Poesía española

Una colección de poesías españolas

escogidas por Fred Jehle

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  Se da permiso para usar esas poesías para fines no comerciales.  Las 
versiones ofrecidas aquí por lo general se han adaptados de libros algo 
viejos, y frecuentemente no corresponden exactamente a lo que se ve en 
libros de textos modernos.

  Esta colección todavía no es completa obviamente. Por ejemplo, yo 
quisiera añadir los títulos "vacíos" dados abajo; en esos casos sigo 
buscando una versión que no esté bajo copyright o a alguien que me dé 
permiso.

  Después de cada poesía le ofrezco a usted información sobre la rima y 
el cómputo silábico, con la esperanza de que esto le ayude a apreciar 
un poco más aspectos de la poesía española.


Indice de poemas

cronológicamente por autor

Gonzalo de Berceo

(¿1195?-¿1246?)

Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita

(¿1283?-¿1350?)

El Marqués de Santillana

Iñigo López de Mendoza (1398-1458)

Romances anónimos

Villancicos anónimos

Jorge Manrique

(1440-1479)

Gil Vicente

(¿1465?-¿1536?)

Juan del Encina

(¿1469?-¿1529?)

Garcilaso de la Vega

(1501-1536)

Anónimo

Santa Teresa de Avila

(1515-1582)

Fray Luis de León

(1527-1591)

Baltasar del Alcázar

(1530-1606)

Fernando de Herrera

(1534-1598)

San Juan de la Cruz

(1542-1591)

Luis de Góngora

(1561-1627)

Lope de Vega

(1562-1635)

Francisco de Quevedo

(1580-1645)

Pedro Calderón de la Barca

(1600-1681)

Sor Juana Inés de la Cruz

(Juana de Asbaje y Ramírez; ¿1648?-1695)

Félix María de Samaniego

(1745-1801)

Tomás de Iriarte

(1750-1791)

Juan Meléndez Valdés

(1754-1817)

José de Espronceda

(1808-1842)

Gustavo Adolfo Bécquer

(1836-1870)

Rosalía de Castro

(1837-1885)

Gonzalo de Berceo

(¿1195?-¿1246?) Milagros de Nuestra Señora Prólogo Amigos e vasallos de Dios omnipotent, si vos me escuchásedes por vuestro consiment, querríavos contar un buen aveniment: terrédeslo en cabo por bueno verament. Yo Maestro Gonzalo de Berceo nomnado, 5 yendo en romería caecí en un prado verde e bien sencido, de flores bien poblado, lugar codiciadero para ome cansado. Daban olor sobejo las flores bien olientes, refrescaban en ome las caras e las mientes, 10 manaban cada canto fuentes claras corrientes, en verano bien frías, en ivierno calientes. Habie hí grand abondo de buenas arboledas, milgranos e figueras, peros e manzanedas, e muchas otras fructas de diversas monedas, 15 mas no habie ningunas podridas nin acedas. La verdura del prado, la odor de las flores, las sombras de los árbores de temprados sabores refrescáronme todo e perdí los sudores: podrie vivir el ome con aquellos olores. 20 Nuncua trobé en sieglo lugar tan deleitoso, ni sombra tan temprada, nin olor tan sabroso: descargué mi ropiela por yacer más vicioso, poséme a la sombra de un árbor fermoso. Yaciendo a la sombra perdí todos cuidados, 25 odí sonos de aves dulces e modulados: nuncua udieron omes órganos más temprados, nin que formar pudiesen sones más acordados. Unas tienien la quinta e las otras doblaban, otras tenien el punto, errar no las dejaban, 30 al posar, al mover todas se esperaban, aves torpes nin roncas hí non se acotaban. Non serie organista, nin serie vïolero, nin giga nin salterio, nin manoderotero, nin instrument nin lengua, nin tan claro vocero, 35 cuyo canto valiese con esto un dinero. Peroque vos disiemos todas estas bondades, non contamos las diezmas, esto bien lo creades: habíe de noblezas tantas diversidades, que no las contaríen prïores ni abades. 40 El prado que vos digo habie otra bondat, por calor ni por frío non perdie su beldat, siempre estaba verde en su integridat, non perdie la verdura por nula tempestat. Manamano que fui en tierra acostado, 45 de todo el lacerio fui lüego folgado: oblidé toda cuita, el lacerio pasado, qui allí se morase serie bien venturado. Los omes e las aves cuantas acaecíen, levaban de las flores cuantas levar queríen, 50 mas mengua en el prado ninguna non facíen, por una que levaban tres e cuatro nacíen. El fructo de los árbores era dulz e sabrido, si Don Adam hobiese de tal fructo comido, de tan mala manera non serie decibido, 55 nin tomarien tal daño Eva ni su marido. Señores e amigos, lo que dicho habemos palabra es oscura, exponerla queremos: tolgamos la corteza, al meollo entremos, prendamos lo de dentro, lo de fuera dejemos. 60 Todos cuantos vivimos que en piedes andamos, siquiere en prisión o en lecho yagamos, todos somos romeos que camino andamos: San Pedro lo dis esto, por él vos lo probamos. Cuanto aquí vivimos en ageno moramos, 65 la ficanza durable suso la esperamos: la nuestra romería estonz la acabamos cuando a paraíso las almas envïamos. En esta romería habemos un buen prado, en qui trova reparo tot romeo cansado, 70 la Virgen glorïosa, Madre del buen crïado, del cual otro ninguno egual non fue trovado. Esti prado fue siempre verde en honestat, ca nuncua hobo mácula la su virginidat, post partum et in partu fue virgen de verdat, 75 ilesa, incorrupta en su integridat. La sombra de los árbores buena dulz e sanía, en qui habe reparo toda la romería, sí son las oraciones que fas Sancta María, que por los pecadores ruega noche e día. 80 Cuantos que son en mundo justos e pecadores, coronados e legos, reys e emperadores, allí corremos todos vasallos e señores, todos a la su sombra imos coger las flores. Los árbores que facen sombra dulz e donosa, 85 son los santos miraclos que fas la Glorïosa, ca son mucho más dulces que azúcar sabrosa, la que dan al enfermo en la cuita rabiosa. Las aves que organan entre esos fructales, que han las dulces voces, dicen cantos leales, 90 éstos son Agustín, Gregorio, otros tales, cuantos que escribieron los sus fechos reales. Estos habien con ella amor e atenencia, en laudar los sus fechos metien toda femencia, todos fablaban de ella, cascuno su sentencia, 95 pero tenien por todo todos una creencia. Tornemos ennas flores que componen el prado, que lo facen fermoso, apuesto e temprado: las flores son los nomnes que li da el dictado a la Virgo María, Madre del buen crïado. 100 La benedicta Virgen es estrella clamada, estrella de los mares, guïona deseada, es de los marineros en las cuitas guardada, ca cuando esa veden es la nave guïada. Es clamada y eslo de los cielos reína, 105 templo de Jesu Cristo, estrella matutina, señora natural, pïadosa vecina, de cuerpos e de almas salud e medecina. Ella es dicha fuent de qui todos bebemos, ella nos dio el cibo de qui todos comemos 110 ella es dicha puerto a qui todos corremos, e puerta por la cual entrada atendemos. Es dicha vid, es uva, almendra, malgranada, que de granos de gracia está toda calcada, oliva, cedro, bálsamo, palma bien elevada, 115 piértega en que se hobo la serpiente alzada. Señores e amigos, en vano contendemos, entramos en grand pozo, fondo nol' trovaremos, porque más son los nomnes que nos de ella leemos, que las flores del campo del más grand que sabemos. 120 Desuso lo disiemos que eran los fructales en qui facien las aves los cantos generales, los sus santos miraclos grandes e principales, los cuales organamos en las fiestas caudales. Quiero dejar contanto las aves cantadoras, 125 las sombras e las aguas, las devant dichas flores: quiero de estos fructales tan plenos de dulzores fer unos pocos versos, amigos e señores. Quiero en estos árbores un ratielo subir, e de los sus miraclos algunos escribir: 130 la Gloriosa me guíe que lo pueda cumplir, ca yo non me trevría en ello a venir. Terrélo por miraclo que lo fas la Gloriosa si guïarme quisiere a mí en esta cosa: Madre plena de gracia, reína poderosa, 135 tú me guía en ello, ca eres pïadosa. Estrofa: Cuaderna vía (cuatro versos alejandrinos monorrimos) Sílabas: Cada verso consta de dos hemistiquios de siete sílabas 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 Amigos e vasallos || de Dios omnipotent, 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 si vos me escuchásedes || por vuestro consiment, 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 querrí-avos contar || un buen aveniment: 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 terrédeslo en cabo || por bueno verament. [Nótese que hay muy pocos ejemplos de sinalefa en este poema; por ejemplo, no se unen me y escuchásedes en el segundo verso.] Rima: Rima perfecta con el esquema AAAA, BBBB, CCCC, etc. Amigos e vasallos de Dios omnipotent, A si vos me escuchásedes por vuestro consiment, A querríavos contar un buen aveniment: A terrédeslo en cabo por bueno verament. A

Gonzalo de Berceo

(¿1195?-¿1246?) Milagro V El pobre generoso Era un home pobre que vivie de raciones, non habie otras rendas nin otras furcïones, fuera cuanto labraba, esto pocas sazones, tenie en su alzado bien pocos pepïones. Por ganar la Gloriosa que él mucho amaba, 5 partielo con los pobres todo cuanto ganaba, en esto contendía e en esto pugnaba, por haber la su gracia su mengua oblidaba. Cuando hobo est pobre dest mundo a pasar la Madre glorïosa vínolo convidar; 10 fablóli muy sabroso, querielo falagar, udieron la palabra todos los del logar. Tú mucho codiciest' la nuestra compañía, sopist pora ganarla bien buena maestría, ca parties tus almosnas, dicies Ave María: 15 porque lo facies todo yo bien lo entendía. Sepas que es tu cosa toda bien acabada, ésta es en que somos la cabera jornada, el ite, missa est cuenta que es cantada, venida es la hora de prender la soldada. 20 Yo so aqui venida por levarte comigo al regno de mi fijo, que es bien tu amigo, do se ceban los ángeles del buen candïal trigo, a las sanctas virtutes placerlis ha contigo. Cuando hobo la Gloriosa el sermon acabado, 25 desamparó la alma al cuerpo venturado, prisiéronla de ángeles un conviento honrado, leváronla al cielo, Dios sea end laudado. Los omes que habíen la voz ante oída, tan aína vidieron la promesa cumplida: 30 a la Madre gloriosa que es tan comedida, todos li rendien gracias, cuisque de su partida. Qui tal cosa udiese serie mal venturado si de Sancta María non fuese muy pagado, si más no la honrase serie desmesurado: 35 qui de ella se parte es muy mal engañado. Estrofa: Cuaderna vía (cuatro versos alejandrinos monorrimos) Sílabas: Un verso consta de dos hemistiquios de siete sílabas, con 14 sílabas en total 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 Era | un home pobre || que vivie de raciones, [hiato] 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 non habie | otras rendas || nin otras fur-ones, [hiato y diéresis] 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 fuera cuanto labraba, || esto pocas sazones, 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 tenie | en su | alzado || bien pocos pepï-ones. [hiato] Rima: Rima perfecta, con el esquema AAAA, BBBB, CCCC, etc. Era un home pobre que vivie de raciones, A non habie otras rendas nin otras furcïones, A fuera cuanto labraba, esto pocas sazones, A tenie en su alzado bien pocos pepïones. A

Gonzalo de Berceo

(¿1195?-¿1246?) Milagro IX El clérigo simple Era un simple clérigo pobre de clerecía, dicie cutiano misa de la Sancta María, non sabia decir otra, diciela cada día, más la sabia por uso que por sabiduría. Fo est misacantano al Bispo acusado 5 que era idiota, mal clérigo probado; Salve Sancta Parens sólo tenie usado, non sabie otra misa el torpe embargado. Fo durament movido el Obispo a saña, dicie: nuncua de preste udí atal hazaña; 10 diso: dicit al fijo de la mala putaña que venga ante mí, no lo pare por maña. Vino ante el Obispo el preste pecador, habie con el grand miedo perdida la color, non podie de vergüenza catar contral señor, 15 nuncua fo el mezquino en tan mala sudor. Dísoli el Obispo: preste, dime verdat, si es tal como dicen la tu neciedat; dísoli el buen ome: señor, por caridat si disiese que non dizría falsedat. 20 Dísoli el Obispo: cuando non has cïencia de cantar otra misa, nin has sen, nin potencia, viédote que non cantes, métote en sentencia: vivi como mereces por otra agudencia. Fo el preste su vía triste e desarrado, 25 habie muy grand vergüenza, el daño muy granado, tornó en la Gloriosa ploroso e quesado, que li diese consejo, ca era aterrado, La Madre precïosa que nunca falleció a qui de corazón a piedes li cadió, 30 el ruego de su clérigo luego gelo udió; no lo metió por plazo, luego li acorrió. La Virgo gloriosa, madre sin dición apareciol' al Obispo luego en visión; díjoli fuertes dichos, un bravielo sermón, 35 descubrióli en ello todo su corazón. Díjoli bravamientre: Don Obispo lozano, ¿contra mí porqué fuste tan fuert e tan villano? Yo nuncua te tollí valía de un gano, e tú hasme tollido a mí un capellano. 40 El que a mí cantaba la misa cada día, tú tovist que facia yerro de heresía; jugástilo por bestia e por cosa radía, tollísteli la orden de la capellanía. Si tú no li mandares decir la misa mía, 45 como solie decirla, grand querella habría, e tú serás finado hasta el trenteno día, desent verás que vale la saña de María. Fo con estas menazas el Bispo espantado, mandó enviar luego por el preste vedado, 50 rogol' quel perdonase lo que habie errado, ca fo en él su pleito durament engañado. Mandólo que cantase como solie cantar, fuese de la Gloriosa siervo del su altar, si algo li menguasse en vestir o calzar 55 el gelo mandarie del suyo mismo dar. Tornó el ome bono en su capellanía, sirvió a la gloriosa Madre Sancta María, finó en su oficio de fin cual yo quería, fue la alma a la gloria, a la dulz cofradía. 60 Estrofa: Cuaderna vía (cuatro versos alejandrinos monorrimos) Sílabas: Cada verso consta de dos hemistiquios de siete sílabas 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 Era | un simple clérigo || pobre de clere-a, 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 dicie cutiano misa || de la Sancta Ma-a, 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 non sabia decir otra, || diciela cada -a, 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 más la sabia por uso || que por sabidu-a. Rima: Rima perfecta con el esquema AAAA, BBBB, CCCC, etc. Era un simple clérigo pobre de clerecía, A dicie cutiano misa de la Sancta María, A non sabia decir otra, diciela cada día, A más la sabia por uso que por sabiduría. A

Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita

(¿1283?-¿1350?) Libro de buen amor Las ranas que demandaban un rey Las ranas en un lago cantaban et jugaban, cosa non las nucía, bien solteras andaban, creyeron al diablo que de mal se pagaban, pidieron Rey a Don Júpiter, mucho gelo rogaban. Envióles Don Júpiter una viga de lagar, 5 la mayor quel pudo, cayó en ese lugar: el grand golpe del fuste fizo las ranas callar, mas vieron que no era Rey para las castigar. Suben sobre la viga cuantas podían subir, digeron: non es este Rey para lo nos servir: 10 pidieron Rey a Don Júpiter como lo solían pedir, Don Júpiter con saña hóbolas de oír. Envióles por su Rey cigueña mansillera, cercaba todo el lago, ansí fas la ribera, andando pico abierta como era venternera 15 de dos en dos las ranas comía bien ligera. Querellando a Don Júpiter, dieron voces las ranas: señor, señor, acórrenos, tú que matas et sanas, el Rey que tú nos diste por nuestras voces vanas danos muy malas tardes et peores mañanas. 20 Su vientre nos sotierra, su pico nos estraga, de dos en dos nos come, nos abarca et nos traga: señor, tú nos defiende, señor, tú ya nos paga, danos la tu ayuda, tira de nos tu plaga. Respondióles Don Júpiter: tened lo que pedistes 25 el Rey tan demandado por cuantas voces distes: vengué vuestra locura, ca en poco tuvistes ser libres et sin premia: reñid, pues lo quisistes. Quien tiene lo quel' cumple, con ello sea pagado, quien puede ser suyo, non sea enagenado, 30 el que non toviere premia non quiera ser premiado, libertad e soltura non es por oro comprado. Estrofa: Cuaderna vía (cuatro versos alejandrinos monorrimos) Sílabas: Nomalmente cada verso consta de dos hemistiquios de siete sílabas, pero aquí hay bastante variedad. 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 Las ranas en un lago || cantaban et jugaban, 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 cosa non las nua, || bien solteras andaban, 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 creyeron al dï-ablo || que de mal se pagaban, 1 2 3 4 5 6 7+1=8 1 2 3 4 5 6+1=7 8 + 7 = 15 [irregular] pidieron Rey a Don piter, || mucho gelo rogaban. Rima: Rima perfecta, con el esquema AAAA, BBBB, CCCC, etc. Las ranas en un lago cantaban et jugaban, A cosa non las nucía, bien solteras andaban, A creyeron al dïablo que de mal se pagaban, A pidieron Rey a Don Júpiter, mucho gelo rogaban. A

El Marqués de Santillana

Iñigo López de Mendoza (1398-1458) Seranilla La mozuela de Bores Mozuela de Bores, allá do la Lama, púsome en amores. Cuidé que olvidado amor me tenía 5 como quien se había gran tiempo dejado de tales dolores, que más que la llama queman amadores. 10 Mas vi la fermosa de buen continente, la cara placiente fresca como rosa, de tales colores 15 cual nunca vi dama nin otra, señores. Por lo cual: «Señora, (le dije) en verdad la vuestra beldad 20 saldrá desde agora de entre estos alcores, pues merece fama de grandes loores.» Dijo: «Caballero, 25 tiradvos afuera: dejad la vaquera pasar al otero; ca dos labradores me piden de Frama, 30 entrambos pastores.» «Señora, pastor seré si queredes; mandarme podedes, como a servidor; 35 mayores dulzores será a mí la brama que oír ruiseñores.» Así concluimos el nuestro proceso 40 sin facer exceso, e nos evenimos. E fueran las flores de cabe Espinama los encubridores. 45 Sílabas: Seis en cada verso 1 2 3 4 5 + 1 = 6 Mozuela de Bores, 1 2 3 4 5 + 1 = 6 allá do la Lama, 1 2 3 4 5 + 1 = 6 púsome_en amores. 1 2 3 4 5 + 1 = 6 Cuidé que_olvidado 1 2 3 4 5 + 1 = 6 amor me te-a Rima: Rima perfecta con el esquema: aba cddcaba, donde cada estrofa termina con una vuelta a la rima de los versos introductorios. Mozuela de Bores, a allá do la Lama, b púsome en amores. a Cuidé que olvidado c amor me tenía d como quien se había d gran tiempo dejado c de tales dolores, a que más que la llama b queman amadores. a

