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               OBRAS COMPLETAS

                      DE

         MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA

                   ________


            COMEDIAS Y ENTREMESES

                   TOMO II


            Texto electrónico por
                Fred F. Jehle



      Copyright © 1916 Rodolfo Schevill
      Copyright © 1998 Fred F. Jehle &
          Purdue Research Foundation


OBRAS COMPLETAS DE MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA ________ COMEDIAS Y ENTREMESES TOMO II EDICIÓN PUBLICADA POR RODOLFO SCHEVILL Y ADOLFO BONILLA Profesor en la Profesor en la Universidad de Universidad de California (Berkeley). Madrid. MADRID IMPRENTA DE BERNARDO RODRÍGUEZ Calle del Barquillo, núm. 8. M. CM. XVI.
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p. 5 COMEDIA FAMOSA INTITVLADA EL RVFIAN DICHOSO Los que hablan en ella son los siguientes: Lugo, estudiante. Vn angel. 5 Lobillo y Ganchoso, La Comedia. rufianes. La Curiosidad. Alguazil. Fray Antonio. Dos corchetes. Fray Angel. Lagartija, muchacho. El prior. 10 Vna dama. Dos ciudadanos. Su marido. Doña Ana de Treuiño. El inquisidor Tello de Dos criados. Sandoval. Vn clerigo. Dos musicos. Luzifer. 15 Vn pastelero. Visiel, demonio. Antonia. El virrey de Mexico. Otra muger. El padre Cruz. Carrascosa, padre de Saquel (*), demonio. la mancebia. Tres almas de 20 Peralta y Gilberto, purgatorio. estudiantes. Salen Lugo, embaynando vna daga de ganchos (*), y el Lobillo y Ganchoso, rufianes. Lugo viene como
IORNADA PRIMERA p. 6 estudiante, con vna media sotana, vn broquel en la cinta y vna daga de ganchos, que no ha de traer espada. Lob. ¿Por qué fue la quistion? Lug. No fue por nada. 5 No se repita, si es que amigos somos. Gan. Quiso Lugo empinarse sobre [llombre (*), y, siendo rufo de primer tonsura, assentarse en la catreda de prima, 10 teniendo al lombre aqui por [espantajo. Lug. Mis sores, poco a poco. Yo soy moço y maço, y tengo higados y bofes (*) para dar en el trato de la hampa 15 quinao (*) (o) al mas pintado de su [escuela, en la qual no recibe el grado alguno de valeroso, por auer gran tiempo que cura en sus entradas y salidas, 20 sino por las hazañas que [ha]ya hecho. ¿No tienen ya sabido que ay cofrades de luz, y otros de sangre? (*) Lob. Aquesso pido. Gan. ¡Ola, so Lobo! Si es que pide queso, 25 pidalo en otra parte, que, en aquesta, no se da. Si no... Lob. ¡Basta, s(eñ)or Ganchoso! O logue luenga (*), y tengase por [dicho, 30 que entreuo toda flor y todo rumbo (*). Gan. ¿Pues nosotros nacimos en Guinea,
DEL RVFIAN DICHOSO p. 7 so Lobo? (*) Lob. No se nada. Gan. Pues aprendalo con aquesta lecion. Lug. ¡Fuera, Lobillo! 5 Gan. Entrambos sois ouejas fanfarronas (*), y gallinas mojadas, y conejos. Lob. ¡Menos lengua y mas manos, hideputa! Entran a esta sazon vn alguazil y dos corchetes (*); huyen Ganchoso y Lobillo; queda solo Lugo, 10 embaynando. Cor. ¡Tengase a la justicia! Lug. ¡Tente, picaro! ¿Cono[ce]sme? Cor. ¡So Lugo! 15 Lug. ¿Qué so Lugo? Alg. Bellacos, ¿no le asis? Cor. 2. Señor nuestro amo, ¿sabe lo que nos manda? ¿No conoce que es el señor Christoual el delinque? 20 Alg. ¡Que siempre le he de hallar en estas [danças! ¡Por Dios, que es cosa rezia! ¡No ay [paciencia que lo pueda lleuar! 25 Lug. Lleuelo en colera, que tanto monta. Alg. Aora yo se cierto que ha de romper el diablo sus çapatos alguna vez. 30 Lug. Mas que los rompa ciento;
IORNADA PRIMERA p. 8 que el los sabra comprar donde [quisiere. Alg. El señor Sandoual tiene la culpa. Cor. 2. Tello de Sandoual es su amo deste. Cor. 1. Y manda la ciudad, y no ay justicia 5 que le ose tocar por su respeto. Lug. El señor alguazil haga su oficio, y dexese de cuentos y preambulos. Alg. ¡Quán mejor pareciera el señor Lugo en su colegio que en la barbacana (*), 10 el libro en mano, y no el broquel en [cinta! Lug. Crea el so alguazil que no le quadra ni esquina (*) el predicar; dexe esse [oficio 15 a quien le toca, y vaya y pique (*) a [prisa. Alg. Sin picar nos yremos, y agradezcalo a su amo; que, a fe de hijodalgo, que yo se en qué parara este negocio. 20 Lug. En yrse y en quedarme. Cor. 1. Yo lo creo, porque es vn Barrauas este Christoual. Cor. 2. No ay gamo que le yguale en ligereza. Cor. 1. Mejor juega la blanca que la negra, 25 y en entrambas es aguila volante. Alg. Recogase, y procure no encontrarme, que será lo mas sano. Lug. Aunque sea enfermo, hará lo que fuere de mi gusto. 30 Alg. Venid vosotros. Entrase el alguazil.
DEL RVFIAN DICHOSO p. 9 Cor. 1. So Christoual (*), viue que no le conoci; si, juro cierto. Cor. 2. Señor Christoual, yo me recomendo; de mi no ay que temer; soy ciego y [mudo 5 para ver ni hablar cosa que toque a la minima suela del calcorro (*) que tapa y cubre la coluna y basa que sustentan la maquina ampesca. Lug. ¿Dónde cargaste, Calahorra? (*) 10 Cor. 2. No se; Dios con la noche me socorra. Entranse los dos corchetes. Lug. Que sólo me respeten por mi amo, y no por mi, no se esta marauilla; mas yo hare que salga de mi vn 15 [bramo (*) que passe de los muros de Seuilla. Cuelgue mi padre de su puerta el [ramo, despoje de su jugo a Mançanilla (*), 20 contentese en su humilde y baxo oficio, que yo sere famoso en mi exercicio. Entra a este instante Lagartija, muchacho. Lag. Señor Christoual, ¿qué es esto? ¿Has reñido, por ventura, 25 que tienes turbado el gesto? Lug. Ponele de sepultura el ánimo descompuesto. La de ganchos (*) saqué a luz, porque me hiziesse el buz (*) 30
IORNADA PRIMERA p. 10 vn brauo por mi respeto; mas huyóse de su aspecto como el diablo de la cruz. ¿Qué me quieres, Lagartija? Lag. La Salmerona y la Paua, 5 la Mendoça y la Librija, que es cada qual por si braua, gananciosa y buena hija, te suplican que esta tarde, alla quando el sol no arde, 10 y hiere en rayo sencillo (*), en el famoso Alamillo (*) hagas de tu vista alarde. Lug. ¿Ay regodeo? Lag. Ay merienda, 15 que las mas famosas cenas ante ella cogen la rienda: caçuelas de verengenas seran penultima ofrenda. Ay el conejo empanado, 20 por mil partes traspassado con saetas de tozino; blanco el pan, aloque el vino, y ay turron alicantado. Cada qual para esto roba 25 blancas vistosas y nueuas, vna y otra rica coba (*); dales limones las Cueuas (*), y naranjas el Alcoba (*). Darales en vn instante 30 el pescador arrogante mas que le ay del Norte al Sur,
DEL RVFIAN DICHOSO p. 11 el gordo y sabroso albur (*) y la anguilla resualante. El saualo viuo, viuo, colear en la caldera o saltar en fuego esquiuo, 5 verás en mejor manera que te lo pinto y descriuo. El pintado camaron, con el partido limon y bien molida pimienta, 10 verás cómo el gusto aumenta y le saca de haron (*). Lug. ¡Lagartija, bien lo pintas! Lag. Pues lleuan otras mil cosas de comer, varias, distintas, 15 que a voluntades golosas las haran poner en quintas. Lug. ¿Qué es (en) quintas? Lag. En diuision, lleuandose la aficion 20 aqui y alli y aculla: que la variedad hara no atinar con la razon. Lug. ¿Y quién va con ellas? Lag. ¿Quién? 25 El Patojo, y el Mochuelo, y el Tuerto del Almaden. Lug. Que ha de auer soplo rezelo. Lag. Ve tu, y se hara todo bien. Lug. Quiza por tu gusto yre: 30 que tienes vn no se qué de agudeza, que me encanta.
IORNADA PRIMERA p. 12 Lag. Mi boca pongo en la planta de tu valeroso pie. Lug. ¡Alça, rapaz lisongero, indigno del vil oficio que tienes! 5 Lag. Pues del espero salir presto a otro exercicio que muestre ser perulero. Lug. ¿Qué exercicio? Lag. Señor Lugo, 10 ser  exercicio de jugo, puesto que en el se trabaja, que es jugador de ventaja, y de las bolsas verdugo. ¿No has visto tu por ahi 15 mil con capas guarnecidas, volantes mas que vn nebli, que en dos baraxas bruñidas (*) encierran vn Potosi? Quál destos se finge manco 20 para dar vn toque franco al mas agudo, y me alegro de ver no vsar de su negro hasta que topen vn blanco (*). Lug. ¡Mucho sabes! ¿Qué papel 25 es el que traes en el pecho? Lag. ¿Descubreseme algo del? Todo el seso sin prouecho de Apolo se encierra en el. Es vn romance jacaro, 30 que le ygualo y le comparo al mejor que se ha compuesto;
DEL RVFIAN DICHOSO p. 13 echa de la ampa el resto en estilo xaco (*) y raro. Tiene vocablos modernos, de tal manera, que encantan; vnos brauos, y otros tiernos; 5 ya a los cielos se leuantan, ya baxan a los infiernos. Lug. Dile, pues. Lag. Sele de coro: que ninguna cosa ignoro 10 de aquesta que a luz se saque. Lug. ¿Y de qué trata? Lag. De vn xaque que se tomó con vn toro. Lug. Vaya, Lagartija. 15 Lag. Vaya, y todo el mundo esté atento a mirar cómo se ensaya a passar mi entendimiento del que mas sube la raya. 20 “Año de mil y quinientos y treinta y quatro corria, a veinte y cinco de Mayo, martes, aziago dia, sucedio vn caso notable 25 en la ciudad de Seuilla, digno que ciegos le canten y que poetas le escriuan. Del gran corral de los Olmos (*), do está la xacarandina (*), 30 sale Reguilete, el xaque, vestido a las marauillas.
IORNADA PRIMERA p. 14 No va la buelta del Cayro, del Catay ni de la China, ni de Flandes ni Alemania, ni menos de Lombardia; va la buelta de la plaça 5 de San Francisco bendita (*), que corren toros en ella por santa Iusta y Rufina, y, apenas entró en la plaça, quando se lleua la vista 10 tras si de todos los ojos, que su buen donayre miran. Salio en esto vn toro hosco, ¡valasme, Santa Maria!, y, arremetiendo con el, 15 dio con el patas arriba. Dexóle muerto y mohino, bañado en su sangre misma; y aqui da fin el romance, porque llegó el de su vida.” 20 Lug. ¿Y este es el romance brauo que dezias? Lag. Su llaneza y su buen dezir alabo; y mas, que muestra agudeza 25 en llegar tan presto al cabo. Lug. ¿Quién le compuso? Lag. Tristan, que gouierna en San Roman la bendita sacristia, 30 que excede en la poesia a Garci Laso y Boscan.
DEL RVFIAN DICHOSO p. 15 Entra a este instante vna dama, con el manto hasta la mitad del rostro. Dam. Vna palabra, galan. Lug. Ve con Dios, y quiça yre, si estás cierto que alla van. 5 Lag. Digo que van; yo lo se, y se que te aguardarán. Entrase Lagartija. Dam. Arrastrada de vn desseo sin prouecho resistido, 10 a hurto de mi marido, delante de vos me veo. Lo que este manto os encubre mirad, y despues vereis Mirala por debaxo del manto. 15 si es razon que remedieis lo que la lengua os descubre. ¿Conoceisme? Lug. Demasiado. Dam. En esso vereis la fuerça 20 que me incita y aun me fuerça a ponerme en este estado; mas, porque no esteis en calma pensando a qué es mi venida, digo que a daros mi vida 25 con la voluntad del alma. Vuestra rara valentia y vuestro despejo han hecho tanta impression en mi pecho, que pienso en vos noche y dia. 30
IORNADA PRIMERA p. 16 Quitame este pensamiento pensar en mi calidad, y al gusto la voluntad da libre consentimiento; y assi, sin guardar decoro 5 a quien soy en ningun modo, aure de dezirlo todo: sabed, Lugo, que os adoro. No fea, y muy rica soy; sabre dar, sabre querer, 10 y esto lo echareys de ver por este trance en que estoy: que la muger ya rendida, aunque es toda mezquindad, muestra liberalidad 15 con el dueño de su vida. En la tuya o en mi casa, de mi y de mi hazienda puedes prometerte, no mercedes, sino seruicios sin tassa; 20 y, pues miedo no te alcança, no te le de mi marido, que el engaño siempre ha sido parcial de la confiança. No llegan de los rezelos, 25 porque los tiene discretos, a hazer los tristes efectos que suelen hazer los zelos; y porque nunca ocasion de tenerlos yo le he dado, 30 le juzgo por engañado a nuestra satisfacion.
DEL RVFIAN DICHOSO p. 17 ¿Para qué arrugas la frente y alças las cejas? ¿Qué es esto? Lug. En admiracion me ha puesto tu desseo impertinente. Pudieras, ya que querias 5 satisfazer tu mal gusto, buscar vn sugeto al justo de tus grandes bizarrias; pudieras, como entre peras, escoger en la ciudad 10 quien diera a tu voluntad satisfacion con mas veras; y assi tuuiera(s) disculpa con la alteza del empleo tu mal nacido desseo, 15 que en mi baxeza te culpa. Yo soy vn pobre criado de vn inquisidor, qual sabes, de caudal, que está sin llaues, entre libros abreuiado; 20 viuo a lo de Dios es Christo (*), sin estrechar el desseo, y siempre traygo el valdeo (*) como sacabuche (*) listo; ocupome en baxas cosas, 25 y en todas soy tan terrible, que el acudir no es possible a las que son amorosas; a lo menos a las altas, como en las que en ti señalas: 30 que son de cueruo mis alas. Dam. No te pintes con mas faltas,
IORNADA PRIMERA p. 18 porque en mi imaginacion te tiene amor retratado del modo que tu has contado, pero con mas perfeccion. No pido hagas quimeras 5 de ti mismo; sólo pido, desseo bien comedido, que, pues te quiero, me quieras. Pero ¡ay de mi, desdichada! ¡Mi marido! ¿Qué hare? 10 Tiemblo y temo, aunque bien se que vengo bien disfrazada. Entra su marido. Lug. Sossegaos, no os desuieys, que no os ha de descubrir. 15 Dam. Aunque me quisiera yr, no puedo mouer los pies. Mar. Señor Lugo, ¿qué ay de nueuo? Lug. Cierta cosa que contaros, que me obligaua a buscaros. 20 Dam. Yrme quiero, y no me atreuo. Mar. Aqui me teneys; mirad lo que teneys que dezirme. Dam. Harto mejor fuera yrme. Lug. Llegaos aqui, y escuchad. 25 La hermosura que dar quiso el cielo a vuestra muger, con que la vino a hazer en la tierra vn parayso, ha encendido de manera 30 de vn mancebo el coraçon,
DEL RVFIAN DICHOSO p. 19 que le tiene hecho carbon de la amorosa hoguera. Es rico y es poderoso, y atreuido de tal modo, que atropella y rompe todo 5 lo que es mas dificultoso. No quiere vsar de los medios de ofrecer ni de rogar, porque, en su mal, quiere vsar de otros mas breues remedios. 10 Dize que la honestidad de vuestra consorte es tanta, que le admira y que le espanta tanto como la beldad. Por jamas le ha descubierto 15 su lasciuo pensamiento: que queda su atreuimiento, ante su recato, muerto. Mar. ¿Es hombre que entra en mi casa? Lug. Rondala, mas no entra en ella. 20 Mar. Quien casa con muger bella, de su honra se descasa, si no lo remedia el cielo. Dam. ¿Qué es lo que tratan los dos? ¿Si es de mi? ¡Valgame Dios, 25 de quántos males rezelo! Lug. Digo, en fin, que es tal el fuego que a este amante abrasa y fuerça, que quiere vsar de la fuerça en cambio y lugar del ruego. 30 Robar quiere a vuestra esposa, ayudado de otra gente
IORNADA PRIMERA p. 20 como yo, desta valiente, atreuida y licenciosa. Hame dado cuenta dello, casi como a principal desta canalla mortal, 5 que en hazer mal echa el sello. Yo, aunque soy moço arriscado, de los de campo traues, ni mato por interes, ni de ruyndades me agrado. 10 De ayudalle he prometido, con intento de auisaros: que es facil el repararos, estando assi preuenido. Mar. ¿Soy hombre yo de amenazas? 15 Tengo valor, ciño espada. Lug. No ay valor que pueda nada contra las traydoras trazas. Mar. En fin, ¿mi consorte ignora todo este quento? 20 Lug. Assi ella os ofende, como aquella cubierta y buena señora. Por el cielo santo os juro que no sabe nada desto. 25 Mar. De ausentarla estoy dispuesto. Lug. Esso es lo que yo procuro. Mar. Yo la pondre donde el viento apenas pueda tocalla. Lug. En el recato se halla 30 buen fin del dudoso intento. Retiradla, que la ausencia
DEL RVFIAN DICHOSO p. 21 haze, passando los dias, boluer las entrañas frias que abrasaua la presencia; y nunca en la poca edad tiene firme assiento amor, 5 y siempre el moço amador huye la dificultad. Mar. El auiso os agradezco, señor Lugo, y algun dia sabreys de mi cortesia 10 si vuestra amistad merezco. El nombre saber quisiera desse galan que me acosa. Lug. Esso es pedirme vna cosa que de quien soy no se espera. 15 Basta que vays auisado de lo que mas os conuiene, y este negocio no tiene mas de lo que os he contado. Vuestra consorte, inocente 20 está de todo este hecho; vos, con esto satisfecho, hazed como hombre prudente. Mar. Casa fuerte y heredad tengo en no pequeña aldea, 25 y llaues, que haran que sea grande la dificultad que se oponga al mal intento desse atreuido mancebo. Quedaos, que en el alma lleuo 30 mas de vn vario pensamiento. Vase el marido.
IORNADA PRIMERA p. 22 Dam. Entre los dientes ya estaua el alma para dexarme; quise, y no pude mudarme, aunque mas lo procuraua. ¡Mucho esfuerço ha menester 5 quien, con traydora conciencia, no se alborota en presencia de aquel que quiere ofender! Lug. Y mas si la ofensa es hecha de la muger al marido. 10 Dam. El nublado ya se ha ydo; hazme agora satisfecha, contandome qué querias a mi esclauo y mi señor. Lug. Hanme hecho corredor 15 de no se qué mercancias. Dixele, si las queria, que fuessemos luego a vellas. Dam. ¿De qué calidad son ellas? Lug. De la de mayor quantia; 20 que le importa, estoy pensando, comprallas, honor y hazienda. Dam. ¿Cómo hare yo que el entienda essa importancia? Lug. Callando. 25 Calla y vete, y assi haras muy segura su ganancia. Dam. ¿Pues qué traza de importancia en lo de gozarnos das? Lug. Ninguna que sea de gusto; 30 por oy, a lo menos. Dam. ¿Pues
DEL RVFIAN DICHOSO p. 23 quándo la daras, si es que gustas de lo que gusto? Lug. Yo hare por verme contigo. Vete en paz. Dam. Con ella queda, 5 y el amor contigo pueda todo aquello que conmigo. [Vase.] Lug. Como de rayo del cielo, como en el mar de tormenta, como de improuiso afrenta, 10 y terremoto del suelo; como de fiera indignada, del vulgo insolente y libre, pedire a Dios que me libre de muger determinada. 15 Entrase Lugo. Sale el licenciado Tello de Sandoual, amo de Christoual de Lugo, y el alguazil que salio primero. Tello. ¿Passan de mocedades? Alg. Es de modo 20 que, si no se remedia, a buen seguro que ha de escandalizar [al] pueblo todo. Como christiano, a vuessa merced juro que piensa y haze tales trauesuras, que nadie del se tiene por seguro. 25 Tello. ¿Es ladron? Alg. No, por cierto. Tello. ¿Quita a escuras las capas en poblado? Alg. No, tampoco. 30
IORNADA PRIMERA p. 24 Tello. ¿Qué haze, pues? Alg. Otras cien mil diabluras. Esto de valenton le buelue loco: aqui riñe, alli hiere, alli se arroja, y es en el trato ayrado el rey y el coco: 5 con vna daga que le sirue de hoja, y vn broquel que pendiente tray al lado, sale con lo que quiere o se le antoja. Es de toda la hampa respetado, auerigua pendencias y las haze, 10 estafa, y es señor de lo guisado (*); entre rufos, el haze y el deshaze, el corral de los Olmos le da parias, y en el dar cantaletas (*) se complaze. Por tres heridas de personas varias, 15 tres mandamientos traygo y no executo, y otros dos tiene el alguazil Pedro Arias. Muchas vezes he estado resoluto de auenturallo todo y de prendelle, o ya a la clara, o ya con modo astuto; 20 pero, viendo que da en fauorecelle tanto vuessa merced, aun no me atreuo a miralle, tocalle ni ofendelle. Tello. Esta deuda conozco que la deuo, y la pagaré algun dia, 25 y procuraré que Lugo vse de mas cortesia, o le sere yo verdugo, por vida del alma mia. Mas lo mejor es quitalle 30 de aquesta tierra, y lleualle a Mexico, donde voy,
DEL RVFIAN DICHOSO p. 25 no obstante que puesto estoy en reñille y castigalle. Vuessa merced en buen hora vaya, que yo le agradezco el auiso, y desde agora 5 todo por suyo me ofrezco. Alg. Ya adiuino su mejora sacandole de Seuilla, que es tierra do la semilla holgazana se leuanta 10 sobre qualquiera otra planta que por virtud marauilla. Entrase el alguazil. Tello. ¡Que aqueste moço me engañe, y que tan a suelta rienda 15 a mi honor y su alma dañe! Pues yo hare, si no se enmienda, que de mi fauor se estrañe: que, viendose sin ayuda, será possible que acuda 20 a la enmienda de su error: que a la sombra del fauor crecen los vicios, sin duda. Entrase Tello. Salen dos musicos con guitarras, y Christoual con su 25 broquel y daga de ganchos. Lug. Toquen, que esta es la casa, y al seguro, que presto llegue el bramo a los oydos de la ninfa, que he dicho, xerezana, cuya vida y milagros en mi lengua 30
IORNADA PRIMERA p. 26 viene cifrada en verso correntio (*). A la xacara toquen, pues comienço. Mus. 1. ¿Quieres que le rompamos las ventanas antes de començar, porque esté atenta? Lug. Acabada la musica, andaremos 5 aquestas estaciones. Vaya agora el guitarresco son y el aquelindo (*). Tocan. “Escucha, la que veniste de la xerezana tierra 10 a hazer a Seuilla guerra en cueros, como valiente; la que llama su pariente al gran Miramamolin; la que se precia de ruyn, 15 como otras de generosas; la que tiene quatro cosas, y aun quatro mil, que son malas; la que passea sin alas los ayres en noche escura; 20 la que tiene a gran ventura ser amiga de vn lacayo; la que tiene vn papagayo (*) que siempre la llama puta; la que en vieja y en astuta 25 da quinao a Celestina; la que, como golondrina, muda tierras y sazones; la que a pares, y aun a nones, ha ganado lo que tiene; 30 la que no se desauiene
DEL RVFIAN DICHOSO p. 27 por poco que se le de; la que su palabra y fe que diesse, jamas guardó; la que en darse a si excedio a las godeñas (*) mas francas; 5 la que echa por cinco blanca[s] las habas y el cedazillo.” Assomase a la ventana vno medio desnudo, con vn paño de tocar (*) y vn candil. Vno. ¿Estan en si, señores? ¿No dan cata 10 que no los oye nadie en esta casa? Mus. 1. ¿Cómo assi, tajamoco? (*) Vno. Porque el dueño ha que está ya a la sombra quatro [dias. 15 Mus. 2. Conualeciente, di: ¿cómo a la sombra? Vno. En la carcel; ¿no entreuan? (*) Lug. ¿En la carcel? ¿Pues por qué la lleuaron? Vno. Por amiga 20 de aquel Pierres Papin, el de los [naypes (*). Mus. 1. ¿Aquel frances giboso? Vno. Aquesse mismo, que en la cal de la Sierpe tiene tienda. 25 Lug. ¡Entrate, bodegon almidonado! Mus. 2. ¡Zabullete, fantasma antojadiza! Mus. 1. ¡Escondete, podenco quartanario! Vno. Entrome, ladronzitos en quadrilla; zabullome, cernicalos rateros; 30 escondome, corchetes a lo Caco.
IORNADA PRIMERA p. 28 Lug. ¡Viue Dios, que es de humor el [hideputa! Vno. No tire nadie; esten las manos quedas, y anden las lenguas. Mus. 1. ¿Quién te tira, suzio? 5 Vno. ¿Ay mas? ¡Si no me abaxo, quál me [paran! ¡Mancebitos, a Dios! Que no soy pera, que me han de derribar a terronazos. Entrase. 10 Lug. ¿Han visto los melindres del bellaco? No le tiran, y quexase. Mus. 2. (Este) es vn sastre remendon muy donoso. Mus. 1. ¿Qué haremos? 15 Lug. Vamos a dar assalto al pastelero que está aqui cerca. Mus. 2. Vamos, que ya es hora que esté haziendo pasteles; que este [ciego 20 que viene aqui nos da a entender quán [cerca Entra vn ciego. viene ya el dia. Ciego. No he madrugado mucho, 25 pues que ya suena gente por la calle. Oy quiero començar por este sastre. Lug. ¡Ola, ciego, buen hombre! Ciego. ¿Quién me llama? Lug. Tomad aqueste real, y diez y siete 30
DEL RVFIAN DICHOSO p. 29 oraciones dezid, vna tras otra, por las almas que estan en purgatorio. Ciego. Que me plaze, señor, y hare mis fuerças por dezirlas deuota y claramente. Lug. No me las engullays, ni me echeys sisa 5 en ellas. Ciego. No, señor; ni por semejas. A las Gradas (*) me voy, y alli, [sentado, las dire poco a poco. 10 Lug. ¡Dios os guie! Vase el ciego. Mus. 1. ¿Quedate para vino, Lugo amigo? Lug. Ni aun vn solo cornado. Mus. 1. ¡Viue Roque, 15 que tienes condicion extraordinaria! Muchas vezes te he visto dar limosna al tiempo que la lengua se nos pega al paladar, y sin dexar siquiera para comprar vn poluo de Caçalla (*). 20 Lug. Las ánimas me lleuan quanto tengo; mas yo tengo esperança que algun dia lo tienen de boluer ciento por vno. Mus. 2. ¡A la larga lo tomas! Lug. Y a lo corto; 25 que al bien hazer jamas le falta premio. Suena dentro como que hazen pasteles, y canta vno dentro lo siguiente: “¡Afuera, consejos vanos, que despertays mi dolor! 30
IORNADA PRIMERA p. 30 No me toquen vuestras manos; que, en los consejos de amor, los que matan son los sanos.” Mus. 1. ¡Ola! Cantando está el pastelerazo, y, por lo menos, los consejos vanos. 5 ¿Tienes pasteles, cangilon (*) con tetas? Past. ¡Musico de mohatra sincopado! (*) Lug. Pastelero de riego, ¿no respondes? Past. Pasteles tengo, mancebitos hampos; mas no son para ellos, corchapines (*). 10 Lug. ¡Abre, socarra, y danos de tu obra! Past. ¡No quiero, socarrones! ¡A otra puerta, que no se abre aquesta por agora! Lug. ¡Por Dios, que a puntapies la haga leña si acaso no nos abres, buenos vinos! 15 Past. ¡Por Dios, que no he de abrir, malos [vinagres! Lug. ¡Agora lo veredes!, dixo Agraxes. Mus. 1. ¡Passo, no la derribes! ¡Lugo, tente! Da de cozes a la puerta; sale el pastelero y sus 20 sequazes con palas y barrederos y assadores. Past. ¡Vellacos, no ay aqui Agraxes que [valgan; que, si tocan historias, tocaremos palas y chuzos! 25 Mus. 2. ¡(En)cierrate, capacho! Lug. ¿Quieres que te derribe aquessas [muelas, remero de Caron el chamuscado? Past. ¡Cuerpo de mi! ¿Es Christoual el de 30 [Tello?
DEL RVFIAN DICHOSO p. 31 Mus. 1. El es. ¿Por qué lo dizes, [zangomango? (*) Past. Digolo porque yo le soy amigo y muy su seruidor, y para quatro o para seys pasteles, no tenia 5 para qué romper puertas ni ventanas, ni darme cantaletas ni matracas. Entre Christoual, sus amigos entren, y allanese la tienda por el suelo. Lug. ¡Viue Dios, que eres principe entre 10 [principes, y que essa sumission te ha de hazer [franco de todo mi rigor y mal talante! Embaynense la pala y barrederas, 15 y amigos vsque ad mortem. Past. Por San Pito, que han de entrar todos, y la buena [estrena han de hazer a la hornada, que ya sale; 20 y mas, que tengo de Alanis (*) vn cuero que se viene a las barbas y a los ojos. Mus. 1. De miedo haze todo quanto haze aqueste marion (*). Lug. No importa nada. 25 Asgamos la ocasion por el harapo, por el hopo o copete, como dizen, ora la ofrezca el miedo o cortesia. El señor pastelero es cortesissimo, y yo le soy amigo verdadero, 30 y hazer su gusto por mi gusto quiero. Entranse todos.
IORNADA PRIMERA p. 32 Sale Antonia con su manto, no muy aderezada, sino honesta. Ant. Si aora yo le hallasse en su aposento, no auria cosa de que mas gustasse; 5 quiza a solas le diria alguna que le ablandasse. Atreuimiento es el mio; pero dame esfuerço y brio estos zelos y este amor (*), 10 que rinden con su rigor al mas essento aluedrio. Esta es la casa, y la puerta, como pide mi desseo, parece que está entreabierta; 15 mas, ¡ay!, que a sus quizios veo yazer mi esperança muerta (*). Apenas puedo mouerme; pero, en fin, he de atreuerme, aunque tan cobarde estoy, 20 porque en el punto de oy está el ganarme o perderme. Sale el inquisidor Tello de Sandoual con ropa de leuantar, rezando en vnas horas (*). Tello. Deus in adiutorium meum intende. 25 Domine, ad adiuuandum me festina. Gloria Patri & Filio & Spiritui Sancto. Sicut erat, &c. ¿Quién está ai? ¿Qué ruydo es esse? ¿Quién está ai? 30 Ant. ¡Ay, desdichada de mi!
DEL RVFIAN DICHOSO p. 33 ¿Qué es lo que me ha sucedido? Tello. Pues, señora, ¿qué buscays tan de mañana en mi casa? Este de madrugar passa. No os turbeys. ¿De qué os turbays? 5 Ant. ¡Señor! Tello. Adelante. ¿Qué es? Proseguid vuestra razon. Ant. Nunca la errada intencion supo endereçar los pies. 10 A Lugo vengo a buscar. Tello. ¿Mi criado? Ant. Si, señor. Tello. ¿Tan de mañana? Ant. El amor 15 tal vez haze madrugar. Tello. ¿Bien le queréis? Ant. No lo niego; mas quierole en parte buena. Tello. El madrugar os condena. 20 Ant. Siempre es solícito el fuego. Tello. En otra parte buscad materia que le apliqueys, que en mi casa no hallarey[s] sino toda honestidad; 25 y si el moço da ocasion que le busqueys, yo hare que desde hoy mas no os la de. Ant. Enojase sin razon vuessa merced; que, en mi alma, 30 que el mancebo es de manera, que puede lleuar do quiera
IORNADA PRIMERA p. 34 entre mil honestos palma. Verdad es que el es trauiesso, matante, acuchillador; pero, en cosas del amor, por vn leño le confiesso. 5 No me lleua a mi tras el Venus blanda y amorosa, sino su aguda ganchosa y su acerado broquel. Tello. ¿Es valiente? 10 Ant. Muy bien puedes sin escrupulo ygualalle, y aun quiza será agrauialle, a Garcia de Paredes (*). Y por esto este mocito 15 trae a todas las del trato muertas: por ser tan brauato; que en lo demas es bendito. Tello. Oygole. Escondeos aqui, porque quiero hablar con el 20 sin que os vea. Ant. ¡Que no es el! Tello. Es, sin duda; yo le oi. Despues os dare lugar para hablarle. 25 Ant. Sea en buen ora. Escondese Antonia. Entra Lugo en cuerpo, pendiente a las espaldas el broquel y la daga, y trae el rosario en la mano. Lug. Mi señor suele a esta hora 30 de ordinario madrugar.
DEL RVFIAN DICHOSO p. 35 Mirad si lo dixe bien; hele aqui. Yo apostaré que ay sermon do no pense. Acabese presto. Amén. Tello. ¿De dónde venis, mancebo? 5 Lug. ¿De dó tengo de venir? Tello. De matar y de herir, que esto para vos no es nueuo. Lug. A nadie hiero ni mato. Tello. Siete vezes te he librado 10 de la carcel. Lug. Ya es passado aquesse, y tengo otro trato. Tello. Mas se que ay de vn mandamiento para prenderte en la plaça. 15 Lug. Si; mas ninguno amenaça a que de cozes al viento: que todas son liuiandades de moço las que me culpan, y a mi mismo me disculpan, 20 pues no llegan a maldades. Ellas son cortar la cara a vn valenton arrogante; vna matraca picante, aguda, graciosa y rara; 25 calcorrear diez pasteles o caxas de diacitron (*); sustanciar vna quistion entre dos jaques noueles; el tener en la dehessa (*) 30 dos vacas (*), y a vezes tres, pero sin el interes
IORNADA PRIMERA p. 36 que en el trato se professa; procurar que ningun rufo se entone do yo estuuiere, y que estime, sea quien fuere, la suela de mi pantufo. 5 Estas y otras cosas tales hago por mi passatiempo, demas que rezo algun tiempo los psalmos penitenciales; y, aunque peco de ordinario, 10 pienso, y ello será ansi, dar buena quenta de mi por las de aqueste rosario. Tello. Dime, simple: ¿y tu no ves que dessa tu plata y cobre, 15 es dar en limosna al pobre del puerco hurtado los pies? (*) Hazes a Dios mil ofensas, como dizes, de ordinario, ¿y, con rezar vn rosario, 20 sin mas, yr al cielo piensas? Entra por vn libro alli, que está sobre aquella mesa. Dime: ¿qué manera es essa de andar, que jamas la vi? 25 ¿Hazia atras? ¿Eres cangrejo? Bueluete. ¿Qué nouedad es essa? Lug. Es curiosidad y cortesano consejo 30 que no buelua el buen criado las espaldas al señor.
DEL RVFIAN DICHOSO p. 37 Tello. Criança de tal tenor, en ninguno la he notado. Buelue, digo. Lug. Ya me bueluo: que por esto el passo atras 5 daua. Tello. En que eres Satanas desde agora me resueluo. ¿Armado en casa? ¿Por suerte, tienes en ella enemigos? 10 Si tendras, qual son testigos los ministros de la muerte que penden de tu pretina, y en ellos has confirmado que el moço descaminado, 15 como tu, hazia atras camina. ¡Bien ire a la Nueua España cargado de ti, malino; bien a hazer este camino tu ingenio y virtud se amaña! 20 Si, en lugar de libros, lleuas estas joyas que veo aqui por cierto que das de ti grandes e ingeniosas prueuas. ¡Bien responde la esperança 25 en que engañado he viuido al cuydado que he tenido de tu estudio y tu criança! ¡Bien me pagas, bien procuras que tu humilde nacimiento 30 en ti cobre nueuo assiento, menos brios y venturas!
IORNADA PRIMERA p. 38 En valde será auisarte, por exemplos que te den, que nunca se auienen bien Aristoteles y Marte, y que está en los aranzeles 5 de la discrecion mejor que no guardan vn tenor las sumulas (*) y broqueles. Espera, que quiero darte vn testigo de quién eres, 10 si es que hazen las mugeres alguna fe en esta parte. Salid, señora, y hablad a vuestro duro diamante, honesto, pero matante, 15 valiente, pero rufian (*). Sale Antonia. Lug. Demonio, ¿quién te ha traydo aqui? ¿Por qué me persigues, si ningun fruto consigues 20 de tu intento mal nacido? Entra Lagartija asustado. Tello. Mancebo, ¿qué buscays vos? ¡Con sobresalto venis! ¿Qué respondeys? ¿Qué dezis? 25 Lag. Digo que me valga Dios; digo que al so Lugo busco. Tello. Veysle ai; dadle el recado. Lag. De cansado y de turbado, en las palabras me ofusco. 30
DEL RVFIAN DICHOSO p. 39 Lug. Sossiegate, Lagartija, y dime lo que me quieres. Lag. Considerando quién eres, mi alma se regozija y espera de tu valor 5 que saldras con qualquier cosa. Lug. Bien; ¿qué ay? Lag. ¡A Carrascosa le lleuan preso, señor! Lug. ¿Al padre? 10 Lag. Al mismo. Lug. ¿Por dónde le lleuan? ¡Dimelo; acaba! Lag. Poquito aurá que llegaua junto a la puerta del conde 15 del Castellar (*). Lug. ¿Quién le lleua, y por qué, si lo has sabido? Lag. Por pendencia, a lo que he oydo; y el alguazil Villanueua, 20 con dos corchetes, en peso le lleuan, como a vn ladron. ¡Quebrarate el coraçon si le vieras! Lug. ¡Bueno es esso! 25 Camina y guia, y espera buen sucesso deste caso, si los alcança mi passo. Lag. ¡Muera Villanueua! Lug. ¡Muera! 30 Vase Lagartija y Lugo alborotados.
IORNADA PRIMERA p. 40 Tello. ¡Qué padre es este? ¿Por dicha, lleuan a algun frayle preso? Ant. No, señor, no es nada desso: que este es padre de desdicha, puesto que en su oficio gana 5 mas que dos padres, y aun tres. Tello. Dezidme de qué orden es. Ant. De los de la casa llana. Es alcayde, con perdon, señor, de la mancebia, 10 a quien llaman padre oy dia las de nuestra profession; su tenencia es casa llana, porque se allanan en ella quantas viuen dentro della (*). 15 Tello. Bien el nombre se profana en esso de alcayde y padre, nombres honrados y buenos. Ant. Quien viue en ella, a lo menos, no estara sin padre y madre 20 jamas. Tello. Aora bien: señora, yd con Dios, que a este mancebo yo os le pondre como nueuo. Ant. Tras el voy. 25 Tello. Yd en buen hora. Sale el alguazil que suele, con dos corchetes, que traen preso a Carrascosa, padre de la mancebia. Padre. Soy de los Carrascosas de Antequera, y tengo oficio honrado en la republica, 30 y haseme de tratar de otra manera.
DEL RVFIAN DICHOSO p. 41 Solianme hablar a mi por súplica, y es mal hecho y mal caso que se [atreua hazerme vn alguazil afrenta pública. Si a vn personage como yo se lleua 5 de aqueste modo, ¿qué hara a vn mal [hombre? Por Dios, que anda muy mal, sor [Villanueua; mire que da ocasion a que se assombre 10 el que viere tratarme desta suerte. Alg. Calle, y la calle con mas prisa [escombre, porque le yra mejor, si en ello aduierte. Entra a este instante Lugo, puesta la mano en la daga 15 y el broquel; viene con el Lagartija y Lobillo. Lug. Todo viuiente se tenga, y suelten a Carrascosa para que conmigo venga, y no se haga otra cosa, 20 aunque a su oficio conuenga. Ea, señor Villanueua, de de contentarme prueua, como otras vezes lo haze. Alg. Señor Lugo, que me plaze. 25 Cor. ¡Iuro a mi que se le lleua! Lug. Padre Carrascosa, vaya y entrese en San Saluador (*), y a su temor ponga raya. Lag. Este Cid campeador 30 mil años viua y bien aya.
IORNADA PRIMERA p. 42 Alg. Christoual, eche de ver que no me quiero perder y que le siruo. Lug. Está bien; yo lo miraré muy bien 5 quando fuere menester. Alg. ¡Agradezcalo al padrino, señor padre! Lob. No aya mas, y siga en paz su camino. 10 Cor. ¿Este moço es Barrauas, o es Orlando el Paladino? ¡No ay hazer baza con el! Entrase el alguazil y los corchetes. Padre. Nueuo español brauonel (*), 15 con tus brauatas bizarras me has librado de las garras de aquel tacaño Luzbel. Yo me voy a retraer, por si o por no. ¡Queda en paz, 20 honor de la hampa y ser! Lug. Dizes bien, y aquesso haz, que yo despues te yre a ver. ¡Bien se ha negociado! Lob. Bien; 25 sin sangre, sin hierro o fuego. Lug. De colera venía ciego y enfadado. Lob. Y yo tambien. Vamos a cortarla aqui 30 con vn poluo de lo caro.
DEL RVFIAN DICHOSO p. 43 Lug. En otras cosas reparo que me importan mas a mi. Yr quiero agora a jugar con Gilberto, vn estudiante que siempre ha sido mi azar, 5 hombre que ha de ser bastante a hazerme desesperar. Quanto tengo me ha ganado; solamente me han quedado vnas sumulas, y a fe 10 que, si las pierdo, que se cómo esquitarme al doblado. Lob. Yo te dare vna baraxa hecha (*), con que le despojes, sin que le dexes alhaja. 15 Lug. ¡Largo medio es el que escoges! Otro se por do se ataja. Iuro a Dios omnipotente que, si las pierdo al presente, me he de hazer salteador. 20 Lob. ¡Resolucion de valor, y traza de hombre prudente! Si pierdes, ¡oxala pierdas!, yo mostraré en tu exercicio que estas manos no son lerdas. 25 Lag. Siempre fue vsado este oficio de personas que son cuerdas, industriosas y valientes, por los casos diferentes que se ofrecen de contino. 30 Lob. De seguirte determino. Lag. Por tuyo es bien que me cuentes.
IORNADA PRIMERA p. 44 Ya ves que mi voluntad es de alquimia, que se aplica al bien como a la maldad. Lug. Essa verdad testifica tu facil habilidad. 5 No te dexaré jamas, y ¡a Dios! Lob. Lugo, ¿qué, te vas? Lug. Luego sere con vosotros. Lag. Pues, ¡sus!, vamonos nosotros 10 a la ermita del Compas (*). Entranse todos, y sale Peralta, estudiante, y Antonia. Ant. Si ha de ser hallarle acaso, mis desdichas son mayores. Per. ¿Son zelos, o son amores 15 los que aqui os guian el paso, señora Antonia? Ant. No se, si no es rabia, lo que sea. Per. Por cierto, muy mal se emplea 20 en tal sugeto tal fe. Ant. No ay parte tan escondida, do no se sepa mi historia. Per. Hazela a todos notoria el veros andar perdida 25 buscando siempre a este hombre. Ant. ¿Hombre? Si el lo fuera, fuera descanso mi angustia fiera. Mas no tiene mas del nombre; conmigo, a lo menos. 30 Per. ¿Cómo?
