin sabello, 30
pensando de hazerme bien;
dare al moro perro el cuello,
IORNADA SEGVNDA p. 72
porque a mi alma me den.
Que no es possible sea moro
quien guardó tanto el decoro
de christiano cauallero;
y si fuere esclauo, quiero 5
dar por el mil montes de oro.
De que los halle no dude
nadie: que el cielo al desseo
del aflicto siempre acude.
Vozm. El gran Dios desse desseo 10
impertinente te mude.
Marg. ¿Aurá mas de rescatarme,
dando tiempo al informarme
de lo que voy a saber?
Que en el mal de yrme a perder 15
consiste el bien de ganarme.
Venid, señor Vozmediano;
negociareis mi salida
con el esquadron christiano.
Vozm. ¿Dónde quieres yr, perdida? 20
Marg. Aconsejarme es en vano.
Vozm. Yo hare con su señoria
que se oponga a tu partida.
Marg. Si esto me impedis señor,
hare otro yerro mayor, 25
con que lloreys mas de vn dia.
Echada está ya la suerte;
yo he de seguir mi destino,
aunque me lleue a la muerte.
Vozm. Del amor el desatino 30
qualquier bien en mal conuierte.
¡En mal punto me encargué
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 73
de ti! ¡En mal punto dexé
la patria por tus antojos!
Marg. Tal vez, tras nuues de enojos,
de esperança el sol se vee.
Vanse, y salen Arlaxa, Alimuzel, Oropesa 5
y don Fernando.
Arl. ¿Adónde está Alimuzel?
Oropesa, ¿dó te has ydo?
Y mi Lozano, ¿qué es del?
¡Cielo, escucha mi gemido, 10
no te me muestres cruel!
Ali. Bella Arlaxa, aqui me tienes.
Arl. Amigo, a buen tiempo vienes.
Orop. ¿Qué es lo que mandas, señora?
Arl. Vengas, amigo, en buen hora. 15
Lozano, ¿en qué te detienes?
D. Fer. Aqui estoy, señora mia.
¿Qué me mandas? Dilo, acaba.
Arl. ¡Desdichada dicha mia!
Ali. ¿Qué has, Arlaxa? 20
Arl. Yo soñaua
que esta noche, al alua fria
dauan sobre este aduar
christianos, y, a mi pesar,
Nacor me lleuaua presa, 25
y desperte con la presa
del assalto y del gritar,
y he venido a socorrerme
de vosotros con el miedo
que el sueño pudo ponerme, 30
y, aunque os veo, apenas puedo
IORNADA SEGVNDA p. 74
sossegarme ni valerme.
Tengo a Nacor por traydor,
y no me dexa el temor
fiar de vuestra lealtad.
Ali. No son los sueños verdad; 5
no tengas miedo, mi amor;
y si lo son, juzga y piensa
que a tu lado hallarás
quien no consienta tu ofensa.
Arl. Contra el hado es por demas 10
que valga humana defensa.
D. Fer. No te congoxes, señora,
que si llegare la hora
de verte en aquesse aprieto,
librarte del te prometo 15
por el Dios que mi alma adora.
Si no quedasse christiano
en Oran, y aqui viniesse
tan arrojado y vfano
que la vitoria tuuiesse 20
tan cierta como en la mano,
será esta mia bastante
para que el mas arrogante
buelua humilde y sin despojos.
Tiemple aquesto tus enojos, 25
no passe el miedo adelante,
que hare mas de lo que digo;
y de que prometo poco,
mis obras seran testigo.
Orop. O está don Fernando loco, 30
o es ya de Christo enemigo.
Pelear contra christianos
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 75
promete. Venid, hermanos,
que yo, con mejor conciencia,
passaré la diligencia
a los pies, y no a las manos.
D. Fer. Ali, dame tu vna espada 5
y vn turbante, con que pueda
la cabeça estar guardada.
Orop. Señora, ¿dónde se queda
tu condicion arrojada?
Agora verás hender, 10
herir, matar y romper.
Dexa venir al christiano.
Arl. Es accidental y vano
tal desseo en la muger,
y facilmente se trueca; 15
y antes que la espada, agora
tomaria ver la rueca.
Ali. El que te ofende, señora,
contra todo el mundo peca.
Ven, christiano, a tomar armas. 20
Orop. Mira contra quién te armas,
Lozano.
D. Fer. ¡Calla, Oropesa!
Orop. En armarte a tal empresa,
de tu valor te desarmas. 25
Entranse todos.
Salen Nacor, atadas las manos atras con vn cordel, y
traenle Buytrago, el capitan Guzman, Margarita y
otros soldados con sus arcabuzes.
Nac. Valeroso Guzman, este es, sin duda, 30
el vendido aduar, el parayso
IORNADA SEGVNDA p. 76
do está la gloria que mi alma busca.
Con la caualleria, como es vso,
le puedes coronar a la redonda,
porque apenas escape vn solo moro.
Guz. No tengo tanta gente para tanto. 5
Nac. Cerca, pues, por lo menos, esta parte,
que responde derecha a vna montaña
que está cerca de aqui, donde, sin duda,
haran designio de acogerse quantos
sobresaltados fueren esta noche. 10
Guz. Dizes muy bien.
Nac. Pues manda que me suelten,
porque vaya a buscar el grande premio
que pide la amorosa traycion mia.
Buyt. Esso no, ¡viue Dios!, hasta que vea 15
cómo se entabla el juego, ¡so Mahoma!
Estése atrayllado como galgo,
porque hasta ver las li[e]bres no le
[suelto.
Nac. Señor Guzman, agrauio se me haze. 20
Guz. Buytrago, sueltale, y a Dios, y embiste.
Buyt. Contra mi voluntad le suelto. Vaya.
Nac. Venid, que yo pondre la gente en orden,
de modo que no aya algun desorden.
Vanse, y queda sola Margarita. 25
Marg. ¡Pobre de mi! ¿Dónde quedo?
¿Adónde me trae la suerte,
confusa y llena de miedo?
¿Qué cosa hare con que acierte,
si ninguna cosa puedo? 30
¡O amoroso desuario,
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 77
que ciegas el aluedrio
y la razon tienes presa!
¿Qué sacaré desta empresa,
de quién temo y de quién fio?
Soy mariposa inocente 5
que, despreciando el sossiego,
simple y presurosamente
me voy entregando al fuego
de la llama mas ardiente.
Estos passos son testigos 10
que huyo de los amigos,
y, llena de ceguedad,
de mi propria voluntad
me entrego a los enemigos.
Suena dentro: ¡Arma, arma! ¡Santiago, cierra, cierra 15
España, España! Salga al teatro Nacor, abraçado
con Arlaxa, y a su encuentro Buytrago.
Buyt. ¡Por aqueste portillo se desagua
el aduar! ¡Soldados, aqui; amigos!
¡Tente, perro cargado; tente, galgo! 20
Nac. Amigo soy, señor.
Buyt. ¡No es este tiempo
para estas amistades! ¡Tente, perro!
Nac. ¡Muerto soy, por Ala!
Buyt. ¡Por San Benito, 25
que he passado a Nacor de parte a
[parte,
y que esta deue ser su amada ingrata!
Arl. Christiano, yo me rindo; no
[ensangrientes 30
tu espada en mugeril sangre mezquina.
IORNADA SEGVNDA p. 78
Lleuame do quisieres.
Sale Ali.
Ali. La voz oygo
de Arlaxa bella, que socorro pide.
¡A, perro, suelta! (*) 5
Buyt. ¡Sueltala tu, podenco sin prouecho!
¿No ay quien me ayude aqui?
Arl. Mientras pelean
aquestos dos, podra ser escaparme,
si acaso acierto de tomar la parte 10
que lleua a la montaña.
Marg. Si me guias,
sere tu esclauo, tu defensa y guarda
hasta ponerte en ella. Ven, señora.
Vase Arlaxa y Margarita; sale don Fernando 15
y Guzman.
Buyt. ¡Animas de purgatorio,
fauorecedme, señoras,
que mi peligro es notorio,
si ya no estays a estas horas 20
durmiendo en el dormitorio!
De vuestro diuino aliento
con mayor fuerça me siento.
¡Perro, el huyr no te cale!
¡Aora veran si vale 25
Buytrago por mas de ciento!
Entrase Ali, y Buytrago tras el.
Guz. ¡O eres diablo, o no eres hombre!
¿Quién te dio tal fuerça, perro?
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 79
D. Fer. No os admire ni os assombre,
Guzman, que haga este yerro
quien respeta vuestro nombre.
Guz. ¿Soys, a dicha, don Fernando?
D. Fer. El mismo que estais mirando, 5
aunque no me veis, amigo.
Guz. ¿Soys ya de Christo enemigo?
D. Fer. Ni de veras, ni burlando.
Guz. ¿Pues cómo sacas la espada
contra el? 10
D. Fer. Vendra sazon
mas llana y acomodada,
en que te de relacion
de mi pretension honrada.
Christiano soy, no lo dudes. 15
Guz. ¿Por qué a defender acudes
este aduar?
D. Fer. Porque encierra
la paz que causa esta guerra,
la salud de mis saludes. 20
Dos prendas has de dexar,
y carga, amigo, con todo
quanto ay en este aduar.
Guz. A tu gusto me acomodo,
no quiero mas preguntar; 25
pero, porque no se diga
que tengo contigo liga,
tu, pues bastas, lo defiende.
Vase Guzman, y buelue Buytrago y Alimuzel.
Buyt. En vano, moro, pretende 30
tu miedo que no te siga,
IORNADA SEGVNDA p. 80
que tengo para ofenderte
dos manos y dos mil almas,
que a mis pies han de ponerte.
D. Fer. Otros despojos y palmas
puedes, amigo, ofrecerte, 5
que este no.
Ali. Dexa, Lozano,
que este valiente christiano
en grande aprieto me ha puesto.
D. Fer. Ve tu a socorrer el resto, 10
y este dexale en mi mano,
que yo dare cuenta del.
Arlaxa, dentro.
Arl. ¡Lozano, que voy cautiua!
¡Que voy cautiua, Muzel! 15
Ali. ¡Fortuna a mi suerte esquiua,
cielo embidioso y cruel,
executad vuestra rabia
en mi vida, si os agrauia;
dexad libre la de aquella, 20
que os podeys honrar con ella
por hermosa, honesta y sabia!
Sale Arlaxa, defendiendola Margarita del capitan
Guzman y de otros tres soldados.
D. Fer. ¡Todos soys pocos soldados! 25
Guz. Esta es la mora en quien tiene
don Fernando sus cuydados;
dexarsela me conuiene.
Vase.
Buyt. Aqui ay moros encantados 30
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 81
o christianos fementidos,
que ha llegado a mis oydos,
creo, el nombre de Lozano.
D. Fer. Vuestro trabajo es en vano,
christianos mal aduertidos, 5
que esta mora no ha de yr presa.
Entrad en el aduar,
y hallareys mas rica presa.
Buyt. ¡Desta yras a señalar,
perro, el tanto de tu fuessa! 10
Ali. ¡Muerto soy; Ala me ayude!
Arl. ¡Acude, Lozano, acude,
que han muerto a tu grande amigo!
Cae Ali dentro, y entrase Arlaxa tras el.
D. Fer. Vengaréle en su enemigo, 15
aunque de intencion me mude.
¡No te retires; aguarda!
Buyt. ¿Yo retirar? ¡Bueno es esso!
Si tuuiera vna alabarda,
le partiera hasta el guesso. 20
¡O, cómo el perro se guarda!
D. Fer. Este que va a dar el pago
de tus brauatas, Buytrago,
mejor christiano es que tu.
Buyt. ¡Que te valga Bercebu, 25
y a mi Dios y Santiago!
Di quién eres, que, sonando
el eco, me trae con miedo
la habla de don Fernando.
D. Fer. El mismo soy. 30
Buyt. ¡O Robledo
IORNADA SEGVNDA p. 82
verdadero y memorando,
y quánta verdad dixiste!
Sin razon le desmentiste,
Guzman atreuido y fuerte.
Yo quiero huyr de la muerte 5
que en essas manos assiste.
D. Fer. ¿Cómo, di, tu no peleas?
¿Te retiras o te vas
antes que tu prision veas?
Marg. ¡Estraños consejos das 10
a quien la muerte desseas!
Mas no puedo retirarme
ni pelear, y he de darme
de cansado a moras manos,
que se van ya los christianos, 15
y tu no querras dexarme.
Dentro, diga Guzman:
¡Al retirar, christianos! ¡Toca, Robles!
¡A retirar, a retirar, amigos!
No se quede ninguno, y los cansados, 20
a las ancas los suban los ginetes,
y en la mitad del esquadron recojan
la presa. ¡Al retirar, que viene el dia!
D. Fer. Yo te pondre en las ancas de vn cauallo
de los tuyos, amigo; no desmayes. 25
Marg. Mayor merced me haras si aqui me
[dexas.
D. Fer. ¿Quieres quedar cautiuo por tu gusto?
Marg. Quiza mi libertad consiste en esso.
D. Fer. ¿Ay otros don Fernandos en el mundo? 30
Demos lugar que los christianos passen;
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 83
retiraos a esta parte.
Marg. Yo no puedo.
D. Fer. Dadme la mano, pues.
Marg. De buena gana.
D. Fer. ¡Iesus, y qué desmayo! 5
Marg. Gentilhombre,
¿lleuaysme a los christianos, o a los
[moros?
D. Fer. A los moros os lleuo.
Marg. No querria 10
que fuessedes christiano y me
[engañassedes.
D. Fer. Christiano soy; pero, ¡por Dios!, que os
[lleuo
a entregar a los moros. 15
Marg. ¡Dios lo haga!
D. Fer. De nouedades anda el mundo lleno.
¿Estays herido acaso?
Marg. No estoy bueno.
Vanse. 20
Sale Oropesa cargado de despojos.
Orop. No sino estaos atenido
a los consejos de vn loco,
enamorado y perdido.
Mucho lleuo en esto poco; 25
voy libre y enriquezido.
Ya en mi libertad contemplo
vn nueuo y estraño exemplo
de los casos de fortuna,
y adornarán la coluna 30
mis cadenas de algun templo.
IORNADA SEGVNDA p. 84
Salen el conde y don Martin, y Bayran (*),
el renegado.
Bay. Digo, señor, que la venida es cierta,
y que este mar verás y esta ribera,
el de baxeles lleno, ella cubierta 5
de gente inumerable y vozinglera.
De Barbarroja el hijo se concierta
con Alabez y el Cuco, de manera
que en su fauor mas moros dan y ofrecen
que en clara noche estrellas se parecen. 10
Los turcos son seys mil, y los
[leuentes (*)
siete mil, toda gente vencedora;
veynte y seys las galeras, suficientes
a traer municiones de hora en hora. 15
Andan en pareceres diferentes
sobre quál destas plaças se mejora
en fortaleza y sitio, y creo se ordena
de dar a San Miguel la buena estrena.
Esto es, señor, lo que ay del campo 20
[moro,
y en Argel el armada queda a punto,
y Azan, el rey, guardando su decoro,
que es diligente, la traera aqui al punto.
Conde. De sus designios poco o nada ignoro; 25
mas por tu relacion cuerda barrunto
que a San Miguel el barbaro amenaza,
como mas flaca, aunque importante
[plaça.
Pero, puesto le tengo en tal reparo, 30
tales soldados dentro del he puesto,
que al barbaro el ganarle será caro
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 85
muy mas que en su designio trae
[propuesto.
Ydos a reposar, mi amigo caro,
y el agradecimiento y paga desto
esperadla de mi, con la ventaja 5
que aquel merece que qual vos trabaja.
Vase Bayran (*).
¿No tarda ya Guzman?
D. Mar. Las centinelas
le han descubierto ya. 10
Conde. Venga en buen hora.
D. Mar. Su premio aurá Nacor de sus cautelas
cobrado, su adorada ingrata mora.
¡Amor, como otro Marte nos desuelas,
furia y rigor en tus entrañas mora, 15
hasta las religiosas almas dañas,
y fundas en trayciones tus hazañas!
Entra el capitan Guzman, Oropesa, Buytrago,
Vozmediano y otros soldados.
Guz. Tus manos pido, y de las mias toma, 20
o, por mejor dezir, de tus soldados,
amorosos despojos de Mahoma.
Boluemos, como fuymos, alentados,
mejorados en honra y buena fama,
y en ropa y en esclauos mejorados. 25
Nacor no trae a su hermosa dama,
que Buytrago apagó con fuerte azero
del moro infame la amorosa llama.
Buyt. Paséle, por la fe de cauallero,
por entrambas hijadas, ignorando 30
IORNADA SEGVNDA p. 86
que fuesse el que el auiso dio primero;
y si no lo estoruara don Fernando,
diera con mas de dos patas arriba,
que con el se me fueron escapando.
Conde. ¿Qué, en fin se boluio moro? 5
Orop. No se escriua,
se diga o piense tal de quien su intento
en ser honrado y valeroso estriua.
Yo se de don Fernando el pensamiento,
y se que presto boluera a seruirte 10
con las veras que ofrece su ardimiento.
Guz. Que el es christiano, se, señor, dezirte;
que el se nombró conmigo combatiendo.
D. Mar. ¿Y procuraua, por ventura, herirte?
Guz. Con tiento parecio que yua esgrimiendo, 15
y palabras me dixo en el combate
por quien fuy sus designios conociendo.
D. Mar. Deste caso, señores, no se trate;
ya, por lo menos, ha caydo en culpa,
y no ay disculpa a tanto disparate. 20
Conde. Salio sin mi licencia, ya le culpa,
y mas el escalar de la muralla,
insulto que jamas tendra disculpa.
Guz. Precipitóle honor; vistio la malla
por conseruar su credito famoso; 25
huyóle el moro; fue a buscar batalla.
D. Mar. ¡Por cierto, o buen Guzman, que estais
[donoso!
Pues ¿cómo no se ha buelto, o cómo
[muestra 30
contra christianos ánimo brioso?
Orop. El dara presto de su intento muestra,
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 87
sacando, en gloria de la ley christiana,
a luz la fuerça de su honrada diestra.
Conde. Venid; repartire de buena gana
lo que deste despojo a todos toca;
que el gusto crece lo que assi se gana. 5
Vanse, y queda Buytrago y Vozmediano.
Vozm. ¡Valgame Dios, si se quedó la loca,
si se quedó la sin ventura y triste,
que assi su suerte y su valor apoca!
Dime, señor, si por ventura viste 10
aquel soldado que partio conmigo
quando a la empresa do has venido
[fuyste;
aquel visoño manicorto, digo,
que no te quiso dar limosna vn dia, 15
y aurá hasta seys que vino aqui
[conmigo.
Buyt. ¿No es aquel del entono y bizarria,
de las plumas volantes y del rizo,
que me habló con remoques y azedia(s)? 20
Vozm. Aquesse mismo.
Buyt. No se qué se hizo.
Vase.
Vozm. ¿Adónde estaras agora,
moça por tus pies lleuada 25
do toda miseria mora,
de mandar a ser mandada,
esclaua de ser señora?
¿Que es possible que vn desseo
incite a tal deuaneo? 30
IORNADA SEGVNDA p. 88
Y este es, en fin, de tal ser,
que no lo puedo creer,
y con los ojos lo veo.
Sale Arlaxa, don Fernando y Margarita.
D. Fer. Para ser moço y galan, 5
y al parecer bien nacido,
muchos desmayos os dan:
señal de que aueys comido
mucha liebre y poco pan.
Quien se rinde a su enemigo, 10
en si presenta testigo
de que es cobarde.
Marg. Es verdad;
pero trae mi poca edad
grande disculpa consigo. 15
El que mis cuytas no siente,
hara de mi miedo alarde;
pero yo se claramente
que hize mas en ser cobarde
que no hiziera en ser valiente. 20
¡Desdichada de la vida
a terminos reduzida
que busca con ceguedad
en la prision libertad
y a lo impossible salida! 25
Arl. ¿Qué sabes si este soldado,
qual tu, tiene aquella quexa
de valiente mal pagado?
D. Fer. Facil conocer se dexa
que le aflixe otro cuydado; 30
que sus años, qual el muestra,
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 89
no auran podido dar muestra,
por ser pocos, de los hechos
que, por ser mal satisfechos,
muestran voluntad siniestra.
Y el ofrecerle cauallo 5
para que boluiesse a Oran,
y el no querer acetallo,
vnas sospechas me dan
que por su honra las callo.
Quiza la vida le enfada 10
soldadesca y desgarrada,
y como el vicio le doma,
viene tras la de Mahoma,
que es mas ancha y regalada.
Marg. En mi edad, aunque está en flor, 15
he alcançado y conocido
que no ay mal de tal rigor
que llegue al verse ofendido,
el que es honrado, en su honor.
Y mas si culpa no tiene; 20
que quando la infamia viene
a quien la busca y procura,
es menor la desuentura
que la deshonra contiene.
Y assi, me será forçoso, 25
para huyr la infamia y mengua
de mal christiano y medroso,
que os descubra aqui mi lengua
lo que apenas pensar oso.
Si gustays de estarme atentos, 30
vereys que paran los vientos
su veloz curso a escucharme,
IORNADA SEGVNDA p. 90
y vereys que fue el quedarme
honra de mis pensamientos.
Entra Alimuzel.
Ali. El remedio que aplicaste,
bella Arlaxa, de tu mano, 5
fue tal, que en el te mostraste
ser vn angel soberano
que a la vida me tornaste.
Consagrotela dos vezes:
vna porque la mereces, 10
y la otra te consagro
por el estraño milagro
con que tu fama engrandeces.
Arl. Sossiegate y no me alabes,
que el medico ha sido Ala 15
de tus heridas tan graues.
Comiença, christiano, ya
la historia que alegre acabes.
Marg. Si hare; mas tu verás,
en el cuento que me oyras, 20
que no dan los duros hados
a principios desdichados
alegres fines jamas.
Naci en vn lugar famoso,
de los mejores de España, 25
de padres que fueron ricos
y de antigua y noble casta;
los quales, como prudentes,
apenas mi edad temprana
dio muestras de entendimiento, 30
quando me encierran y guardan
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 91
en vn santo monesterio
de la virgen Santa Clara:
¡que soy muger sin ventura,
que soy muger desdichada!
Arl. ¡Santo Ala! ¿Qué es lo que dizes? 5
Marg. ¿Desto poquito te espantas?
Ten silencio, hermosa mora,
hasta el fin de mis desgracias,
que, aunque ellas jamas le tengan,
yo me animaré a contallas, 10
si es possible, en breue espacio
y con sucintas palabras.
No me encerraron mis padres
sino para la criança,
y fue su intencion que fuesse, 15
no monja, sino casada.
Faltaronme antes de tiempo:
que la inexorable parca
cortó el hilo de sus vidas
para añadirle a mis ansias. 20
Quedé con sólo vn hermano,
de condicion tan bizarra,
que parece que en el solo
hizo assiento la arrogancia.
Llegó la edad de casarme; 25
hizieronle mil demandas
de mi; no acudio a ninguna,
fundandose en leues causas;
y entre los que me pidieron,
fue vno que con la espada 30
satisfizo a la respuesta,
segun se la dieron mala.
IORNADA SEGVNDA p. 92
Suenan dentro atambores.
Ali. Escucha, que oygo clarines,
oygo trompetas y caxas;
algun escuadron es este
de turcos que hazia Oran marcha. 5
Entra vno.
Moro. Si lo que dexó el christiano
no quieres, hermosa Arlaxa,
no lo acaben de talar
diez esquadrones que passan, 10
ven, señora, a defenderlo,
que con tu presencia, Arlaxa,
pararás al sol su curso
y suspenderas las armas.
Ali. Bien dize, señora; vamos, 15
que lugar aurá mañana
para oyr si aquesta historia
en fin triste o alegre acaba.
Arl. Vamos, pues. Y vos, hermosa
y lastimada christiana, 20
no os pene si a vuestras penas
el oyllas se dilata.
Vanse Arlaxa, y Ali tras ella, y Margarita a lo vltimo,
y don Fernando tras ella, y dizen antes:
Marg. Como no tengo, señora, 25
ningun aliuio en contarlas,
tengo a ventura el estoruo
que de tal silencio es causa.
D. Fer. ¡Valgame Dios, qué sospechas
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 93
me van encendiendo el alma!
Muchas cosas imagino,
y todas me sobresaltan.
Desesperado esperando
he de estar hasta mañana, 5
o hasta el punto que el fin sepa
de la historia començada.
Fin del segundo acto.
IORNADA TERCERA p. 94
TERCERA IORNADA
Los que hablan en ella son:
Arlaxa. Don Martin.
Margarita. Don Iuan de
Vozmediano. Valderrama. 5
Don Fernando de Alimuzel.
Saauedra. Roama, moro (*).
Guzman. Azan, rey de Argel.
Buytrago. [Bayran.]
El conde de Alcaudete. El del Cuco. 10
[Don Francisco de El de Alabez.
Mendoça.] Y acompañamiento.
Salen los reyes del Cuco y Alabez (*), don Fernando,
de moro, Alimuzel, Arlaxa y Margarita.
Cuco. Hermosissima Arlaxa, tu belleza 15
puede boluer del mesmo Marte ayrado
en mansedumbre su mayor braueza,
y dar leyes al mundo alborotado.
Alab. Puedes, con tu estremada gentileza,
suspender los estremos del cuydado 20
que amor pone en el alma que cautiua,
y hazer que en gloria sossegada viua.
Cuco. Puede la luz dessos serenos ojos
prestarla al sol y hazerle mas hermoso;
puede colmar el carro de despojos 25
del dios antojadizo y riguroso.
Alab. Puede templar la ira, los enojos
del amante oluidado y del zeloso;
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 95
puedes, en fin, parar, sin duda alguna,
el curso bolador de la fortuna.
Arl. Nace de vuestra rara cortesia
la sin par que me days dulce alabança,
porque no llega la baxeza mia 5
adonde su pequeña parte alcança.
Tendre por felicissimo este dia,
pues en el toma fuerças mi esperança
de ver mis aduares mejorados,
viendo a sus robadores castigados. 10
Cien canastos de pan blanco apurado,
con treynta orças de miel aun no tocada,
y del menudo y mas gordo ganado
casi os ofrezco entera vna manada;
dulce lebeni (*) en zaques encerrado, 15
agrio yagurt (*). Y todo aquesto es nada
si mi desseo no tomays en cuenta,
que en su virtud la dadiua se aumenta.
Cuco. Admitimos tu oferta, y prometemos
de vengarte de aquel que te ha ofendido; 20
que, en fe de auerte visto, bien podemos
mostrar el coraçon algo atreuido.
Alab. Arlaxa, queda en paz, porque tenemos
el tiempo limitado y encogido.
Arl. Viuays alegres siglos y infinitos, 25
reyes del Cuco y Alabez inuitos.
Vanse los reyes.
Buelue a seguir tu començada historia,
christiana, sin que dexes cosa alguna
que puedas reduzir a la memoria 30
de tu aduersa o tu próspera fortuna.
IORNADA TERCERA p. 96
Marg. Passadas penas en presente gloria
el contarlas la lengua no repugna;
mas si el mal está en ser que se padece,
al contarle, la lengua se enmudece.
Quedé, si mal no me acuerdo, 5
en vna mala respuesta
que dio mi bizarro hermano
a vn cauallero de prendas,
el qual, por satisfazerse,
muy mal herido le dexa. 10
Ausentóse y fuesse a Italia,
segun despues tuue nueuas.
Tardó mi hermano en sanar
mucho tiempo, y no se acuerda
en mucho mas de su hermana, 15
como si ya muerta fuera.
Vi que bolauan los tiempos,
y que encerrauan las rexas
el cuerpo, mas no el desseo,
que es libre y muy mal se encierra. 20
Vi que mi hermano aspiraua,
codicioso de mi hazienda,
a dexarme entre paredes,
medio viua y medio muerta.
Quise casarme yo misma; 25
mas no supe en qué manera
ni con quién: que pocos años
en pocos casos aciertan.
Dexóme vn viejo mi padre,
hidalgo y de intencion buena, 30
con el qual me aconsejasse
en mis burlas y en mis veras.
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 97
Comuniquéle mi intento;
respondiome que el quisiera
que el cauallero que tuuo
con mi hermano la pendencia,
fuera aquel que me alcançara 5
por su legitima prenda,
porque eran tales las suyas,
que por estremo se cuentan.
Pintómele tan galan,
tan gallardo en paz y en guerra, 10
que en relacion vi a vn Adonis,
y a otro Marte vi en la tierra.
Dixo que su discrecion
ygualaua con sus fuerças,
puesto que valiente y sabio 15
pocas vezes se conciertan.
Estaua yo a sus loores
tan descuydada y atenta,
que tomó el pinzel la fama,
y en el alma las assienta, 20
y amor, que por los oydos
pocas vezes dizen que entra,
se entró entonces hasta el alma
con blanda y honrada fuerça;
y fue de tanta eficacia 25
la relacion verdadera,
que adoré lo que los ojos
no vieron, ni ver esperan (*);
que, rendida a la inclemencia
de vn antojo honrado y simple, 30
mudé trage y mudé tierra.
A mi sabio consejero
IORNADA TERCERA p. 98
fuerço a que conmigo venga;
que ánimo determinado,
de impossibles no haze cuenta.
Arl. No te suspendas, prosigue
tu bien començado cuento, 5
que ninguna cosa siento
en el que a gusto no obligue,
y aun a pesar.
D. Fer. [Aparte.] Y es de modo,
segun que voy discurriendo, 10
que al alma va suspendiendo
con la parte y con el todo.
Marg. Enamorada de oydas
del cauallero que dixe,
me sali del monesterio, 15
y en trage de hombre vestime.
Dexé el hermano y la patria,
y, entre alegre y entre triste,
con mi consejero anciano
a la bella Italia vine. 20
De la mitad de mi alma,
para que yo mas le estime,
supe alli que en estacada
vencio a tres, y quedó libre,
y que la parlera fama, 25
que mas de lo que oye dize,
le truxo a encerrar a Oran,
que espera el cerco terrible.
En alas de mi desseo,
desde Napoles partime; 30
llegué a Oran, facilitando
qualquier dudoso impossible,
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 99
y apenas pisé su arena,
quando alborotada fuyme
a saber, sin preguntallo,
de quien me tiene tan triste.
Del supe, y pluguiera al cielo, 5
que consuela a los que aflixe,
que nunca yo lo supiera.
D. Fer. Di presto lo que supiste.
Marg. Supe que a boluerse moro,
cosa, a pensarla, impossible, 10
dexó los muros de Oran,
y que en vuestra secta viue.
Yo, por no viuir muriendo
entre sospechas tan tristes,
a trueco de ser cautiua, 15
todo el hecho saber quise;
y assi, arrojada y ansiosa,
entre los christianos vine,
de quien fue Nacor la guia,
que los truxo a lo que vistes. 20
Ya me quedé, y soy cautiua,
y ya os pregunto si vistes
a este christiano que busco,
o a este moro que acogistes.
Llamauase don Fernando 25
de Saauedra, de insignes
costumbres y claro nombre,
como su fama lo dize.
Por el y por mi rescate,
si del sabeys, se apercibe 30
mi lengua a ofreceros tanto,
que passe de lo possible.
IORNADA TERCERA p. 100
Esta es mi historia, señores;
nunca alegre, siempre triste;
si os he cansado en contalla,
lo que me mandastes hize.
Arl. Christiana, de tu dolor 5
casi siento la mitad:
que tal vez curiosidad
fatiga como el amor.
Y al que te enciende en la llama
de amor con tantos estremos, 10
como tu, le conocemos
solamente por la fama.
Ali. ¿Debaxo de quál estrella
esse christiano ha nacido,
que aun de quien no es conocido 15
los desseos atropella?
Esse amigo por quien lloras,
y en quien pones tus tesoros,
las vidas quita a los moros,
y las almas a las moras. 20
D. Fer. Que no es moro está en razon:
que no muda vn bien nacido,
por mas que se vea ofendido,
por otra su religion.
Puede ser que a esse español, 25
que agora tanto se encubre,
alguna causa le encubre,
como alguna nuue al sol.
Mas dime: ¿quién te assegura
que, despues de auerle visto, 30
quede en tu pecho bien quisto?
Que engendra amor la hermosura,
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 101
y si el carece della,
como imagino y aun creo,
faltando causa, el desseo
faltará, faltando en ella.
Marg. La fama de su cordura 5
y valor es la que ha hecho
la herida dentro del pecho;
no del rostro la hermosura,
que essa es prenda que la quita
el tiempo breue y ligero, 10
flor que se muestra en enero,
que a la sombra se marchita.
Ansi que, aunque en el hallasse
no el rostro y la lozania
que pinté en mi fantasia, 15
no ay pensar que no le amasse.
D. Fer. Con essa seguridad,
presto me ofrezco mostrarte
al que puede assegurarte
el gusto y la libertad. 20
Muda esse trage indecente,
que en parte tu ser desdora,
y vistete en el de mora,
que la ocasion lo consiente,
y con Arlaxa y Muzel 25
los muros de Oran veremos,
donde, sin duda, hallaremos
tu piadoso o tu cruel,
que no es possible dexar
de hallarse en aquesta guerra, 30
si no le ha hundido la tierra
o le ha sorbido la mar.
IORNADA TERCERA p. 102
Alimuzel, no te tardes;
ven, y mira que es razon,
que en semejante ocasion
no es bien parecer cobarde.
Ali. Haz cuenta que a punto estoy. 5
Arl. A mi nada me detiene.
Marg. Ya veys si a mi me conuiene
seguiros.
D. Fer. Pues passe oy;
y mañana, quando dan 10
las aues el alborada,
demos a nuestra jornada
principio, y al fin de Oran.
¿Queda assi?
Ali. No ay que dudar. 15
Arl. ¿Cómo te llamas, señora?
Marg. Margarita; mar do mora
gustos que me han de amargar.
Arl. Ven, que el amor fauorece
siempre a honestos pensamientos. 20
D. Fer. ¡Qué atropellados contentos
la ventura aqui me ofrece!
Entranse todos.
Sale Buytrago solo a la muralla.
[Buyt.] ¡Arma, arma, señor, con toda priessa, 25
porque en el charco azul columbro y veo
pintados leños de vna armada gruessa
hazer vn medio círculo y rodeo!
El viento el remo impele, el lienço
[atesa; 30
el mar tranquilo ayuda a su desseo.
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 103
Arma, pues, que en vn buelo se auezina,
y viene a tomar tierra a la marina.
A la muralla el conde y Guzman.
Conde. Turcos cubren el mar, moros la tierra;
don Fernando de Carcamo al momento 5
a San Miguel defienda, y a la guerra
se de principio con furor sangriento.
Mi hermano, que en Almarza ya se
[encierra,
mostrará de quién es el brauo intento; 10
que este perro, que nunca otra vez ladre,
es el que en Mostagan mordio a su
[padre (*).
Guz. Mal puedes defenderle la ribera.
Conde. No ay para qué, si todo el campo cubre 15
del Cuco y Alabez la gente fiera,
tanta, que haze orizonte lo que encubre;
y los que van poblando la ladera
de aquel cerro empinado que descubre
y mira essento nuestros prados secos, 20
son los moros de Fez y de Marruecos.
Coronen las murallas los soldados,
y reyterese el arma en toda parte;
esten los artilleros alistados,
y vsen certeros de su industria y arte; 25
los a cosas diuersas diputados,
acudan a su oficio, y desse a Marte
el que a Venus se daua, y haga cosas
que sean increybles de espantosas.
Entrese de la muralla el conde 30
y Guzman.
IORNADA TERCERA p. 104
Buyt. Animas, si quereis que al exercicio
buelua de mis plegarias y rosario,
pedid que me haga el cielo beneficio
que siquiera no falte el ordinario;
que, aunque de Marte el trabajoso oficio 5
en mi estomago pide estraordinario,
con diez hogazas que me embie, sienta
que a seys brauos soldados alimenta.
Entranse, y suenan chirimias y caxas; entra Azan
Baxá y Bayran, con el rey del Cuco y el Alabez. 10
Bay. Don Francisco, el hermano del valiente
don Iuan, que naufragó en la Herradura,
apercibe gran número de gente,
y socorrer a esta ciudad procura.
Don Aluaro Baçan, otro excelente 15
cauallero famoso y de ventura,
tiene quatro galeras a su cargo,
y este ha de ser de tu designio embargo.
Azan. Su arena piso ya, de Oran colixo
no aquella lozania que dixiste; 20
sólo por tocar arma ya me aflixo,
y ver quién será aquel que me resiste.
Alab. Quien al padre vencio, vencera al hijo.
No ay que esperar, ¡o grande Azan!;
[enuiste, 25
que el tiempo que te tardas, esse quitas
a tus vitorias raras e infinitas.
Entren a esta sazon Arlaxa y Margarita en abito de
moro, don Fernando como moro, y Alimuzel.
Cuco. Tienes presente, ¡o rey Azan!, la gloria 30
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 105
de la Africa y la flor de Berberia;
vn angel es que anuncia tu vitoria,
que el cielo, donde el biue, te le embia.
Azan. Tendre yo para siempre en la memoria
esta merced, ¡o gran señora mia!, 5
bella y sin par Arlaxa, en quanto el cielo
pudo de bien comunicar al suelo.
¿Qué buscas entre el aspero ruydo
del concauo metal, que, el ayre hiriendo,
no ha de lleuar a tu sabroso oydo 10
de Apolo el son, mas el de Marte
[horrendo?
Arl. El tantaran del atabal herido,
el bullicio de guerra y el estruendo
de gruessa y disparada artilleria, 15
es para mi suaue melodia.
Quanto mas, que yo vengo a ser testigo
de tus raras hazañas y excelentes,
y a seruirte estos dos truxe conmigo,
que quanto son gallardos son valientes. 20
Azan. De agradecer tanta merced me obligo
quando corran los tiempos diferentes
de aquestos, porque el fruto de la guerra
en la paz felicissima se encierra.
Entra Roama, moro, con vn christiano galan 25
atadas las manos.
Roa. El vergantin que de la Vez se llama
cautiuaron anoche tus fragatas,
y este, que es vn don Iuan de
venía en el. [Valderrama, 30
Azan. ¿Por qué no le desatas?
IORNADA TERCERA p. 106
Como entra el cautiuo, se cubre Margarita el rostro
con vn velo.
Alab. ¿Cómo sabes su nombre tu, Roama?
