Poesía española
Una colección de poesías españolas
escogidas por Fred Jehle
UNDER CONSTRUCTION
Se da permiso para usar esas poesías para fines no comerciales. Las
versiones ofrecidas aquí por lo general se han adaptados de libros algo
viejos, y frecuentemente no corresponden exactamente a lo que se ve en
libros de textos modernos.
Esta colección todavía no es completa obviamente. Por ejemplo, yo
quisiera añadir los títulos "vacíos" dados abajo; en esos casos sigo
buscando una versión que no esté bajo copyright o a alguien que me dé
permiso.
Después de cada poesía le ofrezco a usted información sobre la rima y
el cómputo silábico, con la esperanza de que esto le ayude a apreciar
un poco más aspectos de la poesía española.
Indice de poemas
cronológicamente por autor
Gonzalo de Berceo
(¿1195?-¿1246?)
Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita
(¿1283?-¿1350?)
El Marqués de Santillana
Iñigo López de Mendoza (1398-1458)
- Serranilla IX
(Mozuela de Bores)
- Lejos de vos
(Lejos de vos y cerca de cuidado)
Romances anónimos
- Fonte frida
(Fonte frida, fonte frida)
- La mora Moraima
(Yo me era mora Moraima)
- Mis arreos son las armas
- El prisionero
(Que por mayo era, por mayo)
- El infante Arnaldos
(¡Quién hubiera tal ventura)
- Abenámar y el rey don Juan
(«¡Abenámar, Abenámar)
- Los siete infantes de Lara
(Pártese el moro Alicante)
- El enamorado y la Muerte
(Un sueño soñaba anoche)
Villancicos anónimos
- Tres morillas
(Tres morillas me enamoran)
- So el encina
(So el encina, encina)
- De los álamos vengo, madre
- Al alba venid
Jorge Manrique
(1440-1479)
Gil Vicente
(¿1465?-¿1536?)
Juan del Encina
(¿1469?-¿1529?)
Garcilaso de la Vega
(1501-1536)
Anónimo
Santa Teresa de Avila
(1515-1582)
Fray Luis de León
(1527-1591)
- Al salir de la cárcel
(Aquí la envidia y la mentira)
- Vida retirada
(¡Qué descansada vida)
- Noche serena
(Cuando contemplo el cielo)
Baltasar del Alcázar
(1530-1606)
Fernando de Herrera
(1534-1598)
- Voy siguiendo la fuerza de mi hado
- Rojo sol
(Rojo Sol que con hacha luminosa)
San Juan de la Cruz
(1542-1591)
Luis de Góngora
(1561-1627)
- Mientras por competir
(Mientras por competir con tu cabello)
- De un caminante enfermo que se enamoró donde fue hospedado
(Descaminado, enfermo, peregrino)
- La dulce boca
(La dulce boca que a gustar convida)
- Al nacimiento de Cristo Nuestro Señor
(¿Quién oyó?)
Lope de Vega
(1562-1635)
Francisco de Quevedo
(1580-1645)
Pedro Calderón de la Barca
(1600-1681)
Sor Juana Inés de la Cruz
(Juana de Asbaje y Ramírez; ¿1648?-1695)
- A su retrato
(Este que ves, engaño colorido)
- En que da moral censura a una rosa, y en ella a sus semejantes
(Rosa divina que en gentil cultura)
- Hombres necios que acusáis
Félix María de Samaniego
(1745-1801)
- El Cuervo y el Zorro
(En la rama de un árbol)
Tomás de Iriarte
(1750-1791)
- Los dos Conejos
(Por entre unas matas)
- Fábula VIII: El Burro flautista
(Esta fablilla)
Juan Meléndez Valdés
(1754-1817)
- Oda II, El amor mariposa
(Viendo el Amor un día)
- Oda XXIV, A la mañana, en mi desamparo y orfandad
(Entre nubes de nácar la mañana)
José de Espronceda
(1808-1842)
- Canción del pirata
(Con diez cañones por banda)
Gustavo Adolfo Bécquer
(1836-1870)
- ¿Qué es poesía?
(¿Qué es poesía? --dices mientras clavas)
- Volverán las oscuras golondrinas
Rosalía de Castro
(1837-1885)
- Ya que de la esperanza
(Ya que de la esperanza para la vida mía)
- Candente está la atmósfera
Gonzalo de Berceo
(¿1195?-¿1246?)
Milagros de Nuestra Señora
Prólogo
Amigos e vasallos de Dios omnipotent,
si vos me escuchásedes por vuestro consiment,
querríavos contar un buen aveniment:
terrédeslo en cabo por bueno verament.
Yo Maestro Gonzalo de Berceo nomnado, 5
yendo en romería caecí en un prado
verde e bien sencido, de flores bien poblado,
lugar codiciadero para ome cansado.
Daban olor sobejo las flores bien olientes,
refrescaban en ome las caras e las mientes, 10
manaban cada canto fuentes claras corrientes,
en verano bien frías, en ivierno calientes.
Habie hí grand abondo de buenas arboledas,
milgranos e figueras, peros e manzanedas,
e muchas otras fructas de diversas monedas, 15
mas no habie ningunas podridas nin acedas.
La verdura del prado, la odor de las flores,
las sombras de los árbores de temprados sabores
refrescáronme todo e perdí los sudores:
podrie vivir el ome con aquellos olores. 20
Nuncua trobé en sieglo lugar tan deleitoso,
ni sombra tan temprada, nin olor tan sabroso:
descargué mi ropiela por yacer más vicioso,
poséme a la sombra de un árbor fermoso.
Yaciendo a la sombra perdí todos cuidados, 25
odí sonos de aves dulces e modulados:
nuncua udieron omes órganos más temprados,
nin que formar pudiesen sones más acordados.
Unas tienien la quinta e las otras doblaban,
otras tenien el punto, errar no las dejaban, 30
al posar, al mover todas se esperaban,
aves torpes nin roncas hí non se acotaban.
Non serie organista, nin serie vïolero,
nin giga nin salterio, nin manoderotero,
nin instrument nin lengua, nin tan claro vocero, 35
cuyo canto valiese con esto un dinero.
Peroque vos disiemos todas estas bondades,
non contamos las diezmas, esto bien lo creades:
habíe de noblezas tantas diversidades,
que no las contaríen prïores ni abades. 40
El prado que vos digo habie otra bondat,
por calor ni por frío non perdie su beldat,
siempre estaba verde en su integridat,
non perdie la verdura por nula tempestat.
Manamano que fui en tierra acostado, 45
de todo el lacerio fui lüego folgado:
oblidé toda cuita, el lacerio pasado,
qui allí se morase serie bien venturado.
Los omes e las aves cuantas acaecíen,
levaban de las flores cuantas levar queríen, 50
mas mengua en el prado ninguna non facíen,
por una que levaban tres e cuatro nacíen.
El fructo de los árbores era dulz e sabrido,
si Don Adam hobiese de tal fructo comido,
de tan mala manera non serie decibido, 55
nin tomarien tal daño Eva ni su marido.
Señores e amigos, lo que dicho habemos
palabra es oscura, exponerla queremos:
tolgamos la corteza, al meollo entremos,
prendamos lo de dentro, lo de fuera dejemos. 60
Todos cuantos vivimos que en piedes andamos,
siquiere en prisión o en lecho yagamos,
todos somos romeos que camino andamos:
San Pedro lo dis esto, por él vos lo probamos.
Cuanto aquí vivimos en ageno moramos, 65
la ficanza durable suso la esperamos:
la nuestra romería estonz la acabamos
cuando a paraíso las almas envïamos.
En esta romería habemos un buen prado,
en qui trova reparo tot romeo cansado, 70
la Virgen glorïosa, Madre del buen crïado,
del cual otro ninguno egual non fue trovado.
Esti prado fue siempre verde en honestat,
ca nuncua hobo mácula la su virginidat,
post partum et in partu fue virgen de verdat, 75
ilesa, incorrupta en su integridat.
La sombra de los árbores buena dulz e sanía,
en qui habe reparo toda la romería,
sí son las oraciones que fas Sancta María,
que por los pecadores ruega noche e día. 80
Cuantos que son en mundo justos e pecadores,
coronados e legos, reys e emperadores,
allí corremos todos vasallos e señores,
todos a la su sombra imos coger las flores.
Los árbores que facen sombra dulz e donosa, 85
son los santos miraclos que fas la Glorïosa,
ca son mucho más dulces que azúcar sabrosa,
la que dan al enfermo en la cuita rabiosa.
Las aves que organan entre esos fructales,
que han las dulces voces, dicen cantos leales, 90
éstos son Agustín, Gregorio, otros tales,
cuantos que escribieron los sus fechos reales.
Estos habien con ella amor e atenencia,
en laudar los sus fechos metien toda femencia,
todos fablaban de ella, cascuno su sentencia, 95
pero tenien por todo todos una creencia.
Tornemos ennas flores que componen el prado,
que lo facen fermoso, apuesto e temprado:
las flores son los nomnes que li da el dictado
a la Virgo María, Madre del buen crïado. 100
La benedicta Virgen es estrella clamada,
estrella de los mares, guïona deseada,
es de los marineros en las cuitas guardada,
ca cuando esa veden es la nave guïada.
Es clamada y eslo de los cielos reína, 105
templo de Jesu Cristo, estrella matutina,
señora natural, pïadosa vecina,
de cuerpos e de almas salud e medecina.
Ella es dicha fuent de qui todos bebemos,
ella nos dio el cibo de qui todos comemos 110
ella es dicha puerto a qui todos corremos,
e puerta por la cual entrada atendemos.
Es dicha vid, es uva, almendra, malgranada,
que de granos de gracia está toda calcada,
oliva, cedro, bálsamo, palma bien elevada, 115
piértega en que se hobo la serpiente alzada.
Señores e amigos, en vano contendemos,
entramos en grand pozo, fondo nol' trovaremos,
porque más son los nomnes que nos de ella leemos,
que las flores del campo del más grand que sabemos. 120
Desuso lo disiemos que eran los fructales
en qui facien las aves los cantos generales,
los sus santos miraclos grandes e principales,
los cuales organamos en las fiestas caudales.
Quiero dejar contanto las aves cantadoras, 125
las sombras e las aguas, las devant dichas flores:
quiero de estos fructales tan plenos de dulzores
fer unos pocos versos, amigos e señores.
Quiero en estos árbores un ratielo subir,
e de los sus miraclos algunos escribir: 130
la Gloriosa me guíe que lo pueda cumplir,
ca yo non me trevría en ello a venir.
Terrélo por miraclo que lo fas la Gloriosa
si guïarme quisiere a mí en esta cosa:
Madre plena de gracia, reína poderosa, 135
tú me guía en ello, ca eres pïadosa.
Estrofa: Cuaderna vía (cuatro versos alejandrinos monorrimos)
Sílabas: Cada verso consta de dos hemistiquios de siete sílabas
1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14
Amigos e vasallos || de Dios omnipotent,
1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14
si vos me escuchásedes || por vuestro consiment,
1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14
querrí-avos contar || un buen aveniment:
1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14
terrédeslo en cabo || por bueno verament.
[Nótese que hay muy pocos ejemplos de sinalefa en este poema; por
ejemplo, no se unen me y escuchásedes en el segundo verso.]
Rima: Rima perfecta con el esquema AAAA, BBBB, CCCC, etc.
Amigos e vasallos de Dios omnipotent, A
si vos me escuchásedes por vuestro consiment, A
querríavos contar un buen aveniment: A
terrédeslo en cabo por bueno verament. A
Gonzalo de Berceo
(¿1195?-¿1246?)
Milagro V
El pobre generoso
Era un home pobre que vivie de raciones,
non habie otras rendas nin otras furcïones,
fuera cuanto labraba, esto pocas sazones,
tenie en su alzado bien pocos pepïones.
