From: Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America
17.2 (1997): 106-14.
Copyright © 1997, The Cervantes Society of America
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abuelo paterno del autor del Quijote, el licenciado Juan de Cervantes,
fue una figura de relieve. Aunque existe abundante información sobre
él, unos 149 documentos legales, desgraciadamente faltan cartas u
otros escritos suyos. Hay un par de artículos sobre momentos
específicos de su vida, pero no existe un cuadro general de ella,
muchas veces desequilibrada y tormentosa, llena de incidentes como la de
su nieto. Nadie ha especulado sobre su carácter, su filosofía
de la vida o la influencia que pudo haber tenido sobre su hijo Rodrigo, el
padre de Miguel, o sobre este mismo. El libro anunciado hace un siglo por
Julio de Sigüenza, El licenciado Juan de Cervantes, no llegó
a publicarse.1
Entre los 149 documentos no figura ninguno
que nos aclare la niñez, juventud, educación o ambiciones de
Juan de Cervantes. Astrana Marín no nos explica por qué afirma
que era un estudioso de ingenio vivaz a quien su padre, el mercader
Rodrigo, quiere dar carrera y enviará en seguida a Salamanca a cursar
Derecho (Astrana I, 63).
1 Sobre
Juan de Cervantes hay dos estudios parciales de Manuel Serrano y Sanz, y
un artículo vetusto de Sigüenza, quien anuncia en él su
libro.
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Se conoce, eso sí, que el licenciado
Juan fue nieto de Pedro Díaz de Cervantes e hijo de Catalina de Cabrera
y de Ruy Díaz de Cervantes, trapero (Astrana I, 45-46). Debe de haber
nacido hacia 1477, aunque la fecha no es conocida y la que da él mucho
tiempo después, no es aceptable (Astrana I, 64). Desde 1500 tiene
cargos oficiales en Córdoba: de ir a la corte en razón de varias
diligencias y reclamaciones sobre los paños, y en 1502,
abogado del Real Fisco de la Inquisición de Córdoba
(Rodríguez Marín, Rebusco 210-12; Astrana I,
64-65).
Juan se casó posiblemente a fines de
1503 o principios de 1504 con Leonor Fernández de Torreblanca, quien
no sabía firmar. De su suegro, el bachiller y médico cirujano
Juan Díaz de Torreblanca, recibió nada menos que 50.000
maravedís de dote (Torre 179-80). El abuelo de Miguel tuvo cuatro
hijos: Juan, el mayor, que murió joven; Rodrigo, padre del Príncipe
de los Ingenios Españoles; María, sobre quien hay muchas
incógnitas referentes a sus amores con Martín de Mendoza, hijo
del tercer Duque del Infantado (Astrana I, 387; Serrano, Mendoza);
y Andrés, Alcalde de Cabra durante muchos años (Martín).
Los puestos profesionales que desde 1504 en
adelante ejerce Juan, fueron varios. En 1508, recibe la apreciable cantidad
de 10.000 maravedís del rey por sus servicios de letrado y abogado
en los pleitos y causas tocantes a las rentas de la ciudad de Córdoba
de ciertos años pasados y deste presente
año.2 Entre 1509 y 1511 es teniente
de corregidor en Alcalá de Henares, un cargo, dice Astrana, no
de escasa monta (I, 79). Es allí y entonces cuando tiene que
haber nacido su hijo Rodrigo, padre de Miguel. En 1516 es Alcalde Mayor Interino
de Córdoba y en 1517 teniente de corregidor en la misma ciudad, y
los documentos le llaman el virtuoso señor licenciado Juan de
Cervantes (Astrana I, 86-88). En 1522 reside en Toledo, centro de la
rebelión de las comunidades, faltándonos todos los detalles
de sus actividades (Astrana I, 91). Desde 1523 a 1524 aparece como teniente
de corregidor en Cuenca. Diego Hurtado de Mendoza, Duque del Infantado, le
nombró en 1527 su lugarteniente de la Alcaldía de Alzadas,
llamándole su primo,3 y
a partir de 1528 es oidor del Consejo del Duque, en Guadalajara. Allí
su hija María tiene amores con el hijo del Duque, Martín de
Mendoza, llamado el gitano,
2
Rodríguez Marín, Nuevos documentos cervantinos, doc.
III, 4-5.
3 Serrano,
Alcalá 24. Según Francisco Layna Serrano, citado
por Cravens (24), el abuelo de Miguel aparece entre los servidores del duque
y podría haberlo conocido Feliciano de Silva.
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que conocemos por procesos que ella y su padre le pusieron, pidiéndole
600.000 maravedís (Astrana I, 140-41). Se trasladó entonces
Juan a Alcalá de Henares (Serrano, Mendoza).