Roa. El me lo ha dicho assi.
Azan. Pues mal le tratas; 5
si es cauallero, sueltale las manos.
D. Iuan. ¿Qué es lo que veo, cielos soberanos?
Mira a don Fernando.
Azan. ¿De qué tierra eres, christiano?
D. Iuan. De Xerez de la Frontera. 10
Azan. ¿Eres hidalgo, o villano?
Alab. Vestir de aquella manera
los villanos no es muy llano.
D. Iuan. Cauallero soy.
Azan. ¿Y rico? 15
D. Iuan. Esso no, pues que me aplico
a ser soldado, señal
que de bienes me va mal;
y esto os juro y certifico.
Alab. De christianos juramentos 20
está preñada la tierra,
lleno el mar, densos los vientos.
Azan. ¿Y venias?
D. Iuan. A la guerra.
Azan. ¡Honrados son tus intentos! 25
Marg. ¡Este es mi hermano, señora!
Arl. Dissimula como mora,
y cubrete el rostro mas.
Cuco. ¡Buena guerra agora haras!
D. Iuan. ¿Y cómo la hago agora? 30
Azan. ¿Qué nueuas ay en España?
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 107
D. Iuan. No mas de la desta guerra,
y que ya estás en campaña.
Azan. Diran que mi intento yerra
en emprender tal hazaña;
el socorro aprestarán, 5
el mundo amenazarán,
y, estandole amenazando,
llegarán a tiempo quando
yo esté en sossiego en Oran.
Presentote este christiano, 10
Arlaxa, como en indicio
de lo que en seruirte gano;
y acepta el primer seruicio
que recibes de mi mano,
que otros pienso de hazerte 15
con que mejores la suerte
de tu aduar saqueado.
Arl. Tenga el grande Ala cuydado,
grande Azan, de engrandecerte.
Azan. Vamos, que Marte nos llama 20
a exercitar el rigor
que enciende tu ardiente llama.
Arl. Mahoma te de fauor
que aumente tu buena fama.
Ven, christiano, y darme has cuenta 25
de quién eres.
Entranse todos, excepto don Iuan y don Fernando.
D. Iuan. ¡No consienta
el cielo que este sea aquel
que, enamorado y cruel, 30
pudo hazerme honrada afrenta!
IORNADA TERCERA p. 108
D. Fer. Escucha, christiano, espera.
D. Iuan. Ya espero, ya escucho, y veo
lo que nunca ver quisiera,
si me pinta aqui el desseo
esta vision verdadera. 5
D. Fer. ¿Qué murmuras entre dientes?
D. Iuan. ¿Qué me quieres?
D. Fer. Que me cuentes
quién eres.
D. Iuan. ¿Pues qué te importa? 10
D. Fer. Hazer tu desgracia corta.
D. Iuan. ¡Podra ser que me la aumentes!
Muestran que no es opinion
los sobresaltos que passo,
mas cosa puesta en razon, 15
que, sin duda, haze caso
tal vez la imaginacion,
pues pienso que estoy mirando
el rostro de don Fernando,
su habla, su talle y brio; 20
pero que esto es desuario
su trage me va mostrando.
D. Fer. ¿Todo ha de ser murmurar,
christiano?
D. Iuan. Perdona, moro, 25
que no me dexan guardar
el cortesano decoro
las ansias de mi pesar.
Y mas, que tu me enmudeces,
porque tanto te pareces 30
a vn christiano, que me admiro,
que le veo si te miro,
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 109
y el mismo en ti mismo ofreces.
D. Fer. En Oran ay vn christiano
que dizen que me parece
como esta mano a esta mano,
y que si acaso se ofrece 5
vestir abito africano,
ningun moro ay que le vea
que no diga que yo sea,
y juzgue con euidencia
que sólo nos diferencia 10
su bestido y mi librea.
No le he visto, y voy traçando
verle, que verle desseo,
ya en paz, o ya peleando.
D. Iuan. ¿Cómo se llama? 15
D. Fer. Yo creo
que se llama don Fernando,
y tiene por sobrenombre
Saauedra.
D. Iuan. Esse es el hombre 20
por quien con mil males lucho.
D. Fer. Dessa manera, no es mucho
que mi presencia te assombre.
Entra Roama, el moro.
Roa. Arlaxa y Fatima estan 25
esperandote, cautiuo.
D. Fer. Ve en paz, que, rendido Oran,
si el otro yo queda viuo,
tendra remedio tu afan.
D. Iuan. Estimo tu buen desseo; 30
mas, con todo aquesto, creo...
IORNADA TERCERA p. 110
Pero no, no creo nada;
que es cosa desuariada
dar credito a lo que veo.
Entrase don Iuan y Roama.
D. Fer. Entre sospechas y antojos, 5
y en gran confusion metido,
va don Iuan lleno de enojos,
pues le estorua este vestido
no dar credito a sus ojos.
No se puede persuadir 10
que yo pudiesse venir
a ser moro y renegar,
y assi, se dexa lleuar
de lo que quise fingir.
Su confession está llana, 15
y mas lo estara si mira
y si conoce a su hermana;
que entonces no aurá mentira
que no se tenga por vana.
Pregunto: ¿en qué ha de parar 20
este mi dissimular
y este vestirme de moro?
En que guardaré el decoro,
con que mas me pueda honrar.
Entrase. 25
Tocase arma; salen a la muralla el conde y Guzman,
y al teatro, Azan, el Cuco y Alabez.
Conde. Veynte assaltos creo que son
los que han dado a San Miguel,
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 111
y este, segun es cruel,
me muestra su perdicion.
No podra mas don Fernando
de Carcamo.
Guz. No, sin duda; 5
mas, si no se le da ayuda,
su fin le está amenazando.
Fuerça que no se socorre,
haz cuenta que está rendida.
Azan. San Miguel va de vencida, 10
que gran morisma alla corre.
Suena mucha vozeria de ¡Li, li, li! y atambores;
sale Roama.
Roa. San Miguel se ha entrado ya,
y sobre el muro español 15
son tus medias lunas, sol,
el mas bello que hizo Ala.
Fueronse a Mazalquiuir
algunos que se escaparon.
Azan. Algun tanto dilataron 20
essos perros el viuir.
Alab. Desta huyda no se arguye
el refran que el vulgo trata,
que es hazer puente de plata
al enemigo que huye. 25
Cuco. Oy de aquel gran capilludo (*)
las memorias quedarán
enterradas con Oran,
pues tu puedes mas que el pudo.
Azan. ¡Valeroso don Martin, 30
que te precias de otro Marte;
IORNADA TERCERA p. 112
espera, que voy a darte,
a tu vsança, vn San Martin!
Entranse todos; salen Arlaxa y Margarita cubierto el
rostro con vn velo, y don Iuan como cautiuo.
D. Iuan. Ayer me entró por la vista 5
cruda rabia a los sentidos,
y oy me entra por los oydos,
sin auer quien la resista.
Ayer la suerte inhumana,
a quien mil vezes maldigo, 10
me hizo ver mi enemigo,
y oy me haze oyr mi hermana.
Quitate el velo, señora,
y sacarme has de vna duda
por quien tiembla el alma y suda. 15
Marg. ¿Otra vez? No puedo agora.
D. Iuan. ¡Ay, Dios, que la voz es esta
de mi buscada enemiga!
Marg. Si el oyrme te fatiga,
jamas te dare respuesta. 20
D. Iuan. No me tengas mas suspenso;
descubrete, que me das,
mientra que cubierta estás,
vn dolor que llega a inmenso.
Arl. Fatima, por vida mia, 25
que te descubras; veremos
por qué haze estos estremos
este christiano.
Marg. Si haria,
si no me importasse mucho 30
encubrirme desta suerte.
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 113
D. Iuan. Los ecos son de mi muerte
los que en esta voz escucho.
Arl. Descubrete, no te assombres,
que has de saber, si lo ignoras,
que nunca para las moras 5
los christianos fueron hombres.
Ya no es nadie el que es esclauo;
no tienes que rezelarte.
Marg. Yo dare, por contentarte,
con mis designios al cabo. 10
Arl. [Aparte.] Que te conozca, no importa;
quanto mas, que has de negallo.
Marg. [Aparte.] Dudosa en todo me hallo.
Arl. [Aparte.] Ten ánimo, no seas corta.
Marg. Descubrome; vesme aqui, 15
christiano; mirame bien.
D. Iuan. ¡O el mismo rostro de quien
aqui me tiene sin mi!
¡O hembra la mas liuiana
que el sol ha visto jamas! 20
¡O hermana de Satanas
primero que no mi hermana!
Por exemplos mas de dos
he visto puesto en efeto
que, en perdiendose el respeto 25
al mundo, se pierde a Dios.
Arl. ¿Qué dizes, perro?
D. Iuan. Que es esta
mi hermana.
Arl. ¿Fatima? 30
D. Iuan. Si.
Arl. ¡En mi vida vi ni oi
IORNADA TERCERA p. 114
tan linda y graciosa fiesta!
¡Tuya mi hermana! ¿Estás loco?
Mirala bien.
D. Iuan. Ya la miro.
Arl. ¿Qué dizes, pues? 5
D. Iuan. Que me admiro,
y en el juyzio me apoco.
¿Por dicha, haze Mahoma
milagros?
Arl. Mil a montones. 10
D. Iuan. ¿Y haze transformaciones?
Arl. Quando voluntad le toma.
D. Iuan. ¿Y suele muda[r] tal vez
en mora alguna christiana?
Arl. Si. 15
D. Iuan. Pues aquesta es mi hermana,
y la tuya está en Xerez.
Arl. ¡Roama, Roama, ven!
Entra Roama.
Roa. Señora, ¿qué es lo que mandas? 20
Arl. Que pongas las carnes blandas
a este perro.
Roa. Está bien.
Bueluese.
Arl. Con vn coruacho procura 25
sacarle de la intencion
vna cierta discrecion
que da indicios de locura.
Marg. De qualquiera maleficio,
Arlaxa, que al hombre culpa, 30
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 115
le viene a sobrar disculpa
en la falta del juyzio.
No le castigues ansi
por cosa que es tan liuiana.
D. Iuan. ¡I[u]ro a Dios que eres mi hermana, 5
o el diablo está hablando en ti!
Suena dentro assalto.
Arl. ¿No oyes, Fatima, que dan
assalto a Mazalquiuir,
que hasta aqui se haze sentir 10
en el conflito en que estan?
Dexa a esse perro, y acude,
por si lo podremos ver.
Entranse Arlaxa y Margarita (*).
Marg. Siempre te he de obedecer. 15
D. Iuan. ¡Y quieren que desto dude!
Por ser grande la distancia
que ay de mi hermana a ser mora,
imagino que en mi mora
gran cantidad de ignorancia. 20
Estraño es el deuaneo
con quien vengo a contender,
pues no me dexa creer
lo que con los ojos veo.
Entrase. 25
Salen a la muralla don Martin, el capitan Guzman, y
Buytrago con vna mochila a las espaldas y vna bota
de vino, comiendo vn pedazo de pan.
D. Mar. ¡Gente soberuia y cruel,
a quien ayuda la suerte; 30
IORNADA TERCERA p. 116
no penseys que es este el fuerte
tan flaco de San Miguel!
¡Brauo Guzman, gran Buytrago,
oy ha de ser vuestro dia!
Buyt. [Beue.] Dexeme vueseñoria 5
que me esfuerce con vn trago.
¡Echenme destos alanos
agora de dos en dos,
porque yo les juro a Dios
que han de ver si tengo manos! 10
Salen al teatro Azan, el Cuco, el Alabez, don Fernando
y otros moros con escalas.
Azan. Al enuestir no se tarde,
porque quiero estar presente,
para honrar al que es valiente, 15
y dar infamia al cobarde.
Muzel, vna escala toma,
y muestranos que te dan,
como a meliones galan,
manos las del gran Mahoma. 20
¡Ea; al enuestir, amigos;
amigos, al enuestir;
que oy será Mazalquiuir
sepultura de enemigos!
Enuisten; anda la grita; lleua Muzel vna escala; sube 25
por ella, y otro moro por otra; deciende al moro
Buytrago, y don Fernando asse a Muzel y derribale;
pelea con otros, y matalos. Todos han de caer dentro
del vestuario. Desde vn cabo mira Azan, el Cuco
y el Alabez lo que passa. 30
D. Fer. Ya no es tiempo de aguardar
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 117
a designios preuenidos,
viendo que estan oprimidos
los que yo deuo ayudar.
¡Baxa, Muzel!
Muz. ¿Por ventura, 5
quieresme quitar la gloria
desta ganada vitoria?
D. Fer. Aun mas mi intento procura.
Ali. ¡Que me derribas! ¡Espera,
que ya abaxo a castigarte! 10
D. Fer. Aunque baxasse el dios Marte
aca de su quinta esfera,
no le estimaré en vn higo.
¡O cómo que trepa el galgo!
Derriba al otro que sube. 15
Ali. Poco puedo y poco valgo
con este amigo enemigo.
¿Por qué contra mi, Lozano,
esgrimes el fuerte azero?
Riñen los dos. 20
D. Fer. Porque soy christiano, y quiero
mostrarte que soy christiano.
D. Mar. ¡Disparen la artilleria!
¡Aqui, Buytrago y Guzman!
¡Robledo, venga alquitran! 25
¡Arrojad essa alcancia!
¡Alli, que se sube aquel!
D. Fer. Donde yo estoy, este muro
estara siempre seguro;
IORNADA TERCERA p. 118
y, aunque le pese a Muzel,
este perro vendra al suelo.
Derriba a otro.
Azan. ¿Quién es aquel que derriba
a quantos suben arriba? 5
Cuco. Que es renegado rezelo;
pero yo lo vere presto,
y le hare que se arrepienta.
Azan. A vn rey no toca essa afrenta.
Vase el del Cuco contra don Fernando. 10
Cuco. Mahoma se sirue en esto.
Guz. Buytrago, el que nos defiende
es, sin duda, don Fernando.
Buyt. Aquesso estaua pensando,
porque a los moros ofende. 15
Cuco. ¡Renegado, perro, aguarda!
D. Fer. ¡Rey del Cuco, perro, aguardo!
Cuco. ¿Cómo en tu muerte me tardo?
D. Fer. Pues la tuya ya se tarda.
Alimuzel, desta vas, 20
y tu, rey, yras de aquesta.
¡Concluyóse ya esta fiesta!
Cuco. ¡Muy mal herido me has!
Ali. ¡Muerto me has, moro fingido
y christiano mal christiano! 25
Caen dentro del vestuario.
D. Fer. Tengo pesada la mano
y alborotado el sentido,
Dios sabe si a mi me pesa.
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 119
Gran don Martin valeroso,
haz que deciendan al foso
y recojan esta presa.
Guz. Don Fernando, señor, es,
que viene a hazer recompensa 5
de la cometida ofensa:
diez ha herido, y muerto a tres;
y el rey del Cuco es aquel
que yaze casi difunto.
D. Mar. Pues socorramosle al punto. 10
Guz. Y el otro es Alimuzel.
D. Mar. Vayan por la casamata
al foso, y retirenlos.
Buyt. Vamos por ellos los dos.
Quitase del muro Guzman (*) y Buytrago. 15
Azan. Ya no es la empresa barata,
pues me cuesta vn rey y tantos
que en veinte assaltos han muerto.
¿Alboroto, y en el puerto
--¿qué podra ser?-- de los Santos? 20
Suena todo.
Campanas en la ciudad
suenan, señal de alegrias,
y tocan las chirimias;
aquesta es gran nouedad. 25
Vamos a ver lo que es esto,
y toquen a recoger.
Alab. No se lo que pueda ser.
Azan. Pues yo lo sabre bien presto.
Entranse. 30
IORNADA TERCERA p. 120
Salen Buytrago y Guzman.
Guz. Al retirar, don Fernando,
que en gran peligro estás puesto.
D. Fer. No lo pienso hazer tan presto.
Buyt. ¿Pues quándo? 5
D. Fer. Menos se quándo.
Yo, que escalé estas murallas,
aunque no para huyr dellas,
he de morir al pie dellas,
y con la vida amparallas. 10
Conozco lo que me culpa,
y, aunque a la muerte me entregue,
hare la disculpa llegue
adonde llegó la culpa.
Buyt. Yo se muy poco, y diria, 15
y está muy puesto en razon,
que la desesperacion
no puede ser valentia.
Guz. Menos riesgo está en ponerte
del conde a la voluntad, 20
que hazer la temeridad,
donde está cierto el perderte.
Procurate retirar,
pues es cosa conocida
que al mal de perder la vida 25
no ay mal que pueda llegar.
En efecto, has de yr por fuerça,
si ya no quieres de grado.
D. Fer. De vuestra fuerça me agrado,
pues mas obliga que fuerça. 30
Retirad aquessos dos
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 121
del foso, que es gente ilustre.
Buyt. Locura fuera de lustre
el quedarte, ¡juro a Dios!
Entranse todos.
Salen Azan, Arlaxa, Margarita, don Iuan, Roama, 5
que trae preso a Vozmediano.
Roa. Este, passando de Oran
a Mazalquiuir, fue preso.
Azan. Este nos dira el sucesso
y por qué alegres estan. 10
Vozm. Porque les entró vn socorro,
que por el, ¡o gran señor!,
a la hambre y al temor
han dado carta de horro.
Vn don Aluaro Baçan, 15
terror de naciones fieras,
a pesar de tus galeras,
ha dado socorro a Oran.
En la cantidad es poco,
y en el valor sobrehumano. 20
D. Iuan. Si aqueste no es Vozmediano,
concluyo con que estoy loco.
Vozm. ¡Suerte ayrada, por quien viuo
en pena casi infinita!
¿Aquella no es Margarita, 25
y su hermano aquel cautiuo?
Azan. ¿Ay nueuas de otro socorro,
christiano?
Vozm. Dizen que si.
D. Iuan. De auer dudado hasta aqui 30
ya me auerguenço y me corro.
IORNADA TERCERA p. 122
¿No os llamays vos Vozmediano?
Vozm. No, señor.
D. Iuan. ¿Qué me dezis?
Vozm. Que no.
D. Iuan. ¡Por Dios, que mentis! 5
Vozm. Estoy preso y soy christiano,
y assi, no os respondo nada.
D. Iuan. ¿Aquella no es Margarita,
viejo ruyn?
Vozm. Es infinita 10
vuestra necedad pensada.
Pedro Aluarez es mi nombre;
ved si os aueys engañado.
D. Iuan. El seso tengo turbado;
no ay cosa que no me assombre. 15
Que si este no es Vozmediano,
y no es Margarita aquella,
y el que causó mi querella
no es el otro mal christiano,
tampoco soy yo don Iuan, 20
sino algun hombre encantado.
Entra vn moro.
Moro. ¿Cómo estás tan sossegado,
valeroso y fuerte Azan?
Si tardas vn momento, no aurá fusta, 25
galera ni baxel de quantos tienes
en este mar, que no sea miserable
presa del español, que a remo y vela
viene a enuestirte. Rey Azan, ¿qué
[aguardas? 30
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 123
Azan. Todo moro se salue, que los turcos
solos se han de embarcar. ¡A Dios,
[amigos!
Vase.
Arl. Fatima, no me dexes, ven conmigo, 5
que tiempo aurá donde a tu gusto
[acudas.
Marg. No te puedo faltar; guia señora.
Entranse los dos.
D. Iuan. Solos quedamos, hombre, y sólo quiero 10
que me digas quién eres; que yo pienso
que eres vn Vozmediano de mi tierra.
Vozm. No es este tiempo para tantas largas;
la libertad tenemos en las manos;
dexalla de cobrar será locura. 15
Pedro Aluarez me llamo por agora.
Entrase.
D. Iuan. ¿Cómo podre dexarte, hermana o mora?
Entrase.
Salen a la muralla don Martin, Guzman, 20
don Fernando y Buytrago.
D. Mar. ¡O, que se embarca el perro, y que se
[escapa!
Dobla la punta, general inuicto,
y enuistele. 25
Guz. Por mas que lo procura,
no es possible alcançarle.
D. Fer. ¡A orza, a orza,
IORNADA TERCERA p. 124
con la vela hasta el tope! ¡O, que se
[escapa!
De Canastel el cabo dobla, y vase.
D Mar. Los perros de la tierra, en remolinos
confusos, con el miedo a las espaldas, 5
huyen y dexan la campaña libre.
Buyt. Toda la artilleria se han dexado.
Guz. Las proas endereça nuestra armada
al puerto, y ya de Oran el conde insigne
ha salido tambien. 10
D. Mar. A la marina,
que el brauo don Francisco de Mendoça
no tardará en llegar.
Entrase don Martin y Buytrago.
D. Fer. Amigo, escucha: 15
¿no ves aquel monton que va huyendo
de moros por la falda del ribazo?
Guz. Muy bien. ¿Por qué lo dizes?
D. Fer. Alli creo
que va desta alma la mitad. 20
Guz. ¿Va Arlaxa?
D. Fer. Arlaxa va.
Guz. ¡Mahoma la acompañe!
D. Fer. Ven, que con ella va la que me lleua
el alma, y me conuiene detenellas; 25
sigueme, que has de hazer por mi otras
[cosas
que me importan la honra.
Guz. Yo te sigo;
que hasta las aras he de serte amigo. 30
Entranse.
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 125
Sale, como que se desembarca, don Francisco de
Mendoça; recibenle el conde y don Martin, Buytrago y
otros.
Conde. Sea vuessa señoria bien venido,
quanto ha sido el desseo 5
que de verle estas fuerças han tenido.
D. Fr. El cielo, a lo que creo,
en mi mucha tardança ha sido parte,
porque viesse esta tierra mas de vn
[Marte: 10
que de aquestas murallas las ruynas
muestran que aqui huuo braços
de fuerças que llegaron a diuinas.
Buyt. Rompen por embaraços
impossibles los hartos y valientes, 15
y esto saben mis braços y mis dientes.
D. Mar. ¡Passo, Buytrago!
Buyt. Yo, señor, bien puedo
hablar, pues soy soldado
tal, que a la hambre sola tengo miedo. 20
Ya el cerco es acabado.
D. Mar. No es para aqui, Buytrago, aqueso.
[¡Passo!
Buyt. Nadie sabe la hambre que yo passo.
Conde. Cincuenta y siete assaltos reforçados 25
dieron los turcos fieros
a estos terrones por el suelo echados.
Buyt. Cincuenta y siete azeros
tajantes respondieron a sus brios,
todos en peso destos braços mios. 30
Corté y taxé mas de vna turca estambre.
Conde. ¡Buytrago, basta agora!
IORNADA TERCERA p. 126
Buyt. Bastara, a no morirme yo de hambre.
D. Fr. En vuestro pecho mora,
famoso don Martin, la valentia.
Buyt. Y en el mio la hambre y sed se cria.
Entra el capitan Guzman y lee vn villete a don 5
Francisco, y, en leyendole, dize:
D. Fr. Harase lo que pide don Fernando;
que todo lo merece
lo que del va la fama publicando.
Coyuntura se ofrece 10
donde alegre y seguro venir puede.
Guz. Tu gran valor al que es mayor excede.
Entrase Guzman.
D. Fr. Pido, en albricias deste buen sucesso,
señor conde, vna cosa 15
que por algo atreuida la confiesso,
mas no dificultosa.
Conde. ¿Qué me puede mandar vueseñoria
que no haga por deuda o cortesia?
D. Fr. De don Fernando Saauedra pido 20
perdon, porque su culpa
con su fogoso coraçon la mido,
y el dara su disculpa.
Conde. Muy mal la podra dar; pero, con todo,
señor, a vuestro gusto me acomodo. 25
Entran don Fernando y Alimuzel, con vna vanda,
como que está herido; Arlaxa, Margarita, don Iuan
y Vozmediano.
D. Fer. Si confessar el delito,
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 127
con claro arrepentimiento,
mitiga en parte la ira
del juez que es sabio y recto,
yo, arrepentido, aunque tarde,
el mal que hize confiesso, 5
sin dar mas disculpa del
que vn honrado pensamiento.
A la voz del desafio
deste moro corri ciego,
sin echar de ver los vandos, 10
que al mas brauo ponen freno.
Pero no es este lugar
para alargarme en el cuento
de mi estraña y rara historia,
que dexo para otro tiempo. 15
Conde. Agradecedlo al padrino
que aueys tenido, que creo
que alli llegará la pena
do llegó el delito vuestro.
Pero ¿qué moras son estas 20
y qué cautiuos? ¿Qué es esto?
D. Fer. Todo lo sabras despues,
y por agora te ruego
que me des, señor, licencia
para hablar sólo vn momento, 25
y acomodar muchas causas
de quien verás los efectos.
Conde. Hablad lo que os diere gusto,
que del vuestro le tendremos;
que siempre vuestras palabras 30
responden a vuestros hechos.
D. Fer. Yo soy, Arlaxa, el christiano,
IORNADA TERCERA p. 128
y entiende que ya no miento,
don Fernando, el de la fama,
que te enamoró el desseo.
La palabra que le diste
a Alimuzel tenga efecto, 5
que el hara entrego de mi,
pues yo en sus manos me entrego.
Y vos, don Iuan valeroso,
cuyo honrado y noble intento
os truxo a tal confusion, 10
que os turbó el conocimiento,
perdonad a vuestra hermana,
que el romper del monesterio
redundará en su alabança,
señor, si vos gustays dello. 15
Sin dote será mi esposa;
que nunca falta el dinero
donde los gustos se miden
y se estrechan los desseos.
En esta mora en el trage 20
a vuestra hermana os ofrezco,
y a mi esposa, si ella quiere.
Marg. Yo si quiero.
D. Fer. Yo si quiero.
D. Iuan. ¿No es aqueste Vozmediano? 25
Vozm. El mismo.
D. Iuan. ¡Gracias al cielo,
que, tras de tantos nublados,
claro el sol y alegre veo!
No es este famoso dia 30
de venganças, y no tengo
coraçon a quien no ablande
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 129
tal sumission y tal ruego.
Yo perdono a Margarita,
y por esposa os la entrego,
Alexandro de mi hazienda,
pues la mitad os ofrezco. 5
Arl. Y yo la mano a Muzel:
que, aunque mora, valor tengo
para cumplir mi palabra;
quanto mas, que lo desseo.
Conde. Tan alegre destas cosas 10
estoy, quanto estoy suspenso,
porque dellas veo el fin,
y no imagino el comienço.
D. Fer. ¿Ya no te he dicho, señor,
que te lo dire a su tiempo? 15
Entra vno.
Vno. En este punto espiró
el buen alferez Robledo.
Guz. Dios le perdone, y mil gracias
doy al piadoso cielo, 20
que me quitó de los ombros
tan pesado sobrehuesso.
Quien quiere tener la vida
rendida a qualquier encuentro,
y no tener gusto en ella 25
ni velando ni durmiendo,
afrente a algun bien nacido,
y verá presente luego
el rostro que el temor tiene,
las sospechas y el rezelo. 30
Buyt. Quien quisiere se le quite
IORNADA TERCERA p. 130
todo temor, todo miedo,
tenga hambre, y verá cómo
cessa todo en no comiendo.
D. Mar. Yo añadire las raciones,
Buytrago. 5
Buyt. ¡Hagate el cielo
vencedor nunca vencido
por casi siglos eternos!
Conde. Entremos en la ciudad,
señor don Francisco. 10
D. Fr. Entremos,
porque a la buelta me llaman
estos fauorables vientos,
y quiero deste principio
entender estos sucessos, 15
porque, en ser de don Fernando,
gustaré de que sean buenos.
Buyt. Toquense las chirimias,
y seran, si bien comemos,
dulces y alegres las fiestas. 20
Guz. ¿Y si no?
Buyt. Renegaremos.
Vno. ¡Buytrago, daca el alma!
Buyt. ¡Hijo de puta! ¿Tenemos
mas almas que dar, vellaco? 25
Vno. ¡Daca el alma!
Buyt. ¡Por San Pedro,
que si os asgo, hi de poltron,
que aueis de saber si tengo
alma que daros! 30
Guz. Buytrago,
no aya mas, que llega el tiempo
DEL GALLARDO ESPAÑOL p. 131
de dar fin a esta comedia,
cuyo principal intento
ha sido mezclar verdades
con fabulosos intentos.
Fin desta comedia
p. 132
p. 133
COMEDIA FAMOSA
DE LA CASA DE LOS ZELOS
y seluas de Ardenia.
Los que hablan en ella son:
Reynaldos. Rustico, pastor. 5
Malgesi. Clori, pastora.
Roldan. El temor.
Galalon. [La sospecha.]
Emperador La curiosidad.
Carlomagno. La desesperacion. 10
Angelica. Los zelos.
Bernardo del Carpio. La diosa Venus.
Vna dueña. Cupido.
Vn escudero. Mala fama.
Argalia. Buena fama. 15
Espiritu de Merlin. Ferraguto.
Marfisa. Castilla.
Lauso, pastor. [Vn angel.]
Corinto, pastor. [Vn paje.]
IORNADA PRIMERA 20
Entra Reynaldos y Malgesi.
Rey. Sin duda que el ser pobre es causa desto.
Pues, ¡viue Dios!, que pueden estas
[manos
IORNADA PRIMERA p. 134
echar a todas horas todo el resto
con barbaros, franceses y paganos.
¿A mi, Roldan, a mi se ha de hazer esto?
Leuantate a los cielos soberanos
el confalon (*) que tienes de la Yglesia. 5
O reniego, o descreo.
Mal. ¡O hermano!
Rey. ¡O pesia!...
Mal. Mira que suenan mal essas razones.
Rey. Nunca las passa mi intencion del techo. 10
Mal. ¿Pues por qué a pronunciallas te
[dispones?
Rey. ¡Rabio de enojo, y muero de despecho!
Mal. Ponesme en confusion.
Rey. Y tu me pones... 15
¡Dexame, que rebienta de ira el pecho!
Mal. ¡Por Dios!, que has de dezirme en este
con quién las has. [instante
Rey. Con el señor de Aglante.
Con aquesse bastardo, mal nacido, 20
arrogante, hablador, antojadizo,
mas de soberuia que de honor vestido.
Mal. ¿No me diras, Reynaldos, qué te hizo?
Rey. ¿Que a tanto desprecio he yo venido,
que assi ose atreuerseme vn mestizo? 25
¡Pues juro a fe que, aunque le valga
[Roma,
que le mate, y le guise, y me le coma!
En vn balcon estaua de palacio,
y con el Galalon junto a su lado; 30
yo entraua por el patio muy de espacio,
qual suelo, de mi mismo acompañado.
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 135
Los dos miraron mi bohemio (*) lacio,
y no de perlas mi capelo ornado;
tomaronse a reyr, y, a lo que creo,
la risa fue de ver mi pobre arreo.
Subi como con alas la escalera, 5
de rabia lleno y de temor vazio;
no los hallé donde los vi, y quisiera
executar en mi mi furia y brio.
Entraronse alla dentro, y, si no fuera
porque deuo respeto al señor mio, 10
en su presencia le sacara el alma,
pequeña a tanta injuria, y debil palma.
De aquel traydor de Galalon no hago
cuenta ninguna, que es cobarde y necio;
de Roldan si, y en ira me deshago, 15
pues me conoce, y no me tiene en precio.
Pero presto tendran los dos el pago,
pagando con sus vidas mi desprecio,
aunque lo estorue...
Mal. ¿No ves que desatinas? (*) 20
Rey. Con aquessas palabras mas me indinas.
Mal. Roldan es este; vesle aqui que sale,
y con el Galalon.
Rey. Hazte a vna parte,
que quiero ver lo que este infame vale, 25
que es tenido en el mundo por vn Marte.
Entra Roldan y Galalon.
¡Agora si, burlon, que no te cale
en la estancia de Carlos retirarte,
ni a ti forjar trayciones y mentiras 30
para boluer pacíficas mis iras!
IORNADA PRIMERA p. 136
Gal. Bueluome, porque es este vn atreuido,
y el dezir y hazer pone en vn
[punto. [Vase.]
Rey. ¡Bien os aueys de mi ademan reydo
los dos, a fe! 5
Rol. Que está loco barrunto.
Rey. ¿Dónde está aquel cobarde?
Mal. Ya se ha ydo.
Rey. Tuuo temor de no quedar difunto
si vn soplo le alcançara de mi boca. 10
Rol. ¡A risa su arrogancia me prouoca!
¿Con quién las has, Reynaldos?
Rey. ¿Yo? Contigo.
Rol. ¿Conmigo? ¿Pues por qué?
Rey. Ya tu lo sabes. 15
Rol. No se mas de que siempre fuy tu amigo,
pues de mi voluntad tienes las llaues.
Rey. Tu risa ha sido desso buen testigo;
no ay para qué tan sin por qué te alabes.
Dime: ¿puede, por dicha, la pobreza 20
quitar lo que nos da naturaleza?
Que yo truxera con anillos de oro
adornadas mis manos, y truxera
con pompa, a modo de real decoro,
mi persona compuesta; ¿adóndequiera 25
rindiera yo con esto al fuerte moro
o al gallardo español, que nos espera?
No; que no dan costosos atauios
fuerça a los braços y a los pechos brios.
Mi persona desnuda, y esta espada, 30
y este indomable pecho que conoces,
ancha se haran adondequiera entrada,
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 137
como en la seca mies agudas hozes.
Mi fuerça conocida y estimada
está por todo el orbe dando vozes,
diziendo quién yo soy, y assi, tu burla
contra toda razon de mi se burla. 5
Y porque veas que en razon me fundo,
mete mano a la espada, y haz la
[prueua;
verás que en nada no te soy segundo.
Ni es para mi el prouarte cosa nueua. 10
¿Que de nueuo te ries, pese al mundo?
Rol. ¿Qué endiablado furor, primo, te lleua
a romper nuestras pazes, o qué risa
assi el auiso tuyo desauisa?
Mal. Dize que del hiziste burla quando 15
entraua por el patio de palacio,
su poco fausto y soledad mirando,
y su bohemio, por antiguo, lacio.
Pensolo, y, su estrecheza
[contemplando, 20
y creyendo la burla, en poco espacio
la escalera subio, y, si alli os hallara,
en llanto vuestra risa se tornara.
Rol. Hiziera mal, porque por Dios os juro
que no me passó tal por pensamiento; 25
y desto puede estar cierto y seguro,
pues yo lo digo, y mas con juramento.
Al pilar de la Yglesia, al fuerte muro,
al amparo de Francia y al aliento
de los pechos valientes, ¿quién osara, 30
aunque en ello la vida le importara?
Esta disculpa baste, ¡o primo amado!,
IORNADA PRIMERA p. 138
para templar vuestra no vista furia;
que no es costumbre de mi pecho
[honrado
hazer a nadie semejante injuria.
Y mas a vos, que solo aueys ganado 5
mas oro que tendra y tiene Liguria,
si es que la honra vale mas que el oro
que en Tibar cierne el mal vestido
[moro.
Dadme essa mano, ¡o primo! porque 10
[en vno
estas dos que imagino sin yguales,
no siento yo que aurá valor alguno
que de su puerta llegue a los vmbrales.
Buelue Galalon con el emperador Carlomagno. 15
Emp. ¿Que assi començo a hablar el
[importuno,
y descubrio en el modo indicios tales,
que presto de la lengua desmandada
passaria la colera a la espada? 20
Gal. No los pongas en paz, porque es
[prudencia,
y en materia de estado esto se aduierte,
tener a tales dos en diferencia,
que son ministros de tu vida y muerte: 25
que auiendo entre dos grandes
[competencia,
y entre dos consejeros, de tal suerte
el vno y otro a sus contrarios temen,
que es fuerça que en virtud ambos se 30
[estremen,
DE LA CASA De LOS ZELOS p. 139
por temor de las ciertas parlerias
que te podra dezir aquel de aqueste;
y no desprecies las razones mias,
si no quieres que caro no te cueste.
Emp. No estan de aquel talante que dezias. 5
Di: ¿Roldan no es aquel? ¿Reynaldos
[este?
En paz estan, y asidos de la mano.
Gal. Señores, ¿no aueys visto a Carlomano?
Rol. ¡O grande emperador! 10
Emp. ¡O amados primos!
¿Aueys tenido algun enojo acaso?
Rol. Sin padrinos, los dos nos auenimos
quando torcemos de amistad el passo.
Muchas vezes confiesso que reñimos; 15
mas ninguna de veras.
Gal. A hablar passo
Reynaldos y sin colera, no hiziera
que nuestro emperador aqui viniera;
que yo le truxe imaginando, cierto, 20
que estauades los dos ya en gran
[batalla.
Mal. Holgaraste que el vno fuera muerto,
y aun los dos: que este intento en ti se
[halla. 25
Emp. Tu temor ha salido en todo incierto.
De lo que a mi me plaze, es que la malla
y los azeros destos dos varones
requieren mas honrosas ocasiones.
Rol. Reynaldos, no le tengas oxeriza 30
a Galalon, que a fe que es nuestro
[amigo.
IORNADA PRIMERA p. 140
Mal. ¡Assi le viesse yo hecho ceniza,
o de la suerte que en mi mente digo!
Este es el soplo que aquel fuego atiza
y enciende, por quien siempre es
[enemigo 5
nuestro buen rey de nuestro buen
[linage.
Rey. ¡Quán sin aliento viene aqueste paje!
Page. Señor, si quieres ver vna ventura
que en la vida se ha visto semejante, 10
ponte a esse corredor, que te asseguro
que es auenticio (*) hermoso y elegante.
Rey. ¡Donoso ha estado el paje!
Page. Yo lo juro
por vida de mi padre. Trae delante 15
vna diosa del cielo dos saluages
que siruen de escuderos y de pajes;
vna que deue ser su bisabuela
viene detras sobre vna mula puesta.
Digo que es cosa de admirar. Mas hela 20
do assoma; ved si viene bien
[compuesta.
Mal. ¿Si viene con mistura de cautela
tan grande nouedad?
Emp. Poco te cuesta 25
saberlo, si tu libro traes a mano.
Mal. Aqui le tengo, y el saberlo es llano.