DEL RVFIAN DICHOSO p. 45 Ant. Esto, sin duda, es assi; que amor le hirio para mi con las saetas de plomo. No ay yelo que se le yguale. Per. ¿Pues por qué le quereis tanto? 5 Ant. Porque me alegro y me espanto de lo que con hombres vale. ¿Ay mas que ver que le dan parias los mas arrogantes, de la heria los matantes, 10 los brauos de San Roman? (*) ¿Y ay mas que viuir segura, la que fuere su respeto (*), de verse en ningun aprieto de los de nuestra soltura? 15 Quien tiene nombre de suya, viue alegre y respetada; a razon enamorada, no ay ninguna que la arguya. Vase Antonia. 20 Per. Estas señoras del trato precian mas, en conclusion, vn socarra valenton, que vn Medoro gallinato (*). En efecto, gran lision 25 es la desta moça loca. Ya la campanilla toca; entremonos a licion. Entra Peralta, y salen Gilberto, estudiante, y Lugo. Gil. Ya yras contento, y ya puedes 30
IORNADA PRIMERA p. 46 dexar de gruñir vn rato, y ya puedes dar barato tal, que parezcan mercedes. Mas me has ganado este dia, que yo en ciento te he ganado. 5 Lug. Assi es verdad. Gil. Que buen grado le venga a mi cortesia. ¿Yo tus sumulas? ¡Estaua loco, sin duda ninguna! 10 Lug. Sucessos son de fortuna. Gil. Ya yo los adiuinaua; porque al tahur no le dura mucho tiempo el alegria, y el que de naypes se fia, 15 tiene al quitar (*) la ventura. Oy de qualquiera quistion has de salir vitorioso; y ¡a Dios, señor ganancioso! que yo me bueluo a licion. 20 Entrase Gilberto, y sale el marido de la muger que salio primero. Mar. Señor Lugo, a gran ventura tengo este encuentro. Lug. Señor, 25 ¿qué ay de nueuo? Mar. Aquel temor de ser ofendido aun dura. Tengo a mi consorte amada retirada en vna aldea, 30 y para que el sol la vea,
DEL RVFIAN DICHOSO p. 47 apenas halla la entrada. Con aquel recato viuo que me mandasteys tener, y muerome por saber de quién tanto mal recibo. 5 Lug. Ya aquel que pudo poneros en cuydado está de suerte, que llegará al de la muerte, y no al punto de ofenderos. Quietad con este seguro 10 el zeloso ansiado pecho. Mar. Con esso voy satisfecho, y de seruiroslo juro. Hazer podeys de mi hazienda, Lugo, a vuestra voluntad. 15 Lug. Passó mi necessidad, no ay ninguna que me ofenda; y assi, sólo en recompensa recibo vuestro desseo. Mar. No aquel estilo en vos veo 20 que el vulgo engañado piensa. ¡A Dios, señor Lugo! Vase. Lug. ¡A Dios! Entra Lagartija. 25 Pues, Lagartija, ¿a qué vienes? Lag. ¡Qué gentil remanso tienes! ¿No ves que dara las dos, Reza Lugo. y te está esperando toda(uia) 30
IORNADA PRIMERA p. 48 la chirinola (*) hampesca? Ven, que la tarde haze fresca y a los tragos se acomoda. ¿Quando te estan esperando tus amigos con mas gusto, 5 andas, qual si fueras justo, Aue Marias tragando? O se rufián, o se santo; mira lo que mas te agrada. Voyme, porque ya me enfada 10 tanta Gloria, y Patri tanto. Vase Lagartija. Lug. Solo quedo, y quiero entrar en cuentas conmigo a solas, aunque lo impidan las olas 15 donde temo naufragar. Yo hize voto, si oy perdia, de yrme a ser salteador: claro y manifiesto error de vna ciega fantasia. 20 Locura y atreuimiento fue el peor que se penso, puesto que nunca obligó mal voto a su cumplimiento. Pero ¿dexaré por esto 25 de auer hecho vna maldad, adonde mi voluntad echó de codicia el resto? No, por cierto. Mas, pues se que contrario con contrario 30 se cura muy de ordinario,
DEL RVFIAN DICHOSO p. 49 contrario voto hare, y assi, le hago de ser religioso. Ea, Señor; veys aqui a este salteador de contrario parecer. 5 Virgen, que Madre de Dios fuyste por los pecadores; ya os llaman salteadores; oydlos, Señora, vos. Angel de mi guarda, aora 10 es menester que acudays, y el temor fortalezcays que en mi alma amarga mora. Animas de purgatorio, de quien continua memoria 15 he tenido; seaos notoria mi angustia, y mi mal notorio; y pues que la caridad entre essas llamas no os dexa, pedid a Dios que su oreja 20 preste a mi necessidad. Psalmos de Dauid benditos, cuyos misterios son tantos, que sobreceden a quantos renglones teneys escritos; 25 vuestros conceptos me animen, que he aduertido vezes tantas, a que yo ponga mis plantas donde al alma no lastimen; no en los montes salteando 30 con mal christiano decoro, sino en los claustros y el coro
IORNADA PRIMERA p. 50 desnudas, y yo rezando. ¡Ea, demonios; por mil modos a todos os dessafio, y en mi Dios bueno confio que os he de vencer a todos! 5 Entrase, y suenan a este instante las chirimias; descubrese vna gloria, o, por lo menos, vn angel que, en cessando la musica, diga: “Quando vn pecador se buelue a Dios con humilde zelo, 10 se hazen fiestas en el cielo.” Fin del acto primero.
DEL RVFIAN DICHOSO p. 51 SEGVNDA IORNADA Salen dos figuras de ninfas vestidas bizarramente, cada vna con su targeta en el braço: en la vna viene escrito «Curiosidad»; en la otra «Comedia». Cur. Comedia. 5 Com. Curiosidad, ¿qué me quieres? Cur. Informarme qué es la causa por que dexas de vsar tus antiguos trages, 10 del coturno en las tragedias, del çueco (*) en las (*) manuales comedias, y de la toga en las que son principales; cómo has reduzido a tres 15 los cinco actos que sabes que vn tiempo te componian ilustre, risueña y graue; aora aqui representas, y al mismo momento en Flandes; 20 truecas sin discurso alguno tiempos, teatros, lugares. Veote, y no te conozco. Dame de ti nueuas tales que te buelua a conocer, 25 pues que soy tu amiga (*) grande. Com. Los tiempos mudan las cosas y perficionan las artes, y añadir a lo inuentado no es dificultad notable. 30
IORNADA SEGVNDA p. 52 Buena fuy passados tiempos, y en estos, si los mirares, no soy mala, aunque desdigo de aquellos preceptos graues que me dieron y dexaron 5 en sus obras admirables Seneca, Terencio y Plauto, y otros griegos (*) que tu sabes. He dexado parte dellos, y he tambien guardado parte, 10 porque lo quiere assi el vso, que no se sujeta al arte. Ya represento mil cosas, no en relacion, como de antes, sino en hecho, y assi es fuerça 15 que aya de mudar lugares; que como acontecen ellas en muy diferentes partes, voyme alli donde acontecen, disculpa del disparate. 20 Ya la comedia es vn mapa donde no vn dedo distante verás a Londres y a Roma, a Valladolid y a Gante. Muy poco importa al oyente 25 que yo en vn punto me passe desde Alemania a Guinea sin del teatro mudarme; el pensamiento es ligero: bien pueden acompañarme 30 con el doquiera que fuere, sin perderme ni cansarse.
DEL RVFIAN DICHOSO p. 53 Yo estaua aora en Seuilla, representando con arte la vida de vn jouen loco, apassionado de Marte, rufian en manos y lengua, 5 pero no que se enfrascasse en admitir de perdidas el trato y ganancia infame. Fue estudiante y rezador de psalmos penitenciales, 10 y el rosario ningun dia se le passó sin rezalle. Su conuersion fue en Toledo, y no será bien te enfade que, contando la verdad, 15 en Seuilla se relate. En Toledo se hizo clerigo, y aqui, en Mexico, fue frayle, adonde el discurso aora nos truxo aqui por el ayre. 20 El sobrenombre de Lugo mudó en Cruz, y es bien se llame fray Christoual de la Cruz desde este punto adelante. A Mexico y a Seuilla 25 he juntado en vn instante, surziendo con la primera esta y la tercera parte: vna de su vida libre, otra de su vida graue, 30 otra de su santa muerte y de sus milagros grandes.
IORNADA SEGVNDA p. 54 Mal pudiera yo traer, a estar atenida al arte, tanto oyente por las ventas y por tanto mar sin naues. Da lugar, Curiosidad, 5 que el bendito frayle sale con fray Antonio, vn corista bueno, pero con donayres. Fue en el siglo Lagartija, y en la religion es sacre, 10 de cuyo buelo se espera que ha de dar al cielo alcance. [Cur.] Aunque no lo quedo en todo, quedo satisfecha en parte, amiga; por esto quiero, 15 sin replicarte, escucharte. Entranse. Sale fray Christoual en abito de santo Domingo, y fray Antonio tambien. F. Ant. Sepa su paternidad... 20 Cruz. Entone mas baxo el punto de cortesia. F. Ant. En verdad, padre mio, que barrunto que tiene su caridad 25 de bronze el cuerpo, y de suerte, que tarde ha de hallar la muerte entrada para acaballe, segun da en exercitalle en rigor aspero y fuerte. 30 Cruz. Es bestia la carne nuestra,
DEL RVFIAN DICHOSO p. 55 y, si rienda se le da, tan desbocada se muestra, que nadie la boluera de la siniestra a la diestra. Obra por nuestros sentidos 5 nuestra alma: assi estan tapidos (*), y no sutiles; es fuerça que a la carrera se tuerça por donde van los perdidos. La luxuria está en el vino, 10 y a la crapula y regalo todo vicio le es vezino. F. Ant. Yo, en ayunando, estoy malo, floxo, indeuoto y mohino. De vn otro talle y manera 15 me hallaua yo quando era en Seuilla tu mandil (*): que hazen ingenio sutil las blancas roscas de Vtrera (*). ¡O vuas albaraçadas (*), 20 que en el pago de Triana por la noche sois cortadas, y os hallais a la mañana tan frescas y aljofaradas, que no ay cosa mas hermosa, 25 ni fruta que a la golosa voluntad ansi despierte! (*) ¡No espero verme en la suerte que ya se passó dichosa! Cruz. Cierto, fray Antonio amigo, 30 que essa consideracion es lazo que el enemigo
IORNADA SEGVNDA p. 56 le pone a su perdicion. Esté atento a lo que digo. F. Ant. Consideraua yo agora dónde estara la señora Librija, o la Salmerona, 5 cada qual, por su persona, buena para pecadora. ¡Quién supiera de Ganchoso, del Lobillo y de Terciado, y del Patojo famoso! 10 ¡O feliz siglo dorado, tiempo alegre y venturoso, adonde la libertad brindaua a la voluntad del gusto mas esquisito! 15 Cruz. ¡Calle; de Dios sea bendito! F. Ant. Calle su paternidad y dexeme, que con esto euacuo vn pessimo humor que me es amargo y molesto. 20 Cruz. Cierto que tengo temor, por verle tan descompuesto, que ha de apostatar vn dia, que para los dos sería noche de luto cubierta. 25 F. Ant. No saldra por essa puerta jamas mi melencolia; no me he de estender a mas que a quexarme y a sentir el ausencia del Compas. 30 Cruz. ¡Que tal te dexas dezir, fray Antonio! Loco estás;
DEL RVFIAN DICHOSO p. 57 que en el juyzio empeora quien tal acuerdo atesora en su memoria vilmente. F. Ant. Rufian corriente y moliente fuera yo en Seuilla agora, 5 y tuuiera en la dehessa dos yeguas, y aun quiça tres, diestras en el arte auiesa. Cruz. De que en essas cosas des, sabe Dios lo que me pesa; 10 mas yo hare la penitencia de tu rasgada conciencia. Quedate, Antonio, y aduierte (*) que de la vida a la muerte ay muy poca diferencia: 15 quien viue bien, muere bien; quien mal viue, muere mal. F. Ant. Digo, padre, que está bien; pero no has de hazer caudal de mi, ni enfado te den 20 mis palabras, que no son nacidas del coraçon, que en sola la lengua yazen. Cruz. Dan las palabras y hazen fee de quál es la intencion. 25 E[n]tra vn corista llamado fray Angel; señalase con sola la A. A. Padre maestro, el prior llama a vuestra reuerencia, y espera en el corredor. 30 Vase luego el padre Cruz.
IORNADA SEGVNDA p. 58 F. Ant. Mas presto es a la obediencia, que el sol a dar resplandor. Padre fray Angel, espere. A. Diga presto qué me quiere. Enseñale hasta vna dozena de naypes. 5 F. Ant. Mire. A. ¿Naypes? ¡Perdicion! F. Ant. No se admire, hipocriton, que el caso no lo requiere. A. ¿Quién te los dio, fray Antonio? 10 F. Ant. Vna deuota que tengo. A. ¿Deuota? ¡Será el demonio! F. Ant. Nunca con el bien me auengo; leuantasle testimonio. A. ¿Estan justos? (*) 15 F. Ant. Pecadores creo que estan los señores, pues, para cumplir quarenta, entiendo faltan los treinta. A. Si fueran algo mejores, 20 buscaramos vn rincon donde podernos holgar. F. Ant. Y hallaramosle a sazon: que nunca suele faltar para hazer mal ocasion. 25 ¡Bien ayan los gariteros magnificos y grosseros, que con vn ánimo franco tienen patente el tauanco (*) para blancos y fulleros! 30 Vamos de aqui, que el prior
DEL RVFIAN DICHOSO p. 59 viene alli con el señor que lo fue de nu[e]stro Cruz, gran cauallero andaluz, letrado y visitador. Entranse. 5 Salen el prior y Tello de Sandoual. Pri. El es vn angel en la tierra, cierto, y viue entre nosotros de manera, como en las soledades del desierto; no desmaya ni afloja en la carrera 10 del cielo, adonde, por llegar mas presto, corre desnudo y pobre, a la ligera, humilde sobre modo, y tan honesto, que admira a quien le vee en edad florida tan recatado en todo y tan compuesto. 15 En efecto, señor, el haze vida de quien puede esperar muerte dichosa y gloria que no pueda ser medida. Su oracion es continua y feruorosa, su ayuno inimitable, y su obediencia 20 presta, sencilla, humilde y hazendosa. Resucitado ha en la penitencia de los antiguos padres, que en Egypto en ella acrisolaron la conciencia. Tello. Por millares de lenguas sea bendito 25 el nombre de mi Dios; a este mancebo boluio de do pense que yua precito. Bueluome a España, y en el alma lleuo tan grande soledad de su persona, que quiero exagerarla, y no me atreuo. 30
IORNADA SEGVNDA p. 60 Pri. Vuessa merced nos dexa vna corona que ha de honrar este reyno mientras [ciña el cerco azul el hijo de la Zona (*). Está entre aquestos barbaros aun niña 5 la fe christiana, y faltan los obreros que cultiuen aqui de Dios la viña, y la leche mejor, y los azeros, que a entrambas les hara mayor [prouecho. 10 Es exemplo de[e]stos jornaleros, que es menester que tenga sano el [pecho el medico que cura a lo diuino, para dexar al cielo satisfecho. 15 Entran el padre Cruz y fray Antonio. Aquesta compostura de continuo trae nuestro padre Cruz, tan mansa y [graue, que alegre y triste sigue su camino: 20 que en el lo triste con lo alegre cabe. Cruz. Deo gracias. Pri. Por siempre, amén, estas y todas naciones con viua fe se las den. 25 Cruz. Suplicote me perdones, señor, si no he andado bien, faltando a la cortesia que a tu presencia deuia. Tello. Padre fray Christoual mio, 30
DEL RVFIAN DICHOSO p. 61 esto toca en desuario, porque toca en demasia; yo soy el que he de postrarme a sus pies. Cruz. Por el oficio 5 que tengo, puedo escusarme de auer dado poco indicio de cortés en no humillarme, y mas a quien deuo tanto, que, a poder dezir el quánto, 10 fuera poco. Tello. Yo confiesso que quedo deudor en esso. Pri. Bien quadra cortés y santo. Tello. A España parto mañana; 15 si me manda alguna cosa, harela de buena gana. Cruz. Tu jornada sea dichosa: viento en popa y la mar llana. Yo, mis pobres oraciones 20 a las celestes regiones embiaré por tu camino, puesto, señor, que imagino que en rezio tiempo te pones a nauegar. 25 Tello. La derrota está de fuerça que siga de la ya aprestada flota. Cruz. Ni el vracan te persiga, ni toques en la derrota 30 Bermuda (*), ni en la Florida, de mil cuerpos omicida,
IORNADA SEGVNDA p. 62 adonde, contra natura, es el cuerpo sepultura viua del cuerpo sin vida (*). A Cadiz, como desseas, llegues sano, y en San Lucar 5 desembarques tus preseas, y, en virtudes hecho vn Fucar, presto en Seuilla te veas, donde a mi padre diras lo que quisieres, y haras 10 por el lo que mereciere. Tello. Hare lo que me pidiere, y si es poco, hare yo mas. Y aora, por paga, pido de aquella buena intencion 15 que en su criança he tenido, padre, que su bendicion me dexe aqui enriquecido de esperanças, con que pueda esperar que me suceda 20 el viage tan a cuento, que sople propicio el viento, y la fortuna (*) esté queda. Cruz. La de Dios encierre en esta tanta ventura, que sea 25 la jornada alegre y presta, sin que en tormenta se vea, ni en la calma que molesta. F. Ant. Si viere alla a la persona... Tello. ¿De quién? 30 F. Ant. De la Salmerona, encaxele vn besapies
DEL RVFIAN DICHOSO p. 63 de mi parte, y dos o tres buçes, a modo de mona. Pri. Fray Antonio, ¿cómo es esto? ¿Cómo delante de mi se muestra tan descompuesto? 5 F. Ant. Ocurrioseme esto aqui, y vase el señor tan presto, que temi que me faltara lugar do le encomendara estos y otros besamanos: 10 que poder ser cortesanos los frayles, es cosa clara. Pri. ¡Calle, y a vernos despues! Tello. Por cierto, que no merece castigo por ser cortés. 15 Pri. Cierta enfermedad padece en la lengua. F. Ant. Ello assi es; pero nunca hablo cosa que toque en escandalosa; 20 que hablo a la vizcaina. Pri. Yo hablaré a la diciplina, lengua breue y compendiosa. Tello. Deme su paternidad licencia, y aqueste enojo 25 no toque en riguridad. F. Ant. Si conociera al Patojo, hizierame caridad de saludalle tambien de mi parte. Aunque me den 30 diciplina porque calle, no puedo no encomendalle
IORNADA SEGVNDA p. 64 aquello que me está bien. Pri. Vuessa merced vaya en paz, que a colera no me mueue plática que da solaz, y este, por moço, se atreue, 5 y el de suyo se es loquaz; y sean estos abraços muestra de los santos lazos con que caridad nos liga. Abraça a los dos. 10 [Tello.] Mi amor, padre Cruz, le obliga a que apriete mas los braços, y veisme que me enternezco. Cruz. Dios te guie, señor mio, que a su proteccion te ofrezco. 15 Tello. Que me dara yo confio, por vos, mas bien que merezco. Vase Tello. Pri. Venga, fray Antonio, venga. Cruz. Dexele que se detenga 20 conmigo, padre, aqui vn poco. [Pri.] En buen hora; y, si está loco, haga cómo seso tenga. Vase el prior. Cruz. ¿Que es possible, fray Antonio, 25 que ha de caer en tal mengua, que consienta que su lengua se la gouierne el demonio? Cierto que pone manzilla
DEL RVFIAN DICHOSO p. 65 ver que el demonio maldito le trae las ollas de Egypto en lo que dexó en Seuilla. De las cosas ya passadas, mal hechas, se ha de acordar, 5 no para se deleytar, sino para ser lloradas; de aquella gente perdida no deue acordarse mas, ni del Compas, si ay compas 10 do se viue sin medida. Sólo de gracias a Dios, que, por su santa clemencia, nos dio de la penitencia la estrecha tabla a los dos, 15 para que, de la tormenta y naufragar casi cierto, de la religion el puerto tocassemos sin afrenta. F. Ant. Yo miraré lo que hablo 20 de aqui adelante mas cuerdo, pues conozco lo que pierdo, y se lo que gana el diablo. Rueguele, padre, al prior que en su furia se mitigue, 25 y no al peso me castigue de mi descuydado error. Cruz. Vamos, que yo le dare bastantissima disculpa de su yerro, y por su culpa 30 y las mias rezaré. Entranse todos.
IORNADA SEGVNDA p. 66 Sale vna dama llamada doña Ana Treuiño, vn medico y dos criados. Todo esto es verdad de la historia. Med. Vuessa merced sepa cierto que aquesta su enfermedad es de muy ruin calidad; 5 hablo en ella como experto. Mi oficio obliga a dezillo, cause o no cause passion: que, entre razon y razon, pondra la Parca el cuchillo. 10 Hablando se ha de quedar muerta; y aquesto le digo como medico y amigo que no la quiere engañar. D.ª Ana. Pues a mi no me parece 15 que estoy tan mala. ¿Qué es esto? ¿Cómo me anuncia tan presto la muerte? Med. El pulso me ofrece, los ojos y la color, 20 esta verdad a la clara. D.ª Ana. En los ojos de mi cara suele mirarse el amor. Med. Vuessa merced se confiesse, Y quedense aparte burlas. 25 Cri. 1. Señor, si es que no te burlas, rezio mandamiento es esse. Med. No me suelo yo burlar en casos deste jaez. D.ª Ana. Podra su merce(d) esta vez, 30 si quisiere, perdonar,
DEL RVFIAN DICHOSO p. 67 que, ni quiero confessarme, ni hazer cosa que me diga. Med. A mas mi oficio me obliga, y a Dios. D.ª Ana. El querra ayudarme. 5 Vase el medico. Pesado medico y necio, siempre cansa y amohina. Cri. 2. Crio Dios la medicina, y hase de tener en precio. 10 D.ª Ana. La medicina yo alabo; pero los medicos no, porque ninguno llegó con lo que es la ciencia al cabo. Algo fatigada estoy. 15 Cri. 1. Procura desenfadarte, esparcerte y alegrarte. D.ª Ana. Al campo pienso de yr oy. Parece que estan templando vna guitarra alli fuera. 20 Cri. 1. ¿Será Ambrosio? D.ª Ana. Sea quienquiera, escuchad, que va cantando. Cantan dentro: “Muerte y vida me dan pena; 25 no se qué remedio escoja: que, si la vida me enoja, tampoco la muerte es buena.” D.ª Ana. Con todo, es mejor viuir: que, en los casos desyguales, 30
IORNADA SEGVNDA p. 68 el mayor mal de los males se sabe que es el morir. Calle el que canta, que atierra oyr tratar de la muerte: que no ay tesoro de suerte 5 en tal espacio de tierra. La muerte y la mocedad hazen dura compañia, como la noche y el dia, la salud y enfermedad, 10 y edad poca y maldad mucha, y voz de muerte a deshora; ¡ay del alma pecadora que impenitente la escucha! Cri. 1. No me contenta mi ama; 15 nunca la he visto peor: fuego es ya, no es resplandor, el que en su vista derrama. Entranse todos. Sale el padre fray Antonio. 20 F. Ant. Mientras el frayle no llega a ser sacerdote, passa vida pobre, estrecha, escasa, de quien a vezes reniega. Tiene alla el predicador 25 sus deuotas y sus botas, y el presentado echa gotas y suda con el prior; mas el nouicio y corista, en el coro y en la escoba 30
DEL RVFIAN DICHOSO p. 69 sus apetitos adoba, diziendo con el Salmista: Et potum meum cum fletu miscebam (*). Pero bien será callar, pues se que muchos conuienen 5 en que las paredes tienen oydos para escuchar. La celda del padre Cruz está abierta, ciertamente; ver quiero este penitente, 10 que está a escuras y es de luz (*). Abre la celda; parece el padre Cruz arrobado, hincado de rodillas, con vn cruzifijo en la mano. ¡Mirad qué postura aquella del brauo rufian diuino, 15 y si hallará camino Satanas para rompella! Arrobado está, y es cierto que, en tanto que el está assi, los sentidos tiene en si 20 tan muertos como de vn muerto. Suenan desde lexos guitarras y sonajas, y bozeria de regozijo. Todo esto desta mascara y vision fue verdad, que assi lo cuenta la historia del santo. Pero ¿qué musica es esta? 25 ¿Qué guitarras y sonajas? ¿Pues los frayles se hazen raxas? ¿Mañana es alguna fiesta? Aunque musica a tal hora, no es decente en el conuento. 30
IORNADA SEGVNDA p. 70 Miedo de escuchalla siento. ¡Valgame nuestra Señora! Suena mas cerca. ¡Padre nuestro, despierte, que se hunde el mundo todo 5 de musica! No hallo modo bueno alguno con que acierte. La musica no es diuina, porque, segun voy notando, al modo vienen cantando 10 rufo y de xacarandina. Entran a este instante seis con sus mascaras, vestidos como ninfas lasciuamente, y los que han de cantar y tañer, con mascaras de demonios vestidos a lo antiguo, y hazen su dança. Todo esto fue assi, que no 15 es vision supuesta, apocrifa ni mentirosa. Cantan: “No ay cosa que sea gustosa, sin Venus blanda amorosa. No ay comida que assi agrade, ni que sea tan sabrosa, 20 como la que guisa Venus, en todos gustos curiosa. Ella el verde amargo jugo de la amarga hiel sazona, y de los mas tristes tiempos 25 buelue muy dulces las horas; quien con ella trata, rie, y quien no la trata, llora. Passa qual sombra en la vida, sin dexar de si memoria, 30 ni se eterniza en los hijos,
DEL RVFIAN DICHOSO p. 71 y es como el arbol sin hojas, sin flor ni fruto, que el suelo con ninguna cosa adorna. Y por esto, en quanto el sol ciñe y el ancho mar moja, 5 no ay cosa que sea gustosa sin Venus blanda amorosa.” El padre Cruz, sin abrir los ojos, dize: Cruz. No ay cosa que sea gustosa, sin la dura cruz preciosa. 10 Si por esta senda estrecha que la cruz señala y forma no pone el pie el que camina a la patria venturosa, quando menos lo pensare, 15 de improuiso y a deshora, cayra de vn despeñadero del abismo en las mazmorras. Torpeza y honestidad nunca las manos se toman, 20 ni pueden caminar juntas por esta senda fragosa. Y yo [se] que en todo el cielo, ni en la tierra, aunque espaciosa, no ay cosa que sea gustosa 25 sin la dura cruz preciosa. Mus. “¡Dulzes dias, dulzes ratos los (*) que en Seuilla se gozan, y dulzes comodidades de aquella ciudad famosa, 30 do la libertad campea,
IORNADA SEGVNDA p. 72 y en sucinta y amorosa manera Venus camina y a todos se ofrece toda, y risueño el amor canta con mil passages de gloria: 5 No ay cosa que sea gustosa, sin Venus blanda amorosa!” Cruz. Vade retro, Sa[ta]nas, que para mi gusto aora no ay cosa que sea gustosa 10 sin la dura cruz preciosa. Vanse los demonios gritando. F. Ant. Hazerme quiero mil cruzes; he visto lo que aun no creo. Afuera el temor, pues veo 15 que viene gente con luzes. Cruz. ¿Qué haze aqui, fray Antonio? F. Ant. Estaua mirando atento vna dança de quien siento que la guiaua el demonio. 20 Cruz. Deuia de estar durmiendo, y soñaua. F. Ant. No, a fe mia; padre Cruz, yo no dormia. Entran a este punto dos ciudadanos con sus 25 lanternas y el prior. Ciu. 1. Señor, como voy diziendo, pone gran lastima oylla: que no ay razon de prouecho para enternecerle el pecho 30
DEL RVFIAN DICHOSO p. 73 ni de su error diuertilla; y pues auemos venido a tal hora a este conuento por remedio, es argumento que es el daño muy crecido. 5 Pri. Que diga que Dios no puede perdonalla, caso estraño; es esse el mayor engaño que al pecador le sucede. Fray Christoual de la Cruz 10 está en pie; quiça adiuino que ha de hazer este camino, y en el dar a este alma luz. Padre, su paternidad con estos señores vaya, 15 y quanto pueda la raya suba de su caridad, que anda muy listo el demonio con vn alma pecadora. Vaya con el padre. 20 F. Ant. ¿Aora? Pri. No replique, fray Antonio. F. Ant. Vamos, que a mi se me alcança poco o nada, o me imagino que he de ver en el camino 25 la no fantastica dança de denantes. Cruz. Calle vn poco, si puede. Ciu. 2. Señor, tardamos, 30 y será bien que nos vamos. F. Ant. Todos me tienen por loco
IORNADA SEGVNDA p. 74 en aqueste monesterio. Cruz. No hable entre dientes; camine, y essas danças no imagine que carecen de misterio. Pri. Vaya con Dios, padre mio. 5 Ciu. 1. Con el vamos muy contentos. Cruz. ¡Fauorezca mis intento[s] Dios, de quien siempre confio! Sale vn clerigo y doña Ana de Treuiño y acompañamiento. 10 Cle. Si assi la cama la cansa, puede salir a esta sala. D.ª Ana. Qualquiera parte halla mala la que en ninguna descansa. Cle. Lleguen essas sillas. 15 D.ª Ana. Cierto que me tiene su porfia, padre, elada, yerta y fria, y que ella sola me ha muerto. No me canse ni se canse 20 en persuadirme otra cosa, que no soy tan amorosa que con lagrimas me amanse. ¡No ay misericordia alguna que me valga en suelo o cielo! 25 Cle. Toda la verdad del cielo a tu mentira repugna. En Dios no ay menoridad de poder, y, si la huuiera, su menor parte pudiera 30 curar la mayor maldad.
DEL RVFIAN DICHOSO p. 75 Es Dios vn bien infinito, y, a respeto de quien es, quanto imaginas y ves, viene a ser punto finito. D.ª Ana. Los atributos de Dios 5 son iguales; no os entiendo, ni de entenderos pretendo. Mataisme, y cansaisos vos. ¡Bien fuera que Dios aora, sin que en nada reparara, 10 sin mas ni mas, perdonara a tan grande pecadora! No haze cosa mal hecha, y assi, no ha de hazer aquesta. Cle. ¿Ay locura como esta? 15 D.ª Ana. No griteis, que no aprouecha. Entran a este instante el padre Cruz y fray Antonio, y ponese el padre a escuchar lo que está diziendo el clerigo, el qual prosigue diziendo: Cle. Pues nacio para saluarme 20 Dios, y en cruz murio enclauado, perdonará mi pecado, si está en menos perdonarme. De su parte has de esperar, que de la tuya no esperes 25 el gran perdon que no quieres, que el se estrema en perdonar. Deus cui proprium est misereri semper, & parcere, & misericordia eius super omnia opera eius. 30 Y el rey diuino cantor,
IORNADA SEGVNDA p. 76 las alabanças que escuchas despues que ha dicho, otras muchas dize de aqueste tenor: Misericordias tuas, Domine, in aeternum cantabo (*). 5 La mayor ofensa hazes a Dios que puedes hazer: que, en no esperar y temer, parece que le deshazes, pues vas contra el atributo 10 que el tiene de omnipotente, pecado el mas insolente, mas sin razon y mas bruto. En dos pecados se ha visto que Iudas quiso estremarse, 15 y fue el mayor ahorcarse que el auer vendido a Christo (*). Hazesle agrauio, señora, grande en no esperar en el, porque es paloma sin hiel 20 con quien su pecado llora. Cor contritum & humiliatum, Deus, non despicies (*). El coraçon humillado, Dios por jamas le desprecia; 25 antes, en tanto le precia, que es fee y caso aueriguado que [se] regozija el cielo quando con nueua conciencia se buelue a hazer penitencia 30 vn pecador en el suelo. El padre Cruz está aqui;
DEL RVFIAN DICHOSO p. 77 buen sucesso en todo espero. Cruz. Prosiga, padre, que quiero estarle atento. D.ª Ana. ¡Ay de mi, que otro moledor acude 5 a acrecentar mi tormento! ¡Pues no ha de mudar mi intento aunque mas trabaje y sude! ¿Qué me quereis, padre, vos, que tan hinchado os llegais? 10 ¡Bien parece que ignorais cómo para mi no ay Dios! No ay Dios, digo, y mi malicia haze, con mortal discordia, que esconda misericordia 15 el rostro, y no la justicia. Cruz. Dixit insipiens in corde suo: non est Deus (*). Vuestra humildad, señor, sea seruida de encomendarme 20 a Dios, que quiero mostrarme sucessor en su pelea. Hincanse de rodillas el clerigo, fray Antonio y el padre Cruz, y los circuntantes todos. ¡Dichosa del cielo puerta, 25 que leuantó la cayda y resucitó la vida de nuestra esperança muerta! ¡Pide a tu parto dichoso que ablande aqui estas entrañas, 30 y muestre aqui las hazañas
IORNADA SEGVNDA p. 78 de su coraçon piadoso! Et docebo iniquos vias tuas, & impij ad te conuertentur (*). Mi señora doña Ana de Treuiño, estando ya tan cerca la partida 5 del otro mundo, pobre es el aliño que veo en esta amarga despedida. Blancas las almas como blanco armiño han de entrar en la patria de la vida, que ha de durar por infinitos siglos, 10 y negras donde habitan los vestiglos. Mirad dónde quereis vuestra alma vaya; escogedle la patria a vuestro gusto. D.ª Ana. La justicia de Dios me tiene a raya; no me ha de perdonar, por ser tan justo; 15 al malo la justicia le desmaya; no habita la esperança en el injusto pecho del pecador, ni es bien que habite. Cruz. Tal error de tu pecho Dios le quite. En la hora que la muerte 20 a la pobre vida alcança, se ha de asir de la esperança el alma que en ello aduierte; que, en término tan estrecho y de tan fuerte rigor, 25 no es possible que el temor sea al alma de prouecho. El esperar y el temer en la vida han de andar juntos; pero en la muerte otros puntos 30 han de guardar y tener. El que, en el palenque puesto,
DEL RVFIAN DICHOSO p. 79 teme a su contrario, yerra, y está el que animoso cierra a la vitoria dispuesto. En el campo estais, señora; la guerra será esta tarde; 5 mirad que no os acobarde el enemigo en tal hora. D.ª Ana. Sin armas, ¿cómo he de entrar en el trance riguroso, siendo el contrario mañoso 10 y duro de contrastar? Cruz. Confiad en el padrino y en el juez, que es mi Dios. D.ª Ana. Parece que dais los dos en vn mismo desatino. 15 Dexadme, que, en conclusion, tengo el alma de manera, que no quiero, aunque Dios quiera, gozar de indulto y perdon. ¡Ay, que se me arranca el alma! 20 ¡Desesperada me muero! Cruz. Demonio, en Iesus espero que no has de lleuar la palma desta empresa. ¡O Virgen pura! ¿Cómo vuestro auxilio tarda? 25 ¡Angel bueno de su guarda, ved que el malo se apressura! Padre mio, no desista de la oracion, reze mas, que es arma que a Satanas 30 le vence en qualquier conquista. F. Ant. Cuerpo ayuno y desuelado
IORNADA SEGVNDA p. 80 facilmente se empereza, y, mas que reza, bosteza, indeuoto y desmayado. D.ª Ana. ¡Que tan sin obras se halle mi alma! 5 Cruz. Si fee recobras (*), yo hare que te sobren obras. D.ª Ana. ¿Hallanse, a dicha, en la calle? Y la[s] que he hecho hasta aqui, ¿han sido sino de muerte? 10 Cruz. Escucha vn poco, y aduierte lo que aora dire. D.ª Ana. Di. Cruz. Vn religioso que ha estado gran tiempo en su religion, 15 y con limpio coraçon siempre su regla ha guardado, haziendo tal penitencia, que mil vezes el prior le manda tiemple el rigor 20 en virtud de la obediencia; y el, con ayunos continuos, con oracion y humildad, busca de riguridad los mas asperos caminos: 25 e[l] duro suelo es su cama, sus lagrimas su beuida, y sazona su comida de Dios la amorosa llama; vn canto aplica a su pecho 30 con golpes, de tal manera, que, aunque de diamante fuera,
DEL RVFIAN DICHOSO p. 81 le tuuiera ya deshecho; por huyr del torpe vicio de la carne y su regalo, su camisa, aunque esté malo, es de vn aspero silicio; 5 descalço siempre los pies, de toda malicia ageno, amando a Dios por ser bueno, sin mirar otro interes. D.ª Ana. ¿Qué quieres desso inferir, 10 padre? Cruz. Que digais, señora, si este tal podra, en la hora angustiada del morir, tener alguna esperança 15 de saluarse. D.ª Ana. ¿Por qué no? ¡Oxala tuuiera yo la menor parte que alcança de tales obras tal padre! 20 Pero no tengo ni aun vna que en esta angustia importuna a mis esperanças quadre. Cruz. Yo os dare todas las mias, y tomaré el graue cargo 25 de las vuestras a mi cargo. D.ª Ana. Padre, dime: ¿desuarias? ¿Cómo se puede hazer esso? Cruz. Si te quieres confessar, los montes puede allanar 30 de caridad el excesso. Pon tu el arrepentimiento
IORNADA SEGVNDA p. 82 de tu parte, y verás luego cómo en tus obras me entrego, y tu en aquellos (*) que cuento. D.ª Ana. ¿Dónde estan los fiadores que asseguren el concierto? 5 Cruz. Yo estoy bien seguro y cierto que nadie los dio mejores, ni tan grandes, ni tan buenos, ni tan ricos, ni tan llanos, puesto que son soberanos, 10 y de inmensa alteza llenos. D.ª Ana. ¿A quién me dais? Cruz. A la pura, sacrosanta, rica y bella, que fue Madre y fue donzella, 15 crisol de nuestra ventura. A Christo cruzificado os doy por fiador tambien; doyosle niño en Belen, perdido y despues hallado. 20 D.ª Ana. Los fiadores me contentan; los testigos, ¿quién seran? Cruz. Quantos en el cielo estan y en sus escaños se sientan. D.ª Ana. El contrato referid, 25 porque yo quede enterada de la merced señalada que me hazeis. Cruz. Cielos, oid. Yo, fray Christoual de la Cruz, indigno 30 religioso, y professo en la sagrada orden del patriarca felicissimo
DEL RVFIAN DICHOSO p. 83 Domingo santo, en esta forma digo: Que al alma de doña Ana de Treuiño, que está presente, doy de buena gana todas las buenas obras que yo he hecho en caridad y en gracia desde el punto 5 que dexé la carrera de la muerte y entré en la de la vida; doyle todos mis ayunos, mis lagrimas y açotes, y el merito santissimo de quantas missas he dicho, y assimismo doyle 10 mis oraciones todas y desseos, que han tenido a mi Dios siempre por [blanco; y, en contracambio, tomo sus pecados, por inormes que sean, y me obligo 15 de dar la cuenta dellos en el alto y eterno tribunal de Dios eterno, y pagar los alcances y las penas que merecieren sus pecados todos. Mas es la condicion deste concierto, 20 que ella primero de su parte ponga la confession y el arrepentimiento. F. Ant. ¡Caso jamas oydo es este, padre! Cle. Y caridad jamas imaginada. Cruz. Y para que me crea y se assegure, 25 le doy por fiadores a la Virgen santissima Maria y a su Hijo, y a las onze mil virgines benditas, que son mis valedoras y abogadas; y a la tierra y el cielo hago testigos, 30 y a todos los presentes que me [escuchan.
IORNADA SEGVNDA p. 84 Moradores del cielo, no se os passe esta ocasion, pues que podeys en ella mostrar la caridad vuestra encendida; pedid al gran Pastor de los rebaños del cielo y de la tierra que no dexe 5 que lleue Satanas esta ouejuela, que el almagró (*) con su preciosa [sangre. ¿Señora, no aceptays este concierto? D.ª Ana. Si acepto, padre, y pido arrepentida 10 confession, que me muero. Cle. ¡Obras son estas, gran Señor, de las tuyas! F. Ant. ¡Bueno queda el padre Cruz aora, hecha arista 15 el alma, seca y sola como esparrago! Pareceme que buelue al Sicut erat, y que dexa el Breuiario, y se [acomoda con el barcelones (*) y la de ganchos. 20 Siempre fue liberal, o malo, o bueno. D.ª Ana. Padre, no me dilate este remedio; oyga las culpas que a su cargo quedan, que, si no le desmayan por ser tantas, yo morire segura y confiada 25 que he de alcançar perdon de todas [ellas. Cruz. Padre, vaya al conuento, y de esta [nueua a nuestro padre, y rueguele que haga 30 general oracion, dando las gracias a Dios deste sucesso milagroso,
DEL RVFIAN DICHOSO p. 85 en tanto que a esta nueua penitente oygo de confession. F. Ant. A mi me plaze. Cruz. Vamos do estemos solos. D.ª Ana. En buen hora. 5 Cle. ¡O bienauenturada pecadora! Fin de la segunda jornada.