El Marqués de Santillana

Iñigo López de Mendoza (1398-1458) Este es uno de los primeros sonetos escritos en España. Se incluye aquí no como uno de los mejores sonetos sino por razones de comparación con los de poetas posteriores. Lejos de vos Lejos de vos y cerca de cuidado, pobre de gozo y rico de tristeza, fallido de reposo y abastado de mortal pena, congoja y braveza; desnudo de esperanza y abrigado 5 de inmensa cuita y visto de aspereza la mi vida me huye, mal mi grado, la muerte me persigue sin pereza. Ni son bastantes a satisfacer la sed ardiente de mi gran deseo 10 Tajo al presente, ni me socorrer la enferma Guadïana, ni lo creo: sólo Guadalquivir tene poder de me guarir y sólo aquél deseo. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Lejos de vos y cerca de cui-dado, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 pobre de gozo_y rico de tristeza, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 fallido de reposo_y | abastado 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 de mortal pena, congoja_y bra-veza; Rima: Rima perfecta con el esquema ABAB ABAB CDC DCD Lejos de vos y cerca de cuidado, A pobre de gozo y rico de tristeza, B fallido de reposo y abastado A de mortal pena, congoja y braveza; B desnudo de esperanza y abrigado A de inmensa cuita y visto de aspereza B la mi vida me huye, mal mi grado, A la muerte me persigue sin pereza. B Ni son bastantes a satisfacer C la sed ardiente de mi gran deseo D Tajo al presente, ni me socorrer C la enferma Guadïana, ni lo creo: D sólo Guadalquivir tene poder C de me guarir y sólo aquél deseo. D

Romance anónimo

Fonte frida Fonte frida, fonte frida fonte frida y con amor, do todas las avecicas van tomar consolación, sino es la tortolica, 5 que está viuda y con dolor. Por ahí fuera a pasar el traidor del ruiseñor; las palabras que le dice llenas son de traición: 10 «Si tú quisieses, señora, yo sería tu servidor.» «Vete de ahí, enemigo, malo, falso, engañador, que ni poso en ramo verde 15 ni en ramo que tenga flor, que si el agua hallo clara turbia la bebiera yo; que no quiero haber marido porque hijos no haya, no; 20 no quiero placer con ellos ni menos consolación. ¡Déjame triste, enemigo, malo, falso, mal traidor; que no quiero ser tu amiga 25 ni casar contigo, no!» Estrofa/tipo de poesía: Romance (ocho sílabas con asonancia en los versos pares) Sílabas: Ocho en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Fonte frida, fonte frida 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 fonte frida_y con amor, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 do todas las avecicas 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 van tomar consolación, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 [hiato] sino | es la tortolica, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 que_está viuda_y con dolor. Rima: Asonancia en ó en los veros pares Fonte frida, fonte frida fonte frida y con amor, do todas las avecicas van tomar consolación, sino es la tortolica, que está viuda y con dolor. Por ahí fuera a pasar el traidor del ruiseñor; las palabras que le dice llenas son de traición:

Romance anónimo

La mora Moraima Yo me era mora Moraima morilla de un bel catar. Cristiano vino a mi puerta cuitada, por me engañar: hablóme en algarabía 5 como quien la sabe hablar: «ábrasme las puertas, mora, sí, Alá te guarde de mal.» «Cómo te abriré, mezquina, que no sé quién te serás?» 10 «Yo soy el moro Mazote hermano de la tu madre, que un cristiano dejo muerto y tras mí viene el alcalde: si no me abres tú, mi vida, 15 aquí me verás matar.» Cuando esto oí, cuitada, comencéme a levantar, vistiérame un almejía no hallando mi brial, 20 fuérame para la puerta y abríla de par en par. Estrofa/tipo de poesía: Romance (ocho sílabas con asonancia en los versos pares) Sílabas: Ocho sílabas en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Yo me_era mora Moraima 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 morilla de_un bel catar. 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Cristiano vino_a mi puerta 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 cuitada, por me_engañar: 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 hablóme_en algara-a 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 como quien la sabe_hablar: Rima: Asonancia en á en los versos pares Yo me era mora Moraima morilla de un bel catar. Cristiano vino a mi puerta cuitada, por me engañar: hablóme en algarabía como quien la sabe hablar: «ábrasme las puertas, mora, sí, Alá te guarde de mal.» «Cómo te abriré, mezquina, que no sé quién te serás?» «Yo soy el moro Mazote hermano de la tu madre, [e paragógica] que un cristiano dejo muerto y tras mí viene el alcalde: [e paragógica] si no me abres tú, mi vida, aquí me verás matar.» Cuando esto oí, cuitada, comencéme a levantar, vistiérame un almejía no hallando mi brial, fuérame para la puerta y abríla de par en par.
Romance anónimo Mis arreos son las armas Mis arreos son las armas mi descanso el pelear, mi cama los duras peñas, mi dormir siempre velar; las manidas son oscuras 5 los caminos por usar, así ando de sierra en sierra por orillas de la mar, a probar si en mi ventura hay lugar donde avadar; 10 pero por vos, mi Señora, todo se ha de comportar. Estrofa/tipo de poesía: Romance (ocho sílabas con asonancia en los versos pares) Sílabas: Ocho en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Mis arre-os son las armas 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 mi descanso_el pele-ar, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 mi cama los duras peñas, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 mi dormir siempre velar; Rima: Asonancia en a en los versos pares Mis arreos son las armas mi descanso el pelear, mi cama los duras peñas, mi dormir siempre velar; las manidas son oscuras los caminos por usar, así ando de sierra en sierra por orillas de la mar, a probar si en mi ventura hay lugar donde avadar; pero por vos, mi Señora, todo se ha de comportar.

Romance anónimo

El prisionero Que por mayo era, por mayo, cuando hace la calor, cuando los trigos encañan y están los campos en flor, cuando canta la calandria 5 y responde el ruiseñor, cuando los enamorados van a servir al amor; sino yo, triste, cuitado, que vivo en esta prisión, 10 que ni sé cuándo es de día ni cuándo las noches son, sino por una avecilla que me cantaba al albor. Matómela un ballestero, 15 ¡déle Dios mal galardón! Fecha aproximada: Principios del siglo XVI Vocabulario: los trigos encañan - the wheat stalks develop calandria - lark ruiseñor - nightingale cuitado - wretched avecilla - little bird al albor - at dawn ballestero - crossbowman galardón - reward Estrofa/tipo: Romance (ocho sílabas con asonancia en los versos pares) Sílabas: 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Que por mayo_era, por mayo, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 [hiato] cuando | hace la calor, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 cuando los trigos encañan 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 y_están los campos en flor, Rima: Asonancia en ó en los versos pares (rima masculina, es decir, de una sílaba) Que por mayo era, por mayo, cuando hace la calor, cuando los trigos encañan y están los campos en flor, cuando canta la calandria y responde el ruiseñor, cuando los enamorados van a servir al amor; sino yo, triste, cuitado, que vivo en esta prisión, que ni sé cuándo es de día ni cuándo las noches son, sino por una avecilla que me cantaba al albor. Matómela un ballestero, ¡déle Dios mal galardón!

Romance anónimo

El infante Arnaldos ¡Quién hubiera tal ventura sobre las aguas del mar como hubo el infante Arnaldos la mañana de San Juan! Andando a buscar la caza 5 para su halcón cebar, vio venir una galera que a tierra quiere llegar; las velas trae de sedas, la jarcia de oro torzal, 10 áncoras tiene de plata, tablas de fino coral. Marinero que la guía, diciendo viene un cantar, que la mar ponía en calma, 15 los vientos hace amainar; los peces que andan al hondo, arriba los hace andar; las aves que van volando, al mástil vienen posar. 20 Allí habló el infante Arnaldos, bien oiréis lo que dirá: «Por tu vida, el marinero, dígasme ora ese cantar.» Respondióle el marinero, 25 tal respuesta le fue a dar: «Yo no digo mi canción sino a quien conmigo va.» Estrofa/tipo de poesía: Romance (ocho sílabas con asonancia en los versos pares) Sílabas: Ocho en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 ¡Quién hubiera tal ventura 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 sobre las aguas del mar 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 como_hubo_el infante_Arnaldos 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 la mañana de San Juan! Rima: Asonancia en á en los versos pares (rima masculina, es decir, de una sílaba) ¡Quién hubiera tal ventura sobre las aguas del mar como hubo el infante Arnaldos la mañana de San Juan! Andando a buscar la caza para su halcón cebar, vio venir una galera que a tierra quiere llegar; las velas trae de sedas, la jarcia de oro torzal, áncoras tiene de plata, tablas de fino coral.

Romance anónimo

Abenámar y el rey don Juan «¡Abenámar, Abenámar, moro de la morería, el día que tú naciste grandes señales había! Estaba la mar en calma, 5 la luna estaba crecida; moro que en tal signo nace no debe decir mentira.» «No te la diré, señor, aunque me cueste la vida.» 10 «Yo te agradezco, Abenámar, aquesta tu cortesía. ¿Qué castillos son aquéllos? ¡Altos son y relucían!» «El Alhambra era, señor, 15 y la otra la mezquita; los otros los Alixares, labrados a maravilla. El moro que los labraba cien doblas ganaba al día 20 y el día que no los labra otras tantas se perdía; desque los tuvo labrados el rey le quitó la vida porque no labre otros tales 25 al rey del Andalucía. El otro es Torres Bermejas, castillo de gran valía; el otro Generalife, huerta que par no tenía.» 30 Allí hablara el rey don Juan, bien oiréis lo que decía: «Si tú quisieras, Granada, contigo me casaría; daréte en arras y dote 35 a Córdoba y a Sevilla.» «Casada soy, rey don Juan, casada soy, que no viuda; el moro que a mí me tiene muy grande bien me quería.» 40 Estrofa/tipo de poesía: Romance (ocho sílabas con asonancia en los versos pares) Sílabas: Hay ocho sílabas en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 «¡Abenámar, Abemar, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 moro de la more-a, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 el dí-a que tú naciste 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 grandes señales ha-a! 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Estaba la mar en calma, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 la luna_estaba crecida; Rima: Asonancia en í-a en los versos pares «¡Abenámar, Abenámar, moro de la morería, el día que tú naciste grandes señales había! Estaba la mar en calma, la luna estaba crecida; moro que en tal signo nace no debe decir mentira

Romance anónimo

El gran llanto que don Gonzalo Gustios hizo allá en Córdoba Pártese el moro Alicante víspera de San Cebrián; ocho cabezas llevaba, todas de hombres de alta sangre. Sábelo el rey Almanzor, 5 a recibírselo sale; aunque perdió muchos moros piensa en esto bien ganar. Mandara hacer un tablado para mejor los mirar; 10 mandó traer un cristiano que estaba en cautividad, como ante sí lo trajeron empezóle de hablar; díjole: «Gonzalo Gustios, 15 mira quien conocerás; que lidiaron mis poderes en el campo de Almenar, sacaron ocho cabezas, todas son de gran linaje.» 20 Respondió Gonzalo Gustios: «Presto os diré la verdad.» Y limpiándoles las sangre asaz se fuera a turbar; dijo llorando agriamente: 25 «¡Conózcolas por mi mal! La una es de mi carillo; las otras me duelen más, de los infantes de Lara son, mis hijos naturales.» 30 Así razona con ellas como si vivos hablasen: «!Sálveos Dios, Nuño Salido, el mi compadre leal!, ¿adónde son los mis hijos 35 que yo os quise encomendar? Mas perdonadme, compadre, no he por qué os demandar, muerto sios como bien ayo, como hombre muy de fiar.» 40 Tomara otra cabeza, del hijo mayor de edad: «¡Oh, hijo Diego González, hombre de muy gran bondad, del conde Garci Fernández 45 alférez el principal, a vos amaba yo mucho, que me habíades de heredar!» Alimpiándola con lágrimas volviérala a su lugar, 50 y toma la del segundo, don Martín que se llamaba: «¡Dios os perdone, el mi hijo, hijo que mucho preciaba; jugador de tablas erais 55 el mejor de toda España; mesurado caballero, muy bien hablabais en plaza!» Y dejándola llorando la del tercero tomaba: 60 «¡Hijo don Suero González, todo el mundo os estimaba; un rey os tuviera en mucho sólo para la su caza! Ruy Velázquez, vuestro tío, 65 malas bodas os depara; a vos os llevó a la muerte, a mí en cautivo dejaba!» Y tomando la del cuarto lasamente la miraba: 70 «¡Oh, hijo Fernán González (nombre del mejor de España, del buen conde de Castilla, aquel que os bautizara), matador de oso y de puerco, 75 amigo de gran compaña; nunca con gente de poco os vieran en alianza!» Tomó la de Ruy Ganzález, al corazón la abrazaba: 80 «¡Hijo mío, hijo mío, quién como vos se hallara; gran caballero esforzado, muy buen bracero a ventaja; vuestro tío Ruy Velázquez tristes bodas ordenara!» 85 Y tomando otra cabeza, los cabellos se mesaba: «¡Oh, hijo Gustios González, habíades buenas mañas, no dijérades mentira ni por oro ni por plata; 90 animoso, buen guerrero, muy gran heridor de espada, que a quien dábades de lleno, tullido o muerto quedaba!» Tomando la del menor 95 el dolor se le doblaba: «¡Hijo Gonzalo González, los ojos de doña Sancha! ¡Qué nuevas irán a ella, que a vos más que a todos ama! 100 ¡Tan apuesto de persona, decidor bueno entre damas, repartidor de su haber, aventajado en la lanza! !Mejor fuera la mi muerte 105 que ver tan triste jornada!» Al duelo que el viejo hace, toda Córdoba lloraba. El rey Almanzor, cuidoso, consigo se lo llevaba 110 y mandaba a una morica lo sirviese muy de gana. Esta le torna en prisiones y con amor le curaba; hermana era del rey, 115 doncella moza y lozana; con ésta Gonzalo Gustios vino a perder la su saña, que de ella la nació un hijo que a los hermanos vengara. 120 Silabas : Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Pártese_el moro_Alicante 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 víspera de San Cebrián; 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 ocho cabezas llevaba, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 todas de_hombres de_alta sangre. Rima: Asonancia en á en los versos pares de la primera mitad del poema Pártese el moro Alicante víspera de San Cebrián; ocho cabezas llevaba, todas de hombres de alta sangre. [e paragógica] Sábelo el rey Almanzor, a recibírselo sale; [e paragógica] aunque perdió muchos moros piensa en esto bien ganar. Mandara hacer un tablado para mejor los mirar; mandó traer un cristiano que estaba en cautividad, como ante sí lo trajeron empezóle de hablar; Empezando con el verso 51, la asonancia cambia a a-a y toma la del segundo, don Martín que se llamaba: --¡Dios os perdone, el mi hijo, hijo que mucho preciaba; jugador de tablas erais el mejor de toda España; mesurado caballero, muy bien hablabais en plaza! Y dejándola llorando la del tercero tomaba:

Romance anónimo

El enamorado y la Muerte Un sueño soñaba anoche, soñito del alma mía, soñaba con mis amores que en mis brazos los tenía. Vi entrar señora tan blanca 5 muy más que la nieve fría. «¿Por dónde has entrado, amor? ¿Cómo has entrado, mi vida? las puertas están cerradas, ventanas y celosías.» 10 «No soy el amor, amante: la Muerte que Dios te envía.» «¡Ay, Muerte tan rigurosa, déjame vivir un día!» «Un día no puede ser, 15 una hora tienes de vida.» Muy de prisa se calzaba, más de prisa se vestía; ya se va para la calle, en donde su amor vivía. 20 «¡Abreme la puerta, blanca, ábreme la puerta, niña!» «¿Cómo te podré yo abrir si la ocasión no es venida? Mi podre no fue al palacio, 25 mi madre no está dormida.» «Si no me abres esta noche, ya no me abrirás, querida; la Muerta me está buscando, junto a ti vida sería.» 30 «Vete bajo la ventana donde labraba y cosía, te echaré cordón de seda para que subas arriba, y si el cordón no alcanzare 35 mis trenzas añadiría.» La fina seda se rompe; la Muerte que allí venía: «Vamos, el enamorado, que la hora ya está cumplida.» 40 Estrofa/tipo de poesía: Romance (ocho sílabas con asonancia en los versos pares) Sílabas: Ocho en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Un sueño soñaba_anoche, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 soñito del alma -a, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 soñaba con mis amores 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 que_en mis brazos los te-a. Rima: Asonancia en í-a en los versos pares Un sueño soñaba anoche, soñito del alma mía, soñaba con mis amores que en mis brazos los tenía. Vi entrar señora tan blanca muy más que la nieve fría. «¿Por dónde has entrado, amor? ¿Cómo has entrado, mi vida?

Villancico anónimo

Tres morillas Tres morillas me enamoran en Jaén, Axa y Fátima y Marién. Tres morillas tan garridas iban a coger olivas, y hallábanlas cogidas en Jaén, Axa y Fátima y Marién. Y hallábanlas cogidas, y tornaban desmaídas 10 y las colores perdidas en Jaén, Axa y Fátima y Marién. Tres moricas tan lozanas, tres moricas tan lozanas, 15 iban a coger manzanas a Jaén, Axa y Fátima y Marién. Sílabas: Versos de ocho y de cuatro sílabas 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Tres morillas me_enamoran 1 2 3 + 1 = 4 en Ja-én, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Axa_y Fátima_y Marién. 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Tres morillas tan garridas 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 iban a coger olivas, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 y_hallábanlas cogidas Rima: Estribillo: asonancia en é (o rima perfecta en -én) Estrofas: asonancia en í-a, alternando con asonancia en a-a (una combinación frecuente en las canciones o los villancicos de la época, por ejemplo los cossantes) Tres morillas me enamoran en Jaén, Axa y Fátima y Marién. Tres morillas tan garridas asonancia en í-a, tres versos iban a coger olivas, y hallábanlas cogidas en Jaén, Axa y Fátima y Marién. Y hallábanlas cogidas, asonancia en í-a, tres versos y tornaban desmaídas y las colores perdidas en Jaén, Axa y Fátima y Marién. Tres moricas tan lozanas, asonancia en a-a, tres versos tres moricas tan lozanas, iban a coger manzanas a Jaén, Axa y Fátima y Marién. Es posible que se vea aquí un ejemplo de la forma zejelesca, es decir que las estrofas constan de tres versos monorrimos con una vuelta a los versos introductorios: aa bbbaa cccaa dddaa, etc. Este es el el esquema que se ve en los antiguos zéjeles árabes en el sur de España.
Villancico anónimo So el encina So el encina, encina, so el encina. Yo me iba, mi madre, a la romería; por ir más devota 5 fui sin compañía; so el encina. Por ir más devota fin sin compañía; tomé otro camino, 10 dejé el que tenía; so el encina. Halléme perdida en una montiña, echéme a dormir 15 al pie del encina, so el encina. A la media noche recordé, mezquina; halléme en los brazos 20 del que más quería, so el encina. Pesóme, cuitada de que amanecía porque yo gozaba 25 del que más quería, so el encina. Muy biendita sía la tal romería; so el encina. 30 Sílabas: Versos de seis sílabas, con estribillo de cuatro 1 2 3 4 5 + 1 = 6 So_el encina,_encina, 1 2 3 + 1 = 4 so_el encina. 1 2 3 4 5 + 1 = 6 Yo me_iba, mi madre, 1 2 3 4 5 + 1 = 6 a la rome-a; 1 2 3 4 5 + 1 = 6 por ir más devota 1 2 3 4 5 + 1 = 6 fui sin compañí-a; 1 2 3 + 1 = 4 so_el encina. Rima: Asonancia en í-a en los versos introductorios y finales, en en "estribillo", y en los versos pares de las estrofas regulares So el encina, encina, so el encina. Yo me iba, mi madre, a la romería; por ir más devota fui sin compañía; so el encina. Por ir más devota fin sin compañía; tomé otro camino, dejé el que tenía; so el encina. Halléme perdida [rima extra] en una montiña, echéme a dormir al pie del encina, so el encina. A la media noche recordé, mezquina; halléme en los brazos del que más quería, so el encina. Pesóme, cuitada de que amanecía porque yo gozaba del que más quería, so el encina. Muy biendita sía la tal romería; so el encina.
Villancico anónimo De los álamos vengo, madre De los álamos vengo, madre, de ver cómo las menea el aire. De los álamos de Sevilla de ver a mi linda amiga. De los álamos vengo, madre, 5 de ver cómo los menea el aire. Sílabas: Versos irregulares, de ocho, de nueve, y de diez sílabas 1 2 3 4 5 6 7 8 + 1 = 9 De los álamos vengo, madre, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 + 1 = 10 de ver cómo las mene-a_el aire. 1 2 3 4 5 6 7 8 + 1 = 9 De los álamos de Sevilla 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 de ver a mi linda_amiga. 1 2 3 4 5 6 7 8 + 1 = 9 De los álamos vengo, madre, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 + 1 = 10 de ver cómo los mene-a_el aire. Rima: Asonancia, con la misma asonancia en los dos versos de cada estrofa De los álamos vengo, madre, asonancia en a-e de ver cómo las menea el aire. De los álamos de Sevilla asonancia en í-a de ver a mi linda amiga. De los álamos vengo, madre, asonanacia en a-e de ver cómo los menea el aire.

