Poesía española

Una colección de poesías españolas

escogidas por Fred Jehle

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  Se da permiso para usar esas poesías para fines no comerciales.  Las 
versiones ofrecidas aquí por lo general se han adaptados de libros algo 
viejos, y frecuentemente no corresponden exactamente a lo que se ve en 
libros de textos modernos.

  Esta colección todavía no es completa obviamente. Por ejemplo, yo 
quisiera añadir los títulos "vacíos" dados abajo; en esos casos sigo 
buscando una versión que no esté bajo copyright o a alguien que me dé 
permiso.

  Después de cada poesía le ofrezco a usted información sobre la rima y 
el cómputo silábico, con la esperanza de que esto le ayude a apreciar 
un poco más aspectos de la poesía española.


Indice de poemas

cronológicamente por autor

Gonzalo de Berceo

(¿1195?-¿1246?)

Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita

(¿1283?-¿1350?)

El Marqués de Santillana

Iñigo López de Mendoza (1398-1458)

Romances anónimos

Villancicos anónimos

Jorge Manrique

(1440-1479)

Gil Vicente

(¿1465?-¿1536?)

Juan del Encina

(¿1469?-¿1529?)

Garcilaso de la Vega

(1501-1536)

Anónimo

Santa Teresa de Avila

(1515-1582)

Fray Luis de León

(1527-1591)

Baltasar del Alcázar

(1530-1606)

Fernando de Herrera

(1534-1598)

San Juan de la Cruz

(1542-1591)

Luis de Góngora

(1561-1627)

Lope de Vega

(1562-1635)

Francisco de Quevedo

(1580-1645)

Pedro Calderón de la Barca

(1600-1681)

Sor Juana Inés de la Cruz

(Juana de Asbaje y Ramírez; ¿1648?-1695)

Félix María de Samaniego

(1745-1801)

Tomás de Iriarte

(1750-1791)

Juan Meléndez Valdés

(1754-1817)

José de Espronceda

(1808-1842)

Gustavo Adolfo Bécquer

(1836-1870)

Rosalía de Castro

(1837-1885)

Gonzalo de Berceo

(¿1195?-¿1246?) Milagros de Nuestra Señora Prólogo Amigos e vasallos de Dios omnipotent, si vos me escuchásedes por vuestro consiment, querríavos contar un buen aveniment: terrédeslo en cabo por bueno verament. Yo Maestro Gonzalo de Berceo nomnado, 5 yendo en romería caecí en un prado verde e bien sencido, de flores bien poblado, lugar codiciadero para ome cansado. Daban olor sobejo las flores bien olientes, refrescaban en ome las caras e las mientes, 10 manaban cada canto fuentes claras corrientes, en verano bien frías, en ivierno calientes. Habie hí grand abondo de buenas arboledas, milgranos e figueras, peros e manzanedas, e muchas otras fructas de diversas monedas, 15 mas no habie ningunas podridas nin acedas. La verdura del prado, la odor de las flores, las sombras de los árbores de temprados sabores refrescáronme todo e perdí los sudores: podrie vivir el ome con aquellos olores. 20 Nuncua trobé en sieglo lugar tan deleitoso, ni sombra tan temprada, nin olor tan sabroso: descargué mi ropiela por yacer más vicioso, poséme a la sombra de un árbor fermoso. Yaciendo a la sombra perdí todos cuidados, 25 odí sonos de aves dulces e modulados: nuncua udieron omes órganos más temprados, nin que formar pudiesen sones más acordados. Unas tienien la quinta e las otras doblaban, otras tenien el punto, errar no las dejaban, 30 al posar, al mover todas se esperaban, aves torpes nin roncas hí non se acotaban. Non serie organista, nin serie vïolero, nin giga nin salterio, nin manoderotero, nin instrument nin lengua, nin tan claro vocero, 35 cuyo canto valiese con esto un dinero. Peroque vos disiemos todas estas bondades, non contamos las diezmas, esto bien lo creades: habíe de noblezas tantas diversidades, que no las contaríen prïores ni abades. 40 El prado que vos digo habie otra bondat, por calor ni por frío non perdie su beldat, siempre estaba verde en su integridat, non perdie la verdura por nula tempestat. Manamano que fui en tierra acostado, 45 de todo el lacerio fui lüego folgado: oblidé toda cuita, el lacerio pasado, qui allí se morase serie bien venturado. Los omes e las aves cuantas acaecíen, levaban de las flores cuantas levar queríen, 50 mas mengua en el prado ninguna non facíen, por una que levaban tres e cuatro nacíen. El fructo de los árbores era dulz e sabrido, si Don Adam hobiese de tal fructo comido, de tan mala manera non serie decibido, 55 nin tomarien tal daño Eva ni su marido. Señores e amigos, lo que dicho habemos palabra es oscura, exponerla queremos: tolgamos la corteza, al meollo entremos, prendamos lo de dentro, lo de fuera dejemos. 60 Todos cuantos vivimos que en piedes andamos, siquiere en prisión o en lecho yagamos, todos somos romeos que camino andamos: San Pedro lo dis esto, por él vos lo probamos. Cuanto aquí vivimos en ageno moramos, 65 la ficanza durable suso la esperamos: la nuestra romería estonz la acabamos cuando a paraíso las almas envïamos. En esta romería habemos un buen prado, en qui trova reparo tot romeo cansado, 70 la Virgen glorïosa, Madre del buen crïado, del cual otro ninguno egual non fue trovado. Esti prado fue siempre verde en honestat, ca nuncua hobo mácula la su virginidat, post partum et in partu fue virgen de verdat, 75 ilesa, incorrupta en su integridat. La sombra de los árbores buena dulz e sanía, en qui habe reparo toda la romería, sí son las oraciones que fas Sancta María, que por los pecadores ruega noche e día. 80 Cuantos que son en mundo justos e pecadores, coronados e legos, reys e emperadores, allí corremos todos vasallos e señores, todos a la su sombra imos coger las flores. Los árbores que facen sombra dulz e donosa, 85 son los santos miraclos que fas la Glorïosa, ca son mucho más dulces que azúcar sabrosa, la que dan al enfermo en la cuita rabiosa. Las aves que organan entre esos fructales, que han las dulces voces, dicen cantos leales, 90 éstos son Agustín, Gregorio, otros tales, cuantos que escribieron los sus fechos reales. Estos habien con ella amor e atenencia, en laudar los sus fechos metien toda femencia, todos fablaban de ella, cascuno su sentencia, 95 pero tenien por todo todos una creencia. Tornemos ennas flores que componen el prado, que lo facen fermoso, apuesto e temprado: las flores son los nomnes que li da el dictado a la Virgo María, Madre del buen crïado. 100 La benedicta Virgen es estrella clamada, estrella de los mares, guïona deseada, es de los marineros en las cuitas guardada, ca cuando esa veden es la nave guïada. Es clamada y eslo de los cielos reína, 105 templo de Jesu Cristo, estrella matutina, señora natural, pïadosa vecina, de cuerpos e de almas salud e medecina. Ella es dicha fuent de qui todos bebemos, ella nos dio el cibo de qui todos comemos 110 ella es dicha puerto a qui todos corremos, e puerta por la cual entrada atendemos. Es dicha vid, es uva, almendra, malgranada, que de granos de gracia está toda calcada, oliva, cedro, bálsamo, palma bien elevada, 115 piértega en que se hobo la serpiente alzada. Señores e amigos, en vano contendemos, entramos en grand pozo, fondo nol' trovaremos, porque más son los nomnes que nos de ella leemos, que las flores del campo del más grand que sabemos. 120 Desuso lo disiemos que eran los fructales en qui facien las aves los cantos generales, los sus santos miraclos grandes e principales, los cuales organamos en las fiestas caudales. Quiero dejar contanto las aves cantadoras, 125 las sombras e las aguas, las devant dichas flores: quiero de estos fructales tan plenos de dulzores fer unos pocos versos, amigos e señores. Quiero en estos árbores un ratielo subir, e de los sus miraclos algunos escribir: 130 la Gloriosa me guíe que lo pueda cumplir, ca yo non me trevría en ello a venir. Terrélo por miraclo que lo fas la Gloriosa si guïarme quisiere a mí en esta cosa: Madre plena de gracia, reína poderosa, 135 tú me guía en ello, ca eres pïadosa. Estrofa: Cuaderna vía (cuatro versos alejandrinos monorrimos) Sílabas: Cada verso consta de dos hemistiquios de siete sílabas 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 Amigos e vasallos || de Dios omnipotent, 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 si vos me escuchásedes || por vuestro consiment, 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 querrí-avos contar || un buen aveniment: 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 terrédeslo en cabo || por bueno verament. [Nótese que hay muy pocos ejemplos de sinalefa en este poema; por ejemplo, no se unen me y escuchásedes en el segundo verso.] Rima: Rima perfecta con el esquema AAAA, BBBB, CCCC, etc. Amigos e vasallos de Dios omnipotent, A si vos me escuchásedes por vuestro consiment, A querríavos contar un buen aveniment: A terrédeslo en cabo por bueno verament. A

Gonzalo de Berceo

(¿1195?-¿1246?) Milagro V El pobre generoso Era un home pobre que vivie de raciones, non habie otras rendas nin otras furcïones, fuera cuanto labraba, esto pocas sazones, tenie en su alzado bien pocos pepïones. Por ganar la Gloriosa que él mucho amaba, 5 partielo con los pobres todo cuanto ganaba, en esto contendía e en esto pugnaba, por haber la su gracia su mengua oblidaba. Cuando hobo est pobre dest mundo a pasar la Madre glorïosa vínolo convidar; 10 fablóli muy sabroso, querielo falagar, udieron la palabra todos los del logar. Tú mucho codiciest' la nuestra compañía, sopist pora ganarla bien buena maestría, ca parties tus almosnas, dicies Ave María: 15 porque lo facies todo yo bien lo entendía. Sepas que es tu cosa toda bien acabada, ésta es en que somos la cabera jornada, el ite, missa est cuenta que es cantada, venida es la hora de prender la soldada. 20 Yo so aqui venida por levarte comigo al regno de mi fijo, que es bien tu amigo, do se ceban los ángeles del buen candïal trigo, a las sanctas virtutes placerlis ha contigo. Cuando hobo la Gloriosa el sermon acabado, 25 desamparó la alma al cuerpo venturado, prisiéronla de ángeles un conviento honrado, leváronla al cielo, Dios sea end laudado. Los omes que habíen la voz ante oída, tan aína vidieron la promesa cumplida: 30 a la Madre gloriosa que es tan comedida, todos li rendien gracias, cuisque de su partida. Qui tal cosa udiese serie mal venturado si de Sancta María non fuese muy pagado, si más no la honrase serie desmesurado: 35 qui de ella se parte es muy mal engañado. Estrofa: Cuaderna vía (cuatro versos alejandrinos monorrimos) Sílabas: Un verso consta de dos hemistiquios de siete sílabas, con 14 sílabas en total 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 Era | un home pobre || que vivie de raciones, [hiato] 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 non habie | otras rendas || nin otras fur-ones, [hiato y diéresis] 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 fuera cuanto labraba, || esto pocas sazones, 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 tenie | en su | alzado || bien pocos pepï-ones. [hiato] Rima: Rima perfecta, con el esquema AAAA, BBBB, CCCC, etc. Era un home pobre que vivie de raciones, A non habie otras rendas nin otras furcïones, A fuera cuanto labraba, esto pocas sazones, A tenie en su alzado bien pocos pepïones. A