Apartase Malgesi a vn lado del teatro, saca vn libro
pequeño, ponese a leer en el, y luego sale vna figura
de demonio por lo hueco del teatro y ponese al lado 30
de Malgesi; y han de auer començado a entrar por el
patio Angelica la bella sobre vn palafren, emboçada
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 141
y la mas ricamente vestida que ser pudiere; traen
la rienda dos saluage[s] vestidos de yedra o de
cañamo teñido de verde; detras viene vna dueña sobre
vna mula con gualdrapa; trae delante de si vn rico
cofrezillo y a vna perrilla de falda; en dando vna 5
buelta al patio, la apean los saluages, y va donde
está el emperador, el qual, como la vee, dize:
Emp. Digo que trae gallarda compostura,
y que es gallardo el trage y peregrino,
y que si llega al brio la hermosura, 10
que passa de lo humano a lo diuino.
Mal. ¿Auentura es aquesta? Es desuentura.
Emp. ¿Qué dizes, Malgesi?
Mal. No determino
aun bien lo que es. 15
Emp. Pues mira mas atento.
Mal. Ya procuro cumplir tu mandamiento.
Emp. Salid a la escalera a recebilla,
y traed a la dama a mi presencia.
Rey. Cierto que es esta estraña marauilla. 20
Mal. Cierto que no yerra aqui mi ciencia.
Emp. ¿Qué es esso, Malgesi?
Mal. Daras a oylla
gratos oydos, pero no creencia,
que esta dama que ves... Aun no se el 25
[resto;
escuchala, que yo lo sabre presto.
Entra en el teatro Angelica con los saluages y la
dueña, acompañada de Reynaldos, Roldan y Galalon;
viene Angelica emboçada. 30
Ang. Prospere el alto cielo,
poderoso señor, tu real estado,
IORNADA PRIMERA p. 142
y seas en el suelo
por vno y otro siglo prolongado
de tan rara ventura,
que del tiempo mudable esté segura.
Puesto que tu presciencia 5
de vn si cortés me tiene assegurada,
no osaré sin licencia
dezirte, ¡o gran señor!, vna embaxada
que aumentará la fama
que a tanto prez y a tanto honor te 10
[llama.
Emp. Dezid lo que os pluguiere.
Ang. Hizo verdad tu si mi pensamiento.
Presta a lo que dixere,
sagrado emperador, oydo atento, 15
y prestenmele aquellos
a quien la gola señaló sus cuellos.
Soy vnica heredera
del gran rey Galafron, cuyo ancho
[imperio 20
deste mar la ribera,
ni aun casi la mitad del emisferio,
sus límites descriue,
que en otros mares y otros cielos viue.
A su grandeza yguala 25
su saber, en el qual tuuo noticia
ser mi ventura mala,
si assi como el estado real codicia,
a varon me entregasse
que en sangre y en grandeza me 30
[ygualasse.
Halló por cierto y llano
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 143
que el que venciesse en singular
[batalla
a vn mi pequeño hermano
que viste honrosa, aunque temprana
[malla, 5
este, cierto, sería
bien de su reyno y la ventura mia.
Por prouincias diuersas
he venido con el, donde he tenido,
ya prósperas, ya aduersas 10
venturas, y a la fin me he conduzido
a este reyno de Francia,
donde tengo por cierta mi ganancia.
De Ardenia en las vmbrosas
seluas queda mi hermano, alli 15
[esperando
quien, ya por codiciosas
prendas, o esta belleza desseando,
Desemboçase.
su fuerte braço prueue; 20
y es lo que he de dezir lo que hazer
[deue.
Quien fuere derribado
del golpe de la lança, ha de ser preso,
porque le está vedado 25
poner mano a la espada; y es expresso
del rey este mandato,
o, por mejor dezir, concierto y pacto.
Y si tocare el suelo
mi hermano, quedará quien le venciere 30
leuantado a mi cielo,
IORNADA PRIMERA p. 144
o noble sea, o sea el que se fuere,
y no de otra manera.
Mal. ¡Qué bien que lo relata la hechizera!
Ang. Ea, pues, caualleros;
quien reynos apetece y gentileza, 5
aprestad los azeros,
que a poco precio venden la belleza
que veys; venid en buelo.
Rol. ¡Por Dios, que encanta!
Rey. Admira, ¡viue el cielo! 10
Ang. Ya te he dicho mi intento;
conuieneme que de la buelta luego.
Entrase la sombra.
Emp. Deteneos vn momento,
si es que puede con vos mi mando o 15
[ruego,
porque seays seruida
segun vuestra grandeza conocida.
Ang. Lo impossible me pides;
dame licencia y queda en paz. 20
Emp. Pues veo
que a tu gusto te mides,
en buen hora te buelue, y el desseo
de seruirte recibe.
Mal. ¡El mismo engaño en esta falsa viue! 25
Vase Angelica y su compañia.
Rey. ¿Para qué vas tras ella,
Roldan?
Rol. Son escusadas tus demandas.
Rey. Yo solo he de yr con ella. 30
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 145
Rol. ¡Qué impertinente y qué soberuio
[andas!
Rey. ¡Detente, no la sigas!
Rol. Reynaldos, bueno está; no me persigas.
Mal. Detenlos, no los dexes; 5
haz, señor, que se prenda aquella maga.
Rey. Como de aqui te alexes,
darete de tu intento justa paga.
Emp. ¿Qué desuerguença es esta?
Mal. Manda prender aquella deshonesta, 10
que será, a lo que veo,
la ruyna de Francia en cierto modo.
Rol. Cumplire mi desseo
a tu pesar, y aun al del mundo todo.
Rey. Camina, pues, y guarte. 15
Emp. Acaba, Malgesi, de declararte.
Mal. Esta que has visto es hija
del Galafron, qual dixo; mas su intento,
que el cielo le corrija,
es diferente del fingido cuento, 20
porque su padre ordena
tener tus doze Pares en cadena,
y, si los prende, piensa
venir sobre tu reyno y conquistalle;
y trazase esta ofensa 25
con embiar su hijo y adornalle
con vna hermosa lança,
con que de todos la vitoria alcança.
La lança es encantada,
y tiene tal virtud, que, aquel que toca, 30
le atierra, y es dorada;
por esso pide aquella infame y loca
IORNADA PRIMERA p. 146
que la espada no prueuen
los que a la empresa con valor se
[atreuen.
Por añagaza pone
aquella incomparable hermosura, 5
que el coraçon dispone
aun de la mas cobarde criatura
para que el hecho intente,
do, aunque se pierda, nunca se
[arrepiente. 10
Seran tus doze Pares
presos si no lo estoruas, señor mio,
y otros muchos millares
de los tuyos que tienen fuerça y brio
para mayores cosas. 15
Emp. Las que has contado son bien
[espantosas;
mas no se remediallas,
y es porque no las creo. A ti te queda
creellas y estoruallas. 20
Mal. Hare quanto mi industria y ciencia
[pueda.
Gal. No son muy verdaderos,
a dezirte verdad, tus consejeros.
Entrase el emperador y Galalon. 25
Mal. Mi hermano va enojado
con Roldan; estoruar quiero su daño.
En laberinto he entrado
que apenas saldre del. ¡O ciego engaño,
o fuerça poderosa 30
de la muger que es, sobre falsa, hermosa!
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 147
Entrase Malgesi, y entra Bernardo del Carpio armado,
y traele la celada vn viscayno, su escudero, con
botas y fieltro, y su espada.
Ber. Aqui, fuera de camino,
podre reposar vn poco. 5
Viz. Señor sabio, que estás loco,
tino buelues desatino.
Vizcayno que escudero
lleuas contigo, te auisa
camines no tanta prisa, 10
passo lleues de harriero.
Tierra buscas, tierra dexas,
tanta parece hazaña,
pues, metiendo en tierra estraña,
por Dios, de propria te alexas. 15
Bien que en España ay que hazer,
moros tienes en fronteras,
tambores, pitos, vanderas
ay alla, ya puedes ver.
Ber. ¿Ya no te he dicho el intento 20
que a esta tierra me ha traydo?
Viz. Curioso mucho atreuido
goza nunca pensamiento.
Bien podras, bien podras
dexar mala tanto hazaña; 25
a las de guerra y España
llama.
Ber. Ya te entiendo, Blas.
Viz. Bien es que sepas de yo
buenos que consejos doy; 30
que, por Iuan Gaycoa (*), soy
vizcayno, burro no.
IORNADA PRIMERA p. 148
Señor, mira, si es que ver
poder quieres del frances,
camino aqueste no es
derecho; puedes boluer.
Ber. Dizen que estas seluas son 5
donde se hallan de contino,
por qualquier senda o camino,
venturas de admiracion,
y que en la mitad o al fin,
o al principio o no se dónde, 10
entre vnos bosques se esconde
el gran padron de Merlin,
aquel grande encantador,
que fue su padre el demonio.
Viz. Echado está testimonio, 15
y leuantanle, señor.
Ber. Hele de buscar y hallar,
si mil vezes rodeasse
estas seluas.
Viz. Tiempo vase; 20
duerme, o buelue a caminar.
Ber. Buelue, y ve si Ferraguto
viene, que se quedó atras,
y a do quedo le diras.
Viz. Escudero siempre puto. 25
Ber. Dura y detestable guerra,
por sólo aquesto eres buena:
que en pluma buelues la arena,
y en blanda cama la tierra.
Tu ofreces, doquier que estás, 30
anchos y estendidos lechos,
si no es que ay campos estrechos
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 149
por donde los passos das.
Eres vn cierto beleño,
que, entre cuydados y enojos,
ofreces siempre a los ojos
blando, aunque forçoso sueño. 5
Eres de su calidad,
segun muestra la experiencia,
madre de la diligencia,
madrastra de ociosidad.
Venid aca vos, cimera, 10
rica y estremada pieça,
y, pues soys de la cabeça,
seruidme de cabecera,
que ya el sueño de rondon
va ocupando mis sentidos. 15
¡Bien dizen que los dormidos
imagen de muerte son!
Echase a dormir Bernardo junto al padron de Merlin,
que ha de ser vn marmol jaspeado que se pueda
abrir y cerrar, y a este instante parece encima de 20
la montaña el mancebo Argalia, hermano de Angelica
la bella, armado y con vna lança dorada.
Arg. Mucha tierra se descubre
de encima desta montaña:
de aquesta parte es campaña, 25
de estotra el bosque la cubre;
alli el camino blanquea,
y hasta Paris va derecho.
¡Si mi hermana huuiesse hecho
el gran caso que dessea! 30
Mas, si no me miente acaso
IORNADA PRIMERA p. 150
la vista, aquella es, sin duda,
que el camino trueca y muda,
y hazia aqui endereça el passo.
Los palafrenes embia
por el camino real. 5
En quanto haze, no haze mal;
recebirla es cortesia.
Entrase Argalia, y sale Angelica con los saluages
y la dueña.
Ang. Cierto que es esta la senda, 10
o no acierto bien las señas,
y a la buelta destas peñas
sin duda está nuestra tienda.
Dueña. ¿Quándo, señora, veremos
el fin de nuestros caminos? 15
¿Quándo destos desatinos
a buen acuerdo saldremos?
¿Quándo me vere, ¡ay de mi!,
con mi almohadilla, sentada
en estrado y descansada, 20
como algun tiempo me vi?
¿Quándo dexaré de andar,
quando el sol salga o tramonte,
deste monte en aquel monte,
de vn lugar a otro lugar? 25
¿Quándo de mis redomillas
vere los blancos afeytes,
las vnturas, los azeytes,
las adobadas passillas?
¿Quándo me dare vn buen rato 30
en reposo y sin sospecha?
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 151
Que traygo esta cara hecha
vna suela de çapato.
Los crudos ayres de Francia
me tienen de aqueste modo.
Ang. Calla, que bien se hara todo. 5
Dueña. No te arriendo la ganancia:
que, segun yo vi el denuedo
de aquellos dos paladines,
de tus caminos y fines
esperar buen fin no puedo. 10
Ang. No atinas con la verdad;
calla, que mi hermano viene.
Entra Argalia.
Arg. ¡O rico archiuo, do tiene
sus tesoros la beldad! 15
¿Cómo vienes, y en qué modo
has salido con tu intento?
Ang. Midiose a mi pensamiento
la ventura casi en todo.
Vamonos al pauellon, 20
que alli, de espacio y sentada,
contaré de mi embaxada
el principio y conclusion
Arg. Bien dizes, hermana; ven,
que bien cerca de aqui está. 25
Dueña. La triste que qual yo va,
yo se que no va muy bien;
que de la madre me aprieta
vn gran dolor en verdad.
Todo aquesto es frialdad 30
deste andar a la gineta.
IORNADA PRIMERA p. 152
Entranse todos, sino Bernardo, que aun duerme;
suene musica de flautas tristes; despierta Bernardo,
abrese el padron, pare vna figura de muerto, y dize:
Esp. Valeroso español, cuyo alto intento
de tu patria y amigos te destierra; 5
buelue a tu amado padre el
[pensamiento,
a quien larga prision y escura encierra.
A tal hazaña es gran razon que atento
estes, y no en buscar inutil guerra 10
por tan remotas partes y escusadas,
adonde son las dichas desdichadas.
Tiempo vendra que del frances
[valiente,
al margen de los montes Pireneos, 15
baxes la altiua y generosa frente,
y gozes de honrosissimos trofeos.
Sigue de tu ventura la corriente,
que yguala al gran valor de tus desseos;
verás cómo te sube tu fortuna 20
sobre la faz conuexa de la luna.
Por ti tu patria se verá en sossiego,
libre de ageno mando y señorio;
tu serás agua al encendido fuego
que arde en el pecho que de casto es 25
[frio.
Dexa estas seluas, do caminas ciego,
lleuado de vn curioso desuario.
Buelue, buelue, Bernardo, a do te
[llama 30
vn inmortal renombre y clara fama.
De Merlin el espiritu encantado
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 153
soy, que aqui yago, en esta selua
[obscura,
del cielo para bien y mal guardado,
aunque en mis males siempre se
[conjura; 5
y no sere deste lugar lleuado
a la negra region do el llanto dura,
hasta que crucen estas seluas fieras
muchas y christianissimas vanderas.
Mil cosas se me quedan por contarte, 10
que otra vez te dire, porque aora
[importa
detras de aquestas ramas ocultarte,
donde será tu estada breue y corta.
A dos, que cada qual por si es vn Marte, 15
pondras en paz, o mostrarás que corta
tu espada. Y, sin hablar, haz lo que digo,
y entiende que te soy y sere amigo.
Cierrase el padron, entrase en el Bernardo sin hablar
palabra, y luego sale Reynaldos. 20
Rey. En vano mis passos mueuo,
pues, entre estas flores tantas,
no ay señales de las plantas
que por guia y norte lleuo.
Que si aqui huuieran pisado, 25
claro estaua que este suelo (*)
fuera vn traslado del cielo,
de varias lumbres pintado.
¿Qué flor tocará la bella
planta a mi tan dulce y cara, 30
que luego no se tornara,
IORNADA PRIMERA p. 154
o ya en sol, o en clara estrella?
Lexos estoy del camino
que a do está mi cielo guia,
pues este suelo no embia,
o luz clara, o olor diuino. 5
Mas ya no tendre pereza
en buscar este sol bello,
pues me han de guiar a vello,
ya su luz, ya su belleza.
Pero ¿qué es esto, que el sueño 10
assi me acosa y aprieta?
¡O fuerça libre, sugeta
a fuerças de tan vil dueño!
Aqui me aure de acostar,
al pie deste risco yerto, 15
haziendo imagen de vn muerto,
pues estoy para espirar.
Recuestase Reynaldos, pone el escudo por cabecera,
y entra luego Roldan embraçado de el suyo.
Rol. ¡Tantas bueltas sin prouecho! 20
¿Dónde, ¡o sol! te tramontaste
despues que tu luz dexaste
en lo mejor de mi pecho?
Descubrete, sol hermoso,
que voy buscando tu lumbre 25
por el llano y por la cumbre,
desalentado y ansioso.
¡O Angelica, luz diuina
de mi humana ceguedad;
norte cuya claridad 30
a nueuo ser me encamina!
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 155
¿Quándo te veran mis ojos,
o quándo, si no he de verte,
vendra la espantosa muerte
a triunfar de mis despojos?
Mas ¿quién es este holgazan, 5
que duerme con tal remanso?
No ay quien no viua en descanso,
sino el misero Roldan.
¿Qué es esto? Reynaldos es
el que yaze aqui dormido. 10
¡O primo, al mundo nacido
para grillos de mis pies,
para esposas de mis manos,
para infierno de mis glorias,
para opuesto a mis vitorias, 15
para hazer mis triunfos vanos,
para acibar de mi gusto!
Mas yo hare que no lo seas;
sin que el mundo ni tu veas
que passo el término justo, 20
quitarte quiero la vida.
Mas, ¡ay, Roldan! ¿Cómo es esto?
¿Ansi os arrojays tan presto
a ser traydor y homicida?
¿Qué dezis, mal pensamiento? 25
¿Dezisme que es mi ribal
y que consiste en su mal
todo el bien de mi tormento?
Si dezis; mas yo se, al fin,
que el que es buen enamorado, 30
tiene mas de pecho honrado
que de traydor y de ruyn.
IORNADA PRIMERA p. 156
Yo fuy Roldan sin amor,
y sere Roldan con el,
en todo tiempo fiel,
pues en todo busco honor.
Duerme, pues, primo, en sazon; 5
que arrimo te sea mi escudo;
que, aunque amor vencerme pudo,
no me vence la traycion.
El tuyo quiero tomar,
porque aduiertas, si despiertas, 10
que amistades que son ciertas
nadie las puede turbar.
Echase Roldan junto a Reynaldos, y pone a su
cabeçera el escudo de Reynaldos, y luego despierta
Reynaldos. 15
Rey. ¡Angelica! ¡O estraña vista!
¿No es Roldan este que veo,
y el que del bien que desseo
procura hazer la conquista?
El es; pero ¿quién me puso 20
su escudo para mi arrimo?
Tu cortés bondad, ¡o primo!,
sin duda que esto dispuso.
Bien me pudieras matar,
pues durmiendo me hallaste, 25
por quitar aquel contraste
que en mi vida has de hallar;
empero tu cortesia
mas que amor pudo en tu pecho,
por la costumbre que has hecho 30
de hazer actos de hidalguia.
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 157
Mas ¿si fue por menosprecio
el dexarme con la vida?
No, por ser cosa sabida
que yo soy hombre de precio,
y tu mismo lo has prouado 5
vna y otra vez y ciento.
No atino quál pensamiento
tenga por mas acertado:
si me dexa de arrogante,
o si fue por amistad; 10
que tal vez la deslealtad
viue en el zeloso amante.
¡O! Si aqueste me dexasse
señero en mi pretension,
con el alma y coraçon 15
viue Dios que le adorasse;
pero si no, no imagines,
primo, que por tu bondad
dexará mi voluntad
de seguir sus dulces fines. 20
Y de aquesta intencion mia
no me deues de culpar,
porque el amor y el reynar
nunca admiten compañia.
Seguramente a mi lado 25
pudiste echarte a dormir,
pues no se puede herir
vn hombre que es encantado (*);
y assi la ocasion quitaste
que tu sueño me ofrecia 30
para vsar la cortesia
de que tu conmigo vsaste.
IORNADA PRIMERA p. 158
Pero, despierto, veremos
tu intencion a dó se inclina,
y si donde yo camina,
pondre medio en sus estremos.
Yra el parentesco afuera, 5
la cortesia a vna parte,
si baxasse el mismo Marte
a impedirlo de su esfera.
¡A, Roldan! ¡Roldan, despierta!
que es gran descuydo el que tienes, 10
y mas si, por dicha, vienes
donde mi sospecha acierta.
Toma tu escudo, y el mio
me buelue. ¡Despierta agora!
[Rol.] ¡Ay Angelica, señora 15
de mi vida y mi aluedrio!
¿A dó se esconde tu faz,
que todo mi bien encierra?
Rey. Declarada es nuestra guerra,
y perdida nuestra paz. 20
¡Roldan, acaba, leuanta;
destroquemos los escudos!
Rol. ¡Con qué dulces, ciegos nudos
me añudaste la garganta:
la voluntad dezir quiero, 25
y el alma que te entregué!
Rey. ¡Si no despiertas, a fe
que te despierte este azero,
y aun te mate, pues me matas,
aora duermas, aora veles! 30
Estos intentos crueles
nacen de entrañas ingratas.
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 159
Estoy por dexar de ser
quien soy. ¡Acudid al punto,
respetos, que está difunto
mi acertado proceder!
¡Ansias que me consumis, 5
sospechas que me cansays,
rezelos que me acabays,
zelos que me peruertis!
Roldan despierta.
Rol. Reynaldos, ¿qué quies hazer? 10
Rey. ¡Deshazerme, o deshazerte!
Rol. ¿Quieres, primo, darme muerte?
Rey. Tu vida está en mi querer.
Rol. ¿Cómo en mi querer?
Rey. Direlo: 15
no mas de en querer dezirme
si vienes a perseguirme
en la busca de mi cielo;
si es tu venida a buscar
a Angelica. ¿No me entiendes? 20
Rol. ¿De saber lo que pretendes...?
Rey. ¡Acabarte, o acabar!
Rol. ¿Tanto el biuir te embaraça,
que tras tu muerte caminas?
Rey. Profeta falso, adiuinas 25
el mal que assi te amenaza.
Rol. Contigo las cortesias
siempre fueron por demas.
Rey. Dame mi escudo, y verás
cómo siempre desuarias. 30
Si a Paris no te buelues,
IORNADA PRIMERA p. 160
verás tambien en vn punto
tu culpa y castigo junto.
Rol. ¡Facilmente te resuelues!
Ni a Paris he de boluer (*),
ni a Angelica he de dexar. 5
Mira qué quieres.
Rey. Cortar
tu insolente proceder.
¡Desharete entre mis braços,
aunque seas encantado! 10
Rol. ¡Eres villano atestado (*),
y quieres luchar a braços!
Rey. ¡Mientes! ¡Y ven con la espada,
que, aunque seas de diamante,
verás, infame arrogante, 15
mi verdad aueriguada!
Vanse a herir con las espadas; salen del hueco del
t(r)eatro llamas de fuego, que no los dexa llegar.
Rol. Bien se que anda por aqui,
temeroso de tu muerte, 20
mas no ha de poder valerte,
tu hechizero Malgesi;
que passaré de Aqueronte
la barca por castigarte.
Rey. Yo pondre por alcançarte 25
vn monte sobre otro monte;
arrojaréme en el fuego,
como ves que aqui lo hago.
Rol. No te dexa dar tu pago
tu hermano. 30
Rey. ¡Pues del reniego!
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 161
Dize el espiritu de Merlin:
Esp. Fuerte Bernardo, sal fuera,
y a los dos en paz pondras.
Sale Bernardo.
Ber. ¡Caualleros, no aya mas! 5
¡Guerreros fuertes, afuera!
Rey. ¿Hate el cielo aqui llouido?
¿Qué quieres, o qué nos mandas?
Ber. Son tan justas mis demandas,
que he de ser obedecido. 10
Y es que dexeys la dudosa
lid de tan esquiuo trance.
Rey. Tu has echado muy buen lance,
y la demanda es donosa.
¿Eres español, a dicha? 15
Ber. Por dicha, soy español.
Rey. Vete, porque sólo el sol
ha de ver nuestra desdicha:
que no queremos testigos,
mas que el sol, en la lid nuestra. 20
Ber. No me he de yr sin que la diestra
os deys de buenos amigos.
Rol. ¡Pesado estás!
Ber. Mas pesados
estays los dos, si aduertis. 25
Rey. Español, ¿cómo no os ys?
Ber. Por corteses o rogados,
vuestra quistion, por aora,
no ha de passar adelante.
Rol. Yo soy el señor de Aglante. 30
IORNADA PRIMERA p. 162
Rey. Yo, Reynaldos.
Ber. Sea en buen hora;
que ser quien soys, os obliga
a conceder con mi ruego.
Rol. Essa razon no la niego. 5
Rey. Este español me atosiga:
que siempre aquesta nacion
fue arrogante y porfiada.
Rol. Señor, pues que no os va nada,
no impidays nuestra quistion; 10
dexadnos lleuar al fin
nuestro desseo, que es justo.
Ber. Aquese fuera mi gusto,
a serlo assi el de Merlin.
Rol. ¡O cuerpo de San Dionis, 15
con el español marrano! (*)
Ber. ¡Mientes, infame villano!
Rey. A plomo cayo el mentis.
¡Afuera, Roldan, no mas!
Rol. ¡Dexa, que me abraso en ira! 20
¿Qué es esto? ¿Quién me retira?
¿El pie de Roldan atras?
¿Roldan el pie atras? ¿Qué es esto?
¡Ni huyo, ni me retiro!
Rey. De Merlin es este tiro. 25
Ber. Pues yo hare que huyais presto.
Vase retirando Roldan hazia atras, y sube por la
montaña como por fuerça de oculta virtud.
Rey. ¡Por cierto, a gentiles manos
te ha traydo tu fortuna! 30
Ber. Manos yo no veo ninguna;
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 163
pies si, ligeros y sanos.
¿Y qué os importa tenellos,
para huyr de mi presencia?
Rey. ¡Sin ygual es tu insolencia!
Sube Bernardo por la peña arriba, siguiendo a Roldan, 5
y va tras el Reynaldos. Sale Marfisa armada
ricamente; trae por timbre vna aue fenix y vna aguila
blanca pintada en el escudo, y, mirando subir a los
tres de la montaña con las espadas desnudas y que
se acaban de desparecer, dize: 10
Mar. ¿Si se combaten aquellos?
Si hazen, ponerlos quiero
en paz, si fuere possible.
¡O qué montaña terrible!
Subir por ella no espero. 15
Ni podre a cauallo yr,
aunque le buelua a tomar;
mas, con todo, he de prouar
el trabajo del subir.
Bien se queda en la espessura 20
mi cauallo hasta que buelua;
nunca falta en esta selua
o buena o mala ventura.
Sube Marfisa por la montaña, y bueluen a salir al
teatro riñendo Roldan, Bernardo y Reynaldos. 25
Rol. No se yo cómo sea,
que contra ti no tengo alguna saña,
ni puedo en tal pelea
mouer la espada. ¡Cosa es esta estraña!
Ber. La razon que me ayuda 30
pone tus fuerças y tu esfuerço en duda.
IORNADA PRIMERA p. 164
Rey. De Merlin es el hecho,
que no ay razon que valga con su
que, aunque fuera su pecho [encanto;
leon en furia y en dureza vn canto,
si hechizeros no huuiera, 5
nunca mi primo atras el pie boluiera.
Entra Angelica llorando, y con ella el vizcayno
escudero de Bernardo.
Viz. ¡Pardios, echote al rio!
¡Tienes, Granada, brauo Ferraguto! 10
Ang. ¡Ay, triste hermano mio!
Rol. ¿Por qué esse cielo al suelo da tributo
de lagrimas tan bellas,
si el mismo cielo se le deue a ellas?
Ang. Vn español ha muerto 15
a mi querido hermano, y es vn moro
que no guardó el concierto
deuido a la milicia y su decoro,
y arrojóle en vn rio.
Rol. ¿Quién es el moro? 20
Ber. Es vn amigo mio.
Rol. ¿Amigo tuyo? ¡O perro;
tu lleuarás de su maldad la pena!
Rey. Roldan, no hagas tal yerro;
dexa a mi el castigo. 25
Ang. Aqui se ordena
mi muerte, y mas desdicha
si de los dos me coge alguno, a dicha.
A esta selua escura
quiero entregar ya mis ligeras plantas, 30
mi guarda y mi ventura.
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 165
Ber. ¿Cómo, Reynaldos, di, no te adelantas
a herirme con tu primo?
Por la honra, la vida en poco estimo.
Sale Marfisa poniendo paz y poniendo mano a la
espada; entrase huyendo Angelica. 5
Mar. ¿Qué es esto? ¡Afuera, afuera;
afuera, caualleros!; que os lo pide
quien mandarlo pudiera;
que, si no es que mi luz la vista
[impide, 10
mirando esta diuisa,
vereys que soy la sin ygual Marfisa.
Viz. La puta, la donzella
se es yda.
Rol. ¡O nunca vista desuentura! 15
Forçoso he de yr tras ella.
Rey. Yo si; tu no.
Rol. ¡Notable es tu locura!
Rey. No mueuas de aqui el passo.
Rol. No hago yo de tus locuras caso. 20
Rey. ¡Por Dios que, si te mueues,
que te haga pedaços al instante!
Rol. ¿Qué? ¿A estoruarme te atreues,
fanfarron, pordiosero y arrogante?
¿Cómo te estás tan quedo? 25
¡Que no me tenga este cobarde miedo!
Entrase Roldan [y Reynaldos].
Viz. Señor, dexale vaya,
que pues no por alli, que por la senda
quedan arriz (*), en playa 30
IORNADA PRIMERA p. 166
poned (a la) dama.
Mar. ¿Por qué fue la contienda?
Ber. Por zelos se que ha sido.
Dime: ¿Ferraguto quedó herido? (*)
Viz. Bueno, puto y qué sano. 5
Ber. ¿Con quién tuuo batalla?
Viz. ¿Ya no oyste?
Batalla con hermano
de bella huydora, y pobre, y muerto, y
[triste, 10
de moro enojo, brio
teniendo, dio con el todo en el rio,
y queda aqui aguardando
espaldas de montaña (*).
Mar. Yrete acompañando, 15
que quiero saber mas de tu hazaña;
que descubro en ti muestras
que muestran que eres mas de lo que
[muestras.
Y aduierte que contigo 20
lleuas a la sin par sola Marfisa,
que, en señas y testigo
que es vnica en el mundo, la diuisa
trae de aquella aue nueua
que en el fuego la vida se renueua. 25
[Ber.] Harete compañia,
subas al cielo, o baxes al abismo.
Mar. Tan grande cortesia
no puede parecer sino a ti mismo,
y, vsando deste gusto, 30
yo he de seguir el tuyo, que es muy
[justo.
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 167
IORNADA SEGVNDA
Sale Lauso, pastor, por vna parte de la montaña, con
su guitarra, y Corinto por la otra con otra.
Lau. ¡A, Corinto, Corinto!
Cor. ¿Quién me llama? 5
Lau. Lauso, tu amigo.
Cor. ¿Adónde estás?
Lau. ¿No miras?
Cor. Algun arbol te encubre, alguna rama,
o estás en el lugar donde suspiras 10
quando Clori te muestra el rostro ayrado,
y en solitaria parte te retiras.
Baxa, si quieres, Lauso, al verde prado,
en tanto que de Febo la carrera
declina desta cumbre al otro lado. 15
Cantaremos de Clori lisongera,
al pie de vn verde sauze o murto (*)
[vmbroso,
que passa el pensamiento en ser ligera.
Lau. Ya abaxo; pero no a buscar reposo, 20
sino a cumplir lo que amistad me obliga
y a passar a la sombra el sol fogoso;
que en tanto que la dulce mi enemiga
se esté fortalezida en su dureza,
no ay mal que huya ni plazer que siga. 25
Baxan los dos de la montaña.
Cor. Pesado contrapeso es la pobreza
para bolar de amor, ¡o Lauso!, al cielo,
IORNADA SEGVNDA p. 168
aunque tengas cien alas de firmeza.
No ay amor que se abata ya al señuelo
de vn ingenio sutil, de vn tierno pecho,
de vn raro proceder, de vn casto zelo.
Grangeria comun amor se ha hecho, 5
y del ay feria franca dondequiera,
do cada qual atiende a su prouecho.
Lau. ¡O Clori, para mi serpiente fiera,
por mi estrecheza, aunque paloma
[mansa, 10
para vn alma de piedra verdadera!
¿Que es possible, cruel, que no te cansa
de Rustico el ingenio, que es de robre,
y que el tuyo estimado en el descansa?
Cor. Bueluese el oro mas cendrado en cobre, 15
y el ingenio mas claro en tonta ciencia,
si le toca o le tiene el hombre pobre;
y desto es buen testigo la esperiencia.
Pero escucha, que cantan en la sierra,
y aun es la voz bien para dalle audiencia. 20
Canta Clori en la montaña, y sale cogiendo flores.
[Clo.] Derramastes el agua, la niña,
y no dixistes: «¡Agua va!»
La justicia os prendera.
Lau. De aquella que el placer de mi destierra 25
es el suaue y regalado acento,
y aun (*) quien sus gustos el amor
[encierra.
Cor. Escuchemosla, pues.
Lau. Ya estoy atento. 30
Clo. Derramastesla a deshora,
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 169
y fue con tan poca cuenta,
que mojastes con afrenta
al que os sirue y os adora.
Pero, llegada la hora
donde el daño se sabra, 5
la justicia os prendera.
Lau. Bien es que la ayudemos (*);
acuerda con el mio tu instrumento.
Cor. Yo creo que está bien; mas ¿qué
[diremos? 10
Lau. Su mismo villancico trastrocado,
qual tu sabras hazer.
Cor. Los dos le haremos.
Canta Corinto:
Cor. Cautiuastesme el alma, la niña, 15
y teneysla siempre alla;
el amor me vengará.
Vuestros ojos salteadores,
sin ser de nadie impedidos,
se entraron por mis sentidos, 20
y se hizieron salteadores;
lleuaronme los mejores,
y teneyslos siempre alla;
el amor me vengará.
Lau. Assi, Clori gentil, te ofrezca el prado, 25
en mitad del inuierno, flores bellas,
y quando el campo esté mas agostado,
y que siempre te halles al cogellas
con el júbilo alegre que nos muestra
la voz con que se ahuyentan mis 30
[querellas:
IORNADA SEGVNDA p. 170
que essa rara beldad, que nos adiestra
a conocer al Hazedor del cielo,
en este sitio haga alegre muestra.
Bolueras parayso aqueste suelo,
y este calor que nos abrasa ardiente, 5
en aura blanda y regalado yelo.
Clo. Porque no es tu demanda impertinente,
qual otras vezes suele, hare tu gusto,
que es en todo del mio diferente.
Cor. Dime, Clori gentil: ¿dó está el robusto, 10
el bronze, el robre, el marmol, leño o
[tronco
que assi a tu gusto le ha venido al justo?
Por aquel, digo, desarmado y bronco,
calçado de la frente y de pies ancho, 15
corto de zancas y de pecho ronco,
cuyo dios es el estendido pancho,
y a do tiene la crapula su estancia,
el tiene siempre su manida y rancho.
Clo. Con el tengo, Corinto, mas ganancia 20
que contigo, con Lauso y con Riselo,
que vendeys discrecion con arrogancia.
Rustica el alma, y rustico es el velo
que al alma cubre, y Rustico es el
[nombre 25
del pastor que me tiene por su cielo.
Mas, por rustico que es, en fin es
[hombre
que de sus manos llueue plata y oro,
Iupiter nueuo, y con mejor renombre. 30
El guarda de mis gustos el decoro,
hora le embie al blanco Cita frio,
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 171
o al tostado engañoso libio moro.
Tiene por justa ley el gusto mio,
y el leuantado cuello humilde
[indigna (*)
al yugo que le pone mi aluedrio. 5
No tiene el rico Oriente otra tal mina
como es la que yo saco de sus manos,
ora cruel me muestre, ora benigna.
Qu‚edense los pastores cortesanos
con la melifluidad de sus razones 10
y dichos, aunque agudos, siempre
[vanos.
No se sustenta el cuerpo de
[intenciones,
ni de conceptos trasnochados haze 15
sus muchas y forçosas prouisiones.
El rustico, si es rico, satisfaze
aun a los ojos del entendimiento,
y el mas sabio, si es pobre, en nada
[aplace. 20
Diran Corinto y Lauso que yo miento,
y muestra la esperiencia lo contrario,
y Rustico lo sabe, y yo lo siento.
Lau. Es gusto de mugeres ordinario,
en lo que es opinion, tener la parte 25
que mas descubra ser su ingenio vario.
Quisiera desse error, Clori, sacarte;
mas ya estás pertinaz en tu locura,
y en vano será agora predicarte.
Cor. Assi, pastora, gozes tu hermosura, 30
que me dexes hazer vna esperiencia;
quiza te hara boluer a tu locura.
IORNADA SEGVNDA p. 172
Verás, pastora, al viuo la inocencia
de Rustico el pastor, por quien nos
[dexas.
Clo. ¿Para qué es el pedirme a mi licencia?
Lau. Pareceme que llega a mis orejas 5
de Rustico la voz.
Cor. El es, sin duda,
que a sestear recoge sus ouejas.
Rustico parece por la montaña.
Rus. Mirad si se cayo en aquella azuda 10
vna oueja, pastores; corred luego,
y cada qual a su remedio acuda.
Dexad mal hora del herron (*) el
[juego.
Aguija, Coridon. ¡O, cómo corre! 15
¡Quién quitara a Damon de su sossiego!
Llegó; ya se arrojó; ya la socorre,
y la saca en los braços medio muerta,
y parece que vn rio de ambos corre.
Esta noche, tu, hola, está alerta, 20
no venga, como hizo en la passada,
el lobo que la cabra dexó muerta.
Tu acudiras, Cloanto, a la majada
del valle de la Enceña, y daras orden
que esten todos aqui de madrugada. 25
¡O Compo! Tu haras que se concorden
en el pasto Corbato con Francenio,
que me da pesadumbre su desorden.
Clo. ¡Mirad si tiene Rustico el ingenio
para mandar acomodado y presto! 30
Rus. Tu acude a las colmenas, buen Partenio.
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 173
Lleuese de las vacas todo el resto
al padron de Merlin, y de las cabras
al monte o soto de cipres funesto.
Clo. ¿Parecenos de pobre las palabras
que dize? 5
Cor. Pues aqui en esta espesura,
te has de esconder, y mira que no abras
la boca, porque importa a la auentura
que queremos prouar de nuestro
[intento, 10
por ver si es suya o nuestra la locura.
Clo. Yo enmudezco y me escondo, y
[vuestro quento
sea, si puede ser, breue y ligero;
que, si es pesado y grande, da tormento. 15
Escondese Clori.
Lau. Corinto, ¿qué has de hazer?
Cor. Estáme atento.
Rustico amigo, al llano abaxa; aguija,
que es cosa que te importa; corre, 20
[corre.
Rus. Ya voy, Corinto amigo; espera, espera
mientras que cuento vn centenar de
[bueyes,
y tres hatos de ouejas, y otros cinco 25
de cabras desde encima deste pico
do estoy sentado. ¿No me ves?
Cor. ¡Acaba!
¿Hazes burla de mi?
Rus. Por Dios, no hago; 30
mas yo lo dexo todo por seruirte.
