From: Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America
17.2 (1998): 155-65.
Copyright © 1997, The Cervantes Society of America
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R. M. FLORES |
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el tomo 16 de Cervantes (págs.
128-43), Pierre L. Ullman y Anthony J. Cárdenas retoman la cuestión
de las lecturas Libró, divi y Libro
en el contexto de la primera décima del poema dedicado a Sancho y
a Rocinante (primera y segunda edición de la Primera Parte del
Quijote, Madrid: Juan de la Cuesta, 1605;
¶¶7r-¶¶7v). En el texto de la
edición príncipe se lee:
| Soy Sancho Pança escude |
| Del Manchego don Quixo |
| Puse pies en poluoro |
| Por viuir a lo discre. |
| Que el tacito Villadie |
| Toda su razon de esta |
| Cifrò en una retira |
| Segun siente Celesti |
| Libró en mi opinion diui |
| Si encubriera mas lo huma. |
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Cuando se estaba componiendo la página
7v del pliego doble ¶¶ de la segunda edición
de la Primera Parte del Quijote, el cajista F encontró la lectura
Libró en su copia de la primera edición (familia
A) y automáticamente la cambió a Libro (para estos
aspectos de la composición e impresión de las primeras ediciones
de la Primera Parte del Quijote y la distribución de tareas,
véase la Bibliografía Suplementaria). En mi edición
en español antiguo, los tres últimos versos de la décima
aparecen así: Segun siente Celesti / Libro en mi opinion
diui[no,] / Si encubriera mas lo huma. (todas mis citas son de esta
edición con notación a la línea donde principia el texto
citado, 538; no retengo aquí la s larga de las primeras
ediciones). Ullman dice en su nota: Flores justifica el cambio impuesto
por él a la ortografía de la primera edición (su
eliminación de la tilde sobre la i [sic.] de
Libró) añadiendo [no] a la grafía
diui, lo cual implica tácitamente su desacuerdo con mi
lectura (Ullman 1996, pág. 128).
El cambio de Libró a
Libro en mi edición obedece una correspondencia
contextual, a mi parecer, lógica, de Celestina a
libro. En mi opinión la ó acentuada
de la primera edición, y la o sin acento de la segunda,
son simplemente dos de los miles de errores tipográficos y correcciones
introducidas por los cajistas que compusieron estas ediciones de la Primera
Parte del Quijote. Se puede distinguir entre lo que los varios cajistas
de la imprenta Madrigal-Cuesta compusieron, no por los tipos acentuados que
usaban (agudo, grave o circunflejo), sino por la frecuencia y condiciones
en que acentuaban, o no acentuaban, palabras que ahora obedecen diferente
ortografía. Esto se debe a que los cajistas mezclaban los tipos acentuados
en un solo cajetín de la caja, a que cada cajista tenía sus
propias preferencias ortográficas y, más que nada, a que la
ortografía de los cajistas rarísima vez coincidía del
todo con la ortografía de su copia. Es más, tampoco era raro
que los cajistas, o sus ayudantes, distribuyeran tipos de una u otra letra
en cajetines equivocados (l en el cajetín de la
r, é en el cajetín de la e,
n en el cajetín de la m o en el cajetín
de la u, a en el cajetín de la
à, o en el cajetín de la a,
û en el cajetín de la ñ, etc.,
o viceversa). Lo que ha de haber pasado en este caso es que se ha de haber
dejado caer una ó en el cajetín de las os
durante la distribución y el cajista E la levantó creyendo
que era una o. No era raro, tampoco, que los cajistas cometieran
errores al levantar letra (error tipográfico) o errores de lectura
mientras componían. Otros tipos de accidentes de impresión
(variaciones en la cantidad de tinta usada, tipos que se rompían,
desfiguraban, movían o saltaban de los moldes) no son propiamente
errores, pero dejaron su marca, o falta de ella, en el texto. Todos
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estos tipos de errores y variantes tipográficas son sumamente
comunes, y es a veces imposible explicar exactamente cómo, cuándo
o por qué ocurrieron. Pero cuando se trata de cuestiones
tipográficas, las soluciones más simples son, muy frecuentemente,
también las más acertadas. Así pues, la lectura
Libro de mi edición, en letra negrita, indica una
corrección editorial (corrección 25; véase, Table
1. Compositorial Errors and Editorial Corrections, tomo 1, pág.
xliii), y el suplir entre paréntesis el cabo faltante de la última
palabra del verso (diui[no.]) indica ciertas dudas por mi parte
en cuanto a la validez de esta lectura, a pesar de que ésta es la
lectura tácitamente aceptada por todos los editores del
Quijote, aunque las teorías en cuanto a lo que Cervantes
tenía en mente cuando escribió diui varíen
de uno a otro comentarista.