Gonzalo de Berceo

(¿1195?-¿1246?) Milagro IX El clérigo simple Era un simple clérigo pobre de clerecía, dicie cutiano misa de la Sancta María, non sabia decir otra, diciela cada día, más la sabia por uso que por sabiduría. Fo est misacantano al Bispo acusado 5 que era idiota, mal clérigo probado; Salve Sancta Parens sólo tenie usado, non sabie otra misa el torpe embargado. Fo durament movido el Obispo a saña, dicie: nuncua de preste udí atal hazaña; 10 diso: dicit al fijo de la mala putaña que venga ante mí, no lo pare por maña. Vino ante el Obispo el preste pecador, habie con el grand miedo perdida la color, non podie de vergüenza catar contral señor, 15 nuncua fo el mezquino en tan mala sudor. Dísoli el Obispo: preste, dime verdat, si es tal como dicen la tu neciedat; dísoli el buen ome: señor, por caridat si disiese que non dizría falsedat. 20 Dísoli el Obispo: cuando non has cïencia de cantar otra misa, nin has sen, nin potencia, viédote que non cantes, métote en sentencia: vivi como mereces por otra agudencia. Fo el preste su vía triste e desarrado, 25 habie muy grand vergüenza, el daño muy granado, tornó en la Gloriosa ploroso e quesado, que li diese consejo, ca era aterrado, La Madre precïosa que nunca falleció a qui de corazón a piedes li cadió, 30 el ruego de su clérigo luego gelo udió; no lo metió por plazo, luego li acorrió. La Virgo gloriosa, madre sin dición apareciol' al Obispo luego en visión; díjoli fuertes dichos, un bravielo sermón, 35 descubrióli en ello todo su corazón. Díjoli bravamientre: Don Obispo lozano, ¿contra mí porqué fuste tan fuert e tan villano? Yo nuncua te tollí valía de un gano, e tú hasme tollido a mí un capellano. 40 El que a mí cantaba la misa cada día, tú tovist que facia yerro de heresía; jugástilo por bestia e por cosa radía, tollísteli la orden de la capellanía. Si tú no li mandares decir la misa mía, 45 como solie decirla, grand querella habría, e tú serás finado hasta el trenteno día, desent verás que vale la saña de María. Fo con estas menazas el Bispo espantado, mandó enviar luego por el preste vedado, 50 rogol' quel perdonase lo que habie errado, ca fo en él su pleito durament engañado. Mandólo que cantase como solie cantar, fuese de la Gloriosa siervo del su altar, si algo li menguasse en vestir o calzar 55 el gelo mandarie del suyo mismo dar. Tornó el ome bono en su capellanía, sirvió a la gloriosa Madre Sancta María, finó en su oficio de fin cual yo quería, fue la alma a la gloria, a la dulz cofradía. 60 Estrofa: Cuaderna vía (cuatro versos alejandrinos monorrimos) Sílabas: Cada verso consta de dos hemistiquios de siete sílabas 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 Era | un simple clérigo || pobre de clere-a, 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 dicie cutiano misa || de la Sancta Ma-a, 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 non sabia decir otra, || diciela cada -a, 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 más la sabia por uso || que por sabidu-a. Rima: Rima perfecta con el esquema AAAA, BBBB, CCCC, etc. Era un simple clérigo pobre de clerecía, A dicie cutiano misa de la Sancta María, A non sabia decir otra, diciela cada día, A más la sabia por uso que por sabiduría. A

Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita

(¿1283?-¿1350?) Libro de buen amor Las ranas que demandaban un rey Las ranas en un lago cantaban et jugaban, cosa non las nucía, bien solteras andaban, creyeron al diablo que de mal se pagaban, pidieron Rey a Don Júpiter, mucho gelo rogaban. Envióles Don Júpiter una viga de lagar, 5 la mayor quel pudo, cayó en ese lugar: el grand golpe del fuste fizo las ranas callar, mas vieron que no era Rey para las castigar. Suben sobre la viga cuantas podían subir, digeron: non es este Rey para lo nos servir: 10 pidieron Rey a Don Júpiter como lo solían pedir, Don Júpiter con saña hóbolas de oír. Envióles por su Rey cigueña mansillera, cercaba todo el lago, ansí fas la ribera, andando pico abierta como era venternera 15 de dos en dos las ranas comía bien ligera. Querellando a Don Júpiter, dieron voces las ranas: señor, señor, acórrenos, tú que matas et sanas, el Rey que tú nos diste por nuestras voces vanas danos muy malas tardes et peores mañanas. 20 Su vientre nos sotierra, su pico nos estraga, de dos en dos nos come, nos abarca et nos traga: señor, tú nos defiende, señor, tú ya nos paga, danos la tu ayuda, tira de nos tu plaga. Respondióles Don Júpiter: tened lo que pedistes 25 el Rey tan demandado por cuantas voces distes: vengué vuestra locura, ca en poco tuvistes ser libres et sin premia: reñid, pues lo quisistes. Quien tiene lo quel' cumple, con ello sea pagado, quien puede ser suyo, non sea enagenado, 30 el que non toviere premia non quiera ser premiado, libertad e soltura non es por oro comprado. Estrofa: Cuaderna vía (cuatro versos alejandrinos monorrimos) Sílabas: Nomalmente cada verso consta de dos hemistiquios de siete sílabas, pero aquí hay bastante variedad. 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 Las ranas en un lago || cantaban et jugaban, 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 cosa non las nua, || bien solteras andaban, 1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14 creyeron al dï-ablo || que de mal se pagaban, 1 2 3 4 5 6 7+1=8 1 2 3 4 5 6+1=7 8 + 7 = 15 [irregular] pidieron Rey a Don piter, || mucho gelo rogaban. Rima: Rima perfecta, con el esquema AAAA, BBBB, CCCC, etc. Las ranas en un lago cantaban et jugaban, A cosa non las nucía, bien solteras andaban, A creyeron al dïablo que de mal se pagaban, A pidieron Rey a Don Júpiter, mucho gelo rogaban. A

El Marqués de Santillana

Iñigo López de Mendoza (1398-1458) Seranilla La mozuela de Bores Mozuela de Bores, allá do la Lama, púsome en amores. Cuidé que olvidado amor me tenía 5 como quien se había gran tiempo dejado de tales dolores, que más que la llama queman amadores. 10 Mas vi la fermosa de buen continente, la cara placiente fresca como rosa, de tales colores 15 cual nunca vi dama nin otra, señores. Por lo cual: «Señora, (le dije) en verdad la vuestra beldad 20 saldrá desde agora de entre estos alcores, pues merece fama de grandes loores.» Dijo: «Caballero, 25 tiradvos afuera: dejad la vaquera pasar al otero; ca dos labradores me piden de Frama, 30 entrambos pastores.» «Señora, pastor seré si queredes; mandarme podedes, como a servidor; 35 mayores dulzores será a mí la brama que oír ruiseñores.» Así concluimos el nuestro proceso 40 sin facer exceso, e nos evenimos. E fueran las flores de cabe Espinama los encubridores. 45 Sílabas: Seis en cada verso 1 2 3 4 5 + 1 = 6 Mozuela de Bores, 1 2 3 4 5 + 1 = 6 allá do la Lama, 1 2 3 4 5 + 1 = 6 púsome_en amores. 1 2 3 4 5 + 1 = 6 Cuidé que_olvidado 1 2 3 4 5 + 1 = 6 amor me te-a Rima: Rima perfecta con el esquema: aba cddcaba, donde cada estrofa termina con una vuelta a la rima de los versos introductorios. Mozuela de Bores, a allá do la Lama, b púsome en amores. a Cuidé que olvidado c amor me tenía d como quien se había d gran tiempo dejado c de tales dolores, a que más que la llama b queman amadores. a

El Marqués de Santillana

Iñigo López de Mendoza (1398-1458) Este es uno de los primeros sonetos escritos en España. Se incluye aquí no como uno de los mejores sonetos sino por razones de comparación con los de poetas posteriores. Lejos de vos Lejos de vos y cerca de cuidado, pobre de gozo y rico de tristeza, fallido de reposo y abastado de mortal pena, congoja y braveza; desnudo de esperanza y abrigado 5 de inmensa cuita y visto de aspereza la mi vida me huye, mal mi grado, la muerte me persigue sin pereza. Ni son bastantes a satisfacer la sed ardiente de mi gran deseo 10 Tajo al presente, ni me socorrer la enferma Guadïana, ni lo creo: sólo Guadalquivir tene poder de me guarir y sólo aquél deseo. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Lejos de vos y cerca de cui-dado, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 pobre de gozo_y rico de tristeza, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 fallido de reposo_y | abastado 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 de mortal pena, congoja_y bra-veza; Rima: Rima perfecta con el esquema ABAB ABAB CDC DCD Lejos de vos y cerca de cuidado, A pobre de gozo y rico de tristeza, B fallido de reposo y abastado A de mortal pena, congoja y braveza; B desnudo de esperanza y abrigado A de inmensa cuita y visto de aspereza B la mi vida me huye, mal mi grado, A la muerte me persigue sin pereza. B Ni son bastantes a satisfacer C la sed ardiente de mi gran deseo D Tajo al presente, ni me socorrer C la enferma Guadïana, ni lo creo: D sólo Guadalquivir tene poder C de me guarir y sólo aquél deseo. D

Romance anónimo

Fonte frida Fonte frida, fonte frida fonte frida y con amor, do todas las avecicas van tomar consolación, sino es la tortolica, 5 que está viuda y con dolor. Por ahí fuera a pasar el traidor del ruiseñor; las palabras que le dice llenas son de traición: 10 «Si tú quisieses, señora, yo sería tu servidor.» «Vete de ahí, enemigo, malo, falso, engañador, que ni poso en ramo verde 15 ni en ramo que tenga flor, que si el agua hallo clara turbia la bebiera yo; que no quiero haber marido porque hijos no haya, no; 20 no quiero placer con ellos ni menos consolación. ¡Déjame triste, enemigo, malo, falso, mal traidor; que no quiero ser tu amiga 25 ni casar contigo, no!» Estrofa/tipo de poesía: Romance (ocho sílabas con asonancia en los versos pares) Sílabas: Ocho en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Fonte frida, fonte frida 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 fonte frida_y con amor, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 do todas las avecicas 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 van tomar consolación, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 [hiato] sino | es la tortolica, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 que_está viuda_y con dolor. Rima: Asonancia en ó en los veros pares Fonte frida, fonte frida fonte frida y con amor, do todas las avecicas van tomar consolación, sino es la tortolica, que está viuda y con dolor. Por ahí fuera a pasar el traidor del ruiseñor; las palabras que le dice llenas son de traición:

Romance anónimo

La mora Moraima Yo me era mora Moraima morilla de un bel catar. Cristiano vino a mi puerta cuitada, por me engañar: hablóme en algarabía 5 como quien la sabe hablar: «ábrasme las puertas, mora, sí, Alá te guarde de mal.» «Cómo te abriré, mezquina, que no sé quién te serás?» 10 «Yo soy el moro Mazote hermano de la tu madre, que un cristiano dejo muerto y tras mí viene el alcalde: si no me abres tú, mi vida, 15 aquí me verás matar.» Cuando esto oí, cuitada, comencéme a levantar, vistiérame un almejía no hallando mi brial, 20 fuérame para la puerta y abríla de par en par. Estrofa/tipo de poesía: Romance (ocho sílabas con asonancia en los versos pares) Sílabas: Ocho sílabas en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Yo me_era mora Moraima 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 morilla de_un bel catar. 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Cristiano vino_a mi puerta 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 cuitada, por me_engañar: 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 hablóme_en algara-a 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 como quien la sabe_hablar: Rima: Asonancia en á en los versos pares Yo me era mora Moraima morilla de un bel catar. Cristiano vino a mi puerta cuitada, por me engañar: hablóme en algarabía como quien la sabe hablar: «ábrasme las puertas, mora, sí, Alá te guarde de mal.» «Cómo te abriré, mezquina, que no sé quién te serás?» «Yo soy el moro Mazote hermano de la tu madre, [e paragógica] que un cristiano dejo muerto y tras mí viene el alcalde: [e paragógica] si no me abres tú, mi vida, aquí me verás matar.» Cuando esto oí, cuitada, comencéme a levantar, vistiérame un almejía no hallando mi brial, fuérame para la puerta y abríla de par en par.
Romance anónimo Mis arreos son las armas Mis arreos son las armas mi descanso el pelear, mi cama los duras peñas, mi dormir siempre velar; las manidas son oscuras 5 los caminos por usar, así ando de sierra en sierra por orillas de la mar, a probar si en mi ventura hay lugar donde avadar; 10 pero por vos, mi Señora, todo se ha de comportar. Estrofa/tipo de poesía: Romance (ocho sílabas con asonancia en los versos pares) Sílabas: Ocho en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Mis arre-os son las armas 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 mi descanso_el pele-ar, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 mi cama los duras peñas, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 mi dormir siempre velar; Rima: Asonancia en a en los versos pares Mis arreos son las armas mi descanso el pelear, mi cama los duras peñas, mi dormir siempre velar; las manidas son oscuras los caminos por usar, así ando de sierra en sierra por orillas de la mar, a probar si en mi ventura hay lugar donde avadar; pero por vos, mi Señora, todo se ha de comportar.

Romance anónimo

El prisionero Que por mayo era, por mayo, cuando hace la calor, cuando los trigos encañan y están los campos en flor, cuando canta la calandria 5 y responde el ruiseñor, cuando los enamorados van a servir al amor; sino yo, triste, cuitado, que vivo en esta prisión, 10 que ni sé cuándo es de día ni cuándo las noches son, sino por una avecilla que me cantaba al albor. Matómela un ballestero, 15 ¡déle Dios mal galardón! Fecha aproximada: Principios del siglo XVI Vocabulario: los trigos encañan - the wheat stalks develop calandria - lark ruiseñor - nightingale cuitado - wretched avecilla - little bird al albor - at dawn ballestero - crossbowman galardón - reward Estrofa/tipo: Romance (ocho sílabas con asonancia en los versos pares) Sílabas: 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Que por mayo_era, por mayo, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 [hiato] cuando | hace la calor, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 cuando los trigos encañan 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 y_están los campos en flor, Rima: Asonancia en ó en los versos pares (rima masculina, es decir, de una sílaba) Que por mayo era, por mayo, cuando hace la calor, cuando los trigos encañan y están los campos en flor, cuando canta la calandria y responde el ruiseñor, cuando los enamorados van a servir al amor; sino yo, triste, cuitado, que vivo en esta prisión, que ni sé cuándo es de día ni cuándo las noches son, sino por una avecilla que me cantaba al albor. Matómela un ballestero, ¡déle Dios mal galardón!

Romance anónimo

El infante Arnaldos ¡Quién hubiera tal ventura sobre las aguas del mar como hubo el infante Arnaldos la mañana de San Juan! Andando a buscar la caza 5 para su halcón cebar, vio venir una galera que a tierra quiere llegar; las velas trae de sedas, la jarcia de oro torzal, 10 áncoras tiene de plata, tablas de fino coral. Marinero que la guía, diciendo viene un cantar, que la mar ponía en calma, 15 los vientos hace amainar; los peces que andan al hondo, arriba los hace andar; las aves que van volando, al mástil vienen posar. 20 Allí habló el infante Arnaldos, bien oiréis lo que dirá: «Por tu vida, el marinero, dígasme ora ese cantar.» Respondióle el marinero, 25 tal respuesta le fue a dar: «Yo no digo mi canción sino a quien conmigo va.» Estrofa/tipo de poesía: Romance (ocho sílabas con asonancia en los versos pares) Sílabas: Ocho en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 ¡Quién hubiera tal ventura 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 sobre las aguas del mar 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 como_hubo_el infante_Arnaldos 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 la mañana de San Juan! Rima: Asonancia en á en los versos pares (rima masculina, es decir, de una sílaba) ¡Quién hubiera tal ventura sobre las aguas del mar como hubo el infante Arnaldos la mañana de San Juan! Andando a buscar la caza para su halcón cebar, vio venir una galera que a tierra quiere llegar; las velas trae de sedas, la jarcia de oro torzal, áncoras tiene de plata, tablas de fino coral.

Romance anónimo

Abenámar y el rey don Juan «¡Abenámar, Abenámar, moro de la morería, el día que tú naciste grandes señales había! Estaba la mar en calma, 5 la luna estaba crecida; moro que en tal signo nace no debe decir mentira.» «No te la diré, señor, aunque me cueste la vida.» 10 «Yo te agradezco, Abenámar, aquesta tu cortesía. ¿Qué castillos son aquéllos? ¡Altos son y relucían!» «El Alhambra era, señor, 15 y la otra la mezquita; los otros los Alixares, labrados a maravilla. El moro que los labraba cien doblas ganaba al día 20 y el día que no los labra otras tantas se perdía; desque los tuvo labrados el rey le quitó la vida porque no labre otros tales 25 al rey del Andalucía. El otro es Torres Bermejas, castillo de gran valía; el otro Generalife, huerta que par no tenía.» 30 Allí hablara el rey don Juan, bien oiréis lo que decía: «Si tú quisieras, Granada, contigo me casaría; daréte en arras y dote 35 a Córdoba y a Sevilla.» «Casada soy, rey don Juan, casada soy, que no viuda; el moro que a mí me tiene muy grande bien me quería.» 40 Estrofa/tipo de poesía: Romance (ocho sílabas con asonancia en los versos pares) Sílabas: Hay ocho sílabas en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 «¡Abenámar, Abemar, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 moro de la more-a, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 el dí-a que tú naciste 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 grandes señales ha-a! 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Estaba la mar en calma, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 la luna_estaba crecida; Rima: Asonancia en í-a en los versos pares «¡Abenámar, Abenámar, moro de la morería, el día que tú naciste grandes señales había! Estaba la mar en calma, la luna estaba crecida; moro que en tal signo nace no debe decir mentira

Romance anónimo

El gran llanto que don Gonzalo Gustios hizo allá en Córdoba Pártese el moro Alicante víspera de San Cebrián; ocho cabezas llevaba, todas de hombres de alta sangre. Sábelo el rey Almanzor, 5 a recibírselo sale; aunque perdió muchos moros piensa en esto bien ganar. Mandara hacer un tablado para mejor los mirar; 10 mandó traer un cristiano que estaba en cautividad, como ante sí lo trajeron empezóle de hablar; díjole: «Gonzalo Gustios, 15 mira quien conocerás; que lidiaron mis poderes en el campo de Almenar, sacaron ocho cabezas, todas son de gran linaje.» 20 Respondió Gonzalo Gustios: «Presto os diré la verdad.» Y limpiándoles las sangre asaz se fuera a turbar; dijo llorando agriamente: 25 «¡Conózcolas por mi mal! La una es de mi carillo; las otras me duelen más, de los infantes de Lara son, mis hijos naturales.» 30 Así razona con ellas como si vivos hablasen: «!Sálveos Dios, Nuño Salido, el mi compadre leal!, ¿adónde son los mis hijos 35 que yo os quise encomendar? Mas perdonadme, compadre, no he por qué os demandar, muerto sios como bien ayo, como hombre muy de fiar.» 40 Tomara otra cabeza, del hijo mayor de edad: «¡Oh, hijo Diego González, hombre de muy gran bondad, del conde Garci Fernández 45 alférez el principal, a vos amaba yo mucho, que me habíades de heredar!» Alimpiándola con lágrimas volviérala a su lugar, 50 y toma la del segundo, don Martín que se llamaba: «¡Dios os perdone, el mi hijo, hijo que mucho preciaba; jugador de tablas erais 55 el mejor de toda España; mesurado caballero, muy bien hablabais en plaza!» Y dejándola llorando la del tercero tomaba: 60 «¡Hijo don Suero González, todo el mundo os estimaba; un rey os tuviera en mucho sólo para la su caza! Ruy Velázquez, vuestro tío, 65 malas bodas os depara; a vos os llevó a la muerte, a mí en cautivo dejaba!» Y tomando la del cuarto lasamente la miraba: 70 «¡Oh, hijo Fernán González (nombre del mejor de España, del buen conde de Castilla, aquel que os bautizara), matador de oso y de puerco, 75 amigo de gran compaña; nunca con gente de poco os vieran en alianza!» Tomó la de Ruy Ganzález, al corazón la abrazaba: 80 «¡Hijo mío, hijo mío, quién como vos se hallara; gran caballero esforzado, muy buen bracero a ventaja; vuestro tío Ruy Velázquez tristes bodas ordenara!» 85 Y tomando otra cabeza, los cabellos se mesaba: «¡Oh, hijo Gustios González, habíades buenas mañas, no dijérades mentira ni por oro ni por plata; 90 animoso, buen guerrero, muy gran heridor de espada, que a quien dábades de lleno, tullido o muerto quedaba!» Tomando la del menor 95 el dolor se le doblaba: «¡Hijo Gonzalo González, los ojos de doña Sancha! ¡Qué nuevas irán a ella, que a vos más que a todos ama! 100 ¡Tan apuesto de persona, decidor bueno entre damas, repartidor de su haber, aventajado en la lanza! !Mejor fuera la mi muerte 105 que ver tan triste jornada!» Al duelo que el viejo hace, toda Córdoba lloraba. El rey Almanzor, cuidoso, consigo se lo llevaba 110 y mandaba a una morica lo sirviese muy de gana. Esta le torna en prisiones y con amor le curaba; hermana era del rey, 115 doncella moza y lozana; con ésta Gonzalo Gustios vino a perder la su saña, que de ella la nació un hijo que a los hermanos vengara. 120 Silabas : Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Pártese_el moro_Alicante 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 víspera de San Cebrián; 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 ocho cabezas llevaba, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 todas de_hombres de_alta sangre. Rima: Asonancia en á en los versos pares de la primera mitad del poema Pártese el moro Alicante víspera de San Cebrián; ocho cabezas llevaba, todas de hombres de alta sangre. [e paragógica] Sábelo el rey Almanzor, a recibírselo sale; [e paragógica] aunque perdió muchos moros piensa en esto bien ganar. Mandara hacer un tablado para mejor los mirar; mandó traer un cristiano que estaba en cautividad, como ante sí lo trajeron empezóle de hablar; Empezando con el verso 51, la asonancia cambia a a-a y toma la del segundo, don Martín que se llamaba: --¡Dios os perdone, el mi hijo, hijo que mucho preciaba; jugador de tablas erais el mejor de toda España; mesurado caballero, muy bien hablabais en plaza! Y dejándola llorando la del tercero tomaba:

Romance anónimo

El enamorado y la Muerte Un sueño soñaba anoche, soñito del alma mía, soñaba con mis amores que en mis brazos los tenía. Vi entrar señora tan blanca 5 muy más que la nieve fría. «¿Por dónde has entrado, amor? ¿Cómo has entrado, mi vida? las puertas están cerradas, ventanas y celosías.» 10 «No soy el amor, amante: la Muerte que Dios te envía.» «¡Ay, Muerte tan rigurosa, déjame vivir un día!» «Un día no puede ser, 15 una hora tienes de vida.» Muy de prisa se calzaba, más de prisa se vestía; ya se va para la calle, en donde su amor vivía. 20 «¡Abreme la puerta, blanca, ábreme la puerta, niña!» «¿Cómo te podré yo abrir si la ocasión no es venida? Mi podre no fue al palacio, 25 mi madre no está dormida.» «Si no me abres esta noche, ya no me abrirás, querida; la Muerta me está buscando, junto a ti vida sería.» 30 «Vete bajo la ventana donde labraba y cosía, te echaré cordón de seda para que subas arriba, y si el cordón no alcanzare 35 mis trenzas añadiría.» La fina seda se rompe; la Muerte que allí venía: «Vamos, el enamorado, que la hora ya está cumplida.» 40 Estrofa/tipo de poesía: Romance (ocho sílabas con asonancia en los versos pares) Sílabas: Ocho en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Un sueño soñaba_anoche, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 soñito del alma -a, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 soñaba con mis amores 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 que_en mis brazos los te-a. Rima: Asonancia en í-a en los versos pares Un sueño soñaba anoche, soñito del alma mía, soñaba con mis amores que en mis brazos los tenía. Vi entrar señora tan blanca muy más que la nieve fría. «¿Por dónde has entrado, amor? ¿Cómo has entrado, mi vida?

Villancico anónimo

Tres morillas Tres morillas me enamoran en Jaén, Axa y Fátima y Marién. Tres morillas tan garridas iban a coger olivas, y hallábanlas cogidas en Jaén, Axa y Fátima y Marién. Y hallábanlas cogidas, y tornaban desmaídas 10 y las colores perdidas en Jaén, Axa y Fátima y Marién. Tres moricas tan lozanas, tres moricas tan lozanas, 15 iban a coger manzanas a Jaén, Axa y Fátima y Marién. Sílabas: Versos de ocho y de cuatro sílabas 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Tres morillas me_enamoran 1 2 3 + 1 = 4 en Ja-én, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Axa_y Fátima_y Marién. 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Tres morillas tan garridas 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 iban a coger olivas, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 y_hallábanlas cogidas Rima: Estribillo: asonancia en é (o rima perfecta en -én) Estrofas: asonancia en í-a, alternando con asonancia en a-a (una combinación frecuente en las canciones o los villancicos de la época, por ejemplo los cossantes) Tres morillas me enamoran en Jaén, Axa y Fátima y Marién. Tres morillas tan garridas asonancia en í-a, tres versos iban a coger olivas, y hallábanlas cogidas en Jaén, Axa y Fátima y Marién. Y hallábanlas cogidas, asonancia en í-a, tres versos y tornaban desmaídas y las colores perdidas en Jaén, Axa y Fátima y Marién. Tres moricas tan lozanas, asonancia en a-a, tres versos tres moricas tan lozanas, iban a coger manzanas a Jaén, Axa y Fátima y Marién. Es posible que se vea aquí un ejemplo de la forma zejelesca, es decir que las estrofas constan de tres versos monorrimos con una vuelta a los versos introductorios: aa bbbaa cccaa dddaa, etc. Este es el el esquema que se ve en los antiguos zéjeles árabes en el sur de España.
Villancico anónimo So el encina So el encina, encina, so el encina. Yo me iba, mi madre, a la romería; por ir más devota 5 fui sin compañía; so el encina. Por ir más devota fin sin compañía; tomé otro camino, 10 dejé el que tenía; so el encina. Halléme perdida en una montiña, echéme a dormir 15 al pie del encina, so el encina. A la media noche recordé, mezquina; halléme en los brazos 20 del que más quería, so el encina. Pesóme, cuitada de que amanecía porque yo gozaba 25 del que más quería, so el encina. Muy biendita sía la tal romería; so el encina. 30 Sílabas: Versos de seis sílabas, con estribillo de cuatro 1 2 3 4 5 + 1 = 6 So_el encina,_encina, 1 2 3 + 1 = 4 so_el encina. 1 2 3 4 5 + 1 = 6 Yo me_iba, mi madre, 1 2 3 4 5 + 1 = 6 a la rome-a; 1 2 3 4 5 + 1 = 6 por ir más devota 1 2 3 4 5 + 1 = 6 fui sin compañí-a; 1 2 3 + 1 = 4 so_el encina. Rima: Asonancia en í-a en los versos introductorios y finales, en en "estribillo", y en los versos pares de las estrofas regulares So el encina, encina, so el encina. Yo me iba, mi madre, a la romería; por ir más devota fui sin compañía; so el encina. Por ir más devota fin sin compañía; tomé otro camino, dejé el que tenía; so el encina. Halléme perdida [rima extra] en una montiña, echéme a dormir al pie del encina, so el encina. A la media noche recordé, mezquina; halléme en los brazos del que más quería, so el encina. Pesóme, cuitada de que amanecía porque yo gozaba del que más quería, so el encina. Muy biendita sía la tal romería; so el encina.
Villancico anónimo De los álamos vengo, madre De los álamos vengo, madre, de ver cómo las menea el aire. De los álamos de Sevilla de ver a mi linda amiga. De los álamos vengo, madre, 5 de ver cómo los menea el aire. Sílabas: Versos irregulares, de ocho, de nueve, y de diez sílabas 1 2 3 4 5 6 7 8 + 1 = 9 De los álamos vengo, madre, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 + 1 = 10 de ver cómo las mene-a_el aire. 1 2 3 4 5 6 7 8 + 1 = 9 De los álamos de Sevilla 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 de ver a mi linda_amiga. 1 2 3 4 5 6 7 8 + 1 = 9 De los álamos vengo, madre, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 + 1 = 10 de ver cómo los mene-a_el aire. Rima: Asonancia, con la misma asonancia en los dos versos de cada estrofa De los álamos vengo, madre, asonancia en a-e de ver cómo las menea el aire. De los álamos de Sevilla asonancia en í-a de ver a mi linda amiga. De los álamos vengo, madre, asonanacia en a-e de ver cómo los menea el aire.