Jorge Manrique

(1440-1479) Coplas por la muerte de su padre Recuerda el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte 5 tan callando, cuán presto se va el placer, cómo, después de acordado, da dolor; cómo, a nuestro parecer, 10 cualquiera tiempo pasado fue mejor. Pues si vemos lo presente cómo en un punto se es ido y acabado, 15 si juzgamos sabiamente, daremos lo no venido por pasado. No se engañe nadie, no, pensando que ha de durar 20 lo que espera, más que duró lo que vio porque todo ha de pasar por tal manera. Nuestras vidas son los ríos 25 que van a dar en la mar, que es el morir; allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir; 30 allí los ríos caudales, allí los otros medianos y más chicos, y llegados, son iguales los que viven por sus manos 35 y los ricos. Invocación: Dejo las invocaciones de los famosos poetas y oradores; no curo de sus ficciones, 40 que traen yerbas secretas sus sabores; A aquél sólo me encomiendo, aquél sólo invoco yo de verdad, 45 que en este mundo viviendo el mundo no conoció su deidad. Este mundo es el camino para el otro, que es morada 50 sin pesar; mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. Partimos cuando nacemos, 55 andamos mientras vivimos, y llegamos al tiempo que fenecemos; así que cuando morimos descansamos. 60 Este mundo bueno fue si bien usáramos de él como debemos, porque, según nuestra fe, es para ganar aquél 65 que atendemos. Aun aquel hijo de Dios, para subirnos al cielo descendió a nacer acá entre nos, 70 y a vivir en este suelo do murió. Ved de cuán poco valor son las cosas tras que andamos y corremos, 75 que en este mundo traidor, aun primero que muramos las perdamos: de ellas deshace la edad, de ellas casos desastrados 80 que acaecen, de ellas, por su calidad, en los más altos estados desfallecen. Decidme: la hermosura, 85 la gentil frescura y tez de la cara, el color y la blancura, cuando viene la vejez, ¿cuál se para? 90 Las mañas y ligereza y la fuerza corporal de juventud, todo se torna graveza cuando llega al arrabal 95 de senectud. Pues la sangre de los godos, y el linaje y la nobleza tan crecida, ¡por cuántas vías y modos 100 se pierde su gran alteza en esta vida! Unos, por poco valer, ¡por cuán bajos y abatidos que los tienen! 105 otros que, por no tener, con oficios no debidos se mantienen. Los estados y riqueza que nos dejan a deshora, 110 ¿quién lo duda? no les pidamos firmeza, pues son de una señora que se muda. Que bienes son de Fortuna 115 que revuelven con su rueda presurosa, la cual no puede ser una ni estar estable ni queda en una cosa. 120 Pero digo que acompañen y lleguen hasta la huesa con su dueño: por eso nos engañen, pues se va la vida apriesa 125 como sueño; y los deleites de acá son, en que nos deleitamos, temporales, y los tormentos de allá, 130 que por ellos eseramos, eternales. Los placeres y dulzores de esta vida trabajada que tenemos, 135 no son sino corredores, y la muerte, la celada en que caemos. No mirando nuestro daño, corremos a rienda suelta 140 sin parar; desque vemos el engaño y queremos dar la vuelta, no hay lugar. Si fuese en nuestro poder 145 hacer la cara hermosa corporal, como podemos hacer el alma tan glorïosa, angelical, 150 ¡qué diligencia tan viva tuviéramos toda hora, y tan presta, en componer la cativa, dejándonos la señora 155 descompuesta! Esos reyes poderosos que vemos por escrituras ya pasadas, por casos tristes, llorosos, 160 fueron sus buenas venturas trastornadas; así que no hay cosa fuerte, que a papas y emperadores y prelados, 165 así los trata la muerte como a los pobres pastores de ganados. Dejemos a los troyanos, que sus males no los vimos 170 ni sus glorias; dejemos a los romanos, aunque oímos y leímos sus historias. No curemos de saber 175 lo de aquel siglo pasado qué fue de ello; vengamos a lo de ayer, que también es olvidado como aquello. 180 ¿Qué se hizo el rey don Juan? Los infantes de Aragón ¿qué se hicieron? ¿Qué fue de tanto galán, qué fue de tanta invención 185 como trajeron? Las justas y los torneos, paramentos, bordaduras y cimeras, ¿fueron sino devaneos? 190 ¿qué fueron sino verduras de las eras? ¿Qué se hicieron las damas, sus tocados, sus vestidos, sus olores? 195 ¿Qué se hicieron las llamas de los fuegos encendidos de amadores? ¿Qué se hizo aquel trovar, las músicas acordadas 200 que tañían? ¿Qué se hizo aquel danzar, aquellas ropas chapadas que traían? Pues el otro, su heredero, 205 don Enrique, ¡qué poderes alcanzaba! ¡Cuán blando, cuán halaguero el mundo con sus placeres se le daba! 210 Mas verás cuán enemigo, cuán contrario, cuán cruel se le mostró; habiéndole sido amigo, ¡cuán poco duró con él 215 lo que le dio! Las dádivas desmedidas, los edificios reales llenos de oro, las vajillas tan febridas, 220 los enriques y reales del tesoro; los jaeces, los caballos de sus gentes y atavíos tan sobrados, 225 ¿dónde iremos a buscallos? ¿qué fueron sino rocíos de los prados? Pues su hermano el inocente, que en su vida sucesor 230 se llamó, ¡qué corte tan excelente tuvo y cuánto gran señor le siguió! Mas, como fuese mortal, 235 metióle la muerte luego en su fragua. ¡Oh, juïcio divinal, cuando más ardía el fuego, eschaste agua! 240 Pues aquel gran Condestable, maestre que conocimos tan privado, no cumple que de él se hable, sino sólo que lo vimos 245 degollado. Sus infinitos tesoros, sus villas y sus lugares, su mandar, ¿qué le fueron sino lloros? 250 ¿Qué fueron sino pesares al dejar? Y los otros dos hermanos, maestres tan prosperados como reyes, 255 que a los grandes y medianos trajeron tan sojuzgados a sus leyes; aquella prosperidad que tan alta fue subida 260 y ensalzada, ¿qué fue sino claridad que cuando más encendida fue amatada? Tantos duques excelentes, 265 tantos marqueses y condes y varones como vimos tan potentes, di, muerte, ¿dó los escondes y traspones? 270 Y las sus claras hazañas que hicieron en las guerras y en las paces, cuando tú, cruda, te ensañas, con tu fuerza las atierras 275 y deshaces. Las huestes innumerables, los pendones, estandartes y banderas, los castillos impugnables, 280 los muros y baluartes y barreras, la cava honda, chapada, o cualquier otro reparo, ¿qué aprovecha? 285 que si tú vienes airada, todo lo pasas de claro con tu flecha. Aquél de buenos abrigo, amado por virtuoso 290 de la gente, el maestre don Rodrigo Manrique, tanto famoso y tan valiente; sus hechos grandes y claros 295 no cumple que los alabe, pues los vieron, ni los quiero hacer caros pues que el mundo todo sabe cuáles fueron. 300 Amigo de sus amigos, ¡qué señor para criados y parientes! ¡Qué enemigo de enemigos! ¡Qué maestro de esforzados 305 y valientes! ¡Qué seso para discretos! ¡Qué gracia para donosos! ¡Qué razón! ¡Cuán benigno a los sujetos! 310 ¡A los bravos y dañosos, qué león! En ventura Octaviano; Julio César en vencer y batallar; 315 en la virtud, Africano; Aníbal en el saber y trabajar; en la bondad, un Trajano; Tito en liberalidad 320 con alegría; en su brazo, Aureliano; Marco Tulio en la verdad que prometía. Antonia Pío en clemencia; 325 Marco Aurelio en igualdad del semblante; Adriano en elocuencia; Teodosio en humanidad y buen talante; 330 Aurelio Alejandro fue en disciplina y rigor de la guerra; un Constantino en la fe, Camilo en el gran amor 335 de su tierra. No dejó grandes tesoros, ni alcanzó muchas riquezas ni vajillas; mas hizo guerra a los moros, 340 ganando sus fortalezas y sus villas; y en las lides que venció, muchos moros y caballos se perdieron; 345 y en este oficio ganó las rentas y los vasallos que le dieron. Pues por su honra y estado, en otros tiempos pasados, 350 ¿cómo se hubo? Quedando desamparado, con hermanos y criados se sostuvo. Después que hechos famosos 355 hizo en esta misma guerra que hacía, hizo tratos tan honrosos que le dieron aún más tierra que tenía. 360 Estas sus viejas historias que con su brazo pintó en juventud, con otras nuevas victorias ahora las renovó 365 en senectud. Por su grande habilidad, por méritos y ancianía bien gastada, alcanzó la dignidad 370 de la gran Caballería de la Espada. Y sus villas y sus tierras ocupadas de tiranos las halló; 375 mas por cercos y por guerras y por fuerza de sus manos las cobró. Pues nuestro rey natural, si de las obras que obró 380 fue servido, dígalo el de Portugal y en Castilla quien siguió su partido. Después de puesta la vida 385 tantas veces por su ley al tablero; después de tan bien servida la corona de su rey verdadero: 390 después de tanta hazaña a que no puede bastar cuenta cierta, en la su villa de Ocaña vino la muerte a llamar 395 a su puerta, diciendo: «Buen caballero, dejad el mundo engañoso y su halago; vuestro corazón de acero, 400 muestre su esfuerzo famoso en este trago; y pues de vida y salud hicisteis tan poca cuenta por la fama, 405 esfuércese la virtud para sufrir esta afrenta que os llama. No se os haga tan amarga la batalla temerosa 410 que esperáis, pues otra vida más larga de la fama glorïosa acá dejáis, (aunque esta vida de honor 415 tampoco no es eternal ni verdadera); mas, con todo, es muy mejor que la otra temporal perecedera. 420 El vivir que es perdurable no se gana con estados mundanales, ni con vida deleitable en que moran los pecados 425 infernales; mas los buenos religiosos gánanlo con oraciones y con lloros; los caballeros famosos, 430 con trabajos y aflicciones contra moros. Y pues vos, claro varón, tanta sangre derramasteis de paganos, 435 esperad el galardón que en este mundo ganasteis por las manos; y con esta confianza y con la fe tan entera 440 que tenéis, partid con buena esperanza, que esta otra vida tercera ganaréis.» «No tengamos tiempo ya 445 en esta vida mezquina por tal modo, que mi voluntad está conforme con la divina para todo; 450 y consiento en mi morir con voluntad placentera, clara y pura, que querer hombre vivir cuando Dios quiere que muera 455 es locura. Oración: Tú, que por nuestra maldad, tomaste forma servil y bajo nombre; tú, que a tu divinidad 460 juntaste cosa tan vil como es el hombre; tú, que tan grandes tormentos sufriste sin resistencia en tu persona, 465 no por mis merecimentos, mas por tu sola clemencia me perdona.» Fin: Así, con tal entender, todos sentidos humanos 470 conservados, cercado de su mujer y de sus hijos y hermanos y criados, dio el alma a quien se la dio 475 (en cual la dio en el cielo en su gloria), que aunque la vida perdió dejónos harto consuelo su memoria. 480 Estrofa: Coplas de pie quebrado Sílabas: Ocho y cuatro (cada estrofa sigue el esquema: 8-8-4, 8-8-4, 8-8-4, 8-8-4) 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Recuerda_el alma dormida, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 avive_el seso_y despierte 1 2 3 + 1 = 4 contemplando 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 cómo se pasa la vida, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 cómo se viene la muerte 1 2 3 + 1 = 4 tan callando, A veces hay enlace entre la última vocal de un verso y la primera del verso corto (pie quebrado) que sigue, porque el verso corto es como una extensión del verso anterior: 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 el alma tan glorï-osa,_ 1 2 3 + 1 = 4 _angelical, Algo análogo puede ocurrir cuando un verso es agudo: 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 porque todo_ha de pasar_ 1 2 3 + 1 = 4 [«Por» funciona como la sílaba _por tal manera. número ocho del verso anterior.] Rima: Rima perfecta con el esquema abcabcdefdef Recuerda el alma dormida, a avive el seso y despierte b contemplando c cómo se pasa la vida, a cómo se viene la muerte b tan callando, c cuán presto se va el placer, d cómo, después de acordado, e da dolor; f cómo, a nuestro parecer, d cualquiera tiempo pasado e fue mejor. f

Gil Vicente

(¿1465?-¿1536?) Del rosal vengo Del rosal vengo, mi madre, vengo del rosale. A riberas de aquel vado, viera estar rosal granado; vengo del rosale. 5 A riberas de aquel río, viera estar rosal florido; vengo del rosale. Viera estar rosal florido. cogí rosas con sospiro; 10 vengo del rosale, madre, vengo del rosale. Sílabas: Versos de ocho y de seis sílabas 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Del rosal vengo, mi madre, 1 2 3 4 5 + 1 = 6 vengo del rosale. 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 A riberas de_aquel vado, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 viera_estar rosal granado; 1 2 3 4 5 + 1 = 6 vengo del rosale. Rima: Del rosal vengo, mi madre, [asonancia en a-e] vengo del rosale. A riberas de aquel vado, [asonancia en a-o] viera estar rosal granado; vengo del rosale. A riberas de aquel río, [asonancia en í-o] viera estar rosal florido; vengo del rosale. Viera estar rosal florido. [asonancia en í-o] cogí rosas con sospiro; vengo del rosale, madre, vengo del rosale.

Juan del Encina

(¿1469?-¿1529?) Las cosas que deseamos Las cosas que deseamos tarda o nunca las habemos, y las que menos queremos más presto las alcanzamos. Porque fortuna desvía 5 aquello que nos aplace, mas lo que pesar nos hace ella mesma nos lo guía: así por lo que penamos alcanzar no lo podemos, 10 y lo que menos queremos muy más presto lo alcanzamos. Sílabas: Ocho sílabas en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Las cosas que dese-amos 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 tarda_o nunca las habemos, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 y las que menos queremos 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 más presto las alcanzamos. Rima: Rima perfecta con el esquema abba cddcabba Las cosas que deseamos a tarda o nunca las habemos, b y las que menos queremos b más presto las alcanzamos. a Porque fortuna desvía c aquello que nos aplace, d mas lo que pesar nos hace d ella mesma nos lo guía: c así por lo que penamos a alcanzar no lo podemos, b y lo que menos queremos b muy más presto lo alcanzamos. a

Juan del Encina

(¿1469?-¿1529?) No te tardes ¡No te tardes que me muero carcelero, no te tardes que me muero! Apresura tu venida porque no pierda la vida 5 que la fe no está perdida: carcelero, ¡no te tardes que me muero! Sácame de esta cadena, que recibo muy gran pena 10 pues tu tardar me condena, carcelero, ¡no te tardes que me muero. La primera vez que me viste, sin lo sentir me venciste; 15 suéltame pues me prendiste, carcelero, ¡no te tardes que me muero! La llave para soltarme he de ser galardonarme, 20 prometiendo no olvidarme, carcelero, ¡no te tardes que me muero! Sílabas: Versos de ocho sílabas, con un verso de cuatro en el estribillo 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 ¡No te tardes que me muero 1 2 3 + 1 = 4 carcelero, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 no te tardes que me muero! 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Apresura tu venida 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 porque no pierda la vida 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 que la fe no_está perdida: 1 2 3 carcelero, + 1 = 4 1 2 3 4 5 6 7 ¡no te tardes que me muero! + 1 = 8 Rima: Rima perfecta con el esquema aaa bbbaa, cccaa, etc. ¡No te tardes que me muero a carcelero, a no te tardes que me muero! a Apresura tu venida b porque no pierda la vida b que la fe no está perdida: b carcelero, a ¡no te tardes que me muero! a Sácame de esta cadena, c que recibo muy gran pena c pues tu tardar me condena, c carcelero, a ¡no te tardes que me muero. a

Garcilaso de la Vega

(1501-1536) Soneto X ¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas, dulces y alegres cuando Dios quería! Juntas estáis en la memoria mía, y con ella en mi muerte conjuradas. ¿Quién me dijera, cuando en las pasadas 5 horas en tanto bien por vos me vía, que me habíais de ser en algún día con tan grave dolor representadas? Pues en un hora junto me llavastes todo el bien que por términos me distes, 10 llevadme junto el mal que me dejastes. Si no, sospecharé que me pusistes en tantos bienes porque deseastes verme morir entre memorias tristes. Fecha: C. 1534 (después de la muerte de su amada Isabel Freyre) Vocabulario: prendas - souvenirs (object that belonged to or was a gift from the dead person) me llevastes - you took away from me habíais de ser - you would (turn out to) be Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 ¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 dulces y_alegres cuando Dios querí-a! 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Juntas estáis en la memoria mí-a, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 y con ella_en mi muerte conju-radas. Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDC DCD ¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas, A dulces y alegres cuando Dios quería! B Juntas estáis en la memoria mía, B y con ella en mi muerte conjuradas. A ¿Quién me dijera, cuando en las pasadas A horas en tanto bien por vos me vía, B que me habíais de ser en algún día B con tan grave dolor representadas? A Pues en un hora junto me llavastes C todo el bien que por términos me distes, D llevadme junto el mal que me dejastes. C Si no, sospecharé que me pusistes D en tantos bienes porque deseastes C verme morir entre memorias tristes. D

