Soleado |
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| ISSN 1554-4575 |
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Volumen 2
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Llegado el año ’70, papá y mamá se dieron cuenta que la afición de José Manuel era más que un pasatiempo. -Papá, ¡quiero ser torero!
- No, José, no sabes lo que dices. - Mamá, voy a ser torero. - Válgame Dios, que locura hablas, hijo mío, dijo ella, con cierto temor. Pero, Manolo, ya de 15 años, estaba decidido. -Apenas estoy en edad,- pensaba con sí mismo.
Pues había leído, hace tiempo, que idealmente el matador debe contar de '25 años, y el toro de 5 años y 500 kilos.’ -Todavía no es muy tarde,- decía. Ese mismo año, por varios motivos, los Cámara decidieron volver a los Estados Unidos. Don Manuel y su señora tenían el deseo de volver. Además, José Manuel y sus hermanos habían estado luchando con el nivel académico de México. Don Manuel pidió a la empresa el poder trabajar en Estados Unidos. Con tiempo, se le concedió a Don Manuel la oportunidad de trabajar en un fino hotel en El Paso, Texas. En cosa de meses, pues, todo salió adelante, y la familia Cámara se encontró en Texas. Don Manuel ganaba muy bien, y vivieron sin apuros. |
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| < 46 > | © Soleado (2005) |