IORNADA TERCERA p. 86 IORNADA TERCERA Entra vn ciudadano y el prior. Ciu. Oygan los cielos y la tierra entienda tan nueua y tan estraña marauilla, y su paternidad a oylla atienda; 5 que, puesto que no pueda referilla con aquellas razones que merece, peor será que dexe de dezilla. Apenas a la vista se le ofrece doña Ana al padre Cruz, sin la fe pura 10 que a nuestras esperanças fortaleze, quando, con caridad firme y segura, hizo con ella vn cambio, de tal suerte, que cambió su desgracia en gran [ventura. 15 Su alma de las garras de la muerte eterna arrebató, y boluio a la vida, y de su pertinacia la diuierte, la qual, como se viesse enriquecida con la dadiua santa que el bendito 20 padre le dio sin tassa y sin medida, alçó al momento vn piadoso grito al cielo, y confession pidio llorando, con voz humilde y coraçon contrito; y, en lo que antes dudaua no dudando, 25 de sus deudas dio cuenta muy estrecha a quien agora las está pagando; y luego, sossegada y satisfecha, todos los sacramentos recebidos, dexó la carzel de su cuerpo estrecha. 30
DEL RVFIAN DICHOSO p. 87 Oyeronse en los ayres diuididos coros de bozes dulces, de manera que quedaron suspensos los sentidos; dixo al partir de la mortal carrera que las onze mil virgines estauan 5 todas en torno de su cabecera; por los ojos las almas distilauan de gozo y marauilla los presentes, que la suaue musica escuchauan; y apenas por los ayres transparentes 10 volo de la contrita pecadora el alma a las regiones refulgentes, quando en aquella misma feliz hora se vio del padre Cruz cubierto el rostro de lepra, adonde el asco mismo mora. 15 Bolued los ojos, y vereys el monstruo, que lo es en santidad y en la fiereza, cuya fealdad a nadie le da en rostro. Entra el padre Cruz, llagado el rostro y las manos; traenle dos ciudadanos de los braços, y fray 20 Antonio. Cruz. Acompaña a la lepra la flaqueza; no me puedo tener. ¡Dios sea bendito, que assi a pagar mi buen desseo [empieça! 25 Pri. Por esse tan borrado sobreescrito no podra conoceros, varon santo, quien no os mirare muy de hito en hito. Cruz. Padre prior, no se adelante tanto vuestra aficion, que me llameys con 30 [nombre
IORNADA TERCERA p. 88 que me quadra tan mal, que yo me [espanto. Inutil frayle soy, pecador hombre, puesto que me acompaña vn buen [desseo; 5 mas no dan los desseos tal renombre. Ciu. En vos contemplo, padre Cruz, y leo la paciencia de Iob, y su presencia en vuestro rostro deslustrado veo. Por la agena malicia la inocencia 10 vuestra salio, y pagó tan de contado, qual lo muestra el rigor desta dolencia. Obligastesos oy, y aueys pagado oy. Cruz. A lo menos, de pagar espero, 15 pues de mi voluntad quedé obligado. Ciu. 2. ¡O en la viña de Dios gran jornalero! ¡O caridad, brasero y fragua ardiente! Cruz. Señores, hijo soy de vn tabernero; y si es que adulacion no está presente, 20 y puede la humildad hazer su oficio, cesse la cortesia, aqui indecente. F. Ant. Yo, traydor, que a la gula, en sacrificio del alma, y a la hampa, engendradora de todo torpe y asqueroso vicio, 25 digo que me consagro desde agora para limpiar tus llagas y curarte, hasta el fin de mi vida o su mejora; y no tendra conmigo alguna parte la vana adulacion, pues, de contino, 30 antes rufian que santo he de llamarte. Con esto no hallará ningun camino
DEL RVFIAN DICHOSO p. 89 la vanagloria para hazerte guerra, enemigo casero y repentino. Ciu. 2. Venistes para bien de aquesta tierra. ¡Dios os guarde mil años, padre amado! Ciu. 1. ¡Sólo en su pecho caridad encierra! 5 Cruz. Padres, recojanme, que estoy cansado. Entranse todos, y salen dos demonios: el vno con figura de oso, y el otro como quisieren. Esta vision fue verdadera, que ansi se cuenta en su historia. Saq. ¡Que assi nos la quitasse de las manos! 10 ¡Que assi la mies tan sazonada nuestra la segasse la hoz del tabernero! ¡Reniego de mi mismo, y aun reniego! ¡Y que tuuiesse Dios por bueno y justo tal cambalache! Estuuose la dama 15 al pie de quarenta años en sus vicios, desesperada de remedio alguno; llega estotro buen alma, y dale luego los tesoros de gracia que tenia adquiridos por Christo y por sus obras. 20 ¡Gentil razon, gentil guardar justicia, y gentil ygualar de desiguales y contrapuestas prendas: gracia y culpa, bienes de gloria y del infierno males! Vis. Como fue el corredor desta mohatra 25 la caridad, facilitó el contrato, puesto que desigual. Saq. Dessa manera, mas rica queda el alma deste rufo, por auer dado quanto bien tenia, 30 y tomado el ageno mal a cuestas,
IORNADA TERCERA p. 90 que antes estaua que el contrato [hiziesse. Vis. No se qué te responda; sólo veo que no puede ninguno de nosotros alabarse que ha visto en el infierno 5 algun caritatiuo. Saq. ¿Quién lo duda? ¿Sabes qué veo, Visiel amigo? Que no es equiualente aquesta lepra que padece este frayle, a los tormentos 10 que passara doña Ana en la otra vida. Vis. ¿No aduiertes que ella puso de su [parte grande arrepentimiento? Saq. Fue a los fines 15 de su maluada vida. Vis. En vn instante nos quita de las manos Dios al alma que se arrepiente y sus pecados llora; quanto y mas, que esta estaua 20 [enriquezida con las gracias del frayle hi de vellaco. Saq. Mas deste generoso, a lo que [entiendes, ¿qué será del, agora que está seco 25 e inutil para cosa desta vida? Vis. ¿Aquesso ignoras? ¿No sabes (que) [conocen sus frayles su virtud y su talento, su ingenio y su bondad, partes 30 [bastantes para que le encomienden su gouierno?
DEL RVFIAN DICHOSO p. 91 Saq. ¿Luego será prior? Vis. ¡Muy poco dizes! Prouincial le verás. Saq. Ya lo adiuino. En el jardin está; tu no te muestres, 5 que yo quiero a mis solas darle vn [toque con que siquiera a yra le prouoque. Entranse. Sale fray Angel y fray Antonio. 10 F. Ant. ¿Qué trae, fray Angel? ¿Son hueuos? A. Hable, fray Antonio, quedo. F. Ant. ¿Tiene miedo? A. Tengo miedo. F. Ant. Deme dos de los mas nueuos, 15 de los mas frescos, le digo, que me los quiero sorber assi, crudos. A. Ay que hazer primero otra cosa, amigo. 20 F. Ant. Siempre acudes a mi ruego dilatando tus mercedes. A. Si estos hueuos comer puedes, veslos aqui, no los niego. Muestrale dos bolas de argolla (*). 25 F. Ant. ¡O coristas y nouicios! La mano que el bien dispensa, os quite de la despensa las cerraduras y quizios; la yerua del pito (*) os de, 30
IORNADA TERCERA p. 92 que abre todas cerraduras, y veays, estando a escuras, como el luciernago ve; y, señores de las llaues, sin temor y sobresalto, 5 deys vn generoso assalto a las cosas mas suaues; busqueys hebras de tocino, sin hazer del vnto caso, y en penante (*) y limpio vaso 10 deys dulces soruos de vino; de almendra morisca y passa vuestras mangas se vean llenas, y jamas muelas agenas a las vuestras pongan tassa; 15 quando en la tierra comays pan y agua con querellas, halleys empanadas bellas quando a la celda boluays; hagaos la paciencia escudo 20 en qualquiera vuestro aprieto; mandeos vn prior discreto, afable y no cabeçudo. A. Deprecacion bien christiana, fray Antonio, es la que has hecho; 25 que aspiró a nuestro prouecho, es cosa tambien bien llana. Grande miseria passamos y a sumo estrecho venimos los que missa no dezimos 30 y los que no predicamos. [F. Ant.] ¿Para qué son essas bolas?
DEL RVFIAN DICHOSO p. 93 A. Yo las lleuaua con fin de jugar en el jardin contigo esta tarde a solas, en las horas que nos dan de recreacion. 5 F. Ant. ¿Y lleuas argolla? A. Y paletas nueuas. F. Ant. ¿Quién te las dio? A. Fray Beltran. 10 Se las embió su prima, y el me las ha dado a mi. F. Ant. Con las paletas aqui, hare dos tretas de esgrima. Precingete como yo, 15 y entregame vna paleta, y está aduertido vna treta que el padre Cruz me mostro quando en la xacara fue aguila bolante y diestra. 20 Muestra, digo; acaba, muestra. A. Toma; pero yo no se de esgrima mas que vn jumento. F. Ant. Ponte de aquesta manera: vista alerta; esse pie fuera, 25 puesto en medio mouimiento. Tirame vn tajo volado a la cabeça. ¡No ansi; que esse es reues (*), pese a mi! A. ¡Soy vn asno enalbardado! 30 F. Ant. Esta es la braua postura que llaman puerta de hierro
IORNADA TERCERA p. 94 los jaques. A. ¡Notable yerro y disparada locura! F. Ant. Doy broquel, saco el valdeo, leuanto, señalo o pego, 5 reparome en cruz, y luego tiro vn tajo de boleo. Entra el padre Cruz arrimado a vn baculo y rezando en vn rosario. Cruz. Fray Antonio, basta ya; 10 no mueran mas, si es possible. A. ¡Qué confusion tan terrible! Cruz. ¡Buena la postura está! No se os pueden embotar las agudezas de loco. 15 F. Ant. Indigesto estaua vn poco, y quiseme exercitar para hazer la digestion, que dizen que es conueniente el exercicio vehemente. 20 Cruz. Vos teneys mucha razon; mas yo os dare vn exercicio con que os haga por la posta digerir a vuestra costa la superfluydad del vicio: 25 vaya y pongase a rezar dos horas en penitencia; y puede su reuerencia, fray Angel, yr a estudiar, y dexese de las tretas 30 deste valiente mancebo.
DEL RVFIAN DICHOSO p. 95 F. Ant. ¿Las bolas? A. Aqui las lleuo. F. Ant. Toma, y lleua las paletas. Entrase fray Antonio y fray Angel. Cruz. De la escuridad del suelo 5 te saqué a la luz del dia, Dios queriendo, y yo querria lleuarte a la luz del cielo. Buelue a entrar Saquiel vestido de osso. Todo fue ansi. 10 Saq. Cambiador nueuo en el mundo, por tu voluntad enfermo, ¿piensas que eres en el yermo algun Macario segundo? ¿Piensas que se han de auenir 15 bien para siempre jamas, con lo que es menos lo mas, la vida con el morir, soberuia con humildad, diligencia con pereza, 20 la torpedad con limpieza, la virtud con la maldad? Engañaste; y es tan cierto no auenirse lo que digo, que puedes ser tu testigo 25 desta verdad, con que acierto. Cruz. ¿Qué quieres desso inferir, enemigo Satanas? Saq. Que es locura en la que das, dignissima de reyr; 30
IORNADA TERCERA p. 96 que en el cielo ya no dan puerta, a que entren de rondon, assi como entró vn ladron, que entre tambien vn rufian. Cruz. Conmigo en valde te pones 5 a disputar: que yo se que, aunque te sobre en la fe, me has de sobrar tu en razones. Dime a qué fue tu venida, o bueluete, y no hables mas. 10 Saq. Mi venida, qual verás, es a quitarte la vida. Cruz. Si es que traes de Dios licencia, facil te será quitalla, y mas facil a mi dalla 15 con promptissima obediencia. Si la traes, ¿por qué no prueuas a ofenderme? Aunque rezelo que no has de tocarme a vn pelo, por muy mucho que te atreuas. 20 ¿Qué bramas? ¿Quién te atormenta? Pero esperate, aduersario. Saq. Es para mi de vn rosario bala la mas chica cuenta. Rufian, no me martirizes; 25 tuerce, hipocrita, el camino. Cruz. Aun bien que tal vez, malino, algunas verdades dizes. Vase el demonio bramando. Buelue, que te desafio 30 a ti y al infierno todo,
DEL RVFIAN DICHOSO p. 97 hecho valenton al modo que plugo al gran Padre mio. ¡O alma!, mira quién eres, para que del bien no tuerças; que el diablo no tiene fuerças, 5 mas de las que tu le dieres. Y para que no rehuyas de verte con el a braços, Dios rompe y quiebra los lazos que passan las fuerças tuyas. 10 Buelue a entrar fray Antonio, con vn plato de hilas y paños limpios. F. Ant. Entrese, padre, a curar. Cruz. Pareceme que es locura pretender a mi mal cura. 15 F. Ant. ¿Es esso desesperar? Cruz. No, por cierto, hijo mio; mas es esta enfermedad de vna cierta calidad, que curarla es desuario. 20 Viene del cielo. F. Ant. ¿Es possible que tan mala cosa encierra el cielo, do el bien se encierra? Tengolo por impossible. 25 ¿Estarase aora holgando doña Ana, que te la dio, y estareme en valde yo tu remedio procurando? Entra fray Angel. 30
IORNADA TERCERA p. 98 A. Padre Cruz, mandeme albricias, que han elegido prior. Cruz. Si no te las da el Señor, de mi en vano las codicias. Mas dezidme: ¿quién salio? 5 A. Salio su paternidad. Cruz. ¿Yo, padre? A. Si, en mi verdad. F. Ant. ¿Burlaste, fray Angel? A. No. 10 Cruz. ¿Sobre vnos ombros podridos tan pesada carga han puesto? No se qué me diga desto. F. Ant. Cegoles Dios los sentidos: que si ellos te conocieran 15 como yo te he conocido, tomaran otro partido, y otro prior eligieran. A. Aora digo, fray Antonio, que tiene, sin duda alguna, 20 en essa lengua importuna entretexido el demonio: que si ello no fuera ansi, nunca tal cosa dixera[s]. F. Ant. Fray Angel, no hablo de veras; 25 pero conuiene esto aqui. Gusta este santo de verse vituperado de todos, y va huyendo los modos do pueda ensoberuecerse. 30 Mira qué confuso está por la nueua que le has dado.
DEL RVFIAN DICHOSO p. 99 A. Puesto le tiene en cuydado. F. Ant. El cargo no aceptará. Cruz. ¿No saben estos benditos cómo soy simple y grossero, y hijo de vn tabernero, 5 y padre de mil delitos? F. Ant. Si yo pudiera dar boto, a fe que no te le diera; antes, a todos dixera la vida que de hombre roto (*) 10 en Seuilla y en Toledo te vi hazer. Cruz. Tiempo te queda; dila, amigo, porque pueda escaparme deste miedo 15 que tengo de ser prelado, cargo para mi indecente: que ¿a qué será suficiente hombre que está tan llagado y que ha sido vn...? 20 F. Ant. ¿Qué? ¿Rufian? Que por Dios, y assi me goze, que le vi reñir con doze de heria y de San Roman; y en Toledo, en las Ventillas (*), 25 con siete terciopeleros, el hecho zaque, ellos cueros, le vide hazer marauillas. ¡Qué de capas vi a sus pies! ¡Qué de broqueles raxados! 30 ¡Qué de cascos abollados! Hirio a quatro; huyeron tres.
IORNADA TERCERA p. 100 Para aqueste ministerio si que le diera mi voto, porque en el fuera el mas doto rufian de nuestro emisferio; pero para ser prior 5 no le diera yo jamas. Cruz. ¡O quánto en lo cierto estás, Antonio! F. Ant. ¡Y cómo, señor! Cruz. Assi qual quieres te gozes, 10 christiano, y frayle, y sin mengua, que des vn filo a la lengua, y digas mi vida a bozes. Entra el prior, y otro frayle de acompañamiento. Pri. Vuestra paternidad nos de las manos, 15 y bendicion con ellas. Cruz. Padres mios, ¿adónde a mi tal sumission? Pri. Mi padre, es ya nuestro prelado. 20 F. Ant. ¡Buenos cascos tienen, por vida mia, los que han hecho semejante eleccion! Pri. ¿Pues qué, no es santa? F. Ant. A vn Iob hazen prior, que no le falta 25 si no es el muladar y ser casado para serlo del todo. ¡En fin, son frayles! Quien tiene el cuerpo de dolores lleno, ¿cómo podra tener entendimiento libre para el gouierno que requiere 30
DEL RVFIAN DICHOSO p. 101 tan peligroso y trabajoso oficio como el de ser prior? ¿No lo ven [claro? Cruz. ¡O qué bien que lo ha dicho fray [Antonio! 5 ¡El cielo se lo pague! Padres mios, ¿no miran quál estoy, que en todo el [cuerpo no tengo cosa sana? Consideren que los dolores turban los sentidos, 10 y que ya no estoy bueno para cosa, si no es para llorar y dar gemidos a Dios por mis pecados infinitos. Amigo fray Antonio, di a los padres mi vida, de quien fuyste buen testigo; 15 diles mis insolencias y recreos, la inmensidad descubre de mis culpas, la baxeza les di de mi linage, diles que soy de vn tabernero hijo, porque les haga todo aquesto junto 20 mudar de parecer. Pri. Escusa debil es essa, padre mio; a lo que ha sido, ha borrado lo que es. Acepte y calle, que assi lo quiere Dios. 25 Cruz. ¡El sea bendito! Vamos, que la esperiencia dara presto muestras que soy inutil. F. Ant. ¡Viue el cielo, que merece ser Papa tan buen frayle! 30 A. Que será prouincial, yo no lo dudo. F. Ant. Aquesso está de molde. Padre, vamos,
IORNADA TERCERA p. 102 que es hora de curarte. Cruz. Sea en buen hora. F. Ant. Va a ser prior, ¿y por no serlo llora? Entranse. Salen Lucifer con corona y cetro, el mas galan demonio 5 y bien vestido que ser pueda, y Saquiel y Visiel, como quisieren, de demonios feos. Luc. Desde el instante que salimos fuera de la mente eternal, angeles siendo, y con soberuia voluntad y fiera 10 fuymos el gran pecado aprehendiendo, sin querer ni poder de la carrera torcer donde vna vez fuymos subiendo, hasta ser derribados a este assiento, do no se admite el arrepentimiento; 15 digo que desde entonces se recoge la fiera embidia en este pecho fiero, de ver que el cielo en su morada acoge a quien passó tambien de Dios el fuero. En mi se estiende y en Adan se encoge 20 la justicia de Dios, manso y seuero, y del gozan los hombres in eterno, y mis sequazes, deste duro infierno. Y, no contento aquel que dio en vn palo la vida, que fue muerte de la muerte, 25 de verme despojado del regalo de mi primera auentajada suerte, quiere que se alce con el cielo vn malo, vn pecador blasfemo, y que se acierte a saluar en vn corto y breue instante 30 vn ladron que no tuuo semejante;
DEL RVFIAN DICHOSO p. 103 la pecadora pública arrebata de sus pies el perdon de sus pecados, y su historia santissima dilata por siglos en los años prolongados; vn cambiador, que en sus vsuras trata, 5 dexa a sola vna voz sus intricados libros, y por manera nunca vista le passa a ser diuino coronista (*); y agora quiere que vn rufian se assiente en los ricos escaños de la gloria, 10 y que su vida y muerte nos la cuente alta, famosa y verdadera historia. Por esto inclino la soberuia frente, y quiero que mi angustia sea notoria a vosotros, participes y amigos, 15 y de mi mal y mi rancor testigos; no para que me deys consuelo alguno, pues tenerle nosotros no es possible, sino porque acudays al oportuno punto que hasta los santos es terrible. 20 Este rufian, qual no lo fue ninguno, por su fealdad al mundo aborrecible, está ya de partida para el cielo, y humilde apresta el leuantado buelo. Acudid, y turbadle los sentidos, 25 y entibiad, si es possible, su esperança, y de sus vanos passos y perdidos hazedle temerosa remembrança; no llegue alegre voz a sus oydos que prometa segura confiança 30 de auer cumplido con la deuda y cargo que por su caridad tomó a su cargo.
IORNADA TERCERA p. 104 ¡Ea!, que espira ya, despues que ha [hecho prior y prouincial tan bien su oficio, que tiene al suelo y cielo satisfecho, y da de que es gran santo gran indicio. 5 Saq. No será nuestra yda de prouecho, porque será de hazerle beneficio, pues siempre que a los braços he venido con el, queda con palma, y yo vencido. Luc. Mientras no arroja el postrimero aliento, 10 bien se puede esperar que en algo tuerça el peso, puesto en duda el pensamiento: que a vezes puede mucho nuestra [fuerça. Vis. Yo cumplire, señor, tu mandamiento: 15 que adonde ay mas bondad, alli se [esfuerça mas mi maldad. Alla voy diligente. Luc. Todos venid, que quiero estar presente. Entranse todos, y salen tres almas, vestidas con 20 tunicelas de tafetan blanco, velos sobre los rostros, y velas encendidas. Al. 1. Oy, hermanas, que es el dia en quien, por nuestro consuelo, las puertas ha abierto el cielo 25 de nuestra carzeleria para venir a este punto, todo lleno de misterio, viendo en este monasterio al gran Christoual difunto, 30 al alma deuota suya
DEL RVFIAN DICHOSO p. 105 bien será la acompañemos, y a la region la lleuemos do está la eterna aleluya. Al. 2. Felice jornada es esta, santa y bienauenturada, 5 pues se hara, con su llegada, en todos los cielos fiesta: que lleuando en compañia alma tan deuota nuestra, daran mas claro la muestra 10 de júbilo y de alegria. Al. 3. Ella abrio con oraciones, ayunos y sacrificios, de nuestra prision los quizios, y abreuió nuestras passiones. 15 Quando en libertad viuia, de nosotras se acordaua, y el rosario nos rezaua con deuocion cada dia; y quando en la religion 20 entró, como auemos visto, muerto al diablo y biuo a Christo, aumentó la deuocion. Ni por la riguridad de las llagas que en si tuuo, 25 jamas indeuoto estuuo, ni falto de caridad. Prior siendo y prouincial, tan manso y humilde fue, que hizo de andar a pie 30 y descalço gran caudal. Treze años ha que ha viuido
IORNADA TERCERA p. 106 llagado, de tal manera, que, a no ser milagro, fuera en dos dias consumido. Al. 1. Remite sus alabanças al lugar donde caminas, 5 que alli las daran condignas al valor que tu no alcanças; y mezclemonos agora entre su acompañamiento, escuchando el sentimiento 10 deste su amigo que llora. Entranse. Sale fray Antonio llorando, y trae vn lienço manchado de sangre. F. Ant. Acabó la carrera 15 de su cansada vida; dio al suelo los despojos; del cuerpo volo al cielo la alma santa. ¡O padre, que en el siglo fuyste mi nuue obscura, 20 mas en el fuerte asilo, que assi es la religion, mi norte fuyste! Treze años ha que lidias, por ser caritatiuo sobre el humano modo, 25 con podredumbre y llagas insufribles; mas los manchados paños de tus sangrientas llagas, se estiman mas agora que delicados y olorosos lienços: 30 con ellos mil enfermos
DEL RVFIAN DICHOSO p. 107 cobran salud entera; mil (*) vezes les imprimen los labios mas ilustres y señores. Tus pies, que, mientras fuyste prouincial, anduuieron 5 a pie infinitas (*) leguas por lodos, por barrancos, por malezas, agora soys reliquias, agora te los besan tus subditos, y aun todos 10 quantos pueden llegar adonde yazes. Tu cuerpo, que ayer era espectaculo horrendo, segun llagado estaua, oy es bruñida plata y cristal limpio; 15 señal que tus carbuncos, tus grietas y aberturas, que podricion vertia[n], estauan por milagro en ti, hasta tanto que la deuda pagasses 20 de aquella pecadora que fue limpia en vn punto: ¡tanto tu caridad con Dios valia! Entra el prior. Pri. Padre Antonio, dexe el llanto, 25 y acuda a cerrar las puertas, porque si las halla abiertas el pueblo, que acude tanto, no nos han de dar lugar para enterrar a su amigo. 30 F. Ant. Aunque se cierren, yo digo
IORNADA TERCERA p. 108 que ha poco de aprouechar. No ha de bastar diligencia; pero, con todo, alla yre. Entra fray Angel. A. ¿Dónde vas, padre? 5 F. Ant. No se. A. Acuda su reuerencia, que está toda la ciudad en el conuento, y se arrojan sobre el cuerpo, y le despojan 10 con tanta celeridad. Y el virrey está tambien en su celda. Pri. Padre Antonio, venga a ver el testimonio 15 que el cielo da de su bien. Entranse todos. Salen dos ciudadanos: el vno con lienço de sangre, y el otro con vn pedazo de capilla. Ciu. 1. ¿Qué lleuays vos? 20 Ciu. 2. Vn lienço de sus llagas. ¿Y vos? Ciu. 1. De su capilla este pedazo, que le precio y le tengo en mas [estima 25 que si hallara vna mina. Ciu. 2. Pues salgamos aprisa del conuento, no nos quiten
DEL RVFIAN DICHOSO p. 109 los frayles las reliquias. Ciu. 1. ¡Bueno es esso! ¡Antes dare la vida que boluellas! Entra otro. Ciu. 3. Yo soy, sin duda, la desgracia misma; 5 no he podido topar de aqueste santo siquiera con vn hilo de su ropa, puesto que voy contento y satisfecho con auerle besado quatro vezes los santos pies, de quien olor despide 10 del cielo; pero tal fue el en la tierra. El virrey le trae en ombros, y sus [frayles, y aqui, en aquesta bobeda del claustro, le quieren enterrar. Musica suena; 15 parece que es del cielo, y no lo dudo. Traen al santo tendido en vna tabla, con muchos rosarios sobre el cuerpo; traenle en ombros sus frayles y el virrey; suena lexos musica de flautas o chirimias; cessando la musica, dize a bozes dentro Lucifer, 20 o, si quisieren, salgan los demonios al teatro: Luc. Aun no puedo llegar siquiera al cuerpo, para vengar en el lo que en el alma no pude: tales armas le defienden. Saq. No ay arnes que se yguale al del 25 [rosario. Luc. Vamos, que en sólo verle me confundo. Saq. No auemos de parar hasta el profundo. F. Ant. ¿Oyes, fray Angel? A. Oygo, y son los diablos. 30 Vir. Haganme caridad sus reuerencias
IORNADA TERCERA p. 110 que torne yo otra vez a ver el rostro deste bendito padre. Pri. Sea en buen hora. Padres, abaxen, ponganle [en el suelo], que, pues la deuocion de su excelencia 5 se estiende a tanto, bien será agradalle. Vir. ¿Que es este el rostro que yo vi ha dos [dias de horror y llagas y materias lleno? ¿Las manos gafas (*) son aquestas, 10 [cielo? ¡O alma, que, bolando a las serenas regiones, nos dexaste testimonio del felice camino que oy has hecho! Clara y limpia la caxa do habitaste, 15 abrasada primero y ahumada (*) con el fuego encendido en que se ardia, todo de caridad y amor diuino. Ciu. 1. Dexennosle besar sus reuerencias los pies siquiera. 20 Pri. Deuocion muy justa. Vir. Hagan su oficio, padres, y en la tierra escondan esta joya tan del cielo; essa esperança nuestro mal remedia. Y aqui da fin felice esta comedia. 25 Fin desta comedia. Hase de aduertir que todas las figuras de muger desta comedia las pueden hazer solas dos mugeres.
p. 111 COMEDIA FAMOSA INTITVLADA LA GRAN SVLTANA doña Catalina de Ouiedo. Los que hablan en ella son los siguientes: Salec, turco renegado. Andrea, espia. 5 Roberto, renegado. Dos judios. Vn alarabe. Vn embaxador de El Gran Turco. Persia. Vn page vestido a lo Dos moros. turquesco, y otros El gran cadi. 10 tres garzones. Quatro baxaes Mami y Rustan, ancianos. eunucos. Clara, llamada Zayda. Doña Catalina de Zelinda, que es Ouiedo, gran Lamberto. 15 sultana. Vn cautiuo anciano. Su padre. Dos musicos. Madrigal, cautiuo. IORNADA PRIMERA Sale Salec, turco, y Roberto vestido a lo griego, y, 20 detras dellos, vn alarabe vestido de vn alquizel; tray en vna lança muchas estopas, y en vna varilla de
IORNADA PRIMERA p. 112 membrillo, en la punta, vn papel como villete, y vna velilla de cera encendida en la mano; este tal alarabe se pone al lado del teatro, sin hablar palabra, y luego dize Roberto: Rob. La pompa y magestad deste tirano, 5 sin duda alguna, sube y se engrandece sobre las fuerças del poder humano. Mas ¿qué fantasma es esta que se ofrece, coronada de estopas media lança? Alaraue (*) en el trage me parece. 10 Sal. Tienen aqui los pobres esta vsança quando alguno a pedir justicia viene, que sólo el interes es quien la alcança. De vna caña y de estopas se preuiene, y, quando el Turco passa, enciende 15 [fuego, a cuyo resplandor el se detiene; pide justicia a vozes, dale luego lugar la guarda, (y) el pobre como jara arremete turbado y sin sossiego, 20 y en la punta y remate de vna vara al Gran Señor su memorial presenta, que para aquel efecto el passo para. Luego a vn bello garzon, que tiene [cuenta 25 con estos memoriales, se le entrega, que, en relacion, despues dellos da [cuenta; pero jamas el término se llega del buen despacho destos miserables, 30 que el interes le turba y se le niega. Rob. Cosas he visto aqui que, de admirables,
DE LA GRAN SVLTANA p. 113 pueden al mas gallardo entendimiento suspender. Sal. Verás otras mas notables. Ya está a pie el Gran Señor; puedes [atento 5 verle a tu gusto, que el christiano puede mirarle rostro a rostro a su contento. A ningun moro o turco se concede que leuante los ojos a miralle, y en esto a toda magestad excede. 10 Entra a este instante el Gran Turco con mucho acompañamiento; delante de si lleua vn page vestido a lo turquesco, con vna flecha en la mano leuantada en alto, y detras del Turco van otros dos garzones con dos bolsas de terciopelo verde, donde ponen los 15 papeles que el Turco les da. Rob. Por cierto, el es mancebo de buen talle, y que, de grauedad y vizarria, la fama, con razon, puede loalle. Sal. Oy haze la sala(c) (*) en Santa Sofia, 20 esse templo que ves que en la grandeza excede a quantos tiene la Turquia. Rob. A encender y a gritar el moro empieça; el Turco se detiene mesurado, señal de piedad como de alteza. 25 El moro llega; vn memorial le ha dado; el Gran Señor le toma, y se le entrega a vn bel garzon que casi tray al lado. En tanto que esto dize Roberto, y el Turco passa, tiene Salec doblado el cuerpo y inclinada la cabeça, sin 30 miralle al rostro.
IORNADA PRIMERA p. 114 Sal. Esta audiencia al que es pobre no se [niega. ¿Podre alçar la cabeça? Rob. Alça y mira, que ya el Señor a la mezquita llega, 5 cuya grandeza desde aqui me admira. Entrase el Gran Señor, y queda en el teatro Salec y Roberto. Sal. ¿Qué te parece, Roberto, de la pompa y magestad 10 que aqui se te ha descubierto? Rob. Que no creo a la verdad, y pongo duda en lo cierto. Sal. De a pie y de a cauallo, van seis mil soldados. 15 Rob. Si yran. Sal. No ay dudar que seis mil son. Rob. Iuntamente, admiracion y gusto y assombro dan. Sal. Quando sale a la zala (*), 20 sale con este decoro; y es el dia del xuma (*), que assi al viernes llama el moro. Rob. ¡Bien acompañado va! Pero, pues nos da lugar 25 el tiempo, quiero acabar de contarte lo que ayer comence a darte a entender. Sal. Buelue (*), amigo, a començar. Rob. Aquel mancebo que dixe 30 vengo a buscar: que le quiero
DE LA GRAN SVLTANA p. 115 mas que al alma por quien viuo, mas que a los ojos que tengo. Desde su pequeña edad fuy su ayo y su maestro, y del templo de la fama 5 le enseñé el camino estrecho; encaminéle los passos por el angosto sendero de la virtud; tuue a ray[a] sus juueniles desseos; 10 pero no fueron bastantes mis bien mirados consejos, mis persecuciones (*) christianas, del bien y mal mil exemplos, para que, en mitad del curso 15 de su mas florido tiempo, amor no le salteasse, monfi (*) de los años tiernos. Enamoróse de Clara, la hija de aquel Lamberto 20 que tu en Praga conociste, teutonico cauallero. Sus padres y su hermosura nombre de Clara la dieron; pero quiça sus desdichas 25 en escuridad la han puesto. Demandóla por esposa, y no salio con su intento; no porque no fuesse ygual y acertado el casamiento, 30 sino porque las desgracias traen su corriente de lexos,
IORNADA PRIMERA p. 116 y no ay diligencia humana que preuenga su remedio. Finalmente, el la sacó: que voluntades que han puesto la mira en cumplir su gusto, 5 pierden respetos y miedos. Solos y a pie, en vna noche de las frias del inuierno, yuan los pobres amantes, sin saber adónde, huyendo; 10 y, al tiempo que ya yo auia echado a Lamberto menos, que este [es] el nombre del triste que he dicho que a buscar vengo, con aliento desmayado, 15 de vn frio sudor cubierto el rostro, y todo turbado, ante mis ojos le veo. Arroxóseme a los pies, la color como de vn muerto, 20 y, con voz interrumpida de sollozos, dixo: “Muero, padre y señor, que estos nombres a tus obras se los deuo. A Clara lleuan cautiua 25 los turcos de Rocaferro. Yo, couarde; yo, mezquino y vn traydor, que no lo niego, hela dexado en sus manos, por tener los pies ligeros. 30 Esta noche la lleuaua no se adónde, aunque se cierto
DE LA GRAN SVLTANA p. 117 que, si fortuna quisiera, fueramos los dos al cielo.” A la nueua triste y nueua, en vn confuso silencio quedé, sin osar dezirle: 5 “Hijo mio, ¿cómo es esto?” De aquesta perplexidad me sacó el marcial estruendo del rebato a que tocaron las campanas en el pueblo. 10 Puseme luego a cauallo, salio conmigo Lamberto en otro, y salio vna tropa de cauallos erreruelos (*). Con la escuridad, perdimos 15 el rastro de los que hizieron el robo de Clara, y otros que con el dia se vieron. Temerosos de celada, no nos apartamos lexos 20 del lugar, al qual boluimos cansados y sin Lamberto. Sal. ¿Pues cómo? ¿Quedóse aposta? Rob. Aposta, a lo que sospecho, porque nunca ha parecido 25 desde entonces, viuo o muerto. Su padre ofrecio por Clara gran cantidad de dinero; pero no le fue possible cobrarla por ningun precio. 30 Dixose por cosa cierta, que el turco que fue su dueño
IORNADA PRIMERA p. 118 la presentó al Gran Señor, por ser hermosa en estremo. Por saber si esto es verdad, y por saber de Lamberto, he venido como has visto 5 aqui en abito de griego. Se hablar la lengua de modo, que passar por griego entiendo. Sal. Puesto que nunca la sepas, no tienes de qué auer miedo: 10 aqui todo es confusion, y todos nos entendemos con vna lengua mezclada que ignoramos y sabemos. De mi no te escaparás, 15 pues, quando te vi, al momento te conoci. Rob. ¡Gran memoria! Sal. Siempre la tuue en estremo. Rob. ¿Pues cómo te has oluidado 20 de quién eres? Sal. No hablemos en esso agora; otro dia de mis cosas trataremos: que, si va a dezir verdad, 25 yo ninguna cosa creo. Rob. Fino ateista te muestras. Sal. Yo no se lo que me muestro; sólo se que he de mostrarte, con obras al descubierto, 30 que soy tu amigo, a la traça como lo fuy en algun tiempo;
DE LA GRAN SVLTANA p. 119 y para saber de Clara, vn eunuco del gouierno del serrallo del Gran Turco podra hazerme satisfecho, que es mi amigo. Y, entretanto, 5 puedes mirar por Lamberto: quiça, como tuuo el alma, tambien tendra preso el cuerpo. Entranse. Salen Mami y Rustan, eunucos. 10 Mam. Ten, Rustan, la lengua muda, y conmigo no autorizes tu fee, de verdad desnuda, pues mientes en quanto dizes, y eres christiano, sin duda: 15 que el tener ansi encerrada tanto tiempo y tan guardada a la cautiua española, es señal bastante y sola que tu intencion es dañada. 20 Has quitado al Gran Señor de gozar la hermosura que tiene el mundo mayor, siendo mal darle madura fruta que verde es mejor. 25 Seys años ha que la zelas y la encubres con cautelas que ya no pueden durar, y agora por desuelar esta verdad te desuelas. 30
IORNADA PRIMERA p. 120 ¡Pero espera, perro, aguarda, y verás de qué manera la fe al Gran Señor se guarda! Rus. ¡Mami amigo, espera, espera! Mam. Llega el castigo, aunque tarda (*); 5 y el que sabe vna traycion, y se está sin descubrilla algun tiempo, da ocasion de pensar si en consentilla tuuo parte la intencion. 10 La tuya he sabido oy, y, assi, al Gran Señor me voy a contarle tu maldad. Entrase Mami. Rus. No ay negalle esta verdad; 15 por empalado me doy. Sale doña Catalina de Ouiedo, gran sultana, vestida a la turquesca. Sul. Rustan, ¿qué ay? Rus. Mi señora, 20 de nuestra temprana muerte es ya llegada la hora, que assi el alma me lo aduierte, pues en mi costancia llora; que, aunque parezco muger, 25 nunca suelo yo verter lagrimas que den señal de grande bien o gran mal, como suele acontecer. Mami, señora, ha notado, 30
DE LA GRAN SVLTANA p. 121 con astucia y con maldad, el tiempo que te he guardado, y ha juzgado mi lealtad por traycion y por pecado. Al Gran Señor va derecho 5 a contar por malo el hecho que yo he tenido por bueno, de malicia y rauia lleno el siempre maligno pecho. Sul. ¿Qué hemos de hazer? 10 Rus. Esperar la muerte con la entereza que se puede imaginar; aunque se que a tu belleza sultan ha de respetar. 15 No te matará sultan; quien muera será Rustan, como deste caso autor. Sul. ¿Es cruel el Gran Señor? Rus. Nombre de blando le dan; 20 pero, en efecto, es tirano. Sul. Con todo, confio en Dios, que su poderosa mano ha de librar a los dos deste temor, que no es vano; 25 y si estuuieren cerrados los cielos por mis pecados, por no oyr mi peticion, dispondre mi coraçon a casos mas desastrados. 30 No triunfará el inhumano del alma; del cuerpo si,
IORNADA PRIMERA p. 122 caduco, fragil y vano. Rus. Este sucesso temi de mi proceder christiano. Mas no estoy arrepentido; antes, estoy preuenido 5 de paciencia y sufrimiento para qualquiera tormento. Sul. Con mi intencion has venido. Dispuesta estoy a tener por regalo qualquier pena 10 que me pueda suceder. Rus. Nunca a muerte se condena tan gallardo parecer. Hallarás en tu hermosura, no pena, sino ventura; 15 yo, por el contrario estremo, hallaré, como lo temo, en el fuego sepultura. Sul. Bien podra ofrecerme el mundo quantos tesoros encierra 20 la tierra y el mar profundo; podra bien hazerme guerra el contrario sin segundo con vna y otra legion de su infernal esquadron; 25 pero no podran, Dios mio, como yo de vos confio, mudar mi buena intencion. En mi tierna edad perdi, Dios mio, la libertad, 30 que aun apenas conoci; truxome aqui la beldad,
DE LA GRAN SVLTANA p. 123 Señor, que pusiste en mi; si ella ha de ser instrumento de perderme, yo consiento, peticion christiana y cuerda, que mi belleza se pierda 5 por milagro en vn momento; esta rosada color que tengo, segun se muestra en mi espejo adulador, marchitala con tu diestra; 10 buelueme fea, Señor: que no es bien que lleue palma de la hermosura del alma la del cuerpo. Rus. Dizes bien. 15 Mas no es bien que aqui se esten nuestros sentidos en calma, sin que demos traça o medio de buscar a nuestra culpa, o ya disculpa, o remedio. 20 Sul. Del remedio a la disculpa ay grandes montes en medio. Vamonos a apercebir, amigo, para morir christianos. 25 Rus. Remedio es esse del mas subido interesse que al cielo puedes pedir. Entranse. Salen Mami, el eunuco, y el Gran Turco. 30 Mam. Morato Arraez (*), Gran Señor,
IORNADA PRIMERA p. 124 te la presentó, y es ella la primera y la mejor que del título de bella puede lleuarse el honor. De tus ojos escondido 5 este gran tesoro ha sido por industria de Rustan seys años, y a siete van, segun la cuenta he tenido. Tur. ¿Y del modo que has contado 10 es hermosa? Mam. Es tan hermosa, como en el jardin cerrado la entreabierta y fresca rosa a quien el sol no ha tocado; 15 o como el alua serena, de aljofar y perlas llena, al salir del claro Oriente; o como sol al Poniente, con los reflexos que ordena. 20 Robó la Naturaleza lo mejor de cada cosa para formar esta pieza, y assi, la sacó hermosa sobre la humana belleza. 25 Quitó al cielo dos estrellas, que puso en las luzes bellas de sus bellissimos ojos, con que de amor los despojos se aumentan, pues viue en ellas. 30 El todo y sus partes son correspondientes de modo,
DE LA GRAN SVLTANA p. 125 que me muestra la razon que en las partes y en el todo assiste la perfeccion. Y con esto se conforma el color, que haze la forma 5 hermosa en vn grado inmenso. Tur. Este loco, a lo que pienso, de alguna diosa me informa. Mam. A su belleza, que es tanta que passa al imaginar, 10 su discrecion se adelanta. Tur. Tu me la haras adorar por cosa diuina y santa. Mam. Tal jamas la ha visto el sol, ni otra fundio en su crisol 15 el cielo que la compuso; y, sobre todo, le puso el desenfado español. Digo, señor, que es diuina la beldad desta cautiua, 20 en el mundo peregrina. Tur. De verla el desseo se auiua. ¿Y llamase? Mam. Catalina, y es de Ouiedo (*) el sobrenombre. 25 Tur. ¿Cómo no ha mudado el nombre, siendo ya turca? Mam. No se; como no ha mudado fe, no apetece otro renombre. 30 Tur. ¿Luego es christiana? Mam. Yo hallo
IORNADA PRIMERA p. 126 por mi cuenta que lo es. Tur. ¿Christiana, y en mi serrallo? Mam. Mas deuen de estar de tres; mas ¿quién podra aueriguallo? Si otra cosa yo supiera, 5 como aquesta, la dixera, sin encubrir vn momento dicho o hecho o pensamiento que contra ti se ofreciera. Tur. Descuydo es vuestro y maldad. 10 Mam. Yo se dezir que te adoro y siruo con la lealtad y con el justo decoro que deuo a tu magestad. Tur. Al serrallo yre esta tarde, 15 a ver si yela o si arde la belleza vnica y sola de tu alabada española. Mam. Mahoma, señor, te guarde. Entranse estos dos. 20 Salen Madrigal, cautiuo, y Andres, en abito de griego. Mad. ¡Viue Roque, canalla barretina (*), que no aueis de gozar de la caçuela, llena de boronia (*) y caldo prieto! And. ¿Con quién las has, christiano? 25 Mad. No con nayde. ¿No escuchais la volina y la algazara que suena dentro desta casa? Dize dentro vn judio: Iud. (¡A,) perro! 30
DE LA GRAN SVLTANA p. 127 ¡El Dio te maldiga y te confunda! ¡Iamas la libertad amada alcances! And. Di: ¿por qué te maldizen estos tristes? Mad. Entré sin que me viessen en su casa, y en vna gran caçuela que tenian 5 de vn guisado que llaman voronia, les eché de tozino vn gran pedazo. And. ¿Pues quién te lo dio a ti? Mad. Ciertos genizaros mataron en el monte el otro dia 10 vn puerco xauali, que le vendieron a los christianos de Mamud Arraez, de los quales compré de la papada lo que está en la caçuela sepultado para dar sepultura a estos malditos, 15 con quien tengo rencor y mal talante, a quien el diablo pape, engulla y [sorba. Ponese vn judio a la ventana. Iud. ¡Mueras de hambre, barbaro insolente; 20 el quotidiano pan te niegue el Dio; andes de puerta en puerta mendigando; echente de la tierra como a gafo, agraz de nuestros ojos, espantajo, de nuestra sinagoga assombro y miedo, 25 de nuestras criaturas enemigo el mayor que tenemos en el mundo! Mad. ¡Agachate, judio! Iud. ¡Ay, sinuentura, que entrambas sienes me ha quebrado! 30 [¡Ay, triste!