Entre 1538 y 1541 es Juez de Residencia en
la ciudad de Plasencia, y corregidor en otras partes (Paredes). En 1541 el
Duque de Sesa le nombró Alcalde Mayor de su estado de Baeza, del condado
de Cabra y del vizcondado de
Iznájar,4 y es por ello Alcalde Mayor
de Cabra, oficio que después desempeñará su hijo
Andrés.5 Asimismo, le vemos ejerciendo
funciones judiciales en las tierras del Conde de Ureña, en
Osuna.6 El 4 de diciembre de 1551 Juan vuelve
a Córdoba, su ciudad natal, y es designado uno de los
letrados de la ciudad, por ser de los más antiguos
e acreditados que en esta ciudad
hay.7 Se le pagan 20 ducados al
año.8 Allí fallece el 11 de
marzo de 1556.9
Era evidentemente un hombre de buena
reputación, incluso de influencia política, quien ejerció
cargos importantes. Contrariamente a la imagen estereotipada de los Cervantes
como gente pobre, hay documentos que demuestran que, al menos en algunas
etapas, el abuelo de Cervantes tuvo una vida acomodada. Por ejemplo, fue
fiador de 100.000 maravedís que pudo recibir prestados su hija soltera,
María, para fines desconocidos. Ella, para más seguridad de
la paga, dio a Diego de la Haya en prendas un rosario que tiene ciento
e una perlas orientales, e una manga de raso con sesenta y un ojales de oro,
en cada uno tres perlas (Pérez Pastor I, 4-7).
El testimonio de un tal Diego de Frías
afirma de la siguiente manera la riqueza y nobleza de Juan de Cervantes:
tal persona hijo dalgo, siempre le an dado ofiçios en ciertas
ciudades y villas, por su magestad, de cargos de juez de los bienes confiscados
por la sancta ynquisición, los cuales ofiçios no se dan a personas
que no sean hijos dalgo e honbres de buena parte y conçiencia, y no
se dan a pecheros ny persona de raça nynguna de
judíos.10 El ser descendiente
de judíos, sin embargo, parece una razonable sospecha dadas las
profesiones de Juan, de su padre y de su
suegro.11
4
Rodríguez Marín, Nuevos documentos cervantinos, doc.
XX, 44-45.
5 Rodríguez
Marín, Nuevos documentos cervantinos, doc. XXI, 46.
6 Rodríguez
Marín, Nuevos documentos cervantinos, doc. XXII, 47.
7 Rodríguez
Marín, Nuevos documentos cervantinos, doc. XXIX, 57-59, la
cita en la página 58.
8 Rodríguez
Marín, Nuevos documentos cervantinos, doc. XXXIII, 63.
9 Rodríguez
Marín, Nuevos documentos cervantinos, doc. LVII, 175.
10 Rodríguez
Marín, Nuevos documentos cervantinos, doc. XXXIV, 92.
11 Véase
Eisenberg, Interpretación 141-42 n. 170.
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Juan Sánchez de Lugo dice que conoce
al licenciado Juan de Cervantes y Rodrigo de Cervantes . . . [e]
los ha visto en el dicho tienpo tratar en la villa de Alcalá de Henares
e entre todos ser abidos e tenydos por tales hijos dalgo e caballeros, e
siempre tener caballos e justar y jugar cañas . . . e nunca
oyó dezir otra cosa en contrario de
ello.12 El bachiller Juan de Ribera,
clérigo, dice que ha visto que los dichos liçenciado
Çerbantes e Rodrigo de Çerbantes su hijo en las dichas
çiudades de Córdoba e Guadalajara e villa de Alcalá
de Henares, donde bibieron e moraron, siempre se an tratado como hijos dalgo
muy bien, y an traýdo sus personas muy bien atabiadas e aconpañadas
muy honrradamente de criados e
vestidos.13
Por estos y otros testimonios resulta indudable
que el abuelo del Manco de Lepanto era un hidalgo no sólo rico sino
respetado en su ambiente. Sin embargo, hay otra faceta de Juan. Una larga
serie de documentos refiere unas denuncias de que fue blanco. Las acusaciones
de abuso en su cargo como juez, específicamente de robo o
apropiación de bienes como ropa y muebles, se unen a otras de serias
faltas de cortesía, de gesto o de palabra. Todo ello contribuye a
la impresión de Juan como hombre colérico.
Algunos de los primeros ofendidos que comparecen
contra Juan son Juan de Alcalá, Regidor de Cuenca, y su hijo Alonso
Álvarez de Ayala. Dice Juan de Alcalá que cuando él
no quiso firmar un libramiento, Juan de Cervantes se levantó con
mucha furia y con ánimo de enjuriar y le dijo,
quiriéndole sacar los ojos, lo siguiente: yo
traeré un pesquisidor el cual pagarés vos y vuestro hijo.