Garcilaso de la Vega

(1501-1536) Soneto XXIII En tanto que de rosa y azucena se muestra la color en vuestro gesto, y que vuestro mirar ardiente, honesto, enciende al corazón y lo refrena; y en tanto que el cabello, que en la vena 5 del oro se escogió, con vuelo presto, por el hermoso cuello blanco, enhiesto, el viento mueve, esparce y desordena; coged de vuestra alegre primavera el duce fruto, antes que el tiempo airado 10 cubra de nieve la hermosa cumbre. Marchitará la rosa el viento helado, todo lo mudará la edad ligera, por no hacer mudanza en su costumbre. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 En tanto que de rosa_y | azu-cena 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 se muestra la color en vuestro gesto, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 y que vuestro mirar ardiente,_honesto, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 enciende_al corazón y lo refrena; Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDE DCE En tanto que de rosa y azucena A se muestra la color en vuestro gesto, B y que vuestro mirar ardiente, honesto, B enciende al corazón y lo refrena; A y en tanto que el cabello, que en la vena A del oro se escogió, con vuelo presto, B por el hermoso cuello blanco, enhiesto, B el viento mueve, esparce y desordena; A coged de vuestra alegre primavera C el duce fruto, antes que el tiempo airado D cubra de nieve la hermosa cumbre. E Marchitará la rosa el viento helado, D todo lo mudará la edad ligera, C por no hacer mudanza en su costumbre. E

Garcilaso de la Vega

(1501-1536) Soneto XI Hermosas ninfas que en el rio metidas contentas habitáis en las moradas de relucientes piedras fabricadas y en columnas de vidrio sostenidas; agora estéis labrando embebecidas, 5 o tejiendo las telas delicadas; agora unas con otras apartadas, contándoos los amores y las vidas; dejad un rato la labor, alzando vuestras rubias cabezas a mirarme, 10 y no os detendréis mucho según ando; que o no podréis de lástima escucharme, o convertido en agua aquí llorando, podréis allá de espacio consolarme. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Hermosas ninfas que_en el rio me-tidas [sinéresis] 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 contentas habitáis en las mo-radas 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 de relucientes piedras fabri-cadas 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 y_en columnas de vidrio soste-nidas; Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDC DCD Hermosas ninfas que en el rio metidas A contentas habitáis en las moradas B de relucientes piedras fabricadas B y en columnas de vidrio sostenidas; A agora estéis labrando embebecidas, A o tejiendo las telas delicadas; B agora unas con otras apartadas, B contándoos los amores y las vidas; A dejad un rato la labor, alzando C vuestras rubias cabezas a mirarme, D y no os detendréis mucho según ando; C que o no podréis de lástima escucharme, D o convertido en agua aquí llorando, C podréis allá de espacio consolarme. D

Garcilaso de la Vega

(1501-1536) Como la tierna madre, que el doliente hijo le está con lágrimas pidiendo alguna cosa, de la cual comiendo sabe que ha de doblarse el mal que siente, y aquel piadoso amor no le consiente 5 que considere el daño que haciendo lo que le pide hace, va corriendo, aplaca el llanto y dobla el accidente, así a mi enfermo y loco pensamiento que en su daño os me pide, yo querría 10 quitalle este mortal mantenimento. Mas pídemelo y llora cada día tanto, que cuanto quiere le consiento, olvidando su suerte y aun la mía. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Como la tierna madre, que_el doliente 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 hijo le_está con lágrimas pidiendo 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 alguna cosa, de la cual comiendo 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 sabe que_ha de doblarse_el mal que siente, Rima: Rima perfecta, con el esquema ABBA ABBA CDC DCE Como la tierna madre, que el doliente A hijo le está con lágrimas pidiendo B alguna cosa, de la cual comiendo B sabe que ha de doblarse el mal que siente, A y aquel piadoso amor no le consiente A que considere el daño que haciendo B lo que le pide hace, va corriendo, B aplaca el llanto y dobla el accidente, A así a mi enfermo y loco pensamiento C que en su daño os me pide, yo querría D quitalle este mortal mantenimento. C Mas pídemelo y llora cada día D tanto, que cuanto quiere le consiento, C olvidando su suerte y aun la mía. D

Garcilaso de la Vega

(1501-1536) Egloga I El dulce lamentar de dos pastores, Salicio juntamente y Nemoroso, he de contar, sus quejas imitando; cuyas ovejas al cantar sabroso estaban muy atentas, los amores, 5 (de pacer olvidadas) escuchando. Tú, que ganaste obrando un nombre en todo el mundo y un grado sin segundo, agora estés atento sólo y dado 10 el ínclito gobierno del estado Albano; agora vuelto a la otra parte, respandeciente, armado, representando en tierra el fiero Marte; agora de cuidados enojosos 15 y de negocios libre, por ventura andes a caza, el monte fatigando en ardiente jinete, que apresura el curso tras los ciervos temerosos, que en vano su morir van dilatando; 20 espera, que en torando a ser restituido al ocio ya perdido, luego verás ejercitar mi pluma por la infinita innumerable suma 25 de tus virtudes y famosas obras, antes que me consuma, faltando a ti, que a todo el mondo sobras. En tanto que este tiempo que adivino viene a sacarme de la deuda un día, 30 que se debe a tu fama y a tu gloria (que es deuda general, no sólo mía, mas de cualquier ingenio peregrino que celebra lo digno de memoria), el árbol de victoria, 35 que ciñe estrechanmente tu gloriosa frente, dé lugar a la hiedra que se planta debajo de tu sombra, y se levanta poco a poco, arrimada a tus loores; 40 y en cuanto esto se canta, escucha tú el cantar de mis pastores. Saliendo de las ondas encendido, rayaba de los montes al altura el sol, cuando Salicio, recostado 45 al pie de un alta haya en la verdura, por donde un agua clara con sonido atravesaba el fresco y verde prado, él, con canto acordado al rumor que sonaba, 50 del aqua que pasaba, se quejaba tan dulce y blandamente como si no estuviera de allí ausente la que de su dolor culpa tenía; y así, como presente, 55 razonando con ella, le decía: Salicio: ¡Oh más dura que mármol a mis quejas, y al encendido fuego en que me quemo más helada que nieve, Galatea!, estoy muriendo, y aún la vida temo; 60 témola con razón, pues tú me dejas, que no hay, sin ti, el vivir para qué sea. Vergüenza he que me vea ninguno en tal estado, de ti desamparado, 65 y de mí mismo yo me corro agora. ¿De un alma te desdeñas ser señora, donde siempre moraste, no pudiendo de ella salir un hora? Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. 70 El sol tiende los rayos de su lumbra por montes y por valles, despertando las aves y animales y la gente: cuál por el aire claro va volando, cuál por el verde valle o alta cumbre 75 paciendo va segura y libremente, cuál con el sol presente va de nuevo al oficio, y al usado ejercicio do su natura o menester le inclina, 80 siempre está en llanto esta ánima mezquina, cuando la sombra el mondo va cubriendo, o la luz se avencina. Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. ¿Y tú, de esta mi vida ya olvidada, 85 sin mostrar un pequeño sentimento de que por ti Salicio triste muera, dejas llevar (¡desconocida!) al viento el amor y la fe que ser quardada eternamente sólo a mí debiera? 90 ¡Oh Dios!, ¿por qué siquiera, (pues ves desde tu altura esta falsa perjura causar la muerte de un estrecho amigo) no recibe del cielo algún castigo? 95 Si en pago del amor yo estoy muriendo, ¿qué hará el enemigo? Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. Por ti el silencio de la selva umbrosa, por ti la esquidad y apartamiento 100 del solitario monte me agradaba; por ti la verde hierba, el fresco viento, el blanco lirio y colorada rosa y dulce primavera deseaba. ¡Ay, cuánto me engañaba! 105 ¡Ay, cuán diferente era y cuán de otra manera lo que en tu falso pecho se escondía! Bien claro con su voz me lo decía la siniestra corneja, repitiendo 110 la desventura mía. Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. ¡Cuántas vices, durmindo en la floresta, (reputándolo yo por desvarío) vi mi mal entre sueños, desdichado! 115 Soñaba que en el tiempo del estío llevaba, por pasar allí la sienta, a beber en el Tajo mi ganado; y después de llegado, sin saber de cuál arte, 120 por desusada parte y por nuevo camino el aqua se iba; ardiendo yo con la calor estiva, el curso enajenado iba siguiendo del agua figitiva. 125 Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. Tu dulce habla ¿en cúya oreja suena? Tus claros ojos ¿a quién los volviste? ¿Por quién tan sin respeto me trocaste? Tu quebrantada fe ¿dó la pusiste? 130 ¿Cuál es el cuello que, como en cadena, de tus hermosos brazos anudaste? No hay corazón que baste, aunque fuese de piedra, viendo mi amanda hiedra, 135 de mí arrancada, en otro muro asida, y mi parra en otro olmo entretejida, que no se esté con llanto deshaciendo hasta acabar la vida. Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. 140 ¿Qué no se esperará de aquí adelante, por difícil que sea y por incierto? O ¿qué discordia no será juntada?, y juntamente ¿qué tendrá por cierto, o qué de hoy más no temerá el amante, 145 siendo a todo materia por ti dada? Cuando tú enajenada de mi cuidado fuiste, notable causa diste, y ejemplo a todos cuantos cubre el cielo, 150 que el más sequro tema con recelo perder lo que estuviere poseyendo. Salid fuera sin duelo, salid sin duelo, lágrimas, corriendo. Materia diste al mundo de esperanza 155 de alcanzar lo imposible y no pensado, y de hacer juntar lo diferente, dando a quien diste el corazón malvado, quitándolo de mí con tal mudanza que siempre sonará de gente en gente. 160 La cordera paciente con el lobo hambriento hará su ayuntamiento, y con las simples aves sin ruido harán las bravas sierpes ya su nido; 165 que mayor diferencia comprendo de ti al que has escogido. Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. Siempre de nueva leche en el verano y en el invierno abundo; en mi majada 170 la manteca y el queso está sobrado; de mi cantar, pues, yo te vi agradada tanto que no pudiera el mantuano Títiro ser de ti más alabado. NO soy, pues, bien mirado, 175 tan disforme ni feo; que aún agora me veo en sta agua que corre clara y pura, y cierto no trocara mi figura con ese que de mí se está riendo; 180 ¡trocara mi ventura! Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. ¿Cómo te vine en tanto menosprecio? ¿Cómo te fui tan presto aborrecible? ¿Cómo te faltó en mí el conocimiento? 185 Si no tuvieras condición terrible, siempre fuera tenido de ti en precio, y no viera de ti este apartamiento. ¿No sabes que sin cuento buscan en el estío 190 mis ovejas el frío de la sierra de Cuenca, y el gobierno del abrigado Estremo en el invierno? Mas ¡qué vale el tener, si derritiendo me estoy en llanto eterno! 195 Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. Con mi llorar las piedras enternecen su natural dureza y la quebrantan; los árboles parece que se inclinan: las aves que me escuchan, cuando cantan, 200 con diferente voz se condolecen, y mi morir cantando me adivinan. Las fieras, que reclinan su cuerpo fatigado, dejan el sosegado 205 sueño por escuchar mi llanto triste. Tú sola contra mí te endureciste, los ojos aún siquiera no volviendo a lo que tú hiciste. Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. 210 Mas ya que a socorrerme aquí no vienes, no dejes el lugar que tanto amaste, que bien podrás venir de mí segura; yo dejaré el lugar do me dejaste; ven, si por sólo esto te detienes; 215 ves aquí un prado lleno de verdura, ves aquí una espesura, ves aquí una agua clara, en otro tiempo cara, a quien de ti con lágrimas me quejo. 220 Quizá aquí hallarás (pues yo me alejo) al que todo mi bien quitarme puede; que pues el bien le dejo, no es mucho que el lugar también le quede. Aquí dio fin a su cantar Salicio, 225 y suspirando en el postrero acento, soltó de llanto una profunda vena. Queriendo el monte al grave sentimiento de aquel dolor en algo ser propicio, con la pesada voz retumba y suena. 230 La blanca Filomena, casi como dolida y a compasión movida, dulcemente responde al son lloroso. Lo que cantó tras esto Nemoroso 235 decidlo vos Piérides, que tanto no puedo yo, ni oso, que siento enflaquecer mi débil canto. Nemoroso: Corrientes aquas, puras, cristalinas, árboles que os estáis mirando en ellas, 240 verde prado, de fresca sombra lleno, aves que aquí sembráis vuestras querellas, hiedra que por los árboles caminas, torciendo el paso por su verde seno: yo me vi tan ajeno 245 del grave mal que siento, que de puro contento con vuestra soledad me recreaba, donde con dulce sueño reposaba, o con el pensamiento discurría 250 por donde no hallaba sino memorias llenas de alegría. Y en este mismo valle, donde agora me entristezco y me canso, en el reposo estuve ya contento y descansado. 255 ¡Oh bien caduco, vano y presuroso! Acuérdome, durmiendo aquí alguna hora, que despertando, a Elisa vi a mi lado. ¡Oh miserable hado! ¡Oh tela delicada, 260 antes de tiempo dada a los agudos filos de la muerte! Más convenible fuera aquesta suerte a los cansados años de mi vida, que es más que el hierro fuerte, 265 pues no la ha quebrantado tu partida. ¿Dó están agora aquellos claros ojos que llevaban tras sí, como colgada, mi ánima doquier que ellos se volvían? ¿Dó está la blanca mano delicada, 270 llena de vencimientos y despojos que de mí mis sentidos le ofrecían? Los cabellos que vían con gran desprecio al oro, como a menor tesoro, 275 ¿adónde están? ¿Adónde el blando pecho? ¿Dó la columna que el dorado techo con presunción graciosa sostenía? Aquesto todo agora ya se encierra, por desventura mía, 280 en la fría, desierta y dura tierra. ¿Quién me dijera, Elisa, vida mía, cuando en aqueste valle al fresco viento andábamos cogiendo tiernas flores, que había de ver con largo apartamiento 285 venir el triste y solitario día que diese amargo fin a mis amores? El cielo en mis dolores cargó la mano tanto, que a sempitero llanto 290 y a triste soledid me ha condenado; y lo que siento más es verme atado a la pesada vida y enojosa, solo, desamparado, ciego, sin lumbre, en cárcel tenebrosa. 295 Después que nos dejaste, nunca pace en hartura el ganado ya, ni acude el eampo al labrador con mano llena. No hay bien que en mal no se convierta y mude: la mala hierba al trigo ahoga, y nace 300 en lugar suyo la infelice avena; la tierra, que de buena gana nos producía flores con que solía quitar en sólo vellas mil enojos, 305 produce agora en cambio estos abrojos, ya de rigor de espinas intratable; yo hago con mis ojos crecer, llorando, el fruto miserable. Como al partir del sol la sombra crece, 310 y en cayendo su rayo se levanta la negra escuridad que el mundo cubre, de do viene el temor que nos espanta, y la medrosa forma en que se ofrece aquello que la noche nos encubre, 315 hasta que el sol descubre su luz pura y hermosa: tal es la tenebrosa noche de tu partir, en que he quedado de sombra y de temor atormentado, 320 hasta que muerte el tiempo determine que a ver el deseado sol de tu clara vista me encamine. Cual suele el ruiseñor con triste canto quejarse, entre las hojas escondido, 325 del duro labrador, que cautamente le despojó su caro y dulce nido de los tiernos hijuelos, entre tanto que del amado ramo estaba ausente, y aquel dolor que siente 330 con diferencia tanta por la dulce garganta despide, y a su canto el aire suena, y la callada noche no refrena su lamentable officio y sus querellas, 335 trayendo de su pena al cielo por testigo y las estrellas; desta manera suelto yo la rienda a mi dolor, y así me quejo en vano de la dureza de la muerte airada. 340 Ella en mi corazón metió la mano, y de allí me llevó mi dulce prenda, que aquél era su nido y su morada. ¡Ay muerte arrebatada! Por ti me estoy quejando 345 al cielo y enojando con importuno llanto al mundo todo: tan desigual dolor no sufre modo. No me podrán quitar el dolorido sentir, si ya del todo 350 primero no me quitan el sentido. Una parte guardé de tus cabellos, Elisa, envueltos en un blanco paño, que nunca de mi seno se me apartan; descójolos, y de un dolor tamaño 355 enternecerme siento, que sobre ellos nunca mis ojos de llorar se hartan. Sin que de allí se partan, con sospiros calientes, más que la llama ardientes, 360 los enjugo del llanto, y de consuno casi los paso y cuento uno a uno; juntándolos, con un cordón los ato. Tras esto el importuno dolor me deja descansar un rato. 365 Mas luego a la memoria se me ofrece aquella noche tenebrosa, escura, que siempre aflige esta ánima mezquina con la memoria de mi desventura Verte presente agora me parece 370 en aquel duro trance de Lucina, y aquella voz divina, con cuyo son y acentos a los airados vientos pudieras amansar, que agora es muda. 375 Me parece que oigo que a la cruda, inexorable diosa demandabas en aquel paso ayuda; y tú, rústica diosa, ¿dónde estabas? ¿Ibate tanto en persequir las fieras? 380 ¿Ibate tanto en un pastor dormido? ¿Cosa pudo bastar a tal crüeza, que, conmovida a compasión, oído a los votos y lágimas no dieras, por no ver hecha tierra tal belleza, 385 o no ver la tristeza en que tu Nemoroso queda, que su reposo era seguir tu oficio, persiguiendo las fieras por los monte, y ofreciendo 390 a tus sagradas aras los despojos? ¿Y tú, ingrata, riendo dejas morir mi bien ante los ojos? Divina Elisa, pues agora el cielo con inmortales pies pisas y mides, 395 y su mudanza ves, estando queda, ¿por qué de mí te olvidas y no pides que se apresure el tiempo en que este velo rompa del cuerpo, y verme libre pueda, y en la tercera rueda, 400 contigo mano a mano, busquemos otro llano, busquemos otros montes y otros ríos, otros valles floridos y sombríos, do descansar y siempre pueda verte 405 ante los ojos míos, sin miedo y sobresalto de perderte? ------ Nunca pusieran fin al triste lloro los pastores, ni fueran acabadas las canciones que sólo el monte oía, 410 si mirando las nubes coloradas, al tramontar del sol bordadas de oro, no vieran que era ya pasado el día, la sombra se veía venir corriendo apriesa 415 ya por la falda espesa del altísimo monte, y recordando ambos como de sueño, y acabando el fugitivo sol, de luz escaso, su ganado llevando, 420 se fueran recogiendo paso a paso. Estrofa: Aquí Garcilaso usa la estancia, que consta de versos de once sílabas (endecasílabos) y de siete (heptasílabos), con rima perfecta. El número de versos puede variar. Para este poema Garcilaso ha usado 14 versos en cada estrofa, según el modelo: ABCBACcddEEFeF. (Nótese que las letras minísculas representan los versos de siete sílabas.) 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 El dulce lamentar de dos pastores, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Salicio juntamente_y Nemoroso, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 he de contar, sus quejas imitando; 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 cuyas ovejas al cantar sabroso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 estaban muy atentas, los amores, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 (de pacer olvidadas) escuchando. 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 Tú, que ganaste_obrando 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 un nombre_en todo_el mundo 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 y_un grado sin segundo, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 agora_estés atento sólo_y dado 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 el ínclito gobierno del estado 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Albano;_agora vuelto_a la_otra parte, 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 respandeciente,_armado, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 representando_en tierra_el fiero Marte; Rima: Rima perfecta, en un esquema complicado: ABCBACcddEEFeF El dulce lamentar de dos pastores, A Salicio juntamente y Nemoroso, B he de contar, sus quejas imitando; C cuyas ovejas al cantar sabroso B estaban muy atentas, los amores, A (de pacer olvidadas) escuchando. C Tú, que ganaste obrando c un nombre en todo el mundo d y un grado sin segundo, d agora estés atento sólo y dado E el ínclito gobrierno del Estado E Albano; agora vuelto a la otra parte, F respandeciente, armado, e representando en tierra el fiero Marte; F