Jorge Manrique

(1440-1479) Coplas por la muerte de su padre Recuerda el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte 5 tan callando, cuán presto se va el placer, cómo, después de acordado, da dolor; cómo, a nuestro parecer, 10 cualquiera tiempo pasado fue mejor. Pues si vemos lo presente cómo en un punto se es ido y acabado, 15 si juzgamos sabiamente, daremos lo no venido por pasado. No se engañe nadie, no, pensando que ha de durar 20 lo que espera, más que duró lo que vio porque todo ha de pasar por tal manera. Nuestras vidas son los ríos 25 que van a dar en la mar, que es el morir; allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir; 30 allí los ríos caudales, allí los otros medianos y más chicos, y llegados, son iguales los que viven por sus manos 35 y los ricos. Invocación: Dejo las invocaciones de los famosos poetas y oradores; no curo de sus ficciones, 40 que traen yerbas secretas sus sabores; A aquél sólo me encomiendo, aquél sólo invoco yo de verdad, 45 que en este mundo viviendo el mundo no conoció su deidad. Este mundo es el camino para el otro, que es morada 50 sin pesar; mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. Partimos cuando nacemos, 55 andamos mientras vivimos, y llegamos al tiempo que fenecemos; así que cuando morimos descansamos. 60 Este mundo bueno fue si bien usáramos de él como debemos, porque, según nuestra fe, es para ganar aquél 65 que atendemos. Aun aquel hijo de Dios, para subirnos al cielo descendió a nacer acá entre nos, 70 y a vivir en este suelo do murió. Ved de cuán poco valor son las cosas tras que andamos y corremos, 75 que en este mundo traidor, aun primero que muramos las perdamos: de ellas deshace la edad, de ellas casos desastrados 80 que acaecen, de ellas, por su calidad, en los más altos estados desfallecen. Decidme: la hermosura, 85 la gentil frescura y tez de la cara, el color y la blancura, cuando viene la vejez, ¿cuál se para? 90 Las mañas y ligereza y la fuerza corporal de juventud, todo se torna graveza cuando llega al arrabal 95 de senectud. Pues la sangre de los godos, y el linaje y la nobleza tan crecida, ¡por cuántas vías y modos 100 se pierde su gran alteza en esta vida! Unos, por poco valer, ¡por cuán bajos y abatidos que los tienen! 105 otros que, por no tener, con oficios no debidos se mantienen. Los estados y riqueza que nos dejan a deshora, 110 ¿quién lo duda? no les pidamos firmeza, pues son de una señora que se muda. Que bienes son de Fortuna 115 que revuelven con su rueda presurosa, la cual no puede ser una ni estar estable ni queda en una cosa. 120 Pero digo que acompañen y lleguen hasta la huesa con su dueño: por eso nos engañen, pues se va la vida apriesa 125 como sueño; y los deleites de acá son, en que nos deleitamos, temporales, y los tormentos de allá, 130 que por ellos eseramos, eternales. Los placeres y dulzores de esta vida trabajada que tenemos, 135 no son sino corredores, y la muerte, la celada en que caemos. No mirando nuestro daño, corremos a rienda suelta 140 sin parar; desque vemos el engaño y queremos dar la vuelta, no hay lugar. Si fuese en nuestro poder 145 hacer la cara hermosa corporal, como podemos hacer el alma tan glorïosa, angelical, 150 ¡qué diligencia tan viva tuviéramos toda hora, y tan presta, en componer la cativa, dejándonos la señora 155 descompuesta! Esos reyes poderosos que vemos por escrituras ya pasadas, por casos tristes, llorosos, 160 fueron sus buenas venturas trastornadas; así que no hay cosa fuerte, que a papas y emperadores y prelados, 165 así los trata la muerte como a los pobres pastores de ganados. Dejemos a los troyanos, que sus males no los vimos 170 ni sus glorias; dejemos a los romanos, aunque oímos y leímos sus historias. No curemos de saber 175 lo de aquel siglo pasado qué fue de ello; vengamos a lo de ayer, que también es olvidado como aquello. 180 ¿Qué se hizo el rey don Juan? Los infantes de Aragón ¿qué se hicieron? ¿Qué fue de tanto galán, qué fue de tanta invención 185 como trajeron? Las justas y los torneos, paramentos, bordaduras y cimeras, ¿fueron sino devaneos? 190 ¿qué fueron sino verduras de las eras? ¿Qué se hicieron las damas, sus tocados, sus vestidos, sus olores? 195 ¿Qué se hicieron las llamas de los fuegos encendidos de amadores? ¿Qué se hizo aquel trovar, las músicas acordadas 200 que tañían? ¿Qué se hizo aquel danzar, aquellas ropas chapadas que traían? Pues el otro, su heredero, 205 don Enrique, ¡qué poderes alcanzaba! ¡Cuán blando, cuán halaguero el mundo con sus placeres se le daba! 210 Mas verás cuán enemigo, cuán contrario, cuán cruel se le mostró; habiéndole sido amigo, ¡cuán poco duró con él 215 lo que le dio! Las dádivas desmedidas, los edificios reales llenos de oro, las vajillas tan febridas, 220 los enriques y reales del tesoro; los jaeces, los caballos de sus gentes y atavíos tan sobrados, 225 ¿dónde iremos a buscallos? ¿qué fueron sino rocíos de los prados? Pues su hermano el inocente, que en su vida sucesor 230 se llamó, ¡qué corte tan excelente tuvo y cuánto gran señor le siguió! Mas, como fuese mortal, 235 metióle la muerte luego en su fragua. ¡Oh, juïcio divinal, cuando más ardía el fuego, eschaste agua! 240 Pues aquel gran Condestable, maestre que conocimos tan privado, no cumple que de él se hable, sino sólo que lo vimos 245 degollado. Sus infinitos tesoros, sus villas y sus lugares, su mandar, ¿qué le fueron sino lloros? 250 ¿Qué fueron sino pesares al dejar? Y los otros dos hermanos, maestres tan prosperados como reyes, 255 que a los grandes y medianos trajeron tan sojuzgados a sus leyes; aquella prosperidad que tan alta fue subida 260 y ensalzada, ¿qué fue sino claridad que cuando más encendida fue amatada? Tantos duques excelentes, 265 tantos marqueses y condes y varones como vimos tan potentes, di, muerte, ¿dó los escondes y traspones? 270 Y las sus claras hazañas que hicieron en las guerras y en las paces, cuando tú, cruda, te ensañas, con tu fuerza las atierras 275 y deshaces. Las huestes innumerables, los pendones, estandartes y banderas, los castillos impugnables, 280 los muros y baluartes y barreras, la cava honda, chapada, o cualquier otro reparo, ¿qué aprovecha? 285 que si tú vienes airada, todo lo pasas de claro con tu flecha. Aquél de buenos abrigo, amado por virtuoso 290 de la gente, el maestre don Rodrigo Manrique, tanto famoso y tan valiente; sus hechos grandes y claros 295 no cumple que los alabe, pues los vieron, ni los quiero hacer caros pues que el mundo todo sabe cuáles fueron. 300 Amigo de sus amigos, ¡qué señor para criados y parientes! ¡Qué enemigo de enemigos! ¡Qué maestro de esforzados 305 y valientes! ¡Qué seso para discretos! ¡Qué gracia para donosos! ¡Qué razón! ¡Cuán benigno a los sujetos! 310 ¡A los bravos y dañosos, qué león! En ventura Octaviano; Julio César en vencer y batallar; 315 en la virtud, Africano; Aníbal en el saber y trabajar; en la bondad, un Trajano; Tito en liberalidad 320 con alegría; en su brazo, Aureliano; Marco Tulio en la verdad que prometía. Antonia Pío en clemencia; 325 Marco Aurelio en igualdad del semblante; Adriano en elocuencia; Teodosio en humanidad y buen talante; 330 Aurelio Alejandro fue en disciplina y rigor de la guerra; un Constantino en la fe, Camilo en el gran amor 335 de su tierra. No dejó grandes tesoros, ni alcanzó muchas riquezas ni vajillas; mas hizo guerra a los moros, 340 ganando sus fortalezas y sus villas; y en las lides que venció, muchos moros y caballos se perdieron; 345 y en este oficio ganó las rentas y los vasallos que le dieron. Pues por su honra y estado, en otros tiempos pasados, 350 ¿cómo se hubo? Quedando desamparado, con hermanos y criados se sostuvo. Después que hechos famosos 355 hizo en esta misma guerra que hacía, hizo tratos tan honrosos que le dieron aún más tierra que tenía. 360 Estas sus viejas historias que con su brazo pintó en juventud, con otras nuevas victorias ahora las renovó 365 en senectud. Por su grande habilidad, por méritos y ancianía bien gastada, alcanzó la dignidad 370 de la gran Caballería de la Espada. Y sus villas y sus tierras ocupadas de tiranos las halló; 375 mas por cercos y por guerras y por fuerza de sus manos las cobró. Pues nuestro rey natural, si de las obras que obró 380 fue servido, dígalo el de Portugal y en Castilla quien siguió su partido. Después de puesta la vida 385 tantas veces por su ley al tablero; después de tan bien servida la corona de su rey verdadero: 390 después de tanta hazaña a que no puede bastar cuenta cierta, en la su villa de Ocaña vino la muerte a llamar 395 a su puerta, diciendo: «Buen caballero, dejad el mundo engañoso y su halago; vuestro corazón de acero, 400 muestre su esfuerzo famoso en este trago; y pues de vida y salud hicisteis tan poca cuenta por la fama, 405 esfuércese la virtud para sufrir esta afrenta que os llama. No se os haga tan amarga la batalla temerosa 410 que esperáis, pues otra vida más larga de la fama glorïosa acá dejáis, (aunque esta vida de honor 415 tampoco no es eternal ni verdadera); mas, con todo, es muy mejor que la otra temporal perecedera. 420 El vivir que es perdurable no se gana con estados mundanales, ni con vida deleitable en que moran los pecados 425 infernales; mas los buenos religiosos gánanlo con oraciones y con lloros; los caballeros famosos, 430 con trabajos y aflicciones contra moros. Y pues vos, claro varón, tanta sangre derramasteis de paganos, 435 esperad el galardón que en este mundo ganasteis por las manos; y con esta confianza y con la fe tan entera 440 que tenéis, partid con buena esperanza, que esta otra vida tercera ganaréis.» «No tengamos tiempo ya 445 en esta vida mezquina por tal modo, que mi voluntad está conforme con la divina para todo; 450 y consiento en mi morir con voluntad placentera, clara y pura, que querer hombre vivir cuando Dios quiere que muera 455 es locura. Oración: Tú, que por nuestra maldad, tomaste forma servil y bajo nombre; tú, que a tu divinidad 460 juntaste cosa tan vil como es el hombre; tú, que tan grandes tormentos sufriste sin resistencia en tu persona, 465 no por mis merecimentos, mas por tu sola clemencia me perdona.» Fin: Así, con tal entender, todos sentidos humanos 470 conservados, cercado de su mujer y de sus hijos y hermanos y criados, dio el alma a quien se la dio 475 (en cual la dio en el cielo en su gloria), que aunque la vida perdió dejónos harto consuelo su memoria. 480 Estrofa: Coplas de pie quebrado Sílabas: Ocho y cuatro (cada estrofa sigue el esquema: 8-8-4, 8-8-4, 8-8-4, 8-8-4) 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Recuerda_el alma dormida, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 avive_el seso_y despierte 1 2 3 + 1 = 4 contemplando 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 cómo se pasa la vida, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 cómo se viene la muerte 1 2 3 + 1 = 4 tan callando, A veces hay enlace entre la última vocal de un verso y la primera del verso corto (pie quebrado) que sigue, porque el verso corto es como una extensión del verso anterior: 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 el alma tan glorï-osa,_ 1 2 3 + 1 = 4 _angelical, Algo análogo puede ocurrir cuando un verso es agudo: 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 porque todo_ha de pasar_ 1 2 3 + 1 = 4 [«Por» funciona como la sílaba _por tal manera. número ocho del verso anterior.] Rima: Rima perfecta con el esquema abcabcdefdef Recuerda el alma dormida, a avive el seso y despierte b contemplando c cómo se pasa la vida, a cómo se viene la muerte b tan callando, c cuán presto se va el placer, d cómo, después de acordado, e da dolor; f cómo, a nuestro parecer, d cualquiera tiempo pasado e fue mejor. f

Gil Vicente

(¿1465?-¿1536?) Del rosal vengo Del rosal vengo, mi madre, vengo del rosale. A riberas de aquel vado, viera estar rosal granado; vengo del rosale. 5 A riberas de aquel río, viera estar rosal florido; vengo del rosale. Viera estar rosal florido. cogí rosas con sospiro; 10 vengo del rosale, madre, vengo del rosale. Sílabas: Versos de ocho y de seis sílabas 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Del rosal vengo, mi madre, 1 2 3 4 5 + 1 = 6 vengo del rosale. 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 A riberas de_aquel vado, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 viera_estar rosal granado; 1 2 3 4 5 + 1 = 6 vengo del rosale. Rima: Del rosal vengo, mi madre, [asonancia en a-e] vengo del rosale. A riberas de aquel vado, [asonancia en a-o] viera estar rosal granado; vengo del rosale. A riberas de aquel río, [asonancia en í-o] viera estar rosal florido; vengo del rosale. Viera estar rosal florido. [asonancia en í-o] cogí rosas con sospiro; vengo del rosale, madre, vengo del rosale.

Juan del Encina

(¿1469?-¿1529?) Las cosas que deseamos Las cosas que deseamos tarda o nunca las habemos, y las que menos queremos más presto las alcanzamos. Porque fortuna desvía 5 aquello que nos aplace, mas lo que pesar nos hace ella mesma nos lo guía: así por lo que penamos alcanzar no lo podemos, 10 y lo que menos queremos muy más presto lo alcanzamos. Sílabas: Ocho sílabas en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Las cosas que dese-amos 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 tarda_o nunca las habemos, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 y las que menos queremos 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 más presto las alcanzamos. Rima: Rima perfecta con el esquema abba cddcabba Las cosas que deseamos a tarda o nunca las habemos, b y las que menos queremos b más presto las alcanzamos. a Porque fortuna desvía c aquello que nos aplace, d mas lo que pesar nos hace d ella mesma nos lo guía: c así por lo que penamos a alcanzar no lo podemos, b y lo que menos queremos b muy más presto lo alcanzamos. a

Juan del Encina

(¿1469?-¿1529?) No te tardes ¡No te tardes que me muero carcelero, no te tardes que me muero! Apresura tu venida porque no pierda la vida 5 que la fe no está perdida: carcelero, ¡no te tardes que me muero! Sácame de esta cadena, que recibo muy gran pena 10 pues tu tardar me condena, carcelero, ¡no te tardes que me muero. La primera vez que me viste, sin lo sentir me venciste; 15 suéltame pues me prendiste, carcelero, ¡no te tardes que me muero! La llave para soltarme he de ser galardonarme, 20 prometiendo no olvidarme, carcelero, ¡no te tardes que me muero! Sílabas: Versos de ocho sílabas, con un verso de cuatro en el estribillo 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 ¡No te tardes que me muero 1 2 3 + 1 = 4 carcelero, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 no te tardes que me muero! 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Apresura tu venida 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 porque no pierda la vida 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 que la fe no_está perdida: 1 2 3 carcelero, + 1 = 4 1 2 3 4 5 6 7 ¡no te tardes que me muero! + 1 = 8 Rima: Rima perfecta con el esquema aaa bbbaa, cccaa, etc. ¡No te tardes que me muero a carcelero, a no te tardes que me muero! a Apresura tu venida b porque no pierda la vida b que la fe no está perdida: b carcelero, a ¡no te tardes que me muero! a Sácame de esta cadena, c que recibo muy gran pena c pues tu tardar me condena, c carcelero, a ¡no te tardes que me muero. a