IORNADA PRIMERA p. 128 And. Si que no le tiraste. Mad. ¡Ni por pienso! And. ¿Pues de qué se lamenta el hideputa? Dize dentro otro judio: Iud. Quitate, Zabulon, de la ventana, 5 que esse perro español es vn demonio, y te hara pedaços la cabeça con sólo que te escupa y que te acierte. ¡Guayas, y qué comida que tenemos! ¡Guayas, y qué caçuela que se pierde! 10 Mad. ¿Los pla[n]tos de Rama (*) bolueis al [mundo, canalla miserable? ¿Otra vez buelues, perro? Iud. ¿Qué, aun no te has ydo? ¿Por 15 [ventura, quieres atosigarnos el aliento? Mad. ¡Recogeme este prisco! (*) Dizen dentro: ¿No aprouecha 20 dezirte, Zabulon, que no te assomes? Dexale ya en mal hora; entrate, hijo. And. ¡O gente aniquilada! ¡O infame, o suzia raza, y a qué miseria os ha traydo vuestro vano esperar, vuestra locura 25 y vuestra incomparable pertinacia, a quien llamays firmeza y fee [inmudable, contra toda verdad y buen discurso! Ya parece que callan; ya en silencio 30
DE LA GRAN SVLTANA p. 129 passan su burla y hambre los mezquinos. Español, ¿conoceisme? Mad. Iuraria [q]ue en mi vida os he visto. And. Soy Andrea, 5 la espia. Mad. ¿Vos Andrea? And. Si, sin duda. Mad. ¿El que lleuó a Castillo y Palomares, mis camaradas? 10 And. Y el que lleuó a Me(le)ndez, a Arguijo y Santisteuan, todos juntos, y en Napoles los dexó (*) a sus [anchuras, de la agradable libertad gozando. 15 Mad. ¿Cómo me conocistes? And. La memoria teneis dada a adobar, a lo que entiendo, o reduzida a voluntad no buena. ¿No os acordais que os vi y hablé la 20 [noche que recogi a los cinco, y vos quisistes quedaros por no mas de vuestro gusto, poniendo por escusa que os tenia amor rendida el alma, y que vna 25 [alaraue, con nueuo cautiuerio y nueuas leyes, os la tenia encadenada y presa? Mad. Verdad; y aun todavia tengo el yugo al cuello, todavia estoy cautiuo, 30 todavia la fuerça poderosa de amor tiene sujeto a mi aluedrio.
IORNADA PRIMERA p. 130 And. ¿Luego en valde será tratar yo agora de que os vengais conmigo? Mad. En valde, cierto. And. ¡Desdichado de vos! Mad. Quiça dichoso. 5 And. ¿Cómo puede ser esso? Mad. Son las leyes del gusto poderosas sobremodo. And. Vna resolucion gallarda puede romperlas. 10 Mad. Yo lo creo; mas no es tiempo de ponerme a los braços con sus [fuerças. And. ¿No soys vos español? Mad. ¿Por qué? ¿Por esto? 15 Pues, por las onze mil de malla (*) juro, y por el alto, dulze, omnipotente desseo que se encierra baxo el opo (*) de quatro acomodados porcionistas, que he de romper por montes de 20 [diamantes y por dificultades indezibles, y he de lleuar mi libertad en peso sobre los propios ombros de mi gusto, y entrar triunfando en Napoles la bella 25 con dos o tres galeras leuantadas por mi industria y valor, y Dios delante, y, dando a la Anunciada los dos [bucos (*), quedaré con el vno rico y próspero, 30 y no ponerme aora a andar por [trena (*),
DE LA GRAN SVLTANA p. 131 cargado de temor y de miseria. And. ¡Español soys, sin duda! Mad. Y soylo, y soylo; lo he sido y lo sere mientras que viua, y aun despues de ser muerto ochenta 5 [siglos. And. ¿Aurá quien quiera libertad huyendo? Mad. Quatro brauos soldados os esperan, y son gente de pluma y bien nacidos. And. ¿Son los que dixo Arguijo? 10 Mad. Aquellos mismos. And. Yo los tengo escondidos y a recaudo. Mad. ¿Qué turba es esta? ¿Qué ruydo es [este? And. Es el embaxador de los persianos, 15 que viene a tratar pazes con el Turco. Hazeos a aquesta parte mientras passa. Entra vn embaxador, vestido como los que andan aqui y acompañanle genizaros; va como turco. Mad. ¡Vizarro va y gallardo por estremo! 20 And. Los mas de los persianos son gallardos, y muy grandes de cuerpo, y grandes [hombres de a cauallo (*). Mad. Y son, segun se dize, 25 los cauallos el neruio de sus fuerças. ¡Plega a Dios que las pazes no se hagan! ¿Quereys venir, Andrea? And. Guia adonde fuere mas de tu gusto. 30 Mad. Al baño guio
IORNADA PRIMERA p. 132 del Vchali (*). And. Al de Morato guia, que he de juntarme alli con otra espia. Entranse. Entra el Gran Turco, Rustan y Mami. 5 Tur. Flaca disculpa me das de la traycion que me has hecho, mayor que se vio jamas. Rus. Si bien estás en el hecho, señor, no me culparás. 10 Quando vino a mi poder, no vino de parecer que pudiesse darte gusto, y fue el reseruarla justo a mas tomo y mejor ser; 15 muchos años, Gran Señor, profundas melancolias la tuuieron sin color. Tur. ¿Quién la curó? Rus. Sedequias, 20 el judio, tu doctor. Tur. Testigos muertos presentas en tu causa; a fe que intentas escaparte por buen modo. Rus. Yo digo verdad en todo. 25 Tur. Razon será que no mientas. Rus. No ha tres dias que el sereno cielo de su rostro hermoso mostro de hermosura lleno; no ha tres dias que vn ansioso 30 dolor salio de su seno.
DE LA GRAN SVLTANA p. 133 En efecto: no ha tres dias que de sus melancolias está libre esta española, que es en la belleza sola. Tur. Tu mientes o desuarias. 5 Rus. Ni miento, ni desuario. Puedes hazer la experiencia quando gustes, señor mio. Haz que venga a tu presencia; verás su donayre y brio, 10 verás andar en el suelo, con pies humanos, al cielo, cifrado en su gentileza. Tur. De vn temor, otro se empieça; de vn rezelo, otro rezelo. 15 Mucho temo, mucho espero, mucho puede la alabança en lengua de lisongero; mas la lisonja no alcança parte aqui. Rustan, yo quiero 20 ver essa cautiua luego; ¡ve por ella, y por (el) dios ciego (*) que me tiene assombrado, que, a no ser qual la has pintado, que te he de entregar al fuego! 25 Entrase Rustan. Mam. Si no está en mas la ventura de Rustan que en ser hermosa la cautiua, y de hermosura rara, su suerte es dichosa; 30 libre está de desuentura;
IORNADA PRIMERA p. 134 desde aora muy bien puedes hazerle, señor, mercedes, porque verás de aqui a poco aqui todo el cielo. Tur. Loco, 5 a todo hiperbole excedes. Dexa, que es justo, a los ojos algo que puedan hallar en tan diuinos despojos. Mam. ¿Qué vista podra mirar 10 de Apolo los rayos roxos, que no quede deslumbrada? Tur. Tanta alabança me enfada. Mam. Remitome a la experiencia que has de hazer con la presencia 15 desta en mi lengua agrauiada. Entran Rustan y la sultana. Rus. Hablale mansa y suaue, que importa, señora mia, porque con todos no acabe. 20 Sul. Dare de la lengua mia al santo cielo la llaue; arrojaréme a sus pies; dire que su esclaua es la que tiene a gran ventura 25 besarselos. Rus. Es cordura que en esse artificio des. Sul. Las rodillas en la tierra, y mis ojos en tus ojos, 30 te doy, señor, los despojos
DE LA GRAN SVLTANA p. 135 que mi humilde ser encierra; y si es soberuia el mirarte, ya los abaxo e inclino, por yr por aquel camino que suele mas agradarte. 5 Tur. ¡Gente indiscreta, ignorante, locos, sin duda, de atar, a quien no se puede hallar, en ser simples, semejante; robadores de la fama 10 deuida a tan gran sugeto; mentirosos, en efecto, que es la traycion que os infama! ¡Por cierto que bien se emplea qualquier castigo en vosotros! 15 Mam. ¡Desdichados de nosotros si le ha parecido fea! Tur. ¡Quán a lo humano hablasteis de vna hermosura diuina, y esta beldad peregrina 20 quán vulgarmente pintastes! ¿No fuera mejor ponella al par de Ala en sus assientos, hollando los elementos y vna y otra clara estrella, 25 dando leyes desde alla, que con reuerencia y zelo guardaremos los del suelo, como Mahoma las da? Mam. ¿No te dixe que era rosa 30 en el huerto a medio abrir? ¿Qué mas pudiera dezir
IORNADA PRIMERA p. 136 la lengua mas ingeniosa? ¿No te la pinté discreta qual nunca se vio jamas? ¿Pudiera dezirte mas vn mentiroso poeta? 5 Rus. Cielo te la hize yo, con pies humanos, señor. Tur. A hazerla su Hazedor, acertaras. Rus. Esso no; 10 que essos grandes atributos quadran solamente a Dios. Tur. En su alabança los dos anduuistes resolutos y cortos en demasia, 15 por lo qual, sin replicar, os he de hazer empalar antes que passe este dia. Mayor pena merecias, traydor Rustan, por ser cierto 20 que me has tenido encubierto tan gran tesoro tres dias. Tres dias has detenido el curso de mi ventura; tres dias en mal segura 25 vida y penosa he viuido; tres dias me has defraudado del mayor bien que se encierra en el cerco de la tierra y en quanto vee el sol dorado. 30 Moriras, sin duda alguna, oy, en este mismo dia:
DE LA GRAN SVLTANA p. 137 que, a do comiença la mia, ha de acabar tu fortuna. Sul. Si ha hallado esta cautiua alguna gracia ante ti, viuan Rustan y Mami. 5 Tur. Rustan muera; Mami viua. Pero maldigo la lengua que tal cosa pronunció; vos pedis; no otorgo yo. Recompensaré esta mengua 10 con hazeros juramento, por mi valor todo junto, de no discrepar vn punto de hazer vuestro mandamiento. No sólo viua Rustan; 15 pero, si vos lo quereys, los cautiuos soltareis que en las mazmorras estan; porque a vuestra voluntad tan sujeta está la mia, 20 como está a la luz del dia sujeta la escuridad. Sul. No tengo capacidad para tanto bien, señor. Tur. Sabe igualar el amor 25 el vos y la magestad. De los reynos que posseo, que casi infinitos son, toda su juridicion rendida a la tuya veo; 30 ya mis grandes señorios, que Grande Señor me han hecho,
IORNADA PRIMERA p. 138 por justicia y por derecho son ya tuyos mas que mios; y en pensar no te demandes: esto soy, aquello fui: que, pues me mandas a mi, 5 no es mucho que al mundo mandes. Que seas turca o seas christiana, a mi no me importa cosa; esta belleza es mi esposa, y es de oy mas la gran sultana. 10 Sul. Christiana soy, y de suerte, que de la fe que professo no me ha de mudar excesso de promessas ni aun de muerte. Y mira que no es cordura 15 que entre los tuyos se hable de vn caso que, por notable, se ha de juzgar por locura. ¿Dónde, señor, se aurá visto que assistan dos en vn lecho, 20 que el vno tenga en el pecho a Mahoma, el otro a Christo? Mal tus desseos se miden con tu supremo valor, pues no junta bien amor 25 dos que las leyes diuiden. Alla te auen con tu alteza, con tus ritos y tu secta, que no es bien que se entremeta con mi ley y mi baxeza. 30 Tur. En estos discursos entro, pues amor me da licencia;
DE LA GRAN SVLTANA p. 139 yo soy tu circunferencia, y tu, señora, mi centro; de mi a ti han de ser yguales las cosas que se trataren, sin que en otro punto paren 5 que las haga desyguales. La magestad y el amor nunca bien se conuinieron, y en la ygualdad le pusieron los que hablaron del mejor. 10 Deste modo se adereça lo que tu ves despues: que, humillandome a tus pies, te leuanto a mi cabeça. Yguales estamos ya. 15 Sul. Leuanta, señor, leuanta, que tanta humildad espanta. Mam. Rindiose; vencido está. Sul. Vna merced te suplico, y me la has de conceder. 20 Tur. A quanto quieras querer, obedezco y no replico. Suelta, condena, rescata, absuelue, quita, haz mercedes, que esto y mas, señora, puedes: 25 que amor tu imperio dilata. Pideme los impossibles que te ofreciere el desseo, que, en fe de ser tuyo, creo que los he de hazer possibles. 30 No vengas a contentarte con pocas cosas, mi amor;
IORNADA PRIMERA p. 140 que hare, siendo pecador, milagros por agradarte. Sul. Sólo te pido tres dias, Gran Señor, para pensar... Tur. Tres dias me han de acabar. 5 Sul. En no se qué dudas mias, que escrupulosa me han hecho; y, estos cumplidos, vendras, y claramente verás lo que tienes en mi pecho. 10 Tur. Soy contento. Queda en paz, guerra de mi pensamiento, de mis plazeres aumento, de mis angustias solaz. Vosotros, atribulados 15 y alegres en vn instante, lleuaréis de aqui adelante vuestros gaxes seis doblados. Entra, Rustan; da las nueuas a essas cautiuas todas 20 de mis esperadas bodas. Mam. ¡Gentil recado les lleuas! Tur. Y como a cosa diuina, y esto tambien les diras, siruan y adoren de oy mas 25 a mi hermosa Catalina. Entranse el Turco, Mami y Rustan, y queda en el teatro sola la sultana. Sul. ¡A ti me bueluo, gran Señor, que alçaste, a costa de tu sangre y de tu vida, 30 la misera de Adan primer cayda,
DE LA GRAN SVLTANA p. 141 y, adonde el nos perdio, tu nos [cobraste; a ti, Pastor bendito, que buscaste de las cien ouejuelas la perdida, y, hallandola del lobo perseguida, 5 sobre tus ombros santos te la echaste; a ti me bueluo en mi aficion amarga, y a ti toca, Señor, el darme ayuda, que soy cordera de tu aprisco ausente, y temo que a carrera corta o larga, 10 quando a mi daño tu fauor no acuda, me ha de alcançar esta infernal [serpiente! Fin de la primera jornada.
IORNADA SEGVNDA p. 142 IORNADA SEGVNDA Traen dos moros atado a Madrigal las manos atras, y sale con ellos el gran cadi, que es el juez obispo de los turcos. Mor. 1. Como te auemos contado, 5 por auiso que tuuimos, en fragante le cogimos cometiendo el gran pecado. La alaraue queda presa, y, como se vee con culpa 10 que carece de disculpa, toda su maldad confiessa. Cadi. Dad con ellos en la mar, de pies y manos atados, y de peso acomodados, 15 que no los dexen nadar; pero si moro se buelue, casaldos, y libres queden. Mad. Hermanos, atarme pueden. Cadi. ¿En qué el perro se resuelue: 20 en casarse, o en morir? Mad. Todo es muerte, y todo es pena; ninguna cosa hallo buena en casarme ni en viuir. Como la ley no dexara 25 en la qual pienso saluarme, la vida, con el casarme, aunque es muerte, dilatara; pero casarme y ser moro, son dos muertes, de tal suerte, 30 que atado corro a la muerte,
DE LA GRAN SVLTANA p. 143 y suelto mi ley adoro. Mas yo se que desta vez no he de morir, señor bueno. Cadi. ¿Cómo, si yo te condeno, y soy supremo juez? 5 De las sentencias que doy no ay apelacion alguna. Mad. Con todo, de mi fortuna, aunque mala, alegre estoy. La piedra tendre ya puesta 10 al cuello, y has de pensar que no me pienso anegar; y desto hare buena puesta. Y porque no estes suspenso, haz salir estos dos fuera; 15 direte de la manera que ha de ser, segun yo pienso. Cadi. Ydos, y dexalde atado, que quiero ver de la suerte cómo escapa de la muerte, 20 a quien está condenado. Vanse los dos moros. Mad. Si de bien tendras memoria, porque no es possible menos, de aquel sabio cuyo nombre 25 fue Apolonio Tianeo (*), el qual, segun que lo sabes, o fuesse fauor del cielo, o fuesse ciencia adquirida con el trabajo y el tiempo, 30 supo entender de las aues
IORNADA SEGVNDA p. 144 el canto tan por estremo, que, en oyendolas, dezia: “Esto dizen.” Y esto es cierto. Ora cantasse el canario, ora trinasse el gilguero, 5 ora gimiesse la tortola, ora graznassen los cueruos, desde el pardal malicioso hasta el aguila de imperio, de sus cantos entendia 10 los escondidos secretos. Este fue, segun es fama, abuelo de mis abuelos, a quien dexó de su gracia por vnicos herederos. 15 Vno la supo de todos los que en aquel tiempo fueron, y no la hereda mas de vno de sus mas cercanos deudos. De deudo a deudo ha venido, 20 con el valor de los tiempos, a encerrarse esta ventura en mi desdichado pecho. A esta mañana, que yua al pecado, porque vengo 25 a tener cercada el alma de esperanças y de miedos, oy en casa de vn judio a vn ruiseñor pequeñuelo, que, con diuina armonia, 30 aquesto estaua diziendo: “¿Adónde vas, miserable?
DE LA GRAN SVLTANA p. 145 Tuerce el passo, y hurta el cuerpo a la ocasion que te llama y lleua a tu fin postrero. Cogerante en el garlito, ya cumplido tu desseo; 5 moriras, sin duda alguna, si te falta este remedio. Dile al juez de tu causa, que han decretado los cielos que muera de aqui a seis dias, 10 y baxe al estigio reyno; pero que si hiziere emienda de tres grandes desafueros que a dos moros y vna viuda no ha muchos años que ha hecho, 15 y si hiziere la zalá, lauando el cuerpo primero con tal agua --y dixo el agua, que yo dezirte no quiero--, tendra salud en el alma, 20 tendra salud en el cuerpo, y será del Gran Señor fauorecido en estremo.” Con esta gracia admirable, otra mas subida tengo: 25 que hago hablar a las bestias dentro de muy poco tiempo. Y aquel valiente elefante del Gran Señor, yo me ofrezco de hazerle hablar en diez años 30 distintamente turquesco; y quando desto faltare,
IORNADA SEGVNDA p. 146 que me empalen, que en el fuego me abrasen, que desmenuzen brizna a brizna estos mis miembros (*). Cadi. El agua me has de dezir, que importa. 5 Mad. Su tiempo espero, porque ha de ser distilada de ciertas yeruas y yezgos (*). Tu no la conoceras; yo si, y al cielo sereno 10 se han de coger en tres noches. Desatale. Cadi. En tu libertad te bueluo. Pero vna cosa me tiene confuso, amigo, y perplexo: 15 que no se quál viuda sea, ni quáles moros sean estos a quien he de hazer la enmienda: que veo que son sin quento los moros de mi ofendidos, 20 y viudas passan de ciento. Mad. Yre a oyr al ruyseñor otra vez, y yo se cierto que el me dira en su cantico quién son los que no sabemos. 25 Cadi. A estos moros les dire la causa por que te suelto, que será que al elefante has de hazer hablar turquesco. Pero dime: ¿acaso sabes 30
DE LA GRAN SVLTANA p. 147 hablar turco? Mad. ¡Ni por pienso! Cadi. ¿Pues cómo de lo que ignoras quieres mostrarte maestro? Mad. Aprendere cada dia 5 lo que mostrarle pretendo, pues aurá tiempo en diez años de aprender el turco y griego. Cadi. Dizes verdad. Mira, amigo, que mi vida te encomiendo; 10 que será desto la paga tu libertad, por lo menos. Mad. ¡Penitencia, gran cadi, penitencia y buen desseo de no hazer de aqui adelante 15 tantos tuertos a derechos! Cadi. No se te oluiden las yeruas, que es la importancia del hecho memorable que me has dicho, y sin duda alguna creo: 20 que ya se que fue en el mundo Apolonio Tianeo, que entendia de las aues el canto, y tambien entiendo que ay arte que haze hablar 25 a los mudos. Mad. ¡Bueno es esso! Al elefante os aguardo, y las yeruas os espero. Entranse. 30 Parece el Gran Turco detras de vnas cortinas de tafetan
IORNADA SEGVNDA p. 148 verde; salen quatro baxaes ancianos; sientanse sobre alfombras y almohadas; entra el embaxador de Persia, y, al entrar, le echan encima vna ropa de brocado; lleuanle dos turcos de braço, auiendole mirado primero si trae armas encubiertas; lleuanle 5 a assentar en vna almohada de terciopelo; descubrese la cortina; parece el Gran Turco; mientras esto se haze, puede sonar chirimias. Sentados todos, dize el embaxador: Emb. Prospere Ala tu poderoso Estado, 10 señor vniuersal casi del suelo; sea por luengos siglos dilatado, por suerte amiga y por querer del cielo. La embaxada de aquel que me ha [embiado, 15 con preambulos cortos, como suelo, dire, si es que me das de hablar licencia; que, sin ella, enmudezco en tu [presencia. Bax. 1. Di con la breuedad que has prometido; 20 que si es con la que sueles, será parte a darte el Gran Señor atento oydo, puesto que le forçamos a escucharte. Por muchas persuasiones ha venido a darte audiencia y a respuesta darte; 25 que pocas vezes oye al enemigo. Di, pues; que ya eres largo. Emb. Pues ya digo. Dize el soldan, señor, que, si tu gustas de paz, que el te la pide, y que se haga 30 con leyes tan honestas y tan justas, que el tiempo o el rencor no las [deshaga;
DE LA GRAN SVLTANA p. 149 si a la suya, que es buena, tu alma [ajustas, dar el cielo a los dos será la paga. Bax. 2. No aconsejes; propon, di tu [emb[a]xada. 5 Emb. Toda en pedir la paz está cifrada. Bax. 1. Esse cabeçaroja, esse maldito, que de las ceremonias de Mahoma, con deprauado y baruaro apetito, vnas cosas despide y otras toma, 10 vien deue de pensar que el infinito poder, que al mundo espanta, estrecha [y doma, del Gran Señor, el cielo tal le tenga, que hazer pazes infames le conuenga. 15 Su mendiguez sabemos y sus mañas, por quien con el de nueuo me enemisto, viendo que el grande rey de las Españas muchos persianos en su corte ha [visto (*). 20 Estas son de tu dueño las hazañas: pedir fauor a quien adora en Christo; y como ve que el ayudarle niega, por paz couarde en ruego humilde [ruega. 25 Emb. Aquella magestad que tiene al mundo admirado y suspenso; el verdadero retrato de Filipo, aquel Segundo, que sólo pudo darse a(s) si tercero; aquel, cuyo valor alto y profundo 30 no es possible alabarle como quiero; aquel, en fin, que el sol, en su camino,
IORNADA SEGVNDA p. 150 mirando va sus reynos de contino; lleuado en buelo de la buena fama su nombre y su virtud a los oydos del soldan, mi señor, assi le inflama el desseo de verle los sentidos, 5 que a mi me insiste, solicita y llama, y manda que por passos no [entendidos, por mares y por reynos diferentes, vaya a ver al gran rey. 10 Bax. 1. ¿Esto consientes? Echadle fuera. Adulador, camina; embaxador christiano. Echadle fuera; que, de los que professan su dotrina, algun buen fruto por jamas se espera. 15 El cuerpo dobla; la cabeça inclina. Echadle, digo. Bax. 2. ¿No es mejor que muera? Bax. 1. Goze de embaxador la preeminencia, que es la que no executa essa 20 [sentencia. Echanle a empujones al embaxador. No es mucho, Gran Señor, que me [desmande a alçar la voz, de colera encendido: 25 que no ha sido pequeña, sino grande, la desuerguença deste fementido. Vea tu magestad aora, y mande la respuesta que mas fuere seruido que se le de a este can. 30 Tur. Comunicadme
DE LA GRAN SVLTANA p. 151 y, qual el caso pide, aconsejadme. Mirad bien si la paz es conueniente y honrosa. Bax. 2. A lo que yo descubro y veo, que sossegar las armas del Oriente, 5 no te puede pedir mas el desseo, con tanto que el persiano no alce [frente contra ti. Triste historia es la que leo: que a nosotros la Persia assi nos daña, 10 que es lo mismo que Flandes para [España. Conuiene hazer la paz, por las razones que en este pergamino van escritas. Tur. Presto a la paz ociosa te dispones; 15 presto el regalo blando solicitas. Tu, Brain valeroso, ¿no te opones a Mustafa? ¿Por dicha, solicitas tambien la paz? Bax. 1. La guerra facilito, 20 y dare las razones por escrito. Tur. Verela, y vere lo que contiene, y de mi parecer os dare parte. Bax. 1. A la que el mundo entre los dedos [tiene, 25 te entregue del la rica y mayor parte. Bax. 2. Mahoma assi la paz dichosa ordene, que se oyga el son del belicoso Marte, no en Persia, sino en Roma, y tus [galeras 30 corran del mar de España las riberas. Entranse.
IORNADA SEGVNDA p. 152 Sale la sultana y Rustan. Rus. Como de su alhaja, puede gozar de ti a su contento. Sul. La viua fe de mi intento a toda su fuerça excede: 5 resuelta estoy de morir, primero que darle gusto. Rus. Contra intento que es tan justo, no tengo qué te dezir; pero mira que vna fuerça 10 tal puede mucho, señora, y mira bien que a ser mora no te induze ni te fuerça. Sul. ¿No es grandissimo pecado el juntarme a vn infiel? 15 Rus. Si pudieras huir del, te lo huuiera aconsejado; mas quando la fuerça va contra razon y derecho, no está el pecado en el hecho, 20 si en la voluntad no está: condenanos la intencion o nos salua en quanto hazemos. Sul. Esso es andar por estremos. Rus. Si; mas puestos en razon: 25 que el alma no es bien peligre quando por fuerça de braços echan a su cuerpo lazos que rendiran a vna tigre. Desta verdad se recibe 30 la que no aurá quien la tuerça:
DE LA GRAN SVLTANA p. 153 que peca el que haze la fuerça, pero no quien la recibe. Sul. Martir sere si consiento; antes morir que pecar. Rus. Ser martir se ha de causar 5 por mas alto fundamento, que es por el perder la vida por confession de la fe. Sul. Essa ocasion tomaré. Rus. ¿Quién a ella te combida? 10 Sultan te quiere christiana, y a fuerça, si no de grado, sin darle muerte al ganado, podra gozar de la lana. Muchos santos dessearon 15 ser martires, y pusieron los medios que conuinieron para serlo, y no bastaron: que al ser martir se requiere virtud sobresingular, 20 y es merced particular que Dios haze a quien el quiere. Sul. Al cielo le pedire, ya que no merezco tanto, que a mi proposito santo 25 de su firmeza le de; hare lo que fuere en mi, y en silencio, en mis rezelos, dare vozes a los cielos. Rus. Calla, que viene Mami. 30 Entra Mami.
IORNADA SEGVNDA p. 154 Mam. El Gran Señor viene a verte. Sul. ¡Vista para mi mortal! Mam. Hablas, señora, muy mal. Sul. Siempre hablaré desta suerte; y no quieras tu mostrarte 5 prudente en aconsejarme. Mam. Se que vendras a mandarme, y no es bien descontentarte. Entra el Gran Turco. Tur. ¡Catalina! 10 Sul. Esse es mi nombre. Tur. Catalina la Otomana te llamarán. Sul. Soy christiana, y no admito el sobrenombre, 15 porque es el mio de Ouiedo, hidalgo, ilustre y christiano. Tur. No es humilde el otomano. Sul. Essa verdad te concedo: que en altiuo y arrogante, 20 ninguno igualarte puede. Tur. Pues el tuyo al mio excede y en todo le va adelante, pues que desprecias por el al mayor que el suelo tiene. 25 Sul. Se yo que en el se contiene lo que es de estimar en el, que es el darme a conocer por christiana si me nombran. Tur. Tus libertades me assombran, 30 que son mas que de muger;
DE LA GRAN SVLTANA p. 155 pero bien puedes tenellas con quien solamente puede aquello que le concede el valor que viue en ellas. Del conozco que te estimas 5 en todo aquello que vales, y con arrogancias tales me alegras y me lastimas. Muestrate mas soberana, haz que te tenga respeto 10 el mundo, porque, en efeto, has de ser la gran sultana. Y doyte la preeminencia desde luego: ya lo eres. Sul. ¿Dar a vna tu esclaua quieres 15 de tu esposa la excelencia? Miralo bien, porque temo que has de arrepentirte presto. Tur. Ya lo he mirado, y en esto no hago ningun estremo, 20 si ya no fuesse el de hazer que con la sangre otomana mezcle la tuya christiana para darle mayor ser. Si el fruto que de ti espero 25 llega a colmo, verá el mundo que no ha de tener segundo el que me dieres primero. No aurá descubierto el sol, en quanto ciñe y rodea, 30 no quien passe, que ygual sea a vn otomano español.
IORNADA SEGVNDA p. 156 Mira a lo que te dispones, que ya mi alma adiuina que has de parir, Catalina, hermosissimos leones. Sul. Antes tomara engendrar 5 aguilas. Tur. A tu fortuna no ay dificultad alguna que la pueda contrastar. En la cumbre de la rueda 10 está, y, aunque variable, contigo ha de ser estable, estando en tu gloria queda. Darete la possession de mi alma aquesta tarde, 15 y la de mi cuerpo, que arde en llamas de tu aficion; que aficion de amor interno, que, con poderoso brio, de mi alma y mi aluedrio 20 tiene el mando y el gouierno. Sul. He de ser christiana. Tur. Selo; que a tu cuerpo, por agora, es el que mi alma adora, 25 como si fuesse su cielo. ¿Tengo yo a cargo tu alma, o soy Dios para inclinalla, o ya de hecho lleualla donde alcance eterna palma? 30 Viue tu a tu parecer, como no viuas sin mi.
DE LA GRAN SVLTANA p. 157 Rus. ¿Qué te parece, Mami? Mam. ¡Mucho puede vna muger! Sul. No me has de quitar, señor, que con christianos no trate. Mam. Este es grande disparate, 5 y el concederle, mayor. Tur. Tal te veo y tal me veo, que con graue imperio y firme puedes, sultana, pedirme quando te pida el desseo. 10 De mi voluntad te he dado entera juridicion; tus desseos mios son: mira si estoy obligado a cumplillos. 15 Mam. Caso graue, y entre turcos jamas visto, andar por aqui tu Christo, Rustan. Rus. El mismo lo sabe. 20 El suele, Mami, sacar de mucho mal mucho bien. Tur. Tus aranzeles me den el modo que he de guardar para no salir vn punto 25 de tu gusto; que el sabelle y el entendelle y hazelle, estara en mi alma junto. Saca de aquesta humildad, bellissima Catalina, 30 que se guia y se encamina a rendir su voluntad.
IORNADA SEGVNDA p. 158 No quiero gustos por fuerça de gran poder conquistados: que nunca son bien logrados los que se toman por fuerça. Como a mi esclaua, en vn punto 5 pudiera gozarte agora; mas quiero hazerte señora, por subir el bien de punto; y aunque del cercado ageno es la fruta mas sabrosa 10 que del propio, ¡estraña cosa!, por la que es tan mia peno. Entre las manos la tengo, y entre la boca y las manos desparece. ¡O miedos vanos, 15 y a quántas baxezas vengo! Puedo cumplir mi dess[e]o, y estoy en comedimientos. Rus. Humilla tus pensamientos, porque muy ayrado veo 20 al Gran Señor; no fabriques tu tristeza en su pesar, y a quien ya puedes mandar, no será bien que supliques. Sul. Dio el temor con mi buen zelo 25 en tierra. ¡O pequeña edad! ¡Con quánta facilidad te rinde qualquier rezelo! Gran Señor, veysme aqui; postro las rodillas ante ti; 30 tu esclaua soy. Tur. ¿Cómo assi?
DE LA GRAN SVLTANA p. 159 Alça, señora, esse rostro, y en essos sus soles dos, que tanto le hermosean, haras que mis ojos vean el grande poder de Dios 5 o de la Naturaleza, a quien Ala dio poder para que pudiesse hazer milagros en su belleza. Sul. Aduierte que soy christiana, 10 y lo que he de ser contino. Mam. ¡Caso estraño y peregrino: christiana vna gran sultana! Tur. Puedes dar leyes al mundo y guardar la que quisieres. 15 No eres mia; tuya eres, y a tu valor sin segundo se le deue adoracion, no sólo humano respeto; y assi, de guardar prometo 20 las sombras de tu intencion. Mami, traeme, ¡assi tu viuas!, a que den en mi presencia a sultana la obediencia del serrallo las cautiuas. 25 Entrase Mami. Reuerencienla, no sólo los que obediencia me dan, sino las gentes que estan desde este al contrario polo. 30 Sul. ¡Mira, señor, que ya passan
IORNADA SEGVNDA p. 160 tus desseos de lo justo! Tur. Las cosas que me dan gusto, no se miden ni se tassan; todas llegan al estremo mayor que pueden llegar, 5 y para las alcançar, siempre espero, nunca temo. Buelue Mami, y con el Clara, llamada Zayda, y Zelinda, que es Lamberto, el que busca Roberto. Mam. Todas vienen. 10 Tur. Estas dos den la obediencia por todas. Zay. Hagan dichosas tus bodas las bendiciones de Dios; fecundo tu seno sea, 15 y, con parto sazonado, del Gran Señor el Estado con mayorazgo se vea; logres la intencion que tienes, que ya de Rustan la se, 20 y en varios modos te de el mundo mil parabienes. Zel. Hermosissima española, corona de su nacion, vnica en la discrecion, 25 y en buenos intentos sola; trayga a colmo tu desseo el cielo, que le conoce, y en estas bodas se goze el dulce y santo Himeneo; 30 por tu parecer se rija
DE LA GRAN SVLTANA p. 161 el imperio que possees; ninguna cosa dessees que el no alcançalla te aflixa; de ensalzarte es cosa llana que Mahoma el cargo toma. 5 Tur. No le nombreys a Mahoma, que la sultana es christiana. Doña Catalina es su nombre, y el sobrenombre de Ouiedo, para mi, nombre 10 de riquissimo interes; porque, a tenerle de mora, nunca a mi poder llegara, ni del tesoro gozara que en su hermosura mora. 15 Ya como a cosa diuina, sin que lo encubra el silencio, el gran nombre reuerencio de mi hermosa Catalina. Para celebrar las bodas, 20 que han de dar assombro al suelo, deme de su gloria el cielo, y acudan mis gentes todas; concedame el mar profundo, de sus senos temerosos, 25 los pescados mas sabrosos; sus riquezas me de el mundo; denme la tierra y el viento aues y caça, de modo que esté en cada vna el todo 30 del mas gustoso alimento. Sul. Mira, señor, que me agrauia
IORNADA SEGVNDA p. 162 el bien que de mi pregonas. Tur. Denme para tus coronas perlas el Sur, oro Arabia, purpura Tiro y olores la Sabea, y, finalmente, 5 denme para ornar tu frente Abril y Mayo sus flores; y si os parece que el modo de pedir ha dado indicio de tener poco juyzio, 10 venid y vereyslo todo. Entranse todos, si no es Zayda y Zelinda. Zel. ¡O Clara! ¡Quán turbias van nuestras cosas! ¿Qué haremos? Que ya estan en los estremos 15 del mas sin remedio afan. ¿Yo varon, y en el serrallo del Gran Turco? No imagino traça, remedio o camino a este mal. 20 Zay. Ni yo le hallo. ¡Grande fue tu atreuimiento! Zel. Llegó do llegó el amor, que no repara en temor quando mira a su contento. 25 Entre vna y otra muerte, por entre puntas de espadas contra mi desembaynadas, entrara, mi bien, a verte. Ya te he visto y te he gozado, 30 y a este bien no llega el mal
DE LA GRAN SVLTANA p. 163 que suceda, aunque mortal. Zay. Hablas como enamorado: todo eres brio, eres todo valor y todo esperança; pero nuestro mal no alcança 5 remedio por ningun modo: que desta triste morada, por nuestro mal conocida, es la muerte la salida, y desuentura la entrada. 10 De aqui no ay pensar huyr a mas seguro lugar: que sólo se ha de escapar con las alas del morir. Ningun cohecho es bastante 15 que a las guardas enternezca, ni remedio que se ofrezca que el morir no esté delante. ¿Yo preñada, y tu varon, y en este serrallo? Mira 20 adónde pone la mira nuestra cierta perdicion. Zel. ¡Alto! Pues se ha de acabar en muerte nuestra fortuna, no esperar salida alguna 25 es lo que se ha de esperar; pero estad, Clara, aduertida que hemos de morir de suerte, que nos grangee la muerte nueua y perdurable vida. 30 Quiero dezir que muramos christianos en todo caso.
IORNADA SEGVNDA p. 164 Zay. De la vida no hago caso, como a tal muerte corramos. Entranse. Sale Madrigal, el maestro del elefante, con vna trompetilla de hoja de lata, y sale con el Andrea, la 5 espia. And. ¡Bien te dixe, Madrigal, que la alarabe algun dia a la muerte te traeria! Mad. Mas bien me hizo que mal. 10 And. Maestro de vn elefante te hizo. Mad. ¿Ya es barro, Andrea? Podra ser que no se vea jamas caso semejante. 15 And. Al cabo, ¿no has de morir quando caygan en el caso de la burla? Mad. No haze al caso. Dexame agora viuir, 20 que, en término de diez años, o morira el elefante, o yo, o el Turco, bastante causa a reparar mi[s] daño[s]. ¿No fuera peor dexarme 25 arrojar en vn costal, por lo menos en la mar (*), donde pudiera ahogarme, sin que pudiera valerme de ser grande nadador? 30 ¿No estoy agora mejor?
DE LA GRAN SVLTANA p. 165 ¿No podeys vos socorrerme agora con mas prouecho vuestro y mio? And. Assi es verdad. Mad. Andrea, considerad 5 que este hecho es vn gran hecho, y aun salir con el entiendo quando menos os penseys. And. Gracias, Madrigal, teneys, que al diablo las encomiendo. 10 ¿El elefante ha de hablar? Mad. No quedará por maestro; y el es animal tan diestro, que me haze imaginar que tiene algun no se qué 15 de discurso racional. And. Vos si sois el animal sin razon, como se ve, pues en disparates days en que no da quien la tiene. 20 Mad. Darlo a entender me conuiene assi al cadi. And. Bien andays; pero no os corteys conmigo las vñas, que no es razon. 25 Mad. Es mi propria condicion burlarme del mas amigo. And. ¿Essa trompeta es de plata? Mad. De plata la pedi yo; mas dixo quien me la dio 30 que bastaua ser de lata. Al elefante con ella
IORNADA SEGVNDA p. 166 he de hablar en el oydo. And. ¡Trabajo y tiempo perdido! Mad. ¡Traza ilustre y burla bella! Cien asperos (*) cada dia me dan por acostamiento. 5 And. ¿Dos escudos? ¡Gentil cuento! ¡Buena va la burleria! Mad. El cadi es este. A mas ver, que me conuiene hablalle. And. ¿Querras de nueuo engañalle? 10 Mad. Podra ser que pueda ser. Vase Andrea, y entra el cadi. Cadi. Español, ¿has començado a enseñar al elefante? Mad. Si; y está muy adelante: 15 quatro liciones le he dado. Cadi. ¿En qué lengua? Mad. En vizcayna, que es lengua que se auerigua que lleua el lauro de antigua 20 a la etiopia y abisina. Cadi. Pareceme lengua estraña. ¿Dónde se vsa? Mad. En Vizcaya. Cadi. ¿Y es Vizcaya? 25 Mad. Alla en la raya de Nauarra, junto a España. Cadi. Esta lengua de valor por su antiguedad es sola; enseñale la española, 30 que la entendemos mejor.
DE LA GRAN SVLTANA p. 167 Mad. De aquellas que son mas graues, le dire las que supiere, y el tome la que quisiere. Cadi. ¿Y quáles son las que sabes? Mad. La xerigonça de ciegos, 5 la vergamasca de Italia, la gascona de la Galia y la antigua de los griegos; con letras como de estampa vna materia le hare, 10 adonde a entender le de la famosa de la hampa; y si de aquestas le pesa, porque son algo escabrosas, mostraréle las melosas 15 valenciana y portuguesa. Cadi. A gran peligro se arrisca tu vida, si el elefante no sale grande estudiante en la turquesca o morisca, 20 o en la española, a lo menos. Mad. En todas saldra perito, si le plaze al infinito sustentador de los buenos y aun de los malos, pues haze 25 que a todos alumbre el sol. Cadi. Hazme vn plazer, español. Mad. Por cierto que a mi me plaze. Declara tu voluntad, que luego será cumplida. 30 Cadi. Será el mayor que en mi vida pueda hazerme tu amistad.
IORNADA SEGVNDA p. 168 Dime: ¿qué yuan hablando, con acento bronco y triste, aquellos cueruos que oy viste yr por el ayre bolando? Que por entonces no pude 5 preguntartelo. Mad. Sabras --y de aquesto que me oyras no es bien que tu ingenio dude--, sabras, digo, que tratauan 10 que al campo de Alcudia yrian, lugar donde hartar podian la gran hambre que lleuauan: que nunca falta res muerta en aquellos campos anchos, 15 donde podrian sus panchos de su hartura hallar la puerta. Cadi. Y essos campos, ¿dónde estan? Mad. En España. Cadi. ¡Gran viage! 20 Mad. Son los cueruos de volage tan ligeros, que se van dos mil leguas en vn tris: que buelan con tal instancia, que oy amanecen en Francia, 25 y anochecen en Paris. Cadi. Dime: ¿qué estaua diziendo aquel colorin ayer? Mad. Nunca le pude entender; es hungaro: no le entiendo. 30 Cadi. Y aquella calandria bella, ¿supiste lo que dezia?
DE LA GRAN SVLTANA p. 169 Mad. Vna cierta niñeria, que no te importa sabella. Cadi. Yo se que me lo diras. Mad. Ella dixo, en conclusion, que andauas tras vn garzon, 5 y aun otras cosillas mas. Cadi. Pues, ¡valgala Lucifer!, ¿a qué se mete conmigo? Mad. Si ay algo de lo que digo, verás que la se entender. 10 Cadi. No va muy descaminada; pero no ha llegado el juego a que me abrase en tal fuego. No digas a nadie nada, que el credito quedaria 15 grangeado, a buenas noches. Mad. Para hablar en tus reproches, es muda la lengua mia. Bien puedes a sueño suelto dormir en mi confiança, 20 pues de hablar en tu alabança para siempre estoy resuelto. Puesto que los tordos sean de tu ruyndad pregoneros, y la digan los silgueros 25 que en los pimpollos gorjean; ora los asnos roznando digan tus males proteruos, ora graznando los cueruos, o los canarios cantando, 30 que pues yo soy aquel solo que los entiende, sere
IORNADA SEGVNDA p. 170 aquel que los callaré desde el vno al otro polo. Cadi. ¿No aurá paxaro que cante alguna virtud de mi? Mad. Respetaránte, ¡o cadi!, 5 si puedo, de aqui adelante: que apenas vere en sus labios dar indicios de tus menguas, quando les corte las lenguas, en pena de tus agrauios. 10 Entra Rustan, el eunuco, y tras el vn cautiuo anciano, que se pone a escuchar lo que hablan. Cadi. Buen Rustan, ¿adónde vays? Rus. A buscar vn tarasi (*) español. 15 Mad. ¿No es sastre? Rus. Si. Mad. Sin duda que me buscays, pues soy sastre y español, y de tan grande tixera, 20 que no la tiene en su esfera el gran tarasi del sol. ¿Qué hemos de cortar? Rus. Vestidos ricos para la sultana, 25 que se viste a la christiana. Cadi. ¿Dónde teneys los sentidos? Rustan, ¿qué es lo que dezis? ¿Ya ay sultana, y que se viste a la christiana? 30 Rus. No es chiste;
DE LA GRAN SVLTANA p. 171 verdades son las que oys. Doña Catalina ha nombre, con sobrenombre de Ouiedo. Cadi. Vos direys algun enredo con que me enoje y assombre. 5 Rus. Con vna hermosa cautiua se ha casado el Gran Señor, y consientele su amor que en su ley christiana viua, y que se vista y se trate 10 como christiana, a su gusto. Chr. ¡Cielo piadoso y justo! Cadi. ¿Ay tan grande disparate? Morire si no voy luego a reñirle. 15 Vase el cadi. Rus. En vano yras, pues del amor [le] hallarás del todo encendido en fuego. Venid conmigo, y mirad 20 que seays buen sastre. Mad. Señor, yo se que no le ay mejor en toda esta gran ciudad, cautiuo ni renegado; 25 y, para prueua de aquesto, seaos, señor, manifiesto que lo (*) soy aquel nombrado maestro del elefante; y, quien ha de hazer hablar 30 a vna bestia, en el cortar
IORNADA SEGVNDA p. 172 de vestir será elegante. Rus. Digo que teneys razon; pero si otra no me days, desde aqui conmigo estays en contraria possession. 5 Mas, con todo, os lleuaré. Venid. Chr. Señor, a esta parte, si quieres, quiero hablarte. Rus. Dezid, que os escucharé. 10 Chr. Para mi es aueriguada cosa, por mas de vn indicio, que este sabe del oficio de sastre muy poco o nada. Yo soy sastre de la corte, 15 y de España, por lo menos, y en ella de los mas buenos, de mejor medida y corte; soy, en fin, de damas sastre, y he venido al cautiuerio, 20 quiza no sin gran misterio, y sin quiza por desastre. Lleuadme; vereys quiza marauillas. Rus. Está (*) bien. 25 Venid vos, y vos tambien; quiza alguno acertará. Mad. Amigo, ¿soys sastre? Chr. Si. Mad. Pues yo a Iudas me encomiendo 30 si se coser vn remiendo. Chr. ¡Ved qué gentil tarasi!