Anónimo

Soneto a Cristo crucificado No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. ¡Tú me mueves, Señor! Muéveme el verte 5 clavado en una cruz y escarnecido; muéveme ver tu cuerpo tan herido; muévenme tus afrentas y tu muerte. Muévenme en fin, tu amor, y en tal manera que aunque no hubiera cielo, yo te amara, 10 y aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera. Fecha: siglo XVI Vocabulario: escarnecido - ridiculed te amara - I would love you te temiera - I would fear you te quisiera - I would love you Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 No me mueve, mi Dios, para que-rerte 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 el cielo que me tienes prome-tido, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 ni me mueve_el infierno tan te-mido 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 para dejar por eso de_ofenderte. Rima: Rima perfecta, con el esquema: ABBA ABBA CDC CDC No me mueve, mi Dios, para quererte A el cielo que me tienes prometido; B ni me mueve el infierno tan temido B para dejar por eso de ofenderte. A ¡Tú me mueves, Señor! Muéveme el verte A clavado en una cruz y escarnecido; B muéveme ver tu cuerpo tan herido; B muévenme tus afrentas y tu muerte. A Muévenme en fin, tu amor, y en tal manera C que aunque no hubiera cielo, yo te amara, D y aunque no hubiera infierno, te temiera. C No tienes que me dar porque te quiera, C pues aunque cuanto espero no esperara, D lo mismo que te quiero te quisiera. C

Santa Teresa de Avila

(1515-1582) Vivo sin vivir en mí Vivo sin vivir en mí, y de tal manera espero, que muero porque no muero. Vivo ya fuera de mí, después que muero de amor; 5 porque vivo en el Señor, que me quiso para sí. Cuando el corazón le di puse en él este letrero: que muero porque no muero. 10 Esta divina prisión del amor con que yo vivo ha hecho a Dios mi cautivo, y libre mi corazón; y causa en mí tal pasión 15 ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero. ¡Ay, qué larga es esta vida! ¡Qué duros estos destierros! Esta cárcel, estos hierros 20 en que el alma está metida. Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, que muero porque no muero. ¡Ay, qué vida tan amarga 25 do no se goza el Señor! Porque si es dulce el amor, no lo es la esperanza larga; quíteme Dios esta carga, más pesada que el acero, 30 que muero porque no muero. Sólo con la confianza vivo de que he de morir, porque muriendo el vivir me asegura mi esperanza; 35 muerte do el vivir se alcanza, no te tardes, que te espero, que muero porque no muero. Mira que el amor es fuerte; vida, no me seas molesta, 40 mira que sólo te resta, para ganarte, perderte; venga ya la dulce muerte, el morir venga ligero, que muero porque no muero. 45 Aquella vida de arriba, que es la vida verdadera, hasta que esta vida muera, no se goza estando viva; muerte, no me seas esquiva; 50 viva muriendo primero, que muero porque no muero. Vida, ¿qué puedo yo darte a mi Dios, que vive en mí, si no es el perderte a ti 55 para merecer ganarte? Quiero muriendo alcanzarte, pues tanto a mi Amado quiero, que muero porque no muero. Vocabulario: letrero - sign, inscription destierros - exile hierros - irons, chains acero - steel do - where venga ligero - (may death) come quickly no me seas molesta - (life,) don't inconvenience me no me seas esquiva - (death,) don't evade me Sílabas: Ocho en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Vivo sin vivir en , 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 y de tal manera_espero, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 que muero porque no muero. 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Vivo ya fuera de , Rima: Rima perfecta Vivo sin vivir en mí, a [Estrofa introductoria; y de tal manera espero, b la rima b reaparece al que muero porque no muero. b final de cada estrofa.] Vivo ya fuera de mí, a [Primera estrofa: la primera después que muero de amor; c rima es la del primer verso de porque vivo en el Señor, c la estrofa introductoria, así que me quiso para sí. a el esquema tal como se ve aquí Cuando el corazón le di a no es el del resto del poema.] puse en él este letrero: b que muero porque no muero. b Esta divina prisión d [Este esquema es lo que se ve del amor con que yo vivo e repetida en el resto del poema.] ha hecho a Dios mi cautivo, e y libre mi corazón; d y causa en mí tal pasión d ver a Dios mi prisionero, b que muero porque no muero. b

Fray Luis de León

(1527-1591) Frecuentemente llaman esta primera poesía Al salir de la cárcel. Se ha dicho que Fray Luis la dejó escrita en la pared de la celda donde fue encarcelado por la Inquisición. Aquí la envidia y mentira me tuvieron encerrado. Dichoso el humilde estado del sabio que se retira de aqueste mundo malvado, 5 y con pobre mesa y casa, en el campo deleitoso, con sólo Dios se compasa y a solas su vida pasa ni envidiado ni envidioso. 10 Estrofa: Décima (diez octasílabas divididas en dos grupos de cinco; cada grupo tiene dos rimas). Sílabas: Ocho en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Aquí la_envidia_y mentira 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 me tuvieron encerrado. 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Dichoso_el humilde_estado 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 del sabio que se retira Rima: Rima perfecta, con dos rimas en cada mitad del poema. En la décima, normalmente el esquema de la segunda mitad es el revés del de la primera. Aquí la envidia y mentira a me tuvieron encerrado. b Dichoso el humilde estado b del sabio que se retira a de aqueste mundo malvado, b ----- y con pobre mesa y casa, c en el campo deleitoso, d con sólo Dios se compasa c y a solas su vida pasa c ni envidiado ni envidioso. d

Fray Luis de León

(1527-1591) Vida retirada ¡Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruïdo y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido! 5 Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio moro, en jaspes sustenado. 10 No cura si la fama canta con voz su nombre pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera. 15 ¿Qué presta a mi contento si soy del vano dedo señalado, si en busca de este viento ando desalentado con ansias vivas y mortal cuidado? 20 ¡Oh campo, oh monte, oh río! ¡Oh secreto seguro deleitoso! roto casi el navío, a vuestro almo reposo huyo de aqueste mar tempestuoso. 25 Un no rompido sueño, un día puro, alegre, libre quiero; no quiero ver el ceño vanamente severo de quien la sangre ensalza o el dinero. 30 Despiértenme las aves con su cantar süave no aprendido, no los cuidados graves de que es siempre seguido quien al ajeno abritrio está atenido. 35 Vivir quiero conmigo, gozar guiero del bien que debo al cielo a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanzas, de recelo. 40 Del monte en la ladera por mi mano plantado tengo un huerto, que con la primavera de bella flor cubierto, ya muestra en esperanza el fruto cierto. 45 Y como codiciosa de ver y acrecentar su hermosura, desde la cumbre airosa una fontana pura hasta llegar corriendo se apresura. 50 Y luego sosegada el paso entre los árboles torciendo, el suelo de pasada de verdura vistiendo, y con diversas flores va esparciendo. 55 El aire el huerto orea, y ofrece mil olores al sentido, los árboles menea con un manso ruïdo, que del oro y del cetro pone olivido. 60 Ténganse su tesoro los que de un flaco leño se confían: no es mío ver al lloro de los que desconfían cuando el cierzo y el ábrego porfían. 65 La combatida antena cruje, y en ciega noche el claro día se torna; al cielo suena confusa vocería, y la mar enriquecen a porfía. 70 A mí una pobrecilla mesa, de amable paz bien abastada me baste, y la vajilla de fino oro labrada, sea de quien la mar no teme airada. 75 Y mientras miserable- mente se están los otros abrasando en sed insacïable del no durable mando, tendido yo a la sombra esté cantando. 80 A la sombra tendido de yedra y lauro eterno coronado, puesto el atento oído al son dulce, acordado, del plectro sabiamente meneado. 85 Estrofa: Lira (estrofa con 5-7 versos de once y de siete sílabas, con rima perfecta). Aquí se emplea el esquema: aBabB Sílabas: 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 ¡Qué descansada vida 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 [hiato y diéresis] la del que | huye_el mundanal ru-ïdo 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 y sigue la_escondida 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 senda por donde_han ido 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 los pocos sabios que_en el mundo_han sido! Rima: Rima perfecta con el esquema aBabB ¡Qué descansada vida a la del que huye el mundanal ruïdo B y sigue la escondida a senda por donde han ido b los pocos sabios que en el mundo han sido! B

Fray Luis de León

Noche serena Cuando contemplo el cielo de innumerables luces adornado, y miro hacia el suelo, de noche rodeado, en sueño y en olvido sepultado, 5 el amor y la pena despiertan en mi pecho un ansia ardiente; despiden larga vena los ojos hechos fuente; la lengua dice al fin con voz doliente: 10 «Morada de grandeza, templo de claridad y de hermosura: mi alma que a tu alteza nació, ¿qué desventura la tiene en esta cárcel, baja, oscura? 15 «¿Qué mortal desatino de la verdad aleja ansí el sentido, que de tu bien divino olvidado, perdido, sigue la vana sombra, el bien fingido? 20 «El hombre está entregado al sueño, de su suerte no cuidando, y con paso callado el cielo, vueltas dando, las horas del vivir le va hurtando. 25 «¡Ay!, despertad, mortales! Mirad con atención en vuestro daño. ¿Las almas inmortales, hechas a bien tamaño, podrán vivir de sombra y sólo engaño? 30 «¡Ay!, levantad los ojos a aquella celestial eterna esfera: burlaréis los antojos de aquesta lisonjera vida, con cuanto teme y cuanto espera. 35 «¿Es más que un breve punto el bajo y torpe suelo, comparado con aquel gran trasunto, do vive mejorado lo que es, lo que será, lo que ha pasado? 40 «Quien mira el gran concierto de aquellos respandores eternales, su movimiento cierto, sus pasos desiguales, y en proporción concorde tan iguales: 45 «la luna cómo mueve la plateada rueda, y va en pos de ella la luz do el saber llueve, y la graciosa estrella de Amor la sigue reluciente y bella; 50 «y cómo otro camino prosigue el sanguinoso Marte airado, y el Júpiter benino, de bienes mil cercado, serena el cielo con su rayo amado. 55 «Rodéase en la cumbre Saturno, padre de los siglos de oro; tras él la muchedumbre del reluciente coro su luz va repartiendo y su tesoro.» 60 ¿Quién es el que esto mira, y precia la bajeza de la tierra, y no gime y suspira por romper lo que encierra el alma, y de estos bienes la destierra? 65 Aquí vive el contento, aquí reina la paz; aquí, asentado en rico y alto asiento está el Amor sagrado, de glorias y deleites rodeado. 70 Inmensa hermosura aquí se muestra toda, y resplandece clarísma luz pura que jamás anochece: eterna primavera aquí florece. 75 ¡Oh, campos verdaderos! ¡Oh, prados con verdad frescos y amenos! ¡Riquísimos mineros! ¡Oh, deleitosos senos! ¡Repuestos valles, de mil bienes llenos! 80 Estrofa: Lira (estrofa con 5-7 versos de once y de siete sílabas, con rima perfecta). Aquí se emplea el esquema: aBabB Sílabas: Versos de siete y de once sílabas 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 Cuando contemplo_el cielo 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 de_innumerables luces adornado, 1 2 3 4 6 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 y miro_hacia_el sü-elo, O: y miro | hacia_el suelo [diéresis o hiato] 1 2 3 4 5 6 de noche rode-ado, + 1 = 7 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 en sueño_y | en olvido sepultado, Rima: Rima perfecta, con el esquema aBaBB Cuando contemplo el cielo a de innumerables luces adornado, B y miro hacia el suelo, a de noche rodeado, B en sueño y en olvido sepultado, B

Baltasar del Alcázar

(1530-1606) Tres cosas Tres cosas me tienen preso de amores el corazón, la bella Inés, el jamón y berengenas con queso. Esta Inés (amantes) es 5 quien tuvo en mí tal poder, que me hizo aborrecer todo lo que no era Inés. Trájome un año sin seso, hasta que en una ocasión 10 me dio a merendar jamón y berengenas con queso. Fue de Inés la primer palma, pero ya júzgase mal entre todos ellos cuál 15 tiene más parte en mi alma. En gusto, medida y peso no le hallo distinción, ya quiero Inés, ya jamón, ya berengenas con queso. 20 Alega Inés su beldad, el jamón que es de Aracena, el queso y berengena la española antigüedad. Y está tan en fil el peso 25 que juzgado sin pasión todo es uno, Inés, jamón, y berengenas con queso. A lo menos este trato de estos mis nuevos amores, 30 hará que Inés sus favores, me los venda más barato. Pues tendrá por contrapeso si no hiciere razón, una lonja de jamón 35 y berengenas con queso. Estrofa: El poema es una serie de redondillas, pero cada cada segunda estrofa emplea la misma rima. Sílabas: Cada verso tiene ocho sílabas 1 2 3 4 5 6 7 +1 = 8 Tres cosas me tienen preso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 de_amores el corazón, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 la bella_Inés, el jamón 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 y berengenas con queso. Rima: Rima perfecta con el esquema abba, y cada segunda estrofa las mismas rimas que se emplean en la primera: -eso / -on. Tres cosas me tienen preso a de amores el corazón, b la bella Inés, el jamón b y berengenas con queso. a Esta Inés (amantes) es c quien tuvo en mí tal poder, d que me hizo aborrecer d todo lo que no era Inés. c Trájome un año sin seso, a [Cada segunda estrofa emplea hasta que en una ocasión b la misma rima que la primera, me dio a merendar jamón b y repite la última parte.] y berengenas con queso. a

Fernando de Herrera

(1534-1598) Voy siguiendo la fuerza de mi hado Voy siguiendo la fuerza de mi hado por este campo estéril y escondido: todo calla, y no cesa mi gemido, y lloro la desdicha de mi estado. Crece el camino y crece mi cuidado, 5 que nunca mi dolor pone en olvido: el curso al fin acaba, aunque extendido, pero no acaba el daño dilatado. ¿Qué vale contra un mal siempre presente apartarse y huir, si en la memoria 10 se estampa y muestra frescas las señales? Vuela amor en mi alcance; y no consiente en mi afrenta que olvide aquella historia que descubrió la senda de mis males. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Voy siguiendo la fuerza de mi hado 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 por este campo_estéril y_escondido: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 todo calla,_y no cesa mi ge-mido, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 y lloro la desdicha de mi_estado. Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDE CDE Voy siguiendo la fuerza de mi hado A por este campo estéril y escondido: B todo calla, y no cesa mi gemido, B y lloro la desdicha de mi estado. A Crece el camino y crece mi cuidado, A que nunca mi dolor pone en olvido: B el curso al fin acaba, aunque extendido, B pero no acaba el daño dilatado. A ¿Qué vale contra un mal siempre presente C apartarse y huir, si en la memoria D se estampa y muestra frescas las señales? E Vuela amor en mi alcance; y no consiente C en mi afrenta que olvide aquella historia D que descubrió la senda de mis males. E

Fernando de Herrera

(1534-1598) Rojo Sol Rojo Sol que con hacha luminosa coloras el purpúreo alto cielo, ¿hallaste tal belleza en todo el suelo, que iguale a mi serena luz dichosa? Aura süave, blanda y amorosa 5 que nos halagas con tu fresco vuelo; cuando el oro descubre y rico velo mi luz, ¿trenza tocaste más hermosa? Luna, honor de la noche, ilustre coro de los errantes astros y fijados 10 ¿consideraste tales dos estrellas? Sol puro, aura, luna, llamas de oro ¿oísteis mis dolores nunca usados? ¿visteis luz más ingrata a mis querellas? Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Rojo Sol que con hacha lumi-nosa 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 coloras el purpúreo_alto cielo, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 ¿hallaste tal belleza_en todo_el suelo, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 que_iguale_a mi serena luz dichosa? Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDE CDE Rojo Sol que con hacha luminosa A coloras el purpúreo alto cielo, B ¿hallaste tal belleza en todo el suelo, B que iguale a mi serena luz dichosa? A Aura süave, blanda y amorosa A que nos halagas con tu fresco vuelo; B cuando el oro descubre y rico velo B mi luz, ¿trenza tocaste más hermosa? A Luna, honor de la noche, ilustre coro C de los errantes astros y fijados D ¿consideraste tales dos estrellas? E Sol puro, aura, luna, llamas de oro C ¿oísteis mis dolores nunca usados? D ¿visteis luz más ingrata a mis querellas? E

San Juan de la Cruz

(1542-1591) La noche oscura Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección, que es la unión con Dios, por el camino de la negación espiritual. En una noche oscura, con ansias en amores inflamada, (¡oh dichosa ventura!) salí sin ser notada, estando ya mi casa sosegada. 5 A oscuras y segura, por la secreta escala disfrazada, (¡oh dichosa ventura!) a oscuras y en celada, estando ya mi casa sosegada. 10 En la noche dichosa, en secreto, que nadie me veía, ni yo miraba cosa, sin otra luz ni guía sino la que en el corazón ardía. 15 Aquésta me guïaba más cierta que la luz del mediodía, adonde me esperaba quien yo bien me sabía, en parte donde nadie parecía. 20 ¡Oh noche que me guiaste!, ¡oh noche amable más que el alborada!, ¡oh noche que juntaste amado con amada, amada en el amado transformada! 25 El mi pecho florido, que entero para él solo se guardaba, allí quedó dormido, y yo le regalaba, y el ventalle de cedros aire daba. 30 El aire de la almena, cuando yo sus cabellos esparcía, con su mano serena en mi cuello hería, y todos mis sentidos suspendía. 35 Quedéme y olvidéme, el rostro recliné sobre el amado, cesó todo, y dejéme, dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado. 40 Fecha: C. 1577 Vocabulario: sosegada - tranquil, at peace a oscuras - in the dark escala - stairs, ladder disfrazada - disguized alborada - dawn regalaba - caressed ventalle de cedros - cedar(-branch) fan esparcía - spread out hería - touched (lit. wounded) almena - ramparts, battlements dejéme - I let myself go cuidado - cares, concerns azucenas - (white) lilies Estrofa: Lira (estrofa con 5-7 versos de once y de siete sílabas, con rima perfecta). Aquí se emplea el esquema: aBabB Sílabas: 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 En una noche_oscura, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 con ansias en amores inflamada, 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 (¡oh dichosa ventura!) 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 salí sin ser notada, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 estando ya mi casa sose-gada. Rima: Rima perfecta con el esquema aBabB En una noche oscura, a con ansias en amores inflamada, B (¡oh dichosa ventura!) a salí sin ser notada, b estando ya mi casa sosegada. B