Por ganar la Gloriosa que él mucho amaba, 5
partielo con los pobres todo cuanto ganaba,
en esto contendía e en esto pugnaba,
por haber la su gracia su mengua oblidaba.
Cuando hobo est pobre dest mundo a pasar
la Madre glorïosa vínolo convidar; 10
fablóli muy sabroso, querielo falagar,
udieron la palabra todos los del logar.
Tú mucho codiciest' la nuestra compañía,
sopist pora ganarla bien buena maestría,
ca parties tus almosnas, dicies Ave María: 15
porque lo facies todo yo bien lo entendía.
Sepas que es tu cosa toda bien acabada,
ésta es en que somos la cabera jornada,
el ite, missa est cuenta que es cantada,
venida es la hora de prender la soldada. 20
Yo so aqui venida por levarte comigo
al regno de mi fijo, que es bien tu amigo,
do se ceban los ángeles del buen candïal trigo,
a las sanctas virtutes placerlis ha contigo.
Cuando hobo la Gloriosa el sermon acabado, 25
desamparó la alma al cuerpo venturado,
prisiéronla de ángeles un conviento honrado,
leváronla al cielo, Dios sea end laudado.
Los omes que habíen la voz ante oída,
tan aína vidieron la promesa cumplida: 30
a la Madre gloriosa que es tan comedida,
todos li rendien gracias, cuisque de su partida.
Qui tal cosa udiese serie mal venturado
si de Sancta María non fuese muy pagado,
si más no la honrase serie desmesurado: 35
qui de ella se parte es muy mal engañado.
Estrofa: Cuaderna vía (cuatro versos alejandrinos monorrimos)
Sílabas: Un verso consta de dos hemistiquios de siete
sílabas, con 14 sílabas en total
1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14
Era | un home pobre || que vivie de raciones, [hiato]
1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14
non habie | otras rendas || nin otras furcï-ones, [hiato y diéresis]
1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14
fuera cuanto labraba, || esto pocas sazones,
1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14
tenie | en su | alzado || bien pocos pepï-ones. [hiato]
Rima: Rima perfecta, con el esquema AAAA, BBBB, CCCC, etc.
Era un home pobre que vivie de raciones, A
non habie otras rendas nin otras furcïones, A
fuera cuanto labraba, esto pocas sazones, A
tenie en su alzado bien pocos pepïones. A
Gonzalo de Berceo
(¿1195?-¿1246?)
Milagro IX
El clérigo simple
Era un simple clérigo pobre de clerecía,
dicie cutiano misa de la Sancta María,
non sabia decir otra, diciela cada día,
más la sabia por uso que por sabiduría.
Fo est misacantano al Bispo acusado 5
que era idiota, mal clérigo probado;
Salve Sancta Parens sólo tenie usado,
non sabie otra misa el torpe embargado.
Fo durament movido el Obispo a saña,
dicie: nuncua de preste udí atal hazaña; 10
diso: dicit al fijo de la mala putaña
que venga ante mí, no lo pare por maña.
Vino ante el Obispo el preste pecador,
habie con el grand miedo perdida la color,
non podie de vergüenza catar contral señor, 15
nuncua fo el mezquino en tan mala sudor.
Dísoli el Obispo: preste, dime verdat,
si es tal como dicen la tu neciedat;
dísoli el buen ome: señor, por caridat
si disiese que non dizría falsedat. 20
Dísoli el Obispo: cuando non has cïencia
de cantar otra misa, nin has sen, nin potencia,
viédote que non cantes, métote en sentencia:
vivi como mereces por otra agudencia.
Fo el preste su vía triste e desarrado, 25
habie muy grand vergüenza, el daño muy granado,
tornó en la Gloriosa ploroso e quesado,
que li diese consejo, ca era aterrado,
La Madre precïosa que nunca falleció
a qui de corazón a piedes li cadió, 30
el ruego de su clérigo luego gelo udió;
no lo metió por plazo, luego li acorrió.
La Virgo gloriosa, madre sin dición
apareciol' al Obispo luego en visión;
díjoli fuertes dichos, un bravielo sermón, 35
descubrióli en ello todo su corazón.
Díjoli bravamientre: Don Obispo lozano,
¿contra mí porqué fuste tan fuert e tan villano?
Yo nuncua te tollí valía de un gano,
e tú hasme tollido a mí un capellano. 40
El que a mí cantaba la misa cada día,
tú tovist que facia yerro de heresía;
jugástilo por bestia e por cosa radía,
tollísteli la orden de la capellanía.
Si tú no li mandares decir la misa mía, 45
como solie decirla, grand querella habría,
e tú serás finado hasta el trenteno día,
desent verás que vale la saña de María.
Fo con estas menazas el Bispo espantado,
mandó enviar luego por el preste vedado, 50
rogol' quel perdonase lo que habie errado,
ca fo en él su pleito durament engañado.
Mandólo que cantase como solie cantar,
fuese de la Gloriosa siervo del su altar,
si algo li menguasse en vestir o calzar 55
el gelo mandarie del suyo mismo dar.
Tornó el ome bono en su capellanía,
sirvió a la gloriosa Madre Sancta María,
finó en su oficio de fin cual yo quería,
fue la alma a la gloria, a la dulz cofradía. 60
Estrofa: Cuaderna vía (cuatro versos alejandrinos monorrimos)
Sílabas: Cada verso consta de dos hemistiquios de siete sílabas
1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14
Era | un simple clérigo || pobre de clerecí-a,
1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14
dicie cutiano misa || de la Sancta Marí-a,
1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14
non sabia decir otra, || diciela cada dí-a,
1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14
más la sabia por uso || que por sabidurí-a.
Rima: Rima perfecta con el esquema AAAA, BBBB, CCCC, etc.
Era un simple clérigo pobre de clerecía, A
dicie cutiano misa de la Sancta María, A
non sabia decir otra, diciela cada día, A
más la sabia por uso que por sabiduría. A
Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita
(¿1283?-¿1350?)
Libro de buen amor
Las ranas que demandaban un rey
Las ranas en un lago cantaban et jugaban,
cosa non las nucía, bien solteras andaban,
creyeron al diablo que de mal se pagaban,
pidieron Rey a Don Júpiter, mucho gelo rogaban.
Envióles Don Júpiter una viga de lagar, 5
la mayor quel pudo, cayó en ese lugar:
el grand golpe del fuste fizo las ranas callar,
mas vieron que no era Rey para las castigar.
Suben sobre la viga cuantas podían subir,
digeron: non es este Rey para lo nos servir: 10
pidieron Rey a Don Júpiter como lo solían pedir,
Don Júpiter con saña hóbolas de oír.
Envióles por su Rey cigueña mansillera,
cercaba todo el lago, ansí fas la ribera,
andando pico abierta como era venternera 15
de dos en dos las ranas comía bien ligera.
Querellando a Don Júpiter, dieron voces las ranas:
señor, señor, acórrenos, tú que matas et sanas,
el Rey que tú nos diste por nuestras voces vanas
danos muy malas tardes et peores mañanas. 20
Su vientre nos sotierra, su pico nos estraga,
de dos en dos nos come, nos abarca et nos traga:
señor, tú nos defiende, señor, tú ya nos paga,
danos la tu ayuda, tira de nos tu plaga.
Respondióles Don Júpiter: tened lo que pedistes 25
el Rey tan demandado por cuantas voces distes:
vengué vuestra locura, ca en poco tuvistes
ser libres et sin premia: reñid, pues lo quisistes.
Quien tiene lo quel' cumple, con ello sea pagado,
quien puede ser suyo, non sea enagenado, 30
el que non toviere premia non quiera ser premiado,
libertad e soltura non es por oro comprado.
Estrofa: Cuaderna vía (cuatro versos alejandrinos monorrimos)
Sílabas: Nomalmente cada verso consta de dos hemistiquios de
siete sílabas, pero aquí hay bastante variedad.
1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14
Las ranas en un lago || cantaban et jugaban,
1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14
cosa non las nucía, || bien solteras andaban,
1 2 3 4 5 6+1=7 1 2 3 4 5 6+1=7 7 + 7 = 14
creyeron al dï-ablo || que de mal se pagaban,
1 2 3 4 5 6 7+1=8 1 2 3 4 5 6+1=7 8 + 7 = 15 [irregular]
pidieron Rey a Don Júpiter, || mucho gelo rogaban.
Rima: Rima perfecta, con el esquema AAAA, BBBB, CCCC, etc.
Las ranas en un lago cantaban et jugaban, A
cosa non las nucía, bien solteras andaban, A
creyeron al dïablo que de mal se pagaban, A
pidieron Rey a Don Júpiter, mucho gelo rogaban. A
El Marqués de Santillana
Iñigo López de Mendoza (1398-1458)
Seranilla
La mozuela de Bores
Mozuela de Bores,
allá do la Lama,
púsome en amores.
Cuidé que olvidado
amor me tenía 5
como quien se había
gran tiempo dejado
de tales dolores,
que más que la llama
queman amadores. 10
Mas vi la fermosa
de buen continente,
la cara placiente
fresca como rosa,
de tales colores 15
cual nunca vi dama
nin otra, señores.
Por lo cual: «Señora,
(le dije) en verdad
la vuestra beldad 20
saldrá desde agora
de entre estos alcores,
pues merece fama
de grandes loores.»
Dijo: «Caballero, 25
tiradvos afuera:
dejad la vaquera
pasar al otero;
ca dos labradores
me piden de Frama, 30
entrambos pastores.»
«Señora, pastor
seré si queredes;
mandarme podedes,
como a servidor; 35
mayores dulzores
será a mí la brama
que oír ruiseñores.»
Así concluimos
el nuestro proceso 40
sin facer exceso,
e nos evenimos.
E fueran las flores
de cabe Espinama
los encubridores. 45
Sílabas: Seis en cada verso
1 2 3 4 5 + 1 = 6
Mozuela de Bores,
1 2 3 4 5 + 1 = 6
allá do la Lama,
1 2 3 4 5 + 1 = 6
púsome_en amores.
1 2 3 4 5 + 1 = 6
Cuidé que_olvidado
1 2 3 4 5 + 1 = 6
amor me tení-a
Rima: Rima perfecta con el esquema: aba cddcaba, donde cada
estrofa termina con una vuelta a la rima de los versos
introductorios.
Mozuela de Bores, a
allá do la Lama, b
púsome en amores. a
Cuidé que olvidado c
amor me tenía d
como quien se había d
gran tiempo dejado c
de tales dolores, a
que más que la llama b
queman amadores. a
El Marqués de Santillana
Iñigo López de Mendoza (1398-1458)
Este es uno de los primeros sonetos escritos en España.
Se incluye aquí no como uno de los mejores sonetos sino
por razones de comparación con los de poetas posteriores.
Lejos de vos
Lejos de vos y cerca de cuidado,
pobre de gozo y rico de tristeza,
fallido de reposo y abastado
de mortal pena, congoja y braveza;
desnudo de esperanza y abrigado 5
de inmensa cuita y visto de aspereza
la mi vida me huye, mal mi grado,
la muerte me persigue sin pereza.
Ni son bastantes a satisfacer
la sed ardiente de mi gran deseo 10
Tajo al presente, ni me socorrer
la enferma Guadïana, ni lo creo:
sólo Guadalquivir tene poder
de me guarir y sólo aquél deseo.
Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas:
dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos)
Sílabas: Once en cada verso
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
Lejos de vos y cerca de cui-dado,
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
pobre de gozo_y rico de tristeza,
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
fallido de reposo_y | abastado
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
de mortal pena, congoja_y bra-veza;
Rima: Rima perfecta con el esquema ABAB ABAB CDC DCD
Lejos de vos y cerca de cuidado, A
pobre de gozo y rico de tristeza, B
fallido de reposo y abastado A
de mortal pena, congoja y braveza; B
desnudo de esperanza y abrigado A
de inmensa cuita y visto de aspereza B
la mi vida me huye, mal mi grado, A
la muerte me persigue sin pereza. B
Ni son bastantes a satisfacer C
la sed ardiente de mi gran deseo D
Tajo al presente, ni me socorrer C
la enferma Guadïana, ni lo creo: D
sólo Guadalquivir tene poder C
de me guarir y sólo aquél deseo. D
Romance anónimo
Fonte frida
Fonte frida, fonte frida
fonte frida y con amor,
do todas las avecicas
van tomar consolación,
sino es la tortolica, 5
que está viuda y con dolor.
Por ahí fuera a pasar
el traidor del ruiseñor;
las palabras que le dice
llenas son de traición: 10
«Si tú quisieses, señora,
yo sería tu servidor.»
«Vete de ahí, enemigo,
malo, falso, engañador,
que ni poso en ramo verde 15
ni en ramo que tenga flor,
que si el agua hallo clara
turbia la bebiera yo;
que no quiero haber marido
porque hijos no haya, no; 20
no quiero placer con ellos
ni menos consolación.
¡Déjame triste, enemigo,
malo, falso, mal traidor;
que no quiero ser tu amiga 25
ni casar contigo, no!»
Estrofa/tipo de poesía: Romance (ocho sílabas con asonancia en los
versos pares)
Sílabas: Ocho en cada verso
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Fonte frida, fonte frida
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
fonte frida_y con amor,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
do todas las avecicas
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
van tomar consolación,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 [hiato]
sino | es la tortolica,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
que_está viuda_y con dolor.
Rima: Asonancia en ó en los veros pares
Fonte frida, fonte frida
fonte frida y con amor,
do todas las avecicas
van tomar consolación,
sino es la tortolica,
que está viuda y con dolor.
Por ahí fuera a pasar
el traidor del ruiseñor;
las palabras que le dice
llenas son de traición:
Romance anónimo
La mora Moraima
Yo me era mora Moraima
morilla de un bel catar.
Cristiano vino a mi puerta
cuitada, por me engañar:
hablóme en algarabía 5
como quien la sabe hablar:
«ábrasme las puertas, mora,
sí, Alá te guarde de mal.»
«Cómo te abriré, mezquina,
que no sé quién te serás?» 10
«Yo soy el moro Mazote
hermano de la tu madre,
que un cristiano dejo muerto
y tras mí viene el alcalde:
si no me abres tú, mi vida, 15
aquí me verás matar.»
Cuando esto oí, cuitada,
comencéme a levantar,
vistiérame un almejía
no hallando mi brial, 20
fuérame para la puerta
y abríla de par en par.
Estrofa/tipo de poesía: Romance (ocho sílabas con asonancia en los
versos pares)
Sílabas: Ocho sílabas en cada verso
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Yo me_era mora Moraima
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
morilla de_un bel catar.
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Cristiano vino_a mi puerta
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
cuitada, por me_engañar:
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
hablóme_en algarabí-a
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
como quien la sabe_hablar:
Rima: Asonancia en á en los versos pares
Yo me era mora Moraima
morilla de un bel catar.
Cristiano vino a mi puerta
cuitada, por me engañar:
hablóme en algarabía
como quien la sabe hablar:
«ábrasme las puertas, mora,
sí, Alá te guarde de mal.»
«Cómo te abriré, mezquina,
que no sé quién te serás?»
«Yo soy el moro Mazote
hermano de la tu madre, [e paragógica]
que un cristiano dejo muerto
y tras mí viene el alcalde: [e paragógica]
si no me abres tú, mi vida,
aquí me verás matar.»
Cuando esto oí, cuitada,
comencéme a levantar,
vistiérame un almejía
no hallando mi brial,
fuérame para la puerta
y abríla de par en par.
Romance anónimo
Mis arreos son las armas
Mis arreos son las armas
mi descanso el pelear,
mi cama los duras peñas,
mi dormir siempre velar;
las manidas son oscuras 5
los caminos por usar,
así ando de sierra en sierra
por orillas de la mar,
a probar si en mi ventura
hay lugar donde avadar; 10
pero por vos, mi Señora,
todo se ha de comportar.
Estrofa/tipo de poesía: Romance (ocho sílabas con asonancia en los
versos pares)
Sílabas: Ocho en cada verso
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Mis arre-os son las armas
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
mi descanso_el pele-ar,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
mi cama los duras peñas,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
mi dormir siempre velar;
Rima: Asonancia en a en los versos pares
Mis arreos son las armas
mi descanso el pelear,
mi cama los duras peñas,
mi dormir siempre velar;
las manidas son oscuras
los caminos por usar,
así ando de sierra en sierra
por orillas de la mar,
a probar si en mi ventura
hay lugar donde avadar;
pero por vos, mi Señora,
todo se ha de comportar.
Romance anónimo
El prisionero
Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria 5
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión, 10
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero, 15
¡déle Dios mal galardón!
Fecha aproximada: Principios del siglo XVI
Vocabulario:
los trigos encañan - the wheat stalks develop
calandria - lark
ruiseñor - nightingale
cuitado - wretched
avecilla - little bird
al albor - at dawn
ballestero - crossbowman
galardón - reward
Estrofa/tipo: Romance (ocho sílabas con asonancia en los versos pares)
Sílabas:
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Que por mayo_era, por mayo,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8 [hiato]
cuando | hace la calor,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
cuando los trigos encañan
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
y_están los campos en flor,
Rima: Asonancia en ó en los versos pares (rima masculina,
es decir, de una sílaba)
Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión,
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero,
¡déle Dios mal galardón!
Romance anónimo
El infante Arnaldos
¡Quién hubiera tal ventura
sobre las aguas del mar
como hubo el infante Arnaldos
la mañana de San Juan!
Andando a buscar la caza 5
para su halcón cebar,
vio venir una galera
que a tierra quiere llegar;
las velas trae de sedas,
la jarcia de oro torzal, 10
áncoras tiene de plata,
tablas de fino coral.
Marinero que la guía,
diciendo viene un cantar,
que la mar ponía en calma, 15
los vientos hace amainar;
los peces que andan al hondo,
arriba los hace andar;
las aves que van volando,
al mástil vienen posar. 20
Allí habló el infante Arnaldos,
bien oiréis lo que dirá:
«Por tu vida, el marinero,
dígasme ora ese cantar.»
Respondióle el marinero, 25
tal respuesta le fue a dar:
«Yo no digo mi canción
sino a quien conmigo va.»
Estrofa/tipo de poesía: Romance (ocho sílabas con asonancia en los
versos pares)
Sílabas: Ocho en cada verso
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
¡Quién hubiera tal ventura
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
sobre las aguas del mar
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
como_hubo_el infante_Arnaldos
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
la mañana de San Juan!
Rima: Asonancia en á en los versos pares (rima masculina,
es decir, de una sílaba)
¡Quién hubiera tal ventura
sobre las aguas del mar
como hubo el infante Arnaldos
la mañana de San Juan!
Andando a buscar la caza
para su halcón cebar,
vio venir una galera
que a tierra quiere llegar;
las velas trae de sedas,
la jarcia de oro torzal,
áncoras tiene de plata,
tablas de fino coral.
Romance anónimo
Abenámar y el rey don Juan
«¡Abenámar, Abenámar,
moro de la morería,
el día que tú naciste
grandes señales había!
Estaba la mar en calma, 5
la luna estaba crecida;
moro que en tal signo nace
no debe decir mentira.»
«No te la diré, señor,
aunque me cueste la vida.» 10
«Yo te agradezco, Abenámar,
aquesta tu cortesía.
¿Qué castillos son aquéllos?
¡Altos son y relucían!»
«El Alhambra era, señor, 15
y la otra la mezquita;
los otros los Alixares,
labrados a maravilla.
El moro que los labraba
cien doblas ganaba al día 20
y el día que no los labra
otras tantas se perdía;
desque los tuvo labrados
el rey le quitó la vida
porque no labre otros tales 25
al rey del Andalucía.
El otro es Torres Bermejas,
castillo de gran valía;
el otro Generalife,
huerta que par no tenía.» 30
Allí hablara el rey don Juan,
bien oiréis lo que decía:
«Si tú quisieras, Granada,
contigo me casaría;
daréte en arras y dote 35
a Córdoba y a Sevilla.»
«Casada soy, rey don Juan,
casada soy, que no viuda;
el moro que a mí me tiene
muy grande bien me quería.» 40
Estrofa/tipo de poesía: Romance (ocho sílabas con asonancia en los
versos pares)
Sílabas: Hay ocho sílabas en cada verso
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
«¡Abenámar, Abenámar,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
moro de la morerí-a,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
el dí-a que tú naciste
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
grandes señales habí-a!
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Estaba la mar en calma,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
la luna_estaba crecida;
Rima: Asonancia en í-a en los versos pares
«¡Abenámar, Abenámar,
moro de la morería,
el día que tú naciste
grandes señales había!
Estaba la mar en calma,
la luna estaba crecida;
moro que en tal signo nace
no debe decir mentira.»
Romance anónimo
El gran llanto que don Gonzalo
Gustios hizo allá en Córdoba
Pártese el moro Alicante
víspera de San Cebrián;
ocho cabezas llevaba,
todas de hombres de alta sangre.
Sábelo el rey Almanzor, 5
a recibírselo sale;
aunque perdió muchos moros
piensa en esto bien ganar.
Mandara hacer un tablado
para mejor los mirar; 10
mandó traer un cristiano
que estaba en cautividad,
como ante sí lo trajeron
empezóle de hablar;
díjole: «Gonzalo Gustios, 15
mira quien conocerás;
que lidiaron mis poderes
en el campo de Almenar,
sacaron ocho cabezas,
todas son de gran linaje.» 20
Respondió Gonzalo Gustios:
«Presto os diré la verdad.»
Y limpiándoles las sangre
asaz se fuera a turbar;
dijo llorando agriamente: 25
«¡Conózcolas por mi mal!
La una es de mi carillo;
las otras me duelen más,
de los infantes de Lara
son, mis hijos naturales.» 30
Así razona con ellas
como si vivos hablasen:
«!Sálveos Dios, Nuño Salido,
el mi compadre leal!,
¿adónde son los mis hijos 35
que yo os quise encomendar?
Mas perdonadme, compadre,
no he por qué os demandar,
muerto sios como bien ayo,
como hombre muy de fiar.» 40
Tomara otra cabeza,
del hijo mayor de edad:
«¡Oh, hijo Diego González,
hombre de muy gran bondad,
del conde Garci Fernández 45
alférez el principal,
a vos amaba yo mucho,
que me habíades de heredar!»
Alimpiándola con lágrimas
volviérala a su lugar, 50
y toma la del segundo,
don Martín que se llamaba:
«¡Dios os perdone, el mi hijo,
hijo que mucho preciaba;
jugador de tablas erais 55
el mejor de toda España;
mesurado caballero,
muy bien hablabais en plaza!»
Y dejándola llorando
la del tercero tomaba: 60
«¡Hijo don Suero González,
todo el mundo os estimaba;
un rey os tuviera en mucho
sólo para la su caza!
Ruy Velázquez, vuestro tío, 65
malas bodas os depara;
a vos os llevó a la muerte,
a mí en cautivo dejaba!»
Y tomando la del cuarto
lasamente la miraba: 70
«¡Oh, hijo Fernán González
(nombre del mejor de España,
del buen conde de Castilla,
aquel que os bautizara),
matador de oso y de puerco, 75
amigo de gran compaña;
nunca con gente de poco
os vieran en alianza!»