DE LA GRAN SVLTANA p. 173 Aunque pienso con mi maña, antes que a fuerça de braços, de sacar de aqui retazos que puedan lleuarme a España. Entranse todos. 5 Entra la sultana con vn rosario en la mano, y el Gran Turco tras ella escuchandola. Sul. ¡Virgen, que el sol mas bella; Madre de Dios, que es toda tu [alabança; 10 del mar del mundo estrella, por quien el alma alcança a ver de sus borrascas la bonança! En mi afliccion te inuoco; aduierte, ¡o gran Señora!, que me 15 [anego, pues ya en las sirtes toco del desualido y ciego temor, a quien el alma ansiosa entrego. La voluntad, que es mia 20 y la puedo guardar, essa os ofrezco, santissima Maria; mirad que desfallezco; dadme, Señora, el bien que no [merezco. 25 ¡O Gran Señor! ¿Aqui vienes? Tur. Reza, reza, Catalina, que, sin la ayuda diuina, duran poco humanos bienes; y llama, que no me espanta, 30 antes me parece bien,
IORNADA SEGVNDA p. 174 a tu Lela Marien, que entre nossotros es santa. Sul. No ay generacion alguna que no te bendiga, ¡o Esposa de tu Hijo!, ¡o, tan hermosa, 5 que es fea ante ti la luna! Tur. Bien la pu[e]des alabar, que nossotros la alabamos, y de ser Virgen la damos la palma en primer lugar. 10 Entra Rustan, Madrigal y el viejo cautiuo, y Mami. Rus. Estos son los tarasies. Mad. Yo, señor, soy el que sabe quanto en el oficio cabe; los demas son valadies (*). 15 Sul. Vestireysme a la española. Mad. Esso hare de muy buen grado, como se le de recado bastante a la chirinola. Sul. ¿Qué es chirinola? 20 Mad. Vn vestido traçado por tal compas, que tan lindo por jamas ninguna reyna ha vestido: trecientas varas de tela 25 de oro y plata entran en el. Sul. ¿Pues quién podra andar con el, que no se agouie y se muela? Mad. Ha de ser, señora mia, la falda postiza. 30 Chr. ¡Bueno!
DE LA GRAN SVLTANA p. 175 Este está de sesso ageno; o se burla, o desuaria. Amigo, muy mal te burlas, y sabe, si no lo sabes, que con personas (*) tan graues 5 nunca salen bien las burlas. Yo os hare al modo de España vn vestido tal, que os quadre. Sul. Este, sin duda, es mi padre, si no es que la voz me engaña. 10 Tomadme vos la medida, buen hombre. Chr. ¡Fuera azertado que se la huuieran tomado ya los cielos a tu vida! 15 Sul. Sin duda, es el. ¿Qué hare? ¡Puesta estoy en confusion! Tur. Libertad por galardon y gran riqueza os dare. Vestidmela a la española, 20 con vestidos tan hermosos, que admiren por lo(s) costosos, como ella admira por sola; gastad las perlas de Oriente y los diamantes indianos, 25 que oy os colmaré las manos y el desseo facilmente. Vease mi Catalina con el adorno que quiere, puesto que en el que truxere 30 la tendre yo por diuina. Es idolo de mis ojos,
IORNADA SEGVNDA p. 176 y, en el proprio o estrangero adorno, adorarla quiero, y entregarle mis despojos. Chr. Venid aca, buena alaxa; tomaros he la medida, 5 que fuera mas bien medida a ser de vuestra mortaja. Mad. ¡Por la cintura comiença! ¡Assi es sastre como yo! Tur. Christiano amigo, esso no, 10 que algo toca en desuerguença; tanteadla desde fuera, y no llegueys a tocalla. Chr. ¿Adónde, señor, se halla sastre que dessa manera 15 haga su oficio? ¿No ves que en el corte erraria, si no lleuasse por guia la medida? Tur. Ello assi es; 20 mas, a poder escusarse, tendrialo por mejor. Chr. De mis abraços, señor, no ay para qué rezelarte, que como de padre puede 25 recebirlos la sultana. Sul. Ya mi sospecha está llana; ya el miedo que tengo excede a todos los de hasta aqui. Tur. Llegad, y hazed vuestro oficio. 30 Sul. No des, ¡o buen padre!, indicio de ser sino tarasi.
DE LA GRAN SVLTANA p. 177 Estandole tomando la medida, dize el padre: Chr. ¡Pluguiera a Dios que estos lazos, que tus asseos preparan, fueran los que te lleuaran a la fuessa entre mis braços! 5 ¡Pluguiera a Dios que en tu tierra en humildad y baxeza se cambiara la grandeza que esta magestad encierra, y que estos ricos adornos 10 en burieles (*) se trocaran, y en España se gozaran detras de redes y tornos! Sul. ¡No mas, padre, que no puedo sufrir la reprehension; 15 que me falta el coraçon, y me desmayo de miedo! Desmayase la sultana. Tur. ¿Qué es esto? ¿Qué desconcierto es este? ¿Qué desespero? 20 Di, encantador, embustero: ¿hasla hechizado?, ¿hasla muerto? Basilisco, di: ¿qué has hecho? Espiritu malo, habla. Chr. Ella boluera a su habla. 25 Haz que la afloxen el pecho, bañenle con agua el rostro, y verás cómo en si buelue. Tur. ¡La vida se le resuelue! ¡Empalad luego a esse monstro! 30
IORNADA SEGVNDA p. 178 ¡Empalad aquel tambien! ¡Quitadmelos de delante! Mad. ¡Primero que el elefante vengo a morir! Mam. ¡Perro, ven! 5 Chr. Yo soy el padre, sin duda, de la sultana, que viue. Mam. De mentiras se apercibe el que la verdad no ayuda. Venid, venid, embusteros, 10 españoles y arrogantes. Mad. ¡O flor de los elefantes!, oy hago estanco en el veros. Lleuan Mami y Rustan por fuerça al padre de la sultana y a Madrigal; queda en el teatro el Gran Turco 15 y la sultana desmayada. Tur. ¡Sobre mis ombros vendras (*), cielo deste pobre Atlante, en males sin semejante, si vos en vos no bolueys! 20 Lleuala.
DE LA GRAN SVLTANA p. 179 IORNADA TERCERA Salen Rustan y Mami. Mam. A no boluer tan presto del graue parasismo, la sultana quedara 5 sin padre, y sin maestro el elefante. Boluio, y a vozes dixo: “¿Qué es de mi padre? ¡Ay, triste! ¿Adónde está mi padre?”, buscandole por todo con la vista. 10 Sin esperar respuestas de preguntas tardias, el Gran Señor mandóme que acudiesse a quitar del palo o fuego a los dos tarasies, 15 certissimo adiuino que el mas anciano era de su querida prenda el padre amado. Corri, llegué, y hallélos a tiempo que ya estaua 20 aguzando el verdugo las puntas de los palos del suplicio. El español maestro, apenas se vio libre, quando, dando dos brincos, 25 dixo: “¡Gracias a Dios y a mi dicipulo!”; creyendo, a lo que creo, que le dauan la vida porque el el habla diesse
IORNADA TERCERA p. 180 que tiene prometida al elefante. Al padre anciano truxe ante la gran sultana, que con abraços tiernos le recibio, besandole mil vezes. 5 Alli se dieron cuenta, aunque en razones cortas, de mil sucessos varios al padre y a la hija acontecidos. Finalmente, mandóme 10 el Gran Señor que hiziesse cómo en la Iuderia se alojasse su suegro. Ordena que le siruan a la christiana vsança, 15 con pompa y aparato, que de fe de su amor y su grandeza. Rus. ¡Estraño caso es este! Amala tiernamente; su voluntad se rige 20 por la de la christiana. Al gran cadi no quiso escuchar, sospechoso que con reprehensiones pesadas sus intentos afearia. 25 Quiere de aqui a dos dias con ella y sus cautiuas holgarse en el serrallo con bayles y con danças christianiscas. Musicos he buscado, 30 cautiuos y españoles, que alegres solenizen
DE LA GRAN SVLTANA p. 181 la fiesta en el serrallo jamas vista. ¿Hare que vayan limpios y vestidos de nueuo? Mam. Si; pero como esclauos. Rus. A dar lugar el tiempo, mejor fuera 5 que fueran como libres, con plumas y con galas, representando al viuo los saraos que en España se [acostumbran. 10 Mam. No te metas en esso, pues ves que no es possible. Rus. Ya la sultana tiene vn vestido español. Mam. ¿Y quién le hizo? 15 [Rus.] Vn judio le truxo de Argel, a do llegaron dos galeras de corso, colmas de varcas, fuertes de despojos, y alli compró el judio 20 el vestido que he dicho. Mam. Será indecencia grande vestirse vna sultana ropa agena. Rus. Tiene tanto desseo de verse sin el trage 25 turquesco, que imagino que de xerga y sayal se vestiria, como el vestido fuesse cortado a lo christiano. Mam. A mi, mas que se vista 30 de hojas de palmitos o lampazos. Rus. Mami, vete en buen hora,
IORNADA TERCERA p. 182 porque he de hazer mil cosas. Mam. Y yo dos mil y tantas en el seruicio del señor Ouiedo. Entranse. Salen la sultana y su padre vestido de negro. 5 Pad. Hija, por mas que me arguyas, no puedo darme a entender sino que has venido a ser lo que eres por culpas tuyas, quiero dezir, por tu gusto; 10 que, a tenerle mas christiano, no gozara este tirano de gusto que es tan injusto. ¿Qué señales de cordeles descubren tus pies y braços? 15 ¿Qué ataduras o qué lazos fueron para ti crueles? De tu propia voluntad te has rendido, conuencida desta licenciosa vida, 20 desta pompa y magestad. Sul. Si yo de consentimiento pacífico he conuenido con el deste descreydo, ministro de mi tormento, 25 todo el cielo me destruya, y, atenta a mi perdicion, se me buelua en maldicion, padre, la bendicion tuya. Mil vezes determiné 30 antes morir que agradalle;
DE LA GRAN SVLTANA p. 183 mil vezes, para enojalle, sus halagos desprecié; pero todo mi desprecio, mis desdenes y arrogancia, fueron medio y circustancia 5 para tenerme en mas precio. Con mi zelo le encendia, con mi desden le llamaua, con mi altiuez le acercaua a mi quando mas huia. 10 Finalmente, por quedarme con el nombre de christiana, antes que por ser sultana, medrosa vine a entregarme. Pad. Has de aduertir en tu mal, 15 y se que lo aduertiras, que, por lo menos, estás, hija, en pecado mortal. Mira el estado que tienes, y mira cómo te vales, 20 porque está lleno de males, aunque parece de bienes. Sul. Pues sabras aconsejarme, dime, mas es disparate: ¿será justo que me mate, 25 ya que no quieren matarme? Tengo de morir a fuerça de mi misma; si no quiere el que viua, me requiere matarme por gusto o fuerça. 30 Pad. Es la desesperacion pecado tan malo y feo,
IORNADA TERCERA p. 184 que ninguno, segun creo, le haze comparacion. El matarse es cobardia, y es poner tassa a la mano liberal del soberano 5 bien que nos sustenta y cria. Esta gran verdad se ha visto donde no puede dudarse: que mas pecó en ahorcarse Iudas, que en vender a Christo (*). 10 Sul. Martir soy en el desseo, y, aunque por agora duerma la carne fragil y enferma en este maldito empleo, espero en la luz que guia 15 al cielo al mas pecador, que ha de dar su resplandor en mi tiniebla algun dia, y desta cautiuidad, adonde reyno ofendida, 20 me lleuará arrepentida a la eterna libertad. Pad. Esperar y no temer, es lo que he de aconsejar, pues no se puede abreuiar 25 de Dios el sumo poder. En su confiança atino, y no en mal discurso pinto deste ciego laberinto a la salida el camino; 30 pero si fuera por muerte, no la huyas, está firme.
DE LA GRAN SVLTANA p. 185 Sul. Mis propositos confirme el cielo en mi triste suerte, para que, poniendo el pecho al rigor jamas pensado, el quede de mi pagado, 5 y vos, padre, satisfecho. Y voyme, porque esta tarde tengo mucho en que entender; que el Gran Señor quiere hazer de mis donayres alarde. 10 Si os quereys hallar alli, padre, en vuestra mano está. Pad. ¿Cómo hallarse alli podra quien está perdido aqui? Guardarás de honestidad 15 el decoro en tus plazeres, y haz aquello que supieres alegre y con breuedad; da indicios de bien criada y bien nacida. 20 Sul. Si hare, puesto que se que no se de gracias algo, ni aun nada. Pad. ¡Tengate Dios de su mano! ¡Ve con el, prenda querida, 25 mal contenta y bien seruida; yo triste y alegre en vano! Entranse, y la sultana se ha de vestir a lo christiano, lo mas bizarramente que pudiere. Salen los dos musicos, y Madrigal con ellos, como 30 cautiuos, con sus almillas coloradas, calçones de
IORNADA TERCERA p. 186 lienço blanco, borceguies negros, todo nueuo, con bueltas sin lechuguillas; Madrigal trayga vnas sonajas, y los demas sus guitarras; señalanse los musicos primero y 2. Mus. 1. Otro es esto que estar al pie del palo, 5 esperando la burla que os tenia algo de mal talante. Mad. ¡Por San Christo, que estaua algo mohino! Media entena auian preparado y puesto a punto 10 para ser assador de mis redaños. Mus. 1. ¿Quién os metio a ser sastre? Mad. El que nos mete agora a todos tres a ser poetas, musicos y dançantes y baylistas: 15 el diablo, a lo que creo, y no otro alguno. Mus. 1. A no boluer en si la gran sultana tan presto, ¡quál quedauades, bodega! Mad. Como conejo assado, y no en parrillas. ¡Mirad este tirano! 20 Mus. 2. Hablad passito, ¡mala Pasqua os de Dios! ¿No se os [acuerda de aquel refran que dizen comunmente, que las paredes oyen? 25 Mad. Hablo passo, y digo... Mus. 1. ¿Qué dezis? No digays nada. Mad. Digo que el Gran Señor tiene sus [impetus, 30 como otro qualquier rey de su tamaño, y temo que a qualquiera zancadilla
DE LA GRAN SVLTANA p. 187 que demos en la dança, ha de [pringarnos. Mus. 2. ¿Y sabeis vos dançar? Mad. Como vna mula; pero tengo vn romance correntio, 5 que le pienso cantar a la loquesca, que trata ad longum todo el gran [sucesso de la grande sultana Catalina. Mus. 1. ¿Cómo lo sabeis vos? 10 Mad. Su mismo padre me lo ha contado todo ad pedem litere. Mus. 2. ¿Qué cantaremos mas? Mad. Mil zarabandas, mil zambapalos lindos, mil chaconas, 15 y mil pesame dello, y mil folias (*). Mus. 1. ¿Quién las ha de baylar? Mad. La gran sultana. Mus. 2. Impossible es que sepa bayle alguno, porque de edad pequeña, segun dizen, 20 perdio la libertad. Mad. ¡Mirad, Capacho! No ay muger española que no salga del vientre de su madre bayladora. Mus. 1. Essa es razon que no la contradigo; 25 pero dudo en que bayle la sultana, por guardar el decoro a su persona. Mus. 2. Tambien dançan las reynas en saraos. Mad. Verdad; y, a solas, mil desembolturas, guardando honestidad, hazen las 30 [damas. Mus. 1. Si nos huuieran dado algun espacio
IORNADA TERCERA p. 188 para poder juntarnos y acordarnos, traçaramos quiça vna dança alegre, cantada a la manera que se vsa en las comedias que yo vi en España; y aun Alonso Martinez (*), que Dios 5 [aya, fue el primer inuentor de aquestos [bayles, que entretienen y alegran juntamente mas que entretiene vn entremes [de] 10 [hambriento, ladron o apaleado. Mus. 2. Verdad llana. Mad. Desta vez nos empalan; desta vamos a ser manjar de atunes y de tencas. 15 Mus. 1. Madrigal, essa es mucha cobardia; mentiroso adiuino siempre seas. Entra Rustan. Rus. Amigos, ¿estais todos? Mad. Todos juntos, 20 como nos ves, con nuestros [instrumentos; pero todos con miedo tal, que temo que auemos de oler mal desde aqui a [poco. 25 Rus. Limpios y bien vestidos vays de nueuo; no temais, y venid, que ya os espera el Gran Señor. Mad. [Yo] juro a mi pecado que voy. ¡Dios sea en mi ánima! 30 Mus. 2. No temas,
DE LA GRAN SVLTANA p. 189 que nos hazes temer sin cosa alguna, y ayuda a los osados la fortuna. Entranse. Sale Mami a poner vn estrado, con otros dos o tres garzones; tienden vna alfombra turca, con cinco o 5 seys almohadas de terciopelo de color. Mam. Tira mas dessa parte, Muza, tira; entra por los coxines tu, Arnaute; y tu, Bayran, ten cuenta que las flores se esparzan por do el Gran Señor 10 [pisare, y enciende los pebetes. ¡Ea, acabemos! Hazese todo esto sin responder los garzones, y, en estando puesto el estrado entra el Gran Turco, Rustan y los musicos y Madrigal. 15 Tur. ¿Soys español[es], por ventura? Mad. Somos. Tur. ¿De Aragon, o andaluzes? Mad. Castellanos. Tur. ¿Soldados, o oficiales? 20 Mad. Oficiales. Tur. ¿Qué oficio teneis vos? Mad. ¿Yo? Pregonero. Tur. Y este, ¿qué oficio tiene? Mad. Guitarrista (*); 25 quiero dezir, que tañe vna guitarra peor ochenta vezes que su madre. Tur. ¿Qué abilidad essotro tiene? Mad. Grande: costales cose, y sabe cortar guantes. 30
IORNADA TERCERA p. 190 Tur. ¡Por cierto, los oficios son de estima! Mad. ¿Quisieras tu, señor, que el (*) vno [fuera herrero, y maestro de axa (*) fuera el [otro, 5 y el otro poluorista, o, por lo menos, maestro de fundar (*) artilleria? Tur. A serlo, os estimara y regalara sobre quantos cautiuos tengo. Mad. Bueno; 10 en humo se nos fuera la esperança de tener libertad. Tur. Quando Ala gusta, haze cautiuo aquel, y aqueste libre: no ay al querer de Ala quien se le 15 [oponga. Mirad si viene Catalina. Rus. Viene, y, adonde pone la hermosa planta, vn clauel o azuzena se leuanta. 20 Entra la sultana vestida a lo christiano, como ya he dicho, lo mas ricamente que pudiere: trae al cuello vna cruz pequeña de euano; salen con ella Zayda y Zelinda, que son Clara y Lamberto, y los tres garzones que pusieron el estrado. 25 Tur. Bien vengas, humana diosa, con verdad, y no opinion, mas que los cielos hermosa, centro do mi coraçon se alegra, viue y reposa; 30 a mis ojos mas loçana que de Abril fresca mañana,
DE LA GRAN SVLTANA p. 191 quando, en braços de la aurora, pule, esmalta, borda y dora el campo, y al mundo vfana. No es menester mudar traje para que os rinda contento 5 todo el orbe vassallaje. Sul. Tantas alabanças siento que me han de seruir de vltraje, pues siempre la adulacion nunca dize la razon 10 como en el alma se siente, y assi, quando alaba, miente. Mad. A vn mentis, vn bofeton. Mus. 2. Madrigal amigo, aduierte dónde estamos; no granjees 15 con tu lengua nuestra muerte. Tur. Puede el valor que possees sobre el cielo engrandecerte. Ven, señora, y toma assiento, que oy mi alma tiene intento, 20 dulze fin de mis enojos, de hazerse toda ojos por mirarte a su contento. Sientese el Turco y la sultana en las almohadas; quedan en pie Rustan y Mami y los musicos. 25 Mam. A la puerta está el cadi. Tur. Abrele, y entre, Mami, pues no ay negarle la entrada. Esta visita me enfada, y mas por hazerse aqui. 30 Vendrame a reprehender,
IORNADA TERCERA p. 192 a reñir y a exagerar que tengo en mi proceder, como altiuez en mandar, llaneza en obedecer. Inutil reprehensor 5 ha de ser, porque el amor, cuyas hazañas alabo, teniendome por su esclauo, no me dexa ser señor. Entra el cadi. 10 Cadi. ¿Qué es lo que veo? ¡Ay de mi! ¡Cielo, que esto consintais! Tur. ¡Por vida del gran cadi, que no me reprehendais, y que os senteys junto a mi! 15 Porque las reprehensiones piden lugar y ocasiones diferentes que estas son. Cadi. Enmudezca mi razon el silencio que me pones. 20 Callo y sientome. Tur. Ansi hazed. Vosotros, como he pedido, a darme gusto atended; que yo sabre, agradecido, 25 hazer a todos merced. Mad. Antes de llegar al trance del bayle nunca aprendido, oye, señor, vn romance. Mus. 1. ¡Plega a Dios que este perdido 30 no nos pierda en este lance!
DE LA GRAN SVLTANA p. 193 Mad. Y has de saber que es la historia de la vida de tu gloria; y cantaréle muy presto, porque soy vnico en esto, y lo se bien de memoria. 5 “En vn baxel de diez bancos, de Malaga, y en iuierno, se embarcó para yr a Oran vn tal Fulano de Ouiedo, hidalgo, pero no rico: 10 maldicion del siglo nuestro, que parece que el ser pobre al ser hidalgo es anexo. Su muger y vna hija suya, niña, y hermosa en estremo, 15 por conuenirles ansi, tambien con el se partieron. El mar les asseguraua el tiempo, por ser de Enero, sazon en que los cosarios 20 se recogen en sus puertos; pero como las desgracias nauegan con todos vientos, vna les vino tan mala, que la libertad perdieron. 25 Morato Arraez, que no duerme por desuelar nuestro sueño, en aquella trauesia alcançó al baxel ligero; hizo escala en Tetuan, 30 y a la niña vendio luego a vn famoso y rico moro
IORNADA TERCERA p. 194 cuyo nombre es Ali Izquierdo. La madre murio de pena; al padre a Argel le truxeron, adonde sus muchos años le escusaron de yr al remo. 5 Quatro años eran passados, quando Morato, boluiendo a Tetuan, vio a la niña mas hermosa que el sol mismo (*). Compróla de su patron, 10 quatrodoblandole el precio que auia dado por ella a Ali, comprador primero; el qual le dixo a Morato: “De buena gana la vendo, 15 pues no la puedo hazer mora por dadiuas ni por ruegos. Diez años tiene apenas; mas tal discrecion en ellos, que no les hazen ventaja 20 los maduros de los viejos. Es gloria de su nacion, y de fortaleza exemplo; tanto mas, quanto es mas sola, y de humilde y fragil sexo.” 25 Con la compra el gran cosario sobremanera contento, se vino a Constantinopla, creo el año de seyssientos; presentóla al Gran Señor, 30 moço entonces, el qual luego del serrallo a los eunucos
DE LA GRAN SVLTANA p. 195 hizo el estremado entrego. En Zoraida el Catalina, su dulze nombre, quisieron trocarle; mas nunca quiso, ni el sobrenombre de Ouiedo. 5 Viola al fin el Gran Señor despues de varios sucessos, y, qual si mirara al sol, quedó sin vida y suspenso; ofreciole el mayorazgo 10 de sus estendidos reynos, y diole el alma en señal.” Tur. ¡Qué gran verdad dize en esto! Mad. “Consientale (*) ser christiana.” Cadi. ¡Estraño consentimiento! 15 Tur. Calla, amigo; no me turbes, que estoy mis dichas oyendo. Mad. “Cómo no la halló su padre, contar aqui no pretendo: que seran cuentos muy largos, 20 si he de abreuiar este cuento; basta que vino a buscalla por discursos y rodeos dignos de mas larga historia y de otra sazon y tiempo. 25 Oy Catalina es sultana, oy reyna, oy viue, y oy vemos que del leon othomano pisa el indomable cuello; oy le rinde y auassalla, 30 y, con no vistos estremos, haze bien a los christianos.
IORNADA TERCERA p. 196 Y esto se deste sucesso.” Mus. 2. ¡O repentino poeta! El rubio señor de Delo, de su agua de Aganipe te de a beuer vn caldero. 5 Mus. 1. Paladeente las musas con jamon y vino añexo de Rute y Ciudareal. Mad. Con San Martin me contento. Cadi. ¡El diablo es este christiano! 10 Yo le conozco, y se cierto que sabe mas que Mahoma. Tur. Hazerles mercedes pienso. Mad. Tu, señora, a nuestra vsança ven, que has de ser de vna dança 15 la primera y la postrera. Sul. El gusto dessa manera del Gran Señor no se alcança; que, como la libertad perdi tan niña, no se 20 bayles de curiosidad. Mad. Yo, señora, os guiaré. Sul. En buen hora començad. Leuantase la sultana a baylar, y ensayase este bayle bien. Cantan los musicos: 25 [Mus.] “A vos, hermosa española, tan rendida el alma tengo, que no miro por mi gusto, por mirar al gusto vuestro; por vos vfano y gozoso 30 a tales estremos vengo,
DE LA GRAN SVLTANA p. 197 que precio ser vuestro esclauo mas que mandar mil imperios; por vos, con discurso claro, puesto que puedo, no quiero admitir reprehensiones 5 ni escuchar graues consejos; por vos, contra mi Profeta, que me manda en sus preceptos que aborrezca a los christianos, por vos no los aborrezco; 10 con vos, niña de mis ojos, todas mis venturas veo, y se que, sin duda alguna, por vos viuo y por vos muero.” Muda el bayle. 15 “Escuchaua la niña los dulzes [requiebros, y está de su alma su gusto lexos. Como tiene intento de guardar su ley, 20 requiebros del rey no le dan contento. Buelue el pensamiento a parte mejor, sin que torpe amor 25 le turbe el sossiego. Y está de su alma su gusto lexos. Su donayre y brio estremos contienen que del Turco tienen 30 preso el aluedrio.
IORNADA TERCERA p. 198 Arde con su frio, su valor le assombra, y adora su sombra, puesto que vee cierto que está de su alma su gusto lexos.” 5 Tur. Passo, bien mio, no mas, porque me lleuas el alma tras cada passo que das. Dete el donayre la palma, la ligereza y compas. 10 Alma mia, sossegad, y, si os cansais, descansad; y, en este dichoso dia, la liberal mano mia a todos da libertad. 15 Hincanse delante del Turco, en diziendo esto, todos de rodillas: los cautiuos, y Zayda y Celinda, los garzones y la sultana. Sul. ¡Mil vezes los pies te beso! Zel. ¡Este ha sido para mi 20 felicissimo sucesso! Tur. Catalina, ¿estás en ti? Sul. No, señor, yo lo confiesso: que, con la grande alegria de la suma cortesia 25 que has con nosotros vsado, tengo el sentido turbado. Tur. Leuanta, señora mia, que a ti no te comprehende la merced que quise hazer; 30 y, si la quereis saber,
DE LA GRAN SVLTANA p. 199 a los esclauos se estiende (*), y no a ti, que eres señora de mi alma, a quien adora como si fuesses su Ala. Zel. ¡Cerroseme el cielo ya! 5 ¡Llegó de mi fin la hora! No se, Clara, qué temores de nueuo me pronostican el fin de nuestros amores, y que ha de ser significan 10 nueuo exemplo de amadores. Crei que la libertad que la liberalidad del Gran Señor prometia, a nosotros se estendia; 15 mas no ha salido verdad. Zay. Calla, y mira que no des indicio de la sospecha que me contarás despues. Cadi. ¿De la merced tambien (*) hecha 20 no han de gozar estos tres? Tur. Los dos si; pero este no, que es aquel que se ofrecio de mostrar al elefante a hablar turquesco elegante. 25 Mad. ¡Cuerpo de quien me parió! ¿Ai llegamos aora? Tur. Enseñele, y llegará de su libertad la hora. Mad. Hora menguada será, 30 si Andrea no la mejora. Pondre pies en poluorosa;
IORNADA TERCERA p. 200 tomaré de Villadiego las calças. Cadi. Es tan hermosa Catalina, que no niego ser su suerte venturosa. 5 Pero, entre estos regozijos, atiende, hijo, a hazer hijos, y en mas de vna tierra siembra. Tur. Catalina es bella hembra. Cadi. Y tus desseos prolixos. 10 Tur. ¿Cómo prolixos, si estan a solo vn objeto atentos? Cadi. Los sucessos lo diran. Tur. Con todo, tus documentos por mi en obra se pondran. 15 Escucha aparte, Mami. Mad. Y escuche, señor cadi, cosas que le importan mucho. Cadi. Ya, Madrigal, os escucho. Mad. Pues ya hablo, y digo ansi: 20 Que me vengan luego a ver treinta escudos, que han de ser para comprar al instante vn papagayo elegante que vn indio trae a vender. 25 De las Indias del Poniente el paxaro sin segundo viene a enseñar suficiente a la ignorante del mundo sabia y rica y pobre gente. 30 Lo que dize te dire, pues ya sabes que lo se
DE LA GRAN SVLTANA p. 201 por ciencia diuina y alta. Cadi. Ve por ellos, que sin falta en mi casa los dare. Tur. Mami, mira que sea luego, porque he de boluer al punto. 5 Venid, yesca de mi fuego, diuino y propio trasunto de la madre del dios ciego. Venid vosotros, gozad de la alegre libertad 10 que he concedido a los dos. Mus. 2. ¡Concedate el alto Dios siglos de felicidad! Mad. Dicipulo, ¿dónde hallaste vna paga tan perdida 15 del gran bien que en mi cobraste? Que, si me diste la vida, la libertad me quitaste. Desto infiero, juzgo y siento que no ay bien sin su descuento, 20 ni mal que algun bien no espere, si no es el mal del que muere y va al eterno tormento. Vanse todos, si no es Mami y Rustan, que quedan. Mam. ¿Qué piensas que me queria 25 el Gran Sultan? Rus. No se cierto; pero saberlo querria. Mam. El tiene, y en ello acierto, voluble la fantasia. 30 Quiere renouar su fuego,
IORNADA TERCERA p. 202 y boluer al dulze fuego de sus passados plazeres; quiere ver a sus mugeres, y no tarde, sino luego. Quadróle mucho el consejo 5 del gran cadi, que le dixo, como astuto, sabio y viejo: “Hijo, hasta hazer vn hijo, que sembreis os aconsejo en vna y en otra tierra: 10 que si esta no, aquella encierra alegre fertilidad.” Rus. Fundado en essa verdad, Amurates poco yerra. Poco agrauia a la sultana, 15 pues por tener heredero, qualquier agrauio se allana. Mad. Y aun es mejor, considero, no auerle en vna christiana de quantas cautiuas tiene. 20 ¿Quién es esta que aqui viene? Rus. Dos son. Mam. Estas dos seran las que principio daran al alarde. 25 Rus. Assi conuiene, que son en estremo bellas. Entran Clara y Lamberto, y, como se ha dicho, son Zayda y Zelinda. Zel. No puedo de mis querellas 30 darte cuenta, que aun aqui
DE LA GRAN SVLTANA p. 203 se estan Rustan y Mami. Zay. Pon silencio, amigo, en ellas. Mam. Cada qual de vosotras pida al cielo que la suerte le sea fauorable en que sultan la mire y le contente. 5 Zel. ¿Pues cómo? ¿El Gran Señor buelue a [su vsança? Rus. Y en este punto se ha de hazer alarde de todas sus cautiuas. Zay. ¿Cómo es esto? 10 ¿Tan presto se le fue de la memoria la singular belleza que adoraua? El suyo no es amor, sino apetito. Rus. Busca dónde hazer vn heredero, y sea en quien se fuere; esta es la causa 15 de mostrarse inconstante en sus amores. Mam. ¿Dónde pondre a Zelinda que la mire? Que tiene parecer de ser fecunda. ¿Será bien al principio? Zel. ¡Ni por pienso! 20 Remate sean de la hermosa lista Zayda y Zelinda. Mam. Sean en buen hora, pues que dello gustais. Rus. Mira, Celinda, 25 da rostro al Gran Señor, muestrale el [viuo varonil resplandor de tus dos soles; quiza te escogera, y serás dichosa dandole el mayorazgo que dessea. 30 Aqui será el remate de la cuenta. Quedaos en tanto que a las otras pongo
IORNADA TERCERA p. 204 en numerosa lista. Zay. Yo obedezco. Zel. Y yo, que aqui nos pongas te agradezco. Vanse Mami y Rustan. ¡Aora si que es llegada 5 la infelicissima hora! Antes de venir, menguada, ¿qué auemos de hazer, señora, yo varon, y tu preñada? Que si Amurates repara 10 en essa tu hermosa cara, escogerate, sin duda; y no ay preuencion que acuda a desuentura tan clara. Y si, por desdicha, fuesse 15 tan desdichada mi suerte, que el Gran Señor me escogiesse... Zay. Vereme en el de mi muerte, si en esse passo te viesse. Zel. ¿No será bien afearnos 20 los rostros? Zay. Será obligarnos a dar razon del mal hecho, y será tan sin prouecho, que ella sea en condenarnos. 25 Zel. Mira qué prisa se dan el renegado Mami y el mal christiano Rustan. Ya las cautiuas aqui llegan; ya todas estan; 30 yo seguro, si las cuentas,
DE LA GRAN SVLTANA p. 205 que hallarás mas de dozientas. Zay. Y todas, a lo que creo, con diferente desseo del nuestro, pero contentas. ¡O qué de passo que passa 5 por todas el Gran Señor! A mas de la mitad passa. Zel. Clara, vn elado temor el coraçon me traspassa. ¡Plegue a Dios que, antes que llegue, 10 el cielo a la tierra pegue sus pies! Zay. Quiça escogera primero que llegue aca. Zel. Y si llegare, ¡que ciegue! 15 Entra el Gran Turco, Mami y Rustan. Tur. De quantas quedan atras, no me contenta ninguna. Mami, no me muestres mas. Mam. Pues entre estas dos ay vna 20 en quien te satisfaras. Rus. Alçad, que aqui la verguença no conuiene que os conuença; alçad el rostro las dos. Tur. ¡Catalina, como vos, 25 no ay ninguna que me vença! Mas, pues lo quiere el cadi, y ello me conuiene tanto, esta me trayreis, Mami. Echale vn pañiçuelo el Turco a Zelinda, y vase. 30
IORNADA TERCERA p. 206 Rus. ¿Tu solenizas con llanto la dicha (*) de estotra? Zay. Si; porque quisiera yo ser la que alcançara tener 5 tal dicha. Mam. Zelinda, vamos. Rus. Sola y triste te dexamos. Zay. ¡Tengo embidia, y soy muger! Vanse Rustan y Mami, y lleuan a Zelinda, 10 que es Lamberto. ¡O mi dulze amor primero! ¿Adónde vas? ¿Quién te lleua a la mas estraña prueua que hizo amante verdadero? 15 Esta triste despedida bien claro me da a entender que, por tu sobra, ha de ser mi falta mas conocida. ¿Qué remedio aurá que quadre 20 en tan grande confusion, si eres, Lamberto, varon, y te quieren para madre? ¡Ay de mi, que de la culpa de nuestro justo desseo 25 por ninguna suerte veo ni remedio ni disculpa! Sale la sultana. Sul. Zaida, ¿qué has? Zay. Mi señora, 30
DE LA GRAN SVLTANA p. 207 no alcanço cómo te diga el dolor que [en] mi alma mora: Zelinda, aquella mi amiga que estaua conmigo aora, al Gran Señor le han lleuado. 5 Sul. ¿Pues esso te da cuydado? ¿No va a mejorar ventura? Zay. Lleuanla a la sepultura, que es varon, y desdichado. Ambos a dos nos quisimos 10 desde nuestros años tiernos, y ambos somos transiluanos, de vna patria y barrio mismo. Cautiué yo por desgracia que aora no te la cuento, 15 porque el tiempo no se gaste sin pensar en mi remedio; el supo con nueua cierta el fin de mi cautiuerio, que fue traerme al serrallo, 20 sepulcro de mis desseos, y los suyos de tal suerte le apretaron y rindieron, que se dexó cautiuar con vn discurso discreto. 25 Vistiose como muger, cuya hermosura al momento hizo venderla al Gran Turco sin conocerla su dueño. Con este designio estraño 30 salio con su intento Alberto (*), que este es el nombre del triste
IORNADA TERCERA p. 208 por quien muero y por quien peno. Conociome y conocile, y destos conocimientos he quedado yo preñada, que lo estoy, y estoy muriendo. 5 Mira, hermosa Catalina, que con este nombre entiendo que te alegras: ¿qué he de hazer en mal de tales estremos? Ya estara en poder del Turco 10 el desdichado mancebo, enamorado atreuido, mas constante que no cuerdo; ya me parece que escucho que buelue Mami diziendo: 15 “Zaida, ya de tus amores se sabe todo el sucesso. ¡Disponte a morir, traydora, que para ti queda el fuego encendido, y puesto el gancho 20 para enganchar a Lamberto!” Sul. Ven conmigo, Zaida hermosa, y ten ánima, que espero en la gran bondad de Dios salir bien de aqueste estrecho. 25 Entranse las (*) dos. Sale el Gran Turco, y trae asido del cuello a Lamberto, con vna daga desembaynada; sale con el cadi y Mami. Tur. ¡A mi el ser verdugo toca 30 de tan infame maldad!
DE LA GRAN SVLTANA p. 209 Lam. (*) Tiempla la celeridad que ansi tu grandeza apoca; dexame hablar, y dame despues la muerte que gustes. Tur. No podras con tus embustes 5 que tu sangre no derrame. Cadi. Iusto es escuchar al reo; Amurates, oyele. Tur. Diga, que yo escucharé. Mam. Que se disculpe desseo. 10 Lam. (*) Siendo niña, a vn varon sabio oi dezir las excelencias y mejoras que tenia el hombre mas que la hembra; desde alli me aficioné 15 a ser varon, de manera que le pedi esta merced al cielo con assistencia. Christiana me la nego, y mora no me la niega 20 Mahoma, a quien oy gimiendo, con lagrimas y ternezas, con feruorosos desseos, con votos y con promessas, con ruegos y con suspiros 25 que a vna roca enternecieran, desde el serrallo hasta aqui, en silencio y con inmensa eficacia, le he pedido me hiziesse merced tan nueua. 30 Acudio a mis ruegos tiernos, enternecido, el Profeta,
IORNADA TERCERA p. 210 y en vn instante boluiome en fuerte varon de hembra; y si por tales milagros se merece alguna pena, buelua el Profeta por mi, 5 y por mi inocencia buelua. Tur. ¿Puede ser esto, cadi? Cadi. Y sin milagro, que es mas. Tur. Ni tal vi, ni tal oi. Cadi. El cómo es esto sabras 10 quando quisieres de mi, y la razon te dixera aora, si no viniera la sultana, que alli veo. Tur. Y enojada, a lo que creo. 15 Lam. (*) ¡Mi desesperar espera! Entra la sultana y Zayda. Sul. ¡Quán facilmente y quán presto has hecho con esta prueua tu tibio amor manifiesto! 20 ¡Quán presto el gusto te lleua tras el que es mas descompuesto! Si es que estás arrepentido de auerme, señor, subido desde mi humilde baxeza 25 a la cumbre de tu alteza, dexame, ponme en oluido. Bien, cuytada, yo temia que estas dos auian de ser azares de mi alegria; 30
DE LA GRAN SVLTANA p. 211 bien temi que auia de ver este punto y este dia. Pero, en medio de mi daño, doy gracias al desengaño, y, porque yo no perezca, 5 no ha dexado que mas crezca tu sabroso y dulze engaño. Echalas de ti, señor, y del serrallo al momento: que bien merece mi amor 10 que me des este contento y assegures mi temor. Todos mis plazeres fundo en pensar no haras segundo yerro en semejante cosa. 15 Tur. Mas precio verte zelosa, que mandar a todo el mundo, si es que son los zelos hijos del amor, segun es fama, y, quando no son prolixos, 20 aumentan de amor la llama, la gloria y los regozijos. Sul. Si, por dexar herederos, este y otro desafueros hazes, bien podre afirmar 25 que yo te los he de dar, y que han de ser los primeros, pues tres faltas tengo ya de la ordinaria dolencia que a las mugeres les da. 30 Tur. ¡O archiuo do la prudencia y la hermosura está!