Como muestran los trabajos de Cárdenas
y Ullman, los últimos seis octasílabos de la décima
han dado qué pensar a muchos cervantistas. Consideremos algunos ejemplos
más de esta preocupación crítica. Al llegar a este pasaje,
Francisco Rodríguez Marín refiere al lector al Apéndice
5 de su edición, donde cita la opinión de varios escritores
con respecto a la Celestina concluyendo, simplemente, que lo expresado
por ellos patentiza el insuperable acierto con que Cervantes, en una
sola frase, calificó la Tragicomedia de Calisto y Melibea
(Rodríguez Marín 1927-1928, tomo 7, pág. 73). Marcel
Bataillon, por su parte, considera que Livre divin signifie
évidemment manuel de sagesse, mais de sagesse pratique, terre
à terre. Seuls les préjugés hérités du
romantisme pourraient nous faire interpréter peinture géniale
de l'amour sublime (Bataillon 1961, pág. 229). Para María
Rosa Lida de Malkiel, quien no toca la cuestión de la pertinencia,
o falta de ella, de la palabra divino en el poema, los versos
alaban la Celestina como libro admirable, cuya única
tacha es representar el vicio demasiado al vivo (Lida de Malkiel 1962,
pág. 295). D. W. McPheeters se aproxima al problema desde otra
dirección: [the] fulsome praise of the libro divino
put in Sancho's mouth which has impressed so many modern critics is in reality
a rhetorical commonplace of the period as are, indeed, the antithetical terms
humano divino . . . . The sharp contrast
of humano meaning base as opposed to divino
with its . . . baroque flavor, [is] basically a Neoplatonic concept
which of course would appeal to Cervantes whose fondness for such themes
is well known (McPheeters 1962, págs. 136, 137, and 138). En
su excelente edición del Quijote, Luis Andrés Murillo
llama la atención del lector al hecho de que el juicio de Cervantes
sobre la Celestina aparece en unos versos burlescos, convencionales
y nada exactos en cuanto a lo que transcurre en la obra, pues
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Sancho nunca huye en el sentido en que se afirma aquí (Murillo 1978, tomo 1, pág. 65, nota 18). En su primer artículo sobre la intención crítica de Cervantes en cuanto a la Celestina y al problema puramente tipográfico creado por las lecturas Libró y Libro de la primera y la segunda edición de la Primera Parte del Quijote, Ullman ya había apuntado también el desconcertante cambio tonal que la oposición divino / humano produce: it is highly unlikely that Cervantes would have chosen to make an absolutely serious literary judgment in the middle of a totally burlesque passage . . . . If Cervantes really were to use the words humano and divino in a serious context, the meaning with which he would imbue them would differ radically from the then current acceptations (Ullman 1963, nota 26 y pág. 222). Creo que, en esto, Ullman tiene mucha razón. I would venture to say, continúa Ullman, that our décima is . . . used to deride the figurative abuse of divino. Let me explain why. The popular expression tomar las calzas de Villadiego is adorned with folklore. Villadiego thought to have been in some sort of battle and found flight to be the most expedient solution to his predicament, according to the Celestina. It seems natural for El Donoso to add: Libró en mi opinión divinamente. ¡Si encubriera más lo humano! That is, he got out of the scrape most successfully. If only he had not had to expose his hind quarters! (221-22). Con estos nuevos significantes para la lectura libró y para la grafía divi- (Libró = escapó y divino = bien = felizmente = divinamente > libró divi[namente]), el juicio de Cervantes sobre la Celestina is still there, but it has been phonologically coupled to another signified. The simultaneous expression of the literary judgment with a ludicrous joke debases it. The author is making low burlesque of his clerical contemporaries' clichés about the Celestina (222). But even if the validity of puns on libro and divi- is rebutted, the fundamental play on words still stands, viz.: Que el tácito Villadiego toda su razón de estado cifró en una retirada (según siente Celestina, libro en mi opinión divino). ¡Si encubriera más lo humano! (nota 30). En otras palabras, Ullman, rechaza la teoría de McPheeters de que el uso de la palabra divino es un simple rhetorical commonplace of the period, sugiriendo, en su lugar, una nueva interpretación del pasaje, pero termina aceptando la lectura divino, como todos los otros investigadores y editores del Quijote antes y después de él, aunque, para hacerla coincidir con una lectura que el cajista F corrigió en la segunda edición de la Primera Parte por considerarla errónea, altera la puntuación del pasaje radicalmente y le da a la palabra una aceptación adverbial difícil de justificar. Argimiro Ruano hace básicamente lo mismo: Para nuestro gusto literario,