Garcilaso de la Vega

(1501-1536) Soneto X ¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas, dulces y alegres cuando Dios quería! Juntas estáis en la memoria mía, y con ella en mi muerte conjuradas. ¿Quién me dijera, cuando en las pasadas 5 horas en tanto bien por vos me vía, que me habíais de ser en algún día con tan grave dolor representadas? Pues en un hora junto me llavastes todo el bien que por términos me distes, 10 llevadme junto el mal que me dejastes. Si no, sospecharé que me pusistes en tantos bienes porque deseastes verme morir entre memorias tristes. Fecha: C. 1534 (después de la muerte de su amada Isabel Freyre) Vocabulario: prendas - souvenirs (object that belonged to or was a gift from the dead person) me llevastes - you took away from me habíais de ser - you would (turn out to) be Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 ¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 dulces y_alegres cuando Dios querí-a! 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Juntas estáis en la memoria mí-a, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 y con ella_en mi muerte conju-radas. Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDC DCD ¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas, A dulces y alegres cuando Dios quería! B Juntas estáis en la memoria mía, B y con ella en mi muerte conjuradas. A ¿Quién me dijera, cuando en las pasadas A horas en tanto bien por vos me vía, B que me habíais de ser en algún día B con tan grave dolor representadas? A Pues en un hora junto me llavastes C todo el bien que por términos me distes, D llevadme junto el mal que me dejastes. C Si no, sospecharé que me pusistes D en tantos bienes porque deseastes C verme morir entre memorias tristes. D

Garcilaso de la Vega

(1501-1536) Soneto XXIII En tanto que de rosa y azucena se muestra la color en vuestro gesto, y que vuestro mirar ardiente, honesto, enciende al corazón y lo refrena; y en tanto que el cabello, que en la vena 5 del oro se escogió, con vuelo presto, por el hermoso cuello blanco, enhiesto, el viento mueve, esparce y desordena; coged de vuestra alegre primavera el duce fruto, antes que el tiempo airado 10 cubra de nieve la hermosa cumbre. Marchitará la rosa el viento helado, todo lo mudará la edad ligera, por no hacer mudanza en su costumbre. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 En tanto que de rosa_y | azu-cena 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 se muestra la color en vuestro gesto, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 y que vuestro mirar ardiente,_honesto, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 enciende_al corazón y lo refrena; Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDE DCE En tanto que de rosa y azucena A se muestra la color en vuestro gesto, B y que vuestro mirar ardiente, honesto, B enciende al corazón y lo refrena; A y en tanto que el cabello, que en la vena A del oro se escogió, con vuelo presto, B por el hermoso cuello blanco, enhiesto, B el viento mueve, esparce y desordena; A coged de vuestra alegre primavera C el duce fruto, antes que el tiempo airado D cubra de nieve la hermosa cumbre. E Marchitará la rosa el viento helado, D todo lo mudará la edad ligera, C por no hacer mudanza en su costumbre. E

Garcilaso de la Vega

(1501-1536) Soneto XI Hermosas ninfas que en el rio metidas contentas habitáis en las moradas de relucientes piedras fabricadas y en columnas de vidrio sostenidas; agora estéis labrando embebecidas, 5 o tejiendo las telas delicadas; agora unas con otras apartadas, contándoos los amores y las vidas; dejad un rato la labor, alzando vuestras rubias cabezas a mirarme, 10 y no os detendréis mucho según ando; que o no podréis de lástima escucharme, o convertido en agua aquí llorando, podréis allá de espacio consolarme. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Hermosas ninfas que_en el rio me-tidas [sinéresis] 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 contentas habitáis en las mo-radas 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 de relucientes piedras fabri-cadas 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 y_en columnas de vidrio soste-nidas; Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDC DCD Hermosas ninfas que en el rio metidas A contentas habitáis en las moradas B de relucientes piedras fabricadas B y en columnas de vidrio sostenidas; A agora estéis labrando embebecidas, A o tejiendo las telas delicadas; B agora unas con otras apartadas, B contándoos los amores y las vidas; A dejad un rato la labor, alzando C vuestras rubias cabezas a mirarme, D y no os detendréis mucho según ando; C que o no podréis de lástima escucharme, D o convertido en agua aquí llorando, C podréis allá de espacio consolarme. D

Garcilaso de la Vega

(1501-1536) Como la tierna madre, que el doliente hijo le está con lágrimas pidiendo alguna cosa, de la cual comiendo sabe que ha de doblarse el mal que siente, y aquel piadoso amor no le consiente 5 que considere el daño que haciendo lo que le pide hace, va corriendo, aplaca el llanto y dobla el accidente, así a mi enfermo y loco pensamiento que en su daño os me pide, yo querría 10 quitalle este mortal mantenimento. Mas pídemelo y llora cada día tanto, que cuanto quiere le consiento, olvidando su suerte y aun la mía. Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Como la tierna madre, que_el doliente 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 hijo le_está con lágrimas pidiendo 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 alguna cosa, de la cual comiendo 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 sabe que_ha de doblarse_el mal que siente, Rima: Rima perfecta, con el esquema ABBA ABBA CDC DCE Como la tierna madre, que el doliente A hijo le está con lágrimas pidiendo B alguna cosa, de la cual comiendo B sabe que ha de doblarse el mal que siente, A y aquel piadoso amor no le consiente A que considere el daño que haciendo B lo que le pide hace, va corriendo, B aplaca el llanto y dobla el accidente, A así a mi enfermo y loco pensamiento C que en su daño os me pide, yo querría D quitalle este mortal mantenimento. C Mas pídemelo y llora cada día D tanto, que cuanto quiere le consiento, C olvidando su suerte y aun la mía. D