IORNADA TERCERA p. 212 Con la nueua que me has dado, te prometo, a fe de moro bien nacido y bien criado, de guardarte aquel decoro que tu, mi bien, me has guardado; 5 que los cielos, en razon de no dar mas ocasion a los zelos que has tenido, a Zelinda han conuertido, como hemos visto, en varon. 10 El lo dize, y es verdad, y es milagro, y es ventura, y es señal de su bondad. Sul. Y es vn caso que assegura sin temor nuestra amistad. 15 Y pues tal milagro passa, con Zaida a Zelinda casa, y con lagrimas te ruego los eches de casa luego; no esten vn punto en tu casa, 20 que no quiero ver visiones. Zay. En duro estrecho me pones, que no quisiera casarme. Sul. Podra ser vengais a darme por esto mil bendiciones. 25 Hazles alguna merced, que no los he de ver mas. Tur. Vos, señora, se la hazed. Rus. ¿Ha visto el mundo jamas tal sucesso? 30 Tur. Disponed, señora, a vuestro aluedrio
DE LA GRAN SVLTANA p. 213 de los dos. Sul. Baxá de Xio (*), Zelinda o Zelindo es ya. Tur. ¿Cómo tan poco le da tu gran poder, si es el mio? 5 Baxá de Rodas le hago, y con esto satisfago a su valor sin segundo. Lam. (*) Dete sujecion el mundo, y a ti el cielo te de el pago 10 de tus entrañas piadosas, ¡o rosa puesta entre espinas para gloria de las rosas! Tur. Tu me fuerças, no que inclinas, a hazer magnificas cosas; 15 y assi, quiero, en alegrias de las ciertas profecias que de tus partos me has dado, que tenga el cadi cuydado de hazer de las noches dias; 20 infinitas luminarias por las ventanas se pongan, y, con inuenciones varias, mis vassallos se dispongan a fiestas extraordinarias; 25 renueuen de los romanos los santos y los profanos grandes y admirables juegos, y tambien los de los griegos, y otros, si ay mas soberanos. 30 Cadi. Harase como desseas, y desta grande esperança
IORNADA TERCERA p. 214 en la possession te veas; y tu, con honesta (esta) vsança, qual Raquel, fecunda seas. Sul. Vosotros luego en camino os poned, que determino 5 no veros mas, por no ver ocasion que aya de ser causa de otro desatino. Lam. (*) En dandome la patent[e], me vere, señora mia, 10 de tu alegre vista ausente, y tu ingenio y cortesia tendre continuo presente. Zay. Y yo, hermosa Catalina, por sin par y por diuina 15 tendre vuestra discrecion. Tur. Iustas alabanças son de su bondad peregrina. Ven, christiana de mis ojos, que te quiero dar de nueuo 20 de mi alma los despojos. Sul. Desse modo, yo me lleuo la palma destos enojos; porque las pazes que hazen amantes desauenidos, 25 alegran y satisfazen sobremodo a los sentidos, que enojados se deshazen. Entranse todos. Salen Madrigal y Andrea. 30 Mad. Veyslos aqui, Andrea, y dichosissimo
DE LA GRAN SVLTANA p. 215 sere si me poneys en saluamento; porque no ay que esperar a los diez [años de aquella elefantil catedra mia; mas vale que los ruegos de los buenos 5 el salto de la mata (*). And. ¿No está claro? Mad. Los treynta de oro en oro son el precio de vn papagayo indiano, vnico al [mundo, 10 que no le falta sino hablar. And. Si es mudo, alabaysle muy bien. Mad. ¡Cadi ignorante...! And. ¿Qué dezis del cadi? 15 Mad. Por el camino te dire marauillas. Ven, que muero por verme ya en Madrid hazer [corrillos de gente que pregunte: “¿Cómo es 20 [esto? Diga, señor cautiuo, por su vida: ¿es verdad que se llama la sultana que oy reyna en la Turquia, Catalina, y que es christiana, y tiene don y todo, 25 y que es de Ouiedo el sobrenombre [suyo?” ¡O! ¡Qué de cosas les dire! Y aun [pienso, pues tengo ya el camino medio 30 [andado siendo poeta, hazerme comediante,
IORNADA TERCERA p. 216 y componer la historia desta niña sin discrepar de la verdad vn punto, representando el mismo personage alla que hago aqui. ¿Ya es barro, [Andrea, 5 ver al mosqueteron tan boquiabierto, que trague moscas, y aun abispas [trague, sin echarlo de ver, sólo por verme? Mas el se vengará quiça, poniendome 10 nombres que me amohinen y fastidien. ¡A Dios, Constantinopla famosissima! ¡Pera y Permas, a Dios! ¡A Dios, escala, Chifuti, y aun Guedi! ¡A Dios, hermoso jardin de Visitax! ¡A Dios, gran templo 15 que de Santa Zofia soys llamado, puesto que ya seruis de gran mezquita! ¡Taraçanas, a Dios, que os lleue el [diablo, porque podeys al agua cada dia 20 echar vna galera fabricada desde la quilla al tope de la gauia, sin que le falte cosa necessaria a la nauegacion! (*) And. Mira que es hora, 25 Madrigal. Mad. Ya lo veo, y no me quedan sino trezientas cosas a quien darles el dulze a Dios acostumbrado mio. And. Vamos; que tanto a Dios es desuario. 30 Vanse.
DE LA GRAN SVLTANA p. 217 Salen Salec, el renegado, y Roberto, los dos primeros que començaron la comedia. Sal. Ella, sin duda, [es], segun las señas que me ha dado Rustan, aquel eunuco que dixe ser mi amigo. 5 Rob. No lo dudo; que aquel boluerse en hombre por [milagro fue industria de Lamberto, que es [discreto. 10 Sal. Vamos a la gran corte, que podria ser que saliesse ya con la patente de gran baxá de Rodas, como dizen que el Gran Señor le ha hecho. Rob. ¡Dios lo haga 15 ¡O si los viesse yo primero, y antes que cerrasse la muerte estos mis ojos! Sal. Vamos, y el cielo alegre tus enojos. Entranse. Suenan las chirimias; comiençan a poner luminarias; 20 salen los garzones del Turco por el tablado, corriendo con hachas y hachos encendidos, diziendo a vozes: “¡Viua la gran sultana doña Catalina de Ouiedo! ¡Felize parto tenga, tenga parto felize!” Salen luego Rustan y Mami, y dizen a los garzones: 25 Rus. Alçad la voz, muchachos; viua a vozes la gran sultana doña Catalina, gran sultana y christiana, gloria y honra de sus pequeños y christianos años, honor de su nacion y de su patria, 30
IORNADA TERCERA p. 218 a quien Dios de tal modo sus desseos encamine por justos y por santos, que de su libertad y su memoria se haga nueua y verdadera historia. Tornan las chirimias y las vozes de los garzones, 5 y dase fin.
p. 219 COMEDIA FAMOSA DEL LABERINTO DE AMOR Los que hablan en ella son los siguientes: Anastasio, duque. Tacito y Andronio. 5 Dos ciudadanos. Vn carcelero. Cornelio, criado de Dagouerto, duque [de] Anastasio. Vtrino. El duque de Nouara. Manfredo. Vn page. Rosamira. 10 Vn embaxador del de Vn huesped. Rosena. Dos juezes. Vn embaxador del de Vn verdugo. Dorlan (*). Trino, correo. Iulia y Porcia. 15 IORNADA PRIMERA Salen dos ciudadanos de Nouara, y el duque Anastasio en abito de labrador. Anas. Señores, ¿es verdad lo que se suena? ¿Que apenas treinta millas de Nouara 20 está Manfredo, duque de Rosena? Ciu. 1. Si essa verdad quereis saber mas clara,
IORNADA PRIMERA p. 220 aqui vn embaxador del duque viene, que bien la nueua y su llegada aclara. En Roso (*) y sus jardines se entretiene hasta que nuestro duque le de auiso para venir al tiempo que conuiene. 5 Anas. ¿Y es Manfredo galan? Ciu. 2. Es vn Narciso, segun que sus retratos dan la muestra, y aun le va bien de discrecion y auiso. Anas. ¿Y Rosamira, la duquesa vuestra, 10 pone de voluntad el yugo al cuello? Ciu. 1. Nunca al querer del padre fue siniestra; quanto mas, que se vee que gana en ello, siendo el duque quien es. Anas. Assi parece; 15 aunque, con todo, algunos dudan dello. Ciu. 2. Del duque es esta guarda que se ofrece, y aqui el embaxador vendra, sin duda. Ciu. 1. Mucho le honra el duque. Ciu. 2. El lo merece. 20 Entra el duque Federico de Nouara y el embaxador de el de Rosena con acompañamiento. Duq. Direys tambien que a recrearse acuda, y que en Modena o Reza (*) se [entretenga 25 mientras del tiempo este rigor se muda, para que en este espacio se preuenga a su venida tal recebimiento, que mas de amor que de grandeza [tenga; 30 añadireis el singular contento
DEL LABERINTO DE AMOR p. 221 que con sus donas (*) recibio su [esposa, y mas de su llegada a saluamento. Emb. Tu condicion, señor, tan generosa, me obliga a que me haga lenguas todo 5 para dezir el bien que en ti reposa; pero, aunque no las tenga, me acomodo a dezir por extenso al señor mio de tus grandezas el no visto modo. [Duq.] Dellas no; mas de vos muy mas confio. 10 Entra Dagoberto, hijo del duque de Vtrino. Dag. Si no supiera, ¡o sabio Federico!, gran duque de Nouara generoso, que sabes bien quién soy, y que me [aplico 15 contino al proceder mas virtuoso, juro por lo que puedo y certifico, que a este trance viniera temeroso; mas traeme mi bondad aqui sin miedo, para dezir lo que encubrir no puedo. 20 Tu honra puesta en deshonrado trance está por quien guardarla mas deuiera, haziendo della peligroso alcance la fama, en esta parte verdadera. Forçosa es la ocasion, forçoso el lance; 25 las riendas he soltado en la carrera; impossible es parar hasta que diga lo que vna justa obligacion me obliga. Tu hija Rosamira en lazo estrecho yaze con quien pudiera declarallo, 30 si a la grande importancia deste hecho
IORNADA PRIMERA p. 222 tocara con la lengua publicallo. Impide vna ocasion lo que el derecho pide, y assi, es forçoso el ocultallo; basta que esto es verdad, y que me [obligo 5 a prouar con las armas lo que digo. Digo que en deshonrado ayuntamiento se estrecha con vn baxo cauallero, sin tener a tus canas miramiento, ni a la ofensa de Dios, que es lo primero. 10 Y a prouar la verdad de lo que cuento, diez dias en el campo armado espero; que esta es la via que el derecho halla: do no ay testigos, suple la batalla. Duq. Confuso estoy; no se qué responderte; 15 considero quién eres, e imagino que sólo la verdad pudo traerte a cerrar de mis glorias el camino. ¿Quién dara medio a estremos de tal [suerte? 20 Es el que acusa (a) vn principe de Vtrino; la acusada, mi hija; el, sabio y justo; ella, cortada de la honra al justo. A que te crea tu valor me incita, puesto que la bondad de Rosamira 25 tiene perplexa el alma, y solicita que no confunda a la razon la ira. Mas si es que en parte la sospecha quita, o muestra la verdad o la mentira, la confession del reo, oylla quiero, 30 por ver si he de ser padre o juez seuero. Traygan a Rosamira a mi presencia,
DEL LABERINTO DE AMOR p. 223 que es bien que la verdad no se [confunda: que el reo a quien le libra su inocencia, la auisa en gloria y en su honor [redunda. 5 Emb. Dame, señor, para partir licencia; que, aunque entiendas que el principe [se funda en claro o en confuso testimonio, borrado ha de Manfredo el matrimonio. 10 Calunia tal, o falsa o verdadera, deshara mas fundadas intenciones: que no es prenda la honra tan ligera, que se deua traer en opiniones. Mira si mandas otra cosa. 15 Duq. Espera; quiça verás que sin razon te pones a lleuar a Manfredo aquesta nueua, hasta que veas mas fundada prueua. Traiganme aqui a mi hija. 20 Guar. Ya son ydos por ella. Dag. ¿Poca prueua te parece la verdad que en mis hechos [comedidos 25 y en mis palabras la razon ofrece? Duq. Yo he visto engaños por verdad creydos. Dag. El que dellos se precia, bien merece que su verdad se tenga por mentira. Entra Rosamira. 30 Guar. Ya viene mi señora Rosamira.
IORNADA PRIMERA p. 224 Ros. ¿Qué prisa es esta, buen señor? Duq. ¿Qué prisa? Dirala aora el principe de Vtrino. Dag. Direla, y sabe Dios quánto me pesa el venirla a dezir por tal camino. 5 Yo he dicho, ¡o hermosissima duquesa!, lo que callarlo fuera desatino: he dicho que, con torpe ayuntamiento, vn cauallero está de ti contento; copia de ti le hazes en secreto. 10 Y esta prueua remitola (*) a mi espada, que ha de ser el testigo mas perfecto que se halle en la causa aueriguada; y esto será quando deste aprieto se admita tu disculpa mal fundada; 15 mas sabes que es tan cierta esta tu [culpa, que no te has de atreuer a dar disculpa. Duq. ¿Qué dizes, hija? ¿Cómo no respondes? ¿Empachate el temor, o la verguença? 20 Sin duda quieres, pues el rostro [ascondes, que tu contrario sin testigos vença. ¡Mal a quien eres, hija, correspondes! Dag. Con la verdad bien es que se conuença. 25 Duq. Culpada estais; indicio es manifiesto tu lengua muda, tu inclinado gesto. ¿Quién fue el traydor que te engañó, [cuytada? ¿O quál [fue el que] la honra me ha 30 [lleuado? ¿O qué estrella, en mi daño conjurada,
DEL LABERINTO DE AMOR p. 225 nos ha puesto a los dos en tal estado? ¿Dó está tu condicion tan recatada? ¿Adónde tu juyzio reposado? ¡Mal le tuuiste con el vicio a raya! Page. ¡Señores, mi señora se desmaya! 5 Desmayase Rosamira. Duq. Lleuenla como está luego a esta torre, y en ella esté en prision dura y molesta, hasta que alguna espada o pluma borre la mancha que en la honra lleua puesta. 10 Dag. Porque luenga prouança aqui se ahorre, está mi mano con mi espada presta a prouar lo que [he] dicho en campo [abierto. Duq. Parece que admito esse concierto, 15 puesto que (de) [al] parecer de mi [consejo tengo de remitir todo este hecho. Dag. Pues yo en mi espada y mi verdad lo [dexo, 20 y en la sana intencion de mi buen [pecho. Emb. Confuso voy, atonito y perplexo, entre el si y entre el no mal satisfecho. A Dios, señor, porque este estraño 25 [caso, junto con el dolor, acuzia el passo. Vase el embaxador. Duq. ¡Parte con Dios, y lleua mi deshonra a los oydos de mi yerno honrados, 30
IORNADA PRIMERA p. 226 yerno con quien pense aumentar la [honra, que tan por tierra han puesto ya mis [hados! Mostrado me has, fortuna, que, quien 5 [honra tus altares, en humo leuantados, por premio le has de dar infamia y [mengua, pues quita cien mil honras vna lengua. 10 Entrase el duque, y, al entrarse Dagoberto, le detiene Anastasio. Anas. Oye, señor, si no es que tu grandeza no se suele inclinar a dar oydos al baxo parecer de mi rudeza 15 y a los que amenguan rusticos vestidos. Dag. La grauedad de confirmada alteza, no tiene aquessos puntos admitidos; habla quanto te fuere de contento, que a todo te prometo estar atento. 20 Anas. Por esta acusacion, que a Rosamira has puesto tan en mengua de su fama, este rustico pecho, ardiendo en ira, a su defensa me combida y llama: que, ora sea verdad, ora mentira 25 el relatado caso que la infama, el ser ella muger, y amor la causa, deuieran en tu lengua poner pausa. No te azores, escuchame: o tu solo sabías (*) este caso, o ya a noticia 30 vino de mas de alguno que notólo,
DEL LABERINTO DE AMOR p. 227 o por curiosidad o por malicia. Si solo lo sabías, mal mirólo tu discrecion, pues, no siendo justicia, pretende castigar secretas culpas, teniendo las de amor tantas disculpas. 5 Si a muchos era el caso manifiesto, dexaras que otro alguno le dixera: que no es decente a tu valor ni honesto, tener para ofender lengua ligera. Si notas de mi arenga el presupuesto, 10 verás que digo, o que dezir quisiera, que espadas de los principes, qual eres, no ofenden, mas defienden las [mugeres. Si amaras al buen duque de Nouara, 15 otro camino hallaras, segun creo, por donde, sin que en nada se infamara su honra, tu cumplieras tu desseo. Mas tengo para mi, y es cosa clara, por mil señales que descubro y veo, 20 que en esse pecho tuyo alberga y lidia, mas que zelo y honor, rabia y embidia. Perdoname que hablo desta suerte, si es que la verdad, señor, te enoja. Ciu. 1. Apostad que le da el principe muerte. 25 ¿No veis el labrador cómo se arroja? Dag. Quisiera de otro modo responderte; mas será bien que la razon recoja las riendas a la ira. Calla y vete, que mas paciencia mi bondad promete. 30 Entrase Dagoberto.
IORNADA PRIMERA p. 228 Ciu. 2. Por Dios, que aueys hablado [largamente, y que, notando bien vuestro lenguage, es tanto del vestido diferente, que vno muestra la lengua, y otro el 5 [trage. Anas. A vezes vn enojo haze eloquente al de mas torpe ingenio: que el corage leuanta los espiritus caydos, y aun haze a los cobardes atreuidos. 10 En fin, ¿este es el principe de Vtrino, digo, el hijo heredero del Estado? Ciu. 1. El es. Anas. ¿Pues cómo aqui a Nouara vino? Ciu. 2. Dizen que del amor blando forçado. 15 Anas. ¿Y a quién daua su alma? Ciu. 2. Yo imagino, si no es que el vulgo en esto se ha [engañado, que Rosamira le tenia rendido; 20 pero ya lo contrario ha parecido. Anas. Si esso dixo la fama, cosa es clara, y no van mal fundados mis rezelos, visto que en su deshonra no repara, que esta su acusacion nace de zelos. 25 ¡O infernal calentura, que a la cara sale, y aun a la boca! ¡O santos cielos! ¡O amor! ¡O confusion jamas oyda! ¡O vida muerta! ¡O libertad rendida! Entrase Anastasio. 30 Ciu. 1. So aquel sayal ay al, sin duda alguna;
DEL LABERINTO DE AMOR p. 229 o yo se poco, o no soys vos villano. Ciu. 2. Mudan los trages trances de fortuna, y encubren lo que está mas claro y llano. No se yo si debaxo de la luna se ha visto lo que hemos visto. ¡O 5 [mundo insano (*), cómo tus glorias son perecederas, pues vendes burlas, pregonando veras! Entranse. Salen Iulia y Porcia en abito de pastorcillos, 10 con pellicos. Iul. Porcia amiga... Por. ¡Bueno es esso! Rutilio me has de llamar, Si es que quieres escusar 15 vn desastrado sucesso. Yo no se cómo te oluidas de nuestros nombres trocados. Iul. Suspendenme los cuydados de nuestras trocadas vidas; 20 y no es bien que assi te assombre ver mi memoria perdida: que, quien de su ser se oluida, no es mucho oluide su nombre, Rutilio amigo, ¡ay de mi!, 25 que arrepentida me veo, muerta a manos de vn desseo a quien yo la vida di. Mientras mas, Rutil[i]o, voy considerando lo hecho, 30 mas temor nace en mi pecho,
IORNADA PRIMERA p. 230 mas arrepentida estoy. Por. Esso, amigo, es lo peor que yo veo en tus dolores: que, adonde sobran temores, ay siempre falta de amor. 5 Si el amor en ti se enfria, cuesta se te hara la palma, graue tormenta la calma, noche obscura el claro dia. Ama mas, y verás luego 10 esparzirse los nublados, todos tus males trocados en dulze paz y sossiego. Pero, quieras o no quieras, ya estás puesta en la batalla, 15 y tienes de atropellalla, sea de burlas, sea de veras. Ya en el ciego laberinto te metio el amor cruel; ya no puedes salir del 20 por industria ni distinto (*). El hilo de la razon no haze al caso que preuengas; todo el toque está en que tengas vn gallardo coraçon, 25 no para entrar en peleas, que en ellas no es bien te pongas, sino con que te dispongas a alcançar lo que desseas, cuestete lo que costare: 30 que, si tu desseo alcanças, no ay cumplidas esperanças
DEL LABERINTO DE AMOR p. 231 en quien el gusto repare. Muestra ser varon en todo, no te descuydes acaso, algo mas alarga el passo, y huella de aqueste (*) modo; 5 a la voz da (*) mas aliento, no salga tan delicada; no estes encogida en nada, esparzete en tu contento; y, si fuere menester 10 disparar vn arcabuz, ¡juro a Dios y a esta, que es cruz, que lo teneis de hazer! Iul. ¡Iesus! ¿Quieres que me assombre, Rutilio, en verte jurar? 15 Por. ¿Con qué podre yo mostrar mas facilmente ser hombre? Vn boto de quando en quando, es gran cosa, por mi fe. Iul. Yo, amiga, jurar no se. 20 Por. Yráte el tiempo enseñando. Iul. ¿Sabes, Porcia, lo que temo? ¡Ay, que el nombre se me oluida! Por. ¡Iuro a Dios que estás perdida! Iul. Ya aquesso passa de estremo. 25 No jures mas; si no, a fe que te dexe y que me vaya. Por. Tanto melindre mal aya. Iul. ¿Pues por qué? Por. Yo me lo se. 30 Iul. En colera me deshago, en verte jurar por Dios.
IORNADA PRIMERA p. 232 Por. Pues tambien soy como vos medrosa, y a todo hago; y no os lleuo tantos años, que ellos puedan enseñarme la experiencia de librarme 5 de no conocidos daños. Auisad y tened brio, y, pues ya estamos en esto, echad del ánimo el resto, que yo estare con el mio. 10 Iul. Porcia amiga, ello es assi. ¡Ay, que el nombre se oluidó! Por. ¡Mal aya quien me pario! Di Rutilio, ¡pesia a mi! Iul. No te enojes, que yo juro 15 de no oluidarme jamas. Por. Quando jures, jura mas, y estaras muy mas seguro. Iul. Temome destos pellicos que nos han de descubrir. 20 Por. Yo lo he querido dezir, que es malo que sean tan ricos. Iul. No va en esto, sino en ser conocidos. Por. ¿Pues en qué? 25 Iul. ¿No ves que yo los mandé de aqueste modo hazer para la farsa o comedia que querian mis donzellas hazer? 30 Por. Harase sin ellas; mas quiça será tragedia.
DEL LABERINTO DE AMOR p. 233 Iul. Y no los echaron menos quando nosotras faltamos. Por esto en peligro estamos, y no por ser ellos buenos. Por. Como a Modena lleguemos, 5 mudaremos este trage. Iul. Yo me vestire de page. Por. Entrambos nos vestiremos. Iul. Temome que está en Nouara mi hermano. 10 Por. ¡Pluguiesse al cielo! Iul. Pues a fe que lo rezelo; mas, sin duda, es cosa clara que el de Rosamira está en estremo enamorado, 15 y siruela disfraçado. Por. Esso importa poco ya; que, en llegando el de Rosena, Celia se casa con el. Podra tu hermano fiel 20 morir, o dexar su pena. Iul. ¡Qué corta es nuestra ventura! Tu, enamorada de quien tiene a otra por su bien; yo, de quien mi mal procura, 25 de quien se casa mañana. Y la fortuna molesta nos lleua a morir la fiesta de nuestra muerte temprana. ¡Qué de impossibles se oponen 30 a nuestros buenos desseos! ¡Qué miedos, qué deuaneos
IORNADA PRIMERA p. 234 nuestra intencion descomponen! ¡Ay Rutilio, y quán en vano ha de ser nuestra venida! Por. Mientras esté con la vida, pienso que en ventura gano. 5 Confia y no desesperes, que puesto en plática está que el diablo no acabará lo que no acaban mugeres. [Iul.] Escucha, que gente suena; 10 caçadores son; escucha; gente viene, y gente mucha. Por. No te de ninguna pena; saludarlos y passar, sin ponernos en razones. 15 Entran dos cazadores. Caz. 1. ¿Tomó dos esmerejones? Caz. 2. Si. Caz. 1. No ay mas que dessear. ¿Y el duque, quedase atras? 20 Caz. 2. No; que veisle aqui a do viene. Caz. 1. Mucho en Rezo (*) se detiene. Caz. 2. Sabed que no puede mas. Y oy vendra su embaxador, y sabra lo que ha de hazer. 25 Por. Camilo, aqui es menester ingenio, esfuerço y valor; que el de Rosena es aquel que alli viene, segun creo. Iul. ¡Amor, ayuda al desseo, 30 pues que me pusiste en el!
DEL LABERINTO DE AMOR p. 235 Sale el duque de Rosena, de caza. Man. ¿La garza no parece? Caz. 1. Ayer se descubrio en esta laguna que a la vista se ofrece. Man. Pues vn pastor me ha dicho que ninguna 5 se ha visto en estos llanos. Caz. 2. Pues de dos me dixeron dos villanos. Man. Dese a Rezo la buelta; que, aunque no es tarde, va creciendo [el viento, 10 y aquella nube suelta señala injuria de turbion violento. ¡O qué bellos zagales! Mancebos, ¿soys de Rezo naturales? Iul. En Pauia nacimos. 15 Man. ¿Pues dónde vais agora? Iul. Hazia Nouara, no mas de porque oymos que el duque Federico alli prepara vna fiesta que admira, 20 porque casa a su hija Rosamira con vn señor llamado Manfredo, que es gran duque de Rosena. Man. Verdad os han (*) contado. Por. Pues a la fama que será tan buena 25 la fiesta y boda vamos, y a nuestro padre en colera dexamos. Man. ¿Y adónde queda el ganado? Por. Imagino que perdido. Man. ¡Mucho atreuimiento ha sido! 30 Iul. A mas obliga vn cuydado.
IORNADA PRIMERA p. 236 Man. ¿Vsanse aquestos pellicos aora entre los pastores? Por. Tambien muestran sus primores los villanos, si son ricos. Man. ¿Y lleuais bien que gastar? 5 Iul. Vn tesoro de paciencia. Man. ¿Encargaréis la conciencia si le acabais de acabar? Por. Tal puede ser el sucesso, que se acabe el sufrimiento. 10 Man. ¡Por Dios, que me dais contento! Iul. Ya nos vieramos en esso. Man. ¿Cómo os llamais? Iul. Yo, Camilo. Por. Y yo, Rutilio. 15 Man. En verdad que parecen de ciudad vuestros nombres y el estilo, y que en ellos, y aun en el, poco es, mentis villania (*). 20 Por. Como ay estudio en Pauia, algo se nos pega del. Iul. Diganos, señor: ¿qué millas desde aqui a Nouara aurá? Man. Treinta a lo mas que creo está. 25 Caz. 2. Y dos mas; son angostillas. Man. Conmigo os yreis, si os plaze, que yo esse camino hago. Iul. Yo, por mi, me satisfago. Por. Pues a mi no me desplaze. 30 Pero aduierta que los dos vamos poco a poco a pie.
DEL LABERINTO DE AMOR p. 237 Man. Bien está; que yo os dare en que vais. Por. Pagueoslo Dios; que bien pareceis honrado, noble, y rico, y principal. 5 Caz. 1. Y aun vosotros, de caudal mayor del que aueis mostrado; si no, digalo el lenguage, y el vno y otro pellico. Caz. 2. Es en Pauia muy rico 10 casi todo el villanage, y estos hijos deuen ser de algun rico ganadero. Man. A Rezo boluerme quiero; bien os podeis recoger. 15 Entra vno. Vno. Tu embaxador ha llegado. Man. ¿Mompesir? Vno. Si, mi señor. Man. Esperadme, por mi amor, 20 que luego bueluo. Por. Haz tu grado. Entranse todos, si no es Porcia y Iulia, que quedan. Iul. Rutilio, ¿qué te parece? Por. Camilo amigo, que estás 25 en punto donde verás que es bueno el que se te ofrece. La fortuna te ha traydo a poder del duque; aduierte que vn principio de tal suerte, 30
IORNADA PRIMERA p. 238 vn buen fin tiene escondido. Iul. ¿Parecete que le diga quién soy por vn modo honesto? Por. No te descubras tan presto. Iul. ¿Pues cómo quies que prosiga? 5 Por. El tiempo vendra a auisarte de aquello que has de hazer. Iul. Mi mal no puede tener en parte del tiempo parte. Si no estara el duque apenas 10 tres dias sin que se case, ¿cómo dexaré que passe el tiempo, como me ordenas? Por. Vn caso tan graue y tal, con prisa mal se resuelue. 15 Silencio, que el duque buelue; el semblante trae mortal. Buelue a entrar el duque, y el embaxador que entró primero, y los dos caçadores. Emb. Digo, señor, que el principe de Vtrino, 20 Dagouerto, heredero del Estado, en mi presencia y la del duque vino, y alli propuso lo que te he contado. No con la triste nueua perdio el tino el padre; padre no, mas recatado 25 juez, pues, como tal, mandó traella, y el principe afirmó su culpa ante ella. Rosamira la oyo, y en su defensa mouer no pudo o nunca quiso el labio; por esto el duque que es culpada 30 [piensa,
DEL LABERINTO DE AMOR p. 239 pues no responde a tan notable agrauio. El caso ponderó, y al fin dispensa en todo, procediendo como sabio, que, mientras se vee el caso, la [duquesa 5 en vna torre esté encerrada y presa. Dagouerto se ofrece con su espada a prouar en el campo lo que dize. Yo, viendo a Rosamira assi acusada, tus bodas al instante las deshize. 10 Esto resulta, en fin, de mi embaxada; mira, señor, si bien o si mal hize: que el duque, ya rendido a su fortuna, no quiso responderte cosa alguna. Man. ¡Valame Dios, qué miserable caso! 15 ¿Dónde fabricas, mundo, estos [bayuenes? ¿Daslos con luenga preuencion, o [acaso? ¿O por qué antes de dallos no 20 [preuienes? Caz. 1. Señor, con largo y con ligero passo, cubierto de las plantas a las sienes de luto, vn cauallero veo que assoma por el verde recuesto desta loma. 25 Man. Y aun me parece que hazia aqui [endereça la rienda, y del cauallo ya se apea. ¡Qué bien con la color de mi tristeza viene el que trae aqueste por librea! 30 ¿Quién podra ser? Caz. 2. La espada se adereça (*).
IORNADA PRIMERA p. 240 Emb. Descolorido llega. Man. Y mal criado. Entra vn embaxador del duque de Dorlan, vestido de luto. Dor. (*) ¡Gracias a Dios, Manfredo, que [te] he 5 [hallado! Quien viene a lo que yo, Manfredo, [vengo, no le conuiene vsar de mas criança: que sólo en las razones me preuengo 10 que estaran en la lengua o en la lança. La antigua ley de embaxador [mantengo; escuchame, y responde sin tardança, que a ti el gran duque de Dorlan me 15 [embia, y a guerra a sangre y fuego desafia. Dize, y esto es verdad, que, auiendo [dado a tu corte en la suya aloxamiento, 20 y auiendote en su casa agasajado, viniendo a efetuar tu (*) casamiento, como el troyano huesped, oluidado del hospedaje, con lasciuo intento, su hija le robaste y su sobrina: 25 traycion no de tu fama y nombre digna. Por esto, si a su intento no te ajustas, y a la ley no respondes de hidalguia, de poder a poder, o, si mas gustas, de persona a persona, desafia. 30 Por. Nuestras [s]andezes causan estas justas.
DEL LABERINTO DE AMOR p. 241 ¿Haslo notado bien? Di, Iulia mia. Iul. Calla, y entre estos arboles te esconde; veremos lo que el duque le responde. Dor. (*) Y tanto a la vengança está dispuesto de aqueste agrauio y malicioso hecho, 5 que deste paño de color funesto que se vista su gente toda ha hecho, en tanto, o ya sea tarde, o ya sea presto, que, a desprecio y pesar de tu [despecho, 10 castiga la insolencia deste vltrage, transgressor de la ley del hospedage. Este es el fin de mi embaxada; mira si quieres responderme alguna cosa. Man. Reprima mi inocencia en mi la ira 15 que alborota tu lengua licenciosa; yo no se qué responda a essa mentira; sólo se que fortuna mentirosa deue o quiere prouar con su insolencia los quilates que tiene mi paciencia. 20 Direysle al duque que ante el mismo [apelo de aquesta acusacion vana que ha [hecho, porque, por la Deidad que rige el cielo, 25 que jamas tal traycion cupo en mi [pecho. Leal pisé de su palacio el suelo, leal sali, guardando aquel derecho que al hospedage amigo se deuia 30 y a la ley que professo de hidalguia. Ni vi a su hija, ni jamas la he visto,
IORNADA PRIMERA p. 242 ni la intencion de mi camino era hazerme con mis huespedes malquisto, aunque el lasciuo gusto lo pidiera: que entonces con mayor fuerça resisto, quando la torpe inclinacion ligera 5 con mas regalo acude al pensamiento, estando al ser quien soy contino atento. Ni acepto el desafio, ni dessecho; sólo lo que pretendo es dilatallo hasta que el duque esté mas satisfecho 10 y la misma verdad venga a estoruallo. Y quando esto no fuesse de prouecho, y el engaño prosiga en engañallo, para entonces acepto el desafio, ajustando a su gusto el gusto mio. 15 Esto doy por respuesta, y no otra cosa; mirad si a Rezo (*) quereys yr conmigo. Dor. (*) Es el camino largo, y presurosa la gana de boluer al suelo amigo. ¡A Dios quedad! [Vase.] 20 Man. Fortuna rigurosa, ¿qué es esto? ¿Quién soy yo, o qué [passos sigo tan malos, que se estrema assi tu furia en hazerme vna injuria y otra injuria? 25 ¡Infamada mi esposa, y yo infamado, y por lo menos de traycion! ¿Qué es [esto? (*) ¡En tan triste sazon me tiene puesto! Emb. Señor, si en nada desto estás culpado, 30 no es bien que te congoxe nada desto: tu esposa aun no era tuya; estotra culpa,
DEL LABERINTO DE AMOR p. 243 en tu pura verdad tiene disculpa. Man. No me aconsejes ni me des consuelo, y a Rosena mi gente luego buelua; que este rigor con que me trata el cielo, quiere que en este solo me resuelua. 5 Emb. Aunque con vengatiuo, ayrado zelo, su fuerça el hado contra ti resuelua, yo no le he de dexar. Man. Escucha vn poco; quiza diras de veras que estoy loco. 10 Por. ¿Qué hemos de hazer, Camilo? Iul. ¿No está claro? Seguir del duque las pisadas todas. Por. ¿Con qué ocasion? Iul. En esso no reparo. 15 Por. ¿No ves que se han deshecho ya las [bodas? Iul. Ventura ha sido mia. Man. No me aclaro mas por agora. 20 Emb. En fin, ¿que te acomodas a yr dessa manera? Man. Ten a punto los vestidos que digo. Emb. Harelo al punto. 25 [Man.] Y no quede ninguno de los mios. Y en esto no me hagas mas instancia, que la mudable rueda es desuarios, tiene encerrada a vozes la ganancia. Y estos dos pastorzillos, que en sus brios 30 muestran mas senzillez que no [arrogancia,
IORNADA PRIMERA p. 244 si dello gustan, quedarán conmigo. Por. ¿Entendistele? Iul. ¡Y cómo, o cielo amigo! Señor, si es que la yda de Nouara, segun que hemos oydo, se te impide, 5 boluer queremos a la patria clara, si otra cosa tu gusto no nos pide. Man. Puesto que la fortuna y suerte auara su querer con el mio jamas mide, por esta vez entiendo que me ha(s) dado 10 en los dos lo que pide mi cuydado. Quedaos conmigo, que a Nouara [yremos, donde, puesto que fiestas no veamos, quiza cosas mas raras hallaremos, 15 con que el sentido y vista [entretengamos. Por. Por tuyos desde aqui nos ofrecemos: que bien se nos trasluze que ganamos en seruirte, señor, quanto es possible. 20 Man. Haz lo que he dicho. Emb. ¡O caso no creible! Entranse todos, y sale Anastasio, y Cornelio, su criado. Anas. Poco me alegra el campo ni las flores. Cor. Ni a mi tus sinsabores me contentan; 25 porque es cierto que afrentan los amores que en tan baxos primores se sustentan, y en mil partes nos cuentan mil autores cien mil varios dolores que atormentan al miserable amante no entendido, 30 poco premiado y menos conocido.
DEL LABERINTO DE AMOR p. 245 Anas. Ya te he dicho, Cornelio, que te dexes de darme essos consejos escusados; y nunca a los amantes aconsejes quando tienen por gloria sus cuydados, que es como quien predica a los herejes, 5 en sus vanos errores obstinados. Cor. Muy bien te has comparado. Aduierte [y mira que ya no es Rosamira Rosamira: las trenzas de oro y la espaciosa frente, 10 las cejas y sus arcos celestiales, el vno y otro sol resplandeciente, las hileras de perlas orientales, la bella aurora que del nueuo Oriente sale de las mexillas, los corales 15 de los hermosos labios, todo es feo, si a quien lo tiene infama infame [empleo. La buena fama es parte de belleza, y la virtud perfecta hermosura: 20 que, a do suele faltar, naturaleza suple con gran ventaja la cordura; y, entre personas de suuida alteza, amor hermoso a secas es locura. En fin, quiero dezir que no es hermosa, 25 siendolo, la muger no virtuosa. Rosamira, en prision; la causa, infame; tu, disfrazado y muerto por libralla; ignoras la verdad; ¿y quies (*) que [llame 30 justa la pretension desta batalla? Anas. Tu sangre haras, Cornelio, que derrame,
IORNADA PRIMERA p. 246 pues procuras la mia assi alteralla con tus razones vanas y estudiadas, y entre libres discursos fabricadas. Vete; dexame y calla; si no, ¡juro...! Cor. Yo callaré; no jures, sino aduierte 5 que gente viene alrededor del muro, y temo, al fin, que auran de acometerte. Anas. Desto puedes estar muy bien seguro, que en la ciudad he estado desta suerte seys dias haze oy, y estare ciento: 10 que salio este disfraz a mi contento. Entran Tacito y Andronio (*), estudiantes capigorristas (*). And. Dexa los libros, Tacito; digo dexa el tomar de coro agora, 15 y, a nuestro beneplacito, gozando el fresco de la fresca aurora, por aqui nos andemos. Tac. ¡Por Dios, que es buen encuentro el que [tenemos! 20 Villano es el morlaco (*). ¿Quieres que le tentemos las corazas, y veremos si es maco? (*) And. Siempre en las burlas, Tacito, que trazas, salimos mal medrados. 25 Talle tienen los moços de auisados. Tac. Por esta vez, prouemos: que si el pacho (*) consiente [bernardinas (*), el tiempo entretendremos. 30 And. ¡Con qué facilidad te determinas
DEL LABERINTO DE AMOR p. 247 a hazer vellaquerias! Cor. Hazia nosotros vienen. Tac. No te rias. Diganos, gentilhombre, assi la diosa de la verecundia 5 reciproque su nombre, y el blanco pecho de tremante enjundia soborne en confornino: ¿adónde va, si sabe, este camino? Anas. Mancebo, soy de lexos, 10 y no se responder a essa pregunta. Tac. Digame: ¿son reflexos los marcurcios que assoman por la [punta de aquel monte, compadre? 15 Cor. ¡Vellaco soys, por vida de mi madre! ¿Bernardinas a horma? Yo apostaré que el duque no le entiende. Anas. Hablaysme de tal suerte (*), que no se responderos. 20 Tac. Pues atiende (*), gamiciuo, y está atento (*). Cor. ¡Qué donayre y qué gracioso acento! Tac. Digo que ¿si mi passo tiendo por los barrancos deste llano, 25 si podra hazer al caso? Anas. Digo que no os entiendo, amigo [hermano. Tac. Pues bien claro se aclara, que es clara, si no es turbia, el agua 30 [clara. Quiero dezir que el tronto,
IORNADA PRIMERA p. 248 por do su curso lleua al orizonte, está a cauallo, y prompto a propagar la cima de aquel monte. Anas. ¡Ya, ya; ya estoy en ello! Tac. ¿Pues qué quiero dezir, gozmio (*), camello? 5 Anas. Que son vellacos grandes los mancebitos de primer tonsura. Tac. Tonton, no te desmandes, que lleuarás del sueño la soltura. Cor. Mi señor estudiante, 10 mire no haga que le assiente el guante. Anas. Confiesso que al principio yo no entendi la flor de los mancebos. And. Arena, cal y ripio trago, mi señorazo papahueuos. 15 Cor. Su flor se ha descubierto. Tac. Pues carpo deste, y voyme a mejor [puerto. Cor. No se vayan, que assoman otros dos de su traza y compostura, 20 y este camino toman. Tambien son estos de primer tonsura, y, a lo que yo imagino, de aqui no son, y vienen de camino. Entran Iulia y Porcia como estudiantes de camino. 25 Por. Querria que no errassemos en lo que el duque nos mandó, Camilo, y es que aqui le esperassemos. Iul. ¿Entendistelo bien? Por. Bien entendilo. 30 And. Argumentando vienen.
DEL LABERINTO DE AMOR p. 249 Lleguemonos, si acaso se detienen, y dexennos con ellos; gustarán de la burla. Cor. Que nos plaze. Anas. Yo no estoy para vellos: 5 que mal la alegre burla satisfaze al alma que no alcança a ver, si no es burlada, su esperança. Entranse Anastasio y Cornelio. Iul. En esta tierra assiste, 10 en disfraçado trage, aquel mi hermano a quien tu adoras triste. Si me encuentra y conoce... Por. Es temor vano: que en tal trage nos vemos, 15 que a la misma verdad engañaremos. A mi vna vez me ha visto, y essa de noche. Iul. A mi, casi ninguna. Mal al temor resisto; 20 estudiantes son estos. Tac. La fortuna mi atreuimiento ayude; si en trabajo me viere, Andronio, acude. ¿Son estudiantes, señores? 25 Por. Si, señor, y forasteros. Tac. ¿Pacacios, o caualleros? Iul. No somos de los peores. Tac. ¿Y qué han oydo? Por. Desgracias. 30 Iul. Y en ellas somos maestros.
IORNADA PRIMERA p. 250 And. Por mi vida, que son diestros y que saben dezir gracias. Pues haganme este latin, ansi Dios les de salud: “Yo soy falto de virtud, 5 tan vellaco como ruyn.” Por. No venimos desse espacio. And. No se deuen de escusar, si es que nos quieren mostrar que son hombres de palacio. 10 Iul. Ni aun de nada somos hombres. And. Pues, ya que se escusan desto, digannos, y luego, y presto, de dónde son, y sus nombres, qué estudian, la edad que tienen 15 si es rico o pobre su padre, la estatura de su madre, dónde van y de a dó vienen. ¡Turbados estan! ¡Apriessa, respondan, que tardan mucho! 20 Por. Con gran paciencia te escucho, mancebito de trauiessa. Vayase y dexenos yr, y serále muy mas sano. And. ¡Iesus, qué mal cortesano! 25 ¿Tal se ha dexado dezir? Iul. Es tarde, y ay que hazer, y seruimos, y tardamos. Tac. Tenganse, que aqui cobramos la alcauala del saber; 30 porque quando el sacrilegio a Mahoma se entregó,
DEL LABERINTO DE AMOR p. 251 esta autoridad nos dio nuestro famoso colegio. ¡Miren si voy arguyendo con razones circunflexas! Por. Atruenasme las orejas, 5 mancebito, y no te entiendo. Tac. Andronio. And. Ya estoy al cabo. Ponese Andronio detras de Iulia para hazerla caer; pero no la ha de derribar. 10 Tac. Boluiendo a nuestro comienço, el assado San Lorenço, cuyas virtudes alabo, en sus Cuntiloquios dize... Iul. ¡Esta es gran vellaqueria, 15 y juro por vida mia...! Tac. Y diran que yo lo hize. Iul. Pero aqui viene nuestro amo, y mala ventura os mando. Tac. Signori, me recomendo (*), 20 y a la corona me llamo. Y a reuederci altra volta, doue finitemo el resto, or non piu, & visogna presto fugire de qui si ascolta. 25 Entrase Tacito y Andronio. Entra Manfredo como estudiante, de camino. Man. Rutilio y Camilo, pues, ¿he, por ventura, tardado? Por. Mas de vn hora hemos estado 30
IORNADA PRIMERA p. 252 esperando, como ves; y aun nos han dado mal rato dos bonitos estudiantes, que tienen mas de chocantes (*), que no de letras su trato. 5 Pero ¿en qué te has detenido tanto tiempo? Man. Fuy escuchando dos que yuan razonando deste caso sucedido. 10 Y apostaré que estos dos que vienen, tratan tambien deste hecho. Escucha bien si acierto, assi os guarde Dios. Iul. ¿De qué sirue el escuchar, 15 pues podemos preguntallo? Entran los dos ciudadanos que entraron al principio. Ciu. 1. Por mil conjeturas hallo que ella aurá de peligrar. Ciu. 2. En fin, que no se disculpa. 20 Ciu. 1. ¡Essa es vna cosa estraña! Ciu. 2. El pensamiento me engaña, o ella no tiene culpa. Man. Mis señores, ¿qué se suena del caso de la duquesa? 25 Ciu. 1. Que se está todauia presa, y el silencio la condena. Man. ¿Quién la acusa? Ciu. 2. Dagoberto. Man. ¿Da testigos? 30 Ciu. 2. Ni aun indicio.