San Juan de la Cruz

(1542-1591) Llama de amor viva ¡O llama de amor viva que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva acaba ya si quieres, 5 ¡rompe la tela de este dulce encuentro! ¡O cauterio süave! ¡O regalada llaga! ¡O mano blanda! ¡O toque delicado que a vida eterna sabe 10 y toda deuda paga! Matando, muerte en vida has trocado. ¡O lámparas de fuego en cuyos resplandores las profundas cavernas del sentido, 15 que estaba oscuro y ciego, con estraños primores color y luz dan junto a su querido! ¡Cuán manso y amoroso recuerdas en mi seno 20 donde secretamente solo moras, y en tu aspirar sabroso de bien y gloria lleno, cuán delicadamente me enamoras! Estrofa: Lira (estrofa con 5-7 versos de once y de siete sílabas, con rima perfecta). Aquí se emplea el esquema: abCabC Sílabas: Versos de siete y de once sílabas 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 ¡O llama de_amor viva 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 que tiernamente_hieres 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 [hiato] de mi_alma | en el más profundo centro! 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 Pues ya no_eres esquiva 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 acaba ya si quieres, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 ¡rompe la tela de_este dulce_encuentro! Rima: Rima perfecta, con el esquema abCabC ¡O llama de amor viva a que tiernamente hieres b de mi alma en el más profundo centro! C Pues ya no eres esquiva a acaba ya si quieres, b ¡rompe la tela de este dulce encuentro! C

San Juan de la Cruz

(1542-1591) Cántico espiritual Canciones entre el alma y el esposo Esposa: ¿Adónde te escondiste, amado, y me dejaste con gemido? Como el ciervo huiste, habiéndome herido; salí tras ti, clamando, y eras ido. 5 Pastores, los que fuerdes allá, por las majadas, al otero, si por ventura vierdes aquél que yo más quiero, decidle que adolezco, peno y muero. 10 Buscando mis amores, iré por esos montes y riberas; ni cogeré las flores, ni temeré las fieras, y pasaré los fuertes y fronteras. 15 (Pregunta a las Criatures) ¡Oh bosques y espesuras, plantadas por la mano del amado! ¡Oh prado de verduras, de flores esmaltado, decid si por vosotros ha pasado! 20 (Respuesta de las Criaturas) Mil gracias derramando, pasó por estos sotos con presura, y yéndolos mirando, con sola su figura vestidos los dejó de hermosura. 25 Esposa: ¡Ay, quién podrá sanarme! Acaba de entregarte ya de vero; no quieras enviarme de hoy más ya mensajero, que no saben decirme lo que quiero. 30 Y todos cantos vagan, de ti me van mil gracias refiriendo. Y todos más me llagan, y déjame muriendo un no sé qué quedan balbuciendo. 35 Mas ¿cómo perseveras, oh vida, no viviendo donde vives, y haciendo, porque mueras, las flechas que recibes, de lo que del amado en ti concibles? 40 ¿Por qué, pues has llagado aqueste corazón, no le sanaste? Y pues me le has robado, ¿por qué así le dejaste, y no tomas el robo que robaste? 45 Apaga mis enojos, pues que ninguno basta a deshacellos, y véante mis ojos, pues eres lumbre dellos, y sólo para ti quiero tenellos. 50 ¡Oh cristalina fuente, si en esos tus semblantes plateados, formases de repente los ojos deseados, que tengo en mis entrañas dibujados! 55 ¡Apártalos, amado, que voy de vuelo! Esposo: Vuélvete, paloma, que el ciervo vulnerado por el otero asoma, al aire de tu vuelo, y fresco toma. 60 Esposa: ¡Mi amado, las montañas, los valles solitarios nemorosos, las ínsulas extrañas, los ríos sonorosos, el silbo de los aires amorosos; 65 la noche sosegada, en par de los levantes de la aurora, la música callada, la soledad sonora, la cena que recrea y enamora; 70 nuestro lecho florido, de cuevas de leones enlazado, en púrpura tendido, de paz edificado, de mil escudos de oro coronado! 75 A zaga de tu huella, las jóvenes discurran al camino; al toque de centella, al adobado vino, emisiones de bálsamo divino. 80 En la interior bodega de mi amado bebí, y cando salía, por toda aquesta vega, ya cosa no sabía y el ganado perdí que antes seguía. 85 Allí me dió su pecho, allí me enseñó ciencia muy sabrosa, y yo le di de hecho a mí, sin dejar cosa; allí le prometí de ser su esposa. 90 Mi alma se ha empleado, y todo mi caudal, en su servicio; ya no guardo ganado, ni ya tengo otro oficio, que ya sólo en amar es mi ejercicio. 95 Pues ya si en el ejido de hoy más no fuere vista ni hallada, diréis que me he perdido; que andando enamorada, me hice perdidiza, y fuí ganada. 100 De flores y esmeraldas, en las frescas mañanas escogidas, haremos las guirnadas en tu amor florecidas, y en un cabello mío entretejidas: 105 en sólo aquel cabello que en mi cuello volar consideraste; mirástele en mi cuello, y en él preso quedaste, y en uno de mis ojos te llagaste. 110 Cuando tú me mirabas, tu gracia en mí tus ojos imprimían; por eso me adamabas, y en eso merecían los míos adorar lo que en ti vían. 115 No quieras despreciarme, que si color moreno en mí hallaste, ya bien puedes mirarme, después que me miraste, que gracia y hermosura en mí dejaste. 120 Cogednos las raposas, que está ya florecida nuestra viña, en tanto que de rosas hacemos una piña, y no pareza nadie en la montiña. 125 Deténte, cierzo muerto; ven, austro, que recuerdas los amores, aspira por mi huerto, y corran sus olores, y pacerá el amado entre las flores. 130 Esposo: Entrado se ha la esposa en el ameno huerto deseado, y a su sobor reposa, el cuello reclinado sobres los dulces brazos del amado. 135 Debajo del manzano, allí conmigo fuiste desposada, allí te di al mano, y fuiste reparada donde tu madre fuera violada. 140 A las aves ligeras, leones, ciervos, gamos saltadores, montes, villes, riberas, aguas, aires, ardores y miedos de las noches veladores, 145 por las amenas liras y canto de serenas os conjuro que cesen vuestras iras y no toquéis al muro, porque la esposa duerma más seguro. 150 Esposa: Oh ninfas de Judea, en tanto que en las flores y rosales el ámbar perfumea, morá en los arrabales, y no queráis tocar nuestros umbrales. 155 Escóndete, carillo, y mira con tu haz a las montañas, y no quieras decillo; mas mira las compañas de la que va por ínsulas extrañas. 160 Esposo: La blanca palomica al arca con el ramo se ha tornado, y ya la tortolica al socio deseado en las riberas verdes ha hallado. 165 En soledad vivía, y en soledad he puesto ya su nido, y en soledad la guía a solas su querido, también en soledad de amor herido. 170 Esposa: Gocémonos, amado, y vámonos a ver en tu hermosura al monte o al collado do mana el agua pura; entremos más adentro en la espesura. 175 Y luego a las subidas cavernas de la piedre nos iremos, que están bien escondidas, y allí nos entraremos, y el mosto de granadas gustaremos. 180 Allí me mostrarías aquello que mi alma pretendía, y luego me darías allí tú, vida mía, aquello que me diste el otro día: 185 el aspirar del aire, el canto de la dulce filomena, el soto y su donaire, en la noche serena con llama que consume y no da pena; 190 que nadie lo miraba, Aminadab tampoco parecía, y el cerco sosegaba, y la caballería a vista de las aguas descendía. 195 Estrofa: Lira (estrofa con 5-7 versos de once y de siete sílabas, con rima perfecta). Aquí se emplea el esquema: aBabB Sílabas: 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 ¿Adónde te_escondiste, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 amado,_y me dejaste con ge-mido? 1 2 4 5 6 + 1 = 7 Como_el ciervo huiste, 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 [dieresis] habï-éndome_herido; 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 salí tras ti, clamando, | y_eras ido. Rima: Rima perfecta, con el esquema aBabB ¿Adónde te escondiste, a amado, y me dejaste con gemido? B Como el ciervo huiste, a habiéndome herido; b salí tras ti, clamando, y eras ido. B

Luis de Góngora

(1561-1627) Mientras por competir Mientras por competir con tu cabello, oro bruñido al sol relumbra en vano; mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lilio bello; mientras a cada labio, por cogello. 5 siguen más ojos que al clavel temprano; y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal tu gentil cuello: goza cuello, cabello, labio y frente, antes que lo que fue en edad dorada 10 oro, lilio, clavel, cristal luciente, no sólo en plata o vïola troncada se vuelva, mas tú y ello juntamente en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Mientras por competir con tu ca-bello, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 oro bruñido_al sol relumbra_en vano; 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 mientras con menosprecio_en medio_el llano 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 mira tu blanca frente_el lilio bello; Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDC DCD Mientras por competir con tu cabello, A oro bruñido al sol relumbra en vano; B mientras con menosprecio en medio el llano B mira tu blanca frente el lilio bello; A mientras a cada labio, por cogello. A siguen más ojos que al clavel temprano; B y mientras triunfa con desdén lozano B del luciente cristal tu gentil cuello: A goza cuello, cabello, labio y frente, C antes que lo que fue en edad dorada D oro, lilio, clavel, cristal luciente, C no sólo en plata o vïola troncada D se vuelva, mas tú y ello juntamente C en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada. D

Luis de Góngora

(1561-1627) De un caminante enfermo que se enamoró donde fue hospedado Descaminado, enfermo, peregrino, en tenebrosa noche, con pie incierto la confusión pisando del desierto, voces en vano dio, pasos sin tino. Repetido latir, si no vecino, 5 distinto, oyó de can siempre despierto, y en pastoral albergue mal cubierto, piedad halló, si no halló camino. Salió el sol, y entre armiños escondida, soñolienta beldad con dulce saña 10 salteó al no bien sano pasajero. Pagará el hospedaje con la vida; más le valiera error en la montaña que morir de la suerte que yo muero. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Descaminado,_enfermo, peregrino, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 en tenebrosa noche, con pie_incierto 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 la confusión pisando del desierto, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 voces en vano dio, pasos sin tino. Rima: Descaminado, enfermo, peregrino, A en tenebrosa noche, con pie incierto B la confusión pisando del desierto, B voces en vano dio, pasos sin tino. A Repetido latir, si no vecino, A distinto, oyó de can siempre despierto, B y en pastoral albergue mal cubierto, B piedad halló, si no halló camino. A Salió el sol, y entre armiños escondida, C soñolienta beldad con dulce saña D salteó al no bien sano pasajero. E Pagará el hospedaje con la vida; C más le valiera error en la montaña D que morir de la suerte que yo muero. E *Normally the i dipthong before the stressed vowel would not be counted as part of the rhyme; I have included it in the rhyme in this case since the poet included in in all instances of the rhyme A.

Luis de Góngora

(1561-1627) La dulce boca La dulce boca que a gustar convida un humor entre perlas destilado, y a no invidiar aquel licor sagrado que a Júpiter ministra el garzón de Ida, ¡amantes! no toquéis si queréis vida: 5 porque entre un labio y otro colorado Amor está de su veneno armado, cual entre flor y flor sierpe escondida. No os engañen las rosas que al Aurora diréis que aljofaradas y olorosas 10 se le cayeron del purpúreo seno. Manzanas son de Tántalo y no rosas, que después huyen dél que incitan ahora y sólo del Amor queda el veneno. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 La dulce boca que_a gustar convida 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 un humor entre perlas desti-lado, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 y_a no_invidiar aquel licor sagrado 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 que_a Júpiter ministra_el garzón de_Ida, Rima: Rima perfecta, con el esquema ABBA ABBA CDE CDE La dulce boca que a gustar convida A un humor entre perlas destilado, B y a no invidiar aquel licor sagrado B que a Júpiter ministra el garzón de Ida, A ¡amantes! no toquéis si queréis vida: A porque entre un labio y otro colorado B Amor está de su veneno armado, B cual entre flor y flor sierpe escondida. A No os engañen las rosas que al Aurora C diréis que aljofaradas y olorosas D se le cayeron del purpúreo seno. E Manzanas son de Tántalo y no rosas, C que después huyen dél que incitan ahora D y sólo del Amor queda el veneno. E

Luis de Góngora

(1561-1627) Al nacimiento de Cristo Nuestro Señor ¿Quién oyó? ¿Quién oyó? ¿Quién ha visto lo que yo? Yacía la noche cuando las doce a mis ojos dio 5 el reloj de las estrellas que es el más cierto reloj; yacía, digo, la noche, y en el silencio mayor, una voz dieron los cielos, 10 Amor divino, que era luz aunque era voz, divino Amor. ¿Quién oyó? ¿Quién oyó? 15 ¿Quién ha visto lo que yo? Ruiseñor no era del alba dulce hijo el que se oyó; viste alas, mas no viste bulto humano el ruiseñor. 20 De varios, pues, instrumentos, el confuse acorde son, gloria dando a las alturas, Amor divino, paz a la tierra anunció, 25 divino Amor. ¿Quién oyó? ¿Quién oyó? ¿Quién ha visto lo que yo? Levantéme a la armonía, 30 y cayendo al esplendor, o todo me negó a mí o todo me negué yo. Tiranizó mis sentidos el soberano cantor, 35 el que ni ave ni hombre, Amor divino, era mucho de los dos, divino Amor. ¿Quién oyó? 40 ¿Quién oyó? ¿Quién ha visto lo que yo? Restituidas las cosas que el éxtasis me escondió, a blando céfiro hice 45 de mis ovejas pastor Dejélas, y en vez de nieve, pisando una y otra flor, llegué donde al heno vi, Amor divino, 50 peinarle rayos al Sol, divino Amor. ¿Quién oyó? ¿Quién oyó? ¿Quién ha visto lo que yo? 55 Humilde en llegando até al pesebre la razón, que me valió nueva luz, topo ayer y lince hoy. Oí balar al cordero, 60 que bramó un tiempo león; y vi llorar niño ahora, Amor divino, al que he sido siempre Dios, divino Amor. 65 ¿Quién oyó? ¿Quién oyó? ¿Quién ha visto lo que yo? Sílabas: Ocho y cuatro (con unos versos de cinco) 1 2 3 + 1 = 4 ¿Quién o? 1 2 3 + 1 = 4 ¿Quién o? 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 ¿Quién ha visto lo que yo? 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Yací-a la noche cuando 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 las doce_a mis ojos dio 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 el reloj de las estrellas 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 que_es el más cierto reloj; 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 yací-a, digo, la noche, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 y_en el silencio mayor, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 una voz dieron los cielos, 1 2 3 4 + 1 = 5 [irregular] Amor divino, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 que_era luz aunque_era voz, 1 2 3 4 + 1 = 5 [irregular] divino_Amor. Rima: Asonancia en ó los versos pares (y en el estribillo) ¿Quién oyó? ¿Quién oyó? ¿Quién ha visto lo que yo? Yacía la noche cuando las doce a mis ojos dio el reloj de las estrellas que es el más cierto reloj; yacía, digo, la noche, y en el silencio major, una voz dieron los cielos, Amor divino, que era luz aunque era voz, divino Amor. ¿Quién oyó? ¿Quién oyó? ¿Quién ha visto lo que yo?

Lope de Vega

(1562-1635) Desmayarse Desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo, leal, traidor, cobarde y animoso: no hallar fuera del bien centro y reposo, 5 mostrarse alegre, triste, humilde, altivo, enojado, valiente, fugitivo, satisfecho, ofendido, receloso: huir el rostro al claro desengaño, beber veneno por licor süave, 10 olividar el provecho, amar el daño: creer que el cielo en un infierno cabe; dar la vida y el alma a un desengaño, ¡esto es amor! quien lo probó lo sabe. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Desmayarse,_atreverse,_estar furioso, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 áspero, tierno, liberal, esquivo, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 alentado, mortal, difunto, vivo, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 le-al, traidor, cobarde_y | ani-moso: Rima: Rima perfecta, con el esquema: ABBA ABBA CDC DCD Desmayarse, atreverse, estar furioso, A áspero, tierno, liberal, esquivo, B alentado, mortal, difunto, vivo, B leal, traidor, cobarde y animoso: A no hallar fuera del bien centro y reposo, A mostrarse alegre, triste, humilde, altivo, B enojado, valiente, fugitivo, B satisfecho, ofendido, receloso: A huir el rostro al claro desengaño, C beber veneno por licor süave, D olividar el provecho, amar el daño: C creer que el cielo en un infierno cabe; D dar la vida y el alma a un desengaño, C ¡esto es amor! quien lo probó lo sabe. D

Lope de Vega

(1562-1635) Rimas humanas CXCI Es la mujer del hombre lo más bueno, y locura decir que lo más malo, su vida suele ser y su regalo, su muerte suele ser y su veneno. Cielo a los ojos candido y sereno, 5 que muchas veces al infierno igualo, por raro al mundo su valor señalo por falso al hombre su rigor condeno. Ella nos da su sangre, ella nos cría no ha hecho el cielo cosa más ingrata; 10 es un ángel, y a veces una arpía. Quiere, aborrece, trata bien, maltrata, y es la mujer, al fin, como sangría, que a veces da salud y a veces mata. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Es la mujer del hombre lo más bueno, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 y locura decir que lo más malo, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 su vida suele ser y su re-galo, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 su muerte suele ser y su ve-neno. Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDC DCD Es la mujer del hombre lo más bueno, A y locura decir que lo más malo, B su vida suele ser y su regalo, B su muerte suele ser y su veneno. A Cielo a los ojos candido y sereno, A que muchas veces al infierno igualo, B por raro al mundo su valor señalo B por falso al hombre su rigor condeno. A Ella nos da su sangre, ella nos cría C no ha hecho el cielo cosa más ingrata; D es un ángel, y a veces una arpía. C Quiere, aborrece, trata bien, maltrata, D y es la mujer, al fin, como sangría, C que a veces da salud y a veces mata. D

Lope de Vega

(1562-1635) ¿Qué tengo yo que mi amistad procuras? ¿Qué tengo yo que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue, Jesús mío que a mi puerta, cubierto de rocío, pasas las noches del invierno escuras? ¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras, 5 pues no te abrí! ¡Qué estraño desvarío si de mi ingratitud el yelo frío secó las llagas de tus plantas puras! ¡Cuántas veces el ángel me decía: Alma, asómate agora a la ventana, 10 verás con cuánto amor llamar porfía! ¡Y cuántas, hermosura soberana: Mañana le abriremos --respondía--, para lo mismo responder mañana! Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 ¿Qué tengo yo que mi_amistad pro-curas? 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 ¿Qué_interés se te sigue, Jesús -o 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 que_a mi puerta, cubierto de ro--o, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 pasas las noches del invierno_escuras? Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDC DCD ¿Qué tengo yo que mi amistad procuras? A ¿Qué interés se te sigue, Jesús mío B que a mi puerta, cubierto de rocío, B pasas las noches del invierno escuras? A ¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras, A pues no te abrí! ¡Qué estraño desvarío B si de mi ingratitud el yelo frío B secó las llagas de tus plantas puras! A ¡Cuántas veces el ángel me decía: C Alma, asómate agora a la ventana, D verás con cuánto amor llamar porfía! C ¡Y cuántas, hermosura soberana: D Mañana le abriremos --respondía--, C para lo mismo responder mañana! D