Tomó la de Ruy Ganzález,
al corazón la abrazaba: 80
«¡Hijo mío, hijo mío,
quién como vos se hallara;
gran caballero esforzado,
muy buen bracero a ventaja;
vuestro tío Ruy Velázquez
tristes bodas ordenara!» 85
Y tomando otra cabeza,
los cabellos se mesaba:
«¡Oh, hijo Gustios González,
habíades buenas mañas,
no dijérades mentira
ni por oro ni por plata; 90
animoso, buen guerrero,
muy gran heridor de espada,
que a quien dábades de lleno,
tullido o muerto quedaba!»
Tomando la del menor 95
el dolor se le doblaba:
«¡Hijo Gonzalo González,
los ojos de doña Sancha!
¡Qué nuevas irán a ella,
que a vos más que a todos ama! 100
¡Tan apuesto de persona,
decidor bueno entre damas,
repartidor de su haber,
aventajado en la lanza!
!Mejor fuera la mi muerte 105
que ver tan triste jornada!»
Al duelo que el viejo hace,
toda Córdoba lloraba.
El rey Almanzor, cuidoso,
consigo se lo llevaba 110
y mandaba a una morica
lo sirviese muy de gana.
Esta le torna en prisiones
y con amor le curaba;
hermana era del rey, 115
doncella moza y lozana;
con ésta Gonzalo Gustios
vino a perder la su saña,
que de ella la nació un hijo
que a los hermanos vengara. 120
Silabas : Once en cada verso
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Pártese_el moro_Alicante
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
víspera de San Cebrián;
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
ocho cabezas llevaba,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
todas de_hombres de_alta sangre.
Rima: Asonancia en á en los versos pares de la primera mitad
del poema
Pártese el moro Alicante
víspera de San Cebrián;
ocho cabezas llevaba,
todas de hombres de alta sangre. [e paragógica]
Sábelo el rey Almanzor,
a recibírselo sale; [e paragógica]
aunque perdió muchos moros
piensa en esto bien ganar.
Mandara hacer un tablado
para mejor los mirar;
mandó traer un cristiano
que estaba en cautividad,
como ante sí lo trajeron
empezóle de hablar;
Empezando con el verso 51, la asonancia cambia a a-a
y toma la del segundo,
don Martín que se llamaba:
--¡Dios os perdone, el mi hijo,
hijo que mucho preciaba;
jugador de tablas erais
el mejor de toda España;
mesurado caballero,
muy bien hablabais en plaza!
Y dejándola llorando
la del tercero tomaba:
Romance anónimo
El enamorado y la Muerte
Un sueño soñaba anoche,
soñito del alma mía,
soñaba con mis amores
que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca 5
muy más que la nieve fría.
«¿Por dónde has entrado, amor?
¿Cómo has entrado, mi vida?
las puertas están cerradas,
ventanas y celosías.» 10
«No soy el amor, amante:
la Muerte que Dios te envía.»
«¡Ay, Muerte tan rigurosa,
déjame vivir un día!»
«Un día no puede ser, 15
una hora tienes de vida.»
Muy de prisa se calzaba,
más de prisa se vestía;
ya se va para la calle,
en donde su amor vivía. 20
«¡Abreme la puerta, blanca,
ábreme la puerta, niña!»
«¿Cómo te podré yo abrir
si la ocasión no es venida?
Mi podre no fue al palacio, 25
mi madre no está dormida.»
«Si no me abres esta noche,
ya no me abrirás, querida;
la Muerta me está buscando,
junto a ti vida sería.» 30
«Vete bajo la ventana
donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda
para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare 35
mis trenzas añadiría.»
La fina seda se rompe;
la Muerte que allí venía:
«Vamos, el enamorado,
que la hora ya está cumplida.» 40
Estrofa/tipo de poesía: Romance (ocho sílabas con asonancia en los
versos pares)
Sílabas: Ocho en cada verso
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Un sueño soñaba_anoche,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
soñito del alma mí-a,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
soñaba con mis amores
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
que_en mis brazos los tení-a.
Rima: Asonancia en í-a en los versos pares
Un sueño soñaba anoche,
soñito del alma mía,
soñaba con mis amores
que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca
muy más que la nieve fría.
«¿Por dónde has entrado, amor?
¿Cómo has entrado, mi vida?
Villancico anónimo
Tres morillas
Tres morillas me enamoran
en Jaén,
Axa y Fátima y Marién.
Tres morillas tan garridas
iban a coger olivas,
y hallábanlas cogidas
en Jaén,
Axa y Fátima y Marién.
Y hallábanlas cogidas,
y tornaban desmaídas 10
y las colores perdidas
en Jaén,
Axa y Fátima y Marién.
Tres moricas tan lozanas,
tres moricas tan lozanas, 15
iban a coger manzanas
a Jaén,
Axa y Fátima y Marién.
Sílabas: Versos de ocho y de cuatro sílabas
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Tres morillas me_enamoran
1 2 3 + 1 = 4
en Ja-én,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Axa_y Fátima_y Marién.
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Tres morillas tan garridas
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
iban a coger olivas,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
y_hallábanlas cogidas
Rima: Estribillo: asonancia en é (o rima perfecta en -én)
Estrofas: asonancia en í-a, alternando con asonancia en a-a
(una combinación frecuente en las canciones o los
villancicos de la época, por ejemplo los cossantes)
Tres morillas me enamoran
en Jaén,
Axa y Fátima y Marién.
Tres morillas tan garridas asonancia en í-a, tres versos
iban a coger olivas,
y hallábanlas cogidas
en Jaén,
Axa y Fátima y Marién.
Y hallábanlas cogidas, asonancia en í-a, tres versos
y tornaban desmaídas
y las colores perdidas
en Jaén,
Axa y Fátima y Marién.
Tres moricas tan lozanas, asonancia en a-a, tres versos
tres moricas tan lozanas,
iban a coger manzanas
a Jaén,
Axa y Fátima y Marién.
Es posible que se vea aquí un ejemplo de la forma zejelesca, es decir
que las estrofas constan de tres versos monorrimos con una vuelta a
los versos introductorios: aa bbbaa cccaa dddaa, etc. Este es el
el esquema que se ve en los antiguos zéjeles árabes en el sur de España.
Villancico anónimo
So el encina
So el encina, encina,
so el encina.
Yo me iba, mi madre,
a la romería;
por ir más devota 5
fui sin compañía;
so el encina.
Por ir más devota
fin sin compañía;
tomé otro camino, 10
dejé el que tenía;
so el encina.
Halléme perdida
en una montiña,
echéme a dormir 15
al pie del encina,
so el encina.
A la media noche
recordé, mezquina;
halléme en los brazos 20
del que más quería,
so el encina.
Pesóme, cuitada
de que amanecía
porque yo gozaba 25
del que más quería,
so el encina.
Muy biendita sía
la tal romería;
so el encina. 30
Sílabas: Versos de seis sílabas, con estribillo de cuatro
1 2 3 4 5 + 1 = 6
So_el encina,_encina,
1 2 3 + 1 = 4
so_el encina.
1 2 3 4 5 + 1 = 6
Yo me_iba, mi madre,
1 2 3 4 5 + 1 = 6
a la romerí-a;
1 2 3 4 5 + 1 = 6
por ir más devota
1 2 3 4 5 + 1 = 6
fui sin compañí-a;
1 2 3 + 1 = 4
so_el encina.
Rima: Asonancia en í-a en los versos introductorios y finales,
en en "estribillo", y en los versos pares de las estrofas
regulares
So el encina, encina,
so el encina.
Yo me iba, mi madre,
a la romería;
por ir más devota
fui sin compañía;
so el encina.
Por ir más devota
fin sin compañía;
tomé otro camino,
dejé el que tenía;
so el encina.
Halléme perdida [rima extra]
en una montiña,
echéme a dormir
al pie del encina,
so el encina.
A la media noche
recordé, mezquina;
halléme en los brazos
del que más quería,
so el encina.
Pesóme, cuitada
de que amanecía
porque yo gozaba
del que más quería,
so el encina.
Muy biendita sía
la tal romería;
so el encina.
Villancico anónimo
De los álamos vengo, madre
De los álamos vengo, madre,
de ver cómo las menea el aire.
De los álamos de Sevilla
de ver a mi linda amiga.
De los álamos vengo, madre, 5
de ver cómo los menea el aire.
Sílabas: Versos irregulares, de ocho, de nueve, y de diez sílabas
1 2 3 4 5 6 7 8 + 1 = 9
De los álamos vengo, madre,
1 2 3 4 5 6 7 8 9 + 1 = 10
de ver cómo las mene-a_el aire.
1 2 3 4 5 6 7 8 + 1 = 9
De los álamos de Sevilla
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
de ver a mi linda_amiga.
1 2 3 4 5 6 7 8 + 1 = 9
De los álamos vengo, madre,
1 2 3 4 5 6 7 8 9 + 1 = 10
de ver cómo los mene-a_el aire.
Rima: Asonancia, con la misma asonancia en los dos versos de
cada estrofa
De los álamos vengo, madre, asonancia en a-e
de ver cómo las menea el aire.
De los álamos de Sevilla asonancia en í-a
de ver a mi linda amiga.
De los álamos vengo, madre, asonanacia en a-e
de ver cómo los menea el aire.
Jorge Manrique
(1440-1479)
Coplas por la muerte de su padre
Recuerda el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte 5
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer, 10
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado, 15
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar 20
lo que espera,
más que duró lo que vio
porque todo ha de pasar
por tal manera.
Nuestras vidas son los ríos 25
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir; 30
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos 35
y los ricos.
Invocación:
Dejo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones, 40
que traen yerbas secretas
sus sabores;
A aquél sólo me encomiendo,
aquél sólo invoco yo
de verdad, 45
que en este mundo viviendo
el mundo no conoció
su deidad.
Este mundo es el camino
para el otro, que es morada 50
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos, 55
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos. 60
Este mundo bueno fue
si bien usáramos de él
como debemos,
porque, según nuestra fe,
es para ganar aquél 65
que atendemos.
Aun aquel hijo de Dios,
para subirnos al cielo
descendió
a nacer acá entre nos, 70
y a vivir en este suelo
do murió.
Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos, 75
que en este mundo traidor,
aun primero que muramos
las perdamos:
de ellas deshace la edad,
de ellas casos desastrados 80
que acaecen,
de ellas, por su calidad,
en los más altos estados
desfallecen.
Decidme: la hermosura, 85
la gentil frescura y tez
de la cara,
el color y la blancura,
cuando viene la vejez,
¿cuál se para? 90
Las mañas y ligereza
y la fuerza corporal
de juventud,
todo se torna graveza
cuando llega al arrabal 95
de senectud.
Pues la sangre de los godos,
y el linaje y la nobleza
tan crecida,
¡por cuántas vías y modos 100
se pierde su gran alteza
en esta vida!
Unos, por poco valer,
¡por cuán bajos y abatidos
que los tienen! 105
otros que, por no tener,
con oficios no debidos
se mantienen.
Los estados y riqueza
que nos dejan a deshora, 110
¿quién lo duda?
no les pidamos firmeza,
pues son de una señora
que se muda.
Que bienes son de Fortuna 115
que revuelven con su rueda
presurosa,
la cual no puede ser una
ni estar estable ni queda
en una cosa. 120
Pero digo que acompañen
y lleguen hasta la huesa
con su dueño:
por eso nos engañen,
pues se va la vida apriesa 125
como sueño;
y los deleites de acá
son, en que nos deleitamos,
temporales,
y los tormentos de allá, 130
que por ellos eseramos,
eternales.
Los placeres y dulzores
de esta vida trabajada
que tenemos, 135
no son sino corredores,
y la muerte, la celada
en que caemos.