DEL LABERINTO DE AMOR p. 253 Man. Cierto que no es esse oficio de cauallero. Ciu. 1. No, cierto. Man. ¿Y su padre? Ciu. 1. ¿Qué ha de hazer? 5 Sólo ha hecho pregonar que a quien la acierte a librar se la dara por muger, como sea cauallero el que se oponga a la empresa. 10 Man. ¿Y qué, calla la duquesa? Ciu. 2. Como si fuesse vn madero. Man. ¿Y del duque que se suena que auia de ser su esposo? Ciu. 1. Que, en sabiendo el caso astroso, 15 dio la buelta hazia Rosena. Y aun otras nueuas nos dan, ni se si es verdad o no: que, estando en Dorlan, sacó vna hija al de Dorlan, 20 y tambien a vna parienta, del mismo duque sobrina, y que el duque determina vengarse de aquesta afrenta. Y que se tiene por cierto 25 que la sacó el de Rosena. Ciu. 2. Hasta agora, ansi se suena; ni se si es cierto o incierto. Man. (*) Y si como esso es mentira, como me doy a entender, 30 podra ser que venga a ser bien mismo de Rosamira:
IORNADA PRIMERA p. 254 que se que el duque es muy bueno, y que traycion ni ruyndad, si no es razon y bondad, jamas aluergó en su seno. Ciu. 1. ¿Soys acaso milanes? 5 Porque de sello days muestra. Man. Aunque la lengua lo muestra, no soy, sino bolonies; mas he estudiado en Pauia, y algo la lengua he tomado. 10 Ciu. 2. ¿Y qué es lo que se ha estudiado? Man. Humanidad. Ciu. 1. Si haria: que todos los de su edad esso es lo que estudian mas. 15 Man. Sin estudiarla, jamas se aprende esta facultad. Ciu. 1. ¿Y a qué venis a Nouara? Man. A ver la boda venía. Ciu. 2. No quiso en tanta alegria 20 ponernos la suerte auara; y en lugar della, podreys ver, si gustays, la batalla. Man. Si no ay quien salga a tomalla. Ciu. 1. Poco tiempo os detendreys: 25 que me (*) quedan mas de seys dias para el plazo puesto. Man. De quedarme estoy dispuesto. Ciu. 1. Sin duda, lo acertareys. Y ¡a Dios! 30 Man. Con el vays los dos. Ciu. 2. ¿Luego aqui os quereys quedar?
DEL LABERINTO DE AMOR p. 255 Man. Si; porque aqui he de aguardar a vn amigo. Ciu. 2. Pues, ¡a Dios! Man. Yo no se en qué se confia mi dudosa voluntad, 5 y, si no es curiosidad, ¿qué locura es esta mia? Creo que darme deshonra, ingrato amor, te dispones, pues quando está en opiniones 10 la honra, no ay tener honra. Entrase Iulia, Porcia y Manfredo. Sale el duque Federico y el carcelero que tiene a la duquesa Rosamira. Duq. ¿Cómo está la duquesa? 15 Car. Negro luto cubre su faz, y, sola en su aposento, al suelo da de lagrimas tributo, con doloroso, amargo sentimiento. Duq. ¡O bien hermoso y mal nacido fruto, 20 marchito en la sazon de mas contento, y cómo al mejor tiempo me has burlado, quedando en mis designios defraudado! ¿Y qué, no se disculpa? Car. Ni por pienso. 25 Duq. ¿De quién se quexa? Car. De su corta suerte. [Duq.] En breue tiempo de su vida el censo dara a vna infame, ineuitable muerte. Car. ¿Sabes, señor, lo que imagino y pienso? 30
IORNADA PRIMERA p. 256 Duq. ¿Qué piensas o imaginas? Car. Que es muy fuerte de creer que el de Vtrino verdad diga. Duq. A que lo crea, su bondad me obliga, y el ver que Rosamira, en su disculpa, 5 el labio no ha mouido ni le mueue; y es muy cierta señal de tener culpa, el que a boluer por si nunca se atreue. La culpa es graue; graue el que la culpa; el plazo a la batalla, corto y breue; 10 defensor no se ofrece: indicio claro que a su desdicha no ha de hallar [reparo. Car. ¿Si quisiere, por dicha, dar descargo con otro, pues no quiere en tu presencia, 15 quiza turbada del infame cargo, dexarla he visitar? Duq. Con mi licencia. Car. Puesto que el bien guardalla está a mi [cargo, 20 no está a mi cargo vsar desta [inclemencia: que a fe, si su remedio se hallasse, que muy poco tus órdenes guardasse.
DEL LABERINTO DE AMOR p. 257 IORNADA SEGVNDA Entran Cornelio y Anastasio. Cor. Boluiendo a lo començado, señor, ¿qué piensas hazer? Anas. Lo que procuro, es saber 5 si el principe se ha engañado, o qué causa le ha mouido a acusar a Rosamira: si fueron zelos, o yra, ser llamado, y no escogido; 10 y quando desta querella no sepa verdad jamas, por gentileza no mas, me dispongo a defendella. Cor. Propongo que Dagouerto 15 es vencido en la batalla, y que ella libre se halla de la tormenta en el puerto. ¿Tendras por cosa notoria el poder assegurarte 20 que la razon vino a darte, y no fuerça, la vitoria? Porque de Dios los secretos son tan incomprehensibles, que a vezes vemos visibles, 25 de bienes, malos efetos. Anas. Ya entiendo tus argumentos, y con ellos me das pena.
IORNADA SEGVNDA p. 258 Haga el cielo lo que ordena; yo honraré mis pensamientos. Entran Iulia y Porcia. Cor. Los estudiantes son estos de quien los otros burlaron. 5 Anas. Sus burlas, ¿en qué pararon? Cor. Eran algo descompuestos. Forastero me parece en cierto modo su trage; esso vere en su lenguage, 10 si el hablallos se me ofrece. Por. Camilo, no te descuydes en mostrar en dicho y hecho que eres varon, a despecho de quantos cuydados cuydes. 15 Dexa melindres aparte, da a las ternezas de mano, y mira que está en tu mano el perderte o el ganarte. Mira que amor te ha traydo, 20 por vn nunca visto enredo, a ser page de Manfredo, y page fauorecido: que es principio que assegura buen fin a tu pretension. 25 Iul. Tienes, Rutilio, razon; mas no tengo yo ventura, pues, quando mas me acomodo a hazer lo que me ordenas, embeuecida en mis penas, 30 se me oluida a vezes todo.
DEL LABERINTO DE AMOR p. 259 Mas ¡ay de mi, desdichada, que este es el duque, mi hermano! Por. Buelue el rostro a essotra mano, y bueluete a la posada; que el no me conoce a mi, 5 y conuieneme hablalle. Iul. ¿Por dó he de yr? Por. Por essa calle. Iul. ¿Vendras presto? Por. Voy tras ti. 10 Vase Iulia. Buen hombre, ¿soys desta tierra? Anas. Ni soy della, ni buen hombre. Por. ¿Pues cómo la vuestra ha nombre? Anas. Como el cielo que la encierra. 15 Cor. [Aparte.] Querra dezir Rosamira, que es tierra y cielo a do viue. Estas quimeras concibe quien mas por amor suspira. Anas. Y vos, ¿soys deste lugar, 20 señor estudiante? Por. No. Anas. ¿Pues de dónde? Por. Aun no se yo de a dó me podre llamar: 25 que el cielo y tierra, hasta agora, me tratan como estrangero, y ni del ni della espero ver en mis cuytas mejora(s). Anas. ¿Vos con cuytas en edad 30 tan tierna? ¡A fe que me espanta!
IORNADA SEGVNDA p. 260 [Por.] A los años se adelanta tal vez la calamidad; y mas quando son de aquellas que trae el amor en sus alas. Cor. Sus razones no son malas, 5 aunque yo no se entendellas; mas, con todo, apostaré que está el rapaz traspassado del agudo harpon dorado, como el señor su merce. 10 Anas. ¿Amays, por ventura? Por. Si; mas no se si por ventura, aunque alguna me assegura ver aora lo que vi. 15 Anas. ¿Pues qué veys? Por. No será honesto hazer que me ponga en mengua tan facilmente mi lengua como mis ojos me han puesto; 20 ni vuestro trage me mueue, ni mi desseo, a mostrar lo que en silencio ha de estar hasta que otras cosas prueue. Anas. ¿Tan mal os parece el trage? 25 Por. No, por cierto; porque veo que desse rustico asseo es muy contrario el lenguage, y podra ser que el sayal encubra el al del refran (*). 30 Anas. ¿De dónde soys? Por. De Dorlan.
DEL LABERINTO DE AMOR p. 261 Anas. De ay soy yo natural. ¿Quánto ha que de alla venistes? Por. Poco mas de doze dias. Anas. ¿Qué ay de nueuo? Por. Niñerias, 5 aunque son vn poco tristes. Anas. ¿Y qué son? Por. Que el de Rosena, que el de Dorlan hospedó, a Iulia y Porcia robó, 10 como Paris hizo a Elena. Anas. ¿Tienese esso por verdad? Por. Si tiene; mas yo imagino que no lleua mas camino que del cielo la maldad. 15 Anas. ¿Pues qué dizen? Por. Yo entreoi que la Porcia queria bien a Anastasio. Anas. ¿Cómo? ¿A quién? 20 Por. A Anastasio. Anas. (*) [Aparte.] ¿Cómo? ¿A mi? ¿A su primo hermano? ¡Bueno! Por. Quiza guiaua su intento por via de casamiento. 25 Anas. Desso está mi bien ageno. Mas ¿esso qué importa al hecho de roballa? Por. No se yo; dizese que la sacó 30 el mismo amor de su pecho. Mas deuen de ser hablillas
IORNADA SEGVNDA p. 262 del vulgo mal informado. Cor. A mi me han marauillado. Anas. ¿Pues de qué te marauillas? Di: ¿no puede acontecer, sin admiracion que assombre, 5 que vna muger busque a vn hombre, como vn hombre a vna muger? Cor. Si puede; y es tan agible lo que dizes, que se ve que, en las possibles, no se 10 otra cosa mas possible. Anas. Como a su centro camina, esté cerca o apartado, lo leue o lo que es pesado, y a procuralle se inclina, 15 tal la hembra y el varon el vno al otro apetece, y a vezes mas se parece en ella esta inclinacion; y si la naturaleza 20 quitasse a su calidad el freno de honestidad, que tiempla su ligereza, correria a rienda suelta por do mas se le antojasse, 25 sin que la razon bastasse a hazerla dar la buelta; y ansi, quando el freno toma entre los dientes del gusto, ni la detiene lo justo, 30 ni algun respeto la doma. Por. ¡En poca deuda os estan
DEL LABERINTO DE AMOR p. 263 las mugeres! Cor. Si assi fuera, ni yo este trage truxera, ni el vistiera aquel gauan. Anas. No es tan poca: que si hago 5 la cuenta, no se yo paga que a la deuda satisfaga, puesto que en ella me pago. Por. En fin, ¿amais? Anas. Alma tengo, 10 y no he de estar sin amor. Por. Ay amor bueno, y mejor. Anas. Yo con el mejor me auengo. Por. ¿Es labradora? Anas. El tabarro (*) 15 que me cubre assi lo dize. Por. Pues todo lo contradize el talle y horro bizarro: que el tabarro es tosca caxa que encierra el fino diamante. 20 Cor. ¡El diablo es el estudiante! ¡Qué bien su razon encaxa! Apostaré que mi amo, sin mas ni mas, le da cuenta de quién es y lo que intenta. 25 Por aquesto le desamo: que presume de discreto, y no ve que es ignorancia, en las cosas de importancia, fiar de nadie el secreto. 30 Anas. Aora bien: si vuestra estada no es de assiento en el lugar,
IORNADA SEGVNDA p. 264 y quereys conmigo estar en vna misma posada, en la que tengo os ofrezco el genero de amistad que engrandece la ygualdad. 5 Por. Daysme lo que no merezco. Mas heme de despedir primero de vn cierto amigo. Cor. Aquesto es lo que yo digo: el se vendra a descubrir. 10 Anas. A la insignia del Pauon es mi estancia. Por. Andad con Dios, que mañana soy con vos. ¡O venturosa ocasion! 15 Entrase Anastasio y Cornelio. Si al fuego natural no se le pone materia que en la tierra le sustente, boluerase a su esfera facilmente, que assi naturaleza lo dispone. 20 Y el amante que quiere que se abone su fe con afirmar que no consiente en su alma esperança, poco siente de amor, pues que a su ley justa se [opone. 25 Qual sin el agua quedaria la tierra, sin sol el cielo, el ayre sin vazio, el mar en tempestad, nunca en [bonança, y sin su objeto, que es la paz, la guerra, 30
DEL LABERINTO DE AMOR p. 265 forçado sin su gusto el aluedrio, tal quedara amor sin esperança. Entrase Porcia. Salen Tacito y Andronio. And. Vamos hazia la prision 5 de la duquesa, que importa. Tac. Reporta, Andronio, reporta tu arrojada condicion: que siempre quieres saber lo que no te importa vn pelo. 10 And. Soy curioso. Tac. Yo rezelo que aquesso te ha de ofender. Necio llamaré del todo, no curioso, al que se mete 15 en lo que no le compete ni toca por algun modo. Ay algunos tan simplones, que desde su muladar se ponen a gouernar 20 mil reynos y mil naciones; dan trazas, forman Estados y Republicas sin tassa, y no saben en su casa gouernar a dos criados. 25 De aquellos mi Andronio es, y esto lo se con certeza, que emiendan a la cabeça, y apenas son ellos pies. Llaman con su ceguedad 30 y mal fundada opinion,
IORNADA SEGVNDA p. 266 al recato, remission; al castigo, crueldad. El gouierno no les quadra mas justo y mas niuelado; siguen del vulgo engañado 5 la siempre mudable esquadra. El que es buen vassallo, atiende a rogar por su señor, si es bueno, que sea mejor; y si es malo, que se emiende. 10 De los viejos que enterramos, fue sentencia singular que el mundo hemos de dexar del modo que le hallamos. ¿Qué te importa a ti si haze 15 bien o mal el duque en esto? And. ¿Hasme oydo tratar desto? Tac. Y tanto, que me desplaze. Que quemen a la duquesa, no se te de a ti vn ardite. 20 And. Desde oy mas guardaré el chite, y de lo hablado me pesa. Tac. A la espada me remito de Dagoberto en la riña. And. ¿Si vence?... 25 Tac. Pague la niña: que, a buen bocado, buen grito. Quien de honestidad los muros rompe, mil males se aplica. And. Quando la zorra predica, 30 no estan los pollos seguros. Entranse Tacito y Andronio.
DEL LABERINTO DE AMOR p. 267 Sale Porcia como labrador y Iulia como estudiante. Iul. ¿Por qué quieres intentar, Rutilio, tan gran locura? Por. Porque en el mal es cordura no temer, sino esperar; 5 y la negligencia estraga los remedios del dolor, y no quiero yo que amor conmigo milagros haga. El que padece tormenta, 10 si es que de piloto sabe, si puede, guie la naue adonde menos la sienta. Yo en la mia vn puerto veo a los ojos de mi fe, 15 y alla me encaminaré con los soplos del desseo. Ya viste que era tu hermano el labrador que aqui vimos: que los dos le conocimos, 20 aunque en el trage villano; y ha muchos dias que sabes, y yo tambien, por mi mal, que tiene de su caudal el amor todas las llaues, 25 y que Rosamira es la que assi le tiene aqui. Iul. Ya yo te he dicho que si. Por. Pues dime: ¿aora no ves que será muy acertada 30 la traça que te he contado?
IORNADA SEGVNDA p. 268 Iul. Caminas tras tu cuydado; en fin, como enamorada. ¿Que podras dexarme a solas? Por. ¿A solas dizes que estás, quedando con quien podras 5 contrastar de amor las olas? Ingenio tienes y brio, y ocasion tienes tambien para procurar tu bien, como yo procuro el mio. 10 Iul. ¿Y si te conoce, a dicha? Por. Engañada en esso estás: que el no me ha visto jamas. Iul. Puede mucho vna desdicha. [Por.] Nuestro mucho encerramiento 15 y libertad oprimida, como causó esta venida, cegará su entendimiento. Iul. Pues si el cielo, mi enemigo, te hiziere conocer, 20 nunca lo des a entender que te veniste conmigo. Sigue a solas tu ventura, que yo seguire la mia, y el blando amor que nos guia, 25 abone nuestra locura. Yo a Manfredo le dire que a la patria te boluiste. Mas ¿qué gente es esta? ¡Ay, triste! Por. No se; dissimulate. 30 Entran Anastasio, Manfredo y los dos ciudadanos.
DEL LABERINTO DE AMOR p. 269 Ciu. 1. Es el caso inaudito, y la insolencia del duque de Rosena demasiada, mala en el hecho y mala en la [apariencia. Anas. Quando del apetito es sojuzgada 5 la razon, no ay respeto que se mire, ni justa obligacion que sea guardada. Ciu. 2. ¿Quién lo vendra a entender que no se [admire?: que, faltando a la ley del hospedage, 10 con las prendas del huesped se retire. Y mas aquel que deue por linage, por ser por calidad, por gentileza, hazer a todos bien, a nadie vltrage. Anas. Deue de ser de vil naturaleza, 15 o a quien soberuia natural inclina a tan infames hechos de baxeza. Pues a fe que fabricas tu ruyna, Manfredo ingrato: que Dorlan bien suele amansar tu arrogancia repentina. 20 Man. A vn pobre labrador, ¿por qué le duele tanto de Iulia y Porcia el robo incierto? Quiza miente la fama. Por. ¿Hablaréle? Iul. Hablale; pero no te ha descubierto. 25 Anas. ¡Siempre son ciertas las desdichas mias! Man. ¿Desdichas tuyas? ¡Bueno estás, por [cierto! Anas. ¿Qué scita viue en sus regiones [fieras (*), 30 qué garamanta en su abrasada arena, o en tierras, si las ay, de amubazeas,
IORNADA SEGVNDA p. 270 que aprueue que vn gran duque de [Rosena, siendo del de Dorlan huesped y amigo... Iul. Aquestos argumentos me dan pena. Anas. ...como astuto ladron, como enemigo, 5 auerle de sus prendas despojado, sin que diga lo mismo que yo digo: que fue Manfredo ingrato y mal mirado? Iul. Apostaré que el duque te conoce. Por. Desuiate en buen hora a essotro lado. 10 Man. Buen hombre, no es razon que se [alboroce assi vuestro sentido: que a Manfredo no le estima qual vos quien le conoce. Iul. Que han de reñir los dos tengo gran 15 [miedo. Por. Pues, por Dios, que si riñen. Iul. Calla, o vete. Por. Añade a lo que dizes: si es que puedo. Anas. Tampoco no se yo a qué se entremete 20 a defender vn hecho vn estudiante donde tan gran pecado se comete. Ciu. 2. Señores, no passeys mas adelante: que si es verdad que el duque hizo tal [hecho, 25 aquel que lo defienda es ignorante. Anas. ¡Viue Dios, que se me arde en rabia el [pecho! Man. ¡Por Dios, que está el villano muy [donoso! 30 Iul. Quaxóse la question; ello está hecho. Anas. ¿Villano a mi? ¡Escolar suzio y astroso,
DEL LABERINTO DE AMOR p. 271 capigorron, brodista (*), pordiosero! Man. ¡O villano otra vez, loco furioso! Por. Mal hare si no ayudo a quien bien quiero. Ciu. 1. ¿Qué es esto? ¿Con puñal a vn [desarmado? 5 Anas. Dexad que llegue aqueste vil grossero. Ciu. 2. Cada qual de los dos sea bien mirado; miren quién está en medio. Man. ¿Tanto brio en vn villano pecho está encerrado? 10 Iul. ¿Piedras a mi señor? Por. ¿Piedras tu al mio? Iul. ¡O! ¿Tambien tu, villano? Por. ¡O sucio page! Iul. Rutilio, di: ¿no es este desuario? 15 ¿Bofetada en mi rostro? ¡Ya el corage ha llegado a su punto, y no es possible que temor o respeto aqui le ataje! Ciu. 1. Los dos criados, con furor terrible, se han asido tambien. 20 Ciu. 2. ¡Tenganse, digo! Man. ¡Hasta que mate a este, es impossible! Anas. ¡No estimo su puñal en solo vn higo! Ciu. 2. ¡Otra vez digo que se tengan, ea! Iul. ¡Dexa estar los cabellos, enemigo! 25 ¿Quieres, con esparcirlos, que se vea quién somos? Por. Pues, herege, ¿estásme dando, y no te he yo de dar? Ciu. 1. Otra pelea 30 es esta mas cruel que estoy mirando. Iul. ¡Ay, que la boca toda me deshazes!
IORNADA SEGVNDA p. 272 Por. ¡Suelta tu el labio! Iul. ¡Ya le voy soltando! Por. ¡Acaba de soltar! Ciu. 1. ¡Quitad, rapazes! Iul. ¡Ay, que me muerde! 5 Por. ¿Echaysme zancadilla? Iul. ¿Qué hazes, enemigo? Por. Y tu, ¿qué hazes? Ciu. 2. Embaynad vos, señor, y esta renzilla quedese assi, pues no os importa nada. 10 Man. ¡Dios sabe por qué gusto diferilla! Por. Quitasteme el gauan, desuergonçada; la mano, digo, que tal fuerça tiene; pero esta mia me hara vengada. Ciu. 1. ¿Han visto con qué brio el moço viene? 15 ¿Y este es vuestro criado? Anas. No, por cierto. Man. Rutilio, ¿cómo es esto? Por. No conuiene que mi designio aqui sea descubierto. 20 Man. ¿Pues por qué peleauas con tu [hermano? Por. De ignorancia nacio mi desconcierto: que, como vi este trage de villano, tan parecido a aquellos de mi tierra, 25 dexarle de ayudar no fue en mi mano. Y creo, si la vista no se yerra, que este es vn mi pariente conocido, que de todo mi gusto me destierra. Man. El seso, al parecer, tienes perdido; 30 mas no le pierdas tanto, que señales pieça por donde yo sea conocido.
DEL LABERINTO DE AMOR p. 273 Por. Seguro está, señor, que, ni por males ni bienes que a Rutilio el cielo embie, dara de ser quién eres las señales, y en tal seguro el tuyo se confie. Man. ¿De modo que a la patria quies 5 [boluerte? Por. Antes que el tiempo cargue y mas [enfrie. Man. ¡A Dios!, que yo no quiero detenerte. Por. Mi hermano queda aca. 10 Man. Gusto infinito. Por. Plega a Dios que en seruirte en todo [acierte. Vase Manfredo y los dos ciudadanos. Iul. Dime, Rutilio: ¿a dicha, queda escrito 15 en el alma el rencor que hemos [mostrado? Por. A la ocasion y al gusto lo remito. Iul. ¿Yre de tu buen pecho confiado? Por. ¿Pues quién lo duda? 20 Iul. ¡A Dios, pues, firme amigo! Vase Iulia. Por. ¡A Dios, mocito mal aconsejado! Ya me tienes, señor, aqui contigo; a tu gusto me manda, que yo espero 25 que amor me ha de ayudar al bien que [sigo. Anas. Pues yo de todo bien ya desespero. ¡O amor, que con la vida me atropellas la honra, pues sin ella viuo y muero! 30
IORNADA SEGVNDA p. 274 Alli llega el ardor de sus centellas, donde pueda quitar el sentimiento de las cosas, que es muerte el no [tenellas. Iulia robada; el duque en saluamento; 5 yo, a quien el caso toca, descuydado con el cuydado que en el alma siento. De vn estudiante vil mal afrentado; socorrido de vn pobre pastorzillo, aunque en esto me doy por bien 10 [pagado. Padezco el mal; no se a quién [descubrillo; mas, aunque lo supiesse, no osaria, pues no es para sufrillo ni dezillo. 15 Por. Si acaso este no fuera el primer dia que de buena amistad te doy la mano, pudieraste fiar de la fe mia. Acomodome al trage de villano por seruirte en el tuyo: señal clara 20 que soy de proceder facil y llano. Si en algunos escrupulos repara tu voluntad, el tiempo tendra cargo de mostrarte la mia abierta y clara. Yo de serte fiel sólo me encargo, 25 con pecho noble, sin torcido enredo, sin que dificultad me ponga embargo. Anas. Sabras...; basta, no mas. Por. ¿Qué, tienes miedo de descubrirte a mi? Pues yo te juro, 30 por todo aquello que jurarte puedo, que puedes sin escrupulo, al seguro,
DEL LABERINTO DE AMOR p. 275 fiar de mi qualquier tu pensamiento. Anas. Conuieneme creer que estoy seguro; porque, para sa[lir] (*) con el intento que tengo, sólo entiendo que tu eres el mas facil y comodo instrumento; 5 y es menester, si gusto darme quieres, que, fingiendo ser moça labradora... ¿De qué te ries? Por. Di lo que quisieres, que no me rio, a fe. 10 Anas. Si es que no mora voluntad en tu pecho de seruirme, dimelo, y callaré luego a la hora. Por. No digo de muger; pero vestirme de diablo lo hare, pues que te 15 [agrada (*), con prompta voluntad y ánimo firme. Anas. Serás de mi tan bien gratificado, que yguale a tu desseo el beneficio. Por. Quedo en sólo seruirte bien pagado. 20 Prosigue, pues. Anas. Ha dado en sacrificio vn amigo su alma a la duquesa, que está acusada de vn infame vicio. No se puede saber, como está presa, 25 si tiene culpa o no, y el, sin sabello, duda el ser defensor de tal empresa. A mi me ha dado el cargo de [entendello, y, con este gauan dissimulado, 30 ha algunos dias que he entendido en [ello.
IORNADA SEGVNDA p. 276 Por. ¿Y has alguna verdad aueriguado? Anas. Ninguna. Por. ¿Pues qué ordenas? Anas. Que te pongas en el trage que digo disfraçado, 5 y a dar a Rosamira te dispongas vn papel, y a sacarle de su pecho quanto tuuiere en el. Por. Como compongas bien el rustico trage, ten por hecho 10 lo que pides. Anas. La entrada está segura, dexando al carcelero satisfecho. Has de lleuar el rostro con mesura. Por. Para vna labradora, poco importa; 15 basta que lleue el pecho con cordura. La carta escriue y la partida acorta; que yo de parecer muger no dudo. Anas. Habla sutil, y en pláticas se corta. Por. ¡A, ciego amor, de piedad desnudo, 20 y en qué trance me pones! Anas. ¿Te arrepientes? Por. Nunca del buen intento yo me mudo. Aunque tuuiera el caso inconuenientes mayores, con mi industria los venciera, 25 y buscara los medios suficientes. Anas. Si supiesses la paga que te espera, qual yo la se, mancebo generoso, a mas tu voluntad se dispusiera: que soy otra persona que este astroso 30 abito muestra. Por. Y yo sere vn criado
DEL LABERINTO DE AMOR p. 277 para ti el mas fiel y cuydadoso que se pueda hallar en lo criado. Entranse. Sale Manfredo y Iulia. Man. ¡Brioso era el villano! 5 Iul. Y atreuido ademas, segun dio muestra. Man. Y muy necio tu hermano. Iul. La juuentud lo causa, poco diestra en lazos de importancia. Man. ¿Boluiose? 10 Iul. ¡Y no le arriendo la ganancia! Man. Torna, pues, ¡o Camilo!, y dime aquello que dezias agora, vsando el mismo estilo: que el modo de dezirlo me enamora, 15 y el caso me suspende. Iul. Pues dello gustas, buen señor, atiende. Llegóse a mi vn mancebo de agradable presencia, bien tratado, con vn vestido nueuo, 20 que creo que por este fue traçado; llegóse, como digo, y dixome: “Escuchadme, buen amigo.” Bolui, miréle, y vile llouiendo perlas de sus bellos ojos; 25 la mano entonces dile, de lastima mouido, y el, de enojos, temeroso tomóla, y, bañandola en lagrimas, besóla. Yo, del caso espantado, 30 le alcé, y le pregunté lo que queria;
IORNADA SEGVNDA p. 278 el, casi desmayado, me dixo que merced recibiria si vn poco le escuchasse en parte donde nayde nos notasse. Lleuéle a mi aposento; 5 sentose, sossegose, y despues dixo con desmayado aliento, con voz turbada y anhelar prolixo: “Yo soy...”, y calló luego, y el rostro se le puso como vn fuego. 10 Por estos mouimientos conoci (*) que verguença le estoruaua a dezir sus intentos; y como yo sabellos desseaua, lleguéme a el, diziendo 15 razones que le fueron conuenciendo. En fin, dellas vencido, tras de vn suspiro doloroso, ardiente, ya el rostro amortezido, el codo y palma en la rodilla y frente, 20 dixo: “Yo soy aquella a quien persigue su contraria estrella; yo soy la sinuentura que, a la primera vista de vnos ojos, sin valor ni cordura, 25 rendi la libertad de los despojos de la honra y la vida, pues vna y otra cuento por perdida; yo soy Iulia, la hija del duque de Dorlan, cuyo desseo 30 ya no ay quien le corrija; ni el cielo ofrece, ni en la tierra veo
DEL LABERINTO DE AMOR p. 279 remedio al dolor mio, y es bien que no le tenga vn desuario.” Quedé en oyendo aquesto bien como estatua mudo, y, sin hablalla, quise escuchar el resto, 5 temiendo con mi plática estorualla; y prosiguio diziendo lo que me fue encantando y [suspendiendo. “Yo”, dixo, “vi a Manfredo, 10 aqueste dueño venturoso tuyo --que ya no tengo miedo, ni de contar, y mas a ti, rehuyo la mal texida historia, digna de infame y de inmortal 15 [memoria--. Teniame mi padre encerrada do el sol entraua apenas, era muerta mi madre, y eran mi compañia las almenas 20 de torres leuantadas, sobre vanos temores fabricadas. Auiuóme el desseo la priuacion de lo que no tenia --que crece, a lo que creo, 25 la hambre que imagina carestia--; mas no era de manera que yo no respondiesse a ser quien era. Hasta que mi desdicha hizo que este Manfredo huesped fuesse 30 de mi padre, que a dicha tuuo que la ocasion se le ofreciesse
IORNADA SEGVNDA p. 280 de mostrar su grandeza siruiendo a vn duque de tan grande [alteza. En fin, yo, de curiosa, vn agujero hize en vna puerta, 5 que a la vista medrosa, y aun al alma, mostro ventana abierta para ver a Manfredo. Vile, y quedé qual declarar no puedo.” Ni aun yo puedo contarte 10 mas por agora, porque gente viene. Man. Vamos por esta parte, que está mas fresca, y menos gente [tiene. Anda, que estoy suspenso, 15 y vame dando el cuento gusto inmenso. Entranse Manfredo y Iulia. Sale Porcia como labradora, con vn canastico de flores y fruta. Por. Amor, bien será que abaxes 20 mi vida a tu proceder, pues no me quieres comer, aun hecha (*) tantos potages. Primeramente pastor me hiziste, y luego estudiante, 25 y, andando vn poco adelante, me boluiste en labrador, para labrar mis desdichas con yerros de tus marañas: que estas son de tus hazañas 30
DEL LABERINTO DE AMOR p. 281 las mas venturosas dichas. Flores lleuo, donde el fruto que cogere ha de ser tal, que al coraçon de mortal le sirua [y] de triste luto. 5 Papel que vas (*) encerrado entre estas flores, aduierte que eres sierpe que a mi muerte ha el amor determinado. No pienses, yendo conmigo, 10 ver tu intencion declarada: que no he de poner la espada en manos de mi enemigo. Tu de mi alma lo eres, y estos del cuerpo lo son. 15 Entra Tacito y Andronio. ¡Del diablo es esta vision! ¡Vade retro! ¿Qué me quieres? Tac. ¡O, qué buen rato se ofrece con la pulida villana! 20 Por. ¡Por Dios, que vengo de gana! And. Bonissima me parece. ¿Qué es lo que cogio del suelo? Tac. Algo que se le cayo. O tu llega, o llego yo. 25 Por. Algun mal caso rezelo: que estos son grandes vellacos, y me tienen de enuestir. ¡O, quién pudiera huyr el encuentro destos cacos! 30 Tac. Mi señora labradora,
IORNADA SEGVNDA p. 282 vengays con los años buenos, de paz y abundancia llenos. And. Vengais muy mucho en buen hora. Tac. ¿Qué trae aqui, por mi vida? ¡O, pese a quien me pario! 5 And. ¿Diote? Tac. Si (*). ¡Y cómo que me dio! La mano tengo aturdida. ¡Con otro me has de pagar el garrote que me has dado! 10 Por. ¡Que me roban en poblado! ¿No ay quien me venga a ayudar? ¡Que me roban, ay de mi! ¡Ladroness dexad la cesta! Sale el carcelero. 15 ¿Qué soledad es aquesta? ¿Nayde passa por aqui? Car. ¿Qué es esto, desuergonçados? Tac. Ojo. El señor, ¿con qué viene? Bien parece que no tiene 20 los amplificos cuydados ni la cuenta del negocio de los dolientes distintos, quando destos laberintos es la propria causa el ocio. 25 Car. ¿Qué es lo que dezis, malditos? And. Que se vaya dilatando en paz, con el cómo y quándo; tenga los ojos marchitos, porque nos cumple acabar 30 con aquesta labradora.
DEL LABERINTO DE AMOR p. 283 Car. Y vos, ¿qué dezis, señora? Por. Que me querian robar aquesta fruta que lleuo a la señora duquesa. Car. ¿A la presa? 5 Por. Si, a la presa. Tac. Nego. And. Prouo. Meten la mano en el canastillo, y comen de la fruta. Tac. Y yo las prueuo. 10 Car. ¡Hideputa, sinuerguença! ¡Andad, vellacos, de aqui! Tac. Nunca el comer puso en mi genero de desuerguença. And. Agradezca la villana 15 que ha tenido buen padrino; mas si hazeys otro camino, yo rehare mi sotana. Tac. ¡Mal aya la suerte auara! And. Vamos, amigo, a licion. 20 Entranse Tacito y Andronio. Car. Tan grandes vellacos son, como los ay en Ferrara. Vamos, labradora, adonde podays ver a la duquesa, 25 que en mi poder está presa. Por. Guie, que no se por dónde. Entranse.
IORNADA SEGVNDA p. 284 Salen Manfredo y Iulia. Man. Prosigue, que no ay gente que aqui nos pueda oyr. Iul. La desdichada prosiguio en voz doliente 5 su historia, en desuarios començada, y dixo: “Vi a Manfredo, vile, y quedé qual declarar no puedo: que en vn instante pudo y quiso amor, con mano poderosa, 10 de piedad desnudo, la imagen de Manfredo generosa grauar assi en mi alma, que della luego le entregué la palma. Boluime a mi aposento, 15 lleuando en la memoria y en el seno, con gusto y descontento, la mirada belleza y el veneno de amor que me abrasaua, y la virtud honrosa refriaua. 20 Hize discursos varios, fundé esperanças en el ayre vano, atropellé contrarios, dile al amor renombre de tirano y de señor piadoso, 25 y al cabo el entregarme fue forçoso. Dexé mi padre, ¡ay cielos!, dexé mi libertad, dexé mi honra, y, en su lugar, rezelos y sugecion tomé, muerte y deshonra, 30 y a buscar he venido
DEL LABERINTO DE AMOR p. 285 este huesped apenas conocido. Oy en tu compañia le he visto, y, aunque en trage [disfraçado, como en el alma mia 5 traygo su rostro al viuo dibuxado, al punto conocile; vile, alegréme, y hasta aqui seguile. Quiero, pues, ¡o mancebo!” --y esto cubriendo perlas sus mexillas, 10 hincandose de nueuo ante mi, vision bella, de rodillas--, “quiero,” dixo, “que digas al tuyo, que es mi dueño, mis fatigas. Que yo no tengo lengua 15 para dezir mi mal ni la dolencia mi honestidad y mengua (*), para poder ponerme en su presencia. Tu a solas le relata la muerte con que amor mi vida mata: 20 que no estara tan duro qual peñasco al tocar de leues ondas, ni qual está al conjuro del sabio encantador, en cueuas hondas, la sierpe, en esto cauta, 25 ni qual ayrado viento al Euste (*) nauta. No le auran leche dado leonas fieras de la Libia ardiente, ni aurá sido engendrado de algun ciclope baruaro inclemente, 30 para que no se ablande oyendo mi dolor y amor tan grande.
IORNADA SEGVNDA p. 286 Rica soy y no fea, tan buena como el en el linage, si ya no es que me afea y me deshonra este trocado trage; mas, quando amor las causa, 5 en todas estas cosas pone pausa. Rosamira infamada, justamente impedido el casamiento, yo del enamorada, qual la tierra del humido elemento: 10 si esto no es desuario, ¿quién lo podra estoruar que no sea [mio?” Esto dixo, y al punto dexó caer los braços desmayados, 15 quedó el rostro difunto, los labios, que antes eran colorados, cardenos se tornaron, y sus dos bellos soles se eclipsaron. Leuantósele el pecho, 20 su rostro de vn sudor frio cubriose, pusela sobre el lecho, de alli a vn pequeño rato estremeciose, boluio en si suspirando, siempre lagrimas tiernas derramando. 25 Consolela, y roguela que en aquel aposento se estuuiesse, sin temor de cautela, hasta que yo su historia te dixesse. Encerrada la dexo; 30 ¡mira si es raro de mi cuento el dexo! Man. Y tan raro, que no puedo
DEL LABERINTO DE AMOR p. 287 persuadirme a que es verdad; aunque amor y liuiandad no se apartan por vn dedo. ¿Y qué, queda en tu aposento? Iul. Como digo, sin mentir. 5 Man. No me pudiera venir nueua de mayor contento. Iul. ¿Luego piensasla gozar? Man. Mal me conoces, Camilo: que tan mal mirado estilo 10 no se puede en mi hallar. Iul. ¿Pues qué piensas hazer della? Man. Embialla al padre suyo: que con esto restituyo mi inocencia y su querella. 15 Iul. ¡Mal pagas lo que te quiere! Man. La honra se satisfaga: que vn torpe amor esta paga y aun otra peor requiere. Iul. ¿Amar tan alto sugeto 20 es error? Man. Y conocido; porque amor tan atreuido, aunque es amor, no es perfeto. Es el amor, quando es bueno, 25 desseo de lo mejor; si esto falta, no es amor, sino apetito sin freno. Con todo, vamos a vella; pero no es bien miralla, 30 que en tales visitas se halla ocasion para perdella:
IORNADA SEGVNDA p. 288 que yo no soy Scipion ni Alexandro en continencia, para hazer la experiencia de mi blanda condicion; y yo soy de parecer, 5 y la esperiencia lo enseña, que ablandarán vna peña lagrimas de vna muger. Iul. Si no te ablanda su amor, no lo hara su hermosura. 10 Man. Con todo, será cordura huyr del daño mayor. Si la recibo, me hago en su huyda culpado; si la bueluo, aure mostrado 15 que a ser quien soy satisfago, escusaré el desafio, cobraré el perdido honor. Iul. ¡O! ¡Mal aya tanto amor, mal pagado y mal nacido! (*) 20 ¡Desdichada de la triste que te quiso sin porqué! [Man.] En essos trances se ve quien su gusto no resiste. Pero vamonos a casa: 25 que, con todo, pienso vella. Iul. Quiza vendras a querella. Man. No es mi fuego dessa brasa. Entrase Manfredo. Iul. ¡Ay cruel, cómo te vas, 30 triunfando de mis despojos!
DEL LABERINTO DE AMOR p. 289 ¿Qué consejo en mis enojos es, ¡o amor!, el que me das? En gran confusion me veo. ¿Quién me podra aconsejar? En fin aure de acabar 5 a las manos del desseo. [Entrase Iulia.] Sale Rosamira con vn manto hasta los ojos. Ros. Quien me viere desta suerte, juzgará, sin duda alguna, 10 que me tiene la fortuna en los braços de la muerte. Pues no es assi; porque amor, quando se quiere estremar (*), con el velo del pesar 15 suele encubrir su fauor. Honra, eclipse padeceys, porque entre vos y mi gusto la industria ha puesto vn disgusto, por el qual escura os veis; 20 mas passará esta fortuna, que assi vuestra luz atierra, como sombra de la tierra, puesta entre el sol y la luna. Entran el carcelero y Porcia. 25 Car. Veysla ai; habladla, y luego os salid con breuedad. [Por.] ¡Ay obscura claridad! ¡Mal aya el vendado ciego! ¡Mirad quál la tiene puesta! 30
IORNADA SEGVNDA p. 290 Ros. Pues, amiga, ¿qué buscays? Por. Señora, que recibays lo que traygo en esta cesta, que son vnas bellas flores con alguna fruta nueua. 5 Ros. ¡Vos sola aueys hecho prueua de consolar mis dolores! Sentaos aqui par de mi, y essas flores me mostrad, y esse reboço os quitad. 10 Por. Señora, veyslas aqui; pero sentarme, esso no. El emboço ya le quito. Ros. Sentaos conmigo vn poquito; basta que lo diga yo. 15 Por. Estaua determinada, señora, de no lo hazer; mas dizen que es mejor ser necia, que no porfiada, y assi, me assiento y suplico, 20 si mi ruego puede tanto, que os alceys del rostro el manto otro poco, otro tantico. Ros. Vesme descubierta, amiga: que a mas fuerça tu cordura. 25 Por. ¡Iesus! ¿Que tanta hermosura ha puesto en tanta fatiga? Ros. Amiga, dexate desso, y dime: ¿qué te mouio a venirme a ver? 30 Por. Se yo que fue de amor el excesso,
DEL LABERINTO DE AMOR p. 291 y el ver que ya el señalado plazo llega a mas correr, adonde el mundo ha de ver tu inocencia o tu pecado; y querria ver si puedo 5 serte en algo de prouecho antes de llegar al hecho que al mas fuerte pone miedo: que es Dagoberto valiente. Ros. Assi le conuiene ser 10 quien tiene de defender que es culpada la inocente. Sale del curso ordinario el caso de mi porfia, porque está la salud mia 15 en la lengua del contrario. Quien me deshonra ha de ser el mismo que me ha de honrar, y esto me haze callar y culpada parecer. 20 Mas dime: ¿acaso has oydo qué se hizo el de Rosena? Por. Por todo el lugar se suena que boluio al suyo corrido. Otros la culpa le dan 25 de que la hija sacó, quando alegre le hospedó el gran duque de Dorlan, y con ella otra su prima; pero yo se que es mentira. 30 Ros. ¡Ya no es sola Rosamira a quien fortuna lastima!
IORNADA SEGVNDA p. 292 Por. Y esta su prima es hermana de Dagoberto el traydor. Ros. ¡Sabes muy poco de amor, discreta y bella aldeana! Por. El hijo del de Dorlan 5 se suena que te defiende. Ros. ¿Quién lo dize? Por. Quien lo entiende. Ros. ¡En vano toma esse afan! Mas su intencion le agradezco, 10 porque, al fin, es de quien es. Por. Que el no pida el interes, aunque vença, yo me ofrezco; porque por su gentileza lo haze, y no por su amor. 15 Ros. Assi mostrará mejor su valentia y nobleza. Pero, puesto que el venciesse con el no me casaré. Por. ¿Pues por qué? 20 Ros. Yo se el porqué. Por. ¿Y si el el premio pidiesse? Ros. No llegará a aquesse estremo, si me vale mi justicia; mas, como reyna malicia, 25 de cien mil azares temo. Ven conmigo a otro aposento, labradora de mi vida, que en parte mas escondida te quiero hablar vn momento: 30 que me ha dado el coraçon que el cielo aqui te ha traydo
DEL LABERINTO DE AMOR p. 293 para que en gozo cumplido bueluas mi amarga prision. Ven, que ya en tu voluntad está mi vida o mi muerte, mi buena o mi mala suerte, 5 mi prision o libertad. Por. Vamos, señora, do quieres, y de mi dare a entender que te puedes prometer aun mas de lo que quisieres: 10 que desde aqui te consagro la voluntad y la vida. Ros. Sin duda que tu venida ha sido aqui por milagro.
