Nerudiana IV
Para mi boca basta tu beso
Para mis ojos tu imagen
Para mi vida tu deseo
Ahora. Cuando emigra de mí
El olvido
Ecos de voces me despertaron
Y, a veces, yo los desperté
Como un capitán ante el naufragio
Sin olvidar, despierto hace poco
El naufragio con que soñaba
La angustia me mina con sus ojos abiertos
Tempestad de pájaros negros
Poniendo de luto
La noche llena de estrellas.
Pero tú, mañana de verano
Espuma de cantos de ola
Nube clara latente de sol
Pero tú, flecha blanca entre los árboles
Llama viva, galaxia destrozada
En millones de puntos de luz
Pero tú, silenciosa, estás lejana
De repente
Crepúsculo de mi cielo azul
La flor nocturna revive
Sus raíces enfermas
En mi alma.
Un zumbido nostálgico
Viene a mantener la última amarra
Cierra mis ojos y pronuncia
con las manos desnudas que
Tal vez
Para tu boca bastará mi beso
Para tus ojos mi imagen
Para tu vida mi deseo
Ahora. En que
Tal vez
Emigre de ti también
El olvido.
próximo poeta>