Lope de Vega

(1562-1635) Dulce desdén Dulce desdén, si el daño que me haces de la suerte que sabes te agradezco, qué haré si un bien de tu rigor merezco, pues sólo con el mal me satisfaces. No son mis esperanzas pertinaces 5 por quien los males de tu bien padezco sino la gloria de saber que ofrezco alma y amor de tu rigor capaces. Dame algún bien, aunque con él me prives de padecer por ti, pues por ti muero 10 si a cuenta dél mis lágrimas recibes. Mas ¿cómo me darás el bien que espero?, si en darme males tan escaso vives que ¡apenas tengo cuantos males quiero! Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 [hiato] Dulce desdén, si_el daño que me | haces 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 de la suerte que sabes te_agra-dezco, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 qué_haré si_un bien de tu rigor me-rezco, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 pues sólo con el mal me satisfaces. Rima: Rima perfecta, con el esquema: ABBA ABBA CDC DCD Dulce desdén, si el daño que me haces A de la suerte que sabes te agradezco, B qué haré si un bien de tu rigor merezco, B pues sólo con el mal me satisfaces. A No son mis esperanzas pertinaces A por quien los males de tu bien padezco B sino la gloria de saber que ofrezco B alma y amor de tu rigor capaces. A Dame algún bien, aunque con él me prives C de padecer por ti, pues por ti muero D si a cuenta dél mis lágrimas recibes. C Mas ¿cómo me darás el bien que espero?, D si en darme males tan escaso vives C que ¡apenas tengo cuantos males quiero! D

Francisco de Quevedo

(1580-1645) Si hija de mi amor Si hija de mi amor mi muerte fuese, ¡qué parto tan dichoso que sería el de mi amor contra la vida mía! ¡Qué gloria, que el morir de amar naciese! Llevara yo en el alma adonde fuese 5 el fuego en que me abraso, y guardaría su llama fiel con la ceniza fría en el mismo sepulcro en que durmiese. De esotra parte de la muerte dura, vivirán en mi sobra mis cuidados, 10 y más allá del Lethe mi memoria. Triunfará del olvido tu hermosura mi pura fe y ardiente, de los hados; y el no ser, pur amar, será mi gloria. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 [hiato] Si | hija de mi_amor mi muerte fuese, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 ¡qué parto tan dichoso que se-a 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 el de mi_amor contra la vida a! 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 ¡Qué gloria, que_el morir de_amar naciese! Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDE CDE Si hija de mi amor mi muerte fuese, A ¡qué parto tan dichoso que sería B el de mi amor contra la vida mía! B ¡Qué gloria, que el morir de amar naciese! A Llevara yo en el alma adonde fuese A el fuego en que me abraso, y guardaría B su llama fiel con la ceniza fría B en el mismo sepulcro en que durmiese. A De esotra parte de la muerte dura, C vivirán en mi sobra mis cuidados, D y más allá del Lethe mi memoria. E Triunfará del olvido tu hermosura C mi pura fe y ardiente, de los hados; D y el no ser, pur amar, será mi gloria. E

Francisco de Quevedo

(1580-1645) Amor constante más alla de la muerte Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra que me llevare el blanco día, y podrá desatar esta alma mía hora a su afán ansioso lisonjera; mas no, de esotra parte, en la ribera, 5 dejará la memoria, en donde ardía; nadar sabe mi llama la agua fría, y perder el respeto a ley severa. Alma a quien todo un dios prisión ha sido, venas que humor a tanto fuego han dado, 10 medulas que han gloriosamente ardido: su cuerpo dejará no su cuidado; serán ceniza, mas tendrá sentido; polvo serán, mas polvo enamorado. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Cerrar podrá mis ojos la postrera 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 sombra que me llevare_el blanco a, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 y podrá desatar esta_alma a 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 hora_a su_afán ansioso lisonjera; Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDC DCD Cerrar podrá mis ojos la postrera A sombra que me llevare el blanco día, B y podrá desatar esta alma mía B hora a su afán ansioso lisonjera; A mas no, de esotra parte, en la ribera, A dejará la memoria, en donde ardía; B nadar sabe mi llama la agua fría, B y perder el respeto a ley severa. A Alma a quien todo un dios prisión ha sido, C venas que humor a tanto fuego han dado, D medulas que han gloriosamente ardido: C su cuerpo dejará no su cuidado; D serán ceniza, mas tendrá sentido; C polvo serán, mas polvo enamorado. D

Francisco de Quevedo

(1580-1645) Miré los muros Miré los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes ya desmoronados de la carrera de la edad cansados por quien caduca ya su valentía. Salíme al campo: vi que el sol bebía 5 los arroyos del hielo desatados, y del monte quejosos los ganados que con sombras hurtó su luz al día. Entré en mi casa: vi que amancillada de anciana habitación era despojos, 10 mi báculo más corvo y menos fuerte. Vencida de la edad sentí mi espada, y no hallé cosa en que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Miré los muros de la patria -a, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 si_un tiempo fuertes ya desmoro-nados 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 de la carrera de la_edad cansados 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 por quien caduca ya su valen-a. Rima: Rima perfecta, con el esquema: ABBA ABBA CDE CDE Miré los muros de la patria mía, A si un tiempo fuertes ya desmoronados B de la carrera de la edad cansados B por quien caduca ya su valentía. A Salíme al campo: vi que el sol bebía A los arroyos del hielo desatados, B y del monte quejosos los ganados B que con sombras hurtó su luz al día. A Entré en mi casa: vi que amancillada C de anciana habitación era despojos, D mi báculo más corvo y menos fuerte. E Vencida de la edad sentí mi espada, C y no hallé cosa en que poner los ojos D que no fuese recuerdo de la muerte. E

Francisco de Quevedo

(1580-1645) A una nariz Erase un hombre a una nariz pegado, érase una nariz superlativa, érase una nariz sayón y escriba, érase un peje espada muy barbado. Era un reloj de sol mal encarado, 5 érase una alquitara pensativa, érase un elefante boca arriba, era Ovidio Nasón más narizado. Erase un espolón de una galera, érase una pirámide de Egipto, 10 las doce Tribus de narices era. Erase un naricísimo infinito, muchísimo nariz, nariz tan fiera que en la cara de Anás fuera delito. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Erase_un hombre_a_una nariz pe-gado, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 érase_una nariz superla-tiva, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 érase_una nariz sayón y_escriba, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 érase_un peje_espada muy barbado. Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDC DCD Erase un hombre a una nariz pegado, A érase una nariz superlativa, B érase una nariz sayón y escriba, B érase un peje espada muy barbado. A Era un reloj de sol mal encarado, A érase una alquitara pensativa, B érase un elefante boca arriba, B era Ovidio Nasón más narizado. A Erase un espolón de una galera, C érase una pirámide de Egito, D las doce Tribus de narices era. C Erase un naricísimo infinito, D muchísimo nariz, nariz tan fiera C que en la cara de Anás fuera delito. D

Francisco de Quevedo

(1580-1645) Conoce la diligencia con que se acerca la muerte Ya formidable y espantoso suena dentro del corazón el postrer día, y la última hora negra y fría se acerca de temor y sombras llena. Si agrabable descanso, paz serena 5 la muerte en forma de dolor envía, señas da su desdén de cortesía: más tiene de caricia que de pena. ¿Qué pretende el temor desacordado de la que a rescatar piadosa viene 10 espíritu en miserias anudado? Llegue rogada, pues mi bien previene hálleme agradecio, no asustado: mi vida acabe y mi vivir ordene. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Ya formidable_y | espantoso suena 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 dentro del corazón el postrer -a, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 [hiato] y la | última | hora negra_y frí-a 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 se_acerca de temor y sombras llena. Rima: Rima perfecta, con el esquema: ABBA ABBA CDC DCD Ya formidable y espantoso suena A dentro del corazón el postrer día, B y la última hora negra y fría B se acerca de temor y sombras llena. A Si agrabable descanso, paz serena A la muerte en forma de dolor envía, B señas da su desdén de cortesía: B más tiene de caricia que de pena. A ¿Qué pretende el temor desacordado C de la que a rescatar piadosa viene D espíritu en miserias anudado? E Llegue rogada, pues mi bien previene C hálleme agradecio, no asustado: D mi vida acabe y mi vivir ordene. E

Francisco de Quevedo

(1580-1645) Letrilla: Don Dinero Madre, yo al oro me humillo: él es mi amante y mi amado, pues de puro enamorado, de contino anda amarillo; que pues, doblón o sencillo, 5 hace todo cuanto quiero, poderoso caballero es don Dinero. Nace en las Indias honrado, donde el mundo le acompaña, 10 viene a morir en España y es en Génova enterrado; y, pues quien le trae al lado es hermoso, aunque sea fiero, poderoso caballero 15 es don Dinero. Es galán, y es como un oro; tiene quebrado el color; persona de gran valor, tan cristiano como moro; 20 pues que da y quita el decoro y quebranta cualquier fuero, poderoso caballero es don Dinero. Son sus padres principales, 25 y es de nobles descendiente, porque en las venas de Oriente todas las sangres son reales; y, pues es quien hace iguales al duque y al ganadero, 30 poderoso caballero es don Dinero. Mas ¿a quién no maravilla ver en su gloria sin tasa, que es lo menos de su casa 35 doña Blanca de Castilla? Pero, pues da al bajo silla y al cabarde hace guerrero, poderoso caballero es don Dinero 40 Por importar en los tratos y dar tan buenos consejos en las casas de los viejos gatos le guardan de gatos; y, pues él rompe recatos 45 y ablanda al juez más severo, poderoso caballero es don Dinero. Y es tanta su majestad, aunque son sus duelos hartos, 50 que con haberle hecho cuartos, no pierde su autoridad; pero, pues da calidad al noble y al pordiosero, poderoso caballero 55 es don Dinero. Nunca vi damas ingratas a su gusto y afición, que a las caras de un doblón hacen sus caras baratas; 60 y, pues hace las bravatas desde una bolsa de cuero, poderoso caballero es don Dinero. Más valen en cualquier tierra 65 --¡mirad si es harto sagaz!-- sus escudos en la paz, que rodelas en la guerra; y, pues al pobre le entierra y hace propio al forastero, 70 poderoso caballero es don Dinero. Sílabas: Los versos son de ocho sílabas, menos el último de cada estrofa, que tiene cinco 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Madre, yo_al oro me_humillo: 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 él es mi_amante_y mi_amado, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 pues de puro_enamorado, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 de contino_anda_amarillo; 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 que pues, doblón o sencillo, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 hace todo cuanto quiero, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 poderoso caballero 1 2 3 4 + 1 = 5 es don Dinero. Rima: Rima perfecta, con el esquema abbaaccc; cada verso termina con ccc Madre, yo al oro me humillo: a él es mi amante y mi amado, b pues de puro enamorado, b de contino anda amarillo; a que pues, doblón o sencillo, a hace todo cuanto quiero, c poderoso caballero c es don Dinero. c

Pedro Calderón de la Barca

(1600-1681) Cuentan de un sabio, que un día tan pobre y mísero estaba, que sólo se sustentaba de unas yerbas que cogía. «Habrá otro», entre sí decía, 5 «más pobre y triste que yo?» Y cuando el rostro volvió, halló la respuesta, viendo que iba otro sabio cogiendo las hojas que el arrojó. 10 Estrofa: Décima (diez versos de ocho sílabas con la rima abbaaccddc) Sílabas: Ocho sílabas en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Cuentan de_un sabio, que_un a 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 tan pobre_y mísero_estaba, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 que sólo se sustentaba 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 de_unas yerbas que coa. Rima: Rima perfecta con el esquema abbaaccddc Cuentan de un sabio, que un día a tan pobre y mísero estaba, b que sólo se sustentaba b de unas yerbas que cogía. a «¿Habrá otro», entre sí decía, a «más pobre y triste que yoc Y cuando el rostro volvió, c halló la respuesta, viendo d que iba otro sabio cogiendo d las hojas que el arrojó. c

Pedro Calderón de la Barca

(1600-1681) Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe; 5 y en cenizas le convierte la muerte (¡desdicha fuerte!): ¿que hay quien intente reinar viendo que ha de dispertar en el sueño de la muerte? 10 Sueña el rico en su riqueza, que más cuidado le ofrece; sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que a medrar empieza, 15 sueña el que afana y pretende, sueña el que agravia y ofende, y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende. 20 Yo sueño que estoy aquí, destas prisiones cargado; y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. ¿Qué es la vida? Un frenesí. 25 ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños sueños son. 30 Estrofa: Décima (diez versos de ocho sílabas con la rima abbaaccddc) Sílabas: Ocho sílabas en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Sueña_el rey que_es rey, y vive 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 con este_engaño mandando, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 disponiendo_y gobernando; 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 y_este_aplauso, que recibe 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 prestado,_en el viento_escribe; Rima: Rima perfecta con el esquema abbaaccddc Sueña el rey que es rey, y vive a con este engaño mandando, b disponiendo y gobernando; b y este aplauso, que recibe a prestado, en el viento escribe; a y en cenizas le convierte c la muerte (¡desdicha fuerte!): c ¿que hay quien intente reinar d viendo que ha de dispertar d en el sueño de la muerte? c

Sor Juana Inés de la Cruz

(Juana de Asbaje y Ramírez; ¿1648?-1695) A su retrato (Procura desmentir los elegios que a un retrato de la poetisa inscribió la verdad, que llama pasión) Este que ves, engaño colorido, que, del arte ostentando los primores, con falsos silogismos de colores es cauteloso engaño del sentido; éste, en quien la lisonja ha pretendido 5 excusar de los años los horrores, y venciendo del tiempo los rigores triunfar de la vejez y del olvido, es un vano artificio del cuidado, es una flor al viento delicada, 10 es un resguardo inútil para el hado: es una necia diligencia errada, es un afán caduco y, bien mirado, es cadáver, es polvo, es sombra, es nada. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Este que ves, engaño colo-rido, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 que, del arte_ostentando los pri-mores, 1 2 3 4 5 6 7 8 9-10 + 1 = 11 con falsos silogismos de co-lores 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 es cauteloso_engaño del sentido; Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDC DCD Este que ves, engaño colorido, A que, del arte ostentando los primores, B con falsos silogismos de colores B es cauteloso engaño del sentido; A éste, en quien la lisonja ha pretendido A excusar de los años los horrores, B y venciendo del tiempo los rigores B triunfar de la vejez y del olvido, A es un vano artificio del cuidado, C es una flor al viento delicada, D es un resguardo inútil para el hado: C es una necia diligencia errada, D es un afán caduco y, bien mirado, C es cadáver, es polvo, es sombra, es nada. D

Sor Juana Inés de la Cruz

(Juana de Asbaje y Ramírez; ¿1648?-1695) A una rosa (En que da moral censura a una rosa, y en ella a sus semejantes) Rosa divina que en gentil cultura eres, con tu fragante sutileza, magisterio purpúreo en la belleza, enseñanza nevada a la hermosura. Amago de la humana arquitectura, 5 ejemplo de la vana gentileza, en cuyo ser unió naturaleza la cuna alegre y triste sepultura. ¡Cuán altiva en tu pompa, presumida, soberbia, el riesgo de morir desdeñas, 10 y luego desmayada y encogida, de tu caduco ser das mustias señas, ¡con que con docta muerte y necia vida, viviendo engañas y muriendo enseñas! Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Rosa divina que_en gentil cultura 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 eres, con tu fragante suti-leza, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 [sinéresis] magisterio purpúreo_en la belleza, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 enseñanza nevada_a la hermosura. Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDC DCE Rosa divina que en gentil cultura A eres, con tu fragante sutileza, B magisterio purpúreo en la belleza, B enseñanza nevada a la hermosura. A Amago de la humana arquitectura, A ejemplo de la vana gentileza, B en cuyo ser unió naturaleza B la cuna alegre y triste sepultura. A ¡Cuán altiva en tu pompa, presumida, C soberbia, el riesgo de morir desdeñas, D y luego desmayada y encogida, C de tu caduco ser das mustias señas, D ¡con que con docta muerte y necia vida, C viviendo engañas y muriendo enseñas! D

Sor Juana Inés de la Cruz

(Juana de Asbaje y Ramírez; ¿1648?-1695) Arguye de inconsecuentes el gusto y la censura de los hombres que en las mujeres acusan lo que causan Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis: si con ansia sin igual 5 solicitáis su desdén, ¿por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal? Combatís su resistencia, y luego con gravedad 10 decís que fue liviandad lo que hizo la diligencia. Queréis con presunción necia hallar a la que buscáis, para pretendida, Tais, 15 y en la posesión, Lucrecia. ¿Qué humor puede ser más raro que el que falta de consejo, él mismo empaña el espejo y siente que no esté claro? 20 Con el favor y el desdén tenéis condición igual, quejándoos, si os tratan mal, burlándoos, si os quieren bien. Opinión ninguna gana, 25 pues la que más se recata, si no os admite, es ingrata y si os admite, es liviana. Siempre tan necios andáis que con desigual nivel 30 a una culpáis por cruel y a otra por fácil culpáis. ¿Pues cómo ha de estar templada la que vuestro amor pretende, si la que es ingrata ofende 35 y la que es fácil enfada? Mas entre el enfado y pena que vuestro gusto refiere, bien haya la que no os quiere y quejaos enhorabuena. 40 Dan vuestras amantes penas a sus libertades alas, y después de hacerlas malas las queréis hallar muy buenas. ¿Cuál major culpa ha tenido 45 en una pasión errada, la que cae de rogada o el que ruega de caído? ¿O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga: 50 la que peca por la paga o el que paga por pecar? Pues ¿para qué os espantáis de la culpa que tenéis? Queredlas cual las hacéis 55 o hacedlas cual las buscáis. Dejad de solicitar y después con más razón acusaréis la afición de la que os fuere a rogar. 60 Bien con muchas armas fundo que lidia vuestra arrogancia, pues en promesa e instancia juntáis diablo, carne y mundo. Estrofa: Una serie de redondillas (cuatro versos de ocho sílabas con la rima abba) Sílabas: Ocho sílabas en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Hombres necios que_acusáis 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 a la mujer sin razón, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 sin ver que sois la_ocasión 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 de lo mismo que culpáis: Rima: Rima perfecta, con el esquema abba Hombres necios que acusáis a a la mujer sin razón, b sin ver que sois la ocasión b de lo mismo que culpáis: a

Félix María de Samaniego

(1745-1801) El Cuervo y el Zorro En la rama de un árbol, bien ufano y contento, con un queso en el pico estaba el señor Cuervo. Del olor atraído 5 un zorro muy maestro, le dijo estas palabras, o poco más o menos: «Tenga usted buenos días, señor Cuervo, mi dueño; 10 vaya que estáis donoso, mono, lindo en extremo; yo no gasto lisonjas, y digo lo que siento; que si a tu bella traza 15 corresponde el gorjeo, juro a la diosa Ceres, siendo testigo el cielo, que tú serás el fénix de sus vastos imperios.» 20 Al oír un discurso tan dulce y halagueño, de vanidad llevado, quiso cantar el Cuervo. Abrió su negro pico, 25 dejó caer el queso; el muy astuto Zorro, después de haberlo preso, le dijo: «Señor bobo, pues sin otro alimento, 30 quedáis con alabanzas tan hinchado y repleto, digerid las lisonjas mientras yo como el queso.» Quien oye aduladores, nunca espere otro premio. Estrofa: Romance (pero con versos de siete en vez de ocho sílabas; con asonancia en los versos pares) Sílabas: Siete en cada verso 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 En la rama de_un árbol, 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 bien ufano_y contento, 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 con un queso_en el pico 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 estaba_el señor Cuervo. 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 Del olor atra-ído 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 un zorro muy ma-estro, 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 le dijo estas palabras, Rima: Asonancia en e-o en los versos pares En la rama de un árbol, bien ufano y contento, con un queso en el pico estaba el señor Cuervo. Del olor atraído un zorro muy maestro, le dijo estas palabras, o poco más o menos:

