Soleado
Revista de literatura y cultura

 
ISSN 1554-4575

  Ficción        Poesía        Ensayo        Memoria        Drama        Cine        Reseñas        Editorial

Archivos

Volumen 2
(Otoño 2005)

 

 

Llorar al recordar un hermano, suspirar con las imágenes de nuestro terruño y gritar cada vez que nuestro país es mencionado es gran parte de quienes somos. La soledad y el amor se combinan en un solo huracán de sentimientos, nuestra cordura a peligro de zozobrar en su fuerza. Ser latina es sentirlo todo, amarlo todo, con todo el corazón, con fuerzas que arrancan el alma. Nuestro poder destruye obstáculos, nuestra obstinación una falla en muchos ojos; pero nosotras sabemos que al ser hecha de madera, de palma de cera, con aromas de orquídea, volando como un cóndor; sólo estamos siguiendo los deseos de nuestros ancestros, para quienes fuimos esperanza, una raza mixta y poderosa, nuestras mujeres suaves pero firmes; con fibra de guerreras. Los sueños no se dejan morir; se persiguen por el mundo.

La palabra “Colombia” lleva consigo un sabor cálido y majestuoso; es el sabor de nuestras luchas, nuestros triunfos y la determinación de un pueblo hermano, echado pa’ lante; sin ningunas ganas de dejarse fallecer por las fuerzas malignas de unos pocos.

Al dejar mi vida atrás, he aprendido a no tomar por dadas las empanadas, las fiestas de alumbrado y tantas cosas pequeñas que alegraban nuestras vidas día a día. Por tiempos me siento desubicada, una planta tratando de echar raíces en una tierra extraña, pero sin perder los hilachos que la unen a la de su nacimiento; donde un sol más amarillo la vio nacer, donde un agua más cristalina y pura le alimentó sus sueños de grandeza; donde un aire querendón le acariciaba sus hojas y la mecía con su ritmo ancestral.

seguir>

            < 53 > © Soleado (2005)