Garcilaso de la Vega

(1501-1536) Egloga I El dulce lamentar de dos pastores, Salicio juntamente y Nemoroso, he de contar, sus quejas imitando; cuyas ovejas al cantar sabroso estaban muy atentas, los amores, 5 (de pacer olvidadas) escuchando. Tú, que ganaste obrando un nombre en todo el mundo y un grado sin segundo, agora estés atento sólo y dado 10 el ínclito gobierno del estado Albano; agora vuelto a la otra parte, respandeciente, armado, representando en tierra el fiero Marte; agora de cuidados enojosos 15 y de negocios libre, por ventura andes a caza, el monte fatigando en ardiente jinete, que apresura el curso tras los ciervos temerosos, que en vano su morir van dilatando; 20 espera, que en torando a ser restituido al ocio ya perdido, luego verás ejercitar mi pluma por la infinita innumerable suma 25 de tus virtudes y famosas obras, antes que me consuma, faltando a ti, que a todo el mondo sobras. En tanto que este tiempo que adivino viene a sacarme de la deuda un día, 30 que se debe a tu fama y a tu gloria (que es deuda general, no sólo mía, mas de cualquier ingenio peregrino que celebra lo digno de memoria), el árbol de victoria, 35 que ciñe estrechanmente tu gloriosa frente, dé lugar a la hiedra que se planta debajo de tu sombra, y se levanta poco a poco, arrimada a tus loores; 40 y en cuanto esto se canta, escucha tú el cantar de mis pastores. Saliendo de las ondas encendido, rayaba de los montes al altura el sol, cuando Salicio, recostado 45 al pie de un alta haya en la verdura, por donde un agua clara con sonido atravesaba el fresco y verde prado, él, con canto acordado al rumor que sonaba, 50 del aqua que pasaba, se quejaba tan dulce y blandamente como si no estuviera de allí ausente la que de su dolor culpa tenía; y así, como presente, 55 razonando con ella, le decía: Salicio: ¡Oh más dura que mármol a mis quejas, y al encendido fuego en que me quemo más helada que nieve, Galatea!, estoy muriendo, y aún la vida temo; 60 témola con razón, pues tú me dejas, que no hay, sin ti, el vivir para qué sea. Vergüenza he que me vea ninguno en tal estado, de ti desamparado, 65 y de mí mismo yo me corro agora. ¿De un alma te desdeñas ser señora, donde siempre moraste, no pudiendo de ella salir un hora? Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. 70 El sol tiende los rayos de su lumbra por montes y por valles, despertando las aves y animales y la gente: cuál por el aire claro va volando, cuál por el verde valle o alta cumbre 75 paciendo va segura y libremente, cuál con el sol presente va de nuevo al oficio, y al usado ejercicio do su natura o menester le inclina, 80 siempre está en llanto esta ánima mezquina, cuando la sombra el mondo va cubriendo, o la luz se avencina. Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. ¿Y tú, de esta mi vida ya olvidada, 85 sin mostrar un pequeño sentimento de que por ti Salicio triste muera, dejas llevar (¡desconocida!) al viento el amor y la fe que ser quardada eternamente sólo a mí debiera? 90 ¡Oh Dios!, ¿por qué siquiera, (pues ves desde tu altura esta falsa perjura causar la muerte de un estrecho amigo) no recibe del cielo algún castigo? 95 Si en pago del amor yo estoy muriendo, ¿qué hará el enemigo? Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. Por ti el silencio de la selva umbrosa, por ti la esquidad y apartamiento 100 del solitario monte me agradaba; por ti la verde hierba, el fresco viento, el blanco lirio y colorada rosa y dulce primavera deseaba. ¡Ay, cuánto me engañaba! 105 ¡Ay, cuán diferente era y cuán de otra manera lo que en tu falso pecho se escondía! Bien claro con su voz me lo decía la siniestra corneja, repitiendo 110 la desventura mía. Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. ¡Cuántas vices, durmindo en la floresta, (reputándolo yo por desvarío) vi mi mal entre sueños, desdichado! 115 Soñaba que en el tiempo del estío llevaba, por pasar allí la sienta, a beber en el Tajo mi ganado; y después de llegado, sin saber de cuál arte, 120 por desusada parte y por nuevo camino el aqua se iba; ardiendo yo con la calor estiva, el curso enajenado iba siguiendo del agua figitiva. 125 Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. Tu dulce habla ¿en cúya oreja suena? Tus claros ojos ¿a quién los volviste? ¿Por quién tan sin respeto me trocaste? Tu quebrantada fe ¿dó la pusiste? 130 ¿Cuál es el cuello que, como en cadena, de tus hermosos brazos anudaste? No hay corazón que baste, aunque fuese de piedra, viendo mi amanda hiedra, 135 de mí arrancada, en otro muro asida, y mi parra en otro olmo entretejida, que no se esté con llanto deshaciendo hasta acabar la vida. Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. 140 ¿Qué no se esperará de aquí adelante, por difícil que sea y por incierto? O ¿qué discordia no será juntada?, y juntamente ¿qué tendrá por cierto, o qué de hoy más no temerá el amante, 145 siendo a todo materia por ti dada? Cuando tú enajenada de mi cuidado fuiste, notable causa diste, y ejemplo a todos cuantos cubre el cielo, 150 que el más sequro tema con recelo perder lo que estuviere poseyendo. Salid fuera sin duelo, salid sin duelo, lágrimas, corriendo. Materia diste al mundo de esperanza 155 de alcanzar lo imposible y no pensado, y de hacer juntar lo diferente, dando a quien diste el corazón malvado, quitándolo de mí con tal mudanza que siempre sonará de gente en gente. 160 La cordera paciente con el lobo hambriento hará su ayuntamiento, y con las simples aves sin ruido harán las bravas sierpes ya su nido; 165 que mayor diferencia comprendo de ti al que has escogido. Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. Siempre de nueva leche en el verano y en el invierno abundo; en mi majada 170 la manteca y el queso está sobrado; de mi cantar, pues, yo te vi agradada tanto que no pudiera el mantuano Títiro ser de ti más alabado. NO soy, pues, bien mirado, 175 tan disforme ni feo; que aún agora me veo en sta agua que corre clara y pura, y cierto no trocara mi figura con ese que de mí se está riendo; 180 ¡trocara mi ventura! Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. ¿Cómo te vine en tanto menosprecio? ¿Cómo te fui tan presto aborrecible? ¿Cómo te faltó en mí el conocimiento? 185 Si no tuvieras condición terrible, siempre fuera tenido de ti en precio, y no viera de ti este apartamiento. ¿No sabes que sin cuento buscan en el estío 190 mis ovejas el frío de la sierra de Cuenca, y el gobierno del abrigado Estremo en el invierno? Mas ¡qué vale el tener, si derritiendo me estoy en llanto eterno! 195 Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. Con mi llorar las piedras enternecen su natural dureza y la quebrantan; los árboles parece que se inclinan: las aves que me escuchan, cuando cantan, 200 con diferente voz se condolecen, y mi morir cantando me adivinan. Las fieras, que reclinan su cuerpo fatigado, dejan el sosegado 205 sueño por escuchar mi llanto triste. Tú sola contra mí te endureciste, los ojos aún siquiera no volviendo a lo que tú hiciste. Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. 210 Mas ya que a socorrerme aquí no vienes, no dejes el lugar que tanto amaste, que bien podrás venir de mí segura; yo dejaré el lugar do me dejaste; ven, si por sólo esto te detienes; 215 ves aquí un prado lleno de verdura, ves aquí una espesura, ves aquí una agua clara, en otro tiempo cara, a quien de ti con lágrimas me quejo. 220 Quizá aquí hallarás (pues yo me alejo) al que todo mi bien quitarme puede; que pues el bien le dejo, no es mucho que el lugar también le quede. Aquí dio fin a su cantar Salicio, 225 y suspirando en el postrero acento, soltó de llanto una profunda vena. Queriendo el monte al grave sentimiento de aquel dolor en algo ser propicio, con la pesada voz retumba y suena. 230 La blanca Filomena, casi como dolida y a compasión movida, dulcemente responde al son lloroso. Lo que cantó tras esto Nemoroso 235 decidlo vos Piérides, que tanto no puedo yo, ni oso, que siento enflaquecer mi débil canto. Nemoroso: Corrientes aquas, puras, cristalinas, árboles que os estáis mirando en ellas, 240 verde prado, de fresca sombra lleno, aves que aquí sembráis vuestras querellas, hiedra que por los árboles caminas, torciendo el paso por su verde seno: yo me vi tan ajeno 245 del grave mal que siento, que de puro contento con vuestra soledad me recreaba, donde con dulce sueño reposaba, o con el pensamiento discurría 250 por donde no hallaba sino memorias llenas de alegría. Y en este mismo valle, donde agora me entristezco y me canso, en el reposo estuve ya contento y descansado. 255 ¡Oh bien caduco, vano y presuroso! Acuérdome, durmiendo aquí alguna hora, que despertando, a Elisa vi a mi lado. ¡Oh miserable hado! ¡Oh tela delicada, 260 antes de tiempo dada a los agudos filos de la muerte! Más convenible fuera aquesta suerte a los cansados años de mi vida, que es más que el hierro fuerte, 265 pues no la ha quebrantado tu partida. ¿Dó están agora aquellos claros ojos que llevaban tras sí, como colgada, mi ánima doquier que ellos se volvían? ¿Dó está la blanca mano delicada, 270 llena de vencimientos y despojos que de mí mis sentidos le ofrecían? Los cabellos que vían con gran desprecio al oro, como a menor tesoro, 275 ¿adónde están? ¿Adónde el blando pecho? ¿Dó la columna que el dorado techo con presunción graciosa sostenía? Aquesto todo agora ya se encierra, por desventura mía, 280 en la fría, desierta y dura tierra. ¿Quién me dijera, Elisa, vida mía, cuando en aqueste valle al fresco viento andábamos cogiendo tiernas flores, que había de ver con largo apartamiento 285 venir el triste y solitario día que diese amargo fin a mis amores? El cielo en mis dolores cargó la mano tanto, que a sempitero llanto 290 y a triste soledid me ha condenado; y lo que siento más es verme atado a la pesada vida y enojosa, solo, desamparado, ciego, sin lumbre, en cárcel tenebrosa. 295 Después que nos dejaste, nunca pace en hartura el ganado ya, ni acude el eampo al labrador con mano llena. No hay bien que en mal no se convierta y mude: la mala hierba al trigo ahoga, y nace 300 en lugar suyo la infelice avena; la tierra, que de buena gana nos producía flores con que solía quitar en sólo vellas mil enojos, 305 produce agora en cambio estos abrojos, ya de rigor de espinas intratable; yo hago con mis ojos crecer, llorando, el fruto miserable. Como al partir del sol la sombra crece, 310 y en cayendo su rayo se levanta la negra escuridad que el mundo cubre, de do viene el temor que nos espanta, y la medrosa forma en que se ofrece aquello que la noche nos encubre, 315 hasta que el sol descubre su luz pura y hermosa: tal es la tenebrosa noche de tu partir, en que he quedado de sombra y de temor atormentado, 320 hasta que muerte el tiempo determine que a ver el deseado sol de tu clara vista me encamine. Cual suele el ruiseñor con triste canto quejarse, entre las hojas escondido, 325 del duro labrador, que cautamente le despojó su caro y dulce nido de los tiernos hijuelos, entre tanto que del amado ramo estaba ausente, y aquel dolor que siente 330 con diferencia tanta por la dulce garganta despide, y a su canto el aire suena, y la callada noche no refrena su lamentable officio y sus querellas, 335 trayendo de su pena al cielo por testigo y las estrellas; desta manera suelto yo la rienda a mi dolor, y así me quejo en vano de la dureza de la muerte airada. 340 Ella en mi corazón metió la mano, y de allí me llevó mi dulce prenda, que aquél era su nido y su morada. ¡Ay muerte arrebatada! Por ti me estoy quejando 345 al cielo y enojando con importuno llanto al mundo todo: tan desigual dolor no sufre modo. No me podrán quitar el dolorido sentir, si ya del todo 350 primero no me quitan el sentido. Una parte guardé de tus cabellos, Elisa, envueltos en un blanco paño, que nunca de mi seno se me apartan; descójolos, y de un dolor tamaño 355 enternecerme siento, que sobre ellos nunca mis ojos de llorar se hartan. Sin que de allí se partan, con sospiros calientes, más que la llama ardientes, 360 los enjugo del llanto, y de consuno casi los paso y cuento uno a uno; juntándolos, con un cordón los ato. Tras esto el importuno dolor me deja descansar un rato. 365 Mas luego a la memoria se me ofrece aquella noche tenebrosa, escura, que siempre aflige esta ánima mezquina con la memoria de mi desventura Verte presente agora me parece 370 en aquel duro trance de Lucina, y aquella voz divina, con cuyo son y acentos a los airados vientos pudieras amansar, que agora es muda. 375 Me parece que oigo que a la cruda, inexorable diosa demandabas en aquel paso ayuda; y tú, rústica diosa, ¿dónde estabas? ¿Ibate tanto en persequir las fieras? 380 ¿Ibate tanto en un pastor dormido? ¿Cosa pudo bastar a tal crüeza, que, conmovida a compasión, oído a los votos y lágimas no dieras, por no ver hecha tierra tal belleza, 385 o no ver la tristeza en que tu Nemoroso queda, que su reposo era seguir tu oficio, persiguiendo las fieras por los monte, y ofreciendo 390 a tus sagradas aras los despojos? ¿Y tú, ingrata, riendo dejas morir mi bien ante los ojos? Divina Elisa, pues agora el cielo con inmortales pies pisas y mides, 395 y su mudanza ves, estando queda, ¿por qué de mí te olvidas y no pides que se apresure el tiempo en que este velo rompa del cuerpo, y verme libre pueda, y en la tercera rueda, 400 contigo mano a mano, busquemos otro llano, busquemos otros montes y otros ríos, otros valles floridos y sombríos, do descansar y siempre pueda verte 405 ante los ojos míos, sin miedo y sobresalto de perderte? ------ Nunca pusieran fin al triste lloro los pastores, ni fueran acabadas las canciones que sólo el monte oía, 410 si mirando las nubes coloradas, al tramontar del sol bordadas de oro, no vieran que era ya pasado el día, la sombra se veía venir corriendo apriesa 415 ya por la falda espesa del altísimo monte, y recordando ambos como de sueño, y acabando el fugitivo sol, de luz escaso, su ganado llevando, 420 se fueran recogiendo paso a paso. Estrofa: Aquí Garcilaso usa la estancia, que consta de versos de once sílabas (endecasílabos) y de siete (heptasílabos), con rima perfecta. El número de versos puede variar. Para este poema Garcilaso ha usado 14 versos en cada estrofa, según el modelo: ABCBACcddEEFeF. (Nótese que las letras minísculas representan los versos de siete sílabas.) 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 El dulce lamentar de dos pastores, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Salicio juntamente_y Nemoroso, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 he de contar, sus quejas imitando; 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 cuyas ovejas al cantar sabroso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 estaban muy atentas, los amores, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 (de pacer olvidadas) escuchando. 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 Tú, que ganaste_obrando 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 un nombre_en todo_el mundo 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 y_un grado sin segundo, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 agora_estés atento sólo_y dado 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 el ínclito gobierno del estado 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 Albano;_agora vuelto_a la_otra parte, 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 respandeciente,_armado, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 representando_en tierra_el fiero Marte; Rima: Rima perfecta, en un esquema complicado: ABCBACcddEEFeF El dulce lamentar de dos pastores, A Salicio juntamente y Nemoroso, B he de contar, sus quejas imitando; C cuyas ovejas al cantar sabroso B estaban muy atentas, los amores, A (de pacer olvidadas) escuchando. C Tú, que ganaste obrando c un nombre en todo el mundo d y un grado sin segundo, d agora estés atento sólo y dado E el ínclito gobrierno del Estado E Albano; agora vuelto a la otra parte, F respandeciente, armado, e representando en tierra el fiero Marte; F