Tomás de Iriarte

(1750-1791) Los dos Conejos Por entre unas matas seguido de perros, no diré corría, volaba un Conejo. De su madriguera 5 salió un compañero, y le dijo: «Tente, amigo, ¿qué es esto?» «¡Qué ha de ser!», responde; «sin aliento llego. 10 Dos pícaros Galgos me vienen siguiendo.» «Sí», replica el otro, «por allí los veo... Pero no son Galgos.» 15 «¿Pues qué son?» «Podencos.» «¿Qué, Podencos dices?» «¡Sí, como mi abuelo!» «Galgos y muy Galgos, bien vistos los tengo.» 20 «Son Podencos: vaya, que no te entiendes de eso.» «¡Son Galgos, te digo!» «¡Digo que Podencos!» En esta disputa, 25 llegando los Perros, pilla descuidados a mis dos Conejos. Los que por cuestiones de poco momento 30 dejan lo que importa, llévense este ejemplo. Estrofa: Romancillo (seis sílabas en cada verso, con asonancia en los versos pares) Sílabas: Seis en cada verso 1 2 3 4 6 + 1 = 6 Por entre_unas matas 1 2 3 4 5 + 1 = 6 seguido de perros, 1 2 3 4 6 no diré corría, + 1 = 6 1 2 3 4 5 + 1 = 6 volaba_un Conejo. Rima: Asonancia en e-o en los versos pares Por entre unas matas seguido de perros, no diré corría, volaba un Conejo. De su madriguera salió un compañero, y le dijo: «Tente, amigo, ¿qué es esto

Tomás de Iriarte

(1750-1791) Fábula VIII: El Burro flautista Esta fablilla, salga bien o mal, me ha ocurrido ahora por casualidad. Cerca de unos prados 5 que hay en mi lugar, pasaba un Borrico por casualidad. Una flauta en ellos halló, que un zagal 10 se dejó olvidada por casualidad. Acercóse a olerla el dicho animal y dio un resoplido 15 por casualidad. En la flauta el aire se hubo de colar, y sonó la flauta por casualidad. 20 «¡Oh!», dijo el Borrico, «¡Qué bien sé tocar! ¡Y dirán que es mala la música asnal!» Sin reglas del arte 25 borriquitos hay que una vez aciertan por casualidad. Sin reglas del arte, el que en algo acierta, acierta por casualidad. Estrofa: Romancillo (versos de seis sílabas con asonancia en los versos pares) Sílabas: Seis en cada verso 1 2 3 4 + 1 = 5 [verso irregulgar] Esta fablilla, 1 2 3 4 5 + 1 = 6 salga bien o mal, 1 2 3 4 5 + 1 = 6 me_ha_ocurrido_ahora 1 2 3 4 5 + 1 = 6 por casualidad. 1 2 3 4 5 + 1 = 6 Cerca de_unos prados 1 2 3 4 5 + 1 = 6 que_hay en mi lugar, Rima: Asonancia (masculina) en á en los versos pares Esta fablilla, salga bien o mal, me ha ocurrido ahora por casualidad. Cerca de unos prados que hay en mi lugar, pasaba un Borrico por casualidad.

Juan Meléndez Valdés

(1754-1817) Oda II El amor mariposa Viendo el Amor un día que mil lindas zagalas huían dél medrosas por mirarle con armas, Dicen que de picado 5 les juró la venganza, y una burla les hizo como suya extremada. Tornóse en mariposa, los bracitos en alas, 10 y los pies ternezuelos en patitas doradas. ¡Oh! !Qué bien que parece! ¡Oh! ¡Qué suelto que vaga, y ante el sol hace alarde 15 de su púrpura y nácar! Ya en el valle se pierde; ya en una flor se para; ya otra besa festivo, y otra ronda y halaga. 20 Las zagalas al verle, por sus vuelos y gracia mariposa le juzgan, y en seguirle no tardan. Una a cogerle llega, 25 y él la bura y se escapa; otra en pos va corriendo, y otra simple le llama: Despertando el bullicio de tan loca algazara, 30 en sus pechos incautos la ternura más grata. Ya que juntas las mira, dando alegres risadas súbito Amor se muestra, 35 y a todas las abrasa. Mas las alas ligeras en los hombros por gala se guardó el fementido, y así a todos alcanza. 40 También de mariposa le quedó la inconstancia: llega, hiere, y de un pecho a herir otro se pasa. Sílabas: 1 2 3 4 5 6 Viendo_el Amor un a 6 + 1 = 7 1 2 3 4 5 6 6 + 1 = 7 que mil lindas zagalas 1 2 3 4 5 6 6 + 1 = 7 [diéresis] hü-í-an dél medrosas 1 2 3 4 5 6 6 + 1 = 7 por mirarle con armas, Rima: Asonancia en a-a en los versos pares Viendo el Amor un día que mil lindas zagalas huían dél medrosas por mirarle con armas, Dicen que de picado les juró la venganza, y una burla les hizo como suya extremada.

Juan Meléndez Valdés

(1754-1817) Oda XXIV A la mañana, en mi desamparo y orfandad Entre nubes de nácar la mañana, de aljófares regando el mustio suelo, asoma por oriente; las mejillas de grana, de luz candente el transparente velo, 5 y muy más pura que el jazmín la frente. Con su albor no consiente que de la opaca noche el triste manto, ni su escuadra de fúgidos luceros la tierera envuleva en ceguedad y espanto; 10 mas con pasos ligeros, la luz divina y pura dilatando, los va al ocaso umbrífero lanzando. Y en el diáfano cielo coronada de rutilantes rayos vencedora, 15 se desliza corriendo: con la llama rosada que en torno lanza, el bajo mundo dora, a cada cosa su color volviendo. El campo recogiendo 20 el alegre rocío, de las flores del hielo de la noche desmayadas, tributa al almo cielo mil olores: las aves acordadas el cántico le entonan varïado, 25 que su eterno Hacedor les ha enseñado. En el ejido el labrador en tanto los vigorosos brazos sacudiendo a su afán se dispone; y entre sencillo canto, 30 ora el ferrado trillo revolviendo, las granadas espigas descompone; o en alto montón pone la mies dorada que a sus trojes lleve; o en presto giro la levanta al viento, 35 que el grano purgue de la arista leve, con su suerte contento; mientras los turbulentos ciudadanos libres se entregan a cuidados vanos. Yo solo, ¡miserable! a quien el cielo 40 tan gravemente aflige, con la aurora no siento, ¡ay! alegría, sino más desconsuelo. Que en la callada noche al menos llora sola su inmenso mal el alma mía, 45 atendiéndome pía la luna los gemidos lastimeros; que a un mísero la luz siempre fue odiosa. Vuelve, pues, rodeada de luceros, ¡oh noche pavorosa!, 50 que el mundo corrompido ¡ay! no merece le cuente un infeliz lo que él padece. Tú con tu manto fúnebre, sembrado de brillantes antorchas, entretienes los ojos cuidadosos, 55 y al mundo fatigado en alto sueño silenciosa tienes; mientras velan los pechos amorosos, los tristes, sólo ansiosos cual estoy yo de lágrimas y quejas, 60 para mejor llorar te solicitan, y cuando en blanda soledad los dejas, sus ansisas depositan en ti, ¡oh piadosa noche! y sus gemidos de Dios tal vez merecen ser oídos. 65 Que tú en tus negras alas los levantas, y con clemente arrebatado vuelo vas, y ante el solio manto las rindes a sus plantas; de allí trayendo un celesteian consuelo 70 que ledo templa el más amargo llanto. Aunque el fiero quebranto que este mi tierno corazón devora, por más que entre mil ansias te lo cuento, por más que el cielo mi dolor implora, 75 no amaina, no, el tormento: ni yo ¡ay! puedo cesar en mi agemido, huérfano, joven, solo y desvalido. Mientras tú, amiga noche, los mortales regalas con el bálsamo precioso 80 de tu süave sueño, yo corro de mis males la lamentable suma, y congojoso de miseria en miseria me despeño, cual el que en triste ensueño 85 de alta cima rodando el suelo baja. Así en mis secos párpados desiertos su amoroso rocío jamás cuaja; que en mis ojos, de lágrimas cubiertos, quiérote empero más, ¡oh noche umbría! 90 que la enojosa luz del triste día. Sílabas: Versos de siete y de once sílabas 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Entre nubes de nácar la ma_ñana, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 de_aljófares regando_el mustio suelo, 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 asoma por oriente; 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 las mejillas de grana, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 de luz candente_el transparente velo, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 y muy más pura que_el jazmín la frente. 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 Con su_albor no consiente 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 que de la_opaca noche_el triste manto, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 ni su_escuadra de fúgidos lu-ceros 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 la tierra_envuelva_en ceguedad y_espanto; 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 mas con pasos ligeros, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 la luz divina_y pura dilatando, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 los va_al ocaso_umbrífero lanzando. Rima: Rima perfecta con el esquema ABcaBCcDEDEFF Entre nubes de nácar la mañana, A de aljófares regando el mustio suelo, B asoma por oriente; c las mejillas de grana, a de luz candente el transparente velo, B y muy más pura que el jazmín la frente. C Con su albor no consiente c que de la opaca noche el triste manto, D ni su escuadra de fúgidos luceros E la tierra envuelva en ceguedad y espanto; D mas con pasos ligeros, E la luz divina y pura dilatando, F los va al ocaso umbrífero lanzando. F

José de Espronceda

(1808-1842) Canción del pirata Con diez cañones por banda, viento en popa, a toda vela, no corta el mar, sino vuela un velero bergantín. Bajel pirata que llaman, 5 por su bravura, el Temido, en todo mar conocido del uno al otro confín. La luna en el mar riela, en la lona gime el viento, 10 y alza en blando movimiento olas de plata y azul; y ve el capitán pirata, cantando alegre en la popa, Asia a un lado, al otro Europa, 15 y allá a su frente Stambul. «Navega, velero mío, sin temor, que ni enemigo navío ni tormenta, ni bonanza 20 tu rumbo a torcer alcanza, ni a sujetar tu valor. Veinte presas hemos hecho a despecho 25 del inglés, y han rendido sus pendones cien naciones a mis pies. 30 Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar. Allá muevan feroz guerra 35 ciegos reyes por un palmo más de tierra; que yo aquí tengo por mío cuanto abarca el mar bravío, a quien nadie impuso leyes. 40 Y no hay playa, sea cualquiera, ni bandera de esplendor, que no sienta 45 mi derecho y dé pecho a mi valor. Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, 50 mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar. A la voz de «¡barco viene!» es de ver cómo vira y se previene 55 a todo trapo a escapar. Que yo soy el rey del mar, y mi furia es de temer. En las presas yo divido lo cogido 60 por igual. Sólo quiero por riqueza la belleza sin rival. 65 Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar. Sentenciado estoy a muerte. 70 Yo me río; no me abandone la suerte, y al mismo que me condena colgaré de alguna entena quizá en su propio navío. 75 Y si caigo, ¿qué es la vida? Por perdida ya la di, cuando el yugo 80 del esclavo, como un bravo sacudí. Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, 85 mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar. Son mi música mejor aquilones, el estrépito y temblor 90 de los cables sacudidos, del negro mar los bramidos y el rugir de mis cañones. Y del trueno al son violento, 95 y del viento al rebramar, yo me duermo sosegado, arrullado 100 por el mar. Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.» 105 Sílabas: Versos de ocho y de cuatro sílabas 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Con diez cañones por banda, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 viento_en popa,_a toda vela, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 no corta_el mar, sino vuela 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 un velero bergantín. 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Bajel pirata que llaman, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 por su bravura,_el Temido, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 en todo mar conocido 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 del uno_al otro confín. . . . 1 2 3 + 1 = 4 Veinte presas 1 2 3 + 1 = 4 hemos hecho 1 2 3 + 1 = 4 a despecho 1 2 3 + 1 = 4 del inglés, 1 2 3 + 1 = 4 y_han rendido 1 2 3 + 1 = 4 sus pendones 1 2 3 + 1 = 4 cien naciones 1 2 3 + 1 = 4 a mis pies. Rima: Hay tres esquemas distintos Esquema 1 (que ocurre en estrofas tanto de ocho como de cuatro sílabas) Con diez cañones por banda, - (en algunos casos, como aquí viento en popa, a toda vela, a hay asonancia en los versos no corta el mar, sino vuela a 1 y 5 de una estrofa; aquí un velero bergantín. b la hay en a-a) Bajel pirata que llaman, - por su bravura, el Temido, c en todo mar conocido c del uno al otro confín. b Esquema 2 (en estrofas en que el segundo verso es de cuatro sílabas) «Navega, velero mío, a sin temor, b que ni enemigo navío a ni tormenta, ni bonanza c tu rumbo a torcer alcanza, c ni a sujetar tu valor. b Esqema 3 (el estribillo, o serie de cuatro versos que se repiten cinco veces) Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, (asonancia en á en los versos pares) mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.

Gustavo Adolfo Bécquer

(1836-1870) ¿Qué es poesía? ¿Qué es poesía? --dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú. Sílabas: Versos de once sílabas con el último de 7 (unos dirán que es de 8) 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 ¿Qué_es po-esí-a? --dices mientras clavas 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 en mi pupila tu pupila_azul. 1 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 ¿Qué_es po-esí-a? ¿Y tú me lo pre-guntas? 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 Po-esí-a..._eres . Rima: Asonancia en ú en los versos pares. ¿Qué es poesía? --dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú.

Gustavo Adolfo Bécquer

(1836-1870) Volverán las oscuras golondrinas Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán; pero aquéllas que el vuelo refrenaban. 5 tu hermosura y mi dicha al contemplar; aquéllas que aprendieron nuestros nombres, ésas...¡no volverán! Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar; 10 tu corazón, du su prefundo sueño tal vez despertará; pero mudo y absorto y de rodillas, como se adora a Dios ente su altar, como yo te he querido..., desengáñate: 15 ¡así no te querrán! Sílabas: Versos de once y de siete sílabas 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Volverán las oscuras golondrinas 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 en tu balcón sus nidos a colgar, 1 2 4 5 6 7 7 8 9 10 + 1 = 11 y_otra vez con el ala_a sus cristales 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 jugando llaman; 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 pero_aquéllas que_el vuelo refre-naban. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 tu_hermosura_y mi dicha_al contemplar; 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 aquéllas que_aprendieron nuestros nombres, 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 ésas...¡no volverán! Rima: Asonancia en á en los versos pares Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán; pero aquéllas que el vuelo refrenaban. tu hermosura y mi dicha al contemplar; aquéllas que aprendieron nuestros nombres, ésas...¡no volverán!

Rosalía de Castro

(1837-1885) Ya que de la esperanza Ya que de la esperanza para la vida mía triste y descolorido ha llegado el ocaso, a mi morada oscura, desmantelada y fría tornemos paso a paso porque con su alegría no aumente mi amargura 5 la blanca luz del día. Contenta, el negro nido busca el ave agorera; bien reposa la fiera en el antro escondido; en su sepulcro, el muerto; el triste, en el olvido, y mi alma en su desierto. 10 Sílabas: Versos de 14 y de 7 sílabas. Los de 14 se llaman alejandrinos (y constan de dos hemistiquios de siete sílabas). 1 2 3 4 5 6+1 1 2 3 4 5 6+1 7 + 7 = 14 Ya que de la_esperanza || para la vida -a 1 2 3 4 5 6+1 1 2 3 4 5 6+1 7 + 7 = 14 [hiato] triste_y descolorido || ha llegado_el ocaso, 1 2 3 4 5 6+1 1 2 3 4 5 6+1 7 + 7 = 14 a mi morada_oscura, || desmantelada_ y fría 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 tornemos paso_a paso 1 2 3 4 5 6+ 1 1 2 3 4 5 6+1 7 + 7 = 14 porque con su_alegrí-a || no_aumente mi_amargura 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 la blanca luz del -a. 1 2 3 4 5 6+1 1 2 3 4 5 6+1 7 + 7 = 14 Contenta,_el negro nido || busca_el ave_agorera; 1 2 3 4 5 6+1 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 [hiato] bien reposa la fiera || en el antro_escondido; 1 2 3 4 5 6+1 1 2 3 4 5 6+1 7 + 7 = 14 [hiato] en su sepulcro,_el muerto; || el triste,_en el olvido, 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 y mi_alma_en su desierto. Rima: Rima perfecta en un esquema complicado en el que aparecen todos los hemistiquios menos el primero. hemistiquios 1º 2º Ya que de la esperanza para la vida mía Ø A triste y descolorido ha llegado el ocaso, b C a mi morada oscura, desmantelada y fría d A tornemos paso a paso c porque con su alegría no aumente mi amargura a D la blanca luz del día. a Contenta, el negro nido busca el ave agorera; b E bien reposa la fiera en el antro escondido; e B en su sepulcro, el muerto; el triste, en el olvido, f B y mi alma en su desierto. f

Rosalía de Castro

(1837-1885) Candente está la atmósfera Candente está la atmósfera; explora el zorro la desierta vía; insalubre se torna del limpio arroyo el agua cristalina, y el pino aguarda inmóvil 5 los besos inconstantes de la brisa. Imponente silencio agobia la campiña; sólo el zumbido del insecto se oye en las extensas y húmedas umbrías; 10 monótono y constante como el sordo estertor de la agonía. Bien pudiera llamarse, en el estío, la hora del mediodía, noche en que al hombre de luchar cansado, 15 más que nunca le irritan de la materia la imponente fuerza y del alma las ansias infinitas. Volved, ¡oh noches del invierno frío, nuestras viejas amantes de otras días! 20 Tornad con vuestros hielos y crudezas a refrescar la sangre enardecida por el estío insoportable y triste . . . ¡Triste! . . . ¡Lleno de pámpanos y espigas! Frío y calor, otoño o primavera, 25 ¿dónde . . . dónde se encuentra la alegría? Hermosas son las estaciones todas para el mortal que en sí guarda la dicha; mas para el alma desolada y huérfana, no hay estación risueña ni propicia. 30 Sílabas: Versos de siete y de once sílabas 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 Candente_está la_atmósfera; 1 3 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 explora_el zorro la desierta -a; 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 insalubre se torna 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 del limpio_arroyo_el agua cristalina, 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 y_el pino_aguarda_invil 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 los besos inconstantes de la brisa. Rima: Asonancia en i-a en los versos pares Candente está la atmósfera; explora el zorro la desierta ví-a; insalubre se torna del limpio arroyo el agua cristalina, y el pino aguarda inmóvil los besos inconstantes de la brisa. Imponente silencio agobia la campiña; sólo el zumbido del insecto se oye en las extensas y húmedas umbrí-as; monótono y constante como el sordo estertor de la agoní-a.
Gracias a David L. Walker por su ayuda en preparar estos textos. Send comments to Fred F. Jehle Revised: Oct. 11, 1996 URL: http://users.ipfw.edu/jehle/index.htm