No mirando nuestro daño,
corremos a rienda suelta 140
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar.
Si fuese en nuestro poder 145
hacer la cara hermosa
corporal,
como podemos hacer
el alma tan glorïosa,
angelical, 150
¡qué diligencia tan viva
tuviéramos toda hora,
y tan presta,
en componer la cativa,
dejándonos la señora 155
descompuesta!
Esos reyes poderosos
que vemos por escrituras
ya pasadas,
por casos tristes, llorosos, 160
fueron sus buenas venturas
trastornadas;
así que no hay cosa fuerte,
que a papas y emperadores
y prelados, 165
así los trata la muerte
como a los pobres pastores
de ganados.
Dejemos a los troyanos,
que sus males no los vimos 170
ni sus glorias;
dejemos a los romanos,
aunque oímos y leímos
sus historias.
No curemos de saber 175
lo de aquel siglo pasado
qué fue de ello;
vengamos a lo de ayer,
que también es olvidado
como aquello. 180
¿Qué se hizo el rey don Juan?
Los infantes de Aragón
¿qué se hicieron?
¿Qué fue de tanto galán,
qué fue de tanta invención 185
como trajeron?
Las justas y los torneos,
paramentos, bordaduras
y cimeras,
¿fueron sino devaneos? 190
¿qué fueron sino verduras
de las eras?
¿Qué se hicieron las damas,
sus tocados, sus vestidos,
sus olores? 195
¿Qué se hicieron las llamas
de los fuegos encendidos
de amadores?
¿Qué se hizo aquel trovar,
las músicas acordadas 200
que tañían?
¿Qué se hizo aquel danzar,
aquellas ropas chapadas
que traían?
Pues el otro, su heredero, 205
don Enrique, ¡qué poderes
alcanzaba!
¡Cuán blando, cuán halaguero
el mundo con sus placeres
se le daba! 210
Mas verás cuán enemigo,
cuán contrario, cuán cruel
se le mostró;
habiéndole sido amigo,
¡cuán poco duró con él 215
lo que le dio!
Las dádivas desmedidas,
los edificios reales
llenos de oro,
las vajillas tan febridas, 220
los enriques y reales
del tesoro;
los jaeces, los caballos
de sus gentes y atavíos
tan sobrados, 225
¿dónde iremos a buscallos?
¿qué fueron sino rocíos
de los prados?
Pues su hermano el inocente,
que en su vida sucesor 230
se llamó,
¡qué corte tan excelente
tuvo y cuánto gran señor
le siguió!
Mas, como fuese mortal, 235
metióle la muerte luego
en su fragua.
¡Oh, juïcio divinal,
cuando más ardía el fuego,
eschaste agua! 240
Pues aquel gran Condestable,
maestre que conocimos
tan privado,
no cumple que de él se hable,
sino sólo que lo vimos 245
degollado.
Sus infinitos tesoros,
sus villas y sus lugares,
su mandar,
¿qué le fueron sino lloros? 250
¿Qué fueron sino pesares
al dejar?
Y los otros dos hermanos,
maestres tan prosperados
como reyes, 255
que a los grandes y medianos
trajeron tan sojuzgados
a sus leyes;
aquella prosperidad
que tan alta fue subida 260
y ensalzada,
¿qué fue sino claridad
que cuando más encendida
fue amatada?
Tantos duques excelentes, 265
tantos marqueses y condes
y varones
como vimos tan potentes,
di, muerte, ¿dó los escondes
y traspones? 270
Y las sus claras hazañas
que hicieron en las guerras
y en las paces,
cuando tú, cruda, te ensañas,
con tu fuerza las atierras 275
y deshaces.
Las huestes innumerables,
los pendones, estandartes
y banderas,
los castillos impugnables, 280
los muros y baluartes
y barreras,
la cava honda, chapada,
o cualquier otro reparo,
¿qué aprovecha? 285
que si tú vienes airada,
todo lo pasas de claro
con tu flecha.
Aquél de buenos abrigo,
amado por virtuoso 290
de la gente,
el maestre don Rodrigo
Manrique, tanto famoso
y tan valiente;
sus hechos grandes y claros 295
no cumple que los alabe,
pues los vieron,
ni los quiero hacer caros
pues que el mundo todo sabe
cuáles fueron. 300
Amigo de sus amigos,
¡qué señor para criados
y parientes!
¡Qué enemigo de enemigos!
¡Qué maestro de esforzados 305
y valientes!
¡Qué seso para discretos!
¡Qué gracia para donosos!
¡Qué razón!
¡Cuán benigno a los sujetos! 310
¡A los bravos y dañosos,
qué león!
En ventura Octaviano;
Julio César en vencer
y batallar; 315
en la virtud, Africano;
Aníbal en el saber
y trabajar;
en la bondad, un Trajano;
Tito en liberalidad 320
con alegría;
en su brazo, Aureliano;
Marco Tulio en la verdad
que prometía.
Antonia Pío en clemencia; 325
Marco Aurelio en igualdad
del semblante;
Adriano en elocuencia;
Teodosio en humanidad
y buen talante; 330
Aurelio Alejandro fue
en disciplina y rigor
de la guerra;
un Constantino en la fe,
Camilo en el gran amor 335
de su tierra.
No dejó grandes tesoros,
ni alcanzó muchas riquezas
ni vajillas;
mas hizo guerra a los moros, 340
ganando sus fortalezas
y sus villas;
y en las lides que venció,
muchos moros y caballos
se perdieron; 345
y en este oficio ganó
las rentas y los vasallos
que le dieron.
Pues por su honra y estado,
en otros tiempos pasados, 350
¿cómo se hubo?
Quedando desamparado,
con hermanos y criados
se sostuvo.
Después que hechos famosos 355
hizo en esta misma guerra
que hacía,
hizo tratos tan honrosos
que le dieron aún más tierra
que tenía. 360
Estas sus viejas historias
que con su brazo pintó
en juventud,
con otras nuevas victorias
ahora las renovó 365
en senectud.
Por su grande habilidad,
por méritos y ancianía
bien gastada,
alcanzó la dignidad 370
de la gran Caballería
de la Espada.
Y sus villas y sus tierras
ocupadas de tiranos
las halló; 375
mas por cercos y por guerras
y por fuerza de sus manos
las cobró.
Pues nuestro rey natural,
si de las obras que obró 380
fue servido,
dígalo el de Portugal
y en Castilla quien siguió
su partido.
Después de puesta la vida 385
tantas veces por su ley
al tablero;
después de tan bien servida
la corona de su rey
verdadero: 390
después de tanta hazaña
a que no puede bastar
cuenta cierta,
en la su villa de Ocaña
vino la muerte a llamar 395
a su puerta,
diciendo: «Buen caballero,
dejad el mundo engañoso
y su halago;
vuestro corazón de acero, 400
muestre su esfuerzo famoso
en este trago;
y pues de vida y salud
hicisteis tan poca cuenta
por la fama, 405
esfuércese la virtud
para sufrir esta afrenta
que os llama.
No se os haga tan amarga
la batalla temerosa 410
que esperáis,
pues otra vida más larga
de la fama glorïosa
acá dejáis,
(aunque esta vida de honor 415
tampoco no es eternal
ni verdadera);
mas, con todo, es muy mejor
que la otra temporal
perecedera. 420
El vivir que es perdurable
no se gana con estados
mundanales,
ni con vida deleitable
en que moran los pecados 425
infernales;
mas los buenos religiosos
gánanlo con oraciones
y con lloros;
los caballeros famosos, 430
con trabajos y aflicciones
contra moros.
Y pues vos, claro varón,
tanta sangre derramasteis
de paganos, 435
esperad el galardón
que en este mundo ganasteis
por las manos;
y con esta confianza
y con la fe tan entera 440
que tenéis,
partid con buena esperanza,
que esta otra vida tercera
ganaréis.»
«No tengamos tiempo ya 445
en esta vida mezquina
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con la divina
para todo; 450
y consiento en mi morir
con voluntad placentera,
clara y pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera 455
es locura.
Oración:
Tú, que por nuestra maldad,
tomaste forma servil
y bajo nombre;
tú, que a tu divinidad 460
juntaste cosa tan vil
como es el hombre;
tú, que tan grandes tormentos
sufriste sin resistencia
en tu persona, 465
no por mis merecimentos,
mas por tu sola clemencia
me perdona.»
Fin:
Así, con tal entender,
todos sentidos humanos 470
conservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos y hermanos
y criados,
dio el alma a quien se la dio 475
(en cual la dio en el cielo
en su gloria),
que aunque la vida perdió
dejónos harto consuelo
su memoria. 480
Estrofa: Coplas de pie quebrado
Sílabas: Ocho y cuatro (cada estrofa sigue el esquema:
8-8-4, 8-8-4, 8-8-4, 8-8-4)
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Recuerda_el alma dormida,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
avive_el seso_y despierte
1 2 3 + 1 = 4
contemplando
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
cómo se pasa la vida,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
cómo se viene la muerte
1 2 3 + 1 = 4
tan callando,
A veces hay enlace entre la última vocal de un verso y la primera
del verso corto (pie quebrado) que sigue, porque el verso corto es
como una extensión del verso anterior:
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
el alma tan glorï-osa,_
1 2 3 + 1 = 4
_angelical,
Algo análogo puede ocurrir cuando un verso es agudo:
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
porque todo_ha de pasar_
1 2 3 + 1 = 4 [«Por» funciona como la sílaba
_por tal manera. número ocho del verso anterior.]
Rima: Rima perfecta con el esquema abcabcdefdef
Recuerda el alma dormida, a
avive el seso y despierte b
contemplando c
cómo se pasa la vida, a
cómo se viene la muerte b
tan callando, c
cuán presto se va el placer, d
cómo, después de acordado, e
da dolor; f
cómo, a nuestro parecer, d
cualquiera tiempo pasado e
fue mejor. f
Gil Vicente
(¿1465?-¿1536?)
Del rosal vengo
Del rosal vengo, mi madre,
vengo del rosale.
A riberas de aquel vado,
viera estar rosal granado;
vengo del rosale. 5
A riberas de aquel río,
viera estar rosal florido;
vengo del rosale.
Viera estar rosal florido.
cogí rosas con sospiro; 10
vengo del rosale, madre,
vengo del rosale.
Sílabas: Versos de ocho y de seis sílabas
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Del rosal vengo, mi madre,
1 2 3 4 5 + 1 = 6
vengo del rosale.
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
A riberas de_aquel vado,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
viera_estar rosal granado;
1 2 3 4 5 + 1 = 6
vengo del rosale.
Rima:
Del rosal vengo, mi madre, [asonancia en a-e]
vengo del rosale.
A riberas de aquel vado, [asonancia en a-o]
viera estar rosal granado;
vengo del rosale.
A riberas de aquel río, [asonancia en í-o]
viera estar rosal florido;
vengo del rosale.
Viera estar rosal florido. [asonancia en í-o]
cogí rosas con sospiro;
vengo del rosale, madre,
vengo del rosale.
Juan del Encina
(¿1469?-¿1529?)
Las cosas que deseamos
Las cosas que deseamos
tarda o nunca las habemos,
y las que menos queremos
más presto las alcanzamos.
Porque fortuna desvía 5
aquello que nos aplace,
mas lo que pesar nos hace
ella mesma nos lo guía:
así por lo que penamos
alcanzar no lo podemos, 10
y lo que menos queremos
muy más presto lo alcanzamos.
Sílabas: Ocho sílabas en cada verso
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Las cosas que dese-amos
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
tarda_o nunca las habemos,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
y las que menos queremos
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
más presto las alcanzamos.