IORNADA SEGVNDA p. 174
Vesme aqui. ¿Qué me mandas?
Cor. Que me ayudes
a alcançar deste ramo vn papagayo
que viene del camino de las Indias,
y esta noche hizo venta en aquel 5
[hueco
deste arbol, y alcançalle me conuiene.
Rus. ¿Qué llamas papagayo? ¿Es vn
[pintado,
que al barquero da vozes y a la barca, 10
y se llama real por fantasia?
Cor. Dessa ralea es este; pero entiendo
que es bachiller y sabe muchas lenguas,
principal la que llaman bergamasca.
Rus. ¿Pues qué se ha de hazer para 15
[alcançalle?
Cor. Conuiene que te pongas desta suerte.
Daca este braço, y ligale tu, Lauso,
y atale bien, que yo le ataré essotro.
Rus. ¿Pues yo no estare quedo sin atarme? 20
Cor. Si te meneas, espantarse ha el paxaro;
y assi, conuiene que aun los pies te
[atemos.
Rus. Atad quanto quisieredes; que, a trueco
de tener essa joya entre mis manos, 25
para que luego esté en las de mi Clori,
dexaré que me ateys dentro de vn saco.
Ya bien atado estoy. ¿Qué falta agora?
Cor. Que yo me suba encima de tus ombros,
y que Lauso, pasito y con silencio, 30
me ayude a leuantar las verdes hojas
que cubren, segun pienso, el dulce nido.
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 175
Rus. Sube, pues. ¿A qué esperas?
Cor. Ten paciencia;
que no soy tan pesado como piensas.
Rus. ¡Viue Dios, que me brumas las costillas!
¿Has llegado a la cumbre? 5
Cor. Ya estoy cerca.
Rus. Auisa a Lauso que las ramas mueua
passito, no se vaya el paxarote.
Lau. No se nos puede yr, que ya le he visto.
Rus. Preguntale, Corinto, lo que suelen 10
preguntar a los otros papagayos,
por ver si entiende bien nuestro
[lenguage.
Cor. ¿Cómo estás, loro, di? ¿Cómo?
[Cautiuo. 15
Rus. ¡Hi de puta, qué pieça! Di otra cosa.
Cor. ¡Daca la barca, hao; daca la barca!
Rus. Y aquesso, ¿quién lo dixo?
Cor. El papagayo.
Rus. ¡O Clori, qué presente que te hago! 20
Cor. ¡Clori, Clori, Clori, Clori, Clori!
Rus. ¿Es todauia el papagayo aquesse?
Cor. ¿Pues quién auia de ser?
Rus. ¿Hasle ya asido?
Cor. Dentro en mi caperuza está ya preso. 25
Rus. Deciende, pues, y vendemele, amigo,
que te dare por el quatro nouillos
que aun no ha llegado el yugo a sus
[ceruizes,
no mas de porque del mi Clori goze. 30
Lau. No se dara por treynta mil florines.
Rus. ¡A, por amor de Dios! Yo dare ciento.
IORNADA SEGVNDA p. 176
Desatadme de aqui, porque a mi gusto
le vea y le contemple.
Cor. Es ceremonia
que en semejantes caças suele vsarse,
que tan sola vna mano se desate 5
del que las dos tuuiere y pies atados;
con esta suelta, puedes blandamente
alçar mi caperuza venturosa,
que tal tesoro encubre. Despauila
los ojos para ver belleza tanta. 10
Passito, no le ahajes (*). Mas espera,
que está la mano suzia; con saliua
te la puedes limpiar.
Rus. Ya está bien limpia.
Cor. Agora si. ¡Dichoso aquel que llega 15
a descubrir tan codiciosa prenda!
Rus. ¡Donosa está la burla! Di, Corinto:
¿es esse el papagayo?
Cor. Este es el pico.
las alas estas, estas las orejas 20
del asno de mi Rustico y amigo.
Rus. ¡Desatenme, que a fe que yo me vengue!
Sale Clori.
Clo. ¡A simple, a simple!
Rus. ¿Y haslo visto, Clori? 25
Por ti la burla siento, y no por otrie.
Clo. Calla, que para aquello que me sirues,
mas sabes que trecientos Salomones.
Di que se vista Lauso desta burla,
o que compre Corinto algun tributo, 30
o me embie mañana vna patena
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 177
y vnos ricos corales, como espero
que podras y querras, con tu simpleza,
embiarmelos luego.
Rus. ¿Y cómo, Clori?
Y aun dos sartas de perlas 5
[hermosissimas.
Clo. ¿Comparase con esto algun soneto,
Lauso? Y dime, Corinto: ¿aurá sonada,
aunque se cante a tres ni aun a
[trecientos, 10
que a la patena y sartas se compare?
Lau. Eres muger, y sigues tu costumbre.
Clo. Sigo lo que es razon.
Lau. Será milagro
hallarla en las mugeres. 15
Clo. ¿Qué razones
puede dezir la lengua que se mueue
guiada del desden y de los zelos?
Tu eres la causa.
Entra Angelica alborotada. 20
Ang. ¡Socorredme, cielos,
si en vuestros pechos mora
misericordia alguna!
Hermosa y agradable compañia:
en mi os ofrece agora 25
el cielo y la fortuna,
sugeto ygual a vuestra cortesia;
que, la desdicha mia
sabida, me assegura
que podra enterneceros 30
y al remedio moueros,
IORNADA SEGVNDA p. 178
si es que le tiene tanta desuentura.
Clo. Señora, di qué tienes.
Ang. Sin tassa males, y ningunos bienes.
Pero no estoy en tiempo
en que pueda contaros 5
de mi dolor la parte mas pequeña,
ni vuestro passatiempo
será bien estoruaros
contando el mal que ablandará esta
[peña. 10
¿No ay por aqui vna breña
donde me esconda, amigos?
Lau. ¿Luego quies esconderte?
¿Quién podra aqui ofenderte?
Ang. Persiguenme dos brauos enemigos. 15
Cor. ¿No somos tres nosotros?
Ang. Ni aun a tres mil no temeran los otros.
Lleuadme a vuestras chozas,
mudadme este vestido;
amigos, escondedme. 20
Lau. No te espantes.
¿Para qué te alborozas (*),
si has a parte venido
do se estiman en poco los gigantes?
Montaluanes y Aglantes 25
se tienen aqui en nada;
porque, ¡por Dios!, si quiero,
que los compre a dinero.
Ang. ¡Oy acaba mi vida su jornada!
Cor. ¿Quieres que te escondamos? 30
Rus. ¿Dize que si?
Lau. ¿Pues, ¡sus!, ¿en qué tardamos?
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 179
Ven; mudarás de trage
y de lugar y todo.
Ang. De mis contrarios casi veo la sombra.
Cor. Parece de linage,
y su habla y su modo 5
a mi me admira.
Rus. Pues a mi me assombra.
Entrase Angelica y Lauso.
¿Sabeys cómo se nombra?
Cor. ¿Pues cómo he de sabello? 10
Rus. Busca algun nueuo ensayo.
Cor. Buscaré vn papagayo
que me lo diga.
Clo. Ganarás en ello.
Cor. Ganarás tu patenas. 15
Clo. Siempre tus burlas para mi son buenas.
Entranse todos, y sale Reynaldos.
Rey. ¿Eres Daphne, por ventura,
que de Apolo va huyendo,
o eres Iuno, que procura 20
librarse del monstruo horrendo
cerrada en la nube obscura?
¡O seluas de encantos llenas,
do jamas se ha visto apenas
cosa en su ser verdadero; 25
contar de vosotras quiero
aun las menudas arenas!
Quiza esta fiera homicida,
que qual sombra desparece
porque padezca mi vida, 30
IORNADA SEGVNDA p. 180
adonde menos se ofrece
la tendra amor escondida.
De nueuo bueluan mis plantas
a buscar entre estas plantas
a la bella fugitiua. 5
¡Dura ocasion, que yo viua
muriendo de muertes tantas!
Cruxidos de cadenas, ayes y suspiros dentro.
¡Valgame Dios! ¿Qué ruydo
es este que suena estraño? 10
¿Estoy despierto, o dormido?
¿Engañome, o no me engaño?
Otra vez llega al oydo.
De entre estas hojas entiendo
que sale el horrible estruendo. 15
Mas, ¡ay! ¿qué boca espantosa,
terrible y estraña cosa,
es aquesta que estoy viendo?
Mientras mas bomitas llamas,
boca horrenda o cueua oscura, 20
mas me incitas y me inflamas.
A ver si en esta auentura
para algun buen fin me llamas.
Descubrese la boca de la sierpe.
Acogeme alla en tu centro, 25
porque por tus fuegos entro
a tu estomago de azufre.
Malgesi, vestido como dire, sale por la boca
de la sierpe.
Mal. ¿Adónde aquesto se sufre? 30
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 181
Rey. ¡Este si que es mal encuentro!
¿Quién eres?
Mal. Soy el Horror,
portero de aquesta puerta,
adonde viue el temor 5
y la sospecha mas cierta
que engendra el cielo de amor.
Soy ministro de los duelos,
embaxador de los zelos,
que habitan en esta cueua. 10
Rey. Pues adonde estan me lleua.
Mal. Espera, y auisarélos.
Mas primero has de mirar
las guardas que puestas tiene
en este triste lugar, 15
y esto es lo que te conuiene.
Rey. Comiençalas a mostrar;
que, aunque me muestras cifrados
en ellas los (*) condenados
rostros que encierra el abismo, 20
sere en este trance el mismo
que he sido en los regalados.
Suena dentro musica triste, como la passada del
padron; sale el Temor vestido como dire, con vna
tunizela parda, ceñida con culebras. 25
Mal. Esta figura que ves
es el Temor sospechoso,
que engendra ageno interes,
impertinente curioso,
que mira siempre al traues; 30
y assi, el mezquino se admira
IORNADA SEGVNDA p. 182
de cada cosa que mira,
ora sea mala o buena;
la verdad le causa pena,
y tiembla con la mentira.
Sale la Sospecha con vna tunicela de varias colores. 5
Esta es la infame Sospecha,
de los zelos muy parienta,
toda de contrarios hecha,
siempre de saber sedienta
lo que menos le aprouecha. 10
Aqui nace, y muere alli,
y torna a nacer aqui;
tiene mil padres a vn punto,
este viuo, aquel difunto,
y ella viue y muere assi. 15
Sale Curiosidad.
La vana Curiosidad
es esta que ves presente,
hija de la Liuiandad,
con cien ojos en la frente, 20
y los mas con ceguedad.
Es en todo entremetida,
y sustentale la vida
estar contino despierta,
y haze la guarda a vna puerta 25
de mi (*) dificil salida.
Con vna soga a la garganta y vna daga desembaynada
en la mano, sale la Desesperacion como dire.
Es la Desesperacion
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 183
esta espantosa figura,
sobre todas quantas son,
y, aunque es mala su hechura,
es peor su condicion.
Esta sigue las pisadas 5
de los zelos desdichadas,
y anda tan junto con ellos,
que desde aqui puedes vellos,
si cessan las llamaradas.
Suena la musica triste, y salen los Zelos como dire, 10
con vna tunicela azul, pintada en ella sierpes y
lagartos, con vna cabellera blanca, negra y azul.
Mas veslos salen; aduierte
que quanto con ellos miras,
amenazan triste suerte, 15
ciertos y luengos pesares (*),
y al fin desdichada muerte.
Todos sus sequazes son,
puestos en comparacion,
de sus males vna sombra, 20
que, puesto que nos assombra,
no desmaya al coraçon.
Toca su mano, y verás
en el estado que quedas,
diferente del que estás, 25
y tal quedes, que no puedas
ni quieras ya querer mas.
Tocan los Zelos la mano a Reynaldos.
Rey. ¡Zelos, que se (me) abrasa el pecho
y se zela! ¡En duro estrecho 30
me pone el señor de Aglante!
IORNADA SEGVNDA p. 184
¡Zelos, quitaosme delante;
basta el mal que me aueis hecho!
Mal. ¿Cómo que con la inuencion
de quien yo tanto fie
no se zela el coraçon 5
de mi primo? Yo no se
la causa ni la razon.
Dize de dentro Merlin:
[Mer.] Malgesi, ¡quán poco sabes!
Mas yo hare que no te alabes 10
de tu inuencion, aunque estraña.
Partete desta montaña,
antes que la vida acabes.
Mal. Ya te conozco, Merlin;
pero yo vere si puedo 15
ver de mi desseo el fin,
porque no me pone miedo
dessa tu voz el retin.
Mer. A tu primo entre essa yerua
pondras, que a mi se reserua 20
y a mi fuente su salud;
que hasta agora su virtud
el cielo en ella conserua.
Mal. Bolueos por do venistes,
figuras feas y tristes, 25
que mi primo quedará
adonde esperar podra
el remedio que no distes.
Entranse las sombras.
Y yo, en tanto, buscaré 30
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 185
medio para remedialle,
y creo que lo hallaré.
Desuia de alli a Reynaldos.
Mer. Calla, y procura dexalle,
Malgesi. 5
Mal. Assi lo hare.
Entrase Malgesi.
Parece a este instante el carro [de fuego, tirado] (*)
de los leones de la montaña, y en el la diosa<
Venus. 10
Ven. De Adonis la compañia
dexo casi de mi grado,
por seguir la fantasia
deste espiritu encantado,
que en apremiarme porfia. 15
Esperame hasta que buelua,
mi Adonis, y amor resuelua
tu brio, que no le alabo;
mira que es el puerco brauo
de la Calidonia selua. 20
Pero ¿qué puedo hazer
sin mi hijo en este trance,
donde tanto es menester?
Merlin ha errado este lance:
que a vezes yerra el saber. 25
Mas yo le quiero llamar,
que a las vezes suele estar
mezclado entre los pastores,
y entonces son los amores
para mirar y admirar. 30
IORNADA SEGVNDA p. 186
Hijo mio, ¿dónde estays?
Si acaso la voz oys,
y como a madre me amays,
dezid: ¿cómo no venis?
Que si venis, ya tardays. 5
Mas los musicos acentos
que van rompiendo los vientos
su venida manifiestan.
¡O hijo, y quánto que cuestan
aun tus fingidos contentos! 10
Suena musica de chirimias; sale la nube, y en ella el
dios Cupido, vestido, y con alas, flecha y arco
desarmado.
Am. ¿Qué quieres, madre querida,
que con tal priessa me llamas? 15
Ven. Está en peligro vna vida,
ardiendo en tus viuas llamas,
y en vn yelo consumida.
Los zelos, que en opinion
estan que tus hijos son, 20
ciego y simple desuario,
le tienen el pecho frio,
y abrasado el coraçon.
Conuiene que te resueluas
en su bien, y que le bueluas 25
en su antigua libertad.
Am. Remedio a su enfermedad
ha de hallar en estas seluas.
Por tiempo hallará vna fuente,
cuyo corriente templado 30
apaga mi fuego ardiente,
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 187
y mi pena enamorada
buelue en desden insolente.
Beuera Reynaldos della,
y de Angelica la bella
la hermosura que assi quiere, 5
si agora por vella muere,
ha de morir por no vella.
Leuanta, guerrero inuicto,
y tiende otra vez el passo
cerca de aqueste distrito, 10
que en el hallarás acaso
medio a su (*) mal infinito.
Aunque has de passar primero
trances que callarlos quiero,
pues dezillos no conuiene. 15
Rey. Aquel que zelos no tiene,
no tiene amor verdadero.
Entrase Reynaldos.
Ven. Ya aqueste negocio es hecho.
¿No me diras, hijo amado, 20
si es inuencion de prouecho
andar en traxe no vsado,
y el arco roto y deshecho?
¿Quién te le rompio? ¿Y quién pudo
cubrir tu cuerpo desnudo, 25
que su libertad mostraua?
¿Quién te ha quitado el aljaua
y la venda? Di; ¿estás mudo?
Am. Has de saber, madre mia,
que en la corte donde he estado 30
no ay amor sin grangeria,
IORNADA SEGVNDA p. 188
y el interes se ha vsurpado
mi reyno y mi monarquia.
Yo, viendo que mi poder
poco me podia valer,
vsé de astucia, y vestime, 5
y con el entremetime,
y todo fue menester.
Quité a mis alas el pelo,
y en su lugar me dispuse
a volar con terciopelo, 10
y, al instante que lo puse,
senti aligerar mi buelo.
Del carcax hize bolson,
y del dorado harpon
de cada flecha vn escudo, 15
y con esto, y no yr desnudo,
alcancé mi pretension.
Hallé entradas en los pechos
que a la vista parecian
de azero o de marmol hechos; 20
pero luego se rendian
al golpe de mis prouechos.
No valen en nuestros dias
las antiguas bizarrias
de Heros ni de Leandros, 25
y valen dos Alexandros
mas que dozientos Macias.
Entra Rustico.
Rus. Lauso, acude; y tu, Corinto,
acude, que, a lo que creo, 30
otro papagayo veo,
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 189
o si no, paxaro pinto.
Acude, Clori, y verás
la verdad de lo que digo;
y trae a essotra contigo,
y mas, si quisieres mas. 5
Am. Yo se bien que estos pastores
nos han de dar vn buen rato.
Entra Lauso, Corinto y Clori, y Angelica como pastora.
Lau. ¿Tu no miras, insensato,
que aquel es el dios de amor[es]? 10
Rus. Como con alas le vi,
entendi que era alcotan.
Cor. ¡Quitate de aqui pausan!
Rus. ¿Pues yo qué te hago aqui?
Cor. No te me pongas delante, 15
que quiero hazer reuerencia
a este niño.
Rus. ¡Qué inocencia!
¿Niño es este?
Cor. Y es gigante. 20
Rus. Niñazo le llamo yo,
pues ya le apunta el bigote.
No os burleys con el cogote.
¡Mal aya quien me vistio!
Am. No quiero que me hagays, 25
buena gente, sacrificio,
y tengoos en gran seruicio
la voluntad que mostrays,
y en pago quiero deziros
la ventura que os espera. 30
Ven. Haras, hijo, de manera
IORNADA SEGVNDA p. 190
que den vado a sus suspiros.
Am. Tu, Lauso, jamas serás
desechado ni admitido;
tu, Corinto, da al oluido
tu pretension desde oy mas; 5
Rustico, mientras tuuiere
riquezas, tendra contento;
mudará cada momento
Clori el bien que posseyere;
la pastora disfraçada 10
suplicará a quien la ruega.
Y, esto dicho, el fin se llega
de dar fin a esta jornada.
Lau. En tanto, Amor, que te vas,
porque algun contento gozes, 15
de nuestras rusticas vozes
el rustico acento oyras.
Corinto y Clori, ayudadme;
cantareys lo que dire.
Clo. ¿Qué hemos de cantar? 20
Cor. No se.
Lau. Direis despues, y escuchadme.
--Venga norabuena
Cupido a nuestras seluas,
norabuena venga. 25
Sea bien venido
medico tan graue,
que assi curar sabe
de desden y oluido;
hemosle entendido, 30
y lo que el ordena,
sea norabuena.
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 191
Quedan estas peñas
ricas de ventura,
pues tanta hermosura
oy en ella enseñas.
Brotarán sus breñas 5
nectar dondequiera.
¡Norabuena [sea]!
Mientras cantan, se va el carro de Venus, y Cupido en
el, y suenen las chirimias, y luego dize Lauso:
Lau. Vamos a nuestras cabañas 10
a hazer nueuas alegrias,
pues vemos en nuestros dias
tan ricas estas montañas;
y si aquello que dessea
cada qual no ha sucedido, 15
pues el amor lo ha querido,
dezid: ¡Norabuena sea!
Todos: ¡Norabuena sea, sea norabuena!, y entranse,
y sale Bernardo y su escudero.
Ber. ¿Cómo no viene Marfisa? 20
Esc. Detras quedó de aquel monte (*).
Ber. Pues sobre esse risco ponte,
y mira si se diuisa.
Esc. Ella dixo que al momento
tras nosotros se vendria. 25
Ber. ¡Estraña es su bizarria!
Esc. Y su valor, segun siento.
Ber. A lo menos su arrogancia,
pues la lleua sin parar
a sola (*) desafiar 30
IORNADA SEGVNDA p. 192
los doze Pares de Francia;
y tengo de acompañalla,
que ya se lo he prometido.
Esc. En negocio te has metido
harto estraño. 5
Ber. ¡Simple, calla!
Que siempre es mi intencion
buscar y ver auenturas.
En Paris estan seguras,
si se traua esta quistion, 10
y vere dó llegar puede
el valor de aquesta dama.
Esc. Llegará donde su fama,
que a las mejores excede.
Ber. ¿Qué, se nos fue Ferraguto? 15
Esc. Siempre, en quanto hazía aquel moro,
le vi guardar vn decoro
arrojado y resoluto.
Despues que mató a Argalia,
y en el rio le arrojó 20
al momento se partio.
Ber. Tiene loca fantasia.
Mas dime: ¿no es el que assoma
aquel gallardo frances
de la pendencia? 25
Esc. Si es,
y es confaloner de Roma.
Ber. ¿No es Roldan?
Esc. Roldan es, cierto.
Ber. Agora quiero prouallo, 30
pues nadie podra estoruallo
en este solo desierto.
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 193
¡Qué pensatiuo que viene!
¿No parece que algo busca?
Esc. Todo el sentido le ofusca
amor que en el pecho tiene.
Ber. ¿Cómo lo sabes? 5
Esc. ¿No viste
que la pendencia dexó,
y tras la dama corrio
que alli se mostro tan triste?
Ber. ¡A, Roldan, Roldan! 10
Rol. ¿Quién llama?
Ber. Deciende aca, y lo verás.
Rol. ¡O Angelica!, ¿dónde estás?
Esc. ¿Ves si le abrasa su llama?
Rol. ¿Qué me quieres, cauallero? 15
Ber. ¿No me conoces?
Rol. No, cierto.
Esc. Bien en lo que digo acierto:
el es de amor prisionero.
Hare yo vna buena apuesta 20
que está puesto en tal abismo,
que no sabe de si mismo.
Ber. ¿Ay cosa que yguale a esta?
¿Qué, no me conoces?
Rol. No. 25
Ber. Pues yo te conozco a ti.
¿No eres Roldan?
Rol. Creo que si.
Esc. Mirad si lo digo yo.
En creo pone si es el; 30
¡quál le tiene amor esquiuo!
Ber. El estar tan pensatiuo
IORNADA SEGVNDA p. 194
nos muestra su mal cruel.
¡A, Roldan, señor, señor!
Rol. ¿Hablays conmigo, por dicha?
Ber. ¡Esta si que es gran desdicha!
Esc. Como desdicha de amor. 5
¡Estraño enuelesamiento!
Rol. ¡O Angelica dulce y cara!
¿Adónde escondes la cara,
que es gloria de mi tormento?
El coraçon se me quema, 10
¡o Angelica, mi reposo!
Esc. Deste sermon amoroso,
esta Angelica es el tema.
Parece que está en ser
que puedes desafialle. 15
Ber. Quisiera yo remedialle,
si lo pudiera hazer.
Parece Angelica, y va tras ella Roldan; ponese en la
tramoya y desparece, y a la buelta parece la Mala
Fama vestida como dire, con vna tunicela negra, 20
vna trompeta negra en la mano, y alas negras y
cabellera negra.
Rol. ¿No es aquel mi cielo, cielos?
El es; pero ya se encubre;
pues quando el se me descubre, 25
es porque me cubran duelos.
Tras ti voy, nueua Atalanta,
que, si quiere socorrerme
amor, puede aqui ponerme
mil alas en cada planta. 30
Mi sol, ¿dó te transmontaste,
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 195
y qué sombra te sucede?
Mas bien es que en noche quede
el que de tu luz priuaste.
Ber. De auenturas estan llenas
estas seluas, segun veo. 5
Esc. Viendo estoy lo que no creo.
Ber. ¡Calla!
Esc. No respiro apenas.
M. Fam. Deten el passo, senador romano,
y aun la intencion pudieras detenella, 10
si tras si, en buelo pressuroso (*) y
[vano,
no la lleuara Angelica la bella.
¿Mas tu consejo y proceder liuiano
assi la entregas, que ceuado (*) en ella 15
quieres que quede, ¡o graue
[desuentura!,
tu clara fama para siempre obscura?
La Mala Fama soy, que tiene cuenta
con las torpezas de excelentes hombres, 20
para entregallas a perpetua afrenta,
y a viua muerte sus subidos nombres.
Mi mano en este libro negro assienta,
borrando la altiuez de sus renombres,
los hechos malos que en el tiempo 25
[hizieron,
quando de amor la vana ley siguieron.
Aqui está el grande Alcides, no
[cortando
de la idra Lernea las cabeças, 30
sino a los pies de Deyanira (*) hilando,
con mugeriles paños y ternezas.
IORNADA SEGVNDA p. 196
Está el rey Salomon; mas no juzgando
las diferencias faltas de certezas,
sino dando ocasion por mil razones
que esté su saluacion en opiniones.
Vno de aquel famoso triumbirato 5
aqui le tengo escrito y señalado,
quando, a su patria y a su honor
[ingrato,
cego en la luz del rostro delicado.
En mitad de la pompa y aparato 10
del belico furor, de miedo armado,
los ojos buelue y ánimo a la nueua
Angelica egipciana que le lleua.
Es infinito el número que encierran
aquestas negras ojas de los hechos 15
de aquellos que su nombre y fama
[atierran
porque amor sugetó sus duros pechos;
y si tu quieres ser de los que yerran,
aunque estan los renglones tan 20
[estrechos,
ancho lugar hare para que escriua
tu nombre, y en infamia eterna viua.
Bueluese la tramoya.
Rol. Yo mudaré parecer, 25
a pesar de lo que quiero.
Ber. ¿Conoceysme, cauallero?
Rol. ¿Pues no os he de conocer?
Bien se que soys español,
y que Bernardo os llamays. 30
Ber. ¡Gracias a Dios que mirays
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 197
ya sin nublados el sol!
Rol. ¿Aueys estado presente
al caso de admiracion?
Ber. Si he estado.
Rol. ¿Y no es gran razon 5
que yo buelua diferente,
siendo vna joya la honra
que no se puede estimar?
Ber. Verdad es; mas por amar
no se adquiere la deshonra. 10
Rol. No ay amador que no haga
mil disparates, si es fino;
mas ya que he cobrado el tino
y sanado de mi llaga,
mis passos caminarán 15
por diferente sendero.
Entra Marfisa.
Mar. Bernardo, ¿no es el guerrero
este a quien llaman Roldan?
Ber. El es. Mas ¿por qué lo dizes? 20
Man. Porque su fama me fuerça
a prouar con el mi fuerça,
porque tu la solenizes
y veas qué compañero
te ha dado en mi la fortuna. 25
Rol. ¡No ay qual Angelica alguna
en todo nuestro emisfero!
Esc. ¡Por Dios, que se ha buelto al tema!
Rol. Falsa fue aquella vision,
y de nueuo el coraçon 30
parece que se me quema.
IORNADA SEGVNDA p. 198
Aparece otra vez Angelica, y huye a la tramoya, y
bueluese, y parece la Buena Fama vestida de blanco, con
vna corona en la cabeça, alas pintadas de varias
colores, y vna trompeta.
¿Has tornado a amanecer, 5
sol mio? Pues ya te sigo.
Esc. Poco ha durado el amigo
en su honroso parecer.
Mar. Bernardo, ¿qué es lo que veo?
Ber. Calla y escucha, y verás 10
misterios.
Esc. No digas mas,
que quiere hablar, segun creo.
B. Fam. Pues temor de la infamia no ha podido
tus desseos boluer a mejor parte, 15
buelualos el amor de ser tenido
en todo el orbe por segundo Marte.
En este libro de oro está esculpido,
como en marmol o en bronze, en esta
[parte, 20
tu nombre y el de aquellos esforçados
que dieron a las armas sus cuydados.
Aqui, con inmortal, alto trofeo,
notado tengo en la verdad que sigo
aquel gran cauallero Macabeo, 25
guia del pueblo que de Dios fue amigo.
Casi a su lado el nombre escrito veo
de aquel batallador que fue enemigo
de la pereza infame, del que, en suma,
puso en ygual balança lança y 30
[pluma (*).
Tengo otros mil que no puedo contarte,
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 199
porque el tiempo y lugar no lo
[concede,
y porque yo le tenga de auisarte
lo que mi voz con mis escritos puede.
Della verás y dellos leuantarte 5
sobre el altura que aun al cielo excede,
si dexas de seguir del niño ciego
la blandura y regalo y dulce fuego.
Huye, Roldan, de Angelica, y aduierte
que, en seguir la belleza que te inflama, 10
la vida pierdes, y grangeas la muerte,
perdiendo a mi, que soy la Buena Fama.
Deuen estas razones conuencerte,
pues Marte a nombre sin ygual te llama,
amor a vn abatido. En paz te queda, 15
y lo que te desseo te suceda.
Bueluese la tramoya.
Rol. Bien se que de Malgesi
son todas estas visiones.
Ber. Pues dime: ¿a qué te dispones? 20
Mar. De espanto, no estoy en mi.
Mal dixe; de admiracion,
que espanto jamas le tuue.
Rol. Corto de manos anduue
con vna y otra vision; 25
si pedaços las hiziera,
no me dexaran confuso.
Mas bolueran: que es su vso
assaltarme dondequiera.
Respondiendo, pues, Bernardo, 30
a lo que me preguntaste,
IORNADA SEGVNDA p. 200
digo que no ay mar que baste
templar el fuego en que ardo.
Y quedaos en paz los dos,
porque yr de aqui me conuiene.
Mar. ¡Estremado brio tiene! 5
Ber. Dios vaya, Roldan, con vos.
Mar. Vilo, y no puedo creello:
tal es lo que visto auemos.
Ber. Por el camino podremos
hazer discurso sobre ello. 10
Esc. ¿En fin vamos a Paris?
Ber. ¿Ya no te he dicho que si?
Mar. Yo, a lo menos.
Esc. Por alli
ay camino, si aduertis. 15
Ber. Los cauallos, ¿dónde estan?
Esc. Aqui junto.
Ber. Ve por ellos.
Esc. Alla subireys en ellos.
Mar. ¡Pensatiuo yua Roldan! 20
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 201
IORNADA TERCERA
Salen Lauso y Corinto, pastores.
Lau. En el silencio de la noche, quando
ocupa el dulce sueño a los mortales,
la pobre cuenta de mis ricos males 5
estoy al cielo y a mi Clori dando.
Y al tiempo quando el sol se va
[mostrando
por las rosadas puertas orientales,
con gemidos y acentos desiguales, 10
voy la antigua querella renouando.
Y quando el sol de su estrellado
[assiento
derechos rayos a la tierra embia,
el llanto crece, y doblo los gemidos. 15
Buelue la noche, y bueluo al triste
[cuento,
y siempre hallo en mi mortal porfia
al cielo sordo, a Clori sin oydos (*).
Cor. ¿Para qué tantas endechas? 20
Lauso amigo, dexalas,
pues mientras mas dizes, mas,
siempre menos te aprouechas.
Yo tengo el coraçon negro
por Clori y por sus desdenes; 25
mas, pues no me vienen bienes,
ya con los males me alegro.
Clori y la nueua pastora,
agenas de nuestros males,
IORNADA TERCERA p. 202
con vozes claras e yguales,
venian cantando agora.
Al encuentro les salgamos,
y ayudemos su canticio:
que tanto llorar es vicio, 5
si bien lo consideramos.
Lau. ¿Viene Rustico con ellas?
Cor. No se les quita del lado.
Lau. ¡A pastor afortunado!
Ni quiero oyllas, ni vellas. 10
Cor. Esso ya no puede ser,
que veslas, vienen alli;
canta por amor de mi.
Lau. Procuralas de entender.
Entra Clori cantando, y Rustico con ellas, y Angelica. 15
[Clo.] --¡Bien aya quien hizo
cadenitas, cadenas;
bien aya quien hizo
cadenas de amor!
¡Bien aya el azero 20
de que se formaron,
y los que inuentaron
amor verdadero!
¡Bien aya el dinero
de metal mejor; 25
bien aya quien hizo
cadenas de amor!
Lau. ¡Bien aya el amante
que a tantos vayuenes,
iras y desdenes, 30
firme está y constante!
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 203
Este se adelante
al rico mayor.
¡Bien aya quien hizo
cadenas de amor!
Rus. ¡O quién supiera cantar! 5
Cor. ¿Qué, no lo sabes, pastor?
Rus. Ni contralto, ni tenor,
que estoy para rebentar.
Cor. Mas ¿va que tienes agallas?
Muestra; abre bien la boca, 10
que esta cura a mi me toca;
abre mas, si he de curallas.
Ven aca. ¡Mal ayas tu
y el padre que te engendró!
Rus. ¿Pues qué culpa tengo yo? 15
Cor. ¡Ofrezcote a Bercebu!
¿Y no as caydo en la quenta
de que tenias agallas?
Rus. ¿Pues ay mas sino sacallas?
Clo. Esta burla me contenta: 20
que, puesto que bien le quiero,
que le burlen me da gusto.
Cor. Yo te sacaré, a tu gusto,
o cantor, o pregonero.
¿Tienes algun senogil? (*) 25
Rus. Vna ligapierna tengo,
y buena.
Cor. Ya me preuengo
a hazerte cantor sutil.
Aquesta poco (*) aprouecha: 30
que, para este menester,
yzquierda tiene de ser,
IORNADA TERCERA p. 204
que no vale la derecha.
¿Qué me daras, y te hare (*)
cantor subido y notable?
Rus. En la paga no se able,
que vn nouillo te dare. 5
La liga yzquierda es aquesta;
tomala, y pon diligencia
en mostrar aqui tu ciencia.
Cor. Dios sabe quánto me cuesta.
Mas con esta liga y laço 10
saldre muy bien con mi intento.
Rus. Hazia esta parte las siento.
Cor. Dexame atar; quita el braço.
¿Con qué voz quieres quedar:
tiple, contralto, o tenor? 15
Rus. Contrabaxo es muy mejor.
Cor. Esse no te ha de faltar
mientras tratares conmigo.
Ten pacencia, sufre y calla;
ya se ha quebrado vna agalla. 20
Rus. ¡Que me ahogas, enemigo!
Cor. Contralto quedas, sin duda,
que la voz lo manifiesta,
......................... (*)
pues aun aora está en muda; 25
a otro estiron que le de,
estara como ha de estar.
Rus. Ladron, ¿quieresme ahogar?
Cor. No lo se; mas prouaré.
Clo. ¡Acaba; la burla baste! 30
Rus. ¡A mi semejantes burlas!
Cor. Rustico, ¿de mi te burlas,
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 205
que no me pagas y vaste?
¡Pues a fee que has de lleuar
comida y sobrecomida!
Todo, amigo, se comida
a ayudarme a este cantar: 5
Corrido va el abad
por el cañaueral.
Corrido va el abad,
corrido va y muy mohino,
porque, por su desatino, 10
cierto desastre le vino
que le (*) hizo caminar
por el cañaueral.
Confiado en que es muy rico,
no ha caido en que es borrico; 15
y por aquesto me aplico
a dezirle este cantar:
por el cañaueral.
Parece Reynaldos por la montaña.
Lau. La burla ha estado, a lo menos, 20
como al sugeto conuiene.
Ang. ¡Otra vez mi muerte viene!
¡Abrid, tierra, vuestros senos,
y encerradme en ellos luego!
Lau. ¿De qué, pastora, te espantas? 25
Ang. ¡A vosotras, tiernas plantas,
mi vida o mi muerte entrego!
Entrase Angelica huyendo.
Clo. Lauso, vamonos tras ella,
a ver qué le ha sucedido. 30
IORNADA TERCERA p. 206
Lau. A tu voluntad rendido
estoy siempre, ingrata bella.
Entrase todos, y quedasse Corinto.
Cor. Quedar quiero, a ver quién es
este pensatiuo y brauo. 5
El ademan yo le alabo;
mas ¿si es paladin frances?
Rey. O le falta al amor conocimiento,
o le sobra crueldad, o no es mi pena
ygual a la ocasion que me condena 10
al género mas duro de tormento.
Pero si amor es dios, es argumento
que nada ignora, y es razon muy buena
que vn dios no sea cruel. ¿Pues quién
[ordena 15
el terrible dolor que adoro y siento?
Si digo que es Angelica, no acierto:
que tanto mal en tanto bien no cabe,
ni me viene del cielo esta ruyna.
Presto aure de morir, que es lo mas 20
[cierto:
que, al mal de quien la causa no se sabe,
milagro es acertar la medicina (*).
Cor. ¡Ta, ta! De amor viene herido;
bien tenemos que hazer. 25
Rey. ¿Qué, no quieres parecer,
o bien, por mi mal perdido?
¿Has visto, pastor, acaso,
por entre aquesta espessura,
vn milagro de hermosura 30
por quien yo mil muertes passo?
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 207
¿Has visto vnos ojos bellos
que dos estrellas semejan,
y vnos cauellos que dexan,
por ser oro, ser cauellos?
¿Has visto, a dicha, vna frente 5
como espaciosa ribera,
y vna hilera y otra hilera
de ricas perlas de Oriente?
Dime si has visto vna boca
que respira olor sabeo, 10
y vnos labios por quien creo
que el fino coral se apoca.
Di si has visto vna garganta
que es coluna deste cielo,
y vn blanco pecho de yelo, 15
do su fuego amor quebranta,
y vnas manos que son hechas
a torno de marfil blanco,
y vn compuesto que es el blanco
do amor despunta sus flechas. 20
Cor. ¿Tiene, por dicha, señor,
ombligo aquessa quimera,
o pies de barro, como era
la de aquel rey Donosor? (*)
Porque, a dezirte verdad, 25
no he visto en estas montañas
cosas tan ricas y estrañas
y de tanta calidad.
Y fuera muy facil cosa,
si ellas por aqui anduuieran, 30
por inuisibles que fueran,
verlas mi vista curiosa.
IORNADA TERCERA p. 208
Que vna espaciosa ribera,
dos estrellas y vn tesoro
de cabellos, ¡qué sonoro!,
¿dónde esconderse pudiera?
Y el sabeo olor que dizes, 5
¿no me lleuara tras si?
Porque en mi vida senti
romadizo en mis narizes.
Mas, en fin, dezirte quiero
lo que he hallado, y no ser terco. 10
Rey. ¿Qué son? Habla.
Cor. Tres pies de puerco (*)
y vnas manos de carnero.
