María Ragon

Los ojos

Cada vez que me miras me estremeces.
Mis ojos traidores dan mi secreto.
No te revelan nada en concreto.
Tanta devoción no te la mereces.

Sueño con que me abraces y me beses.
Tu espíritu parece eterno invierno.
La locura me condena al infierno.
Si me amas te pido que lo confieses.

Fíjate que dañarte no he querido.
Permíteme no darme por vencida.
Porque vivir sin ti será mi muerte.

No es tu culpa, sino la de Cupido.
Me hirió cuando me vió desprevenida.
No me rechazes fingiendo ser fuerte.

(Dedicado a Elder Ragon)

 


Siguiente página>>

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 
©2004 Soleado                                                                    3 Comentarios al editorÍndicePortadaRevista