Rima: Rima perfecta con el esquema abba cddcabba
Las cosas que deseamos a
tarda o nunca las habemos, b
y las que menos queremos b
más presto las alcanzamos. a
Porque fortuna desvía c
aquello que nos aplace, d
mas lo que pesar nos hace d
ella mesma nos lo guía: c
así por lo que penamos a
alcanzar no lo podemos, b
y lo que menos queremos b
muy más presto lo alcanzamos. a
Juan del Encina
(¿1469?-¿1529?)
No te tardes
¡No te tardes que me muero
carcelero,
no te tardes que me muero!
Apresura tu venida
porque no pierda la vida 5
que la fe no está perdida:
carcelero,
¡no te tardes que me muero!
Sácame de esta cadena,
que recibo muy gran pena 10
pues tu tardar me condena,
carcelero,
¡no te tardes que me muero.
La primera vez que me viste,
sin lo sentir me venciste; 15
suéltame pues me prendiste,
carcelero,
¡no te tardes que me muero!
La llave para soltarme
he de ser galardonarme, 20
prometiendo no olvidarme,
carcelero,
¡no te tardes que me muero!
Sílabas: Versos de ocho sílabas, con un verso de cuatro en
el estribillo
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
¡No te tardes que me muero
1 2 3 + 1 = 4
carcelero,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
no te tardes que me muero!
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Apresura tu venida
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
porque no pierda la vida
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
que la fe no_está perdida:
1 2 3
carcelero, + 1 = 4
1 2 3 4 5 6 7
¡no te tardes que me muero! + 1 = 8
Rima: Rima perfecta con el esquema aaa bbbaa, cccaa, etc.
¡No te tardes que me muero a
carcelero, a
no te tardes que me muero! a
Apresura tu venida b
porque no pierda la vida b
que la fe no está perdida: b
carcelero, a
¡no te tardes que me muero! a
Sácame de esta cadena, c
que recibo muy gran pena c
pues tu tardar me condena, c
carcelero, a
¡no te tardes que me muero. a
Garcilaso de la Vega
(1501-1536)
Soneto X
¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas,
dulces y alegres cuando Dios quería!
Juntas estáis en la memoria mía,
y con ella en mi muerte conjuradas.
¿Quién me dijera, cuando en las pasadas 5
horas en tanto bien por vos me vía,
que me habíais de ser en algún día
con tan grave dolor representadas?
Pues en un hora junto me llavastes
todo el bien que por términos me distes, 10
llevadme junto el mal que me dejastes.
Si no, sospecharé que me pusistes
en tantos bienes porque deseastes
verme morir entre memorias tristes.
Fecha: C. 1534 (después de la muerte de su amada Isabel Freyre)
Vocabulario:
prendas - souvenirs (object that belonged to or was a gift from
the dead person)
me llevastes - you took away from me
habíais de ser - you would (turn out to) be
Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas:
dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos)
Sílabas: Once en cada verso
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas,
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
dulces y_alegres cuando Dios querí-a!
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
Juntas estáis en la memoria mí-a,
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
y con ella_en mi muerte conju-radas.
Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDC DCD
¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas, A
dulces y alegres cuando Dios quería! B
Juntas estáis en la memoria mía, B
y con ella en mi muerte conjuradas. A
¿Quién me dijera, cuando en las pasadas A
horas en tanto bien por vos me vía, B
que me habíais de ser en algún día B
con tan grave dolor representadas? A
Pues en un hora junto me llavastes C
todo el bien que por términos me distes, D
llevadme junto el mal que me dejastes. C
Si no, sospecharé que me pusistes D
en tantos bienes porque deseastes C
verme morir entre memorias tristes. D
Garcilaso de la Vega
(1501-1536)
Soneto XXIII
En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;
y en tanto que el cabello, que en la vena 5
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;
coged de vuestra alegre primavera
el duce fruto, antes que el tiempo airado 10
cubra de nieve la hermosa cumbre.
Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera,
por no hacer mudanza en su costumbre.
Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas:
dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos)
Sílabas: Once en cada verso
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
En tanto que de rosa_y | azu-cena
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
se muestra la color en vuestro gesto,
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
y que vuestro mirar ardiente,_honesto,
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
enciende_al corazón y lo refrena;
Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDE DCE
En tanto que de rosa y azucena A
se muestra la color en vuestro gesto, B
y que vuestro mirar ardiente, honesto, B
enciende al corazón y lo refrena; A
y en tanto que el cabello, que en la vena A
del oro se escogió, con vuelo presto, B
por el hermoso cuello blanco, enhiesto, B
el viento mueve, esparce y desordena; A
coged de vuestra alegre primavera C
el duce fruto, antes que el tiempo airado D
cubra de nieve la hermosa cumbre. E
Marchitará la rosa el viento helado, D
todo lo mudará la edad ligera, C
por no hacer mudanza en su costumbre. E
Garcilaso de la Vega
(1501-1536)
Soneto XI
Hermosas ninfas que en el rio metidas
contentas habitáis en las moradas
de relucientes piedras fabricadas
y en columnas de vidrio sostenidas;
agora estéis labrando embebecidas, 5
o tejiendo las telas delicadas;
agora unas con otras apartadas,
contándoos los amores y las vidas;
dejad un rato la labor, alzando
vuestras rubias cabezas a mirarme, 10
y no os detendréis mucho según ando;
que o no podréis de lástima escucharme,
o convertido en agua aquí llorando,
podréis allá de espacio consolarme.
Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas:
dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos)
Sílabas: Once en cada verso
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
Hermosas ninfas que_en el rio me-tidas [sinéresis]
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
contentas habitáis en las mo-radas
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
de relucientes piedras fabri-cadas
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
y_en columnas de vidrio soste-nidas;
Rima: Rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDC DCD
Hermosas ninfas que en el rio metidas A
contentas habitáis en las moradas B
de relucientes piedras fabricadas B
y en columnas de vidrio sostenidas; A
agora estéis labrando embebecidas, A
o tejiendo las telas delicadas; B
agora unas con otras apartadas, B
contándoos los amores y las vidas; A
dejad un rato la labor, alzando C
vuestras rubias cabezas a mirarme, D
y no os detendréis mucho según ando; C
que o no podréis de lástima escucharme, D
o convertido en agua aquí llorando, C
podréis allá de espacio consolarme. D
Garcilaso de la Vega
(1501-1536)
Como la tierna madre, que el doliente
hijo le está con lágrimas pidiendo
alguna cosa, de la cual comiendo
sabe que ha de doblarse el mal que siente,
y aquel piadoso amor no le consiente 5
que considere el daño que haciendo
lo que le pide hace, va corriendo,
aplaca el llanto y dobla el accidente,
así a mi enfermo y loco pensamiento
que en su daño os me pide, yo querría 10
quitalle este mortal mantenimento.
Mas pídemelo y llora cada día
tanto, que cuanto quiere le consiento,
olvidando su suerte y aun la mía.
Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas:
dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos)
Sílabas: Once en cada verso
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
Como la tierna madre, que_el doliente
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
hijo le_está con lágrimas pidiendo
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
alguna cosa, de la cual comiendo
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
sabe que_ha de doblarse_el mal que siente,
Rima: Rima perfecta, con el esquema ABBA ABBA CDC DCE
Como la tierna madre, que el doliente A
hijo le está con lágrimas pidiendo B
alguna cosa, de la cual comiendo B
sabe que ha de doblarse el mal que siente, A
y aquel piadoso amor no le consiente A
que considere el daño que haciendo B
lo que le pide hace, va corriendo, B
aplaca el llanto y dobla el accidente, A
así a mi enfermo y loco pensamiento C
que en su daño os me pide, yo querría D
quitalle este mortal mantenimento. C
Mas pídemelo y llora cada día D
tanto, que cuanto quiere le consiento, C
olvidando su suerte y aun la mía. D
Garcilaso de la Vega
(1501-1536)
Egloga I
El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de contar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores, 5
(de pacer olvidadas) escuchando.
Tú, que ganaste obrando
un nombre en todo el mundo
y un grado sin segundo,
agora estés atento sólo y dado 10
el ínclito gobierno del estado
Albano; agora vuelto a la otra parte,
respandeciente, armado,
representando en tierra el fiero Marte;
agora de cuidados enojosos 15
y de negocios libre, por ventura
andes a caza, el monte fatigando
en ardiente jinete, que apresura
el curso tras los ciervos temerosos,
que en vano su morir van dilatando; 20
espera, que en torando
a ser restituido
al ocio ya perdido,
luego verás ejercitar mi pluma
por la infinita innumerable suma 25
de tus virtudes y famosas obras,
antes que me consuma,
faltando a ti, que a todo el mondo sobras.
En tanto que este tiempo que adivino
viene a sacarme de la deuda un día, 30
que se debe a tu fama y a tu gloria
(que es deuda general, no sólo mía,
mas de cualquier ingenio peregrino
que celebra lo digno de memoria),
el árbol de victoria, 35
que ciñe estrechanmente
tu gloriosa frente,
dé lugar a la hiedra que se planta
debajo de tu sombra, y se levanta
poco a poco, arrimada a tus loores; 40
y en cuanto esto se canta,
escucha tú el cantar de mis pastores.
Saliendo de las ondas encendido,
rayaba de los montes al altura
el sol, cuando Salicio, recostado 45
al pie de un alta haya en la verdura,
por donde un agua clara con sonido
atravesaba el fresco y verde prado,
él, con canto acordado
al rumor que sonaba, 50
del aqua que pasaba,
se quejaba tan dulce y blandamente
como si no estuviera de allí ausente
la que de su dolor culpa tenía;
y así, como presente, 55
razonando con ella, le decía:
Salicio:
¡Oh más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!,
estoy muriendo, y aún la vida temo; 60
témola con razón, pues tú me dejas,
que no hay, sin ti, el vivir para qué sea.
Vergüenza he que me vea
ninguno en tal estado,
de ti desamparado, 65
y de mí mismo yo me corro agora.
¿De un alma te desdeñas ser señora,
donde siempre moraste, no pudiendo
de ella salir un hora?
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. 70
El sol tiende los rayos de su lumbra
por montes y por valles, despertando
las aves y animales y la gente:
cuál por el aire claro va volando,
cuál por el verde valle o alta cumbre 75
paciendo va segura y libremente,
cuál con el sol presente
va de nuevo al oficio,
y al usado ejercicio
do su natura o menester le inclina, 80
siempre está en llanto esta ánima mezquina,
cuando la sombra el mondo va cubriendo,
o la luz se avencina.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
¿Y tú, de esta mi vida ya olvidada, 85
sin mostrar un pequeño sentimento
de que por ti Salicio triste muera,
dejas llevar (¡desconocida!) al viento
el amor y la fe que ser quardada
eternamente sólo a mí debiera? 90
¡Oh Dios!, ¿por qué siquiera,
(pues ves desde tu altura
esta falsa perjura
causar la muerte de un estrecho amigo)
no recibe del cielo algún castigo? 95
Si en pago del amor yo estoy muriendo,
¿qué hará el enemigo?
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
Por ti el silencio de la selva umbrosa,
por ti la esquidad y apartamiento 100
del solitario monte me agradaba;
por ti la verde hierba, el fresco viento,
el blanco lirio y colorada rosa
y dulce primavera deseaba.
¡Ay, cuánto me engañaba! 105
¡Ay, cuán diferente era
y cuán de otra manera
lo que en tu falso pecho se escondía!
Bien claro con su voz me lo decía
la siniestra corneja, repitiendo 110
la desventura mía.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
¡Cuántas vices, durmindo en la floresta,
(reputándolo yo por desvarío)
vi mi mal entre sueños, desdichado! 115
Soñaba que en el tiempo del estío
llevaba, por pasar allí la sienta,
a beber en el Tajo mi ganado;
y después de llegado,
sin saber de cuál arte, 120
por desusada parte
y por nuevo camino el aqua se iba;
ardiendo yo con la calor estiva,
el curso enajenado iba siguiendo
del agua figitiva. 125
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
Tu dulce habla ¿en cúya oreja suena?