Rey. ¡O hi de puta, bellaco!;
pues ¿con Reynaldos de burlas? 15
Cor. De mis donayres y burlas
siempre tales premios saco.
Entrase huyendo Corinto.
Suena dentro esta voz de Angelica:
Ang. ¡Socorredme, Reynaldos, que me 20
[matan!
¡Mira que soy la sin ventura Angelica!
Rey. La voz es esta de mi amada diosa.
¿Adónde estás, tesoro de mi alma,
vnica al mundo en hermosura y gracia? 25
La triste barca del barquero horrendo
passaré por hallarte, y al abismo,
qual nueuo Orfeo, baxaré llorando,
y rompere las puertas de diamante.
Ang. ¡Morire si te tardas; date prisa! 30
Rey. ¿Qué camino he de hazer, amada mia?
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 209
¿Estás en las entrañas de la tierra,
o encierrante estas peñas en su centro?
Doquier que estás te buscaré, viuiendo,
o ya desnudo espiritu sin carne.
Salen dos satiros que traen a Angelica como 5
arrastrando, con vn cordel a la garganta.
Ang. ¡Socorredme, Reynaldos, que me
[matan!
Rey. No corrays mas; bolued, ligeras plantas,
que no os va menos que la vida en esto. 10
¡Miserable de mi! ¿Quién me detiene?
¿Quién mis pies ha clauado con la tierra?
¡Verdugos infernales, deteneos;
no añudeys el cordel a la garganta
que es basa donde assienta y donde 15
[estriua
el cielo de hermosura sobrehumana!
¡Miserable de mi cien mil vegadas,
que no puedo mouerme ni dar passo!
Canalla infame, ¿para qué os days prissa 20
a acabar essa vida de mi vida,
a escurecer el sol que alumbra el mundo?
¡Tate, traydores, que apretays vn cuello
adonde el amor forma tales vozes (*),
que el mal desmenguan y la gloria 25
[aumentan
del venturoso que escucharlas puede!
¡O, que la ahogan! ¡Socorredla, cielos,
pues yo no puedo! ¡O satiros lasciuos!
¿Cómo tanta belleza no os ablanda? 30
Vanse los satiros.
IORNADA TERCERA p. 210
Ya dieron fin a su cruel empresa;
muerta queda mi vida, muerta queda
la esperança que en pie la sostenia.
Aora os mouere, pies, sin prouecho;
otra vez y otras mil soy miserable; 5
aora, pies, me lleuareys do vea
la imagen de la muerte mas hermosa
que vieron ni veran ojos humanos;
¡o pies, al bien enfermos y al mal sanos!
Llegase Reynaldos a Angelica. 10
¿Es possible que ante mi
te mataron, dulce amiga?
¿Y es possible que se diga
que yo no te socorri?
¿Que es possible que la muerte 15
ha sido tan atreuida,
que acabó tu dulce vida
con trance amargo y tan fuerte?
¿Y que mi ventura encierra
tanta desuentura y duelo, 20
que oy tengo de ver mi cielo
puesto debaxo la tierra?
¿Qué antropófagos, qué scitas
contra ti se conjuraron,
y qué manos te acabaron 25
sacrilegas y malditas?
Sin duda, el infierno todo
fue en tan desdichada empresa:
que assi lo afirma y confiessa
de tu muerte el triste modo. 30
Mas yo le mouere guerra,
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 211
si es que me alcança la vida
en tu triste despedida
para viuir en la tierra.
¿Yo viuir? Demoste agora
sepultura, ¡o angel bello!, 5
y despues me vere en ello
quando se llegue la hora.
Será de azada esta daga,
que abrira la estrecha fuessa,
y darasse en ello priessa, 10
porque ha de hazer otra llaga.
Braço en valor sin segundo,
trabajad con entereza
para enterrar la riqueza
mayor que ha tenido el mundo. 15
Vuestro afan, y no mi zelo,
parece que en esto yerra,
si he de sacar tanta tierra,
que venga a cubrir el cielo.
La tierra te sea liuiana, 20
estremo de la beldad
que crio en qualquier edad
la naturaleza humana.
El tesoro desentierra
el que halla algun tesoro; 25
mas yo sigo otro decoro,
que cubro el mio con tierra.
Esta parte es concluyda;
otra falta, y concluyrase,
si bien el alma costasse, 30
como ha de costar la vida.
Otra sepultura esquiua
IORNADA TERCERA p. 212
abrireys, daga, en mi pecho,
con que dareys fin a vn hecho
que por luengos siglos viua.
Mi cuerpo, mi dulce y bella,
quede en esta tierra dura, 5
qual piedra de sepultura,
que dize quién yaze en ella.
¡Ea, cobarde frances,
morid con brios vfanos,
pues no os ataron las manos 10
como os ligaron los pies!
Vase a dar Reynaldos con la daga; sale Malgesi en su
mesma figura, y detienele el braço, diziendo:
Mal. No hagas tal, hermano amado,
porque, en este desconcierto, 15
antes que no verte muerto,
quiero verte enamorado.
Aquessa enterrada y muerta
no es Angelica la bella,
sino sombra o imagen della (*), 20
que su (*) vista desconcierta.
Para boluerte en tu ser
hize aquesta semejanza:
que el amor sin esperança
no suele permanecer. 25
Mas pues es tal tu locura,
que aun sin ella perseueras,
mira, para que no mueras,
vazia la sepultura.
Rey. ¿Que estos sobresaltos das 30
al que tienes por hermano?
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 213
Hechizero, mal christiano;
mas tu me lo pagarás.
Pues lo sabes, ¿por qué gustas
de tratarme deste modo?
Mal. Porque te estremas en todo, 5
y a ningun medio te ajustas.
Ven, y pondrete en la mano
a Angelica, y no fingida.
Rey. Serete toda mi vida
humilde, obediente hermano. 10
Entranse todos.
Suena vna trompeta bastarda (*) lexos, y entran
en el teatro Carlomagno y Galalon.
Car. ¿Qué trompeta es la que suena?
¿Si es acaso otra auentura 15
que nos ponga en desuentura,
que la otra no fue buena?
Bien lo dixo Malgesi;
mas yo, incredulo y christiano,
tuue su auiso por vano, 20
y credito no le di.
Otra vez suena. ¿No aurá
quien nos auise qué es esto?
Gal. Yo te lo dire bien presto.
Car. Mejor este lo dira. 25
Entra vn paje.
Paje. Por San Dionis han entrado
dos apuestos caualleros
que parecen forasteros,
pero de esfuerço sobrado: 30
IORNADA TERCERA p. 214
vno mayor y robusto,
otro mancebo y galan.
Gal. ¿Dónde llegan?
Paje. Llegarán.
Mas miradlos, si os da gusto, 5
que veys do assoman alli.
Entra Marfisa y Bernardo a cauallo.
Car. ¡Brauo ademan y valiente!
Gal. ¡Qué gran número de gente
que traen los dos tras de si! 10
Car. P(r)ondre yo que es dessafio.
Gal. El continente assi muestra.
Car. ¿Dónde está agora la diestra
de Roldan?
Gal. ¡Ha, señor mio! 15
¿Faltan en tu corte yguales
a Roldan?
Car. Yo no lo se.
Calla, que hablan.
Gal. Si hare. 20
Car. Si dixeras desiguales...
Mar. Escuchame, Carlomagno,
que yo hablaré como alcance
mi voz hasta tus orejas,
por mas que estemos distantes; 25
y denme tambien oydos
tus famosos doze Pares,
que yo les dare mis manos
cada y quando que gustaren.
Vna muger soy que encierra 30
desseos en si tan grandes,
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 215
que compiten con el cielo,
porque en la tierra no caben.
Soy mas varon en las obras
que muger en el semblante;
ciño espada y traygo escudo, 5
huygo a Venus, sigo a Marte;
poco me curo de Christo;
de Mahoma no ay hablarme;
es mi Dios mi braço solo,
y mis obras, mis penates (*). 10
Fama quiero y honra busco,
no entre bayles ni cantares,
sino entre azerados petos,
entre lanças y entre alfanges.
Y es fama que las que bibran 15
y las que ciñen tus Pares,
buelan y cortan mas que otras
regidas de braços tales.
Por prouar si esto es verdad,
viuos desseos me traen, 20
y a todos los dessafio,
pero a singular certamen;
y para que no se afrenten
de vna muger que esto haze,
mi nombre quiero dezilles: 25
soy Marfisa, y esto baste.
Ber. En el padron de Merlin
va Marfisa a aposentarse,
donde esperará tres dias
el desseado combate; 30
y si tantos acudieren
que no puedan despacharse,
IORNADA TERCERA p. 216
ella desde aqui me escoge
y elige por su ayudante.
Soy cauallero español,
de prendas y de linage,
y quiza el mismo desseo 5
de Marfisa aqui me trae.
Y entended que el dessafio
ha de ser a todo trance,
porque grandes honras deuen
comprarse a peligros grandes. 10
Mar. Dezid que dexe Roldan
amorosos disparates:
que con Venus y Cupido
se auiene mal el dios Marte.
Lo que el español ha dicho 15
lo confirmo, y porque es tarde
y el padron no está muy cerca,
el Dios que adorays os guarde.
Car. ¿Ay, por dicha, Galalon,
en Paris otros Roldanes? 20
¿Ay otro alguno que pueda
con Reynaldos ygualarse?
Si los ay, ¿cómo han callado,
oyendo dessafiarse?
¡O, mal huuiesses, Angelica, 25
que tantos males me hazes!
Colgados de tu hermosura
todos mis valientes traes;
solo han dexado a Paris,
sólo por yr a buscarte. 30
Gal. Mientras viue Galalon,
ninguno podra agrauiarte;
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 217
y mañana con las obras
hare mis dichos verdades.
Dame licencia, señor,
porque al punto vaya a armarme.
Car. No ay para qué me la pida 5
quien es de los doze Pares.
Entranse.
Entran Ferraguto y Roldan riñendo,
con las espadas desnudas.
Rol. Tu le mataste, y fue aleuosamente, 10
moro español, sin fe y sin Dios nacido.
Fer. Tu falsa lengua como falso miente,
y mentirá mil vezes, y ha mentido.
Rol. ¿No fue maldad echarle en la corriente
del rio? 15
Fer. Muy bien puede del vencido
hazer el vencedor lo que quisiere.
Rol. De tu falso arguyr esso se infiere.
No te retires, barbaro arrogante,
que quiero castigar tu aleuosia. 20
Fer. Si me retiro, fanfarron de Aglante,
el passo, si; la voluntad no es mia.
Por Mahoma te juro, y Triuigante (*),
que no se quién me impele y me
[desuia 25
de tu presencia, ¡o paladin gallardo!
Rol. Con esta acabarás, que ya me tardo.
Retirase Ferraguto, y, puesto en la tramoya, al tirarle
Roldan vna estocada, se buelua la tramoya, y parece
en ella Angelica, y Roldan echandose a los pies 30
della; al punto que se inclina se buelue la tramoya,
IORNADA TERCERA p. 218
y parece vno de los satiros, y hallase Roldan
abraçado con sus pies.
Rol. ¿Qué milagros son estos, Dios
[inmenso?
¿Es piedad del amor esta que veo? 5
Arrojome a tus pies, y en esto pienso
que satisfago en todo a mi desseo.
Coge, amada enemiga, el fruto y censo
que estos labios te dan, y por trofeo
ponga amor en su templo que vn 10
[Orlando
está tus bellas plantas adorando.
De ambar pense, mas no es sino de
[azufre
el olor que despiden estas plantas. 15
¿Adónde tanto engaño, amor, se sufre,
o quién puede formar visiones tantas?
Esta vere si esta estocada sufre.
Bueluese la tramoya y parece Malgesi en su forma.
Mal. Primo, ¿qué, no te enmiendas ni te 20
[espantas?
Rol. ¡O Malgesi! Hazaña ha sido aquesta
que mi amor y tu ciencia manifiesta.
Mas dime: ¿de qué siruen tantas
[prueuas 25
para ver que estoy loco y que me
[pierdo,
sabiendo que el estilo que tu lleuas
ni le cree ni le admite el hombre
[cuerdo? 30
Mal. Ven conmigo, Roldan; darete nueuas
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 219
de tu bien por tu mal.
Rol. ¡O, sabio acuerdo!
Lleuame (*), primo, en presuroso buelo
deste infierno de ausencia a ver mi cielo.
Mal. Arrima las espaldas a essa caña, 5
los ojos cierra y de Iesus te oluida.
Rol. Graue cosa me pides.
Mal. Date maña,
que importa a tu contento esta venida.
Rol. ¿Estoy bien puesto? 10
Mal. Bien.
Rol. Iesus me valga,
aunque jamas con esta empresa
[salga (*).
Bueluese la tramoya con Roldan, salen Bernardo 15
y Marfisa, y suena dentro vna trompeta.
Ber. Trompeta y cauallos siento,
y, segun mi parecer,
paladin deue de ser,
que viene al padron contento 20
y seguro de alcançar
de ti, Marfisa, el trofeo.
Mar. A pie viene, a lo que veo.
Ber. ¿Pues quién le hizo apear?
Mar. Lo que a nosotros. ¿No ves 25
que aqui cauallo no llega?
Ber. Sin duda es de la refriega;
que me parece frances.
Entra Galalon armado de peto y espaldar.
Gal. Salueos Dios, copia dichosa, 30
IORNADA TERCERA p. 220
tan bella como valiente.
Ber. Dios te salue y te contente.
Mar. ¡Salutacion enfadosa!
Salueme mi braço a mi,
y contenteme mi fuerça. 5
Gal. Vuestro dessafio me fuerça
y mueue a venir aqui.
Mar. Dime si eres paladin.
Gal. Paladin digo que soy.
Ber. ¿Partiste de Paris oy? 10
Gal. Anoche.
Ber. ¿Pues a qué fin?
Gal. No mas de a ver si ay que ver
en ti y la bella Marfisa.
Ber. Tu te has dado buena prisa. 15
Gal. Conuiene, porque ay que hazer.
Mar. ¿Qué tienes que hazer?
Gal. Venceros,
y dar a Paris la buelta.
Ber. Si qual tienes lengua suelta, 20
tienes agudos azeros,
bien saldras con tu intencion.
Mas dime: ¿cómo es tu nombre?
Gal. Direoslo, porque os assombre:
es mi nombre Galalon, 25
el gran señor de Ma(n)gança,
de los doze el escogido.
Ber. Dias ha que yo he sabido
que eres vna buena lança,
vn crisol de la verdad, 30
vn abismo de eloquencia,
vn impossible de ciencia,
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 221
vn archiuo de lealtad.
Mar. Contra la razon te pones,
Bernardo, porque la fama
por todo el mundo derrama
que este es saco de trayciones, 5
y aun enemigo mortal
de todos los paladines,
malsin sobre los malsines,
mentiroso y desleal,
y, sobre todo, cobarde. 10
Gal. A la prueua me remito,
y vengamos al conflito,
que se va haziendo tarde.
Empero si quereys yros
sin començar esta empresa, 15
yo os juro y hago promesa
de eternamente seruiros
y de no desembaynar
en contra vuestra mi espada.
Ber. Promesa calificada 20
y muy digna de estimar.
Mar. Dame la mano, que quiero
aceptarte por amigo.
Gal. Doyla, porque siempre sigo
proceder de cauallero. 25
¡Cuerpo de quien me pario,
que los huessos me quebrantas!
Mar. ¿Pues desto poco te espantas?
Gal. De menos me espanto yo.
De modo vas apretando, 30
que se acerca ya mi fin.
Ber. ¿Vn famoso paladin
IORNADA TERCERA p. 222
ansi se ha de estar quexando,
porque le de vna donzella
la mano por gran fauor?
Gal. ¿Esta es donzella? Es furor,
es rayo que me atropella, 5
es de mi vida el contraste,
pues que ya me la ha quitado.
Mar. ¡Por Dios, que se ha desmayado!
Ber. ¿Cómo, y tanto le apretaste?
Mar. La mano le hize pedazos. 10
Ber. ¡O desdichado frances!
Mar. Quitarle quiero el arnes,
pues viene sin guardabraços,
y ponerle por trofeo
colgado de alguna rama, 15
con vn mote que su fama
descubra, como desseo.
Pero faltanme instrumentos
con que ponello en efecto.
Malgesi dize de dentro: 20
Mal. No faltarán, te prometo,
pues se tus buenos intentos.
Essos ministros que embio
cumpliran tu voluntad.
Ber. ¡O qué estraña nouedad! 25
Mar. ¿Quién sabe el intento mio?
Los versos dizen lo mismo
que imaginé en mi intencion.
¿Si lleuan a Galalon
estos diablos al abismo? 30
Gal. Ya yo entiendo que aqui andas;
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 223
a ti digo, Malgesi.
Di: ¿no hallaste para mi
otro coche ni otras andas?
Lleuanle los satiros en braços a Galalon.
Mar. Di cómo dize el trofeo; 5
quiza yo no lo he entendido.
Ber. Agudo está y escogido.
Mar. Leelo en voz.
Ber. En voz lo leo.
Estar tan limpio y terso aqueste azero, 10
con la entereza que por todo alcança,
nos dize que es, y es dicho verdadero,
del señor de la casa de Magança.
Estas seluas está cierto
que estan llenas de auenturas. 15
Mar. Quedado auemos a escuras,
por el sol que se ha encubierto;
y entretanto que el visita
los antipodas de abaxo,
demos al sueño el trabajo 20
que el reposo solicita.
A esta parte dormire;
tu, Bernardo, duerme a aquella,
hasta que salga la estrella
que a Febo guarda la fe. 25
Y si en aquestos tres dias
no vinieren paladines,
buscaremos otros fines
de mas altas bizarrias.
Ber. Bien dizes; aunque el sossiego 30
pocas vezes le procuro,
IORNADA TERCERA p. 224
con todo, a este peñon duro
el sueño y cabeça entrego.
Echase a dormir.
Sale por lo hueco del teatro Castilla, con vn leon en la
vna mano, y en la otra vn castillo. 5
Cast. ¿Duermes, Bernardo amigo,
y aun de pesado sueño,
como el que de cuydados no procede?
¿Huyes de ser testigo
de que vn estraño dueño 10
tu amada patria sin razon herede?
¿Esto sufrirse puede?
Aduierte que tu tio,
contra todo derecho,
forma en el casto pecho 15
vna opinion, vn miedo, vn desuario
que le mueue a hazer cosa
ingrata a ti, infame a mi, y dañosa.
Quiere entregarme a Francia,
temeroso que, el muerto, 20
en mis despojos no se entregue el moro,
y está en esta ignorancia
de mi valor incierto
y desse tuyo sin ygual que adoro.
No mira que el decoro 25
de animosa y valiente,
sin cansancio o desmayo,
que me infundio Pelayo,
he guardado en mi pecho eternamente,
y he de guardar contino, 30
sin que pauor le tuerça su camino.
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 225
Ven, y con tu presencia
infundiras vn nueuo
coraçon en los pechos desmayados;
curarás la dolencia
del rey, que, c[i]ego al cebo 5
de pensamientos en temor fundados,
sigue vanos cuydados,
tan en deshonra mia,
que, si tu no me acorres,
y luego me socorres, 10
huyre la luz del sol, huyre del dia,
y en noche eterna obscura
lloraré sin cessar mi desuentura.
Por oculto camino
del centro de la tierra 15
te lleuaré, Bernardo, al patrio suelo.
Ven luego, que el destino
propicio tuyo, encierra
tu en tu braço tu honra y mi consuelo.
Ven, que el benigno cielo 20
a tu fauor se inclina.
Lleuaré a tu escudero
por el mismo sendero.
Y tu, sin par, que aspiras a diuina,
procura otras empresas, 25
que es poco lo que en estas interessas.
Nadie en esta querella
batallará contigo,
que tras si se les lleua la hermosura
de Angelica la bella, 30
comun fiero enemigo
de los que en esto ponen su ventura.
IORNADA TERCERA p. 226
Y está cierta y segura
que dentro en pocos años
verás estrañas cosas,
amargas y gustosas,
engaños falsos, ciertos desengaños. 5
Y en tanto, en paz te queda,
y assi qual lo desseo te suceda.
Entrase Castilla con Bernardo por lo hueco del teatro.
Mar. Seluas de encantos llenas,
¿qué es aquesto que veo? 10
¿Qué figuras son estas que se ofrecen?
¿Son malas, o son buenas?
Entre creo y no creo
me tienen estas sombras que parecen;
admiraciones crecen 15
en mi, no ningun miedo.
Lleuaronme a Bernardo,
y aqui sin causa aguardo.
Yr quiero a do mostrar mi esfuerço
[puedo. 20
Buelto me he en vn instante;
derecha voy al campo de Agramante.
Corinto, pastor, y Angelica como pastora.
Cor. Digo que te lleuaré,
si fuesse a cabo del mundo. 25
Ang. En tu valor sin segundo
se bien que bien me fie.
Cor. Aya guelte (*), y tu verás
si te lleuo do quisieres.
Ang. Mira tu quánto pudieres, 30
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 227
que esso mismo gastarás:
que tengo joyas que son
de valor y parecer.
Cor. ¿Y adónde se han de vender?
Ang. Ai está la confusion. 5
Cor. No reparar en el precio:
que, quando ay necessidad,
es punto de habilidad
dar la cosa a menos precio.
Y mas, que todo lo allana 10
vn buen ingenio cursado.
¿Y quándo has determinado
que partamos?
Ang. Yo, mañana.
Cor. Daremos de aqui en Marsella, 15
y alli nos embarcaremos,
y el camino tomaremos (*)
para España, rica y bella.
Y en saliendo del estrecho,
tomar el rumbo a esta mano 20
por el mar profundo y cano
que tantas burlas me ha hecho.
Digo que si naues ay,
y en el viento no ay reueses,
en menos de treze meses 25
yo te pondre en el Catay (*).
¿Quieres mas?
Ang. Esso me basta,
si assi lo ordenasse el cielo.
Cor. Aunque me ves deste pelo, 30
soy marinero (en) de casta,
y nado como vn atun,
IORNADA TERCERA p. 228
y descubro como vn lince,
y trabajo mas que quinze,
y mas que veynte, y aun.
Pues en el guardar secreto,
haz cuenta que mudo soy. 5
¿Quieres que nos vamos oy?
Entra Reynaldos.
Ang. ¡O nueuo y terrible aprieto!
Si este me conoce, es cierta
mi muerte y mi sepultura. 10
Cor. Pues encubre tu hermosura,
si es que puede estar cubierta.
Pero dime: ¿que este es
el frances del otro dia?
¡A Dios, pastoraza mia, 15
que está mi vida en mis pies!
Huye Corinto.
Ang. No es acertado esperalle;
muy mejor será huyr.
Rey. ¿Sabrasme, amiga, dezir 20
de vn rostro, donayre y talle
que es, mas que humano, diuino?
Alça el rostro. ¿A qué te encubres,
que parece que descubres
vn no se qué peregrino? 25
Alça a ver. ¡O santos cielos!
¿Qué es esto que ven mis ojos?
¡O gloria de mis enojos,
o quietud de mis rezelos!
¿Quién os puso en este trage? 30
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 229
¿Huysos? Pues, ¡viue Dios!,
ingrata, que he de yr tras vos
hasta que al infierno baxe
o hasta que al cielo me encumbre,
si alla os pensays esconder: 5
que el tino no he de perder,
pues va delante tal lumbre.
Corre Angelica y entra por vna puerta, y Reynaldos
tras ella, y, al salir por otra, aya entrado Roldan, y
encuentra con ella. 10
[Rol.] De mi dolor conmouido,
te ha puesto el cielo en mis braços.
Rey. Suelta, que te hare pedazos,
amante descomedido;
suelta, digo, y considera 15
la groseria que hazes.
Rol. ¿Para qué turbas mis pazes,
sombra despiadada y fiera?
¿No ves que esta prenda es mia
de razon y de derecho? 20
Rey. ¡Por Dios, que te passe el pecho!
Ang. ¡Suerte ayrada, estrella impia!
Rey. ¿Fiaste en ser encantado,
que no quieres defenderte?
Rol. No fio sino en tenerte 25
por vn simple enamorado.
Rey. ¡Mataréte, viue el cielo!
Rol. Si puedes, luego me acaba.
Rey. ¿Ay desuerguença tan braua?
Rol. ¿Ay tan necio y simple zelo? 30
Ang. ¿Ay hembra tan sin ventura
IORNADA TERCERA p. 230
como yo? Dudolo, cierto.
¡Suelta, cruel, que me has muerto
a manos de tu locura!
Rey. ¡Sueltala, digo!
Rol. ¡No quiero! 5
Rey. ¡Defiendete, pues!
Rol. ¡Ni aquesso!
Rey. ¡Loco estás!
Rol. Yo lo confiesso;
aunque de estar cuerdo espero. 10
Ang. Diuididme en dos pedazos,
y repartid por mitad.
Rol. No parto yo la beldad
que tengo puesta en mis braços.
Rey. Dexarla tienes entera, 15
o la vida en estas manos.
Ang. ¡O hambrientos lobos tiranos,
quál teneys esta cordera!
El cielo se viene abaxo,
de mi angustia condolido. 20
Rol. ¡O salteador atreuido,
quán sin fruto es tu trabajo!
Descuelgase la nuue y cubre a todos tres, que se
esconden por lo hueco del teatro, y salen luego el
emperador Carlomagno y Galalon la mano en vna 25
vanda, lastimada quando se la apreto Marfisa.
Car. ¿Qué, vencistes a Marfisa?
Gal. Llegué y venci todo junto,
porque yo no pierdo punto
si acaso importa la prisa. 30
Maltratóme aquesta mano
de vn brauo golpe de espada,
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 231
de que quedó magullada,
porque fue el golpe de llano.
Car. ¿Qué se hizo el español?
Gal. Como vio en mi a toda Francia,
se deshizo su arrogancia 5
como las nuues al sol.
Tambien le dexé vencido.
Car. ¡Braua hazaña, Galalon!
Gal. Hazaña de vn coraçon
que es de ti fauorecido. 10
Car. ¿Quién es este?
Gal. Malgesi.
Car. ¡O! ¡A qué buen tiempo que viene!
Parece que se detiene.
¿Viene armado? 15
Gal. Creo que si.
Entra Malgesi con el escudo de Galalon, donde vienen
escritos los quatro versos de antes.
Car. ¡Estraña armadura es esta,
o Malgesi, caro amigo! 20
Gal. La ciencia deste enemigo,
honra y vida y mas me cuesta.
Mal. Señor, pues sabeys leer,
leed aquesta escritura.
Gal. Mi cobardia se apura, 25
si mas quiero aqui atender.
Yrme quiero a procurar
vengança deste embaydor.
Entra Galalon.
Mal. Despues os dire, señor, 30
IORNADA TERCERA p. 232
cosas que os han de admirar.
Car. ¿Adónde queda Roldan,
y adónde queda Reynaldos?
Mal. Sacro emperador, miraldos
de la manera que estan. 5
Bueluen a salir Roldan, Reynaldos y Angelica, de la
misma manera como se entraron quando les cubrio
la nuue.
Rey. Mi trabajo doy al viento,
por mas que mi fuerça empleo. 10
Rol. Reynaldos, no soy Anteo,
que me ha de faltar aliento.
Ang. ¡Cobardes como arrogantes,
de tal modo me tratays,
que no es possible seays 15
ni caualleros ni amantes!
Mal. Buelue la vista, emperador supremo;
verás el genio de Paris rompiendo
los ayres y las nuues, paraninfo
despachado del cielo en fauor tuyo. 20
Car. ¡Hermosa vista y nouedad es esta!
Parece vn angel en vna nube volante.
Angel. Prestame, Carlo, atento y grato oydo,
y escucha del diuino acuerdo quanto
tiene en tu daño y gusto estatuydo 25
alla en las aulas del alcaçar santo.
Presto estos campos con marcial ruydo
retumbarán, y con horror y espanto
boluera las espaldas la christiana
a la gente agarena y africana. 30
DE LA CASA DE LOS ZELOS p. 233
En honor de Macon y Triuigante (*),
con torcida y errada fantasia,
viste las duras [armas] Agramante,
y dexa Ferragut a Andaluzia.
Rodamonte feroz viene delante; 5
sus fuertes moros Zaragoça embia,
con Marsilio, su rey y el rey Sobrino,
tan prudente, que casi es adiuino.
Queda Libia desierta, sin vn moro;
de Africa quedan solas las mezquitas, 10
y todos a vna voz tus lirios de oro
afrentan con palabras inauditas.
Mas tu, guardando el sin igual decoro
que guardas en empresas exquisitas,
sal al encuentro luego a esta canalla, 15
puesto que perderas en la batalla.
Pero despues la poderosa mano
ayudarte de modo determina,
que del moro español y el africano
seas el miedo y la total ruyna. 20
Bueluo con esto al trono soberano,
a ver si en tu fauor se determina
de nueuo alguna cosa, y en vn punto
tendras mi vista y el auiso junto.
Vase. 25
Car. ¡Gracias te doy, Dios inmenso,
por el auiso y merced!
Rol. Pues ella cayo en mi red,
gozalla, sin duda, pienso.
Rey. ¿Todauia estás en esso? 30
Rol. ¿Y tu en esso todauia?
IORNADA TERCERA p. 234
Car. De vuestra loca porfia
he de sacar buen sucesso,
y ha de ser desta manera:
aquesta dama lleuad,
y al momento la entregad 5
al gran duque de Bauiera;
y el que mas daño hiziere
en el contrario esquadron,
lleuará por galardon
la prenda que tanto quiere. 10
Rol. Soy contento.
Rey. Soy contento.
Rol. ¡Moriran luego a mis manos
andaluzes y africanos!
Mal. ¡Vano saldra vuestro intento! 15
Rol. ¡Despedaçaré a Agramante
y a su exército en vn punto!
Cuentenle ya por difunto.
Mal. No te alargues, arrogante,
que Dios dispone otra cosa, 20
como en efecto verás.
Rol. ¡O Agramante! ¿Dónde estás?
Rey. ¡Por mia cuento esta diosa!
Quando con victoria bueluas (*),
crecera tu gusto y fama, 25
que por aora nos llama
fin suspenso a nuestras seluas.
Suenan chirimias, y dase fin a la comedia.
p. 235
COMEDIA
FAMOSA DE LOS
baños de Argel.
Hablan en esta comedia las personas siguientes:
Caurali, capitan de Vn cautiuo. 5
Argel. Don Lope y Vibanco,
Yzuf, renegado. cautiuos.
Quatro moros, que se Hazen, renegado.
señalan: Moro l, 2, Zaraoja, moro.
3, 4. Hazan Baxi, rey de 10
Vn viejo. Argel, y el cadi.
Iuanico , y Francisquito, Alima, mora.
sus hijos. Zara, mora.
Vn sacristan. Tres moros pequeños.
Costança, christiana. Ambrosio. 15
Capitan christiano. La S. Catalina.
Dos arcabuzeros Vn judio.
christianos. Osorio.
Don Fernando. Guillermo, pastor.
Guardian Baxi. 20
IORNADA PRIMERA
Caurali, capitan de Argel; Yzuf, renegado; otros quatro
moros, que se señalan assi: l, 2, 3, 4.
Yzuf. De en vno en vno y con silencio vengan,
que esta es la trocha, y el lugar es este, 25
IORNADA PRIMERA p. 236
y a la parte del monte mas se atengan.
Cau. Mira, Yzuf, que no yerres, y te cueste
la vida el no acertar.
Yzuf. Pierde cuydado;
haz que la gente el hierro y fuego 5
[apreste.
Cau. ¿Por dó tienes, Yzuf, determinado
que demos el assalto?
Yzuf. Por la sierra,
lugar que, por ser fuerte, no es guardado. 10
Naci y creci, qual dixe, en esta tierra,
y se bien sus entradas y salidas
y la parte mejor de hazerle guerra.
Cau. Ya vienen las escalas preuenidas,
y estan las atalayas hasta agora 15
con borrachera y sueño entretenidas.
Yzuf. Conuiene que los ojos de la aurora
no nos hallen aqui.
Cau. Tu eres el todo;
guia, y embiste, y vence. 20
Yzuf. Sea en buen ora,
y no se rompa en cosa alguna el modo
que tengo dado, que con el, sin duda,
a daros la victoria me acomodo,
primero que socorro alguno acuda. 25
Entranse.
Suena dentro bozeria de moros, enciendese hachos,
ponese fuego al lugar, sale vn viejo a la muralla
medio desnudo, y dize:
[Viejo.] ¡Valame Dios! ¿Qué es esto? 30
¿Moros ay en la tierra?
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 237
¡Perdidos somos, triste!
¡Vezinos, que os perdéis; al arma, al
De los atajadores (*) [arma!
la diligencia ha sido
aquesta vez burlada; 5
las atalayas duermen, todo es sueño.
¡O si mis prendas caras,
qual vn christiano Eneas,
sobre mis flacos ombros
sacasse deste incendio a luz segura! 10
¿Qué, no ay quien grite al arma?
¿No ay quien haga pedaços
essas campanas mudas?
¡A socorreros voy, amados hijos!
Entrase. 15
Sale el sacristan a la muralla con vna sotana
vieja y vn paño de tocar.
Sac. Turcos son, en conclusion.
¡O torre, defensa mia!,
ventaja a la sacristia 20
hazeis en esta ocasion.
Tocar las campanas quiero,
y gritar apriessa al arma;
Toca la campana.
el coraçon se desarma 25
de brio, y de miedo muero.
Ningun hacho en la marina
ninguna atalaya enciende,
señal do se comprehende
ser cierta nuestra ruyna. 30
IORNADA PRIMERA p. 238
Como persona aplicada
a la Iglesia, y no al trabajo,
mejor meneo el badajo
que desembayno la espada.
Torna a tocar, y entrase. 5
Salen al teatro Caurali, Yzuf y otros dos moros.
Yzuf. Por esta parte acudiran, sin duda,
los que del monte quieran ampararse;
sossiegate, y verás medrosa y muda
gente que viene por aqui a saluarse; 10
y antes que aquella del socorro acuda,
conuiene que se acuda al retirarse.
Cau. ¿Los baxeles no estan bien a la orilla?
Mor. 1. Y estiuados de gusto y de manzilla.
Sale el viejo que salio a la muralla, con vn niño en 15
braços medio desnudo y otro pequeño de la mano.
Pad. ¿Adónde os lleuaré, pedaços viuos
de mis muertas entrañas? Si, a ventura
tendria, antes que fuessedes cautiuos,
veros en vna estrecha sepultura. 20
Cau. De aquessos tus discursos pensatiuos
te sacará mi espada, que procura,
sin acudir al gusto de tu muerte,
darte la vida y ensalçar mi suerte.
Fran. ¿Para qué me sacó, padre, del lecho? 25
¡Que me muero de frio! ¿Adónde
[vamos?
Llegueme a mi como a mi hermano al
[pecho.
¿Cómo tan de mañana madrugamos? 30
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 239
Pad. ¡O deste inutil tronco ya y desecho,
tiernos, amables y hermosos ramos!
No se dó voy; aunque, si bien se
[aduierte,
deste camino el fin será mi muerte. 5
Cau. Lleualos tu, Bayran, a la marina,
y mira bien que esté la armada a punto,
porque, segun os (*) muestra la vozina,
la esposa de Titon ya viene junto.
Entrase el viejo; sale el sacristan. 10
Pad. Huyr el mal que el cielo determina,
es trabajo escusado.
Sac. Yo barrunto,
si el cielo mi agudeza no socorre,
que estaua mas seguro yo en mi torre. 15
¿Quién me engañó? Y mas si, a dicha,
[yerro
el camino o atajo de la sierra.
Cau. ¡Camina, perro, a la marina!
Sac. ¿Perro? 20
Agora se que fue mi madre perra.
Cau. Aguija tu con el, y çarpe el ferro
la capitana, y vaya tierra a tierra,
hasta la cala donde dimos fondo.
Entrase el moro y el sacristan. 25
[Yzuf.] ¿Qué (es lo que) dizes, Caurali?
Mor. 2. Yo no respondo.
Yzuf. Escucha, Caurali, que me parece
que vna trompeta a mis oydos suena.
Cau. Sin duda, es el temor el que te ofrece 30
IORNADA PRIMERA p. 240
el son que tus brauezas desordena.
Yzuf. Toca tu a recoger, que ya amanece,
y está tu armada de despojos llena,
y creo que el socorro se auezina.
¡A la marina! 5
Cau. ¡Ola, a la marina!
Entranse.
Suena vna trompeta bastarda (*); salen quatro moros
vno tras otro, cargados de despojos (*).
Mor. 1. Aunque la carga es poca, es de 10
[prouecho.
Mor. 2. Yo no se lo que lleuo; pero vaya.
Mor. 3. Lo que hasta aqui está hecho, está
[bien hecho.
Mor. 4. ¡Permita Ala que esté libre la playa! 15
Sale vn moro con vna donzella llamada Costança,
medio desnuda.
Cos. Saltos el coraçon me da en el pecho;
falta el aliento, el ánimo desmaya.
Lleuame mas despacio. 20
Mor. ¡Aguija, perra,
que el mar te aguarda!
Cos. ¡A Dios, mi cielo y tierra!
Entrase Costança; sale vno a la muralla.
Vno. ¡A la marina, a la marina, amigos, 25
que los turcos se embarcan muy
[apriessa!
Si aguijais, dexarán los enemigos
la mal perdida y mal ganada presa.
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 241
Entra vn arcabuzero christiano.
Arc. Solo auremos llegado a ser testigos
de que Troya fue aqui.
Otro. Fortuna auiesa,
pon alas en mis pies, fuego en mis 5
[manos.
Otro. Nuestros ahincos han salido vanos,
porque ya los turcos son
[embarcados (*),
y en xolito (*) se estan cerca de tierra. 10
Entra el capitan christiano.
Cap. ¡O! ¡Mal ayan mis pies, acostumbrados,
mas que a la arena, a riscos de la
[sierra!
¿Qué han hecho los ginetes? 15
Vno. Desmayados
llegaron los cauallos tierra a tierra,
a tiempo que çarpauan las galeras,
y tras ellos llegaron tres vanderas.
Los dos atajadores de la playa 20
muertos hallé de arcabuzazos, creo.
La oscuridad disculpa al atalaya
del misero sucesso que aqui veo.
Otro. ¿Qué auemos de hazer?