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escribe Ruano, evolucionado, y sin censuras ambientales de entonces,
puede ser que esos versos de Cervantes estén mejor si los corregimos
más o menos así: Libro, en mi opinión, divino / y,
sin embargo, muy humano. Leído con detención, el drama
de Melibea es una narración tal como Cervantes la desearía:
«que deleite y enseñe». Y no hay que aislar en él,
artificiosamente, la narración lasciva de esa lección moral
en que desemboca (Ruano 1965).
Ullman es uno de los investigadores que ha
leído estos versos con más detenimiento y que los ha estudiado
centrándose en las cuestiones cruciales del problema. Teniendo en
cuenta las lecturas de la edición príncipe en su primer
artículo, la intención de Ullman es decodificar el pasaje en
relación al tono y contexto total de la sección donde ocurren
estas lecturas en la Primera Parte del Quijote. Las premisas que dieron
origen al primer artículo de Ullman son, así pues, válidas,
pero su razonamiento y conclusiones en cuanto a la lectura
libró y al significante que le da al vocablo
divi[no] parecen cuestionables. Si la lectura correcta es
Libró, entonces la grafía divi no puede
representar las dos primeras sílabas de divino, y el
significante divinamente no parece justificable. Si la lectura
correcta es Libro, entonces los cabos divi- y
-no no parecen, como Ullman nota, del todo apropiados en el contexto
específico del verso ni en el tono jacarandoso del poema. El cambio
que Diego Clemencín introdujo en su edición (tacito
a Tácito) y la justificación crítica que
Ullman aporta considerándolo un juego de palabras (tácito /
Tácito en combinación con razón de estado
y retirada) son sugestivos, pero no considero que se pueda decir
nada semejante de la proyección de estas teorías a los
últimos versos de la décima (Celestina / Libró
/ divi[no]).
No cabe duda, se puede concluir de todo esto,
que hay algo que no va del todo bien ni con el texto de la edición
príncipe, ni con las teorías y explicaciones que se han dado
de este pasaje. En el contexto del verso en el que aparece una de las lecturas,
el error tipográfico Libró es fácil de explicar.
El sentido del pasaje no lo es. La gran mayoría de los editores e
investigadores que han comentado sobre este aspecto del Quijote han
pasado por alto la aparente descontextualización del pasaje. Algunos
críticos han notado, o hecho hincapié, en la incongruencia
textual que resulta de calificar de divina a una obra que está
muy lejos de serlo, pero las soluciones parecen ser las mismas en todos los
casos: (1) desentenderse por completo del problema creado por la
comparación divino / humano, (2) apuntar simplemente el chocante contraste
entre las dos lecturas o (3) asignarles diferentes significantes a las palabras
claves del pasaje
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(manuel de sagesse, Bataillon; libro admirable,
Lida de Malkiel; libró divinamente, Ullman; divino
y, sin embargo, muy humano, Ruano). Es más, si se acepta
que Cervantes ha de haber sentido gran simpatía por La Celestina
y que la ha de haber leído con grandísima atención (Johnson
1974, pág. 237), debe descartarse la idea de que su comentario en
la décima sea una exageración irónica. Quizá
sea posible resolver esta ambivalencia entre la crítica y el texto
del Quijote de alguna manera. Quizá tenga uno que olvidarse
por completo de todo lo pensado y escrito hasta aquí, y haya que
aproximarse al problema desde un ángulo totalmente diferente, aunque
de antemano sepamos con toda certeza que nunca se podrá saber lo que
Cervantes tenía en mente cuando escribió diui.