En otra ocasión dijo con mucha furia contra Juan de
Alcalá: yo estaré aquí muchos años aunque
os pese, y este tienpo que estuviere yo os malsinaré e yo os
çizañaré todo lo que pudiere, y otras muchas
amenazas. Finalmente, dijo al Regidor de Cuenca: Dexalde, que
yo le haré tales obras, que renuncie su regimiento (Rodríguez
Marín, Rebusco 214-15).
Un licenciado Mariana nos comunica la travesura
del abuelo de Miguel, cuando: éste [Juan de Cervantes] me tomó
la gorra de encima de la cabeza y me la arrojó por la plaza
. . . y me dijo vellaco, villano y otras muchas injurias de que
me tengo por inujuriado. Pide los 200 ducados en que estimo mi
honra (Astrana VII, 618).
María Hernández, esposa de Pedro
de Ojeda, dice que le envió a su marido en la cárcel una
cama en que durmiese, en que había un colchón, una manta colorada,
una sábana y una toquilla de
12
Rodríguez Marín, Nuevos documentos cervantinos, doc.
XXXIV, 87-88.
13 Rodríguez
Marín, Nuevos documentos cervantinos, doc. XXXIV, 133-34.
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algodón, y el dicho su marido estuvo seis semanas preso en la dicha
cárcel; y salido de ella, el dicho Licenciado Cervantes se llevó
a su casa la dicha ropa y se aprovechó de ella; y que aunque ella
se la demandó, nunca se la quiso dar, de manera que la tuvo más
de cinco meses, y cuando se la dio la dicha ropa, estava podrida y
estragada (Astrana VII, 631-32).
Estas acusaciones, que son numerosas, eran
aprobadas por otras autoridades. Lo que falta es la interpretación:
¿para qué habrá tenido Juan de Cervantes que apropiarse
de un colchón, una manta y una sábana vieja de un prisionero?
Sin duda, algunas de estas acusaciones no se
pueden entender sin un contexto que se ha perdido. Lo vemos confirmado en
algunos casos en que el contexto, o una parte de él, nos ha llegado.
De la queja de un Miguel Ruiz, conquense, se podría concluir que Juan
de Cervantes era un administrador injusto y brutal. Dijo Ruiz que el alguacil
de Cervantes le tomó . . . una espada dorada que
valía dos ducados, e presso lo llevó a la cárcel e lo
puso tras la red, y el dicho Cervantes fue a la cárcel y mandó
que le echasen un cepo a la garganta y una cadena al pie y lo hizo estar
así diez o once días, y después que le hizo quitar el
cepo, lo ha tenido preso con grillos y cadenas hasta agora por tiempo de
cuatro meses y medio, sin hacerle poner demanda ni acusación en todo
este tiempo (Astrana VII, 638-39).
Parece, entonces, que Juan de Cervantes fue
un ladrón quien, además, abusaba de los presos. Sin embargo,
el testimonio del mismo Juan nos da una visión muy diferente. Miguel
Ruiz está preso porque mató al alguacil mayor de la ciudad.
El cepo que se le puso, fue por su contumacia de no querer responder
ante escribano público: si le duró la prisión,
fue porque [Ruiz] se declinó juredición llamándose
clérigo de corona. Según Juan de Cervantes, si
Ruiz fuera castigado como debiera, no fueran muertos a cuchilladas hasta
hoy doce o trece alguaciles. Por encima, añade, en ninguna
ciudad se han hecho tantos desacatos a la justicia como en ésta
(Astrana VII, 639).
En otro caso, Diego Cordido se quejaba del
tormento al que Juan le había sometido, más con ánimo
de hacerme daño e de atormentarme mis carnes que no con celo de
administrar justicia.14 Pidió
veinte ducados en lo que perdió de trabajar en su oficio, y que Juan
de Cervantes fuera castigado criminalmente. El fallo era limitado en
14
Rodríguez Marín, Nuevos documentos cervantinos, doc.
XI, 17.
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sus conclusiones: Juan tenía que pagar los veinte ducados, por haber
prendido a Diego Cordido sin que precediese información y
teniéndole preso muchos días y haberle puesto a questión
de tormento sin indicios.15
En todos los casos de acusaciones contra Juan,
siempre contestaba y en los fallos en su contra siempre apelaba. No se puede
asegurar que no abusara o se beneficiara de su cargo en algunas ocasiones,
como a menudo pasa con las autoridades judiciales pintadas en las obras de
su nieto. Pero también vemos que las complicadas causas levantadas
contra Juan pueden responder a mal cumplimiento de alguaciles u otros
subalternos, disputas originadas en cuestiones de interpretación legal,
o simplemente trampas de los criminales.