Tus claros ojos ¿a quién los volviste?
¿Por quién tan sin respeto me trocaste?
Tu quebrantada fe ¿dó la pusiste? 130
¿Cuál es el cuello que, como en cadena,
de tus hermosos brazos anudaste?
No hay corazón que baste,
aunque fuese de piedra,
viendo mi amanda hiedra, 135
de mí arrancada, en otro muro asida,
y mi parra en otro olmo entretejida,
que no se esté con llanto deshaciendo
hasta acabar la vida.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. 140
¿Qué no se esperará de aquí adelante,
por difícil que sea y por incierto?
O ¿qué discordia no será juntada?,
y juntamente ¿qué tendrá por cierto,
o qué de hoy más no temerá el amante, 145
siendo a todo materia por ti dada?
Cuando tú enajenada
de mi cuidado fuiste,
notable causa diste,
y ejemplo a todos cuantos cubre el cielo, 150
que el más sequro tema con recelo
perder lo que estuviere poseyendo.
Salid fuera sin duelo,
salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
Materia diste al mundo de esperanza 155
de alcanzar lo imposible y no pensado,
y de hacer juntar lo diferente,
dando a quien diste el corazón malvado,
quitándolo de mí con tal mudanza
que siempre sonará de gente en gente. 160
La cordera paciente
con el lobo hambriento
hará su ayuntamiento,
y con las simples aves sin ruido
harán las bravas sierpes ya su nido; 165
que mayor diferencia comprendo
de ti al que has escogido.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
Siempre de nueva leche en el verano
y en el invierno abundo; en mi majada 170
la manteca y el queso está sobrado;
de mi cantar, pues, yo te vi agradada
tanto que no pudiera el mantuano
Títiro ser de ti más alabado.
NO soy, pues, bien mirado, 175
tan disforme ni feo;
que aún agora me veo
en sta agua que corre clara y pura,
y cierto no trocara mi figura
con ese que de mí se está riendo; 180
¡trocara mi ventura!
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
¿Cómo te vine en tanto menosprecio?
¿Cómo te fui tan presto aborrecible?
¿Cómo te faltó en mí el conocimiento? 185
Si no tuvieras condición terrible,
siempre fuera tenido de ti en precio,
y no viera de ti este apartamiento.
¿No sabes que sin cuento
buscan en el estío 190
mis ovejas el frío
de la sierra de Cuenca, y el gobierno
del abrigado Estremo en el invierno?
Mas ¡qué vale el tener, si derritiendo
me estoy en llanto eterno! 195
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
Con mi llorar las piedras enternecen
su natural dureza y la quebrantan;
los árboles parece que se inclinan:
las aves que me escuchan, cuando cantan, 200
con diferente voz se condolecen,
y mi morir cantando me adivinan.
Las fieras, que reclinan
su cuerpo fatigado,
dejan el sosegado 205
sueño por escuchar mi llanto triste.
Tú sola contra mí te endureciste,
los ojos aún siquiera no volviendo
a lo que tú hiciste.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. 210
Mas ya que a socorrerme aquí no vienes,
no dejes el lugar que tanto amaste,
que bien podrás venir de mí segura;
yo dejaré el lugar do me dejaste;
ven, si por sólo esto te detienes; 215
ves aquí un prado lleno de verdura,
ves aquí una espesura,
ves aquí una agua clara,
en otro tiempo cara,
a quien de ti con lágrimas me quejo. 220
Quizá aquí hallarás (pues yo me alejo)
al que todo mi bien quitarme puede;
que pues el bien le dejo,
no es mucho que el lugar también le quede.
Aquí dio fin a su cantar Salicio, 225
y suspirando en el postrero acento,
soltó de llanto una profunda vena.
Queriendo el monte al grave sentimiento
de aquel dolor en algo ser propicio,
con la pesada voz retumba y suena. 230
La blanca Filomena,
casi como dolida
y a compasión movida,
dulcemente responde al son lloroso.
Lo que cantó tras esto Nemoroso 235
decidlo vos Piérides, que tanto
no puedo yo, ni oso,
que siento enflaquecer mi débil canto.
Nemoroso:
Corrientes aquas, puras, cristalinas,
árboles que os estáis mirando en ellas, 240
verde prado, de fresca sombra lleno,
aves que aquí sembráis vuestras querellas,
hiedra que por los árboles caminas,
torciendo el paso por su verde seno:
yo me vi tan ajeno 245
del grave mal que siento,
que de puro contento
con vuestra soledad me recreaba,
donde con dulce sueño reposaba,
o con el pensamiento discurría 250
por donde no hallaba
sino memorias llenas de alegría.
Y en este mismo valle, donde agora
me entristezco y me canso, en el reposo
estuve ya contento y descansado. 255
¡Oh bien caduco, vano y presuroso!
Acuérdome, durmiendo aquí alguna hora,
que despertando, a Elisa vi a mi lado.
¡Oh miserable hado!
¡Oh tela delicada, 260
antes de tiempo dada
a los agudos filos de la muerte!
Más convenible fuera aquesta suerte
a los cansados años de mi vida,
que es más que el hierro fuerte, 265
pues no la ha quebrantado tu partida.
¿Dó están agora aquellos claros ojos
que llevaban tras sí, como colgada,
mi ánima doquier que ellos se volvían?
¿Dó está la blanca mano delicada, 270
llena de vencimientos y despojos
que de mí mis sentidos le ofrecían?
Los cabellos que vían
con gran desprecio al oro,
como a menor tesoro, 275
¿adónde están? ¿Adónde el blando pecho?
¿Dó la columna que el dorado techo
con presunción graciosa sostenía?
Aquesto todo agora ya se encierra,
por desventura mía, 280
en la fría, desierta y dura tierra.
¿Quién me dijera, Elisa, vida mía,
cuando en aqueste valle al fresco viento
andábamos cogiendo tiernas flores,
que había de ver con largo apartamiento 285
venir el triste y solitario día
que diese amargo fin a mis amores?
El cielo en mis dolores
cargó la mano tanto,
que a sempitero llanto 290
y a triste soledid me ha condenado;
y lo que siento más es verme atado
a la pesada vida y enojosa,
solo, desamparado,
ciego, sin lumbre, en cárcel tenebrosa. 295
Después que nos dejaste, nunca pace
en hartura el ganado ya, ni acude
el eampo al labrador con mano llena.
No hay bien que en mal no se convierta y mude:
la mala hierba al trigo ahoga, y nace 300
en lugar suyo la infelice avena;
la tierra, que de buena
gana nos producía
flores con que solía
quitar en sólo vellas mil enojos, 305
produce agora en cambio estos abrojos,
ya de rigor de espinas intratable;
yo hago con mis ojos
crecer, llorando, el fruto miserable.
Como al partir del sol la sombra crece, 310
y en cayendo su rayo se levanta
la negra escuridad que el mundo cubre,
de do viene el temor que nos espanta,
y la medrosa forma en que se ofrece
aquello que la noche nos encubre, 315
hasta que el sol descubre
su luz pura y hermosa:
tal es la tenebrosa
noche de tu partir, en que he quedado
de sombra y de temor atormentado, 320
hasta que muerte el tiempo determine
que a ver el deseado
sol de tu clara vista me encamine.
Cual suele el ruiseñor con triste canto
quejarse, entre las hojas escondido, 325
del duro labrador, que cautamente
le despojó su caro y dulce nido
de los tiernos hijuelos, entre tanto
que del amado ramo estaba ausente,
y aquel dolor que siente 330
con diferencia tanta
por la dulce garganta
despide, y a su canto el aire suena,
y la callada noche no refrena
su lamentable officio y sus querellas, 335
trayendo de su pena
al cielo por testigo y las estrellas;
desta manera suelto yo la rienda
a mi dolor, y así me quejo en vano
de la dureza de la muerte airada. 340
Ella en mi corazón metió la mano,
y de allí me llevó mi dulce prenda,
que aquél era su nido y su morada.
¡Ay muerte arrebatada!
Por ti me estoy quejando 345
al cielo y enojando
con importuno llanto al mundo todo:
tan desigual dolor no sufre modo.
No me podrán quitar el dolorido
sentir, si ya del todo 350
primero no me quitan el sentido.
Una parte guardé de tus cabellos,
Elisa, envueltos en un blanco paño,
que nunca de mi seno se me apartan;
descójolos, y de un dolor tamaño 355
enternecerme siento, que sobre ellos
nunca mis ojos de llorar se hartan.
Sin que de allí se partan,
con sospiros calientes,
más que la llama ardientes, 360
los enjugo del llanto, y de consuno
casi los paso y cuento uno a uno;
juntándolos, con un cordón los ato.
Tras esto el importuno
dolor me deja descansar un rato. 365
Mas luego a la memoria se me ofrece
aquella noche tenebrosa, escura,
que siempre aflige esta ánima mezquina
con la memoria de mi desventura
Verte presente agora me parece 370
en aquel duro trance de Lucina,
y aquella voz divina,
con cuyo son y acentos
a los airados vientos
pudieras amansar, que agora es muda. 375
Me parece que oigo que a la cruda,
inexorable diosa demandabas
en aquel paso ayuda;
y tú, rústica diosa, ¿dónde estabas?
¿Ibate tanto en persequir las fieras? 380
¿Ibate tanto en un pastor dormido?
¿Cosa pudo bastar a tal crüeza,
que, conmovida a compasión, oído
a los votos y lágimas no dieras,
por no ver hecha tierra tal belleza, 385
o no ver la tristeza
en que tu Nemoroso
queda, que su reposo
era seguir tu oficio, persiguiendo
las fieras por los monte, y ofreciendo 390
a tus sagradas aras los despojos?
¿Y tú, ingrata, riendo
dejas morir mi bien ante los ojos?
Divina Elisa, pues agora el cielo
con inmortales pies pisas y mides, 395
y su mudanza ves, estando queda,
¿por qué de mí te olvidas y no pides
que se apresure el tiempo en que este velo
rompa del cuerpo, y verme libre pueda,
y en la tercera rueda, 400
contigo mano a mano,
busquemos otro llano,
busquemos otros montes y otros ríos,
otros valles floridos y sombríos,
do descansar y siempre pueda verte 405
ante los ojos míos,
sin miedo y sobresalto de perderte?
------
Nunca pusieran fin al triste lloro
los pastores, ni fueran acabadas
las canciones que sólo el monte oía, 410
si mirando las nubes coloradas,
al tramontar del sol bordadas de oro,
no vieran que era ya pasado el día,
la sombra se veía
venir corriendo apriesa 415
ya por la falda espesa
del altísimo monte, y recordando
ambos como de sueño, y acabando
el fugitivo sol, de luz escaso,
su ganado llevando, 420
se fueran recogiendo paso a paso.
Estrofa: Aquí Garcilaso usa la estancia, que consta de versos de
once sílabas (endecasílabos) y de siete (heptasílabos), con rima
perfecta. El número de versos puede variar. Para este poema
Garcilaso ha usado 14 versos en cada estrofa, según el modelo:
ABCBACcddEEFeF. (Nótese que las letras minísculas representan
los versos de siete sílabas.)
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
El dulce lamentar de dos pastores,
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
Salicio juntamente_y Nemoroso,
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
he de contar, sus quejas imitando;
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
cuyas ovejas al cantar sabroso
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
estaban muy atentas, los amores,
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
(de pacer olvidadas) escuchando.