¿Quién, por principio de cuentas,
decidió que los cabos perdidos de los dos últimos versos de
la décima eran -no, acabando así con las lecturas
divi-no y huma-no? Ha de haber sido, con toda seguridad,
alguno de los primeros lectores de la Primera Parte del Quijote; el
primer comentarista que anotó este pasaje sólo puso por escrito
la misma conclusión a la que han de haber llegado miles de lectores
antes que él; y parece que aún se sigue llegando a la misma
conclusión aunque no se haya leído jamás una palabra
de las hipótesis expresadas por críticos y editores. Las razones
para este consenso son obvias: (1) parece que la única lectura que
puede surgir de la grafía huma- es humano
ni en Corominas-Pascual (Corominas 1980), ni en el vocabulario de Cervantes
(Fernández 1962) ni en el diccionario de la Academia aparece una palabra
que se pueda usar en este verso (¿humado, humante, humazo?), y (2) la
grafía divi, localizada entre libro y
huma[no], parece pedir a gritos el cabo perdido
-no.
En el Quijote uno encuentra 53 casos
de la lectura humano (humana, 19; humanas, 11; humano, 19; humanos,
4) y 24 casos de la lectura divino (divina, 10; divinas, 6; divino,
8), pero sólo en 11 ocasiones aparecen las dos lecturas juntas: lo
humano (343, 22425), derecho / leyes (2367, 10821, 28177), belleza física
(6734, 9994), amistad (12300), fuerzas (12953), y letras (14819, 35713).
Aun más importante en este caso es que cuando divino aparece
calificando escritos, éstos son siempre textos sacros, la Biblia o
el Evangelio: escritura divina (201, 273, 352, 12546; también,
comedias diuinas [de santos]; 19012). En el capítulo 37
de la Primera Parte, durante su discurso sobre las armas y las letras, don
Quijote dice: no hablo aora de las [letras] diuinas, que tienen por
blanco, lleuar, y encaminar las almas al cielo, . . . hablo de
las letras humanas (14819). El significante de divino en
el contexto de discurso escrito es por demás
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claro en el Quijote; las lecturas libro y
divino, en referencia a la Celestina, no pertenecen
juntas.
En un artículo reciente, Isaías
Lerner muestra que la obra de Cervantes contiene algunos casos de palabras
sin ocurrencia escrita previa, de palabras que no eran de uso común
de la época y de palabras con significantes diferentes de los
comúnmente dados por otros autores. Es más, algunas de estas
lecturas son casos únicos en el discurso cervantino (Lerner 1996).
Aun sin la evidencia filológica suministrada en el estudio de Lerner,
la posibilidad existe de que cuando Cervantes escribió diui
haya tenido en mente una palabra que no aparece en el Quijote y cuyo
uso no era común en esos años, pero el sólido trabajo
de Lerner apoya y le da validez textual a esta teoría. Verdad es que
hay, aun en el español de hoy día, poquísimas palabras
graves trisílabas cuyas primeras dos sílabas sean
divi sin que la palabra sea una forma verbal; una de ellas es
el vocablo divisa. No hay ningún caso de este vocablo
(¿completo?) en el Quijote, pero Cervantes lo usa en dos ocasiones
en su comedia La casa de los celos: si no es que mi luz la vista
impide, / mirando esta divisa, / veréis que soy la sin igual
Marfisa; llevas a la sin par sola Marfisa, /
. . . . / que es única en el mundo, la divisa / trae
de aquella ave nueva / que en fuego de la vida se renueva; final de
la primera jornada (Valbuena Prat 1962, pág. 242). Éstos son,
aparentemente, dos de los primeros ejemplos de esta palabra en español
escrito. Corominas-Pascual lo documentan por primera vez en el Libro de
Alexandre, S. XII, y en la obra del trovador Villasandino, S. XIV. De
las posibles acepciones y derivaciones que se dan, las más importantes
en este caso son: el sentido de divisar no debe interpretarse
como arcaísmo latino; divisa era algo usado para
distinguir e identificar, era distintivo de los jóvenes nobles,
de los triunfadores; otra filiación semántica
tendrán devisado grande, señalado en
Alex., (Corominas 1980, pág. 507).