IORNADA TERCERA p. 294 IORNADA TERCERA Salen Manfredo y Iulia. Man. ¿Qué, se fue? Iul. Como lo cuento. Man. ¿Pues por qué no la tuuiste? 5 Iul. Porque muy mal se resiste vn determinado intento. Apenas abri la puerta, quando dixo (*): “Amigo mio, yo se que mi desuario 10 en ninguna cosa acierta. No digas al duque nada, pues se que no ha de importar, y es mejor el acabar con mi muerte esta jornada. 15 ¡Quedate a Dios!” Y saliose, sin podella resistir; y, aunque la quise seguir, al punto despareciose. Man. Mucho descuido has tenido. 20 ¿Por dó se fue? Iul. No se, a fe. Man. ¿Que es possible que se fue? Iul. Del modo que he referido. Mas, si no la puedes ver, 25 mejor es que no esté en casa. Man. ¿No sabes ya lo que passa? Iul. Mas de lo que he menester.
DEL LABERINTO DE AMOR p. 295 [Aparte.] ¡Ay de mi, cómo me veo, puesta en dudosa balança, esperando la esperança quando rebiue el desseo! Man. ¿Qué es lo que dizes? 5 Iul. No nada; sólo digo que va tal, que será el fin de su mal acabar desesperada. Man. En esso echarás de ver, 10 Camilo, bien claramente, que apenas ay acidente que sea bueno en la muger. Quieren do han de aborrecer, vanse de adonde han de estar, 15 temen donde han de esperar, esperan do han de temer. Iul. Pues, si la bueluo a encontrar, ¿quieres, señor, que la diga que te duele su fatiga? 20 Man. A nadie supe engañar; mas dile lo que quisieres, como hagas que la vea. Iul. De modo hare que assi sea, si hazes como quien eres. 25 Man. ¿Qué es lo que tengo de hazer? Iul. Ni reñilla, ni afrentalla, ni al padre suyo embialla. Man. No se cómo podra ser. Sin duda, te dexó el pecho 30 blando Iulia con su llanto. Iul. Tanto, que, a entender tu el quánto,
IORNADA TERCERA p. 296 ya la huuieras satisfecho. ¿Lagrimas eran aquellas para no ablandar vn canto? Y ¿ay cielo que se alce tanto, do no alcancen sus querellas? 5 ¡A, señor Manfredo! Man. A fe, Camilo, que estás rendido. Iul. Tengo el coraçon herido de lo que en Iulia noté. 10 El agradable reposo, las razones tan sentidas, aquellas perlas vertidas por aquel rostro hermoso; los desmayos, los temores, 15 la verguença y sobresaltos, el darle el coraçon saltos, en fin, el morir de amores, con otras cosas que, a vellas tu, señor, como las vi, 20 assi como han hecho a mi, te ablandaran sus querellas. Man. Vamos; que, pues ya se fue, no ay della tratarme mas; mas, si buelue, le diras... 25 Iul. ¿Qué? Man. ¡Por Dios, que no se qué! ¿Dizen que dexan hablar ya a la presa Rosamira? Iul. Essa cuerda es la que tira 30 de tu gusto y mi pesar. Man. Y he de procurar, si puedo,
DEL LABERINTO DE AMOR p. 297 hablalla, porque me importa. Iul. [Aparte.] ¡En fin, mi ventura es corta; no ay que esperar en Manfredo! Mas, antes que el fin funesto llegue que temo y desseo, 5 yo echaré de mi desseo en la plaça todo el resto. Entranse Iulia y Manfredo. Sale Rosamira con el vestido y reboço de Porcia, y Porcia sale con el de Rosamira, con el manto hasta 10 cubrirse todo el rostro. Ros. Abraçame, y a Dios queda, y de mi palabra fia. Por. Aduertid, señora mia, que es variable la rueda 15 de la fortuna, y que es bien que a la prision no boluays; porque, aunque sin culpa estays, hasta agora no veo quién os defienda. 20 Ros. Yo hare en esso lo que a entrambas mas importe. Por. Dad en vuestras cosas corte, sin temor de mi sucesso: que a mi no me han de matar 25 por hazer tan buena obra, y yo se que mi alma cobra en ella vn bien singular, y en que vos no parezcays está este bien escondido. 30
IORNADA TERCERA p. 298 Ydos, que siento ruydo. Ros. Yo boluere. [Vase.] Por. No boluays. Entra (*) el carcelero en la mano vn manto, la mitad de arriba abaxo de tafetan negro, y la otra mitad 5 de tafetan verde. Car. ¡Vays norabuena, labradora hermosa! Si de boluer gustaredes, prometo de daros puerta franca a todas horas, y aun a todos aquellos que quisieren 10 comunicar con mi señora. Por. Bueno. Car. No sino no le den al delinquente procurador, y nieguenle abogado, cierrenle los caminos y los medios 15 de su defensa, tapenle la boca: quedarse ha a buenas noches de la vida. ¡O señora!, ¿aqui estauas? Yo te hazia en el otro aposento, donde sueles en ciega obscuridad passar los dias. 20 Orden es de tu padre que te pongas mañana, quando salgas a la plaça, al triste, temeroso, amargo trance, este manto que ves de dos colores. Ha ordenado tambien que te 25 [acompañen la mitad de su guarda con insignias de dolor y tristeza, y que assimismo vaya la otra mitad de gala y fiesta. Al lado yzquierdo has de lleuar, señora, 30 al verdugo, blandiendo el terso azero,
DEL LABERINTO DE AMOR p. 299 instrumento mortal que te amenaze a muerte irreparable, si, por dicha, venciere Dagoberto en tu deshonra. De verde lauro vna corona hermosa al diestro lado ha de lleuar vn niño, 5 para que del sucesso que resulte, alegre o triste, o ya el cuchillo corra por tu bella garganta, o ya sus sienes del vitorioso lauro veas ceñidas. Esto vengo a dezirte, y no otra cosa. 10 ¿No me respondes? Pues a fe que sabes la voluntad que tengo de seruirte, y que, como el soltarte no me pidas, porque en fin soy leal al señor mio, que no aurá cosa que por ti no haga, 15 y assi, vna pura voluntad te ofrezco. ¿Qué me respondes? Por. Que te lo agradezco. Entrase Porcia. Car. ¡Estraño silencio es este! 20 ¡Mucho me da que pensar! ¡Mas tengola de ayudar, aunque la vida me cueste! Entran Anastasio y Cornelio. Cor. De vn moço no conocido 25 fiarte assi, ¿quién tal vio? Anas. ¿Pues qué ha de hazer? Cor. ¿Qué se yo? Anas. ¿Hase de yr assi vestido? Cor. Con todo, digo que fue 30
IORNADA TERCERA p. 300 error conocido y claro. Anas. A lo hecho no ay reparo. Mas ¿no es este? Cor. ¿Yo qué se? Sale Rosamira con el emboço. 5 Anas. El es. Vengas en buen hora, Rutilio, mi buen amigo. Cor. Tal estás, que afirmo y digo que eres pura labradora. Anas. No porque estemos los dos, 10 vayas el caso encubriendo. Ros. Hermanos, yo no os entiendo; dexadme, y andad con Dios, que no soy la que pensays. Anas. No es de Rutilio la habla. 15 ¡Mal mi negocio se entabla! ¿Pues quién soys? ¿Adónde vays? O ¿quién os dio este vestido? Porque le conozco yo. Ros. Mi dinero me le dio. 20 Anas. Y el vendedor, ¿quién ha sido? Porque hasta que lo digays, no aueys de passar de aqui. Ros. ¡Desuenturada de mi! ¡Mal término es el que vsays! 25 No me quiteys el emboço, porque a fe que os cueste caro. Anas. En amenazas reparo; venga el vestido, o el moço. ¿Qué dixe? Muy mal hablé. 30 Este vestido os demando.
DEL LABERINTO DE AMOR p. 301 Sale Dagoberto y vn criado suyo. Dag. Alça los ojos, mirando si la ves. Ros. Ya me escapé; porque aqueste es Dagoberto, 5 a quien yo vengo a buscar. Anas. ¿Pues qué, piensaste escapar? Ros. Tenga; si no, juro, cierto... Dag. ¿Qué pendencia es esta, amigos? Ros. Principe, hablarte quisiera 10 a solas, si ser pudiera, o no con tantos testigos. Y, para facilitallo, mira quién soy. Descubrese Rosamira a solo Dagoberto. 15 Dag. ¿Qué es aquesto? Amigos, vayanse presto. Anas. En gran confusion me hallo: que este no es Rutil[i]o, no, puesto que trae su vestido. 20 Cor. Algun mal le ha sucedido. Anas. ¿Mal ha de ser? Cor. No se yo. Anas. Yo he de hablar a Rosamira, y della lo he de saber. 25 Cor. A mucho te quies poner. Dag. Señora, el verte me admira. ¿Cómo vienes deste modo? ¿Quién te puso en este trage? [Ros.] El tiempo, que es corto, ataje 30
IORNADA TERCERA p. 302 el darte cuenta de todo. Sólo vengo a que me lleues luego a Vtrino. Dag. ¿Cómo assi? [Ros.] Y lo ordenado hasta aqui, 5 ni lo intentes, ni lo prueues. No quiero en vn cadahalso verme puesta, hecha terrero (*) del vulgo baxo y grossero, ni a ti juzgado por falso. 10 Dag. ¿Tienes mas que me dezir? Ros. No. Dag. ¿Ni veniste a otra cosa? Ros. No. Dag. Mi aldeana hermosa, 15 mal me sabeis persuadir. Vamos; que yo dare medio a lo que mas nos importe. Ros. Yo no se otro mejor corte. Dag. Mil tiene nuestro remedio. 20 Entrase Rosamira, Dagoberto y su criado. Salen el carcelero, Manfredo y Iulia. Car. Señor, yo os pondre con ella; y, pues venis por su bien, a los dos nos está bien, 25 a mi mostralla, a vos vella. Si la prision os he abierto, es que me da el coraçon que tiene poca razon el principe Dagoberto. 30
DEL LABERINTO DE AMOR p. 303 Esperad aqui vn poquito; entraré a llamalla yo. Man. Camilo, vete. Car. No, no; estése aqui el pagezito: 5 que mejor es que aya gente, por carecer de sospechas. Entrase el carcelero. Iul. ¡Ay, triste, con quántas flechas me hiere amor inclemente! 10 Man. ¿Qué dizes, Camilo? Iul. Digo que es Iulia muy desdichada. Man. No anduuo en yrse acertada. Iul. Fue huyendo de su enemigo. 15 Man. Esta es la duquesa, calla. Iul. ¡Qué cubierto el rostro tiene! Car. Digo, señora, que viene a hazer por vos batalla; Sale Porcia y el carcelero. 20 y es de gentil contenencia y de persona despierta. Yo me quiero yr a la puerta, por si viene su excelencia. Vase el carcelero. 25 Man. Aunque de quien sois se infiere y nace seguridad que no os toca la maldad que os ahija el que no os quiere,
IORNADA TERCERA p. 304 será bien que vuestra lengua descubra lo que ay en esto, porque su silencio ha puesto a vuestro credito en mengua. Quien lleua en el desafio 5 a la razon de su parte, de hombre tierno, se haze vn Marte; de flaco y torpe, con brio. Si estais sin culpa, no os pene (*) que Dagoberto sea tal, 10 que el mundo no le de ygual en quantos valientes tiene; porque sabed, Rosamira, que los filos de verdad cortan con facilidad 15 las armas de la mentira. Y si acaso estais culpada, y de amor la culpa fue, assimismo prouaré con el contrario mi espada: 20 que en fe de que el no hizo bien en descubrir lo secreto, de mi vitoria os prometo que os den mas de vn parabien. Y soy persona que puedo 25 prometer esto y aun mas. ¿Para qué en silencio estás? Habla; desecha ya el miedo. Por. Esta noche, y no durmiendo, porque entre el sueño y mis cuytas 30 nunca el reposo hizo treguas, ni de veras ni de burlas,
DEL LABERINTO DE AMOR p. 305 digo que, estando despierta, desuelada en mis angustias, se me ofrecio ante mis ojos de ti mesmo vna figura. Las razones que aqui has dicho 5 dixo aquel tu, y otras muchas, que todas se encaminauan a dessear mi ventura. Dixo que le assegurasse de mi inocencia o mi culpa; 10 aunque, de qualquier manera, se ofrecia a darme ayuda. Yo, sepultada en silencio, y con el miedo confusa, hize lengua de los ojos, 15 por tener la lengua muda; con ellos le di a entender ser traydor el que me acusa, y que mi silencio nace de considerada astucia. 20 Ya la vision se boluia, quando vi, sin poner duda, entre el si y el no vna sombra, ¿qué digo sombra?, a la luna vi y al sol en dos mexillas 25 de vna donzella importuna que, arrodillada a tu imagen, tales razones pronuncia: “Yo soy”, dixo, “señor mio, la desuenturada Iulia, 30 que, qual Clicia, voy siguiendo essa luz del sol y tuya.
IORNADA TERCERA p. 306 Soy quien te ha entregado el alma con la fe mas tierna y pura que vio amor en quantos pechos ha rendido a su ley justa. Tu ofreces fauor a quien 5 ni te quiere ni te escucha, y niegas de dar oydos a quien te sigue aunque huyas. Promete, acorre, defiende, ofrece, trabaja y suda: 10 que amor tiene decretado que al fin fin yo he de ser tuya.” A estas sentidas razones acompañaua vna lluuia de viuas liquidas perlas, 15 correos de su tristura. Tu imagen se le humilló, y aun le dixo: “Estad segura, señora, que he de ser vuestro, a pesar de la fortuna.” 20 Si esto es assi, ¿qué me ofreces? ¿Para qué siempre procuras otro bien, si te da el cielo el mayor, dandote a Iulia? Mas ¿con quién hablo, cuytada? 25 La misma vision, sin duda, es aquesta que vi anoche, o en muy poquito se muda. Del varon esta es la imagen; la de aqueste, la de Iulia. 30 ¡O visiones amorosas, dexadme en mi desuentura,
DEL LABERINTO DE AMOR p. 307 ydos a buscar verdades, y no os cureis de mis burlas; hazed cierto lo que amor os da a entender por figuras! ¿No os vais? Por Dios que de gritos: 5 que mis ojos no acostumbran a ver visiones, aunque estas mas alegran que atribulan. ¿No os vais? A fe que de vozes. ¿No ay ninguno que me acuda? 10 Man. Ya nos vamos; calla vn poco. ¡Ella está loca sin duda! Iul. Antes parece profeta. ¿Quién te a dicho lo de Iulia? Man. Calla, que su guarda buelue. 15 ¡El alma lleuo confusa! Vanse Manfredo y Iulia, y entra el carcelero. Car. Otro Cipion está abaxo, que, si aqueste no os contenta, por sacaros desta afrenta, 20 se pondra en qualquier trabajo. Vestido trae de villano; pero a fe que es cauallero: que el lenguage no es grossero, y el brio es de cortesano. 25 Dize que os quiere hablar, y yo estoy puesto en que os hable. Hablad mas, mostraos afable, que os mata tanto callar. Buelue a salir el carcelero. 30
IORNADA TERCERA p. 308 Por. Si fuesse Anastasio... ¡Ay, cielos! ¿Qué he de hazer si acaso es el? (*) ¿He de estar muda con el, o hele de dezir mis duelos? ¡En gran confusion me veo! 5 Ingenio, cielos, ayuda: que no es possible estar muda con tan parlero desseo. Entra Anastasio y Cornelio, su criado, y el carcelero. Car. Despachad con breuedad, 10 no os suceda algun desman: que estos negocios estan de muy mala calidad. Que el silencio desta dama tiene a Nouara suspensa, 15 y no imagino en qué piensa la que no piensa en su fama. Yo estare con ojo alerta por algun pequeño espacio, mirando si de palacio 20 alguno llega a esta puerta. Entrase el carcelero. Por. ¿Sois vos Anastasio? Anas. Si. Por. ¿El que embió este papel? 25 Anas. Señora, yo soy aquel que ha mucho que el alma os di; soy quien por vuestra desgracia a mas desuenturas vino que las que vio en su camino 30
DEL LABERINTO DE AMOR p. 309 el gran musico de Tracia; soy aquel que alegre piensa, fiado en vuestro valor, poner la vida y honor y el alma en vuestra defensa. 5 Por. ¿No leystes la respuesta que os lleuó la labradora? Anas. No la he visto mas, señora, y harto el buscarla me cuesta. Por. Quiça, como forastera, 10 deuio de errar la posada. ¡Pues a fe que es auisada, y que os fue buena tercera! En efeto, correspondia (*) con justos comedimientos, 15 que vuestros ofrecimientos con el alma agradecia, y que de mi honestidad, que aora la infamia lleua, hiziessedes vos la prueua 20 que os mostrasse la verdad. Iurauaos que Dagoberto jamas en dicho o en hecho pudo ver cosa en mi pecho que aprueue su desconcierto. 25 En vuestros braços valientes me resignaua, y ponia en ellos la suerte mia, segura de inconuenientes. Ofrecia, finalmente, 30 de tomaros por esposo: señal de que es mentiroso
IORNADA TERCERA p. 310 Dagoberto, y yo inocente. Anas. ¡O dulze fin de mis males y principio de mis bienes, cielo que en la tierra tienes glorias que son sin yguales! 5 Vesme rendido a tus pies; dispon a tu voluntad con toda seguridad de quanto valgo. Por. ¿No ves 10 que soy tuya, y que a ti toca disponer de mi a tu gusto? Anas. ¡Alma, aora si que es justo que os buelua este gusto loca! Car. Dexate dessas sandezes; 15 haz, señor, lo que has de hazer: que no es tiempo de expender el tiempo assi todas vezes. Recibela por esposa; acaba, y vamos de aqui. 20 Anas. Señora, ¿quereislo ansi? Por. Si, y me tengo por dichosa. Anas. Pues dadme essa hermosa mano, y tomad mi fe y la mia. Danse las manos. 25 Por. Veisla ai: que vna porfia, qualquier risco buelue en llano. Anas. Ya, pues, que hasta vuestro cielo leuantaste mi cayda, sed, mi señora, seruida 30 de alçar del el negro velo,
DEL LABERINTO DE AMOR p. 311 para que las luzes bellas vea cuyos rayos fueron los que han hecho y deshizieron las nuues de mis querellas, y para que, con su llama 5 alentado el coraçon, de la esperada quistion se prometa triunfo y fama. Por. No veran ojos mortales, destos que vos amais tanto, 10 leuantado el negro manto, ni mas alegres señales, hasta que mi fama obscura, a pesar de Dagoberto, buelua por vos a buen puerto 15 limpia, alegre, clara y pura. Y perdonadme, señor, negaros la primer cosa que pedis a vuestra esposa. Echad la culpa a mi amor. 20 Anas. Dadme vn abraço siquiera. Por. Esso, de muy buena gana. Cor. Vamos, y espere mañana vuestro inuierno primauera. Vanse Anastasio y Cornelio. 25 Por. Hasta aora, en popa el viento lleua mi varca amorosa. ¡O fortuna poderosa, conduzela a saluamento! Entrase Porcia. 30
IORNADA TERCERA p. 312 Sale Iulia con vna rica rodela y vna espada, todo en la mano; sale tambien Manfredo. Iul. En fin, ¿las armas son estas que señaló Dagoberto? Man. Si, amigo. 5 Iul. El está en lo cierto: que son liuianas y prestas, y el tiene fama de diestro y de ligero ademas. Toma Manfredo la espada y la rodela. 10 Man. Muestra, Camilo, y verás cómo soy dellas maestro. Iul. ¿Pues con quién te has de prouar? Man. Llama al huesped. Iul. Vesle aqui. 15 Gues. [Sale.] ¡A, Camilo, pesia mi! Venid, que os ando a buscar mas ha de vn hora. Iul. Pues bien: ¿qué ay de nueuo? 20 Gues. Que os espera vuestra muger alli fuera. Iul. ¿Muger a mi? Gues. Y aun de bien, segun su trage. 25 Iul. Imagino que es Iulia. Man. Si Iulia es, hazla entrar. Iul. ¿Qué haras despues 30
DEL LABERINTO DE AMOR p. 313 de entrada? Man. Yo determino de hablarla y ver qué es su (*) intento. Iul. ¿Y embiarásla do dixiste? Man. No, por Dios. 5 Iul. No; que la triste no puede mas, segun siento. ¡O, a qué buen tiempo llegaste! Guesped, yo os lo seruire. ¿Y el vestido que ordené? 10 Gues. Está donde lo ordenaste. Entrase Iulia a vestirse de muger lo mas breue que se pueda. Man. Si otra rodela teneis, yd por ella, y bolued luego. 15 Gues. ¿Quereis prouar en el juego lo que en las veras hareis? Man. Si, amigo. Gues. Yo bueluo presto con vna que es de prouecho. 20 Entrase el huesped. Man. El coraçon en el pecho me da saltos. ¿Qué es aquesto? Mas, si anuncia que es verdad lo que Rosamira dixo, 25 por vanas cuentas me rixo. ¿No tengo yo voluntad? ¿Cómo? ¿Sentidos no tengo? ¿No tengo libre aluedrio?
IORNADA TERCERA p. 314 ¿Pues qué miedo es este mio? ¡Mal con mi esfuerço me auengo! ¿Conque, para que me vença, Iulia me ha obligado a mi? Pues no es señal verla aqui 5 de amor, mas de desuerguença. ¿A dicha, solicitéla? ¿Dónde vee ricos despojos? ¿Vieronla jamas mis ojos, o, por ventura, habléla? 10 No, por cierto. ¿Pues qué cargo me puede Iulia hazer? ¿Que me quiere y es muger? No me faltará descargo. Buelue a entrar el guesped con vna rodela. 15 Gues. Vesla aqui. Man. Toma tu espada, y vente hazia a mi con ella. Muy mejor fuera no vella. Gues. ¿Qué dizes? 20 Man. No digo nada. Gues. ¿Hela de desembaynar? Man. Poco importa; desembaina. Gues. Mas seguro es con la bayna. Man. ¡Mucho me das que pensar, 25 Iulia! Gues. Mas yo desembayno. ¿Estoy bien puesto? ¿No entiendes, señor? ¿De qué te suspendes? Si no te ensayas, embayno. 30
DEL LABERINTO DE AMOR p. 315 Man. No vella fuera mejor, digo otra vez y otras ciento. Vente a mi. Gues. ¡Dios ponga tiento en sus manos! 5 Man. ¡Las de amor son las que me desatientan! Gues. ¿Qué es lo que entre dientes hablas? Man. ¡Mal tus negocios entablas, amor, quando al fin afrentan! 10 Ponte en aquesta postura, la rodela junto al pecho, y parte con pie derecho. ¡Estraña desemboltura ha sido la desta loca! 15 Gues. ¿Qué es lo que dizes, señor? Man. ¡A qué locura, ¡o amor!, tu locura me prouoca! No ay piloto tan famoso que en tus mares no se ahogue; 20 hieres, amor, como azogue penetrante y bullicioso. Gues. Cordura será dexarte, mejor sazon aguardando: que estás del amor tratando, 25 quando has de tratar de Marte. Man. Mas quiça no será ella. Gues. El temor le desatienta. Man. Si el aquesta treta tienta, bien se yo la contra della. 30 ¡Valate Dios, la muger, quál me tienes sin por qué!
IORNADA TERCERA p. 316 Entra Tacito. Tac. Señor guesped, oygame, que vna merced me ha de hazer, y es que me preste su haca para ver el desafio 5 mañana. Gues. A la fe, hijo mio, ya no puede andar de flaca. Tac. No importa: que poco peso, y no he de estar mucho en ella (*). 10 Gues. Sobre su espinazo está subido vn palmo de huesso. Tac. Hazerles casi la atras (*) o adelante, si es que importa. Gues. ¿No sabeis que es passicorta, 15 y que es rijosa, ademas? Tac. Yo le tiraré del freno y me pondre desuiado de otras bestias. Gues. Hale dado 20 toroçon de comer feno. Tac. Tendrela yo sin comer dos dias, y sanará. Gues. Para comer, sana está; pero no para correr. 25 Tac. ¿Yo corrella? ¡Ni por lumbre! Gues. Digo que está ciega y manca. [Tac.] Esso no importa vna blanca. ¿No sabe ya mi costumbre? Que correre sobre vn palo, 30 sin pies y manos, si quiero.
DEL LABERINTO DE AMOR p. 317 Man. ¡Qué gracioso chocarrero! Gues. No es el ginete muy malo, que no acaba de entender que no la quiero prestar. Tac. ¡Acabara yo de hablar! 5 Man. Y vos, de importuno ser. Tac. Pues presteme seys reales para alquilar vn rozin. Gues. ¿Yo prestar? ¡Ni aun vn quatrin! Tac. ¿Tanto era, pesia mis males? 10 ¿Pedialo algun chocante, o algun moçuelo ordinario, sino vn mero bacalario, diestro musico estudiante? Man. Veislos aqui. Andad con Dios, 15 que vuestro donayre fuerça a que os den mas. Tac. Y esme fuerça, señor, lleuar otros dos para alquilar vn pretal 20 de cascaueles. Man. Tomad. Tac. Vuestra liberalidad es de persona real. ¡O si al pretal se añadieran 25 vn par de espuelas! Man. Compraldas. Gues. Pedi vn puño de esmeraldas. Tac. ¿Qué mucho que las pidieran? Tan ayna este señor 30 las tuuiera aqui a la mano. Gues. Ydos en buen hora, hermano.
IORNADA TERCERA p. 318 Tac. Prospere el cielo tu honor, y a tu haca de salud, y a mi gracia de corrella. Gues. ¡No echareis la pierna en ella, por vida de Cafalud!, 5 Vase Tacito. que este es mi nombre. Man. Camina, que me importa quedar solo. Gues. Encubierta trae este Apolo 10 su angelica faz diuina. Vase el guesped, y entra Iulia muy bien adreçada de mujer, cubierta con su manto hasta los ojos, y ponese de rodillas ante Manfredo. Iul. Si no halla en tu valor 15 disculpa mi atreuimiento, en las disculpas no siento que la puede auer mejor; y si no tiempla el rigor de tu indignacion mi pena, 20 acabaré esta jornada culpada y desesperada, como mi suerte lo ordena. Man. Leuanta, señora mia, que esta tu tamaña culpa 25 el desseo la disculpa que en tus entrañas se cria: que de amor la tirania a peores cosas fuerça, y se yo por experiencia 30
DEL LABERINTO DE AMOR p. 319 que no ay hazer resistencia a los golpes de su fuerça. Pues ya amor me ha descubierto tus passos, tu intento y zelo, descubreme tu esse cielo 5 que traes con nuues cubierto; y, si lo ignoras, te aduierto que son seguras verdades las que la experiencia apura: que es parte la hermosura 10 para mudar voluntades. Iul. Harelo, como es razon; mas, ¡ay de mi!, que barrunto que ha de llegar en vn punto mi muerte y tu admiracion. 15 No te espante esta vision ni este nunca visto estilo: que el amor que en mi se esmera, de Iulia la verdadera hizo vn fingido Camilo. 20 Man. Gran desemboltura es esta, Camilo, y pensando voy por qué te burlas, si estoy mas de luto que de fiesta; y es cosa muy descompuesta 25 burla de tal proceder en tiempo turbado y triste; y, el que de muger se viste, mucho tiene de muger. Iul. Iulia soy la desdichada, 30 y, entre mi pena crecida, mas siento el no ser creida (*),
IORNADA TERCERA p. 320 que siento el ser mal pagada. Como no repara en nada aquel que llaman amor, quiere que sus hechos cante, Iulia buelta en estudiante, 5 que primero fue pastor. Soy la que vio Rosamira en vision ante tus pies; soy, señor, la que no es en los ojos de tu ira; 10 soy la que de si se admira, viendo las muchas mudanças que amor en sus trages pone, y que en ninguno dispone el fin de sus esperanças. 15 Man. Yo te creo, pues tus ojos no pudieran fingir tanto, que mostrara[n] con su llanto entregarme tus despojos. Pon ya tregua a tus enojos, 20 Iulia hermosa, y ven conmigo: que quiça en estos rodeos descubriran tus desseos que no es amor tu enemigo. Seruirasme de padrino 25 en la batalla que espero: que por gentileza quiero ponerme en este camino; y si el cielo y el destino ordenan que yo sea tuyo, 30 no por salir a este trance se ha de borrar este lance,
DEL LABERINTO DE AMOR p. 321 y mas si yo no le huyo. No te alrodilles; leuanta, que eres mi igual, y aun mejor. Entrase Manfredo. Iul. De oy mas dire que es, amor, 5 tu rigor blandura santa; ya [a] mi pena se adelanta mi gozo; ya me contemplo, libre del mar de mis penas, colgar, ¡o amor!, las cadenas 10 en los muros de tu [templo] (*). Entrase Iulia. Suenan trompetas tristes; sale el duque de Nouara con su acompañamiento y dos juezes; sientase en su trono, que ha de estar cubierto de luto, y dize: 15 Duq. Traygan a Rosamira de aquel modo que yo tengo ordenado. Vno. Ya ella viene, segun lo dize el triste son que suena. Sale Porcia cubierta con el manto que le dio el 20 carcelero, acompañada de la mesma manera que dixo, con la mitad del acompañamiento enlutado y la otra mitad de fiesta, el verdugo al lado izquierdo desembaynado el cuchillo, y al siniestro el niño con la corona de laurel; los atambores delante sonando 25 triste y ronco, la mitad de la caxa de verde y la otra mitad de negro, que será vn estraño espectaculo; sientase Porcia cubierta en vn assiento alto que ha de estar a vn lado del teatro, desuiado del de su
IORNADA TERCERA p. 322 padre; entran assimismo Dagoberto y Rosamira, como peregrinos emboçados, [y Tacito]. Duq. ¿Cómo no viene Dagoberto? ¿Espera que se le passe el dia, pues ya es hora? Iuez. Sin duda, deue ser este que viene: 5 que el actor es costumbre se presente antes que el reo en la estacada. Duq. Es claro. Entra Anastasio, y Cornelio por padrino, y Anastasio viene cubierto el rostro con vn tafetan; viene con 10 sus atambores; seran los mismos que truxeron a Porcia. ¿No es este Dagoberto? Anas. Ni aun quisiera serlo por la mitad de todo el mundo. 15 Duq. ¿Pues quién soys? Anas. Su enemigo, sólo en quanto lo es de la duquesa Rosamira, cuya defensa tomo yo a mi cargo. Duq. Yo os lo agradezco. 20 Iuez. Dagoberto tarda (*). Duq. Caxas oygo sonar; el es, sin duda. Entra Manfredo con vn tafetan por el rostro; trae a Iulia por padrino, que assimesmo viene emboçada. Iuez. Tampoco es este Dagoberto. 25 Duq. El talle no nos dize que es el. Iuez. Sin duda, pienso que ha de tener de sobra defensores
DEL LABERINTO DE AMOR p. 323 la duquesa. Duq. Sepamos quién es este. Iuez. ¿Quién soys, o a qué venis, buen [cauallero? Man. El saber quién yo sea, importa poco; 5 saber a lo que vengo, si que importa: a defender a la duquesa vengo. Dag. ¿Quién seran estos dos? Ros. No los conozco ni se quién pueden ser. 10 Anas. A mi me toca por derecho y razon essa defensa, pues fuy el primero que llegué a este [punto. Tac. Razon tiene el primero, o yo se poco 15 desto de desafios y estacadas. Iuez. A la duquesa toca el declararse quál quiere de los dos que la defienda. Duq. Esso es razon. Anas. Y yo por tal la tengo. 20 Man. Y yo tambien: que no me queda cosa por saber de las leyes de la guerra. Duq. Preguntenselo, pues, y vea[n] qué dize mi hija. ¡O nombre dulze, quando el [cielo 25 quiso que sin escrupulo llegasse a mis oydos! Iuez. Yd vos, y sabeldo. Vno. El duque, mi señor, dize, señora, que estos caualleros han venido 30 a ser tus defensores, y que escojas quál quieres de los dos que te defienda.
IORNADA TERCERA p. 324 Por. En Dios y en el primero deposito mi agrauio, mi inocencia y esperança. Dag. ¿Labradora es esta? Mejor me ayude (*) el cielo que la crea. Ya se tarda mi criado. 5 Ros. Confusa estoy, amigo. No se en qué ha de parar tan grande [enredo. Iuez. Bien se oyo lo que dixo; a vos os toca, señor, su defensa. 10 Man. Tener paciencia (*) es lo que mas importa en este caso; basta que se a mostrado al descubierto mi voluntad. Duq. El cielo assi os lo pague, 15 como yo os lo agradezco. Iuez. No ay disculpa que pueda disculpar ya la tardança de Dagoberto. Duq. ¡Mas que nunca venga! 20 Tac. Ciegale, San Anton (*); quemale vn [braço; destroncale vn touillo; nunca acierte a venir a este sitio; salga en palmas nuestra buena duquesa, que es vn 25 [angel, vna paloma duenda (*), vna cordera, que no tiene mas hiel que quatro toros. Entra vn correo con vna carta. Corr. Es de tanta importancia este despacho 30
DEL LABERINTO DE AMOR p. 325 que traygo, ¡o buen señor!, que me es [forçoso dartele aqui: que assi me lo mandaron, porque es de Dagoberto, y que te [importa. 5 Duq. ¿De Dagoberto? Muestra cómo es esto. ¿Cómo toma la pluma por la espada? ¿Tiempo es este de cartas? Corr. No se nada; ello dira. 10 Iuez. Vuestra excelencia vea lo que la carta dize. Duq. Assi lo hago. Dag. Parece que se turba el duque. Ros. ¡Ay, triste! 15 ¡Quánto mejor nos fuera auernos [ydo (*), y esperar desde lexos el sucesso deste tan grande enredo y desuentura! ¡Temblando estoy! 20 Tac. ¿Carticas a tal tiempo? Apostaré que no llega esta dança a hazer con las cindojas el tretoque (*). Duq. ¿Ay cosa ygual? Leed aquessa carta en alta voz, que es bien que la oygan 25 [todos. Despues de auer leydo el duque la carta, se la (*) da al juez, que la lee en alta voz. [Iuez.] “La presta resolucion que tomaste de entregar a Manfredo por esposa a 30 tu hija Rosamira, me forço a vsar de la
IORNADA TERCERA p. 326 industria de acusalla, por euitar por entonces el peligro de perdella. La mejor señal que te podre dar de que es buena, es el auerla yo escogido por mi legítima muger. Considera, señor, 5 antes que del todo me culpes, que soy tan bueno como Manfredo, y que tu hija escogio lo que quiça tu no le dieras casandola contra su voluntad. Si con ella vsare[s] término de piadoso 10 padre, vsaré yo contigo el de obediente hijo; aunque, de qualquier manera que me trates, lo aure de ser hasta la muerte. --Tu hijo Dagoberto.Anas. ¿Hase visto maldad tan insolente? 15 A no estar seguro deste hecho, ¿saliera Dagoberto facilmente con el embuste que forjó en su pecho? Duq. Si esto permite el cielo y lo consiente, ¿qué puedo yo hazer? Ello está hecho; 20 gozela en paz. Anas. Aquesso es sin justicia y contra todo estilo de milicia. Segun tu vando, mia es Rosamira; porque tu prometiste de entregalla 25 por legítima esposa al que la mira pusiesse en defendella y libertalla. Lo que el de Vtrino dize es gran [mentira, y podra la experiencia auerigualla; 30 luego en este momento yo he vencido,
DEL LABERINTO DE AMOR p. 327 pues mi contrario al puesto no ha [venido, y la escusa que da no es de importancia, porque es todo al reues de lo que cuenta. Man. Venciste; pero mia es tu ganancia, 5 si aqui al buen proceder se tiene cuenta. Si de otro es Rosamira, es ignorancia pensar que ha de ser tuya. Anas. ¡No consienta el cielo que mi esposa de otro sea! 10 Man. Esta verdad hare que aqui se vea. Anas. ¿En qué la fundas? Man. En que soy Manfredo, de Rosamira, por concierto, esposo. Que la has librado tu, yo lo concedo, 15 no mas de porque yo fuy perezoso. Por quatro passos, bien dezirlo puedo, que lleuaste a los mios, fin dichoso has alcançado en la dudosa empresa; mas no por esto es tuya (*) la duquesa: 20 que la razon que assi te da el derecho, por primer defensor que llegó al puesto, la turba, segun siento, estar ya hecho conmigo el casamiento antes de [aquesto. 25 Por. ¡Saltando el coraçon me está en el [pecho! Iul. ¡Valame Dios! ¿En qué ha de parar esto? Ros. ¿Adónde vas? Dag. Sossiegate. 30 Anas. Rezelo... Duq. ¿Ha visto caso semejante el suelo?
IORNADA TERCERA p. 328 Anas. Quedaos, amor, vn poco aqui arrimado; venid en su lugar, honra, conmigo. Oye, Manfredo, guesped mal mirado, ladron de paz y engañador amigo: ¿dó estan las ricas prendas que has 5 [robado? ¿Por qué tan sin por qué, como [enemigo, vsando en la amistad tan mal decoro, a mi padre robaste su tesoro? 10 Man. ¿Quién eres? Anas. Anastasio, el heredero de Dorlan, y de Iulia vnico hermano, de Porcia primo, por las quales quiero prouar que eres ladron torpe y villano. 15 Man. Si, como eres valiente cauallero, fueras mas atentado, claro y llano, vieras que essas razones afrentosas se fundan en quimeras fabulosas. Yo no robé a tu hermana ni a tu 20 [prima; mas de alguna sabras, como tu hagas que a la quistion primera se de cima, con que tu gusto al mio satisfagas. Dag. La honra de mi hermana me lastima. 25 Ros. ¿Dónde vas, Dagoberto? No deshagas el buen principio que la suerte (*) [muestra de dar buen fin a la desdicha nuestra. Dag. Sabe que soy Dagoberto, 30 Manfredo, y sabe que soy aquel que agrauiado estoy
DEL LABERINTO DE AMOR p. 329 de tu infame desconcierto. ¡Dame a mi hermana, traydor, de fe falsa y aleuosa! Man. Restituye tu a mi esposa antes el robado honor. 5 No te desmiento, porque de aqui a bien poco verás en el engaño en que estás y la bondad de mi fe. Anas. Primo --mas quedese aparte 10 el parentesco hasta ver (*) si del justo proceder os dio el cielo alguna parte--, ¿vos dezis que es vuestra esposa Rosamira? 15 Dag. Y es verdad. Anas. ¿Teneys otra claridad deste hecho no dudosa, como es el dezirlo vos? Dag. ¿Bastará que yo lo diga? 20 Anas. ¿Quién duda? Dag. Pues no se diga mas contienda entre los dos ni entre los tres, que yo hare que ella lo declare al punto. 25 Duq. El bien me ha venido junto quando menos lo pense. Escoja mi hija, y haga su gusto: que todos tres son iguales. 30 Iuez. Assi es. Man. Bien cierta tengo la paga,
IORNADA TERCERA p. 330 pues tan de su voluntad se entregaua por mi esposa. Anas. No (es) está mi suerte dudosa, si es que es firme la verdad. Dag. ¡Qué engañados quedarán 5 los dos en este sucesso! Iul. Cerrado está ya el processo; mirad qué sentencia os dan, coraçon. ¡Ay de mi, triste, que el miedo crece, y desmengua 10 la esperança! Callad, lengua, que mal tal, mal se resiste. Por. [Aparte.] ¿Si es tiempo de descubrir la verdad de mi mentira? Man. Señor, manda a Rosamira 15 diga a quién quiere admitir. Duq. Digalo en buen hora. Por. Digo que es Anastasio mi esposo. Iul. ¡Alentad, pecho amoroso! 20 Ros. Lo que tu dizes desdigo: que Dagoberto es mi bien. Anas. Y vos, señora, mi gloria. Man. Tragedia ha sido mi historia. Iul. Aun quedan glorias que os den. 25 ¿Tuya no soy, pena vuestra? Tome la mano Rosamira a Dagoberto, y Anastasio a Porcia, y a este instante se declaren entrambas. Tac. ¿De qué Anastasio se admira? Iul. Aquella no es Rosamira. 30 Anas. ¿Ay suerte ayrada y siniestra?
DEL LABERINTO DE AMOR p. 331 ¿Quién eres? Por. Soy la que quiso el cielo, en todo piadoso, sacarla de vn riguroso infierno a tu parayso; 5 soy la que, en trage mudado, trayendo amor en el pecho, procurando tu prouecho, he mi gusto procurado; soy aquella a quien tu diste 10 de esposa la fe y la mano; soy quien tiene amor vfano por ver que no se resiste; soy de Dagoberto hermana, y soy tu prima, y soy quien, 15 quando me falte tu bien, no soy mas que sombra vana. Anas. ¿Dónde está Iulia? Por. Señor, yo se que la verás presto. 20 Iul. ¿Podre esperar, segun esto, blandura de tu rigor? Mira con qué mansedumbre Anastasio a Porcia mira; mira que es de Rosamira 25 ya Dagoberto su lumbre; mira que yo sola quedo (*) en los braços de la muerte, si tu clemencia no aduierte que soy Iulia y tu Manfredo. 30 Man. Leuanta, pues que ya el cielo tus desseos assegura,
IORNADA TERCERA p. 332 gracias a tu hermosura y a mi siempre honrado zelo. Anastasio, mira agora con gusto y admiracion que yo nunca fuy ladron, 5 ni de condicion traydora. (*) Aquesta es Iulia, tu hermana, y (a) essa tu prima, qual dize, con las quales nunca hize traycion ni fuerça villana. 10 Ellas (*) te diran despues del modo que aqui vinieron, hasta que el fin consiguieron, y es gusto de su interes. Tu industria y el cielo han hecho 15 que les seamos esposos; ellos son lances forçosos; no ay sino hazerles buen pecho. Quien se pudiera quexar de Rosamira, era yo; 20 mas si el cielo esto ordenó... Anas. Que paciencia y barajar. Dag. ¡O hermana mia! Por. ¡O mi hermano! Dag. ¡Buenos passos son aquestos! 25 Por. Nunca passos descompuestos ganaron lo que yo gano. Anas. Mas es tiempo de aliuiallos aqueste, que de reñillos. Duq. Aquestas son marauillas 30 dignas solas de admirallas. Anas. En fin, mi hermana es tu esposa.
DEL LABERINTO DE AMOR p. 333 Man. Assi es. Anas. Y Porcia es mia, si no lo impide y desuia ser mi prima. Duq. Facil cosa 5 es auer dispensacion en caso tan importante. Tac. Oy del campo de Agramante he visto la confusion, y la paz de Otauiano 10 he visto en espacio breue. ¡No ay camino que amor prueue, dificil, que no sea llano! Duq. Entremos en la ciudad, donde despacio sabremos 15 destos no vistos estremos toda la puntualidad, y alli se haran regozijos y desposorios honrosos de los seys tan venturosos 20 que ya los tengo por hijos. Tac. Estas son, ¡o amor!, en fin, tus disparates y hazanas; y aqui acaban las marañas tuyas, que no tienen fin. 25 FIN
p. 334 ÍNDICE Páginas. __________ Comedia famosa intitulada el rufian dichoso. 5 Comedia famosa intitulada la gran sultana doña Catalina de Ouiedo................... 111 Comedia famosa del laberinto de amor........ 219
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