1 2 3 4 5 6 + 1 = 7
Tú, que ganaste_obrando
1 2 3 4 5 6 + 1 = 7
un nombre_en todo_el mundo
1 2 3 4 5 6 + 1 = 7
y_un grado sin segundo,
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
agora_estés atento sólo_y dado
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
el ínclito gobierno del estado
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
Albano;_agora vuelto_a la_otra parte,
1 2 3 4 5 6 + 1 = 7
respandeciente,_armado,
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
representando_en tierra_el fiero Marte;
Rima: Rima perfecta, en un esquema complicado: ABCBACcddEEFeF
El dulce lamentar de dos pastores, A
Salicio juntamente y Nemoroso, B
he de contar, sus quejas imitando; C
cuyas ovejas al cantar sabroso B
estaban muy atentas, los amores, A
(de pacer olvidadas) escuchando. C
Tú, que ganaste obrando c
un nombre en todo el mundo d
y un grado sin segundo, d
agora estés atento sólo y dado E
el ínclito gobrierno del Estado E
Albano; agora vuelto a la otra parte, F
respandeciente, armado, e
representando en tierra el fiero Marte; F
Anónimo
Soneto a Cristo crucificado
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
¡Tú me mueves, Señor! Muéveme el verte 5
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muévenme en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo, yo te amara, 10
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
Fecha: siglo XVI
Vocabulario:
escarnecido - ridiculed
te amara - I would love you
te temiera - I would fear you
te quisiera - I would love you
Estrofa: Soneto (catorce versos de once sílabas:
dos cuartetos [o serventesios] y dos tercetos)
Sílabas: Once en cada verso
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
No me mueve, mi Dios, para que-rerte
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
el cielo que me tienes prome-tido,
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
ni me mueve_el infierno tan te-mido
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
para dejar por eso de_ofenderte.
Rima: Rima perfecta, con el esquema: ABBA ABBA CDC CDC
No me mueve, mi Dios, para quererte A
el cielo que me tienes prometido; B
ni me mueve el infierno tan temido B
para dejar por eso de ofenderte. A
¡Tú me mueves, Señor! Muéveme el verte A
clavado en una cruz y escarnecido; B
muéveme ver tu cuerpo tan herido; B
muévenme tus afrentas y tu muerte. A
Muévenme en fin, tu amor, y en tal manera C
que aunque no hubiera cielo, yo te amara, D
y aunque no hubiera infierno, te temiera. C
No tienes que me dar porque te quiera, C
pues aunque cuanto espero no esperara, D
lo mismo que te quiero te quisiera. C
Santa Teresa de Avila
(1515-1582)
Vivo sin vivir en mí
Vivo sin vivir en mí,
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor; 5
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí.
Cuando el corazón le di
puse en él este letrero:
que muero porque no muero. 10
Esta divina prisión
del amor con que yo vivo
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión 15
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.
¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros!
Esta cárcel, estos hierros 20
en que el alma está metida.
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.
¡Ay, qué vida tan amarga 25
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga;
quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero, 30
que muero porque no muero.
Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza; 35
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta, 40
mira que sólo te resta,
para ganarte, perderte;
venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero,
que muero porque no muero. 45
Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva;
muerte, no me seas esquiva; 50
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.
Vida, ¿qué puedo yo darte
a mi Dios, que vive en mí,
si no es el perderte a ti 55
para merecer ganarte?
Quiero muriendo alcanzarte,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.
Vocabulario:
letrero - sign, inscription
destierros - exile
hierros - irons, chains
acero - steel
do - where
venga ligero - (may death) come quickly
no me seas molesta - (life,) don't inconvenience me
no me seas esquiva - (death,) don't evade me
Sílabas: Ocho en cada verso
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Vivo sin vivir en mí,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
y de tal manera_espero,
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
que muero porque no muero.
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Vivo ya fuera de mí,
Rima: Rima perfecta
Vivo sin vivir en mí, a [Estrofa introductoria;
y de tal manera espero, b la rima b reaparece al
que muero porque no muero. b final de cada estrofa.]
Vivo ya fuera de mí, a [Primera estrofa: la primera
después que muero de amor; c rima es la del primer verso de
porque vivo en el Señor, c la estrofa introductoria, así
que me quiso para sí. a el esquema tal como se ve aquí
Cuando el corazón le di a no es el del resto del poema.]
puse en él este letrero: b
que muero porque no muero. b
Esta divina prisión d [Este esquema es lo que se ve
del amor con que yo vivo e repetida en el resto del poema.]
ha hecho a Dios mi cautivo, e
y libre mi corazón; d
y causa en mí tal pasión d
ver a Dios mi prisionero, b
que muero porque no muero. b
Fray Luis de León
(1527-1591)
Frecuentemente llaman esta primera poesía Al salir de la cárcel.
Se ha dicho que Fray Luis la dejó escrita en la pared de la celda
donde fue encarcelado por la Inquisición.
Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado, 5
y con pobre mesa y casa,
en el campo deleitoso,
con sólo Dios se compasa
y a solas su vida pasa
ni envidiado ni envidioso. 10
Estrofa: Décima (diez octasílabas divididas en dos grupos de cinco; cada
grupo tiene dos rimas).
Sílabas: Ocho en cada verso
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Aquí la_envidia_y mentira
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
me tuvieron encerrado.
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
Dichoso_el humilde_estado
1 2 3 4 5 6 7 + 1 = 8
del sabio que se retira
Rima: Rima perfecta, con dos rimas en cada mitad del poema.
En la décima, normalmente el esquema de la segunda
mitad es el revés del de la primera.
Aquí la envidia y mentira a
me tuvieron encerrado. b
Dichoso el humilde estado b
del sabio que se retira a
de aqueste mundo malvado, b
-----
y con pobre mesa y casa, c
en el campo deleitoso, d
con sólo Dios se compasa c
y a solas su vida pasa c
ni envidiado ni envidioso. d
Fray Luis de León
(1527-1591)
Vida retirada
¡Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruïdo
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido! 5
Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio moro, en jaspes sustenado. 10
No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera. 15
¿Qué presta a mi contento
si soy del vano dedo señalado,
si en busca de este viento
ando desalentado
con ansias vivas y mortal cuidado? 20
¡Oh campo, oh monte, oh río!
¡Oh secreto seguro deleitoso!
roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso. 25
Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de quien la sangre ensalza o el dinero. 30
Despiértenme las aves
con su cantar süave no aprendido,
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
quien al ajeno abritrio está atenido. 35
Vivir quiero conmigo,
gozar guiero del bien que debo al cielo
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo. 40
Del monte en la ladera
por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera
de bella flor cubierto,
ya muestra en esperanza el fruto cierto. 45
Y como codiciosa
de ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura. 50
Y luego sosegada
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo de pasada
de verdura vistiendo,
y con diversas flores va esparciendo. 55
El aire el huerto orea,
y ofrece mil olores al sentido,
los árboles menea
con un manso ruïdo,
que del oro y del cetro pone olivido. 60
Ténganse su tesoro
los que de un flaco leño se confían:
no es mío ver al lloro
de los que desconfían
cuando el cierzo y el ábrego porfían. 65
La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna; al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía. 70
A mí una pobrecilla
mesa, de amable paz bien abastada
me baste, y la vajilla
de fino oro labrada,
sea de quien la mar no teme airada. 75
Y mientras miserable-
mente se están los otros abrasando
en sed insacïable
del no durable mando,
tendido yo a la sombra esté cantando. 80
A la sombra tendido
de yedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado. 85
Estrofa: Lira (estrofa con 5-7 versos de once y de siete sílabas, con
rima perfecta). Aquí se emplea el esquema: aBabB
Sílabas:
1 2 3 4 5 6 + 1 = 7
¡Qué descansada vida
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11 [hiato y diéresis]
la del que | huye_el mundanal ru-ïdo
1 2 3 4 5 6 + 1 = 7
y sigue la_escondida
1 2 3 4 5 6 + 1 = 7
senda por donde_han ido
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
los pocos sabios que_en el mundo_han sido!
Rima: Rima perfecta con el esquema aBabB
¡Qué descansada vida a
la del que huye el mundanal ruïdo B
y sigue la escondida a
senda por donde han ido b
los pocos sabios que en el mundo han sido! B
Fray Luis de León
Noche serena
Cuando contemplo el cielo
de innumerables luces adornado,
y miro hacia el suelo,
de noche rodeado,
en sueño y en olvido sepultado, 5
el amor y la pena
despiertan en mi pecho un ansia ardiente;
despiden larga vena
los ojos hechos fuente;
la lengua dice al fin con voz doliente: 10
«Morada de grandeza,
templo de claridad y de hermosura:
mi alma que a tu alteza
nació, ¿qué desventura
la tiene en esta cárcel, baja, oscura? 15
«¿Qué mortal desatino
de la verdad aleja ansí el sentido,
que de tu bien divino
olvidado, perdido,
sigue la vana sombra, el bien fingido? 20
«El hombre está entregado
al sueño, de su suerte no cuidando,
y con paso callado
el cielo, vueltas dando,
las horas del vivir le va hurtando. 25
«¡Ay!, despertad, mortales!
Mirad con atención en vuestro daño.
¿Las almas inmortales,
hechas a bien tamaño,
podrán vivir de sombra y sólo engaño? 30
«¡Ay!, levantad los ojos
a aquella celestial eterna esfera:
burlaréis los antojos
de aquesta lisonjera
vida, con cuanto teme y cuanto espera. 35
«¿Es más que un breve punto
el bajo y torpe suelo, comparado
con aquel gran trasunto,
do vive mejorado
lo que es, lo que será, lo que ha pasado? 40
«Quien mira el gran concierto
de aquellos respandores eternales,
su movimiento cierto,
sus pasos desiguales,
y en proporción concorde tan iguales: 45
«la luna cómo mueve
la plateada rueda, y va en pos de ella
la luz do el saber llueve,
y la graciosa estrella
de Amor la sigue reluciente y bella; 50
«y cómo otro camino
prosigue el sanguinoso Marte airado,
y el Júpiter benino,
de bienes mil cercado,
serena el cielo con su rayo amado. 55
«Rodéase en la cumbre
Saturno, padre de los siglos de oro;
tras él la muchedumbre
del reluciente coro
su luz va repartiendo y su tesoro.» 60
¿Quién es el que esto mira,
y precia la bajeza de la tierra,
y no gime y suspira
por romper lo que encierra
el alma, y de estos bienes la destierra? 65
Aquí vive el contento,
aquí reina la paz; aquí, asentado
en rico y alto asiento
está el Amor sagrado,
de glorias y deleites rodeado. 70
Inmensa hermosura
aquí se muestra toda, y resplandece
clarísma luz pura
que jamás anochece:
eterna primavera aquí florece. 75
¡Oh, campos verdaderos!
¡Oh, prados con verdad frescos y amenos!
¡Riquísimos mineros!
¡Oh, deleitosos senos!
¡Repuestos valles, de mil bienes llenos! 80
Estrofa: Lira (estrofa con 5-7 versos de once y de siete sílabas, con
rima perfecta). Aquí se emplea el esquema: aBabB
Sílabas: Versos de siete y de once sílabas
1 2 3 4 5 6 + 1 = 7
Cuando contemplo_el cielo
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
de_innumerables luces adornado,
1 2 3 4 6 1 2 3 4 5 6 + 1 = 7
y miro_hacia_el sü-elo, O: y miro | hacia_el suelo [diéresis o hiato]
1 2 3 4 5 6
de noche rode-ado, + 1 = 7
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 + 1 = 11
en sueño_y | en olvido sepultado,
Rima: Rima perfecta, con el esquema aBaBB
Cuando contemplo el cielo a
de innumerables luces adornado, B
y miro hacia el suelo, a
de noche rodeado, B
en sueño y en olvido sepultado, B
Baltasar del Alcázar
(1530-1606)
Tres cosas
Tres cosas me tienen preso
de amores el corazón,
la bella In&