En La casa de los celos, Cervantes usa
el vocablo divisa como señal de ejemplaridad, triunfo
y perdurabilidad. En el poema del poeta entreverado se usaría en su
acepción de ejemplo, modelo, grande,
señalado, importante. Cervantes podría
haber usado la palabra modelo, en vez de divisa,
sin que se alterara el número de sílabas que necesitaba, pero
mientras que modelo llevaría implícita una cierta
valoración moral, divisa es una palabra neutra que resuelve
tanto los aspectos textuales, como los contextuales, de un problema que ha
dado muchísimo que pensar a los cervantistas. Con la lectura
divisa: (1) se reconoce que la lectura Libró
es un error tipográfico y que el cambio que el cajista F introdujo
en la segunda
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edición de la Primera Parte del Quijote es una corrección
(Libró > Libro), recobrando así
la lectura original, (2) se eliminan la chocante contraposición que
las lecturas divi[no] / huma[no] producen en el contexto interno
del poema, y la posibilidad de que el comentario de Cervantes haya sido de
carácter irónico o moralizante, reteniendo así y expresando
la intención crítico-literaria de Cervantes sin trabas de
interpretación, y (3) se deja que el patente tono burlesco que impregna
todos los poemas laudatorios fluya ininterrumpidamente a la segunda décima
del poema.
En el Quijote, Cervantes se mofa de
la claridad de la prosa de Feliciano de Silva contrastándola
con sus entricadas razones (don Quijote perdía el
juyzio, y desuelauase por entederlas, y desentrañarles el sentido,
663). En el Viaje al Parnaso, Cervantes califica de librazo
a La pícara Justina y de capellán lego a
Francisco López de Úbeda, su autor: Haldeando venía
y trasudando / el autor de La pícara Justina, / capellán
lego del contario bando. / Y cual si fuera de una culebrina, / disparó
de sus manos su librazo, / que fue de nuestro campo la ruina (7, vv.
220-225; Valbuena Prat 1962, pág. 97); pero elogia a Juan de Ochoa,
el primer nombre que aparece en la lista de Mercurio, escribiendo: De
este varón en su alabanza digo / que puede acelerar y dar la muerte
/ con su claro discurso al enemigo (2, pág. 70, vv. 10-12);
y más tarde dirá: la buena Poesía es de ingenio
tan vivo y admirable, / que a veces toca en punto que suspenden, / por tener
no sé qué de inescrutable (4, pág. 83, vv. 211-213).
Claridad es, así pues, la mejor arma del buen poeta; inescrutabilidad,
un privilegio de la buena poesía. En 1613, Cervantes les puso a sus
novelas cortas la divisa de ejemplares para identificarlas y
distinguirlas, por su estilo, de aquéllas que en su juicio no lo eran.
Según Cervantes, La pícara Justina no era una divisa
literaria; la obra de Fernando de Rojas lo hubiera sido, si encubriera más
lo humano. Aunque el cabo roto divi- hace la intención
crítica de Cervantes para siempre inescrutable, el vocablo
divisa parece satisfacer todos los requisitos indispensables
para entender y explicar este pasaje, tanto dentro del contexto específico
donde ocurre como dentro del contexto total del Quijote. Si no fuera
por este cabo roto,
| estos versos deo poe-, |
| fueran claros como el a-. |
¿Poe[ma] o poe[ta]?
| THE UNIVERSITY OF BRITISH COLUMBIA |
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| OBRAS CITADAS | ||
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Bataillon, Marcel. La Célestine selon Fernando de Rojas. París: Librairie Marcel Didier, 1961.
Corominas, Joan, y J. A. Pascual. Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico. Tomo 2. Madrid: Gredos, 1980.
Flores, R. M., ed. Don Quixote de la Mancha: An Old-Spelling Control Edition Based on the First Editions of Parts I and II. Por Miguel de Cervantes. 2 tomos. Vancouver: The University of British Columbia Press, 1988.