Cap. La gente vaya 25
tomando por el monte algun rodeo,
y embosquese en la cala alli vezina,
por ver lo que el cosario determina.
Vno. ¿Qué ha de determinar, si no es
[tornarse 30
IORNADA PRIMERA p. 242
a Argel, pues que su intento ha
[conseguido?
Cap. ¿Quién puede a tan gran hecho
[auenturarse?
Otro. Si el es Morato arraez (*), es atreuido; 5
quanto mas, que bien puede imaginarse
que de algun renegado fue traydo,
plático desta tierra.
Cap. Desta ay vno
que en ser traydor no se le iguala alguno. 10
¿Adónde está mi hermano?
Vno. Llegó apenas,
quando, despauorido y sin aliento,
se arrojó en el lugar.
Cap. Hallará estrenas 15
triste[s] de su esperado casamiento.
Parece en la muralla don Fernando.
D. Fer. Puntas de cristal claro, y no de almenas,
murallas de bruñido y rico argento
que guardastes vn tiempo mi esperança, 20
¿dónde hallaré, dezidme, a mi
[Costança?
Techos que vomitais llamas teosas,
calles de sangre y lagrimas cubiertas,
¿adónde de mis glorias ya dudosas 25
está la causa, y de mis penas ciertas?
Descubre, ¡o sol!, tus hebras luminosas;
abre ya, aurora, tus rosadas puertas;
dexadme ver el mar, donde nauega
el bien que el cielo por mi mal me niega. 30
Cap. Vamosle a socorrer, no desespere,
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 243
que en lo que dize da de loco indicio.
Vno. Bien dizes; vamos, que su mal requiere
fuerte y apresurado beneficio.
Entranse.
D. Fer. Mas ¿qué digo, cuytado? Bien se infiere 5
de las reliquias deste maleficio
que va cautiua mi querida prenda,
y es bien que a dalle libertad atienda.
Entrase don Fernando, y parece el capitan en la
muralla con otro soldado (*). 10
Desde aquel risco leuantado quiero
hazer señal; quiza querra el vil moro
trocar la hermosura por dinero,
a quien no pagará ningun tesoro.
Cap. Ya no está aqui mi hermano; el dolor 15
[fiero
temo que no le saque del decoro
que deue a ser quien es. ¡O caso estraño!
Vno. Señor, por alli va, si no me engaño.
Entranse el capitan, sale don Fernando, y va subiendo 20
por vn risco.
D. Fer. Subid, ¡o pies cansados!;
llegad a la alta cumbre
desta encumbrada y rustica aspereza,
si ya de mis cuydados 25
la inmensa pesadumbre
no os detiene en mitad de su maleza.
Ya a descubrir se empieça
la máquina terrible
IORNADA PRIMERA p. 244
que con ligero buelo
la carga de mi cielo
lleua en su vientre tragador y horrible;
ya las alas estiende,
ya le ayudan los pies, ya al curso atiende. 5
No será de prouecho
esta señal que muestro
de rescate, de paz y de aliança,
ni la voz de mi pecho,
aunque a gritar me adiestro, 10
ha de alcançar do mi desseo alcança.
¡A, mi amada Costança!
¡A, dulce, honrada esposa!
No apliques los oydos
a ruegos descreydos, 15
ni a la fuerça agarena poderosa
os entregueis rendida,
que aun yo para la via tengo vida.
Bolued, bolued, tiranos,
que de vuestra codicia 20
ofrezco de llenar con gusto y gloria
los senos, y las manos,
agenas de auaricia,
sin duda aumentarán vuestra victoria.
Bolued, que es vil escoria 25
quanto lleuais robado,
si no lleuais los dones
que os ofrezco a montones
en cambio de mi sol, que va eclipsado
entre las pardas nubes 30
que tu del mar, ¡o blando cierço!, subes.
De Arabia todo el oro,
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 245
del Sur todas las perlas,
la purpura de Tiro mas preciosa,
con liberal decoro
ofrezco, aunque el tenerlas
os venga a parecer dificultosa. 5
Si me bolueis mi esposa,
vn nueuo mundo ofrezco,
con todo quanto encierra
todo el cielo y la tierra.
Locuras digo; mas, pues no merezco 10
alcançar esta palma,
lleuad mi cuerpo, pues lleuais mi alma.
Arrojase del risco.
Sale el guardian Baxi (*) y vn cautiuo con papel
y tinta. 15
Guar. ¡Ola! ¡Al trabajo, christianos!
No quede ninguno dentro;
assi enfermos como sanos,
no os tardeis, que, si alla entro,
pies os pondran estas manos. 20
Que trabajen todos quiero,
ya pa[pa]z (*), ya cauallero.
¡Ea, canalla soez!
¿Heos de llamar otra vez?
Sale vn cautiuo, y van saliendo de mano en mano 25
los que pudieren.
Vno. Yo quiero ser el primero.
Guar. Este a la leña le assienta;
este vaya a la marina;
ten en todo buena cuenta; 30
IORNADA PRIMERA p. 246
treinta [a] aquel burche (*) encamina,
y a la muralla sesenta;
veinte al horno, y diez embia
a casa de Caurali.
Y abreuia, que se va el dia. 5
Esc. Por quarenta embió el cadi;
darselos es cortesia.
Guar. Y aun fuerça. En esso no pares;
embiarás otros dos pares
a los ladrillos de ayer. 10
Esc. Para todos ay que hazer,
aunque fueran dos millares.
¿Dónde yran los caualleros?
Guar. Dexalos hasta mañana,
que seran de los primeros. 15
Esc. ¿Y si pagan?
Guar. Cosa es llana
que ay sossiego do ay dineros.
Esc. Yo con ellos me auendre,
de modo que se te de 20
gusto y honesta pitança.
Guar. Despacha a la maestrança.
Esc. Ve con Dios, que si hare (*).
Entrase.
Salen don Lope y Vibanco cautiuos, con sus cadenas 25
a los pies.
D. Lop. Ventura, y no poca, ha sido
auer escapado oy
del trabajo preuenido.
Vib. Quando no trabajo, estoy 30
mas cansado y mas molido.
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 247
Para mi es graue tormento
este estrecho encerramiento,
y es aliuio a mi pesar
ver el campo o ver la mar,
pues yo en verlo me atormento. 5
D. Lop. Porque la melanconia
que es no tener libertad
encierra en el alma mia:
quiere triste soledad
mas que alegre compañia. 10
Trabajar y no comer,
bien facil se echa de ver
que son passos de la muerte.
Sale vn christiano cautiuo que viene huyendo del
guardian, que viene tras el dandole de palos. 15
Guar. ¡O chufetre! (*) ¿Desta suerte
siempre os aueis de esconder?
Que os criastes en regalo,
inutil perro, barrunto.
Chr. ¡Por Dios, fende (*), que estoy malo! 20
Guar. Pues yo os curaré en vn punto
con el sudor deste palo.
Chr. Con calentura contina,
que me turba y desatina,
estoy a mas de dos dias. 25
Entranse, dandole de palos, estos dos.
Guar. ¿Y por esso te escondias?
Chr. Si, fende.
Guar. ¡Perro, camina!
D. Lop. ¡Por Dios, que es vn buen soldado, 30
IORNADA PRIMERA p. 248
y no lo haze de vicio
el misero apaleado!
Vib. Mirad, pues, qué beneficio
ha en su enfermedad hallado.
¿No es notable desatino 5
que está vn cautiuo vezino
a la muerte, y no le creen?
Y quando muerto le ven,
dizen: ¡Guala (*), que el mezquino
estaua malo, sin duda! 10
¡O canalla fementida,
de toda piedad desnuda!
¿Quién, al perder de la vida,
quereis que al mentir acuda?
De nuestra calamidad 15
con vuestra incrudelidad
la muerte es testigo cierto;
mas creeys a vn hombre muerto,
que al viuo de mas verdad.
D. Lop. Alça los ojos, y atiende 20
a aquella parte, Vibanco,
y mira si comprehende
tu vista que vn paño blanco
de vna luenga caña pende.
Parece vna caña, atado vn paño blanco en ella, 25
con vn bulto.
Vib. Bien dizes, y atado está.
Quierome llegar alla
para ver esta hazaña.
¡Por Dios, que se alça la caña! 30
D. Lop. Ve; quiza se abaxará.
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 249
Vib. No es para mi esta auentura,
don Lope; ven tu a proualla,
que no se quién me assegura
que han de venir a alcançalla
las manos de tu ventura. 5
D. Lop. Algun muchacho aurá puesto
zeuo o lazo alli dispuesto
para caçar los vencejos.
Vib. No está hondo, ni está lexos;
ven, y veremoslo presto. 10
¿No ves cómo se te inclina
la caña? ¡Viue el Señor,
que esta es cosa peregrina!
D. Lop. En el trapo está el fauor.
Vib. Si es fauor, desata ayna. 15
D. Lop. Onze escudos de oro son;
entrellos viene vn doblon
que parece necessario
paternoster del rosario.
Vib. ¡Bien propria comparacion! 20
D. Lop. La caña se tornó a alçar.
¿Qué maná del cielo es esta?
¿Qué Abachuc (*) nos vino a dar
en nuestra prision la cesta
deste que es mas que manjar? 25
Vib. ¿Por qué, don Lope, no acudes
a dar gracias y saludes
a quien hizo esta hazaña?
¡O caña, de oy mas no caña,
sino vara de virtudes! 30
D. Lop. ¿A quién quieres que las de,
si en aquella zelosia
IORNADA PRIMERA p. 250
estrecha nadie se ve?
Vib. Pues alguien aquesto embia.
D. Lop. Claro está; mas quién, no se.
Quiza será renegada
christiana la que se agrada 5
de mostrarse compassiua,
o ya christiana cautiua
en esta casa encerrada.
Mas, quienquiera que ella sea,
es bien que las apariencias 10
de agradecidos nos vea:
hazle dos mil reuerencias,
porque nuestro intento crea;
yo a lo morisco hare
ceremonias, por si fue 15
mora la que hizo el bien.
Entra Hazen, renegado.
D. Lop. Calla, porque viene Hazen.
Vib. ¡Noramala venga el pe...!
Las dos erres y la o 20
me como contra mi gusto.
D. Lop. Creo, por Dios, que te oyo.
Vib. Si el me oyo, por Dios, fue justo
no acabar su nombre yo.
Haz. Con vuestras dos firmas solas 25
pisaré alegre y contento
las riberas españolas;
lleuaré propicio el viento,
manso el mar, blandas sus olas.
A España quiero tornar, 30
y a quien deuo confessar
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 251
mi moço y antiguo yerro;
no como Yzuf, aquel perro
que fue a vender su lugar.
Dales vn papel escrito.
Aqui va cómo es verdad 5
que he tratado a los christianos
con mucha afabilidad,
sin tener en lengua o manos
la turquesca crueldad;
cómo he a muchos socorrido; 10
cómo, niño, fuy oprimido
a ser turco; cómo voy
en corso, pero que soy
buen christiano en lo escondido,
y quiza hallaré ocasion 15
para quedarme en la tierra,
para mi, de promission.
D. Lop. Es la enmienda en el que yerra
arras de su saluacion.
Echaremos de buen grado 20
las firmas que nos pedis,
que ya está experimentado
ser verdad quanto dezis,
Hazen, y que sois honrado.
Y quiera el cielo diuino 25
que os facilite el camino
como vos lo desseais.
Vib. A mucho os determinais.
Haz. Pues a mas me determino:
que he de procurar alçar 30
la galeota en que voy.
IORNADA PRIMERA p. 252
D. Lop. ¿Cómo lo pensais traçar?
Haz. Ya con otros quatro estoy
conuenido.
Vib. Temo azar,
si es que entre muchos se sabe: 5
que no ay cosa que se acabe
aqui en Argel sin afrenta
quando a muchos se da cuenta.
Haz. En los que digo, mas cabe.
D. Lop. ¿Sabrias dezir, Hazen, 10
quién mora en aquella casa?
Haz. ¿En aquella?
Vib. Si.
Haz. Muy bien.
Vn moro de buena masa, 15
principal y hombre de bien,
y rico en estremo grado;
y, sobre todo, le ha dado
el cielo vna hija tal,
que de belleza el caudal 20
todo en ella está cifrado.
Muley Maluco apetece
ser su marido.
D. Lop. Y el moro,
¿qué dize? 25
Haz. Que la merece,
no por rey, mas por el oro
que en la dote el rey ofrece:
que en esta nacion confusa
que de el marido se vsa 30
la dote, y no la muger.
Vib. ¿Y ella está del parecer
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 253
del padre?
Haz. No lo rehusa.
D. Lop. ¿Está acaso alguna esclaua,
ya renegada o christiana,
en esta casa? 5
Haz. Vna estaua
años ha, llamada Iuana.
Si, si; Iuana se llama[ua],
y el sobrenombre tenia,
creo, que de Renteria. 10
D. Lop. ¿Qué se hizo?
Haz. Ya murio,
y a aquesta mora crio
que denantes os dezia.
Ella fue vna gran matrona, 15
archiuo de christiandad,
de las cautiuas corona;
no quedó en esta ciudad
otra tan buena persona.
Los tornadizos (*) lloramos 20
su falta, porque quedamos
ciegos sin su luz y auiso.
Por cobralla el cielo, quiso
que la perdiessen sus amos.
D. Lop. Vete en paz, y aquesta tarde 25
ven por tus firmas, Hazen.
Vase.
Entrase Hazen (*).
Haz. La Trinidad toda os guarde.
Vib. Bien podemos deste bien 30
hazer otra vez alarde.
IORNADA PRIMERA p. 254
¿Quántos son?
D. Lop. ¿Onze no dixe?
Pero lo que aqui me aflige,
es no ver [a] quien los dio.
Vib. ¿Quién? Para mi tengo yo 5
que fue aquel que el cielo rige,
que por no vistos caminos
su pródiga mano acorre
a los miseros mezquinos;
y ansi a nosotros socorre, 10
aunque de tal gracia indignos.
Parece la caña otra vez con otro paño de mas bulto.
Mira que otra vez assoma
la caña.
D. Lop. Trabajo toma 15
de yr a ver si se te inclina.
Vib. Aquesta pesca es diuina,
aunque sea de Mahoma.
Mas, apenas mueuo el pie
hazia alla, quando leuantan 20
la caña, y no se por qué;
si es que de mi se espantan,
diganlo, y me boluere.
Para ti, amigo, se guarda
esta ventura gallarda; 25
ven, y veremos lo que es;
y no emperezes los pies,
que, si el bien llega, no tarda.
Inclinase la caña a don Lope, y desata el paño.
D. Lop. Mas peso tiene, a mi ver, 30
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 255
que el de denantes aqueste.
Vib. Mas numos deue de auer.
D. Lop. ¡Ta, ta, villetico es este!
Vib. ¿Quieresle agora leer?
Mira si es oro o argento, 5
primero, que de contento
estoy para rebentar.
¿Que no lo quereis mirar?
Ponese don Lope a leer el villete, y antes que le acabe
de leer, dize: 10
D. Lop. ¡Por Dios, que passan de ciento,
y son los mas de a dos caras! (*)
Vib. ¿Para qué a leer te paras?
A contarlos te apressura.
D. Lop. Cierto que es esta auentura 15
rarissima entre las raras.
Vib. ¿Qué es lo que dize el papel?
D. Lop. En lo poco que he leido,
milagros he visto en el.
Vib. Oye, que siento ruido. 20
D. Lop. Gente viene de tropel;
en el rancho nos entremos,
adonde a solas podremos
ver lo que el villete dize.
Vib. ¿Despedistete? 25
D. Lop. Si hize.
Vib. Desorejado tenemos.
Sale el guardian Baxi y vn moro llamado Carahoja, y
vn christiano atadas las orejas con vn paño
sangriento, como que las trae cortadas (*). 30
Car. ¿No os dixe, perro insensato,
IORNADA PRIMERA p. 256
que, si huyades por tierra,
que os haria aqueste trato?
Chr. Es grande el gusto que encierra
voz de libertad.
Car. ¡O ingrato! 5
Por la mar te he aconsejado
que huyas; mas tu, maluado,
que en los estoruos no miras,
siempre a huyr por tierra aspiras.
Chr. Hasta quedar enterrado. 10
Car. Tres vezes por tierra ha huido
este perro, y treinta doblas
di [a] aquellos que le han traido.
Chr. Si las prisiones no doblas,
haz cuenta que me has perdido: 15
que, aunque me desmoches todo,
y me pongas de otro modo
peor que este en que me veo,
tanto el ser libre desseo,
que a la fuga me acomodo, 20
por la tierra o por el viento,
por el agua y por el fuego:
que, a la libertad atento,
a qualquier cosa me entrego
que me muestre este contento. 25
Y, aunque mas te encolerizes,
respondo a lo que me dizes,
que das en mi huida cortes,
que no importa el ramo cortes,
si no arrancas las rayzes. 30
Si no me cortas los pies,
al huyrme no ay reparo.
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 257
Guar. Carahoja, ¿este no es
español?
Car. ¿Pues no está claro?
¿En su brio no lo ves?
Guar. Por Ala, que, aunque esté muerto, 5
estás de guardallo incierto.
¡Entrate, perro, a curar!
Aqueste le aurás de dar
a la limosna.
Car. Está cierto. 10
Entrase el christiano.
Guar. Oye, que vn tiro han tirado
en la mar.
Car. No le he sentido.
Entra un cautiuo. 15
Caut. Fendi, Caurali es llegado,
y viene, segun he oydo,
rico, próspero y honrado;
y el rey sale a la marina,
que ver alli determina 20
los cautiuos y el despojo.
Guar. ¿Quieres venir?
Car. Yo estoy coxo.
Guar. Pues poco a poco camina.
Entranse. 25
Bueluen a salir don Lope y Vibanco.
Vib. Leele otra vez, que me admira
la senzillez que contiene
y el grande intento a que aspira.
IORNADA PRIMERA p. 258
D. Lop. Mira bien si alguno viene,
y a esta parte te retira.
El villete dize assi;
en toda mi vida vi
razones assi senzillas. 5
¡Estas son tus marauillas,
gran Señor!
Vib. Acaba, di.
Lee el villete don Lope:
[D. Lop.] Mi padre, que es muy rico, tuuo 10
por cautiua a vna christiana que me
dio leche y me enseñó todo el
chrisianesco. Se las quatro oraciones, y
leer y escriuir, que esta es mi letra.
Dixome la christiana que Lela Marien, 15
a quien vosotros llamais Santa Maria,
me queria mucho, y que vn christiano
me auia de lleuar a su tierra. Muchos
he visto en esse baño (*) por los
agujeros desta zelosia, y ninguno me ha 20
parecido bien, sino tu. Yo soy hermosa,
y tengo en mi poder muchos dineros
de mi padre. Si quieres, yo te
dare muchos para que te rescates, y
mira tu cómo podras lleuarme a tu 25
tierra, donde te has de casar conmigo;
y quando no quisieres, no se me dara
nada: que Lela Marien tendra cuydado
de darme marido. Con la caña me
podras responder quando esté el baño 30
sin gente. Embiame a dezir cómo te
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 259
llamas, y de qué tierra eres, y si eres
casado, y no te fies de ningun moro
ni renegado. Yo me llamo Zara, y Ala
te guarde. (*)
¿Qué te parece? 5
Vib. Que el cielo
se nos descubre en la tierra
en este tan santo zelo.
D. Lop. Sin duda, en Zara se encierra
toda la bondad del suelo. 10
Vib. Quiza nos está mirando.
Buelue, y haz de quando en quando
señales de agradecido.
Mas ¿en qué te has suspendido?
D. Lop. La respuesta estoy pensando. 15
Vib. ¿Pues ay mas que responder,
sino que haras todo quanto
fuere al caso menester?
Entra Hazen.
D. Lop. Hazen buelue. 20
Haz. Estimo en tanto
el bien que me aueis de hazer,
que, hasta tenerle en mi pecho,
no puedo tener sossiego.
Bueluele el papel. 25
D. Lop. Amigo Hazen, ya está hecho,
y assi como yo os lo entrego
con gusto, os haga el prouecho.
Vib. ¿Es verdad que ya ha llegado
IORNADA PRIMERA p. 260
Caurali?
Haz. Ya se ha mostrado
al cabo de Metafus.
D. Lop. ¿En qué piensas?
Haz. Aora, ¡sus!, 5
yo he de ver al renegado
y dezirle de mi a el
quién es.
Vib. ¿Por Yzuf diras?
Haz. Por esse perro cruel 10
digo.
D. Lop. Pues muy mal haras
en tomarte, Hazen, con el.
Vib. Dexale; Dios le maldiga.
Haz. El alma se me fatiga 15
en ver que este perro infame
su sangre venda y derrame
como si fuera enemiga.
Dios me ayude, a Dios quedad,
que jamas no me vereis, 20
y Dios os de libertad.
Vib. ¡Mirad, Hazen, lo que hazeis!
Entrase Hazen.
Haz. ¡Dios mueue mi voluntad!
Vib. ¿Apostareis que se toma, 25
segun la ira le doma,
con Yzuf?
D. Lop. Ya le acabasse,
porque del suelo quitasse
este rayo de Mahoma. 30
¿No será bien que escriuamos,
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 261
por si otra vez se aparece
esta estrella que miramos? (*)
Vib. Assi a mi me lo parece
ya, y aora.
D. Lop. Vamos. 5
Vib. Vamos.
Entranse.
Sale Azan Baxa, rey de Argel, y el cadi y Carahoja, y
Hazen, el guardian Baxi y otros moros de acompañamiento;
suenan chirimias y grita de desembarcar. 10
Baxa. ¡Bueno viene Caurali!
De alegria da gran muestra.
¿Qué dizes, guardian Baxi?
Guar. De su industria y de su diestra
siempre estos efectos vi; 15
es valiente, y fue guiado
por vn brauo renegado.
Baxa. ¿No fue Yzuf?
Guar. Yzuf se llama,
a quien pregona la fama 20
por buen moro y buen soldado.
Entran Caurali y Yzuf.
Cau. Dame tus pies, fuerte Azan,
como mi rey y señor.
Baxa. Mis pies por jamas se dan 25
a labios de tal valor
y a tan brauo capitan.
Del suelo os alçad.
Yzuf. A mi
daras lo que a Caurali 30
niegas con justa razon.
IORNADA PRIMERA p. 262
Baxa. De entrambos mis braços son.
Cadi. Y tambien los del cadi.
En buen hora seas venido.
Cau. En la mesma estes.
Cadi. Pues bien: 5
¿haos España enriquecido?
Porque lo suele hazer bien
con el cosario atreuido.
Yzuf. Mi pueblo se saqueó,
y, aunque poca, en el se halló 10
ganancia y algun cautiuo.
Haz. ¡O mas que Neron esquiuo,
ni al que a Cicilia assolo! (*)
Baxa. Haz venir alguno dellos
en mi presencia, y aduierte 15
que sean de los mas bellos.
Cau. Yo mesmo, por complazerte,
quiero yr, señor, a traellos.
Entrase Caurali.
Baxa. ¿Quántos seran? 20
Yzuf. Ciento y veinte.
Baxa. ¿Ay entre ellos buena gente
para el remo? ¿Ay oficiales?
Yzuf. Yo creo que vienen tales,
que el mas ruin mas te contente. 25
Cadi. ¿Ay muchachos?
Yzuf. Dos no mas;
pero de belleza estraña,
como presto lo verás.
Cadi. Hermosos los cria España. 30
Yzuf. Pues desto[s] te admirarás.
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 263
Y son, a lo que imagino,
vno y otro mi sobrino.
Cadi. Hasles hecho vn gran fauor.
Haz. ¿Qué tal hiziste, traydor,
alma fiera de Ezino? (*) 5
Buelue Caurali con el padre, que trae al niño de la
mano y otro chiquito en los braços que no ha de
hablar, y vienen assimismo el sacristan, don
Fernando (*) y otros dos cautiuos.
Cau. De aquestos dos niños, creo 10
que este honrado viejo es padre.
Yzuf. El mio en su rostro veo.
Baxa. ¿Viene cautiua su madre?
Cau. No, señor.
Cadi. Este no es feo. 15
Baxa. Son muy chiquitos.
Cau. Con todo,
con el tiempo me acomodo,
sin que lo estorue su Roma,
dar dos pages a Mahoma 20
que le siruan a su modo.
Pad. ¡Cuytado! ¿Qué es lo que escucho?
Cadi. Llegad este aca.
Pad. Señor,
no nos aparte; ya lucho 25
con los braços del temor,
y venceranme, que es mucho.
Cau. Este es vn desesperado,
que el mismo al mar se arrojó
ya despues de auer çarpado, 30
y vn gancho que le eché yo
le pescó como pescado.
IORNADA PRIMERA p. 264
Baxa. ¿Pues quién le mouio a tal hecho?
Cau. Amor que reyna en su pecho
de vn hijo que el se temia
que en nuestra armada venia.
Baxa. Y el muchacho, ¿qué se ha hecho? 5
Yzuf. No parece.
Cadi. ¿Cómo ansi?
Cau. Deuio de quedarse alla.
D. Fer. ¡Ay Costança! ¿Qué es de ti?
Baxa. ¿Qué es lo que dizes? 10
D. Fer. ¡Quiça
en el lugar le perdi!
Baxa. Cordura fuera buscalle
primero, y, al no hallalle,
el rescate lo suplia; 15
y fue mala grangeria
el perderte por ganalle.
Este, ¿quién es?
Cau. No se cierto.
Caut. ¿Yo, señor? Soy carpintero. 20
Haz. ¡O christiano poco experto!
No te sacará el dinero
desta tormenta a buen puerto.
El que es oficial, no espere,
mientras que vida tuuiere, 25
verse libre destas manos.
Cau. ¿Vendran todos los christianos?
Baxa. Muestra alguno, y sea quien fuere.
Entra el sacristan.
¿Este es papaz? 30
Sac. No soy Papa,
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 265
sino vn pobre sacristan
que apenas tuuo vna capa (*).
Cadi. ¿Cómo te llaman?
Sac. Tristan.
Baxa. ¿Tu tierra? 5
Sac. No está en el mapa.
Es mi tierra Mollorido,
vn lugar muy escondido
alla en Castilla la Vieja.
¡Mucho este perro me aquexa! 10
¡Guarde el cielo mi sentido!
Baxa. ¿Qué oficio tienes?
Sac. Tañer:
que soy musico diuino,
como lo echareys de ver. 15
Haz. O este pobre pierde el tino,
o el es hombre de plazer.
Baxa. ¿Tocas flauta o chirimia,
o cantas con melodia?
Sac. Como yo soy sacristan, 20
toco el din, el don y el dan
a qualquiera hora del dia.
Cadi. ¿Las campanas no son essas
que llamais entre vosotros?
Sac. Si, señor. 25
Baxa. Bien lo confiessas:
musica para nosotros
diuina es la que professas.
Baxa. ¿No sabras tirar vn remo?
Sac. No, mi señor, porque temo 30
rebentar: que soy quebrado.
Cadi. Yras a guardar ganado.
IORNADA PRIMERA p. 266
Sac. Soy friolego (*) en estremo
en iuierno, y en verano
no puedo hablar de calor.
Baxa. Bufon es este christiano.
Sac. ¿Yo bufalo? No, señor: 5
antes soy pobre aldeano.
En lo que yo tendre maña,
será en guardar vna puerta,
o en ser pescador de caña.
Cadi. Bien tus oficios concierta; 10
no fuerades vos de España.
Entra vn moro.
Moro. Los genizaros estan
aguardandote en palacio.
Baxa. Vamos. ¡A Dios, capitan!, 15
y veamonos despacio.
Cau. ¡O qué bien mis cosas van!
Entranse todos; quedan Hazen y Yzuf.
Escapado he la christiana;
ya la fortuna me hallana 20
los caminos de mi bien.
Yzuf. Agora hablaré yo a Hazen.
Haz. De hablarte tengo (*) gana.
Dexa yr a Caurali,
porque los cautiuos lleue, 25
y quedemonos aqui.
Yzuf. En tus razones se breue,
que tengo que hazer.
Haz. Sea ansi.
Dexo aparte que no tengas 30
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 267
ley con quien tu alma auengas,
ni la de gracia ni escrita,
ni en yglesia ni en mezquita
a encomendarte a Dios vengas.
Con todo, de tu fiereza 5
no pudiera imaginar
cosa de tanta estrañeza
como es venirte a faltar
la ley de naturaleza.
Con sólo que la tuuieras, 10
facilmente conocieras
la maldad que cometias
quando a pisar te ofrecias
las españolas (*) riberas.
¿Qué Falaris agrauiado, 15
qué Dionisio embrauecido,
o qué Catilina ayrado,
contra su sangre ha querido
mostrar su rigor sobrado?
¿Contra tu patria leuantas 20
la espada? ¿Contra las plantas
que con (*) tu sangre crecieron,
tus hozes agudas fueron?
Yzuf. ¡Por Dios, Hazen, que me espantas!
Haz. ¿No te espanta auer vendido 25
a tu tio y tus sobrinos
y a tu patria, descreydo,
y espantate...?
Yzuf. Desatinos
dizes, Hazen fementido. 30
Sin duda que eres christiano.
Haz. Bien dizes; y aquesta mano
IORNADA PRIMERA p. 268
confirmará lo que has dicho,
poniendo eterno entredicho
a tu proceder tirano.
Da Hazen de puñaladas a Yzuf.
Yzuf. ¡Ay, que me ha muerto! ¡Mahoma, 5
desde luego la vengança,
como es tu costumbre, toma!
Haz. ¡Tu lleuas buena esperanza
a los lagos de Sodoma!
Buelue el cadi. 10
Cadi. ¿Qué es esto? ¿Qué grito oi?
Haz. ¡Por Dios, que buelue el cadi!
Yzuf. ¡Ay, señor! ¡Hazen me ha muerto,
y es christiano!
Haz. Aquesso es cierto: 15
christiano soy; veisme aqui.
Cadi. ¿Por qué le mataste, perro?
Haz. No porque este fue de caça
de la vida le destierro,
sino porque fue de raza 20
que siempre caçó por yerro.
Cadi. ¿Eres christiano?
Haz. Si soy;
y en serlo tan firme estoy,
que desseo, como has visto, 25
deshazerme y ser con Christo,
si fuesse possible, oy.
¡Buen Dios, perdona el excesso
de auer faltado en la fe,
pues, al cerrar del processo, 30
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 269
si en público te negue,
en público te confiesso!
Bien se que aqueste conuiene
que haga a aquel que te tiene
ofendido como yo. 5
Cadi. ¿Quién jamas tal cosa vio?
¡Alto su muerte se ordene!
¡Ponedle luego en vn palo!
Haz. Mientras yo tuuiere aqueste,
con quien el alma regalo, 10
lecho será en que me acueste,
el tuyo, Sardanapalo.
Dame, enemigo, essa cama,
que es la que el alma mas ama,
puesto que al cuerpo sea dura; 15
damela, que a gran ventura
por ella el cielo me llama.
Saca vna cruz de palo Hazen.
No le mudes la intencion;
buen Iesus, confirma en el 20
su intento y mi peticion,
que en ser el cadi cruel
consiste mi saluacion.
Cadi. Caminad; lleuadle ayna,
y empalalde en la marina. 25
Haz. Por tal palo, palio espero,
y assi correre ligero.
Moro. ¡Camina, perro, camina!
Haz. Christianos, a morir voy,
no moro, sino christiano: 30
que aqueste descuento doy
IORNADA PRIMERA p. 270
del viuir torpe y profano
en que he viuido hasta oy.
En España lo direis
a mis padres, si es que os veis
fuera de aqueste destierro. 5
Cadi. ¡Cortad la lengua a esse perro!
¡Acabad con el! ¿Qué hazeis?
Carga tu con este, y mira
si ha acabado de espirar.
Moro. Pareceme que aun respira. 10
Cadi. Traele a mi casa a curar.
Este sucesso me admira;
en el se ha visto vna prueua
tan nueua al mundo, que es nueua
aun a los ojos del sol; 15
mas si el perro es español,
no ay de qué admirarme deua.
Entranse todos.
Fin de la primera jornada.
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 271
IORNADA SEGVNDA
Halima, muger de Caurali, y doña Costança.
Hal. ¿Cómo te hallas, christiana?
Cos. Bien, señora: que en ser tuya
mucho mi ventura gana. 5
Hal. Que gana mas la que es suya,
bien se ve ser cosa llana.
Al no tener libertad,
no ay mal que tenga igualdad;
selo yo, sin ser esclaua. 10
Cos. Yo, señora, esto pensaua.
Hal. Piensas contra la verdad.
Sólo por estar sugeta
a mi esposo, estoy de suerte,
que el coraçon se me aprieta. 15
Cos. Blando del marido fuerte
haze la muger discreta.
Hal. ¿Eres casada?
Cos. Pudiera
serlo, si lo permitiera 20
el cielo, que no lo quiso.
Hal. Tu gentileza y auiso
corren igual la carrera.
Entran Caurali y don Fernando como cautiuo.
Cau. Ella es hermosa en estremo; 25
mas llega a su hermosura
su riguridad, que temo
ya; ¡amor, desta piedra dura
IORNADA SEGVNDA p. 272
saca el fuego en que me quemo!
Hete dado cuenta desto,
para que en mi gusto el resto
eches de tu discrecion.
D. Fer. Mas pide la obligacion, 5
buen señor, en que me has puesto.
Muestrame tu la cautiua;
que, aunque mas essenta viua
del grande poder de amor,
la has de ver de tu dolor, 10
o amorosa, o compassiua.
Cau. Vesla alli; y esta es Halima,
mi muger y tu señora.
D. Fer. ¡A fe que es prenda de estima!
Hal. Pues, amigo, ¿qué ay aora? 15
Cau. Mas de vn ay que me lastima.
Hal. ¿Alçasse el rey con la presa?
Cau. No fuera desdicha aquessa.
Hal. ¿Pues qué daño puede auer?
Cau. ¿No es mal mandarme boluer 20
en corso con toda priessa?
Mas Ala lo hara mejor.
Aqueste esclauo os presento,
que es christiano de valor.
D. Fer. ¿Iuzgo, veo, entiendo, siento? 25
¿Este es esfuerço, o temor?
¿No estan mirando mis ojos
los ricos altos despojos
por quien al mar me arrojé?
¿No es esta, que el alma fue, 30
la gloria de sus enojos?
Cau. ¿Con quién hablas, di, christiano? (*)
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 273
¿Por qué no te echas por tierra,
y Halima besas la mano?
D. Fer. Mas acierta el que mas yerra,
viendo vn dolor sobrehumano.
Dame, señora, los pies, 5
que este que postrado ves
ante ellos, es tu cautiuo.
Hal. Aora esclauo recibo
que será señor despues.
¿Conoces a esta cautiua? 10
D. Fer. No, por cierto.
Cos. Bien dixiste;
y si de memoria priua
vn dolor, muera esta triste,
porque oluidada no viua. 15
Pero quiza dissimulas,
y mentiras acumulas
que ser de prouecho sientes.
Cau. ¿Por qué, hablando entre los dientes,
las razones no articulas? 20
D. Fer. ¿Cómo os llamais?
Cos. ¿Yo? Costança.
D. Fer. ¿Sois soltera, o sois casada?
Cos. De serlo tuue esperança.
D. Fer. ¿Y estais ya desesperada? 25
Cos. Aun viue la confiança:
que, mientras dura la vida,
es necedad conocida
desesperarse del bien.
D. Fer. ¿Quién fue vuestro padre? 30
Cos. ¿Quién?
Vn Diego de la Bastida.
IORNADA SEGVNDA p. 274
D. Fer. ¿No estauades concertada
con vn cierto don Fernando,
de sobrenombre de Andrada?
Cos. Assi es; mas nunca el quando
llegó dessa suerte honrada: 5
que mi señor Caurali,
del bien que en fe possei,
merced a Yzuf el traydor,
truxo de su borrador
el original aqui. 10
D. Fer. Señora, tratala bien,
porque es muger principal.
Hal. Como ella me sirua bien,
no la trataré yo mal.
Entra Zahara muy bien adereçada. 15
Zah. Ya queda empalado Hazen.
Hal. Señora Zara, ¿qué es esto?
No te esperaua tan presto.
Zah. No estaua el baño a mi gusto,
y vineme con disgusto 20
de aqueste caso funesto.
Hal. ¿Pues qué caso?
Zah. A Yzuf mató
Hazen, y el cadi, al momento,
a empalarle sentenció. 25
Vile morir tan contento,
que creo que no murio.
Si ella fuera de otra suerte,
tuuiera embidia a su muerte.
Cau. ¿Pues no murio como moro? 30
Zah. Dizen que guardó vn decoro
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 275
que entre christianos se aduierte,
que es el morir confessando
al Christo que ellos adoran.
Y estuuemele mirando,
y, entre otros muchos que lloran, 5
tambien estuue llorando,
porque soy naturalmente
de pecho humano y clemente;
en fin, pecho de muger.
Cau. ¿Qué tal te paraste a ver? 10
Zah. Soy curiosa impertinente.
Cau. ¿Estaras aqui esta tarde,
Zahara?
Zah. Si, porque he de hazer
con Halima cierto alarde. 15
Cau. ¿De soldados?
Zah. Podra ser.
Cau. Quedad con Ala.
Zah. El te guarde.
Vase Caurali. 20
Hal. No te vayas tu, christiano.
Cau. Quedate.
D. Fer. Término llano
es este de Berberia.
Cos. ¡Dichosa desdicha mia! 25
Hal. ¿Por qué?
Cos. Porque en ella gano.
Zah. ¿Qué ganas?
Cos. Vn bien perdido
que cobré con la paciencia 30
de los males que he sufrido.
IORNADA SEGVNDA p. 276
Zah. ¡Mucho enseña la esperiencia!
Cos. Mucho he visto, y mas sabido.
Zah. ¿Nueuos son estos christianos?
Hal. Sus rostros mira y sus manos,
que estan limpios, y ellas blandas. 5
D. Fer. Saldreme fuera, si mandas.
Hal. No tengas temores vanos,
porque no tiene recelo
de ningun cautiuo el moro,
ni christiano le dio zelo. 10
Guarda esse honesto decoro
para tu tierra.
D. Fer. Harelo.
Hal. No ay mora que aca se abaxe
a hazer a algun moro vltrage 15
con el que no es de su ley,
aunque supiesse que vn rey
se encubria en esse trage.