¿Qué impacto pudo tener Juan sobre
su nieto? Es posible que se conocieran, puesto que Rodrigo de Cervantes,
después de salir de la cárcel pública en Valladolid
(el 26 de enero de 1553), llega a Córdoba el 30 de octubre de 1553
y firma una escritura de obligación de 4.660
maravedís.16 En aquel momento Miguel
tenía seis años. Su abuelo murió en menos de tres
años, dejando unos hijos relativamente bien formados. El de mayor
éxito fue Andrés, quien durante muchos años fue Alcalde
de Cabra, en la actual provincia de Córdoba. El otro varón,
Rodrigo, tuvo al menos la posibilidad de formarse como médico-cirujano.
Juan parece haber sido un hombre inquieto y
andariego, quien cambiaba de trabajos y de amos, según las oportunidades
que se le ofrecían. Nunca tuvo una residencia fija, de toda la vida.
Idénticos fueron los casos de su hijo Rodrigo, padre de Miguel, y
del mismo Miguel. El haber sido hijo de un trapero no le impidió ser
un hombre educado y culto, quien entendía el sistema legal y sabía
llevar cuentas. Algo de esta tradición iba a recibir también
Miguel, quien, en 1605, recibía frecuentes visitas de un asentista
genovés, de su amigo Fernando de Toledo, octavo Señor de Higares,
y de Simón Méndez, Tesorero General de las Rentas de los Diezmos
de la Mar de Castilla y de Galicia (Eisenberg, Tenía 21
y Alonso).
Cuando Sancho Panza descubre la tristeza del
gobernador, la fatiga de los suplicantes, los casos difíciles de decidir
con justicia, sin
15
Rodríguez Marín, Nuevos documentos cervantinos, doc.
XI, 19.
16 Por
razón de doce varas de ruán y diez y ocho varas y una tercia
de holanda (Astrana I, 286).
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duda refleja algo de las observaciones directas de Miguel en el curso de
su vida. Pero el familiar de Miguel que tuvo posiciones como Sancho, y quien
bien se podría haber quejado de las frustraciones de su oficio, fue
su abuelo, el licenciado Juan de Cervantes.
| FLORIDA STATE UNIVERSITY | |
| NORTHERN ARIZONA UNIVERSITY |
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| OBRAS CITADAS | ||
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Alonso Cortés, Narciso. Tres amigos de Cervantes. Boletín de la Real Academia Española 27 (1947): 143-75.
Astrana Marín, Luis. Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra. 7 vols. Madrid: Reus, 1948-58.
Cravens, Sydney P. Feliciano de Silva y los antecedentes de la novela pastoril en sus libros de caballerías. Chapel Hill: Estudios de Hispanófila, 1976.
Eisenberg, Daniel. La intepretación cervantina del Quijote. Trad. Isabel Verdaguer. Madrid: Compañía Literaria, 1995.
. ¿Tenía Cervantes una biblioteca? Traducido por Elvira de Riquer. Estudios cervantinos (Barcelona: Sirmio, 1991): 11-36.
Layna Serrano, Francisco. Historia de Guadalajara y sus Mendoza en los siglos XV y XVI (Madrid: Aldus, 1942), III, 32-33.
Martín Rodríguez, Felipe. Andrés de Cervantes: Alcalde de Cabra (?-1593). Moaxaja [Cabra] 1.1 (1984): 109-30; 1.2 (1984): 11-41.
Paredes, Vicente. Genealogías de Miguel de Cervantes Saavedra y de D.ª Catalina Palacios Salazar y Vozmediano, su mujer. Revista de Extremadura 7 (1905): 209.
Pérez Pastor, Cristóbal. Documentos cervantinos hasta ahora inéditos. 2 vols. Madrid, 1897-1902.
Rodríguez Marín, Francisco. Nuevos documentos cervantinos. Madrid: Real Academia Española, 1914. Incluido en su Estudios cervantinos (Madrid: Atlas, 1947), 175-350.
. Rebusco de documentos cervantinos. Boletín de la Real Academia Española 3 (1916): 210-18, 336-49.
Serrano y Sanz, Manuel. El licenciado Juan de Cervantes en Alcalá de Henares. Boletín de la Real Academia Española 12 (1925): 515-17. [Según
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Astrana (I, 152), los documentos que publica Serrano están en el Registro de cartas del Duque del Infantado desde el año de 1532 al de 1533, Archivo Histórico Nacional, Osuna, 482A.]
. El licenciado Juan de Cervantes y don Íñigo López de Mendoza, cuarto duque del Infantado. Boletín de la Real Academia Española 13 (1926): 18-43.
Sigüenza, Julio de. El licenciado Juan de Cervantes y su hija doña María. La ilustración española y americana 22 de septiembre de 1887, 167-71.
Torre y del Cerro, José de la. Cinco documentos cervantinos. Boletín de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba 4 (1925): 169-83.
| Fred Jehle jehle@ipfw.edu | Publications of the CSA | HCervantes |
| URL: http://users.ipfw.edu/jehle/cervante/csa/articf97/krzyszto.htm | ||