Johnson, Carroll B. Cervantes as a Reader of La Celestina. Far-Western Forum (May 1974): 233-47.
Lerner, Isaías. El Quijote palabra por palabra. Edad de Oro 15 (1996): 63-74.
Lida de Malkiel, María Rosa. La originalidad artística de La Celestina. Buenos Aires: Editorial Universitaria, 1962.
McPheeters, D. W. Cervantes' Verses on La Celestina. Romance Notes 4 (1962): 136-38.
Murillo, Luis Andrés, ed. Don Quijote de la Mancha. Por Miguel de Cervantes. 3 tomos. Madrid: Clásicos Castalia, 1978.
Rodríguez Marín, Francisco, ed. Don Quijote de la Mancha. Por Miguel de Cervantes. Nueva Edición Crítica. 7 tomos. Madrid: Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1927-1928.
Ruano, Argimiro. El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha y Celestina. Atenea 2 (Puerto Rico, 1965): 61-70.
Ullman, Pierre L. The Burlesque Poems Which Frame the Quijote. Anales Cervantinos 9 (1963): 213-27.
. Réplica a Anthony Cárdenas. Cervantes 16 (1996): 128-36.
Valbuena Prat, Ángel. ed. Obras completas. Por Miguel de Cervantes. Madrid: Aguilar, 1962.
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| BIBLIOGRAFÍA SUPLEMENTARIA | ||
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Bataillon, Marcel. Urganda entre Don Quixote et La Pícara Justina. En Studia Philologica: Homenaje ofrecido a Dámaso Alonso por sus amigos y discípulos con ocasión de su 60.° aniversario. Tomo 1. Madrid: Editorial Gredos, 1960; págs. 191-215. [Se pregunta si habrá habido alguna cuestión personal entre Cervantes y Francisco López de Úbeda, autor de La pícara Justina, y se propone que los versos preliminares y los que aparecen al final de la Primera Parte del Quijote no son de Cervantes.]
Cárdenas, Anthony J. Cervantes's Rhyming Dictum on Celestina: Vita artis gratia o Ars vitë gratia? Indiana Journal of Hispanic Literature 5 (1994 [1995]): 19-36. [El énfasis crítico es sobre el último verso de la décima.]
. A Reply to a Reply: A Perspective on a Perspective of My Perspective. Cervantes 16 (1996): 138-43. [Respuesta a Ullman 1996.]
Clemencín, Diego, ed. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Por Miguel de Cervantes. 6 tomos. Madrid: D. E. Aguado, 1833-1839.
Eisenberg, Daniel. Pero Pérez the Priest and His Comment on Tirant lo Blanch. Modern Language Notes 88 (1973): 321-30. [La nota 18 concierne el significante del vocablo humano.]
Fernández Gómez, Carlos. Vocabulario de Cervantes. Madrid: Real Academia Española, 1962.
Flores, R. M. The Compositors of the First and Second Madrid Editions of Don Quixote, Part I. Londres: The Modern Humanities Research Association, 1975.
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| 17.2 (1997) | Libró y divi- en el poema octosílabo | 165 |
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. El caso del epígrafe desaparecido: Capítulo 43 de la edición príncipe de la Primera Parte del Quijote. Nueva Revista de Filología Hispánica 28 (1980): 352-60.
. Occurrences of Verbal Forms Ending in s with a Dependent Third Person Object Pronoun in the First Editions of Parts I and II of Don Quixote. Cervantes 8 (1988): 55-60. [Estos tres trabajos estudian algunas de las costumbres compositoriales de los cajistas de la imprenta Madrigal-Cuesta que compusieron las dos primeras ediciones de la Primera Parte, y la edición príncipe de la Segunda Parte, del Quijote.]
Johnson, Carroll B. Libro, en mi opinion, divi- si encubriera mas lo huma-. Vórtice 1 (1974); 62-65. [El énfasis crítico es sobre el último verso de la décima.]
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Prepared with the help of Sue Dirrim |
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| Fred Jehle jehle@ipfw.edu | Publications of the CSA | HCervantes |
| URL: http://users.ipfw.edu/jehle/cervante/csa/articf97/flores.htm | ||