Por esso nos dan licencia
de hablar con nuestros cautiuos. 20
D. Fer. ¡Confiada impertinencia!
Zah. Matan los brios lasciuos
el trabajo y la dolencia,
y el gran temor de la pena
de la culpa nos refrena 25
a todos: que, segun veo,
doquiera nace vn desseo
que vn buen pecho desordena.
Ven aca; dime, christiano:
¿en tu tierra ay quien prometa 30
y no cumpla?
D. Fer. Algun villano.
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 277
Zah. ¿Aunque de en parte secreta
su fee, su palabra y mano?
D. Fer. Aunque sólo sean testigos
los cielos, que son amigos
de descubrir la verdad. 5
Zah. ¿Y guardan essa lealtad
con los que son enemigos?
D. Fer. Con todos: que la promessa
del hidalgo o cauallero
es deuda liquida expressa, 10
y ser siempre verdadero
el bien nacido professa.
Hal. ¿Qué te importa a ti saber
su buen o mal proceder
de aquestos, que en fin son galgos? 15
Zah. ¡Haz, o Ala, que sean hidalgos
los que me diste a escoger!
Hal. ¿Qué dizes, Zara!
Zah. Nonada;
dexame a solas, si quieres, 20
con esta tu esclaua honrada.
Hal. ¡Qué amiga de saber eres!
Zah. ¿A quién el saber no agrada?
Hal. Habla tu con ella, y yo
con mi esclauo. 25
Cos. Al fin salio
verdad lo que yo temia.
¿Si ha de acabar Berberia
lo que España començo?
Alla comence a perder, 30
y aqui me he de rematar;
porque bien se echa de ver
IORNADA SEGVNDA p. 278
que este apartarse y hablar
se funda en vn buen querer.
Zah. ¿Cómo te llamas, amiga?
Cos. Costança.
Zah. ¿Tendras fatiga 5
de verte sin libertad?
Cos. Mas, si va a dezir verdad,
otra cosa me fatiga.
Hal. La blandura o la aspereza
de las manos nos da muestra 10
de la abundancia o pobreza
de vosotros. Muestra, muestra;
no las huyas, que es simpleza,
porque, si eres de rescate,
será ocasion que te trate 15
con proceder justo y blando (*).
Zah. ¿Qué miras?
Cos. Estoy mirando
vn estraño disparate.
D. Fer. Señora, a mi amo toca 20
el hazer essa experiencia;
aunque a risa me prouoca
que a tan engañosa ciencia
deis creencia mucha o poca;
porque ay pobres holgazanes 25
en nuestra tierra galanes
y del trabajo enemigos.
Hal. Estas manos son testigos
de quién eres; no te allanes.
Cos. ¡Ay, embustera gitana! 30
En essas rayas que miras
está mi desdicha llana.
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 279
¡Qué despacio las retiras,
enemigo!
Zah. ¿Qué has, christiana?
Cos. ¿Qué tengo de auer? Nonada.
Zah. ¿Fuyste, a dicha, enamorada 5
en tu tierra?
Cos. Y aun aqui.
Zah. ¿Aqui dizes? ¿Cómo ansi?
¿Luego a moro estás prendada?
Cos. No, sino de vn renegado 10
de fe poca y fe perjura.
D. Fer. Harto, señora, has mirado.
Zah. Has dado en vna locura
en que christiana no ha dado.
Amar a christianos moras, 15
esso vese a todas horas;
mas que ame christiana a moro,
esso no.
Cos. Desse decoro
reniego. 20
Hal. ¿De qué te azoras?
Ademas eres esquiuo.
D. Fer. Rico, pobre, blando o fuerte,
señora, soy tu cautiuo,
y tengo a dichosa suerte 25
el serlo.
Cos. ¡Muriendo viuo!
Zah. ¿Que tanto le quieres, triste?
¿Oy quieres, y ayer veniste?
¡Cómo amor tu pecho enciende! 30
Mas ¿cómo te reprehende
la que tan mal le resiste?
IORNADA SEGVNDA p. 280
Lo que en esto siento, amiga,
es que me cansa y afana
sentir que tu lengua diga
que vna tan bella christiana
le causa vn moro fatiga. 5
Cos. No es sino mora.
Zah. Dislates
dizes; de aquesso no trates,
que es locura y vano error.
Cos. Son en los casos de amor 10
estraños los disparates.
Zah. Bien el que has dicho lo allana.
Hal. ¿Qué hablais las dos?
Zah. ¡Es de precio
y discreta la christiana! 15
Hal. ¡Pues el christiano no es necio!
Cos. Es de fe perjura y vana.
Hal. Entremos, que ya has oydo
el azar, y el encendido
sol demedia su jornada. 20
D. Fer. ¡O, por mi bien, prenda hallada!
Cos. ¡O, por mi mal, bien perdido!
Entranse todos.
Sale el viejo, padre de los niños, y el sacristan; el viejo
con vestido de cautiuo, y el sacristan con su mesmo 25
vestido y con vn barril de agua.
Sac. No ay sino tener paciencia
y encomendarnos a Dios;
porque es necia impertinencia
dexarse morir. 30
Viejo. Ya vos
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 281
teneis ancha la conciencia;
ya comeis carne en los dias
vedados.
Sac. ¡Qué niñerias!
Como aquello que me da 5
mi amo.
Viejo. Mal os hara.
Sac. ¡Que no ay aqui teologias!
Viejo. ¿No te acuerdas, por ventura,
de aquellos niños hebreos 10
que nos cuenta la Escritura?
Sac. ¿Diras por los Macabeos,
que, por no comer grossura,
se dexaron hazer pieças?
Viejo. Por essos digo. 15
Sac. Si empieças,
en viendome, a predicarme,
por Dios, que he [de] desliçarme
en viendote.
Viejo. ¿Ya tropieças? 20
Que no caygas, plega al cielo.
Sac. Esso no, porque en la fe
soy de bronze.
Viejo. Yo rezelo
que si vna mora os da el pie, 25
deis vos de mano a esse zelo.
Sac. ¿Luego no me han dado ya
mas de dos lo que quiza
otro no lo desechara?
Viejo. Dadiua es que cuesta cara 30
a quien la toma y la da.
Pero dexemonos desto.
IORNADA SEGVNDA p. 282
¿Quién es vuestro amo?
Sac. Mami,
vn genizaro dispuesto
que es soldado y dabaxi,
turco de nacion y honesto. 5
Dabaxi es cabo de esquadra
o alferez, y bien le quadra
el oficio, que es valiente;
y es perro tan excelente,
que ni me muerde, ni ladra. 10
Y assi, a mi desdicha alabo,
que, ya que me truxo a ser
cautiuo, misero esclauo,
vino a traerme a poder
de genizaro, y que es brauo: 15
que no ay turco, rey ni Roque
que le mire ni le toque
de genizaro al cautiuo,
aunque a furor excessiuo
su insolencia le prouoque. 20
Viejo. Mas cautiuerio y mas duelos
cupieron a mis dos niños,
por crecer mis desconsuelos.
Conseruad a estos armiños
en limpieça, ¡o limpios cielos!, 25
y si veis que se endereça
de Mahoma la torpeza
a procurar su cayda,
quitadles antes la vida
que ellos pierdan su limpieça. 30
Entran dos o tres muchachos morillos, aunque se tomen
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 283
de la calle, los quales han de dezir no mas que
estas palabras:
Mor. ¡Rapaz christiano,
non rescatar, non fugir;
don Iuan (*) no venir, 5
aca morir,
perro, aca morir!
Sac. ¡O hijo de vna puta,
nieto de vn gran cornudo,
sobrino de vn bellaco, 10
hermano de vn gran traydor y
[sodomita! (*)
Otro. ¡Non rescatar, non fugir;
don Iuan no venir;
aca morir! 15
Sac. ¡Tu moriras, borracho,
bardaja (*) fementido;
quinola punto menos (*),
ançuelo de Mahoma, el hideputa!
Otro. ¡Aca morir! 20
Viejo. No mientes a Mahoma,
¡mal aya mi linaje!,
que nos quemarán viuos.
Sac. Dexeme, pese a mi, con estos galgos.
Otro. ¡Don Iuan no venir; 25
aca morir!
Viejo. Bien de aquesso se infiera
que si el venido huuiera,
vuestra maldita lengua
no tuuiera ocasion de dezir esto. 30
Mor. ¡Don Iuan no venir;
aca morir!
IORNADA SEGVNDA p. 284
Sac. Escuchadme, perritos;
venid, ¡tus, tus!, oydme,
que os quiero dar la causa
porque don Iuan no viene; estadme
[atentos. 5
Sin duda que en el cielo
deuia de auer gran guerra,
do el general faltaua,
y a don Iuan se lleuaron para serlo.
Dexadle que concluya, 10
y vereis cómo buelue,
y os pone como nueuos.
Viejo. ¡Gracioso disparate! Ya se han ydo.
Entra vn judio.
Viejo. ¿No es aqueste judio? 15
Sac. Su copete lo muestra,
sus infames chinelas,
su rostro de mezquino y de pobrete.
Trae el turco en la corona
vna guedeja sola 20
de peynados cabellos,
y el judio los trae sobre la frente;
el frances, tras la oreja;
y el español, azemila,
que es rendajo (*) de todos, 25
le trae, ¡valame Dios!, en todo el
[cuerpo.
¡Ola, judio! Escucha.
Iud. ¿Qué me quieres, christiano?
Sac. Que este barril te cargues, 30
y le lleues en casa de mi amo.
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 285
Iud. Es sabado, y no puedo
hazer alguna cosa
que sea de trabajo;
no ay pensar que lo lleue, aunque me
[mates. 5
Dexa venga mañana
que, aunque domingo sea,
te lleuaré dozientos.
Sac. Mañana huelgo yo, perro judio.
Cargaos, y no riñamos. 10
Iud. Aunque me mates, digo
que no quiero lleuallo.
Sac. ¡Viue Dios, perro, que os arranque el
[higado!
Iud. ¡Ay, ay, misero y triste! 15
Por el Dio bendito,
que si oy no fuera sabado,
que lo lleuara. ¡Buen christiano, basta!
Viejo. A compassion me mueue.
¡O gente afeminada, 20
infame y para poco!
Por esta vez te ruego que le dexes.
Sac. Por ti le dexo; vaya
el circunciso infame;
mas, si otra vez le encuentro, 25
ha de lleuar vn monte, si le lleuo.
Iud. Pies y manos te beso,
señor, y el Dio te pague
el bien que aqui me has hecho.
Vase el judio. 30
Viejo. La pena es esta de aquel gran pecado.
IORNADA SEGVNDA p. 286
Bien se cumple a la letra
la maldicion eterna
que os echó el ya venido,
que vuestro error tan vanamente espera.
Sac. ¡A Dios!, que ha mucho tiempo 5
que estoy contigo hablando,
y, aunque mi amo es noble,
temo no le auillane mi pereza.
Toma su barril, y vase.
Salen Iuanico y Francisco, que ansi se han de llamar 10
los hijos del viejo; vienen vestidos a la turquesca de
galanes; saldra con ellos la señora Catalina, vestida
de garçon, y vn christiano como cautiuo, Costança
y don Fernando de cautiuo, y Iulio de cautiuo, y
traen las tersas (*) y vestidos de los garçones, y 15
las guitarras y el rabel. Don Fernando ha de hazer
salida.
Viejo. ¿No son mis prendas aquestas?
¿Cómo vienen adornadas
de regozijo y de fiestas? 20
Prendas por mi bien halladas,
¿qué bizarrias son estas?
Harto costoso ropage
es este. ¿Qué se hizo el traje
que mostraua en mil semejas 25
que erades de Christo ouejas,
aunque de pobre linaje?
Iuan. Padre, no le pene el ver
que hemos vestido trocado,
que no se ha podido hazer 30
otra cosa; y, bien mirado,
de aquesto no ay que temer,
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 287
porque si nuestra intencion
está con firme aficion
puesta en Dios, caso es sabido
que no deshaze el vestido
lo que haze el coraçon. 5
Fran. Padre, ¿tiene, por ventura,
que darme de merendar?
Viejo. ¿Ay tan simple criatura?
Iuan. ¿Simple? Pues dexenlo estar,
que el mostrará su cordura. 10
Iul. Amigo, no nos detenga,
y, si gusta dello, venga
con nosotros.
Iuan. No, señor;
quedarse será mejor. 15
Fran. Padre mio, tome, tenga;
vna cruz que me han quitado
me ponga en este rosario.
Viejo. Yo os la pondre de buen grado,
deposito y relicario 20
de mi alma.
Iuan. Padre honrado,
dexenos yr, que tardamos.
[Amb.] Pues, amigos, ¿dónde vamos?
Ambrosio, que es la señora Catalina. 25
Iul. Aunque está de aqui vn buen rato,
al jardin de Agimorato.
D. Fer. Pues, ¡sus!, no nos detengamos.
Iul. Alli podremos a solas
dançar, cantar y tañer, 30
y hazer nuestras cabriolas:
IORNADA SEGVNDA p. 288
que el mar no suele tener
siempre alteradas sus olas.
Demos vado a la passion,
quanto mas, que es la intencion
del cadi que nos holguemos, 5
y que los viernes tomemos
honesta recreacion.
D. Fer. ¿Quién le dixo que tenia
yo buena voz?
Iul. No se, a fe; 10
algun cautiuo sería,
y el cadi me dixo: Ve,
y dile de parte mia
a Caurali que [me mande] (*)
a su christiano el mas grande, 15
de la buena voz. Yo fuy,
habléle, embióos aqui;
no se mas.
Iuan. No se desmande,
padre, en venirnos a ver, 20
que se enojará nuestramo,
y nos dara en qué entender.
Fran. (*) Padre, Francisco me llamo,
no Azan, Ali ni Ia[e]r;
christiano soy, y he de sello 25
aunque me pongan al cuello
dos garrotes y vn cuchillo.
Iuan. ¿Veis cómo sabe dezillo?
Pues mejor sabra hazello.
D. Fer. No passemos adelante, 30
que bien estamos aqui.
Iul. Sea ansi, y algo se cante.
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 289
Ambrosio, que le ha de hazer la señora Catalina.
Amb. ¿Qué dezis, que no os oi?
Iul. Que cantes, porque me encante.
D. Fer. ¿Es sordo?
Iul. Vn poco es teniente 5
de los oydos.
Amb. ¿No ay gente
que nos oyga? Bien dezis,
y pues que todos venis,
comencemos tristemente. 10
Aquel romance diremos,
Iulio, que tu compusiste,
pues de coro le sabemos,
y tiene aquel tono triste
con que alegrarnos solemos. 15
Cantan este romance:
--A las orillas del mar,
que con su lengua y sus aguas,
ya manso, ya ayrado, llega
del perro Argel las murallas, 20
con los ojos del desseo
estan mirando a su patria
quatro miseros cautiuos
que del trabajo descansan;
y al son del yr y boluer 25
de las olas en la playa,
con desmayados acentos
esto lloran y esto cantan:
¡Quán cara e[re]s de auer, o dulce
Tiene el cielo conjurado [España! 30
IORNADA SEGVNDA p. 290
con nuestra suerte contraria
nuestros cuerpos en cadenas,
y en gran peligro las almas.
¡O si abriessen ya los cielos
sus cerradas cataratas, 5
ya en vez de agua, aqui llouiessen
pez, resina, azufre y brasas!
¡O si se abriesse la tierra,
y escondiesse en sus entrañas
tanto Datan y Viron (*), 10
tanto bruxo y tanta maga!
¡Quán cara eres de auer, o dulce
[España!
Fran. Padre, hagales cantar
aquel cantar que mi madre 15
cantaua en nuestro lugar.
¿Qué dize? ¿No quiere, padre?
Viejo. ¿Cómo dezia el cantar?
Fran. Ando enamorado,
no dire de quién; 20
alla miran ojos
donde quieren bien.
Viejo. Bien al proposito fuera,
pues que los del alma miran
desde esta infame ribera 25
la patria por quien suspira[n],
que huye y no nos espera.
Iul. ¡Estremado es Francisquito!
Canta tu, Ambrosio, vn poquito
lo que sueles a tus solas, 30
que te escucharán las olas
del mar con gusto infinito.
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 291
Ambrosio cante solo:
[Amb.] Aunque pensays que me alegro,
conmigo traygo el dolor.
Aunque mi rostro semeja
que de mi alma se aleja 5
la pena, y libre la dexa,
sabed que es notorio error:
conmigo traygo el dolor.
Cumpleme dissimular
por acabar de acabar, 10
y porque el mal, con callar,
se haze mucho mayor.
Conmigo traygo el dolor.
Entran el cadi y Caurali.
Iuan. No mas, que viene el cadi. 15
Padre, no os halle aqui a vos.
D. Fer. Con el viene Caurali.
Viejo. ¡Queridas prendas, a Dios!
Cadi. Perro, ¿vos estays aqui?
¿No te he dicho yo, maluado, 20
que te quites del cuydado
del ver tus hijos?
Fran. ¿Por qué?
¿No es mi padre? ¡A buena fe,
que he de verle, mal su grado! 25
Iuan. Calla, Francisquito hermano,
que, en lo que dizes, incitas
en nuestro daño al tirano.
Fran. ¿Ver nuestro padre nos quitas?
Nunca tu eres buen christiano. 30
IORNADA SEGVNDA p. 292
Padre, lleueme consigo,
que me dize este enemigo
tantas de vellaquerias...
Cau. ¡Qué discretas niñerias!
Dezid qué esperays, amigo. 5
Vase el viejo.
Cadi. Perro, si otra vez dexais
que los hable aquel perron,
vos vereis lo que lleuais.
Iul. Pedazos del alma son. 10
Cadi. Perro, ¿qué me replicais?
Cau. Tente, que no dize nada.
Fran. ¡Valame Dios, qué alterada
está la mora garrida!
Iuan. ¡Calla, hermano, por tu vida! 15
Cau. ¡El tiene gracia estremada!
Cadi. ¿Veisle? Sabed que le adoro,
y que pienso prohijalle
despues que le buelua moro.
Fran. Pues sepa que he de burlalle 20
aunque me de montes de oro,
y aunque me de tres reales
justos, enteros, cabales,
y mas dos marauedis.
Cadi. Destas gracias, ¿qué dezis? 25
Cau. Que son sobrenaturales.
Cadi. Venios tras mi a la ciudad.
Cau. Yo quiero hablar con mi esclauo.
Cadi. Pues, ¡sus!, con Ala os quedad.
Cau. Con el vais. Ya estais al cabo 30
de mi gran necessidad (*).
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 293
Vase el cadi y todos, sino don Fernando [y Caurali].
D. Fer. Digo que yo la hablaré
en yendo a casa, y hare
por seruirte lo possible,
aunque mas dura o terrible 5
que vn aspid o vn monte esté.
Dame lugar para hablalla,
y dexame hazer, señor.
Cau. Si vienes a conquistalla,
lleuarás, qual vencedor, 10
el premio de la batalla.
D. Fer. Yo lo creo.
Cau. Dezir quiero
que, amen de mucho dinero,
te dare la libertad. 15
D. Fer. De tu liberalidad
aun mas mercedes espero.
Entranse.
Salen don Lope y Viuanco.
D. Lop. Veisnos aqui en libertad 20
por el mas estraño caso
que vio la cautiuidad.
Vib. ¿Pensais que esto ha sido acaso?
¡Misterio tiene, en verdad!
Dios, que quiere que esta mora 25
vaya a tierra do se adora
su nombre, mouio su intento
para ser el instrumento
del bien que a los tres mejora.
IORNADA SEGVNDA p. 294
D. Lop. Dixo en su postrer villete
que vn viernes quiça saldria
al campo por Vaualuete,
y que se descubriria
con cierta industria promete. 5
Tambien escriuio en el fin
que sepamos el jardin
de su padre Agimorato,
do a nuestra comedia y trato
se ha de dar felice fin. 10
Vib. Tres mil escudos han sido
los que en vezes nos ha dado.
D. Lop. En libertarnos se han ydo
los dos mil.
Vib. Mas se ha ganado 15
de lo que auemos perdido.
Y mas, si acaso se gana
esta alma, en obras christiana,
aunque en moro cuerpo mora.
¿Mas si fuesse esta la mora? 20
D. Lop. Si es ella, ¡a fe que es loçana!
Entran Zara y Alima, cubiertos los rostros con sus
almalafas blancas, y vienen con ellas (*), vestidas
como moras, Costança y la señora Catalina, que no
ha de hablar sino dos o tres vezes. 25
Mas ¿quál será de las dos?
Que las otras son cautiuas.
Hal. Con todo, yo se de vos
que si le hablais...
Cos. No viuas 30
sin esperança, por Dios;
que yo me ofrezco de hablalle,
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 295
de inclinalle y de forçalle
a que te (*) venga a adorar;
mas hasme de dar lugar
para que pueda tratalle.
Hal. Quanto quisieres, amiga, 5
tendras; por esso no quedes
de remediar mi fatiga.
Zah. Camina, Alima, si puedes.
Cos. A mas tu bondad me obliga.
Zah. Mira, Costança, y aduierte 10
si, de aquellos dos, por suerte,
es tu conocido alguno.
Cos. Yo no conozco ninguno.
Vib. Si es ella, es dichosa suerte,
porque parece en el brio 15
hermosa sobremanera.
Zah. Perritos son de buen brio.
¡O, quién hablarlos pudiera!
Hal. Como alli estuuiera el mio,
yo me llegara a hablallos. 20
Zah. Costança, buelue a mirallos,
y dime si echas de ver
que es noble su parecer.
Cat. ¿Para qué?
Zah. Para comprallos. 25
Cos. Este de la izquierda mano
me parece cauallero;
y aun el otro no es villano.
Zah. Verlos de mas cerca quiero.
Hal. ¡Que no esté aqui mi christiano! 30
Zah. Entrambos me satisfazen.
Vib. ¡Qué de represas me hazen!
IORNADA SEGVNDA p. 296
Lleguemonos hazia alla.
D. Lop. No, que ellas vienen aca.
Vib. Su brio y su vista aplazen.
Zah. ¡Ay, Ala! ¿Quién me picó?
Mira por aqui, Costança, 5
si es abispa. Amarga yo,
que parece que vna lança
por el cuello se me entró.
Sacude bien essa toca,
que casi me bueluo loca 10
en ver lo que veo. ¡Ay, triste!
¿Matastela? ¿No la viste?
Sacude mas; mira y toca.
¡Si está aqui!
Cos. Yo no veo nada. 15
Zah. ¡Llegado me ha al coraçon
esta no vista picada!
Cos. Del abispa el aguijon
es cosa muy enconada;
mas temo no fuesse araña. 20
Zah. Si fue araña, fue de España;
que las de Argel no hazen mal.
D. Lop. ¿Hase visto industria tal?
¿Ay tan discreta maraña?
Hal. Zara, no estes descompuesta; 25
torna a ponerte tu toca.
Zah. Aun el ayre me molesta.
Hal. Esta desgracia, aunque poca,
turbado nos ha la fiesta.
Vib. ¿Qué os parece? 30
D. Lop. Que parece
que la ventura me ofrece
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 297
quanto puedo dessear.
Vib. Boluiose el sol a eclipsar;
ya su luz desaparece.
Zah. ¿No sabras de aquel cautiuo,
Costança, si es español? 5
Cos. En esso gusto recibo.
D. Lop. Torna a descubrirte, ¡o sol!
en cuyas luzes auiuo
el ser, el entendimiento,
la ventura y el contento 10
que en tu possession se alcança.
Zah. Preguntaselo, Costança.
Hal. ¿Cómo estás?
Zah. Mejor me siento.
Cos. Gentilhombre, ¿sois de España? 15
D. Lop. Si, señora; y de vna tierra
donde no se cria araña
ponçoñosa, ni se encierra
fraude, embuste ni maraña,
sino vn limpio proceder, 20
y el cumplir y el prometer
es todo vna misma cosa.
Zah. Preguntale si es hermosa,
si es casado, su muger
Cos. ¿Sois casado? 25
D. Lop. No, señora;
pero serelo bien presto
con vna christiana mora.
Cos. ¿Cómo es esso?
D. Lop. ¿Cómo es esto? 30
Poco sabe quien lo ignora.
Mora en la incredulidad,
IORNADA SEGVNDA p. 298
y christiana en la bondad,
es la que ha de ser mi dueño.
Cos. Yo os entiendo como vn leño.
Zah. ¡Plega Ala digais verdad!
Hal. Preguntale si es esclauo, 5
o si es libre.
D. Lop. Ya os entiendo.
De ser cautiuo me alabo.
Zah. Quanto dize comprehendo,
y de todo estoy al cabo. 10
D. Lop. Presto pisaré de España,
con gusto y con gloria estraña,
las riberas, y mi fe
firme entonces mostraré.
Zah. Gracias a Ala y a vna caña. 15
Hal. Christianos, quedaos atras,
porque en la ciudad entramos.
Entranse las moras.
Vib. Obedecida serás.
D. Lop. En escuridad quedamos. 20
Sol bello, ¿cómo te vas?
De cautiuidad sacaste
el cuerpo que rescataste
con tu liberalidad;
pero mas con tu beldad 25
al alma yerros echaste.
En fe de lo que en ti he visto,
del desseo que te doma,
de adorarte no resisto,
no por prenda de Mahoma, 30
sino por prenda de Christo.
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 299
Yo te lleuaré a do seas
todo aquello que desseas,
aunque mil vidas me cueste.
Vib. Vamos, que el dolor es este;
no por ai, que rodeas. 5
Entranse.
Sale el sacristan con vna caçuela moxi (*),
y tras el el judio.
Iud. Christiano honrado, assi el Dio
te buelua a tu libre estado, 10
que me bueluas lo que es mio.
Sac. No quiero, judio honrado;
no quiero, honrado judio.
Iud. Oy es sabado, y no tengo
que comer, y me mantengo 15
de aquesso que guisé ayer.
Sac. Buelue a guisar de comer.
Iud. No, que a mi ley contrauengo.
Sac. Rescatame esta caçuela,
y en dartela no hare poco, 20
porque el olor me consuela.
Iud. No puedo en mucho ni en poco
contratar.
Sac. Pues lleuaréla.
Iud. No la lleues; ves aqui 25
lo que costo.
Sac. Sea ansi,
que a los dos es de prouecho.
¿Dó el dinero?
Iud. Aqui, en el pecho 30
lo tengo, ¡amargo de mi!
IORNADA SEGVNDA p. 300
Sac. Pues venga.
Iud. Sacalo tu,
que mi ley no me concede
el sacarlo.
Sac. ¡Bercebu 5
assi te lleue qual puede,
decendiente de Abacu!
Aqui tienes quinze reales
justos de plata y cauales.
Iud. No contrates tu conmigo; 10
conciertalo alla contigo.
Sac. Di, caçuela: ¿quánto vales?
Pareceme a mi que valgo
cinco reales, y no mas.
¡Mentis, a fe de hidalgo! 15
Iud. ¡Qué sobresaltos me das,
christiano!
Sac. Pues hable el galgo.
¿Qué, no quieres alargarte?
Mas quiero credito darte; 20
tomadla, y andad con Dios.
Iud. ¿Los diez?
Sac. Son por otras dos
caçuelas que pienso hurtarte.
Iud. ¿Y pagaste adelantado? 25
Sac. Y, aun si bien hago la cuenta,
creo que voy engañado.
Iud. ¿Que ay cielo que tal consienta?
Sac. ¿Que ay tan gustoso guisado?
No es carne de landrezillas, 30
ni de la que a las costillas
se pega el bayo que es trefe (*).
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 301
Iud. ¡Hazed, cielos, que me dexe
este ladron de cosillas!
Entrase el judio.
Sac. ¿De cosillas? ¡Viue Dios,
que os tengo de hurtar vn niño 5
antes de los meses dos;
y aun si las vñas aliño...,
Dios me entiende! ¡Vamonos!
Entrase.
Salen don Fernando y Costança. 10
D. Fer. Subi, qual digo, aquella peña, adonde
las fustas vi que ya a la mar se hazian.
Bozes comence a dar; mas no responde
ninguno, aunque muy bien todos me
[oian. 15
Eco, que en vn peñasco alli se esconde,
donde las olas su furor rompian,
teniendo compassion de mi tormento,
respuesta daua a mi postrero acento.
Las bozes reforce; hize las señas 20
que el braço y vn pañuelo me ofrecia;
Eco tornaua, y de las mismas peñas
los amargos acentos repetia.
Mas ¿qué remedio, amor, ay que no
[enseñas 25
para el dolor que causa tu agonia?
Vno se me enseñaste, de tal suerte,
que hallé la vida do busqué la muerte.
El coraçon, que su dolor dessagua
por los ojos en lagrimas corrientes, 30
IORNADA SEGVNDA p. 302
humor que haze en la amorosa fragua
que las asquas se muestren mas
[ardientes,
el cuerpo hizo que arrojasse al agua,
sin peligros mirar ni inconuenientes, 5
juzgando que alcançaua honrosa palma
si llegaua a juntarse con su alma.
Arrojando las armas, arrojéme
al mar, en amoroso fuego ardiendo,
y otro Leandro con mas luz tornéme, 10
pues yua aquella de tu luz siguiendo.
Cansauanse los braços, y esforceme,
por medio de la muerte y mar
[rompiendo,
porque vi que vna fusta a mi boluia, 15
por su interesse y por ventura mia.
Vn corbo hierro vn turco echó, y asiome
--inutil presa--, y con muy gran fatiga
al baxel enemigo al fin subiome,
y de mi historia no se mas que diga. 20
Entre los suyos Caurali contome;
su muger me persigue y mi enemiga(*);
el te persigue a ti. ¡Mira si es cuento
digno de admiracion y sentimiento!
Cos. Si tu a los ruegos de Halima 25
estás fuerte, qual espero,
yo me mostraré a la lima
de Caurali duro azero,
impenetrable y de estima.
Aunque será menester, 30
para que nos dexen ver,
aliuio de nuestro mal,
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 303
darles alguna señal
de amoroso proceder.
Rogote (*) a ti Caurali
que me hablasses, y Halima
me pidio que hablasse a ti. 5
D. Fer. Otra cosa me lastima
mas que su pena.
Cos. Y a mi.
D. Fer. Pues rompan estos abraços
sus designios en pedaços, 10
que, mientras esto se alcance,
no ay temer desuelo o tranze,
pues tengo al cielo en mis braços.
Entran Caurali y Halima, y venlos abraçados.
Aprieta, querida esposa, 15
que, en tanto que en este cielo
mi afligida alma reposa,
no ay mal que me de en el suelo
la fortuna rigurosa.
Cau. ¡O perro! ¿Tu con mi esclaua? 20
¿Cómo el cielo no te acaba?
Hal. ¡Perra! ¿Tu con mi cautiuo?
¿Cómo sin matarte viuo?
¡Esto es lo que yo esperaua,
perra! 25
Cau. ¡Perro!
Hal. ¡Perra!
Cau. ¡Perro!
Hal. Desta perra es la maldad;
que no nacio del el yerro. 30
Cau. Del nacio, y esto es verdad,
IORNADA SEGVNDA p. 304
y se bien que no me yerro.
¡Yo os sacaré el coraçon,
perro!
Hal. ¡Perra, esta traycion
me pagarás con la vida! 5
D. Fer. ¡O quán mal está entendida,
señores, nuestra intencion!
Aquel abraço que viste,
Costança a ti le embiaua.
Cau. ¿Qué dizes? 10
D. Fer. Lo que oyes, triste.
Cos. En tu nombre se fraguaua
el fauor que interrumpiste.
¡Colerica eres, a fe!
D. Fer. Esto entiende y esto cree. 15
Hal. ¿Qué dizes, amiga mia?
Cos. Si este se perdio, otro dia
otros quatro cobraré.
Cau. ¿Es lo que has dicho verdad?
D. Fer. ¿Pues a qué te he de mentir? 20
Cau. Ten cierta tu libertad.
Hal. Mas os pudiera reñir
este amor o liuiandad;
pero dexolo hasta ver
si proseguis en hazer 25
esto que he visto y no creo.
Cau. Halima, en mil cosas veo
que eres prudente muger,
y mas en esto; que pienso
que estos, qual nueuos christianos, 30
dieron a su gusto el censo:
que a cautiuos y paysanos
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 305
les da el verse gusto inmenso;
y como solos se hallaron,
sus penas comunicaron.
Hal. Y aun las agenas tambien.
Cau. Esto no me suena bien. 5
Cos. Entrambos adiuinaron.
Cau. ¿Por ventura sabe Halima
cosa desto?
Hal. ¿Por ventura
a Caurali le lastima 10
tu amor?
Cos. ¡Aquesso es locura!
D. Fer. Tal sospecha no te oprima,
que no ha caydo en la cuenta.
Cos. Señora, viue contenta 15
y sin sospecha en tu daño.
Cau. Facil se cae en vn engaño.
Cos. Y tarde se alça vna afrenta.
Cau. Haz quanto puedes y sabes.
Hal. No te descuydes en nada. 20
Cau. Bien es tu colera (*) acabes.
Hal. Tenla ya por acabada.
Entra, y dame aquellas llaues.
Entrase Halima y Costança.
Cau. Tu vente al zoco conmigo. 25
D. Fer. ¡Amor, puesto que te sigo
con el alma y con los passos,
tus enredos y tus passos
bendigo en parte y maldigo!
Entranse. 30
IORNADA SEGVNDA p. 306
Iuanico y Francisquito trompando con vn trompo.
Fran. Tu, que turbas mi quietud,
porque los sollozos rompo
que nacen de tu virtud,
¿has visto mas lindo trompo, 5
ansi Dios te de salud?
Iuan. Dexa de echar essos lazos,
que otros de mas embaraços
esperan nuestras gargantas.
Fran. ¿Pues desso, hermano, te espantas? 10
Yo los hare mil pedaços.
No pienses que he de ser moro,
por mas que aqueste inhumano
me prometa plata y oro,
que soy español christiano. 15
Iuan. Esso temo y esso lloro.
Fran. Como tengo pocos dias,
de mi valor desconfias.
Iuan. Ansi es.
Fran. Pues imagina 20
que tengo fuerça diuina
contra humanas tiranias.
No se yo quién me aconseja
con voz callada en el pecho,
que no la siento en la oreja, 25
y de morir satisfecho
y con gran gusto me dexa;
dizenme, y yo dello gusto,
que he de ser vn nueuo Iusto,
y tu otro nueuo Pastor. 30
Iuan. Hazlo ansi, diuino amor,
que con tu querer me ajusto.
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 307
Dexa aquesta niñeria
del trompo, ¡por vida mia!
y repassemos los dos
las oraciones de Dios.
Fran. Bastame el Aue Maria. 5
Iuan. ¿Y el Padre nuestro?
Fran. Tambien.
Iuan. ¿Y el Credo?
Fran. Sele de coro.
Iuan. ¿Y la Salue? 10
Fran. ¡Aunque me den
dos trompos no sere moro!
Iuan. ¡Qué niñeria!
Fran. Pues bien:
¿piensa que me estoy burlando? 15
Iuan. Estamos cosas tratando
como si fuessemos hombres,
¿y es bien que el trompo aqui nombres?
Fran. ¿[He de] (*) estar siempre llorando?
Mi fe, hermano, tened cuenta 20
con vos, y mirad no os hunda
de Mahoma la tormenta;
que yo encubro en esta funda
vn alma de Dios sedienta,
y ni el trompo, ni el cordel, 25
ni las fuentes que en Argel
y en sus contornos estan,
mi sed diuina hartarán,
ni se ha de hartar sino en el.
Y assi os digo, hermano mio, 30
que por ver mis niñerias
no penseys que estoy sin brio,
IORNADA SEGVNDA p. 308
porque en las entrañas mias
no ay lugar de Dios vazio.
Tened cuydado de vos,
y encomendaos bien a Dios
en la afrenta que amenaza; 5
si no, yo saldre a la plaça
a pelear por los dos.
Tengo yo el Aue Maria
clauada en el coraçon,
y es la estrella que me guia 10
en este mar de afliccion
al puerto del alegria.
Iuan. Dios en tu lengua se mira,
y por esso no me admira
el ver que hables tan alto. 15
Fran. No os turbará sobresalto
si en ella poneys la mira.
Iuan. ¡Ay de nosotros, que viene
el cadi con su porfia!
Mostrar ánimo conuiene. 20
Fran. Acude al Aue Maria;
verás qué fuerças que tiene.
Entra el cadi y el Carahoja, amo(ro) del desorejado.
Cadi. Pues, hijos, ¿en qué entendéis?
Iuan. En trompear, como veys, 25
mi hermano, señor, entiende.
Car. Es niño, y, en fin, atiende
a su edad.
Cadi. Y vos, ¿qué hazeys?
Iuan. Rezando estaua. 30
Cadi. ¿Por quién?
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 309
Iuan. Por mi, que soy pecador.
Cadi. Todo aquesso está muy bien.
¿Qué rezauades?
Iuan. Señor,
lo que se. 5
Fran. Respondio bien.
Rezaua el Aue Maria.
Trompa Francisco.
Cadi. Dexar el trompo podria
delante de mi, Bayran. 10
Fran. ¡Buen nombre puesto me han!
Car. Todo aquello es niñeria.
Cadi. Este rapaz me da pena.
Dexa, Bayran, la porfia,
que a gran daño te condena. 15
¿Qué dizes?
Fran. Aue Maria.
Cadi. ¿Qué respondes?
Fran. Gracia plena.
Car. Este mayor es maestro 20
del menor.
Iuan. Yo no le muestro:
que el, por si, habilidad tiene.
Fran. ¡O quán de molde que viene
dezir aqui el Padre nuestro! 25
Iuan. Pues faltan los de la tierra,
bien es acudir al cielo,
do nuestro Padre se encierra.
Fran. A su tiempo llamarélo.
Iuan. Ya se comiença la guerra. 30
Fran. Porque todo al justo quadre,
IORNADA SEGVNDA p. 310
lo postrero que mi madre
me enseñó quiero dezir,
que es bueno para el morir.
Cadi. ¿Qué has de dezir?
Fran. Creo en Dios Padre. 5
Cadi. ¡Por Ala, que a su ruyna
me dispongo!
Fran. ¿Ya os turbais?
Pues si es que aquesto os indina,
¿qué hara quando me oyays 10
dezir la Salue Regina?
Para vuestras confusiones,
todas las quatro oraciones
se, y se bien que son escudos
a tus alfanges agudos 15
y a tus torpes inuenciones.
