Pequeño Benjy
con su amigo panzón, con pelo negro
barba y bigote.
Pequeño Benjy
con sus músculos
ojos como estrellas
y sonrisa brillante.
Llevaron pantalones negros,
y suéteres negros con una raya
violeta en los hombros.
Hombres jóvenes y suaves.
Los días de ese verano
con "Signed, Sealed, Delivered,"
"War", "Band of Gold" y
"Lola" en la radio.
Fuimos chicas con figuras
que formaban como debían.
En la tele veíamos "¡Haz el amor,
No la guerra!"
Nos sentábamos en la esquina
con las canciones en la radio,
siempre las canciones.
Las chicas mayores con sus chicos.
Y nosotras mirando a los chicos
en sus coches. Sus
Cutlasses, Le Sabres, Mustangs y
Skylarks.
Nos impresionaba ver las
firmas de los hombres jóvenes y
suaves en las paredes. Se llamaban
Young Savages.
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Un día de sol brillante,
caminamos hacia la esquina
para escuchar canciones y
esperar un vistazo
de los hombres jóvenes y suaves.
Ellos que a veces nos sonreían.
Y derretían nuestros corazones.
Ese día una amiga ya en la esquina
nos dijo
"Lo disparó"
"¿A quién?"
"Está muerto"
"¡¿A quién?!"
"A Pequeño Benjy"
"¿Qué pasó?"
"Argumentaron él y otro,
el otro sacó una pistola,
Pequeño Benjy también,
El otro disparó primero"
"¡No es posible! ¡¿Qué pasó?!"
¿Ya no vamos a ver a Pequeño Benjy?
Pequeño Benjy tenía diecinueve años,
tenía diez.
El año fue mil novecientos setenta.
Tengo tres décadas más y canas.
Pequeño Benjy todavía sonríe,
y tiene diecinueve años en
esa parte de mi memoria
donde pasó ese verano de
inocencia, romance misteriosa,
canciones y
tragedia. |