Nerudiana I
Cuando la niebla atardece, muriendo
En los trópicos
Sobre las hojas que aún me envuelven —
Hora más triste de todos los días
Que me viene en visión cuando adormezco
Tu rostro todo lo inunda. Como las abejas
Como una sombra de otro mundo
De la cual las cosas reales emanan
Llévame
Llévame contigo para el sitio que conozco
Donde puedo vivir sin sentir pesar
— Siéntome tan lejos.
Estoy perdido entre horizontes de humo
Entre oceános tan planos que no se contienen más
Tan llenos de memorias están
Llévame
Invéntame la casa en que nací de ti
— Allí acogedoras ilusiones me hacian no creer en razones
Que ahora puedo tocar
Y que no se descuelgan de mi piel
Como una capa
Cuando mi casa está tan lejana
Extraño aún me siento
Sé que perdí las anclas
El tiempo cayó como un remolino
y solamente no te puedo abrazar.
Mi alma rumbo a ti fluctúa lenta y sigue
Buscando consuelo llena de musgos y húmedad
A ti
Que un barco llevó con todos los sueños posibles
Y aún veo este mundo al que debiera pertenecer -
Ese de los sueños al que debiera pertenecer.
Llévame por caminos sin tormentas
sin hojarascas
sin lunas llenas
Las noches de luna son crueles y llenas de sustancia
Como las salas amplias, blancas y vacías
Como la hiedra de tu ausencia siempre renovada
Como tu cariño sin palabras y a veces sangriento
Las noches de luna duran como angustias viejas
Como la eternidad
— Como las ganas de sentirte en besos
de tocarte en llamas
Por el tiempo de la luz de un faro
Decirte que te quiero mía
Que te quiero como a mi vida revuelta
- Tu que sigues desparramando mis versos nocturnos
Las centellas de mis ojos y el mundo al que te pareces
Que te quiero delirante y sedienta de redes
Como las ramblas sin límites, como los laberintos
de tu cuerpo santo estirado en cruz sobre el universo
Que te quiero la boca ávida y tierna de tanta miel
Como la apariencia desnuda de deseo último
De tu alma infinita, de tu espíritu en espirales
Que te quiero como la existencia embriagadora
Como la brasa locamente cargada de frio
Como la falta repentina y devorante
Como la desesperanza cimentada y gris
Que te quiero como el velero, estival, encima
De la crueldad apretada de toda pasión
Y del punto oscuro borrando el alma
Hasta la muerte
Hasta la sofocación
— Como el primer regalo
Que el niño destruye lleno de ansia.
Y después...
Lo que te amaba de guirnaldas
Y lo que no te amaba de crepúsculos
Lo que soñaba de madreselvas
Y lo que no soñaba de imágenes
Lo que no sabía de ti
Yo no lo sabía.
Por lo menos que me enseñes la sonrisa
Por lo menos que me culpes la embriaguez
Por lo menos que me comprendas
Como cuando aún no eras
- Como un poema callado
Mal terminado, temblando
Inacabado como las estrellas del sur
Lleno de letras, de agua y de azul
Como un grito en noche de tempestad -
Que hace tu nombre llover sobre mí
acariciándome con raras melancolías
Sólo tu nombre lleno de letras
Tiene brazos tan largos
Para hacerme oir
Sin máscaras.
Solo tu nombre también
Me precipita en un pozo
Di una palabra
Di una palabra
Di una palabra
Sálvame
Tienes el poder doloroso de todos los cristos
La fuerza cazadora de todos los césares
La luz de todas las romas en fuego
Crepitas cielos
Chispas mares
Ardes vidas
Sálvame
Llévame hacia el sitio que reconozco
Donde puedo vivir sin sentir pesar
— Ahora siéntome tan lejos.
Dime la palabra
Dime la palabra
Dime la palabra
Dame el año en furia
Echa las más anchas redes
Sálvame
Llévame, descubierto y naúfrago
Hacia la isla de tus brazos marinos
Donde tus manos se desvanecen en arco de colores
En universo
Donde no hay nieblas ni recuerdos
Y la vida es sólida como una roca.
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