Car. Con no mas de alçar el dedo
y dezir: Ila, ilala,
te librarás deste miedo.
Fran. En la cartilla no está 20
esso, que dezir no puedo.
Iuan. Ni quiero, has de añadir.
Fran. Ya yo lo yua a dezir.
Cadi. ¡Esto es cansarnos en valde!
Este a mi instancia lleuadle, 25
y estotro, que han de morir.
Arroja el trompo y desnudase.
Fran. Ea, vaya el trompo afuera,
y este vestido grosero,
que me buelue el alma fiera, 30
y es bien que vaya ligero
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 311
quien se atreue a esta carrera.
Ea, hermano; sed Pastor
con esfuerço y con valor,
que tras vos yra con gusto
vn pecadorzito Iusto 5
por la gracia del Señor.
Ea, tiranos ferozes;
mostrad vuestras manos listas,
y bien agudas las hozes,
para segar las aristas 10
destas gargantas y bozes:
que en esta estraña porfia,
adonde la tirania
toda su rabia conuoca,
no sacareys de mi boca 15
sino...
Iuan. ¿Qué?
Fran. Vn Aue Maria.
Car. Entremos, que ya el regalo
les hara mudar de intento 20
mas que el açote y el palo.
Cadi. Por cien mil señales siento
que va mi partido malo:
que el mayor es en estremo
callado y sagaz. ¡Blasfemo 25
sere del mismo Mahoma,
si estos rapazes no doma!
Fran. ¿No le temes?
Iuan. No le temo.
Fin del acto segundo. 30
IORNADA TERCERA p. 312
IORNADA TERCERA
Salen Guardian Baxi y otro moro.
Guar. Por diez escudos no dare mi parte.
Sentaos, y no dexeys entrar alguno,
si no pagan dos asperos (*) muy 5
[buenos.
Mor. La Pascua de Natal, como ellos llaman,
venticinco ducados se llegaron.
Guar. Los españoles, por su parte, hazen
vna braua comedia. 10
Mor. Son saetanes (*);
los mismos diablos son; son para todo.
Ya descuelgan christianos a su missa.
Entran Viuanco, don Fernando, don Lope, el sacristan,
el padre de los niños; trae don Fernando los 15
calçones del sacristan.
D. Fer. Veyslos aqui, que no me los he puesto;
antes Costança les echó vn remiendo
en parte do importaua, y de su mano.
Sac. De molde vienen para la comedia; 20
agora me los chanto (*). ¡Sus,
[entremos!
Guar. ¿Adónde vays, christiano?
Pad. Yo, a oyr missa.
Mor. Pues paga. 25
Pad. ¿Cómo paga? ¿Aqui se paga?
Guar. ¡Bien parece que es nueuo el padre
[viejo!
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 313
Mor. Dos asperos, o apartate, camina.
Pad. No los tengo, por Dios.
Mor. Pues ve y ahorcate.
D. Lop. Yo pagaré por el.
Mor. Esso en buen hora. 5
Sac. Fende, dexeme entrar, y este pañuelo,
que no ha media hora que hurté a vn
[judio,
tome por prenda, o deme lo que vale,
que lo dare no mas de por el costo, 10
o muy poquito mas.
Guar. Con otros quatro
quedas muy bien pagado.
Sac. Vengan, y entro.
[Mor.] Ea; acudid a entrar, que se haze tarde. 15
Con los del rey, yo apostaré que passen
de dos mil los que estan en el banasto.
Entremos a mirar desde la puerta
cómo dizen su missa, que imagino
que tienen grande musica y concierto. 20
Guar. Poneos tras el postigo, y vereys todo
quanto hazen los christianos en el
[patio,
porque es cosa de ver.
Mor. Ya los he visto. 25
Oy dizen que tornó a viuir su Christo.
Entranse.
Salen al teatro todos los christianos que aya, y Ossorio
entre ellos, y el sacristan, puestos los calçones
que le dio don Fernando. 30
Oss. Misterio es este no visto.
IORNADA TERCERA p. 314
Veynte religiosos son
los que oy la Resurrecion
han celebrado de Christo
con musica concertada,
la que llaman contrapunto. 5
Argel es, segun barrunto,
arca de Noe abreuiada:
aqui estan de todas suertes
oficios y habilidades,
disfraçadas calidades. 10
Vib. Y aun otra cosa, si aduiertes,
que es de mas admiracion,
y es que estos perros sin fe
nos dexen, como se ve,
guardar nuestra religion. 15
Que digamos nuestra missa
nos dexan, aunque en secreto.
Oss. Mas de vna vez, con aprieto
se ha celebrado y con prisa:
que vna vez, desde el altar, 20
al sacerdote sacaron
reuestido, y le lleuaron
por las calles del lugar
arrastrando; y la crueldad
fue tal que con el se vsó, 25
que en el camino acabó
la vida y la libertad.
Mas dexemonos de aquesto,
y a nuestra holgura atendamos,
pues que nos dan nuestros amos 30
oy lugar para hazer esto.
De nuestras Pasquas tenemos
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 315
los primeros dias por nuestros.
D. Lop. ¿Y qué? ¿Ay musicos?
Oss. Y diestros;
los del cadi llamaremos.
Vib. Aqui estan. 5
Oss. Y aquel que ayuda
al coloquio ya está aqui.
D. Fer. ¡Bien cantan los del cadi!
Oss. Antes que mas gente acuda,
el coloquio se comience, 10
que es del gran Lope de Rueda,
impresso por Timoneda (*),
que en vejez al tiempo vence.
No pude hallar otra cosa
que poder representar 15
mas breue, y se que ha de dar
gusto, por ser muy curiosa
su manera de dezir
en el pastoril lenguage.
Vib. ¿Ay pellicos? 20
Oss. De ropage
humilde, y voyme a vestir.
Vib. ¿Quién canta?
Oss. Aqui el sacristan,
que tiene donayre en todo. 25
Vib. ¿Ay loa?
Oss. ¡De ningun modo!
Entrase Osorio y el sacristan.
Vib. ¡O qué mendigos estan!
En fin, comedia cautiua, 30
pobre, hambrienta y desdichada,
IORNADA TERCERA p. 316
desnuda y atarantada.
D. Lop. La voluntad se reciba.
Entra Caurali.
Cau. Sentaos, no os alboroteys,
que vengo a ver vuestra fiesta. 5
D. Fer. Quisiera que fuera esta,
fe[n]de, qual la mereceys.
D. Lop. Aqui os podeys assentar,
que yo me quedaré en pie.
Cau. No, no; amigo, sientate, 10
que salen a començar.
D. Lop. Ya salen; sossiego y chite,
que cantan.
Vib. Mejor seria
que llorassen. 15
D. Fer. Este dia
lagrimas no las permite.
Canten lo que quisieren.
Vib. La musica ha sido herege;
si el coloquio assi sucede, 20
antes que la rueda ruede,
se rompa el timon y el exe.
En acabando la musica, dize el sacristan. Todo quanto
dize agora el sacristan, lo diga mirando al soslayo
a Caurali. 25
Sac. ¿Qué es esto? ¿Qué tierra es esta?
¿Qué siento? ¿Qué es lo que veo?
De requien es esta fiesta
para mi, pues vn desseo
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 317
mas que mortal me molesta.
¿Dónde se encendio este fuego,
que tiene, entre burla y juego,
el alma ceniza hecha?
De Mahoma es esta flecha, 5
de cuya fuerça reniego.
Como quando el sol assoma
por vna montana baxa,
y de subito nos toma,
y con su vista nos doma 10
nuestra vista y la relaxa;
como la piedra balaxa,
que no consiente carcoma:
tal es el tu rostro, Axa,
dura lança de Mahoma, 15
que las mis entrañas raxa.
Cau. ¿Es esto de la comedia,
o es bufon este christiano?
Sac. Si mi dolor no remedia
su bruñida y blanca mano, 20
todo acabará en tragedia.
¡[O] mora la mas hermosa,
mas discreta y mas graciosa
que la fama nos ofrece,
desde do el alua amanece 25
hasta donde el sol reposa!:
Dize esto mirando a Caurali.
Mahoma en su compañia
te tenga siglos sin quento.
Cau. ¿Este perro desuaria, 30
o entra aquesto en el cuento
IORNADA TERCERA p. 318
de la fiesta deste dia?
D. Fer. Calla, Tristan, y ten cuenta,
porque ya se representa
el coloquio.
Sac. Si hare; 5
pero no se si podre,
segun el diablo me tienta.
Sale Guillermo, pastor.
Gui. Si el recontento que trayo,
venido tan de rondon, 10
no me le abraça el çurron,
¿quáles nesgas pondre al sayo,
y qué ensanchas al jubon?
Sac. ¡Viue Dios, que se me abrasa
el higado, y sufro y callo! 15
Gui. Si es que esto adelante passa,
muy mejor será dexallo.
Sac. ¿Quién encendio aquesta brasa?
D. Lop. Tristan amigo, escuchad,
pues soys discreto, y callad, 20
que essa es grande impertinencia.
Sac. Callaré y tendre paciencia.
[Gui.] ¿Comienço?
D. Lop. Si, començad.
Gui. Si el recontento que trayo, 25
venido tan de rondon,
no me lo abraça el çurron,
¿quáles nesgas pondre al sayo,
o qué ensanchas al jubon?
Y si al contarlo estremeño, 30
con vn donayre risueño
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 319
ayer me miró Costança,
¿qué turba aurá ya o mudança
que no le passe por sueño?
Esparzios, las mis corderas,
por las dehessas y prados, 5
mordey sabrosos bocados,
no temays las venideras
noches de nubros ayrados;
antes os anday essentas,
brincando de recontentas. 10
No os aflixa el ser mordidas
de las lobas dessambridas (*),
tragantonas, mal contentas,
y, al dar de los bellocinos,
venid simpres, no ronzeras (*), 15
rumiando por las laderas,
a jornaleros vezinos,
o al corte de sus tixeras;
que el sin medida contento,
qual no abarca el pensamiento, 20
os librará de lesion,
si al dar del branco bellon,
barruntays el bien que siento.
Mas ¿quién es este cuytado
que assoma aca entellerido (*), 25
cabizbaxo, atordezido,
barba y cabello erizado,
desayrado y mal erguido?
Sac. ¿Quién ha de ser? Yo soy, cierto,
el triste y desuenturado, 30
viuo en vn instante y muerto,
de Mahoma enamorado (*).
IORNADA TERCERA p. 320
Cau. ¡Echadle fuera a este loco!
Sac. ¡Tu diuina boca inuoco,
Axa, de mil azahares,
boca de quitapesares,
a quien desde lexos toco! 5
Cau. ¡Dexadmele!
D. Fer. No, señor;
que quanto dize es donayre,
y es bufon el pecador.
Sac. ¡Dios de los vientos! ¿No ay ayre 10
para templar tanto ardor?
Gui. ¡Ya es mucha descortesia
y mucha bufoneria!
¡Echenle ya, y dexenos!
Sac. Yo me voy. ¡Quedate a Dios, 15
argelina gloria mia!
Gui. ¿Dónde quedé?
Vib. No se yo.
D. Lop. Mas ¿quién es este cuytado...,
fue el verso donde paró. 20
D. Fer. Los calçones han obrado.
Gui. ¿Bueluo a començar?
D. Fer. No, no;
no nos turben a deshora.
Prosigue el coloquio aora. 25
Vn moro dize desde arriba:
Mor. ¡Christianos, estad alerta;
cerrad del baño la puerta!
Gui. ¡Vengas, perrazo, en mal hora!
Mor. ¡Abrid aquesse christiano, 30
que va herido, y cerrad presto!
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 321
Cau. ¡Valame Ala! ¿Qué es aquesto?
Mor. ¡O santo Ala soberano!
Dos han muerto, y del rey son.
¡O crueldad jamas oyda!
A todos quitan la vida, 5
sin ninguna distincion.
Entra vn christiano herido, y otro sin herir.
D. Fer. Passad, hermano, adelante.
¿Quién os a herido?
Chr. Vn archi (*). 10
D. Fer. ¿La causa?
Chr. Ninguna di.
Vib. ¿Es la herida penetrante?
Chr. No se; con manera fue,
y será mortal, sin duda. 15
Chr. 2. Otra traygo yo mas cruda,
y en parte do no se ve.
Cau. ¿No diras qué es esto, Ali?
Mor. Grande armada han descubierto
por la mar. 20
D. Fer. ¿Y aquesso es cierto?
¿Vaste, fende Caurali?
Vase Caurali.
Mor. Y los genizaros matan,
si encuentran algun cautiuo, 25
o con furor duro esquiuo
malamente le maltratan;
y aquestas vozes que oys,
las dan judios de miedo.
Gui. ¡Todo el mundo se esté quedo! 30
Yo creo, Ali, que mentis,
IORNADA TERCERA p. 322
pues no ha mucho que en España
no auia ninguna nueua
de armada.
Mor. Pues esta prueua
os desmiente y desengaña: 5
que a fe que dizen que assoman
mas de trecientas galeras
con flamulas y vanderas,
y que el rumbo de Argel toman.
Gui. Quiza por encantamento 10
aquesta armada se ha hecho.
Entra el guardian Baxi.
Guar. ¡El coraçon en el pecho
no cabe, y de ira rebiento!
Oss. ¿Pues qué ay, fendi? 15
Guar. Yo me alisto
a contar la crueldad,
ygual de la necedad
mayor que jamas se ha visto.
Salio el sol esta mañana, 20
y sus rayos imprimieron
en las nuues tales formas,
que, aunque han mentido, las creo.
Vna armada figuraron
que venía a vela y remo 25
por el sesgo mar apriessa,
a tomar en Argel puerto.
Tan claramente descubren
los ojos que la estan viendo
de las fingidas galeras 30
las proas, popas y remos,
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 323
que ay quien afirme y quien jure
que del comitre y remero
vio el mandar y obedecer
hazerse todo en vn tiempo.
Tal ay que dize auer visto 5
a vuestro Profeta muerto
en la gauia de vna naue,
en vna vandera puesto.
Muestra tan al viuo el humo
su vano y escuro cuerpo, 10
y tan de cerca perciben
los oydos fuego y truenos,
que, por temor de las valas,
mas de quatro se pusieron
a abraçar la madre tierra: 15
tal fue el miedo que tuuieron.
Por estas formas que el sol
ha con sus rayos impresso
en las nuues, ha en nosotros
otras mil formado el miedo. 20
Pensamos que esse don Iuan,
cuyo valor fue el primero
que a la otomana braueza
tuuo a raya y puso freno,
venía a dar fin honroso 25
al desdichado comienço (*)
que su valeroso padre
començo en hado siniestro.
Los genizaros archies,
que estan siempre zaques hechos, 30
dieron en matar cautiuos,
por tener contrarios menos;
IORNADA TERCERA p. 324
y si acaso el sol tardara
de borrar sus embelecos,
no estauades bien seguros
quantos estays aqui dentro.
Veynte y mas son los heridos, 5
y mas de treynta los muertos.
Ya el sol deshizo la armada;
bolued a hazer vuestros juegos.
Oss. ¡Mal podremos proseguir
tan sangrientos passatiempos! 10
Chr. 2. Pues escuchad otra historia
mas sangrienta y de mas peso.
El cadi, como sabeys,
tiene en su poder a vn niño
de tiernos y pocos años, 15
el qual se llama Francisco.
Ha puesto toda (*) su industria,
su autoridad y juyzio,
mil promessas y amenazas,
mil contrapuestos partidos, 20
para que de bueno a bueno
esta prenda del bautismo
se dexe circuncidar
por su gusto y su aluedrio.
Su industria ha salido vana; 25
su juyzio no ha podido
imprimir humanas traças
en este pecho diuino.
Por esto, segun se entiende,
como afrentado y corrido, 30
su luciferina rabia
oy ha esfogado en Francisco.
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 325
Atado está a vna coluna,
hecho retrato de Christo,
de la cabeça a los pies
en su misma sangre tinto;
temome que aurá espirado, 5
porque tan cruel martirio,
mayores años y fuerças
no le huuieran resistido.
Pad. ¡Dulce mitad de mi alma,
ay de mis entrañas hijo, 10
detened la vida en tanto
que os va a ver este afligido!
¡En la calle de amargura,
perezosos pies, sed listos;
vere en su ser a Pilatos, 15
y en figura vere a Christo!
Entrase el padre.
[Chr.] 2. ¿Este es su padre, señores?
D. Fer. Su padre es este mezquino,
hidalgo y muy buen christiano, 20
y somos de vn pueblo mismo.
Acabense nuestras fiestas,
cessen nuestros regozijos,
que siempre en tragedia acaban
las comedias de cautiuos. 25
Entranse todos.
Salen Zara, Halima y Costança.
Hal. Tu padre me rogo, amiga,
que viniesse en vn momento
a componerte. 30
Zah. ¡Su intento
IORNADA TERCERA p. 326
todo el cielo le maldiga!
Hal. ¿Pues casaste con vn rey,
y muestraste dessabrida?
Y mas, que es cosa sabida
que es gentilhombre Muley. 5
Sin duda que estás prendada
en otra parte.
Zah. No ay prenda
que me halague ni me ofenda,
porque de amor no se nada. 10
Hal. Pues esta noche sabras,
en la escuela de tu esposo,
que es amor dulce y sabroso.
Zah. ¡Amargas nueuas me das!
Hal. ¡Qué melindrosa señora! 15
Zah. No es melindre, sino enfado:
que auia determinado
no casarme por aora,
hasta que el cielo me diesse
con otro compas mi suerte. 20
Hal. Calla, que reyna has de verte.
Zah. No aspiro a tanto interesse.
Con otro estado menor,
con mayor gusto estaria.
Hal. Yo juro por vida mia, 25
Zara, que teneys amor.
Aora bien: mostrad las perlas
que teneys, que quiero ver
quántos lazos podre hazer.
Zah. Alli dentro podras verlas. 30
Entrate, y dexame vn poco,
que quiero hablar con Costança.
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 327
Hal. ¡Vos gustareys de la dança
antes de mucho, y no poco!
Entrase Halima.
Cos. Dime, señora, qué es esto.
¿Tanto te enfada el casarte, 5
y con vn rey?
Zah. No ay contarte
tantas cosas y tan presto.
Cos. ¿De dónde el enfado mana
que muestras tan importuno? 10
Zah. Passito, no escuche alguno.
¡Soy christiana, soy christiana!
Cos. ¡Valame Santa Maria!
Zah. Essa Señora es aquella
que ha de ser mi luz y estrella 15
en el mar de mi agonia.
Cos. ¿Quién te enseñó nuestra ley?
Zah. No ay lugar en que lo diga.
Christiana soy; mira, amiga,
que me sirue el moro rey. 20
Di: ¿conoces, por ventura,
a vn cautiuo rescatado
que es cauallero y soldado?
Cos. ¿Cómo ha nombre?
Zah. Mal segura 25
estoy aquí y con temor
de algun desgraciado encuentro.
Cos. Pues entremonos adentro.
Zah. Sin duda será mejor.
Entranse. 30
IORNADA TERCERA p. 328
Salen el rey, el cadi, el guardian Baxi.
Cadi. ¡Estraño caso ha sido!
Rey. Y tan estraño,
que no se si jamas le ha visto el mundo.
Cadi. Ya se han visto en el ayre muchas vezes 5
formados esquadrones espantables
de fantasticas sombras, y encontrarse
con todo el artificio y maestria
que en la mitad de vna campaña rasa
se suelen enuestir los verdaderos; 10
las nuues han llouido sangre y malla,
y pedaços de alfanges y de escudos.
Rey. Essos llaman prodigios los christianos,
que suelen parecer algunas vezes;
pero que acaso, y sin misterio alguno, 15
del sol los rayos, que en las nuues
[topan,
ayan formado assi tan grande armada,
nunca lo oi jamas.
Guar. Yo assi lo digo; 20
pues a fe que te cuesta la burleta
mas de treinta christianos.
Rey. No haze al caso;
mas que passaran a cuchillo todos.
Cadi. Quitóme el sobresalto de las manos 25
el corbacho y la furia.
Rey. ¿Qué hazias?
Cadi. Açotaua a vn christiano.
Rey. ¿Por qué causa?
Cadi. Es de pequeña edad, y no es possible 30
que regalos, promessas ni amenazas
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 329
le puedan boluer moro.
Rey. ¿Es, por ventura,
el muchacho español del otro dia?
Cadi. Aqueste mismo es.
Rey. Pues no te canses, 5
que es español, y no podran tus mañas,
tus iras, tus castigos, tus promessas,
a hazerle torcer de su proposito.
¡Qué mal conoces la canalla terca,
porfiada, feroz, fiera, arrogante, 10
pertinaz, indomable y atreuida!
Antes que moro, le verás sin vida.
Entra vn moro asido de vn cautiuo.
Rey. ¿Qué ha hecho este christiano?
Mor. En este punto, 15
en vna estraña y nunca vista (*) barca,
casi vna legua al mar, en este punto
le acabé de coger.
Rey. ¿Pues de qué modo
era la barca estraña? 20
Mor. Era vna valsa
hecha de canalejas (*), sustentada
sobre grandes y muchas calabaças,
y el, puesto en medio en pie, de arbol
[seruia, 25
y sus braços de entena, en cuyas
[manos
seruia de vela vna camisa rota.
Rey. ¿Quándo entraste en la barca?
Chr. A media noche. 30
Rey. ¿Pues cómo en tanto tiempo no pudiste
IORNADA TERCERA p. 330
alexarte de tierra mas espacio?
Chr. Sultan, no me seruia de otra cosa
sino de no anegarme, y sólo yua
confiado en el cielo y en el viento,
que, próspero y furioso arrebatado, 5
la mal formada barca la aportasse
en qualquiera ribera de christianos:
que ningun remo o vela fuera parte
a hazerla tomar curso ligero.
Rey. ¡En fin, español eres! 10
Chr. No lo niego.
Rey. Pues desso que no niegas yo reniego.
Entra el sacristan con vn niño en las mantillas
fingido, y tras el el judio de la cazuela.
Rey. ¿Es aquesta otra barca? 15
Iud. Este christiano
me acaba de robar a este mi hijo.
Cadi. ¿Para qué quiere el niño?
Sac. ¿No está bueno?
Para que le rescaten, si no quieren 20
que le crie y enseñe el Padre nuestro.
¿Qué dezis vos, Raquel o Sedequias,
Fares, Sadoc, o Zabulon, o diablo?
Iud. Este español, señor, es la ruyna
de nuestra Iuderia: no ay en ella 25
cosa alguna segura de sus vñas.
Rey. Di: ¿no eres español?
Sac. ¿Ya no lo sabes?
Rey. ¿Quién es tu amo?
Sac. El dabaxi Morato. 30
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 331
Rey. Tocadle, por mi vida.
Cadi. Por la mia,
que tienes gran razon en lo que has
[dicho
de la canalla barbara española. 5
Entra otro moro con otro christiano muy roto
y llagadas las piernas.
Rey. ¿Quién es este?
Mor. Español que se ha huydo
tantas vezes por tierra, que, con esta, 10
son veynte y vna vez las de su fuga.
Rey. Si diessemos audiencia quatro dias,
serian de españoles todos quantos
se entrassen a quexar.
Cadi. ¡Estraño caso! 15
Rey. Papaz, bueluele el niño a este judio,
y no le hagan mal a este christiano,
que, pues a tal peligro entregó el cuerpo,
en grande cuyta deue estar su alma.
Y tu, ¿eres español? 20
Chr. Y de Valencia.
Rey. Bueluete, pues, a huyr, que, si te
[bueluen,
yo te pondre en vn palo.
Sac. Señor, haga 25
que este puto judio de, siquiera,
el jornal que he perdido por andarme
tras el para robarle este hideputa.
Cadi. Bien dize; desembolse quarenta
[asperos, 30
y delos al papaz, que los merece.
IORNADA TERCERA p. 332
Sac. ¿Oye, amigo judio?
Iud. Muy bien oygo;
mas no los tengo aqui.
Sac. Vamos a casa.
Cadi. Con españoles, esto y mas se passa. 5
Entranse todos.
El padre, solo.
[Pad.] ¿Si osaré entrar alla dentro?
¡O temor impertinente!
¡Vamos; que no teme encuentro 10
piedra que naturalmente
va presurosa a su centro!
Correse vna cortina; descubrese Francisquito atado a
vna coluna, en la forma que pueda mouer a mas
piedad. 15
Fran. ¿No me quieren desatar,
para que pueda, siquiera,
como es costumbre espirar?
Pad. No; que de aquessa manera
mas a Christo has de imitar. 20
Si vas caminando al cielo,
no has de sentarte en el suelo;
mas ligero vas ansi.
Fran. ¡O padre, lleguese a mi,
que el velle me da consuelo! 25
¡Ya la muerte elada y fria
a dexaros me prouoca
con su mortal agonia!
Pad. ¡Echa tu alma en mi boca,
para que ensarte la mia! 30
¡Ay, que espira!
Fran. ¡A Dios, que espiro!
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 333
Pad. ¡Dios, a quien tu intento aspira,
nos junte adonde yo aspiro!
¡Qué poco a poco respira!
¡Ya dio el vltimo suspiro!
¡Vete en paz, alma hermosa, 5
y al que te hizo dichosa,
pues ya le ves, pidele
que nos sustente en su fe
pura, santa, alegre, honrosa!
¡Quién supiesse el muladar 10
adonde te han de enterrar,
reliquia pequeña y santa,
para que pueda mi planta
con mis lagrimas regar!
Entrase. 15
Aqui ha de salir la boda desta manera: Halima con vn
velo delante del rostro, en lugar de Zara; lleuanla
en vnas andas en ombros, con musica y hachas
encendidas, guitarras y vozes y grande regozijo,
cantando los cantares que yo dare. Salen detras de 20
todos Viuanco y don Lope, y entre los moros de la
musica va Osorio, el cautiuo. Como acaban de
passar, pregunta don Lope a Osorio:
D. Lop. ¿Quién es esta nouia?
Oss. Zara, 25
la hija de Agimorato.
D. Lop. ¡No es possible!
Oss. ¡Cosa es clara!
Vib. Su rostro y el aparato
de la boda lo declara. 30
Oss. ¡Por Dios, señores, que es ella,
y que es la mora mas bella
IORNADA TERCERA p. 334
y rica de Berberia!
D. Lop. Por el velo que traya
no podimos conocella.
Oss. Muley Maluco es su esposo,
el que pretende ser rey 5
de Fez, moro muy famoso,
y en su secta y mala ley
es versado y muy curioso;
sabe la lengua turquesca,
la española y la tudesca, 10
italiana y francesa;
duerme en alto, come en mesa,
sentado a la christianesca;
sobre todo, es gran soldado,
liberal, sabio, compuesto, 15
de mil gracias adornado.
D. Lop. ¿Qué dizes, amigo, desto?
Vib. Que auemos bien negociado,
pues siendo vna caña vara,
y otro nueuo Moysen Zara 20
deste Egypto dissoluto,
passamos el mar enxuto
a gozar la patria cara.
Oss. Gasta en Pascuas el judio
su hazienda; en bodas el moro; 25
el christiano, a su aluedrio,
sigue en esto otro decoro,
de todo gusto vazio,
Zara, a la ventana.
porque en pleytos le da cabo. 30
Zah. ¡Ce, ola, christiano esclauo!
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 335
Oss. ¡A Dios, señores, que quiero
hasta el término postrero
ver esto!
D. Lop. Tu gusto alabo.
Zah. ¡Christiano o moro enemigo! 5
Vib. ¿Quién nos llama?
Zah. Quien merece
que le oyais.
D. Lop. ¡Por Dios, amigo,
que esta Zara me parece 10
en la voz!
Vib. Yo ansi lo digo.
Zah. Dezidme qué cosa es esta
deste regozijo y fiesta.
D. Lop. Con Zara, la desta casa, 15
Muley Maluco se casa.
Zah. Desuariada respuesta.
D. Lop. Y alli va sobre vnas andas
con musica y bozeria.
Mira si otra cosa mandas. 20
Zah. Ya veo, Lela Maria,
cómo en mis remedios andas.
D. Lop. ¿Eres Zara?
Zah. Zara soy.
Tu, ¿quién eres? 25
D. Lop. ¡Loco estoy!
Zah. ¿Qué dizes?
D. Lop. Que soy, señora,
vn tu esclauo que te adora.
Soy don Lope. 30
Zah. A abrirte voy.
Quitase de la ventana, y baxa a abrir.
IORNADA TERCERA p. 336
Vib. De misterio no carece
estar Zara aqui y alli.
D. Lop. Este bien su fe merece,
y el estar tan sola aqui
la admiracion en mi crece; 5
adonde ay tanto criado,
tal soledad se ha hallado;
todo es milagro y ventura.
Vib. El regozijo y holgura
de la boda lo ha causado. 10
Quien le haze parecer
en lugares diferentes,
muy mas que esto puede hazer,
por quitar inconuenientes
al bien que ha de suceder. 15
Sale Zara.
¿Vesla, don Lope, a do assoma?
Mira si es bien que a Mahoma
este tesoro quitemos.
D. Lop. ¡O estremo de los estremos 20
de amor, que las almas doma!
¡Salud de mi enfermedad,
arrimo de mi cayda,
de mi prision libertad,
de mi muerte alegre vida, 25
credito de mi verdad;
archiuo donde se encierra
toda la paz de mi guerra,
sol que alumbra mis sentidos,
luz que a miseros perdidos 30
los encamina a su tierra;
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 337
vesme aqui a tus pies postrado,
mas tu esclauo y mas rendido
que quando estaua aherrojado;
por ti ganado y perdido,
preso y libre en vn estado; 5
dame tus pies sobrehumanos
y tus alexandras manos,
donde mis labios se pongan!
Zah. No es bien que se descompongan
con moras labios christianos. 10
Por mil señales has visto
cómo yo toda soy tuya,
no por ti, sino por Christo,
y assi, en fe de que soy suya,
estas caricias resisto; 15
para otro tiempo las guarda,
que aora, que se acobarda
el alma con mil temores,
comedimientos y amores
mal los atiende y aguarda. 20
¿Quándo te partes a España,
y quándo piensas boluer
por quien queda y te acompaña?
¿Quándo fin has de poner
a tan gloriosa hazaña? 25
¿Quándo bolueran tus ojos
a ver los moros despojos,
que ser christianos dessean?
¿Quándo en verte haras que vean
fin mis temores y enojos? 30
D. Lop. Mañana me partire;
dentro de ocho dias, creo,
IORNADA TERCERA p. 338
señora, que boluere,
que a la cuenta del desseo
que han de ser siglos bien se.
En el jardin estaras
del tu padre, a do verás 5
mi fe y palabra cumplida,
si me costasse la vida
que con tu vista me das.
Y no te assalte el rezelo
que te he de faltar en esto, 10
pues no ha de querer el cielo
para caso tan honesto
negar su ayuda en el suelo.
Christiano y español soy,
y cauallero, y te doy 15
mi fe y palabra de nueuo
de hazer lo que en esto deuo.
Zah. Assaz satisfecha estoy;
pero, si me quieres bien,
porque quede mas segura, 20
jurame por Marien.
D. Lop. ¡Iuro por la Virgen pura,
y por su Hijo tambien,
de no oluidarte jamas,
y de hazer lo que verás 25
en mi gusto y tu prouecho!
Zah. ¡Grande juramento has hecho!
Basta; no me jures mas.
Vib. ¿Qué es lo que tu padre dize
desto de tu casamiento 30
con Muley Maluco?
Zah. Hize
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 339
esta noche vn sentimiento
con que la boda deshize.
Oy me mandó adereçar
para auerme de lleuar
esta noche a ser esposa; 5
vino, y hallóme llorosa;
fuesse sin quererme hablar,
y por toda la ciudad
se suena que me desposo
esta noche. 10
Vib. Assi es verdad.
D. Lop. ¡Este es caso milagroso!
No la apureis mas; callad.
Dame tus manos, señora,
hasta que llegue la hora 15
que con abraços las des.
Zah. No, sino dame tus pies,
que eres christiano, y yo mora.
Vete en paz, que yo, entretanto
que vas y buelues, hare 20
plegarias al cielo santo
con las vozes de mi fe
y lagrimas de mi llanto,
rogandole que tranquile
el mar, que viento asutile 25
próspero y largo en tus velas,
que te libre de cautelas,
que en su fe mi genio afile.
Y, a Dios, que no puedo mas,
y mañana yre al jardin, 30
donde te espero.
Vib. Verás
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deste principio buen fin.
Zah. ¿Qué, me dexas y te vas?
D. Lop. No puedo hazer otra cosa.
Zah. ¿Llegará la venturosa
hora de boluer a verte? 5
Vase Zara.
D. Lop. Si llegará, si la muerte
no es, qual suele, rigurosa.
No será el yrme cordura,
hasta ver el fin que tiene 10
aquesta boda en figura.
Vib. El misterio que contiene,
mi buen sucesso assegura.
Entranse.
Descubrese vn talamo donde ha de estar Halima, 15
cubierta el rostro con el velo; dançan la dança de la
morisca (*); aya hachas; estenlo mirando don Lope
y Viuanco, y; en acabando la dança, entran dos
moros.
Mor. 1. La fiesta cesse, y a su casa buelua 20
la bella Zara, que Muley lo ordena,
con prudencia admirable, desta suerte.
Mor. 2. ¿Pues no passa adelante el casamiento?
Mor. 1. Si passa; pero quiere que, entretanto
que el va a cobrar su reyno de Marruecos, 25
Zara se quede en casa de su padre
entera y sin tocar, que deste modo
quedará mas segura, y el espera
gozarla con sossiego alla en su reyno,
a cuya empresa aun bien no aurá salido 30
DE LOS BAÑOS DE ARGEL p. 341
el sol quando se parta; que esta priessa
le dan dos mil genizaros que lleua
en su campo, que ya sabes que marcha.
Mor. 2. Si esto pensaua hazer, ¿para qué quiso
que el passeo de Zara se hiziesse? 5
¿Qué dira el pueblo? Pensará, sin duda,
que no quiere casarse ya con ella.
Mor. 1. Diga lo que dixere, este es su gusto,
y no ay sino callar y obedecelle;
y mas, que Agimorato gusta dello. 10
[Mor.] 2. ¿Ha de boluer con pompa?
[Mor.] 1. ¡Ni por pienso!
[Mor.] 2. Vamos, pues, a boluella.
Vib. ¡O Dios inmenso!
Entranse todos, y cierrase la cortina del talamo; 15
quedan en el teatro don Lope y Viuanco.
¡Grandes son tus misterios! Ya seguro
puedes partir, pues ves quán facilmente
esta fantasma y sombra se ha
[deshecho. 20
D. Lop. Premissas son de nuestro buen sucesso.
Yo me voy a embarcar; tened cuydado
de acudir al lugar donde os he dicho
y de hazer nueuas señas cada noche
como passen seys dias, en los quales 25
pienso poder boluer como desseo;
y procurad con maña y con auiso,
sin descubrir jamas vuestro designio,
que el padre de aquel martyr se recoja
en el jardin con otro algun amigo; 30
que, si toca a Mallorca este nauio
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en que parto, bien será possible
que dentro de seys dias buelua a veros.
Vib. Partid con Dios, que yo hare de suerte
que mas de dos la libertad alcancen.
Las señas no se oluiden. Abraçadme, 5
y ánimo, y diligencia, y Dios os guie.
D. Lop. De nadie este secreto se confie.
Entranse.
Sale Osorio y el sacristan.
Oss. El cuento es mas gracioso 10
que por jamas se ha oydo:
que los judios mismos
de su misma hazienda os rescatassen.
Sac. Assi, como os lo cuento,
ha sucedido el caso: 15
ellos me han rescatado,
y dado libertad graciosamente.
Dizen que desta suerte
asseguran sus niños,
sus trastos y cazuelas, 20
y, finalmente, su hazienda toda.
Yo he dado mi palabra
de no hurtarles cosa
mientras me fuere a España,
y por Dios que no se si he de 25
[cumplirla.
Entra vn christiano.
Chr. La limosna ha llegado
a Bugia, christianos.
Oss. ¡Buenas nueuas son estas! 30
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¿Quién viene?
Chr. La Merced.
Oss. ¡Dios nos la haga!
¿Y quién la trae a cargo?
Chr. Dizenme que vn prudente 5
varon, y que se llama
fray Iorge de Oliuar (*).
Sac. ¡Venga en buen (*) hora!
Oss. Vn fray Rodrigo de Arce
ha estado aqui otras vezes, 10
y es dessa mesma orden,
de condicion real, de ánimo noble.
Sac. Por lo menos, me ahorro
reuerencias y ruegos,
gracias a Sedequias 15
y al rabi Netalim, que dio el dinero.
Si la esperança es buena,
la possession no es mala.
Muy bien está lo hecho;
venga quando quisiere la limosna. 20
¡O campanas de España!
¿Quándo entre aquestas manos
tendre vuestros badajos?
¿Quándo hare el tic y toc o el graue
[empino? 25
¿Quándo de los bodigos
que por los pobres muertos
ofrecen ricas viudas
vere mi arcaz colmado? ¿Quándo,
[quándo? 30
Chr. ¿Adónde vais agora?
Oss. Pidiole Agimorato
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al cadi que nos fuessemos
a su jardin por tres o quatro dias;
que con su hija Zara
y con la bella Halima,
de Caurali consorte, 5
piensa passar alli todo el verano.
Chr. Podra ser que algun dia
yo vaya a entretenerme
con vosotros vn rato.
Oss. Serás bien recebido. 10
Chr. ¡A Dios, amigos!
Vase.
Sac. Tambien, pues estoy libre,
yre yo, Osorio, a veros.
Oss. Pues lleua la guitarra, 15
y, si es possible, vente luego.
Sac. Harelo.
Entranse.
Salen Halima, Zara, Costança, y, al entrar, se le cae
a Zara vn rosario, que lo alça Halima. 20
Hal. ¿Cómo es esto, Zara amiga?
¿Cruz en tus cuentas?
Cos. M[i]as son.
Hal. Si aquesta no es deuocion,
no se qué piense o qué diga 25
Zah. ¿Qué cosa es cruz?
Hal. Este palo
que sobre estotro atrauiessa.
Zah. Pues bien: ¿qué señal es essa?
Hal. ¡No está el dissimulo malo! 30
DE LOS BAÑOS DE ARGEL