Soleado |
||
|---|---|---|
| ISSN 1554-4575 |
||
Volumen 2
|
- No es preocupación. Y voy a seguir trabajando. Todo sigue como antes: tu casa, tus hijos, tu comida y tu cama. Vos debés ser diferente después de estos tres meses. Yo sé que no soy la misma. Y si vos no querés aceptar lo que se ha hecho por vos, no tengo nada más que hacer en esta casa. Ya no puedo con sólo sonrisas, miradas y murmullos como medio de nuestra comunicación. - ¡¿Vos no te das cuenta mujer?! Las cosas tienen que regresar a como la sociedad acepta. Ya no hay necesidad que vos trabajés. Pero estoy de acuerdo con vos. Las cosas han cambiado. Pero te ordeno que no laburés más. Lo he dicho y así será. ¿Me escuchas?- Y con una mirada en blanco, una sonrisa sumisa, que con el paso de los años ha perfeccionado, ese ángel en camisón blanco se fue a despertar a sus hijos. Antes de que María Antonieta llegará a la puerta, sintió sobre su cintura las palmas de sus manos fuertes. - Volteate. Mirame a los ojos mujer.- Y con eso le dio el primer beso que ella había recibido sin haber dado. |
|
| < 67 > | © Soleado (2005) |