Anónimo

Soneto a Cristo crucificado No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. ¡Tú me mueves, Señor! Muéveme el verte 5 clavado en una cruz y escarnecido; muéveme ver tu cuerpo tan herido; muévenme tus afrentas y tu muerte. Muévenme en fin, tu amor, y en tal manera que aunque no hubiera cielo, yo te amara, 10 y aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera. Fecha: siglo XVI Vocabulario: escarnecido - ridiculed te amara - I would love you te temiera - I would fear you te quisiera - I would love you Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas: dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos) Sílabas: Once en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 No me mueve, mi Dios, para que-rerte 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 el cielo que me tienes prome-tido, 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 ni me mueve_el infierno tan te-mido 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 para dejar por eso de_ofenderte. Rima: Rima perfecta, con el esquema: ABBA ABBA CDC CDC No me mueve, mi Dios, para quererte A el cielo que me tienes prometido; B ni me mueve el infierno tan temido B para dejar por eso de ofenderte. A ¡Tú me mueves, Señor! Muéveme el verte A clavado en una cruz y escarnecido; B muéveme ver tu cuerpo tan herido; B muévenme tus afrentas y tu muerte. A Muévenme en fin, tu amor, y en tal manera C que aunque no hubiera cielo, yo te amara, D y aunque no hubiera infierno, te temiera. C No tienes que me dar porque te quiera, C pues aunque cuanto espero no esperara, D lo mismo que te quiero te quisiera. C

Santa Teresa de Avila

(1515-1582) Vivo sin vivir en mí Vivo sin vivir en mí, y de tal manera espero, que muero porque no muero. Vivo ya fuera de mí, después que muero de amor; 5 porque vivo en el Señor, que me quiso para sí. Cuando el corazón le di puse en él este letrero: que muero porque no muero. 10 Esta divina prisión del amor con que yo vivo ha hecho a Dios mi cautivo, y libre mi corazón; y causa en mí tal pasión 15 ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero. ¡Ay, qué larga es esta vida! ¡Qué duros estos destierros! Esta cárcel, estos hierros 20 en que el alma está metida. Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, que muero porque no muero. ¡Ay, qué vida tan amarga 25 do no se goza el Señor! Porque si es dulce el amor, no lo es la esperanza larga; quíteme Dios esta carga, más pesada que el acero, 30 que muero porque no muero. Sólo con la confianza vivo de que he de morir, porque muriendo el vivir me asegura mi esperanza; 35 muerte do el vivir se alcanza, no te tardes, que te espero, que muero porque no muero. Mira que el amor es fuerte; vida, no me seas molesta, 40 mira que sólo te resta, para ganarte, perderte; venga ya la dulce muerte, el morir venga ligero, que muero porque no muero. 45 Aquella vida de arriba, que es la vida verdadera, hasta que esta vida muera, no se goza estando viva; muerte, no me seas esquiva; 50 viva muriendo primero, que muero porque no muero. Vida, ¿qué puedo yo darte a mi Dios, que vive en mí, si no es el perderte a ti 55 para merecer ganarte? Quiero muriendo alcanzarte, pues tanto a mi Amado quiero, que muero porque no muero. Vocabulario: letrero - sign, inscription destierros - exile hierros - irons, chains acero - steel do - where venga ligero - (may death) come quickly no me seas molesta - (life,) don't inconvenience me no me seas esquiva - (death,) don't evade me Sílabas: Ocho en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Vivo sin vivir en , 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 y de tal manera_espero, 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 que muero porque no muero. 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Vivo ya fuera de , Rima: Rima perfecta Vivo sin vivir en mí, a [Estrofa introductoria; y de tal manera espero, b la rima b reaparece al que muero porque no muero. b final de cada estrofa.] Vivo ya fuera de mí, a [Primera estrofa: la primera después que muero de amor; c rima es la del primer verso de porque vivo en el Señor, c la estrofa introductoria, así que me quiso para sí. a el esquema tal como se ve aquí Cuando el corazón le di a no es el del resto del poema.] puse en él este letrero: b que muero porque no muero. b Esta divina prisión d [Este esquema es lo que se ve del amor con que yo vivo e repetida en el resto del poema.] ha hecho a Dios mi cautivo, e y libre mi corazón; d y causa en mí tal pasión d ver a Dios mi prisionero, b que muero porque no muero. b

Fray Luis de León

(1527-1591) Frecuentemente llaman esta primera poesía Al salir de la cárcel. Se ha dicho que Fray Luis la dejó escrita en la pared de la celda donde fue encarcelado por la Inquisición. Aquí la envidia y mentira me tuvieron encerrado. Dichoso el humilde estado del sabio que se retira de aqueste mundo malvado, 5 y con pobre mesa y casa, en el campo deleitoso, con sólo Dios se compasa y a solas su vida pasa ni envidiado ni envidioso. 10 Estrofa: Décima (diez octasílabas divididas en dos grupos de cinco; cada grupo tiene dos rimas). Sílabas: Ocho en cada verso 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Aquí la_envidia_y mentira 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 me tuvieron encerrado. 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 Dichoso_el humilde_estado 1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 del sabio que se retira Rima: Rima perfecta, con dos rimas en cada mitad del poema. En la décima, normalmente el esquema de la segunda mitad es el revés del de la primera. Aquí la envidia y mentira a me tuvieron encerrado. b Dichoso el humilde estado b del sabio que se retira a de aqueste mundo malvado, b ----- y con pobre mesa y casa, c en el campo deleitoso, d con sólo Dios se compasa c y a solas su vida pasa c ni envidiado ni envidioso. d

Fray Luis de León

(1527-1591) Vida retirada ¡Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruïdo y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido! 5 Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio moro, en jaspes sustenado. 10 No cura si la fama canta con voz su nombre pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera. 15 ¿Qué presta a mi contento si soy del vano dedo señalado, si en busca de este viento ando desalentado con ansias vivas y mortal cuidado? 20 ¡Oh campo, oh monte, oh río! ¡Oh secreto seguro deleitoso! roto casi el navío, a vuestro almo reposo huyo de aqueste mar tempestuoso. 25 Un no rompido sueño, un día puro, alegre, libre quiero; no quiero ver el ceño vanamente severo de quien la sangre ensalza o el dinero. 30 Despiértenme las aves con su cantar süave no aprendido, no los cuidados graves de que es siempre seguido quien al ajeno abritrio está atenido. 35 Vivir quiero conmigo, gozar guiero del bien que debo al cielo a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanzas, de recelo. 40 Del monte en la ladera por mi mano plantado tengo un huerto, que con la primavera de bella flor cubierto, ya muestra en esperanza el fruto cierto. 45 Y como codiciosa de ver y acrecentar su hermosura, desde la cumbre airosa una fontana pura hasta llegar corriendo se apresura. 50 Y luego sosegada el paso entre los árboles torciendo, el suelo de pasada de verdura vistiendo, y con diversas flores va esparciendo. 55 El aire el huerto orea, y ofrece mil olores al sentido, los árboles menea con un manso ruïdo, que del oro y del cetro pone olivido. 60 Ténganse su tesoro los que de un flaco leño se confían: no es mío ver al lloro de los que desconfían cuando el cierzo y el ábrego porfían. 65 La combatida antena cruje, y en ciega noche el claro día se torna; al cielo suena confusa vocería, y la mar enriquecen a porfía. 70 A mí una pobrecilla mesa, de amable paz bien abastada me baste, y la vajilla de fino oro labrada, sea de quien la mar no teme airada. 75 Y mientras miserable- mente se están los otros abrasando en sed insacïable del no durable mando, tendido yo a la sombra esté cantando. 80 A la sombra tendido de yedra y lauro eterno coronado, puesto el atento oído al son dulce, acordado, del plectro sabiamente meneado. 85 Estrofa: Lira (estrofa con 5-7 versos de once y de siete sílabas, con rima perfecta). Aquí se emplea el esquema: aBabB Sílabas: 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 ¡Qué descansada vida 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 [hiato y diéresis] la del que | huye_el mundanal ru-ïdo 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 y sigue la_escondida 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 senda por donde_han ido 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 los pocos sabios que_en el mundo_han sido! Rima: Rima perfecta con el esquema aBabB ¡Qué descansada vida a la del que huye el mundanal ruïdo B y sigue la escondida a senda por donde han ido b los pocos sabios que en el mundo han sido! B

Fray Luis de León

Noche serena Cuando contemplo el cielo de innumerables luces adornado, y miro hacia el suelo, de noche rodeado, en sueño y en olvido sepultado, 5 el amor y la pena despiertan en mi pecho un ansia ardiente; despiden larga vena los ojos hechos fuente; la lengua dice al fin con voz doliente: 10 «Morada de grandeza, templo de claridad y de hermosura: mi alma que a tu alteza nació, ¿qué desventura la tiene en esta cárcel, baja, oscura? 15 «¿Qué mortal desatino de la verdad aleja ansí el sentido, que de tu bien divino olvidado, perdido, sigue la vana sombra, el bien fingido? 20 «El hombre está entregado al sueño, de su suerte no cuidando, y con paso callado el cielo, vueltas dando, las horas del vivir le va hurtando. 25 «¡Ay!, despertad, mortales! Mirad con atención en vuestro daño. ¿Las almas inmortales, hechas a bien tamaño, podrán vivir de sombra y sólo engaño? 30 «¡Ay!, levantad los ojos a aquella celestial eterna esfera: burlaréis los antojos de aquesta lisonjera vida, con cuanto teme y cuanto espera. 35 «¿Es más que un breve punto el bajo y torpe suelo, comparado con aquel gran trasunto, do vive mejorado lo que es, lo que será, lo que ha pasado? 40 «Quien mira el gran concierto de aquellos respandores eternales, su movimiento cierto, sus pasos desiguales, y en proporción concorde tan iguales: 45 «la luna cómo mueve la plateada rueda, y va en pos de ella la luz do el saber llueve, y la graciosa estrella de Amor la sigue reluciente y bella; 50 «y cómo otro camino prosigue el sanguinoso Marte airado, y el Júpiter benino, de bienes mil cercado, serena el cielo con su rayo amado. 55 «Rodéase en la cumbre Saturno, padre de los siglos de oro; tras él la muchedumbre del reluciente coro su luz va repartiendo y su tesoro.» 60 ¿Quién es el que esto mira, y precia la bajeza de la tierra, y no gime y suspira por romper lo que encierra el alma, y de estos bienes la destierra? 65 Aquí vive el contento, aquí reina la paz; aquí, asentado en rico y alto asiento está el Amor sagrado, de glorias y deleites rodeado. 70 Inmensa hermosura aquí se muestra toda, y resplandece clarísma luz pura que jamás anochece: eterna primavera aquí florece. 75 ¡Oh, campos verdaderos! ¡Oh, prados con verdad frescos y amenos! ¡Riquísimos mineros! ¡Oh, deleitosos senos! ¡Repuestos valles, de mil bienes llenos! 80 Estrofa: Lira (estrofa con 5-7 versos de once y de siete sílabas, con rima perfecta). Aquí se emplea el esquema: aBabB Sílabas: Versos de siete y de once sílabas 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 Cuando contemplo_el cielo 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 de_innumerables luces adornado, 1 2 3 4 6 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7 y miro_hacia_el sü-elo, O: y miro | hacia_el suelo [diéresis o hiato] 1 2 3 4 5 6 de noche rode-ado, + 1 = 7 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 en sueño_y | en olvido sepultado, Rima: Rima perfecta, con el esquema aBaBB Cuando contemplo el cielo a de innumerables luces adornado, B y miro hacia el suelo, a de noche rodeado, B en sueño y en olvido sepultado, B

Baltasar del Alcázar

(1530-1606) Tres cosas Tres cosas me tienen preso de amores el corazón, la bella In&